lunes, 20 de febrero de 2017

Guatemala: ¿Por qué tanta resistencia contra la justicia maya?

La justicia, más allá de la pretendida búsqueda de objetividad, es siempre justicia para algunos. En otros términos: todos somos iguales…, pero algunos son más “iguales” que otros.


GUATEMALA: ¿POR QUÉ TANTA RESISTENCIA
CONTRA LA JUSTICIA MAYA?


Por Marcelo Colussi

“La ley es lo que conviene al más fuerte”, sentenciaba Trasímaco de Calcedonia en la Grecia clásica. La fórmula sigue siendo válida al día de hoy: la ley, el derecho, las normas que fijan la vida, no son absolutas ni universales. Mucho menos: naturales ni de origen divino. Responden siempre a un proyecto hegemónico, a un centro de poder. La justicia, más allá de la pretendida búsqueda de objetividad, es siempre justicia para algunos. En otros términos: todos somos iguales…, pero algunos son más “iguales” que otros.

Vale comenzar con esta idea para entender qué está pasando en este momento en Guatemala con la discusión sobre las reformas constitucionales, fundamentalmente lo relacionado al (los) sistema(s) de justicia.

Pareciera que el debate se centra entre uno u otro: el de la justicia ordinaria (¿la “occidental” podríamos llamar?) y el de la justicia tradicional maya. Tal como cierta posición presenta las cosas, la discusión gira en torno a cuál es “más conveniente”, cuál ofrece más soluciones. Y, por supuesto, la opinión que los principales factores de poder nacional esgrimen, vuelcan la decisión hacia la justicia actual, la que viene marcando el paso desde la constitución del Estado hace ya dos siglos, excluyendo el derecho consuetudinario de los pueblos mayas.

En esta lógica, esos factores de poder –abanderados por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF)– muestran una situación artificial, tendenciosa, que sirve para confundir a la opinión pública, intentando inclinarla para una determinada posición. De ese modo, se presenta el derecho maya tradicional como “atrasado”, “violento”, mostrando que no es lo que “el país necesita”. La imagen prejuiciosa de una justicia tradicional que latiguea en plaza pública a los declarados culpables es lo que campea como símbolo. Junto a eso, la otra justicia, la hoy día existente, “oficial”, se presenta como racional, balanceada, no violenta. El debate –falso– pretende resaltar las bondades de un sistema sobre las deficiencias y atrocidades del otro.

Complementando esa falsa dicotomía, el mensaje que esta visión anti-maya envía es de supuesta unidad nacional. “Guatemala es una sola, por ende, un solo sistema de justicia debe haber” sería la propuesta. Propuesta, incluso, que es fácilmente digerible, hasta inteligente: “¿Por qué dividir en vez de sumar?”, informa maliciosamente. Y dado que el derecho tradicional maya, por una suma de elementos, no ha podido hacerse conocer claramente ante la opinión pública explicando cómo funciona ni qué ventajas ofrece, la visión difundida por el CACIF se impone.

Ello se amarra, además, con un racismo visceral que barre toda la sociedad (“Seré pobre pero no indio”), sobre el que la visión de “civilización versus barbarie” puede asentar perfectamente. El fantasma de la “rebelión de indios” (que vendrían a cobrarse venganza por el despojo originario) sigue presente. La cabeza de un ladino actual sigue funcionando no muy distintamente a la visión de un conquistador del siglo XVI.

Sin embargo, analizando en profundidad, la manipulada dicotomía encubre algo más que racismo. Los factores de poder (léase: empresariado nacional), además de racistas (ni un solo indígena compone la cúpula del CACIF), tienen mucho que perder ante un cambio de paradigma legal. De hecho, ponen urgentemente las barbas en remojo ante la posibilidad que la justicia cambie. ¿Por qué? Por lo que decía Trasímaco: porque la ley, la justicia, el derecho, ¡conviene al más fuerte!

La ley supuestamente “buena”, la “civilizada”, es la que hoy domina. Ella legalizó el robo de las tierras de los pueblos originarios siglos atrás, y permite seguir robando recursos, aniquilando la naturaleza en los territorios que ocupan los pueblos mayas, desviando ríos y criminalizando la protesta comunitaria. Si a ese derecho se le opone un derecho favorable a los pueblos ancestrales, ¿quién es el que se perjudica?


Hoy, como dice Boaventura Sousa Santos refiriéndose al caso colombiano en particular y latinoamericano en general, “la verdadera amenaza no son las FARC. Son las fuerzas progresistas y, en especial, los movimientos indígenas y campesinos. La mayor amenaza [para la geoestrategia de Estados Unidos y las oligarquías nacionales] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petróleo, riquezas minerales], o sea, de los pueblos indígenas”. No nos dejemos confundir con la fantasía que a un ladino lo van a latiguear en público: lo que está en juego es la legitimidad de un robo que ya se tornó legal.






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USA.

sábado, 18 de febrero de 2017

La lucha entre los imperios de la posmodernidad

El pleito de Trump es y será por mantener una hegemonía que a estas alturas de la historia está halada de los pelos y sin condiciones de competitividad interimperial. Los chinos vienen por la hegemonía, porque está también en su ser profundo, en su alma colectiva,  toda una vocación imperialista.
                                                                                                                                    

LA LUCHA ENTRE LOS IMPERIOS
DE LA POSMODERNIDAD


Por Luciano Castro Barillas

Una de las expresiones más significativas de los imperios en proceso de decadencia es que van accediendo a la jefatura del Estado las personas de la peor categoría moral (eso dijo un connotado escritor norteamericano, Gore Vidal)  y mental.

El presidente o jefe de Estado era en el pasado el ideal del hombre probo, de gran equilibrio, de admirable nivel formativo, capaz de dar dirección intelectual  a la sociedad que lo había elegido para gobernar y crear un imaginario colectivo de un poder detentado por auténticos hombres de Estado cuya seriedad y circunspección en sus actuaciones públicas eran dignas de imitar, independiente de los baldones propios de sus condición humana, donde una canita al aire siempre la soltaban.  No fingían ser hombres perfectos, pero en una gran medida eran personas honradas. Así pasó en la antigüedad clásica, cuando los filósofos, poetas y pensadores políticos, creadores de la República Romana, fueron  sustituidos por el esplendor y confusión de la riqueza material y surgieron los grandes oportunistas llamados Emperadores, cuyas fuerzas militares y maña política se trajo abajo en 500 años la grandeza construida en milenios.

Crecieron esos imperios con la mano de obra esclava de los pueblos ocupados al este y norte de Europa y los que llegaban a Roma, los antiguos emigrantes, que viviendo en condiciones deplorables, la esclavitud era menos dolorosa en la capital del imperio, porque la opinión pública de los ciudadanos romanos que consideraban a los esclavos animales parlantes, no seres humanos, se movía de cuando en cuando en su fuero interno ante la influencia de los filósofos que se preguntaban desde la Grecia clásica ¿qué es el hombre y cuál su destino?, ¿qué es el mundo?...

En la Roma decadente la culpa la tenían también los inmigrantes cristianos de Palestina y ya en el surgimiento de los imperios occidentales, los aparentes responsables de la decadencia fueron siempre los vecinos que movidos por la necesidad llegaron a trabajar a los centros de poder. Pasó en el Imperio Británico con la mano de obra barata de los hindúes, el quimérico y brevísimo imperio del Tercer Reich quien se dolía de los judíos, los españoles que endilgaban todos los males a los pueblos indígenas o el imperio ruso zarista que siempre la tuvo contra los polacos, ucranianos y pueblos de las estepas de Asia sojuzgados por los rusos; todos invariablemente acusando de sus problemas sociales, económicos y políticos a los pueblos que con su trabajo esclavo o semi-esclavo construyeron la riqueza, como sucede actualmente en los Estados Unidos con las comunidades de pueblos hispanos (mexicanos, centroamericanos y sur americanos).

La pugna con Rusia, promovida por los Estados Unidos, claro está; es la misma historia: luchas intraimperialistas por tener cada cual sus esferas de influencia y de dominación. Me cuesta trabajo creer que Rusia, con viejas tradiciones imperialistas, haya renunciado a ellas. O Alemania que cerró con superávit su gestión económica –financiera, no esté consciente de la mano de obra turca y de países árabes que han sido generadora de riqueza. La acogida de más inmigrantes en Alemania responde a eso: a una población que se envejece y que necesita de sangre joven para impulsar las tareas más penosas. 


El pleito de Trump es y será por mantener una hegemonía que a estas alturas de la historia está halada de los pelos y sin condiciones de competitividad interimperial. Los chinos vienen por la hegemonía, porque está también en su ser profundo, en su alma colectiva,  toda una vocación imperialista. Los pueblos grandes hacen lo grande. Los pequeños serán siempre los subordinados. Es la historia de la humanidad a lo largo de los siglos.






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USA.

viernes, 10 de febrero de 2017

Españoles, ¿siervos permitidos del Emperador Donald Trump?

Si los pueblos de España lo aceptan, Rajoy puede seguir manteniendo a los pueblos de ese país en “siervos permitidos” de la UE, e incluso de los EEUU. Pero, que esa condición servil/colonial sea incluso acosta de la soberanía y dignidad de los pueblos latinoamericanos, es completamente inaceptable para la razón y la dignidad latinoamericana.


ESPAÑOLES, ¿SIERVOS PERMITIDOS DEL
EMPERADOR DONALD TRUMP?


Por Ollantay Itzamná

Hace unos días atrás, trascendió el ofrecimiento (por teléfono) del actual Presidente de España, Mariano Rajoy, al nuevo y controvertido Presidente de los EEUU., Donald Trump, para ser un “interlocutor” del actual régimen norteamericano ante América Latina, Europa, Norte de África y Medio Oriente.

Esta inoportuna y vergonzosa humillación española vislumbró la refulgente dignidad democrática latinoamericana materializada en la respuesta del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma: “América Latina no requiere de interlocutores. Son tiempos distintos. Tiempos de soberanía”.

¿Qué visualiza estos comprimidos mensajes irradiados por dos altos dignatarios de estados?

Mariano Rajoy representa, no sólo a la conservadora tendencia irreflexiva española, sino que es la materialización, en las urnas, de la voluntad popular de la mayoría de súbditos españoles cuya Monarquía jamás permitió asomarse a los métodos y contenidos de la modernidad ilustrada. En este sentido, es “normal” y explicable el espíritu subalterno y servil que expresa el dignatario ante los deseos del nuevo Emperador norteamericano.

Evo Morales representa las milenarias resistencias colectivas de los pueblos andinoamazónicos esquilmados pero no vencidos. Él no necesitó de los beneplácitos de Emperador o Monarca alguno para surgir políticamente. Es más, él es producto de las luchas desiguales de los pueblos contra el Imperio. Por ello, su respuesta ante cualquier amenazante poder externo también expresa la elegancia y gallardía del espíritu colectivo de los pueblos que representa.

La predisposición psicológica subalterna y prepotente del Presidente de España se configuró en las inconclusas historias de dominado/dominador que sufrieron las diferentes generaciones de los pueblos de España.

En el milenio anterior, España despojó a los pueblos de Abya Yala, y de otras partes del mundo, para fertilizar al capitalismo inglés de ese entonces, y terminó más atrasado y obstruido que el resto de sus vecinos.

En el presente milenio, para formar “parte” de la Unión Europea (UE) “moderna”, tuvo que convertirse en el gendarme y guarda costas de la Europa “desarrollada”, y así contener la “avalancha” de los africanos en busca del “banquete angloalemán”. La vigilancia española en el muro de Ceuta y Melilla evidencia ello. Pero, al igual que en el milenio pasado, España terminó tan servil y empobrecido que antes.

Bolivia ha sido colonia de España y de los EEUU. Pero, en los últimos tiempos, la rebelión democrática de las mayorías subalternizadas derrotó no sólo a las élites internas pro euronorteamericanas, sino además expulsó al Embajador del Imperio en Bolivia (DEA y USAID incluidos). Así, emprendió su propio camino libertario, intentado superar las casi atávicas taras de condición de colonialidad servil.

Mariano Rajoy, hundió a la ilusa España nada menos que en el segundo país más empobrecido de la UE (sólo superado por Grecia). Con casi el 30% de su población en situación/riesgo de pobreza. Convirtió en desempleados cerca del 25% de su población.

Evo Morales, junto a las organizaciones y movimientos sociales, hizo de Bolivia una referencia mundial en el ejercicio de la democracia intercultural y económica. Liberó de la condición de empobrecimiento material cerca de dos millones de bolivianos, sin invadir, ni colonizar, pueblo ajeno alguno.

Es evidente que el ya repudiado Emperador norteamericano ronda en busca de verdugos útiles para contrarrestar el sentimiento antinorteamericano creciente en el mundo. También son evidentes las ansias de Rajoy por recuperar los territorios latinoamericanos para las empresas españolas, y así recobrar la “estabilidad” de la economía española. Pero, como bien dice Evo Morales: “Los países europeos están en crisis económica porque ya no dejamos que saqueen a nuestros pueblos”.


Si los pueblos de España lo aceptan, Rajoy puede seguir manteniendo a los pueblos de ese país en “siervos permitidos” de la UE, e incluso de los EEUU. Pero, que esa condición servil/colonial sea incluso acosta de la soberanía y dignidad de los pueblos latinoamericanos, es completamente inaceptable para la razón y la dignidad latinoamericana.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

lunes, 6 de febrero de 2017

Nada nuevo e ilegal en las medidas antiinmigrantes de Trump

Trump simplemente está procediendo similar a lo hecho por otros presidentes antes que él, como G.W. Bush y Obama quien durante su presidencia, bajo el pretexto de deportar a criminales de alta peligrosidad, llegó a expulsar más de 3 millones de indocumentados, muchos de ellos por ofensas menores. Trump está siendo enfático al declarar que no “necesitamos nuevas leyes”, “trabajaremos de acuerdo al sistema y marco legal existente”.


NADA NUEVO E ILEGAL EN LAS
MEDIDAS ANTIINMIGRANTES DE TRUMP



Finalmente el presidente Trump a través de una de una de sus órdenes ejecutivas: “Fortaleciendo la seguridad pública en el interior de los Estados Unidos”,  ha dejado en claro, entre muchas de las medidas antiinmigrantes que su gobierno está poniendo en práctica, que las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados serán un hecho durante su gobierno. La directiva, dada a conocer el 27 de enero de 2017, faculta al Departamento de Seguridad Nacional y al Servicio de Inmigración para cumplir a cabalidad con la ejecución de las leyes sobre inmigración de los Estados Unidos, incluyendo la Ley de Inmigración y Seguridad (INA) contra todos aquellos foráneos (aliens) susceptibles a la deportación (removables). De esta manera el presidente Trump procede no solo de acuerdo a las leyes de los EE.UU, sino además cumple con su promesa de campaña sobre la eliminación de la inmigración indocumentada que también incluye la construcción del muro en la frontera entre Estados Unidos y México.

Y aunque las críticas y las masivas protestas contra el presidente Trump por las acciones que está tomando contra la inmigración indocumentada pretenden presentar esto como algo ilegal y sin precedentes, lo cierto es que no hay nada nuevo y de ilegal en ello. Trump simplemente está procediendo similar a lo hecho por otros presidentes antes que él, como G.W. Bush y Obama quien durante su presidencia, bajo el pretexto de deportar a criminales de alta peligrosidad, llegó a expulsar más de 3 millones de indocumentados, muchos de ellos por ofensas menores, ganándose por ello el apodo del “Deportador en Jefe”. Trump está siendo enfático al declarar que no “necesitamos nuevas leyes”, “trabajaremos de acuerdo al sistema y marco legal existente”. “Existe cierta continuidad entre lo que ha sido propuesto por Trump y lo que ha sucedido bajo Obama”. “Ya existe la infraestructura para llevar a cabo los planes anunciados por Trump”. “La idea de las deportaciones masivas ya ha sido normalizada”, ha declarado un miembro del Proyecto de Defensa del Inmigrante, quien además mencionó que medidas como la Ley de Control y Reforma de la Inmigración (IRCA) de 1996 firmada por Bill Clinton, así como las medidas sobre seguridad post 11-9 de G.W. Bush, condujeron a definiciones más amplias del crimen que hace que una persona sea candidato a la remoción por delitos de poca monta.

Dada la dureza de sus acciones iniciales, es más que probable que el actual presidente, tomando en cuenta el  impulso antiinmigrante que ha demostrado en los primeros días de su gobierno, especialmente contra mexicanos, centroamericanos y del resto provenientes de países sudamericanos (de los indocumentados canadienses y europeos no se dice nada), consiga expulsar del país un número record de indocumentados, ya que las disposiciones contenidas en la Acción Ejecutiva, aunque pone énfasis en aquellos que han cometido serios delitos, unos 2 o 3 millones, en la práctica considera criminales sujetos a la deportación a todas aquellas personas que hayan cometido cualquier tipo de ofensa criminal o que han violado las leyes migratorias de los EE.UU, como haber entrado y residir de manera ilegal en el país. Esto pone en serias dificultades a todas aquellas personas sin un estatus migratorio que garantice su estadía legal, aproximadamente 11 millones de inmigrantes.

Como ya hemos señalado esto no es nada nuevo, ni tampoco la política de las deportaciones masivas será exclusividad del gobierno de Trump. En 1954 durante el gobierno del republicano Dwight Eisenhower se montó, con la cooperación del gobierno mexicano, la Operación Wet Back, mediante la cual fueron deportados en forma masiva aproximadamente más de 1 millón de mexicanos que habían entrado ilegalmente a territorio de los Estados Unidos. Durante los debates de las primarias republicanas, Donald Trump mostró su agrado con lo realizado por Einsenhower. Por otra parte, las deportaciones durante el gobierno de Obama, al que Trump ha criticado por su postura “blanda” en inmigración, han alcanzado la cifra de 2.4 millones de deportados solo en el periodo 2009-2014, sin embargo, esta cantidad podría ascender a 3.2 millones cuando se tengan los datos completos del periodo 2015-2016, lo que convertiría a Obama en el presidente con más deportaciones en su haber en la larga historia antiinmigrante de los EE.UU y que abarca penosos y vergonzosos episodios, caracterizados por el odio y rechazo hacia los denominados “illegal aliens”, como la ley de exclusión de inmigrantes chinos, el confinamiento de japoneses durante la segunda guerra mundial, la operación Wet Back, culminando ahora con los planes del gobierno de Trump de restringir la entrada de inmigrantes provenientes de siete países con poblaciones mayormente musulmanas, que irónicamente son los que más han sufrido las consecuencias del intervencionismo militar de los EE.UU, como es el caso de Irak, Siria, Yemen, Somalia, Irán, Libia y Sudan.

A pesar de la oposición que las políticas antiinmigrantes del presidente Trump están generando entre diversos sectores de la población, como en las llamadas Ciudades Santuarios (amenazadas por Trump con la eliminación de fondos federales) cuyas autoridades ha declarado que se negaran a cooperar con sus políticas antiinmigrantes, los precedentes históricos, el clima antiinmigrante y las disposiciones legales contra la inmigración indocumentada vigentes en el país, todo esto sumado a un congreso dominado por los republicanos y las prerrogativas ejecutivas de las que está haciendo uso el actual presidente, son factores de mucho peso que inclinan la balanza en favor de las acciones antiinmigrantes que el gobierno de Trump está poniendo en marcha y, que por lo observado hasta el momento, indican que las deportaciones masivas serán un hecho durante su gobierno, como lo fueron durante el tiempo de Obama y seguramente lo serían con Hillary Clinton, quien aparte de ofrecer sin mucho entusiasmo una reforma migratoria, dijo que deportaría aquellos inmigrantes con un historial criminal.

Durante su campaña presidencial, Donald Trump supo explotar, para su propio beneficio, la cuestión de la inmigración indocumentada que ha permanecido, por razones políticas y económicas, sin ser resuelta por mucho tiempo llegándose a transformar en un tema fácilmente manipulable que cada cuando, sobre todo en tiempo de elecciones, es explotado al máximo por políticos inescrupulosos y toda una variedad de personajes y grupos antiinmigrantes conscientes que al utilizar la inmigración ilegal como el chivo expiatorio de todos los males que padece la nación impactaran en el centro del sentimiento antiinmigrante y xenófobo existente en grandes sectores de la población estadounidense para quienes la única solución es la eliminación o remoción, a través de las deportaciones, de estos criminales violadores de la ley que no tienen ningún derecho a residir en el país bajo ninguna forma de amnistía.


Donald Trump es un hombre carente de sentimentalismos y piedad que no entiende de razones humanitarias. Su pensamiento reaccionario, ultranacionalista y supremacista lo lleva a ver la inmigración, legal o ilegal, especialmente la de personas de piel oscura, mexicanos (hispanos en general) y musulmanes, como indeseable y dañina, como una plaga que se aprovecha de los contribuyentes y roba los trabajos de los ciudadanos estadounidenses. Para Trump los inmigrantes son un peligro para el bienestar y la seguridad interna de la nación, por lo tanto su presencia debe de ser eliminada o reducida al máximo, al diablo con eso de la nación de inmigrantes. Estados Unidos debe recuperar su grandeza, el sueño americano exclusivamente blanco, esa fue la promesa de Trump el candidato que ahora como presidente ya empieza a poner en marcha sin compasión alguna.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

sábado, 4 de febrero de 2017

Mister Donald Trump y la restauración fascista de la posmodernidad

Trump tiene la idea que trabaja sobre las ruinas de una gran nación y que es él, el líder mesiánico que la llevará a la redención y a su manera de ver la felicidad. Todo un loco peligroso, de atar, el cual resulta imprevisible con cada paso que da o simplemente sea, un Gran Baladrón, un gran fanfarrón acostumbrado a los exabruptos y que la realidad de la presión social y el rechazo lo hagan volver a la realidad.


MISTER DONALD TRUMP
Y LA RESTAURACIÓN FASCISTA
DE LA POSMODERNIDAD


Por Luciano Castro Barillas

El fascismo o extremismo de derecha, tuvo, tiene y tendrá siempre un excelente caldo de cultivo en las crisis económicas, en la defensa a ultranza de los intereses  nacionales, en el surgimiento de un líder, generalmente un idiota narcisista como Hitler, Hirohito o Mussolini; el desarrollo del militarismo, la subordinación total al Estado de la sociedad y el individuo a través del control exasperante de los servicios de inteligencia y la negación de las libertades civiles y políticas, sin ser menos importante el reclamo a la lealtad incondicional al líder, todopoderoso, dictatorial y cruel.

El régimen de Donald Trump tiene esas características y el origen profundo de las ideas del fascismo siguen siendo funcionales, tal como el racismo. Un fascismo no puede ser tal sin el racismo, porque allí están localizadas sus raíces ideológicas. Por ejemplo, el fascismo italiano tuvo grandes ideólogos en literatos y filósofos, como el poeta Gabriele D´Annunzio o del filósofo francés George Sorel, padre ideológico de Mussolini,  quien con un pensamiento caótico y contradictorio intentó conciliar los intereses del sindicalismo, del anarquismo y el bolchevismo. Maurice Barres y Joseph de Gibaneau lo introdujeron al antisemitismo y a las ideas de una raza superior, filosofía tergiversada del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien proclamaba las ideas de un Super Hombre que estuviera más allá del bien y del mal, dominador de la historia, filósofo del mundo; de un gran espíritu, no de músculos.

Todos estos disparates ideológicos encontraron reificación o concreción en las acciones políticas del desajustado cerebro de Mussolini. Entre 1919 y 1930 surgió el fascismo en Italia, Alemania, España y Japón. Pero este gran pecado político e insania mental no solo lo practicó el conservadurismo político, también el liberalismo francés e inglés, los cuales se echaron su cana al aire, pues el resbalón inglés sobre todo, tuvo su expresión con el Hitler Inglés, Oswald Mosley, quien en su mejor momento desfiló en las calles de Londres con uniformes parecidos a los camisas pardas de Hitler y con un bigote cuadrado. El fascismo es, pues, un rechazo a la Ilustración y a sus ideas sobre el individualismo, la democracia y el racionalismo. Esas doctrinas conservadoras se emparentan con el pensamiento anacrónico y oscuro de la religión, porque son ideas de veneración a la fuerza, a la heroica voluntad de un Gran Lider, la mística por los uniformes y formaciones militares y sobre todo, un misticismo arcano, misterioso e inevitable que guía sus vidas. Electos de la nada y machos alfas, todos sin excepción, teniendo en términos de total subordinación a la mujer.

La instauración de los regímenes fascistas siempre pasan también por la subestimación de los ciudadanos más ilustrados, de los intelectuales; del tonto que de un momento a otro se hizo con el poder. Lenin y Trotsky subestimaron a Stalin, la intelectualidad alemana antes de la asunción al poder de Hitler, sencillamente lo veían como un vago divertido que despotricaba por todos lados frases carente de profundidad, a Donald Trump no lo tomaron en serio los intelectuales liberales insertos en el Partido Demócrata. Yo opino que lo sucedido en los Estados Unidos no es un simple cambio de partidos, es el fascismo que se intenta restaurar con una dictadura unipersonal, que podría en los tiempos atómicos desencadenar el infierno nuclear y que proveerá de trabajo a muchas personas con el fin de afianzar el poderío nacional. Se está instaurando lo contrario a la globalización, lo contrario a la última gran variante del capitalismo.


Trump tiene la idea que trabaja sobre las ruinas de una gran nación y que es él, el líder mesiánico que la llevará a la redención y a su manera de ver la felicidad. Todo un loco peligroso, de atar, el cual resulta imprevisible con cada paso que da o simplemente sea, un Gran Baladrón, un gran fanfarrón acostumbrado a los exabruptos y que la realidad de la presión social y el rechazo lo hagan volver a la realidad.






Publicado por La Cuna del Sol
USA. 

martes, 31 de enero de 2017

“Proteccionismo” soporte ideológico del nuevo posicionamiento geoestratégico de EEUU

No olvidemos que en este marco nauseabundo de imposición del supuesto fin del neoliberalismo, fin de la globalización y la supuesta ascensión del proteccionismo, la coyuntura es especial e histórica que a partir de finales de 2016 y comienzos de 2017 precisamente los posicionamientos geoestratégicos, es decir, concreción de alianzas y frentes, se han convertido en muy importantes. Consecuentemente este seudo proteccionismo es solo una pose ideológica que sirve de sustento, como en su momento fue la globalización para el neoliberalismo, a los nuevos posicionamientos geoestratégico que el grupo de poder de Washington quiere imponer con su nuevo régimen que ha instalado en la Casa Blanca el 20 de enero de 2017.


“PROTECCIONISMO” SOPORTE IDEOLÓGICO DEL NUEVO
POSICIONAMIENTO GEOESTRATÉGICO DE EEUU


Por: Enrique Muñoz Gamarra (*)
Fueron sorprendentes las palabras de Donald Trump en su discurso de toma de mando el 20 de enero de 2017 aceptando la bancarrota económica de Estados Unidos. Realmente asombrosas.

Aquí algo sobre esto (según “Washington Post”):

“Durante décadas, hemos enriquecido la industria extranjera a expensas de la industria americana; hemos subsidiado los ejércitos de otros países mientras permitíamos el triste agotamiento de nuestros militares. Hemos defendido las fronteras de otras naciones y rechazado defender las nuestras. Hemos gastado trillones de dólares en el extranjero mientras la infraestructura americana caía en la degradación. Hemos hecho ricos a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país se ha disipado en el horizonte. Una tras otra, las fábricas han cerrado y se han ido al extranjero, sin dedicar un pensamiento a los millones y millones de trabajadores americanos a los que dejaban detrás. La riqueza de nuestra clase media se ha quitado de sus hogares y redistribuido a lo largo de todo el mundo” (“1).

Luego confirmando aquella sombría situación, el 24 de enero de 2017 el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha declarado al diario, The Independent, que la presidencia de Donald Trump significaba: “el fin del antiguo orden mundial surgido después de la Segunda Guerra Mundial”. Agregando además: “La elección de Donald Trump significa que el viejo orden del s. XX ha terminado” (2).

Entonces, agobiado por sus fracasos y por esta caótica situación, el grupo de poder de Washington decidió el retorno a casa de sus alicaídas empresas y monopolios quebrados que deambulan por el mundo, sin tener en cuenta los nuevos entresijos económicos mundiales que han emergido, sobre todo, la nueva estructura económica del sistema capitalista mundial irrumpida tras la gran crisis económica del 2008.

Para sustentar esta decisión, que sus centros de adoctrinamiento anticomunista empiezan a llamar “proteccionismo”, ha anunciado en primer lugar la defunción del neoliberalismo y la globalización. Así este “proteccionismo” devino en una simple postura ideológica que sirve de soporte a su nueva orientación geoestratégica al haberle estallado las anteriores en medio de los fenomenales cambios que agitan el mundo.

Por supuesto sus apologistas, como fieles cajas de resonancia de los laboratorios del Pentágono, inmediatamente llamaron, primero, “fin del neoliberalismo”, “fin de la globalización” y, luego, dieron un saludo a la nueva Era del “proteccionismo”. Una situación que me hizo recordar lo sucedido en los años ochenta del siglo pasado cuando impusieron, primero, el neoliberalismo, por cierto como una teoría económica que causó millones de infortunios a los pueblos del mundo entero y, segundo, ese espectro que se llamaba globalización y, en el que los hechos se sucedían entre las sombras siniestras de la Escuela de Chicago, Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

Pero en la actualidad, con un sistema capitalista agotado y sin visos de un nuevo ciclo económico largo de avance y desarrollo, el neoliberalismo observado como política económica, rapiña como ninguna otra, no puede ser reemplazado por ninguna otra política (teoría) económica, menos por el proteccionismo, por lo menos hasta traspasar el periodo del ciclo económico largo de contracción y crisis iniciado en 1973, esto es si habrá ese traspaso, pues sin ella toda la actual estructura económica-financiera imperialista (incluido el sistema financiero de China) entraría en caos y colapso que terminaría hundiendo aún más el ya vapuleado sistema. No existe en este momento otra política económica que reemplace el neoliberalismo y oriente aún más sanguinariamente el proceso de esquilmamiento de los pueblos, pues, se trata de eso precisamente, de esquilmar a los pueblos con más saña para salir del gran atolladero.

¿Y la globalización? ¿Por qué fue una ofensiva ideológica, un instrumento que encubría la internacionalización de los capitales y la mundialización de los monopolios? Para empezar debemos recordar que históricamente el capitalismo significó en lo fundamental la ruptura con el régimen autárquico del sistema feudal. Desde un principio se impuso rompiendo los mercados nacionales. Esto fue aún más claro cuando pasó a su segunda fase, la fase imperialista, allá a finales del siglo XIX. Este proceso a partir de los años cincuenta del siglo pasado se hizo aún más latente. Por supuesto, cuando en los años ochenta del siglo pasado el Pentágono inicio su ofensiva anticomunista, en una coyuntura muy propicia para esto (cuestión que ahora no existe) y acuño el concepto de globalización, existía un gran proceso de mundialización en el mundo, pero, era una mundialización de los monopolios e internacionalización de los capitales. Es esto lo que el Pentágono no quería decir y escondía de mil formas, que luego a través de sus monopolios de la información y sus apologistas apabullaron la conciencia de los hombres. Consecuentemente los ensanchamientos y las mundializaciones son procesos constantes y obligatorios en el proceso de desarrollo capitalista.

En lo central, vuelvo a repetir, que en las actuales condiciones de desarrollo del sistema capitalista, esta mundialización no significa otra cosa, sino, mundialización de los monopolios e internacionalización de los capitales. Acentuar esto es muy importante. Sin olvidar que todo esto avanza en medio de un desarrollo desigual del capitalismo, una ley económica absolutamente vigente en la actualidad.

Ahora bien, volviendo a los años ochenta del siglo pasado: lo primero que hizo el Pentágono fue aprovecharse de este criterio que se tenía del proceso de mundialización en el desarrollo capitalista e incluso yendo más allá, la contrapuso contra la teoría científica del imperialismo esbozado por Lenin y, entonces la llamó globalización.. Estaba asustado de las graves consecuencias que se cernían del ciclo económico largo de crisis y contracción que se había inaugurado en 1973 y, además, trataba de ahogar el marxismo, su máximo enemigo, aprovechando la quiebra de la  ex URSS en 1991.

En efecto cuando se impuso (década del ochenta del siglo pasado) el Pentágono ya había visualizado la implosión de la ex URSS. Entonces necesitaba una herramienta para acometer aquello. En este caso la globalización sirvió al neoliberalismo como soporte ideológico en la exigencia estadounidense a la apertura de mercados, cuando había terminado siendo la única superpotencia mundial. Además, y esto es muy importante, fue puntal de la teoría del fin de las ideologías.

En esto no podemos olvidar que esto corrió bajo complicidad de las corrientes oportunistas de la seudo-izquierda que dieron ejemplos de los más vergonzosos de capitulación con el cuento de nuevas épocas y supuestos desfases del marxismo. Era una seudo-izquierda que se arrastraba. Llamaban globalización, globalización a todas las rapiñas del capital cuidándose de no mencionar para nada la mundialización de los monopolios. Eran esas suedo-izquierdas rastreras y expertas en amoldarse al status quo vigente por sus comodidades en el sistema (parlamentos, concejalías, o cuando menos, cátedras, entrevistas, viajes y publicación de escritos, etc.) y contrapuesta radicalmente a las sacrificadas luchas que en las peores condiciones desarrollaban las verdaderas organizaciones comunistas. Por esto la teoría de la globalización es una ofensiva anticomunista que solo existió en la cabeza de los imperialistas.

Pero entonces, ¿Cómo sobrevino este “proteccionismo” que hoy blande el Pentágono para reorientar su posicionamiento geoestratégico? Muy simple. En primer lugar ocurre en una coyuntura histórica y especial, cuando el imperialismo estadounidense ha perdido la hegemonía mundial, y más aún, cuando la arquitectura del dominio imperialista occidental ha implosionado, cuyo fondo es el ahondamiento de la gran crisis económica con fenomenales cambios que azotan el planeta, los mismos que acentúan aún más su bancarrota económica y su desplazamiento en la nueva estructura económica del sistema capitalista mundial emergida después del año 2008, que han hecho estallar todos sus posicionamientos geoestratégicos en medio de rotundos fracasos militares en que estaba comprometida, por la imposición en el esquema internacional de la paridad de fuerzas nucleares entre las tres principales potencias militares del momento: Estados Unidos, Rusia y China.

En este marco sobrevino el gran acuerdo de estas tres potencias militares entre octubre y noviembre de 2016. Entonces estaban entre el gran acuerdo o la guerra nuclear. Eligieron el gran acuerdo. Y la coyuntura histórica iniciada en 2008 paso a una nueva fase ya incluso con una nueva estructura económica del capitalismo mundial con China como primera potencia capitalista. Para los apologistas del sistema, como soportes de los nuevos planes del Pentágono, se habría abierto la época del proteccionismo.

El grupo de poder de Washington tuvo que armar todo un enorme show (campaña electoral en Estados Unidos, 8 de noviembre de 2016, con Trump como personaje central) para presentar su nueva orientación geoestratégica que el 20 de enero de 2017 se hizo público, expuesto por Trump en su discurso de ascensión de mando, con el reconocimiento de la bancarrota económica de Estados Unidos y su decisión de marchar hacia la política proteccionista con el retorno a casa de sus empresas y monopolios.

Sobre esto hay que acentuar lo siguiente:

Primero, que la coyuntura en que se produce este nuevo posicionamiento geoestratégico no es nada favorable a este país (Estados Unidos). Como sabemos está en un proceso muy fuerte de derrotas y fracasos. Por lo menos es histórica su pérdida de la hegemonía mundial y la implosión de la arquitectura del dominio imperialista occidental.

Segundo, ante esto el proteccionismo deviene en una simple conjetura ideológica que sirve de soporte al nuevo posicionamiento geoestratégico estadounidense ante el estallido de sus posicionamientos anteriores en una situación que hemos descrito arriba.

Tercero, este nuevo posicionamiento geoestratégico debe significar algunos retrocesos en los frentes de guerra en que está implicado este país (Estados Unidos), los mismos, en parte, habrían sido resueltos en el marco del gran acuerdo efectuado entre octubre y noviembre de 2916 con Rusia y China.

Cuarto, consecuentemente esto indica la prosecución de la vieja geoestrategia estadounidense de provocaciones y más provocaciones que a partir de 2010 lo han conducido a resonantes derrotas militares. Y que quede bien claro, esta vez también ocurrirá igual. En esto la equiparación de fuerzas, es muy importante.

Por otra parte es bueno tener en cuenta que por el momento este nuevo posicionamiento empieza a discurrir, como en los años ochenta, bajo una fuerte campaña propagandística desde las transnacionales informativas, en este caso, con el objeto de encubrir la caída del poderío estadounidense. Sin olvidar que esta caída del poderío estadounidense no sobrevino de la noche a la mañana, sino, tras un largo proceso de incubación, sistemáticamente negados por estos apologistas, en el que están incluidos los oportunismos de izquierda.

Finalmente es necesario recalcar que en lo central el fin del poderío mundial estadounidense e implosión de la arquitectura del dominio imperialista occidental, además, los duros impasses militares con derrotas ya muy claras, sobre todo, el límite máximo al que había llegado el uso del armamento convencional en el conflicto sirio y, el cada vez mayor protagonismo de China hasta convertirse en la primera potencia capitalista del mundo, han sido gravitantes en esta nueva decisión de nuevo posicionamiento geoestratégico bajo soporte ideológico del proteccionismo, tomado por el grupo de poder de Washington.

No olvidemos que en este marco nauseabundo de imposición del supuesto fin del neoliberalismo, fin de la globalización y la supuesta ascensión del proteccionismo, la coyuntura es especial e histórica que a partir de finales de 2016 y comienzos de 2017 precisamente los posicionamientos geoestratégicos, es decir, concreción de alianzas y frentes, se han convertido en muy importantes.

Consecuentemente este seudo proteccionismo es solo una pose ideológica que sirve de sustento, como en su momento fue la globalización para el neoliberalismo, a los nuevos posicionamientos geoestratégico que el grupo de poder de Washington quiere imponer con su nuevo régimen que ha instalado en la Casa Blanca el 20 de enero de 2017.


NOTAS:

1.- Lee aquí el discurso íntegro de Trump en su investidura”. Nota publicada el 20 de enero de 2017, en: http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/lee-aqui-discurso-integro-trump-investidura-5756144

2.- ”Se deterioran las relaciones entre Europa y EEUU tras la llegada de Trump”. Nota publicada el 24 de enero de 2017, en: Al Manar.


(*) Enrique Muñoz Gamarra: Sociólogo peruano, especialista en geopolítica y análisis internacional. Autor del libro: “CoyunturaHistórica. Estructura Multipolar y Ascenso del Fascismo en Estados Unidos”. Su Página web es: www.enriquemunozgamarra.org






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

domingo, 29 de enero de 2017

El rol de Israel en las sombra en la guerra sucia en Guatemala

Por ahora el papel bien documentado de Israel en las guerras sucias de Guatemala pasa en gran medida sin comentarios. Pero los guatemaltecos saben mejor que nadie que el largo camino hacia la rendición de cuentas comienza con el reconocimiento de los hechos.


EL ROL DE ISRAEL EN LAS SOMBRA EN
LA GUERRA SUCIA EN GUATEMALA


Gabriel Schivone

Traducido del inglés por J. M.

El papel bien documentado de Israel en la guerra sucia de Guatemala, que dejó más de 200.000, muertos aún no se ha llevado a la justicia. William Gularte, Reuters

El año pasado fue un año atareado para el sistema de justicia criminal de Guatemala.

Enero del año 2016 vio las detenciones de 18 exmilitares por su supuesta participación en la guerra sucia de la década de 1980. En febrero del año pasado, dos exsoldados fueron condenados en un caso de esclavitud sexual en tiempos de guerra sin precedentes de la misma época.

Tales procedimientos legales preceden a posteriores aperturas en el sistema judicial a partir del enjuiciamiento y condena del exjefe del Estado el general Efraín Ríos Montt por genocidio y crímenes contra la humanidad en 2013. Aunque la Corte Constitucional de Guatemala anuló el juicio muy rápidamente (por fin retomado en marzo después de paradas y arranques espasmódicos y actualmente estancado de nuevo), allí se fijó un precedente a nivel mundial para hacer que los líderes nacionales rindan cuentas en el país en el que perpetraron sus crímenes.

Y en noviembre un juez de Guatemala permitió la actuación en un caso separado contra Ríos Montt. El caso se refiere a la masacre de 1982 en el pueblo de Dos Erres.

Ríos Montt fue presidente desde 1982 hasta 1983, un período marcado por una intensa violencia del Estado contra los pueblos indígenas mayas. La violencia incluyó la destrucción de pueblos enteros, lo que resultó en un desplazamiento masivo.

Los mayas fueron atacados en varias ocasiones durante el periodo de represión que duró desde 1954 -cuando los EE.UU. diseñaron un golpe militar- hasta 1996. Más de 200.000 personas fueron asesinadas en Guatemala durante ese período, el 83 % de ellas eran mayas.

Los crímenes cometidos por el Estado de Guatemala se llevaron a cabo con ayuda extranjera, particularmente de los Estados Unidos. Una parte clave de estos crímenes ha eludido hasta ahora cualquier mención en los tribunales: Israel.

Sustituto de EE.UU.

Desde la década de 1980 hasta la actualidad el amplio papel militar de Israel en Guatemala sigue siendo un secreto a voces que está bien documentado, pero recibe escasa crítica.

Discutiendo el golpe militar que lo instaló como presidente en 1982, Ríos Montt contó a un reportero de ABC News que la toma de poder en su régimen había sido tan fluida "porque muchos de nuestros soldados fueron entrenados por los israelíes". En Israel la prensa informó de que 300 asesores israelíes estaban en el entrenamiento, sobre el terreno, de los soldados de Ríos Montt.

Un asesor de Israel en Guatemala en ese momento, el teniente coronel Amatzia Shuali, dijo: "No me importa lo que los gentiles hacen con las armas. Lo principal es que los judíos se benefician", como se relata en Dangerous Liaison, de Andrew y Leslie Cockburn.

Unos años antes, cuando las restricciones del Congreso bajo la administración Carter limitaron la ayuda militar a Guatemala debido a las violaciones de derechos humanos, los líderes de la tecnología económica y militar israelíes vieron una oportunidad de oro para entrar en el mercado.

Yaakov Meridor, más tarde ministro de Economía de Israel, señaló en la década de 1980 que Israel deseaba sustituir a los EE.UU. en los países donde se había decidido no vender armas abiertamente. Meridor dijo: "Vamos a decir a los estadounidenses, no compitan con nosotros en Taiwán; no compitan con nosotros en Sudáfrica; no compitan con nosotros en el Caribe o en otros lugares donde ustedes no pueden vender directamente armas. Déjennos a nosotros hacerlo… Israel será su intermediario".

El programa de la CBS, Evening News, con Dan Rather, ha intentado explicar el origen de la experiencia global de Israel señalando que en 1983 el armamento y métodos avanzados que Israel vendía en Guatemala habían sido correctamente "probados y comprobados en Cisjordania y Gaza, diseñado simplemente para combatir a la guerrilla".

La venta de sus armas dependía no sólo de su uso en la ocupada Cisjordania y Gaza, sino también en toda la región. El periodista George Black informó de que los círculos militares guatemaltecos admiraban el desempeño del ejército israelí durante la invasión de 1982 en Líbano. Según Black, la admiración en el extranjero era tan descarada que los derechistas en Guatemala "hablaron abiertamente de la 'palestinización’ de los indios mayas rebeldes de la nación".

La cooperación militar entre Israel y Guatemala se remonta a la década de 1960. En el momento del Gobierno de Ríos Montt, Israel se había convertido en el principal proveedor de armas de Guatemala. También proveía entrenamiento militar, la tecnología de vigilancia y otro tipo de asistencia vital en la guerra del Estado contra izquierdistas urbanos e indígenas rurales mayas.

A su vez, muchos guatemaltecos sufrieron los resultados de esta relación especial y han conectado a Israel con su tragedia nacional.

Hombre de principios

Una de las masacres más inquietantes cometidas durante este período fue la destrucción del pueblo llamado Dos Erres, del distrito de El Petén. Los soldados de Ríos Montt entrenados por Israel quemaron Dos Erres completamente. En primer lugar, sin embargo, sus habitantes fueron fusilados. Los que sobrevivieron el ataque inicial en el pueblo tenían el cráneo aplastado con mazos. Los cadáveres de los muertos se llenaron el pozo del pueblo.

Durante una exhumación ordenada por la Corte del Pueblo, los investigadores que trabajaban para la Comisión de la Verdad de la ONU en el año 1999 citaron lo siguiente en su informe forense: "Toda la evidencia balística recuperada corresponde a fragmentos de bala de armas de fuego y las vainas a fusiles Galil, fabricados en Israel."

A continuación, el presidente estadounidense Ronald Reagan -cuya administración más tarde estuvo implicada en el escándalo "Irán-Contra" por pasar armas a Irán a través de Israel, en parte para financiar una fuerza paramilitar con el objetivo de derribar el gobierno marxista de Nicaragua- visitó a Ríos Montt pocos días antes de la matanza.

Reagan alabó a Ríos Montt como "un hombre de gran integridad personal" que "quiere mejorar la calidad de vida de todos los guatemaltecos y promover la justicia social". Reagan también aseguró al presidente de Guatemala que "Estados Unidos está comprometido a apoyar sus esfuerzos para restaurar la democracia y abordar las causas profundas de esta insurgencia violenta". Se informó de que en un momento de la conversación Reagan abrazó a Ríos Montt y le dijo al presidente de Guatemala que estaba recibiendo "una acusación falsa" sobre los derechos humanos.

Sin embargo, en noviembre de 2016, la jueza Claudette Domínguez aceptó la solicitud del fiscal general de Guatemala para enjuiciar a Ríos Montt como autor intelectual de la masacre de Dos Erres, presionándolo con los cargos de homicidio agravado, crímenes contra la humanidad y genocidio.

Entre los 18 detenidos ese año estaba Benedicto Lucas García, exjefe de personal del ejército bajo la presidencia militar de su hermano Romeo Lucas García. Benedicto, que era visto por algunos de sus soldados como un innovador de técnicas de tortura para su uso en los niños, describió "al soldado israelí [como] un modelo y un ejemplo para nosotros".

En 1981 Benedicto encabezó la ceremonia de inauguración de una escuela de electrónica diseñada y financiada por Israel en Guatemala. Su objetivo era formar a los militares guatemaltecos en el uso de las llamadas tecnologías de contrainsurgencia. Benedicto alabó el establecimiento de la escuela como un "paso positivo" en el avance del régimen guatemalteco hacia la eficacia militar de categoría mundial "gracias a los consejos y la transferencia de tecnología electrónica [de Israel]".

Solamente en su año inaugural la escuela permitió a la policía secreta del régimen, conocida como el G-2, el asalto a unas 30 casas de seguridad de la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA).

El G-2 coordinó el asesinato, "desaparición" y tortura de opositores al Gobierno de Guatemala.
Mientras que los gobiernos de Guatemala cambiaron con frecuencia de manos -tanto por golpes de Estado como por elecciones- durante la década de 1980 Israel era la principal fuente de armas y asesoramiento militar de Guatemala.

Beligerancia en la frontera

El complejo militar y de seguridad israelí proyecta una larga sombra intercontinental sobre guatemaltecos y aún sigue huyendo de las consecuencias de la guerra sucia.

En algunas zonas de la frontera USA-México, como en Texas , el número de inmigrantes provenientes hoy de América Central (pero sólo de los países azuzados por la intervención de Estados Unidos como Guatemala, El SalvadorHonduras- ha comenzado a superar el número que viene de México.

De acuerdo con la información proporcionada a este autor por la oficina del Pima County Medical Examiner en Arizona, muchos guatemaltecos que han muerto al cruzar esta zona fronteriza del desierto eran originarios de una de las áreas indígenas mayas más afectadas por el genocidio de la década de 1980: El Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango.

El sur de Arizona también ha visto un aumento en la emigración indocumentada guatemalteca. Empresas e instituciones de los Estados Unidos han estado colaborando con compañías de seguridad israelíes en la zona fronteriza para armar la zona fronteriza del sur de Arizona.

La firma de armas israelí Elbit ganó un importante contrato con el Gobierno para proporcionar 52 torres de vigilancia en las zonas fronterizas del desierto en el sur de Arizona, empezando por el programa piloto de siete torres actualmente colocadas entre las colinas y valles que rodean Nogales, una ciudad fronteriza dividida por el muro.

Más torres están programadas para rodear la Nación Tohono O'odham, la segunda mayor reserva de nativos americanos en los EE.UU. Mientras tanto el número de las fuerzas federales que ocupan posiciones permanentes en las tierras de Tohono O'odham es el más grande en la historia de Estados Unidos.

Alan Bersin, un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU., describió en 2012 la frontera de Guatemala con Chiapas, México, como "ahora nuestra frontera sur". Esa "frontera sur" fue fuertemente militarizada durante la presidencia de ocho años de Barack Obama.

Podemos esperar con seguridad que la militarización durante la presidencia de Donald Trump continúe. La retórica antiinmigración de Trump durante la campaña electoral sugiere que es probable que se intensifique.

Durante la guerra sucia decenas de miles de guatemaltecos huyeron a través de esa frontera en el sur de México. Hoy en día Israel ayuda a las autoridades de México en Chiapas con las actividades de "contrainsurgencia" focalizadas en gran parte de la comunidad indígena maya.

Aunque los medios de comunicación que informan sobre la conexión de Guatemala con Israel se han evaporado, los esfuerzos emprendedores de Israel en el país nunca han disminuido. Hoy en día la presencia de Israel en Guatemala es especialmente pronunciada en la industria de la seguridad privada, que proliferó en los años posteriores al llamado proceso de paz en Guatemala, a mediados de la década de 1990.

Ohad Steinhart, un israelí, se trasladó a Guatemala en este momento oportuno, trabajando inicialmente como un instructor de armas. Aproximadamente dos años después de su traslado a Guatemala en 1994, fundó su propia empresa de seguridad, Decisión Ejecutiva.

La modesta empresa de 300 empleados de Steinhart es pequeña en comparación con el colosal Grupo Golan, la más grande y antigua corporación de seguridad privada de Israel en Guatemala.

Fundado por exoficiales de las fuerzas especiales de Israel, el Grupo Golan también entrenó a agentes del Departamento de Seguridad Nacional de inmigración a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. El Grupo Golan ha empleado a miles de agentes en Guatemala, algunos de los cuales han estado implicados en la represión de las protestas por los derechos ambientales y por el derecho a la tierra contra las operaciones de minería de las empresas canadienses. La compañía fue nombrada en una demanda en el año 2014 por seis agricultores guatemaltecos y un estudiante que fueron asesinados todos a corta distancia por agentes de seguridad durante una protesta el año anterior.

Guatemala continúa utilizando formadores y asesores militares israelíes, al igual que en la década de 1980, que en los últimos años, están ayudando a la actual "remilitarización" de Guatemala. El periodista Dawn Paley informó de que los entrenadores militares de Israel han sido vistos una vez más en una base militar activa en Coban, que es el sitio de las fosas comunes de la década de 1980. Restos de varios cientos de personas han quedado ahora descubiertos allí.

Las fosas comunes en Coban sirven de base legal para la detención de enero de 14 exmilitares. En junio pasado un juez de Guatemala dictaminó que las pruebas son suficientes para que sean juzgados ocho de los detenidos. Están previstas futuras detenciones y arrestos.

Los académicos Milton H. Jamail y Margo Gutiérrez documentaron el comercio de armas israelíes en Centroamérica, especialmente en Guatemala, en su libro de 1986 It’s No Secret: Israel’s Military Involvement in Latin America. Redactaron el título de esa manera debido a que la mayor parte de la información del libro llegó a partir de fuentes de medios de comunicación convencionales.

Por ahora el papel bien documentado de Israel en las guerras sucias de Guatemala pasa en gran medida sin comentarios. Pero los guatemaltecos saben mejor que nadie que el largo camino hacia la rendición de cuentas comienza con el reconocimiento de los hechos.

Sin embargo no está claro cuánto tiempo pasará antes de que oigamos de los funcionarios israelíes llamados a Guatemala para ser juzgados por el papel sombrío que jugaron en las horas más oscuras del país.



Gabriel Schivone está escribiendo un libro sobre la política de Estados Unidos hacia Guatemala.






Publicado por La Cuna del Sol
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