martes, 30 de junio de 2020

Sigue el horror: ahora la corte de constitucional bajo fuego, entre otros bandidos, por “El Ojo de Vidrio” de Jutiapa

Lo que pasa es grave pero los guatemaltecos no reaccionan. Están dormidos o sencillamente ya no les importa nada.


SIGUE EL HORROR: AHORA LA CORTE DE CONSTITUCIONAL
BAJO FUEGO, ENTRE OTROS BANDIDOS,
POR “EL OJO DE VIDRIO” DE JUTIAPA


Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político

Es el apodo que le endilgaron años atrás al diputado corrupto por Jutiapa, el abogado Carlos Santiago Nájera. Ese remoquete tiene su origen en el hecho que al diputado éste se le chispa el ojo. Tiene el pobre señor un ojo que le falla, que no le funcionan bien, y que, como sus posiciones oportunistas, se le mueve de la derecha a la izquierda y que realmente lo hacen poco encantador. Corpulento y ladino, bien pudo ser, si no fuera por el ojo, el Macho Man de Jutiapa. Pero otro ya ocupa su lugar.

Pues bien, muchos jutiapanecos están desde hace días asustados porque lo del corrido mexicano, El Ojo de Vidrio de Porfirio Cadena, se ha hecho realidad en esta tierra de botas, sombreros tejanos, armas de fuego, pantalones de mezclilla. Y todos los jutiapanecos cantan al unísono, como un conjuro para que se vaya: “¡Ái viene el Ojo de Vidrio grita Jutiapa asustado”, pues el inefable Santiago Nájera, un hombre de varias especialidades en derecho, está empeñado junto a Allan Rodríguez, Sofía Hernández, Luis Rosales (El Gordo Panqueque), Armando Castillo, Álvaro Rudy Pereira, Douglas Rivera; en destruir el Estado de Derecho de Guatemala representado en la Corte de Constitucionalidad, como integrantes de la Comisión Permanente del Congreso, un engendro institucional utilizado por los corruptos congresistas exclusivamente para su beneficio personal.

La tienen contra cuatro magistrados que resolvieron en contra de sus intereses, es decir, que les deshizo el tamal que tenían entre manos y les lanzó las hojas de mashán por la cara. La iracundia es por algo que luce enredado pero que es muy sencillo de entender y que la jerga legal lo hace muchas veces inaccesible para el común de los mortales con propósitos de obliterar los canales y medios de comunicación, con el propósito político de anular los compromisos conscientes y prácticos de los ciudadanos al no entender lo que se dice.

La Corte Suprema de Justicia emitió una resolución o sentencia que anulaba el procedimiento mañoso de Felipao y sus cómplices para nombrar a los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y las Salas de Apelaciones. El Congreso reacciona contra el amparo otorgado por la CC a la Corte Suprema de Justicia porque les arruinaba el negocio y nombra una Comisión Pesquisidora para investigar a la Corte de Constitucionalidad por dichas actuaciones y ver la manera de perjudicarlos por una acción profesional enmarcada en sus funciones y dentro del marco de la ley.

La Corte de Constitucionalidad solicita el expediente original de los antejuicios donde el principal afectado es Felipao, pues solo le habían enviado una copia legalizada que no era lo requerido por los magistrados de la Corte de Constitucionalidad y que, claro, no tiene la misma fortaleza legal. El rehusarse a entregar el expediente original responde a un desvergonzado ocultamiento, muy seguramente. No entregan los congresistas el expediente solicitado y ante el desacato la Corte de Constitucionalidad solicita ahora al Ministerio Público las acciones pertinentes para empezar una investigación a los diputados de la Comisión Pesquisidora. Se armó de hecho los habituales galimatías jurídicos y será cosa de nunca acabar, posiblemente hasta que se recuezan los tamales a la actual Fiscal General.

Vainas judiciales que ha nada llevarán porque son protegidos también estos pillos del Congreso, es decir, están coludidos en estas jornadas antidemocráticas con otras fuerzas oscuras de la calle. Estos caras duras afirman que el expediente está bajo su resguardo y vaya que flaco favor nos hacen a los guatemaltecos estas manitas tan contaminadas. Estos hechos son tan graves para la vida institucional que solo faltaría el Golpe de Estado, lo que ha hecho reaccionar a personalidades internacionales como el senador norteamericano demócrata Patrick Leahy para pedir al presidente Giammattei y a la Fiscal General que tomen acciones decididas en contra de esta alteración institucional. Pero la confabulación es más profunda y Giammattei no parece darse cuenta.

La oligarquía más recalcitrante encabezada por Nuca Tiesa Linares Beltranena, protestó ayer por las calles de la ciudad pidiendo libertad y requiriendo la bolsa por la vida, para utilizar el título del último libro de la periodista española Artal. Quieren que se levanten todas las restricciones y como hoy es 30 de Junio, día infame para la vida democrática nacional pues se celebra El Día del Ejército; el desfile encabezado por Nuca Tiesa hizo la parada debida y rindió honores al ejército en la antigua Escuela Politécnica. Piden el golpe, la caída en desgracia de su propio aliado derechista, el presidente Giammattei. Y no está lejano el hecho, pues al estar Giammattei interesado por la salud de la mayoría de guatemaltecos o porque no tiene de otra, al parecer, marcará el destino de este presidente, que ya se siente o está sin sus aliados estratégicos de la ultraderecha. Lo que pasa es grave pero los guatemaltecos no reaccionan. Están dormidos o sencillamente ya no les importa nada.






Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 27 de junio de 2020

¡Ay Guatemala!, como siempre, en las fauces de tus hijos rapaces

Cuándo, por Dios, tendremos los guatemaltecos noticias alentadoras en esta tierra hermosa, marcada por lo sombrío y lo desesperado. Esta tierra se ha vuelto el lugar menos fértil para que florezca la esperanza.


¡AY GUATEMALA!,
COMO SIEMPRE,
EN LAS FAUCES DE TUS HIJOS RAPACES


Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político

Cuándo, por Dios, tendremos los guatemaltecos noticias alentadoras en esta tierra hermosa, marcada por lo sombrío y lo desesperado. Esta tierra se ha vuelto el lugar menos fértil para que florezca la esperanza. Ya lo dijo don Iván Velásquez, el ilustre colombiano alguna vez: ¡Guatemala, florecerás! Y ojalá sus palabras fueran proféticas, porque aquí en Guatemala todo pareciera estar de cabeza, ir a contrapelo, del dislate a la tontería, de la maldad simple a la perversión más refinada, del profesional brillante mal ponderado al ignorante enaltecido, del honrado visto como tonto al pillo visto como vivaracho, del respetuoso de las leyes visto como un bruto, al irreverente y violador de las normas visto como audaz, de Giammattei visto como el poder formal al CACIF siendo el poder real.

El actual presidente no es de los millonarios, pero piensa como ellos. Empatiza de tal modo con la clase dominante que se siente muy satisfecho con ser su criado o fiel escudero. No sé cuándo los guatemaltecos vamos a tener presidente. Porque son sesenta y seis años, sí, sesenta y seis años, ya casi bordeando el siglo, en que nos hundimos en el estercolero de la Contrarrevolución. En que la infamia se enseñoreó en nuestro cielo. Sesenta y seis años que el imperialismo de los Estados Unidos echó a perder nuestro luminoso destino. Sesenta y seis años en que ya no vimos la luz sino que entramos en la boca de un negro túnel del que, vuelta y vuelta, no encontramos la salida. Por eso la razón de la violencia en sus horrorosas expresiones: contra la mujer, contra los niños, contra la institucionalidad, contra la democracia, contra el amor propio de quedar bien con los demás y ante uno mismo.

Tenemos lo último de los desaprensivos. Un sujeto pelo lacio, liso, peinado hacia atrás, a la gomina, como los gánsteres de los años veinte de origen italiano. El caradura por antonomasia del ámbito nacional, Felipao Alejos. Ama el dinero este joven más que cualquier otra cosa. Sus padres le enseñaron esos feos modales y creció así, no queriendo ser médico, ingeniero o abogado. No, él no quería ninguna profesión liberal ¿para qué? Allí el dinero se hace un poco despacio y a veces con esfuerzo. No, él pensaba en algo más grandioso. En algo avasallador y admirable. Soñaba con un enorme promontorio de mierda y gritaba en las noches en tremendas pesadillas. Y cosas, su alucinante pesadilla se hizo realidad. Se hizo diputado y algo peor, miembro de la Junta Directiva. Allí se hizo todo un profesional de la artimaña y la estafa al Estado. Podía acelerar cualquier trámite fiscal para que a los empresarios mafiosos les reembolsara el Estado el dinero no pagado.

Felipao es lo que podríamos llamar, sin paliativos, una auténtica basura. Un humano de desecho. Una mierda que se pasa de pestilente porque este granuja se las tiene todas: pretende enjuiciar a cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia que votaron para removerle la inmunidad parlamentaria. Felipao atacó con la complicidad de nueve magistrados granujas y quiso defenestrar a los cuatro magistrados honestos. Un recurso interpuesto ante la Corte de Constitucionalidad por la Procuraduría de los Derechos Humanos a favor de los cuatro magistrados honorables contuvo por el momento el desaguisado. Este es otro de los bandidos Alejos, los herederos malditos de la Contrarrevolución, cuyo pariente lejano (abuelo o bisabuelo quizá) quería cargarse a Fidel Castro en ya lejanos días. El cáncer sigue allí, por eso tenemos tantos problemas los guatemaltecos para ver la luz al final del túnel. Porque Felipao es una de tantas flores mustias en el jardín de la porquería.






Publicado por La Cuna del Sol

viernes, 26 de junio de 2020

¿Qué está haciendo Trump con el dinero robado a Venezuela?

El mensaje del Norte es claro: ustedes venezolanas y venezolanos, no importa el tinte u objetivo político, han sido robados por nosotros y no hay nada que puedan hacer.


¿QUÉ ESTÁ HACIENDO TRUMP CON EL
DINERO ROBADO A VENEZUELA?



Lo venimos repitiendo desde el año pasado: el gobierno de los Estados Unidos robó bienes y dinero del estado venezolano para usarlo a conveniencia y no con el fin de ayudar a la población venezolana, como mienta. Un nuevo reporte de Univisión lo confirma, aunque trate de blanquear la información a favor del establishment norteamericano.

El medio estadounidense en español dice que el “gobierno interino” de Juan Guaidó ha requerido el acceso al dinero que Washington ha confiscado ilegalmente “pero las autoridades estadounidenses tienen otros planes”.

Tanto el Departamento de Justicia como el del Tesoro están bloqueando la transferencia de los recursos venezolanos robados por estas y otras instituciones en el mundo a quienes ellos mismos reconocen como el “gobierno legítimo de Venezuela”, el interinato fake protagonizado por Voluntad Popular, lo que significa un conflicto de intereses en el mismo corazón del antichavismo golpista.

Aunque Univisión refiera que Guaidó está intentando “recuperar ese dinero con el fin de ayudar a su empobrecida población a combatir la pandemia de coronavirus”, la verdad es que sus jefes de la Casa Blanca no van a dejar que el diputado de VP toque siquiera una mínima cantidad sin su autorización, aplicando la teoría del chorreo a sus propios delfines.

El atesoramiento de ese dinero por parte del gobierno estadounidense tiene otras funciones a corto y mediano plazo. Citan a Michael Camilleri, de Diálogo Interamericano, quien calcula que debe haber nada más en Estados Unidos más de 1 mil millones de dólares retenidos, además de unos 24 mil millones de dólares en cuentas congeladas y fondos confiscados ilegalmente en Europa y otros rincones del mundo.

Estas cantidades representan muchos más de lo que la administración de Donald Trump ha aportado en los últimos años para “asistencia humanitaria de emergencia” respecto a Venezuela, poco más de 610 millones de dólares. Misión Verdad junto a otros medios, periodistas y personalidades, chavistas y opositores, han denunciado el uso de ese monto con fines desestabilizadores, intentos de magnicidio y golpes de estado, así como la malversación de esos fondos por parte de la camarilla que apoya y rodea a Juan Guaidó.

¿Acaso Washington quiere recuperar ese dinero invertido y claramente malversado robando directamente a los venezolanos y, además, embaucando a quienes señala precisamente como fichas afines a su agenda de política exterior, engañando a los que forman parte del proyecto Guaidó? ¿O tiene otros fines?

¿Dónde está el dinero?

El dinero recaudado por los Departamentos de Justicia y del Tesoro “se mantiene en fondos especiales de confiscación que se utilizan principalmente para financiar investigaciones policiales”, dice Univisión.

Y sigue el medio:

“Una pequeña porción del dinero se comparte con gobiernos extranjeros en casos en los que pueden demostrar que brindaron asistencia y merecen una parte de los ingresos. Pero, hasta ahora, Venezuela no ha recibido nada”.

En específico, del fondo que maneja el Departamento de Justicia, 73 millones de dólares “se compartieron con países extranjeros, casi 53 millones de dólares que se destinaron a Malasia, así como pequeñas cantidades que se enviaron a otras naciones, entre ellas Panamá, República Dominicana, Bahamas, Ghana e Islandia”.

Por su lado, el Departamento del Tesoro utiliza los fondos confiscados ilegalmente “para pagar investigaciones y gastos como dinero para recompensas, contratistas externos y almacenamiento de bienes incautados, como drogas, así como el pago de salarios de horas extras, viajes, combustible, capacitación y equipo”.

Y agrega Univisión:

“Los ingresos también se comparten con otras agencias federales, agencias estatales y locales y países extranjeros, según su nivel de participación en la investigación”.

Las autoridades estadounidenses usan a discreción el dinero de Venezuela y dicen que lo hacen para “ayudar a limpiar las cosas”, canalizando diversas cantidades a “los costos del litigio y de mantenerlos todos en la cárcel”, dijo el abogado radicado en Florida, Russell Dallen.

Se refiere, sobre todo, a Alejandro Andrade, quien fuera un alto funcionario del gobierno de Hugo Chávez y quien fue enjuiciado y encarcelado en Estados Unidos por corrupción.

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela solicitó a Washington la extradición de Andrade en 2018, la que fue denegada. Además, el Ministerio Público venezolano ha venido trabajando en casos de malversación de fondos y contratos ilícitos de PDVSA en un intento de sanar las lesiones de la industria petrolera venezolana.

Si de ello se trata, Venezuela no necesita que Estados Unidos la “ayude” cuando lo que hace es ocasionar un daño mayor a su población y sus instituciones.

Venezuela paga el muro de Trump

Pero la verdadera noticia del reporte se encuentra al final: “El año pasado, se destinaron unos $601 millones de dólares del Fondo de Confiscación del Departamento del Tesoro a la construcción del muro fronterizo del presidente Donald Trump”.

Es decir, que las promesas de campaña del magnate presidente de los Estados Unidos se están financiando con dinero de los venezolanos de manera descarada y, además, Trump y sus funcionarios se sienten con el derecho de usar el dinero que con tanta insistencia ha pedido Venezuela para su devolución para afrontar la crisis generada por el Covid-19 en la cuenca del Caribe.

Un ex fiscal federal en Miami, David Weinstein, así argumenta las prerrogativas mafiosas del gobierno norteamericano: “¿Por qué Estados Unidos querría compartir algo con Maduro si él no coopera y el dinero lo robaron sus funcionarios gubernamentales en primer lugar?”.

Y añade luego: “En cuanto al nuevo gobierno (sic), sería bueno ayudarlos, pero ¿por qué recompensarlos si no han participado en ninguna de estas investigaciones o no han hecho nada para ayudarnos?”.

El mensaje del Norte es claro: ustedes venezolanas y venezolanos, no importa el tinte u objetivo político, han sido robados por nosotros y no hay nada que puedan hacer. Y aún hay personas capaces de negar el carácter criminal del gobierno estadounidense.

A ojo de varios expertos, y en virtud del derecho internacional, incluyendo la Convención de la ONU contra la corrupción de 2003, el gobierno de los Estados Unidos no tiene derecho a los fondos de dinero venezolano.

Los abogados del proyecto Guaidó alegan que ese dinero es producto de la corrupción en PDVSA y, por lo tanto, la empresa estatal es “víctima” de la “codicia de los funcionarios del gobierno” venezolano. Pero los fiscales federales de Miami aducen que PDVSA “no califica como víctima” debido a su “complicidad en las tramas de soborno y lavado de dinero” y porque una entidad soberana no se puede considerar víctima de delito, por lo que no aplica la ley de indemnizaciones porque no hay personas directamente perjudicadas.

Es así como ninguno con nacionalidad venezolana verá ese dinero. Más bien está siendo relocalizado en los “proyectos de barrera fronteriza en el sector del Valle del Río Grande” y otros condados estadounidenses en la frontera con México.

No en balde Venezuela ha insistido tanto en pedir la devolución del dinero robado, puesto que, conociendo las entrañas financieras de Estados Unidos, los activos estatales pueden terminar siendo comidilla de la política estadounidense y los bolsillos de sus magnates.

Y en esto último, la responsabilidad es compartida tanto por la Casa Blanca como por la oposición venezolana promotora de las medidas coercitivas unilaterales y el cambio de régimen en detrimento de la población a la que dicen querer salvar.






Publicado por La Cuna del Sol

miércoles, 24 de junio de 2020

La bolsa o la vida…

La periodista y escritora española, Rosa María Artal, funcionaria de la ciudad de Zaragoza, España, publicó hace unos pocos días un libro por demás interesante relacionado con el gran dilema de nuestro tiempo: la apertura de la economía o la preservación de la vida de los seres ciudadanos.


LA BOLSA O LA VIDA…


Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político

La periodista y escritora española, Rosa María Artal, funcionaria de la ciudad de Zaragoza, España, publicó hace unos pocos días un libro por demás interesante relacionado con el gran dilema de nuestro tiempo: la apertura de la economía o la preservación de la vida de los seres ciudadanos. Es un dilema mundial, no solo de los españoles, y que difiere en tiempo, espacio y morbilidad en los distintos países del mundo asolados por la pandemia. Hay una situación de espanto, paranoia y preocupación con el contagio, cada día más imprevisible, sobre todo en los países donde la curva está en su punto más alto como Guatemala o Brasil. 

La crónica del dilema habla de los meses de turbulencia, de convulsión social no desfogada en las calles sino cada cual en el recinto del hogar, con el desesperante confinamiento y tedio que a las actuales generaciones les ha toca vivir con el Covid 19 y cuya perspectiva, al parecer, se prolongará en el tiempo pues las nuevas cepas del coronavirus han aumentado sus bastones al 100%, lo cual no indica otra cosa que una creciente agresividad de contagio, haciendo cada mes que pasa que las relaciones humanas sean de mayor riesgo. Más que distanciamiento social, tendría que hablarse de distanciamiento físico, porque las cercanías fraternales entre las personas como el apretón de manos, el abrazo o el beso en la mejilla quedaron para el pasado. Ya no es posible en los momentos actuales, a menos que a uno no le importe y que sean muy profundas las tendencias autodestructivas, hacer lo que apenas se hizo hace unos cuatro meses. Nunca se había visto tal profundidad, tal hecatombe en las relaciones sociales de todo el mundo que como ahora.

Esta crónica del coronavirus merece la pena leerse y comentarse, con puntos de vista que tal vez usted no los comparta, pero que no dejan de ser interesantes y hasta novedosos. Hay un evidente trato inteligente de los temas y combinando estas ideas con otras, nos da la impresión que el mundo conocido se acaba y que el fin de un sistema injusto tendrá que modificarse inopinadamente para hacerse mejor pues  la fuerza de la realidad social y económica la impone. “La bolsa o la vida” no da lugar a las alternativas porque a ambas las ata una sinergia ineludible. El hombre con su vida construye la economía, y la economía igualmente da lugar a la existencia digna del hombre. Son dos partes de un mismo ser. No puede ser la una sin la otra, entonces, siendo así, la situación sería asunto de prioridades, de coyunturas.

La precariedad económica engendra grandes contingentes de miserables, pero sin el hombre no tiene sentido ninguno de estos dos conceptos sociales. Dentro de los que proponen los inmediatos retornos a la normalidad hay personas de dos clases: los que lo hacen por la urgente necesidad de sobrevivir por el ingreso diario, y otros, los que no tienen necesidad apremiante, pero tienen una codicia apremiante. La pugna está entre estas dos visiones y por los dos lados están surgiendo seres baldados: multimillonarios que han visto reducidas sus ganancias y pobres que no tienen que comer. ¿Cuál sería el fiel de la balanza? Dejar, creo, que los eventos se desenvuelvan sin manos invisibles de mercado para que la vida se haga visible por la fuerza invisible de la inteligencia humana. Nadie podrá forzar mucho estos procesos, porque más temprano que tarde, el coronavirus muy abundante de bastones mutantes, los hará volver al punto de partida, para empezar de nuevo. La ciencia lucha, pero sus procesos tendrán que ser lentos para ser seguros y de verdadero provecho. Son las turbulencias que en los días que corren no se pueden aplacar fácilmente.






Publicado por La Cuna del Sol

lunes, 22 de junio de 2020

El libro de John Bolton: ¿Qué dice exactamente sobre Venezuela y por qué?

Primero que nada, John Bolton solo confirma lo que las mayorías pueden concluir desde hace un tiempo ya: la política exterior del gobierno de los Estados Unidos hacia Venezuela ha sido errática, criminal y poco efectiva a los fines del “cambio de régimen”.


EL LIBRO DE JOHN BOLTON: ¿QUÉ DICE
EXACTAMENTE SOBRE VENEZUELA Y POR QUÉ?



Desde que Donald Trump asumiera la presidencia de los Estados Unidos ha sido confrontado y hasta amenazado de ser depuesto de su cargo bajo procesos judiciales e institucionales, campañas mediáticas y tramas escandalosas desprendidas del ala liberal-demócrata y otros sectores opuestos al magnate.

Es cierto que el presidente republicano ha estado a la altura histórica del cargo, siendo responsable de políticas criminales mal llamadas sanciones sobre poblaciones y estados contrarios a la hegemonía estadounidense y asesinatos políticos de gran envergadura como el martirio del general iraní Qasseim Soleimani. Pero también es cierto que lo hecho en estos cuatro años al frente de la Casa Blanca no dista demasiado de lo que hicieron sus predecesores más inmediatos, quienes iniciaron guerras genocidas y no convencionales en Medio Oriente y otras regiones del mundo.

El conflicto inter-élite en Estados Unidos ha provocado una retahíla de golpes y tramas cruzadas (de distintos espectros) en la que tanto los demócratas como los republicanos han sido puestos en entredicho a los ojos de la población norteamericana y, asimismo, mundial: Russiagate, Ucraniagate, Pizzagate, Obamagate.

Un nuevo elemento ha devenido: el flamante libro de John Bolton, ex asesor de seguridad nacional de la Administración Trump, titulado In The Room Where It Happened: A White House Memoir (En la habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca), producción editorial que está siendo usado por tirios y troyanos para dispararle al magnate presidente en un contexto pre-electoral sumido en la crisis económica-financiera, la combustión social y la trágica gestión de la pandemia en Estados Unidos.

El libro comprende un capítulo entero a la estrategia de la Casa Blanca contra Venezuela en los últimos años. Vamos a referirnos primero a lo que escribe Bolton en este apartado para luego entender el contexto en el que sale dicha publicación.

Capítulo “Venezuela Libre”

Los fragmentos publicados en diferentes medios por periodistas y comentaristas políticos antes del lanzamiento oficial del libro, este 23 de junio, han sido reseñados extensamente y no vale la pena sino analizar los tópicos más distinguidos.

Primero que nada, John Bolton solo confirma lo que las mayorías pueden concluir desde hace un tiempo ya: la política exterior del gobierno de los Estados Unidos hacia Venezuela ha sido errática, criminal y poco efectiva a los fines del “cambio de régimen”.

Aunque esta no es una característica propia de la presente administración, sí lo es la maximización de los esfuerzos por asfixiar a la economía y la población venezolanas, en consonancia con la misma estrategia que usa Trump sobre otros países y pueblos como China, Corea del Norte, Cuba, Irán, Irak, Rusia y Siria.

Sin embargo, la política estadounidense contra Venezuela sí encuentra un consenso entre demócratas y republicanos de “línea dura”, dice Bolton, “de manera casi uniforme”. Lo más honesto hubiera sido que abandonara el adverbio “casi”.

Lo cierto es que, como acepta el ex funcionario de la Casa Blanca, los distintos medios usados para deponer a Nicolás Maduro de la presidencia venezolana requerían “de determinación por nuestra parte y presión constante, completa y firme. No estuvimos a la altura”: así comienza el capítulo “Venezuela Libre”, donde Bolton detalla el proceso a la toma de decisiones de la Administración Trump y comenta algunas de sus consecuencias.

Una cosa es segura: tanto Donald Trump como sus asesores tomaron en cuenta un plan para derrocar por distintas vías a Nicolás Maduro luego de que fuera evidente un estrechamiento de los lazos estratégicos que unen a diferentes poderes en ascenso como China, Irán y Rusia. El factor geopolítico siempre ha sido importante y diferencial para los decisores de la política exterior estadounidense siempre y cuando limite su capacidad hegemónica en variadas áreas de interés estratégico, a saber (con relación a Venezuela): los recursos energéticos y minerales.

Bolton juzga que era inaceptable una alianza inter-estatal de gran importancia como la comentada, y que Trump secunda esta opinión. Por ello se trazó un plan que consistía en el reconocimiento de Juan Guaidó como “presidente interino” de Venezuela (medida supuestamente ideada por el ex asesor) y el corte de flujos de capital a través de medidas unilaterales coercitivas contra la economía, las finanzas y el comercio del país.

De hecho, en el capítulo que analizamos se menciona que, luego del intento de magnicidio a través de drones-bomba en agosto de 2018 contra el presidente Maduro y la alta oficialidad militar e institucional venezolana, Trump autorizó a Bolton usar lo que estuviera a su alcance para derrocar al chavismo. Realmente se trataba de una continuación de los diferentes planes que venía aplicando diferentes organismos y sectores de poder en Estados Unidos contra Venezuela: por un lado, las “sanciones” ya tenían en el Decreto Obama de 2015 una ruta de avance bien definida y, por el otro, los grupos de presión en el sur de Florida y en Colombia habían proyectado recursos de distinto calibre con el “cambio de régimen” como fin en los últimos años.

Bolton también menciona en su libro que a Trump le parecía “cool” (“genial”) la idea de una invasión militar sobre Venezuela ya que (según el ex funcionario) a juicio del presidente el país sudamericano es “realmente parte de los Estados Unidos”, y que sus asesores estaban en contra de dicha medida, entre ellos Bolton. Ya sabemos que la “opción militar” siempre estuvo en la mesa, públicamente expresado por el mismo magnate presidente en 2017, sin embargo no parece verídico que el mismo Bolton haya desaconsejado semejante decisión.

Estamos hablando de un John Bolton que literalmente, en años recientes, ha pedido bombardear (incluso de manera nuclear) a Irán y asesinar millones de personas, de un tipo que apoyó la destrucción de Irak, de alguien que abogó por la disolución de todos los tratados de armas por parte de Estados Unidos. Es un reconocido guerrerista quien asegura haber desaconsejado la guerra convencional contra Venezuela, lo que parece un engaño propio de Bolton para imponer un relato de Trump como personaje errático y poco reflexivo.

También, siempre según Bolton, el presidente republicano había expresado cierta admiración por Nicolás Maduro, calificándolo de “muy hábil y muy resistente” (“very smart and very tough”), en detrimento de Guaidó, a quien supuestamente lo compara con Beto O’Rourke, ex congresista demócrata por Texas y ex precandidato a las elecciones presidenciales, por lucir débil y desconocido políticamente ante las mayorías a la hora de su autoproclamación.

En otro momento del relato, el ex funcionario de la Casa Blanca asegura que no existía una relación de dependencia entre la oposición venezolana representada por Voluntad Popular y el gobierno estadounidense. Pero en todo el capítulo se detallan las claras coordinaciones existentes entre una parte y otra, como el episodio del 23 de febrero de 2019, el famoso intento de “ingreso de la ayuda humanitaria”, en el que la ayuda del Pentágono y la USAID fue clave, así como la solicitud de Washington para que el Grupo de Lima y otros países satélites de Estados Unidos reconocieran a Guaidó como “presidente legítimo” de Venezuela. O el apoyo directo de Washington a la junta ad hoc antichavista de Citgo, filial de PDVSA, secuestrada por el aparato de poder gringo.

El bigotón neoconservador asimismo culpa exclusivamente a Steven Mnuchin, secretario del Tesoro; a

Mike Pompeo, secretario de Estado; y a Cuba y Rusia de haber minado su estrategia, una aseveración patéticamente jocosa tomando en cuenta que él admite haber intentado sublevar vía Twitter al alto mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). En efecto, usa la figura de Fabiana Rosales, esposa de Guaidó, para lanzarse rosas a él mismo, poniendo en boca de ella que “el régimen se pregunta si la amenaza militar de Estados Unidos es creíble, ¡pero se asusta más cuando John Bolton empieza a tuitear!”.

Lo evidente es que la estrategia de Bolton contra Venezuela fue un rotundo fracaso, y ha sido contraproducente tanto para los fines del “cambio de régimen” como para la población venezolana, que sufre los embastes del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, al mismo tiempo que el estado venezolano ha reforzado sus lazos estratégicos con los países y pueblos que la Administración Trump ha declarado enemigos directa e indirectamente.

Tampoco puede desprenderse del libro de Bolton una primicia real, alguna información privilegiada, sobre los entresijos de la ofensiva estadounidense contra el gobierno de Maduro y la población venezolana. Los objetivos de la Casa Blanca han sido claros desde que el principio, y, ya dicho antes, no son propios de la presente administración sino del establishment estadounidense y los hilos poderosos que lo dirigen.

En la guerra inter-élite estadounidense

La mayoría de las ideas que se expondrán a continuación provienen de un extenso hilo publicado por Diego Sequera, investigador y columnista de esta tribunal, que se puede leer dándole clic aquí.

Las “memorias” de Bolton sobre su paso por la Administración Trump son el cuarto libro que promueven políticos y medios corporativos estadounidenses como la versión definitiva de los hechos que expulsará al magnate presidente, considerado una “anomalía” según la nomenclatura demócrata-liberal, de la Casa Blanca.

Pero es seguro que, luego de un momento de ruido, la narrativa en torno al libro en cuestión se desinflará y morirá en la irrelevancia, como ha sucedido con los otros libros.

De todas las administraciones de la Casa Blanca han emergido memorias y reportajes, a favor o en contra de tal o cual gestión, pero en este caso ha ido más allá de autobiografías del personal de confianza y los biopics autocomplacientes. El “fenómeno Trump” se ha convertido en una megaindustria en Estados Unidos.

Primero se publicó Fire and Fury (2017) de Michael Wolff. Luego vino Unhinged (2018) de Omarossa Manigault. Le siguió Fear (2018) de Bob Woodward. Ahora este del desequilibrado Bolton. Todas estas publicaciones se vende como versiones de “insiders” en la Casa Blanca.

En el de Wolff se cuela con mayor peso la perspectiva de Steve Bannon, ex jefe estratega de Trump, y Roger Aisle, el difunto fundador de Fox News.

El de Manigault, ex asistente y ex directora de la oficina de relaciones públicas del magnate presidente, proyecta el ángulo racista.

Bob Woodward, uno de los periodistas insignia del Washington Post que se hizo “leyenda” a raíz del caso Watergate, se basó en cientos de horas de entrevistas a personal de la administración.

Todos comparten dos cosas: el “revuelo” y el oportunismo. Retratan a un Trump mentalmente incapaz para gobernar (apelando a la Enmienda 25).

El libro de Bolton, hasta ahora, pareciera retratar más bien a un Trump incapaz y contradictorio, y no tanto como un loco.

Todos estos libros realmente comparten sus posibles consecuencias legales y la expectativa del campo anti-Trump de que, ahora sí, el magnate republicano va a caer, con el valor agregado de las elecciones en apenas cuestión de meses.

Las diferencias del libro de Bolton con relación a los otros, yacen en la primera “memoria” de alguien de alto nivel de la administración; su publicación es antecedida por la campaña electoral más controversial hasta los momentos en Estados Unidos; y el autor es… John Bolton: amado por nadie y odiado por todos.

Su estancia en la Casa Blanca supuso una guerra de goteo entre el Consejo de Seguridad Nacional, el cual lideraba, y el Pentágono. Lo mismo en política exterior. Es su acción insignia, más allá de su fanatismo delirante y destructivo.

Sus propios procedimientos para la promoción de su libro son procedimentales y leguleyos. A meses de salir por la puerta de atrás de la Casa Blanca, “filtra” que va a sacar un libro con información “explosiva” y pone en alerta legal a la Casa Blanca.

La batalla legal por la publicación del libro ha sido ganada por Bolton. Al mismo tiempo, los medios mainstream liberales y pro-demócratas ondean la bandera de la “libertad de expresión”, teniendo en cuenta que su enemigo a batir en las próximas elecciones es el mismo Donald Trump. El producto ya está casi colocado en el mercado.

Lo que ya se ha hecho público del libro parece repetir un patrón: falacias convenientes (el caso Ucraniagate) y caricaturización de su ex jefe (en relación al caso Venezuela) sin afectar las líneas maestras del consenso belicista general en Estados Unidos (contra China, Irán, Rusia). Todo está en la línea para revivir el fracasado impeachment contra Trump y tratar de perjudicar aún más su ya afectada imagen.

No debe haber dudas de que haya mucho de cierto del festival de barbarie que son las escenas que “narra” Bolton sobre su relación “laboral” con Trump. Al mismo tiempo, es difícil de imaginar que lo que dice sobre Venezuela y Guaidó sea cierto, pero al mismo tiempo él también se autoblanquea. Y ese patrón mezclado con verdad, aprovechándose del momento en el que sus “enemigos” defienden sus ataques contra el presidente estadounidense, será una constante de todo esto. Y tendrá su propio ciclo de proyección histérica.

Existen otras razones para juzgar a Trump, pero todo lo que se enmarque dentro de las coordenadas generales del Russiagate y el Ucranigate no son suficientes, ya se ha comprobado. La corrupción de su administración o el desastre por la gestión del Covid-19 en Estados Unidos sí pudieran afectarlo más, pero involucra a mucha gente que conviene no ser tocada. De esta manera se dejan muchas más cosas intactas.

A lo mejor la inestabilidad del momento político en Estados Unidos puede contribuir al impacto de la publicación, y hasta puede usar (y se usa) como una desviación de atención de las protestas sociales. El uso literal del contenido por otro sector del mismo sistema de relaciones de poder de la clase dominante ya lo convierte sospechoso. Y si proviene de John Bolton, mucho peor.

Además, quienes defienden el libro del bigotón ultraimperialista califican su lectura de “tediosa”, tal como lo descalifica Trump. Está por verse cuánto dura la porra de los liberales a Bolton por haberse unido a la “resistencia” contra Trump.

En medio de la escena, Venezuela sigue teniendo el mismo presidente de manera legítima y John Bolton volverá a la cesta del olvido junto con su estrategia chucuta para exterminar al chavismo de una vez por todas.






Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 20 de junio de 2020

La destrucción de los símbolos del oprobio o la vandalización indiscriminada de las obras de arte

En este momento de insumisión ciudadana en los países capitalistas más avanzados (Estados Unidos y Europa) la expresión de las artes plásticas que más ha sufrido la vandalización es el arte escultórico. Una especie de alucinantes, irracionales, fanáticas y reprochables acciones contra los símbolos de bronce histórico y políticos de la injusticia campea por las plazas, calles y avenidas de grandes metrópolis.


LA DESTRUCCIÓN DE LOS SÍMBOLOS DEL OPROBIO
O LA VANDALIZACIÓN INDISCRIMINADA
DE LAS OBRAS DE ARTE


Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político

En este momento de insumisión ciudadana en los países capitalistas más avanzados (Estados Unidos y Europa) la expresión de las artes plásticas que más ha sufrido la vandalización es el arte escultórico. Una especie de alucinantes, irracionales, fanáticas y reprochables acciones contra los símbolos de bronce histórico y políticos de la injusticia campea por las plazas, calles y avenidas de grandes metrópolis, de parte de todos aquellos grupos contestatarios que se sienten ofendidos con la presencia, por ejemplo, del rey Leopoldo II, personaje cruel, sádico e inhumano que mutilaba una mano o las dos manos a los nativos del antiguo Congo que desafiaban de una o de otra manera a las autoridades coloniales belga. O el derribo de la estatua del aristócrata sir Robert Baden-Powell, ex nazi y estrecho colaborador de Hitler; además de espía infame, fundador de los Boy Scout. La estatua más atropellada y que yace de bruces por todas partes es la de Cristóbal Colón, supuestamente descubridor de América y responsable directo de la conquista y colonización.

La lista es larga y los pueblos que han sufrido la represión y la muerte no podían permitirse, hasta ahora, la exhibición o veneración pública de canallas consumados como el general confederado Lee o el comerciante de esclavos Robert Milligan cuya estatua fue retirada de Londres por orden del alcalde para evitar desórdenes públicos. En Guatemala han ocurrido hechos semejantes, tal el caso del busto del Jefe de la Policía Nacional del régimen genocida de Romeo Lucas, el coronel Germán Chupina Barahona. Ese busto de bronce, por generaciones, fue martillado, aserrado, limado, cubierto de heces fecales y al final de tantas acciones cólericas, el busto quedó con una nariz chata de boxeador y la boca tan estirada hacia la izquierda como paciente con un derrame cerebral severo. Por fin retiraron ese adefesio, pues su única utilidad se limitó para asustar a los niños, a quienes los padres los llevaban al pie del pedestal y decirles, reconviniéndoles seriamente; que así se les pondría la cara si se portaban mal! 

Pero también hay estatuas queridas, objeto de la veneración pública como la de Negro Primero (Pedro Camejo) soldado venezolano de las guerras de independencia y aunque la estatua igualmente está para dar miedo a causa del malogrado escultor, corresponde sí a un buen hombre y eso es lo que vale.

Las estatuas de los generales Confederados han caído a lo largo y ancho de los Estados Unidos y la pregunta es ¿por qué no retirarlas a la sala más oscura, si se quiere, de un museo, porque como sea, es un atentado contra las artes? Esto sería como si los actuales habitante de la ciudad de Segovia en España  destruyeran el acueducto romano o los vecinos de Mérida destruyeran el teatro romano porque representan toda la ignominia de un estado esclavista y brutal como el Imperio Romano. O la Revolución rusa hubiera destruido todas las catedrales ortodoxas con cúpulas de cebolla porque representaban a la clase corrupta de señores feudales y popes glotones y flojos. O que los cubanos destruyeran el Castillo del Morro porque representa el dolor infligido por los colonizadores españoles o se destruyera igualmente el centro histórico de La Habana por representar a toda la rancia burguesía habanera.

No, por favor. No es destruyendo los bustos de Nerón o Calígula como tuvo que caer el imperio romano. El actual sistema de injusticia mundial, la dictadura de los archimillonarios, deber ser destruido con la Revolución social, con los esfuerzos serios y sistemáticos por modificar siquiera sea, para empezar y que es mucho; con la reforma profunda de la superestructura del Estado (política, ideología y legislaciones). El sistema de explotación y marginación social es lo que origina los actuales problemas. Es una lucha de clases no declarada pero siempre presente en toda la historia de la humanidad y no la simple destrucción de símbolos como preconiza las escuelas académicas de antropología de la Universidad de Birminham en un NO SESUDO, sino descerebrado análisis posmarxista.

¿De qué brillante calabaza, quiero decir cabeza, surgen tan agudas reflexiones? La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases por el mejoramiento del ingreso. Por vivir mejor. Esas son las causas profundas. Los motivos son muchos y los más recientes la muerte del moreno George Floyd. No destruyamos el legado del pasado, es nuestra historia, luminosa como un amanecer o hedionda como un chancro sifilítico. Pero irremediablemente es nuestra historia. La historia del hombre, con sus luces y sus sombras.






Publicado por La Cuna del Sol

jueves, 18 de junio de 2020

Siria en Seattle: La Comuna desafía al régimen estadounidense

El matrimonio entre las protestas post-Lockdown y George Floyd ha alimentado a una bestia tosca que todavía es inmune a cualquier forma de debate civilizado en los Estados Unidos: la Comuna de Seattle.


SIRIA EN SEATTLE: LA COMUNA DESAFÍA
AL RÉGIMEN ESTADOUNIDENSE


Por Pepe Escobar

El matrimonio entre las protestas post-Lockdown y George Floyd ha alimentado a una bestia tosca que todavía es inmune a cualquier forma de debate civilizado en los Estados Unidos: la Comuna de Seattle.

Pero, ¿de qué se trata la Zona Autónoma de Capital Hill y la República Popular?

¿Son los comuneros unos simples tontos útiles? ¿Es este un experimento refinado del movimiento Ocupar Wall Street? ¿Podría sobrevivir, logísticamente, y ser replicado en Nueva York, Los Ángeles y Washington D.C.?

El presidente Trump, indignado lo ha descrito como un complot de "terroristas domésticos" en una ciudad "dirigida por demócratas de la izquierda radical". Trump ha hecho un llamado a la "LEY Y EL ORDEN" (en mayúsculas, de acuerdo con su Tuitología).

Indicios de Siria en Seattle son visiblemente discernibles. Bajo este escenario, la Comuna es una versión de Idlib luchando contra los "puestos de avanzada de contrainsurgencia del régimen" (en la terminología comunera).

Para la mayoría de las facciones de la derecha estadounidense, Antifa es el equivalente del ISIS. George Floyd, de acuerdo con lo que me dijo un agente de inteligencia, no solo es considerado un comunista mártir de Antifa, sino que además un vulgar “criminal y vendedor de drogas”.

Entonces, ¿cuándo atacarán las "fuerzas del régimen" -en este caso sin cobertura aérea rusa? Después de todo, según lo sugerido por el secretario Esper, le corresponde al Pentágono "dominar el campo de batalla".

Pero tenemos un problema. La Zona Autónoma de Capitol Hill (CHAZ, por sus siglas en inglés) cuenta con el apoyo de la ciudad de Seattle, dirigida por un demócrata, que cuenta con el respaldo del gobernador del estado de Washington, también demócrata.

No hay posibilidad de que el estado de Washington haga uso de la Guardia Nacional para aplastar a CHAZ. Y Trump no puede hacerse cargo de la Guardia Nacional del estado de Washington sin la aprobación del gobernador, a pesar de haber tuiteado: “Recupere su ciudad AHORA. Si no lo hace, lo haré yo. Esto no es un juego."

Es esclarecedor observar como la "contrainsurgencia" puede ser aplicada en Afganistán y las áreas tribales; para ocupar Irak;  para proteger el saqueo del petróleo y gas en el este de Siria, pero no en casa. Incluso si el 58% de los estadounidenses realmente lo apoyara, porque para muchos de ellos, la Comuna puede ser tan mala, incluso peor, que el saqueo

Pero luego están aquellos que se oponen firmemente, entre ellos: “El Carnicero de Faluya”, Mad Dog Mattis; los practicantes de las revoluciones de colores NED, Nike, JP Morgan, todo el establishment del Partido Demócrata, y prácticamente todo el establishment del ejército de los EE.UU.

Bienvenidos al movimiento Ocupar Únicamente a los Otros.

Sin embargo, aún queda la pregunta: ¿cuánto tiempo podrá "Idlib" desafiar al "régimen"? Eso es suficiente para provocar en un supuesto "bravucon", el Fiscal General Barr, muchas noches de insomnio.

Poder negro real

Trump y Barr han amenazado con declarar a Antifa como una "organización terrorista" –aun y cuando Black Lives Matter ha pintado una daga amarilla apuntando a la Casa Blanca sobre el asfalto de la 16th St. en Washington D.C.

Y eso nos lleva a la amplia legitimidad que disfruta Black Lives Matter. ¿Cómo es eso posible? Aquí tenemos un buen escenario para empezar.

Black Lives Matter, fundada en 2013 por un trío de mujeres negras queer de clase media en franca lucha contra el "hetero-patriarcado", es un producto de lo que Peter Dauvergne de la Universidad de Columbia Británica define como "corporativización del activismo".

Con el paso del tiempo, Black Lives Matter ha evolucionado como una marca de marketing, como Nike (que lo respalda por completo). Las protestas generalizadas de George Floyd lo han elevado a la categoría  de una nueva religión. Sin embargo, Black Lives Matter en realidad posee escaso atractivo revolucionario, posiblemente cero. Esto no es “Say It Loud, I’m Black and I’m Proud” de James Brown. Y ni siquiera se acerca al "Poder para el pueblo" de Black Power y Black Panthers.

El paradigma de los derechos civiles, el Dr. Martin Luther King, en 1968, de manera concisa definió el núcleo -estructural- del asunto:

“La revolución negra es mucho más que una lucha por los derechos de los Neogroes. Es forzar a Estados Unidos a enfrentar todas sus aberraciones: racismo, pobreza, militarismo y materialismo. Es exponer los males que están profundamente arraigados en toda la estructura de nuestra sociedad. Ello revela las fallas sistémicas más que superficiales y sugiere que la reconstrucción radical de la sociedad misma es el verdadero problema a enfrentar”.

Las Panteras Negras, jóvenes intelectuales extremadamente articulados que habían mezclado a Marx, Lenin, Mao, W.E.B. Du Bois, Malcolm X y Frantz "Los condenados de la tierra" Fanon llevaron el diagnóstico de MLK a un nivel completamente nuevo.

Tal y como lo resumió el ministro de Información de las Panteras, Eldridge Cleaver: “Creemos en la necesidad de un movimiento revolucionario unificado…inspirado por los principios revolucionarios del socialismo científico”. Eso sintetizaba las ideas de MLK, quien, de manera significativa, rechazaba la existencia de los prejuicios raciales.

Fred Hampton, blanco de un asesinato de Estado de facto en diciembre de 1969, se aseguró de que la lucha trascendiera la raza: “Tenemos que enfrentar algunos hechos. Que las masas son pobres, que las masas pertenecen a lo que ustedes llaman la clase baja, y cuando hablo a cerca de las masas, estoy hablando de las masas blancas, estoy hablando de las masas negras y las masas marrones, y las masas amarillas también. Tenemos que confrontar el hecho de que algunas personas dicen que es mejor combatir el fuego con fuego, pero nosotros decimos que es mejor apagar el fuego con agua. Nosotros creemos que el racismo no se combate con racismo. Vamos a combatir el racismo con solidaridad. Afirmamos que no se combate el capitalismo con capitalismo negro; el capitalismo se combate con con el socialismo".

Así es que no se trata de la raza únicamente. Ni tampoco es únicamente a cerca de la clase. Se trata del Poder para el Pueblo luchando por la justicia social, política y económica bajo un sistema intrínsecamente desigual. Esto lo amplia Gerald Horne en The Dawning of the Apocalypse, un profundo análisis que disecciona el siglo XVI, incluyendo el “mito de la creación” de los EE.UU.

Horne muestra cómo una sangrienta invasión en las Américas generó una feroz resistencia por parte de los africanos y sus aliados en las poblaciones indígenas, debilitando la España imperial y finalmente posibilitando que Londres enviara los colonos a Virginia en 1607.

Ahora comparemos la profundidad de este análisis con el tímido eslogan, casi suplicando piedad, "Black Lives Matter". Nos viene a la memoria, una vez más, la agudeza de Malcolm X: "Tuvimos la mejor organización que el hombre negro haya tenido alguna vez: ¡los niggers la arruinaron!"

Para esclarecer la cuestión de Black Lives Matter, tenemos, una vez más, que seguirle la pista al dinero.

Black Lives Matter se benefició, en 2016, de una enorme donación de $ 100 millones de la Fundación Ford y otros poderosos partidarios del capitalismo filantrópico como JPMorgan Chase y la Fundación Kellogg.

La Fundación Ford está estrechamente ligada al Estado Profundo de los EE.UU. La junta directiva está repleta de CEOs corporativos y mandamases de Wall Street. En pocas palabras; Black Lives Matter, la organización, hoy está completamente castrada; mayormente integrada en la máquinaria del Partido Demócrata; adorada por los principales medios de comunicación; y ciertamente no representa una amenaza para el 0.001%

El liderazgo de Black Lives Matter, por supuesto, argumenta que esta vez "es diferente. Elaine Brown, la formidable ex lider de Black Panthers, no se anda con rodeos: Black Lives Matter tiene una "mentalidad de plantación".

Intentando prender la noche

Set the Night on Fire es un libro extraordinariamente fascinante coescrito por Jon Wiener y el inestimable Mike Davis autor de City of Quartz y Planet of Slums.

Documentado de manera exhaustiva el libro nos sumerge en Los Ángeles de los años sesenta, en los disturbios del vecindario Watts en 1965; el movimiento antibelicista uniéndose a las Panteras Negras para formar el Peace and Freedom Party exclusivamente californiano; la evolución del ethos del Poder Negro entre las bases políticas; el club Che-Lumumba del Partido Comunista, que se convertiría en la base política de la legendaria Angela Davis; y la masiva ofensiva desplegada por el FBI y el LAPD (Departamento de Policía de los Ángeles) para destruir a las Panteras Negras.

Tom Wolfe de manera infame -y vilmente- caracterizó a los partidarios de Los Ángeles de las Panteras Negras como "radicales chic". Una vez más, Elaine Brown pone las cosas en claro: "Nos estábamos muriendo, y todos ellos, los más fuertes y los más frívolos, nos estaban ayudando a sobrevivir otro día más".

Una de las secciones más desgarradoras del libro relata cómo el FBI persiguió a los simpatizantes de las Panteras, incluido el sublime Jean Seberg, la estrella de Saint Joan de Otto Preminger (1957) y Breathless de Godard (1960).

Jean Seberg contribuyó anónimamente a las Panteras con el seudónimo "Aretha" (sí, como el nombre de Aretha Franklin). El FBI a través de COINTELPRO (Programa de Contrainteligencia) se dedicó a perseguir despiadadamente a Seberg, involucrando a la CIA, la inteligencia militar y el Servicio Secreto. Seber, una actriz blanca, fue difamada como una "pervertida sexual", en el sentido de tener aventuras amorosas con radicales negros. Su carrera en Hollywood fue destruida. Entró  en una profunda depresión, sufrió la pérdida de un bebe por muerte fetal (el bebé no era negro), emigró y su cuerpo descompuesto fue encontrado en su automóvil en París en 1979.

En contraposición, han habido estruendos académicos que identifican la abundancia de conversos a la religión de Black Lives Matter mayormente como resultado del matrimonio entre la sensibilización (concerniente a la justicia social y racial) y la interseccionalidad -el conjunto de rasgos interconectados que desde el nacimiento privilegia a los hombres blancos heterosexuales, que ahora intentan expiar su culpa.

La Generación Z, compuesta de egresados de los campus universitarios de los EE.UU y lanzados en masa al mercado laboral, es un prisionero de este fenómeno; de hecho un esclavo de lo que -políticamente correcto- se denomina política identitaria. Y una vez más, sin ningún potencial revolucionario.

Comparémoslo una vez más con los inmensos sacrificios políticos de las Panteras Negras. O cuando, por ejemplo, Angela Davis, que ya era un ícono pop, se convirtió en la presa política negra más famosa en la historia de los Estados Unidos. Aretha Franklin, cuando se ofreció voluntariamente para pagar la fianza de Davis, estupendamente lo expresó así: "Me han encerrado por perturbar la paz, y sé que tienes que perturbar la paz cuando no puedes conseguir la paz".

Elaine Brown: “Sé lo que fue el BPP [Black Panther Party]. Sé las vidas que perdimos, la lucha que pusimos en marcha, los esfuerzos que hicimos, los asaltos a nosotros por parte de la policía y el gobierno. Sé todo eso. No sé qué hace Black Lives Matter ".

Si Black Lives Matter es intrínsecamente racista e incluso violento, está sujeto a un debate sin fin.

Y también es debatible si arrodillarse, ahora un ritual familiar practicado por políticos (con pañuelos Kente de Ghana), policías y corporaciones, realmente amenaza los cimientos del Imperio.

Noam Chomsky ha expresado que la oleada de protestas hasta el momento carece de articulación política, y necesita urgentemente de una dirección estratégica, mucho más allá de la evidente revuelta contra la brutalidad policial.

Las protestas se están extinguiendo justo cuando emerge la Comuna.

Dependiendo en su evolución, eso puede representar un serio problema para Trump / Barr. El presidente simplemente no puede darse el lujo de permitir que se desarrolle una revolución de colores en el medio de una gran ciudad estadounidense. Por otra parte, como autoridad federal Trump es impotente como para poder disolver la Comuna.

Lo que la Casa Blanca puede hacer es enviar señales discretas a sus propias unidades de contrainsurgencia, que no son otra cosa que las milicias supremacistas blancas armadas hasta los dientes, para atacar y aplastar las ya débiles líneas de suministro de la multitud de CHAZ.

Después de todo, el movimiento Ocupar después de haber ocupado durante meses áreas importantes es en 60 ciudades estadounidenses terminó por disolverse repentinamente en el éter.

Por otro lado, el Estado Profundo ya ha ensayado muchos escenarios de guerra para lidiar con situaciones de asedio mucho más complejas que la Comuna.

Pase lo que pase después, un vector clave es inalterable. Un estado de insurrección permanente solo beneficia al 0.00001% de la plutocracia cómodamente situada mientras la plebe prende fuego a la noche.






Publicado por La Cuna del Sol