jueves, 14 de diciembre de 2017

Escalofriantes opiniones de muchos “letrados” guatemaltecos

Es el mes de las grandes hipocresías y donde todos  o casi todos cohonestan, es decir, se hacen pasar por buenas personas, no siéndolo.


ESCALOFRIANTES  OPINIONES 
DE  MUCHOS  “LETRADOS” GUATEMALTECOS


Por Luciano Castro Barillas

Tuve la oportunidad en estos días precedentes de la Navidad, cuando todo mundo está sensibilizado por las creencias y misterios de la fe sobre la natividad de Jesucristo; de conversar con personas de una brutalidad ateísta vulgar, rayana con lo salvaje, que da miedo pensarlos como seres humanos. Los encontré por allí de compras navideñas para compartir con su familia querida, esposa e hijos; en la Noche Buena. Aportan dinero para que los ancianos y mendigos tengan la oportunidad de degustar un tamal. Reparten ponchos para en estos días de temperaturas bajas no pasen tanto frío y otros buscan que otros donen los juguetes que ya no gustan a sus hijos después de usarlos todo el año para los niños pobres del campo. Para los niños campesinos que poco o casi nada saben de la Noche Buena, las luces led de los arbolitos y los villancicos. Lo único que sé es que es la gran oportunidad para muchas personas inconscientes e insensibles con los problemas de la sociedad para lavarse la conciencia regalando a los “pobres” lo que sobra en su casa y desprecian a estas alturas sus críos, que ya no se encuentra juguete que realmente les guste.

Es el mes de las grandes hipocresías y donde todos  o casi todos cohonestan, es decir, se hacen pasar por buenas personas, no siéndolo. Durante todo el año no contestan los saludos a sus humildes vecinos, se ofenden que las humildes vendedoras de fruta o verduras toquen a la puerta de sus casas con inmensos canastos en sus cabezas que las agobian y que llevan, tristemente, adicionalmente, el peso de un niño lactante acomodado a sus espaldas. Todo esto es muy triste y uno no sabe si estas personas que son asiduos visitantes de las iglesias, son realmente feligreses. Hermanos en la bondad, en la solidaridad y que están abocados a las ideas y acciones justas, por ejemplo, y no celebrar como una iglesia evangélica local que celebró un “culto especial!, por la declaración de Trump de hacer de Jerusalén la capital eterna de los judíos. Más que insensibilidad hacia los palestinos lo veo como un ejemplo de total deshistorización, de ignorancia pura y genuina. Nadie civilizado y medianamente decente puede compartir tamaña idiotez, además de peligrosa, del presidente de los Estados Unidos.


Pero lo peor de todos estos fecundos encuentros que se dan en estos días está el encontrarme con unos abogados con quienes conversé, no mucho tiempo, sobre la realidad política nacional. Y los tres coincidieron en algo, estos hombres de “derecho”. Que ahora sí el Comisionado de Naciones Unidas se jodió, porque hay 13 generales con los recientemente ascendidos, que pondrán orden en este país echado a perder por ese colombiano perverso, que a tanta gente de bien tiene en las cárceles. Que está perjudicando las inversiones y el empleo y que sobre todo le está haciendo tan mala fama a Guatemala por todas partes… Uno no puede decir otra cosa que si estos son “los letrados”, qué opiniones podemos encontrar entonces de los “iletrados”.  Vaya usted a saber, pero con personas así, realmente, el mundo está que da miedo.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

martes, 12 de diciembre de 2017

¿Qué planea Israel en Argentina?

Las autoridades argentinas ven con inquietud la compra masiva de tierras en la Patagonia por parte de un multimillonario británico y las «vacaciones» de decenas de miles de soldados israelíes en las propiedades de ese acaudalado personaje.


¿QUÉ PLANEA ISRAEL EN ARGENTINA?


Por Thierry Meyssan

Dueño de 175 empresas, entre las que se cuentan varias cadenas de restaurantes y el club de futbol británico de Tottenham –autoproclamado «Ejército de los Yid»– el discreto multimillonario Joe Lewis se dedica a la especulación en el mercado cambiario, junto a su amigo George Soros.

En el siglo XIX, el gobierno británico estuvo indeciso entre crear Israel en la actual Uganda, en Argentina o en Palestina. Argentina estaba entonces bajo control del Reino Unido y, por iniciativa del barón francés Maurice de Hirsch, se convirtió en aquel momento en tierra de asilo para los judíos que huían de los pogromos desatados en Europa central.

En el siglo XX, después del golpe de Estado militar que derrocó al general Juan Domingo Perón, presidente democráticamente electo de Argentina, una corriente antisemita se desarrolló en las fuerzas armadas de ese país. Esa corriente distribuyó un folleto donde se acusaba al nuevo Estado de Israel de estar preparando el «Plan Andinia», para invadir la Patagonia.

Hoy resulta que, si bien la extrema derecha argentina exageró los hechos en los años 1970, realmente existía un proyecto, que no era de invasión sino de implantación en la Patagonia.

Todo cambió con la guerra de las Malvinas, en 1982. En ese año, la junta militar argentina en el poder trata de recuperar los archipiélagos de las Malvinas y las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, denunciando su ocupación por la Gran Bretaña desde hace siglo y medio. La ONU reconoce que la reclamación argentina es legítima, pero el Consejo de Seguridad condena el uso de la fuerza para recuperar esos territorios en disputa. Hay de por medio un botín considerable ya que las aguas territoriales de esos archipiélagos dan acceso a las riquezas del continente antártico.

Al final de la guerra de las Malvinas, que oficialmente dejó más de mil muertos –aunque las cifras oficiales británicas en realidad minimizan las pérdidas humanas–, Londres impone a Buenos Aires un Tratado de Paz particularmente duro, que limita las fuerzas armadas de la República Argentina a su más simple expresión. Incluso se priva a Argentina del control del espacio aéreo del sur de su territorio continental, a favor de la Royal Air Force británica, y se impone a la República Argentina la obligación de informar previamente al Reino Unido de todas sus operaciones.

En 1992 y 1994, dos atentados extraordinariamente devastadores y sangrientos destruyen sucesivamente la embajada de Israel en Buenos Aires y la sede de la asociación israelita AMIA en la misma ciudad. El primer atentado ocurre en momentos en que los jefes de la inteligencia israelí en Latinoamérica acababan de salir del edificio. El segundo atentado, perpetrado contra la sede de AMIA, tiene lugar durante los trabajos conjuntos de Egipto y Argentina sobre los misiles balísticos Cóndor. Durante el mismo periodo estalla la principal fábrica de misiles Cóndor y tanto el hijo mayor del presidente argentino Carlos Saúl Menem como el hijo mayor del presidente de Siria Haffez al-Assad mueren en sendos accidentes. Las investigaciones sobre todos esos hechos son objeto de numerosas manipulaciones.

Después de haber designado a Siria como responsable de los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA en la capital argentina, el fiscal Alberto Nisman se vuelve contra Irán, acusándolo de haber ordenado ambos atentados, y contra el Hezbollah, atribuyendo a esa organización libanesa la realización de estos. La hoy ex presidente Cristina Kirchner es acusada de haber negociado la interrupción de los procedimientos legales contra Irán a cambio de un precio ventajoso para las compras de petróleo. Más tarde, el fiscal Nisman es hallado muerto en su apartamento y Cristina Kirchner es inculpada por alta traición. Pero la semana pasada, como en una obra de teatro, se vino abajo todo lo que hasta ahora se daba por sabido: el FBI entregó análisis de ADN que demuestran que el presunto terrorista no está entre los muertos así como la presencia de un cuerpo no identificado. Conclusión: al cabo de 25 años, no se sabe absolutamente nada sobre los atentados de Buenos Aires.

En el siglo XXI, explotando las ventajas obtenidas en el Tratado impuesto a Argentina después de la guerra de las Malvinas, el Reino Unido e Israel emprenden un nuevo proyecto en la Patagonia.

El multimillonario británico Joe Lewis adquiere inmensos territorios en el sur de Argentina y en el vecino Chile. La extensión de sus tierras allí cubre varias veces la extensión territorial de todo el Estado de Israel. Esas tierras se hallan en el extremo sur del continente, en la Tierra del Fuego. Incluso rodean el Lago Escondido, impidiendo el acceso al lago [1] a pesar de una decisión de la justicia argentina.

El multimillonario británico ha construido en esas tierras un aeropuerto privado, con una pista de aterrizaje de 2 kilómetros, capaz de recibir grandes aviones de transporte, tanto civiles como militares.

Desde el fin de la guerra de las Malvinas, el ejército de Israel organiza para sus soldados «campamentos de vacaciones» en la Patagonia. Cada año, entre 8 000 y 10 000 soldados israelíes pasan 2 semanas de “vacaciones” en las tierras del multimillonario Joe Lewis.

Si en los años 1970, el ejército argentino señaló la construcción de 25 000 alojamientos –vacíos–, dando lugar al mito del plan Andinia, hoy parece que se han construido cientos de miles más. Es incluso imposible verificar el estado de realización de esos trabajos, por tratarse de tierras privadas y porque Google Earth neutraliza las imágenes satelitales de esa zona, procediendo así exactamente como lo hace con las instalaciones militares de la OTAN.

Mientras tanto, el vecino Chile ha cedido a Israel parte de una base militar que posee en la zona. Allí se han cavado túneles para facilitar la vida ante los rigores del invierno polar.

Por su parte, los indios mapuches que pueblan la Patagonia, tanto en Argentina como en Chile, quedaron sorprendidos con la noticia de la reactivación, en Londres, de la “Resistencia Ancestral Mapuche” (RAM), una misteriosa organización que reclama la independencia. Inicialmente acusada de ser una vieja asociación recuperada por los servicios secretos argentinos, la RAM es vista hoy por la izquierda como un movimiento secesionista legítimo, pero los líderes mapuches la denuncian como un ente financiado por George Soros.

El 15 de noviembre de 2017, la marina de guerra argentina perdió todo contacto con su submarino ARA San Juan, finalmente declarado como hundido con toda su tripulación. El ARA San Juan era uno de los 2 submarinos de propulsión diesel-eléctrica que constituían el orgullo de la pequeña marina de guerra argentina. La Comisión Preparatoria de la CTBTO (Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, siglas en inglés) anunció haber registrado un fenómeno acústico inhabitual en Atlántico, cerca de la zona desde donde procedía la última señal recibida del ARA San Juan. El gobierno argentino reconoció finalmente que el submarino perdido estaba realizando una «misión secreta», cuya naturaleza no se precisó y sobre la cual se había informado a Londres. El Pentágono estaba participando en la búsqueda y la marina de guerra rusa contribuyó con el envío de un drone submarino capaz de explorar el fondo marino a 6 000 metros de profundidad, sin encontrar nada. Todo parece indicar que el ARA San Juan estalló bajo el agua. La prensa argentina está convencida de que chocó con una mina o fue destruido por un torpedo enemigo.

Por el momento, es imposible determinar si Israel está implicado en un programa de explotación del continente antártico o si está construyendo una base para el repliegue en caso de derrota en Palestina.


 [1] El Lago Escondido se extiende sobre casi más de 7 kilómetros cuadrados, constituye un bien público de la República Argentina y sus orillas son públicas. Nota de la Red Voltaire.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Jimmy Morales, gran maestro de las ciencias ocultas

Es la gran expectación nacional, saber públicamente ahora, quiénes son los sujetos más perniciosos de este país. Es cuestión de horas para que la bomba explote porque teniendo la oportunidad este hombre de hacer mejor las cosas, las dejó de hacer. Hoy pagará las consecuencias porque dejó de lado la transparencia y se entregó de hinojos a las ciencias ocultas.-


JIMMY MORALES,
GRAN  MAESTRO  DE  LAS  CIENCIAS OCULTAS


Por Luciano Castro Barillas

La percepción y consecuente valoración sobre este personaje del tinglado político guatemalteco, de gran artificio, maña y tramposería; empezó con reservas de mi parte, pero sin el malestar que a estas alturas genera este persona que por sus malas actuaciones administrativas y alianza con los peores sectores políticos tradicionales, a los que él denostó como parte de su cháchara de locutor y actor, anda casi en el sótano de la aceptación ciudadana. Siempre frustrada y decepcionada pues, a quien se elija en Guatemala, son las mismas personas: políticos marrulleros que llegan a presidentes, diputados, alcaldes o cualquier otro funcionario, simple y sencillamente a hacer dinero, a engrosar sus cuentas personales, a vivir como viven los potentados, los oligarcas de este país. Porque este señor Morales es un despreciable capamediero con ínfulas de querer posicionarse dentro de las altas esferas del capital desde que empresario chico, se le hizo, según él, llegar a ser presidente de este país desinformado. Pensó: “Ya salí de pobre”. Por eso es que, igual que su hermano, se tiran al agua ante toda perspectiva de hacer unos billetes, sino ya lo ve usted en el pasado inmediato: con malas rendiciones de cuentas cuando su empresa cinematográfica realizó la película “Gerardi” y después con el caso de la comida nunca servida pero si bien cobrada en el restaurantejo ese “Zutanos y Menganos”, con definido perfil de changarro del Tercer Mundo y del barrio popular mexicano de Tepito. Eso es lo más conocido, aunque hay mucho más.


Este señor comediante y amante de la prestidigitación le gana en el manejo del arcano, de las ciencias ocultas, hasta Gregorio Eulogio, el gran hechicero de la zona 6 que fuera aniquilado por las fuerzas represivas de Romeo Lucas García, específicamente de la judicial de Valiente Téllez, cuando viéndoles cara de babosos, les pronosticó que los iban a matar… ¡Y cómo que no!, si esa pandilla de rufianes andaba del tingo al tango asesinando a quien se les cruzaba en su camino. Los creyó grandes estúpidos y cayeron en sospecha, la cual se resolvió con una rellenada de plomo que ni contarlos se pudo. Ahora este señor le vio cara de babosos a los millones de guatemaltecos que votaron por él seducidos por la idea de que se mejoraran las cosas en este país de la corrupción galopante. Mucha gente se ilusionó con el lema de gran comunicación oportunista, “Ni corrupto, ni ladrón”, pues los guatemaltecos estaban con la resaca todavía de Pérez Molina y Roxana Baldetti. Hoy todos los malos consejos que ha recibido de sus malas juntas se le han revertido y es, tras la revelación de la lista de corruptos de Guatemala, el inicio de otra crisis política la cual será de imprevisibles consecuencias. Ya lo declaró la agencia norteamericana, al declarar que el actual presidente de Guatemala no ha dado muestras de querer mejorar las cosas sino todo lo contrario: es definida su enemistad, malquerencia y animadversión con el Comisionado de Naciones Unidas y la Fiscal General. Solo un milagro podrá mantenerlo en el cargo, solo una actitud de alta generosidad podría preservarlo en el cargo, porque podría ser que su suerte y de tantos que lo acompañan a desgobernar está ya echada. Es la gran expectación nacional, saber públicamente ahora, quiénes son los sujetos más perniciosos de este país. Es cuestión de horas para que la bomba explote porque teniendo la oportunidad este hombre de hacer mejor las cosas, las dejó de hacer. Hoy pagará las consecuencias porque dejó de lado la transparencia y se entregó de hinojos a las ciencias ocultas.-






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Escritos de Manuel José Arce

De la serie “Nuestra Generación Maldita”


ESCRITOS DE MANUEL JOSÉ ARCE


HAY QUE GUARDAR LA LÍNEA

Sí, hay que guardar la línea, hay que conservar la figura. No es cuestión de ponerse a engordar sin el menor pudor. Una figura de líneas armoniosas, a la vez que es agradable de ver y de sentir, redunda en salud física y mental. “Mens sana in corpore sano”, dice el aforismo latino que todos los maestros repiten en todos sus discursos escolares.
               
Pero lo difícil está en que “todo lo sabroso engorda”, según dice una amiga mía. Arroz, pan, papas, pastas, pasteles, dulces, etc., etc.
               
La gente se rompe la cabeza buscando dietas bajas en calorías. “Basta con repetir”, dicen. Y algunas damas prescinden de la cena; otras, toman jugo de toronja en ayunas; otras ayunan sábado y domingo, toman el banana-split con sacarina. Los caballeros se matan haciendo deporte, deshidratándose en los baños sauna, yendo al masaje en vez de la oficina, etc., etc.
               
Estoy totalmente de acuerdo: eso de comer es un problema: las calorías, los carbohidratos, el colesterol…
               
Es un serio problema, sobre todo, si tomamos en cuenta el alto índice de desnutrición que hay en este país, la cantidad de niños que cada año mueren prácticamente de hambre; los precios que los artículos de primera necesidad alcanzan cada día, los salarios bajos, el desempleo y todas esas cosas.
               
Antes se creía que “niño gordo” era sinónimo de “niño sano”. Ahora ya sabemos que no, que no es así, que la gordura no es signo de salud. Ahora ya sabemos que, en nuestro país, el único sinónimo de niño sano es niño vivo.
               

¡Claro que es importante guardar la línea!





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Diagnóstico médico aterrador: el presidente de Guatemala tiene atravesado un tenis en la cabeza, igual que Donald Trump

Guatemala votó a favor de reconocer a Jerusalén como ciudad capital de Israel. La entidad sionista se vio sumamente complacida, contenta con el voto en la ONU de Guatemala que, para vergüenza internacional, fue el único país junto a Estados Unidos e Israel que votaron a favor de semejante arbitrariedad.


DIAGNÓSTICO  MÉDICO  ATERRADOR:
EL PRESIDENTE  DE  GUATEMALA  TIENE  ATRAVESADO
UN TENIS EN LA CABEZA,
IGUAL QUE  DONALD TRUMP


Por Luciano Castro Barillas

Como todo dice y hace mal el presidente de turno de Guatemala, señor Jimmy Morales, y basados en esa constatación inequívoca, los guatemaltecos ingeniosos pusieron a circular esta semana por todos los medios un chiste divertido o chascarrillo corrosivo, realmente, no alejado de la realidad. Y vea usted por qué. Durante la 72 Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York hace unos cuantos días, el 30 de noviembre más exactamente, Guatemala votó a favor de reconocer a Jerusalén como ciudad capital de Israel. La entidad sionista se vio sumamente complacida, contenta con el voto en la ONU de Guatemala que, para vergüenza internacional, fue el único país junto a Estados Unidos e Israel que votaron a favor de semejante arbitrariedad. Casi al instante el presidente de la Comunidad Judía de Guatemala, Yehudi Sabbagh,  agradeció al jefe de la diplomacia guatemalteca, el presidente de Guatemala, por tan distinguida acción diplomática. Lo mismo hizo el embajador sionista, señor Mattanya Cohen, que entre otras cosas declaró: “Hay que recordar que Jerusalén ha sido, es y será la capital eterna del pueblo judío y del Estado de Israel. Todo este tiempo ha habido una situación absurda, una anomalía, de que hay una capital para un país, pero ningún país del mundo reconoce esa capital”. Pero poco les duro el gusto a estos dos personajes, ya que para el 4 de diciembre, apenas cinco días después, la cancillería guatemalteca, como siempre, se echó el borrón, rectificó y acotó, rectificando el voto dado en Naciones Unidas a Israel, a instancias de su jefe, Jimmy Morales, que como evangélico, se sintió enternecido ante el pedido de ese reconocimiento de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, pues él mismo, al final de su vida y cuando los arcángeles suenen la trompeta, cuando suene ese trompetazo tan esperado para juzgar a vivos y muertos, él, Jimmy, estará en primera fila para ser recompensado por El Señor y llevado a la gloria eterna, arrebatado entre nubes y resplandores del fuego terrenal, por tan buena obra, reconocer esa milenaria ciudad para los sionistas. Pero la realidad lo hizo aterrizar y tuvo que rectificar el voto a través de una carta dirigida a las Naciones Unidas en los siguientes términos: “El gobierno de Guatemala reitera su deseo de contribuir a la construcción de una sociedad de naciones donde impere la justicia, la igualdad y prevalezca el diálogo para la solución de conflictos”.
               
Lo único que no tomaron en cuenta estos personajes fue lo dicho una y otra vez por los historiadores: el pueblo judío (los morenos, no los europeos blancos que hoy se hacen pasar por falsos judíos), despareció de la historia tras la ocupación romana y la destrucción de Jerusalén en el año 70 después de Cristo. Dejaron los judíos abandonado todo: casas y tierra, condición indispensable que hace posible, la existencia de una nación: población y territorio. Se quedaron reconstruyendo las ruinas los palestinos y volvieron a hacer próspera esa tierra luego que los “héroes” judíos abandonaron ese territorio por 1,830 años! Pero no fue la primera vez que los judíos abandonaron todo: en el año 586 antes de Cristo, Nabucodonosor II los deportó y esclavizó. Este fenómeno histórico del actual Israel con respecto a los palestinos sería como si los mayas resucitaran y proclamaran que Guatemala es su tierra y que nos tenemos que largar blancos, mestizos, indios, garífunas y xincas a saber para dónde. En fin, están estos personajes sembrando vientos y más temprano que tarde cosecharán tempestades.
               

No cabe la menor duda, pues, que estos dos personajes de la política cimarrona mundial, tienen atravesado un tenis en la cabeza.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

martes, 5 de diciembre de 2017

Honduras, el Estado menos transparente del mundo

Transparencia Internacional ha colocado a Honduras, en lugar 145 de un total de 170 naciones, es decir, solo aventajado el Estado hondureño por 25 países cuyo talante está entre lo peor a escala planetaria. Por ello, lo que ocurre actualmente en Honduras no es nada inusitado.


HONDURAS,
EL ESTADO MENOS TRANSPARENTE  DEL  MUNDO


Por Luciano Castro Barillas

No lo afirmó yo, aunque comparto la calificación denigrante y merecida. Lo dice Transparencia Internacional que es una calificadora con prestigio a nivel mundial cuyos indicadores de 170 países sitúan a la nación Centroamericana, a Honduras, en lugar 145 de un total de 170 naciones, es decir, solo aventajado el Estado hondureño por 25 países cuyo talante está entre lo peor a escala planetaria. Por ello, lo que ocurre actualmente en Honduras no es nada inusitado. Es parte de su historia cotidiana, de su larga historia de sometimiento y conculcación de su soberanía por Tirios y Troyanos. ¿Quién no ha pisoteado Honduras? Españoles, libaneses, jordanos, gringos, guatemaltecos (si no hay que ver la contaminación volcada a sus otrora aguas cristalinas del Caribe por el gran desagüe guatemalteco, el río Motagua, hecho que está pendiente de una demanda internacional por parte del Estado hondureño contra Guatemala) etc., en un tan largo etcétera garantizado por las mafias políticas entreguistas que han llevado al colapso durante el siglo XX a la sociedad hondureña que hoy es con San Pedro Sula, su mayor ciudad, la “Ciudad más Peligrosa del Mundo”.  ¿Y eso avergüenza a los politicastros hondureños? Para nada. Esos rufianes en el último tramo histórico, de Porfirio Lobo para acá, son ladrones desembozados, que ya no se cubren la cara y son iguales o peores que los políticos derechistas guatemaltecos. Ya lo decía el turco Zemurray durante los años dorados de las bananeras: “En Honduras es más barato un diputado que una mula”. Y es que Honduras, este pobre país centroamericano se ha prestado, alquilado, vendido, vuelto a revender, violado y hollado como el que más. Nadie ha tenido piedad, consideración con él. Por ello, lo último que acontece con el robo descarado por la ultraderecha de los resultados electorales y apoyada por el Ejército (que le dio el golpe a Manuel Zelaya por su iniciativa constitucional de la reelección, ahora no hace lo mismo con la misma acción política de reelección de Juan Orlando Hernández).

Al actual presidente por fraude, Juan Orlando Hernández, a él lo respaldan los honorables y “valientes” militares hondureños, hijos del deshonor y la vergüenza. Ya lo dijo David Matamoros, magistrado infame del Tribunal Supremo Electoral, que solo se revisarán 1,006 actas y no las requeridas por el asesor de la Alianza Opositora contra la Dictadura, Manuel Zelaya, que son 5, 174; donde se mueve letalmente la anomalía. Las interrupciones sospechosas registradas el miércoles 29 de noviembre en el sistema de transmisión de datos del Tribunal Supremo Electoral no indican otra cosa que la tendencia ganadora favorable a la oposición “era irreversible”, según lo declarado por un magistrado del TSE la noche del martes cuando ya iban escrutados el 57% de los votos y Nasralla se perfilaba como el virtual ganador con 5 puntos porcentuales a su favor. Ante este anuncio los oligarcas, el ejército antipatriótico hondureño, los narcotraficantes que financia a ambos, el Tribunal Supremo Electoral cerró la información por dos días y entonces, claro, dejaron de ser sospechas, suspicacias, presentimientos negros; el fraude era un hecho de claridad meridiana.

Ante la profundización de la crisis política y la renuencia de los partidarios de Juan Orlando Hernández en la institución electoral y en los tres poderes del Estado, Marlon Ochoa, jefe de campaña de la Alianza Opositora contra la Dictadura, no pudo llegar a un acuerdo mínimo para hacer el proceso transparente por el gran obstáculo del politizado Tribunal Supremo Electoral de Honduras: solo se deben revisar 1,006 actas y no las 5, 174 que están cuestionadas. Y la burra va nuevamente al trigo. Como salida a la crisis política, al diálogo, declaran el Estadio de Sitio con un agregado infame: el Toque de queda, para desmovilizar mediante la muerte y encarcelamiento a la oposición democrática y popular. No le dijeron a un sordo, inmediatamente el ejército bien equipado tal si fueran a una guerra salió a repartir plomo  en La Ceiba y Tegucigalpa contra todo ciudadano que osara salir a la calle de las seis de la tarde hasta las seis de la mañana. En la ciudad más violenta del mundo -¡qué honor!-   el Batallón 105 informó “victorioso” de su gran labor patriótica de capturar a 115 hombres y 23 mujeres por alterar el orden público. Esta arremetida fue refrendada por el señor, Ebal Díaz, puntualizando en decreto ejecutivo: “Será conducido a las cárceles públicas toda persona que bloquee propiedad pública, carreteras, puentes e instalaciones públicas y privadas”. Es decir, en Honduras nadie puede mover un dedo y tienen que aceptar los hondureños, sí que sí, al mandatario reelecto. Toda una dictadura obscena que orilla peligrosamente a los sectores más radicalizados de la oposición a la lucha armada, porque es el segundo fraude consecutivo, pues a Xiomara Castro, ex candidata presidencial por el Partido Libertad y Renovación, LIBRE; le fue robada la anterior elección por el mismo sujeto de marras, Juan Orlando Hernández por el desvío, en esa elección, de 214 mil votos.


Al parecer a Juan Orlando Hernández ya le encantó degustar lo que comen los cerdos vagabundos, pues la misma Unión Europea a través de sus observadores se dieron cuenta del fraude de ese entonces y lo apañaron, queriéndose lavar las manos, al recomendar que “debería despolitizarse el Tribunal Supremo Electoral de Honduras”. Más claro no canta un gallo. Lo cierto es que se requiere mucho cinismo reelegirse cuando la administración de Juan Orlando Hernández se ha caracterizado por una desbordada corrupción, ineficiente administración y represión contra el movimiento social, con el caso paradigmático de Berta Cáceres, una activista lenca ecologista que se ganó el odio de las mineras. No les importó asesinarla, pese a ser una personalidad cuya labor era reconocida internacionalmente, pues no por gustó le fue otorgado el Premio Goldman. Honduras, pues, está que arde.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Guatemala es el futuro: democracia neoliberal y populismo autoritario

Sorprendentemente, los acontecimientos han posicionado a Guatemala como el futuro distópico cercano de los Estados Unidos, trastocando totalmente las argumentaciones desarrollistas, irónicamente debido a que Guatemala -una notable excepción al giro antineoliberal de América Latina en la década del 2000- no ha logrado reformarse.


GUATEMALA ES EL FUTURO: DEMOCRACIA
NEOLIBERAL Y POPULISMO AUTORITARIO


Por Nicholas Copeland

Durante décadas, Estados Unidos fue visualizado como el futuro de Guatemala. En este artículo, sostengo que la experiencia de Guatemala con la democracia neoliberal y el populismo autoritario ha servido como presagio de tendencias en los Estados Unidos. Trump es un síntoma de la incapacidad de la democracia neoliberal para resolver o contener las dislocaciones sociales producidas por las políticas neoliberales y la aniquilación simultanea de las políticas izquierdistas. Los populistas autoritarios se alimentan de los daños causados por el neoliberalismo sin abordar sus causas fundamentales. El populismo autoritario no puede ser derrotado por la democracia neoliberal, solo por movimientos que desafían los límites del neoliberalismo mismo.

Inversión de las argumentaciones del progreso

Durante décadas, Estados Unidos se mostró el mismo, como el futuro ideal de América Latina, incluso cuando aplastaba los proyectos nacionalistas, después de la Segunda Guerra Mundial, por la independencia económica y la socialdemocracia. Después de décadas de brutal contrainsurgencia, EE. UU promovió la democracia neoliberal -elecciones libres y libre mercado-, como el camino hacia la paz y la prosperidad en Guatemala. Veinte años después de los históricos acuerdos de paz, la transición democrática de Guatemala, de acuerdo a cualquier evaluación, es un fracaso. Reformas modestas fueron aniquiladas mientras la pobreza y la desigualdad empeoraban, perpetuando la explotación de los trabajadores y de las clases bajas indígenas -las causas del conflicto armado. La delincuencia se ha disparado. Decenas de personas son asesinadas semanalmente en la capital, y los brutales asesinatos de cientos de mujeres no se investigan. Las pandillas gobiernan grandes franjas del territorio por medio del terror. La narcoviolencia ha matado a miles. Millones de personas huyen a los EE. UU por trabajo y seguridad. La corrupción institucionalizada drena las arcas públicas, mientras la infraestructura y los servicios del estado están en franco deterioro. La inseguridad alimentaria y la malnutrición son una epidemia. Estas atroces condiciones son el resultado predecible de la imposición violenta imperialista de las reformas de libre mercado sobre un país pobre, desigual y devastado por la guerra. La sociedad guatemalteca vive convulsionada en un estado de colapso permanente, en guerra consigo misma, plagada de zonas en expansión de sacrificio ambiental, y abandono social, y que vive en un constante estado de riesgo y precariedad, no muy diferente de una prisión o campo de trabajos forzados. Este año, cuando cuarenta y tres niñas murieron en un incendio en un superpoblado "hogar seguro" para las víctimas de la violencia, el abuso y el abandono, se convirtió para muchos guatemaltecos en una perfecta condensación simbólica del patriarcado, la violencia económica y la negligencia oficial.

Sorprendentemente, los acontecimientos han posicionado a Guatemala como el futuro distópico cercano de los Estados Unidos, trastocando totalmente las argumentaciones desarrollistas, irónicamente debido a que Guatemala -una notable excepción al giro antineoliberal de América Latina en la década del 2000- no ha logrado reformarse. Para entender cómo Guatemala podría ser un modelo para la nación más rica y poderosa del mundo, debemos preguntarnos a ojos de quien es un fracaso y qué se logra con el fracaso. En vez de entidades políticas separadas, Guatemala y EE. UU son nodos desigualmente conectados en una red global en la que los Estados, las élites y las corporaciones forman alianzas estratégicas para producir geografías de seguridad y acumulación de capital. En ambos contextos, la democracia neoliberal opera como un ensamblaje que gobierna: una combinación de elementos diseñados para reorientar las políticas que desafían al capitalismo neoliberal, las raíces de la desigualdad o el imperialismo, al espacio reducido de las elecciones, la ley y los mercados. Difícilmente un error, los males sociales de Guatemala son externalidades de una utopía capitalista construida a través de siglos de desarrollo de un  estado colonial e imperial. A medida que la democracia neoliberal maneja la oposición a los daños sistémicos, sin resolver las causas profundas, crea las condiciones para el populismo autoritario. Procesos similares afectan a las democracias neoliberales a nivel mundial.

Democracia contrainsurgente en Guatemala

Una alianza dinámica de trabajadores se resistió al estado militar post-golpe de Guatemala. Las organizaciones campesinas, las comunidades indígenas, los mestizos, los católicos progresistas, los sindicatos, los maestros, los estudiantes y los insurgentes llegaron a verse a sí mismos como personas que compartían intereses comunes y que poseían la capacidad colectiva para cambiar el mundo. La Doctrina de Seguridad Nacional redujo estos grupos a la categoría de "subversivos" y "guerrilleros", definiendo infamemente a las comunidades indígenas como el "enemigo interno", preparando el escenario para el genocidio. La intensificación de la contrainsurgencia arrasó aldeas, desplazó a millones de personas, modifico el paisaje rural  y los medios de subsistencia e infundió temor, desconfianza, traición e incertidumbre en la vida social. El ejército reprimió las memorias de las luchas compartidas, rompió las relaciones familiares y las redes comunales, aniquiló las esperanzas de un mundo mejor y eliminó las organizaciones sociales y políticas mucho más allá de la guerrilla. El miedo, el desplazamiento, la desconfianza y la complicidad forzada socavaron la solidaridad de la comunidad. Los movimientos de la post-guerra son débiles y están divididos. La violencia extrema despejó el terreno para la paz neoliberal.

La función de la democracia neoliberal como régimen de poder es más evidente en las transiciones posteriores al conflicto, cuando sus confines se alinean contra los diversos proyectos nacionales y las historias de lucha. La democracia neoliberal en Guatemala se basó en la contrainsurgencia y se diseñó para contener los movimientos populares durante la transición al libre mercado. Sus componentes principales incluyen: represión selectiva de organizaciones radicales, versión "oficial" que culpa a la guerrilla de la violencia, desarrollo orientado al mercado, competencia multipartidista, clientelismo, multiculturalismo estatal, moral cristiana y nociones liberales de los derechos humanos. La democracia neoliberal excluye las demandas populares, criminaliza y reprime la disidencia, y profundiza la fragmentación de la clase trabajadora rural. La violencia estatal selectiva incita el pesimismo y redirige la política a los dominios esterilizados de la actividad del mercado y la política electoral donde los individuos y los intereses privados compiten por el acceso y el enriquecimiento. En un contexto donde las memorias de las luchas pasadas son conflictivas e inciertas y donde las organizaciones autónomas están diezmadas, cuando la mayoría han perdido la fe en el cambio estructural, en el que determinados individuos y grupos se benefician a través del mercado y la promoción electoral, y donde la confianza se ha erosionado, la creación de alianzas es difícil. El neoliberalismo ha provocado nuevos movimientos en contra de la privatización, la austeridad, la extracción de recursos, la impunidad y la corrupción, que proponen proyectos nacionalistas alternativos. Estos movimientos están trabajando para construir una visión alterna compartida para refundar la nación.

Guatemala fue una alerta temprana en que el fracaso de la democracia neoliberal para satisfacer las necesidades de los ciudadanos, crea el forraje para el populismo autoritario. La política partidista enfrenta a los pobladores con candidatos que no representan sus intereses, y ofrece una difícil elección entre proyectos de desarrollo o el abandono. El clientelismo opera directamente en los procesos de la vida y las ansiedades corporales para forzar a los pobladores a una amarga competencia por los escasos recursos. Con opciones limitadas, muchos campesinos mayas votaron en 1999 por el Frente Republicano Guatemalteco de extrema derecha, y en 2003 por el líder del FRG, Efraín Ríos Montt, ex dictador responsable de genocidio. En 2011, la clase media urbana votó por Otto Pérez Molina, quien se comprometió a usar mano de hierro contra los delincuentes.

En las áreas rurales de Guatemala, el populismo autoritario se alimenta de la precariedad y la división producida por la contrainsurgencia y la democracia neoliberal. La exclusión y el agravio son estructuralmente inevitables en un sistema de "soberanía democratizada” creado por la descentralización multicultural neoliberal que "faculta" a los Mayas rurales a gobernar su propia marginación. Los populistas autoritarios catalogaron a los aldeanos como impotentes, reforzando la violencia contrainsurgente, y prometieron el botín de la corrupción a seguidores leales. También sacaron ventaja del reclamo local  de que los proyectos deberían ir a los más necesitados, y de las críticas a las elites locales quienes monopolizan los proyectos y el poder. El populismo autoritario ofreció alivio  a los aldeanos excluidos por las redes del clientelismo y las jerarquías de clase y el desarrollo. Inflamó estas divisiones y las cosificó como el único foco de la política, mientras enmarcaba la desigualdad nacional como inevitable. En la miseria de la violencia y las desiguales privaciones, el populismo autoritario triunfa, a pesar de la profunda ambivalencia hacia los candidatos y la falta de fe en su visión para un futuro.

Los Estados Unidos: Víctimas blancas en una superpotencia imperial

El neoliberalismo en los EE. UU ha provocado la de-sindicalización, el militarismo,  rápidos incrementos en la desigualdad económica y racial, y de la pobreza, el desempleo, la infraestructura en ruinas, la deuda, la migración masiva desde América Latina y la mayor crisis económica desde la Gran Depresión. La izquierda ha sido destruida. La base para la improbable victoria de Trump fue establecida años antes por el modelo dominante de la democracia estadounidense, cuyos elementos principales consisten en: el nacionalismo obligatorio; la autocensura de los medios corporativos;  enfoque judeocristiano de la cultura; narrativas históricas que enmarcan los asentamientos coloniales y el imperialismo como la expansión de la libertad; discursos de seguridad nacional (anticomunismo y antiterrorismo); racionalidad del mercado y triunfalismo del mercado; narrativas de progreso racial y de género; inclusión multicultural; un monopolio bipartidista hiperpartidario; temas divisivos; RP y estrategias de medios dependientes en la recolección de datos; cultura de celebridades; financiamiento privado (multimillonario); criminalización de minorías raciales y movimientos radicales; fraude electoral (supresión de votantes, manipulación arbitraria de distritos electorales); y el colegio electoral.

Con el enemigo histórico de la derecha casi derrotado, la elección de un presidente negro desencadenó una contra-reacción antiliberal que sacó provecho de la larga reacción contra los derechos civiles y el feminismo, y la frustración con el declive económico. Obama rescató a Wall Street, aprobó un estímulo keynesiano inadecuado, abrazó las políticas de libre mercado y la retórica de seguridad nacional, e ignoró los movimientos radicales. Los conservadores lo demonizaron como antiestadounidense, enmarcaron sus reformas moderadas como socialistas y lo culparon por la recesión. Make America Great Again es un proyecto de clase multimillonario para desmantelar aún más el ya debilitado poder del estado regulatorio / redistributivo y de los sindicatos en relación con las corporaciones e individuos, y la influencia de las instituciones y leyes internacionales sobre el imperio estadounidense; reducir los impuestos y el gasto, y privatizar los bienes comunes; y hacer que estas victorias sean permanentes. Sus exhortaciones populistas dirigidas  a ciertos individuos o grupos promete utilizar medios democráticos y antiliberales para conferirle poder a los blancos sobre los no blancos, los ciudadanos sobre los inmigrantes, los hombres sobre las mujeres, heterosexuales sobre LGTBQ, los saludables sobre los discapacitados y los cristianos sobre los no cristianos. Quieren un retroceso total de los limitados logros obtenidos por los movimientos por los derechos laborales y civiles, el feminismo, el ecologismo, la soberanía tribal, el antimilitarismo, el humanismo secular y los derechos humanos -todos los cuales son vistos como amenazas para Estados Unidos, el crecimiento, la moralidad, la libertad, etc. El apoyo para este proyecto se construye a través de acciones de intolerancia, y promulgando una narrativa de victimización colectiva blanca, mientras se minimizan las divisiones ideológicas, de género y de clase entre los blancos, para extender la alianza entre corporativistas, nacionalistas blancos y evangélicos, a amplios sectores del trabajador blanco y la clase media.

Trump trocó el multiculturalismo por la demagogia racial llana, mientras persiguía una agenda conservadora estándar. El trumpismo desplaza los daños sistémicos del imperialismo neoliberal hacia chivos expiatorios convenientes: liberales políticamente correctos, el gobierno, otras razas y la frontera nacional, mientras acelera la neoliberalización. Es una rebelión contra el gobierno  "de los expertos, los tecnócratas que son enemigos de clase cercanos a diferencia del distante uno por ciento". Este populismo supremacista blanco también se extiende por América Central, designando a las pandillas y migrantes como amenazas para los estadounidenses. El trumpismo presagia un futuro de captura oligárquica de la democracia, libertades civiles restringidas, expansión de la precariedad, polarización social, extractivismo, destrucción ambiental y militarización. El llamado a construir un muro normaliza la indiferencia ante el sufrimiento de los no ciudadanos que son condenados a morir en parajes desolados, prefigurando un futuro intenso de apartheid ecológico.

La permanente esperanza en la izquierda estadounidense es que Trump genere una reacción contraria al neoliberalismo que aborde la injusticia social y ambiental. Tales esperanzas se apoyan en el éxito de Bernie Sanders y de la sensación de que el Trumpismo no era simplemente una orgía de racismo, sino que también reflejaba un colapso en el consenso neoliberal, evidente en sus ataques al libre comercio y promesas de preservar las protecciones sociales -carnada que ha sido cambiada por veneno. El giro antineoliberal puede ser aprovechado por la izquierda si los progresistas pueden superar las divisiones y poner en marcha una alternativa concreta al neoliberalismo que atraiga a una amplia gama de trabajadores. En un escenario más sombrío, los ultraconservadores mantienen el poder a través de una combinación de métodos democráticos y antidemocráticos, ayudados por la división, el corporativismo y la incoherencia de la izquierda. Si bien su éxito no está garantizado, y su agenda carece de apoyo popular, ellos tienen un dominio real sobre las instituciones democráticas, una capacidad infinita para sacar provecho del caos, y una competencia singularmente inepta: una Resistencia™ inclinada a restablecer el sistema anterior que nunca volverá y que produjo a Trump.

Conclusión

La democracia neoliberal es a la vez un campo de antagonismos y un aparato de regulación política que defiende las jerarquías nacionales e internacionales y los intereses corporativos. En cada caso, la democracia neoliberal se construye a partir de los materiales disponibles y de las distintas historias de formación del estado y de clases para lograr efectos particulares de gobierno al producir sujetos especificos, acciones, horizontes conceptuales y repertorios de acción. En Guatemala, confía más en la corrupción y la violencia, y más en los procedimientos legales y la hegemonía en los Estados Unidos. A pesar de las diferencias significativas, esta comparación subraya cómo el neoliberalismo avanza mediante la aniquilación del poder de la clase trabajadora y cómo funciona a través del proceso democrático. En ambos casos, el populismo autoritario se alimenta de la fragmentación, la incertidumbre y el resentimiento y la falta de alternativas. El populismo autoritario genera vehementes defensas del liberalismo, pero también da energía a concepciones alternas de la democracia que desafían los cimientos violentos del orden liberal y del mismo neoliberalismo. Solo este último es capaz de frenar la marea creciente del fascismo.

Nicholas Copeland es Profesor Adjunto de Estudios Indígenas Americanos en Virginia Tech. Puede ser contactado en: ncopel@vt.edu.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.