sábado, 27 de julio de 2013

PENSANDO TONTERÍAS



(…) ¿De dónde salen esos miles de millones? ¿A dónde van a parar? ¿Por qué será que hay gente que vive sobre el duro y puro suelo,  que se muere de enfermedad común, que no tiene un bocado que llevarse a la boca, que no sabe leer ni escribir? Si fuéramos un país de haraganes  -digo yo en mi tontera- ¿de dónde sale tanto pisto? Y si no somos un país de haraganes ¿por qué está jodida la mayor parte de la gente?



PENSANDO TONTERÍAS


Por Manuel José Arce

El fenómeno de los precios y de sus alzas, para mí que no tengo ni la menor noción de las Ciencias Económicas, es un asunto sumamente complejo o sumamente simple: depende de dónde se vea.

Me parece algo así como la “reacción en cadena” de las bombas atómicas: una cuestión que, una vez comienza, ya nadie la puede parar, pero todos sabemos a dónde va a parar.

Los árabes le suben el precio al petróleo. Luego, todos aquellos que usan petróleo para las fábricas, para el transporte, para lo que sea, aprovechan y le suben el precio a sus productos; eso sí: con un  agregadito más de los imprescindible porque, ¡ni modo que solo los árabes van a ganar! Entonces, los que se ven afectados de alguna manera por los nuevos precios también le resultan subiendo a lo que ellos venden  -lógico-  “para no perder”, con el cachito de ganancia, por supuesto. Así las cosas, la subidita de precios se vuelve una especie de maratón de “a ver quién llega más lejos”. Y como los árabes no solo venden petróleo, sino que también compran cosas, cuando el aumento de precio les llega de regreso en los productos que ellos importan, ni modo, le vuelven a subir al petróleo… De tal manera, el jueguito sigue sin parar.

Pero, al final de cuentas ¿quién pagó el pato? Si se trata de países, el pato lo pagan las pobres naciones que no pueden imponer precios sino que tienen que sujetarse a los precios que le imponen las naciones poderosas, así como nosotros, como nuestra Guatemalita que, a la hora de vender su café, su azúcar, su algodón, sus productos, pues, son los compradores los que disponen cuánto nos van a dar; pero a la hora de comprarles a ellos sus carros, su gasolina, su maquinaria, hasta su hojita de rasurar, son ellos los que disponen cuánto tenemos qué pagarles. Esto tratándose de países. Si se trata de personas, el que paga el pato es el que no tiene otra cosa qué vender que su propio trabajo: el que no puede subirle el precio a nada, ni a las aguas que no vende, ni a los carros que no importa, ni a las casas que no da en alquiler, ni a los granos básicos que cultiva pero no distribuye él; la pobre gente que solo tiene su jornal para vivir (comer, pagar alquiler, comprar ropa, comprar medicinas, pagar la luz y el agua, pagar el transporte, pagar los abonos del radiecito de transistores, ir alguna vez al cine, etc., etc.). Ese pobre es el que siempre sale fregado, el que carga con el peso de todas las encaramadas de precios, el que lleva a tuto sobre sus espaldas la pirámide social.

De tal manera, y “aunque usted no lo crea”, los habitantes de los asentamientos, los campesinos guatemaltecos, los pequeños empleados y los obreros de nuestro país resultan pagando en parte, en compañía de la gente que está en su misma situación en otros países como el nuestro en todo el mundo, la prosperidad de los petroleros árabes, los viajes espaciales, las sofisticadas armas nucleares, las guerras comerciales, las suntuosas mansiones, los avances de la ciencia, la buena vida y el “alto standard” de algunos países y de algunas gentes.

Yo me quedo baboso al ver cómo hay de plata ahora en nuestro país. Pero más baboso me quedo al ver cuánta miseria hay también. Y claro, como en el juego de la encaramadita de precios cada quien que puede pega su pellizco y saca su tajada, la prosperidad y la comodidad de los tajadores y pellizcadores sale ganando, a costillas del que, en última instancia, es quien sufre los pellizcos y las tajadas. Se habla ya, como cosa muy natural y sencilla, de miles de millones de quetzales. Las cifras se llenan de ceros elegantes. Vea, no más, el auge de la construcción. Vea, no más, la cantidad de carros nuevos que inundan nuestra ciudad. Pero, en mi tontera, me pongo a pensar: si solo somos seis millones de chapines, a cuánto por cabeza nos tocaría en esos miles de millones que no aparecen así no más, como por gesto hipnótico de Mandrake. ¿De dónde salen esos miles de millones? ¿A dónde van a parar? ¿Por qué será que hay gente que vive sobre el duro y puro suelo,  que se muere de enfermedad común, que no tiene un bocado que llevarse a la boca, que no sabe leer ni escribir? Si fuéramos un país de haraganes  -digo yo en mi tontera- ¿de dónde sale tanto pisto? Y si no somos un país de haraganes ¿por qué está jodida la mayor parte de la gente?

Y mientras yo me hago estas preguntas tan tontas, los precios siguen subiendo, se vuelve lujo comer fruta y comer verduras en un país agrícola por excelencia, se vuelve un lujo tener buena salud en un clima que tiene carácter de medicinal, todo, hasta lo más indispensable, se vuelve un lujo…

Ay Dios ¡qué ingratos somos!










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viernes, 26 de julio de 2013

LA GEOPOLÍTICA MÁGICA DEL CARIBE


La región del Caribe, con una alta concentración de fuerzas militares, presenta varios acertijos, como la contradicción del contrabando de drogas y armas enriqueciendo el crimen en Estados Unidos mientras ese país tiene más de la mitad de sus tropas en la zona destacadas en Puerto Rico, en el perímetro de instalaciones estratégicas que no existen desde hace tiempo.


EJÉRCITOS, DROGAS Y ARMAS ILEGALES
EN LA GEOPOLÍTICA MÁGICA DEL CARIBE


Por Jesús Dávila

En la zona comprendida entre el Río San Juan, al sur de Colombia, y el Río Grande, al norte de México –que incluye todos los países del litoral caribeño- se concentra el 57 por ciento de los ejércitos de América Latina, lo que ya de por sí atestigua la importancia estratégica atribuida a la región.

En la otra cara de la moneda, EEUU, Inglaterra, Francia y Holanda patrullan el Caribe con una fuerza de menos de 40.000 soldados y marinos. Pero estas potencias cuentan con superioridad tecnológica, acuerdos con gobiernos tributarios y estamentos castrenses afines, además de bases y colonias que se supone protejan los pasos marítimos.

A veces parece un teatro de operaciones para practicar las enseñanzas de Tucídides en la Historia de la Guerra del Peloponeso, con la esperanza de que en esta ocasión mantenga su hegemonía la nueva Atenas democrática, representada por Washington, y no ponga fin a su imperio la Esparta latinoamericana.

Uno de los aspectos más llamativos es el de la fuerza irregular compuesta por los contrabandistas, que hasta ahora ha mostrado una capacidad impresionante de ajuste, recuperación y uso de los obstáculos militares para catapultar sus rutas de comercio ilícito.

Un estudio publicado en el 2009 consignaba una preocupante discrepancia entre las cifras de importación de armas informadas a las Naciones Unidas por los países latinoamericanos y las ofrecidas por los países que supuestamente las exportaron hacia América Latina. Tales desbalances pueden explicarse por el secreto militar o fallas de contabilidad, pero el análisis advierte que también podría estar la huella del contrabando.

En el caso de México, la zona de libre comercio transformó ese país en exportador importante de piezas de armas que son ensambladas en EEUU, que a su vez devuelve un contrabando intenso precisamente de armas. Dicho contrabando es un factor en la guerra entre pandillas por el control del mercado interno de la droga y su exportación a EEUU, país cuyos criminales se benefician de manera principal de ambas vertientes del comercio contrabandista.

El informe de 2013 de la Organización de Estados Americanos sobre el tráfico de drogas demuestra que la porción de los precios de la droga en las fases de cultivo, procesamiento y transporte hacia EEUU es menor en tanto el valor del producto se multiplica exponencialmente una vez llega a su destino y entra a las fases de preparación final, distribución y mercadeo.

Las ganancias de decenas de miles de millones de dólares del contrabando –sea de armas, drogas u otros- así como de las actividades criminales asociadas sirven de base material parta la delincuencia organizada. El Centro de Inteligencia sobre pandillas calcula que en EEUU hay 33.000 pandillas con 1,4 millones de miembros, lo que constituye un ejército casi de igual tamaño que las fuerzas armadas activas de ese país.

El informe del centro dice que el fenómeno de las pandillas está creciendo en EEUU, pero contrasta con otro, difundido por el Centro de Estadísticas de Justicia, publicado en 1992 y que se refiere a la segunda mitad de los años setenta del siglo pasado. El estudio indica que en poco más de 2.000 ciudades de sobre 10.000 habitantes en EEUU había casi 180.000 pandillas, que tenían cerca de 1,5 millones de miembros activos.

Tales contradicciones en los informes y en los datos sobre el papel protagónico de la situación interna de los propios EEUU en lo tocante a los negocios de contrabando no son centrales en las preocupaciones que se expresan en el plan estratégico de la Casa Blanca sobre el crimen internacional. La mira del presidente Barack Obama enfoca más bien el problema de organizaciones de delincuentes comunes que puedan estar haciendo negocios con terroristas y gobiernos desafectos a Washington.

Otro caso llamativo es el de Puerto Rico, la pequeña nación isleña ubicada equidistante de Guantánamo y Caracas en el noreste del Caribe, colonia de EEUU desde 1898 y que, por su carácter de frontera artificial a 1.000 kilómetros de la costa real estadounidense más cercana, se ha convertido en un punto mayor para el trasbordo del contrabando en esa subregión.

En los decenios de crecimiento y apogeo del imperio estadounidense, Puerto Rico fue base que albergaba muchas operaciones militares de largo alcance, como lo fueron la Estación Naval de Roosevelt Roads y la Base Aérea Ramey Field, esta última parte del Comando Aéreo Estratégico con bombarderos B-52 para la guerra nuclear con la Unión Soviética. Llegó también a tener instalaciones de comunicaciones del mismo nivel como centro “mayor” de radioteletipo para las bases en el país, Guantánamo y Trinidad, así como el sistema de comunicaciones de Roosevelt Roads y Toa Baja, parte del programa “Echelon”.

Aunque todo aquello cerró hace años, todavía hay algunas instalaciones de relativa importancia, como el Radar Relocalizable Sobre el Horizonte que vigila Suramérica, de Venezuela hasta el norte de Bolivia, el otro sistema con centro en Aguada que forma parte, aunque menor, en las redes de radares de la flota y las pequeñas bases de mercenarios. Todavía también, la mayoría de los cables submarinos de telefonía y de internet que discurren de EEUU hacia América Latina forman un cono que se encuentra en la vecindad de Puerto Rico y vuelve a separarse para dirigirse a sus destinos.

Pero la diferencia tan marcada entre lo que hubo y lo que se conoce que queda, dejan como otro acertijo el número tan alto de tropas estacionadas en la isla y el hecho de que el costo de mantenerlas se haya más que triplicado en la última década.











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miércoles, 24 de julio de 2013

EL LEGADO MANCHADO DE MANDELA



“Usted le puede poner el sello que a usted le guste”, contestó… “pero, para este país, privatización es la política fundamental”.

Eso es lo opuesto a lo que usted dijo en 1994”

“Usted tiene que entender que cada proceso incorpora un cambio”.


EL LEGADO MANCHADO DE MANDELA


Por John Pilger

Del apartheid al neoliberalismo en Sudáfrica

Cuando reportaba desde Sudafrica en los 1960, el admirador nazi Johannes Vorster ocupaba la residencia del primer ministro en Cape Town. Treinta años más tarde, mientras esperaba en el portal, era como si los guardias no habían cambiado. Afrikáners[1] blancos revisaron mis documentos de identificación con la confianza de hombres seguros en sus trabajos. Uno de ellos llevaba una copia de la autobiografía de Mandela, Long Walk to Freedom (Larga marcha hacia la libertad), “es muy inspirador”, dijo.

Mandela recién se levantaba de su siesta de la tarde y se mostraba soñoliento, los cordones de sus zapatos estaban desatados. Entró al salón tambaleante y vistiendo una camisa dorada brillante. “Bienvenido”, dijo el primer presidente de Sudáfrica democrática, rebosante de alegría. “Tiene que entender que es un gran honor haber sido proscrito de mi país por treinta años”. La gracia genuina y el encanto del hombre lo hacían sentir a uno bien. Se sonrió entre dientes a cerca de su elevación a  categoría de santo. “Ese no es el trabajo que yo solicité”, dijo secamente.

A pesar de ello, él estaba muy acostumbrado a entrevistas deferenciales y fui sermoneado varias veces –“olvidó completamente lo que dije” y “ya le he explicado ese asunto”. Al no tolerar critica alguna al Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en ingles), el reveló algo del porque millones de sudafricanos lloraran su partida pero no su “legado”.

Le había preguntado por q las promesas que él y el CNA habían hecho al salir de prisión en 1990 no habían sido cumplidas. El gobierno de liberación, Mandela había prometido, tomaría bajo su mando la economía del apartheid, incluyendo los bancos –y “un cambio o modificación de nuestra visión con respecto a esto es inconcebible”. Una vez en el poder, la política oficial del partido para terminar con el empobrecimiento de la mayoría de sudafricanos, el Programa de Reconstrucción y Desarrollo (RPD, por sus siglas en ingles), fue abandonado, con uno de sus ministros fanfarroneando que las políticas del CNA eran Thacheristas.

“Usted le puede poner el sello que a usted le guste”, contestó… “pero, para este país, privatización es la política fundamental”.

Eso es lo opuesto a lo que usted dijo en 1994”

“Usted tiene que entender que cada proceso incorpora un cambio”.

Entre la gente común y corriente de Sudáfrica, unos pocos se enteraron que este “proceso” había empezado en la más alta secretividad más de dos años antes de que Mandela fuera liberado, cuando el CNA en el exilio había, en efecto, negociado un acuerdo con miembros prominentes de la elite Afrikáner en una mansión, (Mells Park House) en las proximidades de Bath. Los principales impulsores fueron las corporaciones que habían apoyado el apartheid.

Durante ese mismo periodo de tiempo, Mandela estaba conduciendo sus propias negociaciones secretas. En 1982, había sido trasladado  de Robben Island a Pollsmoor Prison, en donde podía recibir y entretener a sus visitas. La finalidad del régimen del apartheid era dividir el CNA, entre los “moderados” con quienes ellos podrían “negociar” (Mandela, Thabo Mbeki y Oliver Tambo) y aquellos en los municipios vanguardistas que lideraban el Frente Democrático Unido (UDF en inglés). En julio 5 de 1989, fue sacado en secreto de la prisión para reunirse con P.W Botha, el presidente de la minoría blanca conocido como, Groot Krokodil (el Gran Cocodrilo). Para Mandela fue un deleite que Botha sirviera el té.

El apartheid racial llegó a su fin con las elecciones democráticas en 1994, y el apartheid económico adquirió un nuevo rostro. Durante los 1980, el régimen de Botha le había ofrecido a los empresarios negros prestamos generosos, permitiéndoles establecer compañías fuera de los Bantustans[2]. Una nueva burguesía negra emergió rápidamente a la par con un rampante favoritismo. Los jefes del CNA se mudaron a mansiones en “campos de golf y haciendas”. Mientras las disparidades entre blancos y negros se estrecharon, estas se ensancharon entre negros y negros.

El refrán familiar de que la nueva riqueza  se “desaminaría lentamente” y “crearía trabajos” se extravió en la sospechosa fusión de empresas y en la “restructuración” que resultaron en la perdida de trabajos. Para las compañías foráneas un rostro negro en la mesa de directores aseguraba que nada había cambiado. En el 2011, George Soros dijo en el Foro Económico de Davos, “Africa del Sur está en las manos del capital internacional”.

En los municipios  la gente apenas experimentó el cambio y fue sometida a desalojos típicos de la era del apartheid; algunos expresaban su nostalgia por el “orden” del antiguo régimen. Los logros del post apartheid en desegregar la vida diaria en Sudáfrica, incluyendo las escuelas, fueron socavados por los extremos y corrupción de un “neoliberalismo” al cual el mismo CNA se consagró. Esto condujo directamente a crímenes de Estado, tales como la masacre de 34 mineros en Marikana en el 2012, la cual evocó la infame masacre de Sharperville hace más de medio siglo. Ambas habían sido protestas que demandaban justicia.

Mandela,  también,  fomentó el compadrazgo en sus relaciones  con gente blanca muy rica del mundo de las corporaciones, incluyendo aquellos que se habían beneficiado del apartheid.  Él lo vio como parte de la “reconciliación”. Quizás él y su amado CNA  habían estado en la lucha y el exilio por mucho tiempo que, estuvieron dispuestos a aceptar y coludirse  con las fuerzas que habían sido las enemigas del pueblo.  Pero estaban aquellos quienes genuinamente anhelaban un cambio radical, incluyendo algunos miembros del Partido Comunista Sudafricano, sin embargo, fueron las misiones cristianas y su poderosa influencia las que probablemente dejaron la huella más indeleble. Los blancos liberales en casa y en el exterior se entusiasmaron con esto, a menudo ignorando o acogiendo la renuencia de Mandela a especificar una visión coherente, como lo habían hecho Amílcar Cabral y  Pandit Nehru.

Irónicamente, ya en retiro Mandela pareció cambiar, alertando al mundo sobre los peligros que representaban George W. Bush y Tony Blair  en un ambiente post 9/11. La descripción de Blair, como el “ministro de relaciones exteriores de Bush” fue traviesamente calculada; su sucesor, estaba a punto de arribar a Londres para reunirse con Blair. Me pregunto cuál sería su opinión sobre el reciente “peregrinaje” a su celda en Roben Island por parte de Barack Obama, el implacable carcelero de Guantánamo.

Mandela se mostró infaliblemente gentil. Cuando la entrevista había terminado, el me dio unas palmaditas en el brazo, como diciéndome que estaba perdonado por haberlo contradecido.  Caminamos hacia su Mercedes plateado en el cual su pequeña cabeza cana se consumió entre la manada de hombres blancos con armas enormes y dispositivos electrónicos en sus oídos. Uno de ellos dio una orden en Afrikaans y él desapareció.



Traducido del inglés por Marvin Najarro


El filme de John Pilger, Apartheid Di Not Die, puede ser visto en http://www.johnpilger.com/






[1] Los afrikáneres o bóeres (también llamados bóers, afrikaanders, afrikaaners, burghers u holandeses del Cabo) son un grupo étnico de origen neerlandés cuya área de asentamiento se extiende fundamentalmente por territorios de Sudáfrica y de Namibia. Históricamente, la identidad de este pueblo ha pivotado sobre dos elementos fundamentales: la lengua afrikáans, derivada del neerlandés, y la religión calvinista.
La comunidad afrikáner tuvo su origen en la colonización neerlandesa del área del Cabo de Buena Esperanza, que comenzó a mediados del siglo XVII y conllevó una lenta pero constante inmigración hacia África del Sur de colonos europeos procedentes fundamentalmente de Holanda, pero también de Francia y del Norte de Alemania. (Wikipedia)

[2] Bantustán es el término que designa cada uno de los veinte territorios que operaron como reservas tribales de habitantes no blancos en Sudáfrica y África del Sudoeste (actual Namibia), en el marco de las políticas segregacionistas impuestas durante la época del apartheid. Tanto en la República Sudafricana como en el territorio aledaño de África del Sudoeste (por entonces, bajo su ocupación y administración), se establecieron diez reservas de esta clase, destinadas a alojar y concentrar en su interior poblaciones étnicamente homogéneas. (Wikipedia)










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lunes, 22 de julio de 2013

IDEOLOGÍAS Y DEMONIOS


(…) La ciencia pareciera estar al servicio de la alienación y no como logro supremo de la inteligencia humana para hacer posible una vida mejor. Todo esto lo ha hecho el diablo  -llámesele Asmodeo, Súcubo, Íncubo, BID, FMI-  para que la paz y la sana convivencia no tengan lugar en la tierra. Como el Diablo es un cabrón, sin temor de Dios, claro está, también hizo después de una noche de juerga, con un terrible aliento alcohólico y los ojos con un rojo mariguano; las ideologías. A tal punto ha difundido sus diversas e insidiosas opiniones (pues las ideologías son un sistema de opiniones políticas, filosóficas, jurídicas, religiosas, etc.) que un intelectual norteamericano de origen japonés, Fukuyama, en un rapto de cálamo currente, a raíz de la desaparición del sistema socialista europeo en la década de los noventa, fue embrocado a decir por el Diablo una mulada colosal, revestida de sapiencia académica: “Es el fin de la historia”.



LAS IDEOLOGÍAS ANDAN
DE LA MANO DEL DIABLO


Por Luciano Castro Barillas

Un refrán piadoso refiere que el diablo nunca aprendió a sumar ni a multiplicar, sólo a restar y dividir, pues nació con un espíritu disgregador, como la idiosincrasia del guatemalteco, tal lo dijera en su momento don Luis Cardoza y Aragón durante su larga estancia en México. Afirmaba que  (…) donde dos guatemaltecos se juntan a hablar de política, surgen tres partidos políticos”. En efecto, desde la extinción del régimen de la comunidad primitiva y el surgimiento de la propiedad privada la humanidad se dividió en ideas y en dos clases fundamentales: la de los explotadores y la de los explotados. Unos diez mil años han transcurrido desde este desaguisado histórico-social  y la convivencia en la sociedad posmoderna, la de la alta tecnología, está peor que nunca. Hemos llevado al planeta (la casa de todos los hombres) al borde de la destrucción, por un irrefrenable delirio de codicia y estando las cosas como están los seres humanos no dejan de lanzar piedras a su propio tejado. El afán de tener y no ser, la locura por el consumismo, el afán de dominio imperialista del capital, el exceso de confort, la búsqueda paranoica de las apariencias o los marbetes sociales de todo tipo, han dado lugar a una pedagogía siniestra: la banalización de la vida y del ser humano. El sentido de la vida, de la existencia en todos los órdenes; se ha frivolizado. La ciencia pareciera estar al servicio de la alienación y no como logro supremo de la inteligencia humana para hacer posible una vida mejor. Todo esto lo ha hecho el diablo  -llámesele Asmodeo, Súcubo, Íncubo, BID, FMI-  para que la paz y la sana convivencia no tengan lugar en la tierra. Como el Diablo es un cabrón, sin temor de Dios, claro está, también hizo después de una noche de juerga, con un terrible aliento alcohólico y los ojos con un rojo mariguano; las ideologías. A tal punto ha difundido sus diversas e insidiosas opiniones (pues las ideologías son un sistema de opiniones políticas, filosóficas, jurídicas, religiosas, etc.) que un intelectual norteamericano de origen japonés, Fukiyama, en un rapto de cálamo currente, a raíz de la desaparición del sistema socialista europeo en la década de los noventa, fue embrocado a decir por el Diablo una mulada colosal, revestida de sapiencia académica: “Es el fin de la historia”. Toda la derecha internacional lo creyó pues, irremediablemente, la tendencia objetiva de la realidad de esa década era irrefutable. El socialismo se caía en pedazos y no podía ni pudo nadie evitar su colapso. Más que un desastre político era una devastación cultural. El fin de la historia debía asumirse, pues, como el fin de las ideologías. Un mundo unipolar emergía para nada bueno. Los gurús nacionales del neoliberalismo despotricaban rozagantes en la cátedra universitaria, en la prensa escrita, radial y televisiva y no se desaprovechaba espacio para afirmar una y otra vez que las ideas capitalistas eran las correctas. Que la verdad era de ellos. Pero no era así. El capitalismo como siempre lucía y era exitoso, pero lamentablemente, como siempre, no tenía la razón. No podía resolver una simple ecuación, hecha compleja por alguno de los tantos demonios del averno, para enfatizar en una contradicción irresoluble o una aporía escandalosa: no poder darle felicidad a las grandes mayorías humanas generadoras de la riqueza social, aunque no las propietarias de los medios de producción. Cuando se quebró la columna vertebral del sistema capitalista  -su sistema financiero, la plata, el dinero, las fichas-  y tuvieron los grandes sacerdotes de lo privado que recurrir al auxilio del Estado, surgieron por allí teorías enloquecedoras como la del doctor Manuel Ayau, quien herido de muerte en su ideología fundamentalista de mercado solo atinó a decir (…) que la quiebra del sistema financiero en los Estados Unidos era resultado de la aplicación  de muchas medidas socialistas !!!  Era bastante probable que algún demonio embaucador lo hubiese poseído en ese momento armándole un galimatías atroz en la cabeza. Así son las filosofías políticas, las ideologías: fanatizan y embrutecen a sus detentadores. Pero a las ideologías políticas   -por cierto las más populares-  hay que agregarle las filosóficas (positivismo, neopositivismo, existencialismo, etc.), las religiosas (cristianismo, islamismo, budismo, judaísmo, los devotos en Maximón y hasta los creyentes en Doña Rosa La Purera, mística jutiapaneca del Barrio El Cóndor). O bien las ideologías jurídicas fundamentadas en buen tratado de filosofía del derecho que, debidamente estudiado dará potencia argumentativa al alegato judicial. Las ideologías son diversos niveles de apreciación de la realidad, variados sistemas de opiniones sociales, unas llevadas a altos niveles de cientificidad como el marxismo-leninismo y otras auténticas  y peligrosas tonterías como el fascismo y el nazismo. Pero la división catastrófica y hasta patética de las ideologías ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX con la emergencia del marxismo, al difundirse la doctrina de la clase obrera y de los oprimidos. El mundo se partió en dos, en una nomenclatura binomial: el idealismo representando al mundo capitalista y el materialismo, encabezado por Marx y sus seguidores.  “Marx era el Anticristo”, dijo una viejita beata de camándula al pecho. Dividió a la sociedad humana para no volverse a integrar jamás. O al menos mientras exista el sistema capitalista.

Las ideologías, pues, son la sal del mundo. Por ellas viven y mueren los politiqueros, aunque no sepan de qué se trata, lo cual no quiere decir que estén desprovistos de ellas.  Por las ideologías se tiene por ideal el hacer dinero o tiene poca importancia para otros. Por esa razón mental perturbadora hay muchos imbéciles que confunden valor con precio y hay muchos hombres de gran éxito aunque no tengan la razón. Por las ideologías abunda la pobreza y escasea la riqueza. Por las ideologías se difundió el adagio “Militar y cura comida segura” y por las ideologías los guatemaltecos votan y creen en los que los desprecian y niegan su voto a quienes han luchados por ellos. Por las ideologías es más seguro “Una cuarta de juez y no cinco varas de justicia” y por las ideologías corre riesgo un escritor de que se le llame idealista, porque no se sabe que es un hombre con ideales. 

Por eso las ideologías dicen que andan de la mano del Diablo: son irreconciliables y antagónicas. En La Ideología Alemana, de Marx y Engels, usted podrá entender un poco de marxismo y saber, por ejemplo, que el filósofo Feuerbach era un materialista no dialéctico y Hegel un dialéctico no materialista, y aunque parecían dos filósofos con sistemas irreconciliables, apareció un señor llamado Karl Marx y los juntó, para no darle la razón al Demonio con aquella expresión de que “Dios los crea y el Diablo los junta”.










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sábado, 20 de julio de 2013

LA MURALLA DE TIJUANA


La doble muralla que EEUU construye desde el Pacífico al Caribe – 3 mil kilómetros- es para demostrarle a su vecino del sur su enorme poderío. Sin embargo, es penetrada diariamente por miles de trabajadores que son acogidos por empresarios hambrientos de mano de obra barata. Es un juego doble que todos aceptan a pesar de las muchas victimas que genera todos los días. Niños, mujeres y hombres, viejos y jóvenes, se arriesgan para hacer la travesía. El objetivo es conseguir un empleo que les permita retornar con ahorros a sus pueblos de origen.


LA MURALLA DE TIJUANA


Por Marco A. Gandásegui

La muralla que separa a los pueblos de México y EEUU es un indicio de la esquizofrenia que se ha apoderado de la expansión capitalista y la severa crisis de acumulación de riqueza que afecta al país del norte. Nunca antes en la historia humana se construyó una muralla tan larga y costosa para no detener el flujo de trabajadores. La muralla china se levantó hace tres milenios para frenar las invasiones militares de los “bárbaros”. La muralla de Berlín se construyó para controlar el ‘dumping’ económico. La muralla que los israelíes extienden por los territorios ocupados de Palestina es para destruir la resistencia del pueblo árabe.

La doble muralla que EEUU construye desde el Pacífico al Caribe –3 mil kilómetros- es para demostrarle a su vecino del sur su enorme poderío. Sin embargo, es penetrada diariamente por miles de trabajadores que son acogidos por empresarios hambrientos de mano de obra barata. Es un juego doble que todos aceptan a pesar de las muchas victimas que genera todos los días. Niños, mujeres y hombres, viejos y jóvenes, se arriesgan para hacer la travesía. El objetivo es conseguir un empleo que les permita retornar con ahorros a sus pueblos de origen.

Es la naturaleza del sistema. La relación económica entre México y EEUU (igual Centroamérica) desintegra comunidades agrarias y familias campesinas a un paso desenfrenado. Los jóvenes de las áreas rurales tienen tres opciones: buscar empleo en las ciudades, buscar tierra en áreas más pobres o migrar al ‘norte’. Las ciudades, sin embargo, están saturadas de jóvenes explotados por una red perversa que controla el crimen organizado. Por otro lado, la ‘frontera agrícola’ se agotó. Queda la última opción: migrar al ‘norte’ donde aún hay una fuerte demanda para cosechadores, empacadores y trabajadores precarios, en general.

El viaje tiene muchos obstáculos que se inician al emprender el camino, donde abundan los asaltantes y ‘coimeros’ tanto oficiales como particulares. Continúa con el cruce de la muralla que tiene un alto costo económico y el peligro de ser arrestado o cazado como animal. La parte más difícil es conseguir el anhelado empleo que, en sí, es un infierno como consecuencia de los abusos. La pregunta que se hacen los observadores es porque este juego no termina y se elimina la muralla, para que las “leyes de la demanda y la oferta” de mano de obra se apliquen en el caso de los trabajadores mexicanos y los empresarios norteamericanos. Muchos sospechan que la respuesta puede radicar en dos posibilidades que se combinan. En primer lugar, no existen las llamadas leyes que rigen la demanda y la oferta en los mercados controlados por los monopolios. Una segunda explicación puede ser que la política interna de EEUU necesita este conflicto permanente en la frontera con México para legitimar la violencia de Estado.

Hasta aquí algo de historia y mucha teoría. Hace pocas semanas, visité la muralla mientras participaba en una conferencia en Tijuana, ciudad legendaria en el folklore norteamericano y conocida en América Latina gracias a la industria fílmica (y recientemente al éxito del equipo local de fútbol profesional). Me acerqué a la muralla con bastante prudencia, para percatarme que en realidad eran dos. La primera es de hierro de 2 metros y medio de altura (construida en 1994). La otra de alambrado de 3 metros de altura con censores de calor, cámaras y casetas. Además, con patrullas y helicópteros observando los movimientos de las personas. Su construcción se inició hace pocos años y todavía hay sectores en que se sigue avanzando.

Salir de México y entrar en EEUU es tedioso y difícil para el mexicano común y corriente, aunque tenga sus papeles en orden. Todos van a trabajar a las fábricas cercanas, pueden ser empleados domésticos o trabajadores manuales en las haciendas del otro lado de la frontera. En cambio, para el norteamericano, cruzar la frontera es una especie de paseo a la ‘tierra prohibida’. Entran a México sin documentos, como turistas y hacen lo que no puede hacer en su propio país: los adolescentes se emborrachan, las mujeres buscan prostitutos y todos compran drogas.

La experiencia en Tijuana me recordó la cerca que separaba a la ciudad de Panamá (y también a Colón) de la Zona del Canal. La ignominiosa barrera desapareció en octubre de 1979, después de los Tratados del Canal Torrijos-Carter. Fue construida también como producto de la soberbia de EEUU. A los norteamericanos les molestaba ver a los niños panameños recoger mangos de sus prados bien cortados. Tampoco les gustaba ver a los panameños caminado por sus comunidades. Lo que más les causaba molestia era ver las caras de los jóvenes estudiantes que protestaban contra su presencia indeseada. No entendían porqué los estudiantes llevaban carteles que decían en perfecto ingles: ‘Yankee go home’

La muralla de Tijuana también desaparecerá, al igual que cayó la de Berlín y se vendrá abajo la israelí. No serán los gobiernos de EEUU o México que darán la orden. Sólo podrá acabar con la muralla el pueblo mexicano. Será mucho más temprano que tarde si se suma a ese movimiento liberador el pueblo norteamericano.



Marco A. Gandásegui, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA) http://marcoagandasegui11.blogspot.com/












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viernes, 19 de julio de 2013

¿QUÉ DEFIENDE EL MOVIMIENTO HOMOSEXUAL?


¿Nunca nos hemos puesto a pensar en los espacios que acaparan en los Medios cuando los homosexuales pelean por sus derechos y, por otro, los espacios que acaparan la clase trabajadora cuando pelea por sus derechos? A los primeros somos convidados a bailar con las “rarezas” y a los segundos somos convidados a bailar con la “violencia”.
¿Cuál es la posición que debemos tener frente a los “movimientos homosexuales”? Los que defienden los “movimientos homosexuales” ¿defienden con el mismo entusiasmo los movimientos populares de la clase trabajadora? ¿El “movimiento homosexual” defiende la idea de sustituir una formación socioeconómica capitalista por una formación socioeconómica socialista? ¿Es el “movimiento homosexual” o “pro-homosexual” movimientos que vayan en contra de un modelo económico o más bien buscan acomodarse dentro de parámetros morales heterosexuales de predominio fundamentalmente patriarcal?


PRO-DERECHOS HOMOSEXUALES:
¿PROGRESISMO O IDEA PEQUEÑO BURGUÉS?

Por Níkolas Stolpkin


Pareciera ser que en la actualidad ir en defensa de los Derechos de los Homosexuales estuviera de moda -”in”, “cool” o “progresista”. Y hay de vosotros si se estuviera en contra de lo que los homosexuales organizados exigieran.

Criticar o ir en contra de alguna medida en favor de los derechos homosexuales ha convertido la respuesta de la contra-parte en una respuesta histérica tan parecida a la respuesta que dan los judíos-sionistas cuando se les llega a criticar al Estado de Israel o al estar en contra de medidas adoptadas en contra de los palestinos. Los primeros suelen acusar de “homofobia” y los segundos suelen acusar de “anti-semita” o “anti-judío”.


¿Acaso no se podrá criticar o estar en contra de algunas medidas pro-Derechos de los Homosexuales?

Ciertamente el apoyo a los Derechos de los homosexuales se ha extendido en las últimas décadas de manera sorprendente y obligado a la clase gobernante a legislar en favor de sus demandas.

Poco a poco los homosexuales van adquiriendo terreno favorable dentro de la opinión pública. Incluso no llegando a sorprender ver a homosexuales ocupar espacios televisivos (fundamentalmente faranduleros o prensa rosa) o ver temática homosexual en el cine.

El avance en derechos de la homosexualidad, en estos últimos tiempos, ha permitido aumentar la presencia homosexual dentro de una cultura fundamentalmente heterosexual que, paso a paso, le ha venido dando cobijo dentro de sus propios espacios.

La aceptación de los homosexuales por parte de sectores heterosexuales de la pequeña burguesía ha permitido gradualmente a estos (homosexuales) tomar espacios, propios del mundo heterosexual, impensables varias décadas atrás.

Tanto llega a ser el avance (matrimonio homosexual, adopción de niños, etc) en algunas latitudes que nos vemos en la obligación de hacernos ciertas preguntas: ¿hasta dónde los sectores homosexuales piensan avanzar dentro del conocido mundo heterosexual? En un futuro cercano ¿se permitirá en masa la publicidad homosexual dentro de espacios televisivos o espacios urbanos? ¿Se acomodarán en la televisión o el cine telenovelas y películas con temática homosexual, del mismo modo como hoy se acomodan telenovelas y películas con predomino heterosexual? ¿Se elegirá algún día al primer presidente o presidenta homosexual?

Si la homosexualidad es vista por ciertos sectores pequeños burgueses como algo “normal” o como una “opción sexual” u “orientación sexual” y no como una anomalía o desviación sexual ¿en un futuro cercano nos encontraremos con centros educacionales exclusivamente para homosexuales? Cuál es la idea de los que defienden los derechos de los homosexuales, incluido los mismos, ¿conducirnos hacia un futuro Homo-triarcado? ¿Hacer que los pedófilos organizados también “salgan del armario” y luchen por sus “derechos”?

La pedofilia, tal como el homosexualismo, también podría ser considerada por sus defensores como una “opción sexual” u “orientación sexual”, pero, realmente, es una desviación sexual o una orientación sexual DESVIADA. Puede que en la actualidad nos moleste los defensores de la pedofilia o los grupos de pedófilos, pero es normal que ocurra de la misma forma como antes de adquiridos ciertos derechos ocurría con los homosexuales.

Creamos o no, los partidarios de la pedofilia existen y poco a poco han ido organizándose. Pero en el momento en que la pedofilia sea sacada de la lista de trastornos mentales, avalados por instituciones de renombre e internacionales, ya podemos augurar lo que vendrá después (efecto dominó), tal como ocurrió con la conducta homosexual -la conducta homosexual fue sacada de la lista de los trastornos mentales en 1973 por parte de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA American Psychological Association) para luego ser seguida o copiada por innumerables instituciones de renombre e internacionales. Hasta el momento, la conducta homosexual no ha dejado de abrirse paso dentro de los parámetros morales heterosexuales.

Vemos, por otro lado, el ejemplo de los judíos-sionistas y la creación del Estado de Israel. Una minoría al cual se le entregó ciertos derechos con la aprobación de las grandes potencias mundiales y sus organismos internacionales, pero lejos, obviamente, de su territorios y en desmedro del territorio palestino -ex-colonia británica (1917-1948). Todos sabemos en qué terminó todo. Obviamente los judíos-sionistas podían reproducirse. Pero si en un caso hipotético a los homosexuales se les entregara un pedazo de tierra para que allí se desenvolvieran y no se sintieran discriminados ¿cómo sería la forma de REPRODUCCIÓN si los homosexuales gustan tener uniones entre el mismo sexo?

Ir en favor de los derechos de los Homosexuales no es ser progresista, es más bien defender ideas del pequeño burgués. La individualidad sexual de ciertas minorías no puede estar por sobre los derechos de la clase trabajadora.

¿Nunca nos hemos puesto a pensar en los espacios que acaparan en los Medios cuando los homosexuales pelean por sus derechos y, por otro, los espacios que acaparan la clase trabajadora cuando pelea por sus derechos? A los primeros somos convidados a bailar con las “rarezas” y a los segundos somos convidados a bailar con la “violencia”.

¿Cuál es la posición que debemos tener frente a los “movimientos homosexuales”? Los que defienden los “movimientos homosexuales” ¿defienden con el mismo entusiasmo los movimientos populares de la clase trabajadora? ¿El “movimiento homosexual” defiende la idea de sustituir una formación socioeconómica capitalista por una formación socioeconómica socialista? ¿Es el “movimiento homosexual” o “pro-homosexual” movimientos que vayan en contra de un modelo económico o más bien buscan acomodarse dentro de parámetros morales heterosexuales de predominio fundamentalmente patriarcal?

Contrario a lo que suelen pregonar los activistas homosexuales o pro-homosexuales, que señalan que la condición homosexual es una “opción sexual” u “orientación sexual” que no denota desviación alguna, podemos afirmar que la condición homosexual verdaderamente es una desviación sexual, ya que se enmarca dentro de los parámetros de la moral heterosexual. Y cuando se adquieren ciertos derechos que van en contra de la moral heterosexual, violenta al mundo heterosexual.

El homosexualismo no es ninguna “opción sexual” u “orientación sexual”. Una opción u orientación sexual podemos verlo con los hombres que gustan de tener más de una esposa o alguien que quisiera tener relaciones sexuales con dos o más personas del contrario sexo. Y no llega a haber tanto escándalo con lo señalado, ya que obviamente se enmarca dentro de los parámetros normales de la moral heterosexual.

El ser humano nace dentro de parámetros morales heterosexuales. Por tanto, alguien que opte por ir en contra de los parámetros morales heterosexuales, y tenga relaciones sexuales con individuos del mismo sexo, ya está tomando un camino desviado dentro de los parámetros morales heterosexuales.

Si consideramos al homosexualismo como una “opción sexual” o como una “orientación sexual” dentro de los parámetros normales, lo que estamos haciendo es abrir las puerta a las demás desviaciones sexuales como pueden ser la pedofilia, la necrofilia o la zoofilia, que claramente no son “opciones sexuales” sino desviaciones sexuales u orientaciones sexuales DESVIADAS, ya que atentan contra los parámetros morales del mundo heterosexual en el cual nos desenvolvemos.

Los homosexuales deben saber que desde el momento de su nacimiento hasta su muerte viven insertos dentro de parámetros morales heterosexuales. Por tanto, su condición desviada debe hacer frente a las consecuencias de vivir dentro de dichos parámetros.

Es un error que en gobiernos supuestamente democráticos los homosexuales puedan adquirir derechos como poder casarse o adoptar o criar niños.

Permitir el matrimonio homosexual y adoptar niños o criarlos entre homosexuales, lo que se está haciendo es romper con la tradición familiar caracterizado por el vínculo entre un hombre y una mujer o entre la unión de personas con distinto sexo.

Culturalmente nuestras sociedades heterosexuales siempre habrán de ver a los homosexuales como lo que son: desviados sexuales. Y difícilmente los homosexuales podrán no ser objetos de burla. La discriminación cultural hacia el homosexual va a existir siempre mientras se esté inserto dentro de parámetros morales heterosexuales a menos que se cultive el respeto hacia las minorías sexuales.

Los gobiernos capitalistas hacen muy mal en entregar derechos a los homosexuales. Su actuar permisivo hacia estas minorías es un actuar irresponsable que, de seguir así, sólo habrá de contribuir a atraer a la verdadera HOMOFOBIA o a otras minorías (ejemplo: pedófilos) y exigir ciertos derechos.

Los Países Bajos ha sido la cuna de la mayoría de los temas con el cual nuestras sociedades se ha venido enfrentando (legalización de las drogas, legalización del ejercicio de la prostitución, legalización del matrimonio homosexual, legalización del aborto, la eutanasia, transexualismo etc) Y es allí (el “ejemplo”) donde grupos organizados de pedófilos buscan, actualmente, alcanzar legalizar la pedofilia.

Si en un futuro se legalizara la pedofilia ¿nuestras sociedades entonces deberían permitir la legalización de la pedofilia de la misma forma como en nuestros países o en algunos países se han legalizado el consumo ciertas drogas, el aborto o el matrimonio homosexual?

Nuestros gobiernos deberían comprender que la obtención de derechos de ciertas minorías frente al atropello o aplazamiento de ciertos derechos de una mayoría trae resentimiento y obliga a ciertos sectores a adquirir ideas o conductas rayando en el fascismo, o a preguntarse del por qué estas minorías, que no salen a luchar por la clase trabajadora en su conjunto, sino exclusivamente por sus propios intereses INDIVIDUALISTAS, obtienen objetivos específicos; y, la clase trabajadora que salen a luchar por el conjunto de nuestras sociedades, y que ejerce mucha más presión, difícilmente logran sus objetivos.

La historia de la humanidad está basada en la evolución política, económica, militar, tecnológica, etc al mismo tiempo ha significado la caída de determinados sistemas de producción como lo fueron el Esclavismo, el Feudalismo y ahora el Capitalismo.

Queramos o no, el Capitalismo hoy está en decadencia tanto en temas económicos como en temas valóricos. Por tanto todo aquello que hoy está siendo aceptado por las estructuras de poder del capitalismo (drogas, aborto, matrimonio homosexual, etc) no son más que un síntoma de decadencia del propio sistema capitalista. Se incurre en un error al tratar de ver dichos síntomas como si se tratara de un estado “evolutivo” de nuestras sociedades. La decadencia del sistema capitalista se está expresando en temas económicos, políticos, valóricos y morales. Apoyar la decadencia del capitalismo es incompatible con nuestras ideas de liberación y por la implantación de una formación socio-económica socialista. Apoyar la decadencia del capitalismo es mimetizarse con la ideología pequeño burgués.

Los círculos de izquierda deberían tener más debate, no solo en temas económicos o políticos, sino que en temas valóricos y morales si lo que se pretende es formar al hombre nuevo.


Curiosamente es la pequeña burguesía la que gusta debatir sobre temas valóricos y morales, pero dejando un tanto de lado los temas políticos y económicos, pero no por apatía sino porque se sienten a gusto con el propio sistema de producción capitalista, y llegando a irrumpir únicamente para mejorarlo y así satisfacer sus propios intereses individuales, pero no los intereses generales.










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NEGRO, CULPABLE…


“¿Un sentimiento de inferioridad? No, un sentimiento de no existir. El pecado es negro, como la virtud es blanca. Todos esos hombres blancos, acariciando sus armas, no pueden estar equivocados. Soy culpable. No sé de qué: pero sé que soy un condenado. Frantz Fanon


NEGRO, CULPABLE HASTA QUE
SE DEMUESTRE TU INOCENCIA


Esta es la máxima que históricamente ha definido el ser negro en los Estados Unidos, siempre sospechoso y en juicio permanente. Esto quedó demostrado en el juicio a Treyvon Martin, el joven afroamericano de 17 años de edad asesinado en febrero del 2012 mientras caminaba por un vecindario privado de gente blanca en la localidad de Sanford, Florida, por el vigilante voluntario George Zimmerman, hijo de padre blanco y de madre hispana (peruana). Aunque parezca contradictorio, el juicio en realidad no fue para establecer la culpabilidad o inocencia del hechor, Zimmerman, sino que al contrario y de acuerdo  a la forma como se desarrolló todo el juicio, fue más bien para demostrar la culpabilidad de Martin en su muerte en esa fatídica fecha. ¿Por qué la culpabilidad de Martin  y no la de Zimmerman quien al final disparó el arma que causó la muerte del joven afroamericano? Trayvon Martin, siendo negro, al haber traspasado los límites de ese vecindario  privado (gated community) ante los ojos del vigilante voluntario que lo persiguió, confrontó y luego después de una riña lo asesinó, era un extraño, un tipo sospechoso, un drogadicto que parecía tener malas intenciones aun y cuando no estaba armado y únicamente llevaba unas bolsas con jugos y dulces Skittles. A pesar de que la policía le había aconsejado a Zimmerman que no persiguiera al adolescente negro, él lo hizo de todas maneras.

El resultado del veredicto que al final exoneró a George Zimmerman de todos los cargos  fue algo que se veía venir y aunque para algunos fue una sorpresa, los pormenores del juicio en una corte del estado de la Florida no hicieron más que ratificar lo que históricamente ha definido las relaciones raciales entre blancos y negros estadounidenses desde los tiempos de la esclavitud. El blanco racialmente superior y bueno y con todos los derechos, el negro siempre inferior, malvado y merecedor de todo castigo. Zimmerman quien no es blanco, (aunque él se define como tal) está entre aquellas personas que no siendo blancos , sin embargo, han asimilado o interiorizado perfectamente el sentir supremacista blanco de ver al negro como inherentemente malo, siempre sospechoso de actuar como o ser un criminal. Vale decir o recordar que las personas, de cualquier raza, pueden perpetuar la supremacía blanca, y aquí es muy importante señalar que los latinos pueden, por supuesto, sentirse ellos mismos como blancos. En unos formularios médicos sometidos como evidencia en la corte, Zimmerman se describe como de “raza blanca”.

Zimmerman fue exonerado de toda culpabilidad, no porque en realidad sea un blanco-hispano, él no lo es, lo fue porque él se adhiere a la lógica de la supremacía blanca, y fue apoyado por el equipo de abogados de la defensa y un buen segmento de la sociedad que apoya la persistente idea de que algunos individuos negros deben ocasionalmente ser asesinados con impunidad para mantener a la sociedad en general a salvo.

Aunque se intentó por todos los medios de eliminar las motivaciones racistas del crimen, el mismo salió a relucir en una forma de racismo invertido astutamente promovido por la defensa del acusado y con la complicidad inadvertida de la parte acusadora que desde las fases tempranas del juicio argumento que, “esto no tiene que ver con la raza”. La jueza Debra Nelson dictaminó que la parte acusadora podía argumentar que Zimmerman caracterizó o “perfiló” a Martin, pero únicamente si evitaban sugerir que Zimmerman lo hizo basado en la raza del joven de 17 años. Este fue el intento más claro de la corte por desrracializar un caso que estuvo plagado de contenido racial desde sus inicios y que además, entre las cosas más importantes, dejó en claro que eso de los Estados Unidos “pos racial” y de que los negros estadounidenses pueden esperar justicia en las cortes y no en la calle, es una mentira.


Negar el ángulo racial o el papel que jugó la raza del joven negro asesinado es negar de buena gana toda la historia del sistema de justicia criminal de los EUA, la sospecha criminal normalmente asociada al negro y los resultados inevitables cada vez que paga con su vida a causa de tal sospecha. De acuerdo a un estudio compilado por el Malcolm X Grassroots Movement, cada 28 horas una persona negra es asesinada por el Estado o por la violencia sancionada por el mismo. Tan solo en el 2012, oficiales de policía, guardias de seguridad y vigilantes le quitaron la vida a 136 hombres y mujeres desarmados de la raza negra –al menos 25 de ellos fueron asesinados por vigilantes. En diez de los incidentes, los asesinos no fueron acusados de crimen alguno y la mayoría de los que enfrentaron cargos, o escaparon ser condenados, o aceptaron penas reducidas a cambio de admitir culpabilidad. No mucho tiempo después del asesinato de Trayvon Martin, un joven negro en la localidad de Jacksonville, Florida, fue asesinado de almenos  ocho disparos por un hombre blanco furioso porque el joven negro escuchaba música rap a todo volumen en su vehículo. Michael David Dunn de 45 años de edad, el perpetrador del crimen, se ha declarado no culpable aduciendo que se sintió amenazado y que actuó en defensa propia. En su defensa Dunn ha invocado la ley “defiéndete tu posicion’” (stand your ground law), misma que también fue invocada por Zimmerman.

La ley “stand your ground” es una ley vigente en la Florida desde el 2005 y que en esencia le otorga a la personas el derecho al uso de la fuerza letal en caso de un temor razonable de que su vida o propiedad estén en peligro. Trayvon Martin no estaba armado y no representaba amenaza alguna para la vida o propiedad de ninguna persona. George Zimmerman estaba armado y fue quien inicio la persecución aun y cuando la policía le advirtió que no lo hiciera, evidentemente para el vigilante voluntario bastó el perfil racial de su víctima para criminalizarlo, asesinarlo y luego aducir que lo hizo en defensa propia. La ley le otorgó inmunidad por 40 días antes de ser arrestado ante la presión del público, de no haber sido así el caso nunca hubiera trascendido y Zimmerman no habría tenido que enfrentar juicio en corte. La culpa de Trayvon Martin es clara partiendo del hecho de que no fue únicamente Zimmerman, el vigilante, quien sirvió como juez, jurado y ejecutante, sino que también todo un sistema que hizo todo lo posible para condenar a Martin y exonerar a su victimario. La justicia siempre le iba a resultar elusiva a Trayvon Martin, no porque el sistema falló, sino porque funcionó. Martin murió y Zimmerman camina libremente porque todo el fundamento político y legal fue construido con base en la ideología del colonizador colonial –una ideología según la cual la protección de los derechos de la propiedad de los blancos siempre fue considerada como sacrosanta; los depredadores y las amenazas a esos privilegios fueron casi siempre el negro, el pardo y el rojo, y en donde el propósito explícito del poder policial era disciplinar, monitorear y contener a poblaciones consideradas una amenaza al privilegio y propiedad del hombre blanco. Este ha sido el estándar legal para afroamericanos y otros grupos racializados en los Estados Unidos.

Hablando de la búsqueda de Zimmerman por todo aquel que no perteneciera a su blanquecino vecindario, Thom Hartmann hizo la siguiente observación en el Daily Take: “El Sur tiene una larga historia con esta clase de cosas. Las que antes solían ser llamadas Slave Patrols (Ptrullas de Esclavos), hoy en día las llaman  Neighborhood Watches (Patrullas de Vecindarios)”.

Hartmann cita las Slave Patrol Regulations de Rowan County, N.C., hacia 1825. Esta es la regulación No. 4: “Un patrullero debe tener el poder para apresar a cualquier esclavo negro que se comporte de manera insolente con el patrullero, o de otra manera ilícita o sospechosa, y detener a tal esclavo en custodia hasta que pueda reunir el numero requerido de patrulleros para que actúen en el asunto”.

Claro, esta historia ha sido sepultada, pero ha llegado el momento de exhumarla. El racismo sigue vivo e incrustado en el sistema legal de los EUA. Es el alma de la justicia retributiva la cual tiene un interés en el castigo y el descarte de la basura humana.

El juicio a Trayvon Martin se inició en un anochecer lluvioso hace más de un año aunque no termino ahí. Fue en ese entonces que Martin emergió como objeto de sospecha, fuera de lugar, su presencia sospechosa indicada por Zimmerman en una aserción en forma de interrogante: “¿qué andas haciendo aquí? En palabras del filósofo fanonista Lewis Gordon, Martin había aparecido “ilícitamente”  y el solo hecho de su presencia era el testimonio de una ruptura violenta con el orden establecido para  el cual la violencia puede ser la única respuesta.











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miércoles, 17 de julio de 2013

EL FUTURO LLEGÓ HACE RATO


En la mayor central de inteligencia de EEUU, una súper computadora y 20.000 agentes procesan datos mundiales.


EL FUTURO LLEGÓ HACE RATO:
CÓMO FUNCIONA LA MATRIX QUE NOS ESPÍA



Para los agentes y analistas de inteligencia que trabajan en el cuartel general de Fort Meade en Maryland, las siglas de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) significan otra cosa: “Never Say Anything”. En ese lugar, a unos pocos kilómetros de Washington, se erige la mayor central de espionaje de los Estados Unidos, un monstruo orwelliano capaz de interceptar, almacenar y descifrar cantidades siderales de bytes de datos que fluyen en telecomunicaciones de todo el mundo.

La base de la NSA en Fort Meade es el espacio físico donde funciona el sistema de espionaje global que reveló el “topo” Edward Snowden, ahora refugiado en Moscú. La información recogida en Latinoamérica y otros continentes viaja a toda velocidad hacia ese centro neurálgico, donde casi 20 mil expertos clasifican, procesan y desencriptan datos sensibles “para el bien de la Nación”.

Como la Matrix, el panóptico de la NSA tiene su arquitecto. Cuando Snowden aún era un ignoto analista informático en Hawai, la revista Wired –el mensuario sobre cultura tecnológica más prestigioso de los Estados Unidos– entrevistó a William Binney, ex director y fundador del programa de la Agencia para la automatización de sus redes de monitoreo en el mundo entero. Desencantado con las prácticas ilegales de la NSA, el funcionario abandonó su puesto en 2001.

Entrevistado hace seis meses por el periodista James Bamford, autor del libro The Shadow Factory: The Ultra-Secret NSA from 9/11 to the Eavesdropping on America, Binney explicó por primera vez y con detalle cómo funciona el sistema de espionaje mundial que él mismo diseñó durante la administración Bush, y que Barack Obama heredó y potenció.

El programa Prism, célebre desde que se supo que fue utilizado para espiar a países latinoamericanos, es un complemento para llenar “espacios en blanco” del software creado por el experto en criptografía.


Según la descripción de Binney, por los servidores y routers de Fort Meade circula información de todo tipo, desde mails privados y llamadas telefónicas hasta búsquedas de Internet y transferencias con tarjetas de crédito. Para la intercepción, la NSA pinchó centrales de recepción de datos ubicadas en los Estados Unidos y conectadas con el resto del mundo a través de fibra óptica submarina. Para ello contó con la colaboración de gigantes de las telecomunicaciones como AT&T y Verizon.

La capacidad de almacenamiento es asombrosa. Luego del atentado a las Torres Gemelas, la central de la NSA grababa 320 millones de llamadas telefónicas por día sólo en los Estados Unidos, lo que representaba el 80% de sus operaciones globales, y analizaba 10 gigabytes de información por segundo en Internet.

Luego de dejar la Agencia, Binney recomendó públicamente que las acciones se concentraran en objetivos más específicos, pero la NSA rechazó la idea. “Ellos no distinguen, almacenan todo lo que pueden e incluso más”, se resignó el experto.

Más que la intercepción y el almacenamiento, la etapa fundamental del trabajo de la base en Fort Meade es la desencriptación. La mayor parte de los datos sobre transacciones financieras y comerciales, secretos militares y diplomáticos extranjeros y documentos legales confidenciales están encriptados.

De acuerdo con Binney, en los últimos años la NSA hizo enormes avances en el ataque a códigos de protección que utilizan tanto los gobiernos como los ciudadanos comunes. No es casual que el cuartel general de Fort Meade sea el mayor empleador de matemáticos del país.

La Agencia invirtió 896 millones de dólares en la construcción de una “súper computadora”, la segunda más poderosa del mundo, para hacer frente al crecimiento exponencial de los datos almacenados. Al mismo tiempo, la base de Fort Meade centraliza la información que recibe de otras cuatro sedes de la NSA en los Estados Unidos, cada una de ellas dotada con satélites con alcance internacional y con regiones específicas asignadas. Según Wired, los satélites que apuntan a Latinoamérica están en una base de la Fuerza Aérea en San Antonio, Texas.

La NSA planea seguir expandiendo sus tentáculos. En septiembre comenzará a operar otra central de almacenamiento de datos en el valle desértico de Bluffdale, en el estado de Utah. Será una base colosal donde funcionará el mayor centro de espionaje del mundo, y cuya función será descomprimir la cantidad de información acopiada en Fort Meade.

Entre las montañas y junto a un pueblito de ocho mil habitantes, diez mil obreros trabajan en los detalles finales de la mega construcción que costará dos mil millones de dólares.

La instalación tendrá cuatro compartimentos de 25 mil metros cuadrados repletos de servidores. La base será autosostenible: dispondrá de tanques de combustible lo suficientemente grandes como para generar energía durante tres días en caso de emergencia. Se calcula que el gasto en electricidad será de cuarenta millones de dólares por año.

Las medidas de seguridad convertirán a la central de Bluffdale casi en un fuerte: se invertirán diez millones de dólares en prevenciones contra ataques terroristas, que incluyen un cerco diseñado para detener vehículos pesados y sistemas de identificación biométrica.


Nacida como un brazo del Departamento de Defensa luego del ataque a Pearl Harbor, la NSA sufrió varias humillaciones durante la Guerra Fría y un golpe letal en 2001, con el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. Hoy, la agencia busca reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos, aunque siempre bajo aquel viejo lema de espías: “Nunca digas nada”.










Publicado por LaQnadlSol
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