sábado, 26 de febrero de 2022

Los neonazis de Ucrania iban camino de construir una bomba nuclear sucia

Construir un artefacto de este tipo, un IND en sus siglas en inglés, o sea un Dispositivo Nuclear Improvisado o Bomba Nuclear Sucia, estaba totalmente al alcance de los terroristas neonazis de Ucrania, quienes son el verdadero poder desde 2014.

 

LOS NEONAZIS DE UCRANIA
IBAN CAMINO DE CONSTRUIR UNA BOMBA NUCLEAR SUCIA
Y CAUSAR GRANDES DAÑOS AL PUEBLO RUSO



Luciano Castro Barillas
Escritor y Analista Político
La Cuna del Sol

Construir un artefacto de este tipo, un IND en sus siglas en inglés, o sea un Dispositivo Nuclear Improvisado o Bomba Nuclear Sucia, estaba totalmente al alcance de los terroristas neonazis de Ucrania, quienes son el verdadero poder desde 2014. Son las fuerzas de elite del ejército ucraniano dado que estos violentos sujetos, drogadictos y amantes de los gimnasios para poseer grandes músculos, además de no trabajar; han sido gracias a los estupefacientes combatientes enloquecidos que no poco trabajo les ha tocado a los soldados rusos contenerlos. Una versión hollywoodesca del Soldado Universal. Todas unas máquinas de matar, lo que no obsta que, en su primer contacto con las igualmente tropas de elite rusas en las ruinas de la Central de Chernobyl, los rusos liquidaran a cuarenta de estos locos y fanáticos nacionalistas.

No era para tomar en broma sus palabras, sus declaraciones imprudentes e intempestivas, que determinó su final hace apenas 48 horas. La pregunta es ¿por qué eran los celosos guardianes de las ruinas nucleares de Chernobyl? Por una sencilla razón, tenían pensando, para pronto, la construcción de varias bombas nucleares sucias para ser lanzadas sobre las grandes ciudades rusas, sus granjas y campos agrícolas. Para matarlos por las enfermedades causadas por la radiación y por hambre al no poder comerse los animales y productos agrícolas contaminados. Una Bomba Nuclear Sucia eran los planes inmediatos de la dirigencia ucraniana en estos momentos del conflicto. Una bomba nuclear casera y luego, al transcurrir unos tres o cinco años, disponer de una bomba nuclear de pleno diseño para ser ellos mismos, los ucranianos neonazis, los que atacaran a Rusia.

Ucrania, por cierto, tiene suficientes personas capacitadas para construir ese artefacto monstruoso y solo le faltaría la planta de enriquecimiento de uranio con lo cual estarían en condiciones de crear la bomba nuclear. Es de puntualizar que una bomba nuclear sucia se construye con TNT, cenizas, perdigones y escombros altamente contaminados los que, por cierto, abundan en las ruinas de Chernobyl. Putin como respuesta solicitó la ayuda de Kadirov, el líder de los chechenos, quien con sus diez mil hombres de su policía militar están ya en tierra ucraniana para capturar a toda persona comprometida en el complot contra Rusia. Cabe destacar que los hombres de Kadirov, son diez veces más rudos que los neonazis y por eso la razón de estas fuerzas especiales de Chechenia, a los que los drogadictos del presidente ucraniano Zelensky les tienen auténtico terror.

Rusia, afortunadamente, hizo lo que nosotros comentamos en esta serie de cuatro ensayos sobre qué debía hacer Rusia con Ucrania. Dijimos que debería ocuparla a futuro, pero nunca nos imaginamos que sería tan pronto. Por eso lo hecho por Putin y el Consejo de la Federación de atacar a Ucrania por los cuatro puntos cardinales fue, no cabe la menor duda, una jugada maestra. Pienso que nuestro modesto medio y quien nos dispensa el favor de su lectura, encontrará siempre un espacio para la reflexión y el análisis y el compromiso permanente con la democracia y la paz. A Rusia no le dejaron los conspiradores internacionales otro camino y las lamentables consecuencias están a la vista con la muerte de tanto joven soldado de uno y otro bando y el sufrimiento de los refugiados que van con lo que pueden: madres, niños, ancianos y sus mascotas.




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sábado, 19 de febrero de 2022

Los bufones del imperialismo

Sujetos desopilantes éstos, empezando por el Señor de la Mente Perdida, Joe Biden, y su lacayo de Asia Central, el presidente ucraniano Zelenski, actor cómico a quien la realidad de su país le hizo ya no poder montar sus entremeses porque lo que pasa en Ucrania no es motivo para la risa.

 

LOS BUFONES DEL IMPERIALISMO
EN LA POSTMEDERNIDAD, AUNQUE MÁS DIVERTIDOS,
SON IGUAL DE SANGUINARIOS



Luciano Castros Barillas
Escritor y Analista Político
La Cuna del Sol

Sujetos desopilantes éstos, empezando por el Señor de la Mente Perdida, Joe Biden, y su lacayo de Asia Central, el presidente ucraniano Zelenski, actor cómico a quien la realidad de su país le hizo ya no poder montar sus entremeses porque lo que pasa en Ucrania no es motivo para la risa. Ucrania es un bello y rico país dotado por la naturaleza de la más fértil tierra negra de toda Europa y Asia Central. La tierra ucraniana es tan generosa que no por gusto se le llamó desde hace muchos años El Granero de Europa, por tal razón la bandera de Ucrania tiene una bandera con haces de dorado trigo.

La diplomacia ha perdido toda la seriedad en los tiempos que corren, salvando el pundonor de un diplomático, por su búsqueda honesta de una solución negociada en los conflictos, el señor Serguei Lavrov. No podemos decir lo mismo de la canciller británica, la agraciada y descocada señora Truss o el señor Anthony Blinken que, sin argumentos, recurren a la mentira masiva utilizando medios sin credibilidad como Bloomberg News que fijó hora y fecha de la invasión rusa a Ucrania. Es un problema lidiar con mentirosos, sin embargo, el viejo aforismo aquél de que “la mentira, pese a sus zancadas largas, siempre es alcanzada por los pasos cortos de la verdad”.

No hubo tal invasión y todas las provocaciones de la prensa occidental se quedaron en lo que eran: una sarta de mentiras descaradas con el fin de promover la zozobra entre el pueblo de Ucrania y crear un clima de crispación internacional ante la inminencia de una guerra. Los amantes de la violencia y los negocios quedaron defraudados ante la pericia política de la dirigencia rusa encabezada por Putin, quien hizo lo que solo puede hacer una dirigencia con cerebro: dejar sin materia a los propaladores de mentiras y grandes provocadores retirándose sus ejércitos de la frontera luego de concluidos los ejercicios con Bielorrusia, por cierto, programados con mucha antelación. Sirvió, eso sí, el acantonamiento de tropas rusas, para mostrarle no tanto a los ucranianos sino a todos los enemigos de Rusia de qué madera está hecho su ejército.

Pero lo acontecido en Londres en las últimas 72 horas y descubierto por un investigador de ciencia política en archivos relativamente recientes [de 1991 o sea 30 años] revelaron algo demoledor para los mentirosos europeos: sí hay un documento suscrito por la OTAN donde se compromete a no expandir hacia el Este ni una pulgada. Esto cambiará todo el proceso de diálogo entre Rusia y sus socios occidentales, principalmente con El Gran Agitador, los Estados Unidos. No cumplirán, claro está, aunque hayan más protocolos sobre la no expansión, simplemente porque los mata la envidia del funcionamiento del gasoducto bajo las aguas del mar Báltico.

La batalla legal, diplomática y política la tienen perdida, pero como todo buen reaccionario que nunca respeto el derecho dirá, ya sin materia para seguir haciendo lo que hacen: “Jalisco nunca pierde, y si pierde, lo arrebata”. En fin, lo único que ha hecho la dirigencia ucraniana con el respaldo occidental es provocar el éxodo de 10,000 personas de las repúblicas de Donetsk y Lugansk que desde ayer buscan el abrigo de su madre patria, Rusia, que por cierto los ha acogido con profundas medidas humanitarias para que la estancia en tierra rusa sea lo menos penosa posible.




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jueves, 17 de febrero de 2022

Operación Puma

El ejercicio militar Puma pretendía derrocar al presidente Nicolás Maduro entre abril y julio de 2019 y seguía los lineamientos de Estados Unidos.

 

OPERACIÓN PUMA: UN
ENSAYO MACRISTA DE
INVASIÓN A VENEZUELA



Misión Verdad

Una investigación periodística de Horacio Verbitsky reveló que durante el gobierno de Mauricio Macri el ejército argentino se alistaba para una eventual invasión a Venezuela. El ejercicio militar Puma pretendía derrocar al presidente Nicolás Maduro entre abril y julio de 2019 y seguía los lineamientos de Estados Unidos.

El ejercicio, que estuvo a cargo del general Juan Martín Paleo, que para ese entonces era Comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, se ejecutó en siete sesiones y participaron varios componentes militares.

  • La guarnición de Campo de Mayo.
  • La brigada de paracaidistas y los comandos de la Fuerza de Operaciones Especiales de Córdoba.
  • La Brigada Mecanizada X de La Pampa.
  • Unidades de la Armada y de la Fuerza Aérea.

Lo detallado en la investigación se enmarcó en la agenda golpista regional impulsada por el Grupo de Lima, conglomerado de países cuyas acciones judiciales no vinculantes se plegaban al manual estadounidense. Y esto es fácil deducirlo por las decisiones de Macri, así como por la coincidencia temporal de los acontecimientos durante esos años.

Lo primero que hay que resaltar es el apoyo del entonces presidente argentino al gobierno paralelo de Juan Guaidó. La otra coincidencia es la primera sesión del ejercicio Puma, el 15 de abril, 15 días antes de la Operación Libertad, alzamiento militar encabezado por Guaidó cuyo único saldo a su favor fue sacar del arresto domiciliario a Leopoldo López.

En la investigación publicada en El Cohete a la Luna se puede apreciar cómo los nombres de Sudamérica y los actores políticos involucrados fueron cambiados para efectos del ejercicio.

"Sudamérica es denominada Patagonia del Sur. Venezuela es Vulcano y sus autoridades enfrentadas son NM y JG, es decir las iniciales de Nicolás Maduro y Juan Guaidó. Pero cuando se describe el operativo, el mapa es el de la República Bolivariana de Venezuela y se mantienen los nombres de sus principales ciudades. En este TEG paleolítico Colombia es Ceres; las dos Guayanas y Surinam son Tellus; Brasil es Febo; Perú y Ecuador son Fauno; Chile es Juno; la Argentina es Ares, el Uruguay es Baco, Paraguay y Bolivia desaparecen", detalla Verbitsky.

Venezuela es Vulcano, la Argentina es Ares, Brasil es Febo (Foto: El Cohete a la Luna)

El general encargado del ejercicio militar intentó vincular la operación a otro evento, la reunión del G20 en Buenos Aires, pero tal explicación era absurda ya que no se podía haber realizado un ejercicio militar para un evento que ocurrió muchos meses antes, el 30 de noviembre de 2018. Posteriormente el general Paleo cambió la versión y durante una interpelación de las nuevas autoridades del Ministerio de Defensa dijo que era para "planificar la asistencia humanitaria a Venezuela".

Un dato de color, pero que no deja de ser importante, es que la cadena de mando vinculada a la operación estuvo parcializada políticamente y algunos pasaron a retiro por hechos de corrupción.

Por otra parte, nunca hubo basamento legal alguno para que el ejército argentino interviniera en Venezuela. Verbitsky argumenta que el componente que dirigía el general Paleo, la Fuerza de Despliegue Rápido, que forma parte de una fuerza multinacional, nunca fue aprobada por la ONU. En todo caso se trató de una fachada de multilateralismo auspiciado por Estados Unidos. Sobran ejemplos de estas maniobras imperiales.

GÉNESIS DE LA MANIOBRA

El origen de la operación se remonta a 2017 y tiene que ver con un viraje de la política exterior en el gobierno de Donald Trump. El magnate presidente se centró en la "confrontación global con potencias hostiles, como China, Rusia e Irán", que representaban una "amenaza" para los intereses de Estados Unidos. Eso también implicaba aplicarle la guerra a quienes negociaran con sus competidores; Venezuela es un caso. Además de que nuestro país tiene petróleo, "Trump también pensaba en el voto del exilio cubano y venezolano en Florida", analiza el periodista.

Como era de esperarse, el Comando Sur, a cargo del almirante Craig Faller, era el que iba a llevar a cabo los planes de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. "En mayo de 2019, mientras Paleo comandaba la segunda y tercera sesión del ejercicio de las Fuerzas Armadas argentinas para invadir Venezuela, el Comando Sur publicó el documento titulado Enduring Promise for the Americas", recoge Verbitsky. Otras etapas del ejercicio militar Puma también coincidieron con la visita de Faller a Buenos Aires.

CLAVES DE UNA INVASIÓN

A continuación, se extraerán algunas situaciones descritas en claves por el general Paleo que justificaban la invasión a Venezuela. Los paréntesis son nuestros.

  • "Se ha generado una situación regional de inestabilidad en los países de Patagonia del Sur (Sudamérica) a causa de fuertes crisis económicas y políticas que son foco de atención de los principales organismos internacionales y regionales".
  • "Asimismo, se ha acelerado la crisis y la desestabilización desde el punto de vista político en algunos países del subcontinente".
  • "El caso de mayor conmoción interna en la región se presenta en Vulcano (Venezuela). El gobierno ha recurrido a su política exterior con la clara intención de buscar el apoyo de actores extra-regionales para mantenerse en el poder".
  • "La situación interna de Vulcano (Venezuela) se enmarca en una falta de entidad representativa de su doble gobierno (Nicolás Maduro y Juan Guaidó) y en una crisis humanitaria sin precedentes debido a la desorganización política y a la falta de servicios y necesidades básicas como suministro eléctrico, alimentos, agua y medicamentos".
  • "Existe una ruptura de la disciplina en las Fuerzas Armadas y de seguridad de Vulcano (Venezuela) a causa de profundas diferencias entre los que apoyan al gobierno y los que no, quedando su empleo limitado a la defensa de objetivos estratégicos nacionales puntuales".
  • "El gobierno ha recurrido al empleo de grupos paramilitares para mantener el control sobre la población aunque todavía cuenta con apoyo parcial de sus fuerzas armadas y de seguridad".
  • "Los países de Patagonia del Sur son estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, en donde Febo (Brasil) y Ares (Argentina) este año son parte del Consejo de Seguridad".
  • "Existen países con problemas limítrofes con Vulcano, como es el caso de Tellus (las dos Guayanas y Surinam) y Ceres (Colombia). Estos estados son apoyados por potencias extra-regionales opuestas. Lo que limita al MERCOPAS (sic) y la ONU generar posibilidades de apoyo humanitario a Vulcano (Venezuela) por estos".
  • "El Presidente de Ares (Argentina), con la autorización del Congreso Nacional, decidió responder al pedido de la ONU (decreto N° 2005/19- Tropas para participar de MINUSVU) para la integración de una fuerza multinacional provisional juntamente con otros países de Patagonia Sur (Febo y Juno)": se refiere a Chile y Brasil.
  • "La Fuerza de Despliegue Rápido (FDR) ha sido designada por el Ejército de Ares (Argentina)para integrar la fuerza multinacional provisional (FMP) como componente terrestre y se dispone preparar los planes para el alistamiento de una fuerza de tareas de Ares (FTA), a orden, y su posterior empleo en Operaciones Militares de Paz (OMP) en territorio de Vulcano".

De acuerdo a Horacio Verbitsky, el ejército argentino estaría encargado de la operación para garantizar los tres "corredores de ayuda humanitaria". Específicamente le correspondería el de la frontera con Colombia, la más problemática por la inserción paramilitar y por donde intentaron ingresar a la fuerza al país durante la llamada "Batalla de los puentes" en febrero de 2019.


El ejército argentino ensayó invadir por la frontera colombo-venezolana (Foto: El Cohete a la Luna)

A casi tres años de la operación militar Puma queda demostrado que ningún país de la región tiene la disposición y voluntad propia de invadir a Venezuela. Finalmente, como siempre, se trataba de una maniobra imperial para tercerizar la guerra contra un país.

"Con independencia de la valoración política y moral que merezca un plan de invasión de Venezuela en el que soldados argentinos harían la tarea sucia para Estados Unidos, desde el punto de vista táctico transcurridos algo más de dos años desde la finalización del Ejercicio Puma, los supuestos en que se basaba se han demostrado erróneos", concluye el periodista.




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sábado, 12 de febrero de 2022

Entonces, ¡con quiénes estoy hablando!

Realmente el fascismo es cínico, de tremenda cara dura. No tienen diplomáticos profesionales que se empeñen en tomar acuerdos en base al derecho nacional e internacional. Ellos solo conocen la transa, el arreglo bajo la mesa, la mentira y los dobleces.

 

ENTONCES, ¡CON QUIÉNES ESTOY HABLANDO!,
EXPRESÓ CONFUNDIDO EL CANCILLER RUSO
ANTE LOS DISPARATES DE LOS DIPLOMÁTICOS OCCIDENTALES…



Luciano Castro Barillas
Escritor y Analista Político
La Cuna del Sol

Nos enseña la historia que la reacción internacional no necesita justificaciones para emprender sus agresiones, sean éstas retóricas o físicas. La actual escalada contra Rusia es un vivo ejemplo a lo que esta gente es capaz de apelar para perjudicar a una persona o a una Nación. Los verdaderos villanos de la contienda, afortunadamente todavía verbal, son, en primer lugar, la clase política ucraniana heredera del Maidan del año 2014 e inmediatamente de los Acuerdos de Minsk, los cuales, suscritos y ratificados por esos politiqueros, resulta que ahora no tienen ni la mínima intención de cumplirlos, sobre todo en lo relativo las reformas constitucionales para otorgarle a la región del Donbás una forma de gobierno autonómica, es decir, menos centralizado al poder de Kiev.

De mentes llenas de meandros, retorcidas y calculadoras, el actual presidente ucraniano, Volodomir Zelenski y su entorno, se empeñan en no acatar los Acuerdos de Minsk que tanto esfuerzo y tanto dinero costaron. Se trata de hacer oídos sordos, “dialogo de mudos y sordos”, como dijera el presidente Putin y que hizo desesperar ante tanto descaro al canciller Lavrov y que le motivó a hacer a sí mismo una pregunta retórica: ¡Y, entonces, con qué clase de personas estoy hablando!

Realmente el fascismo es cínico, de tremenda cara dura. No tienen diplomáticos profesionales que se empeñen en tomar acuerdos en base al derecho nacional e internacional. Ellos solo conocen la transa, el arreglo bajo la mesa, le mentira y los dobleces. No saben de transparencia ni de una conducta política lineal y coherente. Y realmente no dan esa impresión estos señores y señoras. No se les ve cara de bandidos con los que no se puede hablar. Sin embargo, están a ese nivel por su descaro. Y lo peor de todo es notoria su incapacidad, su ignorancia, como lo expresado por la Canciller de Inglaterra, quién haciendo un flaco favor a Rostov y Voronezh, dijo reconocer su soberanía. Rostov y Voronezh, da la casualidad, son ciudades o jurisdicciones que pertenecen a la Federación Rusa y que hacen frontera con la región ucraniana del Donbass.

Y algo más terrible, como manifestación de ignorancia suprema de una diplomática inglesa, que quién sabe dónde cursó la educación elemental:  Dijo que la OTAN y el Reino Unido ayudarían con todo a los Países Bálticos a través del Mar Negro! ¡Me cago coño! Los países bálticos, como Letonia, Lituania y Estonia, tiene su propio mar, el Mar Báltico, que es compartido por Rusia, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania y Dinamarca y que viene siendo un enorme golfo dependiente del Mar del Norte. Un mar relativamente pequeño. Ahora el Mar Negro está ya cerca del Mar Mediterráneo y no tiene ninguna comunicación con el Mar Báltico, excepto que exista una navegación ultrasecreta, bajo tierra, que comunica a los dos mares.

Rusia, debiera quedar claro, nunca invadirá Ucrania, excepto que la hagan víctima de un terrible provocación, como por ejemplo, bombardear “por accidente” a sus tropas acantonadas al otro lado de la frontera ucraniana. Ojalá que esto nunca ocurra porque sus resultados serán imprevisibles, de terribles alcance, no solo para Rusia y los Estados Unidos, sino para la humanidad.




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miércoles, 9 de febrero de 2022

Gabriel Boric como no te lo habían contado

Gabriel Boric, el nuevo mandatario de Chile, asume el gobierno con un ropaje que le adjudica ovaciones automáticas. Sus declaraciones recientes de política exterior, tras su victoria, apuntan contra Venezuela por varias razones, instrumentales e ideológicas, enmarcadas en un movimiento más general que vuelve a poner en el paisaje el fenómeno de la izquierda de corte identitaria.

 

GABRIEL BORIC COMO NO
TE LO HABÍAN CONTADO



William Serafino
Misión Verdad

Nombre de santo y apellido de origen croata. 36 años. El presidente más joven de su país. Un gabinete de gobierno inédito, de mayoría femenina. Manda siendo minoría en el Congreso chileno, y en paralelo una Convención Constituyente sesiona, con el telón de fondo de una severa crisis de legitimidad de los partidos tradicionales.

Gabriel Boric, el nuevo mandatario de Chile, asume el gobierno con un ropaje que le adjudica ovaciones automáticas. Sus declaraciones recientes de política exterior, tras su victoria, apuntan contra Venezuela por varias razones, instrumentales e ideológicas, enmarcadas en un movimiento más general que vuelve a poner en el paisaje el fenómeno de la izquierda de corte identitaria.

Puesto en blanco y negro, para un país víctima de una sangrienta dictadura, cuya transición a la democracia fue tutelada por una élite que cabalgó sobre los efectos psicológicos y culturales del terrorismo de Estado para constitucionalizar la reproducción de su poder y consolidar la agenda neoliberal impulsada por Pinochet con El ladrillo, Boric es sin lugar a dudas una buena noticia. ¿Lo mejor entre lo peor?

Los problemas empiezan cuando el foco se achica y se pone el acento en la escala de matices que lleva consigo todo fenómeno social. Nadie pondría en duda que el cisma de la derecha chilena ha traído una nueva etapa para el país, pero sería arriesgado afirmar, a modo de conclusión definitiva, que el nuevo mandatario fue su resultado natural.

Recapitulando, el estallido social de octubre de 2019, cuyo símbolo principal fue la Plaza de la Dignidad, ejerció de catapulta de Boric hasta el Palacio de La Moneda, en medio de un giro hacia los "independientes" y una alta abstención, denominada "estructural" por algunos, que marcaron tanto la elección de la Constituyente como la disputa presidencial contra José Antonio Kast.

La mención al estallido no es gratuita porque, indiscutiblemente, la proyección de Boric iniciada en 2011 como líder estudiantil y después como diputado maduró definitivamente en aquel proceso de protestas severamente reprimido, donde Tía Pikachu Sensual Spiderman, dos activistas disfrazados de dichos personajes, representaron el armazón cultural del movimiento.

Pero la coincidencia con la capa simbólica del ciclo de protestas no fue solo intuitiva o generacional. Boric, cuando saltó a la política institucional, tenía dentro de su sistema de referencias la experiencia de Podemos en España, y particularmente a Íñigo Errejón, responsable de dividir a la izquierda española en un ataque de ego y narcisismo, lo que fue el paso previo para fundar un partido verde, en línea con la corriente ecologista europea.

Que la brújula ideológica y las fuentes intelectuales del nuevo presidente estén en Europa le permite a Eugenio Tironi, catedrático de la Universidad Católica, equiparar a Boric con Daniel Cohn-Bendit, líder icónico del Mayo Francés. "Boric sería una versión corregida de Daniel Cohn-Bendit, que hace el Mayo del 68 en 2011 y en lugar de irse a una comunidad hippie crea un partido", sentencia Tironi.

En agosto de 2019, pocas semanas antes de que Santiago de Chile estuviese prendido en llamas, Boric tuiteó lo siguiente desde su cuenta personal:

Greta Thunberg es lo mejor que le ha pasado al debate público en mucho tiempo. La humanidad tendrá mucho que agradecerle. Cuidémosla escuchándola, respetandola, pero sobre todo actuando ante la emergencia climática. No hay tiempo que perder.

El resultado lógico de beber de los debates, fuentes intelectuales y referencias políticas que están de moda en Europa, es que Boric entienda la política y la izquierda desde sus coordenadas falsamente universales. Por este motivo su retórica contra Venezuela se ha circunscrito a tópicos como democracia y derechos humanos, artificialmente presentados bajo una perspectiva de valores fijos, inamovibles, inmodificables y, sobre todo, no sujetos a manipulación.

Con el portentoso registro de intervenciones punitivas y guerras neocoloniales en nombre, justamente, de la democracia y los derechos humanos, debería partirse de un lugar de sospecha mínima a la hora de abordar estos términos. Pero, para Boric, representan valores abstractos de afiliación automática, "universales", con el cual inyecta oxígeno a la maquinaria de la guerra occidental, que encuentra en una izquierda más "moderna" y "actualizada" una zona de nuevas justificaciones para seguir presionando a Venezuela, aprovechando el "consenso a dos bandas", por derecha y por izquierda.

El Departamento de Estado de Estados Unidos se soba las manos escuchando y leyendo a Boric.

Lo de Errejón no es un dato accesorio. Comparado hasta la saciedad con Milhouse de Los Simpsons, el fundador de Podemos se empapó del debate peronista cuando estuvo en Argentina y, en una maniobra de estafa intelectual, reintrodujo algunos de sus códigos en España. Su falta de honestidad lo llevó a creer que era posible importar conceptos y tácticas políticas sin tener en cuenta que las tesis peronistas, al igual que Maradona, son fenómenos exclusivamente argentinos, por ende, irreproducibles en un contexto diferente.

Este entuerto intelectual ha provocado que la izquierda tome el camino de los conflictos de interés y reconocimiento a través de las identidades, abandonando la lucha de clases y la disputa por la base material de las sociedades, cada vez más absorbidas por la dinámica desintegradora del capitalismo tardío.

Responsabilizar a Errejón de esto sería darle demasiado mérito, aun cuando forme parte del edificio intelectual del presidente en un país de casi 20 millones de personas.

Mark Lilla, un reconocido especialista estadounidense en el estudio de la política de identidad, afirma que el camino comenzó a torcerse irremediablemente en los años 60, cuando la izquierda progresista dejó de agrupar a personas de la clase trabajadora y comunidades agrícolas, para centrarse únicamente en las universidades. Errejón y, por elevación, Boric, se enmarcan en esta deriva.

"Los activistas y líderes de hoy se forman casi exclusivamente en colegios y universidades […] especialmente en el nivel de élite, están en gran medida separados social y geográficamente del resto del país", indica Lilla, situando su análisis en su área de especialidad: Estados Unidos.

Otro dato de interés aportado por Lilla es la carga ideológica que transmitió la generación de los 60 a la que tomaría el relevo, la cual impulsó que "los jóvenes se vuelvan a sí mismos, en lugar de volverlos hacia el mundo más amplio que comparten con los demás".

Poco a poco, relata Lilla, las causas comunes perdieron vigor y atractivo, y se "arraigó la convicción de que los movimientos más significativos para uno mismo son […] sobre uno mismo", porque "la actividad política debe tener algún significado auténtico para el yo", en aras de cumplir "el objetivo limitado de comprender y afirmar lo que uno ya es".

En esa huida hacia el yo, en palabras de Hannah Arendt, que trazó la deriva actual de la izquierda, el Mayo Francés tuvo una importancia cardinal. Diego Sequera, con razón, la denomina la primera revolución de color, por su carácter movimientista centrado en la expresividad cultural y su carácter desintegrador bajo un paraguas cool de falso libertinaje. A partir de la década de los 60, como asegura Gregory Leffel interpretando al propio Lilla y al filósofo William Desmond, hubo una "revolución de la conciencia" que provocó una nueva mirada sobre la política y la cultura: la totalidad centrada en el conflicto material, los grandes agrupamientos de clase y nación, las grandes demandas de trasformación social, justicia y equidad, perdieron terreno frente a una artificiosa preocupación en torno al yo, donde las subjetividades y el reconocimiento de las minorías se volvieron las cartas a jugar en el terreno de juego.

Este proceso no hubiese tenido el impacto que tuvo en la formación de nuestro presente inmediato de no ser por la corriente intelectual protagonizada por Michel Foucault, Gilles Deleuze, Jacques Derrida, la Escuela de Fráncfort, entre otros, para quienes centrar la atención en la individualidad, en las opresiones periféricas y sus "líneas de fuga" eran una vía de resistencia a la totalización capitalista. No vieron, sin embargo, que la reformulación postfordista del capitalismo neoliberal les tomaría la palabra y reestructuraría su funcionamiento sobre la base del más dañino consumismo individualizado, donde las reafirmaciones personales, en un mercado controlado de identidades, fortalecen el control del sistema.

No fue gratuito, dato aparte, que la CIA promoviese el pensamiento de Foucault para crear una opinión negativa contra el comunismo.

A partir de este momento podemos comprender el origen del vocabulario político que signa nuestra actualidad. Interseccionalidad, fluidez, performatividad, entre otras, son las marcas de una época donde la izquierda ha perdido contacto con la realidad, dado que el debate académico abstracto y el uso obsesivo de Big Data simulan una mediación coherente con la sociedad.

En su magistral ensayo La izquierda y la política de la identidad, el historiador británico Eric Hobsbawm alertó de los riesgos que traería para la izquierda asumir la política de identidad como programa estratégico y mascarón de proa intelectual. Uno de los problemas que detectó Hobsbawm es que "la mayor parte de las identidades colectivas se parecen más a una camisa que a la piel, es decir, que son, por lo menos en teoría, optativas, no ineludibles. Y asume también, por supuesto, que hay que librarse de los otros porque son incompatibles con tu verdadero yo".

El resultado práctico de la política de identidad, a la luz de este análisis, es la competencia permanente por cuotas de representación institucional o cultural, donde la acumulación de estatus, prestigio y reconocimiento está mediada por las propias mediaciones de la esfera cultural del capitalismo. Se alienta la división y la fragmentación, ya que los vínculos de solidaridad entre agendas de lucha serían más bien portátiles, coyunturales, pues lo realmente importante es cumplir con las demandas de cada grupo. Una vez agotadas, la identidad se repliega a la esfera privada para convertirse en objeto de consumo.

Pero los problemas que se derivan de esto son también tácticos. Como apunta el historiador:

"Desde la década de 1970, ha habido una tendencia, una tendencia creciente, a ver la izquierda esencialmente como una coalición de grupos e intereses minoritarios: de raza, género, preferencia sexual u otras preferencias culturales y estilos de vida, e incluso de minorías económicas […] Una tendencia muy comprensible, pero peligrosa, y más en la medida en que conquistar mayorías no equivale a sumar minorías".

Al parecer estamos en presencia del punto clímax de lo que Hobsbawm alertaba con preocupación cuando publicó su ensayo en 1996, donde la política de identidad ha seguido en paralelo la misma dinámica globalizadora del capitalismo. Se ha globalizado la guerra por recursos, el dominio de las corporaciones, pero también el vocabulario y las formas y métodos de una izquierda occidental que traicionó a la humanidad.

No se trata de caer en la reducción al absurdo de asumir que, en el contexto chileno u otro, la lucha de género, indígena, ambiental, y otras más, lleven en su naturaleza un atributo negativo. Es más bien todo lo contrario: la política de identidad llevada a cabo por la izquierda actual refuerza el aislamiento de estas causas, las vuelve fines en sí mismas, reduce su potencial político a maniobras de reconocimiento y crea tensiones crecientes por cuotas de protagonismo en el panorama institucional y de medios.

En este marco, el discurso de Boric al obtener la victoria sobre Kast es un interesante mapa de coordenadas. El catedrático chileno Grínor Rojo intenta captar su esencial final, y pone el acento en atributos que lo distancian del discurso de Allende como el énfasis en la diferencia y la diversidad de Chile. Más allá del mar de contradicciones del texto y la cascada de referencias teóricas empleadas, Rojo interpreta una línea maestra que preanuncia la trayectoria que asumirá Boric:

"En suma: la tarea que el fondo conceptual del discurso de Boric está anunciando y que él tratará de poner en ejecución es diáfana y correcta: unir a la comunidad nacional, pero sin meterla por eso en una camisa de fuerza. Ni en una camisa de fuerza de ultraizquierda (la que pone en el centro a la clase obrera o al pueblo todo y afirma que cualquier identidad que no sea esa es inadmisible) ni menos en una de ultraderecha, para la que tampoco existen las diferencias".

Quizás sin saberlo, Rojo confiesa que Boric está decididamente alejado de esa visión supuestamente anticuada que ve a Chile como un pueblo todo, por lo que se centrará en las líneas que lo separan. Para un Boric moldeado por la izquierda identitaria, la imagen de lo diverso, con su acento en la diferencia, se volvió más interesante, cool y atractiva que lo común.

La sustitución del eje material y de clase por la espectacularidad y el artificio simbólico puede resultar una apuesta ganadora dado el nivel de normalización de la obsesión identitaria. Sin haber alcanzado ni siquiera una transformación real en las condiciones de desigualdad tan extremas que vive el país, Boric ya ha recibido ovaciones por la paridad de género en su gabinete y por su tono ponderado y de apertura a múltiples sectores.

No se cuestiona que sean avances significativos. Pero lo que genera preocupación es que las decisiones en esa dirección se intenten imponer como el único método de validación de un gobernante dentro de ese amplio campo que es la izquierda y el progresismo.

Venezuela, con una guerra híbrida de una potencia nuclear a cuestas, soportando una presión inaudita y creciente durante años, ahora intenta ser desdibujada por un Boric que no ha visto la muerte de frente con un dron artillado, ni una orden de captura por 15 millones de dólares por capturarte y asesinarte o la disolución del fisco de la República que gestionas por un bloqueo económico.

Boric apuesta a la política de identidad porque ahí puede obtener triunfos mediáticos y ganar audiencia, respaldo y prestigio, de acuerdo a las mediocres pautas actuales, sin pelear en el terreno de una guerra real, como le ha tocado a Maduro, a quien le tocó perder la buena publicidad de representar a una "izquierda moderna y democrática" a cambio de mantener a flote a un país entero.

Volviendo sobre lo anterior, Pamela Figueroa en un extenso artículo de la revista Nueva Sociedad considera que la "diversidad" de la sociedad chilena solo puede verse desde el filtro identitario:

"Esta pluralidad [la del gabinete] es notoria frente a la predominante presencia de varones abogados o ingenieros en los gobiernos anteriores. También está presente la diversidad sexual, con dos representantes de la comunidad LGTBI. Se trata de un gabinete que se parece más a la diversidad de la sociedad chilena".

Bajo un criterio de superficialidad, la tesis de Figueroa sería correcta. No obstante, de acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Estadística, el 70% de los ingresos de los hogares chilenos provienen de sueldos y salarios, el 89,1% de los trabajadores y trabajadores trabajan 40 horas o más a la semana y más del 70% de la masa laboral con salarios que oscilan entre 288 mil y 1 millón de pesos, muy por debajo del gasto familiar promedio.

Otros datos muestran que en un 34% de las empresas donde hay sindicatos constituidos existe hostigamiento por estar afiliado, además de acoso laboral y obstáculos a la afiliación.

El paisaje material rebate la tesis de Figueroa. Los datos muestran a un país compactado entre el sufrimiento y la precariedad. Las líneas de separación que se dibujan son puramente ideológicas y producto de preocupaciones académicas.

En su primera entrevista a un medio extranjero tras haber ganado las elecciones (la BBC), Boric dejó ver los reflejos de lo anteriormente comentado referido al identitarismo. Ante la pregunta de las habilidades y competencias de que debe tener un presidente, Boric afirmó:

"Yo me he ido formando la convicción de que un buen presidente no es el que está más ocupado, no es el que tiene más papeles a su alrededor. Un buen presidente es el que tiene la capacidad de escuchar, de abrirse a nuevas ideas, aunque no provengan de su círculo más íntimo".

Cuesta saber si Boric asumió el reto de conducir a un país, primero, para sentirse bien consigo mismo.

En la misma entrevista, afirmó que no usaría corbata para el cambio de mando porque sería traicionar su esencia. Indicó que le cuesta asimilar que dirige una institución presidencial (parte del hecho de que está idealizada), que aspira irse del cargo con menos poder con que llegó y reafirmó su buena sintonía con Justin Trudeau y Emmanuel Macron en cuanto al cambio climático.

Afirmó que "primero uno hace cambios culturales antes de tener la oportunidad de dirigirlos", incurriendo en el error de que puede existir una transformación en ese plano sin conquistar una mayoría social sólida y alcanzar logros verificables en la distribución de la riqueza.

Es el turno de la élite económica chilena de sobarse las manos, a sabiendas de que tienen un amplio margen de concesiones y estabilización sin verse molestados sus privilegios de poder reales. Como dijo Boric: "No espero que estén de acuerdo conmigo, pero sí que dejen de tenernos miedo".

Para ir terminando, es obvio que Boric juega la carta de atacar a Venezuela para polemizar con el ala más a la izquierda de su gobierno, cuyo apoyo al proceso se ha mantenido. De esta forma, polemiza indirectamente, trata de limitar el margen de acción de los más comprometidos con la agenda de cambio, pero se evita la molestia de hacerlo en temas programáticos.

Sin embargo, el marco intelectual y de comprensión del mundo de Boric es indisociable de su postura vertida contra Venezuela en sus primeras declaraciones como mandatario electo.

En definitiva, su cercanía con Europa es la causa de su lejanía con el proceso venezolano, y su delirio por las formas e identidades choca con un país que pelea por su futuro y supervivencia inmediata desde los conceptos de clase, nación y patria, cuyo patrimonio continúa siendo fuente de preservación y adaptación.

La apuesta por la tradición nos sigue salvando de la confusión de la novedad, que corresponde al mundo de la mercancía y el consumo.

Y es normal que ese cúmulo de valores le haga ruido a alguien que, por ahora, y muy a diferencia de nosotros, tiene muy poco que demostrar.




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 5 de febrero de 2022

El candor ruso y las obligaciones naturales de Estados Unidos y Occidente

Ucrania es uno de los peores saldos que quedó a Rusia tras el desmantelamiento de la Unión Soviética y el problema debe ser solucionado sin dilación.

 

EL CANDOR RUSO
Y LAS OBLIGACIONES NATURALES
DE ESTADOS UNIDOS Y OCCIDENTE



Luciano Castro Barillas
Escritor y Analista Político
La Cuna del Sol

Bueno, Putin es un abogado y me imagino que, a ese nivel e importancia mundial, tendría que distinguir entre una obligación natural y una obligación jurídica, porque francamente este hombre de Estado admirado por muchos y odiado por otro tanto, hace un reclamo a Estados Unidos y a los países occidentales europeos que no debería de hacerlo. Sencillamente porque se trata de un reclamo absurdo. No es válido lo que dice cuando afirma que fueron “estafados y engañados” por los Estados Unidos cuando, a partir del desmantelamiento de la Unión Soviética, la dirigencia capitalista mundial prometió no expandir la OTAN “ni una pulgada hacia el Este”. ¿Lo creyeron los rusos? No creo que sea así.

Lo que sucedió realmente s que la dirigencia soviética de esos años no pudo  -no tanto de que no quiso-  crear un instrumento jurídico obligando a los capitalistas a no extender hacia el Este de Europa la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. No quisieron poner en peligro la “ayuda” para el proceso de transición de la sociedad soviética del socialismo al capitalismo. No tenían opciones. Y el servilismo y entreguismo fueron extremos por esos años. Todo sentido de dignidad nacional rusa se extravió y su presidente, Yeltsin, era el hazmerreír de los millonarios del mundo occidental, sobre todo cuando, borracho sobre una tarima, dio por bailar y provocar que, George Bush padre, se desternillara de risa ante el triste espectáculo de ese hombre.

Ante este tipejo los gringos y los europeos occidentales asumieron una obligación natural, obligaciones de palabra que pueden cumplirse o no cumplirse, dependiendo de la buena voluntad de quien hizo el ofrecimiento. Como era de esperarse, los Estados Unidos no cumplieron un ápice de lo prometido. 30 años después el canciller ruso, Lavrov dijo una gran verdad: “Hasta ahora conocemos el peso de sus palabras”. Y hoy para qué, dijo la lora, si ya me llevó el gavilán. ¿Qué sentido tiene para la dirigencia reclamar el cumplimiento de una obligación natural? ¿Acaso los capitalistas tienen palabra?

Al año y medio de haberse firmado el Pacto de No Agresión Ribentropp-Molotov, los rusos fueron invadidos en la operación hitleriana de nombre Barba Roja destinada a conquistar por los alemanes su “espacio vital”, a costa de robar territorio y recursos a las naciones vecinas. Tampoco un instrumento jurídico es garantía de cumplimiento en acuerdos asumidos con capitalistas o reaccionarios. Por ello, pienso, que Rusia no debe hacer esos reclamos absurdos y debe sí, seguir fortaleciendo militarmente sus fronteras y hacer lo que hacen actualmente con los ejercicios militares que van a empezar con Bielorrusia, exhibir el músculo que tienen y advertirles que una imprudencia va a significar que el Tío Sam y el Bull Dog inglés terminen con la nariz rota. Ucrania es Rusia y los problemas no cederán si acaso piensan eso los rusos. Procede la ocupación de todo el territorio de Ucrania para que ahora sí, tengan los gringos y sus medios de prensa de qué hablar.

Ucrania es uno de los peores saldos que quedó a Rusia tras el desmantelamiento de la Unión Soviética y el problema debe ser solucionado sin dilación. Ucrania debe estar integrada a Rusia porque su debilidad seguirá haciendo crecer su vulnerabilidad y permitiendo a los estados reaccionarios hacerse ilusiones con esta enorme porción de tierra y población controlada por ellos. Hay razones económicas como el asunto del gasoducto nuevo, pero esos problemas del gas son secundarios, al final. El problema es esencialmente político y debe ser tratado como se debe: con una efectiva diplomacia o con las armas, que por cierto, es el peor camino.




Publicado por La Cuna del Sol

martes, 1 de febrero de 2022

La guerra "asimétrica" de Rusia en Ucrania

La respuesta formal de EE. UU. a las demandas rusas de garantías de seguridad fue entregada el miércoles 26 de enero al Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú. Los peores temores de Moscú se hicieron realidad.

 

LA GUERRA "ASIMÉTRICA" DE
RUSIA EN UCRANIA



M. K. Bhadrakumar
Indian Punchline

¿Puede Europa sobrevivir sin el gas ruso?

La respuesta formal de EE. UU. a las demandas rusas de garantías de seguridad fue entregada el miércoles 26 de enero al Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú. Los peores temores de Moscú se hicieron realidad: Washington simplemente eludió abordar las principales preocupaciones rusas -la expansión de la OTAN, el retroceso de los despliegues de la OTAN al nivel anterior a 1997, etc.- y, en su lugar, ofreció discutir medidas para fomentar un ambiente de confianza.

No obstante, Moscú continuara con la vía del diálogo, ya que a Rusia le interesa no parecer obstinada, aunque si las experiencias pasadas sirven de referencia, los acuerdos con Estados Unidos sólo duran hasta que los abandona.

El Presidente ruso Vladimir Putin, en su discurso anual ante el Parlamento ruso el pasado mes de abril, había trazado claramente las "líneas rojas" que por mucho que Moscú quiera tener buenas relaciones con otros países y "no desea realmente cerrar las puertas... si alguien confunde nuestras buenas intenciones con indiferencia o debilidad y pretende cerrar o incluso volarlas, debe saber que la respuesta de Rusia será asimétrica, rápida y drástica".

Desde entonces, los funcionarios rusos han subrayado en repetidas ocasiones, incluso esta semana, que llegar a un compromiso sobre cualquier nueva expansión de la OTAN o los despliegues de la alianza en las fronteras rusas, está fuera de discusión. De hecho, la reacción "asimétrica" de Rusia ya está en marcha.

Potencialmente, existen tres paradigmas cruciales en juego. La primera, por supuesto, es la exigencia esta semana del Partido Comunista de Rusia de conceder el reconocimiento a las regiones separatistas de Donbass, en el este de Ucrania, seguida de un llamado del partido gobernante Rusia Unida instando al Gobierno a prestar todo el apoyo militar y económico necesario a esas regiones para resistir cualquier movimiento agresivo de Kiev.

Es muy posible que el Parlamento ruso respalde estas demandas. Ahora bien, si Kiev interviene militarmente para frenar el surgimiento de Donetsk y Luhansk como entidades independientes y amenaza la seguridad de la población rusa de la región, eso constituirá un casus belli para que Moscú intervenga e irremediablemente hacer retroceder a las fuerzas ucranianas y crear una zona neutral en cualquier lugar a la altura del río Dniéper.

Un segundo paradigma que se está volviendo cinético es el del frente energético. El hecho es que el principal exportador de energía de Rusia, Gazprom, ha estado bombeando gas de acuerdo con los contratos existentes con los países europeos. Pero el flujo de gas a Alemania a través del gasoducto de Yamal terminó el 21 de diciembre.

Moscú no ha hecho ningún anuncio al respecto y probablemente espera que sea cuestión de tiempo antes que las autoridades alemanas den su aprobación al recién construido gasoducto Nord Stream 2, que tiene la capacidad para suministrar hasta 55 000 millones de metros cúbicos anuales. 

El precio del gas ruso es muy competitivo. El precio promedio del gas ruso es de unos 280 dólares por mil metros cúbicos (mientras que el precio en el mercado al contado ha tocado recientemente los 2000 dólares). Así pues, Estados Unidos no puede competir con Rusia en el mercado europeo y surge entonces la necesidad de eliminar a Rusia como el principal proveedor.

Sin embargo, incluso si EE. UU. encuentra una forma de aumentar las entregas de GNL a Europa, los precios de la energía se dispararían. Por otro lado, otros países exportadores de gas -Noruega, Argelia y Qatar- carecen de capacidad excedentaria para cubrir el déficit de suministro de gas ruso a Europa.

Por consiguiente, Nord Stream 2, que Washington quería aniquilar en las primeras etapas, se ha convertido en una prueba de la autonomía estratégica de la UE. Washington cree que el retraso en la autorización del Nord Stream 2 presionará a Moscú para que dé marcha atrás en Ucrania, ya que Rusia tiene la posibilidad de ganar más de 15 000 millones de dólares anuales con el gasoducto. (Rusia invirtió unos 11 000 millones de dólares en la construcción del gasoducto). 

Moscú ha advertido que mantener como rehén a Nord Stream 2 será "contraproducente". Y es dudoso que se pueda intimidar al Kremlin para que renuncie a sus preocupaciones vitales de seguridad -la expansión de la OTAN, etc.- en aras de salvar las exportaciones de gas a Europa.

Rusia tiene enormes reservas de divisas y puede permitirse algunas pérdidas financieras. Además, Rusia va a firmar en breve el acuerdo para el gasoducto Power of Siberia 2 (Poder de Siberia 2) con China, con una capacidad de 55 000 millones de metros cúbicos. En caso de que la situación se deteriore, Rusia sustituirá a los compradores europeos por clientes asiáticos como Japón, Corea del Sur e India. 

El tercer paradigma de la respuesta asimétrica de Rusia está relacionado con una esfera intrigante en su totalidad: la política interna de Ucrania. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky encabeza un régimen inestable con una base de poder erosionada. Los elementos ultranacionalistas de la derecha son los que deciden en Kiev. Tal y como están las cosas, las posibilidades de Zelensky de conseguir un segundo mandato en las elecciones presidenciales de marzo de 2024 no parecen buenas.

Si Ucrania sufre una derrota militar, la suerte de Zelensky está sellada. Dicho esto, los grupos de paramilitares extremistas, virulentamente antirusos, presentes en la línea de contacto con Donbass pueden considerar oportuno provocar un conflicto, acicateados por la inteligencia occidental, para provocar la intervención de Moscú.

Obviamente, la anexión de territorio ucraniano o una invasión directa de Ucrania no entra en el cálculo ruso, pero si la seguridad de millones de rusos en el Donbass se pone en riesgo, Moscú no puede permanecer indiferente.

Estados Unidos lo sabe, y Zelensky también. Esa es la razón por la cual Zelensky y su ministro de Defensa, Oleksiy Reznikov, se han desmarcado últimamente y han empezado a calmar las tensiones, declarando incluso que Moscú no contempla la posibilidad de una agresión.

Reznikov (que en su día sirvió en el ejército soviético) fue citado textualmente cuando el 24 de diciembre tras una reunión con legisladores en Kiev, dijo: "Al día de hoy, el ejército ruso no ha formado un grupo de ataque capaz de llevar a cabo una invasión. No hay motivos para pensar que mañana se produzca una invasión desde el punto de vista militar".

Las cosas llegaron a un punto álgido cuando CNN informó que el presidente Biden mantuvo una difícil conversación de 80 minutos con Zelensky tratando de convencerle de que una invasión rusa era inminente y que Moscú pretendía apartarle del poder.

Según CNN, en la "larga y franca" conversación, Zelensky discrepó y estimó que la amenaza de Rusia sigue siendo "peligrosa pero ambigua", y no es seguro que se produzca un ataque.

Un segundo análisis de la CNN informaba sobre "Nuevos signos de fractura entre Estados Unidos y Ucrania por la inminencia de una posible invasión rusa... La frustración en Kiev ha aumentado en los últimos días por la escalada de la retórica estadounidense sobre la crisis".

Lo que hay que tener en cuenta aquí es que Zelensky ganó las elecciones en 2019 con un gran apoyo de los votantes de origen ruso, teniendo como base una plataforma electoral que buscaba la mejora de las relaciones con Rusia y un acuerdo en Donbass.

Sin embargo, tras llegar al poder, bajo la inmensa presión de los nacionalistas ucranianos de extrema derecha que comandaban la calle y la manipulación entre bastidores de las potencias occidentales, Zelensky cambió de rumbo y comenzó a aplicar políticas antirusas.

Zelensky entiende que seguramente será el chivo expiatorio si el tenso enfrentamiento actual con Rusia desemboca en una guerra. La tragedia es que ya no tiene el control de la línea de contacto con Donbass, donde hay mercenarios estadounidenses. Su prioridad será sobrevivir para continuar luchando y recuperar el terreno político perdido antes de las elecciones de 2024.

Moscú conoce muy bien los entresijos de la política ucraniana. De manera significativa, el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, ha reiterado recientemente a través de los medios de comunicación estatales que "El presidente ruso ha dicho: si Zelensky quiere discutir la normalización de las relaciones bilaterales... estamos dispuestos a ello, sin problema. Que venga a Moscú, Sochi o San Petersburgo".




Publicado por La Cuna del Sol