jueves, 14 de febrero de 2019

Nadie puede saltarse por encima de la nueva situación mundial

Previamente hay que advertir que hablar de la nueva situación mundial es hablar de cuestiones vivas y siempre en movimiento, no de cuestiones inertes.


NADIE PUEDE SALTARSE POR ENCIMA DE
LA NUEVA SITUACIÓN MUNDIAL


Por: Enrique Muñoz Gamarra (*)

Bien sabemos que el curso de la historia es entre flujos y reflujos (ascensos y descensos), zigzagueante, pero, al fin y al cabo, siempre ascensionales, donde el movimiento como producto de la contradicción, es lo más importante.

Ante todo muestro aquí algunos hechos que han sido determinantes en la deriva actual del mundo, es decir, en la nueva situación mundial:

Primero, en 1956, tras la muerte de Stalin, la restauración capitalista en la URSS constituyéndose a partir de ahí en una ex URSS.

Segundo, en 1976, tras la muerte de Mao Tse-Tung, la restauración capitalista en China.

Tercero, en 1991 la implosión de la ex URSS.

A la par no debemos olvidar que las altas tasas de las ganancias capitalistas entre los años 1950-1970 hicieron ilusionarse a los apologistas del sistema para sostener que aquello iba ser constante y permanente. El jolgorio en Norteamérica era entonces muy grande.

Sin embargo el ciclo económico inaugurado inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra mundial no estaba establecido para toda la eternidad, aquello iba a llegar a un punto límite y, eso ocurrió precisamente en 1973.

A partir de entonces el sistema ingresaba a un ciclo económico largo de contracción y crisis que afectaría muy seriamente el desarrollo posterior del sistema capitalista mundial. Esto era muy claro sobre todo en el centro de este capitalismo que estaba ubicado en occidente, precisamente en Estados Unidos.

Para continuar previamente hay que advertir que hablar de la nueva situación mundial es hablar de cuestiones vivas y siempre en movimiento, no de cuestiones inertes.

En esto son muy importantes los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, momento en el que el entonces hegemon mundial (Estados Unidos) habiéndose percatado de los graves riesgos al que estaba asistiendo su omnímodo poder, decidió confrontarla.

Desde entonces, sin negar hechos similares anteriores, corrió mucha sangre en el mundo. Fueron genocidios con millones de muertos.

Así fue en Afganistán donde fueron aniquilados un millón de personas entre niños, ancianos, gente desarmada, etc. Allí los Estados Unidos hicieron estallar (abril de 2017) su más poderosa bomba convencional, no nuclear, al que con desparpajo llamaron 'Madre de todas las bombas".

En Irak el genocidio fue de 2.4 millones de personas y más de tres millones de refugiados.

En Libia cerca de 200, 000 muertos (aquí las cifras han sido escondidas).

En Siria los destrozos fueron terribles.

Y en Yemen hasta ahora se dice que son 100, 000 muertos. A Estados Unidos y Arabia Saudita, países agresores, poco les interesa la hambruna que han generado.

Ahora mismo Venezuela está en grave riesgo. El golpe de Estado esta aguantado. Los imperialistas estadounidenses están agazapados esperando el momento oportuno. Es más, América Latina está en grave riesgo. Es una región que puede incendiarse más pronto de lo que se imagina la CIA y el Pentágono.

En realidad los hechos fueron muy cruentos. Previamente es necesario aclarar que entre 1990 y 2000 ya había empezado a sentirse en las regiones asiáticas del planeta un fuerte desarrollo capitalista, en este caso muy notorio en China.

Entre los años 2001-2007 estaba ad portas la gran crisis económica. Su estallido fue en 2008 y se presentó como una gran depresión económica.

Además no olvidar que desde algunos años atrás estaba latente en el movimiento comunista internacional notorias debilidades orgánicas en los partidos comunistas que estaban siendo desbordadas por los acontecimientos mundiales.

Esta situación conjugada con todo lo que estaba sucediendo en el sistema de producción capitalista (producción caótica, sobreproducción de mercancías, sobreacumulación de capitales, etc.) condujo a un importante reajuste capitalista en el mundo.

E incurso en estos mismos hechos y al empuje de las leyes capitalistas que estaban encumbradas, se desato en las esferas productivas una verdadera hecatombe. La gran crisis económica se convirtió en un verdadero vórtice. Algunos economistas la llamaron aterrizaje forzoso. Esto por supuesto no puede pasarse por desapercibido.

El asunto es que la estructura económica del sistema capitalista mundial había sido envuelta en un huracán de cambios que aplastaban inmisericordemente antiguas estructuras del sistema unipolar (antiguo poder hegemónico).

En efecto, el vórtice fue la gran crisis económica del 2008 que estaba circunscrita en el ciclo económico largo de contracción y crisis iniciado en 1973 e inmersa en la segunda fase del sistema capitalista mundial (sistema imperialista).

Consecuentemente aquellos hechos condujeron a la bancarrota la economía estadounidense. En ese entonces era la máxima representante del sistema capitalista mundial. También las principales economías europeas sufrieron fuertes desastres.

En contraparte China empezaba a emerger como una importante potencia capitalista (2000 para adelante). El desarrollo capitalista había sido formidable. La manufactura había tenido un enorme desarrollo. Ya estaba concentrándose aquí un tercio del proletariado mundial. China estaba convirtiéndose rápidamente en la principal fábrica del mundo. Realmente esto era asombroso.

Y en Rusia había ocurrido un importante recambio geopolítico. La llegada de Vladimir Putin al poder en el año 2000 fue muy importante.

Posteriormente entre los años (2005-2007) las burguesías financieras de Rusia y China lograron entender lo latente que estaba la paridad estratégica. Habían concluido un importante balance de las potencialidades de sus armas disuasivas. En realidad era un importante balance geopolítico-militar.

Los hechos continuaban incursos en un fuerte proceso. De acuerdo a esto en 2010 ocurrió la implosión de la hegemonía mundial estadounidense. Aquello constituyó un extraordinario hecho geopolítico de enorme trascendencia mundial.

Sobre esta base emergieron tres superpotencias capitalistas (China, Estados Unidos y Rusia). Esto condujo en forma automática a la estructura multipolar en el sistema internacional.

Y lo más importante, al empuje de estos hechos se entretejió una nueva estructura económica del sistema capitalista mundial encabezada por China y seguidas por Estados Unidos, India, Japón, Alemania y Rusia. Esto indicaba que Estados Unidos había sido desplazado a un segundo lugar.

Así, los hechos fueron terminantes.

Entonces toda esta situación fue considerada por la moribunda burguesía financiera estadounidense como un humillante impasse, respondiendo inmediatamente con fuertes provocaciones y una cruenta carrera armamentística.

Sin embargo en ese mismo momento ya estaban imponiéndose en el plano internacional cuatro nuevas potencias militares mundiales (Rusia, Estados Unidos, China y la RPDC) que automáticamente originaron una nueva correlación de fuerzas. Una situación que fue claramente establecida tras la derrota militar estadounidense en la península coreana en octubre de 2017.

Y así, a partir de esos momentos los hechos internacionales empezaron a correr bajo este parámetro. En efecto, después de lo sucedido en la península coreana, Estados Unidos pasó a orientar su maquinaria bélica contra Rusia, China e Irán.

En realidad aquello indicaba una fuerte colisión entre las tres superpotencias capitalistas (China, Estados Unidos y Rusia). Los impasses que enfrentaban estaban volviéndose muy graves. En tanto la crisis económica seguía aplastando sus economías. Por supuesto, el gran provocador era Estados Unidos. Pero el poderío estadounidense había quedado en entredicho. Estaban en el ayer los tiempos en que él solo decidía los asuntos mundiales. Ahora para existir debía tranzar. Consecuentemente los hechos para los Estados Unidos eran aplastantes. Estaba en una situación absolutamente crucial.

Sin embargo la caduca burguesía estadounidense era renuente a esta nueva situación mundial. Se pavoneaba, por aquí y por allá, como si no hubiera pasado nada. Se creía una Diosa y hegemónica eterna.

Por supuesto al empuje de semejante hechos, nueva situación mundial y renuencia estadounidense a aceptar aquella situación, el mundo empezaba a refulgir, a encabritarse y a contornearse como queriendo advertir con indómita fuerza que nadie podía saltarse por encima de la nueva situación mundial, bajo cargo de ser barrida por la historia.

Sin duda vivimos tiempos históricos.

(*) Enrique Muñoz Gamarra: Sociólogo peruano, especialista en geopolítica y análisis internacional. Autor de los libros: "Coyuntura Histórica. Estructura Multipolar y Ascenso del Fascismo en Estados Unidos" e "Implosión de la hegemonía mundial estadounidense". Además es autor de más de 200 artículos publicados en varias páginas web y agencias de información digitales de diversos países. Su Página web es: www.enriquemunozgamarra.org






Publicado por La Cuna del Sol 
USA.

martes, 12 de febrero de 2019

¿Pueden Venezuela y sus vecinos ‎sobrevivir a la guerra que ya se anuncia?‎

Para poder enfrentar la crisis que desestabiliza Venezuela, al igual que las que ‎comienzan en Nicaragua y Haití, es necesario analizarla. Thierry Meyssan retoma en ‎este artículo las tres hipótesis que tratan de interpretarla y expone argumentos en favor ‎de una de ellas. También se refiere a la estrategia de Estados Unidos y a la manera de ‎afrontarla.


¿PUEDEN VENEZUELA Y SUS VECINOS ‎
SOBREVIVIR A LA GUERRA QUE YA SE ANUNCIA?‎


Por Thierry Meyssan

Venezuela se divide hoy entre la legitimidad del presidente de la República constitucionalmente electo, Nicolás Maduro, y la del presidente de la Asamblea Nacional, Juan ‎Guaidó. ‎

Guaidó se autoproclamó «presidente encargado de Venezuela», invocando los artículos 223 y ‎‎233 de la Constitución. Pero basta con leer ambos artículos para comprobar que no se aplican a ‎la situación existente en Venezuela y que no es posible invocarlos para legitimar la posición que ‎Guaidó pretende reclamar. A pesar de ello, Estados Unidos, los países del «Grupo de Lima» y ‎ciertos gobiernos de países miembros de la Unión Europea afirman que Juan Guaidó tiene derecho ‎a la función que pretende usurpar. ‎

Entre quienes respaldan al presidente Nicolás Maduro, algunos aseguran que Washington está ‎reproduciendo el derrocamiento de un gobierno de izquierda, según el modelo de lo que ‎Estados Unidos hizo contra el presidente chileno, Salvador Allende, en 1973, bajo la ‎administración de Richard Nixon. ‎

Otros, luego de ver las revelaciones de Max Blumenthal y Dan Cohen sobre el historial de Juan ‎Guaidó [1], piensan, al contrario, que se trata de una ‎‎«revolución de color», como las que ya vimos bajo la presidencia de George W. Bush. 

En todo caso, ante la agresión de un enemigo mucho más fuerte que nosotros es crucial ‎identificar sus objetivos y entender los métodos que utiliza. Sólo tienen posibilidades de sobrevivir ‎quienes sean capaces de prever los golpes que van a recibir. ‎

Tres hipótesis predominantes
Es completamente lógico que los latinoamericanos comparen lo que están viviendo a lo que ya ‎vivieron en el pasado, como el golpe de Estado de 1973 en Chile. Pero sería arriesgado para ‎Washington tratar de reproducir el escenario aplicado contra Chile hace 46 años. Sería un error ‎porque todo el mundo conoce hoy los detalles de aquella manipulación. ‎

Al mismo tiempo, la revelación de los vínculos de Juan Guaidó con la National Endowment for ‎Democracy (NED) y con el equipo del estadounidense Gene Sharp hace pensar en una «revolución ‎de color», y más aún teniendo en cuenta que ya hubo en Venezuela una operación de ese tipo, ‎en 2007, cuando terminó en un fracaso. Pero, una vez más, sería arriesgado para Washington ‎tratar de aplicar nuevamente un plan que ya fracasó hace 12 años. ‎

Para entender las intenciones de Washington, debemos empezar por conocer su plan de batalla. ‎

El 29 de octubre de 2001, o sea mes y medio después de los atentados registrados en ‎Nueva York y el Pentágono, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld creó una estructura ‎llamada Office of Force Transformation (Oficina de Transformación de la Fuerza) cuya misión ‎consistiría en revolucionar las fuerzas armadas estadounidenses, cambiar su mentalidad para que ‎respondiesen a un objetivo radicalmente nuevo tendiente a garantizar la supremacía de ‎Estados Unidos a nivel mundial. Rumsfeld puso esa tarea en manos del almirante Arthur ‎Cebrowski, quien ya había trabajado en la creación de una red digital que abarcaba todas las ‎unidades militares y había participado, en los años 1990, en la elaboración de una doctrina de la ‎guerra en red (Network-centric warfare) [2].‎

El almirante Cebrowski llegaba con una estrategia ya elaborada que presentó no sólo en el ‎Pentágono sino en casi todas las academias militares estadounidenses. A pesar de su importancia, ‎su trabajo interno en las fuerzas armadas no se conoció hasta que se publicó un artículo en la ‎revista Vanity Fair. La argumentación de Cebrowski fue publicada por su asistente, Thomas ‎Barnett [3]. ‎Por supuesto, esos documentos no son obligatoriamente fieles al pensamiento imperante en el ‎Pentágono, pensamiento que ni siquiera tratan de explicar, limitándose a justificarlo. En todo ‎caso, la idea principal es que Estados Unidos debe tomar el control de los recursos naturales de ‎la mitad del mundo, no para utilizarlos para sí mismo sino para estar en posición de decidir quién ‎podrá utilizarlos. Para lograr ese objetivo, tendrá que destruir en esas regiones cualquier poder ‎político que no sea el de Estados Unidos y acabar con las estructuras mismas de los Estados en ‎los países existentes en esas regiones. ‎

Oficialmente, nunca se inició la aplicación de esa estrategia. Pero lo que estamos viendo desde ‎hace 20 años coincide precisamente con lo que se describe en el libro de Barnett. ‎

Primeramente, en los años 1980 y 1990, tuvo lugar la destrucción de la región africana de los ‎‎«Grandes Lagos». Lo que se recuerda de aquello es el episodio del genocidio perpetrado en ‎Ruanda y sus 900 000 muertos, pero el hecho es que toda la región fue devastada por una serie de ‎guerras que arrojaron un total de 6 millones de muertos. Resulta sorprendente comprobar que, a ‎‎20 años de aquellos hechos, numerosos países de la región aún no logran restaurar su soberanía ‎sobre el conjunto de sus territorios. Ese episodio es anterior a la doctrina Rumsfeld-Cebrowski, ‎así que no sabemos si el Pentágono había previsto lo que allí sucedió o si concibió su plan ‎mientras destruía aquellos Estados. ‎

Posteriormente, en los años 2000 y 2010, vino la destrucción del «Medio Oriente ampliado», ya ‎después de la doctrina Rumsfeld-Cebrowski. Por supuesto, es posible creer que lo sucedido en ‎esta otra región fue una sucesión de intervenciones «democráticas», de guerras civiles y de ‎revoluciones. Pero, además de que las poblaciones implicadas cuestionan la narración dominante ‎de esos acontecimientos, también podemos comprobar en este caso que las estructuras de los ‎Estados fueron destruidas y que no ha sido posible restaurar la paz después del fin de las ‎operaciones militares. Actualmente, el Pentágono está retirándose del «Medio Oriente ‎ampliado» y se prepara para desplegarse en la «Cuenca del Caribe». ‎

Una buena cantidad de elementos demuestran que nuestra comprensión anterior de las guerras de ‎George W. Bush y de Barack Obama era incorrecta y que esos mismos elementos corresponden a ‎la perfección con la doctrina Rumsfeld-Cebrowski. Esta lectura de los hechos no es por tanto ‎resultado de una coincidencia con la tesis de Barnett y nos obliga a revisar bajo otro ángulo todo ‎lo que hemos visto. ‎

Si adoptamos esta manera de pensar, tenemos que plantearnos que el proceso de destrucción de ‎la Cuenca del Caribe comenzó con el decreto del presidente Barack Obama, emitido el 9 de marzo ‎de 2015, según el cual Venezuela amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos de ‎América [4]. Puede parecer que eso pasó hace mucho tiempo, pero no es así. Basta recordar que ‎el presidente George W. Bush firmó la Syrian Accountabilit Act en 2003, pero las operaciones ‎militares contra Siria comenzaron 8 años más tarde, en 2011. Era el tiempo que necesitaba ‎Washington para crear las condiciones necesarias para la agresión. ‎

Los ataques contra la izquierda anteriores a 2015
Si este análisis es correcto tenemos que plantearnos que los acontecimientos anteriores a 2015 –‎el golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, el intento de revolución de color ‎de 2007, la Operación Jericó en febrero de 2015 y las primeras guarimbas ‎ [5]‎ respondían a una ‎lógica diferente, mientras que lo sucedido después (el terrorismo de las guarimbas, en 2017) ‎es parte del plan actual. ‎

Mi reflexión se basa también en el conocimiento que he acumulado sobre esos elementos. ‎

Por ejemplo, en 2002 publiqué un análisis del golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez y ‎relataba el papel de Estados Unidos detrás de FEDECAMARAS –la organización de los patrones ‎venezolanos [6]. El presidente Hugo Chávez quiso verificar lo que yo había escrito y envió dos ‎emisarios a verme en París. Uno de ellos fue promovido a general y el otro es hoy una de las ‎principales personalidades de la República Bolivariana. El fiscal Danilo Anderson utilizó mi trabajo ‎en sus investigaciones y fue asesinado por la CIA en 2004. ‎

Por otro lado, en 2007, estudiantes trotskistas iniciaron un movimiento contra la decisión de ‎no renovar la licencia de RCTV, una estación de radio y televisión que transmitía en Caracas. Hoy ‎sabemos, gracias a Blumenthal y Cohen, que en aquella época Juan Guaidó ya estuvo implicado en ‎aquel movimiento y que recibió entrenamiento de discípulos del teórico de la no violencia Gene ‎Sharp. En vez de reprimir los excesos de aquel movimiento, lo que hizo el presidente Hugo ‎Chávez –en ocasión de la firma de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ‎‎(ALBA), el 3 de junio– fue leer a los participantes un artículo que yo escrito sobre Gene Sharp y su ‎concepción de la no violencia al servicio de la OTAN y de la CIA [7]. Al darse cuenta de que habían sido manipulados, ‎numerosos manifestantes abandonaron la protesta. Sharp trató de negar torpemente los hechos, ‎escribiéndole al presidente Hugo Chávez y a mí mismo. Y logró crear cierta confusión en el ‎seno de la izquierda estadounidense, donde era visto como una personalidad respetable y ‎no vinculada al gobierno de Estados Unidos. El profesor Stephen Zunes asumió la defensa de ‎Sharp pero, ante el peso de las pruebas, Sharp acabó cerrando su instituto y dejando el espacio a ‎Otpor y al Canvas [8].‎

Volvamos ahora al periodo actual. Por supuesto, el reciente intento de asesinato contra el ‎presidente Nicolás Maduro hace pensar en todo lo que se hizo para acabar con el presidente ‎chileno Salvador Allende. También es cierto que las manifestaciones convocadas por el presidente ‎de la Asamblea Nacional Juan Guaidó hacen pensar en una revolución de color. Pero eso ‎no contradice mi análisis. Hay que recordar que en Libia hubo un intento de asesinato ‎contra Kadhafi poco antes del inicio de las operaciones militares contra la Yamahirya. ‎En Egipto, cuando los discípulos de Gene Sharp dirigieron las primeras manifestaciones contra ‎el presidente Hosni Mubarak, incluso distribuyeron una versión en árabe del manual que ya habían ‎utilizado en otros países [9]. Sin embargo, como lo demostraron los acontecimientos posteriores, en Egipto ‎no se trataba de un golpe de Estado ni de una revolución de color. ‎

Prepararse para la guerra
Si mi análisis es correcto –y por ahora todo parece indicar que sí lo es– hay que prepararse para ‎una guerra, no sólo en Venezuela sino en toda la Cuenca del Caribe. Nicaragua y Haití también ‎están desestabilizados. ‎

Esa guerra será impuesta desde el exterior. Su objetivo ya no será derrocar gobiernos de ‎izquierda para reemplazarlos por los partidos de derecha, aunque así lo indiquen las apariencias. ‎En el desarrollo de los acontecimientos se perderán las distinciones entre esos bandos. Poco ‎a poco, todos los sectores de la sociedad se verán amenazados, sin distinción de ideología ni de ‎clase social. ‎

Asimismo, los demás países de la región no podrán mantenerse al margen para escapar a la ‎tempestad. Los que crean que lograrán protegerse sirviendo de base de retaguardia a las ‎operaciones militares también serán parcialmente destruidos. Deben saber que, aunque la prensa ‎raramente menciona esto, ciudades enteras han sido arrasadas en la región de Qatif, en Arabia ‎Saudita, a pesar de que ese país es el principal aliado de Washington en el «Medio Oriente ‎ampliado». ‎

Según el esquema ya visto en los conflictos de la región africana de los Grandes Lagos y en el ‎Medio Oriente ampliado, esa guerra se desarrollaría por etapas:
- En primer lugar, destrucción de los símbolos del Estado moderno, con ataques ‎contra monumentos históricos o museos dedicados a la memoria de Hugo Chávez. Son acciones ‎que pueden no causar víctimas pero que atentan contra la conciencia colectiva de la población.

- Introducción de armas y financiamiento para la organización de “manifestaciones” que acabarán ‎en actos de violencia. La prensa dominante divulgará a posteriori explicaciones imposibles de ‎verificar sobre los crímenes, que serán atribuidos al gobierno como actos de represión contra ‎pacíficos manifestantes. Como lo que se busca es sembrar la división, es importante que ‎la policía crea haber sido tiroteada por la multitud y que la multitud crea al mismo tiempo que ‎la policía ha disparado contra ella.

- La tercera etapa consiste en organizar sangrientos atentados por todo el país. Eso requiere muy ‎pocas personas, basta con dos o tres equipos que circulen a través del país ‎[Este esquema ya fue utilizado con éxito contra Libia y Siria.]]‎.

- Sólo entonces será útil el envío de mercenarios extranjeros. En las guerras más recientes, ‎Estados Unidos envió a Irak y Siria al menos 130 000 extranjeros, a los que se agregaron unos ‎‎120 000 elementos armados locales. Se trata de ejércitos muy numerosos pero mal entrenados. ‎

El ejemplo de Siria demuestra que es posible defenderse. Pero hay medidas que deben adoptarse ‎urgentemente:

- Por iniciativa del general Jacinto Pérez Arcay y del presidente de la Asamblea Nacional ‎Constituyente, Diosdado Cabello, oficiales superiores venezolanos ya estudian las nuevas formas de lucha (la guerra ‎de 4ª generación). Pero sería importante enviar delegaciones militares a Siria para que sus ‎miembros puedan comprobar en el terreno cómo se desarrollaron los acontecimientos. Esto es ‎muy importante ya que este tipo de guerra no se parece a las anteriores. Por ejemplo, ‎en Damasco –la capital siria– la mayor parte de la ciudad está intacta, pero algunos barrios están ‎totalmente devastados, como Stalingrado después de la arremetida de los nazis. Eso implica el uso ‎de técnicas especiales de lucha.

- Es fundamental instaurar la unión nacional entre todos los patriotas. El presidente debe lograr ‎una alianza con la oposición nacional e incluir en su gobierno a algunos de sus líderes. ‎No se trata de encontrar o no simpático al presidente Maduro. Lo que se impone en la actual ‎coyuntura es luchar junto a él para salvar el país.

- El ejército debe formar una milicia popular. En Venezuela ya existe una, con unos 2 millones de ‎combatientes, pero no parece estar entrenada. Los militares rechazan generalmente la idea de ‎poner armas en manos de los civiles, pero los habitantes de un barrio son los más indicados ‎para defenderlo, precisamente porque conocen a todos sus habitantes.

- Será necesario emprender importantes trabajos de fortificación alrededor de los edificios del ‎Estado, de las sedes de los cuerpos armados y de los hospitales, en aras de garantizar su ‎seguridad a toda costa. ‎

Son medidas que deben adoptarse urgentemente, sobre todo porque concretarlas es complicado ‎y lleva tiempo… y el enemigo está ya casi listo.


[1] “The Making of Juan Guaidó: US Regime-Change Laboratory Created Venezuela’s Coup ‎Leader”, Max Blumenthal y Dan Cohen, ‎‎Grayzone Project, 29 de enero de 2019.

[2] Transforming Military Force: The Legacy of Arthur ‎Cebrowski and Network Centric Warfare, James R. Blaker, Greenwood, 2007.

[3] The Pentagon’s New Map, Thomas P.M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004.

[4] “Declaración de Emergencia Nacional con respecto a Venezuela”, “Orden Ejecutiva – Bloqueo de Propiedades y ‎Suspensión de Entrada a Personas que Contribuyen a la Situación en Venezuela”, por Barack Obama, Red Voltaire , 9 de marzo de ‎‎2015.

[5] Las guarimbas fueron protestas callejeras cuyos participantes comenzaban a ‎perpetrar actos de violencia extrema. Nota de la Red Voltaire.

[6] «Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo ‎de 2002.

[7] «La Albert Einstein Institution: ‎no violencia según la CIA», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 10 de febrero de 2005.

[8] «Impérialistes de droite et impérialistes de gauche », ‎por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 25 de agosto de 2008.

[9] «El manual estadounidense para la realización de una revolución ‎‎“de color” en Egipto», Red Voltaire, 25 de mayo ‎de 2011.





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

lunes, 11 de febrero de 2019

Normalidad real, el arroz con mango de Faller y la invasión “humanitaria”

Washington optó por el caos total, por destruir a la nación, convencido que nada puede esperar de las “fuerzas” opositoras. Por ello trata de estrangular al país financiera y económicamente, e impedir que se consigan medicinas y alimentos. Por eso, en 2015 Estados Unidos –con Barack Obama en el gobierno- declaró a Venezuela una amenaza inusual y que en el país hay una crisis humanitaria y que se requiere ayuda humanitaria,


NORMALIDAD REAL, EL ARROZ CON MANGO DE FALLER
Y LA INVASIÓN “HUMANITARIA”


Por Álvaro Verzi Rangel

Hay total normalidad en las calles de Venezuela y los millones de supuestos adherentes al golpe de EEUU y su escudero Juan Guidó no aparecen sino en los titulares de los grandes medios hegemónicos y en el bombardeo de los fake-news por las redes sociales, mientras la diplomacia de Washington y la Unión Europea cosechan fracaso tras fracaso.

Pero sí los que pasean por las calles de las principales ciudades venezolanas son los fantasmas de Irak, Libia y Siria. Según el periodista mexicano Luis Hernández Navarro, son el espejo en el que líderes políticos y sociales venezolanos se miran y ven a su país, la referencia obligada para analizar las amenazas de intervención militar por parte del presidente estadounidense Donald Trump y sus cómplices.

Washington optó por el caos total, por destruir a la nación, convencido que nada puede esperar de las “fuerzas” opositoras. Por ello trata de estrangular al país financiera y económicamente, e impedir que se consigan medicinas y alimentos. Por eso, en 2015 Estados Unidos –con Barack Obama en el gobierno- declaró a Venezuela una amenaza inusual y que en el país hay una crisis humanitaria y que se requiere ayuda humanitaria,

Es el prolegómeno de una nueva intervención militar, al estilo de la masacre en Panamá en 1989, con la excusa de desaloja a Manuel Noriega, o como la invasión genocida a. Libia e Irak, deastanado  una tormenta en el  Caribe (donde no hay desiertos), o una intervención similar a la más reciente del escenario sirio

Y por ello plantean tres puntos de recolección de medicinas y alimentos de la publicitada “ayuda alimentaria. La meta es deteriorar las condiciones de vida de la población de tal forma que podría precipitarse una rebelión popular y el resquebrajamiento de la unidad militar, con lo la fuerza multilateral (tras la que se escudan las tropas estadounidenses) estaría en posibilidades de entrar en Venezuela. La duda es si podrán hacerlo.

Para lograrlo los altos mandos castrenses estadounidenes han viajado a Colombia y Brasil. Los puntos de entrada posibles son las fronteriza ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera sur de Venezuela con Brasil (Roraima) o en el noriente desde las islas de Curazao o Aruba, lo que permitiría accionar desde la región nororiental.

Los delirios de dominación planetaria, que no solo son de Trump, incluyó en los últimos años en nuestra región una variedad de quiebres constitucionales (Zelaya, Lugo, Dilma Rousseff), terror financiero,  acciones encubiertas, ejércitos mercenarios, invasiones, asesinato político o magnicidio. Incluso Guaidó anunció que la coalición bipartidista estadounidense que lo apoya estaría dispuesta a solicitar y autorizar el ingreso de “una fuerza internacional para restituir el orden constitucional” en Venezuela y “proteger la vida de nuestros ciudadanos”.

Cualquier guerra global no tendría asidero sin el control de materias primas, y América latina es rica en níquel, litio, cobre, petróleo, gas, y aun tiene una plutocracia y elite política sumisa a las órdenes de Washington, que le cubre las espaldas, convirtiéndose en ejecutores materiales del golpe de Estado.

El economista Marcos Roitman señala que si el triunfo inesperado de las izquierdas pone en entredicho su control, el dispositivo entra en liza. Sociedades dependientes tecnológica, militar e industrialmente con 70% de las importaciones provenientes de EEUU, son un blanco fácil. Estrangular la economía, provocar desabastecimiento, mercado negro e inflación es tarea simple.

Basta con pedir el pago por adelantado de las importaciones para vaciar las arcas públicas y provocar una crisis inflacionaria. Asimismo, patrocinar el abandono de multinacionales del territorio y cerrar sus filiales acaba desangrando la economía. La falta de repuestos, productos de primera necesidad, pasta de dientes, jabón, papel higiénico, medicamentos antes en abundancia, desaparecen del mercado. Y aparce l llamamiento a las fuerzas armadas al golpe restaurador.

Hay diferencias con golps angtriores, ya que hoy el factor exterior se estrena como determinante y articulador del golpe de Estado. Países extranjeros y un personaje irrelevante y desconocido es proclamado presidente interino. Sin control del territorio, sociedad a la cual gobernar, instituciones a la cual administrar, ni las fuerzas armadas, en definitiva sin poder, es elevado a la presidencia.

Hoy, en Venezuela, no se trata de derrocar un gobierno legítimo, sino desintegrar el país para que EEUU pueda seguir soñando con el control del mundo, cuyas miras están en China, el gigante asiático que le amenaza..

N esta guerra de quinta generación, la mentira, la manipulación informativa, los factores emocionales y sicológicos cobran un papel fundamental para crear un imaginario colectivo de hacer creer que hay un poder dual. Pero héte aquí que ni la Organización de Estados Americanos ni la Unión Europea han logrado la unidad para ratificar al golpista. Sólo 16 de sus 34 miembros apoyan el discurso del nefasto procónsul Luis Almagro desde la OEA.

Roitman recuerda decenas de asesinatos políticos U(más de 200 en 2014 y 2017 años del terror callejero), entre cuyos responsables se encuentra Leopoldo López. En la “alianza” golpista mundial están la socialdemocracia, liberales, conservadores y el complejo industrial-financiero-militar, para nada interesados en el diálogo, la paz, ni las elecciones.Ell punto de inflexión fue el rechazo –por órdenes de Washington-  a firmar los acuerdos para configurar un calendario de diálogo y elecciones entre gobierno y la oposición (MUD) celebrado en República Dominicana..

El almirante Faller, Rusia, China y un arroz con mango de la guerra fría

Resultado de imagen para almirante fallerEl jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig Faller, en una lección geopolítica digna de la guerra fría, afirmó que Rusia representa una amenaza para la seguridad de América Latina,

Maduro señaló que la crisis humanitaria que se proclama por los medios masivos de (des)información, es una farsa. “Venezuela tiene problemas, como cualquier otro país. Es más, en algunos casos no tenemos algunos problemas que tienen países donde gobierna el neoliberalismo. Pero todo el montaje de la crisis humanitaria viene del Comando Sur de Estados Unidos desde el año 2014. ¿Para qué endilgarnos una crisis humanitaria fabricada a nivel mediático? Para justificar una ‘intervención humanitaria’, entre comillas”, añadió.

Faller señaló que su máxima preocupación es Venezuela, donde “el ilegítimo gobierno de Maduro mata de hambre a su pueblo usando los alimentos como armas, mientras generales corruptos son recompensados con dinero del tráfico ilegal de drogas, recurso del petróleo y negocios, todo a expensas de la población y los militares de tropa”. Añadió que estados externos están expandiendo su influencia  en el hemisferio occidental.

“Con Rusia, todo es posible. La estrategia de defensa nacional destaca la competencia con Rusia y China específicamente como áreas de enfoque. Realmente nos hemos alineado y hemos pensado mucho, planeado y dotado de recursos para eso. Aunque diferentes casos. China es una potencia económica en ascenso, y tiene un interés económico y comercial legítimo en todo el mundo. Sin embargo, no siguen las reglas”, señaló.

Rusia, por otro lado, es casi, ya sabes, es un oso herido que está simplemente atacando, y no podía predecir lo que hará, y no querría hacerlo. Hemos visto lo que han hecho, y creo que tenemos que estar preparados para lo que pueda suceder en el futuro, dijo a la periodista Carla Babb de la Voz de América,  el servicio de radio y televisión internacional del gobierno de los Estados Unidos..Resultado de imagen para almirante faller con voz de america

Siguiendo con su discurso de los años 1990, dijo que hay algunos ejemplos evidentes de países que no son democracias, como Cuba, Venezuela, Nicaragua para nombrar los tres ejemplos más evidentes, “y lo que hay en común en estos casos es la influencia de Rusia, Cuba y, en cierta medida, China, y por lo tanto la importancia de la democracia y la importancia de mi papel, apoyando a nuestros diplomáticos, hablamos de la diplomacia de diez centavos, información, militar y económica”.

Maduro afirmó que el planteado por los jerarcas estadounidenses es un esquema de interpretación propio de la guerra fría, en donde todos los conflictos parecían tener detrás la confrontación entre la Unión Soviética y EEUU.

“El conflicto venezolano tiene 200 años. Existe antes de que existiera la Unión Soviética o la Federación Rusa, o de que existiera la República Popular China. Viene desde (el libertador Simón) Bolívar”, afirmó: “Es el conflicto entre las ideas independentistas de libertad y soberanía de nuestros libertadores versus las ideas imperialistas”, dijo en entrevista con el diario La Jornada de México.

Faller trató de explicar su arroz con mango (combinación que resulta incongruente, según los caribeños): Cuando miras a dónde todo converge, especialmente Cuba y Rusia, aquí hay un juego largo que es muy importante. Tenemos que estar presentes en el campo para jugar ese juego, para hacer una analogía deportiva, dijo el almirante a la periodista de la Voz de América.

“He estado en Colombia – socios maravillosos, muy dispuestos. Tenemos muy buenas iniciativas en la dimensión de militares a militares y esta semana iré a Brasil, donde buscaremos desarrollar esa asociación y fortalecerla aún más”, dijo.

La periodista le señaló (información falsa, también) que hay una ruta que Venezuela había bloqueado y que Colombia esperaba utilizar para la ayuda humanitaria. ¿Ha pedido su homólogo colombiano asistencia potencial si eso continúa bloqueado?, le preguntó al comandante que corroboró “el abyecto sufrimiento del pueblo venezolano” desde el buque hospital Comfort de la Marina de EEUU, en alta mar.

“La firme respuesta fue que Colombia tiene una fuerza de seguridad extremadamente capaz, una fuerza militar y un gobierno democrático que respetamos y que están trabajando muy duro para aliviar la situación. (…) Estuve cerca de la frontera en el USNS Comfort y vi de primera mano el abyecto sufrimiento del pueblo venezolano. Por eso, apoyamos a USAID y nuestros esfuerzos liderados por el Departamento de Estado, y a Colombia, y si es necesario, trabajaremos arduamente para concentrarnos en eso”, dijo sin sonrojarse.

Y Faller dio más detalles: Si ponemos atención en el mapa y observamos dónde están invirtiendo China y Rusia, ya hemos hablado de Nicaragua, Cuba y Venezuela. En Nicaragua, Rusia tiene un centro de lucha contra el terrorismo y el crimen organizado que realmente, opino, tiene motivos cuestionables. Y están invitando a socios para educarlos. No he asistido al curso, ni lo haré nunca. No conozco el valor de esa educación, y estoy seguro de que no está a la par con la de EE.UU. No sé qué otros propósitos podría tener ese centro, y estoy seguro de que no son todos propósitos ingenuos y benignos. Así que ese es un ejemplo.

“Y luego mira el mapa de donde China está invirtiendo en importaciones. A ambos lados del Canal de Panamá, y la infraestructura tecnológica relacionada con Panamá y el Canal de Panamá son un par de áreas de preocupación. Y luego, más abajo, hay algunas inversiones en algunas estaciones espaciales estratégicas y otras”, como Argentina, exactamente.

Siguiendo el libreto, la periodista lo insta a hablar sobre Irán y sobre las declaraciones del secretario de Estado Mike Pompeo sobre la presencia de células activas del Hezbolá libanés en Venezuela. Faller le respondió que el brazo largo del crimen iraní está en todas partes del mundo y su sustituto, el Hezbolá libanés, está justo al final de ese brazo (…) “Al secretario de Estado, le tengo el mayor respeto, él dice la verdad con energía”, agregó.

“Están en nuestro vecindario,  tan conectado culturalmente: valores, principios democráticos, por tierra, mar, espacio, ciberespacio, por lo que cada vez que sus amenazas están tan cerca, las amenazas para nuestros vecinos nos afectan aquí en casa”, señaló el amirante, quien apurado por la periodista ara que mencionara las posibles amenazas de Hezbolá en América Latina y el Caribe. “¿Los ha visto tratando de calentar el ambiente y recaudar fondos?, le preguntó.

Faller, un observador de cercanías, señaló que “Hay una conexión de recaudación de fondos con el Hezbolá libanés que se utiliza en algunas de las regiones de Sudamérica, la región de la triple frontera, como se llama en Brasil y Paraguay, y lo hemos observado muy de cerca”.

Mientras, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China mostró su apoyo para encontrar una solución pacífica a la situación que vive Venezuela. “Los asuntos de Venezuela deben ser resueltos por su pueblo en el marco de la Constitución y la ley a través de un diálogo pacífico y la vía política”.

En un comunicado divulgado a última hora del viernes la portavoz de Exteriores, Hua Chunying, señaló que “solo de esta manera se puede lograr la paz y la estabilidad a largo plazo en Venezuela”.

*Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

viernes, 8 de febrero de 2019

La UE, peón de la estrategia de Trump: Latinoamérica y el Caribe buscan soluciones pacíficas

La UE está en Uruguay haciendo control de daños luego de su vulgar subordinación a la política de Trump (quién públicamente los desprecia). Hay nulas posibilidades de que logren una mediación neutral, al contrario, intentan dinamitar la iniciativa de México y Uruguay, señaló G. Borges Revilla, de Operación Verdad.


LA UE, PEÓN DE LA ESTRATEGIA DE TRUMP:
LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE BUSCAN SOLUCIONES PACÍFICAS


Por Aram Aharonian

La Unión Europea mostró en Montevideo sus cartas belicistas e injerencistas, y bombardeó las posibilidades de una salida democrática y negociada a la crisis de Venezuela, mientras el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó  amenazó con una intervención extranjera en Venezuela si el gobierno de Nicolás Maduro continúa rechazando el ingreso de la llamada ayuda humanitaria.

El tuit aguanta todo. Uno del presidente-fantasma que intenta gobernar por mandato de Washington, señaló que “el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (apócrifo, en el exilio) autoriza coalición militar internacional en misión de paz para lograr la ayuda humanitaria, con fundamento al principio de Responsabilidad de Proteger”. Un presidente autoproclamado se basa en una seudorresolución de un tribunal que no existe. Posverdad total.

El denominado Grupo de Contacto Internacional (GCI) que debatió este jueves en Montevideo un plan sobre la crisis venezolana emitió una declaración donde promueve “elecciones presidenciales libres, transparentes y creíbles de acuerdo a la constitución venezolana… en el menor tiempo posible”, impulsada por la Unión Europea (UE).

Ocho países del bloque europeo y cinco de América Latina se reunieron en la torre presidencial de Montevideo con el fin de “contribuir a una solución política pacífica y democrática”.

Sin embargo, el gobierno uruguayo presentó el miércoles junto a México y los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), una propuesta que no incluye un llamado a elecciones en Venezuela. El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, pidió el jueves “prudencia a la comunidad internacional”, ante la disyuntiva de “paz y de guerra” que enfrenta Venezuela.

Inicialmente convocada por México y Uruguay como un encuentro de “países neutrales”, la reunión finalmente tuvo como coanfitrión a la UE, que se unió tras el lanzamiento de un grupo de contacto internacional, al que luego se sumaron otros tres países latinoamericanos (Ecuador, Costa Rica y Bolivia). México, sin embargo, aclaró que si bien participa de la cita no integra formalmente el grupo.

“No hay ninguna diferencia entre el Grupo de Lima y el Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela. La única diferencia son los países, el intervencionismo es exactamente el mismo. México y Uruguay convocaron a esta reunión con la idea de encontrar una salida pacífica y democrática, que no termine en la violencia civil o en alguna manifestación de violencia armada”, señaló Maximiliano Reyes, subsecretario para América Latina y el Caribe del gobierno de López Obrador.

México apuesta porque la decisión quede en manos de los venezolanos pero todo el mundo apuesta porque la decisión sea tomada en el exterior. El mecanismo de Montevideo que signamos los países del Caricom, Uruguay y México es nuevamente una opción para establecer un puente de comunicación que impida una intervención militar extranjera, una guerra civil y que conduzca todo por las vías diplomáticas”, añadió

“Lo del Grupo de Contacto de la Unión Europea es una situación completamente injerencista. Hubiésemos querido en México encontrar un lugar común pero no lo hay con estas posiciones tan extremas. Ningún extranjero tiene derecho a decidir sobre la voluntad soberana, ese el punto principal”, añadió Reyes.

La UE está en Uruguay haciendo control de daños luego de su vulgar subordinación a la política de Trump (quién públicamente los desprecia). Hay nulas posibilidades de que logren una mediación neutral, al contrario, intentan dinamitar la iniciativa de México y Uruguay, señaló G. Borges Revilla, de Operación Verdad.

“La risueña y absurda actitud entreguista de la Cancillería de Ecuador otorgando beneplácito a un señor que no representa a nadie es totalmente ilegítimo e ilegal. Uruguay por su parte deja de ser creíble porque propone una cosa junto con México y vota otra con otros países. Vivimos un tiempo de vergüenza”, señala el exvicenaciller ecuatoriano Kintto Lucas.

El canciller uruguayo Nin Novoa señaló que “No puede haber dos presidentes y dos gobiernos en un país, eso irremediablemente lleva a una escalada” de violencia. “La única solución para dirimir esto es con elecciones”, dijo para aclarar su cambio de posición. Sin embargo, aclaró que Uruguay no reconocerá al autoproclamado Juan Guaidó, “y por lo tanto ahí no hay giro, encontramos inadmisible que en un país una persona se autoproclame presidente de la República”.

Además dijo estar preocupado por la “intransigencia de Guaidó” que dice “no a las elecciones” y “no al diálogo”. También reconoció que en Venezuela existe una necesidad real de medicamentos, pero alertó que el tema de la crisis humanitaria puede ser un argumento similar al esgrimido por EEUU antes de atacar Irak, cuando alegó que ese país tenía armas químicas que nunca existieron. ¿No será que acá tampoco la crisis humanitaria sea como la plantea EEUU y atrás vengan los fusiles?”, preguntó

Los países que siguen presionando al gobierno legítimo de Venezuela, están llevando a que finalmente el autoproclamado e ilegítimo Juan Guaidó sea detenido, porque está promoviendo la violencia y llevando al país a una guerra civil. Hasta hora, la presión solo llevó a que el gobierno venezolano estudiara convocar a nuevas elecciones legislativas.

Lograr la neurosis militar

Las condiciones de vida de los venezolanos se han deteriorado en los últimos años como como efecto de la crisis económica, derivada de sanciones económicas y embargos decretados por EEUU y la Unión Europea, junto a graves errores en las políticas macroeconómicas y de la ineficiencia en la gestión pública del gobierno de Maduro.

Con las decisiones del gobierno estadounidense de embargo del sector petrolero y apropiación de activos venezolanos, el deterioro de las condiciones de vida se multiplicará de forma exponencial, coinciden los analistas. Los afectados, obviamente, no serán los gobierno, sino la población, especialmente en su alimentación y salud. Un bombardeo de ablandamiento, pero sobre la población civil.

La estrategia del gobierno de EEUU ya fue expuesta por Trump y Tony Schwartz en 1987, en su libro El arte de la negociación: “Apunto muy alto y luego sigo presionando, presionando y presionando”. De modo que “el bombardeo de ablandamiento “es parte de la estrategia.

“Una de las claves para pensar en grande es la concentración total. Casi como una neurosis controlada, una cualidad que he notado en muchos empresarios de gran éxito. Mientras algunas personas se paralizan con la neurosis, otras son impulsadas por ella”.

Y esta es, precisamente, la estrategia que aplica a las Fuerzas Armadas Bolivarianas al someterla a la disyuntiva de hacer o no frente a una intervención militar: rendirse ante un ejército extranjero que la conmina a cambiar el gobierno y a deponer a Nicolás Maduro. La paradoja de la ayuda humanitaria es manejada hoy como detonante de la violencia. La soberanía está tratando de ser vulnerada con un show llamado operación humanitaria”.

El objetivo de la estrategia trumpista es que los oficiales se “paralicen”, lo que facilitaría una “rendición por neurosis”. Por ahora, la etapa es de imponer la neurosis. El goteo de militares hacia la oposición no se ha dado como lo programaron en Washington y lo aseguraron exmilitares y dirigentes políticos de la oposición.

En Venezuela circulan millares de armas, en manos civiles, de narcotraficantes, de paramilitares. En las amplias fronteras con Colombia y Brasil se conforma un ejército paralelo integrado por mercenarios, paramilitares y desertores de la Fuerzas Armadas venezolanas, con la tarea de emplazar a los soldados a dejar  pasar la caravana.

Víctor Álvarez, exministro, se pregunta: ¿Y si se niegan, qué ocurrirá? ¿Qué pasa si un francotirador dispara primero? ¿Si finalmente los militares se voltean esto garantiza un país pacificado? ¿Cómo responderán los colectivos armados? ¿Se convertirán en una fuerza subversiva capaz de desestabilizar al nuevo eventual gobierno?

Diálogo y acuerdos

El analista Leopoldo Puchi señala que, son opciones negativas para el país tanto que se produzca una capitulación por neurosis de la Fuerzas Armadas, como una intervención militar o que continúe por un largo período el empobrecimiento. Lo sensato es construir un camino distinto al de las opciones señaladas, por medio de negociaciones.

En este sentido, el intercambio de notas diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela para estudiar la creación de oficinas de interés abre un compás. De igual modo, son positivas las iniciativas del Caricom ante la ONU para un diálogo y la convocatoria de una conferencia por México y Uruguay. Ya vimos cómo manipuló la Unión Europea el anuncio de un grupo de contacto por reunido el 7 de febrero en Montevideo.

Para que sea fructífero eso diálogo, dice Puchi, debe comenzarse por convenir una cohabitación de largo plazo, para posteriormente acordar una consulta electoral que bien pudiera ser realizada  bajo la forma de relegitimación de poderes u otra modalidad, con garantía electorales y levantamiento de las sanciones.





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Arrogancia Imperial

Al desconocer o anular a su antojo la soberanía de Venezuela, Estados Unidos, está actuando como el único poder, el poder supremo (excepcional), el que se atribuye para sí solo, el derecho a decidir el destino de todo un pueblo, y no solamente del pueblo venezolano, sino también del resto de países que conforman el bloque sudamericano, quienes de hecho, como el caso del llamado Grupo de Lima, han aceptado esa condición de total sumisión al hegemón del norte.


ARROGANCIA IMPERIAL



Lo que sucede actualmente en Venezuela, trae a la memoria acontecimientos como los acaecidos en Guatemala, Chile, Panamá, Grenada y Nicaragua durante la segunda mitad del siglo pasado, cuando Estados Unidos, en su enfrentamiento con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, de manera flagrante desconocía procesos democráticos soberanos, violaba impunemente el derecho internacional y la soberanía de esos pueblos, e imponía por la fuerza regímenes asesinos, corruptos y entreguistas liderados por siniestros personajes, como el caso Castillo Armas en Guatemala y Pinochet en Chile. Más recientemente, en pleno siglo 21, y cuando ya no existe la URSS, pero China y Rusia han surgido como los grandes rivales que desafían sus pretensiones hegemónicas globales, hemos visto como los EE.UU han procedido de igual manera en países como Iraq, Libia y Siria, cuya soberanía ha sido reducida a escombros, muerte, caos y ocupación indefinida.

En el actual momento en que se agudiza el enfrentamiento que Estados Unidos mantiene con sus principales rivales geopolíticos, China y Rusia, que se interponen como obstáculos a la realización del ambicioso sueño de la hegemonía permanente, tal como lo imagina la intelligentsia imperialista, Estados Unidos, está siendo constantemente superado económica,  tecnológica y militarmente por ambos contendientes. Estados Unidos ya no es capaz, a pesar de sus bravuconadas, amenazas y sanciones de todo tipo de obligar a sus rivales a que se adhieran a sus dictados. Es precisamente en este contexto de la pérdida de su hegemonía y de la retirada o expulsión que se avizora de aquellas zonas de vital importancia estratégica (Siria y Afganistán por el momento) que los EE.UU deciden poner toda su atención en su esfera natural de influencia, es decir, su patio trasero latinoamericano (incluida Canadá al norte) sobre cuyo bloque de países reafirmará su total dominio, no permitiendo la presencia de ningún otro poder imperialista ( Doctrina Monroe), como podrían ser el caso de Rusia y China, ambas calificadas de poderes revisionistas que amenazan sus intereses y seguridad nacional. A este respecto, los teóricos de la escuela realista de la política exterior estadounidense manifiestan que “el realismo dictamina que los Estados Unidos no solo debe procurar mantenerse como el Estado más poderoso del planeta, sino que también debe mantener su hegemonía en el hemisferio occidental y asegurarse de que ninguna otra potencia domine su región del planeta, de esta manera convirtiéndose en un rival”.

Al desconocer o anular a su antojo la soberanía de Venezuela, Estados Unidos, está actuando como el único poder, el poder supremo (excepcional), el que se atribuye para sí solo, el derecho a decidir el destino de todo un pueblo, y no solamente del pueblo venezolano, sino también del resto de países que conforman el bloque sudamericano, quienes de hecho, como el caso del llamado Grupo de Lima, han aceptado esa condición de total sumisión al hegemón del norte. Ahora, la cuestión que urge, es saber cuánto tiempo pasará antes de que la situación desemboque en el escenario que se han planteado en Washington los artífices del macabro plan para la caída del gobierno de Nicolás Maduro y el posterior desmantelamiento del Estado Venezolano.

Después de desconocer o anular la legalidad de la presidencia de Maduro y nombrar a un sustituto como el legítimo presidente de Venezuela, Estados Unidos procede a implementar el bloqueo económico, confiscando activos venezolanos y de la estatal petrolera PDVSA en territorio estadounidense, a esto se suma la confiscación del oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra, que según los intervencionistas yanquis pasaría a disposición del gobierno títere de Juan Guaidó, a quien nadie eligió en Venezuela para ocupar ese cargo. Por ahora, Washington ha formado un gobierno paralelo que, aunque cuenta con el apoyo de una parte de los venezolanos, aún no controla territorio alguno, y no cuenta, por el momento, con algo crucial: el apoyo del ejército venezolano. 

Al no contar con el apoyo de los militares que sería fundamental para el cambio de régimen, al imperialismo solo le queda como último recurso, recurrir a la implementación de un escenario de violencia armada, es decir, el estallido de choques armados entre supuestos “combatientes por la libertad” y las fuerzas de seguridad que sería no solo el inicio de la guerra civil, sino la invitación o el pretexto para la intervención militar humanitaria liderada por Estados Unidos. “Los estamos esperando, estamos esperando a los violentos, los mercenarios, y a quienes pretendan meterse en Venezuela”, ha expresado Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. “Esto es un asedio, un libreto, estuvimos viendo el formato que se aplicó en Libia y vemos los mismos actos progresivos que se han generado”, añadió.

Y a no ser que Washington dé marcha atrás, algo que parece improbable, o que Rusia y China y otros países amigos decidan poner todas sus fichas del lado de Venezuela, y que el pueblo venezolano manifieste su total rechazo a los planes imperialistas, la suerte de Venezuela parece echada, y el temido escenario vivido en Libia y en Siria, y que ahora se intenta poner en práctica en suelo venezolano, será una terrible realidad.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.