lunes, 19 de octubre de 2020

“Yo, volveré a Cochabamba a la agricultura”

Evo, El Indio, es querido por todas las mujeres y hombres progresistas del mundo, de América Latina, en especial. Pero como es inteligente y no quiere que su presencia perjudique la gestión gubernamental de Luis Arce y Choquehuanca, ha dicho, porque así lo siente y así lo quiere, que se devolverá al Trópico de Cochabamba para dedicarse a la agricultura. 

 

“EL TRIUNFO DEL MAS DEVOLVERÁ LA DIGNIDAD
Y LA LIBERTAD AL PUEBLO BOLIVIANO,                                      
YO, VOLVERÉ A COCHABAMBA A LA AGRICULTURA”
(Evo Morales, dixit).



Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

¿Habrá un presidente más humilde que Evo? Sería difícil encontrarlo. Evo siempre ha sido un hombre sencillo, no simple. Inteligente y de gran pensamiento estratégico. Fue capaz de realizar en Bolivia grandes logros económicos y sociales nunca antes vistos. Ha sido muy querido por amplios sectores del pueblo y odiado por otro tanto. Indígenas renegados del MAS igualmente lo odian, y los ladinos, los blancos y medio blancos lo desprecian, por una sola cosa: ¡Por ser el indio más grande de América!, como dijera muchas veces el difunto presidente Chávez.

Evo, El Indio, es querido por todas las mujeres y hombres progresistas del mundo, de América Latina, en especial. Pero como es inteligente y no quiere que su presencia perjudique la gestión gubernamental de Luis Arce y Choquehuanca, ha dicho, porque así lo siente y así lo quiere, que se devolverá al Trópico de Cochabamba para dedicarse a la agricultura.  Ya cumplió su papel histórico y deja a la nación boliviana en un punto irreversible de su historia, como lo es la ruta del progreso y la consolidación de la democracia.

El socialismo como lo piensan en su partido, el MAS, puede construirse despacio, y para la realidad boliviana, construirse sin la violencia armada. No sé qué pasa en este momento por la cabeza de los golpistas: organismos internacionales como la OEA, prensa auspiciada por las oligarquías internacionales, empresarios retrógradas, gobernantes descocados como Bolsonaro y Donald Trump, políticos que se están zurrando como Jeanine Áñez, que temen la revancha y la venganza de los ganadores, a lo que Luis Arce respondió a sus más que adversarios políticos, sus enemigos; “que no teman, que no habrá ni venganzas ni revanchas”. ¿Hay grandeza en esas declaraciones? ¡Indudablemente!

Son declaraciones típicas, propias, de personas llenas de nobleza que quieren construir la paz y el bienestar para todos los bolivianos. Ignoro si Jeanine Áñez tendrá siempre la Biblia en su poltrona de senadora, porque cuando dio el golpe dijo con gran hipocresía: ¡Gracias a Dios la Biblia vuelve al palacio! Pero con Jeanine Áñez sí que se da un caso especial, ella es la primera responsable de dar la orden de reprimir duramente a los campesinos de Sacaba y Senkata, donde murieron veintidós personas. Por eso hechos tendrá que responder ante la ley, no ante el nuevo gobierno. Esa persecución penal, ese genocidio, tiene que ser perseguido de oficio por el Ministerio de Justicia de Bolivia porque son hechos de suma gravedad, delitos de lesa humanidad.

En fin, son muchos personajes los que participaron en la destrucción de la democracia de Bolivia como el empresario Luis Fernando Camacho que, en la euforia malsana del golpe, fue recibido por el feo ex canciller uruguayo, el inefable Almagro, que no sé por qué extraños temores no se atrevió a degollar a Pepe Mujica, con tantos años que lo tuvo peligrosamente a su alcance.

El MAS ganó de manera contundente, sin paliativos. Con una diferencia porcentual que no da para dudar, ni tener nada que discutir. Fue un triunfo arrollador. En primera vuelta. Lo que nos dice que es lo que quiere el pueblo boliviano para su futuro. Carlos Mesa, el supuesto demócrata, tuvo la esperanza de la segunda vuelta para unirse con los reaccionarios y derrotar al MAS. Pero los planes no salieron como se habían pensado. Los planes se volvieron laderas y la Comunidad Ciudadana, el partido de Mesa, pese a que en el momento serán la oposición más importante en el gobierno de Arce, el pueblo despacio y con paciencia, los echará a rodar al excusado de la historia. 52.4% del MAS contra el 31.5% del CC no da lugar a réplicas.

Saludamos desde este espacio a Luis Arce y Choquehuanca, por su dignidad y por su fe en la democracia.




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sábado, 17 de octubre de 2020

¿Quiénes son los trabados históricos?

La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) es todavía una vanguardia, endeble, minada por dentro y no como gustan de justificar que el daño viene de fuera. La verdadera razón de no ser la segunda o tercera fuerza política del país, es por la torpeza de todos.

 

¿QUIÉNES SON LOS TRABADOS HISTÓRICOS?
LOS QUE NUNCA APRENDIERON QUE EL MÉRITO DE TODO
REVOLUCIONARIO NO ESTÁ EN LO QUE HA HECHO,
SINO EN LO QUE ESTÁ POR HACER…



Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

Los trabados, al parecer, nunca escucharon esta expresión de Fidel y, si la escucharon, por un oído les entró, y por el otro se les salió. ¿Alguna disfuncionalidad cognitiva? Creo que no. Se trata de una disfuncionalidad histórica. El no comprender que todo cambia y todos, al paso de los años, vamos siendo sustituidos porque ya somos los suficientemente viejos; patirrotos unos, con altos niveles de azúcares agresivos otros o, porque la voluntad de lucha, la creatividad;  se agotó o porque, sencillamente, se cambiaron de bando (no me refiero a lo del género, claro), como horriblemente sucedió con Pancho (Palma Lau o Arnoldo Noriega), los cuales quedaron para la historia de la Revolución Guatemalteca como auténticas basuras. Esos hechos tan graves no se pueden ocultar pues, más temprano que tarde, todo mundo se enterará.

No es raro que quien conquista espacios políticos de dirección, conforme pasan los años y no da frutos, resultados concretos de su trabajo, se sienta amenazado en su cargo. Se vuelva paranoico que le van a zafar la silla y será nadie a partir de ese momento crucial. NO QUIERE REALMENTE VIVIR, SINO SUBSISTIR en el seno de un partido cualquiera. Como Pablo Monsanto que va creando partidos políticos personales, que él dirige y ordena, porque él en su enfermiza autoreferencia cree que es incomparable.  No por gusto la mujer que hace vida con él declaró una vez a la prensa: “Pablo Monsanto es un hombre sin ningún defecto”. ¡Me cago baturro! Habría que pedirle la química del brebaje que le dio a esa pobre mujer para tenerla en esos niveles de imbecilidad. Y actúan lo mismo que las derechas. Sin decirlo, se sienten caudillos, no dirigentes sociales.  Glorifican en exceso sus logros y no pueden bajar de esa cumbre enfermiza por ignorancia, por vanidad, por apego enfermizo al poder o porque se consideran personas de méritos incomparables.

Los históricos como Pablo Monsanto o los históricos de otras formaciones revolucionarias que llevan hoy una vida discreta y desmovilizados totalmente, deben tener un lugar en la historia, en los rangos de dignidad y aprecio. Y no ser rebasados por los oportunistas de méritos inventados. Tienen indudables e irreductibles méritos, pues nadie puede pasar por alto su valentía, sacrificio, la renunciación y la entrega por una causa justa, como lo fue la guerra popular revolucionaria.

Pero los líos internos de URNG vienen desde lejos, causando estragos a la formación política. URNG es todavía una vanguardia, endeble, minada por dentro y no como gustan de justificar que el daño viene de fuera. La verdadera razón de no ser la segunda o tercera fuerza política del país, es por la torpeza de todos. Por las luchas hegemonistas, sectaristas y personalistas. ¡Vuelve la burra al trigo! con el mal ejemplo de Pablo Monsanto, pues solo perdió la reelección de la Secretaría General de URNG y corrió a formar un nuevo partido político. ¿Cuál es la lectura de una actitud así? Pues que estos “revolucionarios” trabajan para ellos, para lo personal y, los ideales sociales, de todo revolucionario, de plano, los dejaron aparcados en algún lugar donde no pueden fácilmente encontrar. Eso ha pasado desde años antes de la vuelta a la legalidad de URNG.

Los líos internos empezaron desde el partido Frente Democrático Nueva Guatemala, FDNG, conocido como “el partido del muñequito” y nuca pararon. En todo el país hubo una emergencia de oportunistas y pleitos entre los cuadros de las cuatro organizaciones revolucionarias por las candidaturas a alcaldes y diputados (Fuerzas Armadas Rebeldes, FAR, Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP; la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas, ORPA y el Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT). Nunca se amaron los camaradas, siguieron como cuando cada cual hacía la revolución a su manera, con sus métodos de organización y de lucha. Al final, el enemigo histórico los barrió parejo y quizá, me temo, que algún bellaco se haya alegrado por la caída de otro. No está lejana esa desleal posición. Por eso se necesita una reconversión de la vanguardia de las fuerzas políticas nacionales, no solo en URNG.

La juventud aglutinada en el partido Semilla quizá haya tenido una visión más amplia, y no la posición encorsetada de las infames izquierdas de América Latina. Ese enquistamiento de los dirigentes históricos en la actualización de la política revolucionaria que necesita el país, que le urge, para sacar adelante al movimiento revolucionario con nuevos y creativos métodos de trabajo político e ideológico. Con una visión acorde a los tiempos que corren y sin luchar por conquistar el poder político sin poder real, como tan mal lo hizo el FMLN. ¿Para qué sirve el poder político si voy a temer tomar acciones que creen una diferencia con los gobiernos de la derecha? Eso no es posible. Es más digno que nos den un golpe de Estado reaccionario por ejercer el poder como es, que POR NO EJERCERLO. Como los dos malhadados gobiernos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional que, por defender remesas y TPS, estuvieron sin marcar ninguna diferencia esencial con los gobiernos de ARENA: servicios de salud, educación, infraestructuras varias las legó en gran medida la dictadura.

Encontraron los efeemelenistas muchas cosas hechas. Y la esperanza de profundizar un gobierno democrático, de definido perfil siquiera de centro, con el ex comandante Leonel González, el presidente Sánchez Cerén; ese gobierno tímido no pudo tener lugar porque el glorioso dirigente militar en los años del conflicto armado en El Salvador ya no era el mismo.  Tuvo al final de su mandato una declaración más diplomática que política, cuando timorato, replicó a Donald Trump llamar, entre otros, “país de mierda a El Salvador”.

Tampoco se trata de no darles el lugar que éticamente les corresponde a los históricos, se lo han ganado por justicia, pero se han vuelto antihistóricos en ese enconchamiento, y la vida, esa bella vida,  les pide a gritos: ¡Den el lugar a la juventud!  O a los medianamente jóvenes. Entierren sus personalismos porque a estar alturas históricas URNG no es un bocadito apetecible. Es un hueso sin carne y ya duro de roer, o sacarlo adelante. Pues también debe decirse algo: no solo los históricos garantizan la debida dirección y conducción revolucionaria. Muchos históricos ya tienen callos en el cerebro y en el corazón. Están bien trabados. Solo se trata de permitir el debido ejercicio de la libertad y la democracia interna de los partidos que fueron vanguardia, los cuales nunca fueron un ejemplo de ausencia de asperezas y hasta enemistades intrarrevolucionarias.

Iniciativas revolucionarias nunca faltarán en un país donde las condiciones objetivas están tan exacerbadas. Solo se trata de acordar una profunda renovación partidaria, sin liberalismos extremos que los haga irreconocibles como fuerza revolucionaria, pero sin la existencia de mentalidades stanilistas que ven como advenedizos, oportunistas, rivales, traidores o fraccionalistas del legado de URNG a una iniciativa revolucionaria nueva. Es un partido que podría dar mucho al futuro, pero si se entiende que los caminos ahora son diversos y debieran estar exentos de verticalismos, que muchas veces se hacen pasar por direcciones colectivas y centralismo democráticos. (Es parte del engaño y la hipocresía).

Hay que discutir seria y profundamente y enfrentar los oportunismos de muchos “innovadores” que lo único que buscan es la destrucción partidaria. Espero que para finales del año 2021, puede ustedes leer la novela política Los Trabados, de la que ustedes tienen ya una señal en este artículo que, por cierto, circula a nivel internacional.




Publicado por La Cuna del Sol

martes, 13 de octubre de 2020

El mérito de un revolucionario no está en lo que hizo, sino en lo que está por hacer…

Vivir de las glorias pasadas es propio de la inconsciencia del romanticismo, como vida, aunque no como arte. Refocilarse en el pasado para vivir el presente también es otro error.

 

EL MÉRITO DE UN REVOLUCIONARIO
NO ESTÁ EN LO QUE HIZO,
SINO EN LO QUE ESTÁ POR HACER…
(Fidel Castro dixit)



Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

Vivir de las glorias pasadas es propio de la inconsciencia del romanticismo, como vida, aunque no como arte. Refocilarse en el pasado para vivir el presente también es otro error. Todo va cambiando, todo se va sustituyendo y aunque la historia del hombre es cíclica, como la serpiente que se muerde la cola; hay asuntos que nunca tienen retorno porque las circunstancias históricas son otras y los métodos tienen que ser distintos. Eso pasó con Gallito de Lata, César Montes, quien se quedó mentalmente varado en el pasado y no supo interpretar adecuadamente el nuevo signo de los tiempos, para otros, aunque sí para sus beneficios personales.

Este personaje nunca, realmente, la pasó mal. Vivió bien: buena comida, buenas casas, dinero y chicas de sobra y aunque, según cuenta una de sus amantes, (Nidia) la tenía chiquita, si sabía ser muy juguetón a la hora de hacer el amor. Tuvo muchos líos de faldas siendo guerrillero en armas donde, a no ser por lo pequeñín, hubiera arrasado con un batallón de mujeres combatientes de haberle dado la naturaleza un poco de más apostura pues, vaya usted a saber, por extrañas razones, César Montes caía mal. Era el rey de los mal cáidos, según un campesino cercano a él.

Quizá, más que lo físico, no le gustó a mucha gente, no le cayó bien a mucha gente, por su actitud de perdonavidas, complejo napoleónico y fabulador de quiméricas batallas. Gil, un teniente guerrillero del Ejército Guerrillero de los Pobres, se reía de sus operativos militares. El comandante muchas veces tuvo que salir despavorido dando tumbos en las rocas y troncos de los árboles porque sus emboscadas le salían al revés: iba por lana y salía trasquilado. No es tan así cuando dice, en una declaración arrogante, que le perjudica y no le favorece, ya que no puede con su ego: “(…) que de haber él estado en la refriega de la aldea Semuy II, no hubiera quedado ni un solo soldado vivo”. Esas son las invariables baladronadas, ya hechas tradición, de César Montes.  Es el típico perdonavidas.

Y si bien como comandante en jefe de la de la guerrilla del Frente Oriental de Zacapa dio la batalla, no hay quien pueda contarnos si sus ataques o defensas eran brillantes. Nadie vive para dar cuenta de ello, por eso su versión es la única y podría ser que, como siempre, no maneje las cifras reales en cuanto a logros, sino las cifras políticas. Sencillamente no se le puede creer, pues al menos lo visto como militar en la guerrilla el EGP, dejaba mucho que desear. Era un comandante que, si alguien no analizaba bien las cosas, se los llevaba a todos al barranco. Por lo tanto, es poco creíble lo de sus combates victoriosos contra tropas de élite como los kaibiles, los soldados especializados de la contrarrevolución nicaragënse y los Boinas Verdes cuando en la década de los sesenta asesoraban al ejército de Guatemala.

Lo único concreto de César Montes en estos años de su vida es su vinculación de manera orgánica a las iniciativas empresariales de penetración e inversión del capital nacional e internacional en la Cuenca del Polochic, donde las mineras canadienses y australianas depredan nuestros bosques, ríos y lagos y donde la industria maderera arrasa con los últimos bosques de la Sierra de las Minas. En las tierras llanas del Polochic se despojó de tierra a los campesinos indígenas para extender los cultivos de la caña de azúcar y la palma africana, sin pasar por alto la ruta del petróleo y las carreteras de extracción como la Franja Transversal del Norte y el tramo de Purulhá, Baja Verapaz, a El Estor, en el departamento de Izabal.

César Montes y su Fundación Luis Augusto Turcios Lima eran parte de ese engranaje, parte constituyente, lo que le redituaba a él excepcionales beneficios personales. Él había dejado hacía años de ser un revolucionario. Él era un interesante “colaborador” del sistema, pero le gustaba jugar a la guerra y organizó a humildes campesinos como milicias, de quiméricas guerras que vendrían y que, como los propietarios apocalípticos de los búnkeres privados de los Estados Unidos, esperaba en cualquier momento El Armagedón.

De sus sueños quizá despertó el 10 de octubre de 2020 cuando la policía de Guerrero, México, lo trajo de regreso a Guatemala y donde dará cuenta de sus barrabasadas. Es su fin y el de sus locuras. Pero la oligarquía guatemalteca quiere sacar dividendos para su beneficio y con ello desprestigiar al movimiento democrático guatemalteco en su conjunto que nada tiene que ver con César Montes y sus sociopatías. La lucha por un mejor Estado y una mejor sociedad continuará su camino y dejando en la cuneta de la historia a personas que no aprendieron lo dicho por un auténtico revolucionario: EL MÉRITO DE UN REVOLUCIONARIO NO ESTÁ EN LO QUE HA HECHO, SINO EN LO QUE ESTÁ POR HACER.




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sábado, 10 de octubre de 2020

Los liberales de Estados Unidos preocupados por el eventual triunfo de Donald Trump

Conforme van pasando los días y ya a tres semanas más o menos de las elecciones, la coyuntura política se va volviendo más dinámica, más cambiante, más dialéctica y, por lo tanto, más difícil para los analistas ir aproximándose a la realidad.

 

LOS LIBERALES DE ESTADOS UNIDOS
PREOCUPADOS POR EL EVENTUAL TRIUNFO
DE DONALD TRUMP



Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

Donald Trump podrá ser torpe y patoso en muchas cosas; menos en su habilidad y acertada manera de manejar la publicidad, las imágenes. Esa comunicación gráfica que tanto le gusta le hace ganar más simpatía que las tartamudeces de su rival demócrata Biden, quien pensaba arrollar a Trump en el siguiente debate presidencial. En el debate anterior salió muy mal parado Trump por su despliegue de asombrosa mala educación, impertinencia y absoluta falta de respeto a las normas parlamentarias básicas, a las que debe atenerse todo político que sabe de debates. Trump no sabe nada de eso, sino de insultos. Ya lo dijo Trump: “No voy a perder el tiempo discutiendo con Biden”, pero claro, él no debate, solo golpea la mesa a cada rato, con el riesgo que le dé un puntapié.

Conforme van pasando los días y ya a tres semanas más o menos de las elecciones, la coyuntura política se va volviendo más dinámica, más cambiante, más dialéctica y, por lo tanto, más difícil para los analistas ir aproximándose a la realidad. Muchos análisis están sesgados por intereses partidarios, otros por prejuicios y otros porque los métodos de análisis los hace caer en el terrible galimatías o enredo de las fracciones de clase. Si uno se va a hacer análisis particulares por fracciones de clase va perdiendo la objetividad, es decir, se deja de ver el bosque por ver el árbol.

No digo que no sea importante fijarse en el análisis de las fracciones de clase tan variadas y variables en los Estados Unidos, pero uno no debe perderse algo clave, fundamental en esa economía del primer mundo: el consumo. El mejoramiento del ingreso funciona igual para el gran financiero de Wall Street que lo hace sin alguna necesidad y funciona igual para el más humilde consumidor de los sectores más humildes. Todos quieren consumir para vivir. Consumir para existir. “Yo consumo, luego existo”, diría René Descartes con un cogito ergo sum enloquecido.

Personalmente creo que, en tanto las mercancías básicas, como la canasta y los bienes de la industria ligera sean caros, con dificultades para adquirirse, Donald Trump no tiene las de ganar. El voto popular en su contra podría ser devastador, sin embargo, ese voto tiene impuesta la dictadura oligárquica de los delegados de los colegios electorales. Allí estaría el problema y al mismo tiempo la amplia posibilidad del fraude, pero también su fracaso. Porque eso es lo que, en efecto, hacen los colegios electorales de delegados: NO RESPETAR LA VOLUNTAD POPULAR DEL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS. Y este reiterativo fraude se maneja siempre como el estilo, la forma, la manera de realizar las elecciones en los Estados Unidos. No lo llaman como lo que es: UN FRAUDE INSTITUCIONALIZADO EN FAVOR DE LAS OLIGARQUÍAS FINANCIERAS.

Ahora bien, el meollo de este asunto político y la decisión de los colegios, pensaríamos, que por tratarse de una oligarquía están a favor de Trump por la garantía que tendrían con él en cuanto a no pagar impuestos. Pero este sistema de incontribución no puede prolongarse más. Tiene que llegar a su fin porque el déficit presupuestario de los Estados Unidos está totalmente fuera de control y no digamos su deuda externa, que no la podrá pagar ya con dólares sin respaldo, porque ahora ya hay nuevos sistemas financieros internacionales. Nuevas divisas con poder. Hay una realidad que se impone, que no se puede eludir y que ha dado como resultado el florecimiento de China y la ruina de los Estados Unidos.

Ningún empresario transnacional tiene sentimientos patrióticos y lo decidirá la gran oportunidad que ofrece China de grandes ganancias con mano de obra barata y calificada. Ninguna empresa que esté en China ha regresado a los Estados Unidos. Esa es la gran falla de la política económica de Trump. Y si le sumamos el aventurerismo militar… bueno, eso no gusta a los grandes inversionistas que día a día ganan millones. Ni a chinos, ni a gringos ni a rusos les conviene una guerra. La acumulación de la masa monetaria para ser riqueza real tiene que circular, con producción, no solo con el crédito monetario que sirven los bancos. 

Si los delegados de los colegios electorales gringos han analizado lo que aquí digo sabrán que no deben darle el voto a Trump porque, al final, con su patrioterismo desbocado de “primero los Estados Unidos” los está colocando en un primer lugar invertido, con respecto a China y Rusia. Donal Trump no le conviene a nadie. Él es polilla y ruina para los Estados Unidos y para el mundo. Por eso perderá las elecciones de noviembre. Los grandes inversionistas que compran delegados saben que una política de confrontación pone en peligro sus ganancias. El proteccionismo no gana, solo pierde.




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martes, 6 de octubre de 2020

La despreciable basura pedagógica de los empresarios de la educación de Guatemala

Solo el nombrecito de “empresarios de la educación” lo dice todo. Ya se sabe, por anticipado, de qué clase de engendros neoliberales estamos por hablar y que utilizan el alto valor de la educación y la formación humana como una mercancía más.

 

LA DESPRECIABLE BASURA PEDAGÓGICA
DE LOS EMPRESARIOS DE LA EDUCACIÓN
DE GUATEMALA



Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

Solo el nombrecito de “empresarios de la educación” lo dice todo. Ya se sabe, por anticipado, de qué clase de engendros neoliberales estamos por hablar y que utilizan el alto valor de la educación y la formación humana como una mercancía más. De entrada, se trata de sujetos inescrupulosos, ambiciosos y sin mentalidad de educadores, sino exclusivamente de personas con innobles ideales de acumulación monetaria. Puros business. Puro negocio. Estos señores que de un solo plumazo barrieron los ideales clásicos, humanistas, de la pedagogía y la filosofía helenística, del paidagogo, del educador investido de ideales humanistas, interesado en enseñar a aprender a los demás; lo tiraron estos neoliberales de la educación a la basura, como todo lo que tocan.

Habría que ver, a la hora de rendir cuentas, qué nivel de formación y educación dieron a los niños o jóvenes confiados a su cuidado, a su responsabilidad; de desaprensivas personas hacedoras de dinero y disfrazados en el Halloween del horror educativo de Guatemala, de este tipo de educadores neoliberales.

Esta orgía de terror social llega hasta los pueblos más pequeños de Guatemala. Los ideales del maestro abnegado quedaron para la historia. En la actualidad son grandes los contingentes de trabajadores de la educación simplificados, tan minimizados en su condición de maestros por la enajenación capitalista que, en realidad, son un verdadero peligro para la niñez y la juventud. No conocen, ni por asomo, la educación crítica liberadora difundida por el pedagogo y filósofo brasileño Pablo Freyre, en 1968, con la publicación de su ensayo, ampliamente difundido, intitulado Pedagogía del Oprimido. Siguen en Guatemala trabajando con currículos bancarios, donde se acumulan cifras, datos y tonterías que nunca han pasado por el tamiz de la mente crítica, aunque los programas educativos abundan en alusiones a la educación crítica.

En esos establecimientos “educativos” signados por el mercantilismo, donde la materia prima, como qué si no, son los seres humanos, tienen una total cobertura, más que la del Estado, en todo el país. Estos son los empresarios más infames porque entregan diplomas y títulos “profesionales” a jovencitas y jovencitos que están prácticamente a CERO en lo relacionado con su supuesta “profesión”. La pregunta es ¿qué país puede salir adelante sometido a tan vertiginoso y amplio proceso de enajenación bancaria o desinformación? Pero ese tipo de educación es sí, eficientísima, en la producción de memos, idiotas y descerebrados. Ante la carencia de conciencia crítica (conciencia social le dice Freyre) no pueden dar el paso liberador que es la conciencia de clase.

Y resulta, pues, que éstas generaciones tan funcionales para el sistema guatemalteco de marginación y explotación, funcionan todavía más óptimas, con reingeniería diríamos de humor negro; cuando se trata de votar en cada elección nacional. Votan y hacen ganar a quienes les mienten y los desprecian. Es el caso de pobres defendiendo los intereses de los ricos. Así es el sistema educativo en Guatemala. Todo un negocio sin resultados alentadores, pues estando un maestro al frente de la cátedra, de manera presencial, los estudiantes aprenden muy poco, lo que aprenden del currículo básico del sistema educativo guatemalteco, cuya ejecución maltrecha no llega en cada ciclo lectivo ni al 50% real. Imagínese ahora que las clases son virtuales. Y no clases, sino una sórdida e indecente asignación de tareas. Dirigida a niños y jóvenes que en su gran mayoría no cuentan en casa con una computadora y que sus padres, gracias a la reproducción del sistema inicuo guatemalteco, no saben también NADA. Porque fueron formados en la educación bancaria del sistema guatemalteco, la máquina monstruosa en la que se han formado las nuevas generaciones de guatemaltecos. 

En conclusión, la peor calaña entre los empresarios son estos: los empresarios de la educación. Si no vea un simple ejemplo de un instituto de Jutiapa. En su campaña desinformativa y practicando una herejía contra las artes y el pasado glorioso de connotados guatemaltecos, flagelando los altos valores democráticos de muchos ciudadanos de Guatemala. La conocida poesía del poeta revolucionario, caído en combate en Zacapa por sus altos ideales cívicos, aquí en Jutiapa, sin pedir permiso, aparece una inscripción en un colegillo de esos que dice: “Vámos Patria a progresar, yo te acompaño”. A cambio de decir, como justamente es y respetando los derechos de autor de este hombre de letras inconmensurable: “Vámos Patria a caminar, / yo te acompaño. Esta basura empresarial abunda, pues, por todas partes del territorio nacional y son la punta de lanza de los intentos de privatizar la ya precaria educación pública de Guatemala.

El porvenir nacional en materia educativa es deprimente y sin posibilidades de salir adelante, donde la pandemia del coronavirus dio el golpe final.




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sábado, 3 de octubre de 2020

Dos politicastros gringos lanzándose las tortas a la cara

Todos los políticos gringos son una mentira y un desparpajo de abusos. Nunca hubo debate político porque los dos están a la misma altura.

 

DOS POLITICASTROS GRINGOS
LANZÁNDOSE LAS TORTAS A LA CARA



Por Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

Antes de que se viera contagiado de coronavirus Donald Trump se pavoneaba con su invariable y atropellante arrogancia. Verdad o mentira el asunto del contagio, lo cierto es que ni enfermo, ni vivo, ni muerto ese señor genera alguna simpatía. Todo en él es falsedad, impostación, fraude, canallada y odio visceral a todo lo que sea tímidamente progresista, como los escasos sectores del Partido Demócrata que intentan desmarcarse de los controles férreos de ese partido de derecha recalcitrante. La derecha civilizada de los Estados Unidos está representada por Bernie Sanders y como siempre, esa formación política no decide nada, excepto terminar dándole el respaldo con su caudal de votos al candidato, cualquiera que sea, que competirá con el Partido Republicano.

Hasta hace algunos años, los politiqueros gringos fingían ser hombres de Estado y los debates presidenciales siempre se movieron entre el crecimiento económico y el mejoramiento social, no pasando por alto el apartado de la hegemonía imperial de la que tanto se alimenta la ideología de los dos partidos. Y pese a la posición supuestamente más beligerante de Trump, con Rusia ha sabido llevar más tranquilamente las cosas, es decir, las relaciones políticas han sido de menos tirantez. Pero sucede que el señor Biden, el supuestamente moderado y más civilizado que el salvaje Trump, viene sin ningún tino, respeto y ponderación política y ofende de sopetón a Putin, gratuitamente, al decir que él, Joe Biden, no tolerará las tonterías de Putin. ¿De qué tonterías de Putin habla? Si hay un hombre de Estado de total seriedad como estadista es el señor Vladímir Putin. Su capacidad política e intelectual le ha permitido llevar de la postración política, económica y política de Rusia a finales del siglo XX a ocupar en 15 o 20 años la posición que como primera potencia mundial le ha correspondido siempre.

¿De qué manera con el mensaje político en las redes sociales puede persuadirse o disuadirse una decisión electoral por determinado candidato? Se necesita que el receptor del mensaje sea un total descerebrado para que eso tenga lugar. Eso jamás ha ocurrido ni ocurrirá. Lo que sí es factible es un fraude cibernético por la rapidez con que podría efectuarse, dada la vulnerabilidad de los sistemas informáticos. Biden, pues, es de la misma contextura que todos politiqueros gringos, muy emparentados con la basura y no debieran los ciudadanos estadounidenses escandalizarse tanto por los continuos desaguisados de Trump. ¿Acaso no hizo lo mismo Hillary Clinton  con los sangrientos hechos de Libia y Medio Oriente?

 El problema de Trump es que no disimula, no finge, se muestra franco y directo, y la frontera entre lo que sea verdad o mentira es muy sutil. Los otros políticos no, lo cual, en resumidas cuentas, los hacen más falsos y feos que Trump. Todos los políticos gringos son una mentira y un desparpajo de abusos. Nunca hubo debate político porque los dos están a la misma altura. Uno porque dice exactamente lo que piensa y siente (Trump) y el otro porque piensa y siente igual que Trump pero lo disimula. Lo calla. Uno tiene arrestos para decir las cosas, y al otro la senilidad para decirlas con tartamudeos.

Entre todas estas cosas hay un hecho irrefutable: la decadencia de los Estados Unidos. Todas las grandes naciones en decadencia eligen a los peores gobernantes y la vida ciudadana se va desdibujando paso a paso. Cunde la pobreza y la inestabilidad. Estados Unidos ya no es la primera potencia del mundo y en esa caída, en su bancarrota, se corre el riesgo de incendiar el mundo. Así como dijera Hitler, el perdedor: perderemos la guerra pero el mundo entero se irá con nosotros en un baño de sangre. Eso dejó el encuentro entre Trump y Biden: todo un desastre.




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jueves, 1 de octubre de 2020

Las leyes y las normas

Las leyes y las normas tienen la condición de ser generales, no contemplan las particularidades ni las excepciones.

 

LAS LEYES Y LAS NORMAS



Por Francisco Umpiérrez
fcoumpierrezblogspotcom

Las leyes y las normas tienen la condición de ser generales, no contemplan las particularidades ni las excepciones. Los latinos estamos acostumbrados a incumplir las normas o burlar las leyes cuando podemos hacerlo. Pero lo cierto es que el incumplimiento de las normas siempre lo realizan las minorías. Y lo peor: quieren justificar su incumplimiento. La base socio-psicológica de este comportamiento es la siguiente: poner los intereses individuales por encima de los intereses sociales.

Les pongo dos ejemplos elementales. Un amigo del mundo del trabajo me dijo una vez que en Viena lo habían multado con nada menos trescientos euros por cruzar un paso de peatón estando el semáforo en rojo. Argumentó que en ese momento no estaba pasando ningún automóvil. Pero la policía local no atendió a sus razones. Yo comprobé por propia experiencia cuando estuve en esa ciudad que cuando el semáforo estaba en rojo aunque no pasaran automóviles nadie cruzaba. A ese comportamiento lo debemos catalogar como civismo y cultura urbana. Yo he tenido a este respecto dos comportamientos erróneos: uno, cruzar la calle y hacerlo no por el paso de peatones, y dos, cruzar un paso de peatones cuando el semáforo estaba en rojo y cuando veía a los automóviles relativamente lejos. Dejé de hacerlo por dos razones: uno, mientras una madre o un padre educaba a su hijo a no cruzar el paso de peatones cuando el semáforo estaba en rojo yo lo hacía –dando una malísimo ejemplo –y dos, una vez crucé el paso de peatones en rojo corriendo porque se aproximaban los coches y un niño de siete años me secundó.

Las leyes y las normas no pueden analizarse ni valorarse atendiendo a las excepciones sino a las condiciones generales. La libertad, y esta idea se la debo a Hegel, es la libertad objetiva. Y la libertad es objetiva solo por medio de la existencia del Estado y de la ley. Analizar las leyes y las normas bajo el punto de vista de las condiciones particulares y excepcionales –puesto que siempre en todos los hechos sometidos a leyes y normas hay un sinfín de casos donde la ley no los refleja –implica caer en el error grave del individualismo y del subjetivismo. La pandemia ha puesto de manifiesto dos cosas: una, la necesidad de que en momentos de grave crisis  es necesario cambiar de manera profunda, y dos, que es necesario más Estado y, por consiguiente, más ley. La ley, repito, tiene el carácter de la generalidad y de la idealidad. Así que no ha lugar los casos particulares y accidentales. Debemos luchar en estos momentos por el triunfo de lo social y el arrinconamiento de las posturas individualistas y subjetivistas.




Publicado por La Cuna del Sol