lunes, 30 de diciembre de 2013

BARBARIE CONTRA MUJERES SIRIAS

Si no hay una reacción mínimamente humana y racional de la sociedad occidental conduciremos a las mujeres de Siria a su perdición, como ya se hizo en Afganistán y Libia. Y allí se hizo de similar forma a como se hace ahora aquí, con mercenarios yihadistas apoyados por la brutalidad de la OTAN y con la colaboración fundamental de medios de comunicación,  de organizaciones “humanitarias” y de la izquierda que se unió a ellos.

¿QUIÉN TIENE LA CULPA DE LA BARBARIE
CONTRA LAS MUJERES EN SIRIA?

Por Mikel Itulain


Una preciosa chica con toda una vida por delante pero con un horrible final, gracias a la codicia de las corporaciones occidentales y a sus ayudantes: los medios de comunicación, las organizaciones humanitarias, la misma izquierda y, por supuesto, los degenerados y criminales mercenarios islamistas que asolan Siria. 1, 2, 3
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Las fotografías que van a  ver  no son agradables, pero si las fotos no son agradables imagínense lo agradable que tuvo que ser el hecho a quienes padecieron tal barbarie. Son fotos que no verán en los medios de comunicación corporativos, que no verán en las páginas ni en las denuncias de las organizaciones “humanitarias”, ni tampoco oirán su horrible destino de voz de los miembros de la izquierda que vende a su madre por un poco de fama. No, no las verán allí, pero sí las verán aquí.

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Niña siria torturada, violada y con su cara desfigurada a manos de los saudís y otros entre los psicópatas y criminales de la revolución. 4

Syria Christian Girl Beheaded 3
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Niña decapitada por los fanáticos, pero que intentaron culpar de sus tácticas al ejército sirio. Ver explicación en las notas adjuntas. 5

Las fotos son espantosas, pero los relatos de otros sucesos no son mejores:

Las confesiones de Sabah Othman, una siria de 22 años originaria de Duma, fueron difundidas por la televisión siria esta semana. En sus declaraciones relató que se casó a los 14 años y se separó de su marido tres años después. Fue entonces cuando conoció a Ala’a Mahfoud, un hombre de Harasta que quería casarse con ella, quien le presentó a dos militantes del grupo Loua’a al Islam, vinculado con el Ejército Libre de Siria (ESL). El líder del grupo, Zahran Alloush, le asignó la función de interrogadora de mujeres secuestradas.
La joven explicó que tenía la autoridad de golpear, con la ayuda de otra mujer, a toda cautiva que no respondiese a las preguntas. Confesó también que tras el interrogatorio, los militantes “degollaban a las mujeres secuestradas y arrojaban sus cuerpos cerca de un matadero”.
Sabah Othman recuerda perfectamente las mujeres a las que interrogó. Samira Assaf, una madre de cuatro hijos, fue la primera de ellas. Al igual que el resto fue asesinada a sangre fría y abandonada cerca de un matadero de ganado donde perros callejeros acabaron devorando su cuerpo. Este incidente, detalló la joven, fue incluso grabado en video por los terroristas.
Dunya Omar, la segunda interrogada, murió tras recibir un disparo en la cabeza y su cuerpo fue arrojado cerca de una alcantarilla. Otra de ellas, Fadya Daher, fue violada y torturada antes de que la asesinaran.
Los miembros de Loua’a al Islam, aseguró la cómplice confesa, fingían ser religiosos delante de la gente pero consumían drogas y secuestraban a mujeres sin mostrar ningún tipo de remordimiento.
Al final de su intervención, Othman Sabah advirtió del peligro que corren quienes colaboran con los  terroristas. En su opinión, es muy probable que, al igual que las secuestradas, muchas de estas mujeres hayan sido asesinadas para que no revelen los crímenes que el grupo comete. 6

Si en los medios de comunicación que vemos u oímos a diario: televisiones, prensa, radio, internet; si en los informes y denuncias emitidas por las organizaciones apodadas como “humanitarias”; y si en las organizaciones de izquierda  que se llaman así mismas como “la izquierda” o incluso “la izquierda alternativa”, si en todas ellos y ellas se hubiese tenido un poco de honestidad, un mínimo de respeto a los hechos, a las evidencias, si hubiese primado la labor que debe hacer un periodista, si hubiese primado todo esto en vez de la falsificación deliberada para cumplir con la misión encargada por sus jefes de que había que denigrar y demonizar por todos los medios al Gobierno sirio y adular, aplaudir y bendecir a los denominados “rebeldes”, sin cuestionarse realmente quiénes eran estos, si se hubiese hecho esto tan sencillo, estas chicas hoy estarán viviendo y disfrutando de sus vidas, no habrían sido violadas, torturadas, aterrorizadas, despedazadas y asesinadas.

A una cuadrillas de forajidos, de mercenarios sin ningún escrúpulo se les apodó “rebeldes”, “luchadores por la libertad”, “revolucionarios”, cuando los hechos decían cosas bien claras y bien diferentes, vamos, que hasta ellos mismos confesaban lo mismo que los informes con rigor hechos por los servicios técnicos del mismo ejército de los Estados Unidos o especialmente por los realizados por periodistas o investigadores serios y honestos. Vean los siguientes informes para ver la naturaleza de los “rebeldes” y quiénes estaban realmente detrás de ellos. Porque los “rebeldes” no eran ni son otra cosa que mercenarios yihadistas fanáticos pagados, armados y entrenados por los servicios del poder económico occidental con el fin de destruir la soberanía de un país no sometido a este poder occidental, Siria.





¿Que hicieron los medios de comunicación corporativos? Lo que saben hacer: mentir, falsificar, tergiversar, ocultar, difamar…, en definitiva, no comportarse como periodistas ni tampoco como personas. Vean los siguientes enlaces:









De las organizaciones “humanitarias”, en realidad organizaciones financiadas y dirigidas por las corporaciones occidentales en su beneficio, tenemos un comportamiento tanto o más deleznable que el de los medios de comunicación, en realidad más, porque su hipocresía y falsedad es todavía mayor. Consulten el siguiente enlace para ver y entender el alcance que tienen estas poderosas entidades, no solo en el caso de Siria, y como son el mayor obstáculo para la defensa de los derechos humanos en el mundo.



Y de la izquierda, izquierda sometida a la influencia e intereses de las corporaciones, vemos una auténtica tragedia, convirtiéndose en una parodia macabra de sí misma.



Si no hay una reacción mínimamente humana y racional de la sociedad occidental conduciremos a las mujeres de Siria a su perdición, como ya se hizo en Afganistán y Libia. Y allí se hizo de similar forma a como se hace ahora aquí, con mercenarios yihadistas apoyados por la brutalidad de la OTAN y con la colaboración fundamental de medios de comunicación,  de organizaciones “humanitarias” y de la izquierda que se unió a ellos.

Vean el antes y el después de la intervención occidental  sobre la vida de las mujeres en Afganistán


 Antes


Afghan women.(AFP Photo / Shah Marai)

Después


Todas estas organizaciones, junto a las corporaciones y sus mercenarios, son las responsables de estos horribles sucesos, de estas tragedias y horrores humanos. Todas son una vergüenza para la humanidad. En su mano está el pagarles con el precio de su valor real: con el del desprecio, con el de la vergüenza ajena y, finalmente, con el del destierro por siempre de la sociedad. En sus manos está.
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Notas:

1. Tamer Sarkis. Masacres de cristianos sirios: ¿Oriente u “Occidente”?Diario de Octubre, 29.12.2013.

2. Mikel Itulain. Los intereses económicos detrás de la guerra en Siria.¿Es posible la paz?, 28.10.2012.  Enlace

3. Alfredo Embid. La situación actual de la mujeres en Siria y Libia, en contraste con su situación anterior. CIAR. Boletín 523, 27.12.2013.    Enlace

4. Syrian child raped and brutalized by jihad. Raymond Ibrahim, 12.8.2013.

5. (Graphic) Muslim trophy in Syria: lifeless body of decapitated christian child. The Muslim issue, 15.9.2013.


6. Una terrorista siria destapa las torturas y asesinatos de mujeres secuestradas. RT, 21.8.2012.








Publicado por La QnadlSol
CT., USA.

domingo, 29 de diciembre de 2013

LA VERDAD Y SUS DIFICULTADES

Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas.


LAS CINCO DIFICULTADES
PARA DECIR LA VERDAD


Por Bertolt Brecht

El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. Tendrá que tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla.

Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas.

1. El valor de escribir la verdad

Para mucha gente es evidente que el escritor deba escribir la verdad, es decir, no debe rechazarla, ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario.

Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello, se necesita mucho valor.

Cuando impera la represión más feroz gusta hablar de cosas grandes y nobles. Es entonces cuando se necesita valor para hablar de las cosas pequeñas y vulgares, como la alimentación y la vivienda de los obreros. Por doquier aparece la consigna: “No hay pasión más noble que el amor al sacrificio”.

En lugar de entonar ditirambos sobre el campesino hay que hablar de máquinas y de abonos que facilitarían el trabajo que se ensalza. Cuando se clama por todas las antenas que el hombre inculto e ignorante es mejor que el hombre cultivado e instruido, hay que tener valor para plantearse el interrogante: ¿mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas y razas imperfectas, el valor está en decir: ¿es que el hambre, la ignorancia y la guerra no crean taras?

También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor.

Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira. El mentiroso se reconoce por su afición a las generalidades, como el hombre verídico por su vocación a las cosas prácticas, reales, tangibles. No se necesita un gran valor para deplorar en general la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad ni para anunciar con estruendo el triunfo del espíritu en países donde éste es todavía concebible. Muchos se creen apuntados por cañones cuando solamente gemelos de teatro se orientan hacia ellos. Formulan reclamaciones generales en un mundo de amigos inofensivos y reclaman una justicia general por la que no han combatido nunca. También reclaman una libertad general: la de seguir percibiendo su parte habitual del botín. En síntesis, sólo admiten una verdad: la que les suena bien.

Pero si la verdad se presenta bajo una forma seca, en cifras y en hechos, y exige ser confirmada, ya no sabrán qué hacer. Tal verdad no les exalta. Del hombre veraz sólo tienen la apariencia. Su gran desgracia es que no conocen la verdad.

2. La inteligencia necesaria para descubrir la verdad

Tampoco es fácil descubrir la verdad. Por lo menos la que es fecunda. Así, según opinión general, los grandes Estados caen uno tras otro en la barbarie extrema. Una guerra intestina que se desarrolla implacablemente puede degenerar en cualquier momento en un conflicto generalizado que convertiría nuestro continente en un montón de ruinas. Evidentemente, se trata de verdades. No puede negarse que llueve hacia abajo: numerosos poetas escriben verdades de este género. Son como el pintor que cubría de frescos las paredes de un barco que se estaba hundiendo. El haber resuelto nuestra primera dificultad les procura una cierta dificultad de conciencia. Es cierto que no se dejan engañar por los poderosos, pero ¿escuchan los gritos de los torturados? No; pintan imágenes. Esta actitud absurda les sume en un profundo desconcierto, del que no dejan de sacar provecho; en su lugar otros buscarían las causas. No crea que es cosa fácil distinguir sus verdades de las vulgaridades referentes a la lluvia; al principio parecen importantes, pues la operación artística consiste precisamente en dar importancia a algo, pero hay que mirar la cosa de cerca: se darán cuenta de que no dejan de decir: no puede impedirse que llueva hacia abajo.

También, están los que por falta de conocimientos no llegan a la verdad y, sin embargo, distinguen las tareas urgentes y no temen a los poderosos ni a la miseria. Pero viven de antiguas supersticiones, de axiomas célebres a veces muy bellos. Para ellos el mundo es demasiado complicado: se contentan con conocer los hechos e ignorar las relaciones que existen entre ellos. Me permito decir a todos los escritores de esta época confusa y rica en transformaciones que hay que conocer el materialismo dialéctico, la economía y la historia. Tales conocimientos se adquieren en los libros y en la práctica si no falta la necesaria aplicación. Es muy sencillo descubrir fragmentos de verdad e, incluso, verdades enteras. El que busca necesita un método, pero puede encontrarse sin método, o sin objeto que buscar, inclusive. Sin embargo, ciertos procedimientos pueden dificultar la explicación de la verdad: los que la lean serán incapaces de transformar esa verdad en acción. Los escritores que se contentan con acumular pequeños hechos no sirven para hacer manejables las cosas de este mundo. Pues bien, la verdad no tiene otra ambición. Por consiguiente, esos escritores no están a la altura de su misión.

3. El arte de hacer la verdad manejable como arma

La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.

Hay verdades sin consecuencias prácticas; por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mi, el fascismo es una fase histérica del capitalismo y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un país fascista, el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa.

Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo -que se condena- si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.

Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.

Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países.

Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin el recurso de la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada.

Ciertos países no tienen necesidad, para mantener sus monopolios bárbaros, de destruir la legalidad instituida, ni su confort cultural (filosofía, arte, literatura); de ahí que acepten perfectamente escuchar a los exiliados alemanes estigmatizar su propio régimen por haber destruido esas comodidades. A sus ojos es un argumento suplementario en favor de la guerra.

¿Puede decirse que respetan la verdad los que gritan: “Guerra sin cuartel a Alemania, que es hoy la verdadera patria del mal, la oficina del infierno, el trono del anticristo”? No. Los que así gritan son tontos, impotentes gentes peligrosas. Sus discursos tienden a la destrucción de un país, de un país entero con todos sus habitantes, pues los gases asfixiantes no perdonan a los inocentes.

Los que ignoran la verdad se expresan de un modo superficial, general e impreciso. Peroran sobre el “alemán”, estigmatizan el “mal”, y sus auditorios se interrogan: ¿debemos dejar de ser alemanes? ¿Bastará con que seamos buenos para que el infierno desaparezca? Cuando manejan sus tópicos sobre la barbarie salida de la barbarie resultan impotentes para suscitar la acción. En realidad no se dirigen a nadie. Para terminar con la barbarie se contentan con predicar la mejora de las costumbres mediante el desarrollo de la cultura. Eso equivale a limitarse a aislar algunos eslabones en la cadena de las causas y a considerar como potencias irremediables ciertas fuerzas determinantes, mientras que se dejan en la oscuridad las fuerzas que preparan las catástrofes. Un poco de luz y los verdaderos responsables de las catástrofes aparecen claramente: los hombres.

Vivimos una época en que el destino del hombre es el hombre.

El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la “naturaleza” del hombre. Por lo demás, es un modo de presentar las catástrofes naturales que restituyen al hombre su dignidad porque se dirigen a su fuerza combativa.

El que quiera describir el fascismo y la guerra -grandes desgracias, pero no calamidades “naturales”- debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrar que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.

4. Cómo saber a quién confiar la verdad

Un hábito secular, propio del comercio de la cosa escrita, hace que el escritor no se ocupe de la difusión de sus obras. Se figura que su editor, u otro intermediario, las distribuye a todo el mundo, y se dice: yo hablo y los que quieren entenderme me entienden. En la realidad, el escritor habla y los que pueden pagar le entienden. Sus palabras jamás llegan a todos, y los que las escuchan no quieren entenderlo todo.

Sobre esto se han dicho ya muchas cosas, pero no las suficientes. Transformar la “acción de escribir a alguien” en “acto de escribir” es algo que me parece grave y nocivo. La verdad no puede ser simplemente escrita; hay que escribirla a alguien. A alguien que sepa utilizarla. Los escritores y los lectores descubren la verdad juntos.

Para ser revelado, el bien sólo necesita ser bien escuchado, pero la verdad debe ser dicha con astucia y comprendida del mismo modo. Para nosotros, escrito res, es importante saber a quién la decimos y quién nos la dice; a los que viven en condiciones intolerables debemos decirles la verdad sobre esas condiciones, y esa verdad debe venirnos de ellos. No nos dirijamos solamente a las gentes de un solo sector: hay otros que evolucionan y se hacen susceptibles de entendernos. Hasta los verdugos son accesibles, con tal que comiencen a temer por sus vidas. Los campesinos de Baviera, que se oponían a todo cambio de régimen, se hicieron permeables a las ideas revolucionarias cuando vieron que sus hijos, al volver de una larga guerra, quedaban reducidos al paro forzoso.

La verdad tiene un tono. Nuestro deber es encontrarlo. Ordinariamente se adopta un tono suave y dolorido: “yo soy incapaz de hacer daño a una mosca”. Esto tiene la virtud de hundir en la miseria a quien lo escucha. No trataremos como enemigos a quienes emplean este tono, pero no podrán ser nuestros compañeros de lucha. La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros.

5. Proceder con astucia para difundir la verdad

Orgullosos de su valor para escribir la verdad, contentos de haberla descubierto, cansados sin duda de los esfuerzos que supone el hacerla operante, algunos esperan impacientes que sus lectores la disciernan. De ahí que les parezca vano proceder con astucia para difundir la verdad.

Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir “el maestro Kun hizo matar al filósofo Wan”, escribió: “el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan”. En el pasaje donde se hablaba de la muerte del tirano Sundso, “muerto en un atentado”, reemplazó la palabra “muerto” por “ejecutado”, abriendo la vía a una nueva concepción de la historia.

El que en la actualidad reemplaza “pueblo” por “población”, y “tierra” por “propiedad rural”, se niega ya a acreditar algunas mentiras, privando a algunas palabras de su magia. La palabra “pueblo” implica una unidad fundada en intereses comunes; sólo habría que emplearla en plural, puesto que únicamente existen “intereses comunes” entre varios pueblos. La “población” de una misma región tiene intereses diversos e incluso antagónicos. Esta verdad no debe ser olvidada. Del mismo modo, el que dice “la tierra”, personificando sus encantos, extasiándose ante su perfume y su colorido, favorece las mentiras de la clase dominante. Al fin y al cabo, ¡qué importa la fecundidad de la tierra, el amor del hombre por ella y su infatigable ardor al trabajarla!: lo que importa es el precio del trigo y el precio del trabajo. El que saca provecho de la tierra no es nunca el que recoge el trigo y “el gesto augusto del sembrador” no se cotiza en Bolsa. El término justo es “propiedad rural”.

Cuando reina la opresión, no hablemos de “disciplina”, sino de “sumisión” pues la disciplina excluye la existencia de una clase dominante. Del mismo modo, el vocablo “dignidad” vale más que la palabra “honor”, pues tiene más en cuenta al hombre. Todos sabemos qué clase de gente se precipita para tener la ventaja de defender el “honor” de un pueblo, y con qué liberalidad los ricos distribuyen el “honor” a los que trabajan para enriquecerlos.

La astucia de Confucio es utilizable también en nuestros días, también la de Tomás Moro. Este último describió un país utópico idéntico a la Inglaterra de aquella época, pero en el que las injusticias se presentaban como costumbres admitidas por todo el mundo.

Cuando Lenin, perseguido por la policía del Zar, quiso dar una idea de la explotación de Sajalín por la burguesía rusa, sustituyó Rusia por Japón y Sajalín por Corea. La identidad de las dos burguesías era evidente, pero como Rusia estaba en guerra con Japón la censura dejó pasar el trabajo de Lenin.

Hay una infinidad de astucias posibles para engañar a un Estado receloso. Voltaire luchó contra las supersticiones religiosas de su tiempo escribiendo la historia galante de “La Doncella de Orleans”: describiendo en un bello estilo aventuras galantes sacadas de la vida de los grandes.

Voltaire llevó a éstos a abandonar la religión (que hasta entonces tenían por caución de su vida disoluta). De repente, se hicieron los propagadores celosos de las obras de Voltaire y ridiculizaron a la policía que defendía sus privilegios. La actitud de los grandes permitió la difusión ilícita de las ideas del escritor entre el público burgués, hacia el que precisamente apuntaba Voltaire.

Decía Lucrecio que contaba con la belleza de sus versos para la propagación de su ateísmo epicúreo. Las virtudes literarias de una obra pueden favorecer su difusión clandestina, pero hay que reconocer que a veces suscitan múltiples sospechas. De ahí, la necesidad de descuidarlas deliberadamente en ciertas ocasiones. Tal sería el caso, por ejemplo, si se introdujera en una novela policíaca -género literario desacreditado- la descripción de condiciones sociales intolerables. A mi modo de ver, esto justificaría completamente la novela policíaca.

En la obra de Shakespeare puede encontrarse un modelo de verdad propaga da por la astucia: el discurso de Antonio ante el cadáver de César. Afirmando constantemente la respetabilidad de Bruto, cuenta su crimen, y la pintura que hace de él es mucho más aleccionadora que la del criminal. Dejándose dominar por los hechos, Antonio saca de ellos su fuerza de convicción mucho más que de su propio juicio.

Jonathan Swift propuso en un panfleto que los niños de los pobres fueran puestos a la venta en las carnicerías para que reinara la abundancia en el país. Después de efectuar cálculos minuciosos, el célebre escritor probó que podrían realizarse economías importantes llevando la lógica hasta el fin. Swift jugaba al monstruo. Defendía con pasión absolutista algo que odiaba. Era una manera de denunciar la ignominia. Cualquiera podía encontrar una solución más sensata que la suya o, al menos, más humana, sobre todo, aquellos que no habían comprendido a dónde conducía este tipo de razonamiento.

Militar a favor del pensamiento, sea cual fuere la forma que éste adopte, sirve la causa de los oprimidos. En efecto, los gobernantes al servicio de los explotadores consideran el pensamiento como algo despreciable. Para ellos, lo que es útil para los pobres es pobre. La obsesión que estos últimos tienen por comer, por satisfacer su hambre, es baja. Es bajo menospreciar los honores militares cuando se goza de este favor inestimable: batirse por un país cuando se muere de hambre.

Es bajo dudar de un jefe que os conduce a la desgracia. El horror al trabajo que no alimenta al que lo efectúa es asimismo una cosa baja, y baja también la protesta contra la locura que se impone y la indiferencia por una familia que no aporta nada. Se suele tratar a los hambrientos como gentes voraces y sin ideal, de cobardes a los que no tienen confianza en sus opresores, de derrotistas a los que no creen en la fuerza, de vagos a los que pretenden ser pagados por trabajar, etcétera. Bajo semejante régimen, pensar es una actividad sospechosa y desacreditada. ¿Dónde ir para aprender a pensar? A todos los lugares donde impera la represión.

Sin embargo, el pensamiento triunfa todavía en ciertos dominios en que resulta indispensable para la dictadura, en el arte de la guerra, por ejemplo, y en la utilización de las técnicas. Resulta indispensable pensar para remediar, mediante la invención de tejidos “ersatz”, la penuria de lana. Para explicar la mala calidad de los productos alimenticios o la militarización de la juventud no es posible renunciar al pensamiento. Pero recurriendo a la astucia puede evitarse el elogio de la guerra, al que nos incitan los nuevos maestros del pensamiento. Así, la cuestión ¿cómo orientar la guerra? lleva a la pregunta: ¿vale la pena hacer la guerra? Lo que equivale a preguntar: ¿cómo evitar la guerra inútil? Evidentemente, no es fácil plantear esta cuestión en público hoy. Pero ¿quiere decir esto que haya que renunciar a dar eficacia a la ver dad? Evidentemente no.

Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios. Una complicidad análoga, pero orientada en sentido contrario, puede arruinar el sistema. Por ejemplo, los descubrimientos biológicos de Darwin eran susceptibles de poner en peligro todo el sistema, pero solamente la Iglesia se inquietó. La policía no veía en ello nada nocivo.

Los últimos descubrimientos físicos implican consecuencias de orden filosófico que podrían poner en tela de juicio los dogmas irracionales que utiliza la opresión. Las investigaciones de Hegel en el dominio de la lógica facilitaron a los clásicos de la revolución proletaria, Marx y Lenin, métodos de un valor inestimable. Las ciencias son solidarias entre sí, pero su desarrollo es desigual según los dominios; el Estado es incapaz de controlarlos todos. Así, los pioneros de la verdad pueden encon trar terrenos de investigación relativamente poco vigilados. Lo importante es enseñar el buen método, que exige que se interrogue a toda cosa a propósito de sus caracteres transitorios y variables. Los dirigentes odian las transformaciones: desearían que todo permaneciese inmóvil, de ser posible durante un milenio: que la Luna se detuviera y el Sol interrumpiera su carrera. Entonces, nadie tendría hambre ni reclamaría alimentos. Nadie respondería cuando ellos abrieran fuego; su salva sería necesariamente la última.

Subrayar el carácter transitorio de las cosas equivale a ayudar a los oprimidos. No olvidemos jamás recordar al vencedor que toda situación contiene una contradicción susceptible de tomar vastas proporciones. Semejante método -la dialéctica, ciencia del movimiento de las cosas- puede ser aplicado al examen de materias como Biología y Química, que escapan al control de los poderosos, pero nada impide que se aplique al estudio de la familia; no se corre el riesgo de suscitar la atención. Cada cosa depende de una infinidad de otras que cambian sin cesar; esta verdad es peligrosa para las dictaduras. Pues bien, hay mil maneras de utilizarla en las mismas narices de la policía. Los gobernantes que conducen a los hombres a la miseria quieren evitar a todo precio que, en la miseria, se piense en el gobierno. De ahí que hablen de destino. Es al destino, y no al gobierno, al que atribuyen la responsabilidad de las deficiencias del régimen. Y si alguien pretende llegar a las causas de estas insuficiencias, se le detiene antes de que llegue al gobierno.

En general, es posible reclinar los lugares comunes sobre el Destino y demostrar que el hombre se forja su propio destino. Ahí está el ejemplo de esa granja islandesa sobre la que pesaba una maldición. La mujer se había arrojado al agua, el hombre se había ahorcado. Un día, el hijo se casó con una joven que aportaba como dote algunas hectáreas de tierra. De golpe, se acabó la maldición. En la aldea se interpretó el acontecimiento de diversos modos. Unos lo atribuyeron al natural alegre de la joven; otros, a la dote, que permitía, al fin, a los propietarios de la granja comenzar sobre nuevas bases. Incluso, un poeta que describe un paisaje puede servir a la causa de los oprimidos si incluye en la descripción algún detalle relacionado con el trabajo de los hombres.

En resumen: importa emplear la astucia para difundir la verdad.

Conclusión

La gran verdad de nuestra época -conocerla no es todo, pero ignorarla equivale a impedir el descubrimiento de cualquier otra verdad importante- es ésta: nuestro continente se hunde en la barbarie porque la propiedad privada de los medios de producción se mantiene por la violencia. ¿De qué sirve escribir valientemente que nos hundimos en la barbarie si no se dice clara mente por qué? 

Los que torturan lo hacen por conservar la propiedad privada de los medios de producción.

Ciertamente, esta afirmación nos hará perder muchos amigos: todos los que, estigmatizando la tortura, creen que no es indispensable para el mantenimiento de las formas actuales de propiedad. Digamos la verdad sobre las condiciones bárbaras que reinan en nuestro país; así será posible suprimirlas, es decir, cambiar las actuales relaciones de producción. Digámoslo a los que sufren del statu quo y que, por consiguiente, tienen más interés en que se modifique: a los trabajadores, a los aliados posibles de la clase obrera, a los que colaboran en este estado de cosas sin poseer los medios de producción.










Publicado por LaQnadlSol
Ct., USA.

sábado, 28 de diciembre de 2013

LA VIEJA DOCTRINA DEL NUEVO PAPA

 El mensaje de su papado es: ir a donde el sufrimiento es mayor. Lo que necesitan los pobres -por encima de cualquier otra cosa- es la caridad. Eso es algo muy diferente a descubrir la causa de la pobreza y la eliminación de la misma.


NUEVO PAPA, LA MISMA
VIEJA DOCTRINA


Por Geoffrey MacDonald

¿Ha engatusado el Papa Francisco a la izquierda?

Después de aproximadamente 1600 años de la Iglesia Católica, el Papa es de repente un tema candente de nuevo. El sumo sacerdote ha enamorado al público y ganado muchos elogios en los medios seculares por traerle nueva popularidad a una institución largamente plagada de escándalos y con dogmas anticuados. Evidentemente, el representante de Dios en la tierra todavía tiene un papel importante que desempeñar en el mundo moderno iluminado -no tanto como un legislador sobre los condones y abortos, sino como una autoridad moral que emite advertencias acerca de la "idolatría del dinero" y los pecados del mundo empresarial capitalista. Esto confunde a unos cuantos expertos, pero no a los poderes terrenales. Ellos saben lo bueno que resulta que los  que no tienen poder crean en un Dios que está en el cielo, que les da órdenes y les brinda liderazgo.

¡Benditos los pobres!

¿Qué pasa con el énfasis del nuevo Papa en los pobres? En su primera encíclica, dice que hay demasiada codicia, la gente está en busca de ganancias fáciles y egoísmo. Él quiere que la iglesia sea una tribuna de los pobres y enfatice la preocupación por los marginados. El mensaje de su papado es: ir a donde el sufrimiento es mayor. Lo que necesitan los pobres -por encima de cualquier otra cosa- es la caridad. Eso es algo muy diferente a descubrir la causa de la pobreza y la eliminación de la misma.

La caridad no libra de la pobreza, sino que la mantiene en funcionamiento. No elimina la pobreza, ya que no cambia la forma en que se distribuye la riqueza, y mucho menos poner los medios de producción en manos de los pobres. En primer lugar, le ofrece al donante una buena sensación acerca de sí mismo de una manera que el pago de impuestos no lo hace. En segundo lugar, es caprichosa y depende de la voluntad personal para ser caritativos. Los pobres no pueden depender de la caridad de la manera que lo hacen de un programa estatal.

La exhortación del Papa -"salgan y ayuden a los pobres y vayan allí donde hay sufrimiento"- lanza todos los diferentes tipos de sufrimiento juntos: la enfermedad y la muerte son lo mismo que la exclusión de la riqueza. Estos son todos casos de una y la misma cosa: el sufrimiento. Caridad, para los hijos de Dios no quiere decir los excluidos de la riqueza o de los medios de producción, sino algo más parecido a un paciente de cáncer en quien el cristiano puede demostrar las virtudes del amor y la compasión. Se practica en la abstracción de las causas de la pobreza. Se trata sólo de los síntomas del sufrimiento, que tienen una sola causa: el pecado. La tierra es un valle de lágrimas; así es la vida.

Decir que el pecado es la causa de la pobreza es diferente a decir que el sistema económico y político es hostil a los intereses de los pobres. En cambio, a la codicia o al materialismo se les hace responsables. ¿Qué está mal con la "avaricia" como explicación de la pobreza? Muchas personas que son codiciosas, sin embargo, no tienen poder sobre los medios de subsistencia de otros. Para ello se requiere un sistema económico y político conjunto. Si la codicia es la responsable de la pobreza, entonces la pobreza es algo que nunca podrá ser eliminada por una economía planificada para satisfacer las necesidades. Es inalterable.

Si el motivo de la caridad es la lucha contra el pecado, también es difícil de practicarla sin un objeto. La caridad necesita a los pobres, porque eso significa el paso de los cristianos al cielo. Los cristianos no están a favor de la pobreza en el sentido de que quieren que la gente sea pobre, eso ya está resuelto por la economía capitalista y el estado. Cuando el Cristianismo dice que los pobres heredarán la tierra, está diciendo: los pobres son santos. Ellos necesitan la caridad. Esto es diferente a decir: la pobreza tiene que ser eliminada.

Cuando el Cristianismo dice que los mansos heredarán la tierra, eso significa que el pueblo de Dios es aquel  que no hace ninguna demanda. Uno debe mostrar humildad, no mostrar las necesidades de uno. Así es como los pobres son celebrados por la iglesia: la pobreza es un signo de debilidad. ¿Por qué razón alguien tendría que ser pobre? Un llamado a la lucha de clases está lejos de ser compatible con las virtudes cristianas.

Si los pobres no necesitan nada más que la caridad cristiana, la otra cara de la moneda es que el Papa y la Iglesia necesitan más que nada a los pobres. Así es como se va a restaurar la reputación de la Iglesia: no más zapatos rojos de Prada y ceremonias fastuosas, llevemos a la iglesia de nuevo a la gente y recuperemos su credibilidad. En la competencia por las almas, la iglesia necesita de cuerpos, especialmente en América Latina donde los evangelistas han hecho avances. Vayamos a los pobres, porque la inmensa mayoría de la población mundial es pobre y cada vez volviéndose más pobre.

La necesidad de Dios

Cuando el Papa habla de la pobreza y la riqueza, él no está en búsqueda de una explicación. Él es un hombre de fe. Eso quiere decir que él no necesita una explicación. La fe es diferente a un hallazgo científico; una fe no puede ser refutada. Uno sólo puede refutar un argumento de lógica pretendida. Es por eso que los ateos siempre van por el camino equivocado al tratar de refutar a los cristianos. Pero la necesidad de la fe y de  un Dios, es algo que puede ser debatido. ¿De dónde viene esta necesidad? ¿Por qué la gente necesita de un Dios?

La existencia de Dios no es una propuesta, sino una expresión de la fe y la necesidad de Dios. "Sólo se puede entender si usted cree", dice el Papa. "Él trabaja de maneras misteriosas." Los cristianos y todos los creyentes quieren un Dios porque andan en la búsqueda de un significado en sus vidas. Su deseo es que un Dios este allí. Utilizan los efectos de la creencia como su razón. La atan a un sentimiento: "Me hace feliz que el mundo tenga sentido". Las personas que sienten el deseo de creer en Dios siempre dan la misma razón: la paz espiritual. Les da una sensación de significado en cuanto a lo que es la vida. Esto los hace sentirse bien de que Dios este ahí.

Su gran interrogante es: ¿por qué? La naturaleza de la explicación que están  buscando, no es lo que realmente está pasando en la economía o la política, sino una explicación de todo. Hay una razón para todo en el mundo natural, en las relaciones entre las personas -para todo. Eso es lo que les da “paz espiritual”. No la seguridad material, sino más bien estar en paz o hacer las paces con el mundo, no para deshacerse del sufrimiento, sino estar en paz con el sufrimiento.

El Cristianismo y su sucesor, el Islam, ofrecen la guinda en el pastel: la felicidad eterna, la atracción que si este mundo es una mierda, no puede serlo todo. Tiene que haber algo más. Los creyentes buscan la felicidad a pesar de todo. Quieren estar a gusto con este mundo.

¿Por qué oh por qué?

Su gran pregunta "¿de qué se trata todo esto, Dios?" es lógicamente absurda: una razón para todo, no explica nada. Es una descripción del mundo, eso es todo lo que es, con el título "esto viene de Dios, Alá, la nada", etc. No explica esto o aquello, sino todo. Decir que "todo tiene una razón" ayuda a una persona llegar a un acuerdo con algo. No está buscando una razón para esto o aquello, pero una buena razón, es decir, una que le permite aceptar algo.

Cuando preguntan por un sentido de la vida, los creyentes no quieren escuchar que el sentido de la vida es hacer ricos a los capitalistas, ser un factor de costo barato que trabaja duro y se le paga muy poco. Ellos no están haciendo una pregunta real o tratando de entender el mundo, sino otra cosa. Tienen ideas a cerca de lo que tienen que hacer por la mañana, ir a trabajar, etc., pero están buscando una razón más allá de todas estas razones. Ellos quieren llegar a un acuerdo con todas las cosas; saber que todo tiene una razón, alguna razón. El significado que están buscando no tiene sentido, pero les da una razón para aceptar todo. Eso es un error fatal.

Su punto de partida es que no están satisfechos. La fe busca la satisfacción, pero no es una satisfacción sobre la cual tienen control. Es diferente a decir: no estoy satisfecho y necesito una revolución para conseguirlo, para que luego pueda ser el sujeto de mi propia vida. En su lugar, al no tener el control busca sentirse bien, en saber que algo más está en control. Esto asegura la sumisión. Ellos no dicen: estoy sirviendo a algún otro interés que me está manteniendo pobre y precario. Ellos dicen: estoy sirviendo a Dios. Esta satisfacción por no tener el control y de estar de acuerdo con eso, asegura la obediencia.

La búsqueda de sentido

No esta limitada a las personas religiosas y a sus repudiados primos fundamentalistas, sino que es generalizada. Todos ellos están unidos por la misma motivación: Soy espiritual, me gustaría creer. La respuesta cristiana a cerca de lo que parece ser la otra vida no es satisfactoria para muchas personas modernas que salen con diferentes respuestas, tan pronto como el cielo parece poco científico. Pero incluso para aquellos que no creen en el cielo, existe la necesidad de algo así, para que la necesidad por ello pueda sobrevivir, mientras rechazan cualquier noción específica en cuanto a lo que podría parecer.

La búsqueda de sentido es un caso en el que las respuestas dadas no son tan interesantes como la búsqueda misma. Algunas personas van desde el budismo al cristianismo, de ida y vuelta, logrando encontrar significado en la búsqueda en sí. Están satisfechos con sinceridad, con ser fieles a su naturaleza: "es el viaje, no el destino". Pero es difícil de encontrar satisfacción en la búsqueda de la satisfacción. Esta perpetuamente insatisfecho, por lo que es constantemente estimulado a continuar en la búsqueda. Como dijo Hegel: "El espíritu es inquietud".

La búsqueda de sentido (en cualquiera de sus formas) está en saber que no estoy en control, sino que lo que está en control no es el poderoso que gobierna sobre mí y me hace su peón, sino algo que me hace sentir como parte de algo más grande: "Dios te ama tanto que te dio la vida". Uno no es el sujeto de ningún viejo gobernante, sino de algo glorioso. Eso confirma que uno no está en control y eso lo hace sentirse en paz. Brinda una buena razón para lo que se tiene que hacer de todos modos. Esto no exime a una persona de tener que trabajar al día siguiente para el enriquecimiento de alguien más, pero les permite una sensación de libertad en relación con las autoridades reales.

Y uno es igual con los gobernantes, porque todos estamos subordinados a un mismo Dios. En última instancia, mi jefe no está a cargo, sino Dios. Esta es la sensación de paz y libertad. Uno encuentra una nueva perspectiva sobre la realidad. Uno no cambia el mundo, pero lo interpreta. Es la misma realidad, pero dotada de una nueva perspectiva.

La caridad no critica la razón de que algunos tienen dinero y otros no, pero dice que los que tienen dinero deben ayudar a los que no. Es por eso que es erróneo contrastar el mensaje del Papa de la preocupación por los pobres, con su apoyo a la ex junta militar en la Argentina, como si el tuviera dos lados. La única regla contra la cual el Papa arremete es la que no da rienda suelta al papado, como en los antiguos Estados del bloque oriental o la China de hoy.

El mensaje del Papa a los pobres es: precisamente porque su realidad cotidiana es insatisfactoria y decepcionante, usted debe buscar el significado de la vida por servir a un ser superior. Luego, su pobreza es aún una buena condición para la verdadera fe. Eso es una bendición para cualquier gobernante!

El mensaje del Papa a los pobres es: precisamente porque su realidad cotidiana es insatisfactoria y decepcionante, ustedes deben buscar el significado de la vida  a través del servico a un ser superior. Luego, su pobreza es incluso una buena condición para la verdadera fe. ¡Eso es una bendición para cualquier gobernante!



Traducido del inglés por Marvin Najarro








Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

jueves, 26 de diciembre de 2013

SALVAR 13 AÑOS DE REVOLUCIÓN…

El gobierno de Maduro no puede (o no quiere por miedo) que se cambie la constitución venezolana para meter a la cárcel a empresarios que acaparen mercancías, riquezas y devalúan el peso (Bolívar) venezolano. Esto es lo que se llama desplome de la izquierda, pérdida de poder del pueblo y triunfo de la derecha reaccionaria y del imperialismo.



VENEZUELA: SALVAR 13 AÑOS
DE REVOLUCIÓN CHAVISTA O
REGRESAR AL RÉGIMEN BURGUÉS
DE DÉCADAS ANTERIORES


Por Pedro Echeverría V.

1, Acabo de leer en “Rebelión” un largo artículo: “El Proceso Bolivariano sin Chávez: 2013 año de incertidumbre, 2014 año de definiciones” de seis componentes (al parecer con influencia política) de “Marea Socialista”. No se lo que opine el PSUV o Patria Para Todos (PPT), con éstos guardo alguna amistad. Me parece que el análisis de los compañeros es muy interesante y podrían abrir un magnífico debate sobre el futuro del gobierno venezolano. Pienso que lo que suceda en Venezuela va a tener influencia mundial para luchas futuras de los pueblos, pero también para el comportamiento asesino del imperio encabezado por los EEUU.

 2. El gobierno de Hugo Chávez en Venezuela (1999-2013) no era “monedita de oro para caerle bien a todos”; sin embargo, puede probarse en sus discursos, declaraciones y actitudes, que era un consecuente antimperialista que buscaba el bienestar de su pueblo y que por eso el imperio de los EEUU nunca lo aceptó ni dejó de combatirlo; y la prueba más contundente es que el gobierno de los EEUU –apoyando a los grandes empresarios de ese país- le dio un golpe de Estado en 2002 que duro sólo unas 24 horas, porque el combativo pueblo reinstaló a Chávez en el gobierno.

 3. Aunque los yanquis y los poderosos empresarios de “Fedecámaras” no pudieron derrocar a Chávez, sí lograron frenarlo y obligarlo a negociar. Impidieron que el proceso “hacia el socialismo” se radicalice y aprovecharon –empresarios y yanquis- muchos espacios para golpear en serio la economía del país devaluando la moneda  a favor del dólar y desapareciendo muchos productos básicos del mercado. La respuesta de Chávez fue siempre combativa, pero no fue tan contundente como era necesario; las críticas del imperio y corifeos lo frenaron muchas veces.

 4. Cuando Nicolás Maduro se hace del gobierno a la muerte de Chávez en marzo de 2013, la oposición derechista y proyanqui había logrado muchos avances electorales. Maduro, en lugar de radicalizarse hacia la izquierda, sacar a la población a las calles para combatir a empresarios y progringos, parece ser aconsejado para llegar a acuerdos con los comprobados enemigos del pueblo. ¿No se tiene confianza en las masas porque ha sido muy poco el trabajo político entre ellas? Ahí está el quid del asunto: ¿Cuántas conferencias, círculos de estudio, organizaciones se han creado entre ellas?



5. En Cuba, en la primera década de los sesenta -quizá mucho más que en Venezuela- la intervención yanqui fue más grande y descarada. Fidel parece haber intensificado más la educación política de su pueblo y éste respondió con una alta conciencia de defensa de su país y del modelo socialista. Al no poder enterrar a Cuba los yanquis tuvieron que acudir a medida extremas: ordenarle  todos los gobiernos títeres de América Latina la ruptura de relaciones y el bloqueo comercial a la isla. Sólo así Cuba fue bloqueada y boicoteada durante más de 50 años.

 6. Sería una grave puñalada yanqui para América Latina y el mundo si consiguen los EEUU someter a Venezuela que durante 13 años ha sido el “faro de Latinoamérica”. Cuba, a pesar de sus dificultades económicas, pudo resistir con su antimperialismo más de 50 años. Para Venezuela, alcanzar esa resistencia, es mucho más difícil por el grado de desarrollo de su economía capitalista; pero mucho más porque tanto Chávez como Maduro llegaron al gobierno por la vía electoral, constitucional y comprometidos a respetar el derecho burgués de la gran propiedad.

 7. En tanto en México el gobierno de derecha o profascista fácilmente cambia la constitución para beneficiar a los empresarios mexicanos y yanquis entregándoles propiedades en petróleos, electricidad y explotación de fuerza de trabajo, el gobierno de Maduro no puede (o no quiere por miedo) que se cambie la constitución venezolana para meter a la cárcel a empresarios que acaparen mercancías, riquezas y devalúan el peso (Bolívar) venezolano. Esto es lo que se llama desplome de la izquierda, pérdida de poder del pueblo y triunfo de la derecha reaccionaria y del imperialismo. (25/XII/13)










Publicado por LaQnadlSol
CT., USA. 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

AZAR, ORDEN Y CAOS

La cuadratura del círculo es peccata minuta para quienes admiten que unos seres de conciencia y responsabilidad limitadas, como los humanos, puedan merecer un castigo eterno


AZAR, ORDEN Y CAOS


Por Carlo Frabetti

El ajedrez y los dados

Tenía razón Einstein al decir que Dios no juega a los dados. Se equivocaba, sin embargo, como nos equivocamos todos, al invocarlos como símbolo del azar, pues en puridad no son aleatorios. Precisamente por eso no puede Dios jugar a los dados, pues para él (si existiera un ser omnisciente) su lanzamiento no entrañaría sorpresa alguna, y sin sorpresa no hay juego.

Y ni siquiera hace falta remontarse a las divinas alturas: tampoco Superman podría jugar honradamente a los dados, pues, con sus sentidos agudísimos y su fulminante capacidad de cálculo, podría deducir la jugada antes de que dejaran de rodar. Incluso podría, con su supercontrol, lanzar un dado de forma que saliera lo que él quisiese (igual que algunos prestímanos y tahúres pueden hacer que salga siempre cara al lanzar una moneda).

Para los simples mortales, los dados son un juego de azar porque no podemos calcular ni controlar sus complejas evoluciones al rodar sobre el tapete; pero dichas evoluciones obedecen las rígidas leyes del determinismo. El azar de los dados es solo aparente: es un seudoazar derivado de nuestra lentitud y de la insuficiencia de nuestro conocimiento de las condiciones iniciales (alguien podría replicar que la teoría del caos restablece la aleatoriedad de los dados; sí, pero solo a nivel humano, y esta es una reflexión epistemológica; luego volveré sobre este punto).

Sin embargo, en el ajedrez, inadecuado paradigma de los juegos no aleatorios, sí que interviene el auténtico azar. Su combinatoria es tan inmensa (hay unos veinte septillones -un 2 seguido de 43 ceros- de posiciones distintas compatibles con las reglas del juego) que la mente humana no puede ni soñar con abarcarla, por lo que no es un juego de estricta lógica, como muchos creen, sino también una actividad intuitiva, creativa, artística. Y donde intervienen la intuición, la creatividad, el arte, interviene el azar. Un azar que serendípicamente suele favorecer a los mejores (como dijo Tigran Petrossian cuando era campeón del mundo de ajedrez, los buenos jugadores tienen suerte), pero azar auténtico. Porque si existen el libre albedrío y la libre imaginación, la mente intuitiva-creativa-artística no es una mera máquina determinista, y de unas mismas condiciones iniciales no se desprende siempre una misma respuesta. Si de verdad somos libres, ni siquiera un Dios omnisciente podría conocer de antemano nuestra próxima jugada.

Azar y matemáticas

Y si no somos libres, si en última instancia, y a pesar de lo que nos dice la mecánica cuántica, somos máquinas deterministas sumamente complejas (regidas por algún tipo de “variables ocultas” como las que Einstein buscó en vano durante tres décadas), entonces el azar no existe en el mundo fenoménico, ni siquiera en esa singularidad fronteriza que es la mente humana: “azar” es solo uno de los nombres que damos a nuestras limitaciones y a nuestra ignorancia. Al igual que la recta unidimensional y los demás entes de la geometría euclídea, el azar solo existiría como concepto matemático, y en tal caso sería más adecuado hablar de aleatoriedad, pues el azar se define en relación con el flujo de las causas y los efectos (precisamente como perturbación de dicho flujo), es decir, en relación con los sucesos, y en el mundo atemporal de las matemáticas no hay sucesos propiamente dichos.

Los dados materiales que sirvieron a Pascal para concebir el cálculo de probabilidades, al entrar en el universo matemático se convirtieron en objetos tan ideales como los sólidos platónicos; objetos que, valga la paradoja, cumplen necesariamente las “leyes” del azar: si lanzamos un dado perfecto un número de veces lo suficientemente grande, cada una de sus seis caras saldrá un sexto de las veces (de lo contrario diremos que el dado está cargado); pero estas consideraciones tan “evidentes” encierran una tautología, aunque muy difícil de percibir, como siempre que las elucubraciones matemáticas se inspiran directamente en objetos o fenómenos reales (por eso la geometría de Euclides pasó por “evidentemente cierta” durante más de dos mil años). Como señaló el matemático y pedagogo francés Joseph Bertrand, el mero hecho de hablar de las “leyes” del azar entraña una contradicción, puesto que el azar es, por definición, la antítesis de toda ley (de ahí las comillas).

El cálculo de probabilidades, como su primogénita la estadística, linda con el ambiguo campo de las matemáticas aplicadas; en el etéreo ámbito de la matemática “pura”, la aleatoriedad no tiene que ver con sucesos reales o imaginarios, y se manifiesta especialmente (cabría decir “específicamente”) en determinadas secuencias numéricas irreductibles, que no pueden ser expresadas mediante una fórmula o un algoritmo, como los decimales de π (hay secuencias numéricas infinitas que sí pueden expresarse de forma sencilla; por ejemplo, 0,3333…, con infinitos decimales, es igual a 1/3).

Azar y caos

Como ya he señalado, la teoría del caos parece reintroducir el azar en la física macroscópica; pero en realidad los procesos caóticos son deterministas: lo que ocurre es que su extraordinaria complejidad los hace, en la práctica, inabarcables e impredecibles, pues una pequeña variación de las condiciones iniciales puede dar lugar a grandes cambios en el resultado final. Es lo que vulgarmente se conoce como “efecto mariposa”: el aleteo de una mariposa puede provocar una tormenta al otro lado del mundo, reza un viejo proverbio chino, y los meteorólogos han comprobado que, en este caso, una frase poética e hiperbólica ofrece una descripción bastante fiel de la realidad. Y por una de esas coincidencias que fascinan a los esotéricos, el atractor extraño alrededor del cual fluctúan ciertas turbulencias atmosféricas, descubierto en 1963 por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz, admite una representación gráfica bidimensional que se parece mucho a la silueta de una mariposa con las alas abiertas.

Un atractor, dicho de forma muy somera, es el estado hacia el que tiende un sistema dinámico, y normalmente admite una representación geométrica sencilla, como un punto (representación de un estado final de reposo) o un círculo (representación de un comportamiento cíclico). Cuando el atractor es muy complejo (por ejemplo, un fractal), se denomina atractor extraño. El atractor de Lorenz es un fractal de dimensión comprendida entre 2 y 3 (es decir, no es bidimensional ni tridimensional, sino algo intermedio; algo inconcebible para la mente humana, pero expresable matemáticamente).

Azar y teología

Un Dios omnisciente (en el sentido religioso del término) sería incompatible con el azar, pues en su mente total, abarcadora no solo del pasado y el presente, sino también del futuro, todos los sucesos serían conocidos de antemano y, por ende, estarían predeterminados. Y el azar es condición necesaria del libre albedrío (aunque la relación entre ambos dista mucho de estar clara), porque no cabe hablar de libertad si todas las acciones están determinadas por una inexorable cadena de causas y efectos; por lo tanto, un Dios omnisciente es incompatible con el libre albedrío. Es la falsa paradoja de la predestinación, pues no es una paradoja propiamente dicha ni un “misterio”, como pretenden los teólogos, sino, pura y simplemente, una contradicción in terminis.

¿Cómo se entiende que miles de millones de personas acepten esta contradicción flagrante? La mejor explicación sigue siendo la que dio Marx: la religión es el opio de los pueblos. Si vemos a los “creyentes” como drogadictos alucinados, ya no resulta tan asombroso que puedan creer que un círculo (vicioso) es a la vez un cuadrado (mágico). La cuadratura del círculo es peccata minuta para quienes admiten que unos seres de conciencia y responsabilidad limitadas, como los humanos, puedan merecer un castigo eterno.

Orden y caos

El movimiento desordenado e individualmente impredecible de las moléculas de un gas da lugar a un comportamiento global rígidamente sujeto a las leyes de la física y, por ende, predecible, lo que nos permite afirmar a ciencia cierta que si comprimimos un gas hasta confinarlo en la mitad del volumen que ocupaba previamente (sin variar la temperatura), su presión se duplicará. Hay un tránsito continuo, y en ambas direcciones, entre el orden y el caos. Y en la base de todo el devenir fenoménico yace el indeterminismo microcósmico, el inaprensible azar cuántico, que, por lo que sabemos, es el único azar verdadero.


A escala macrocósmica, ni el orden, ni el caos, ni el azar son lo que parecen. A escala microcósmica, sabemos cómo funciona esta desconcertante tríada, y podemos expresar dicho funcionamiento mediante fórmulas y ecuaciones de una precisión y una operatividad sin precedentes en la historia de la ciencia. Lástima que no entendamos casi nada de lo que ocurre ahí abajo.









Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.