lunes, 4 de junio de 2012

CARTA DE AMOR DEL NEW YORK TIMES A LOS ESCUADROENES DE LA MUERTE...





INTRODUCCIÓN


En el transcurso de la semana anterior, el New York Times ha publicado sendos reportajes detallando algunos  de los pormenores de dos de los programas más controversiales que la administración de Obama está llevando a cabo como operaciones encubiertas encaminadas, (a) eliminar la amenaza terrorista de al Qaeda,  (b) desmantelar el programa nuclear de Irán. Carentes de una crítica abierta hacia la naturaleza ilegal e hipócrita  de tales programas, ambos reportajes se limitan a detallar el papel sobresaliente, el liderazgo y el poder de decisión ilimitado que Obama como el líder de la nación más poderosa del mundo ha asumido con el objetivo primordial de mantener a los Estado Unidos a salvo; por un lado, de los ataques terroristas de al Qaeda y sus afiliados, y por el otro, impedir la amenaza nuclear que Irán representa; aun cuando este último, víctima de una guerra encubierta (asesinatos selectivos, atentados con explosivos, guerra cibernética) y del bloqueo económico, no tenga arma nuclear alguna en su arsenal. Según el reportaje del New York Times del martes 29 de mayo, con el título, “Secret ‘Kill List’ Proves a Test of Obama’s Principles and Will, (Lista secreta pone a prueba los principios y la voluntad de Obama) el presidente ha asumido desde los primeros días de su administración el control y la “responsabilidad moral” por la matanza indiscriminada de cientos de personas inocentes, que de acuerdo  a sus lecturas de la guerra justa de filósofos cristianos como, San Agustín y Santo Tomás de Aquino. Lo facultan, como comandante en jefe, para decidir quién debe ser eliminado y quien no, como en un juego macabro de tarjetas de  beisbol; en Pakistan, Yemen, Somalia y en cualquier otro lugar donde la amenaza terrorista este presente. Uno de sus cercanos colaboradores al ser preguntado a cerca de que era lo que más le sorprendía de la actitud de Obama, contesto lo siguiente: “Él es un presidente que siente muy cómodo con el uso de la fuerza en el nombre de los Estados Unidos.” Sin duda que las lecturas de los filósofos cristianos y el Nobel de la Paz, le proporcionan toda la paz y tranquilidad necesarias para justificar en sus primeros tres años como presidente, los 268 ataques encubiertos con naves aeras no tripuladas (drones), cinco veces el total de Bush en sus ocho años como presidente. Las más de 3,000 personas designadas como terrorista que bajo sus órdenes, los aviones no tripulados han matado, incluyendo al menos a cuatro ciudadanos estadounidenses. De acuerdo a grupos de los derechos humanos, más de 800 civiles sin nexo alguno con el terrorismo han muerto. El programa de ataques con aviones no tripulados  de Obama, equivale a la más grande ofensiva aérea de ese tipo jamás llevada a cabo en la historia militar. Nunca unos pocos han matado a tantos por control remoto. Marvin Najarro.






HIMNOS DEL SILENCIO


CARTA DE AMOR DEL NEW YORK TIMES

A LOS ESCUADROENES DE LA MUERTE

Pete Souza/The White House
Presidente  Obama en la Oficina Oval con Thomas E. Donilon, izquierda, consejero de seguridad nacional, y  John O. Brennan, principal consejero cntra el terrorismo.


Por Chris Floyd

Debo, al fin, admitir la derrota. Simplemente no tengo palabras, ninguna munición retórica, como tampoco marcos conceptuales que pudieran adecuadamente permitirme abordar la carencia total de moralidad expuesta en el artículo del día lunes por el New York Times sobre los escuadrones de la muerte que Barack Obama personalmente está dirigiendo desde la Casa Blanca. “Secret ‘Kill List’ Proves a Test of Obama’s Principles and Will.” (“Lista secreta pone a prueba los principios y la voluntad de Obama.”) No es tanto una historia de periódico, sino más bien una carta de amor – una carta de amor a la muerte, a la enorme impresión y al temor inducido por el poder de la muerte, personificado por Obama en su papel temporal como el manager del Estado imperial; despiadado y sin ley. En el desvergonzado servilismo de la multitud de aduladores  que marchan a paso de ganso a lo largo de todo el relato, nosotros podemos ver con asombro y temor - en verdad, el culto – de negociar el poder de la muerte. Este embeleso permea el relato, tanto en las palabras de los desvergonzados como en la vertiginosa emoción que los escritores manifiestan por haber ganado tan delicioso acceso al sanctasanctórum (lugar muy reservado y misterioso). En cualquier otra época – incluyendo la última administración – esta historia habría sido presentada como una escandalosa revelación. Las genuinas y escalofriantes escenas del “proceso de nominación” habrían sido vistas como horrorosas revelaciones. Imagínese la revulsión causada al ver a George W. Bush, Dick Cheney y Don Rumsfeld escudriñando a través de  Powerpoint, las diapositivas sobre “sospechosos de terrorismo” en todo el mundo, aprobando o desestimando en Neronico estilo, cada vez que salta en la pantalla el rostro moreno de un presunto terrorista. Imagínese el maremoto de indignación moral de la “Netrrots Nation” y de otros campeones del liberalismo dirigido hacia Bush, no solamente por dirigir aun escuadrón de la muerte (lo cual hizo) sino también por enviar a Condi, Colin y Bob Gates a fanfarronear abiertamente a cerca de ello, presentando a Bush como una especie de avatar moral por las cuidadosas consideraciones y el rigor filosófico por él aplicado para volar en pedazos, de manera furtiva a seres humanos viviendo en comunidades lejanas.

Pero la pieza del New york Times es presentada como un  informe, simple y sencillamente otro “proceso narrativo” sobre un aspecto interesante de la presidencia de Obama, parte de una serie (evaluando su record)  en un año electoral. Es una narración basada enteramente en el punto de vista de quienes se mueven en los pasillos del poder en Beltway. Las escasísimas notas discordantes, de las más suaves por cierto, con relación a l programa de asesinatos selectivos de Obama, provienen de personajes de muy adentro de la maquina imperial. Y aun estas advertencias son en naturaleza mayormente tácticas, basadas en una interrogante: “¿Funciona el programa, es efectivo?” No hay una simple línea, que sugiera aunque sea remotamente que, el programa podría ser una aberración moral. No existe una simple línea en el reportaje del New York Times que sugiera que dicho programa deba ser debatido, o aunque sea, examinado por el congreso. Tampoco existe, aunque sea, una cita somera proveniente de alguna organización tradicional como la ACLU (Unión Americana por la Libertades Civiles) o de Amnistía Internacional o de Human Rights Watch – o de alguien en Paquistán, Yemen o de otros de los principales blancos de los escuadrones de la muerte, orgullosamente proclamados y aprobados por Obama. En otras palabras, este retrato del presidente estadounidense, estampando su firma – semana tras semana tras semana tras semana – sobre las ejecuciones extrajudiciales de personas por todas partes del mundo es presentado como algo completamente incontrovertido. En verdad, la idea central del reportaje no es el hecho de que seres humanos – incluyendo muchas mujeres, niños y hombres sin conexión alguna con el “terrorismo,” supuesto o al contrario – estén siendo regularmente asesinados por el gobierno de los Estados Unidos; no, el foco principal es como este programa ilustra la “evolución” en  el estilo de liderazgo de la presidencia de Obama. Eso es lo realmente importante. Los asesinatos – los cuerpos eviscerados, los niños con sus cráneos destrozados, las mujeres preñadas quemadas vivas en sus propios hogares – son simplemente el trasfondo. Sin importancia. Nada controversial.

De esta manera funciona:

“Más o menos cada semana, 100 miembros del extendido aparato de seguridad nacional del gobierno se reúnen, haciendo uso de la video teleconferencia (estrictamente segura), para estudiar minuciosamente las biografías de aquellos sospechosos de terrorismo y recomendar al presidente quien debe ser el siguiente en morir. Este proceso secreto de “nominaciones” es una invención de la administración de Obama, una sombría sociedad que debate y examina a través del Powerpoint las diapositivas con los nombres, aliases y las historias de las vidas de aquellos sospechosos de ser miembros de Al Qaeda en Yemen o sus aliados de la milicia Shabab en Somalia. … Un paralelo y más apartado proceso de selección tiene lugar en la C.I.A. enfocado mayormente sobre Paquistán, en donde la agencia conduce ataques con naves no tripuladas (drones). Las nominaciones van directamente a la Casa Blanca, en donde por su propia insistencia y guiado por su consejero contra el terrorismo, Jonh Brennan, el presidente Obama debe aprobar cualquier nombre. Obama estampa su firma sobre cada uno de los ataques en Yemen y Somalia y también  sobre los más complejos y riesgosos ataques en Paquistán – aproximadamente una tercera parte del total. Los consejeros dicen que el presidente Obama, tiene muchas razones para meterse de lleno en las letales operaciones contra el terrorismo. Como un estudioso de los escritos sobre la guerra de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, Obama cree que, él debe de tomar responsabilidad moral por tales acciones. “El entiende que no se trata de ciencia, que esto es el resultado del  juicio hecho la mayoría de las veces con base en fuentes de inteligencia humana,” dijo William Daley, ex jefe de gabinete. “El presidente acepta como un hecho que cierta cantidad de errores van a tener lugar, y para él, eso amerita un proceso mucho más juicioso.”

Una vez más, las palabras fallan. Los consejeros bombeando a los reporteros con información a cerca del sabio, juicioso filósofo-rey, consultando a Aquino y  a Agustín, antes de enviar un misil desde un avión a control remoto, sobre un grupo de acampadores en Yemen o de agricultores en Paquistán, quienes tienen las características asociadas con el terrorismo, pero cuyas identidades son desconocidas (“signature strikes,” el nombre de esta práctica). El filósofo-rey tomando el mismo, noblemente, la “responsabilidad moral” por los asesinatos en masa. Y la caballerosa aserción de que, “cierta cantidad de errores van a tener lugar” – una anodina, despreocupada aceptación de que usted de hecho va a matar a seres humanos inocentes de manera rutinaria – precisamente como si usted caminara hacia un hombre inocente en una calle, pone una pistola en su cabeza y le revienta los sesos, quedando regados sobre la acera… luego se marcha del lugar, impertérrito, absuelto y libre para matar de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo. Esta psicopática matanza en serie es, evidentemente, lo que Sn Agustín quiso dar a entender por “responsabilidad moral.” ¿Quién lo sabía?

La profunda preocupación de Obama por la “responsabilidad moral” es también reflejada en su decisión de matar de acuerdo a esa práctica llamada “signature strike”- o sea, matar a gente que usted no conoce, quienes ni siquiera han saltado en las diapositivas de su Powerpoint, pero que usted piensa que lucen o que podrían actuar como potenciales “terroristas.” (O si usted recibe información catalogada como “inteligencia humana” de algún agente o informante, o de alguien con rencillas, o de alguien en busca de dinero, de que un grupo de personas haciendo algo en algún lugar podrían ser terroristas). “Esta responsabilidad moral” es también vista en la decisión de Obama de contar a todos aquellos varones en edad militar como combatientes… a no ser que haya una explicita inteligencia  demostrando  póstumamente que eran inocentes.” ¡Culpable hasta que se pruebe póstumamente inocente! ¿Qué tal, como les parece eso, por “responsabilidad moral”? En esto Obama ha sobrepasado a San Agustín y a Santo Tomás – sí, hasta el gran Aristóteles – en esta atrevida y descarada extensión de los parámetros de la responsabilidad moral.

Esto va, confieso, más allá de mi imaginación; que un líder nacional tan profundamente inmerso en el asesinato de personas anunciara con bombos y platillos sus atrocidades, tan abiertamente, regodeándose – y así deliberadamente, enviando  a sus más importantes consejeros a coludir en una gran historia con el periódico más importante del país, para asegurar una máxima exposición de su matanza desenfrenada. Aunque muchos líderes han hecho uso de tales poderes, siempre ha buscado la manera de ocultar u oscurecer la realidad de esas operaciones. Aun los nazis tuvieron mucho cuidado en ocultar del público la verdadera naturaleza de sus programas de asesinatos. Y uno apenas puede concebir a Stalin invitando a los reporteros de Pravda a las reuniones del Politburo, en donde Stalin, Molotov y Beria debatían las listas  de los “terroristas” contrarrevolucionarios entregadas por la KGB, marcando a quienes debían o no debían morir.  Por supuesto, esas listas también estaban basadas en “reportes de inteligencia,” muchas veces obtenidas a través de “estrenuas técnicas de interrogación,” o de los reportes de los informantes. Sin duda estos reportes eran tan creíbles, como las presentaciones Powerpoint, revisadas cada semana por Obama y su equipo. Y sin duda Stalin y su equipo estaban sinceramente preocupados a cerca de la “seguridad nacional,” como lo está hoy en día el acolito de Santo Tomás de Aquino, en la Casa Blanca – y tan determinado en hacer lo que sea necesario para preservar esa seguridad. Como a Stalin le gustaba decir de la gente inocente que quedaba atrapada en sus tareas de seguridad nacional: “Cundo se raja leña, vuelan las astillas.”

Por supuesto, Stalin fue un malvado sin ningún sentido de la responsabilidad moral. En nuestros muy iluminados tiempos, bajo la guía  de un laureado con el Premio Nobel de  la Paz en la Casa Blanca, somos  mucho más sabios, mucho más mejores. Nosotros decimos: “Cierta cantidad de errores van a tener lugar.” ¿No hay más sutilidad? ¿No hay más moral? Hay mucho más, mucho más de esta nulidad – y podrida hipocresía e insulso servilismo – en esa historia. Pero no tengo la fortaleza o el estómago para avanzar a través de este fango. Apesta a muerte. Nos salpica, nos mancha a todos nosotros.


Originalmente publicado por la revista digital Counterpunch  el 29 de mayo 2012
Traducción por La Cuna del Sol
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Publicado por Marvin Najarro
CT.,USA.

domingo, 3 de junio de 2012

LOS MANIPULADOS…





INTRODUCCIÓN


Las viejas prácticas, las viejas costumbres cuesta que mueran. No importa que se hayan firmado los Acuerdos de Paz que pusieron fin a  36 años de conflicto armado interno que supuestamente iba a encaminar a Guatemala por la senda del progreso y la democracia. No ha sido así. Y aunque han dado leves avances en algunos aspectos, las condiciones sociales y económicas que propiciaron el conflicto armado siguen presentes, como también siguen presentes los viejos argumentos que la recalcitrante extrema derecha guatemalteca ha utilizado para deslegitimizar, de paso criminalizar; los justos reclamos de los sectores populares cada vez más empobrecidos por la inoperancia de un sistema político que se ocupa más de servir a los interese del gran capital foráneo y local, que de subsanar aunque se a medias los acuciantes problemas de salud, educación, vivienda y trabajo que padece la mayoría del pueblo de Guatemala. Sectores de la derecha guatemalteca, que no se han desmovilizado y que creen, con el auxilio de mentes iluminadas del extranjero, que el genocidio no existió; siguen pensando seriamente que la única manera de acabar con los focos de descontento popular es por medio del garrote y las balas. Por eso no extraña que el presidente Otto Pérez Molina ante el levantamiento popular en Santa Cruz Barillas no haya vacilado en decir: “No son del casco urbano, son maleantes de las aldeas”. “Están relacionados con narcos que no quieren un destacamento militar”. “Están manipulados por organizaciones extranjeras que se oponen al desarrollo y que serán expulsadas del país”. Manipulados por organizaciones extranjeras, así de sencillo, como en los viejos tiempos. Nada ha cambiado en Guatemala, pues se siguen criminalizando las luchas de los pobres, que se cuentan entre los más de 4 millones que votaron en contra de sus propios intereses, es decir por los partidos de derecha y sus promesas de seguridad - mano dura – y bienestar, contra 150,000 desarrapados, hambrientos y manipulados que votaron por las organizaciones revolucionarias.  Marvin Najarro








LOS MANIPULADOS




Por Luciano Castro Barillas.

A partir del incremento de las demandas sociales en Guatemala en el área rural, en pequeños poblados y ciudades, las personas que tradicionalmente han detentado el poder político y económico emiten criterios descalificativos de esos enormes contingentes humanos que organizados en diversas instancias populares tales como ligas campesinas y sindicatos de empleados públicos (pues los de las empresas privadas solo existen formalmente y están inhibidos de la lucha reivindicativa por la amenaza de despido), principalmente,  reclaman sus derechos postergados una y otra vez en inútiles mesas de diálogo donde los politiqueros tartamudean promesas y lugar en el que los sectores poderosos le apuestan al inmovilismo social, político y económico,  negando toda posibilidad de solución a la infinitud de urgentes necesidades, algunas acuciantes, que afligen la vida diaria de la multitud de trabajadores de este país sometido en los últimos decenios a las peores condiciones de vida. El comportamiento de los salarios, por ejemplo, ante el consumo,  redujo significativamente la calidad de vida de los guatemaltecos que ahora tienen dificultad para pagar o no pagar la renta de vivienda en constante crecimiento y sin control alguno de parte del Estado para proteger a los arrendatarios de la voracidad de los casatenientes, por cierto, negocio de altos réditos en un país con un altísimo déficit de viviendas. Lo mismo sucede con los alimentos, siempre escasos, no por insuficiencia en la producción agrícola de cereales, leguminosas y verduras, sino porque la gran mayoría de guatemaltecos no las pueden comprar. La carne se ha vuelto un artículo prohibitivo: ronda actualmente los 24 quetzales, o sea los 3 dólares, un precio excesivamente alto para un obrero de maquila que devengan un salario mensual de 1,500 quetzales. Pero en el campo la pauperización es dramática, desesperada, conmovedora e inquietante. El arrendamiento de tierra está igualmente caro y el único apoyo que da el Estado a los pequeños agricultores, que son realmente los responsables de alimentar a 14 millones de guatemaltecos; es de dos sacos de fertilizantes subsidiados al precio de 25 quetzales por saco, lo cual es un pequeño respiro para los campesinos pobres que no están en capacidad de  pagar 300 quetzales, que es el precio de este insumo en las prósperas despensas agrícolas particulares. Pero, por si esto fuera poco, a la pesadumbre de los guatemaltecos se le suma el altísimo costo de los servicios médicos, de un gremio compenetrado en el lucro (incluso los médicos que tuvieron la oportunidad de estudiar becados en Cuba y que obviaron el compromiso solidario de la Revolución). El servicio de salud es tan precario en dotación de medicamentos y médicos que ocupa el último lugar en América Latina junto a Haití, al punto que muchos vecinos de los departamentos fronterizos con El Salvador como  Jutiapa y Chiquimula acuden a los nosocomios salvadoreños para tener la oportunidad de recibir un tratamiento digno. El sistema educativo guatemalteco igualmente es un desastre: ocupamos en mediocridad o mala enseñanza el subcampeonato a nivel continental, acompañados como siempre del país caribeño en mención, el más pobre del continente americano, dicho sea de paso. Y hoy que se hace urgente una reforma rural porque el sistema no da para más y que la economía del campo necesita un fuerte respaldo del Estado para salir adelante, los de siempre, los caciques empresariales conchabados en CACIF salen con la cantilena de siempre: que el Estado no debe estar despilfarrando recursos, que hay que superar la aberración político-sociológica del Estado Protector, claro, cuando este obligación es con los pobres; más no cuando ellos (tal el caso de los exportadores de café) lloriqueaban a los cuatro vientos por apoyo del Estado para poder salir adelante y salvar “las exportaciones nacionales”, ya no a ellos como exportadores. Este empresariado antipatriótico sí que sabe hacer negocios con el Estado, con el dinero público: le vende suministros a precios sobrevalorados, seguramente como pago de financiación política.

Ahora bien, tras la mención sucinta de tantos hechos negativos en el país, es muy lógico entender el porqué de las movilizaciones humanas todos los días de la semana y los 365 del año. Del porqué las personas al no ser escuchadas en sus reclamos, en sus reivindicaciones, hacen plantones en las carreteras obstruyendo el tránsito, queman neumáticos que contaminan el ambiente, dejan de laborar  -como medida de presión-  en recurrentes huelgas y marchan por pueblos y ciudades insatisfechos con un sistema político y social que no les ha dado nada por generaciones. La violencia no tiene otra explicación que ésta y nunca se solucionará con políticas de seguridad militar y policíaca, porque la razón de ser son las profundas insatisfacciones sociales. Ante esta contramovilización de los oligarcas detentadores del poder tradicional ante la lucha popular, apelan delirantes esta cohorte de desgraciados al actual poder militar para que reprima y reparta tundas -en el mejor de los casos- a los trabajadores organizados, acudiendo también a los argumentos sobados e insulsos de siempre: que las personas humildes de este país que luchan por sus derechos están siendo manipuladas por grupos subversivos internacionales. ¿Se recuerda usted de ese tipo argumentos durante el conflicto armado? Si, de que eran unos canchitos (extranjeros) los que hacían la guerra y no los pueblos indígenas? Y este argumento reaccionario nacido de la inteligencia militar, da la casualidad, está siendo resucitado hoy que un general preside el gobierno, hoy que se militariza el país para proteger los intereses de los grandes inversionistas. Resulta, pues, que los trabajadores no tienen cerebro y por lo tanto carecen de discernimiento, es decir, están siendo manipulados por guatemaltecos “vividores” de la solidaridad internacional y por pícaros sujetos, extranjeros y nacionales.

¿Hacia dónde vamos, es la pregunta? Creo, sin estar inclinado a la futurología, que al desastre social y político sin paliativos, el que se columbra a no mucha distancia. Y mal por los ciegos que no lo quieren ver, quienes desde hace ya muchos años están labrando una estaca muy puntiaguda, como la punta de una bayoneta, que sirven para todo; menos para sentarse en ellas, tal lo dijera hace muchos Napoleón Bonaparte, como resultado de experimentarlo en su propio pellejo después de la batalla de Waterloo.










Publicado por Marvin Najarro
CT., USA.

sábado, 2 de junio de 2012

LAS DEFORMADAS FORMAS…

INTRODUCCIÓN

Las formas siempre han sido las apariencias. Desde la antigüedad, el propio Cristo dijo (…) que en el mundo solo hay dos cosas: la verdad y la falsedad. La verdad es lo que es, y la falsedad lo que parece ser. Pero quizá la peor expresión de las formas se encuentre en el ámbito jurídico, pues no es lo mismo un hombre de derecho que tiene como valor más preciado la equidad, cumbre de la justicia; que un leguleyo para quien importan los legalismo extremos, que son la antítesis de la justicia. Es decir, los hombres al servicio de las leyes y no las leyes al servicio de los hombres. Pero esta excepcional lección de derecho y de filosofía nos la da, no precisamente un académico, sino un ayudante de albañil (que el diploma o título más importante que obtuvo en la vida Manuel José, nuestro insigne poeta, otorgado por INTECAP) saturado de sabiduría; impregnado de amor, auténtico hombre de letras, que aprendió desde muy joven, como dijera el poeta inglés Dylan Thomas, “muy niño me enamoré de las palabras. Amor del que no se habla es visión de ciegos. Si supiera exactamente lo que es la palabra o el amor, dejaría de escribir.  Pero lo dicho de la autenticidad, no de la apariencia  de las personas hay una variante brillante, alucinante, maravillosa; dicha por un gay respetable en el guión de su película “Todo sobre mi madre”, que me dio un vértigo mental, al referirse a la historia entrelazada de una puta vieja y fea, abocada a todo tipo de implantes (senos, glúteos y nariz) para verse mejor, para mejorar su “apariencia física”, haciéndole decir al personaje secundario de la película: “Uno es más auténtico, en tanto más se parece a lo que ha soñado de uno mismo. Es, pues, el espacio cultural que le ofrece La Cuna del Sol a sus apreciados lectores. Luciano Castro Barillas.


LAS DEFORMADAS FORMAS


Por Manuel José Arce

“Usted puede hacer lo que quiera,  siempre y cuando no atropelle las formas”. ¡Las formas! Robe, muy bien. Pero que nadie piense que está robando sino que está obteniendo una “legítima ganancia”. Mate. Claro que puede matar. Pero, por favor, que se pueda decir que “está haciendo justicia”, que está defendiendo tal o cual causa. Deforme, prostituya, explote, saquee, falsee, puede hacer todo lo que usted quiera, todo lo que se le antoje… pero ¡cuidado con las formas! Las formas, las fachada integérrima, la apariencia intachable.

En aras de las apariencias destruimos todo lo que con ellas queremos simular. Las apariencias, las formas son las tapaderas pomposas de los tachos de la basura. Compro mi apariencia humanitaria con el dinero que obtengo explotando inhumanamente a mis congéneres. Compro mi apariencia de hombre culto con lo que obtengo de la ignorancia ajena. (¿Qué es la cultura de las grandes naciones cultas sino el depósito del saqueo, a mano armada, de la cultura de otras naciones consideradas como incultas?).

Así hemos vaciado de contenido las palabras. Hemos deformado su sentido intrínseco. La “forma” debió ser, en alguna época, la apariencia externa consecuente de un contenido interno. Pero la simulación, la falsificación, la trampa burguesa, llevó a crear un divorcio entre la forma externa y el contenido interno hasta el punto de que la forma se ha transformado en una contraverdad  -como dice alguien a quien amo- , como la expresión antitética de lo que hay detrás de ella.

La palabra “amor” no conlleva, en frecuentes ocasiones, sino la denominación del anti-amor, de la egoísta posesión de la persona, el uso de la persona, la asociación sadomasoquista (para emplear el término clínico) entre dos personas que, tras la forma, ocultan infiernos de pugnacidad, de odio mutuo.

La palabra “respeto” y sus derivados ha devenido un término burgués que equivale, semánticamente, a una falsa respetabilidad, a un ceremonioso traje negro, a una actitud engolada, a la máscara de Tartufo, cuando lo verdaderamente respetable es lo opuesto, lo auténtico, lo vital, lo profundamente humano.

Las formas. El culto al formalismo, la obsesión por el formalismo han vaciado las formas, han creado una versión disfrazada de la realidad que nos obligó a todos a interpretarla como justamente lo opuesto. Los pechos, las nalgas, las caballeras postizas han usurpado el sitio de la realidad de una mujer hermosa. Las maneras retorcidas y falseadas de simular el amor han llegado a ocupar, en nuestras formas de relacionarnos, el sitio del verdadero amor. El diletantismo y lo snob en vez de la cultura. Lo indigno de respeto en lugar de lo verdaderamente respetable.

Y en ese juego de máscaras, de simulaciones, de cotidiana mentira en que estamos todos metidos hasta la médula del alma, hasta el menor de los átomos del aire respirado, la institución de la forma, de lo formal, del formalismo que tiene en la Babel de la incomunicación, en el archipiélago del egocentrismo y de la desconfianza mutua más salvajes y feroces, en la guerra más loca y desesperada. La cáscara de una piña puede esconder un tomate, la piel de la oveja oculta un lobo, la palabra significa lo contrario de lo que expresa.

No obstante, a pesar de que todos los sabemos, seguimos gritando ¡cuidado con las formas! Seguimos quemando incienso ante el altar de las formas, sacrificando en ese mismo altar todo lo noble, todo lo verdadero y alto de lo que el ser humano puede ser capaz.

No creo que esta voz sea una prédica iluminada capaz de cambiar nada en absoluto. No creo que mis palabras puedan hacer nada. Ni lo pretendo. Solo digo lo que veo, vivo y siento. Solo grita desde aquí: ¡No estoy de acuerdo!






Publicado por Marvin Najarro
CT., USA.

viernes, 1 de junio de 2012

MINA CERRO BLANCO…






INTRODUCCIÓN



Gran parte del pueblo de Jutiapa se ha movilizado en contra de la empresa minera “Entre Mares”, subsidiaria de la transnacional canadiense Gold Corporation, que como una desgracia más -de las tantas que abruman al pueblo de Guatemala- sentó su planta minera en la aldea Cerro Blanco, municipio de Asunción Mita, departamento de Jutiapa; industria minera cuyas labores de lixiviación (aplicación del cianuro a las rocas para que se desprenda el oro) provocará, entre otras daños ecológicos irreversibles, la contaminación del gran depósito de agua dulce, el lago Güija, compartido por Guatemala y El Salvador, vital para la vida de ambos países pero de manera más contundente para los salvadoreños, pues el río Lempa como emisario del lago, sustenta del vital líquido a 3 millones de personas. Se comprende, entonces, la magnitud de este desastre ecológico y la irresponsabilidad de los gobiernos que le apuestan, no a la vida de sus pueblos, sino a su exterminio, tal como lo hiciera el ex presidente Oscar Berger en cuyo período se autorizó el funcionamiento de la empresa de la muerte, sin reparar este desaprensivo y descerebrado sujeto (afirman que fue el presidente más tonto que ha tenido Guatemala en los últimos años) en el daño que hacía al pueblo de sus ancestros, pues su familia materna  -los Perdomo-  son originarios de Asunción Mita (conste, le damos el beneficio de la duda con el asunto de sus pocas luces, porque al parecer, es un granuja de siete suelas). Los jutiapanecos que viven en el exterior quizá no estén enterados con amplitud de lo que pasa en la tierra que dejaron, pero nada mejor que leer el reportaje de la periodista salvadoreña  Gloria Morán, del periódico digital Contrapunto, para ponerlos al día de lo que acontece en el terruño. Luciano Castro Barillas.


MINA CERRO BLANCO, AMENAZA BINACIONAL
Lunes, 28 Mayo 2012


El río guatemalteco Ostúa recibirá el drenaje ácido de la mina y afectará a El Salvador  











Por Gloria Morán


SAN SALVADOR – La Mina Cerro Blanco ubicada en Asunción Mita, Jutiapa, Guatemala se ha convertido desde 2007 en una amenaza lenta y segura para la vida humana, la vegetación, la fauna y el recurso hídrico, no solo de ese país sino también para El Salvador.
Al cruzar la frontera San Cristóbal de El Salvador hacia a Guatemala a media hora de recorrido se llega  al pueblo de Asunción Mita, sumando unos quince minutos más de camino desaparecen las casas, los negocios, las motos estilo scooter, las bicicletas, la gente y entran en escena las meloneras, los cerros, las quebradas, el camino de cemento se convierte en tierra y el calor comienza a sentirse más fuerte. Las aldeas están bastantes distanciadas unas de las otras.
Son varios kilómetros en que la escena es la misma, hasta que entre los cerros aparece el Cerro el Pedernal, en una primera vista el color verde unido a la luz del sol lo hacen lucir resplandeciente, hasta que en medio de él la vegetación desaparece y un parche de tierra, un hueco redondo y máquinas trabajando divisan que ahí está cimentada la Mina Cerro Blanco.
El proyecto minero Cerro Blanco está bajo la dirección de la empresa Entre Mares de Guatemala, subsidiaria de la canadiense GoldCorp. ContraPunto junto a otros medios periodísticos quisieron conocer el trabajo dentro de la mina pero el permiso fue denegado por autoridades de la minera.
El montón de tierras y cultivos hacen notar que una de las principales actividades económicas de los habitantes de la zona es la agricultura, sin embrago hay una diferencia grande al ver los terrenos;  y es que muchos de ellos están cercados con mallas metálicas plateadas y tienen solo pasto, es la característica que indica que Entre Mares ha comprado ese terreno; cabe destacar que son largas extensiones de tierra que ya son propiedad de la minera.
La compra de tierras es para la perforación de pozos y la construcción de una planta geotérmica, esto con el fin de  abastecerse de agua para la actividad minera.
Todo eso es lo que se observa antes de llegar a la Aldea Trapiche Vargas, comunidad que cuenta con aproximadamente 125 familias y es una de las afectadas por la Mina Cerro Blanco. Sus calles transmiten tranquilidad, la mayoría de sus habitantes son agricultores, apenas 15 personas son trabajadores de la mina.
Otras de las comunidades aledañas y afectadas son las aldeas Cerro Blanco, El Tule, Las Ánimas y San Rafael, todas hacen un aproximado de 600 familias, que además de la agricultura, se dedican a la pesca.
Pero, ¿por qué la Mina Cerro Blanco afecta también a El Salvador? Porque Cerro Blanco pretende ser explotado cerca de 15 años y el cianuro que será utilizado en el proceso de separación de la roca con el oro (lixiviación) irá a parar al río Ostúa de Guatemala y este cauce es compartido en El Salvador con el Lago de Guija, Santa Ana y éste a su vez vierte agua en el Río Lempa, cuenca hidrográfica de gran importancia en la economía salvadoreña. El proyecto minero está ubicado a  14 kilómetros del Lago de Güija.
Según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), solo el

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Esto antes era una fuente de aguas termales, pero los contaminantes de la mina han provocado que sus aguas enfríen y sus aguas luzcan verdosas
Río Lempa abastece a tres millones de habitantes en San Salvador, es decir, a la mitad.


Un poco de Cerro Blanco y la minería

El proyecto minero Cerro Blanco fue aprobado por el gobierno guatemalteco en 2007. Según Oscar Conde, del Colectivo Madre Selva, un grupo de resistencia contra la minería en Guatemala, la aprobación fue otorgada sin consultar a la población de las comunidades aledañas.
“Toda la minería metálica en el país, los proyectos siempre se han fraguado entre las grandes esferas empresariales transnacionales, con grupos de empresarios nacionales y con instituciones del Estado que facilitan y promueven toda la minería metálica”, señaló Conde.
Conde señaló que, si bien es cierto Entre Mares presentó el estudio de impacto ambiental del proyecto en la zona este mostrabas severos vacíos, los cuales fueron tolerados por las autoridades ambientales de Guatemala.
Destacó que el proyecto está legamente aprobado, pero es ilegítimo porque no cumplió con el requisito de presentar el verdadero impacto ambiental y social que implica la minería metálica.
Asimismo dijo que el Colectivo Madre Selva realizó una serie de evaluaciones al estudio de impacto ambiental y social en los que descubrieron que la Entre Mares no presentó una serie de planos de cómo operaría la mina en esa zona y “ese es un vacío que lo hace ilegítimo”.
Julio González, también del Colectivo Madre Selva, citó como ejemplo del mal estudio que realizó la empresa minera el hecho que,  desde el 2007 que fue aprobado el proyecto, la mina no está realizando actividades de extracción porque tiene dificultades con las aguas termales que hay en el subsuelo de esa región.
“Al haber sido un proyecto bien estudiado no hubiesen tenido esas dificultades. Esto es una muestra de cómo el gobierno permitió un proyecto hasta la fecha inviable”, acotó González.
Los del Colectivo explicaron que ahora lo que la empresa Entre Mares pretende hacer es producir el enfriamiento de las aguas termales lo cual provocará grandes estragos a la biodiversidad de la zona, a las cuencas hidrográficas y a la vida tanto de los habitantes guatemaltecos como salvadoreños.
González destacó que otra cuestión que genera el enfriamiento de las aguas termales es sobre seguridad industrial a nivel de los trabajadores de la mina,  “porque al evacuar aguas termales eso significa la presencia de un gas radón, es un gas inerte en la atmosfera pero en concentraciones altas, como se supone debe estar en esos túneles,  puede causar grandes problemas a la salud”
En cuanto al acaparamiento de tierras que Entre Mares está haciendo, Conde dijo que eso afecta gravemente la soberanía alimentaria de los habitantes de las aldeas aledañas a la mina, pues reduce sustancialmente la actividad agrícola de la población.
“El cerro blanco solo es la punta del iceberg de un problema binacional, y hasta trinacional”, dijo David Pereira de la junta de directores del Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio (Ceicom).
Explicó que sólo sobre las cuencas del Rio Lempa, Lago de Güija y el Río Paz existen ocho proyectos mineros y sobre la franja fronteriza con Honduras existen 40 proyectos mineros de exploración minera.
Ceicom y el Colectivo Madre Selva coinciden en que los problemas de minería transfronterizos demandan una política de Estado para enfrentarlos porque las consecuencias son graves y permanentes.
“Nosotros queremos alertar tanto del lado de Guatemala como de El Salvador porque este es un problema binacional que afectara irremediablemente la biodiversidad”, dijo Conde.
De acuerdo con el Colectivo en Guatemala el gobierno ha otorgado 286 licencias de extracción minera. Conde enfatizó en que la visión del Estado guatemalteco es de total apoyo a la minería.
De acuerdo a una publicación del pasado 15 de mayo en el periódico Prensa Libre de Guatemala el presidente Otto Pérez destacó que los proyectos mineros, petroleros e hidroeléctricos son beneficiosos para el desarrollo económico del país.
“Se lo he dicho al ministro de Energía y Minas (Erick Archila), estoy dispuesto a alcanzar consensos con las comunidades y platicar con los líderes, para que entendamos que esto no es en beneficio de una empresa ni de una persona, sino de todos”, dijo Pérez.


El trabajo en las minas, un peligro

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Feliciano Orellana, ex trabajador de la mina con graves secuelas físicas por un accidente de trabajo
Feliciano Orellana es un hombre de 58 años que reside en la Aldea Cerro Blanco de Guatemala, trabajó desde 2008 hasta 2009 en la Mina con el mismo nombre de su comunidad.
Feliciano no detuvo su labor porque él quisiera, sino porque el accidente que sufrió el 13 de febrero de 2009 dentro de la mina lo obligó.
Él estaba instalando unas mangueras dentro del túnel de la mina cuando un tractor con desperfectos mecánicos inició su marcha y Feliciano, debido a los tapones que usan los mineros, no escuchó que se acercaba la maquina y ésta pasó sobre todo su cuerpo.
El resultado fueron quebraduras en todo su cuerpo, las más graves fueron las de su pelvis, su clavícula, el cráneo, esto le ocasionó sodera permanente en el oído derecho; además de sufrir una lesión severa en el estómago y unido a esto cuando lo operaron le hicieron mala praxis y será intervenido nuevamente en junio próximo.
“Perdí la mitad de mi vida en ese túnel”, dijo Feliciano, recordando que la empresa Entre Mares lo ha dejado abandonado y sin ningún apoyo financiero para sus tratamientos, mucho menos para su subsistencia.
Él asegura que al igual que muchos de los trabajadores de la mina no cuentan con prestaciones sociales que los amparen frente a un accidente.
Feliciano dice que la minaría no es buena ni para el país en el que se ejecuta, mucho menos para los habitantes de las zonas y ni para los trabajadores porque no laboran en condiciones dignas.


Ejemplo de lo que ocasiona el drenaje ácido

Actualmente en El Salvador toda labor minera está paralizada, el MARN no está otorgando permisos ni para extracción ni para explotación; sin embargo esto no garantiza que dentro de unos años la minería sea prohibida en el país, porque no hay una ley que lo concrete.
Si en un dado caso la minería fuese aprobada en suelo salvadoreño, o en el caso más cercano de la amenaza que representa la mina Cerro Blanco la contaminación sería progresiva con el paso de los años. Un ejemplo claro de lo que ocasionaría es lo que acontece en el Río San Sebastián en la Unión.
La contaminación del Río San Sebastián radica en que éste se convirtió en el receptor del drenaje ácido proveniente de la actividad minera realizada en el Cerro de San Sebastián, proyecto minero que fue dirigido desde 1968 por la multinacional Commerce Gruop.
Sin embargo, según un informe presentado el investigador Flaviano Bianchini, el trabajo minero en manos de otras empresas data desde 1904. De este río emana un fuerte olor a moho, sus aguas son entre rojizas y amarillentas, las piedras son de color azul o rojizo, todo ocasionado por la alta concentración de metales productos del drenaje ácido ocasionado por la lixiviación.
Sin embargo, las consecuencias son graves, aun más cuando el Río San Sebastián es uno de los principales ríos de Santa Rosa de Lima, de ahí muchos de los habitantes consumen el agua, los peces y de ahí abrevan sus ganados y aves de corral.
Ceicom aseguró que la minería industrial ya no tiene cabida en ese lugar


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Acceso a la mina Cerro Blanco
, debido a que en 2006 se canceló el permiso a Commerce Gruop para realizar la actividad minera a causa de la contaminación que dejó en la zona.
La cancelación del permiso llevó  la empresa minera a demandar a El Salvador ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, por cien millones de dólares, demanda que la empresa perdió debido a un mal procedimiento legal.
Además El Salvador enfrenta otra demanda por 77 millones de dólares que otra empresa minera canadiense, Pacific Rim, interpuso ante el tribunal de arbitrio del Banco Mundial, CIADI, por haberle negado los permisos para realizar su exploración minera en Cabañas. Aún se espera en pocos días la resolución ante este caso. 

Reportaje originalmente publicado por el diario digital Contra Punto el 28 de mayo 2012.









Publicado por Marvin Najarro
CT., USA.