miércoles, 15 de febrero de 2012

No haremos lo que dicen los USA


Eso es lo que ha dicho el presidente de Guatemala en relación a su propuesta de legalizar el negocio del tráfico de drogas ilícitas, como única propuesta racional en el área Centroamericana para contrarrestar ese flagelo que ya le ha costado bastante sangre al pueblo de Guatemala y que amenaza con convertirse en un conflicto mucho más sangriento si el gobierno de Pérez Molina obedece las órdenes emanadas de Washington y le declara, como en México, una guerra abierta a los carteles del narcotráfico. La  ola de terror será inevitable y los asesinatos que ha costado la vida al menos a 50,000 mexicanos se replicará en la sociedad guatemalteca. La propuesta de legalizar el tránsito y el consumo de narcóticos, como dije anteriormente, me parece la más racional y práctica propuesta para un país sin los suficientes recursos económicos para enfrentar frontalmente en una guerra abierta a los poderosos y bien armados (con armamento comprado en los EE.UU) carteles de la droga. El rechazo inmediato a la propuesta del presidente Pérez Molina por parte de Washington y de los sectores ultra conservadores de Guatemala se asemeja a lo sucedido en 1993 al Fiscal General de Colombia, Gustavo de Greiff, quien en una reunión de la International Drug Policy Reform Conference en Baltimore, Maryland, dijo que el combate al tráfico de drogas era una causa perdida y propuso como solución la legalización, como única alternativa viable para contrarrestar el negocio ilícito de las drogas. Argumentó además y con mucha razón que el consumo de drogas en los Estados Unidos alentaba la producción de drogas en Colombia, a la vez que incrementaba la violencia. Después de esas muy valerosas y acertadas declaraciones, de Greiff fue acusado de estar coludido con los capos de los carteles colombianos. Muchos críticos de la actual política estadounidense de la guerra contra la drogas han sostenido por mucho tiempo que, desde sus inicios hasta la fecha, ha sido una política con resultados desastrosos, pues a cambio de disminuir la demanda entre la población adicta norteamericana, ésta ha aumentado al grado que se considera que actualmente un 20 por ciento de la población la consumen regular u ocasionalmente. Se estima que el costo asociado con la adicción/abuso ronda los 484 billones de dólares anuales. En el 2010 el gobierno de los EE.UU gastó aproximadamente 15 billones de dólares en la infructuosa guerra contra la drogas. Expertos académicos como, Jefrey Miron y Katherine Waldock, estiman que la descriminalización del negocio de la droga le ahorraría a los EE.UU unos 41 billones de dólares anuales. Como se puede ver, la llamada guerra contra las drogas ha sido un total fracaso en cuanto a eliminar el contrabando y el consumo ilegal de las mismas, pero el gobierno norteamericano desde los tiempos de Richard Nixon hasta la actual administración de Obama persiste en continuar con la misma estrategia política y militar (Colombia, Afganistán y México) del combate a las drogas. Todas las guerras tienen un trasfondo económico (imperialista en el caso de los EE.UUU) y la llamad guerra contra las drogas no es la excepción. Tanto el Plan Colombia, la Iniciativa de Mérida o Plan México, así como la Iniciativa para la Seguridad Regional de Centro América (CARSI) no son más que proyectos de carácter político, económico y militar diseñados por el Pentágono para entre otras cosas, extender y consolidar el dominio militar (control y represión) de los Estados Unidos en la región y, por el otro, favorecer los intereses económicos de las grandes corporaciones norteamericanas para que estas operen y exploten los recursos naturales de la región sin mayores impedimentos. El contrabando de drogas ilegales es un gran negocio que genera inmensa cantidades de dinero negro que al ser lavados pasan a formar parte de la economía formal, tanto de los países productores como de los consumidores y siendo Estados Unidos el mayor consumidor a nivel global, resulta ilógico pensar que sus avorazados banqueros, ávidos y necesitados de grandes flujos en efectivo, dejen pasar semejante oportunidad.

Queda por esperar si el presidente Otto Pérez Molina tendrá el suficiente carácter y firmeza como para no doblegarse a las exigencias del Gran Patrón del Norte, como ya sucedió en el caso de Ahmadineyad, y que no sea una baladronada más de un político atrapado y sin salida. El presidente sabe por experiencia los costos materiales y humanos que una guerra trae consigo. Sabe que Guatemala, como sucede en Mexico, pondrá los muertos. En el norte; en tanto, los ávidos consumidores (25 millones según AP) inhalarán, fumarán, se inyectarán y tragarán enormes cantidades de droga, sin obviar a los grandes fabricantes y negociantes de armas norteamericanos que se llenarán los bolsillos de “plata.” Guatemala no está para soportar más guerras, ya hemos tenido suficiente. Así es, Señor Presidente, no se eche atrás con su propuesta de legalizar el negocio de la droga, pues como dice el Profesor Luciano Castro Barillas en el artículo que publicamos a continuación, cuenta con más apoyo del que usted cree. Marvin Najarro








“NOSOTROS NO HAREMOS LO QUE DICE LOS ESTADOS UNIDOS, HAREMOS LO QUE TENGAMOS QUE HACER”


Por Luciano Castro Barillas


Estimado lector de La Cuna del Sol, planteado como acertijo el título de este comentario ¿a quién le atribuiría usted las palabras en mención? ¿A Fidel Castro? ¿O Mahmud Ahmadineyad? ¿O al apasionado Hugo Chávez?

                
Pues, fíjese, que no es ninguno de los tres dirigentes revolucionarios el que ha dicho esa expresión tan atrevida, soberana, digna y de generadora de gran conmoción entre los burócratas de los Estados Unidos. Es, aunque usted no lo crea, el presidente de Guatemala, el general Otto Pérez Molina, quien en estos momentos se ha insubordinado ante el imperio. Ha asumido el papel de un verdadero presidente que pide se le respete, que quiere ser él el que  decida los asuntos más trascendentes de su país. No le puedo decir si es simple retórica altisonante o exigencia de respeto ante el atropello por parte de los gringos que le corrigieron la plana en menos de 24 horas cuando anunció su convicción de la despenalización de las drogas como mejor camino para solucionar este problema acuciante. Baladronada quizá. Orgullo herido de militar que cree firmemente ser el comandante en jefe del ejército y la nación y no el segundo al mando, después del embajador estadounidense. En fin,  lo dicho, dicho está. Pero la nota discordante y decepcionante, hará unos tres días, fue presidente Mauricio Funes de El Salvador.  Este personaje, carente de personalidad y sin dignidad, luego de dar declaraciones junto a Otto Pérez Molina donde afirmaba no estar en contra ni a favor de la despenalización de las drogas, pero sí de ponerlas en la mesa de discusión, ya estando de regreso en su país dio declaraciones totalmente diferentes, posiblemente para defender la mísera condición laboral del TPS de tanto salvadoreño, dádiva por ser carne de cañón en Irak y país incondicional de las políticas de agresión del imperialismo. Ante el pronunciamiento inmediato de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, donde manifestaba el gobierno norteamericano su total desacuerdo en la despenalización del tráfico de drogas, propuesto entre otros mandatarios latinoamericanos, por el presidente guatemalteco, Funes el izquierdista, fue asustado a sombrerazos. Podíamos esperar esa inconsistencia de un gobierno centrista, ambivalente e inconsistente, pero no del presidente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN. Nada sorprendente si se analiza la trayectoria de los gobiernos de izquierda, con déficit siempre permanente cuando son sometidos a calibración de testículos. Hablo de izquierdistas, no de revolucionarios, pues son cosas distintas.

               
La despenalización del las drogas en Guatemala ha abierto un vibrante y amplio debate, donde los pastores de las diferentes denominaciones o sectas originadas en los Estados Unidos llevan la voz cantante al lado de la posición imperialista, no así la iglesia católica, que mantiene una posición de análisis, prudente y mesurada.   También muchos sectores conservadores han visto que la lucha frontal, que una guerra contra las drogas no lleva a ningún buen resultado, que no sea decomisos esporádicos y si una constante sangría ciudadana de hombres y mujeres sacrificados por unos ricos viciosos que viven plácidamente en los Estados Unidos y que a cambio de preocupaciones reales por la vida, antes bien la evaden, o se divierten en extremo. Otro asunto son los pobres con adicciones, quienes necesitan el apoyo sanitario de los Estados para superar esa herencia lamentable de la contracultura y el legado decadente de esas sociedades decadentes.

                
En el 2011 varios ex dirigentes de América Latina crearon la iniciativa regional Comisión Global de Políticas de Drogas, entre otros, Fernando Enrique Cardoso de Brasil, Ernesto Zedillo de México, César Gaviria de Colombia y George Papandreu, de Grecia; también participó el escritor Carlos Fuentes, el empresario Richard Branson, el ex secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan y la señora Louise Arbour, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Llegaron estas personalidades internacionales a la conclusión de que “la guerra contra las drogas es un total fracaso, con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades alrededor del mundo”. Este foro sugirió (…) terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las personas que usan drogas, pero no hacen ningún daño a otros. Personas altamente conservadoras de la vida nacional como el periodista José Raúl González Merlo, fanático del neoliberalismo, ha dicho, entre otras cosas sensatas, lo siguiente. “(…) ojalá que el presidente Otto Pérez Molina logre, por lo menos, que sus colegas regionales pierdan el miedo a discutir el tema públicamente. Alguien, desde una posición de poder y liderazgo político, debe tener el valor de romper el tabú y decirlo: la guerra contra las drogas no es nuestra guerra, sino una guerra impuesta por una política equivocada. Esa es la realidad. El consumidor estadounidense pone el dinero con el que los narcos producen, transportan y venden la droga; corrompen naciones y compran armas de los fabricantes estadounidenses. Al mismo tiempo, los mismos ciudadanos de EUA pagan impuestos para que su gobierno lo gaste en la llamada “guerra contra las drogas”. Irónico ¿no? Es como aquel perro que quiere morderse la cola pero solo da vueltas inútilmente en el mismo lugar, sin avanzar en ningún sentido. Aún nos queda un largo camino que recorrer entre aquellos que creemos que el tema de las drogas debe ser tratado como un asunto de salud pública y no desde una perspectiva criminal. En vez de armas debemos tener computadoras. En lugar de cárceles, escuelas y clínicas. En lugar de policías, maestros y médicos. En lugar de políticas criminales, más educación. Las pérdidas de vidas, bienes y libertad son un trágico testimonio del altísimo costo de oportunidad que pagamos todos los días por no cambiar el rumbo. El presidente Pérez ha dado un primer paso significativo. Ojalá tenga el valor de seguir adelante. Cuenta con más apoyo del que él cree.

                
En conclusión, pienso, que Otto Pérez Molina viene de una guerra que lo desgastó en su imagen y ya no quiere saber nada de tiros, porque estos pueblos de Centro América son, como dicen los mexicanos, "los pueblos olvidados de Dios", aserto refrendado en un añejo refrán popular mexicano, que resulta aleccionador: "El amor que Dios nos dio, él mismo lo ha recogido, y sólo nos ha dejado, el pedo y el relinchido".










Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

martes, 14 de febrero de 2012

Ritual para tu sueño


Palabras líricas de un poeta enamorado, para quien el amor hacia la mujer es más que un atractivo físico, que por supuesto vale en su apreciación, en su mirada. Es un asunto sobre la belleza humana, de sensibilidad; que va más allá de los tratados estéticos anquilosados y las poses doctorales y aburridas. Hablar de la mujer amada y sentirla en su voz, aliento, sus ojos y su sueño; va más allá de cualquier discernimiento, pues el amor, como dijo Voltaire, no es posible vivirlo con la sombría racionalidad de los ingleses. “En Francia  -dijo- somos más razonables”.Y Manuel José Arce parece decir lo mismo.   Luciano Castro Barillas.


               





RITUAL PARA TU SUEÑO


Siempre renegué de las legislaciones estéticas que florecen eruditos, teóricos, estetas y demás flores ponzoñosas y tristes.

Los cánones me parecen camisas de fuerza. Los estatutos de la belleza, moldes aterradores, fórmulas de embalsamamiento.

Pero viéndote dormir, todas tu brazo perfecto que se fugó de las sábanas y que está allí, tranquilo, como sin darse cuenta de su inmensa y propia importancia.

Cuando estás dormida puedo ejercer toda mi liturgia sin que tú te des cuenta, sin que te altere mi profunda y ferviente devoción, sin que mi homenaje turbe tu naturalidad.

Porque es en ese momento, en el de la viva y tranquila quietud, cuando puedo medir estéticamente el valor esas leyes transitorias, todos esos requisitos preestablecidos para considerar oficialmente bello lo bello, derogan su rigidez, pierden su acartonamieno y se vuelven vivas confirmaciones de tu perfil, del color y la forma de tus labios, de de las obras todas de las artes al compararlas contigo. Puedo recordar la Victoria de Samotracia y decir que es perfecta porque es de piedra y porque si tuviera brazos y cabeza se parecería a ti; puedo decir que no me gusta el gesto violento de La Marsellesa en el Arco del Triunfo porque le falta tu dulzura y porque tiene una nariz que no es la tuya; puedo decir que la Venus de Milo es gorda y la Virgen de la Silla demasiado apacible. Puedo  inducir que Debussy es perfecto porque suena a tu sueño.

Los tratados de estética  -¡los pobres viejos librotes sabios y gruñones! ¡Los pobres nuevos libritos malhumorados y serios!-, se vuelven abuelitos amables y niños traviesos cuando te veo dormir. El clima se pone con textura de poema bucólico y las sábanas adquieren sonoridad de nube.

Solo para esto me sirven ahora los cambiantes cánones de la belleza clásica, el punto de vista de cada época, las leyes de lo hermoso. Sólo para verte pasar por ellas, ganar un 100 en cada artículo y salir triunfante de todas las pruebas, seguir más allá de todas esas disposiciones reglamentarias, más allá de todas las comparaciones posibles con las prisioneras de los museos.

Verte dormir. Es un lugar común, pero es como ver el mar en calma, el cielo despejado y la flor reventando. Tu respiración huele a música y tiene la forma del vuelo de aquellas hadas que me contaron cuando niño, de los ángeles que esperaba ver en el momento de mi Primera Comunión.

Hay algo de sagrado en tu sueño.


Cuando despiertas, cuando amanece el día bajo tus párpados, cuando tus brazos y tus piernas se alargan en el desperezo, cuando sale el sol de tu sonrisa, entonces vuelven los tratados a sus anaqueles sosegados y nacen el mundo, el tiempo y la vida.








Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

domingo, 12 de febrero de 2012

Arjona, el pintoresco


Allá por los años 80  el Arjona de esos días (Jesús es verbo, no sustantivo) ofreció un concierto en mi natal Jutiapa.  Una de sus fans,  bonita adolescente de mi pequeña ciudad de nombre Lucky Trejo, tuvo el ingenio, inmadurez y atrevimiento de tomar “prestada” la descuidada chaqueta de piel del muy apuesto Arjona. La jugada funcionó. El cantautor captó la intención de la emocionada jovencita y se presentó a su residencia en uno de los populares barrios jutiapanecos a recoger la codiciada prenda. La noticia corrió como reguero de pólvora por toda la Jutiapa. Arjona mostró su calidad humana. No defraudó y,  tanto la bella jovencita como todo el Barrio El Chaparrón  quedaron complacidos ante el gesto del ahora internacionalmente reconocido y famoso cantautor chapín. De ese singular acontecimiento han transcurrido hasta la fecha casi tres décadas y podríamos decir que el artista ha experimentado o sufrido alguna metamorfosis,  de esas que el ambiente impone como requisito para triunfar en un campo tan competitivo como el de la farándula musical. Debo confesar que por razones de gustos musicales no soy un devoto del arte musical de Ricardo Arjona, aunque claro,  -y lo digo con toda humildad y sinceridad- me complace en grado sumo el que sea guatemalteco y que disponga de tan enorme talento. Sin duda, lo considero uno de los más talentosos músicos latinoamericanos, sino el más talentoso. El asunto actualmente, según lo percibo, es que el Arjona de hoy entregado voluntariamente o no a las exigencias del mercado, del consumismo, o de la cultura de masas; es uno muy diferente al de aquél de extracción popular comprometido con una causa noble y que arriesgaba el pellejo en plena dictadura militar. El que veo ahora es otro, que más bien  semeja a los Bonos, los Jaggers o los Claptons que agasajan suntuosas fiestas a ricos y poderosos como a Bill Clinton, y quienes en su cínica megalomanía, luciendo prendas caras de famosos diseñadores ven a los miserables y famélicos niños africanos no como seres víctimas de la injusticia social del sistema capitalista, sino como una blanca oportunidad de acrecentar sus virtudes caritativas, y porque no decirlo, invitar al turismo humanitario y sensibilero. No tiene que ser exactamente así en el caso de Arjona pero, basado en la observación y si los sentidos no me engañan, las escenas y la lírica del último video del artista pintan una realidad que solo existe en la mente y el mundo de la burguesía y que nada tiene que ver con la cruda realidad de la existencia de la gente común y corriente que, sin embargo, suelen ser utilizados como atractivos convenientes a los grandes intereses económicos que monopolizan el gran negocio del espectáculo y del entretenimiento  que tienen como meta final  el saciar el apetito consumista de la embobada audiencia, que enervada e inerme cae en un total estado de amnesia colectiva o bobería internacional. No puedo afirmar si la mano escondida se le presentó a Arjona, como dicen los apologistas del neoliberalismo, pero en este mundo en absoluta decadencia todo puede suceder. Lo cierto es que ni lerdo ni perezoso aprovechó la oportunidad de asirse a ella y ahí se ha quedado, disfrutando las mieles del dinero al alcance solamente de los ricos y famosos. Ciertamente el arte como herramienta política de cambio no será del todo efectivo, aunque de la mano de poetas, escritores y músicos con ideales y convicciones profundas por la causa de la libertad y la justicia ha dado ejemplos de valor y coraje sin límites. Otto René Castillo, Manuel José Arce y El Soldado de América son unos ilustres ejemplos del arte al servicio de causas justas y nobles. Son hechos históricos olvidados por un pueblo somnoliento y desmemoriado que prefiere la banalidad y la cursilería de las telenovelas y de los videos musicales que muestran la realidad subjetiva de un mundo ajeno, en tanto la realidad dura, se cae con brutalidad a su alrededor.Marvin Najarro

Estimados lectores y lectoras, a continuación el Profesor Luciano Castro Barillas, con una muy excelente nota alusiva a Ricardo Arjona.






ARJONA, EL PINTORESCO

Por Luciano Castro Barillas


No cabe la menor duda que todos los guatemaltecos nos sentimos orgullosos del éxito nacional e internacional del cantante de Ricardo Arjona. Ha sido capaz, por su talento, de llenar estadios en países como Argentina y Chile durante varios días. Es el cantante guatemalteco más exitoso que ha conocido nuestra historia quien, con un ímprobo esfuerzo personal, alcanzó la cúspide de ese mundo altamente competitivo de la música comercial. Salió a México ligero de equipaje y a la vuelta de los años ese espacio geográfico fue insuficiente para su arrolladora y expansiva capacidad artística. Arjona es también una personalidad democrática, de gran sensibilidad humana y sobre todo solidario. La Universidad de San Carlos de Guatemala, por ejemplo, recibió hace algunos años un importante apoyo en equipo de cómputo, ya que el cantautor guarda hacia ella gratitud, pues en algún momento de su vida fue universitario. Sabe dar, compartir. Es una persona amable y totalmente accesible. No hay una sóla mención de una grosería de su parte con alguna persona.

Le hizo famoso una canción muy emblemática en los inicios de su carrera: “Jesús es verbo, no sustantivo”, canción iconoclasta que es un rechazo rotundo a la hipocresía religiosa -no cristiana-, porque de puntualizar es que un cristiano auténtico resulta ser, indefectiblemente, un ser humano maravilloso. La canción de crítica social concitaba a la honradez, a la honestidad, a la autenticidad; en contra  de todo aquello que tenía olor a pescado de tres días, o a suplantación o artificio. El arte, claro está, no es un tratado de política, por lo que no debe esperarse que sea más efectivo para modificar el poder o la realidad que una organización política o un fusil. Para los gustos de una sociedad pacata y altamente conservadora como la guatemalteca la canción fue una sacudida, una cimbrada lo bastante fuerte y un gran atrevimiento del joven cantautor de esos años. Su propuesta fue como quitar la tapadera de los resumideros cloacales pestilentes de los evangelistas de la prosperidad, entre ellos Ríos Montt y su iglesia burguesa El Shadai, centro religioso de personas acomodadas, donde Cristo era prisionero de asesinos, evasores de impuestos y ricos. Que otra cosa podía hacer un cantautor con compromiso que denunciar todo esto. Si Arjona hubiese sido militante de Al Qaeda, posiblemente ese centro de hipocresía hubiera volado en mil pedazos con varias cargas de dinamita.

Sin embargo, la realidad se impone y Arjona, sin doblegarse  -hasta donde se sabe- tuvo que insertarse en el mundo de la cursilería y la banalización. No podía, por ejemplo, acceder a la farándula de Miami, Los Ángeles o la ciudad de México con un expediente musical de “izquierda” -si lo podemos llamar de algún modo-, cuestionador en exceso de un sistema, sus injusticias y sus falsías. Fue haciendo concesiones y resistiéndose hasta donde pudo a las domesticaciones. Sus propuestas musicales tuvieron que coger, irremediablemente, el camino de lo inocuo, de las relaciones sentimentales que a nadie le importan y, digamos, en la cursilería.  Lo intimista tomó su lugar y por allí se fue quedado, hablando de ilusiones, de amores desencontrados, de rencillas de amor, con una carga mórbida en ocasiones, pero manejada con refinamiento. Con unos textos poéticos muy superficiales pero que ya cantados resultaban totalmente transfigurados, al estilo de los escritos de Pablo Coello, que habla más que decir en su "poesía". Tal como decía Benedetti, el escritor uruguayo, cuando describía el encuentro íntimo de una pareja: (…) deslizó su mano por su vientre y acentuó la caricia. Que no es lo mismo que podría decir o expresar en Jutiapa un machista ganadero o Vicente Fernández y su hijo, epónimos del machismo mexicano, respecto a esa circunstancia. Arjona tiene calidad en ese mundillo de descocados.

Hoy Arjona nos trae lo mismo de siempre, solo que disimulado con el pintoresquismo nacional. Nostálgico de la tierra de la cual está ausente y a la quizá no vuelva. Sin embargo, quiere retribuirla con algo. Dar una imagen positiva de ella, que no es la real, pero es válida a nivel artístico ya que el arte es capaz de inventar, crear mundos paralelos. Va hilvanando la historia de amor en Antigua Guatemala, Petén, Izabal, Semuc Champey y Panajachel, guitarra al hombro, con espejuelos en la cabeza, apelando a la cotidianidad hermosa de ancianos por las calles o niños jugando pelota. Fuiste tú, es más de lo mismo, aunque como producto técnico audiovisual está muy bien realizado. No podemos ser injustos con Arjona, es lo más que puede hacer un artista como él. Es prisionero de los circuitos comerciales y aunque su música se volvió de masas, cursi y sin compromiso, es mucho mejor que la Gloria Stefan, Cristian Castro, Juanes o Shakira.

Para concluir, transcribo la reflexión de la columnista de elPeriódico, Ana María Cofiño:(…)si Arjona cree que podemos sentirnos orgullosos de Guatemala por sus paisajes, allá él, pero es penoso que aquí nos traguemos esa idea, cuando lo que hay es un pantano de injusticia e impunidad que es necesario resolver. Cambio verdadero sería que el Estado dejara de ser racista, patriarcal y excluyente; transformación genuina, que se democratizaran las relaciones económicas, se acabara con la impunidad histórica y se pudiera gozar de libertad. Usar canciones para seducir es un viejo truco. Cuidado con lo que nos venden, muchas veces es basura.









Publicado por: Marvin Najarro 

sábado, 11 de febrero de 2012

DECIR: “PERDÓN”


El poeta Manuel José Arce  -como no podía ser de otra manera-  sufre el arrebato de su estro magistral en esta exquisita pieza literaria que es también un auténtico ensayo de moral. De moral viva, cotidiana, auténtica, sincera; no un tratado de ética que sólo es una referencia teórica (la ética es la teoría de la moral) en un curso universitario y la cual entra por un oído y sale por el otro. Los grandes éticos siempre han sido los más grandes perversos, porque nada mejor para conocer las carencias de un ser humano que atenernos al viejo aforismo popular de “Dime de que presumes y te diré de qué careces”. El perdón es el amor. Todo ser humano que ama de verdad sabe perdonar. Por ello, sin decirlo de manera explícita, el poeta guatemalteco nos da una lección trepidante y vital de moral, consciente de su mal obrar y de sus hipocresías. Esa es su grandeza y la de todo hombre: estar consciente de sus imperfecciones y de la imperiosa necesidad conversión, de renovación; no a través de la religión, sino partiendo del respeto a sí mismo, para respetar a los demás. La ética es un artefacto intelectual que está demás en este mundo. La moral no, porque es el referente práctico y consecuente de la relación con todas las personas, sus derechos y su dignidad. Luciano Castro Barillas.


“Perdón” es una de las más hermosas palabras del idioma. “Perdón” es el momento cuando el hombre tiene valor de medir su propia limitación, reconoce su capacidad de error y admite el derecho de los demás, la dignidad de los demás, la individualidad de los demás. “Perdón” es el puente por sobre las ofensas y los atropellos, por sobre las heridas y los abusos. Es el camino de regreso hasta el punto de partida del egoísmo. “Perdón” es el salvavidas de la amistad, del amor, de la fraternidad. Es reconocer que en la prisa de nuestros gestos podemos lastimar, equivocarnos, ser injustos y ciegos. “Perdón” fue la palabra que me regaló un día mi padre cuando se dio cuenta que el castigo había sido injusto, o excesivo. “Perdón” fue el pedestal que él erigió para mi dignidad de niño, pero fue también piedra grande en los cimientos de mi amor por él.

“Perdón” es la voz del desvalido frente a la ira ciega del victorioso. “Perdón” es la voz que demanda los derechos del miedo. “Perdón” es la consigna que resucita la clemencia sepultada bajo paletadas de odio. “Perdón”, digo, es una de las más hermosas palabras del idioma. Y por hermosas es perseguida. Y por hermosas es prostituida. Y por hermosas es vendida, manipulada, ensuciada.  Porque en este tiempo de simulaciones, hasta las palabras más nobles son víctimas de la falsía, del cálculo, de la simulación. “Perdón” es una palabra que sirve de patente de corso para justificar anticipadamente las injurias, los atropellos, las indignidades.

“Perdón” se vuelve la mampuesta del alevoso. El burladero de los cobardes. La coartada de los rastreros. La justificación de los viles. El sitial de los bellacos. La trinchera de auto-humillación de los castrados. Quien ofende teniendo anticipadamente preparada la frase de demanda de “Perdón” es dos veces despreciable, es más digna de asco que de compasión. Pero sucede que en nuestro tiempo, no habiendo ya más qué prostituir, qué convertir en mercancía, en moneda falsa, se ha llegado a prostituir hasta las más nobles palabras del idioma común, del oxígeno colectivo del pensamiento, de este santo y amplio camino de la Humanidad que es el lenguaje.


DEBO PEDIR PERDÓN

He sido mordaz, hiriente y agresivo. Mi sentido de humor y agresividad de polemista, han tenido con frecuencia la cáustica textura del chichicaste en la piel ajena. A veces me río de mí mismo. Pero eso no me lastima ni me hace daño. Hasta cómo me resulta. Pero cuando me río de los demás, mi risa se vuelve cruel, irresponsable. Y acaso ellos no tienen esta manera de reírse de ellos mismos que me proteje a mí. Por esto y por otras cosas debo pedir perdón. Debo pedir perdón porque he sido intolerante con las ideas ajenas. A veces el convencimiento de mi propia manera de pensar me vuelve fanático. Llego a creer que soy el único poseedor de la única verdad. Entonces es cuando más equivocado estoy.

Debo pedir perdón porque he sido irrespetuoso conmigo mismo.  Y si no me respeto a mí ¿cómo aprenderé a respetar a los demás? Y si no respeto a los demás ¿con qué derecho me voy a respetar a mí? Y tanto ellos como yo somos gente respetable. Debo pedir perdón porque he sido irresponsable, porque he descuidado deberes, porque he dejado que la realidad  -sin timón ni brújula-  se embrolle y se complique. Y una realidad así no puede dar todos los frutos que se espera de ella. Debo pedir perdón porque he juzgado con ligereza las actitudes de la gente y he exigido, en cambio, que a mí se me juzgue con benevolencia, con detenimiento, con mayor valoración de mis cualidades que de mis defectos. Debo pedir perdón porque he inculpado a otros por mis errores. Porque he descargado en otros mis tensiones. Porque he culpado a otros de mis fracasos. Porque he amparado en la imperfección de otros mi propia imperfección. Debo pedir perdón porque he permitido que otros me hagan daño, con la excusa cruel de que su propia conciencia habrá de castigarlos. Debí, por el contrario, defenderme para bien mío, de ellos y de la relación entre los seres humanos. Su conciencia, en realidad, los amargó después y acaso de manera más profunda y prolongada que el daño que les permití hacerme y hubo en ello un placer cruel de víctima de mi parte.

Debo pedir perdón por mi apatía: ante la pena de otros tuve miedo de empañar mi felicidad y me encogí de hombros y me refugié en mi egoísmo tranquilo. Debo pedir perdón por mi generosidad satisfactoria y porque a veces, tras hacer un favor, me sorprendí mirándome en un secreto espejo, admirándome y pensando: “Que buenos sos, Manuel José”. Debo pedir perdón por mis sueños: por refugiarme en ellos, por darles mucho más importancia que a los sueños de los demás, por considerar los míos mucho más dignos e inteligentes que los de otros. Debo pedir perdón porque he buscado competir. Y competir no es sólo triunfar: es, también, derrotar a otros. Es, también, salir derrotado a veces, acumular resentimiento, obligar a que otros lo acumulen en ellos mismos por mi causa. Debo pedir perdón porque he tenido la soberbia de callar mis penas y mis angustias, por orgullo. Y porque, en otras ocasiones, he abrumado a los demás con ellas, por cobardía y debilidad de mi parte. Debo pedir perdón por tantas cosas, por tanta vanidad, por tanto egoísmo y por la habilidad que tengo para disfrazarlos. Debo reconocer  -y reconozco-  la parte de responsabilidad que tengoen el odio, en el dolor, en la incomprensión y en la soledad de los seres humanos. Debo reconocer  -y reconozco-  que yo también tengo culpa, algún grado de culpa, de que la vida no sea más clara y hermosa. Debo reconocer  -y reconozco-  que tengo la obligación de cambiar, de ser diferente, de integrarme a la humanidad como un átomo suyo, útil, feliz y solidario.

Debo pedir perdón. Lo pido. Porque estoy tratando de merecerlo.

               







Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

jueves, 9 de febrero de 2012

Un diputado vale menos que una mula


Un Estado de Derecho es aquel en que la ley es el instrumento que sirve de guía en la conducta de los ciudadanos, facilita las interacciones humanas, permite la prevención y solución efectiva, eficiente y pacífica de los conflictos; y nos ayuda al desarrollo sostenible y a la paz social. Para un Estado de Derecho efectivo es necesario  -disculpe la anáfora insistente- que el derecho sea el principal instrumento del gobierno, que la ley sea capaz de guiar la conducta humana y que los poderes la interpreten y apliquen congruentemente. Como concepto suena a algo perfecto, (el papel resiste todo) aunque en la práctica, que es donde se comprueba la efectividad de tales enunciados, se da una brecha muy amplia. Si en países desarrollados y con sistemas políticos mucho más sólidos, la noción del Estado de Derecho ha cedido ante la arremetida de los grupos de poder cuyos particulares intereses económicos definen la política o el quehacer político del Estado, qué se puede esperar de un país subdesarrollado y con un sistema político totalmente quebrado, colapsado, como el de Guatemala. En los Estados Unidos los congresistas han hecho del congreso un auténtico club de millonarios serviles a los intereses económicos de las grandes corporaciones. En Guatemala y como expresara el embajador estadounidense McFarland (…) Las plataformas ideológicas de la mayoría de partidos son débiles y son más importantes las personalidades, las relaciones personales, el clientelismo, y en ocasiones los sobornos. Es, precisamente en ese ambiente, que se ha formado y parasitado por muchos largos años una de las clases políticas más incapaces, corruptas e inconsecuentes que le ha tocado tolerar al pueblo de Guatemala: los diputados. Estos individuos que de representantes del pueblo y de legisladores no tienen absolutamente nada, son la máxima expresión de la degradación, que según el Señor Presidente, tienen al país al borde de la quiebra moral. Ellos, los diputados, carentes de sólidos principios político-ideológicos, en lugar de actuar con aplomo y sabiduría, legislando en beneficio del pueblo que ha depositado con su voto la esperanza de un mejor porvenir; son maestros. Si, maestros, pero en el arte de la componenda, el compadrazgo, los negocios turbios y el cohecho. No legislan. Delinquen amparados en la ley que les otorga inmunidad o mejor dicho impunidad. Amparados en esos privilegios actúan en colusión con el crimen organizado, son los representantes del narco negocio, son los “narco diputados,” serviles a los intereses del gran dinero. El viejo Zemurray con mucha experiencia y sabiduría no pudo estar más atinado en su observación, aunque debo decir que la mula, noble hibrido animal que por su naturaleza sirve y en ocasiones hasta defiende a su amo del peligro, es muy inteligente. Al contrario, los diputados (con contadas excepciones) son unos torpes ineptos que lo único que saben es ponerse al servicio de su amo, el dinero; no del pobre pueblo de Guatemala que los ha elegido para que, como sus representantes, aboguen por sus más urgentes necesidades. Pero quizás para un pueblo que habita un bello como extraño país (ahora de pesadilla y antes real maravilloso) con una rica identidad nacional extraviada. Un pueblo embrutecido por el guaro y sin capacidad de reacción, maniatado por la ignorancia, esclavizado por la pobreza; la maldición de los diputados que valen menos que una mula sea su ineludible y triste destino. Marvin Najarro

A continuación, La Cuna del Sol le da curso al siguiente artículo de opinión proveniente del periodista y licenciado en filosofía, Valentín Zamora Altamirano.





EN GUATEMALA, UN DIPUTADO VALE MENOS
QUE UNA MULA

Por Valentín Zamora Altamirano


El viejo turco Zemurray, hace muchos años,  dijo eso de los diputados de Honduras, dado su servilismo extremo y sometimiento indigno a los dictados de los magnates de las transnacionales bananeras norteamericanas que habían hecho del país centroamericano un virtual portaviones en tierra. Pero la expresión cobró celebridad y fortuna gracias a las dotes literarias del gran poeta nicaragüense Ernesto Cardenal en su poema “La Hora Cero”. La expresión, aunque añeja, no deja de tener actualidad, inmediatez y frescura pues los diputados guatemaltecos encarnan a la perfección, encajan como fina pieza de relojería, en la paráfrasis de la cual hago uso.

El nuevo régimen del Partido Patriota,  con menos de un mes de gobierno, anda pegando bandazos. Navega errático en el mar proceloso de la política nacional donde los arrecifes afilados y ocultos de la corrupción, en cualquier momento, pueden romper la quilla de este barquito de tablas podridas que lleva a duras penas 14 millones de personas. El gobierno no logra ajustarse y tal vez sería, en realidad, pedirles mucho por lo pronto de su mandato. Pero tuvieron 60 días de trabajo de transición y una percepción general del estado de cosas,  por lo tanto, las excusas sobre los desajustes de gobierno por ser nuevo no debieran ser del todo válidas o aceptables. Se comprende lo neófito de su gestión, pero no lo viejo de su cuero político, por lo tanto, no se justifican las recurrentes fallas. Esos cueros para buena suela hace ya muchos días que los calienta el sol. Y no es que se sea el pueblo de Guatemala exigente. No. El problema es que los guatemaltecos perdieron ya una de sus más célebres cualidades: la paciencia, la esperanza y su candor. Ya nadie cree o confía en los políticos o politiqueros, sean de derecha, centristas o revolucionarios. Todos, al parecer, están medidos con el mismo rasero. Son personas que no representan a nadie  -pese a ser ampliamente votados en esta elección-  pues el sistema o principio de delegación del poder fundamentado en la Ley de Electoral y de Partidos Políticos es obsoleto, antidemocrático. Es una simple formalidad del Estado burgués para administrar, para aceitar las ya desacreditadas ideas de La Ilustración sobre la República, sobre el Estado y la Nación. Esas formas de administración social, de ordenamiento de la vida de las personas en un territorio ya no dan para más en esta tierra de montañas, valles y franjas costeras de nombre Guatemala. “Ya topó la llanta”, como dijera don Chivete, viejo acomodador de camionetas y vendedor de boletos en la terminal de buses de Jutiapa, pequeña ciudad de Guatemala.

El actual presidente del congreso guatemalteco, señor Gudy Rivera, no logra integrar las 46 comisiones legislativas (bastantes para no hacer nada), ni donde instalarlos en sus cuevas  -perdón oficinas-  que entre otras linduras y exigencias son remodeladas a costos descomedidos  (Q. 250,000.00, algunas) que para un país pobre están fuera de toda proporción. Estamos hablando de un cuarto de millón de quetzales para acoger en su interior a grupos de atorrantes buenos para comer. Porque han de saber los ciudadanos que estos bien pagados funcionarios no incurren en gastos de alimentación. Es el Congreso el que les paga los gastos de engorde, pues quizá sea el único parlamento del mundo donde los diputados comen en sus curules y a falta de buenos modales de los que son proverbialmente conocidos, no es de extrañar que derramen los refrescos y llenen de manteca las computadoras y los cochinos papeles que allí se manejan.

El Congreso Nacional de Guatemala contrata un asesor por comisión, que son 46,  que devenga un salario de Q. 15,000.00  Este funcionario consultor no es  con frecuencia tal, sino un cuate necesitado de un trabajito extra, nada mal sin consideramos  los quince mil quetzales. Dotan a cada comisión con una caja chica de Q. 3,000.00 para gastos de concentrado  (perdón, quiero decir alimentos)  y se les otorga todavía Q. 5,000.00 adicional a su sueldo por trabajos en su respectiva comisión, donde emiten dictámenes; iniciándose de ese modo el proceso de elaboración de una ley. Pues, bien, los diputados integrantes de las comisiones legislativassacaron fibra y ni lerdos ni perezosos cobraron el dinero correspondiente al mes de enero sin haber hecho ningún trabajo en sus comisiones porque, aunque estaban integradas, no habían realizado trabajo alguno. Por supuesto, esto no sorprende a nadie. Es lo menos que se podía esperar de los diputados guatemaltecos y la debilidad perceptible en el actual presidente del congreso que, posiblemente, para congraciarse con los diputados más fastidiosos haya pretendido quedar bien con los cinco mil quetzales aludidos, en una especie de cohecho disimulado, para que los diputados retozaran contentos en el bebedero.

Es posiblemente que estemos ante el tibio asomo de más de lo mismo, para un nuevo desencanto del pueblo guatemalteco y, lo dicho por el turco Zemurray de los diputados hondureños, sea tan justamente aplicable a los guatemaltecos.


Nota de guatemaltequismos

Sacar fibra: Expresión utilizada en el ejército guatemalteco y que se refiere a “ser ágil”. O pasarse de listo. Listura.

Guaro: Aguardiente.











Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Violencia asuela C. A


El siguiente artículo es una trascripción en español del original en inglés publicado por la revista electrónica Counterpunch el 27 de enero del 2012, escrito por Paul Imison, desde la Ciudad de México.  



Violencia asuela Centro América

Por Paul Imison, Ciudad de México

Mientras  que México acapara los titulares por  el elevado número de muertes y el violento accionar de los carteles de la droga, el verdadero baño de sangre está teniendo lugar más al sur. Las pequeñas naciones de Guatemala y El Salvador están experimentando peores niveles de violencia desde las guerras  civiles en la década de los 80, en tanto Honduras, con 86 homicidios por cada 100,000 habitantes es actualmente la capital mundial  de ese tipo de crímenes. Una tasa cinco veces superior a la de México. La violencia se ha extendido, inclusive, hasta en la relativamente calmada Costa Rica, que ha visto como desde el 2004, la tasa de asesinatos relacionados con el narcotráfico se ha duplicado. Como resultado, Washington está alentando a sus aliados en la región, mayormente del ala derechista, a implementar las mismas políticas de militarización que ha devastado a Colombia y México. Originalmente, Centro América estaba incluida en el paquete de seguridad de la Iniciativa de Mérida, firmado por la administración de Bush en el 2008, que prometió $1.6 billones de ayuda para la región en los próximos 2 años; la mayor parte de esa ayuda se fue para México. A partir del 2010 la ayuda para la región se ha manejado bajo la Iniciativa de Seguridad Regional para Centro América (CARSI), una ramificación del Sistema de Integración para Centro América (SICA). Como ha sucedido con México, la mayor parte de esa ayuda retorna directamente a los Estados Unidos, para la compra de equipo y para proveer entrenamiento a los militares y policías de la región. El año pasado, la Secretaria de Estado Hillary Clinton anunció un presupuesto de $1 billón para CARSI, incluyendo $300 millones como contribución de los Estados Unidos. El Banco Inter Americano de Desarrollo (BID) hará efectivo el resto por medio de préstamos. Por su puesto, es un negocio en donde hay muy buena ganancias de por medio. El ultra derechista ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anda actualmente de gira por Centro América promoviendo los servicios de la firma Continental Security & Interactive Solutions (CIS) basada en Virginia. Uribe muy agradecido por el irrestricto apoyo que Washington le otorgó a su autoritario régimen, está promoviendo el uso de seguridad al estilo de la compañía Blackwater para combatir el crimen en la región.  Los Estados Unidos conjuntamente con Colombia se encargarán de entrenar las unidades de policía en una nueva base  en Panamá, en donde la infame Escuela de las Américas estuvo localizada. La meta de la aún por nombrar academia, es la de entrenar  a las fuerzas de policía de la región en el control de la frontera, operaciones antinarcóticos y  el “combate de las personas indocumentadas".

CARSI, naturalmente,  viene empaquetada en la grandiosa retórica  de la “seguridad ciudadana” y de gobiernos “fuertes,” “capaces y responsables”. Pero Centro América es una región asolada por la pobreza, empeorada por la reciente liberalización de sus economías de acuerdo a los lineamientos de tratado de “libre comercio”, NAFTA. Veinte años después de los sangrientos conflictos de la era de la Guerra Fría, la resistencia civil es todavía enfrentada con violencia por los mismos militares, la policía y las firmas privadas de seguridad que la administración de Obama planea fortalecer.

Actualizando la guerra contra las drogas

El reciente resurgimiento de la violencia en Centro América, sin duda está ligada al negocio ilegal de las drogas. Según Washington, 84%  del tráfico de cocaína proveniente de Sur América hacia los Estados Unidos pasa por el corredor centroamericano. En el 2006 la cantidad que se traficaba equivalía al 23% del total. En mayo del 2011, en una finca del Peten, 27 personas fueron masacradas y decapitadas por la pandilla de narcotraficantes mexicanos los Zetas, quienes han cometido atrocidades similares en casa. Está bien documentado que, las “guerras contra las drogas” en México y Colombia han resultado en fracasos colosales, tanto en eliminar el negocio de la droga, como en términos de seguridad. Desde el 2006, cundo el Presidente Felipe Calderón militarizó el combate a las drogas, México ha visto al menos 50,000 asesinatos relacionados con las actividades de los carteles de la droga. Ayudados por la cultura de la corrupción e impunidad, los carteles se han militarizado mientras que el flujo de drogas continúa sin interrupción. La supresión del crimen organizado tiene raíces muy profundas en la política de los Estados Unidas sobre América Latina. Mientras que en la última década Washington ha perdido mucha de su influencia en Sur América, gracias a la emergencia de gobiernos progresistas e independientes, México, Centro América y las naciones del Caribe (menos Cuba) están atrapadas en un lucrativo Tratado de Libre Comercio que le significan a los inversores estadounidenses jugosas ganancias en billones de dólares. El Tratado de Libre Comercio para Centro América (CAFTA) fue implementado a lo largo de la región en el 2006 (el año pasado Panamá firmó por separado un tratado de libre comercio con los Estados Unidos). CAFTA, como una variante del NAFTA, que ha dejado en ruinas la agricultura mexicana como consecuencia del subsidio de las importaciones, fue en muchas maneras, un premio de consolación para Washington después de que la propuesta de un Tratado de Libre Comercio para toda el área de las Américas fuera bloqueado por los gobiernos izquierdistas de la región en el 2003. Como sucede con el NAFTA, la oposición política y las  protestas contra el CAFTA apenas son reportadas en los medios de prensa norteamericanos. No es una coincidencia que los representantes de México, Colombia y Centro América se hayan reunido para discutir asuntos de integración regional, a escasos días de que tuviera lugar en Venezuela la reunión inaugural de los países que forman la Comunidad de Estados  de América Latina y El Caribe (CELAC), un nuevo bloque regional que busca servir de contrapeso al dominio estadounidense en el hemisferio.

Numerosos estudios han establecido la relación existente entre las política neoliberales del NAFTA  y CAFTA con el crecimiento del tráfico ilegal de drogas. Los agricultores mexicanos ante la competencia desigual de los productores norteamericanos están optando por el cultivo de la mariguana, al igual que los pescadores costarricenses, que ante la inutilidad de su labor no tienen otra opción que dedicarse al contrabando de cocaína. Las mismas políticas neoliberales que han favorecido la explotación minera, al sector de la energía y  a las corporaciones agroindustriales han causado enormes desplazamientos de personas en las aéreas rurales.  En México, Colombia y Centro América, las organizaciones sociales y laborales que se oponen a las políticas neoliberales han sido víctimas de violentos ataques por parte de las fuerzas de seguridad, paramilitares y  de las bandas del crimen organizado.

“Nuestros bastardos”

Honduras es el más claro ejemplo de un “sólido y responsable” gobierno centroamericano reprimiendo violentamente a sus propios ciudadanos. El país ha vivido una brutal ola represiva desde el golpe de estado que, apoyado por la Administración de Obama, depuso al legítimo gobierno de Manuel Zelaya en junio del 2009. Después  de asumir la presidencia en el 2010, Porfirio Lobo, con el apoyo de los Estados Unidos y de la extrema derecha hondureña, el abuso a los derechos humanos, la persecución y eliminación de los grupos de disidentes ha aumentado significativamente. Conjuntamente con su estratosférica tasa de homicidios, Honduras  ha sido declarada por la organización Reporters Without Borders, como el país más peligroso en el mundo para los periodistas. En los últimos dos años alrededor de 120 activistas políticos, sociales y laborales han sido asesinados. Para sorpresa de los defensores de los derechos humanos, Washington repetida y descaradamente ha elogiado al gobierno de Lobo por sus “prácticas democráticas” y “compromiso con la reconciliación". Como en la era de la Guerra Fría, la remoción de Manuel Zelaya por las elites hondureñas fue el resultado de las políticas implementadas por Zelaya, que chocaban con los intereses de los grandes latifundistas hondureños y de los inversionistas estadounidenses.

En Guatemala, el nuevo presidente Otto Pérez Molina, inmediatamente hizo un llamado para que las fuerzas militares asuman poderes policiales, declarando que las fuerzas policiales en todo el país han sido infiltradas por los carteles mexicanos de la droga, los Zetas. Pérez Molina, un ex general y graduado de la Escuela de las Américas, jugó un papel prominente en la violenta represión y tortura de miles de ciudadanos guatemaltecos en los momentos más álgidos de la sangrienta guerra civil, en la década de los 80. El presidente saliente Álvaro Colom afirmo que los Zetas controlan entre siete y ocho departamentos  o sea 35 ó 40% de nuestro territorio. Después de la masacre en Peten, la Secretaría de Seguridad Pública de México hizo mención a la relación existente entre los Zetas y  ex miembros, así como miembros actuales, de los Kaibiles; Fuerzas Especiales entrenadas por los Estados Unidos. Esto no debería ser una sorpresa dado que los Zetas fue fundada por unidades de mercenarios de las Fuerzas Especiales de México. Pérez Molina y otras figuras de su gabinete han sido también instrumentos en impedir el normal funcionamiento de la Comision Internacional Contra la Impunidad (CICIG) apadrinada por la ONU con el objetivo de combatir la corrupción y poder llevar a juicio a los violadores de los derechos humanos, acaecidos durante el período de la Guerra Civil. Increíblemente, el nuevo presidente ha declarado que ninguna masacre, violaciones a los derechos humanos o genocidio tuvo lugar en Guatemala durante el conflicto armado que dejo más 200,000 guatemaltecos muertos o desaparecidos.

Respecto a El Salvador, Washington se ha rehusado liberar los fondos del CARSI para el país hasta que el Presidente Mauricio Funes nombre a u nuevo ministro de seguridad. Manuel Melgar. El ministro saliente es un ex comandante del FMLN. Washington prefiere  en el cargo al ex general David Munguía Payes, quien sería el primer militar en ocupar un alto cargo civil, desde la firma de los acuerdos de paz de 1992.

Todo indica que la intención de los Estados Unidos, es restaurar en el poder a los mismos militares causantes de amplias y bien documentadas atrocidades en Centro América durante la Guerra Fría. Esta vez, la excusa no es la expansión Soviética, sino el trafico de drogas. Sin embargo, el enemigo real sigue siendo el mismo, gobiernos independientes, socialdemócratas que buscan poner las necesidades de sus pueblos por encima de los intereses de los grande inversionistas foráneos.

La política de la “Guerra contra las Drogas,” no tiene sentido cuando se mira el desastre que las tropas han causado en México, desde el momento que se les puso en las calles para combatir el narcotráfico en el 2006. Pero si ha sido muy redituable  para la industria de la defensa de los Estados Unidos, al tiempo  que sirve para consolidar la influencia de Washington, en lo que siempre ha considerado como su “patio trasero”.

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Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Guatemala y su servil papel en el CSNU


A pocos sorprendió que Rusia y China (en la sombra, como el tacuacín) miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ejercieran su derecho al veto sobre la resolución de dicho cuerpo diplomático que buscaba, a petición de  la desprestigiada y traidora Liga Árabe, la remoción del poder del Presidente de Siria, Bashar Al Assad. Tampoco nos sorprendió que entre la lista de países miembros no permanentes del CSNU, que votaron a favor de la resolución intervencionista del imperialismo occidental, estuviera Guatemala. No sorprendió, porque como es ampliamente reconocido, históricamente la diplomacia guatemalteca casi siempre y como perro sumiso se ha plegado a su papel de fiel sirviente del imperialismo norteamericano. Hubiese sido una hazaña sin precedentes a nivel mundial, que el embajador Gert Rosenthal tuviera la dignidad y los suficientes “cojones” para no intimidarse al ver como la embajadora de los  EE.UU, Susan Rice le mostraba los colmillos, o al escuchar los gruñidos de la Diosa de la Guerra, Hillary Clinton.  La actuación de la diplomacia guatemalteca, además de vergonzosa, es escandalosamente inconsecuente. Porque, ¿cómo puede un país, como Guatemala, que ha experimentado en carne propia los estragos del intervencionismo extranjero, ahora  servilmente se plegue y apoye con su voto medidas violatorias que atentan contra la soberanía y la dignidad de otro Estado, en este caso Siria? La votación final en el CSNU fue de 13 votos a favor de la resolución y 2 en contra (Rusia y China), los 10 miembros no permanentes del CSNU que votaron a favor de la resolución son: Azerbaiyán, Colombia, Alemania, Guatemala, India, Marruecos, Paquistán, Portugal, África del Sur y Togo.

El conflicto en Siria, o mejor dicho la guerra civil que está teniendo lugar ahí, está llena de complejidades. No es el simple resultado de la llamada Primavera Árabe, como los medios desinformativos de prensa occidental y de organizaciones que aparentan velar por los derechos humanos nos quieren hacer creer. Aparte de las reales aspiraciones democráticas de amplios sectores del pueblo sirio, también es un conflicto  de carácter sectario-religioso, en el cual la mayoría Sunita, resiente el dominio y gobierno de la minoría  Alawita (vástago de la secta Chiíta, que predomina en Irán, Iraq y Bahréin) a la que pertenece el presidente Bashar Al Assad. Pero más que eso, es un conflicto instigado por los Estados Unidos al mando de la OTAN,  que cuenta para ello con la complicidad de Turquía, la Liga Árabe y por supuesto Israel, que sería el gran beneficiado con la caída del gobierno de Damasco, que abriría las puertas para la planeada aventura militarista en Irán  que es el gran objetivo de las criminales ambiciones de los imperialistas occidentales. Siria, según el ex comandante de la OTAN, general Wesley Clark, forma parte de la lista de siete “estados desobedientes” elaborada por el Pentágono, que serán el blanco de intervenciones militares cuyo objetivo es el propiciar cambios de regímenes, favorables a los intereses  hegemónicos de occidente e Israel sobre toda la región del sudeste asiático. La lista empieza con Iraq, luego Siria, Líbano, Libia, Irán, Somalia y Sudán. Con el fracaso a cuestas, consecuencia de su desatinada estrategia diplomática en el caso de Libia y la caída de Qadaffi, tanto Rusia como China, pero sobretodo Rusia, desde un inicio hicieron manifiesta su intención de bloquear cualquier medida intervencionista, por parte de los EE.UU y la OTAN, que emanara del  Consejo de Seguridad de la ONU destinada a la desestabilización y caída del gobierno de Bashar Al Assad. Conscientes de la grave amenaza que representa la eventual caída del régimen sirio de Assad, para sus intereses geoestratégicos, Rusia y China decididamente han entorpecido, aunque sea temporalmente los planes imperialistas de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN e Israel. Siria es un polvorín que amenaza con un estallido de proporciones mundiales. No contenta con el traspié sufrido en el CSUN, la guerrerista Hillary Clinton, parece que sin inmutarse mucho, dijo lo siguiente: “Ante un Consejo de Seguridad neutralizado, tenemos que redoblar nuestros esfuerzos fuera de la Naciones Unidas” (…) “amigos de una Siria democrática” (…) “apoyemos el derecho del pueblo sirio a tener un mejor futuro.”  Marvin Najarro

A continuación, el Profesor Luciano Castro Barillas, presenta su análisis de lo acontecido en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas con relación a Siria y el papel de la diplomacia guatemalteca y más sobre ese candente asunto.








GUATEMALA Y SU SERVIL PAPEL
EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU

 Por Luciano Castro Barillas


Como era de esperarse, en su condición de país dependiente, de seudo-democracia subsidiada y transitoriamente útil alfil en el gran tablero de ajedrez de la política internacional, Guatemala votó a favor de la propuesta de resolución del Consejo de Seguridad orientada a derrocar al gobierno de Bachar al Assad en Siria, texto redactado con puntos y comas por el país testaferro del imperio  -digamos el más descarado en este momento-, el reino de Marruecos. La propuesta, como ocurre tantas veces cuando se trata de justificar una agresión, ocultar la verdad y salir con las manos limpias; “hábiles diplomáticos” o delincuentes internacionales hicieron gala de un lenguaje ambivalente, indirecto y cargado de eufemismos para ejecutar una concreta acción de agresión contra un pueblo soberano como el sirio, que independiente de sus falencias democráticas al estilo occidental, es una sociedad donde se vive con dignidad. Sus indicadores socioeconómicos no andan del todo mal si los comparemos con los guatemaltecos, por ejemplo. En el fondo, ese actual escenario de lucha política a su más alto nivel, como lo es el enfrentamiento armado (o lucha de clases internacionales) entre dos concepciones del mundo distintas, de ideas antagónicas, de maneras diferentes de organizar la gestión gubernativa y la sociedad y por supuesto de definir y consolidar plataformas de influencia política regional como lo es el volátil, incandescente y crispado Medio Oriente; Guatemala, como siempre, da su aporte negativo. ¿Quiénes y qué quieren con tener bajo su control a Siria? No es difícil de averiguar: las potencias económicas occidentales encabezadas por los Estados Unidos que tienen que sacar a Siria de la región para poder estabilizar políticamente a la región del extremo oriental del Mediterráneo que pone en peligro intereses de energía y militares y sobre todo la existencia misma de la entidad sionista (o Estado Judío como le llaman algunos) quien para su defensa no sólo cuenta con la incondicionalidad de los Estados Unidos sino de su bien pertrechado arsenal nuclear que no vacilarían en utilizarlo al verse amenazados seriamente.

Guatemala está jugando su papel  -el que le diseñaron los estadounidenses, por supuesto-  en la persona del señor Gert Rosenthal, alto burócrata que ha tratado de hacer ver a los incautos guatemaltecos que constituye un gran honor pertenecer al Consejo de Seguridad, lo cual indudablemente lo sería si el voto de Guatemala fuera independiente y por la causa de la justicia y la paz. Pero su primera incursión en el poco operativo, desacreditado y irrespetado consejo de la ONU empieza con un traspiés y desacredita al país ante los ojos de la comunidad democrática del mundo porque nadie con el mínimo de sentido común y dignidad puede estar de acuerdo o dejar de entender que el propósito de la remoción del cargo de Bachar al Assad responde a una conflictividad creada desde fuera, con el propósito de favorecer los intereses geoestratégicos del imperialismo y su afán, ya con poca atonía pero todavía peligroso, de dominio mundial, principalmente en las regiones por donde fluye el oro negro y se impulsan procesos nacionales de verdadera independencia y construcción democrática. El papel de este tipo de diplomático que con su lenguaje delicado y escurridizo quiere embobar literalmente a medio mundo esté sintetizado en lo dicho en las últimas horas por este guatemalteco: (…) lamento la postura de Rusia y China porque agrega a la lista de afectados por este asunto no sólo a las víctimas de la violencia, sino también la eficacia de este Consejo de Seguridad para responder con suficiente altura a los desafíos que enfrenta. O sea que el señor Rosenthal percibe que el Consejo de Seguridad que él integra ha sido víctima de una injusticia y atropello ruso y chino porque no les permitieron hacer la barrabasada  -o tarugada, dicen los mexicanos- de defenestrar al presidente sirio, “causante de la violencia”, que no serían los mercenarios armados y financiados por occidente. Y agrega el burócrata guatemalteco: (…) con el ánimo de convocar al consenso, se eliminó de ese texto todo tono de amenaza o de eventuales sanciones contra el gobierno de Siria. Nuestro fin, primordialmente, es poner fina a la espiral de violencia que aflige a la población de ese país y encontrar una salida política a esa crisis.La verdad es que no es cuestión de formas de redacción de un texto o si unas palabras hirientes o desconsideradas podrían provocar el encono, la reacción de a quien se le dirigen. Es asunto de hechos, no de palabras. Estaba pidiendo el texto marroquí, el Consejo de Seguridad y la Liga Árabe no otra cosa que darle el golpe de Estado a las autoridades constitucionales sirias, con palabras melosas como “asegurar la transición a la democracia en Siria”. ¿Democracia al estilo gringo o europeo? ¡Qué buen ejemplo a seguir!

La señora Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos, está a rabiar. Con sus flácidos cachetes temblándole de ira agregó: (…) me gustaría preguntarle a Rusia y China ¿qué tenemos qué saber para actuar con decisión? Me temo que el costo de no actuar será la guerra civil. Claro, una guerra que ya está siendo financiada y apoyada por los gringos. Es sencillamente una confirmación de lo que se está haciendo, no cabe la menor duda.

Y como no podía faltar los puntos sobre las íes, el embajador ruso ante la ONU dijo lo que tenía que decir: (…) el papel negativo de algunos países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en el avivamiento de la violencia en Siria. Todo lo contrario de lo dicho por el embajador guatemalteco, señor Rosenthal, que lleva a Guatemala al extraño posicionamiento de planchero internacional. Era lo que iba a pasar y no es ninguna sorpresa ni el gran análisis. Es asunto de sentido común. La única propuesta razonable es la rusa, que propende a una solución verdaderamente pacífica y negociada de la lucha entre los dos bandos, ya sin la ingerencia de las maras internacionales representadas en el Consejo de Seguridad de ONU, encabezadas por la marioneta, el coreano Ban Ki Moon, que dijo molesto y con los ojos más estirados que un borrego pegado a un árbol: (…) el Consejo de Seguridad ha perdido la oportunidad de tomar una acción unificada que pueda ayudar a forjar un futuro pacífico, con democracia y dignidad.

                ¡Vaya chino cabrón!









Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

viernes, 3 de febrero de 2012

Sí hubo genocidio


Parece que al ex general Otto Pérez Molina le está siendo muy difícil despojarse del uniforme militar o puede que su mentalidad militar todavía se encuentre en el atolladero del conflicto armado, lo cual no le permite darse cuenta que es el presidente de la Nación, la máxima autoridad civil de Guatemala, el más alto magistrado del Estado guatemalteco. Resulta increíble que ahora como presidente y después de haber confirmado en su cargo a la Fiscal General, Claudia Paz y Paz, y de prometer que cooperaría con ella, el ex general simple y sencillamente se está convirtiendo en un obstáculo al negar que durante el conflicto armado se hubiese cometido acto de genocidio alguno, pues semejante declaración es para sus incondicionales todo un juicio de valor y una herramienta política eficaz para satanizar de antemano un posible juicio contra el Profeta Sangriento Nacional. Resulta irrisorio entonces el que alguien (el jefe del equipo de transición) haya dicho que el presidente y la fiscal comparten las mismas metas. Según ha informado el Miami Herald, la principal prioridad de Pérez Molina es lograr el restablecimiento de la ayuda militar estadounidense, suspendida a causa de los abusos cometidos por los militares guatemaltecos  durante los 36 años de guerra civil. Para que la ayuda militar sea restablecida se necesita la certificación del Secretario o Secretaria de Estado de los Estados Unidos, quien deberá dar fe que en Guatemala se están respetando los derechos humanos reconocidos internacionalmente, se coopera con las investigaciones  judiciales  en contra de ex militares acusados de crímenes de guerra y se apoya a la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG). Al contrario, Pérez Molina ha dicho que, el no cree en las pruebas presentadas por la Comisión de la Verdad de la ONU y que él puede probar la inexistencia de genocidio durante el conflicto. Sin embargo,  el mismo Ríos Montt afirma que (...) no es que no se hayan cometido atrocidades, pero yo no soy culpable.  Como se puede ver, el presidente en lugar de cooperar está deliberadamente obstruyendo la aplicación de la justicia, poniendo en claro que nocomparte las mismas metas de la fiscalía. Además, se sabe que Pérez Molina y otras figuras de su gabinete presidencial han sido elementos obstruccionistas para el normal desarrollo de las actividades de la CICIG. Lealtad o temor a que el decrépito general Ríos Montt (quien a estas alturas no tiene nada que perder) arroje la sopa, no le hace ningún bien a nadie, ni al presidente y su discurso de el "El cambio ha empezado". Ni mucho menos a la población que  desencantada empieza a darse cuenta que el cambio no es otra cosa que, de impunidad a más impunidad.

No es amparándose en tecnicismos legales  o en anfibologías del lenguaje como se tiene que abordar la historia. Releer o reescribir la historia de ese modo es totalmente distorsionante. Borrrar de un plumazo hechos históricos concretos, que marcan el reciente y conflictivo  pasado de Guatemala como se logrará hacer justicia y que ésta reine suprema, para que sanen las supurantes heridas y se acabe la impunidad. No es tolerando o incitando el abuso de poder, ejemplificado en el caso de El Diario de Centro América y de TGW, como se logrará el cambio estructural y no cosmético que tanto necesita y anhela el sufrido pueblo de "El país de la Eterna Primavera.” Marvin Najarro

A continuación, el Profesor Luciano Castro Barillas expone y deja en claro el por qué  sí hubo genocidio en Guatemala.






EN GUATEMALA SÍ HUBO GENOCIDIO

La solidaridad entre colegas no debe llegar al punto
de ser complicidad, señor Pérez Molina


Por Luciano Castro Barillas


Para evitar las discusiones bizantinas, ociosas y poco productivas es necesario recurrir al Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, para definir correctamente el sentido directo o significados de una palabra, dada la riqueza de matices del idioma español y su carácter legal de su uso en nuestro país. El DRAE define como genocidio al exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivos de raza, de etnia, de religión, de política o nacionalidad. El propio Ríos Montt definió el delito de genocidio cuando afirmó en sus disparatadas alocuciones en los medios de comunicación de esos años que: “No estamos matando indios, sino comunistas”. O sea, pues, que el falso profeta de la iglesia Verbo reconoce que, en efecto, se estaba cometiendo genocidio, aunque no por razones étnicas o raciales, sino por su filiación política, tal como lo define el diccionario de la Real Academia Española. ¿Estamos, no?

Por consiguiente, si el señor presidente Otto Pérez Molina cree que no es genocidio masacrar a las personas representantes de una cultura (ixil, quiché o cakchiquel) o asesinadas por su condición de comunistas, entonces, ¿qué es un genocidio? El genocidio incluso es aplicado a acciones de crueldad (tortura) a personas detenidas, así como el caso de las desapariciones forzadas (el caso del comandante guerrillero Efraín Bámaca, herido en combate). La captura del general Efraín Ríos Montt hizo perder el balance y la mesura exhibida hasta no hace mucho por el nuevo presidente, posiblemente por que ya fue ligado a proceso judicial el ícono del militarismo represivo en nuestro país con el cual tiene identificaciones profesionales o complicidades, tal los señalamientos sobre prácticas represivas que en múltiples ocasiones se le han sindicado cuando fuera comandante militar en el área de conflicto del Quiché.

Tampoco debe verse como un acto de valentía y gallardía militar el hecho de que se haya puesto a la disposición de la justicia o en todo caso que no fue exageradamente cobarde como los otros mandos militares que inmediatamente resultaron encamándose en hospitales fingiendo demencia senil o enfermedades cardiovasculares, ante todo porque es consciente de algo: no puede salir huyendo a ningún lado porque hay una orden de captura internacional. No tiene, pues, alternativa. La justicia funciona con él ineludible y en este momento inaplazable. Impostergable. El tiempo, inexorablemente, se fue cerrando sobre él, en contradictorio sentido jurídico: retardado, lentísimo, cumplimiento de la ley, dado que su coraza de impunidad parlamentaria-política le dio semejante “valentía”. ¿Por qué no acudió tiempo atrás  -como todo un hombre- a dar cuenta de tantos entredichos? Por ello no podemos, ni debe ningún ciudadano digno compartir lo dicho con Otto Pérez Molina cuando afirmó: (…) lo dije cuando estaba de candidato y lo vuelvo a repetir hoy que estoy de presidente de la República; es que aquí en Guatemala no hubo genocidio. Se tipifica el genocidio cuando hay un exterminio de una raza por razón de ser una raza. Aquí en Guatemala lo que hubo fue un conflicto armado interno que la guerrilla lo llevó al interior del país y quisieron involucrar a las poblaciones mayas, pero aquí no hubo en ningún momento un exterminio por razón de raza, ustedes pueden chequear los archivos del ejército y ahí van a encontrar que un 80%, o un 70%, el ejército estaba compuesto por población maya.

Pero en acciones de odio represivo y de un Estado y sociedad racista ¿acaso no siempre se han matado a los indios por indios y por pobres? ¿Acaso se pueden negar los 500 años de dolor, opresión y aniquilamiento de los pueblos indígenas de  América por los españoles, criollos y mestizos? A los indígenas guatemaltecos se les mató por tres cosas: por indios, por pobres e indudablemente por comunistas. No seamos hipócritas, por favor. La Ley de Reconciliación Nacional en su artículo 5º. consigna con suficiente claridad que no hay amnistía para los actos de violencia contra la población civil no combatiente. ¿Y quiénes fueron las poblaciones arrasadas? Bueno, aldeas de personas desarmadas, civiles, que suponían o imaginaban los mandos militares proporcionaban apoyo logístico (alimentos e inteligencia) a las fuerzas guerrilleras. Es de peguntarse algo: ¿qué pueden hacer las personas que son visitadas por grupos armados en horas de la noche? Escucharles, no sin temor, ignorando si eran guerrilleros o soldados disfrazados de tal. No podían oponerse a ninguno de los dos bandos, aunque no se descarta que hubo simpatías individuales. Nadie quería comprometer a sus hijos, a sus ancianos o ellos mismos. Pero la represión fue irracional e indiscriminada. Pagaron justos por pecadores. Lo consignado por la Comisión de la Verdad  -que no puede funcionar como prueba de cargo en el proceso contra Ríos Montt-  documenta los métodos utilizados para masacrar a las personas, no su individualización.

Ahora bien, todos los hechos de violencia acontecidos entre los grupos combatientes, de personas en acciones de armas, no puede calificarse de genocidio, dado el caso que las personas que integraban las fuerzas militares no eran niños de primera comunión. Quien asume ese tipo de máxima beligerancia de lucha de clases tiene que atenerse a las consecuencias, sin embargo, hay una salvedad, una humana consideración: el respeto a los prisioneros de guerra, de acuerdo a los principios de la Convención de Ginebra.

Hay opiniones que discrepan de lo dicho por Otto Pérez Molina, como lo dicho por Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala: (…) el genocidio es uno de los hechos más atroces. La humillación, el desprecio y el ensañamiento hacia los grupos étnicos es lo que constituye este hecho, y todo eso lo sufrieron los indígenas. Lo mismo ocurrió en otras partes del país y en otras épocas, donde los militares acabaron pueblos enteros. O lo dicho también por Jorge Santos, coordinador del Centro Internacional para las Investigaciones en Derechos Humanos en Guatemala: (…) creo que estamos ante la presencia de un personaje responsable de la muerte de miles de guatemaltecos. Sus acciones bien encuadran en el genocidio, porque se vio un ensañamiento hacia las comunidades del pueblo ixil, asentados en Quiché; el genocidio es el exterminio sistemático de un grupo étnico, y fue lo que sucedió durante el período del general Ríos Montt.

               
               


               



Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

jueves, 2 de febrero de 2012

¿Segunda reelección del PDH?


EL PROCURADOR DE LOS DERECHOS HUMANOS DE GUATEMALA Y SU PROBABLE REELECCIÓN


Era un asunto de dominio público que el actual Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales,  en los cinco últimos años se había hecho un hombre “institucional”. Todo lo contrario a lo que debe ser un Ombudsman: un permanente fiscalizador y denunciante de los desaciertos del gobierno de turno y no un apañador. La crisis de la PDH no se focaliza realmente en la disminución de su presupuesto, antes bien en el interés estrictamente personal de una persona que por muchas razones (el dinero, la principal) intenta reelegirse por segunda ocasión. Para fortalecer al Estado de Derecho y el esfuerzo renovado que hacen la Comisión Internacional contra la Impunidad y la Fiscalía General en las personas de Francisco Delanese y Claudia Paz respectivamente, asimismo el nuevo gobierno, se hace inaplazable por muchas razones la sustitución del actual procurador, que no sólo luce errático en su actuar personal (por el gran culto a la personalidad que despliega) y en su cargo, si no que a estas alturas está causando ya graves perjuicios a la institución que dirige. Luciano Castro Barillas.







¿SEGUNDA REELECCIÓN?

Su falsa sonrisa aparece en vallas publicitarias
y en los buses urbanos de ciudad de Guatemala


Por Ramón Cadena,
Director de la Comisión Internacional de Juristas para Centro América


El pueblo ya no quiere a un Defensor del Pueblo que no hace nada por defenderlo. Categóricamente está en contra de la reelección del procurador de los Derechos Humanos, doctor Sergio Morales. Durante los últimos cinco años de su segundo mandato no tiene acreditado ningún merito profesional, ni ha ejercido el cargo con la necesaria transparencia e independencia. Todo lo contrario, su trabajo ha girado en torno al silencio, para no ofender a funcionarios, miembros de partidos políticos o personas que con sus actos cometen violaciones a los derechos humanos y afectan el Estado de Derecho. El silencio va acompañado de una grave enfermedad que el doctor Morales llamó en su primer informe hace diez años “anomia estatal”, enfermedad que durante su segundo mandato lo contagió mortalmente.

Un Procurador de los Derechos Humanos eficiente, al oponerse a las injusticias y a los abusos que pueden cometer diferentes funcionarios públicos, por naturaleza irrita y molesta a quienes supervisa. Y en el contexto de Guatemala, esta actitud de verdadero compromiso le veda automáticamente en la práctica la posibilidad de optar por un nuevo mandato. Por eso toda persona que es electa en el cargo de Procurador de los Derechos Humanos, si quiere cumplir bien con su tarea, debería entrar pensando que no va a optar por la reelección, ni tratar de anquilosarse en su egocentrismo e intereses personales. La fórmula correcta para que un Ombudsperson permanezca en el despacho por dos o tres períodos consecutivos es guardar silencio frente a diversas violaciones y refugiarse en los corredores y oficinas de su edificio, evadiendo enfrentar lo que está sucediendo en la calle. Y eso es precisamente lo que ha hecho el doctor Morales en los últimos cinco años. Eso sí, se ha dedicado a colgar fotos de diferentes tamaños y colores, mostrando su rostro en todas las paredes. Su falsa sonrisa aparece también en las vallas publicitarias y en los buses urbanos, en los que a diario son asesinados pilotos y población civil inocente. ¡Vaya forma de gastar el poco dinero que dice tiene su oficina!

En esta ocasión, la elección de Procurador de Derechos Humanos estará regida por la Ley de Comisiones de Postulación. Ello implica que el Congreso de la República y su Comisión de Derechos Humanos deberán impulsar todo el proceso en forma pública y transparente. Estoy seguro de que si se aplica correctamente esta ley y la sociedad civil participa, las posibilidades de hacer acuerdo bajo la mesa con los partidos políticos se reducirán. Para bien del Estado de Derecho, el Congreso podrá elegir a una persona que llegue a rescatar una institución que hoy está sumida en una profunda crisis.

               





Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.