jueves, 28 de mayo de 2020

George Floyd, una víctima más del discurso de odio racista de Donald Trump

El odio racial siempre ha estado vigente en los Estados Unidos pero, en estos últimos tres años ese sentimiento negativo hacia lo diverso se ha exacerbado con las peroratas rencorosas de este individuo enfermo, psicopático, que anda siempre con las incandescencias irresponsables en la boca.


GEORGE FLOYD, UNA VÍCTIMA MÁS DEL DISCURSO
DE ODIO RACISTA DE DONALD TRUMP


Por Luciano Castro Barillas. Escritor y analista político

La muerte del afroamericano George Floyd en Minneapolis, Minnesota, es otra muerte más originada por el prejuicio, el odio y el desprecio por la vida humana. No era para tanto. Era un hombre desarmado y tal vez haciendo locuras por el uso de estupefacientes, pero no opuso resistencia física incontrolable a la hora de su detención que pusiera en riesgo la integridad física de los policías. Estaba esposado, sometido y colocarle la rodilla en el cuello con una fuerza extrema fue excesivo, desproporcional y brutal. Pedía clemencia porque no podía respirar, porque sentía morirse. Y nadie lo escuchó, ninguno de los cuatro policías involucrados en el operativo le tuvo compasión. Fueron indiferentes. Este no es un asunto interno de los Estados Unidos como afirman algunos izquierdistas dogmáticos. Este asunto compete a toda la humanidad, a todos los seres humanos, que no debemos tolerar semejantes acciones de crueldad.

Ningún ser humano se merece esto en ninguna parte del mundo. Este tipo de acciones solo suceden en el actual Chile sublevado donde los policías tienen especial predilección por la extirpación de ojos. Pero al final, los verdaderos responsables de la muerte de Floyd no son los policías enajenados e insensibles. No. Es una vieja ideología racista de los esclavistas de los Estados Unidos desde la época colonial y que se fue heredando por siglos, hasta nuestros días. El triunfo de la lucha por los derechos civiles se quedó a medio camino, como una victoria pírrica, y que pide a gritos abrir un nuevo debate, el del siglo XXI, para que estas atrocidades sean superadas.

La segunda potencia del mundo con el actual inquilino de la Casa Blanca no se da cuenta que, paso a paso pero seguro, cabezas duras como Donald Trump están destruyendo a los Estados Unidos, cuyo pueblo grandioso fue siempre un ejemplo de trabajo, responsabilidad, puntualidad y solidaridad, pero con tal mala suerte que desde siempre, como en América Latina, los políticos son las personas de la peor categoría, como dijera el escritor Gore Vidal. Ya van cuarenta y ocho horas de disturbios en la ciudad de Minneapolis y el apacible río Mississippi se ve inquieto con sus aguas. La violencia está también en Los Ángeles con saqueos, quema de edificios, vehículos y cuanto bien está al alcance de los enardecidos ciudadanos.

La actuación brutal de la policía nunca podrá ser corregida mientras los jefes policiales y quienes los dirigen sean trogloditas, en tanto su política de seguridad pública sea concebida y diseñada por los oligarcas, jefes militares fascistas y políticos altamente corruptos, entre otros, y transitoriamente, Cabeza Dura Trump.

El odio racial siempre ha estado vigente en los Estados Unidos pero, en estos últimos tres años ese sentimiento negativo hacia lo diverso se ha exacerbado con las peroratas rencorosas de este individuo enfermo, psicopático, que anda siempre con las incandescencias irresponsables en la boca. Despotrica contra todo lo que signifique un riesgo a su reelección y contra quien le contradiga. Pero sus días de inquilino en la Casa Blanca están contados. Lo de hacer grande a los Estados Unidos nuevamente se le resbaló por los calzones con 40 millones de desempleados. Sus errores en la conducción del Estado son tantos que ya se ha perdido la cuenta.  Es asunto de tener paciencia pues va, definitivamente, para afuera, a desquitar sus frustraciones con su familia y sus empleados, pero ojalá lo hiciera con él mismo. El mundo estaría mejor.






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martes, 26 de mayo de 2020

Jugando con fuego: detener o no los tanqueros iraníes que van para Venezuela

La pregunta del momento es si las impertinencias e imprudencias de Trump y su equipo fascista impedirán realmente la llegada de los tanqueros iraníes, hecho ante el cual Irán ha sido enfático al advertir a los Estados Unidos que cualquier acción de piratería tendría una respuesta del gobierno islámico.


JUGANDO CON FUEGO: DETENER O NO
LOS TANQUEROS IRANÍES QUE VAN PARA VENEZUELA


Por Luciano Castro Barillas

Afortunadamente ya hay dos tanqueros fondeados en las terminales portuarias venezolanas y descargan en estos momentos diésel, gasolina y suministros para reactivar las máquinas involucradas en la refinación del petróleo, entre refacciones y químicos reactivos adquiridos por siempre en los Estados Unidos, país que durante más de un siglo se dio el lujo de consumir petróleo sin miramientos por ser adquirido a precios irrisorios y totalmente desventajosos para el pueblo de Venezuela, hidrocarburo casi regalado que creó un estilo de vida americano y una cultura del dispendio a costas de los países expoliados donde se saqueaba esta fuente de energía.

Pero los tiempos fueron cambiando muy lentamente y poco a poco conforme se fueron rompiendo los lazos del colonialismo flagrante los precios fueron más soberanos y pensados en beneficio de los auténticos propietarios y surgieron iniciativas institucionales internacionales, como la OPEP (de cuya organización es fundadora Venezuela) que llevaron al capitalismo a la primera Gran Crisis de la Energía en la década de los setenta y ochenta. Ahora, con la importación de gasolina y diésel de parte de Venezuela, con tantas y probadas reservas petroleras, las mayores del mundo; se trata de hacer ver que hay de por medio una flagrante incapacidad, bochornosa y ridícula, del gobierno bolivariano.

Lo que ha sucedido es que los USA y sus corifeos, coludidos para robar (si no el robo descarado de CITGO) y boicotear la producción petrolera y los precios, han llevado al límite a la industria petroquímica de Venezuela, cuya dependencia como primer rubro de exportación e ingreso ha perjudicado de tal manera la vida del pueblo venezolana acostumbrado -al menos sus capas medias- a vivir de una manera confortable. Los sectores populares del campo y la ciudad siempre pasaron grandes penas y no les sorprende mucho las actuales penurias. A la dependencia como primer rubro de exportación hubo después que sumarle la caída internacional de los precios del petróleo, negocio ya poco atractivo para la exportación, a menos que se tuviera, aunque de otro modo, una mentalidad entreguista y no propiamente de rentabilidad económica.

Pues, bien, lo que está en discusión en este momento no es la legalidad o ilegalidad de las acciones confiscatorias del gobierno de Donald Trump, quien a todas luces se ha perfilado y con méritos propios como el adalid de los grandes violadores del derecho internacional. Actúa al mismo nivel que Hitler: mentiras desembozadas y cinismo galopante. Este hombre tiene obvios padecimientos mentales cuya psicopatía pone en riesgo a cada paso la estabilidad y seguridad internacional. La pregunta del momento es si las impertinencias e imprudencias de Trump y su equipo fascista impedirán realmente la llegada de los tanqueros iraníes, hecho ante el cual Irán ha sido enfático al advertir a los Estados Unidos que cualquier acción de piratería tendría una respuesta del gobierno islámico.

Pero ¿cuál serían las acciones de Estados Unidos y las réplicas de Irán? Irán no quiere involucrarse en acciones militares defensivas, que podrían conducir a una guerra, dependiendo de las respuestas del país islámico, donde a la larga llevaría las de perder porque su potencialidad regional no se compara a la potencialidad estratégica de los Estados Unidos. Pero Trump está a las puertas de una elección y no hay mejor manera de mover los ánimos patrioteros de los estadounidenses que ver a su nación esgrimiendo el Gran Garrote y demostrando que contra los americanos nadie puede. Sin embargo, la mala gestión de la pandemia donde hay tantos muertos y contagiados de por medio no tiene contentos a muchos sectores que hace cuatro años favorecieron con su voto al señor Trump.

Está este hombre, pues en un gran dilema: si golpea Irán le dará sus cachetadas, no una guerra; y si no golpea defraudará a todos aquellos que lo consideran el Macho Man de nuestros días. Personalmente creo que cualquier acción de retención de los tanqueros debió haberse hecho con las primeras naves. Ya es una política, a mi entender, de hechos consumados. Los tres tanqueros restantes llegarán a puerto seguro sin ningún problema. Ninguno de estos tres países quiere conflictos pues las guerras son muy caras y ponen peor la economía. Entonces, por el momento, las cosas se irán quedando así, para el bien de todos. Es mejor reactivar la economía del mundo pues los Estados Unidos están ya en recesión y no es poca cosa tener a casi 30 millones de desempleados. Nadie, por muy desbordada que sea su irracionalidad, ve con buenos ojos una guerra en tiempos de hambre y enfermedad. Por muy demagogo que sea un líder político no podrá encontrar apoyo y persuadir a sus seguidores que es mejor el garrote que un plato de comida. Una eventual guerra será más adelante, en aciagos años venideros, con Rusia o China. Con Irán no. Ni con Venezuela, aunque ganas no le faltan al imperio para impedirles transmitir en FM.






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sábado, 23 de mayo de 2020

Entre bobos anda el juego: Guaidó y sus chicos malos son un fracaso

Quebrados, desencantados y rotos, pero sobre todo enormemente disgustados porque don Lucas del Cigarral (Guaidó) zafó bulto y les dijo que miraran como salían del asunto, porque al final, él ni los conocía.


ENTRE BOBOS ANDA EL JUEGO:
GUAIDÓ Y SUS CHICOS MALOS SON UN FRACASO


Por Luciano Castro Barillas

Este ridículo personaje venezolano, propio de la comedia del figurón del Siglo de Oro de las letras españolas, lo embobaron los halagos de los distintos presidentes europeos y latinoamericanos de derecha que le rendían pleitesía, por órdenes gringas, dándole la bienvenida con el protocolo debido en diversas capitales occidentales al nombre de: SEÑOR PRESIDENTE. Y realmente se lo llegó a creer, aunque inicialmente no era más que una burda maniobra política y un juego de los extremistas de la derecha parlamentaria.

De pocos sesos el hombre, pero de gran picardía y maña, dio por torpedear los ingentes esfuerzos de las autoridades venezolanas para sacar adelante a los 30 millones de ciudadanos que no pocas penas han pasado. Se confabuló a los pocos días descaradamente con los yanquis y los rasgos negativos de su personalidad, como don Lucas del Cigarral, afloraron espontáneos y nada sorprendentes: fealdad, avaricia, necedad, orgullo; pero sobre todo, tontera. Y hoy, ya muy cerca del bote donde indudablemente pasará varios años y a su vez bien debilitada su aparente invulnerabilidad pues los gringos le dijeron que contra ellos nadie puede, pasó este negro renegado, de la euforia a la depresión.

Los gringos ya no le confían nada porque todos sus compinches, empezando por El Chucky Iván Duque, varios paramilitares cuyos ideólogos siguen siendo Castaño y Uribe, unos narcotraficantes y unos gringos que han visto mucha tele de superhéroes y ahora metidos a la politiquería, los capturaron en las costas pedregosas de Venezuela, porque, navegando en costanera para no perderse en alta mar pues las brújulas que llevaban no marcaban bien el norte magnético, resulta que la propela de los motores fuera de borda empujaba las lanchas en retroceso y por eso fueron a encallar en esos pedreros. De veras, que Entre bobos anda el juego.

Hicieron la tirazón a tontas y locas y al advertir que les disparaba los soldados venezolanos con ametralladoras 60 y 50, verdaderamente, la vieron muy fea y cayeron en la cuenta que no es lo mismo ver al Soldado Rayan en la tele que oír los trancazos de verdad en esta tierra de Chávez y Padrino. Se rindieron y en calzones y sin zapatos se los llevaron muy amablemente a interrogarlos hasta sentir los ojos como huevos estrellados por días y días de no dejarlos dormir por tanto entrevista para ver en qué punto de su humanidad tenían el cerebro. Quebrados, desencantados y rotos, pero sobre todo enormemente disgustados porque don Lucas del Cigarral (Guaidó) zafó bulto y les dijo que miraran como salían del asunto, porque al final, él ni los conocía.

De los 200 mil dólares ofrecidos no pudieron cobrar ni uno solo y más bien salieron perdiendo porque los gastos iniciales los hizo su jefe de Silver Corporation con dinero propio y volvieron a abrir los ojos con gran esfuerzo de tanto no dormir y volvieron a concluir: ¡Entre bobos anda el juego! En fin, con este ameno y divertido relatar, espere la segunda entrega que se llamará: TRUMP JUGANDO CON FUEGO.





Publicado por La Cuna del Sol

viernes, 22 de mayo de 2020

China actualiza el “arte de la guerra” (híbrida)

El general chino Qiao Liang argumenta: "Si tenemos que bailar con lobos, no debemos bailar al ritmo de los Estados Unidos".


CHINA ACTUALIZA EL “ARTE DE LA GUERRA” (HÍBRIDA)


Por Pepe Escobar

En 1999, Qiao Liang, entonces coronel de la fuerza aérea en el Ejército Popular de Liberación, y Wang Xiangsui, otro coronel de alto rango, causaron un tremendo alboroto con la publicación de Unrestricted Warfare (La guerra sin restricciones): el plan maestro de China para destruir América.

La guerra sin restricciones, era esencialmente el manual del EPL para la guerra asimétrica: una actualización del Arte de la guerra de Sun Tzu. En el momento de la publicación original, con China aún muy lejos de su actual influencia geopolítica y geoeconómica, el texto era percibido como un plan con enfoque defensivo, lejos de la sensacionalista "destruir América" añadida al título en la edición  estadounidense en 2004

Ahora el libro está disponible en una nueva edición y Qiao Liang, como general retirado y director del Consejo de Investigación sobre Seguridad Nacional, ha resurgido en una entrevista bastante reveladora publicada originalmente en la edición actual de la revista Zijing ( Bauhinia) con sede en Hong Kong.

El general Qiao no es un miembro del Politburó con derecho a participar en la formulación de la política oficial. Pero algunos analistas con los que hablé están de acuerdo en que los puntos cruciales que él toca a título personal representan en buena medida el pensamiento del EPL. Analicemos algunos de los aspectos más sobresalientes.

Bailando con lobos

La mayor parte de su argumento se centra en las deficiencias de la capacidad manufacturera estadounidense: "¿Cómo puede Estados Unidos hoy querer librar una guerra contra la mayor potencia manufacturera del mundo mientras su propia industria está deteriorada?"

Un ejemplo, en referencia al Covid-19, es la capacidad para producir ventiladores: “De las más de 1,400 piezas necesarias para un ventilador, más de 1,100 deben ser producidas en China, incluido el ensamblaje final. Ese es el problema que tienen hoy los Estados Unidos. Tienen tecnología de punta, pero no los métodos y la capacidad de producción. Por consiguiente tienen que depender de la producción china".

El general Qiao descarta la posibilidad de que Vietnam, Filipinas, Bangladesh, India y otras naciones asiáticas puedan reemplazar la mano de obra barata de China: "Piensen cuál de estos países tiene más trabajadores calificados que China. ¿Qué cantidad de recursos humanos de nivel medio y alto se produjo en China en estos últimos 30 años? ¿Qué país está educando a más de 100 millones de estudiantes en los niveles secundario y universitario? La energía de todas estas personas aún está lejos de ser liberada para el desarrollo económico de China”.

El general Qiao, reconoce que el poder militar estadounidense incluso en tiempos de epidemia y dificultades económicas es capaz en todo momento de "interferir directa o indirectamente en la cuestión del estrecho de Taiwán" y encontrar una excusa para "bloquear y sancionar a China y excluirla de Occidente". Añade que, "como país productor, todavía no podemos satisfacer a nuestra industria manufacturera con nuestros propios recursos y depender de nuestros propios mercados para consumir nuestros productos".

En consecuencia, argumenta, es "bueno" que China participe en la causa de la reunificación, "pero resultará dañino si se hace en el momento equivocado". Solo podemos actuar en el momento adecuado. No podemos permitir que nuestra generación cometa el pecado de interrumpir el proceso del renacimiento de la nación china”.

El general Qiao sugiere: "No piensen que solo la soberanía territorial está vinculada a los intereses fundamentales de una nación. Otros formas de soberanía (económica, financiera, de defensa, alimentaria, de recursos, soberanía biológica y cultural) están todas vinculadas a los intereses y la supervivencia de las naciones y son componentes de la soberanía nacional”.

Para detener el movimiento hacia la independencia de Taiwán, "aparte de la guerra, otras opciones deben tenerse en cuenta. Podemos pensar en los medios para actuar en la inmensa zona gris entre la guerra y la paz, e incluso podemos pensar en medios más específicos, como el lanzamiento de operaciones militares que no conducirán a la guerra, pero que pueden implicar un uso moderado de la fuerza”.
En una formulación gráfica, el general Qiao piensa que “si tenemos que bailar con lobos, no debemos bailar al ritmo de los Estados Unidos. Deberíamos tener nuestro propio ritmo, e incluso tratar de romper su ritmo, para minimizar su influencia. Si el poder estadounidense está blandiendo el garrote, es porque ha caído en una trampa”.

En pocas palabras, para el general Qiao, “China primero debe dar prueba de determinación estratégica para resolver la cuestión de Taiwán, y luego paciencia estratégica. Por supuesto, la premisa es que debemos desarrollar y mantener nuestra fuerza estratégica para resolver la cuestión de Taiwán por la fuerza en cualquier momento”.

La pelea es a muerte

Ahora comparemos el análisis del general Qiao con lo que a estas alturas es el claro hecho geopolítico y geoeconómico de que Beijing responderá con la misma moneda a cualquier táctica de guerra híbrida desplegada por el gobierno de los Estados Unidos. La pelea, definitivamente, es en serio.

El supremo ejemplo de esto ha aparecido en un editorial sin reservas del Global Times: “Debemos tener claro que hacer frente a la coerción de los Estados Unidos será el enfoque clave de la estrategia nacional de China. Tenemos que mejorar la cooperación con la mayoría de los países. Se espera que los EE.UU intenten constreñir  las líneas del frente internacional de China, y debemos eliminar este complot estadounidense y hacer de la rivalidad entre China y los EE.UU un proceso de autoaislamiento de Estados Unidos”.

Un corolario inevitable es que la ofensiva desplegada para paralizar a Huawei será contrarrestada del mismo modo, apuntando a Apple, Qualcom, Cisco y Boeing, incluso incluyendo "investigaciones o suspensiones de su derecho a hacer negocios en China".

Por lo que, a efectos prácticos, Beijing ha develado públicamente su estrategia para contrarrestar las afirmaciones del tipo, "Podríamos cortar toda la relación", del presidente estadounidense Donald Trump.

Una matriz tóxica de racismo y anticomunismo es responsable del sentimiento anti-chino predominante en los Estados Unidos, que abarca al menos el 66% de toda la población. Instintivamente Trump lo ha aprovechado  y lo ha reempaquetado como su tema de campaña de reelección, totalmente aprobado por Steve Bannon.

El objetivo estratégico es ir tras China en todo el espectro. El objetivo táctico es forjar un frente anti-China en todo Occidente: otra instancia de cerco, estilo de guerra híbrida, centrada en la guerra económica.

Esto implica una ofensiva concertada, tratando de hacer cumplir los embargos y bloquear los mercados regionales a las empresas chinas. La guerra jurídica (Lawfare) será la norma. Incluso congelar los activos chinos en los EE.UU ya no es una propuesta descabellada.

Cada posible ramificación de la Ruta de la Seda, en el frente de la energía, puertos, la Ruta de la Seda de la Salud, interconexión digital, será un objetivo estratégico. Aquellos que soñaban con que el Covid-19 podría ser el pretexto ideal para un nuevo Yalta, uniendo a Trump, Xi y Putin, pueden descansar en paz.

La política de "Contención" se pondrá  a toda marcha. Un buen ejemplo de ello es el almirante Philip Davidson, jefe del Comando Indo-Pacífico, quien ha solicitado $ 20 mil millones para un "robusto cordón militar" desde California a Japón y la Cuenca del Pacífico, completo con "redes de ataque de precisión de alta supervivencia" a lo largo de la Cuenca del Pacífico y "fuerzas conjuntas rotacionales de avanzada" para contrarrestar la "amenaza renovada que enfrentamos en la competencia entre las grandes potencias".
Davidson argumenta que, "sin un disuasivo convencional válido y convincente, China y Rusia se verán envalentonadas a tomar medidas en la región para socavar los intereses estadounidenses".

Observemos lo que pasa el Congreso del Pueblo

Desde el punto de vista de amplios sectores del Sur Global, la extremadamente peligrosa incandescencia actual, o Nueva Guerra Fría, se interpreta mayormente como el final progresivo de la hegemonía de la coalición occidental en todo el planeta.

Sin embargo, el hegemón les exige abiertamente a muchas naciones que se posicionen una vez más en aquel imperativo de la guerra global contra el terrorismo, "estás con nosotros o contra nosotros".

En la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo, que comenzará este viernes, veremos cómo China se enfrentará a su principal prioridad: reorganizarse domésticamente después de la pandemia.

Por primera vez en 35 años, Beijing se verá obligado a renunciar a sus objetivos de crecimiento económico. Esto también significa que el objetivo de duplicar el PIB y el ingreso per cápita para 2020 en comparación con 2010 también será pospuesto.

Lo que debemos esperar es un énfasis absoluto en el gasto interno, y la estabilidad social, dejando de lado la lucha por convertirse en un líder mundial, aunque eso no significa pasarlo por alto completamente.

Después de todo, el presidente Xi Jinping dejó en claro a principios de esta semana que el "desarrollo y despliegue de la vacuna contra el Covid-19 en China, cuando esté disponible", no estará sujeto a la lógica de la Big Pharma, sino que "se convertirá en un bien público mundial. Esta será la contribución de China para garantizar la accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo". El Sur Global está prestando atención.

Internamente, Beijing impulsará el apoyo a las empresas estatales que son fuertes en la innovación y la toma de riesgos. China siempre desafía las predicciones de los "expertos" occidentales. Por ejemplo, las exportaciones aumentaron 3.5% en abril, cuando los expertos pronosticaron una disminución de 15.7%. El superávit comercial fue de $ 45.3 mil millones, cuando los expertos pronosticaron solo $ 6.3 mil millones.

Beijing parece identificar con claridad la amplia brecha entre Occidente, especialmente Estados Unidos, que se está hundiendo de hecho en el territorio de la Nueva Gran Depresión, y China que está a punto de reactivar el crecimiento económico. El centro de gravedad del poder económico mundial sigue moviéndose, inexorablemente, hacia Asia.

¿Guerra hibrida? ¡Venga!






Publicado por La Cuna del Sol

miércoles, 20 de mayo de 2020

Indocumentados en tiempos de pandemia

La pandemia del Covid-19 ha expuesto la dura realidad en la que viven los millones de trabajadores indocumentados en Estados Unidos, y nada lleva a pensar que después de todo esto su situación experimente algún cambio positivo, al contrario seguirán siendo explotados, perseguidos y deportados, como ha sucedido antes y ha estado sucediendo ahora en plena pandemia.   


INDOCUMENTADOS EN
TIEMPOS DE PANDEMIA



Para los millones de inmigrantes indocumentados que residen y trabajan en Estados Unidos, la llegada de la pandemia del Covid-19 ha significado un severo golpe a su ya precaria existencia. Aunado a los constantes ataques, a la criminalización, y amenazas de arrestos y deportaciones masivas por parte del gobierno de Donald Trump, que ha prometido limpiar el país, deshacerse de cuanto “illegal alíen” encuentre en su camino, ahora se suma la presencia de un enemigo invisible que amenaza con borrarlo de la faz de la tierra. Justamente cuando muchos trabajadores indocumentados esperaban con ansias el arribo de la primavera y se preparaban paro los trabajos propios de la temporada como la construcción, pintura y jardinería, es la cuarentena, sus medidas restrictivas y el daño colateral que ha provocado, lo que ha tocado a sus puertas.

Si en tiempos “normales”, tenían que vérselas con el odio antiinmigrante del trumpismo rabioso, racista y xenófobo, ahora les tocas enfrentarse a la furia letal de un microorganismo incontenible que ha provocado que les impongan cuarentenas y como consecuencia de ello, en muchos casos, la pérdida de su principal medio de subsistencia, el bendito trabajo, sin el cual sobrevivir en un país como Estados Unidos, se vuelve una tarea casi que imposible, ya que el trabajador indocumentado aunque pague impuestos, consuma y produzca no tiene derecho a reclamar beneficios laborales o recibir ayuda de los programas de asistencia social. Es un nadie explotado y excluido. Es una realidad que la pandemia ha acentuado mucho más.

Con la economía paralizada en un buen porcentaje, más la imposición de medidas restrictivas  para evitar que se propague el contagio, la vida del inmigrante indocumentado, que depende únicamente de su fuerza de trabajo para poder sobrevivir, se torna muy dramática, pues al no poder acceder al seguro de desempleo y quedar excluido de los paquetes de ayuda gubernamentales, no tiene más alternativa que arriesgarse ante cualquier posibilidad de empleo aun corriendo el peligro de ser una de la tantas víctimas de la enfermedad que ya ha causado serios estragos entre los trabajadores indocumentados.

Veamos lo que dice el Washington Post al respecto:

“El colapso de la economía estadounidense ocasionada por la pandemia del coronavirus ha puesto al descubierto las extremas vulnerabilidades de los trabajadores indocumentados, quienes desproporcionadamente son empleados en industrias que están experimentando despidos masivos como también en empleos de alto riesgo que mantienen la sociedad funcionando mientras muchos estadounidenses se autoconfinan en sus hogares.

Muchos de los indocumentados que trabajan en construcción, restaurantes y en otras industrias del sector de servicios ya han perdido sus trabajos. Otros, en industrias como la agricultura y la salud que han sido declaradas esenciales, se desempeñan en trabajos que por lo general requieren trabajar en espacios reducidos o interactuar con el público lo que los pone en riesgo de contraer la enfermedad.

A diferencia de los trabajadores estadounidenses, los inmigrantes indocumentados no pueden contar con la red de protección social sin pierden sus trabajos o se enferman. La mayoría no tienen seguro médico o acceso al pago por días de enfermedad, poniéndolos en riesgo al igual que las personas con las que entran en contacto. La mayoría no son elegibles para recibir los beneficios del seguro de empleo o los pagos en efectivo incluidos en el paquete de ayuda de $2 billones aprobado por el Congreso en marzo, incluso si pagan impuestos o sus hijos son ciudadanos estadounidenses”.

Ciertamente la pandemia ha expuesto las extremas vulnerabilidades del trabajador indocumentado, pero lo más terrible de todo esto es la injusticia, el trato inhumano que recibe, a pesar de ser un factor muy importante para el funcionamiento de la economía de los EE.UU, realizando labores que muchos ciudadanos estadounidenses rehúyen por considerarlas indignas, poco gratificantes y sin posibilidades de movilidad social. Las redadas de inmigración y ahora el coronavirus son un azote para el indocumentado, pero también lo son la ilegalidad, la explotación, la demonización y la persecución que sufren diariamente, y que a pocos realmente preocupa porque el trabajador indocumentado es un marginado que vive en las sombras, sin poder político y que únicamente sirve a la agenda política de personajes inescrupulosos, como el actual presidente y otros antes de él, así como a los grandes intereses económicos de los voraces empresarios que siempre han tenido a su disposición una mano de obra necesitada, dócil, barata y sin representación política a la que siempre será más fácil explotar y sacrificar cuando fuere necesario, pues al fin y al cabo son trabajadores sin rostro, sin legalidad que viven al margen del sistema.

La pandemia del Covid-19 ha expuesto la dura realidad en la que viven los millones de trabajadores indocumentados, y nada lleva a pensar que después de todo esto su situación experimente algún cambio positivo, al contrario seguirán siendo explotados, perseguidos y deportados, como ha sucedido antes y ha estado sucediendo ahora en plena pandemia.   






Publicado por La Cuna del Sol

lunes, 18 de mayo de 2020

Coronavirus en Guatemala: sesenta días y empezamos a contar

En fin, en dos meses aprendimos (pero ya lo sabíamos, no es que la pandemia nos haga superinteligentes) que las sabidurías y las construcciones colectivas y populares son más certeras y eficaces que las decisiones tomadas al más alto nivel, aunque quienes las toman y comunican digan que son doctores.


CORONAVIRUS EN GUATEMALA:
SESENTA DÍAS Y EMPEZAMOS A CONTAR


Por Andrés Cabanas

Se cumplieron dos meses desde el primer diagnóstico de COVID-19 en Guatemala y dos meses desde que el presidente Giammattei calificó la enfermedad como gripona y nos mandó a relajarnos a la playa.

En este breve-intenso-interminable periodo nos han confinado; nos han dicho que todo está bien y superamos la crisis; nos han vuelto a confinar porque parece que no todo está tan bien; nos endulzan los oídos haciéndonos creer que tenemos el mejor intensivo de Centroamérica (Parque de la Industria), que finalmente resulta ser otro fiasco gubernamental-institucional: no hay médicos suficientes, ni equipos de protección, ni camas, ni medicamentos, ni alimentación digna, ni contratos para médicas, ni ¡¡¡salarios!!!.

En dos meses aprueban una ampliación presupuestaria multimillonaria que no cubre las necesidades básicas, pero que tampoco empieza a llegar, y cuando lo haga será -para variar- con criterios clientelares. En tan poco tiempo nos dicen acarreados, mal portados, apeñuscados, conflictivos, esperpentos (casi salimos a descalificación/insulto por semana).

Al final de los dos meses, con solo mil casos diagnosticados, en el inicio de la fase ascendente de la epidemia (si es cierto, como afirman los epidemiólogos, que un pico de contagios puede llegar en la semana dieciséis, es decir, a mediados de julio) hemos visto el colapso del sistema de salud, ya sin espacios para atención, y el colapso del sistema de mentiras, medias verdades y ocultamientos que se construye desde la maquinaria de propaganda gubernamental.

SIN CONTROL DE LA CRISIS

El control de la crisis de la salud se perdió en poco tiempo (no existió) por tres razones principales, en mi opinión:

1. Falta de capacidad técnica y recursos del Ministerio de Salud.

2. Opacidad en el manejo de información y centralización de toma de decisiones en el Presidente, que impide la participación activa de otras instituciones y la sociedad.

3. Subordinación de la estrategia de contención de la enfermedad a los reclamos del empresariado organizado.

Además, en dos meses el gobierno pierde aceleradamente el control político. Mientras las decisiones tomadas favorecen y atienden demandas de empresariado organizado, diputados y alcaldes aliados, la sociedad ve que las ínfimas ayudas ofrecidas (por ejemplo, el bono familia de solo un mil quetzales) no llegan, y se restringen las posibilidades de trabajo.

Comercio popular, economía informal, trabajadores despedidos, pobladores de zonas urbanas periféricas, campesinas y campesinos resienten el doble rasero gubernamental (todo para los de arriba, nada para los de abajo) y la falta de priorización de sus necesidades.

Cuando más hacen falta instituciones creíbles, legitimadas, que enfrenten la crisis multidimensional construyendo consensos y grandes acuerdos, tenemos esto: funcionarios incapaces de ver más allá de sus intereses corporativos.

Lo preocupante es que, ante la pérdida de control político, el gobierno refuerce su proyecto autoritario, y quiera impedir la libre expresión de críticas y descontento, y la fiscalización de la labor de las instituciones del Estado.

LA SOLIDARIDAD SUPERA EL CONFINAMIENTO

En dos meses hemos aprendido también que la solidaridad puede más que la ineficiente y poco empática maquinaria gubernamental (las ollas comunitarias en varios municipios del país tienen capacidad de atender a miles de personas semanalmente); que la alimentación y quienes la proveen es un sector estratégico que no puede seguir siendo descuidado (al igual que las trabajadoras de salud); y que la fiscalización, la denuncia, la crítica argumentada (eventualmente apasionada) son fundamentales para sobrevivir, resistir y trascender este momento hacia mundos mejores (no es ilusión, es propuesta); que las comunidades empiezan a ejercer su administración propia (todavía de forma parcial y limitada) más apegada a las demandas de la gente.

Este puede ser un camino: autonomías territoriales, municipales y comunitarias, con decisiones:

1. Basadas en información actualizada (no la interpretación cambiante y alocada que este gobierno hace de datos muy parciales).

2. Adoptadas democráticamente a partir de consultas con todos los sectores, especialmente los prioritarios para enfrentar la crisis (campesinado, salud, comunicación, servidores públicos, comerciantes, comedores e iniciativas solidarias, tortillerías...) y los más vulnerables en términos de necesidades y demandas: economía informal, mujeres responsables de su familia, trabajadores despedidos, personas sin hogar y otras.

3. Que tengan en cuenta de manera indivisible la dimensión sanitaria y social de la crisis. Es decir, enfrentar la propagación del virus sin condenar a miles de personas a enfermedades derivadas del hambre o directamente a la muerte.

En fin, en dos meses aprendimos (pero ya lo sabíamos, no es que la pandemia nos haga superinteligentes) que las sabidurías y las construcciones colectivas y populares son más certeras y eficaces que las decisiones tomadas al más alto nivel, aunque quienes las toman y comunican digan que son doctores.






Publicado por La Cuna del Sol

miércoles, 13 de mayo de 2020

En el deporte de masas necesitamos volver a ver cuanto antes algo diferente

Ahora que nadie habla del enésimo partido del siglo y solo oímos hablar de los futbolistas por la reducción de sus ingresos, quizás sea la hora de evaluar críticamente  la realidad de alienación que tanto tiempo y espacio vital nos ocupó.


EN EL DEPORTE DE MASAS NECESITAMOS
VOLVER A VER CUANTO ANTES ALGO DIFERENTE

Por Paco Montllor Salens

Como casi en todo lo que nos rodea, ha bastado un virus malditamente contagioso y mortal, para acabar con los fastos deportivos y las grandiosas cuentas asociadas a su existencia.

El deporte espectáculo, el que congrega en un único impulso mediático a cientos de millones de personas y moviliza miles de millones en sociedades cada día más complejas, ha desaparecido de golpe de nuestras vidas.  Solo nos queda de él, el despropósito insultante de  la estupidez exhibicionista de ricos y famosos descerebrados deportistas, haciendo ostentosidad de sus lujosas viviendas y la resaca de noticias cada días más intrascendentes que mantienen los programas deportivos.

Ahora que nadie habla del enésimo partido del siglo y solo oímos hablar de los futbolistas por la reducción de sus ingresos, quizás sea la hora de evaluar críticamente  la realidad de alienación que tanto tiempo y espacio vital nos ocupó y, desde valores muy diferentes a los que progresivamente se han impuesto a lo largo de estos años en el mundo del deporte, empezar un nuevo ciclo que acabe derrumbando muchos de los, en este momento,  resquebrajados pilares del deporte en nuestra sociedad.

Si pasamos en muy pocos años del mens sana in corpore sano,  como máxima deportiva universal, a la realidad de los bolsillos llenos y el embrutecimiento cultural y social del complejo universo de lo que conocemos como deporte profesional, por qué no podemos soñar con que, aun en menos tiempo, todo cambie y el espectáculo y la práctica del deporte se constituya en un valor de salud, cooperación social y entretenimiento al alcance de todos los públicos.

Si buscamos la base material que nos trajo hasta aquí y atacamos  sus frágiles pies de barro para quitárnoslos de en medio, igual no es una tarea tan complicada, y resulta que tenemos más cerca de lo que nos pensamos el objetivo deseado.

Veamos:

Clubes con presupuestos multimillonarios que dependen casi en exclusiva  de los astronómicos contratos televisivos y publicitarios, que se generan en una  hiperglobalizada sociedad de consumo con referencias universales únicas, que hacen tan deseable un Madrid Barça en cualquiera de esas dos capitales como en Pekín o Sidney,  penden del fino hilo del mantenimiento o no de esos contratos.

Igualmente,  es muy probable que permanentes concentraciones de decenas  y cientos de miles de personas que llenan estadios y eventos deportivos se vean condicionadas durante mucho tiempo (p.ej.: no hay fecha para las Olimpiadas).

El mantenimiento de los más diversos patrocinios empresariales, en medio de un mundo inmerso en una profunda recesión económica de magnitudes aun incalculable, apunta como algo más que dudoso

¿Acaso es sostenible este modelo si fallan durante unos años estos factores?  Sin duda, no.   La base material que sustenta este modelo de deporte como negocio de unos pocos y alienación de muchos, tiene los días contados si la realidad que proyectan la inmensa mayoría de los análisis que se realizan, acaban siendo realidad.

Cambio de base material que, por necesidad, producirá una modificación en la superestructura; en la ideología y en el comportamiento de las masas, abriendo una oportunidad a la recuperación de valores muy diferentes en la práctica y el disfrute social del deporte.  No es una utopía, es una necesidad con la que debemos comprometernos y hacer todo lo posible para hacerla realidad.

Promovamos el deporte como espacio de cooperación y superación integral de las personas, desterremos la competitividad exacerbada, apartemos el consumismo de él y combatamos el alienante discurso forofo, y estaremos poniendo de nuestra parte para que los magnates/gansters del deporte negocio pierdan uno de sus nichos de negocio y relaciones sociales.

No basta con esto, ni de ninguna manera se dará este proceso alejado de la movilización general del pueblo por la defensa de sus derechos,  pero no dejemos de intentarlo también en el campo del deporte.





Publicado por La Cuna del Sol