lunes, 10 de diciembre de 2012

DEJA VU:…




Siria nunca hará uso de armas químicas contra su propio pueblo, dijo a Rusia Today, Lawrence Wilkerson, un coronel retirado del ejército de EEUU quien se desempeñó como asesor principal de Colin Powell. La realidad es que los Estados Unidos está “preparando el terreno para intervenir en Siria”.

RT: Usted fue el asesor principal de Colin Powell cuando se tomó la decisión de invadir a Iraq. En el 2003, Powell pronunció un discurso que expuso el caso para iniciar esa guerra….Usted ayudó en la preparación de ese discurso, y desde entonces lo ha descrito como el error más grande de su vida. ¿Por qué?

Lawrence Wilkerson: Principalmente porque nosotros presentamos ese discurso ante el pueblo de Estados Unidos, la comunidad internacional y por supuesto  a los miembros del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU…no era exacto, no era verdad, no era válido. Nosotros no sabíamos eso, pero no fue una falla de la inteligencia únicamente. Fue también la masiva politización de los servicios de inteligencia por el liderazgo de Washington.




DEJA VU: ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA



Por Marvin Najarro

El Medio Oriente,  es un caldero que hierve a altas temperaturas y al que cada día que pasa se le agregan, cada vez más, explosivos ingredientes. Toda la zona está inmersa en una situación por demás complicada y peligrosa que amenaza con convertirse o se está convirtiendo ya, por designios de los masters del universo en una conflagración de enormes magnitudes que inevitablemente y debido a los grandes intereses económicos, militares y geoestratégicos en juego en toda la región, amenazan la existencia misma de la humanidad. El caso de Siria  -sin necesidad de hurgar demasiado en la complicada historia de esa región- demuestra claramente la turbia convergencia de intereses y de actores todo tipo, cada uno tratando de obtener a costa de la destrucción y el sufrimiento de millones de personas, muchas de ellas víctimas inocentes; aquello que satisfaga sus imperiosos deseos de dominación regional y global.

En la Franja de Gaza, la guerra civil en Siria pasó  -al menos así se percibió por la escasa cobertura de los medios de prensa- a un segundo plano, para luego resurgir como la cabeza amenazante de una serpiente venenosa en la figura del asediado Bashar Al Assad, a quien los medios de prensa occidental con base en informaciones de fuentes anónimas de inteligencia le atribuyen estar a punto de ordenar el ataque con armas químicas (gas sarín) sobre su propia población. Los sospechosos de siempre, los gendarmes globales y organizaciones laureadas con el Nobel de la Paz, inmediatamente establecen líneas rojas y amenazan con “absoluta claridad” que tanto Assad como todo aquel que este bajo su comando no cometan el trágico error de usar esas armas de lo contrario habrán consecuencias y el pobre Assad, claro, será tenido como responsable. Una señora con aspiraciones presidenciales, baluarte del intervencionismo militar humanitario declara que, “no voy a telegrafiar específicamente lo que haríamos en caso de haber evidencia creíble de que el régimen de Assad ha recurrido al uso de armas químicas en contra de su propia población, pero basta con decir que ciertamente estamos planeando las acciones a tomar en caso de ocurrir tal eventualidad”.

Efectivamente los medios de prensa pro imperialistas, manipuladores de la información, están gustosamente proporcionando esas creíbles evidencias de que en efecto se están llevando a cabo preparaciones con potenciales armas químicas por parte del gobierno sirio. Sin embargo, no se proporciona ninguna clara evidencia de que tales armas vayan a ser usadas. Lo anterior es reminiscencia del fiasco de la armas de destrucción masiva que como pretexto inicial los Estados Unidos y sus aliados utilizaron para invadir y destruir a Iraq. Ahora es el turno de Siria que desde el inicio de la llamada Primavera Árabe ha sido sometida a un intenso y devastador ataque por parte de todas las fuerzas reaccionarias que, al igual que en Iraq, buscan afanosamente su destrucción y posterior balcanización en donde el sectarismo religioso facilitará las acciones neocoloniales de EEUU y sus aliados de la OTAN que en todo caso incluye a Israel, que se perfila como el principal beneficiario del colapso que se avecina, que también incluye a Irán, la pieza más apetecida.

A estas alturas de la guerra civil en Siria todo parece indicar o, al menos se nos hace creer, que los días del asediado régimen de Assad están contados. El cerco tendido por EEUU-OTAN con la colaboración de los ex hermanos musulmanes de Assad en Turquía y Jordania, cada día se cierra como una soga al cuello del presidente sirio que a pesar de contar con el apoyo de al menos una tercera parte de la población, ve como su posición se deteriora ante la embestida de sus enemigos que claman por su cabeza y el titubeo de sus aliados rusos que poco a poco empiezan a abandonarlo creyendo quizás las promesas de Obama del mejoramiento de relaciones en su segundo término como presidente. En este punto, y como prueba de la confusión creada alrededor del conflicto en Siria, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, contrario a lo difundido por la prensa occidental, ha declarado recientemente que su país no está negociando la eventual salida del poder de Assad, que la posición rusa es terminar con el conflicto en Siria, no discutir la suerte de un hombre y que todos los intentos de presentar una situación diferente son más bien sospechosos, aun para la diplomacia de aquellos países conocidos por sus esfuerzos en presentar hechos distorsionados para su propio beneficio.

Todas las piezas del rompecabezas están siendo meticulosamente puestas en su lugar por los enemigos de Siria para darle un velo de legitimidad a una posible invasión del país; armas de destrucción masiva, el peligro de que la guerra se extienda a Turquía y el derecho de ésta de defenderse de un potencial ataque, son los pretextos para la materialización de los planes intervencionistas del imperialismo occidental y sionista que se han venido fraguando desde hace mucho tiempo para modificar el mapa geopolítico de toda la región adecuándolo a los interese hegemónicos de las potencias agresoras. El conflicto en Siria no es tanto el producto de una revolución armada del pueblo sirio contra el dictador Assad, como se quiere hacer creer, es una fase de una estrategia militar diseñada para dominar toda la región; no por algo Siria  durante los años de G. W. Bush fue considerada junto con Irán  y Corea como parte del “eje del mal”. En una entrevista concedida al programa Democracy Now, en marzo del 2007, el general retirado del ejército de Estados Unidos y Comandante Supremo Aliado de la OTAN durante la guerra en Yugoslavia en 1999, al ser preguntado por el caso de Irán y las armas de destrucción masiva como pretexto para atacarlo, dijo lo siguiente:

(…) Unas pocas semanas después regresé para verlo, para ese entonces estábamos bombardeando en Afganistán. Yo pregunté, ¿“vamos a ir todavía a la guerra con Iraq”? y él dijo, “oh, es peor que eso”. El extendió su mano sobre el escritorio. Tomo una pieza de papel. Y dijo. “Acabo de recibir esto desde arriba”-es decir de la oficina del secretario de Defensa-“hoy mismo”. Y dijo. “Este es un memorándum que describe cómo vamos a deshacernos de siete países en cinco años, empezando con Iraq, y luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudan y rematamos con Irán”. Yo pregunté. ¿“Es clasificado”? El respondió, “si, señor”. Yo dije, “Bien, entonces no me lo muestre”. Hace más o menos un año lo vi de nuevo, y le pregunté, ¿‘’se recuerda de ello”? El respondió, “señor, ¡yo no le mostré a usted ese memo! !no se lo mostré a usted!










Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

domingo, 9 de diciembre de 2012

EL DESTINO DE VENEZUELA…



(…) La rasgadura en el continuo de la historia que tuvo lugar en 1989  y que luego creció en 1992, se abrió totalmente en 1988, destruyendo el sistema político existente y  demandando algo completamente diferente, algo que verdaderamente representara a la otra Venezuela. En esta tarea, han habido éxitos significantes: el bienestar del pueblo de Venezuela ha mejorado dramáticamente a través del sistema de Misiones y el terreno se ha preparado  para un salto cualitativo hacia un sistema político que rompa firmemente con el pasado. Pero el presente permanece fuertemente cargado con residuos del pasado: en la corrupción, el oportunismo, y la multitud de tibios revolucionarios que rodean a Chávez  y que amenazan con descarrilar o revertir el proceso.

Y no solamente eso. Cuando Chávez cayó enfermo el año pasado y se fue a Cuba sin ser anunciado, una conversación por mucho tiempo evitada se hizo forzosamente inevitable para esta otra Venezuela. Donde previamente la mera pronunciación de la palabra “Chavismo sin Chávez” lo marcaba a uno como un reaccionario, ahora todo mundo estaba batallando, aunque fuera calladamente, con la cuestión de esta inevitabilidad. George Ciccariello-Maher, The Election That Matters, Counterpunch




EL DESTINO DE VENEZUELA
SIN CHÁVEZ



Por Luciano Castro Barillas

La historia la hacen los pueblos y sus realidades particulares, ciertamente,  sin embargo, en el proceso histórico de maduración de condiciones objetivas y subjetivas de los pueblos, en esas acciones de construcción histórica; los grandes timoneles, el hábil comodoro, la personalidad individual lúcida y con determinación, en ocasiones; es insustituible. La Revolución cubana no hubiese sido la misma sin la presencia de Fidel, posiblemente no estuviésemos hablando de ella. De allí que el anuncio por parte de Chávez, por demás dramático y premonitorio, nos deja desvalidos a todos. Y es que creemos y confiamos en sus apoyos sociales, en el respaldo incondicional del pueblo venezolano humilde que a lo largo de su asunción al poder, ha sabido respaldarle y él guiarle. Se han dado errores, pero son más los aciertos. Los grandes esfuerzos de organización política entre los sectores populares y el respaldo de sectores de la pequeña burguesía, han permitido a Venezuela avanzar en su versión, creativa y contemporánea, de edificación de su proyecto socialista. Pero  -salvando distancias y al mismo tiempo aprendiendo de la historia-  cuando una revolución da por hacer concesiones no a sus adversarios sino a sus enemigos políticos, de clase; está se viene inevitablemente abajo.

Tres lustros son insuficientes para  consolidar un proceso revolucionario, máxime si continúan vigentes elementos perniciosos, muy vitales, en contra de esa edificación socialista, por ejemplo, un ejército donde sus altos mandos declaran su apoyo a la Revolución Bolivariana, pero no olvidemos también que aparentes incondicionales y fervorosos chavistas, defeccionaron en su momento, ante la sorpresa del pueblo y del propio Chávez. Otro asunto importante es que las milicias revolucionarias, que eventualmente se podrían oponer a una traición del ejército, todavía son insuficientes y no dispondrían como tales más que de fusiles. Las armas estratégicas (la aviación, la artillería y la armada) no están al alcance de los milicianos de una manera debida. Esas no eran las condiciones, para citar un ejemplo, de la Revolución Cubana: el ejército batistiano había sido desmantelado gracias a la conducción resuelta del Che que le dejó a Fidel la mesa limpia. La gran oligarquía cubana se había puesto los pies en polvorosa para los Estados Unidos, es decir, toda oposición había sido barrida y por lo tanto el proceso de edificación socialistas cubano aunque contó con la descarada intervención gringa, éste proceso de agresión funcionó perfectamente como un elemento aglutinador del pueblo, no lo dispersó. La oposición venezolana, hay que reconocerlo, se rearticuló y sigue disputándole los cargos de poderes locales a los grupos chavistas. Están en desventaja, pero en ningún momento al punto del colapso político. Siguen siendo tipo y grupos de cuidado. Es probable que un proceso revolucionario pueda avanzar en esas condiciones, pero hay cosas que se tienen que hacer ya: radicalizar algunas medidas económicas, porque de lo contrario  -y ante la poco disimulada furia de los Estados Unidos-  sus aliados seguirán estando en condiciones de dar la batalla, por lo que se hace necesario acelerar y profundizar la reforma urbana y rural y una política de expropiaciones sin ninguna contemplación. Las consecuencias se tendrán que asumir ante el imperio pero si la organización popular es tal, Venezuela podrá ser la nueva derrota catastrófica del imperialismo a la hora de una agresión. Sin Chávez la revolución ya no será la misma, para bien o para mal. Los sectores vacilantes siempre, históricamente, claman por la moderación porque son los que tienen algo que perder. Los otros no, los que no tienen nada que perder, los que no solicitarán asilo, ni saldrán al exilio, ni cuidarán intereses personales con disimulo. El camino al socialismo del siglo XXI en Venezuela es distinto, pero al final, es el mismo: se trata de derrotar al enemigo histórico del proletariado. Y las cosas, como decía Aristóteles, se diferencian en lo que se parecen.

Los enemigos de la Revolución Bolivariana, a la hora de actuar, lo harán sin contemplaciones y con toda la saña posible.










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CT., USA.

sábado, 8 de diciembre de 2012

EL HOMBRE DEL MICRÓFONO




Muchas veces, bajo pretexto de un dudoso humorismo, o de un costumbrismo carente de imaginación, o  -lo que es muchísimo peor-  de una falsa identificación con nuestro pueblo, imitan el hablar del indígena ese nuevo lenguaje. Imitando los giros defectuosos, el acento penetrado por una lengua original, la pobreza de vocabulario. Como humorismo, no pasa de burla sangrienta; como costumbrismo, no llega sino a la más superficial de las cáscaras; como identificación; es ridícula y penosa.

El hombre del micrófono debe conocer y manejar no solamente su voz sino, lo que es mil veces más importante que su voz; su idioma. Si quiere hablar como el indígena, que aprenda las lenguas indígenas y que las emplee con respeto. Que nunca olvide que una cabina de radio tiene mucho de cátedra, que ser locutor es ser maestro.





UN MAESTRO
FRENTE A CADA MICRÓFONO


 Por Manuel José Arce



Se llenaron de música los cafetales. Por todas partes, casi de cada árbol, brotaban las canciones populares, la lluvia de marimbas, los jugueteros de las guitarras. De cuando en cuando, como piedras absurdas en medio del camino, las voces de los locutores que incitaban a comprar cosas.

Los radios de transistores cuelgan del hombro de los jornaleros. Son un poco como los chuchos compañeros; sombras, inseparables.


Es la víscera artificial que segrega música. Un trago de sonidos amables para pasarse el bocado de pobreza.

Vienen de todos lados. Suben de  la costa unos. Bajan del altiplano otros. Aquéllos vienen huyendo del paludismo. Vienen huyendo de la desolación erosionada los otros. Y el omnipresente radiecito japonés con todos,  devorando pilas, devolviendo música.

El mensajero, como quien dice, que les cuenta cosas difíciles de creer: hay hombres caminando sobre la luna; hay guerras sin sentido; hay aviones en los que se junta mucha gente para morir acompañada; hay mundo más allá del horizonte, más allá del volcán y de los tumbos.

El mensajero, pues, pero también el maestro. Mientras el patrón, arrellanado en su poltrona del corredor del casco de la finca, lee la noticia ya vieja en el periódico atrasado que llevó de la capital; el jornalero, encuclillado con sus amigos en el patio, comenta la noticia fresquecita que el radio de transistores acaba de contarle.

Invade el campo la ciudad a todas horas. Pero también la ciudad invade el campo. El campo trae no sólo sus productos vitales, sino también su hambre, su sangre, su fuerza constructora impreparada para las emboscadas urbanas, para la urgencia y la despiadada competencia de la ciudad.

La ciudad lleva al campo no sólo los adelantos técnicos, no sólo las medicinas. También su propaganda falaz, sus distorsionados conceptos sobre la vida, su idioma cada día más extranjero.

El hombre del azadón, el campesino, a veces ni piensa en el fruto de su trabajo. Pero su trabajo siempre da un fruto bueno, siempre es cotidiano construir. Aunque su esfuerzo sea administrado a manera de que sea él quien menos lo disfrute.

El hombre del micrófono casi nunca piensa en el fruto de su trabajo. Siembra como semillas las palabras. Pero muchas veces siembra mala-hierba. Siembra más ignorancia injertada de mercantilismo implacable. Matapalo en el árbol de su idioma.

Muchos hombres del micrófono llevan a los cafetales la noticia del mundo, amplían horizontes, derrumban muros de aislamiento.

Pero por desgracia, muchos hombres del micrófono, también, desnaturalizan su función social. Múltiples lenguas   -ancianas y respetables lenguas-  fraccionan el mapa idiomático de nuestra patria. Han dejado de ser medios de comunicación y se han tornado en murallas de aislamiento. Hay un idioma que no es común, por medio del cual podemos entendernos todos (¡qué importante es entendernos!). Es un idioma hermoso, que une, no solo las fracciones de nuestro mapa sino a casi todo el continente que habitamos. Sus palabras, sus sonidos, su flexibilidad y su riqueza con los vínculos de nuestro pensamiento, de nuestra emoción, de nuestra manera de expresar la vida.

Sin caer en una postura “purista”,  “casticista”, ni mucho menos “académica”, digo ahora que el empobrecimiento de ese idioma es dañino para nuestro pueblo. Muchas veces los hombres del micrófono caen en ese empobrecimiento irresponsable. Muchas veces, bajo pretexto de un dudoso humorismo, o de un costumbrismo carente de imaginación, o  -lo que es muchísimo peor-  de una falsa identificación con nuestro pueblo, imitan el hablar del indígena ese nuevo lenguaje. Imitando los giros defectuosos, el acento penetrado por una lengua original, la pobreza de vocabulario. Como humorismo, no pasa de burla sangrienta; como costumbrismo, no llega sino a la más superficial de las cáscaras; como identificación; es ridícula y penosa.

El hombre del micrófono debe conocer y manejar no solamente su voz sino, lo que es mil veces más importante que su voz; su idioma. Si quiere hablar como el indígena, que aprenda las lenguas indígenas y que las emplee con respeto. Que nunca olvide que una cabina de radio tiene mucho de cátedra, que ser locutor es ser maestro.

El habla del pueblo recrea el idioma todos los días, lo enriquece, lo agiganta. Las lenguas originales de Guatemala han enriquecido el castellano que usamos entre nosotros. Pero la penetración cultural extranjera y extranjerizante nos lo empobrece, le castra su hermosa capacidad expresiva.

Un día, algún día, ojalá llegue el día cuando en los cafetales los transistores hagan florecer una lengua común que nos una, cuando el torpe castellano del indio deje de darnos risa, cuando el radio sirva para enseñar y aprender, en vez de ser una especie de merolico transistorizado que sólo nos obliga a comprar.









Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

viernes, 7 de diciembre de 2012

WIKILEAKS, ANONYMOUS:…




El problema con Wikileaks, Anonimous y las acciones de una gran porción de la izquierda liberal es que su idealismo eurocéntrico los conduce a asumir un profundo rol colonial  en las luchas de los oprimidos. Sus ideas sobre la disensión giran siempre alrededor de la lucha por libertades que son importantes para aquellos que tienen los medios para comer, el derecho a la autodeterminación y un ambiento sano para educar a sus hijos.




WIKILEAKS, ANONYMOUS: ¿INTRUMENTOS DE
 EEUU – OTAN EN SUS POLITICAS INTERVENCIONISTAS?




Por Ryan O’neill

 A lo largo de los primeros meses del 2011, la izquierda liberal europea estuvo en un estado de euforia sobre los levantamientos de la “Primavera Arabe” que se extendían por toda la región. Los medios de prensa tradicionales (mainstream media) proporcionaban información las 24 horas del día de las masivas demostraciones en Tahrir Square al tiempo que se nos decía que la gente del Mundo Árabe estaba en pie de lucha contra la tiranía demandando las libertades democráticas y derechos humanos que son grandemente valorados en occidente.

Sin embargo en febrero y marzo de ese año, esta histeria tomó un giro oscuro cuando pandillas armadas se hicieron con el control de Benghazi en Libia y todo el mundo desde Fox News hasta las organizaciones políticas izquierdistas inmediatamente empezaron a aclamar estos eventos como parte de una revolución progresista. En Londres, surgieron manifestaciones en apoyo de estos grupos rebeldes y miembros del Partido Socialista de los Trabajadores hasta llegaron a escalar las paredes de la embajada libia reemplazando la bandera de Libia con la del Rey Idris que representaba a los rebeldes de Benghazi.

Es algo increíblemente problemático, cuando organizaciones en occidente sienten que no solo tienen el derecho a adherirse a estos acontecimientos a lo largo y ancho del tercer mundo, sino que, instintiva y egoisticamente actúan sobre ellos. Este tipo de comportamiento raras veces considera la importancia de la contextualización y toma partido en tales conflictos dependiendo cual narrativa se acomoda a sus románticas nociones de “revolución global” y cual versión sienta mejor con su reciente asumido rol. Wikilaeks y Anonymus por ejemplo, a pesar de ser organizaciones relativamente nuevas son una forma de tal comportamiento.

El problema es que la mayoría de estos grupos en occidente están basados en las ideas liberales del individualismo y de derechos humanos formadas en sociedades más privilegiadas que viven en confort a expensas de las naciones oprimidas. Mientras siguen una agenda neocolonial, países como los Estados Unidos y el Reino Unido tienen la capacidad de darse a conocer como progresistas, naciones filantropistas promotoras de la democracia, de ayuda y derechos humanos en las naciones pobres y es esa aparente protección y tolerancia de dichos valores democráticos la que les sirve entre sus propias poblaciones para respaldar tales reivindicaciones.

El tipo de disidencia que estas organizaciones representan e intentan abordar son siempre aquellas relacionadas con lo “autoritario”, “libertario”, la “libertad de expresión” y los “derechos democráticos” que sencillamente enmarcan la cuestión a tal extremo que los derechos e injusticias que están al centro de las luchas del tercer mundo pasan mayormente inadvertidas. Delatar o denunciar, en este sentido sirve el mismo propósito, similar al de la publicación de una memoria política o de la negativa y ocasional auto reflexión que la prensa lleva a cabo sobre eventos pasados que por lo general resultan insuficientes y tardías. Políticamente no tienen el suficiente peso para hacer alguna diferencia sin embargo sirven a la noción de que en occidente la disensión es tolerada y publicada.

En el 2012, Wikileaks publicó 2.4 millones de emails que mostraban la correspondencia entre figuras políticas, ministros y compañas asociadas en Siria entre el 2006 y el 2012. Sarah Harrison de Prensa Asociada afirmó que el “material es avergonzante para Siria” pero luego asegura que los oponentes de Siria serán avergonzados de la misma manera. “Esto no simplemente nos ayuda a criticar a un grupo o el otro, sino a entender sus intereses, acciones y formas de pensar. Es únicamente por medio del entendimiento de este conflicto que nosotros podemos tener la esperanza de resolverlo”

El problema con la acción de Wikileaks es la total falla en tomar en cuenta la ya establecida campaña de los gobiernos de occidente y de los medios de prensa para difamar al gobierno de Bashar Al Assad en Siria y como esto podría y sería usado para respaldar sus aseveraciones. Cuando el país más poderoso en el mundo, con las más poderosas  agencias de prensa a su disposición están atacando a Siria, difamando su gobierno y empujando constantemente por una “Intervención Humanitaria”, esta irresponsable falta de contextualización solo puede servir a los enemigos de Siria.

Por ejemplo, los emails revelaron el negocio de armas entre Rusia y Siria a pesar de que la ONU (bajo presión de EEUU) había impuesto sanciones sobre el país. Estos documentos filtrados fueron usados por la prensa tradicional para respaldar las afirmaciones de Hillary Clinton de que Rusia estaba bloqueando sus resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU por su deseo de continuar vendiendo armamento a Siria. Sin embargo, ninguna mención obviamente fue hecha del armamento de alta tecnología dado al Ejercito Siria Libre por las naciones occidentales o de los mercenarios sauditas y cataríes en el centro de la pugna, tampoco se mencionó las reservaciones de Rusia de que el mismo escenario había llevado a la muerte de decenas de miles de libios hacía menos de un ano.

Wikileaks y Julián Assange, como una figura nada extraña al poder de la propaganda de los medios de prensa sabe ciertamente cuan convenientemente peligrosas son estas acciones para aquellos que conducen la guerra contra Siria. Esta conducta irresponsable, como si los sirios estuvieran batallando en igualdad de condiciones y el hecho de que Wikileaks tenga derecho o inclusive una responsabilidad para actuar de tal manera, es increíblemente dañina.

Esta semana y de manera similar, Anonymous declaró que estaba conduciendo una guerra cibernética contra el gobierno sirio en respuesta a un “apagón de internet en el país”. A pesar de la declaración del ministro sirio de Información de que el gobierno no tenía nada que ver con el apagón, Anonymous a través de twitter afirmó que el “Gobierno de Siria corta el acceso a internet - Anonymous  va a la guerra”. Ellos empezaron por remover todas las propiedades en internet del gobierno sirio que permanecían en línea y también atacaron dominios dirigidos por simpatizantes del gobierno. Algunas de las organizaciones y compañías sirias que han sido pirateadas por Anonymous incluyen la compañía ferroviaria, el parlamento sirio, Siria TV y la embajada siria en China. Anonymous hizo uso de twitter nuevamente para declarar inocentemente que, “Anonymous está atacando a Assad debido al apagón de internet. Anonymous  no está atacando a Assad en apoyo del Ejercito  Siria Libre”.

Ahora bien, esta idea de que ellos pueden atacar a Assad en respuesta a un “apagón de la internet” sin apoyar a los enemigos de Assad casi que suena risible y típico de la vieja idea liberal de que sus valores universales e ideas liberales de los derechos humanos tienen precedencia sobre la lucha misma en la que la gente está peleando y muriendo. Esta idea de la libre expresión y de que una situación como el corte del acceso a internet  (aun y cuando el gobierno sirio ha negado haberlo hecho) es de mayor importancia que contextualizar la lucha dentro de un gobierno y su gente respondiendo a las organizaciones terroristas y mercenarios foráneos, patrocinados, respaldados y armados desde afuera, muestra cuan privilegiados y removidos de la situación estas organizaciones están y por esta razón, no tienen derecho a asumir ningún papel en el conflicto.

El problema con Wikileaks, Anonimous y las acciones de una gran porción de la izquierda liberal es que su idealismo eurocéntrico los conduce a asumir un profundo rol colonial  en las luchas de los oprimidos. Sus ideas sobre la disensión giran siempre alrededor de la lucha por libertades que son importantes para aquellos que tienen los medios para comer, el derecho a la autodeterminación y un ambiento sano para educar a sus hijos.

La idea que la libertad de expresión o de los valores democráticos pueden no ser tan importantes para las naciones oprimidas como lidiar con el hambre, la pobreza y los asaltos aéreos, es suficiente como para confundir a los defensores de los derechos humanos en occidente. No se acopla a la narrativa de que ellos son parte de una “lucha global” fundamentada en valores universales en vez de los beneficiarios de una agenda neocolonial que, invade, ocupa, sostiene regímenes títeres y extrae recursos de la mayor parte del mundo, creando condiciones confortables en donde ellos se pueden permitir el lujo de priorizar estos valores abstractos sobre derechos humanos en sus niveles más básicos que ellos dan por hecho.

Es tiempo que estos grupos empiecen a verse a sí mismos como los funcionarios y beneficiarios del imperio en vez de parte de un movimiento romantizado con sus raíces en la vieja historia de, “la Responsabilidad del Hombre Blanco”. Los pueblos de las naciones oprimidas deben ser quienes decidan su futuro y la prioridad de las organizaciones occidentales debe ser enfrentar y limitar la opresión de sus propios gobiernos en vez de dejarse llevar por nociones coloniales de una lucha global por los derechos humanos.

Hasta que no tengan lugar las condiciones para la autodeterminación y estar libres de la interferencia extrajera, que los pueblos de las naciones oprimidas merecen, grupos como Wikileaks y Anonymous no tienen ningún derecho a asumir que ellos les pueden ofrecer más.



Traducido del inglés por Delmar Manuel


Ryan O’neill es un activista político y escritor con base en Manchester, Reino Unido. El escribe sobre una amplia gama de cuestiones relacionadas con la política y filosofía en su blog www.everythingleft.co.uk










Publicado por LaQnadlSol
CT., USA. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

EL GRINGO McAFEE…




“Gracias a Dios estoy en un lugar en donde existe algo de sensatez”. “Escogí a Guatemala cuidadosamente”. En Guatemala la gente no se sorprende cuando les dice que el gobierno beliceño está dispuesto a matarlo. “En lugar de decir tú estás loco”, dicen, “Si, por supuesto ellos lo harán”. "Esto es como que, finalmente, yo entiendo a la gente que entiende el sistema aquí”. John McAffe en entrevista concedida a la BBC News.





EL GRINGO McAFEE
Y LA DANZA DE SUS DÓLARES



Por María de los Ángeles Roca


Bueno, en Guatemala, ya solo eso nos faltaba que un estadounidense vicioso y apestado de dólares venga a refugiarse al país por un supuesto homicidio y que, aprovechándose de nuestra vulnerabilidad soberana, así, orondo; solicite “asilo político”. No se sabe si la negativa de no otorgarle el asilo responde a que el gringo no se “puso firmes” con una buena billetiza dólares, pues sabiendo los funcionarios guatemaltecos que en Belice había regalado 80$ millones de dólares, posiblemente se hayan hecho la ilusión que por lo menos el canche  -ahora con el pelo pintado de negro- les dejara la cuarta parte, es decir, 20$ apetitosos millones de papeles verdes.  Con el crimen organizado creciendo exponencialmente, este pequeño país desbordado de granujas y malvivientes nacionales, solo eso faltaba; que ahora un gringo se sume a la troupe delincuencial, pues alguien con ese poder económico, lo que haría de manera inmediata sabiendo a la tierra fértil donde llega sería  -entre otras cosas por las que este señor ha estado detenido en Belice-  sería crear laboratorios para producir anfetaminas, organizar grupos armados ilegales y promover la prostitución, pues que puede esperarse de una jovencita de 20 años que ande ligada con un viejo de pene geriátrico de 67 años de edad. Aquí cabalmente se cumple aquél refrán popular, en lo que hace con la jovencita: “Viejo sin dinero no despierta pasión”,  señorita, por cierto, pariente lejana del consagrado abogado defensor de personas sin prestigio (Portillo, Ríos Montt, etc.) Telésforo Guerra Cahn, El Obispo Negro, por la calva reluciente que se maneja y por el amor al pisto[1]. La negativa de asilo al señor John McAfee quizá sea una de las mejores medidas tomadas por el actual gobierno, que a casi nada le atina, o posiblemente no sea un luzazo en la oscura mente del canciller Harold Caballeros y de Otto Pérez Molina; sino que el gringo  no quiso “echar la patilla”, es decir, no dio lo de la ilusa fantasía multimillonaria.  Por parte de Telésforo, la sabiduría popular y el tiempo dan la razón: “Los abogados (algunos) y las putas nacen de la misma madre”. Este personaje informático, creador de un software antivirus que le hizo millonario décadas atrás, al parecer, ya no tiene nada. La fortuna de 500 millones de dólares que en algún momento de su vida llegó a acumular está reducida según los últimos registros contables a 4 millones. Es decir, al vicioso de marras se le fue toda su fortuna en consumir la caspa del diablo y el sexo con chamaconas, siendo él   en este momento de su vida un organismo viral más, pues exhibe un talante sin disimulo de gringo drogo y con un precario estado de salud físico y mental.

La inminente expulsión del territorio nacional solo podrá ser modificada si Telésforo demuestra que la entrada en el territorio nacional no fue ilegal (como él afirma) y si el gringo le aguanta una nueva sangría de dólares.



[1] Guatemaltequismo. Equivale a dinero.










Publicado por LaQnadlSOL
CT,. USA.

martes, 4 de diciembre de 2012

LA TREGUA UNILATERAL...




Juan Manuel Santos es un instrumento de las transnacionales, es un instrumento del imperialismo y por eso sus ideas de paz siempre van a estar ligadas a una determinación mezquina que es la de exigir la rendición de la guerrilla, la sumisión de la insurgencia y de la resistencia popular. En general, como si el problema de la guerra y de la paz tuviera que ver estrictamente con aspectos de orden militar y pasáramos por alto las razones; las causas de fondo están en la miseria que padece el pueblo colombiano. Entonces mientras Santos no entienda eso, o quizás lo entiende, pero mientras no admitan que resolviendo los problemas de los colombianos, de esos 30 millones que están en condiciones de miseria, mientras eso no se resuelva, en Colombia no va a haber paz. Nosotros, las FARC tienen toda la disposición, los brazos, el corazón abierto para hacer una aproximación, un diálogo que tiene que ser de cara al país, con la participación de las comunidades. Pero eso no es algo que dependa de nosotros solamente. Santos cree que depende solamente de su llave y que la tiene guardada ¿no se en que bolsillo? Este proceso, si alguna vez se inicia, tiene que ser definido y conducido por las mayorías de este país que son los pobres de Colombia. Movilizaciones de las masas.  Comandante Jesús Santrich, uno de los representantes de la guerrilla en la Habana. 



LA TREGUA UNILATERAL DE LAS FARC
Y LAS SEÑALES ERRÁTICAS DEL PRESIDENTE SANTOS



Por Luciano Castro Barillas


En todo proceso de paz las fuerzas beligerantes tienen rostros visibles y rostros encubiertos. Es decir, poderes fácticos que no dan la cara y que, sin embargo, son los que tienen el poder real o toman las decisiones estratégicas. En el caso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, no es exactamente así. Las FARC, como vanguardia revolucionaria, no responden a más intereses que el de sus propias convicciones y del pueblo que representan; los campesinos, los obreros, pobladores, desplazados, refugiados, exiliados y profesionales democráticos. La vida de sacrificio en la selva por tantos años los coloca en un plano heroico, percepción que naturalmente no tienen los sectores oligarcas colombianos que los tipifican simplemente como bandidos o terroristas, término éste último acuñado por la fincada paranoia norteamericana a partir del 11 de septiembre y puesto muy de moda en el lenguaje de los variopintos funcionarios de los países dependientes o extremo-dependientes de los Estados Unidos, a quienes el 11-9 les dolió particularmente. Para las FARC y su comandancia general o dirección nacional no fue asunto de intríngulis despiadado el tomar la decisión de la tregua unilateral. Es una acción sencillamente coherente de personas que, en primer lugar, aman a su país y quieren construir una sociedad diferente basada en la justicia integral y la democracia real, independiente de ser un movimiento político inteligente que eleva su prestigio como interlocutor político y moral válido y serio.  La decisión está exenta de complicaciones por otro asunto fundamental, pero a la vez sencillo, como toda verdad: hay una doctrina, el marxismo-leninismo, que le permite a su dirección no solo identidad de  concepciones teóricas sino métodos comunes de trabajo revolucionario a seguir. Las visiones tácticas y estratégicas son las mismas, las metodológicas tal vez no, por eso precisamente existe el otro destacamento revolucionario, el ELN, que confirma la dialéctica de la revolución y sus contradicciones. Los saltos de calidad, las reificaciones y las acumulaciones prácticas.

No se puede decir lo mismo del presidente Santos y su gabinete. Hay una urdimbre de coordenadas, entrecruzadas a tal punto, que su resolución es tan intricada como El Laberinto del rey Minos de Creta. Dédalo irresoluble por el entrecruzamiento de las diferentes expresiones de la oligarquía colombiana que van desde la financiera, la agroganadera (de la cual Uribe es su más fiel intérprete y representante), la industrial y la comercial, sin excluir a los grandes barones de la droga colombianos con vínculos e intereses en el vasto mundo empresarial colombiano legal e ilegal. Pero hay otro gran poder fáctico que determinará el ritmo de la realidad, de la negociación, en Colombia: los grandes intereses geopolíticos y económicos norteamericanos, ante lo cual Santos tendrá la más difícil negociación y la más fuerte coacción. Las dos fuerzas más poderosas, la oligarquía nacional y el imperialismo, no pueden arriesgarse a perder sus privilegios en el primer caso y su influencia político-militar en el segundo caso, sobre todo por la presencia de un Estado hostil  -Venezuela-  que podría incidir con su ejemplo, en la reversión de las estructuras políticas, sociales y económicas colombianas. La nueva concepción de la toma revolucionaria del poder llevada a cabo por el pueblo venezolano es una pedagogía altamente peligrosa para los sectores conservadores de Colombia. La historia reciente de las revoluciones sociales en América Latina pueden ir prescindiendo de los guerrilleros por los votos. Hay un ejemplo muy inmediato en el tiempo y muy pegado a su geografía que enseña que las revoluciones triunfantes no necesariamente en el siglo XXI se cristalizan a través del esfuerzo armado. El foquismo o la insurrección ya son escuelas revolucionarias caducas y aunque podría afirmarse con Nietzche en su “filosofía del eterno retorno” que, más temprano que tarde, esas escuelas revolucionarias de lucha, algún día los revolucionarios podrían apelar nuevamente a ellas; por el momento eso no es posible. Las circunstancias del mundo son, definitivamente, otras y los métodos para construir la realidad tendrán que ser innovadores. Ya lo dijo Marulanda en 1992 cuando se le inquirió sobre el porqué los revolucionarios colombianos se empeñaban en la lucha armada cuando habían caído en cadena los “socialismos” en Europa Oriental. Dijo algo muy aleccionador: “Los revolucionarios colombianos vivimos de nuestras propias realidades”. Los términos de negociación están, pues, determinados también por las experiencias históricas centroamericanas, como es el caso de Guatemala y El Salvador, donde los Acuerdos de Paz son ahora simples papeles echados a perder por las intocables oligarquías nacionales. Lo ocurrido con las revoluciones centroamericanas y sus procesos de negociación han sido aleccionadores para los revolucionarios colombianos, de allí que la propuesta es concreta y  clara: Acuerdo Suscrito; Acuerdo Cumplido. Las celadas y los incumplimientos no podrán funcionarle a los oligarcas colombianos, por lo tanto se impone la sinceridad en lo negociado. De lo contrario la guerra continuará para hacer de Colombia una tierra insufrible para todos, para los ricos y para los pobres.










Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

lunes, 3 de diciembre de 2012

ES UNA LUCHA ANTIIMPERILISTA,…




Como la mayoría de prejuicios que las clases gobernantes y sus políticos agitan para sus propios fines, gran parte del odio religioso se basa en la incomprensión y la ignorancia. Este es el caso cuando se trata del Islam y de su percepción entre muchas de las iglesias cristianas. A pesar del hecho (o quizás a causa del mismo) de que el Cristianismo, Judaísmo y el Islam se derivan todas del legado de Abraham, el nivel de ignorancia entre los creyentes a cerca de esto es pasmoso. De hecho, esto lo dejaría a uno pensando que quizás esa ignorancia ha sido intencional.





ES UNA LUCHA ANTIIMPERILISTA,
NO UN CHOQUE DE CIVILIZACIONES

Deepa Kumar


Por Ron Jacobs

En las maquinaciones del imperio, las diferencias étnicas y religiosas son a menudo utilizadas para justificar la guerra y represión. Los ejemplos históricos abundan. La animosidad entre las elites que gobiernan naciones son formuladas en términos religiosos con el fin de exaltar y convencer a la población de que el antagonismo entre las clases gobernantes, sobre tierra y dinero, son en realidad diferencias religiosas entre la gente común. De ahí en adelante, el antagonismo se desintegra en odio y luego la guerra. A pesar de que muchos adherentes religiosos y maestros concluyen que todas las religiones conducen al mismo Dios, la gente cede ante los temores propagados por otros clérigos e instituciones de que, únicamente la religión de ellos es la verdadera. Todas las otras, por lo tanto, son falsas y sus seguidores infieles. Una vez las llamas del odio religioso son encendidas, se vuelve muy difícil extinguirlas. La historia lo ha demostrado una y otra vez.

Recientemente, el mundo ha sido testigo de esta manipulación de la fe en contra de los musulmanes. Esta no es la primera vez que el foco del odio es Islam. Variados grupos de la fe Cristiana, como la Iglesia Católica hasta pequeñas sectas como la dirigida por Terry Jones en Florida, EEUU lo han considerado en el transcurso de los siglos una religión demoníaca. Fue el Islam, después de todo, el que soportó el embate de la Cruzadas católicas en la edad media. Fue también la Iglesia Católica la que asoló el territorio de España durante la Reconquista y, fue la Iglesia Católica durante el mismo periodo la que forzó a judíos y musulmanes por igual a renunciar a su fe o enfrentar la muerte. 

Como la mayoría de prejuicios que las clases gobernantes y sus políticos agitan para sus propios fines, gran parte del odio religioso se basa en la incomprensión y la ignorancia. Este es el caso cuando se trata del Islam y de su percepción entre muchas de las iglesias cristianas. A pesar del hecho (o quizás a causa del mismo) de que el Cristianismo, Judaísmo y el Islam se derivan todas del legado de Abraham, el nivel de ignorancia entre los creyentes a cerca de esto es pasmoso. De hecho, esto lo dejaría a uno pensando que quizás esa ignorancia ha sido intencional.

Este es uno de los puntos que se argumentan en el más reciente libro de Deepa Kumar, Islamophobia and the Politics of Empire (Islamofobia y la Política del Imperio). Kumar examina la  historia de la imaginería anti islámica en el occidente Cristiano: la comparación de la religión con Satán y la hechicería, prácticas sexuales misteriosas y perversiones. Desde este punto de partida, Kumar dibuja una línea entre el desarrollo de los estudios Orientalistas y su uso por las naciones colonialistas para justificar la dominación y explotación de lo que ellos denominan “el Mundo Musulman”. El Orientalismo es descrito de la mejor manera por el autor del mejor libro sobre el tema, Edward Said. El Orientalismo, escribió Said, “es un estilo de pensamiento basado en distinciones ontológicas y epistemológicas hechas entre “el Oriente” y (la mayoría de las veces) “el Occidente”. Así, de este modo, una masa muy grande de escritores, entre quienes se encuentran poetas, novelistas, filósofos, teoristas políticos, economistas y administradores imperiales, han aceptado la distinción básica entre el Este y Oeste como el punto de partida para elaborar relatos concernientes al Oriente, su gente, costumbres, “mentalidad”, destino y así por el estilo… El fenómeno del Orientalismo según lo estudio aquí trata principalmente, no de una correspondencia entre Orientalismo y Oriente, sino con la consistencia interna del Orientalismo y de sus ideas a cerca del Oriente…a pesar o más allá de cualquier correspondencia, o falta de ella, con un Oriente “real”.

En otras palabras, el Orientalismo es un esbozo desarrollado por el Occidente para definir la parte no europea del mundo, que enfatiza las diferencias entre estos dos artificios. Frecuentemente tiene poco que ver con la realidad de la vida y del pensamiento en el mundo no europeo y es una metodología utilizada para justificar la ocupación de esas tierras, el sometimiento de su gente y el uso de cualquier medio que sea necesario para lograrlo. Adicionalmente, ignora hechos esenciales que no se ajustan a su esbozo el cual asume la superioridad del Occidente. Kumar discute cinco mitos en los que el Orientalismo se basa y, al hacerlo así, efectivamente desmantela esos mitos. Mientras leía este particular capitulo sentía como que estaba leyendo cualquier cantidad de artículos noticiosos de los últimos 50 años que explicaban como los enemigos de Washington eran menos civilizados, menos sofisticados que los americanos. Medievalistas, sexistas, que no valoran la vida humana, incapaces de vivir en democracia y de actuar racionalmente; las razones para oponerse al Islam no difieren mucho de aquellas que se dieron para matar salvajemente a más de un millón de vietnamitas. Kumar enfoca estos fenómenos históricamente y provee una perspectiva raras veces, si acaso, considerada por los comentaristas occidentales.

Una buena parte de Islamophobia and the Politics of Empire es un examen de la relación entre las elites gobernantes en Washington DC y los varios elementos del Islam, especialmente durante los últimos veinte o treinta años. El texto da una mirada a la relación de Washington con entidades dentro y fuera del estado. Esto incluye el apoyo de Washington, para su propio beneficio, de la familia Saud en Arabia Saudita y el golpe de la CIA en Irán que condujo a la tiranía del Shah, también incluye armar a los muyahidines afganos en contra del ejército soviético y la guerra sin fin sobre el pueblo afgano y su expansión dentro de Paquistán via drones armados. Kumar explica las razones económicas, políticas y militares para el tejemaneje y las guerras y la muerte libradas en el nombre de Estados Unidos en los países que Kumar denomina “la mayoría musulmana”. Ella no permite que el lector olvide que la razón subyacente de todo el proyecto de la Islamofobia es el deseo hegemónico de Washington de controlar el mundo.

Después de explorar el porqué de las razones y los resultados del proyecto  de la Islamofobia en los puestos de avanzada del imperio, Kumar vuelve su mirada hacia adentro de los Estados Unidos. Ella recuenta los ataques legales contra mezquitas y fundaciones sociales islámicas bajo el pretexto de apoyar el “terrorismo” y discute el crecimiento del sentimiento anti árabe y anti musulmán exacerbado por varios individuos sionistas y de la derecha. Citando el ejemplo de la llamada mezquita del “Ground Zero”, expone los motivos políticos de individuos y organizaciones detrás de la campaña para prevenir la construcción de dicha estructura. Aunque muchos lectores identifican la islamofobia con los sionistas, los neoconservadores y con los cristianos fundamentalistas que los apoyan (Kumar se toma una buena cantidad de tiempo elucidando esto), el libro deja en claro que esta fobia no está limitada a este particular modo de pensar. De hecho, Kumar designa la versión liberal de esta fobia y de las políticas de que se vale, “Islamofobia liberal”. Esta reciente encarnación pretende entender el Islam, mientras que simultáneamente acepta muchos de los mismos mitos sobre esa religión mantenidos por los grupos antes mencionados.

Hay bastante en este libro. Deepa Kumar toma un tema que a menudo es intencionalmente mal interpretado y le brinda una claridad que incorpora las múltiples facetas envueltas en el mismo. La política y la religión son peligrosos aliados, sin embargo han definido la historia humana en tanto esta ha existido como tal. Este fenómeno se ha vuelto más real conforme avanza la historia. Mientras otros libros puede que expliquen de mejor manera el Islam y su relación con la Cristiandad, Islamophobia and the Politics of Empire sobresale en su exploración de la relación entre el imperialismo de occidente y la mayoría del mundo Musulmán, especialmente con relación a la historia reciente. Si los recientes eventos en el Medio Oriente y en otras regiones de mayoría musulmana son un indicador, esta relación puede estar al borde de un cambio sustancial. Esto hace la lectura y comprensión del texto de Kumar todavía más esencial.



Traducido del inglés por Delmar Manuel









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CT., USA.

domingo, 2 de diciembre de 2012

“NOSOTROS NO NECESITAMOS…




Pero con la incomprensión corre paralela la arrogancia, la altanería, la fatuidad de un tipo de personas que se consideran hombres “exitosos”, sin embargo, no son tales fuera de la dimensión de su individualismo egoísta, porque como clase social que desde 1954 han dirigido la vida social de este país; son unos auténticos fracasados porque ellos y solo ellos son los responsables de este piltrafa de país en que se ha convertido Guatemala, país de los más insultativos contrastes en el ingreso, en la justicia, en sus politicastros, en el conocimiento y todo lo que signifique este sistema social injusto. Esos son la clase social “exitosa”, dirigente, hegemónica y de fiasco total, sin paliativos, que ha dirigido este país por casi sesenta años.





“NOSOTROS NO NECESITAMOS HACER BLOQUEOS”, 
DIRECTIVO DEL CACIF DIXIT



Por Luciano Castro Barillas

La lucha por la promulgación de La Ley de Desarrollo Rural que tiene doce años de larga espera y que ninguna legislatura (Colom, Berger  y Portillo) quiso aprobarla por no malquistar al poder económico, ya casi en el momento en que el Congreso de atorrantes diputados se toman vacaciones de un sinecura, los empobrecidos campesinos del agro guatemalteco  -en una de las noches más frías de la temporada- pernoctaron con sus mujeres y sus pequeños hijos en los alrededores del  Congreso de la República para presionar a los diputados para que discutieran la ley y la aprobaron. Ignoro, al final, los resultados, que invariablemente podrían ser los mismos tras doce años de displicencia hacia el sector menos favorecido de la sociedad y, sin embargo, el proveedor fundamental de los alimentos diarios (frijol y maíz) de los quince millones guatemaltecos. Y cómo lo menos ideológico es lo más ideológico, la promulgación de esta ley ha colisionado siempre en la mentalidad anquilosada de la oligarquía guatemalteca y su siempre inequívoca insensibilidad hacia los pobres de este país, uno de los más empobrecidos  -no el más pobre-  del planeta. Un señorito del Cacif, esos que presumen de hombres exitosos por el dinero acumulado a despecho de los métodos indignos para adquirirlos como lo es robar, trasegar droga o explotar al prójimo;  le espetó a un humilde dirigente campesino que “ellos no eran de las personas que hacían bloqueos” para plantear sus demandas.  Esas palabras no dicen otra cosa que el total desconocimiento de una clase social y de personas que lo han tenido todo y, por lo tanto, no tienen necesidad de hacer bloqueos, huelgas o manifestaciones sociales de variado signo y enervación para tener un lote donde vivir, aunque sea a orillas de un barranco que de un momento a otro puede sepultarlos vivos. Nunca han tenido necesidad de una mínima cuerda de tierra para cultivos de subsistencia porque padres, abuelos o bisabuelos han pertenecido al mundo financiero y son propietarios por generaciones de medios de producción urbanos y rurales y el apremio, la urgencia por tener que comer al fin de mes es un fenómeno totalmente desconocido. Por esa razón ellos nunca han hecho bloqueos y no los harán ni sus hijos, ni sus nietos, ni sus bisnietos. Pero con la incomprensión corre paralela la arrogancia, la altanería, la fatuidad de un tipo de personas que se consideran hombres “exitosos”, sin embargo, no son tales fuera de la dimensión de su individualismo egoísta, porque como clase social que desde 1954 han dirigido la vida social de este país; son unos auténticos fracasados porque ellos y solo ellos son los responsables de este piltrafa de país en que se ha convertido Guatemala, país de los más insultativos contrastes en el ingreso, en la justicia, en sus politicastros, en el conocimiento y todo lo que signifique este sistema social injusto. Esos son la clase social “exitosa”, dirigente, hegemónica y de fiasco total, sin paliativos, que ha dirigido este país por casi sesenta años. Todo éxito individual no deja de ser impropio, porque no se ha llegado algo elemental y sencillo: que lo individual es parte de los social y lo social parte de lo individual. En tanto eso no se entienda, seguiremos enterándonos de esos hombres “exitosos”, lo cual no implica que necesariamente tengan la razón.









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CT., USA.

sábado, 1 de diciembre de 2012

¡… QUE TE DURE MUCHO!



Poco a poco estas expresiones van cayendo en desuso. Era una manera de demostrarle al amigo que uno se fijaba en él, que se daba cuenta de su camisa nueva, que se alegraba de “estreno”. Era una fórmula cordial por cuyo medio se le decía al amigo algo así como: “Eres importante para mí; noto cuando estrenas algo. Y ello me alegra. Hubiera querido regalarte eso que te provoca alegría”.



¡… QUE TE DURE MUCHO!


Por Manuel José Arce


Así le decían a uno los amigos cuando lo veían que andaba estrenando algo.  Y si era traje, camisa o textil visible, se venía, tras, la frasecita con la que inicio estas líneas, el infalible pellizco so pretexto de probar la consistencia de la tela, o el pisotón de callos cuando de cufas[1]  se trataba.

A veces andaba uno en la calle con traida[2] nueva y era infalible que el amigote que se cruzaba con nosotros en la acera nos murmura a guisa de saludo y de felicitación el clásico “que te duro mucho, vos…!”.

Poco a poco estas expresiones van cayendo en desuso. Era una manera de demostrarle al amigo que uno se fijaba en él, que se daba cuenta de su camisa nueva, que se alegraba de “estreno”. Era una fórmula cordial por cuyo medio se le decía al amigo algo así como: “Eres importante para mí; noto cuando estrenas algo. Y ello me alegra. Hubiera querido regalarte eso que te provoca alegría”.

Y en realidad deseábamos que al amigo “le durara mucho” el objeto nuevo y que le durara mucho también la alegría de haber adquirido ese objeto.

Fórmulas campechanas de cortesía chapina, popular, llana. Además de todo, la predicción del amigo generalmente resultaba cierta: las cosas duraban, duraban mucho. Un tacuche[3] de hacía cinco años, aunque tuviera un poquito brillantes las asentaderas, se podía seguir usando. A veces le quedaba la cicatriz del “vuelt´e gato” que le daba el sastre: una costura al lado de la solapa derecha, a la misma altura en donde,  del lado izquierdo, quedó la bolsa del pañuelito coquetón. Uno le pedía al sastre: “Déjemele costuras grandes, maestro, por si engordo…”.

Los zapatos no digamos: cuando ya habían dejado de rechinar, cuando ya se habían amoldado al callito aquél del dedo chiquito, cuando ya empezaban a asumir su deliciosa calidad de viejos amigos, era en el momento cuando les mandábamos a cambiar “media suela y tapitas”, y el susodicho guante del pie nos aguantaba otras tres cambiadas de suela…  De los zapatos ni hablemos: la suela aguanta, pero lo que no aguantan son mis pobres pies…

Los muebles, los carros, las casitas de serie: mucho plantón, mucho cromado, pero todo me parece hecho provisionalmente, para una temporadita, para mientras pasamos el aguacero… Más que nada, parecen trampas que usamos, que se nos hacen necesarias y que luego nos obligan a comprar repuestos, a pagar reparaciones y a comprar nuevos modelos… ¡A comprar!

Nos hemos vueltos compradores empedernidos, nos vemos obligados a entrenar todos los días…

Hace un tiempo, encontré a un mi amigo muy acaramelado con una su traidita último modelo. La andaba kilometrando apenas. “¡Qué te duro mucho dichosote!”. Le dije al pasar. Hace poco me lo encontré en las mismas pero con otra. “¿Y diay, vos  -le pregunté- y la que te ví el año pasado?”. Aquel puso cara de compasión por mí, como quien mira a un pobre diablo ignorante y atrasado.

-Callate, vos  -me respondió-  me salió chueca. Al poco tiempo empezó que le hacía falta un overjol completo,  piezas de repuesto y qué sé yo… La cambié por ésta que es de último modelo… ¿Qué te parece?

-Bueno   -le dije con aire humildísimo-   está a todo dar… que te dure mucho, pues…

-¡No me amolés!   -y su mirada iracunda cayó sobre mí- ,  al tiempo que me corregía.

-¡Que me dure lo necesario para mientras sale el modelo del año entrante!... Ni modo, hay que estar al día.







[1]  Guatemaltequismo: zapatos.
[2] Traida es sinónimo de novia.
[3] Tacuche: traje completo de hombre.









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CT., USA.