sábado, 29 de abril de 2023

Inteligencia artificial (IA), preguntas y respuestas

La inteligencia artificial está aquí, allá y acullá. Los expertos hablan con elocuencia y a veces no tanto. Los vídeos de YouTube revelan secretos internos y posibilidades, y a veces cosas que no son tan internas, ni tan secretas, ni siquiera posibles.

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA),
PREGUNTAS Y RESPUESTAS



Michael Albert
Counterpunch

La inteligencia artificial está aquí, allá y acullá. Los expertos hablan con elocuencia y a veces no tanto. Los vídeos de YouTube revelan secretos internos y posibilidades, y a veces cosas que no son tan internas, ni tan secretas, ni siquiera posibles. La IA nos destruirá. La IA nos fortalecerá rotundamente. ¿Cuáles son las preguntas que realmente importan? ¿Qué respuestas podrían importar? Los debates se multiplican rápidamente, pero reina la confusión.

Entre tanto ruido, he aquí algunas cuestiones que parecen fundamentales.

+ ¿A qué viene tanto alboroto? ¿Qué puede hacer la IA de hoy que no pudiera hacer la de ayer?

+ Aunque sólo sea a grandes rasgos, ¿cómo funciona la nueva IA? Si no es magia, ¿qué es?

+ Cuando la IA hace cosas que nosotros hacemos, ¿las hace como las hacemos nosotros?

+ ¿Puede la IA hacer cosas que nosotros hacemos tan bien o mejor que nosotros?

+ Cuando la IA puede hacer cosas mejor de lo que nosotros los humanos lo hacemos, ¿cuánto mejor puede hacerlo?

+ Y, sobre todo, ¿cuáles son las consecuencias importantes a corto plazo del progreso de la IA? ¿Cuáles son las posibilidades a largo plazo del progreso de la IA? ¿Y cómo deberían responder a la IA los defensores de un cambio social progresista o revolucionario?

Si usted conoce todas las respuestas, felicitaciones, es la única persona del planeta que las conoce. Pero, a pesar del estado de ignorancia y de incertidumbre, ¿podemos decir algo al menos con cierta seguridad? Vayamos por partes.

¿Por qué tanto alboroto? ¿Qué puede hacer ahora la IA que no pudiera hacer antes?

La respuesta breve sería, mucho. Antes -digamos hace dos décadas- las máquinas no invadían demasiado terrenos que normalmente sólo pisaban los humanos. Bueno, un momento. Las máquinas jugaban juegos como el ajedrez y el go. Y podían actuar como expertos mediocres en algunos temas muy específicos. Pero dos décadas después, y sobre todo en los últimos seis años, y abrumadoramente en los últimos tres años, y en realidad incluso justo en el último año, y -mientras escribo- incluso justo en el último mes o semana, las máquinas pintan cuadros, componen música, diagnostican enfermedades e investigan y preparan dictámenes jurídicos. Escriben manuales técnicos, noticias, ensayos, cuentos (e incluso novelas...). Las máquinas codifican software, diseñan edificios y aprueban exámenes increíblemente diversos. Ahora mismo, en la mayoría de los estados, las máquinas podrían convertirse en abogados. Por lo que sé, probablemente también hayan aprobado exámenes de medicina. Las máquinas ofrecen asesoramiento en salud mental, cuidado de ancianos, apoyo personal e incluso compañía íntima. Las máquinas conversan. Encuentran patrones. Resuelven problemas complejos (como el plegamiento de proteínas). Y desde esta semana, colaboran e incluso pueden hacerse peticiones unas a otras. Y mucho más.

Entonces, ¿eso es todo a lo que nos referimos cuando hablamos de IA? Sí, porque lo que suele calificarse de inteligencia artificial son máquinas que hacen cosas que los humanos hacemos con el cerebro. Son máquinas que hacen cosas que nosotros hacemos mentalmente o, para usar una palabra más elegante, que hacemos cognitivamente. Y la sorpresa es que la IA de hoy, y ni hablar la de mañana, no solamente hace cosas mentales de forma rudimentaria. No. Incluso la IA de hoy, ni hablar la de la semana que viene, o la del año que viene, hace muchas cosas mentales tan bien y en algunos aspectos significativos no solo cientos de veces más rápido sino también cualitativamente mejor que casi todos los humanos hacen estas cosas. Y en algunos casos, con más por venir, mejor de lo que cualquier humano hace o incluso hará alguna vez estas cosas. ¿Recuerdan la gran noticia que fue cuando un programa informático derrotó a Garry Kasparov, el entonces Campeón del Mundo de Ajedrez en 1997? Pues bien, el programa que le derrotó sería aniquilado por la IA actual, y lo mismo ocurre con otros juegos. La brecha entre los mejores jugadores del mundo de ajedrez, go, póquer e incluso videojuegos y la mejor IA de cada uno de esos juegos se ha hecho enorme. Y este diferencial no se limita a los juegos.

Aunque sólo sea a grandes rasgos, ¿cómo funciona la nueva IA? Si no es magia, ¿qué es?

Puede que les cueste creerlo, pero más allá de algunas observaciones limitadas, las mejores fuentes que he podido encontrar afirman que nadie puede responder plenamente a esta pregunta. Y me refiero a nadie. Por ejemplo, las IA que han sido entrenadas en inglés para leer, escribir y conversar, utilizar, como todos hemos oído, "redes neuronales" entrenadas básicamente con tantos datos como sea posible utilizar, que resultan ser millones de libros y casi todo lo que hay en Internet. Una vez entrenadas, estas IA generan la siguiente palabra, y luego la siguiente, y así sucesivamente, para satisfacer acumulativamente las peticiones que se les hacen por una respuesta escrita, o gráfica, o de otro tipo. Cada paso que da la IA implica un enorme número de cálculos. Según algunas estimaciones, la red neuronal entrenada más actualizada, la GPT-4, incluye unos 150 billones de números, o pesos, cada uno de ellos asociado a conexiones entre nodos que están vagamente modelados a partir de las neuronas que se encuentran en los cerebros orgánicos. Supongo que esa cifra, 150 billones, es una exageración provocadora que surgió de algún periodista indiscreto y que luego se convirtió en falso evangelio, pero, aun así, podemos estar bastante seguros de que la cifra verdadera, aún no publicada, es increíblemente alta. Sea cual sea la cantidad de números que caracterizan a GPT-4, están ahí para actuar sobre las entradas, es decir, para actuar sobre la petición que se hace a la IA, petición que a su vez se traduce primero en números. Esta "actuación" produce a su vez resultados numéricos que la IA traduce a su vez en textos (o imágenes o melodías o cualquier otra cosa) que recibimos. En medio de todo ese cálculo, y de nuevo a través de las mejores fuentes, se establecen varios parámetros y características adicionales esencialmente por ensayo y error.

Sí, ensayo y error. En otras palabras, los ingenieros no pasaron de GPT-2 en 2019, a GPT-3 en 2020, a GPT-3.5 en 2022, a GPT-4 meses después, en 2023, teniendo una teoría cada vez más enriquecida del funcionamiento de su producto y haciendo grandes cambios guiados por esa teoría. No. En lugar de eso, por un lado, los ingenieros simplemente ampliaron la red neuronal, aumentando su número de nodos y parámetros y observando si eso mejoraba los resultados, cosa que, hasta ahora, ha ocurrido. Y más allá de eso, las mejores descripciones que he podido encontrar dicen que los programadores esencialmente adivinaron montones y montones de posibles cambios modestos, probaron sus conjeturas, y retuvieron lo que funcionó y desecharon lo que falló, sin saber realmente por qué algunos funcionaron y otros fallaron. Y, sí, eso implica que, en su mayor parte, los programadores no pueden responder a la pregunta "¿por qué funcionó esa opción? ¿Por qué falló esa otra opción? Y también implica que cada nueva versión de GPT se debió a una combinación de cambios modestos que sumados supusieron ganancias muy significativas en periodos de tiempo muy cortos. Pero sea cual sea la lógica/teoría/explicación del reciente éxito y progreso de la IA, lo que sí sabemos es que el progreso de los resultados a nivel humano no sólo ha sido sorprendente, sino que se ha acelerado.

Cuando la IA hace lo que hace, ¿lo hace de la forma en que lo hacemos nosotros?

En la mayoría de los casos, la antigua IA intentaba incorporar explícitamente en sus entrañas las lecciones que le transmitían los humanos a los que se consultaba sobre sus métodos en ámbitos específicos -por ejemplo, jugar al ajedrez, diagnosticar determinados síntomas médicos o lo que fuera-. Luego, los conocimientos que los programadores habían obtenido al hablar con expertos eran almacenados por los ingenieros en una base de datos que la IA consultaba cuando se le pedía que realizara alguna tarea relacionada. En cambio, las nuevas IA "examinan" primero (se enfocan en) enormes conjuntos de datos para llegar por sí mismas a disposiciones internas de su amplia gama de parámetros. La disposición resultante de los números permite alcanzar diversos fines. Resulta, por lo tanto, que cuando transmitimos una petición a una IA estamos conversando con un conjunto increíblemente inmenso de números que, a su vez, actúan sobre números que ingresan para producir números de salida. ¿Es así como hablamos?

Bueno, hay un problema para responder decididamente a esa pregunta. Prácticamente, no sabemos cómo los humanos producimos frases y mucho menos llegamos a puntos de vista, decisiones, etc. Sabemos mucho y probablemente la mayor parte de lo que ocurre en nosotros sucede de forma preconsciente. Tampoco sabemos cómo la IA llega a sus opiniones, decisiones, etc. Sabemos que las IA actuales utilizan redes neuronales y que han sido entrenadas con cantidades masivas de datos para establecer innumerables parámetros, y que luego también han contado con programadores humanos para establecer algunos parámetros adicionales por ensayo y error, pero más allá de eso no sabemos casi nada de "por qué" lo hace bien. Lo que sí sabemos es que, sea cual sea la lógica subyacente, la IA está realizando diversos tipos de tareas con resultados cada vez más parecidos a los humanos.

Entonces, ¿lo que hace la IA lo está haciendo de la misma manera que nosotros? La respuesta más probable es que no. Puede que en algunos aspectos haya analogías, si es que hay tanta similitud. Y la diferencia es de considerable interés científico porque sugiere claramente que la comprensión científica de las IA aportará poca o ninguna comprensión científica de los humanos. Pero para la IA como ingeniería, todo esto del "por qué" tiene mucha menos importancia. El "cómo sucede" o el "por qué funciona" no es el punto central de la IA como ingeniería. Lo importante es "lo qué ocurre". Y aunque el "cómo sucede" de la IA no se parece mucho o nada al de los humanos, el "qué sucede" de la IA se parece mucho al de los humanos.

Entonces, ¿puede la IA hacer lo que hace tan bien o mejor que nosotros? Si puede hacer las cosas mejor que los humanos, ¿cuánto mejor?

A juzgar por las pruebas objetivas de la práctica actual de la IA, la respuesta es que sí, ya que las IA pueden hacer muchas tareas tan bien o mejor que los humanos. De hecho, las IA no solo pueden hacer muchas cosas mucho más rápido que nosotros, sino también cualitativamente mejor. ¿Cuántos humanos pueden crear imágenes, componer música, leer y resumir informes, y escribir y programar mejor de lo que lo hacen las IA actuales? Muy pocos. ¿Comete errores la IA actual? Sin duda, y muchos. Pero los humanos también cometen errores. Y en cualquier caso, lo que importa es su trayectoria. Las anécdotas sobre errores extraños resultan divertidas. Las evaluaciones del año que viene son harina de otro costal.

GPT-2 no habría reconocido la diferencia entre un examen de abogacía y una escoba. GPT-3 tomó un examen de abogacía y puntuó en el 10% más bajo. Muchos errores. Un año después, el GPT 4 se situó en el 10% superior. Muchos menos errores. Ver la trayectoria no el tiro a un monumento. Y esto no se comparó con humanos desconocidos tomados de la calle. Se comparó con estudiantes de derecho. ¿Qué puntuación crees que obtendrá el GPT-5 el año que viene? ¿Qué ocurrirá con su número de errores, por muchos que siga cometiendo, cuando a tiro de piedra una red neuronal envíe rutinariamente los resultados a una segunda para que los compruebe, y entonces la primera corrija los errores comunicados por la segunda antes de entregarnos sus resultados? ¿Será mejor que el 99% de los estudiantes de Derecho? ¿Desaparecerán todos los errores tontos y fácilmente verificables?

Por otra parte, los expertos señalan que la IA no entiende las respuestas a las preguntas de los tribunales examinadores como lo hacen los estudiantes de Derecho. Y dependiendo de lo que entendamos por la palabra "entender", podría decirse que la IA no entiende ninguna de las respuestas que da. Esto es cierto, pero ¿apostarías por la IA o por un estudiante al azar o incluso por un graduado de la facultad de Derecho al azar para obtener una mejor puntuación? Y no es por machacar a los académicos, pero, en realidad, ¿qué significa "entender"?

Una observación técnica más general, pero relacionada, es que GPT-4 no contiene una "teoría del lenguaje" como la que reside en los cerebros humanos. GPT-4 simplemente contiene una enorme cantidad de parámetros que dan resultados similares a los de una teoría perfecta del lenguaje. Produce textos gramaticalmente correctos y convincentes. ¿Qué significa "entender"? ¿Y tiene la IA una "teoría del lenguaje" aunque su "teoría" esté oculta entre un billón de números? Los humanos tampoco tenemos una "teoría del lenguaje", salvo que esté oculta en lo más profundo de nuestro ser.

Ahora enfoquémonos en lo que importa en cuanto a política. ¿Cuáles son las consecuencias a corto y largo plazo que ya se están produciendo o que, sin regulación, es muy probable que se produzcan? ¿Qué es potencialmente bueno? ¿Qué es probablemente malo?

En primer lugar, debo reconocer que hay una gran incógnita que se cierne sobre todo este ensayo y sobre cómo evaluar la IA. Es decir, ¿seguirá haciéndose más "inteligente" o chocará contra un muro? ¿Más nodos, más números y más alteraciones inteligentes reducirán los errores y producirán cada vez más funcionalidad, o llegará un punto en el enfoque de las redes neuronales -quizás incluso pronto- en el que el aumento de los números encuentre rendimientos decrecientes? No sabemos lo que nos espera, porque depende de hasta qué punto las IA sigan haciéndose más potentes.

Entonces, ¿qué es potencialmente bueno y qué es probablemente malo a cerca de la IA? En un extremo, y a largo plazo (que algunos dicen es cuestión de sólo una década o dos, o incluso menos), escuchamos predicciones de horror sobre la IA, provenientes de miles de ingenieros, científicos e incluso funcionarios que trabajan con IA, que la programan y que de alguna manera la utilicen o produzcan y que, para el caso, hicieron los grandes avances, esclavizando o acabando con la humanidad. En el otro extremo, de personas igualmente informadas, implicadas e incorporadas, escuchamos hablar de que la IA creará una utopía virtual en la Tierra al crear curas para todo, desde el cáncer a la demencia, pasando por quién sabe qué, además de eliminar el trabajo pesado y facilitar así una mayor creatividad humana. A veces, de hecho, sospecho que bastante a menudo, la misma persona, por ejemplo, el director general de OpenAI, declara que ambos resultados son posibles y que tenemos que encontrar la manera de obtener sólo el resultado positivo.

A corto plazo, nosotros mismos podemos ver fácilmente posibilidades de grabaciones de voz falsas e imágenes y vídeos falsos inundando no sólo las redes sociales, sino también los principales medios de comunicación, los medios alternativos e incluso los procedimientos judiciales. Es decir, podemos ver posibilidades de fraude intencionado masivo y extendido, manipulación individual o en masa, vigilancia intensa masiva y nuevas formas de violencia, todo ello controlado por las IA que, a su vez, están controladas por corporaciones que buscan beneficios (pensemos en Facebook...), por gobiernos que buscan control y poder (piensen en su propio gobierno...), pero también incluso por entidades particulares a menor escala (pensemos en los Proud Boys o incluso en individuos desagradables...) que buscan diversión en el caos o la ventaja grupal o personal. Si una IA puede ayudar a encontrar un compuesto químico para curar el cáncer, no hay duda de que también puede encontrar uno para matar a la gente con gran eficacia.

Y luego está la cuestión de los puestos de trabajo. Todo parece indicar que la IA puede o pronto será capaz de realizar muchas tareas en lugar de los humanos que ahora las hacen o, como mínimo, podrá aumentar drásticamente la productividad de los humanos que ahora las hacen. El lado bueno de todo esto es que se obtendrá un rendimiento económico similar con menos horas de trabajo, lo que permitirá, por ejemplo, acortar la semana laboral con ingresos completos para todos, o incluso con ingresos más equitativos. El lado malo es que, en lugar de asignar menos trabajo, además de ingresos completos a todos, las empresas mantendrán a algunos empleados trabajando tanto como ahora, pero con el doble de producción, les pagarán ingresos reducidos y enviarán al resto a la fila de los desempleados.

Tomemos en cuenta, como uno de tantos ejemplos, que en los Estados Unidos hay aproximadamente 400 000 asistentes legales. Supongamos que en 2024 la IA permita a cada asistente realizar el doble de trabajo por hora que antes de utilizarla. Supongamos que en 2023 los asistentes legales trabajan 50 horas a la semana. En 2024, ¿los bufetes de abogados los retendrán a todos, mantendrán su salario íntegro y harán que cada uno trabaje 25 horas a la semana? ¿O los bufetes retendrán a la mitad de ellos, les mantendrán las 50 horas semanales y el salario íntegro, y despedirán a la otra mitad? Y luego, con 200 000 asistentes legales desempleados que buscan trabajo, el poder de negociación de los que todavía tienen un empleo se reducirá debido a su temor a ser sustituidos, ¿los bufetes de abogados reducirán aún más el salario y aumentarán el rendimiento exigido y la semana laboral de los retenidos, mientras despiden a más asistentes legales? Sin una normativa eficaz ni cambios en el sistema, el beneficio económico se impondrá, y ya conocemos el resultado. Y no se trata sólo de los asistentes legales, por supuesto. La IA puede ofrecer asistentes personales para educar, prestar servicios de guardería, diagnosticar y medicar, redactar manuales, manejar la correspondencia, hacer y entregar pedidos de productos, componer música, cantar, escribir historias, crear películas e incluso diseñar edificios. Sin regulaciones vigorosas, si el beneficio económico impera, ¿hay alguna duda sobre si la IA traería la utopía o impondría la distopía?

La enumeración anterior podría nunca terminar. Increíblemente, en la última semana, y que yo sepa ni siquiera se había contemplado un mes antes, ya existe una empresa que entrena la IA en funciones directivas, financieras, de elaboración de políticas, etcétera. O, si no la hay, ¿podría haberla la semana que viene?

Antes de dejar de adivinar el futuro, también podríamos considerar algunas consecuencias imprevistas de intentar hacer el bien con la IA. En el peor de los casos, ¿cuál será el impacto de que la IA realice tareas que nos gustaría que hiciera, pero que forman parte integral de nuestra condición de seres humanos? Supongamos incluso que realiza estas funciones tan bien como nosotros, en lugar de hacerlas lo suficientemente bien como para que a las empresas les resulte rentable utilizarlas en nuestro lugar.

¿Guarderías? ¿Atención a personas mayores? ¿Asesoramiento psicológico y médico? ¿Planificar nuestras propias agendas diarias? ¿Enseñar? ¿Cocinar? ¿Conversaciones íntimas? Si las IA hacen estas cosas, ¿qué ocurre con nuestra capacidad para hacerlas? Si las IA nos desplazan de esas actividades tan humanas, ¿se están convirtiendo en personas o nosotros en máquinas?

Intenten conversar incluso con las IA actuales. Apuesto a que en poco tiempo dejaran de referirse a ellas como "eso" y pasaran a referirse a ellas como "él" o "ella", o por su nombre. Ahora imaginen que las IA se encargan de enseñar, aconsejar, cuidar, establecer la agenda, dibujar, diseñar, medicar, etc., ¿y ustedes qué hacen? Liberados de responsabilidades, ven las películas que hace la IA. Comen lo que AI prepara. Leen historias que AI escribe. Realizan las diligencias que la AI organiza. Supongamos que los ingresos se gestionan bien, que el trabajo restante para los humanos se asigna bien. Si quieren algo, se lo piden a una IA. Éxtasis. Y si el desarrollo de la IA no choca contra un muro, este es el escenario utópico beneficioso.

¿Cuál es una respuesta sensata a las posibilidades a corto y largo plazo?

Los seres humanos tenemos a nuestra disposición algo llamado "principio de precaución". Propuesto por primera vez como guía para la toma de decisiones medioambientales, nos dice cómo debemos abordar las innovaciones que tienen potencial para causar grandes daños. El principio hace hincapié en la precaución. Indica que hay que detenerse y revisar antes de aventurarse a innovaciones que pueden resultar desastrosas. Manifiesta que hay que tomar medidas preventivas ante la incertidumbre. Traslada el peso de la prueba a quienes proponen una actividad arriesgada. Indica que hay que explorar una amplia gama de alternativas a las acciones posiblemente perjudiciales. Incrementar la participación pública en la toma de decisiones. En resumidas cuentas, hay que ser precavido.

Así que, me parece que ya tenemos la respuesta. Una respuesta sensata a la aparición de una IA cada vez más potente es pisar el freno. Fuerte. Imponer una moratoria. Luego, durante el paréntesis, establecer mecanismos de regulación, normas y medios de aplicación capaces de prevenir los peligros, así como de beneficiarse provechosamente de las posibilidades. Esto es fácil de decir, pero en nuestro mundo es difícil de hacer. En nuestro mundo, los propietarios e inversores buscan beneficios sin tener en cuenta las enormes implicaciones para los demás. Empujados por la competencia del mercado y por agendas a corto plazo, avanzan a toda velocidad. Sus pies evitan los frenos. Pisan a fondo el acelerador. Es un viaje suicida. Sin embargo, lo que es inusual e indicativo de la gravedad de la situación, cientos e incluso miles de actores centrales dentro de las empresas de IA están lo bastante preocupados/temerosos como para emitir advertencias. Y, aun así, sabemos que es poco probable que los mercados escuchen sus advertencias. Los inversores murmurarán sobre el riesgo y la seguridad, pero seguirán adelante.

Entonces, ¿podemos ganar tiempo y actuar con precaución antes de que las corporaciones suicidas den el salto? Si queremos que las necesidades humanas sustituyan a la locura competitiva y lucrativa de las empresas en lo que respecta al desarrollo y despliegue de la IA, los que tenemos la cabeza bien amueblada tendremos que exigir y presionar muy seriamente para conseguirlo.

 

Originalmente publicado en ZNet.

 

Michael Albert es cofundador de ZNet y Z Magazine.




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 22 de abril de 2023

Un cuento de hadas, los autos eléctricos

Que el auto no genere emisiones una vez funcionando es una cosa, y otra solicitarles a los fabricantes de acero, litio, vidrio, aluminio o batería que no produzcan CO2 en la producción de sus componentes, lo que resulta extremo y muy complicado, porque el impacto ambiental se da en la producción, recarga o sustitución, a no ser que se contamine en otro país.

 

UN CUENTO DE HADAS, LOS
AUTOS ELÉCTRICOS



Alejandro Marcó del Pont
Rebelión  

Acabar con el medio ambiente es la forma más rápida de acabar con la distribución del ingreso. (El Tábano Economista)

Europa tenía que conseguir que todos los automovilistas que recorren menos de 80 kilómetros al día los hicieran en modo eléctrico. La idea de ser más papistas que el Papa, y en forma paralela hacer negocios, engañando al consumidor sin informarlo del elevado costo e inflación que generan la nueva energía, y quien pagaría ese incremento, dio como resultado que todo saliera muy mal, o, se podría decir, peor.

Europa no tiene los componentes utilizados por los coches eléctricos que son una de las claves para hacer sostenible el transporte ecológico. De las materias primas empleadas, el litio se concentra, en un 90%, en tres regiones (Australia, Sudamérica y China); el 70% del cobalto se halla en la República Democrática del Congo; Europa tampoco produce más aluminio, mientras China domina en tierra raras y produce más 75% de las celdas de batería de iones de litio del mundo. ¿Qué tan buena idea puede ser dejar de depender de la energía barata rusa, donde se había montado un modelo de negocios, para pasar a depender de autos, componentes y repuestos chinos? Veremos.

Existen varios inconvenientes detrás de la sustitución de los motores de combustión interna a eléctricos, híbridos, biocarburantes, etc. De hecho, una de las más importantes es que se habla de autos que no generen contaminación, y no de un transporte en general, y del transporte público en particular, con energía renovable, la que vuelve la idea aterradoramente individualista. Que el auto no genere emisiones una vez funcionando es una cosa, y otra solicitarles a los fabricantes de acero, litio, vidrio, aluminio o batería que no produzcan COen la producción de sus componentes, lo que resulta extremo y muy complicado, porque el impacto ambiental se da en la producción, recarga o sustitución, a no ser que se contamine en otro país.

Pero vayamos por partes. La velocidad a la que aumenta la producción y venta de estos autos no se condice con el precio. Los coches eléctricos no reducen su precio a pesar de que sus ventas aumentan en todos los segmentos o no con la velocidad que debían. La consultora Jato Dynamics ha publicado un informe en el que compara el precio de los coches eléctricos en los tres mercados más importantes del mundo. Las diferencias entre Europa, Estados Unidos y China son palpables. Mientras que en los primeros el precio medio ha subido, en China ha pasado todo lo contrario.

Según dicha consultora, el precio medio de los vehículos eléctricos entre 2015 y 2022 ha aumentado en Europa de € 48.942 a € 55.821 y de €53.038 a € 63.864 en EEUU., y tanto la guerra como la falta de energía han complicado aún más los costos. Sin embargo, en China, la tendencia es la contraria y ha pasado de € 66.819 a € 31.829.

Además de la tendencia representada por estas cifras, hay un problema todavía más preocupante. Los vehículos eléctricos siguen siendo mucho más caros que sus equivalentes en gasolina, otro componente de costos de sustitución de la transición: un 27% más en Europa y un 43% en EE.UU. Una vez más, el balance es el contrario en China, donde los vehículos eléctricos ya son un 33% más baratos que los de combustión interna.

Como si esto fuera poco, y a contramano de lo imaginado, la producción de un auto eléctrico contamina casi el doble que uno común. Una de las primeras compañías automotrices en decidir su cambio total hacia vehículos eléctricos para los próximos años ha sido Volvo. La automotriz sueca, propiedad del Grupo Geely chino, anunció que a partir de 2030 la totalidad de los modelos que produzca serán 100% eléctricos. Volvo decidido elaborar un informe en el que se compara la huella de carbono que produce los autos de carga de batería eléctrica y los que contienen motores de combustión interna alimentados con gasolina con un 5% de etanol, desde la fabricación hasta los 200.000 km de uso.

La fabricación de un auto 100% eléctrico genera casi un 70% más de emisiones de CO2 que fabricar el mismo auto propulsado por motor de combustión interna. Y, si se deja afuera de la ecuación la producción de materias primas y fabricación de las baterías, secontamina casi un 30% más en uno que otro. Esto es debido al uso de ciertos materiales, como el aluminio, en una proporción mayor en los autos eléctricos. O sea, la idea de la no contaminación aplica para Europa, no para China. En Europa de producen sólo el 6% de las baterías con 17 fábricas dedicadas a este trabajo. 

El segundo origen más popular para los coches eléctricos puros matriculados el año pasado en Europa fue China. En total, de los 1,2 millones de autos eléctricos que se registraron en Europa más de 222.000 unidades se fabricaron en China. Esto no significa que todos esos autos tuvieran una insignia china. De hecho, en 2022 el gigante asiático fabricó el 18,7% de los coches eléctricos vendidos en Europa y ya amenaza con arrebatarle el trono a Alemania. El 52% de las matriculaciones de Tesla en Europa eran de modelos fabricados en China. De hecho, esta marca se posicionó como el mayor importador de coches eléctricos fabricados en el gigante oriental, adelantando a marcas como Dacia, MG y Polestar, BMW todos fabricados en China.


Los gastos para alimentar un coche eléctrico varían dependiendo de la marca, el modelo, la autonomía y el país. Las más económicas están en Países Bajos y las más caras en Dinamarca. Los cargadores públicos también serán un reto, ya que tendrán que abastecer la demanda en toda Europa. En la actualidad hay 2.9 millones de cargadores en Europa y se necesitaran unos 7 millones para el 2030, algo similar sucederá en EE.UU. y China, que tendrán que pasar el primero de 100.000 a 1.200.000 y el gigante asiático de 1.150.000 en la actualidad a 5.000.000 en el 2030.

Las baterías son un verdadero problema, tanto por la producción, el costo de recambio, reciclado, como los retos medioambientales de su obsolescencia y destino. Al igual que un teléfono móvil, los coches 100% eléctricos tienen baterías de iones de litio que pueden almacenar energía y recargarla una vez gastada. El problema surge cuando esas baterías están tan utilizadas que ya no pueden proporcionar una autonomía adecuada. Las grandes y pesadas baterías suponen un claro peligro para el medio ambiente, por lo que el reciclaje se ha convertido en un objetivo prioritario en el sector. Desde la extracción de las materias primas necesarias para su fabricación hasta la fase de reciclado al final de su vida útil, las baterías generan una serie de contaminantes que no pueden obviarse.

Sustituir una batería es extremadamente caro. De un auto con autonomía de 250 kilómetros cuesta casi otro auto y aumenta dependiendo la autonomía. La idea es que se ponga en marcha el “pasaporte” que identificará a cada batería desde la fabricación hasta su reciclado, incluyendo asimismo toda la cadena de producción, desde la misma obtención de los materiales que la componen. La entrada en vigor de esta normativa ya tiene fecha. A partir de 2027, todas las baterías que se comercialicen en la UE deberán disponer de un certificado que refleje su huella de carbono y las que no lo lleven o rebasen los límites establecidos tendrán prohibida su venta. 

Suponiendo que exista capacidad suficiente de reciclaje, todos estos problemas podrían retrasar aún más la transformación energética, ya que afectan directamente al precio de las baterías, un factor clave para su democratización, las baterías han subido más de 7% desde el año pasado. Su coste se sitúa en 151 dólares/kWh, esta cifra sigue muy por encima de los 100 dólares/kWh, un precio que se considera el punto de inflexión necesario para que los coches eléctricos igualen a los convencionales y hacerlos accesibles a la mayoría. Un objetivo que la industria del automóvil esperaba cumplir ya en 2024 y que, ante las nuevas dificultades, podría retrasarse dos años más, y cuyo costo estará a cargo de los consumidores. 

Volkswagen desde el 2018 apuntó a invertir en China, y programó tres fábricas para producir 40 modelos eléctricos; en el segundo semestre del 2023 se pondrá en funcionamiento la tercera planta en Anhui. Con una superficie de 500.000 metros cuadrados, la fábrica se unirá a las que ya tiene operativas en las localidades de Anting y Foshan. Hasta 2025, Volkswagen Group China quiere entregar anualmente hasta 1,5 millones de vehículos electrificados y contara con 500 empleados.

Si bien esta es una estrategia ligada a la globalización, con el advenimiento de la guerra y la falta de energía, el Grupo Volkswagen se va a tomar su tiempo para la implantación de sus fábricas de baterías para coches eléctricos previstas en Europa. De hecho, ha avisado directamente a la Unión Europea de que ha aplazado sus planes de construir una nueva fábrica de baterías en Europa del Este. El Grupo podría dar prioridad a una fábrica en EE.UU., donde recibiría hasta 10.000 millones de dólares en subvenciones y ayudas a lo largo de la vida útil de la planta.

La Ley de Reducción de la Inflación estadounidense (IRA, por sus siglas en inglés) con 369.000 millones de dólares en subvenciones para las industrias llamadas ecológicas, atrae cada vez a más empresas de todas partes, asiáticas y occidentales, como Tesla, que ha decidido reducir su capacidad de producción en Berlín para favorecer las factorías estadounidenses. Aquí confluyen varios problemas: falta de energía, costo de materias primas, incentivos fiscales a la inversión y subsidio a la compra de vehículos eléctricos para los consumidores.

Las encuestas demuestran que los jóvenes no quieren tener autos. Al 30% de los jóvenes alemanes que viven en una ciudad no les interesa tener un auto, porque no lo necesitan, les resulta suficiente con un buen transporte público. La realidad es que los automóviles y las motocicletas están inmóviles el 90% de su vida útil. Los usuarios que comparten vehículo solo quieren pagar por lo que realmente usan y valoran no tener que realizar un gran desembolso para adquirir un vehículo, o no atarse a un gasto de largo plazo de patentes, seguros y mantenimiento. Además, los vehículos alquilados suelen ser eléctricos o electrificados de última generación, que se perciben como más sostenibles.

El transporte constituye aproximadamente el 5% del PIB de la UE y da empleo a más de diez millones de personas en Europa, por lo que el sistema de transporte es fundamental para las empresas europeas y las cadenas de suministro globales. Al mismo tiempo, el transporte genera ciertos costes: emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes, ruido, embotellamientos y accidentes de tráfico. La Comisión Europea adoptó una serie de propuestas a fin de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero con el transporte público y el transporte en general que nada tiene que ver con las metas para los autos individuales.

A la laxitud de las medidas por el transporte en general se le debe agregar la votación realizada en el Parlamento Europeo en febrero, que no fue todo lo contundente que esperaban los impulsores del paquete de leyes desde Bruselas, y que ratificara el plan de eliminación gradual de la fabricación y venta de vehículos propulsados por motores de combustión interna a partir de 2035 ya que hubo 340 votos a favor, pero 279 en contra y 21 abstenciones.

El inconveniente en esta sustitución generó dudas en algunos países, por lo que se flexibilizó la ley si se utilizan combustibles sintéticos o electrocombustibles hasta el 2050, con costo para los bolsillos de los consumidores, ya que el eFuell es un 70% más caro que la gasolina. El 90% de los autos vendidos son de combustión interna, y según datos la industria automotriz representa aproximadamente el 5% de la economía de Alemania y el 8.5% en Italia, entre ambas ocupan el 40% del empleo directo de la industria, unos 3.5 millones de trabajadores, el 11% de la totalidad del trabajo europeo, con obvia dependencia de la fabricación de automotores con motores de combustión interna, lo que eliminaría una gran cantidad de trabajo directo e indirecto de la rama.

Que se busque contaminar menos es un asunto central desde el punto de vista económico. El problema es que el negocio montado con sustitución de energía en base a la energía barata y no renovable rusa cambió. Mientras tanto, las técnicas de almacenamiento son complejas y el respaldo de la discontinuidad de producción de las energías renovables (la energía solar funciona cuando hay sol y aunque resulte obvio en la noche no, la eólica cuando hay viento) es con energía fócil, al igual que la generación de la renovable.

Todos estos inconvenientes están solventados por el bolsillo del consumidor, que cada día se le licua más por inflación, elevación del precio de la energía y la pérdida salarial. Al parecer no importa mucho si los desastres ecológicos se hacen en otros países o no se ven. La estructura bélica lleva energía fósil, la guerra ha llevado a mayores consumos de carbón, energía nuclear, etc. La aceleración de la inflación y la elevación de costos más una recesión en el horizonte no parecen ayudar a alentar una rápida sustitución energética. Mayores costos de energía pueden conducir a una mayor flexibilización laboral ante la desindustrialización europea. Pérdida de empleos por la idea de bajar la contaminación de un transporte que habrá que importar de China, más repuestos, accesorios, baterías, etc., no se condice con el nivel de vida europeo en los próximos tiempos.  

 

Fuente:https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2023/04/04/un-cuento-de-hadas-los-autos-electricos/




Publicado por La Cuna del Sol

lunes, 10 de abril de 2023

El dilema de Brasil

Tal vez Brasil sea la vanguardia de la multipolaridad en las Américas, o el agente subimperialista que socave los BRICS desde dentro. Un mundo en constante movimiento incluye posibilidades nunca contempladas por Galeano, Mauro o Lenin.

 

SUBIMPERIALISMO Y
MULTIPOLARIDAD:
EL DILEMA DE BRASIL



Justin Podur
Counterpunch

En Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano describió una guerra genocida de cambio de régimen emprendida en 1870 contra Paraguay por una Triple Alianza de sus vecinos, Argentina, Uruguay y Brasil, en nombre del imperialismo británico. El objetivo, el presidente nacionalista Solano López, murió en la batalla. El país perdió 56 000 millas cuadradas de territorio. La población de Paraguay se redujo en un 83.3%. Al final, escribió Galeano: "Brasil había cumplido el papel que los británicos le habían asignado". Antes de la intervención, "Paraguay tenía telégrafos, un ferrocarril y numerosas fábricas de materiales de construcción, textiles, lienzos, ponchos, papel y tinta, loza y pólvora... la fundición de Ibycui fabricaba cañones, morteros y municiones de todos los calibres... la industria siderúrgica... pertenecía al Estado. El país contaba con una flota mercante... el Estado prácticamente monopolizaba el comercio exterior; abastecía de yerba mate y tabaco al sur del continente y exportaba maderas valiosas a Europa... Con una moneda fuerte y estable, Paraguay era lo suficientemente rico como para realizar grandes obras públicas sin recurrir al capital extranjero... Obras de riego, represas y canales, y nuevos puentes y caminos ayudaron sustancialmente a elevar la productividad agrícola. Se recuperó la tradición indígena de dos cosechas anuales, abandonada por los conquistadores." Después de la guerra: "no fueron sólo la población y grandes porciones de territorio las que desaparecieron, sino las tarifas aduaneras, las fundiciones, los ríos clausurados al libre comercio y la independencia económica... Todo fue saqueado y todo fue vendido: tierras y bosques, minas, los yerbales, los edificios de las escuelas."

Resumiendo todo esto, Galeano escribió: "Paraguay tiene la doble carga del imperialismo y el subimperialismo".

"El subimperialismo", continuó Galeano, "tiene mil caras". Soldados paraguayos se unieron a una intervención contra la República Dominicana en 1965, bajo el mando de un general brasileño, Panasco Alvim. Paraguay "otorgó a Brasil una concesión petrolera en su territorio, pero el negocio de distribución de combustible y petroquímicos [estaba] en manos de EE.UU.". Estados Unidos también controlaba la universidad, el ejército y el mercado negro, del que Galeano escribió: "Por la vía abierta del contrabando, productos industriales brasileños invaden el mercado paraguayo, pero las fábricas de Sao Paulo que los producen son, desde la avalancha desnacionalizadora de los últimos años, propiedad de las corporaciones estadounidenses. Abundando en la función subimperial de Brasil desde 1964, Galeano escribió: "Una camarilla militar muy influyente imagina al país como el gran administrador de los intereses estadounidenses en la región, y pide a Brasil que se convierta en la misma clase de jefe en el sur como [Estados Unidos] lo es sobre el propio Brasil".

Ruy Mauro Marini analiza el fenómeno

Quizá no sea una coincidencia que la principal autoridad académica sobre el subimperialismo sea el académico brasileño Ruy Mauro Marini. El artículo de Mauro de 1977 se publicó poco después del libro de Galeano. Para entender la "acumulación capitalista global y el subimperialismo" es necesario conocer la teoría del imperialismo expuesta por Lenin, y libros más recientes como The Wealth of Some Nations (La riqueza de algunas naciones) de Zak Cope y A Theory of Imperialism (Una teoría del imperialismo) de Patnaik y Patnaik enseñan la teoría con elocuencia. Los conceptos clave son el intercambio desigual y la transferencia de valor, procesos mágicos mediante los cuales los países ricos intercambian menores cantidades de mano de obra por mayores cantidades de mano de obra de los países pobres. Los mecanismos son muchos: regímenes de patentes, control empresarial de los recursos del Sur Global por parte de Occidente, denominación del petróleo y otras materias primas en dólares estadounidenses, condiciones de los préstamos del FMI y los bancos occidentales y paquetes de rescate draconianos, venta de armas y programas de entrenamiento militar occidentales, todo ello respaldado por la amenaza de sanciones, golpes de Estado, invasiones y "revoluciones de color", que ocurren con la frecuencia suficiente para recordar a los gobiernos del Sur Global que acaten las normas. En El imperialismo, Lenin describió la presión que sufren los países ricos para "volverse imperialistas": los ganadores en el mercado interno occidental invariablemente se consolidan y tienden al monopolio; estos ganadores invariablemente se coordinan cada vez más a través de bancos e intereses financieros; lanzar nuevas inversiones a un mercado maduro conlleva menores rendimientos de los que pueden obtenerse en los recién abiertos, por lo que los financistas buscan colonias para obtener altos rendimientos sobre sus enormes sumas de capital; las colonias también atienden a sus intereses en mano de obra y materias primas baratas (o, en el mejor de los casos, gratuitas, mediante el robo).

Mauro muestra cómo esta dinámica puede conducir al subimperialismo si el contexto es el adecuado. El subimperialismo, escribe, es "la forma que asume la economía dependiente cuando alcanza la fase del capital monopolista y financiero", y tiene dos componentes básicos.

La primera es una política expansionista "relativamente autónoma" que funciona bajo el paraguas general de la hegemonía estadounidense.

La segunda es lo que Mauro denomina una composición orgánica "media" del capital. Para explicar este concepto, basta con un ejemplo comparativo: una economía con una elevada composición orgánica del capital es aquella en la que los trabajadores utilizan maquinaria avanzada y costosa que a su vez requirió mucha mano de obra para su producción (la palabra "composición" se refiere a la cantidad de la llamada "mano de obra muerta" que se empleó en las máquinas en las que ahora trabaja la "mano de obra viva"). Estos son los trabajadores de los laboratorios de vacío que fabrican chips informáticos de precisión nanométrica. Una economía con una baja composición orgánica del capital es aquella en la que los trabajadores trabajan con sus manos o con herramientas sencillas, cortando caña de azúcar con machetes como jornaleros. Su trabajo se denomina "no cualificado" y sus salarios son proporcionalmente más bajos.

En 1977, Mauro sostenía que, en América Latina, sólo Brasil tenía tanto la composición orgánica media como la política expansionista relativamente autónoma. Pero, ¿y hoy? ¿Y en otras regiones?

Generalizar el concepto

¿Existen subimperialistas en Asia Meridional? Pakistán ejerce sus ambiciones en Afganistán bajo la hegemonía de Estados Unidos. Imran Khan fue derrocado en un golpe de Estado por retirar su apoyo a la ocupación estadounidense de Afganistán; sus sucesores se han esforzado por demostrar su subordinación al hegemón. India se entromete en los asuntos de sus pequeños vecinos, como Bután, y lo hace bajo la hegemonía estadounidense; las corporaciones occidentales tienen, sin duda, una inmensa presencia tanto en India como en Pakistán.

En Oriente Medio, Arabia Saudí y Turquía califican como subimperialistas, aunque ambos muestran cómo cada subimperialista es un caso especial. En África, Sudáfrica ha sido analizada como subimperialista y la pequeña Ruanda bien podría calificarse como una versión centroafricana.

¿Quién no encaja? Ninguno de los socios estadounidenses de los Cinco Ojos (Australia, Nueva Zelanda, Canadá o Reino Unido), ni Japón, ni Israel, ya que todos son países de renta alta con una composición orgánica del capital superior a la "media".

China, Rusia o Irán tampoco encajan en el molde subimperialista. Pueden ejercer la hegemonía -o disputarla- en sus regiones, pero no lo hacen bajo el paraguas de la hegemonía estadounidense.

Esto nos trae de vuelta a Brasil y a los cambios en el mundo desde los escritos de Mauro y Galeano sobre el subimperialismo.

Subimperialismo y multipolaridad

Hasta hace muy poco, la hegemonía unilateral de Estados Unidos era el hecho fundamental de los asuntos mundiales.

Nadie pudo impugnar las invasiones estadounidenses de Granada, Panamá, Irak o Haití, ni su destrucción de Yugoslavia y Libia. Pero Rusia e Irán sí estropearon el plan estadounidense de desmantelar Siria en 2015.

Cuando Yemen votó en contra de la invasión estadounidense de Irak en 1990, se les dijo que era "el voto más caro que jamás habían emitido" y se les castigó económicamente. Pero en 2022 muchos países se mantuvieron neutrales en la guerra entre Rusia y Ucrania a pesar de las exigencias occidentales de que apoyaran a Ucrania. India y China hicieron caso omiso de las exigencias occidentales para que se negaran a comprar energía rusa, ampliando una serie de opciones para comerciar con materias primas en divisas distintas del dólar estadounidense. Los países africanos no necesitan mendigar a los bancos comerciales occidentales financiación para el desarrollo: pueden escrutar las ofertas occidentales codo con codo con la Iniciativa china "Belt and Road". En 2023, China medió en un acuerdo de paz que restableció las relaciones entre Arabia Saudí e Irán.

Estos acontecimientos revelan un cambio histórico de un orden mundial unipolar a otro multipolar. El mundo ha estado bajo la hegemonía unipolar angloamericana desde la década de 1750. Hubo imperios mundiales antes de eso (sobre todo el español y el portugués), pero China y la India tenían cada uno alrededor del 25% de la economía mundial incluso en esa época; unos siglos antes, antes de la devastación de las Américas, el mundo era aún más multipolar, aunque mucho menos globalizado.

Si realmente nos estamos alejando del patrón histórico unipolar, los actuales subimperialistas tienen que replantearse algunas cosas: el paraguas estadounidense ya no es lo que era.

¿Subimperialismo o multipolaridad? ¿Qué camino debe seguir Brasil?

Con Lula (Luiz Inácio Lula da Silva) de nuevo en la presidencia de Brasil a partir de 2023, el país se enfrenta precisamente a este dilema. En su anterior mandato, Lula actuó como multipolarista y como subimperialista a la vez. El Brasil de Lula, uno de los primeros defensores de la multipolaridad (antes incluso de que llegara el momento) a través de su defensa de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y de la integración latinoamericana, también desempeñó el papel subimperialista, liderando la moralmente comprometida y desastrosa misión de la ONU para hacerse cargo de la ocupación estadounidense de Haití. Algunos de los oficiales militares que dirigieron la ocupación de Haití ayudaron a derrocar al partido de Lula en el golpe que condujo a su encarcelamiento y, finalmente, a la destructiva presidencia de Bolsonaro.

Bolsonaro fue, sin duda, simbólicamente subimperialista: saludó a la bandera estadounidense y desfiló bajo la israelí. Pero la mayor parte de su mandato se caracterizó por una desastrosa respuesta al COVID-19, políticas genocidas contra los pueblos indígenas y una incoherencia general en política exterior. Bolsonaro participó en una maniobra de cambio de régimen contra Venezuela, pero intentó mantenerse al margen de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Lula volvió al cargo en un contexto de movimientos de izquierda domésticos más débiles, pero en un contexto multipolar más fuerte. El Brasil de Lula votó con Occidente en la condena de la invasión rusa de Ucrania, pero diplomáticos rusos le indicaron a Brasil que Rusia entendía el voto.

Existen consideraciones económicas más allá de la composición orgánica del capital que pueden empujar a los líderes del Sur Global a volver a los criminales brazos de Estados Unidos -la dependencia de las exportaciones de recursos naturales y de las importaciones de granos alimenticios son tendencias difíciles de revertir, especialmente en democracias como Brasil que son vulnerables a los golpes de Estado o a la regresión cuando la derecha vuelve al poder.

Tal vez Brasil sea la vanguardia de la multipolaridad en las Américas, o el agente subimperialista que socave los BRICS desde dentro. Un mundo en constante movimiento incluye posibilidades nunca contempladas por Galeano, Mauro o Lenin.

 

Fuente: Globetrotter.




Publicado por La Cuna del Sol

martes, 4 de abril de 2023

Rusia en solitario se enfrenta a todo Occidente

La guerra de Ucrania, paradójicamente, está resultando ser una llamada de atención: una guerra que puede evitar otra guerra mundial en lugar de engendrarla. China comprende que Rusia se ha enfrentado en solitario al "Occidente colectivo" y ha demostrado que está más que capacitada.

 

RUSIA EN SOLITARIO SE
ENFRENTA A TODO OCCIDENTE



M. K. Bhadrakumar
Indian Punchline

Los medios de comunicación rusos informaron que el presidente Vladimir Putin tuvo un gesto extraordinario cuando el presidente Xi Jinping abandonó el Kremlin tras la cena de Estado de la semana pasada, el martes por la noche, escoltándole hasta la limusina y desearle un buen viaje de retorno.

Y durante el apretón de manos de despedida, el presidente Xi, habría respondido: "juntos, debemos impulsar estos cambios que no se han producido en 100 años. Cuídese".

Xi, aludía a los últimos 100 años de historia moderna, en los que Estados Unidos ha pasado de ser un país al norte de México en el hemisferio occidental a convertirse en superpotencia y poder hegemónico mundial.

Con su profundo sentido de la historia y su mente dialéctica, Xi estaba recordando las intensas conversaciones con Putin en las que se habló de las realidades contemporáneas que condenan al cubo de la basura el momento unipolar de Estados Unidos, y sobre la urgencia de que China y Rusia trabajen juntos para consolidar la transición del orden mundial hacia la democratización y la multipolaridad.

Fue un final apropiado para una visita de Estado que comenzó la noche anterior con Xi expresando su confianza en que los rusos apoyarán a Putin en las elecciones presidenciales del próximo año. De un plumazo, Xi "anuló" la demonización de Putin por parte de Occidente, consciente de lo absurdo que resultaba incluso instrumentar una orden de detención contra el líder del Kremlin para restarle interés a sus conversaciones en Moscú.

China mantiene una escrupulosa política de abstenerse de comentar a cerca de la política interna de otros países. Sin embargo, en el caso de la situación que rodea a Rusia, Xi ha hecho una notable excepción al señalar su interés por el liderazgo proactivo de Putin en tiempos tan convulsos. La mayoría de la opinión mundial, especialmente en el Sur Global, estará de acuerdo.

¿Acaso también la erudita opinión pública rusa no tomara cuenta de ello, con una estruendosa aprobación? Por supuesto, el consistente 80 por ciento de valoración de Putin es una señal. Puede que Xi haya arrojado un balde de agua fría a las últimas y desesperadas estratagemas occidentales de instigar a un puñado de oligarcas rusos a encabezar un cambio de régimen en el Kremlin.

No cabe duda de que el momento elegido para la visita de Estado de Xi, en plena guerra en Ucrania, es un mensaje de la gran importancia que China concede a las relaciones con Rusia. Es una decisión muy meditada, ya que tanto China como Rusia están inmersas en una espiral de tensiones con Estados Unidos.

El ambiente en Pekín ha cambiado radicalmente. El punto más bajo se alcanzó con el comportamiento grosero del presidente Biden en su discurso sobre el Estado de la Unión el 7 de febrero, cuando se salió del guión y gritó histéricamente: "Nómbrenme un líder mundial que cambiaría de lugar con Xi Jinping".

En la cultura oriental, semejante grosería se considera un comportamiento imperdonablemente escandaloso. En las semanas transcurridas desde que Estados Unidos derribó el globo meteorológico chino y difamó a China internacionalmente, Pekín ha rechazado varios intentos de la Casa Blanca par que Biden mantuviera una conversación telefónica con el presidente Xi.

Pekín ya está harto de las promesas huecas de Biden de restablecer los vínculos mientras, a hurtadillas, refuerza las alianzas en toda la región Asia-Pacífico, inserta a la OTAN en la dinámica de poder de Asia-Pacífico y envía fuerzas y armamentos adicionales a lugares como Guam y Filipinas, además de esforzarse sin descanso por debilitar la economía china.

La visita de Xi a Moscú se convirtió en una gran ocasión para que Rusia y China reafirmaran su asociación "sin límites" y echaran por tierra los intentos occidentales, desde que estalló la guerra en Ucrania, de crear fisuras en la relación sino-rusa.

De acuerdo al profesor Graham Allison de la Universidad de Harvard, "en todas las dimensiones -personal, económica, militar y diplomática- la alianza no declarada que Xi ha construido con el presidente ruso Vladimir Putin, ha llegado a ser mucho más significativa que la mayoría de las alianzas oficiales de Estados Unidos en la actualidad".

Sin embargo, alianza o no, el hecho es que este "nuevo modelo de relaciones entre los principales países, caracterizado por el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para todos" -en palabras de Xi Jinping- es cualquier cosa menos un orden jerárquico.

Los expertos estadounidenses tienen problemas para comprender las relaciones de igualdad entre dos naciones soberanas e independientes. Y en este caso, ni Rusia ni China están dispuestas a declarar una alianza formal porque, sencillamente, una alianza requiere inevitablemente asumir obligaciones y limitar la búsqueda óptima de intereses en deferencia a una agenda colectiva.

Lo que trasciende, por lo tanto, es que el cálculo estratégico de Putin en Ucrania dependerá mucho más de los sucesos en el campo de batalla que de cualquier aportación china. La reacción de Rusia al "plan de paz" chino sobre Ucrania da fe de esa realidad.

Tan pronto como Xi se marchó de Moscú, Putin, en una entrevista con Russia 1 TV, dejó en claro que Rusia está superando los suministros de munición de Occidente a Kiev. "El nivel de producción de Rusia y su complejo militar-industrial se están desarrollando a un ritmo muy rápido, algo inesperado para muchos", declaró Putin.

Aunque varios países occidentales suministrarán municiones a Ucrania, "el sector de producción ruso producirá por sí solo tres veces más municiones durante el mismo período de tiempo", añadió el presidente ruso.

Repitió que los envíos de armas de Occidente a Ucrania sólo preocupan a Rusia porque constituyen "un intento de prolongar el conflicto" y "sólo conducirán a una tragedia mayor y nada más".

Sin embargo, no se trata de restar importancia a la gran trascendencia de la asociación para ambos países en los ámbitos político, diplomático y económico. La importancia radica en la creciente interdependencia de los dos países en múltiples direcciones que aún no puede cuantificarse y que sigue "evolucionando" (Xi) y parece no tener fisuras.

La guerra de Ucrania, paradójicamente, está resultando ser una llamada de atención: una guerra que puede evitar otra guerra mundial en lugar de engendrarla. China comprende que Rusia se ha enfrentado en solitario al "Occidente colectivo" y ha demostrado que está más que capacitada.

Esta valoración de Pekín no puede escapar a la atención de Occidente e influirá también en el pensamiento occidental a mediano y largo plazo, no sólo para Eurasia sino también para Asia-Pacífico.

Un reciente artículo publicado hace unas semanas en el Global Times por Hu Xijin, antiguo redactor en jefe del diario del Comité Central del Partido Comunista Chino, ponía de relieve el "panorama general".

Hu escribió que la guerra en Ucrania "se ha convertido en una guerra de desgaste entre Rusia y Occidente... Aunque se supone que la OTAN es mucho más fuerte que Rusia, la situación sobre el terreno no lo parece, lo que está causando ansiedad en Occidente".

Hu llegó a algunas conclusiones sorprendentes: "A Estados Unidos y Occidente les ha resultado mucho más difícil de lo esperado derrotar a Rusia. Saben que China no ha proporcionado ayuda militar a Rusia, y la interrogante que les atormenta es: Si ya es tan difícil de lidiar con Rusia por sí sola, ¿qué pasaría si China empezara realmente a proporcionar ayuda militar a Rusia, poniendo sus enormes capacidades industriales al servicio del ejército ruso? ¿Cambiaría radicalmente la situación en el campo de batalla ucraniano? Además, Rusia en solitario se enfrenta a todo Occidente en Ucrania. Si realmente obligan a China y Rusia a unirse, ¿qué cambios se producirían en la situación militar del mundo?".

¿Acaso la noción que prevalece en Estados Unidos y Europa de que la alianza entre Rusia y China es una alianza de desiguales, no es en sí misma, una cínica falacia occidental? Hu tiene razón: Aunque en términos absolutos la fortaleza de China sigue siendo inferior a la de EEUU, en combinación con Rusia se produce un cambio de paradigma en el equilibrio de poder, y EEUU ya no tiene derecho a actuar a su antojo.

Es una inquietud en común que comparten Rusia y China de que el orden mundial debe retornar a un sistema internacional cuyo núcleo sea la ONU y a un orden mundial basado en el derecho internacional. No cabe duda de que la estrategia de ambos países es abolir el "orden basado en normas" dominado por EE UU y volver a un orden internacional centrado en la ONU.

De hecho, el Artículo 5 es el alma misma de la declaración conjunta emitida en Moscú: "Las dos partes reafirman su compromiso de defender firmemente el sistema internacional con las Naciones Unidas como su núcleo, el orden internacional basado en el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales basadas en los propósitos y principios de la Carta de la ONU, y se oponen a toda forma de hegemonismo, unilateralismo y al uso de la política con fines coercitivos, a la mentalidad de  Guerra Fría, a la confrontación entre bandos y al establecimiento de camarillas dirigidas contra países concretos".

No nos equivoquemos: no se trata de eliminar a EE UU. como mandamás y sustituirlo por China, sino de impedir que EE UU. intimide a Estados más pequeños y débiles, dando paso así a un nuevo orden internacional en el que primen el desarrollo pacífico y la corrección política por encima de cualquier diferencia ideológica.




Publicado por La Cuna del Sol