martes, 16 de julio de 2013

LA REPÚBLICA UNIDA DE LA SOJA




En el año 2003, la corporación Syngenta publicó un aviso publicitando sus servicios en los suplementos rurales de los diarios argentinos Clarín y La Nación bautizando con el nombre de “República Unida de la Soja” a los territorios del Cono Sur en los que se sembraba soja -Integrados por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia-. A partir de allí, esta declaración explícita de neocolonialismo quedó como “marca de fábrica” del proyecto que desde las corporaciones se estaba instrumentando.



LA REPÚBLICA UNIDA DE 
LA SOJA RECARGADA


Por Grain
Global Research, July 07, 2013

Durante el año 2012 se produjo en estos países una embestida de las corporaciones del agronegocio sobre los territorios y las instituciones imponiendo nuevos transgénicos, mayores riesgos por aplicación de agrotóxicos y cambios en las políticas que sólo tiene precedentes en la primera imposición de los transgénicos, durante la segunda mitad de los años 90. Esta nueva avanzada corporativa se da en un marco distinto, ya que ahora ocurre con la presencia en toda la región (por lo menos hasta junio del año pasado) de gobiernos “progresistas” críticos del neoliberalismo y que en algunas de sus políticas han comenzado a modificar las políticas neoliberales impuestas en los años 90 con una mayor presencia del Estado regulando la economía y asumiendo un rol activo en aspectos sociales, educativos y sanitarios.

Sin embargo, en términos de modelo agrícola y producción de alimentos no sólo no ha habido en todo este tiempo un cambio de modelo ni una autocrítica a los problemas producidos por la implantación masiva del cultivo de soja transgénica con alto altos niveles de uso de agrotóxicos. Por el contrario, este modelo se ha ido consolidando y es defendido a rajatabla por todos los gobiernos de la región que lo asumen como política de Estado, en todos los casos. Los graves problemas que han surgido o se han agudizado, tales como los impactos de los agrotóxicos, los desplazamientos de campesinos y pueblos originarios, la concentración de la tierra o la pérdida de producciones locales, son considerados “efectos colaterales” y se abordan, cuando la presión social lo consigue, de manera fragmentada y puntual. No incluimos en este análisis a Bolivia, pues si bien la región de la “medialuna”, con Santa Cruz de la Sierra a la cabeza, es parte de la “República Unida de la Soja” las posiciones, políticas y debates planteados desde el Gobierno de Evo Morales se diferencian ampliamente del resto de los gobiernos (y esto le vale el enfrentamiento con estos sectores del poder de la medialuna que claramente han planteado su intención separatista).




Ya en otros A Contrapelo 1 2 3 hemos ido denunciando que este avance fue consolidando la imposición del modelo productivo de los agronegocios, y el Cono Sur se ha convertido en la región donde más transgénicos se siembran en el mundo y en la que mayor cantidad de agrotóxicos se aplican per cápita a nivel global. En este A Contrapelo intentaremos brindar algunas luces que ayuden a comprender cómo se está produciendo este avance y sus consecuencias a nivel de las comunidades campesinas y la sociedad en general.

Los impactos del “modelo” no reconocen fronteras entre el campo y la ciudad y se sienten profundamente en ambos espacios: las poblaciones fumigadas en los territorios rurales y en las zonas periféricas de las ciudades, las y los campesinas/os desplazadas que día a día migran para engrosar los cordones de pobreza de las grandes urbes, las economías regionales destrozadas con su correlato de los altos precios de los alimentos en las ciudades, los alimentos contaminados enfermando a unos y a otros. En fin, una catástrofe socio-ambiental que hace agua por todas partes y que ya no permite “mirar para otro lado”.

Los responsables de esta cadena destructiva son un puñado y tienen nombre y apellido: Monsanto y algunas corporaciones biotecnológicas más a la cabeza (Syngenta, Bayer); terratenientes y pooles de siembra que controlan millones de hectáreas (Los Grobo, CRESUD, El Tejar, Maggi son algunos de los principales); Cargill, ADM y Bunge transportando los granos al otro lado del mundo. Y, por supuesto, los gobiernos de cada uno de los países que apoyan de manera entusiasta este modelo. A ellos se suman un extenso número de empresas que aprovechan el “derrame” y proveen servicios, maquinaria agrícola, fumigaciones, insumos, etc.

En números concretos, esta región cubre en la actualidad una superficie de más de 46 millones de hectáreas de monocultivo de soja transgénica, fumigadas con más de 600 millones de litros de glifosato y provoca una deforestación de -como mínimo- 500 mil hectáreas por año.

Quema de un bosque cerca de Mariscal Estagarribia , en la región de Boquerón de Paraguay. La agricultura industrial en esta región tan seca está volviendo tierra de cultivo magro este vasto bosque. (Foto : Friends of the Earth)

Quema de un bosque cerca de Mariscal Estagarribia , en la región de Boquerón de Paraguay. La agricultura industrial en esta región tan seca está volviendo tierra de cultivo magro este vasto bosque. (Foto : Friends of the Earth)Quema de un bosque cerca de Mariscal Estagarribia , en la región de Boquerón de Paraguay. La agricultura industrial en esta región tan seca está volviendo tierra de cultivo magro este vasto bosque. (Foto : Friends of the Earth)


Si bien las consecuencias de este modelo se expresan a nivel regional de manera contundente e interconectada, intentaremos diseccionar sus impactos para analizarlos de manera más profunda. El telón de fondo del golpe de Estado en el Paraguay resulta insoslayable, pues es allí donde los poderes fácticos han actuado de manera más brutal y explícita. Sin embargo, su carácter ejemplificador es válido para toda la región y sin duda ha intentado marcar un rumbo y un límite a los gobiernos de la región.

Repasemos un decálogo (con complementos) de los resultados concretos e indiscutibles de esta última embestida del agronegocio.

El agronegocio mata

Este hecho se ha expresado de manera continua durante estos últimos años y, tal como lo hemos expresado, fue en Paraguay donde más duramente se han sentido sus impactos. Quizás podamos ubicar el pico de violencia en la matanza de Curuguaty, perpetrada el 15 de junio del 2012 en donde –y como resultado de tensiones y represión estatal y paraestatal- murieron once campesinos y seis policías. La matanza fue utilizada para emprender el juicio político y dar el golpe institucional que terminó con la gestión del presidente Lugo.

Previo al Golpe, y más aun posteriormente, se desencadenó una ola represiva sobre los dirigentes campesinos que -en la nueva etapa- se comenzó a expresar bajo la forma de asesinatos selectivos que cobraron la vida de los líderes campesinos Sixto Pérez, Vidal Vega y Benjamín Lezcano, acribillados en un lapso de 8 meses de gobierno de Federico Franco.4 La CONAMURI (Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) ha dicho que en el caso del asesinato de Benjamín Lezcano se observa “el mismo modus operandi que se practicó en los casos de Sixto Pérez –el 1°de septiembre pasado, en Puentesiño (Dpto. Concepción)– y de Vidal Vega –el 1°de diciembre último, en Curuguaty (Dpto. Canindeyú). El objetivo, igualmente, parece ser común: descabezar las organizaciones campesinas”.5

Marcha de protesta en Buenos Aires por el asesinato de Cristian Ferreyra, noviembre del 2011 (Foto : GRAIN)

Marcha de protesta en Buenos Aires por el asesinato de Cristian Ferreyra, noviembre del 2011 (Foto : GRAIN)Marcha de protesta en Buenos Aires por el asesinato de Cristian Ferreyra, noviembre del 2011 (Foto : GRAIN)

En Argentina, durante los últimos tres años se produjeron en Santiago del Estero tres asesinatos de campesinos ligados directamente al avance del modelo sojero (Sandra Ely Juárez, Cristian Ferreyra y Miguel Galván) y en la provincias de Formosa y Salta el hostigamiento a las comunidades es permanente y sostenido.6

En Brasil, también el movimiento campesino y especialmente el MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra) han sufrido la violencia del agronegocio y recientemente la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) divulgó un informe preliminar de la violencia en 2012 contabilizando 36 muertes motivadas por conflictos agrarios.7 Durante el año 2013 ya son tres los dirigentes del MST que han sido asesinados (Cícero Guedes dos Santos, Regina dos Santos Pinho y Fabio dos Santos Silva).

Todo esto se da en el marco de una avanzada de la criminalización de las luchas sociales que no sólo se expresa en la persecución y estigmatización de los movimientos sino también en forma concreta en la avanzada de leyes represivas. El caso de la aprobación de la Ley antiterrorista en Argentina en diciembre del 2011 se suma a las leyes ya existentes en varios de los países de la región.

El agronegocio contamina

Una de las grandes mentiras que desde las corporaciones, los medios masivos y un sector de la academia se utilizó para justificar la introducción de las semillas transgénicas, fue que las mismas ayudarían a emplear menos agrotóxicos en la agricultura. Tal como muchas organizaciones lo anunciaron durante las últimas dos décadas, la realidad ha marcado absolutamente lo contrario y hoy en día el incremento del uso de agrotóxicos es cada vez más alarmante y sus impactos en toda la región son cada vez más difíciles de ocultar.

Todo esto no puede extrañarnos si asumimos el hecho evidente de que quienes impulsan las semillas transgénicas son las corporaciones dedicadas a la venta de agrotóxicos, con Monsanto a la cabeza, y que las semillas transgénicas que más se cultivan tienen como característica diferencial la resistencia a herbicidas.

Brasil está al frente de las estadísticas convirtiéndose desde el año 2008 en el mayor consumidor per capita de agrotóxicos del mundo y responsable del 20 % de todos los agrotóxicos usados en el planeta; con un consumo per cápita de 5,2 litros de agrotóxicos cada año.8 9. La escalofriante cifra de 853 millones de litros de agrotóxicos empleados durante el año 2011, con un crecimiento del mercado brasileño del 190 % en la última década, es más que elocuente. El 55 % de este consumo de agrotóxicos se empleó en cultivos de soja y maíz, siendo la soja responsable del 40% del consumo total.10 Solamente el glifosato representa cerca del 40% del consumo de agrotóxicos en Brasil.

Argentina no se ha quedado atrás. Durante el año 2011 se aplicaron 238 millones de litros de glifosato que implican un incremento del 1190 % con respecto a la cantidad utilizada en el año 1996, año en que se introdujo la soja transgénica resistente al glifosato en el país.11

En Paraguay, que es el sexto productor mundial de soja transgénica, el uso de glifosato en las cifras del año 2007 significó la aplicación de más de 13 millones de litros de este agrotóxico.12

En Uruguay, también de la mano del avance de la soja transgénica las cifras llegan a un mínimo en el año 2010 de más de 12 millones de litros.13 Es justamente en Uruguay donde en la actualidad, y a raíz de la contaminación del agua en la ciudad de Montevideo, la población urbana está comenzando a reaccionar con alarma frente a la falta de disponibilidad de agua potable para el consumo.

El balance regional nos permite suponer un mínimo de aplicación de más de 600 millones de litros de glifosato, cifra escalofriante y que tiene su correlato en las innumerables denuncias que se producen cada día por los daños ya mencionados a la salud, a los ecosistemas, a la agricultura y a las comunidades que semejante baño de agrotóxicos produce.

Silvino Talavera, de once años, hijo de Petrona Villasboa, murió a consecuencia deque resultó rociado con plaguicidas durante una fumigación, mientras transitaba en bicicleta por un camino que conecta dos campos de soja [soya], a 80 metros de su casa en Pirapey, Itapúa, Paraguay. (Foto : Glyn Thomas / Friends of the Earth)

Silvino Talavera, de once años, hijo de Petrona Villasboa, murió a consecuencia deque resultó rociado con plaguicidas durante una fumigación, mientras transitaba en bicicleta por un camino que conecta dos campos de soja [soya], a 80 metros de su casa en Pirapey, Itapúa, Paraguay. (Foto : Glyn Thomas / Friends of the Earth)Silvino Talavera, de once años, hijo de Petrona Villasboa, murió a consecuencia deque resultó rociado con plaguicidas durante una fumigación, mientras transitaba en bicicleta por un camino que conecta dos campos de soja [soya], a 80 metros de su casa en Pirapey, Itapúa, Paraguay. (Foto : Glyn Thomas / Friends of the Earth)


El glifosato, ampliamente promocionado por su “baja toxicidad” por Monsanto, está siendo cuestionado por múltiples motivos entre los cuales debemos destacar:- El impacto en las comunidades ya es imposible de ocultar y son miles las personas que desde los “pueblos fumigados” denuncian los problemas de salud que sufren por su aplicación: nacimientos con malformaciones en aumento, intoxicaciones agudas fatales, problemas respiratorios, enfermedades neurológicas, aumento de los casos de cáncer, abortos, enfermedades de la piel, etc.

- Las investigaciones científicas independientes confirman esta grave problemática y los estudios que vinculan al glifosato con desarrollo de tumores y malformaciones en el desarrollo de embriones han sido publicadas en los últimos años en las más prestigiosas revistas científicas.

- Los efectos sobre la salud de los “coadyuvantes” usados en la preparación del Roundup, principalmente el surfactante Poea (polioxietilamina), también están demostrados y se lo asocia con daño gastrointestinal y al sistema nervioso central, problemas respiratorios y destrucción de glóbulos rojos en humanos.

- Los daños ambientales del glifosato también se encuentran ampliamente confirmados en la realidad de los territorios y en las investigaciones realizadas: su vínculo con la destrucción de biodiversidad es innegable al mismo tiempo que su efecto tóxico sobre anfibios está demostrado y publicado.

Pero tan grave como estas cifras, son las del incremento del uso de otros agrotóxicos que se emplean asociados al glifosato o para compensar su falta de acción frente al surgimiento inevitable de malezas resistentes. Así es como el empleo del paraquat ha crecido llegando a utilizarse 1,2 millones de litros en Argentina y 3,32 millones en los cinco países productores de soja. Es importante recordar que el paraquat está vinculado a desórdenes neurológicos y por esta razón fue prohibido en 13 países de la Unión Europea en el año 2003.14

Sin lugar a dudas, el empleo de agrotóxicos es otra de las formas que tiene el agronegocio de matar.

El agronegocio impone los transgénicos

La introducción de nuevos transgénicos ligados al uso de nuevos agrotóxicos es parte de la estrategia de las corporaciones, y ha estado a la orden del día durante el año 2012.

El anuncio oficial de la presidenta argentina Cristina Fernández en el Council of Americas el 15 de junio del 2012 sobre las nuevas inversiones de Monsanto en Argentina preanunció lo que sería durante el resto de año una catarata de proyectos, anuncios e intentos de modificación de la legislación que marcó la agenda oficial y corporativa durante los meses siguientes.

Así fue que en agosto del 2012 el Ministro de Agricultura Norberto Yahuar anunció junto a ejecutivos de Monsanto la aprobación de la nueva soja rr2 “Intacta”, que trae como novedad la acumulación de la resistencia al glifosato con la producción de la toxina Bt. O sea que la única novedad es la conjunción de las dos únicas características que la industria biotecnológica logró poner en el mercado en 20 años de existencia.

Pero además de este anuncio existen aprobaciones y ensayos de campo de otros transgénicos, entre los que destacan los de soja y maíz resistentes a nuevos herbicidas, entre ellos el glufosinato y el 2,4 D. Andrés Carrasco, investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de Argentina planteaba hace pocos meses con claridad la problemática: “hay un aspecto interesante a considerar en lo inmediato en la Argentina, es que 5 de esos 10 eventos transgénicos aprobados, 3 de maíz y 2 de soja, combinan la resistencia al glifosato con otra al glufosinato de amonio (un bloqueante de la síntesis del aminoácido glutamina) para reforzar los efectos de aquel. La necesidad de asociar en las nuevas semillas el glifosato con el glufosinato, da cuenta de las inconsistencias de la tecnología de los transgénicos tanto en su construcción como en su comportamiento en el tiempo. Sin embargo, se sigue huyendo hacia delante intentando remediar las debilidades conceptuales de la tecnología transgénica, con soluciones que tienden a ser cada vez más peligrosas”.15

En Paraguay, a pocos meses del golpe institucional, el Ministerio de Agricultura aprobó el maíz transgénico que venía siendo resistido por las autoridades del gobierno depuesto y que enfrenta un rechazo explícito y contundente por parte de las organizaciones campesinas, debido a la amenaza que representa para las muchas variedades locales de maíz cultivadas por pueblos indígenas y campesinos. Así fue como en octubre del 2012 se aprobaron cuatro variedades de maíz transgénico de Monsanto, Dow, Agrotec y Syngenta.16 Ya en el mes de agosto el presidente de facto Franco había autorizado por decreto la importación de semillas de algodón Bt-rr, probando claramente para quién gobernaba.

En Brasil la escalada comenzó a fines del año 2011 cuando se anunció la aprobación por parte de la CTNBio (Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad) del primer frijol transgénico comercial “íntegramente desarrollado en Brasil” y resistente al mosaico dorado del frijol. Este evento, por ser desarrollado por una institución pública como el Embrapa y por poseer características distintas a los transgénicos más difundidos (Bt y rr) fue utilizado como bandera pro transgénica destacando su importancia “social y alimenticia”.17 Sin embargo, su aprobación ha sido fuertemente cuestionada por funcionarios públicos, la comunidad científica y la sociedad civil. Así es que Renato Maluf, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea), cuestiona su rápida liberación en respeto al principio de la precaución. “Creemos que es una temeridad la prisa por liberar un producto que consumirá toda la población y sobre el cual no tenemos certeza de seguridad alimenticia y nutricional”, lamentó. Mientras tanto, Ana Carolina Brolo, asesora jurídica de la organización humanitaria Tierra de Derechos, coincidió con Maluf al indicar que “fue una aprobación comercial que tuvo como característica la falta de respeto a la legislación nacional e internacional de bioseguridad”.18

El balance general es que la avalancha de nuevos transgénicos se ha intensificado y en la mayor parte de los casos la misma implica su cultivo ligado a agrotóxicos, en algunos casos los mismos que ya se están utilizando (glifosato fundamentalmente) y, en otros, la introducción de nuevos herbicidas aún más tóxicos y peligrosos (dicamba, glufosinato, 2,4 D). En Brasil el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), integrante de la Vía Campesina, denunció en abril del 2012 la pronta aprobación de semillas transgénicas de soja y maíz resistentes al herbicida 2,4 D.19 Estas mismas semillas ya se encuentran en etapa de experimentación a campo en Argentina.

El agronegocio se propone controlar de manera absoluta las semillas

La imposición de nuevas leyes de semillas también ha estado a la orden del día en toda América Latina, pero tuvo en Argentina, y con una ligazón directa al acuerdo con Monsanto antes mencionado, uno de los focos de acción más visibles y activos. El mismo día del anuncio de la aprobación de la soja rr2 “intacta” el Ministro de Agricultura anunció el envío de un Proyecto de Ley de Semillas para que fuera tratado en el Congreso antes de fines del 2012.

El proyecto nunca se hizo oficialmente público, ni se sometió a un debate amplio, si no que fue discutido a puertas cerradas dentro del Ministerio de Agricultura por una parte de los sectores del agronegocio argentino. Sin embargo, su contenido trascendió las fronteras del Ministerio y su análisis permitió confirmar lo que ya se podía presumir luego del anuncio oficial: la nueva Ley busca subordinar la política nacional de semillas a las exigencias de la UPOV y las transnacionales.

El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) denunció que “La ley propuesta no protege los conocimientos ni la biodiversidad, sólo fomenta la privatización y protege la propiedad sobre lo que es un patrimonio colectivo de los pueblos, especialmente de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas; abre las puertas para que se profundice la expropiación y privatización de la biodiversidad agrícola y silvestre de Argentina; ilegaliza o restringe gravemente prácticas que han estado en vigencia desde los inicios de la agricultura, como es el seleccionar, mejorar, obtener, guardar, multiplicar e intercambiar semilla libremente a partir de la cosecha anterior; fortalece las condiciones para que se profundice la introducción de nuevos cultivos transgénicos y su expansión, al otorgar propiedad sobre variedades sin exigir prueba efectiva de mejoramiento y en base a la simple expresión de un carácter y otorga a las empresas semilleras el poder de policía, ya que deja en sus manos el asegurar que las disposiciones de la ley se observen adecuadamente”.20

La movilización de diversos sectores logró que se postergara su presentación y debate en el Congreso Nacional; pero la amenaza de su imposición permanece latente.

Es muy claro que controlar este primer eslabón de la agricultura es uno de los objetivos principales de las corporaciones para de esta manera poder tener control sobre todo el sistema agroalimentario y garantizarse así un monopolio sin fisuras. Y también es claro que este control impacta de manera directa sobre los pueblos, impidiendo el ejercicio de la soberanía alimentaria y condenando al hambre a millones.

El agronegocio destruye los bosques

La deforestación en toda la región ha cobrado una escala dramática y aún con medidas que intentan detenerla (como la Ley de Bosques en Argentina o las regulaciones que se generan en Brasil) la misma no sólo no se ha detenido sino que durante estos últimos años se ha intensificado, teniendo como principal detonante el avance de la frontera agrícola (o el desplazamiento de la frontera ganadera como consecuencia de lo anterior).

Un vez más, Brasil encabeza las posiciones con 28 millones de hectáreas de pérdida neta de bosques para el período 2000-201021 con una desaparición de 641.800 hectáreas de bosques amazónicos entre agosto del 2010 y julio del 201122 festejada como un gran triunfo por las autoridades nacionales.

Las cifras para Argentina nos dicen que “entre 2004 y 2012 las topadoras arrasaron 2.501.912 hectáreas, el equivalente a 124 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Otra forma de decir lo mismo: en Argentina se arrasan 36 canchas de fútbol por hora. Los datos surgen del cruce de relevamientos oficiales y de oenegés. El último informe de la Secretaría de Ambiente de la Nación relevó el período 2006/2011 y contabilizó que se arrasaron 1.779.360 hectáreas de monte nativo”.23

En Paraguay la situación es quizás una de las más graves en términos de porcentaje de deforestación: por un lado, la deforestación histórica en la región oriental que significó que entre 1945 y 1997 se perdiera el 76.3% de la cobertura boscosa original por su conversión a tierras para la producción agropecuaria.24 Y por otro, la actual deforestación en le región occidental (bosque chaqueño) donde el año 2011 culminó con una pérdida de 286.742 hectáreas de bosques, lo que superó en un 23% a la cifra de 232.000 hectáreas deforestadas durante 2010.25

Una mirada global a esta tragedia nos permite cobrar mejor dimensión de los que está ocurriendo: un estudio publicado por la FAO en el año 2011 26 señala que el promedio anual de pérdida neta de bosque en el período 1990 y 2005 es de cerca de 5 millones de hectáreas (en el mundo), de los cuales 4 millones se encuentran en Sudamérica.

Aquí también el agronegocio vuelve a matar: a los ecosistemas únicos de la región y a todos los pueblos que durante milenios han vivido, crecido y convivido con los bosques, cuidándolos y alimentándolos.

El agronegocio concentra la tierra en pocas manos

La concentración de la tierra es otro de los fenómenos que ha caracterizado los últimos años de implantación de la soja transgénica en todo el Cono Sur. Países en los que ya la concentración de la tierra era enorme vieron durante estos años como esa concentración se profundizaba y se reducía el número de manos que la controlaban.

Fue también Paraguay, uno de los países con peor distribución de la tierra en América Latina, donde el impacto se hizo sentir más y hoy ostenta la escalofriante cifra de un 2 % de los productores controlando el 85 % de la superficie agrícola. Esta situación se agrava aún más cuando desde los países vecinos – fundamentalmente Brasil, pero también Argentina- se está produciendo una embestida sobre sus territorios para avanzar con el cultivo de soja transgénica.

Veamos algunas de las cifras en cada uno de los países 27 :

Caseríos precarios a la orilla de la carretera, ocupados por gente expulsada de su tierra por los monocultivos de soya en el Alto Paraná, Paraguay. (Foto : Glyn Thomas / Friends of the Earth)

Caseríos precarios a la orilla de la carretera, ocupados por gente expulsada de su tierra por los monocultivos de soya en el Alto Paraná, Paraguay. (Foto : Glyn Thomas / Friends of the Earth)Caseríos precarios a la orilla de la carretera, ocupados por gente expulsada de su tierra por los monocultivos de soya en el Alto Paraná, Paraguay. (Foto : Glyn Thomas / Friends of the Earth)


- En Paraguay, en el 2005, el 4% de los productores de soja manejaron el 60% del total de la superficie con este cultivo.

- En Brasil, en el 2006, el 5% de los productores de soja manejaron el 59% del total del área dedicada a ese cultivo.

- En Argentina, en el 2010, más del 50 % de la producción de soja estuvo controlada por el 3% del total de productores, a través de extensiones de más de 5.000 hectáreas.

- En Uruguay, en 2010, el 26% de productores controló el 85% del total de tierras con soja. En ese mismo año, el 1% del total de los productores tuvieron a su cargo el 35% de la superficie cultivada con soja.

El modelo impuesto ha significado una profunda transformación en la forma en que se produce la concentración de la tierra ya que en la actualidad y en su mayor parte la misma no es adquirida si no arrendada por los grandes productores. Por otro lado, los productores ya no son personas físicas identificables sino pooles de siembra alimentados en su mayor parte por grupos de inversión especulativos.

Las consecuencias para las comunidades locales, campesinos y pueblos indígenas son siempre las mismas: la expulsión de sus territorios, en muchísimos casos a través del uso directo de la violencia, como ya hemos compartido analizando otras facetas de este modelo.

Si bien las cifras de los expulsados son difíciles de evaluar porque no existen estadísticas certeras para cada país y mucho menos a nivel regional, algunos investigadores han encontrado, por ejemplo, que en Paraguay el avance de la soja llevaría a una cantidad de familias campesinas expulsadas que alcanzaría el número de 143 mil, más de la mitad de las 280 mil fincas con menos de 20 hectáreas registradas en el censo agropecuario de 1991 28 como consecuencia del avance de las soja para alcanzar las 4 millones de hectáreas que el agronegocio se propone. Para Argentina este modelo ha generado un éxodo rural sin precedentes que para el año 2007 ya suponía la expulsión de más de 200.000 agricultores y trabajadores rurales con sus familias del agro argentino (26). En Brasil, desde la década de los años setenta del siglo XX la producción de soja ha desplazado a 2,5 millones de personas en el estado de Paraná y a 300.000 en el de Río Grande do Sul.29

El agronegocio busca consolidarse como dictador en la República Unida de la Soja

El golpe institucional en Paraguay demuestra cómo el agronegocio, con las corporaciones actuando junto a los terratenientes y cómplices a nivel nacional, no se detiene frente a los avances y los límites, que aun tímidamente, intentan instrumentar algunos gobiernos.

En Paraguay el gobierno del presidente Lugo, aún con minoría parlamentaria, intentó desde algunas áreas de gobierno (Ministerio de Salud, Ministerio de Medio Ambiente, Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas – Senave) poner límites a algunas cuestiones graves como lo son los impactos de las fumigaciones y la aprobación de nuevos transgénicos, en especial el maíz rr y el algodón Bt. También estableció un diálogo con las organizaciones campesinas en la búsqueda de frenar la histórica violencia existente en el campo fruto de la tremenda concentración de la tierra que existe en el país.

Los poderosos sectores del agronegocio agrupados en la UGP (Unión de Gremios de la Producción), que cuenta con el apoyo de corporaciones como Monsanto y Cargill, desató una guerra contra las autoridades responsables de estas áreas, pidiendo su cabeza y amenazando y ejecutando acciones públicas en ese sentido.

La matanza de Curuguaty fue la excusa que encontraron para derrocar -de la mano de sus aliados parlamentarios- al presidente Lugo en menos de dos horas de sesión y así imponer sus intereses en todos los ámbitos.

Así fue como junto con el presidente Lugo salieron todos los funcionarios comprometidos con estos procesos de cambio y rápidamente se impusieron las medidas que el agronegocio pretendía: fin a los límites a las fumigaciones, aprobación de nuevos transgénicos, promesas de cambio en la Ley de Semillas, etc.

La reciente elección que consagró al empresario Horacio Cartés como nuevo presidente llevando nuevamente al gobierno al partido Colorado fue el último paso para consagrar la impunidad y el poder ilimitado del agronegocio.

Sin embargo, en el resto de los países de la región la situación – si bien no presenta la cruda realidad de Paraguay- también es evidente la manera en que el agronegocio establece las políticas públicas en las cuestiones referidas al agro y la alimentación e interfiere en cualquier intento de modificación de las mismas desde otras perspectivas diferentes a las de sus intereses corporativos.

Todo esto confirma algo que a nivel global se está haciendo evidente y que se denuncia en todo el mundo: la democracia es incompatible con el dominio del control corporativo y es necesario desmantelar sus estructuras para poder pensar y avanzar en cualquier proceso de democratización que privilegie el bien común.

El agronegocio somete y coloniza a las instituciones de investigación y que regulan la ciencia y tecnología en cada país

Las universidades e institutos de investigación de toda la región, salvo honrosas excepciones, se encuentran colonizadas por el poder y los fondos de las corporaciones del agronegocio que las utilizan como engranaje para imponer sus transgénicos y sus modelos de producción industrializados.

Durante el año 2012 cobró estado público y fue denunciado por la sociedad civil el acuerdo de Monsanto con el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) en Uruguay para incluir en el germoplasma de soja local que maneja el instituto transgenes propiedad de la empresa.30La firma del acuerdo fue cuestionada por la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), la gremial que agrupa y representa a los productores familiares en la Junta Directiva del INIA y por diversas organizaciones de la sociedad civil, entre ellas REDES-Amigos de la Tierra. El convenio, no accesible al público, suscitó un pedido de informes por parte de legisladores del Frente Amplio (FA).

También con posterioridad al golpe en Paraguay, el nuevo ministro de Agricultura y Ganadería del país guaraní, Enzo Cardozo anunció que “Paraguay va a producir su propia semilla transgénica que va a estar a disposición de todos los productores”. La producción estaría a cargo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agropecuaria (IPTA), que recibiría “transferencia tecnológica” de Monsanto, para la cual el gobierno comandado por el presidente de facto Federico Franco pagaría un monto a convenirse.31

Pero Monsanto ya posee acuerdos de “cooperación” con instituciones públicas en Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil desde mucho antes de esta última avanzada y las utiliza como mano de obra barata para sus investigaciones y como cadena directa para realizar la “extensión rural” de sus transgénicos. De la misma manera muchos de los funcionarios políticos actúan como brazo ideológico de las corporaciones en sus intentos de imponerse, siendo un caso paradigmático el del Ministro argentino de Ciencia y Tecnología Lino Barañao, que no pierde ocasión para ejercer su descarado lobby pro-transgénico.

El agronegocio es una forma más de extractivismo que está saqueando los territorios

La agricultura industrial es una actividad extractivista porque sus principios se basan en considerar a los suelos un sustrato inerte del que se extraen nutrientes (proteínas y minerales) sobre la base de la utilización de tecnología y productos químicos sin respetar a los suelos como organismos vivos ni reponer los nutrientes extraídos de forma natural.

Este extractivismo se expresa de manera brutal con el cultivo de soja transgénica pues ni el discurso de la “siembra directa” puede encubrir la cruda realidad de que la soja no devuelve ni remotamente la cantidad de nutrientes que extrae a los suelos, ni puede la siembra directa sostener la estructura y capacidad de retención de agua de los mismos.

Ya en otros documentos hemos compartido la forma en que en Argentina se están degradando los suelos y se están extrayendo millones de toneladas de nutrientes y miles de millones de litros de agua.32

Veamos algunas de las cifras concretas solamente para Argentina (los valores no están disponibles para los otros países):

El monocultivo de soja repetido año tras año en los campos produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima.


La soja produjo durante la temporada 2006/2007 (con una producción de 47.380.222 toneladas) una extracción neta de:

- 1.148.970,39 toneladas de nitrógeno,

- 255.853,20 toneladas de fósforo,

- 795.987,73 toneladas de potasio,

- 123.188,58 toneladas de calcio,

- 132.664,62 toneladas de azufre y

- 331,66 toneladas de boro.

También cada cosecha de soja que se exporta se lleva 42 mil quinientos millones de metros cúbicos de agua por año (datos de la temporada 2004/2005).

El agronegocio actúa en complicidad con los grandes medios masivos de comunicación

Todo este proceso de imposición cuenta en toda la región con un aliado poderoso: los medios de comunicación corporativos y dominantes que actúan como brazo comunicacional incondicional del agronegocio (la única condición son la millonarias publicidades con que se llenan páginas y horas de radio y televisión).

Los mecanismos con los que funciona esta alianza se reducen a algunos lineamientos básicos que podemos resumir en:

- La ponderación absoluta de la agroindustria como panacea para la producción de alimentos creando una ligazón absoluta con el “progreso”, el “desarrollo” y el bienestar de la sociedad.

- La cooptación del discurso del desarrollo sustentable para convertir, desde la propaganda, en “sustentable” cualquier iniciativa desde miradas parciales y fragmentarias.

- La negación absoluta de todo debate o información sobre las luchas sociales de resistencia, los debates científicos o económicos o los impactos en las comunidades y en el ambiente.

- La estigmatización y criminalización de los movimientos y organizaciones sociales mostrándolos como “subversivos”, violentos, antisociales o “atados al pasado”.

Quizás uno de los países donde esta alianza es más evidente es en Paraguay, donde la mencionada UGP está vinculada al Grupo Zuccolillo, dueño del poderoso diario ABC Color que fue uno de los medios desde donde se montó la campaña golpista contra Lugo. Zuccolillo es además presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP.33

Y por si esto fuera poco: el agronegocio cambia el clima

El vínculo entre la Crisis Climática que estamos sufriendo a nivel global y la agricultura industrial se halla ampliamente demostrado y presenta cifras alarmantes: como mínimo, entre el 44 y el 57 % de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) se deben a la cadena de producción agroindustrial en sus distintas etapas.

Es evidente que un territorio donde la agricultura industrial se ha impuesto de manera brutal tiene que ser uno de los principales contribuyentes a esta crisis global. Pero también resulta evidente en toda la región que la conjunción de los problemas globales con aquellos regionales tal como la deforestación están trayendo consecuencias gravísimas, que se sufren en las zonas rurales con extensos periodos de sequía y ciclos de inundaciones, y en las ciudades con lluvias, fenómenos climáticos extremos e inundaciones para los cuales no existe infraestructura capaz de contener y cuyas principales víctimas son justamente los expulsados del campo.

Consideraciones finales

Esta dramática realidad encuentra en toda la región una amplia y articulada movilización que está enfrentando el despojo desde la resistencia local, la movilización, la denuncia pública, la construcción de alternativas y la lucha en todos los frentes posibles que van desde las vías legales hasta la desobediencia civil y la recuperación de territorios por parte de las comunidades despojadas.

Si bien es cierto que existe aún una gran fragmentación de las luchas sociales, también es una realidad que ninguna de ellas se queda en el análisis, en la mera lucha puntual, sino que se está construyendo una mirada integral que pone a la soberanía alimentaria en el centro de las luchas y a la autonomía y el bien común como horizontes.

Esperamos que este A Contrapelo sume una semilla a los nuevos cultivos y culturas que en el Cono Sur están germinando.



Notas


3“Monsanto y las regalías semilleras en Argentina”, GRAIN, 8 de octubre de 2004


5“Plan de exterminio”, Reportaje a Magui Balbuena de CONAMURI por Radio Mundo Real, 23 de febrero de 2013

6“El árbol y el bosque”, Biodiversidadla, 10 de abril de 2013

7“Un militante del MST es asesinado”, MARCHA, 3 de abril de 2013

8“A luta constante contra os agrotoxicos”, Brasil de Fato, 11 de enero de 2013

9“Especial sobre agrotoxicos”, Brasil de Fato, junio 2012

10“Agrotóxicos, segurança alimentar e nutricional e saúde”, Associação Brasileira de Saúde Coletiva, 2012

11“Producción de soya en el Cono Sur de las Américas”, GENOK, 31 de julio de 2012

12“Alimento sano, pueblo soberano”, CONAMURI, noviembre del 2011



15Un nuevo veneno, el glufosinato, lettro de Andrés Carrasco, Biodiversidadla, 31 de agosto de 2013

16Aprobado el uso de 4 tipos de semillas transgénicas de maiz, Paraguay.com, 25 de octubre de 2012

17“Aprueban la producción y comercialización del primer transgénico brasileño”, Agro Noticias FAO, 16 de septiembre de 2011

18“Fríjol transgénico desata polémica alimentaria”, IPS, 30 de septiembre de 2011


20“¡NO a la privatización de las semillas en Argentina!”, MNCI – CLOC-VC Argentina – GRAIN – AT – ACBIO, 2 de octubre de 2012

21“¿Tiene sentido declarar un Día Internacional de los Bosques?”, Boletín N° 188 del WRM, 3 de abril de 2013


23“El árbol y el bosque”, Mu 63, 15 de marzo de 2013

24“Paraguay: cómo se pierde el 90% de los bosques de un país, Vanessa Sánchez, Soitu.es, 11 de agosto de 2008


26“Sudamérica, la peor en deforestación a nivel mundial”, BBC Mundo, 30 de noviembre de 2011


28“Los refugiados modelo agroexportador”, Javiera Rulli, Repúblicas Unidas de la Soja, GRR, 2007

29“Una reflexión sobre la reciente expansión del cultivo de la soja en América Latina”, Segrelles Serrano, José Antonio, Grupo Interdisciplinario de Estudios Críticos y de América Latina, 25 de junio de 2007

30“Una reflexión sobre la reciente expansión del cultivo de la soja en América Latina”, Segrelles Serrano, José Antonio, Grupo Interdisciplinario de Estudios Críticos y de América Latina, 25 de junio de 2007

31“La espada de Monsanto sobre América Latina”, Marcha, 4 de octubre de 2012

32“Extractivismo y agricultura industrial o como convertir suelos fértiles en territorios mineros”, GRAIN, Revista Biodiversidad, sustento y culturas N° 75, enero 2012














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lunes, 15 de julio de 2013

DEMOCRACIA LACRIMÓGENA


En estos días en que los medios de comunicación están atiborrados de ejemplos de la “democracia” del gas lacrimógeno en acción, ya es hora seguramente, para todos aquellos que buscamos una salida de esta crisis global que avanza cada día más, para que empecemos  a cuestionar  la definición de lo que en realidad se trata de un sistema de vida “democrático”.


LA DEMOCRACIA DEL GAS LACRIMÓGENO


Por Thomas C. Mountain

Cuando los corruptos denuncian la corrupción

El gas CS, falsamente llamado “gas lacrimógeno” por los medios de prensa occidental, es un gas venenoso y puede, y lo hace regularmente, matar gente. El uso de gas venenoso, aerosoles tóxicos como el mace (gas pimienta), balas de acero de alta velocidad forradas de goma y, si esto no es suficiente, los batones rompe huesos y fractura cráneos que usa la policía se han vuelto procedimientos estándares en muchos países “democráticos” como para enumerarlos.

La mismísima palabra “democrático” ha sido corrompida al punto que se coloca a la par de “terrorismo” en cuanto a lo extendido de su mal uso.

“Democracia; gobierno por el pueblo, ejercido directa O a través de representantes elegidos… Democrático; de y para el pueblo en general; popular… La creencia en la justicia social o la práctica de ella” (American Heritage College Dictionary).

En otras palabras si los líderes de un país no son populares entre su propia gente y no existe la igualdad social en el país entonces ese país, NO es democrático.  Además es importante que uno se dé cuenta que un país no tiene que tener elecciones para ser democrático si los líderes de ese país están de hecho haciendo lo que su pueblo quiere.

Escuchamos mucho a cerca de la corrupción, precisamente de aquellos quienes son los más corruptos. ¿Qué es una “contribución de campaña” de cientos de miles de dólares hecha por un hombre de negocios a un político? O ¿$100 millones de un banquero gánster (bankster) o un terrorista financiero a una organización de derechos humanos o a una ONG? ¿Una contribución al buen gobierno o por el bien de la humanidad (Jaja) ) ¿O es simple y llanamente sentido común, que ellos quieren algo en retribución, influencia o favores y están dando dinero contante y sonante a cambio?

“Soborno; algo que se ofrece o se da a una persona en una posición de confianza para influenciar los puntos de vista o conducta de esa persona. (ibid.). 


En pocas palabras, contribuciones de campaña por aquellos que buscan conseguir favores a cambio es soborno, en esencia es corrupción, no importa cuántas leyes se aprueben para hacerlo todo “legal”.

El hecho es que sin “contribuciones de campaña”, alias soborno, la “democracia” al estilo occidental simplemente no puede funcionar. ¿Podría Obama, Merkel, Cameron o cualquiera de los líderes occidentales, o del tercer mundo, financiar sus multimillonarias campañas nacionales sin aceptar sobornos, o participando en actos de corrupción?

Con la democracia occidental del “gas lacrimógeno” habiendo asumido el poder en la mayor parte del mundo, ¿no sería conveniente que le demos una segunda mirada a aquellos países que antes que nada atienden las necesidades de sus pueblos, y dejemos de estar estreñidos con la obstinada creencia de lo sagrado de las “elecciones”? ¿Especialmente cuando estas elecciones son innegablemente compradas y pagadas por los bandidos que están en contra de la igualdad social y que son conocidos, como el 1%?

Hay tanta democracia del gas lacrimógeno estos días que ustedes pueden casi sentirla en las pantallas de sus televisores, y puedo estar agradecido por vivir en un país en donde no tengo que preocuparme de esto. Pues la policía aquí no hace uso de ningún gas venenoso, aerosoles químicos tóxicos, chalecos antibalas y escudos antimotines, balas de acero revestidas de goma o instrumentos utilizados para electrocutar gente como los tazers. Es una realidad el hecho que nuestra policía ni siquiera lleva armas de fuego, eso le corresponde al ejército que defiende nuestras fronteras.

Pero luego sucede que vivo en un país que es denigrado como “antidemocrático”  por aquellos que son sobornados o cegados por la democracia del gas lacrimógeno.




Traducido del inglés por Marvin Najarro



Thomas C. Mountain es el periodista independiente más ampliamente difundido en Africa, viviendo y reportando desde el  2006 en Eritrea. Puede ser contactado en thomascmountain_at_yahoo_dot_com
                








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domingo, 14 de julio de 2013

LAS NIÑAS ESCLAVAS


(…) Las niñas se ven pálidas y delgadas, con claros signos de desnutrición. Sus ropas desteñidas y desgastadas y a duras penas esbozan una sonrisa, sumidas en una terrible tristeza.

LAS NIÑAS ESCLAVAS DE LAS TORTILLERÍAS[1]
DE GUATEMALA


Por Luciano Castro Barillas

Es una nueva modalidad del ilegal trabajo infantil tan difundido, cruel y explotador que se da ahora de manera sistemática en todo Guatemala, semejante a los niños esclavos de las minas de oro y carbón en Colombia o a los niños del tabique cocido en la India. Estas niñas son de apenas 12 y un máximo de 15 o 16 años de edad. Trabajan en la tortillería haciendo tortillas de maíz desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Doce horas de trabajo y sin posibilidad alguna de estudiar. Vienen de Quiché, Alta Verapaz, Huehuetenango y Quetzaltenango, precisamente los departamentos donde se registran los mayores niveles de pobreza en Guatemala. No es una casualidad, pues, que estas niñas provengan de esos lugares. Son primas o hermanas que arrancadas del seno de sus hogares por banales ofrecimientos, pero lo que si realmente ocurre es que ya lejos de sus familias son explotadas por sus parientes, que es un indígena mal encarado y explotador y no sería raro ni distante que sea un abusador sexual.  Es muy probable que algo no esté bien con la presencia de tantas niñas indígenas en todo el oriente de Guatemala sometidas a extensas horas de trabajo cociendo las tortillas en comales metálicos ardientes alimentados a gas propano. Y digo que algo anda mal porque, inmediatamente que les hicimos la fotografía para ilustrar el presente comentario, apareció, quién sabe de dónde, “el patrón” de las niñas para averiguar de qué se trataba. Qué queríamos y quiénes éramos. 

Se hizo necesario urdir una estratagema para poder hacer la fotografía con relativa facilidad, como lo fue hacerse “cliente” de la tortillería para no despertar sospecha de ellas y del vigilante patrón. Pero aún así, el indígena explotador nos miraba de pies a cabeza, sin atreverse a hacer nada desafiante. Si hubiésemos estado en alguno de esos departamentos, posiblemente hubiésemos sido linchados acusados de perversión de menores y de intento de robo para extraerles los órganos a las niñas.

Los viejos mitos para consumo del indigenismo ramplón sobre la cacareada “hermandad de sangre” quedan hecho añicos, pulverizados, porque tan explotador son los blancos y los ladinos, como los indígenas quichés, mames o cakchiqueles. No hay unidad étnica, ni cultural. El capitalismo, el ansia por la acumulación de capital es un factor arrollador que hace de la enajenación capitalista algo irresistible para tirios y troyanos. Es la misma, la idéntica conducta ante el dinero. La fuerte parodia espiritual del dinero que crea falsas seguridades y prestigios y que en este caso esclaviza a las personas más vulnerables: niñas de familias pobres que a cambio que se mueran de hambre en sus lugares de origen, al menos en esos centros de explotación infantil tienen sus tres tiempos para comer. Las niñas se ven pálidas y delgadas, con claros signos de desnutrición. Sus ropas desteñidas y desgastadas y a duras penas esbozan una sonrisa, sumidas en una terrible tristeza.

Las organizaciones de Derechos Humanos, empezando por las Auxiliaturas de Derechos Humanos que hay en todos los departamentos, tienen que investigar lo que realmente está pasando en esas tortillerías de maíz que explotan a niñas, las cuales han de vivir en condiciones deplorables y sin ninguna protección social.





[1] Lugar donde se venden tortillas elaboradas en forma artesanal, a mano. Este tipo de tortilla mesoamericana es un alimento en forma circular, aplanada; para acompañar la comida, las cuales se hacen con masa de maíz y se cuecen en comal. El maíz se cuece con cal durante una hora, hasta que se le cae o “suelta” las cascarilla.










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sábado, 13 de julio de 2013

¡SUEÑE, MAESTRO, SUEÑE!


(…) La materia prima de la realidad es el sueño. Todo lo que el hombre ha hecho empezó en el sueño: el troglodita que soñó ser el amo del fuego; el hombre que soñó volar; los que han soñado  -siglos y siglos de hombres-  con llegar a la Luna.


¡SUEÑE, MAESTRO, SUEÑE!

Por Manuel José Arce

Estamos lavados: ya ni soñar podemos. Porque a eso se le llama ahora “planificar”. Y planificar es algo que debe hacerse con exactitud, objetividad y realismo. Sin que lo subjetivo  -que es en muchas instancias lo único que salva al hombre-  tome parte en el juego. Con decirle que hay profesionales especializados en planificación.

Es decir, se le ha puesto camisa de fuerza al sueño. Cuántos electroshocks le habrían recetado a Don Quijote si anduviera suelto en nuestros días. La libre competencia nos ha hecho perder la libertad y nos ha vuelto incompetentes. Se ha transformado en un vicio, en una lucha de absoluta crueldad, fríamente inhumana. Todo hay que verlo a tantos años plazo. Débense medir cuidadosamente las circunstancias.  6 será siempre 6, nunca podrá ser 9. Aunque con solo darle vuelta, con un poco de imaginación, resulta el milagro.

Pobre Colón si lo paran frente a las computadoras: el cálculo hubiera resultado erróneo: La China estaba mucho más lejos, la probabilidad era una equivocación.  Pero América esperaba… Sueñe, lector amigo, sueñe. Anhele la dicha inalcanzable. Construya el amor ideal con las nubes de la imaginación. Sueñe, que del soñar algo queda.

Es  -por lo menos-  una cotidiana gimnasia de la ternura; es lo que le hará recordar que, más allá de la dura realidad de todos los días, es posible que existan otras realidades; es lo que lo rescata de la piedra, de la máquina, del animal mecánico que se está volviendo el hombres esclavizado por la máquina, crucificado por la exactitud.

La materia prima de la realidad es el sueño. Todo lo que el hombre ha hecho empezó en el sueño: el troglodita que soñó ser el amo del fuego; el hombre que soñó volar; los que han soñado  -siglos y siglos de hombres-  con llegar a la Luna. La realidad no es sino muchos sueños solidificados, concluidos y  -por lo mismo-  muertos. No le tenga miedo al sueño, no lo llame evasión. El sueño es noble. El soñar es construir. Allí están las alas del hombre. No se las corte… Los animales no sueñan. Y usted es, ante todo, un ser humano.











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viernes, 12 de julio de 2013

LA INDECISIÓN DEL BRASIL


Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.
En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América.



MERCOSUR, UNASUR Y
LA INDECISIÓN DEL BRASIL


Por Atilio Boron

Las últimas semanas fueron pródigas en acontecimientos reveladores de los alcances de la contraofensiva desplegada por Washington a escala continental

A los efectos de dinamitar los diversos procesos integracionistas en marcha en Latinoamérica. Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques. Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio.

alianza, la “mal nacida” según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente. La actual no parece destinada a correr mejor suerte. Pero derrotarla exigirá, al igual que ocurriera con su predecesora, de toda la firmeza e inteligencia de los movimientos sociales, las fuerzas políticas y los gobiernos opuestos –en diversos grados, como es evidente al observar el panorama regional- al imperialismo. Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.

En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América. Y esto por una razón bien fácil de comprender. Henry Kissinger, que a su condición de connotado criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, lo puso de manifiesto cuando satisfecho con el realineamiento de la dictadura militar brasileña luego del derrocamiento de Joao Goulart acuñó una frase que hizo historia. Sentenció que “hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”. Esto ya no es tan cierto hoy, porque la marejada bolivariana ha cambiado el mapa sociopolítico regional para bien, pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con resolución los diversos procesos integracionistas (Mercosur, Unasur, CELAC) otra sería su historia. Pero Washington ha venido trabajando desde hace tiempo sobre la dirigencia política, diplomática y militar del Brasil para que modere su intervención en esos procesos, y se ha anotado algunos éxitos considerables.

Por ejemplo, explotando la ingenua credulidad de Itamaraty cuando desde Estados Unidos se les dice que va a garantizar para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mientras la India y Pakistán, (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria (el país más poblado de África) y Japón y Alemania, sin ir más lejos, tendrían que conformarse con mantener su status actual de transitorios miembros de ese organismo. Pero otra hipótesis dice que tal vez no se trate sólo de ingenuidad, porque la opción de asociarse íntimamente a Washington seduce a muchos en Brasilia. Prueba de ello es que pocos días después de asumir su cargo el actual canciller de Dilma Rousseff, Antonio Patriota, otorgó un extenso reportaje a Paulo Cesar Pereira, de la revista Veja. La primera pregunta que le formulara el periodista fue la siguiente: “En todos sus años como diplomático profesional, ¿qué imagen se formó de Estados Unidos?” La respuesta fue asombrosa, sobre todo por provenir de un hombre que se supone debe defender el interés nacional brasileño y, a través de las instituciones como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, participar activamente en promover la autodeterminación de los países de los países del área: “Es difícil hablar de manera objetiva porque tengo una involucración emocional (¡sic!) con los Estados Unidos a través de mi familia, de mi mujer y de su familia. Existen aspectos de la sociedad americana que admiro mucho.”

Lo razonable hubiera sido que se le pidiera de inmediato la renuncia por “incompatibilidad emocional” para el ejercicio de su cargo, para decirlo con delicadeza, cosa que no ocurrió. ¿Por qué? Porque es obvio que coexisten en el gobierno brasileño dos tendencias: una, moderadamente latinoamericanista, que prosperó como nunca antes bajo el gobierno de Lula; y otra que cree que el esplendor futuro del Brasil pasa por una íntima asociación con Estados Unidos y, en parte, con Europa, y que recomienda olvidarse de sus revoltosos vecinos. Esta corriente todavía no llega a ser hegemónica al interior del Palacio del Planalto pero sin duda que hoy día encuentra oídos mucho más receptivos que antes. Este cambio en la relación de fuerzas entre ambas tendencias salió a luz en numerosas ocasiones en los últimos días. Pese a ser uno de los países espiados por Estados Unidos, y a que Brasilia dijera que el hecho era “extremadamente grave” tras cartón se hizo público que no se le asignaría asilo político a Edward Snowden, quien denunció la gravísima ofensa inferida al gigante sudamericano.

Otro: la muy lenta reacción de la presidenta brasileña ante el secuestro del que fuera víctima Evo Morales la semana pasada: si los presidentes de Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina (amén del Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez) se tardaron apenas unos pocos minutos luego de conocida la noticia para expresar su repudio a lo ocurrido y su solidaridad con el presidente boliviano, Rousseff necesitó casi quince horas para hacerlo. Después, inclusive, de las duras declaraciones del mismísimo Secretario General de la OEA, cuya condena se conoció casi en coincidencia con la de los primeros. Conflictos y tironeos al interior del gobierno que aduciendo un inverosímil pretexto (las masivas protestas populares de los días anteriores, ya por entonces apagadas) impidieron que la mandataria brasileña no asistiera al encuentro de presidentes que tuvo lugar en Cochabamba, una ciudad localizada a escasas dos horas y media de vuelo desde Brasilia, debilitando el impacto global de esa reunión y, en el plano objetivo, coordinándose con la estrategia de los gobiernos de la Alianza del Pacífico que, como lo sugiriera el presidente Rafael Correa, bloquearon lo que debió haber sido una cumbre extraordinaria de presidentes de la Unasur.

Para una América Latina emancipada de los grilletes neocoloniales es decisivo contar con Brasil. Pero ello no será posible sino a cuentagotas mientras no se resuelva a favor de América Latina el conflicto entre aquellos dos proyectos en pugna. Esto no sólo convierte a Brasil en un actor vacilante en iniciativas como el Mercosur o la Unasur, lo que incide negativamente sobre su gravitación internacional, sino que lo conduce a una peligrosa parálisis en cruciales cuestiones de orden doméstico. Por ejemplo, a no poder resolver desde el 2009 dónde adquirir los 36 aviones caza que necesita para controlar su inmenso territorio, y muy especialmente la gran cuenca amazónica y sub-amazónica, a pesar del riesgo que implica dilatar la adquisición de las aeronaves aptas para tan delicada tarea. Una parte del alto mando y la burocracia política y diplomática se inclina por un re-equipamiento con aviones estadounidenses, mientras que otra propone adquirirlos en Suecia, Francia o Rusia. Ni siquiera Lula pudo zanjar la discusión.

Esta absurda parálisis se destrabaría fácilmente si los involucrados en la toma de decisión se formularan una simple pregunta: ¿cuántas bases militares tienen en la región cada uno de los países que nos ofertan sus aviones para vigilar nuestro territorio? Si lo hicieran la respuesta sería la siguiente: Rusia y Suecia no tienen ni una; Francia tiene una base aeroespacial en la Guayana francesa, administrada conjuntamente con la OTAN y con presencia de personal militar estadounidense; y Estados Unidos tiene, en cambio, 76 bases militares en la región, un puñado de ellas alquiladas a -o co-administradas con- terceros países como el Reino Unido, Francia y Holanda.

Algún burócrata de Itamaraty o algún militar brasileño entrenado en West Point podría aducir que esas se encuentran en países lejanos, que están en el Caribe y que tienen como misión vigilar a la Venezuela bolivariana. Pero se equivocan: la dura realidad es que mientras ésta es acechada por 13 bases militares norteamericanas instaladas en sus países limítrofes, Brasil se encuentra literalmente rodeado por 23, que se convierten en 25 si sumamos las dos bases británicas de ultramar con que cuenta Estados Unidos –vía la OTAN- en el Atlántico ecuatorial y meridional, en las Islas Ascensión y Malvinas respectivamente. De pura casualidad los grandes yacimientos submarinos de petróleo de Brasil en encuentran aproximadamente a mitad camino entre ambas instalaciones militares. Ante esta inapelable evidencia, ¿cómo es posible que aún se esté dudando a quién no comprarle los aviones que el Brasil necesita?

La única hipótesis realista de conflicto que tiene ese país (y toda América Latina, digámoslo de paso) es con Estados Unidos. En esta parte del mundo hay algunos que pronostican que el enfrentamiento será con China, ávida por acceder a los inmensos recursos naturales de la región. Pero mientras China invade la región con un sinnúmero de supermercados, Washington lo hace con toda la fuerza de su fenomenal músculo militar, pero rodeando principalmente a Brasil. Y, por si hiciera falta George W. Bush reactivó también la Cuarta Flota (¡en otras de esas grandes “casualidades” de la historia!) justo pocas semanas después que el presidente Lula anunciara el descubrimiento del gran yacimiento de petróleo en el litoral paulista. Pese a ello persiste la lamentable indefinición de Brasilia. ¿O es que ignoran sus dirigentes las enseñanzas de la historia? ¿No sabían que John Quincy Adams, el sexto presidente del país del Norte, dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”? ¿Desconocen los funcionarios a cargo de estos temas que ni bien el presidente Hugo Chávez comenzó a tener sus primeros diferendos con Washington la Casa Blanca dispuso el embargo a todo envío de partes, repuestos y renovados sistemas de aeronavegación y combate para la flota de los F-16 que tenía Venezuela, misma que por eso mismo quedó inutilizada y tuvo que ser reemplazada?

No hace falta demasiada inteligencia para imaginar lo que podría ocurrir en el para nada improbable caso de que se produjera un serio diferendo entre Brasil y Estados Unidos por la disputa del acceso a, por ejemplo, algunos minerales estratégicos que se encuentran en la Amazonía; o al petróleo del “pre-sal”; o, el escenario del “caso peor”, si Brasilia decidiera no acompañar a Washington en una aventura militar encaminada producir un “cambio de régimen” en algún país de América Latina y el Caribe, replicando el modelo utilizado en Libia o el que se está empleando a sangre y fuego en Siria. En ese caso, la represalia que merecería el “aliado desleal”, en ese hipotético caso el Brasil, que renuncia a cumplir con sus compromisos sería la misma que se le aplicara a Chávez, y Brasil quedaría indefenso. Ojalá que estas duras realidades pudieran comenzar a discutirse públicamente y que esa gran nación sudamericana pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja. Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. Ojalá que la reunión de hoy del Mercosur en Montevideo y la próxima de la Unasur puedan convertirse en las ocasiones propicias para esta reorientación de la política exterior del Brasil.











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jueves, 11 de julio de 2013

LA DISPUTA ESTÁ SERVIDA



La región sigue estando muy viva; la disputa está servida. Ojalá lo sucedido con Evo Morales ponga de nuevo al eje progresista en alerta y en acción para retornar con vigor a la construcción del espacio de integración supranacional, porque el otro bloque (la AP) está corriendo sin descanso en el mismo propósito pero, en cambio, para satisfacer los deseos de los de siempre, que nada tiene que ver con los intereses de los pueblos de América latina.


LA DISPUTA ESTÁ SERVIDA


Por Alfredo Serrano Mancilla *

Cada vez está más diáfano el deseo de los Estados Unidos y de los mandamases de la Unión Europea (UE): una América latina dividida en dos, desgajada en –al menos– dos grandes mitades, para que así deje de ser el bloque monolítico que venía conformándose en el nuevo mundo policéntrico. Esta es la pretensión, también, de buena parte de la oligarquía financiera, del poder hegemónico mediático, del capital transnacional y de los grandes caciques nacionales: una región dividida en dos mitades que disipe cualquier posibilidad de ir mostrando al planeta que sí se puede construir un nuevo mundo post-neoliberal, en paz, sin guerras, con redistribución, con mejoras sociales.

Es por ello que, en los últimos meses, se han acelerado los múltiples movimientos de ajedrez en el actual juego de tronos que supone el curso geopolítico en América latina; la tensión está servida entre procesos reformistas, revolucionarios y contrarrevolucionarios. Han sido muchos los intentos fallidos del poder hegemónico mundial para destronar a las propuestas progresistas: golpes a la democracia en Venezuela (2002), Bolivia (2008) y Ecuador (2010). Sin embargo, otros sí que fueron exitosos: Honduras (2009) y Paraguay (2012). Desde el rechazo al ALCA (2005), EE.UU. a la cabeza (con la UE a su lado) no descansa hasta lograr, en una primera instancia, una América latina dividida y partida en dos, con un bloque afín, para luego poder “colonizar” al resto, logrando así el deseo de antaño: un patio trasero que vaya desde México hasta Ushuaia.

Primero fue el ALBA. Después, Unasur. Luego, un Mercosur cada vez más fuerte. Y por último, la progresiva sustitución de la OEA por la Celac.

Todo esto no gustó a los que siempre ganaron –con trampas si era necesario– en el viejo juego Tácticas y Estrategias de Guerra (TEG, para los niños). La primera apuesta fracasó: Chávez ganó abrumadoramente el 7 de octubre de 2012 frente a Capriles. No obstante, la muerte de Chávez suponía el pistoletazo de salida para aquellos ávidos de volver a domesticar a la región, subordinándola al estilo de las décadas de oro del neoliberalismo. Una supuesta “mano invisible” se ha empecinado en poner en práctica la frase de Julio César: “Divide y vencerás”.

En la pasada elección en Venezuela (abril 2013), Maduro ganó, pero por poco; Capriles perdió sin aceptar la derrota con un único objetivo: desestabilizar para preparar el próximo asalto. El caso ecuatoriano por ahora es diferente, aunque en cualquier momento podría haber otra ofensiva. La pasada y aplastante victoria de Correa (febrero 2013) era tan previsible que desde afuera los opositores externos apenas se desgastaron en esta batalla interna. Otro asunto es Paraguay, en el que, en las elecciones de abril de 2013, el golpe de Estado sí tuvo su efecto deseado: un hombre millonario, del Partido Colorado, volvía a ser el más votado. De esta forma, este país se sumaba a la causa de ir generando otro bloque, contrarrevolucionario, más cercano a los EE.UU. y a la UE. Tanto es así que Paraguay será próximamente parte de la cada vez más poderosa Alianza Pacífico (AP). Esta Alianza es justamente la punta de lanza para asentar las bases del nuevo mapa geoeconómico codiciado por los intereses de los grandes capitales. Frente al Mercosur, la respuesta es la AP. Con ello, Unasur dejaría de tener una línea política única de accionar. En este sentido, por ejemplo, véase Colombia, que descaradamente ya ha roto el pacto de no agresión que tenía con el eje más progresista de la región, entrometiéndose en la política interna venezolana y mostrando su interés por la OTAN. No sólo eso, sino que Colombia es el gran impulsor de esta AP, como así lo demostró en la última cumbre en Cali, donde acudieron nuevos socios: Costa Rica, con claro interés de tener aliados en Centroamérica y a España como amigo cercano en el seno de la UE.

La Alianza del Pacífico sigue construyéndose aceleradamente con un fuerte carácter rupturista con el resto de América latina. Económicamente continúa con sus Tratados de Libre Comercio con EE.UU. y UE (por ahora todos sus miembros ya lo tienen). Y políticamente, como se ha podido ver en el último suceso de violación del derecho internacional por parte de varios países de la UE, impidiendo el paso del presidente boliviano Evo Morales por su espacio aéreo por el caso Snowden, ningún país de la AP ha estado presente en la reciente reunión en Cochabamba. Unasur resultaba así ser ineficaz para reunir a todo su consejo político en pleno. Sólo los países del Mercosur (sin Paraguay) acudían a esta ineludible cita. ¿Querrán los EE.UU. que Unasur deje de ser el que era para que sea de nuevo la OEA el lugar donde se resuelvan estos conflictos, como se hacía a la vieja usanza? Parece que sí.

La región sigue estando muy viva; la disputa está servida. Ojalá lo sucedido con Evo Morales ponga de nuevo al eje progresista en alerta y en acción para retornar con vigor a la construcción del espacio de integración supranacional, porque el otro bloque (la AP) está corriendo sin descanso en el mismo propósito pero, en cambio, para satisfacer los deseos de los de siempre, que nada tiene que ver con los intereses de los pueblos de América latina.



* Doctor en Economía, coordinador para América Latina Fundación CEPS.









Publicado por LaQnadlSol
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