miércoles, 23 de octubre de 2013

CHOMSKY Y TONY BLAIR

En una elegante sala, Tony Blair se extendió por casi dos horas. A diferencia de Chomsky, Blair no bombardeó a los presentes con observaciones incomodas sino con frases prefabricadas, complacientes hasta la indigestión, más una plétora de lugares comunes capaces de provocarle pudor hasta a un estudiante de secundaria. Todo sazonado con una dosis toxica de bromas, algunas muy ingeniosas.

CHOMSKY Y TONY BLAIR
SE CRUZAN EN EL AEROPUERTO


Por Jorge Majfud

El 15 de octubre pasado, Noam Chomsky dio una conferencia en la Universidad de Florida titulada “Policy and Media Prism” (“Las políticas y el prisma mediático”). Durante más de una hora, con su voz pausada y su incansable osadía de desarticular narraciones oficiales, Chomsky analizó el uso del lenguaje en la prensa tradicional, la información mutilada con fines políticos por parte de los medios que repiten y ocultan como estrategia para crear o justificar una realidad. “Si el público estuviese realmente informado no toleraría algunas cosas”, comentó. Al menos parte del público.

Si los estudiantes de lingüística lloran por la complejidad de sus teorías, por lo hermético y abstracto de algunas de sus explicaciones, el público general que asiste a sus conferencias no puede decir lo mismo: nada hay en ellas de abstracto; cada una de sus afirmaciones son concretas y precisas. Se puede estar en completo desacuerdo con las interpretaciones que hace Chomsky de la realidad, pero nadie puede acusarlo de ser elusivo, cobarde, complaciente o diplomático.

Rara vez se puede decir lo mismo de un líder mundial. Si sus acciones son bien concretas, sus justificaciones abundan en la vaguedad y la distracción, cuando no son meras construcciones verbales. Lo cual no deja de ser una trágica paradoja: aquellos profesionales de lo concreto son especialistas en crear mundos virtuales, construidos en su casi totalidad de palabras. Son ellos los más importantes autores de ficción de nuestro mundo.

El 16 de octubre, exactamente 24 horas más tarde y a unos pocos kilómetros de distancia, el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, dio su conferencia en una sala del Florida Times Union de Jacksonville. El día anterior recibí en mi oficina a alguien (un prodigio europeo al que estimo mucho y que conocía al líder británico) con una invitación especial para asistir.


En una elegante sala, Tony Blair se extendió por casi dos horas. A diferencia de Chomsky, Blair no bombardeó a los presentes con observaciones incomodas sino con frases prefabricadas, complacientes hasta la indigestión, más una plétora de lugares comunes capaces de provocarle pudor hasta a un estudiante de secundaria. Todo sazonado con una dosis toxica de bromas, algunas muy ingeniosas.

Ni siquiera tuvo un momento de autocrítica cuando alguien le preguntó si no se había sentido humillado por el fiasco de la guerra en Irak. Después de pensar por varios segundos, o fingir que pensaba para la risa de los que estaban allí, repitió el mismo menú de siempre: “hay momentos en que un líder debe tomar decisiones difíciles…” Una y otra vez, con palabras diferentes. En ningún caso consideró que el presidente o el primer ministro de una potencia mundial siempre tienen que tomar decisiones difíciles, que para eso están, pero que el hecho de que la decisión sea difícil no significa que estén escusados de cualquier error.

No obstante, esta fue y ha sido repetidamente la actitud del ex premier británico: ni una sola vez en la noche tuvo una palabra de arrepentimiento, de autocrítica. Por el contrario, la misma soberbia de siempre: nosotros somos los que salvamos y cuidamos al mundo, los que debemos educar a las nuevas masas de jóvenes (los cambios demográficos fue uno de los temas que parecía preocuparlo especialmente) y somos tan buenos que hasta toleramos a los primitivos que no entienden lo que es una democracia. Nunca, jamás, el reconocimiento de toda la brutalidad antidemocrática de la que fueron capaces.

Ni una palabra que aceptara la posibilidad de algún error. El propio George Bush, con todas sus limitaciones intelectuales, llegó a reconocer que la guerra había sido lanzada en base a información errónea. Un error, compadre. El propio José María Azanar, con sus limitaciones intelectuales, llegó a reconocer sus limitaciones intelectuales. “Tengo el problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido antes”, dijo en 2007 sobre los argumentos erróneos que se usaron para lanzar al mundo a una guerra de diez años.

El más dotado intelectualmente de la santísima Trinidad que desencadenó el armagedón que costó cientos de miles de vidas y el descalabro económico, Tony Blair, en cambio, nunca tuvo este atisbo de humildad. Por el contrario, más de una vez repitió esa noche que no se arrepentía de nada. Su rostro parecía estar de acuerdo con sus palabras, que nunca alcanzaron el mínimo atisbo de autocritica. Casi me daba la impresión de estar ante el Mesías, de no ser por su vocación de comediante: “Desde que dejé de ser Primer Ministro en 2007 he ido a Jerusalén más de cien veces. Mi esposa me dice que lo que cuenta no es la cantidad de veces que he estado allí sino la cantidad de progreso que haya logrado en el conflicto. A veces ella no me estimula demasiado” (risas).

Ninguna autocrítica. Ninguna palabra de arrepentimiento. Ninguna muestra de imperfección humana. Sólo una broma tras de otra, como si en realidad de eso se tratase su trabajo: hacer reír al público, como en algunos circos del siglo XIX se hacía reír a los asistentes usando anestesia.
Es interesante que a los intelectuales disidentes se los califique invariablemente de radicales por el mero usos de palabras, mientras que a los líderes que sumergen en la guerra a pueblos enteros se los considere responsables y moderados. Seguramente la respuesta es la del comienzo: la realidad está hecha de palabras, aunque otros la sufren con los hechos. El divorcio y la contradicción entre realidad y palabra no solo es una forma de justificar los hechos pasados sino, sobre todo, la mejor forma de preparar los que vienen.

Esto, que debería llamarse dictadura, se llama democracia. El problema, entiendo, está en la democracia, pero no es la democracia. Hay esperanza: todavía se puede estimular la crítica, ese motor original de la democracia, aunque sea con abono. Tiemblo de solo pensar en el día que nos falte Noam Chomsky, ese gran amigo, ese gladiador de nuestro tiempo. Porque los Tony Blair van a sobrar. Eso es seguro.

No, Chomsky y Blair no se cruzaron en el aeropuerto de Jacksonville. Me reservo las palabras del primero sobre ese hipotético encuentro.









Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.


martes, 22 de octubre de 2013

¿EL FIN DE LA IMPUNIDAD?

Por primera vez, una empresa minera canadiense aparecerá en un tribunal canadiense por actos cometidos en el extranjero. Hudbay Minerals, Inc., será sometida a juicio por asesinato, violaciones y ataques cometidos contra los indígenas guatemaltecos por personal de seguridad que trabaja para la la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN), subsidiaria de HudBay. La causa judicial está llevándose a cabo gracias a una decisión, que sienta un precedente, de la Corte Superior de Justicia de Ontario, que falló el pasado mes de julio en favor de la población Maya Q'eqchi' de Lote Ocho, cerca de El Estor, Guatemala.



¿EL FIN DE LA IMPUNIDAD?

La comunidad de La Unión fue el hogar de Adolfo Ich, un crítico de la minería abierta que fue muerto a tiros. 
Foto cortesía de Klippensteins Barristers & Solicitors


Por Arij Riahi

Indígenas guatemaltecos llevan a minera canadiense a los tribunales

Por primera vez, una empresa minera canadiense aparecerá en un tribunal canadiense por actos cometidos en el extranjero. HudBay Minerals, Inc., será sometida a juicio por asesinato, violaciones y ataques cometidos contra los indígenas guatemaltecos por personal de seguridad que trabaja para la  Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN), subsidiaria de HudBay. La causa judicial está llevándose a cabo gracias a una decisión que sienta un precedente de la Corte Superior de Justicia de Ontario, que falló el pasado mes de julio en favor de la población Maya Q'eqchi 'de Lote Ocho, cerca de El Estor, Guatemala.

"Es una gran victoria para nuestros clientes y para los derechos humanos", le dijo a The Dominion, Cory Wanless, un abogado de la firma de abogados Klippensteins con sede en Toronto. "Antes de esta decisión, ninguna reclamación presentada por personas que habían sido afectadas por la minería canadiense en el extranjero, había conseguido llegar a los tribunales canadienses en absoluto. Ellos ni siquiera tenían la capacidad de transmitir sus demandas”.

Wanless representa a los demandantes Q'eqchi' en una demanda que acusa a la compañía de negligencia, en la gestión del proyecto de la mina de níquel a cielo abierto, Fénix. Alegan que el personal de seguridad -bajo el control de HudBay- violaron a 11 mujeres, mataron a tiros a un líder indígena y  crítico acérrimo de las prácticas mineras, y otro hombre quedo paralizado del pecho hacia abajo después de sufrir una herida de bala.

Grahame Russell de Rights Action, una organización canadiense que trabaja principalmente con las comunidades indígenas de Centroamérica, ha estado haciendo trabajo de solidaridad con el pueblo Q'eqchi' por casi 10 años y ha trabajado de muy de cerca en el caso. "Según lo dicho por Russell a The Dominion, “dos cuestiones muy importantes fueron discutidas previas al juicio. Una era sobre la jurisdicción, y la otra [era] si HudBay podría ser considerada responsable directa, o través de su subsidiaria CGN, sobre lo que pasó en Guatemala”.

"Ganamos en ambos casos. En primer lugar, la empresa acepta que Canadá puede ser la jurisdicción apropiada. En segundo lugar, el juez decidió a favor nuestro, diciendo que es conveniente tratar de mantener a HudBay responsable [por su negligencia] en Guatemala”.
Russell explicó que el conflicto tiene su origen en las tensiones no resueltas en torno a lo que puede denominarse en Canadá, como "reivindicaciones previas de tierras". Los hechos denunciados ocurrieron entre 2007 y 2009 en el contexto de una disputa de tierras entre la gente Q'eqchi 'y las empresa minera.

"El contexto específico de la agresión, la violación [s] y el asesinato está relacionado con el hecho de que la empresa minera quiere que la gente Q'eqchi' desalojen sus tierras para que la minera pueda obtener los recursos minerales del subsuelo de esa tierras", dijo Russell. "Han habido oleadas de represión en la región en relación con las empresas mineras canadienses, que se remontan a la década de 1970 y principios de 1980. Esta es una vieja historia que se está reproduciendo a sí misma de nuevo”.

Rachel Small es un activista por la justicia ambiental que trabaja con las comunidades afectadas por la industria extractiva canadiense. "Los abusos cometidos por las empresas mineras canadienses en América Central son parte de una larga y violenta historia de colonización, que continúa en la actualidad", dijo a The Dominion.

Small, quien visitó la comunidad  Q'eqchi' de Lote Ocho en el 2010, dijo que el caso HudBay es un clásico ejemplo de injusticia ambiental. "Los recursos se extraen en beneficio de los canadienses, mayormente de los accionistas canadienses, a expensas, principalmente, de las comunidades indígenas de Guatemala. Es un claro ejemplo de una de las formas en que la colonización se lleva a cabo hoy en día, y los costos son inimaginablemente enormes para las comunidades que están siendo explotadas”.

La decisión del Tribunal Superior de Ontario, escrita por la jueza Carole Brown, concluyó que había pruebas iniciales suficientes para permitir que las acciones  procedan a juicio. La jueza Brown subrayó que HudBay tiene su sede en Toronto, está constituida bajo las leyes de Canadá y estaba totalmente en control de su subsidiaria. HudBay ha decidido no apelar la decisión.                                                                                                               

La decisión del tribunal sostuvo que "los escritos revelan una base suficiente para sugerir que una relación de proximidad entre los demandantes [Q'eqchi'] y los demandados [HudBay y CGN] existe, de manera que no sea injusto o indebido imponer una deber de cuidado sobre los acusados. "La decisión también enumeró una serie de factores que podrían, en el juicio, demostrar la proximidad entre HudBay y su subsidiaria.

Este problema de la proximidad es en el que se han hundido muchos intentos por lograr que las empresas canadienses se hagan responsables en los tribunales canadienses por los abusos de derechos humanos cometidos en otros países. La mayoría de las empresas mineras tienen una compleja estructura corporativa, con la sede en un país, las oficinas más pequeñas en otros y las operaciones en el Sur Global. En los tribunales, ellos han sido capaces, una y otra vez, de trazar una línea entre la responsabilidad de una empresa matriz que controla la gestión y, la filial que controla las operaciones diarias de la planta.

En noviembre de 2012, un grupo de congoleños agotó todas las opciones legales con un fallido intento final para llevar a Anvil Mining ante las cortes canadienses por su participación en una masacre de civiles en la República Democrática del Congo. La compañía admitió ante una Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC, por sus siglas en ingles) que había proporcionado transporte, alimentación y hospedaje a los soldados congoleños que cometieron la masacre. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones de Quebec dictaminó que no había un vínculo suficiente entre la oficina de Quebec de la empresa, y los acontecimientos que llevaron a los asesinatos, y que los tribunales de Quebec por lo tanto, no tenía jurisdicción sobre el asunto. En el momento de los hechos, la sede de Anvil estaba en Australia.

Desde la decisión del 22 de julio, 2013, Derechos en Acción ha informado que algunas de las mujeres  Maya Q'eqchi' han recibido amenazas,  presionándolas para que retiraran las demandas. "Esta es una nueva campaña de intimidación", dijo Russell, quien habla con los miembros de la comunidad cada semana. "En el pasado, Angélica Choc, la esposa de Adolfo Ich, [el hombre] que fue muerto a tiros, ha sido el blanco de amenazas intimidatorias. Ahora esta campaña se dirige a las mujeres, tratando de ponerlas unas contra otras”.

Cuando se les pidió que comentaran sobre las amenazas, Small y Wanless, dijeron, que son un asunto inquietante, pero que no es sorprendente. Small destacó cómo el aislamiento geográfico podría aumentar la vulnerabilidad de la comunidad.

"La forma más rápida de llegar a Lote Ocho requiere de conducir cuesta arriba en un Jeep o un vehículo todo terreno, seguido de una caminata de más de dos horas por la ladera de una montaña densamente arbolada", explicó. "Las limitaciones en la comunicación con familiares, amigos y aliados en otros lugares sin duda afectaron la capacidad de la gente de Lote Ocho para responder a las amenazas y los ataques”.

Aunque la decisión emitida previa al juicio ha sido aclamada como una victoria, el juicio que seguirá aún podría tomar años. "[La decisión] es absolutamente un gran avance, pero esto no traerá  una repentina rendición de cuentas adecuada y completa", dijo Russell. "Fue un momento en el que se luchó y ganó, pero todavía hay un enorme y largo camino por recorrer”.

Small dijo que las injusticias cometidas en otros países implican a todo el sistema político y económico de Canadá. “El gobierno de Canadá apoya activamente la  industria [minera], tanto económicamente -a través de inversiones en planes de pensiones- como políticamente". Ella enumeró una serie de actores políticos, incluyendo las embajadas de Canadá y el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional, que negocian lo relacionado con el comercio internacional y las alianzas con las empresas mineras que operan en el Sur Global.

Para Small, esto significa que los problemas que enfrentan los Q'eqchi', no se resolverán en un tribunal. "Estamos observando sistemas complejos... que sirven para concentrar el poder y los recursos en las manos de unos pocos a expensas, sobre todo, de los pueblos indígenas. Va a ser una larga lucha para lograr revertir estos patrones, y es un batalla que tiene que librarse en más de un continente y en una multitud de escenarios”.

Wanless fue cautelosamente optimista sobre la decisión del tribunal. "Este caso es el primero de este tipo, pero creo que reclamaciones  como esta van a ser mucho más comunes", dijo. "Ya no es posible que los tribunales canadienses nieguen que se trata de un problema de Canadá que merece una solución canadiense."



Arij Riahi es un escritor con formación jurídica con sede en Montreal. Tweets arij como @ arijactually.










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CT., USA.

lunes, 21 de octubre de 2013

LAMPEDUSA

Cualesquiera que sean las coartadas “estructurales”, Europa jamás podrá pretender ser democrática e ilustrada mientras la denegación de auxilio, la selección “negrera”, la financiación de campos de concentración y la criminalización de la simple supervivencia constituyan la normalidad antropológica y jurídica de sus poblaciones y sus leyes.


LAMPEDUSA: PERSEGUIR A LOS VIVOS,
PREMIAR A LOS MUERTOS


Por Santiago Alba Rico *

Si hablamos de la tragedia de Lampedusa, hay poco que añadir a los hipócritas lamentos de las autoridades europeas y a las justísimas denuncias de activistas, organizaciones e inmigrantes. Hace años el teólogo costarricense de origen alemán, Franz Hinkelammert, resumió en dos palabras esta rutinaria abundancia de cadáveres cosechados en mares y desiertos en las fronteras de Occidente: “genocidio estructural”.

Esta idea de “genocidio estructural” implica, por supuesto, una acusación: las estructuras no se imponen solas sino que necesitan decisiones políticas que las mantengan en marcha, decisiones políticas que eventualmente podrían también desactivarlas. Cuando una estructura es incompatible en su raíz con la Declaración de los DDHH y la más elemental dignidad humana, las decisiones que se toman para mantenerla viva adquieren un aura necesariamente truculenta, un aire de lúdica crueldad infantil, la forma de un gran bostezo nihilista. Supongo que a Barroso y Letta no les habrá gustado ser recibidos en Lampedusa al grito de “asesinos”. No se sienten “asesinos” y probablemente les produce horror sincero la pila de cadáveres acumulados a sus pies. Pero tienen que tragarse los insultos y los remordimientos de conciencia y responder de manera responsable a sus compromisos con la “estructura”, de los que en alguna medida dependen también los votos de sus electores.

Lo cierto es que las medidas tomadas por la UE y el gobierno italiano convierten a nuestros gobernantes en una especie de imaginativos diseñadores de yincanas infantiles o, mejor, de trepidantes concursos de televisión. No seamos más piadosos que ellos. Aumentar el presupuesto para los CIEs, reforzar la vigilancia en el Mediterráneo y conceder la nacionalidad a los muertos -mientras se sigue persiguiendo a los supervivientes- nos conviene y es además divertido, pues transforma los desplazamientos migratorios en el más caro deporte de riesgo del mundo: pagad miles de euros por la inscripción, oh jóvenes aventureros, y lanzaos una y otra vez al mar sorteando tempestades y patrulleras; si tocáis tierra vivos, os devolveremos, como en el juego de la oca, al punto de partida, os encerraremos, como en el juego de la oca, en prisión u os obligaremos a trabajos forzados clandestinos, como en el juego de la oca, expuestos a toda clase de abusos y desprecios. ¿Y no se puede ganar? ¿Cómo se gana en este concurso? Muriéndose. Si morís en nuestras playas, jóvenes aventureros, un dulce manto de piedad universal cubrirá vuestros cuerpos y recibiréis además el gran premio, el sueño finalmente cumplido, la gran ambición de vuestra vida por fin satisfecha: la nacionalidad italiana.

Este juego macabro tiene que ver obviamente con la “estructura”. Tiene que ver, como dice Eduardo Romero citando a Marx, con nuestro “deseo apasionado de trabajo más barato y servil” -una selección “negrera”- y con nuestro escaso respeto por las fronteras ajenas: intervención económica en naciones saqueadas, acuerdos con dictadores y violación física de la soberanía territorial. Una buena parte de las víctimas de Lampedusa, por ejemplo, procedían de Somalia, en cuyas aguas nuestros barcos europeos depositan desechos contaminantes y roban el atún para nuestras mesas. No olvidemos que mientras decenas de somalíes morían ahogados en las costas italianas, un tribunal español juzgaba a algunos expescadores de ese expaís africano por “piratería”.

Pero esta idea de premiar a los muertos con la nacionalidad póstuma -mientras se castiga a los vivos por haber sobrevivido- entraña una declaración de guerra y un malentendido racista. A estos jóvenes aventureros que creen en la libertad de movimiento y en el derecho a una vida mejor se les está diciendo que sólo serán aceptados e integrados en Europa una vez muertos, como cadáveres hinchados por el agua, y sólo si mueren a la vista de todos y en número suficiente como para no poder ocultarlos bajo las alfombras. Os queremos muertos. O parafraseando un viejo dicho: el único inmigrante bueno, el único inmigrante asimilable es el inmigrante muerto.

Al mismo tiempo, el premio de la nacionalidad póstuma es un acto de propaganda racista, que presupone e induce la ilusión de que los somalíes, eritreos y sirios naufragados en Lampedusa quieren ser italianos. En un momento en el que cada vez hay más italianos -y españoles- que no quieren ser italianos -o españoles- y que abandonan a la fuerza su país, los muertos de Lampedusa, vencedores de esta yincana nihilista, iluminan una falsa Italia (o España) deseable, apetecible, rica y democrática, a cuyas bondades aspirarían millones de personas en todo el mundo.

Es mentira: no quieren ser italianos (o españoles). Uno de los periodistas a los que más admiro, el italiano Gabriele del Grande, lleva años numerando y, sobre todo, nombrando las víctimas de este “genocidio estructural”. Mamadou va a morir es el título elocuente de uno de sus libros. Pues bien, Del Grande recordaba tras la masacre de Lampedusa algunos datos elementales: que la mayor parte de los inmigrantes no entran por mar, que muchos de ellos han intentado entrar antes por la vía legal, que son ya muchos más los que salen que los que entran y que, en efecto, la única forma de pararlos es matarlos (en origen, en camino o en destino). Y se lamentaba con amargura del papel de los medios de comunicación, que los tratan, al igual que los políticos, como meros “objetos” de un debate o de una imagen, de manera que “los verdaderos protagonistas”, los inmigrantes vivos y los inmigrantes muertos, no tienen nunca voz ni nombre ni razones. Del Grande, que ha viajado y compartido con ellos los trabajos y los placeres, describe esta insistencia de tantos africanos en atravesar nuestras fronteras como “el mayor movimiento de desobediencia civil contra las leyes europeas” y considera que “si vuelve algún día la paz al Mediterráneo y hay libre circulación, los muertos de hoy se convertirán en héroes del mañana y se escribirán novelas y se harán películas sobre ellos y su coraje”.

No quieren ser italianos ni españoles ni griegos. Conservan sus vínculos afectivos y culturales y con mucho orgullo, como lo demuestran las remesas mandadas a los países de origen (o el hecho de que sean las familias las que ahorran el dinero que permitirá al más joven y valiente de sus miembros pagar al mafioso local y embarcarse hacia Europa). No quieren ser italianos ni españoles ni griegos, aunque sí quieren tener algunos de los derechos que los italianos y españoles y griegos están a punto de perder. Reclaman el derecho a ir y venir y el derecho a quedarse en sus casas: a viajar y a no viajar, a trabajar, a correr aventuras, a conocer otros lugares, a amar otra gente y a su propia gente. No son distintos de nosotros y, si a veces tienen una vida mucho más difícil, también son más valerosos, más “emprendedores”, más vitales, más hábiles y menos cínicos. Puede que haya buenas razones -económicas y ecológicas- para limitar los desplazamientos, pero entonces habrá que empezar por las mercancías y los turistas: se mueven mucho más los europeos que los africanos y con un coste mucho más alto. Y en todo caso, el derecho universal al movimiento, que implica también el derecho a no moverse y el derecho a regresar, no puede aplicarse selectivamente con criterios étnicos, raciales o culturales, y menos imponerse o prohibirse por la fuerza. Cualesquiera que sean las coartadas “estructurales”, Europa jamás podrá pretender ser democrática e ilustrada mientras la denegación de auxilio, la selección “negrera”, la financiación de campos de concentración y la criminalización de la simple supervivencia constituyan la normalidad antropológica y jurídica de sus poblaciones y sus leyes.

El Mediterráneo une las costas y separa a sus habitantes. No nos dejemos engañar por la trágica imagen de esta grieta llena de agua y de muertos; ni por la dirección de los flujos humanos. El norte y el sur del Mediterráneo cada vez se parecen más. Mientras tenemos la impresión de que ellos vienen hacia nosotros, en realidad nosotros estamos yendo hacia ellos. Muy deprisa. Y convendría que, de un lado y de otro, encontrásemos juntos alguna solución, y nos volvamos por propia voluntad un poco africanos, antes de que nuestros gobiernos empiecen a aplicar las leyes de extranjería -como ya empieza a ocurrir- a sus propios ciudadanos. Extranjeros, terroristas, pobres, enfermos, España -e Italia y Grecia- se están llenando de españoles póstumos; es decir, de españoles virtualmente muertos.


(*) Santiago Alba Rico es filósofo y escritor.








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CT., USA.

domingo, 20 de octubre de 2013

EL TRI HA SIDO SALVADO

Y es que esta vez en el marco de las eliminatorias del área de CONCACAF, cuando todo parecía indicar que el seleccionado mexicano de futbol se quedaba fuera del bendito mundial de la estupidización colectiva, guiado por la mano divina del Sumo Creador, surge en el clímax de la agonía del desastre total, de la muerte misma, la presencia del raudo llanero solitario para salvar de la hecatombe futbolística a su pobre vecino del sur.


EL TRI HA SIDO SALVADO POR
LA DIVINA PROVIDENCIA


Ahora que México con la pequeña ayuda de los Estados Unidos se ha salvado (solo por ahorita) de la eliminación del próximo mundial de futbol en Brasil 2014, quizás valdría la ocurrencia de alterar un poco lo dicho por el presidente Porfirio Díaz (¡830-1915): “Pobre México, tan cerca de los Estados Unidos y tan lejos de Dios” y que ha marcado la penosa y frustrante relación de este país con el mero mandamás del norte, por “Afortunado México, tan cerca de los Estados Unidos y de Dios”. Y es que esta vez en el marco de las eliminatorias del área de CONCACAF, cuando todo parecía indicar que el seleccionado mexicano de futbol se quedaba fuera del bendito mundial de la estupidización colectiva, guiado por la mano divina del Sumo Creador, surge en el clímax de la agonía del desastre total, de la muerte misma, la presencia del raudo llanero solitario para salvar de la hecatombe futbolística a su pobre vecino del sur. El goleador del afamado Manchester británico que solo frente al marco infantilmente se maniató -por algo Sir Alex Ferguson no lo ponía de titular- no pudo contener su gratitud ante el favor del “pinche gabacho”. Los rezos de los devotos a la Santísima funcionaron y su vecino del norte que aunque lo despojó de gran parte de su territorio y lo ha clavado con el TLC, el Plan Mérida y está casi por arrebatarles a PEMEX, les demostró que después de todo, ellos pueden ser bondadosos y heroicos cuando se les presenta la ocasión. Pero la ayudita es apenas eso, porque la próxima vez cuando diriman con los neozelandeses uno de los últimos boletos,  con sabor a premio de consolación, estarán solos y el USA National Soccer Team no podrá anotar los goles por ellos. Y, ¡como México no hay dos!, apenas salvado de la hecatombe ya algunos buenos mexicanos le auguraban a los de Nueva Zelanda un baile del Tri.

Antes de la debacle, todo el mundo, entre dirigentes, técnicos, jugadores, comentaristas y el público en general, concluía con mucha seguridad, que las eliminatorias del aérea de CONCACAF, la más débil de todas las regiones del mundo, sería un paseo para el gallardo Tri que recién regresaba con la medalla del oro olímpico desde Londres. Ciertamente, opinaban los especialistas con un tono de simulada arrogancia, los demás países de la región han progresado pero… todavía no están en condiciones de retar la superioridad del futbol mexicano. Aseguraban que el Tri calificaría en primer lugar, luego vendrían Estados Unidos y Costa Rica y el repechaje se lo disputarían los restantes. Pero toda esta gente olvidó que los pronósticos, las muchas de las veces, se desmoronan ante la realidad y, esto es lo que precisamente sucedió desde un inicio con las triunfalistas y arrogantes presunciones de los “sabelotodo” a sueldo de los grandes negocios que manejan y se benefician del futbol mexicano, y quienes dicho sea de paso, han colaborado a falsificar la imagen de un futbol que está muy lejos de ser lo grande que dicen que es.

Y la realidad resultó, como la tortilla que siempre se voltea, que el seleccionado mexicano terminó agonizante al borde del abismo y por ratos exactamente allí, completamente eliminado, impotente, incapaz de mostrar su grandeza, esa que surge, que se manifiesta, en los momentos más apremiantes. No se pudo (¿o sí?), el futbol mexicano mostró su actual nivel de mediocridad, ya nadie le teme, le juegan de tú a tú y en esta ocasión sus rivales fueron superiores. Las excusas salen sobrando y los pronunciamientos de incredulidad expresados ante la inminencia del fracaso no hacen más que ofuscar la realidad y seguir alimentado el mito de la grandeza de un deporte, que como dijera uno de los pocos sensatos comentaristas, sus “dirigentes” le han arrebatado su esencia puramente deportiva para convertirlo en un componente económico. En las previas al último partido del Tri, por la televisión se difundía la preocupación que existía sobre el impacto económico negativo que generaría la no asistencia de la selección de futbol al mundial de Brasil.

Fue necesario llegar a estas instancias para desnudar la triste realidad de un país que impotente ante el avasallamiento que en todos los órdenes le ha impuesto su poderoso vecino del norte, no ha tenido más remedio que refugiarse en el futbol, como el último reducto de su nacionalismo. Basta darle una mirada a las programaciones de las televisoras hispanas aquí en los Estados Unidos para darse cuenta de la dimensión del fenómeno. Según los comerciales que se difunden en cada pausa de las programaciones regulares, no hay otra cosa que mejor identifique el ser mexicano que el futbol, supuestas estrellas que brillan o brillaron en el extranjero, banderas, charros y caras pintadas con los colores del glorioso Tri (no el de Lora, por supuesto) ayudan a acendrar esa creencia en la mente de muchas personas. Claro, que el  mensaje subliminal de toda esta propaganda publicitaria es que, primero, hay que consumir el producto que se anuncia para luego sentirse todo un mexicano orgulloso de las extraordinarias hazañas de su selección nacional de futbol. Así tenemos entonces que, publicidad comercial y futbol se conjugan en un poderoso coctel que crea falsas expectativas e ilusiones de un falso nacionalismo que solo conviene y beneficia a los grandes intereses económicos que dominan al futbol mexicano.

Es esa misma abrumadora publicidad, con la complicidad de un sin número de “expertos” en cuestiones futboleras, la que se encargado de construir la imagen de un futbol nacional de primer nivel, de potencia futbolera con “káiseres” y “principitos” fabricados, que está lista para campeonar en cualquier torneo de relevancia internacional y en cualquier momento. A veces uno con tanto bombardeo publicitario llega hasta creer que México es en verdad, el campeón del mundo. Pero la realidad es otra y muy distinta, como recién ha quedado demostrado.
A la larga hubiese sido preferible la eliminación, no tanto por la pobreza futbolística exhibida por el onceno mexicano, sino más bien, para que el público mexicano se dé cuenta, sin tanto apasionamiento, de que se trata de tan solo un deporte en el que como cualquier otro se gana y se pierde y de que si los rivales les superan es porque en esas ocasiones y circunstancias simple y sencillamente, demostraron estar en mejores condiciones. Pero también, debería servir como una lección a la arrogancia y a la falsa creencia de que un deporte, como el futbol, es la máxima expresión del ser mexicano.


México es una nación con una gran historia, cuna de grandes civilizaciones, de personajes y de eventos de gran trascendencia histórica y de una extraordinaria riqueza cultural que lo destacan a nivel latinoamericano y mundial. No se puede permitir que tanta historia forjadora de la identidad de todo un pueblo, sea reemplazada por los intereses de los grupos que representan el poder económico dominante  quienes, haciendo uso del futbol al como instrumento de control social, le han infundido al público un falso sentido de nacionalismo y hegemonía que denigra y menosprecia a sus rivales. El futbol como expresión cultural de los pueblos es muy importante ya que la práctica de lo que debe ser un noble deporte, contribuye a forjar relaciones de mutua amistad y respeto con otros grupos sociales, pero de ahí a que se le considere como el máximo exponente del patriotismo, y de la identidad de un pueblo, desviando la atención de los acuciantes problemas que aquejan al país, es síntoma de que algo anda muy mal, pero muy mal.










Publicado por LaQnadlSol
CT., USA. 

sábado, 19 de octubre de 2013

NIÑOS ROBOTIZADOS


Preocupan los niños robotizados que pasan horas divirtiéndose con la violencia virtual, y quienes además de la escuela, tienen la agenda llena, con cursos de idiomas, natación, etc., sin tiempo para jugar con otros niños y de ese modo sin posibilidad de educarse en los códigos de sociabilidad, como saber reconocer sus propios límites y respetar el derecho de los otros.


NIÑOS ROBOTIZADOS


Por Frei Betto

Todos hemos visto cómo una niña da de beber a una muñeca, aunque ella sepa perfectamente que las muñecas no beben, igual que los niños conversan con los perros como si éstos fueran capaces de responder en el mismo lenguaje.

Es imprescindible para nuestra salud síquica disfrutar al máximo, en la infancia, nuestro universo onírico. Aunque las muñecas no beban el jugo que les ofrecemos, ni los perros puedan entablar diálogo con una persona, ésta atribuye a la muñeca y al animal estados emocionales propios de los seres humanos.

Todo niño es un actor/actriz, capaz de desempeñar múltiples papeles. La niña es madre, hermana, abuela, profesora y médica de la muñeca. Se da interacción entre las dos. La muñeca, gracias a la proyección onírica de la niña, responde, llora, come, bebe y defeca.

La fantasía es el recurso mimético que permite al niño trasladar, a su manera, el universo de los adultos a su mundo y, al mismo tiempo, es el complemento de la sabiduría infantil, proveedora de sentido y animación al que, para los ojos adultos, carece de sentido y permanece inanimado.

El niño, montado en la punta de una escoba, se siente intrépido en su caballo. Dele un caballo de juguete, con arreos y melena, y es probable que a los pocos días abandone el regalo para volver a su escoba, que dialoga con su imaginación. Vaciar la infancia de todo cuanto tiene de propio, como actividades lúdicas, jugar al aro, al escondite, y reunirse con sus amiguitos, es esencial para un futuro saludable cuando sea adulto.

Sin embargo hoy día esa exigencia se vuelve más difícil. La calle se ha vuelto peligrosa, amenazada por la violencia y el tráfico. Los niños quedan encerrados en casa, confinados en apartamentos, dedicados a los juegos electrónicos, la tv e internet.

En la misa del domingo vi a dos niños compartiendo un smartphone, mientras sus padres participaban en la liturgia. Estuvieron todo el tiempo atentos al hombre araña arrasando a sus adversarios.

¿Qué se va a esperar de un adulto que de niño se divertía con la violencia virtual y pasaba horas practicando asesinatos mediante los muñequitos electrónicos? ¿Y de una niña que a los 4-5 años se maquilla como una mujer adulta, habla como adulta, manifiesta deseos de adulta, padeciendo la esquizofrenia de ser biológicamente infantil y sicológicamente ‘adulta’?

La pubertad, momento crítico para todos nosotros, es más angustiante para esta generación que no exprimió su potencial de fantasías. El miedo a lo real es más acentuado, igual que la dependencia familiar en que viven muchos jóvenes de entre 25 y 30 años, al abrigo del hogar paterno.

Esa inseguridad frente a lo real es la puerta de entrada para la vulnerabilidad ante las drogas. El traficante, merced a una perversa intuición profesional, ofrece gratis su mercancía a los adolescentes, como si les advirtiese: “Tú ya no puedes soñar con tu propia cabeza. Pero no temas, hay otro modo de huir de la realidad y de ´viajar’ legalmente. Sólo que ahora dependes de la química. Experiméntalo”.

Me preocupan también los niños robotizados que, además de la escuela, tienen la agenda llena, con cursos de idiomas, natación, etc., sin tiempo para jugar con otros niños y de ese modo sin posibilidad de educarse en los códigos de sociabilidad, como saber reconocer sus propios límites y respetar el derecho de los otros.

Quizás esa robotización explique un fenómeno tan común en las grandes ciudades: adolescentes y jóvenes que, en el bus o en el metro, se hacen los ciegos al ver de pie a personas de edad, deficientes físicos o mujeres embarazadas, y permanezcan sentados tranquilamente, burlándose de la más elemental educación.




El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 56 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.








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CT., USA.

viernes, 18 de octubre de 2013

GUATEMALA EN EL OLVIDO

Aunque perdida en la memoria de nuestras sociedades y en las crónicas de los medios de comunicación, hoy Guatemala vive en una situación neocolonial que hace que la mayoría de sus pueblos sufran los caprichos y avatares de los intereses de las transnacionales y de los mercados, además de los de una mínima élite guatemalteca dominante (apenas una veintena de familias). Este país centroamericano está abierto al expolio más absoluto e inconsulto, con una violación permanente de los derechos humanos individuales y colectivos reconocidos por la comunidad mundial y ratificados por los sucesivos gobiernos de ese país.


GUATEMALA EN EL OLVIDO


Por Jesús González Pazos

Los años 80 del siglo pasado se podrían calificar como los años de la solidaridad con Guatemala; la década de los 90 como la de la cooperación internacional con ese país centroamericano. Sin embargo, a partir de la entrada en el nuevo siglo, posiblemente la palabra que mejor define la relación mundial con Guatemala es el olvido. En torno a la firma de los Acuerdos de Paz (1996) se desató un interés bienintencionado, o no, por respaldar el proceso de paz. Pero, el paso del tiempo y el incumplimiento reiterado por parte de los sucesivos gobiernos guatemaltecos de los mencionados acuerdos no tuvo otra respuesta de la comunidad internacional que el olvido y la indiferencia absoluta hacia las condiciones políticas y sociales de los pueblos maya, xinca, garífuna y mestizo, aquellos que verdaderamente sufrieron el genocidio que supuso la guerra abierta por el estado de Guatemala contra su población.

Hoy Guatemala, aunque perdida en la memoria de nuestras sociedades y en las crónicas de los medios de comunicación, vive en una situación neocolonial que hace que la mayoría de sus pueblos sufran los caprichos y avatares de los intereses de las transnacionales y de los mercados, además de los de una mínima élite guatemalteca dominante (apenas una veintena de familias). Este país centroamericano está abierto Hoy Guatemala, aunque perdida en la memoria de nuestras sociedades y en las crónicas de los medios de comunicación, vive en una situación neocolonial que hace que la mayoría de sus pueblos sufran los caprichos al expolio más absoluto e inconsulto, con una violación permanente de los derechos humanos individuales y colectivos reconocidos por la comunidad mundial y ratificados por los sucesivos gobiernos de ese país.

Pero es que la historia de Guatemala es, en gran medida, la crónica de un estado-nación nunca acabado, nunca construido, pese a que hace casi 200 años que se produjo la teórica independencia de la metrópoli colonizadora. En realidad, y como en otros muchos países del continente, el proceso que se abrió en esos años es el que se puede denominar como de colonialismo interno. La nueva élite política y económica criolla sustituyó a la vieja de corte colonial; sin embargo, las estructuras políticas, sociales, económicas y culturales se mantuvieron sin cambios reales. Las grandes mayorías, generalmente indígenas, permanecieron en la marginación y la explotación como mano de obra barata al servicio de los nuevos poderes.

El nuevo estado-nación se erigió sobre los elementos básicos y fundamentales de la colonia: el racismo, la discriminación y la exclusión contra los pueblos maya, xinca, garífuna y gran parte también contra la población mestiza. Y hoy, en pleno siglo XXI, esta situación persiste, hundida y enraizada en las estructuras centrales de este país. Durante los 36 años del denominado conflicto armado interno esto quedó ampliamente demostrado. En realidad, y tal y como recientemente se verificó en el juicio contra el ex-dictador, general Efraín Ríos Montt (1982-83), lo que se produjo en esos años contra el pueblo maya fue un genocidio. Más de 250.000 muertes, un millón de personas desplazadas de sus territorios, 250.000 refugiadas en el exterior, más de 400 aldeas mayas arrasadas y masacradas hablan claramente de la política que practicó el ejército guatemalteco durante el conflicto armado.

Y como se ha señalado anteriormente, la firma de los Acuerdos de Paz no acabó con esta situación de discriminación. Hoy estos pueblos sostienen que siguen inmersos en un proceso de genocidio que se traduce en la libre disposición de sus territorios por parte de las transnacionales mineras, petroleras e hidroeléctricas principalmente. Los reconocimientos de los derechos de estos pueblos (22 de ascendencia maya, más el pueblo xinca y el garífuna) para definir su vida, sus modelos de existencia, el manejo de sus territorios, en definitiva el derecho a una vida digna, son desconocidos en el día a día y de forma cada vez más sistemática. Los mencionados derechos figuran en los Acuerdos de Paz, pero también en la propia constitución del estado y en convenios y tratados internacionales como el 169 de la OIT (1989) o la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas (2007).

Un ejemplo sintomático de esta continua violación de derechos hace referencia directa al de consulta y reconocimiento de la organización social y política propia. En los últimos años, ante el incumplimiento de los gobiernos de la obligación de consultar a los pueblos ante un hecho, proyecto o proceso que les afecte directa o indirectamente (Convenio 169-OIT), y ante el aluvión de concesiones a transnacionales para la explotación, uso y abuso sobre sus territorios, se han realizado de forma autónoma 72 consultas comunitarias. Éstas han mantenido los procedimientos tradicionales de las comunidades y en todas ha habido una supervisión nacional y, en muchos casos, internacional validando estos procesos como transparentes y adscritos al derecho reconocido por el ya citado Convenio 169. Se buscaba el posicionamiento libre, participativo y democrático de la población ante una agresión a sus territorios, realizada por las transnacionales (españolas en determinados casos) mineras y/o hidroeléctricas con el respaldo pleno del gobierno. Los resultados, abrumadoramente mayoritarios a favor de la defensa y respeto a los territorios, se han trasladado al congreso de la república, quien sistemáticamente los ha ignorado. Obviamente, para esta institución y para el gobierno de turno tiene más valor el interés económico de cualquiera de estas empresas que el pensamiento, deseos y posicionamiento de la población. Se ignoran así los derechos políticos de participación, de consulta, de organización y otro largo número de derechos individuales y colectivos. Por el contrario, se protegen abiertamente los intereses de las transnacionales y, además, se criminaliza la protesta y resistencia como respuesta a las continuas violaciones de derechos. Esto último alcanzando en los últimos años los más graves niveles como reflejan las detenciones de líderes y lideresas, los asesinatos selectivos, amenazas de violencia sexual contra las mujeres, declaraciones de estados de sitio y recientemente casos de masacres: Totonicapán hace un año, y hace unas semanas San José Nacahuil, con 11 muertos y 15 heridos por un ametrallamiento indiscriminado sobre la población; u ocupaciones y represión generalizada como el caso en estos días de la comunidad de Barillas, en lucha permanente contra la transnacional española Econer-Hidralia.

Toda esta situación actual y el previo proceso histórico es lo que permite afirmar que el colonialismo interno en Guatemala sigue siendo una triste y dura realidad. Las bases de discriminación y marginación, de empobrecimiento y explotación, de exclusión y racismo, siguen operando como pilares fundamentales del país, constituyendo la política del estado y de las clases oligarcas.

Pero esta situación es cambiable, es transformable. La organización comunitaria en torno a las consultas ha supuesto que esta población pueda romper el silencio al que estaba condenada, desde los años más oscuros del genocidio. Estas consultas han propiciado procesos amplios de reflexión, de análisis, de debates y de expresión de sentimientos por parte de los pueblos maya y xinca, que hacía demasiados años que habían sido condenados al destierro, al olvido en la creencia interiorizada de que esos eran derechos solo para los pudientes y no para los empobrecidos, no para los eternamente relegados por el colonialismo. Otro hecho que ha incidido en esta ruptura de reclusión y parálisis ha sido el proceso de enjuiciamiento del general Ríos Montt. Nunca se imaginó que esto pudiera darse: el proceso y condena contra un genocida vivo. Sin embargo, fue la valentía de las mujeres ixiles la que abrió esta puerta para denunciar lo ocurrido durante la política de tierra arrasada que practicó el ejército. Por cierto, en aquel momento, el hoy presidente de Guatemala Otto Pérez Molina era oficial en el territorio ixil, teniendo la responsabilidad sobre varias de las masacres acaecidas en esa área. El juicio celebrado en 2013 en el que se denunciaron y probaron los hechos ha llevado a la condena del ex-dictador a 80 años de prisión por genocidio y delitos contra los deberes de humanidad. Cierto es que posteriormente las presiones ejercidas por los oscuros poderes de siempre llevaron al alto tribunal a desconocer el juicio y ahora éste deberá repetirse. Sin embargo, esto no ha hecho sino poner en evidencia una vez más los ocultos intereses de la clase dominante, económica, política y militar y el carácter no democrático y racista del estado guatemalteco. Y, ocurra lo que ocurra, el juicio ya ha sido una victoria para los pueblos de Guatemala.

Todo esto es lo que la comunidad internacional sigue ignorando y/o mantiene en el olvido, con el fin de que los intereses económicos sigan gozando de inmejorables condiciones para la explotación de los recursos naturales y humanos en el marco de la doctrina neoliberal y neocolonial. Por eso, por la justicia y la solidaridad internacional como compromiso ético y político es por lo que corresponde ahora acabar ya con el olvido y recuperar la memoria y la responsabilidad internacional para la dignidad de la vida de todos los hombres y mujeres, de todos los pueblos de Guatemala.




Jesús González Pazos. Miembro de Mugarik Gabe y de la CODPI (Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas)








Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

jueves, 17 de octubre de 2013

LA ALIANZA SAUDÍ-ISRAELÍ

Con un informe de los medios de comunicación sobre una reunión secreta en Jerusalén y la referencia indirecta del primer ministro israelí Netanyahu, en su discurso ante la ONU, la distensión entre Israel y Arabia Saudita está emergiendo lentamente de las sombras. Pero esta poderosa colaboración podría significar un problema para la diplomacia de EE.UU. en el Medio Oriente.


SALE A RELUCIR ALIANZA SAUDÍ-ISRAELÍ


Por Robert Parry

El 29 de agosto, cuando publiqué el  artículo titulado “The Saudi-Israeli Superpower", que describe el surgimiento de una extraña alianza entre estos dos enemigos tradicionales, la historia fue recibida con escepticismo en algunos sectores. Pero, cada vez más, esta alianza secreta se hace pública.

El 2 de octubre, Chanel 2 TV de Israel reportó que altos funcionarios  de seguridad israelíes se reunieron en Jerusalén con sus contrapartes de un estado del Golfo, se cree que fue el príncipe Bandar bin Sultan, ex embajador saudí en Estados Unidos y ahora jefe de la inteligencia de ese país.

Y, un día antes de ese reporte de la televisión, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hizo alusión a la nueva relación en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se dedicó en gran parte a vilipendiar a Irán por su programa nuclear y amenazar con una acción militar unilateral de Israel.

En medio de la belicosidad, Netanyahu dejo caer una pista, en gran parte olvidada, de las cambiantes relaciones de poder en el Medio Oriente, diciendo: "El peligro de un Irán con armas nucleares y el surgimiento de otras amenazas en nuestra región han llevado a muchos de nuestros vecinos árabes a reconocer, finalmente reconocer, que Israel no es su enemigo. Y esto nos da la oportunidad de superar las históricas animosidades y construir nuevas relaciones, nuevas amistades, nuevas esperanzas”.

Además de la animosidad que Arabia Saudita e Israel comparten hacia Irán, la creciente colaboración que se ha forjado  tras bambalinas también gira en torno a intereses comunes, como en el apoyo al golpe de Estado militar en Egipto, que removió del poder al presidente electo de la Hermandad Musulmana, Mohamed Morsi, y en tratar de derrocar al régimen de Assad en Siria.

A mediados de septiembre, el embajador de Israel en los Estados Unidos, Michael Oren, incluso abrazó la estrategia de Arabia Saudita en Siria, cuando anunció que Israel preferiría que los yihadistas respaldados por los sauditas prevalecieran en Siria, por sobre la continuación del gobierno del presidente Bashar al –Assad respaldado por Irán.

"El mayor peligro para Israel está en el arco estratégico que se extiende desde Teherán a Damasco y Beirut. Y vemos al régimen de Assad como la piedra angular de ese arco", le dijo Oren en una entrevista al Jerusalem Post. “Siempre quisimos que Bashar Assad se fuera, siempre preferimos a los chicos malos que no están siendo respaldados por Irán, a aquellos chicos malos que están siendo respaldados por Irán".

Arabia Saudita, que sigue la forma ultraconservadora wahabí del Islam sunita, comparte la visión estratégica de Israel de que la media luna chiita, que se extiende desde Irán a través de Irak y Siria hasta los bastiones de Hezbolá en el Líbano, debe romperse.

La presencia del mundano Bandar bin Sultan como nuevo jefe de inteligencia de Arabia Saudita sirve ahora para promover aún más la distensión entre Arabia Saudita e Israel. Bandar, como el ex embajador saudí en Estados Unidos, que trabajó en estrecha colaboración con la administración neoconservadora de George W. Bush, no comparte el crudo antisemitismo y la antipatía visceral que antes tuvieron hacia Israel algunos dirigentes saudíes. Es un jugador inteligente que entiende el tablero de ajedrez de la geopolítica global.

Fuerzas complementarias

La emergente alianza saudí-israelí, también refleja el reconocimiento de que los dos países tienen en el "poder blando" fuerzas complementarias que, cuando se combinan, podrían crear una nueva superpotencia en el Medio Oriente y posiblemente en el mundo. Mientras que los israelíes son maestros de la propaganda y la presión política (especialmente en los Estados Unidos), Arabia Saudita puede tirar de los hilos a través de su extraordinario acceso al petróleo y dinero.

Israel y Arabia Saudita demostraron cómo su nuevo enfoque de equipo funcionaba cuando apoyaron a los militares egipcios en su sangriento golpe de estado contra el gobierno electo de Morsi en Egipto. Mientras que Arabia Saudita aseguró al régimen golpista de un flujo constante de dinero y de petróleo, los israelíes se fueron a trabajar a través de su lobby en Washington para asegurarse de que el presidente Barack Obama y el Congreso no declarara el golpe, un golpe de estado, y por lo tanto provocar el corte de la ayuda militar de EEUU...

En otro nivel, Arabia Saudita puede echar mano de sus abundantes sumas de dinero en efectivo para financiar las fuerzas "irregulares", incluyendo a las fuerzas yihadistas conectadas a al-Qaeda, que luego pueden ser desplegadas para atacar a sus adversarios regionales, como Assad en Siria, o incluso para infligir dolor a las tradicionales superpotencias.

De acuerdo a un relato diplomático filtrado de la reunión del 31 de julio en Moscú, Bandar le informó al presidente ruso Vladimir Putin de que Arabia Saudita tiene una fuerte influencia sobre los extremistas chechenos que han llevado a cabo numerosos ataques terroristas contra objetivos rusos y recientemente han sido desplegados para luchar contra el gobierno de Assad en Siria.

En medio de los llamados de Bandar para que Rusia cooperara con la posición de Arabia Saudita  en Siria, Bandar, supuestamente habría ofrecido garantías de protección contra los ataques terroristas chechenos en los Juegos Olímpicos de Invierno del próximo año organizados por Rusia en la ciudad de Sochi. "Te puedo garantizar la protección de los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad de Sochi, en el Mar Negro el próximo año", Bandar habría dicho. "Los grupos chechenos que amenazan la seguridad de los juegos son controlados por nosotros."

Según este relato, Putin respondió: "Sabemos que has apoyado a los grupos terroristas chechenos durante una década. Y ese apoyo, del que has hablado francamente hace un momento, es completamente incompatible con los objetivos comunes de lucha contra el terrorismo global”.

Ética Situacional

Con los años, Bandar ha tratado el tema del "terrorismo" como una especie de ética de la situación, usando el término para desprestigiar movimientos políticos desfavorecidos por la familia real saudí, mientras que a los grupos violentos apoyados por Arabia Saudita se les ha dado el trato de  luchadores por la libertad. Esa técnica retórica ha sido bien perfeccionada desde los días en que Arabia Saudita y la administración Reagan invirtieron miles de millones de dólares en apoyo a los muyahidines afganos y sus aliados yihadistas árabes que combatían a las tropas soviéticas en la década de 1980.

La guerra contra los soviéticos en Afganistán trajo a la prominencia al saudita Osama bin Laden y a los terroristas que más tarde se consolidaron bajo la marca global, al-Qaeda. En la década de 1980, estos yihadistas itinerantes fueron aclamados como luchadores por la libertad y valientes defensores del Islam, pero, en la década de 1990, comenzaron a hacer blanco de ataques terroristas a los Estados Unidos.

Luego, el 11 de septiembre de 2001, 19 miembros de al-Qaeda -15 identificados como ciudadanos saudíes- secuestraron cuatro aviones comerciales de Estados Unidos y los utilizaron para infligir unas 3.000 muertes en Nueva York, en el Pentágono y en un campo en Pennsylvania. En ese momento, Bandar era el embajador saudí en Washington y estaba tan cerca de la familia Bush, que llegó a recibir el apodo de "Bandar Bush".

Bandar estaba también muy cerca de la familia Bin Laden. Después de los ataques del 9/11, Bandar reconoció haber conocido a Osama bin Laden en el contexto de bin Laden agradeciéndole a Bandar por su ayuda en la financiación del proyecto de la jihad afgana. "No me impresionó, para ser honesto con ustedes", le dijo Bandar a Larry King de CNN sobre bin Laden. "Pensé que era un hombre sencillo y muy tranquilo."

El único segmento del informe de la Comisión del 9/11 en ser tachado fue la parte referente a la supuesta financiación saudí de al-Qaeda.

La amenaza, estilo mafia, de Bandar hacia los juegos de Sochi -una versión de los"lindos Juegos Olímpicos que tienes aquí, sería una vergüenza si algo terrible les sucediera"- fracasó en intimidar a Putin. De hecho, me dijeron que fue la ira de Putin la que alimentó su decisión de intervenir en la crisis siria para evitar la amenaza de una acción militar de EEUU, diseñada para "degradar" al ejército sirio.

Los rebeldes apoyados por Arabia Saudita habían planeado montar una operación que coincidiera con el bombardeo de EEUU, una ofensiva final para derrocar al régimen de Assad- y se pusieron furiosos cuando la diplomacia rusa frenó el ataque de los EEUU.

Como lo muestra la casi intervención directa de EEUU en la guerra civil en Siria, la alianza entre Israel y Arabia Saudita puede ser problemática para los intereses estadounidenses en el Medio Oriente, al tratar de limitar las opciones pacíficas disponibles para el presidente Obama. Por medio de la presión a la clase política de Washington, Arabia Saudita e Israel pueden accionar sobre los diferentes actores que se benefician del tráfico de influencias en los EEUU.
Los multimillonarios petroleros sauditas tienen la capacidad de influenciar en ambas salas de las juntas de Wall Street y las oficinas corporativas de los  gigantes de la energía de Texas, mientras que Israel tiene un poder de cabildeo sin precedentes en el Congreso y puede desplegar su red de propagandistas neoconservadores para darle forma a cualquier debate sobre la política exterior de Estados Unidos.

Por lo tanto, la nueva alianza entre Israel y Arabia Saudita puede poner en peligro las estrategias de Estados Unidos y Rusia para la negociación de acuerdos en las crisis de Oriente Medio. Cuando los líderes israelíes y saudíes  dicen que no, es difícil de modelar una estrategia eficaz para hacer frente a la pérdida de la democracia en Egipto, por ejemplo, o continuar las negociaciones para resolver las crisis con Siria e Irán.

El único contrapeso posible y lo suficientemente fuerte como para hacerle frente a esta nueva potencia entre Israel y Arabia Saudita, sería un coordinado y determinado esfuerzo de Estados Unidos y Rusia. De esta manera,  la extraña pareja de Netanyahu y ​​Bandar podría traer como resultado la irónica consecuencia de empujar para que se unan otra extraña pareja, Barack y Vlad.



Traducido del inglés por Marvin Najarro










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