sábado, 23 de febrero de 2013

REAGAN PROMOVIÓ EL GENOCIDIO



El siguiente artículo es la primera parte de un reportaje especial sobre un documento recientemente descubierto el cual revela que el presidente Reagan y su equipo de seguridad nacional en 1981 aprobaron el exterminio tanto de las guerrillas izquierdistas como de su “sus mecanismos de apoyo civil” en Guatemala. El reportaje fue publicado en su totalidad el 21-02-2013 en el website de la revista electrónica Consortiumnews.com por el reportero investigativo Robert Parry quien en 1980 dio la primicia sobre muchas de las historias del escándalo Irán-Contras para Prensa Asociada y la revista Newsweek.





CÓMO REAGAN PROMOVIÓ EL GENOCIDIO

Vernon Walters 

Por Robert Parry

Primera parte

Inmediatamente después de llegar a la presidencia en 1981, el equipo de seguridad nacional del presidente Ronald Reagan acordó suministrar ayuda militar al brutal régimen militar de derecha en Guatemala para perseguir su objetivo no solo de exterminar a las “guerrillas marxistas” sino además de sus “mecanismos de apoyo civil”, todo esto de acuerdo a un reciente documento divulgado por los Archivos Nacionales.

Durante los siguientes años, la asistencia militar de parte de la administración de Reagan ayudó al ejército de Guatemala a hacer exactamente eso, involucrándose en la matanza de unas 100,000personas, incluyendo lo que una comisión de la verdad consideró como genocidio contra los indígenas mayas en el altiplano norteño.

Documentos recientemente descubiertos en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan en Simi Valley, California, también revelan que en los tiempos de Reagan, la Casa Blanca mantuvo contactos con Israel en un complot para evadir las restricciones del congreso sobre equipo militar para los militares de Guatemala.

En 1983, el consejero de seguridad nacional Oliver North (quien más tarde se convirtió en una figura central en el escándalo Irán-Contras) reportó en un memo que Robert Mcfarlane, asistente del asesor de seguridad nacional de Reagan (otra figura clave en el escándalo Irán-Contras) estaba en contactos con Israel sobre cómo hacer entrega de 10 helicópteros  UH-1H a Guatemala para darle mayor movilidad al ejército en su guerra contrainsurgente.

De acuerdo a estos documentos que encontré en la biblioteca Reagan -y otros documentos desclasificados a finales de los años 1990- es muy claro que Reagan y su administración estaban muy bien enterados de la carnicería que estaba teniendo lugar en Guatemala como también en otras partes de Centro América.

La relajada actitud hacia la brutalidad del régimen guatemalteco adquirió forma en la primavera de 1981 cuando el Departamento de Estado de Reagan “informó a nuestras embajadas en América Central que había estado estudiando maneras de restaurar una relación más estrecha de cooperación con Guatemala”, esto de acuerdo al documento “Situation Room Checklist” de la Casa Blanca con fecha 8 de abril de 1981.

El documento añadía: “[Departamento de] Estado cree que han ocurrido varios cambios que podrían hacer a los líderes guatemaltecos más receptivos a una nueva iniciativa de EEUU: los guatemaltecos ven a la nueva administración como más receptiva a sus problemas [y] ellos son menos sospechosos del rol de EEUU en El Salvador”, en donde la administración de Reagan estaba expandiendo el apoyo para otro infame régimen derechista que estaba asesinando a sus oponentes políticos, incluyendo al clero católico.

“[Departamento de] Estado ha concluido que cualquier intento de restablecer un dialogo requerirá inicialmente alguna muestra, sin condiciones, de nuestra buena voluntad. Sin embargo, esto no podría incluir ventas militares las cuales podrían suscitar fuertes críticas del público y del congreso. [Departamento de] Estado tendrá a su cargo poner en práctica una serie de medidas para fomentar la confianza, sin precondiciones, que minimicen los potenciales conflictos con la legislación existente” la que en ese entonces prohibía la asistencia militar a Guatemala a causa de su largo record de criminales violaciones a los derechos humanos.

La llamada “checklist”, (lista de verificación) añadía que el Departamento de Estado “había decidido además que la administración debería interaccionar con el gobierno de Guatemala al más alto nivel en un dialogo sobre nuestras relaciones bilaterales y las iniciativas que conjuntamente podemos tomar para mejorarlas. El secretario [de Estado Alexander] Haig ha designado  al [retirado] general Vernon Walters como su emisario personal para iniciar este proceso con el presidente [Fernando Romeo] Lucas [García].

“Si Lucas está preparado para dar garantías de que tomará las medidas para detener la intervención del gobierno en la matanza indiscriminada de oponentes políticos y de crear un clima que propicie un proceso electoral viable, los EEUU estarían preparados para aprobar inmediatamente algunas ventas militares”.

Pero la palabra clave en ese párrafo era “indiscriminada”. La administración de Reagan manifestó no tener problemas con la muerte de civiles si ellos eran considerados partidarios de la guerrilla quienes habían estado combatiendo contra los gobiernos oligarcas y generales del ejército del país  desde los años 1950, cuando la CIA organizó el derrocamiento del gobierno reformista de Guatemala presidido por el presidente Jacobo Árbenz.

Perdonar a los “no politizados”

La distinción fue dejada en claro en los Talking Points” (puntos a discutir) que Walters discutiría en una reunión cara a cara con Lucas y sus asesores de más alto rango.  De acuerdo a como habían sido editados dentro de la Casa Blanca en abril de1981 los Taking Points decían: “El presidente y el secretario Haig me han designado como [su] emisario personal para discutir relaciones bilaterales de una manera urgente.

“Ambos, el presidente y el secretario reconocen que su país está enfrentado en una guerra con las guerrillas marxistas. Estamos profundamente preocupados a cerca del apoyo externo que recibe la subversión marxista en Guatemala y en otros países de la región. Como ustedes se habrán enterado, nosotros ya hemos dado los pasos necesarios para asistir a Honduras y a El Salvador a resistir esta agresión.

“El secretario me ha enviado aquí para ver si podemos encontrar una manera de proveer asistencia material a su gobierno. … Nosotros hemos minimizado las declaraciones negativas hechas públicas por funcionarios de EEUU sobre la situación en Guatemala. … Hemos hecho arreglos con el Departamento de Comercio para que tome los pasos que permitirán la venta de camiones militares y jeeps por valor de $3 millones al ejército de Guatemala. …

“Con su concurrencia, nosotros proponemos proveerles a ustedes y a cualquiera de los oficiales que ustedes quieran designar un resumen de inteligencia sobre los acontecimientos regionales desde nuestra perspectiva. Nuestro deseo, sin embargo, es ir sustancialmente más allá de los pasos que acabo de delinear. Nosotros deseamos restablecer nuestra tradicional relación de suministro militar y entrenamiento tan pronto como sea posible. 

“Como ambos estamos conscientes, esto todavía no ha sido factible a causa de nuestros impedimentos políticos y legales relacionados con el uso por parte de algunos elementos de sus fuerzas de seguridad de la matanza deliberada e indiscriminada de personas no envueltas con las fuerzas de la guerrilla o de sus mecanismos de apoyo civil. No me estoy refiriendo aquí al lamentable aunque inevitable hecho de la muerte de inocentes a través del error en situaciones de combate, sino lo que parece ser para nosotros, es un calculado uso del terror para inmovilizar a las personas no politizadas o a potenciales oponentes. …

“Si usted me puede garantizar que usted tomará las medidas para detener el involucramiento oficial en la muerte de personas no envueltas con las fuerzas de la guerrilla o con su mecanismos de apoyo civil … nosotros estaremos en una posición mucho más fuerte para defender exitosamente ante el congreso la decisión  para comenzar a reanudar nuestra relación de suministro militar con su gobierno”.

En otras palabras, aunque los “talking points” fueron estructurados como una apelación para reducir la matanza “indiscriminada” de la “gente no politizada”, ellos equivalían a una aceptación de las tácticas de tierra arrasada en contra de la gente envuelta con la guerrilla y su “mecanismo de apoyo civil”. La manera como se desarrolló en Guatemala -al igual que en El Salvador- fue la masacre de campesinos en regiones consideradas afines a los insurgentes izquierdistas.

Los cables sobre las masacres

Como queda reflejado en los “Talking Points” y como también es confirmado por otros documentos de ese mismo periodo de tiempo, la administración de Reagan estaba muy al tanto de las masacres de civiles guatemaltecos ejecutadas por los militares del país.

De acuerdo a un cable “secreto” de abril de 1981 -y desclasificado en la década de los 90- la CIA confirmaba las masacres del gobierno de Guatemala en el momento en que Reagan estaba maniobrando para relajar la prohibición de la ayuda militar a Guatemala. En abril 17, 1981, un cable de la CIA describía una masacre del ejército en Cocob, cerca de Nebaj en el territorio indígena Ixil, porque se creía que la población apoyaba a los guerrilleros izquierdista.

Una fuente de la CIA reportó que “la población parecía apoyar totalmente a la guerrilla” y “los soldados fueron forzado a disparar a todo lo que se movía”. El cable de la CIA añadía que “las autoridades guatemaltecas admitieron que ‘muchos civiles’ habían muerto en Cocob, sin duda que muchos de ellos no eran combatientes”. (Muchos de los documentos sobre Guatemala que fueron desclasificados en la década de los 90 pueden ser encontrados en el website del National Security Archive)

En mayo de 1981, a pesar de estas continuas atrocidades, Reagan despachó a Walters a Guatemala para que les hiciera ver a los líderes guatemaltecos que la nueva administración del gobierno de los Estados Unidos deseaba levantar el embargo militar que el ex presidente Jimmy Carter y el congreso habían impuesto a causa de las violaciones a los derechos humanos.

En esencia, Walters les estaba dando luz verde al gobierno de Guatemala para que continuara con la práctica de asesinar guerrilleros y civiles que colaboraban con ellos, era una estrategia contrainsurgente practicada durante uno de los momentos más oscuros de la guerra en Vietnam, siendo la masacre de My Lai uno de esos infames incidentes.

Los “Talking Points” también pusieron a la administración de Reagan en correspondencia con las feroces políticas anticomunistas de los regímenes militares en otras partes de América Latina, donde los derechistas “escuadrones de la muerte” operaban con total impunidad, liquidando  no solo a la insurgencia armada, sino además, a aquellos civiles a quienes se les consideraba simpatizantes de las causas de izquierda, como, demandar mayor igualdad económica y justicia social.

En los años 1970, Argentina, Brasil y otros países sudamericanos se aliaron en un programa de asesinatos que cruzaba las fronteras, persiguiendo a líderes izquierdistas y otros oponentes políticos alrededor del mundo, inclusive en los propios Estados Unidos.

Esta ola de asesinatos, llamada “Operación Cóndor”, llegó a Washington D.C. el 21 de septiembre de 1976, cuando elementos de la inteligencia chilena explotaron un carro bomba, matando al antiguo ministro de Relaciones Exteriores, Orlando Letelier y a su ayudante norteamericana Ronni Moffit cuando se desplazaban en coche por la Massachusetts Avenue en un área conocida como Embassy Row.

La falsa historia del complot original para el asesinato se había urdido en una reunión en los cuarteles de la CIA con Vernon Walters, quien fungía como director adjunto bajo el Director de la CIA, George H.W. Bush. Walters había servido además  como agregado militar en Brasil en el momento del golpe militar derechista en 1964.

Reagan acudió nuevamente a Walters para servir como embajador plenipotenciario. Uno de sus papeles claves fue la coordinación con los gobiernos derechistas de toda Latinoamérica en la escalada bélica contra las insurgencias izquierdistas.

Carnicería de la derecha

A pesar de su estilo sencillo y sin pretensiones, Reagan encontraba virtualmente justificada cada acción anticomunista, sin importar cuan brutal fuera. De su periodo de ocho años en la Casa Blanca no existe ninguna indicación histórica de que él se sintiera moralmente afectado por el baño de sangre, inclusive el genocidio que ocurría en Centro América mientras él enviaba millones de dólares en ayuda militar a las fuerzas implicadas…



Traducido del inglés por Marvin Najarro









 Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

jueves, 21 de febrero de 2013

Territorio libre

Como Latinoamérica vino a convertirse en territorio libre en este distópico mundo de agujeros negros y de vuelos secretos o clandestinos, tendría que ser la interrogante. Después de todo fue en Latinoamérica en donde una generación más temprana de elementos contrainsurgentes de EEUU y de la región apoyados por este último pusieron en marcha un prototipo de la guerra global contra el terrorismo de Washington del siglo XXI. Aun antes de la revolución cubana, antes que el Che Guevara exhortara a los revolucionarios a crear “dos, tres, muchos Vietnams”, Washington ya se había adelantado en la creación de dos, tres, muchas agencias centralizadas de espionaje en América Latina. A finales de 1954 después del golpe de Estado orquestado por la CIA que depuso al gobierno democráticamente elegido de Guatemala, el Consejo de Seguridad Nacional recomendó el fortalecimiento de las “fuerzas de seguridad interna de los países amigos”.



TERRITORIO LIBRE: AMÉRICA LATINA,
LA EXCEPCIÓN



Como un gulag de tortura global de Washington se convirtió en la única zona libre de la tierra.

Un reporte recientemente hecho público por el Open Society Institute bajo el título,Gobalizing Torture: CIA Secret Detentions and Extraordinary Rendition”, y el cual el Washington Post ilustra con un mapa, muestra el alcance global de la campaña contra el terrorismo desatada por la CIA después del 9/11. El mapa según lo describe Greg Grandin en TomDispatch;  esta empapado en rojo, como si con sangre, mostrando que en los años después del 9/11, la CIA convirtió a casi todo el planeta en un archipiélago de gulags. Del total de los aproximadamente 190 países del planeta, un número asombroso de 54 países participaron de variadas formas en el sistema de tortura global, hospedando los tenebrosos “agujeros negros” o prisiones secretas, permitiendo el uso de su espacio aéreo y aeropuertos para ser usados como salida o destino de los llamados vuelos secretos, proveyendo inteligencia, participando en el secuestro de individuos de otras nacionalidades o de sus propios ciudadanos y en el proceso entregándolos a los agentes secretos de los Estados Unidos para luego ser extraditados (rendered) a terceros países como Egipto y Siria. Según Open Society el sello distintivo de toda esta operación ha sido la tortura. El reporte documenta el nombre de 136 individuos que fueron atrapados en lo que dice es una operación que continua, aunque los autores dejan en claro que el número total, implícitamente más alto, “permanecerá sin conocerse” a causa del “extraordinario nivel de secretividad del gobierno asociado con las detenciones secretas y las extradiciones extraordinarias”.

Pero lo que resulta sorprendente a cerca del reporte es que, a pesar de que prácticamente ninguna región del globo se ha escapado de quedar manchada (Norte América, Europa, el Medio Oriente, África o Asia, inclusive la social demócrata Escandinavia, pues Suecia entregó al menos a dos personas a la CIA que luego fueron extraditados a Egipto en donde fueron sometidos a todo tipo de tortura), ninguna parte de América Latina que siempre ha sido considerada como el “patio trasero” de Washington, resulta teñida en el mapa del horror de la campaña antiterrorista gobal post 9/11 de la CIA. Ningún país de la región participó o apoyó el abuso o la tortura de aquellos “sospechosos de terrorismo” dirigida desde Washington, el centro del comando del gulag global. Ni siquiera Colombia, que a lo largo de las dos últimas dos décadas ha sido el colaborador más cercano en el proyecto militarista del Pentágono para la región. Es cierto que una manchita roja deberia aparecer sobre Cuba, pero eso solo serviria para resaltar el hecho de que Teodoro Roosevelt tomo la base naval de la bahía de Guantánamo para los Estados Unidos en 1903, “en perpetuidad”.

Como Latinoamérica vino a convertirse en territorio libre en este anti utópico mundo de agujeros negros y de vuelos secretos o clandestinos, tiene que ser la interrogante. Después de todo fue en Latinoamérica en donde una generación más temprana de elementos contrainsurgentes de EEUU y de la región apoyados por este último pusieron en marcha un prototipo de la guerra global contra el terrorismo de Washington del siglo XXI. Aun antes de la revolución cubana, antes que el Che Guevara exhortara a los revolucionarios a crear “dos, tres, muchos Vietnams”, Washington ya se había adelantado en la creación de dos, tres, muchas agencias centralizadas de espionaje en América Latina. A finales de 1954 después del golpe de Estado orquestado por la CIA que depuso al gobierno democráticamente elegido de Guatemala, el Consejo de Seguridad Nacional recomendó el fortalecimiento de las “fuerzas de seguridad interna de los países amigos”. Esto en la región significaba tres cosas:

Primero, los agentes de la CIA y otros oficiales de los EEUU iniciaron el trabajo de “profesionalización” de las fuerzas de seguridad de países como Guatemala, Colombia y Uruguay, trasformando los brutales, torpes y corruptos aparatos de inteligencia locales en, eficientes, “centralizados” aunque siempre brutales agencias capaces de recolectar información, analizarla, y almacenarla. Más  importante aún, tenían que coordinar las diferentes divisiones de las fuerzas de seguridad de cada país, la policía, los militares y los escuadrones paramilitares, para actuar  sobre esa información, la mayoría de las veces letalmente y siempre despiadadamente.

Segundo, los Estados Unidos expandieron grandemente el campo de acción de estas más eficientes y efectivas agencias, dejando en claro que su portafolio incluía no solamente la defensa nacional sino que también las actividades ofensivas internacionales. Ellas iban a ser la vanguardia en una guerra global por la “libertad” y contra el terror anti comunista en el hemisferio. Tercero, nuestros hombres en Montevideo, Santiago, Buenos Aires, Asunción, La Paz, Lima, Quito, San Salvador, Ciudad Guatemala, y Managua iban a ayudar en sincronizar el trabajo individual de las fuerzas de seguridad nacionales.

El resultado fue un estado de terror a escala casi continental. En los años 1970 y 80, el dictador chileno Augusto Pinochet montó la Operación Cóndor la cual vinculaba estrechamente a los servicios de inteligencia de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile, fue el más infame consorcio del terror transnacional llegando a cometer actos de violencia barbárica en lugares tan distantes como los Estados Unidos, Roma Y Paris. Los Estados Unidos habían ayudado más temprano a poner en funcionamiento operaciones similares en otras partes de Suramérica, especialmente en América Central en la década de los 60. Cuando la unión Soviética colapsó en 1991, cientos de miles de latinoamericanos habían sido torturados, asesinados, desaparecidos o encarcelados arbitrariamente, gracias en gran parte a la capacidad organizacional y apoyo de EEUU. Para entonces Latinoamérica era el gulag trasero de Washington.


Cuando terminó la Guerra Fría los grupos de derechos humanos empezaron con la enorme tarea de desmantelar la amplia red continental de agentes de inteligencia, prisiones secretas, y técnicas de tortura profundamente incrustadas dentro de los aparatos de seguridad de la región. Los militares a lo largo de toda la región fueron obligados a dejar las posiciones de gobierno y retornar a sus cuarteles,  Washington no se interpuso en este proceso, al contrario, colaboró en la despolitización de las fuerzas armadas latinoamericanas. Muchos pensaron que con la desaparición de la Unión Soviética, Washington proyectaría su poder en su “patio trasero” a través de medios más livianos, como los tratados de libre comercio y el uso de otras medidas económicas. Entonces sucedió 9/11.


De acuerdo a Greg Grandin en TomDispatch, a finales de noviembre 2002, en el preciso momento en que los lineamientos básicos de las detenciones secretas y extradiciones extraordinarias (extraordinary renditions) de la CIA estaban tomando forma en otras partes del mundo, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, voló 5,000 millas rumbo a Santiago, Chile, para atender a una cumbre hemisférica de ministros de defensa. “Demás está decirlo” dijo Rumsfeld no obstante, “Yo no estaría viajando toda esta distancia si no creyera  que esto fuera extremadamente importante”.


Todo esto fue después de la invasión a Afganistán y antes de Iraq, en ese momento Rumsfeld estaba volando muy alto y en cada oportunidad que tenía dejaba escapar la frase 9/11. Quizás él no sabía del significado especial de esa fecha en América Latina que, 29 años antes había experimentado el primer 9/11 cuando el golpe de Estado apoyado por la CIA depuso al democráticamente elegido presidente de Chile, Salvador Allende. O ¿quizás él sabía el significado exacto y ese era el punto? Después de todo, una nueva batalla por la libertad, la proclamada Guerra Global contra el Terrorismo, estaba en marcha y Rumsfeld había llegado a reunir a los reclutas.


En Santiago, de acuerdo a Grandin, Rumsfeld y otros funcionarios del Pentágono trataron de vender lo que ellos calificaban como la “integración” de “varias capacidades especializadas dentro capacidades regionales más grandes” -una manera insípida de describir el secuestro, la tortura y la muerte en marcha en otros lugares del mundo. “Los eventos alrededor del mundo antes y después del 9/11 sugieren las ventajas”, dijo Rumsfeld, que tiene para las naciones trabajar unidas para hacerle frente a la amenaza del terrorismo.


“Dios mío”, le dijo Rumsfedl a un reportero chileno, “esta clase de amenazas que enfrentamos son globales”. América Latina estaba en una época de paz, el admitió, pero tenía una advertencia para sus líderes: ellos no deben adormecerse creyendo que el continente está libre de los nubarrones en otras partes. Los peligros existen “viejas amenazas, como las drogas, crimen organizado, tráfico de armas ilegales, toma de rehenes, piratería y lavado de dinero; nuevas amenazas, como el crimen cibernético, y amenazas desconocidas que pueden emerger  sin ser advertidas”. “Las nuevas amenazas”, él ominosamente agregó, “deben de ser contrarrestadas con nuevas capacidades”. Según Greg Grandin, gracias al reporte del Open Society , podemos ver muy claramente lo que Rumsfeld daba a entender por “nuevas capacidades”


Entre algunas de ellas, Grandin menciona, la detención, unas semanas previo al arribo de Rumsfeld a Santiago, del ciudadano sirio-canadiense Maher Arar en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Él fue detenido en base a falsa información proveída por la Real Policía Montada de Canadá y luego entregado a una “Special Removal Unit” que posteriormente le envío en un vuelo, primero a Jordania en donde fue golpeado y luego a Siria donde fue entregado a los torturadores locales. Arar pasó un año en una celda que parecía tumba donde fue abusado y torturado. Tres semanas antes del viaje de Rumsfeld a Chile, Ghairat Baheer fue capturado en Paquistán y aventado a una prisión de la CIA en Afganistán llamada el Agujero de Sal (Salt Pit). Mientras el secretario de Defensa  encomiaba el retornó de América Latina a la vida democrática y al imperio de la ley después de los días oscuros de la guerra fría, Baheer muy bien estaría soportando en esos momentos una de sus sesiones de tortura, “colgado desnudo por horas sin fin”. Dos días después del discurso de Rumsfeld en Santiago, un oficial de la CIA en el Agujero de Sal hizo que Gul Rahma se desnudara y luego lo encadenó a un piso de concreto sin cobijas. Rahma se congeló hasta morir. Estas y otras muchas historias están contenidas en el reporte del Open Society Institue.

Territorio libre

Continuando con su artículo en TomDispatch, Greg Grandin, dice que Rumsfeld salió de Santiago sin ningún compromiso firme. Algunos de los líderes militares de la región se sintieron tentados por las supuestas oportunidades ofrecidas por la visión del secretario de fusionar el combate al crimen dentro de una campaña ideológica contra el Islam radical, una guerra unificada subordinada en su totalidad al comando de los EEUU. En el momento de la visita de Rumsfeld a Santiago y de acuerdo al politólogo Brian Loveman, el jefe del ejército de Argentina comprendió el más reciente conjunto de objetivos de Washington, insistiendo que “la defensa debe ser tratada como un asunto integral”, sin una falsa división separando la seguridad interna de la externa.

Pero la historia no estaba del lado de Rumsfeld. Su viaje a Santiago coincidió con el épico colapso financiero en Argentina, entre los peores de la historia y que señaló el colapso general del modelo económico que Washington había estado promoviendo en América Latina desde el fin de la guerra fría. Pronto, una nueva generación de líderes de izquierda llegarían al poder en muchas partes de Latinoamérica comprometidos con la idea de la soberanía nacional limitando la influencia de Washington en la región como no lo habían hecho anteriores gobiernos.  

Hugo Chávez era en esos momentos el presidente de Venezuela. Justo unos meses antes del viaje de Rumsfeld a Santiago, Luiz Ignacio “Lula” da Silva ganó la presidencia de Brasil. Unos pocos meses después, temprano en el 2003, los argentinos eligieron a Néstor Kirchner, quien inmediatamente después finalizó los ejercicios militares conjuntos de su país con los EEUU. En los años que siguieron, los Estados Unidos experimentaron un revés tras otro. En el 2008, por ejemplo, Ecuador expulsó a los militares de EEUU de la base aérea de Manta.

La acelerada invasión de Iraq por parte de la administración Bush, un acto al que se opusieron la mayoría de los países de Latinoamérica, contribuyó  a tirar por la borda cualquier buena voluntad post 9/11 que los Estados Unidos tenían en la región. Iraq pareció confirmar las peores sospechas de los nuevos líderes del continente: que lo que Rumsfeld estuvo tratando de vender como una fuerza internacional para “mantener la paz” no sería más que una invitación para que los soldados latinoamericanos sirvieran como Gurkhas en una resucitada y unilateral guerra imperial.

“La cortina de humo” de Brasil

Cables diplomáticos hechos públicos por Wikileaks muestran el grado de rechazo de Brasil a los esfuerzos para pintar de rojo a la región en el nuevo mapa del gulag global de Washington. Un cable del Departamento de Estado de mayo del 2005, por ejemplo, revela que el gobierno de Lula da Silva rehusó “múltiples peticiones” de Washington de recibir a un grupo de prisioneros recientemente liberados de Guantánamo. El cable informaba que, la “posición de Brasil en relación a ese tema no ha cambiado desde el 2003 y probablemente no cambiará en un futuro predecible. El cable reportaba que el gobierno de Lula consideraba que todo el sistema que Washington había montado en Guantánamo (y alrededor del mundo) era una mofa al derecho internacional. “Todos los intentos de discutir este asunto” con los funcionarios brasileños, el cable concluyó, “fueron rechazados rotundamente o aceptados de mala gana”.

Adicionalmente Brasil rehusó cooperar con los esfuerzos de la administración de Bush de crear una versión del “Acta Patriótica” (Patriot Act) para todo el Hemisferio Occidental. Lula evadió por años la revisión solicitada por Washington del código legal brasileño  que rebajaría los estándares de evidencia necesitados para determinar una conspiración mientras que al mismo tiempo ampliaba la definición de conspiración criminal. El departamento de Estado no se percató de las maniobras de Lula hasta en abril del 2008, cuando uno de sus diplomáticos redactó un memorándum llamando al supuesto interés en reformar su código legal para complacer a Washington, una “cortina de humo”. Otro cable de Wikileaks reveló que el gobierno de Brasil temía que una definición más amplia de terrorismo podría ser usada contra miembros de movimientos sociales que luchan por una sociedad más justa. Un diplomático norteamericano se quejó de que esta “mentalidad”, que valora las libertades civiles, “presenta serios desafíos a nuestros esfuerzos de fortalecer la cooperación antiterrorista o de promover la aprobación de leyes anti terrorista”. Adicionalmente Brasil estaba preocupado de las repercusiones de esta legislación antiterrorista sobre muchos de los brasileños de origen árabe que viven en el país.

Finalmente, uno tras otro los cables de Wikileaks revelaban  las repetidas veces que Brasil desestimó los esfuerzos de Washington para aislar a Hugo Chávez que hubiese sido un paso necesario si los Estados Unidos quería incorporar a Suramérica dentro de su banda antiterrorista.  En febrero del 2008, por ejemplo, en una reunión entre el embajador norteamericano Clifford Sobell y el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobin, este ante la quejas del embajador sobre Chávez, le respondió que aunque compartía sus preocupaciones ante el potencial desestabilizador de Venezuela, lo mejor era, en vez de aislar a Venezuela y causar mayores complicaciones, la creación del  Concejo de Defensa de Sur América -que el gobierno de Brasil apoyaba- “para traer a Chávez dentro de la corriente prevaleciente”. Pero había algo que llamaba la atención aquí: ¡en primer lugar el Consejo de  Defensa de Sur América era una idea de Chávez! Era parte de su esfuerzo, en colaboración con Lula, de crear instituciones independientes paralelas a aquellas controladas por Washington. El memo concluye con el embajador de EEUU haciendo notar cuan curioso resultaba que Brasil usara la “idea de Chávez para la cooperación en defensa” como parte de una “supuesta estrategia para contener” a Chávez.

Obstaculizando la máquina perfecta de la guerra perpetua
 
Según el artículo de Greg Grandin en TomDispatch, la administración de George Bush incapaz de poner en marcha todo su proyecto antiterrorista post 9/11 en toda América Latina, redujo su presencia. En su lugar intentó construir una “máquina perfecta de guerra perpetua” en el corredor que abarca Colombia, Centro América y México. El proceso de militarización de esa más limitada región, a menudo bajo el disfraz de la “guerra contra las drogas”, ha escalado, en el mejor de los casos, bajo la administración de Obama. América Central, de hecho, se ha convertido en el único lugar en donde el Comando Sur (Southcom) que cubre Centroamérica y Suramérica, puede operar más o menos a su voluntad. Una mirada a este otro mapa, ensamblado  por Fellowship of Reconciliation, hace que la región luzca como una gran pista de aterrizaje para los drones y los vuelos de interdicción de drogas de los Estados Unidos.

Washington continua empujando y sondeando más al sur, tratando una vez más de establecer una presencia militar más firme en la región y enlazarla en lo que es ahora una cruzada menos ideológica y más tecnocrática, pero que todavía es una de alcance global en sus aspiraciones. A los estrategas militares norteamericanos, por ejemplo, les gustaría tener una pista aérea en Guayana Francesa o la parte de Brasil que se proyecta dentro del Atlántico. El Pentágono la utilizaría como un trampolín para su creciente presencia en África, coordinando el trabajo del Comando Sur con el más nuevo comando global, Africom.

Pero por ahora, Sur América le ha lanzado obstáculos a la máquina.








Puiblicado por La Cuna del Sol

martes, 19 de febrero de 2013

CORREA Y LA IZQUIERDA INDÍGENA…



(…) Hugo Chávez vino y pronunció un discurso donde por primera vez él se definió como un socialista. Él lo expresó muy claramente. El básicamente dijo que tenía dos caminos, socialismo o muerte. Si continuamos operando dentro del marco del capitalismo, destruiremos el planeta. El planeta no puede sostener este modelo extractivista de desarrollo a cualquier precio. La otra opción es la búsqueda de más alternativas sostenibles de sobrevivencia. Chávez identificó la ruta sustentable con socialismo. Él está diciendo que necesitamos imaginarnos una mejor manera de sobrevivir en este planeta o destruiremos el planeta y con el todo vestigio de vida humana tal y como la conocemos.



RAFAEL CORREA Y LA
IZQUIERDA INDÍGENA DE ECUADOR


Como era de esperarse Rafael Correa no tuvo mayores inconvenientes para ganar nuevamente las elecciones presidenciales en Ecuador. El hombre es muy popular y cuenta con mucho apoyo entre amplios sectores de la población ecuatoriana quienes se han beneficiado de la implementación de sus políticas que sin duda han elevado el nivel de vida de muchos, sobre todo los más pobres, abandonados a su suerte por las pasadas administraciones. Con la llegada de Correa al poder, Ecuador no solo ha mejorado internamente, sino que también, su imagen a nivel internacional, como uno de los pocos países con una política independiente que se opone al injerencismo de los Estados Unidos en sus asuntos internos como también en los de otros, se ha elevado. Sin embargo, Rafael Correa, de lejos el mejor presidente que ha tenido Ecuador, enfrenta problemas en el ámbito político interno, sobre todo, con los movimientos sociales indígenas de izquierda que rechazan sus políticas de desarrollo que consideran de corte neoliberal además de criticar el escaso interés del presidente Correa en solucionar los problemas de las comunidades rurales indígenas a quienes él considera sus oponentes políticos. En entrevista publicada por Conterpunch el 12 de febrero, 2013, el escritor Paul Gottinger conversa con Marc Becker, profesor asociado de Estudios Latinoamericanos  en la Truman State University, sobre las políticas de Correa y su relación con los movimientos sociales indígenas de Ecuador. A continuación la entrevista.



Paul Gottinger: En los Estados Unidos Rafael Correa es tenido como un izquierdista, pero en Ecuador algunos de los movimientos indígenas y otras fuerzas sociales de la izquierda lo acusan de implementar políticas neoliberales. ¿Cómo usted categorizaría sus políticas?

Marc Becker: Lamar a Rafael Correa un neoliberal quizás sea una exageración, o un poco polémica. Una pregunta más apropiada seria si él ha roto completamente con los patrones neoliberales. Correa se presenta el mismo como un izquierdista y la cuestión aquí es que es lo que exactamente él quiere decir con eso. Él viene de una izquierda tecnocrática, académica y pragmática, él no proviene de un movimiento social de izquierda. Esta es una distinción que hacen algunos activistas. La izquierda electoral versus un movimiento social de izquierda.

PG: ¿Cómo Correa balancea esa imagen de izquierdista, cuando ha tratado de implementar la privatización del agua, ha continuado con la exploración petrolera y la minería, y otras políticas similares a las de previos presidentes de Ecuador? Y ¿cómo afectan estas políticas su relación con las comunidades indígenas y otros movimientos sociales?

MB: Hay dos diferentes visiones, que datan desde muchas décadas atrás, y también tenemos esta crítica indígena que dice que la izquierda es parte de las mismas y viejas formas de modernización europea que informan al capitalismo. Correa se ubica en buena medida en esa línea. El acoge la modernización extractivista. Parte del problema que estamos viendo en Ecuador es que contradice directamente lo que fue codificado en la constitución del 2008, que se suponía incorporaría las sensibilidades indígenas. Esto es particularmente cierto en términos de plurinacionalidad y sumak kawsay (la buena vida). Esto esta supuesto a incorporar visiones alternativas de desarrollo y Correa quiere verlas exclusivamente en términos de declaraciones simbólicas en vez de algo que debe ser implementado. Los indígenas no lo ven como algo simbólico, sino como algo que debe ser implementado y puesto en práctica.

PG: ¿Son anti desarrollo muchos de los movimientos indígenas?

MB: Ellos no lo dirían y sus aliados tampoco dirían eso. La diferencia está en hablar qué es sostenible y qué no lo es. Un lugar donde esto realmente me sorprendió fue en el foro social mundial en Porto Alegre, Brasil en el 2005. Hugo Chávez vino y pronunció un discurso donde por primera vez él se definió como un socialista. Él lo expresó muy claramente. El básicamente dijo que tenía dos caminos, socialismo o muerte. Si continuamos operando dentro del marco del capitalismo, destruiremos el planeta. El planeta no puede sostener este modelo extractivista de desarrollo a cualquier precio. La otra opción es la búsqueda de más alternativas sostenibles de sobrevivencia. Chávez identificó la ruta sustentable con socialismo. Él está diciendo que necesitamos imaginarnos una mejor manera de sobrevivir en este planeta o lo destruiremos y con el todo vestigio de vida humana tal y como la conocemos.

La crítica indígena va dirigida a este modelo de desarrollo a cualquier precio que Correa está siguiendo. Por lo que no es una mentalidad anti modernización o anti desarrollo. Lo que está diciendo es que hay cosas más importantes que modernización y desarrollo, si esto, va a terminar destruyendo el mundo en cual vivimos. En resumen  eso es el sumak kawsay. Nos está diciendo como podemos desarrollar de una manera sustentable. Ese el verdadero debate que está teniendo lugar en Ecuador, extracción de minerales, petróleo y el uso del agua. ¿Existen otras alternativas para solucionar estas cuestiones de manera que sea sostenible y que beneficie a todos?

PG: ¿Cómo ve la relación de Correa con la izquierda no indígena en Ecuador? ¿Es sustancialmente diferente de su relación con la izquierda indígena?

MB: La gente que parece ser la que más se opone a las políticas de Correa es la que yo llamaría de centro izquierda, o izquierda social demócrata, o izquierda moderada. Yo agruparía en esa categoría a la totalidad de la  de los movimientos indígenas. Hay movimientos indígenas, y hago uso del plural intencionalmente, porque los movimientos indígenas no son homogéneos. Existen múltiples posiciones aquí.  Existen estas comnuidades de indígenas evangélicos conservadores que en las elecciones del 17 de febrero muy probablemente votaran masivamente por Lucio Gutiérrez, el más conservador candidato neoliberal. También existen otras alas del movimiento indígena, particularmente en el Amazonas, que podrían ser caracterizados como una izquierda anti modernización y anti desarrollo. En los grupos con los que trabajo existe una posición dominante de centro izquierda que busca como desarrollar a Ecuador de acuerdo a pautas que beneficien a todos los ecuatorianos y no solamente a los indígenas. En muchas maneras el argumento sería que nosotros no estamos haciendo esto únicamente por los indígenas, o ni siquiera solo por Ecuador, sino que lo estamos haciendo por el mundo como un todo. Los movimientos indígenas se han vuelto, para Correa, unos de sus más fuertes oponentes de la izquierda porque históricamente han sido los sectores mejor organizados de Ecuador. También están los remanentes de lo que yo llamaría  la izquierda Stalinista que apoya fuertemente a Correa. Estos son Stalinistas en el sentido que abogan por una fuerte participación del gobierno como medio para resolver los problemas. Correa, realmente por primera vez, está dando un ejemplo de alguien que está haciendo uso de las fuertes estructuras del gobierno para mejorar la sociedad. Mucho de su apoyo viene de esa parte de la izquierda. Luego esta otra parte de la izquierda, la que podría llamar la izquierda tecnocrática, o  izquierda ONG, o la izquierda académica.  Yo no me atrevería a decir que mucha de esta gente este ideológicamente comprometida con una agenda de izquierda. Ellos son más un grupo de gente tecnócrata que están tomando ventaja del gobierno que actualmente está en el poder para ubicarse en posiciones de poder. Algunas de estas personas que ocupan posiciones de poder en el gobierno de Correa han estado por mucho tiempo en el gobierno y han trabajado con previos gobiernos neoliberales. De ahí es de donde proviene Correa. Él nunca ha sido parte de algún partido político de izquierda, nunca ha sido un activista, o ha estado envuelto en luchas sociales. Su perspectiva es esta; cómo podemos resolver los problemas con soluciones tecnocráticas. La izquierda que está oponiéndose a la Stalinista y a la izquierda tecnocrática  es un movimiento social de izquierda que está comprometido a una izquierda participatoria. Ellos están empeñados en tratar de movilizar a la gente y hacerla parte del proceso político.

PG: ¿Cómo supone que Correa mira a los movimientos indígenas y a las fuerzas sociales a su izquierda?

MB: Parece que los ve como oponentes políticos. El los ve como fuerzas a las que hay que combatir. La interrogante es ¿son los movimientos de izquierda quienes van a fijar la agenda, o es Correa quien lo hará? De alguna manera correa parece verlo como un juego de todo o nada. En la elección del 2006 cuando Correa ganó, Pachakutik (el partido indígena) obtuvo un 2%. Esta vez parece como que obtendrán un 5%. Correa dice; esto es un porcentaje insignificante de la población y no necesito traerlos dentro de mi coalición como un cálculo electoral para ganar poder. De hecho mis colegas en Ecuador dicen que desde que Correa fue electo presidente ha habido un incremento en los incidentes racistas y del racismo en general. Este es un fenómeno que vemos en otras partes, como en Colombia, por ejemplo. Los movimientos indígenas están tan bien organizados que ganan espacios políticos que exceden su representación numérica en el país. En Ecuador existe cierto resentimiento de parte de los no indígenas hacia los indígenas a causa del espacio y poder político que los últimos han ganado. Parece que Correa juega la carta de la raza y lo hace dentro de las latentes actitudes racistas de la población dominante de blancos y mestizos. Usted lo ve en la retórica de Correa. Él dice cosas muy desagradables a cerca de la gente indígena, los ambientalistas, y lo que él denomina como “ultraizquierdistas”. El parece hacer estas declaraciones para aumentar su apoyo electoral entre otros sectores de la población. Esta es una estrategia populista para cementar su apoyo electoral en lugar de movilizar a la población como a un movimiento social.

PG: ¿Cómo han impactado las políticas de Correa a los pobres de las ciudades y a los habitantes o indígenas pobres del área rural?

MB: Para los pobres de las áreas urbanas las políticas de Correa han sido de las mejores cosas. Yo diría que Correa es el mejor presidente que Ecuador ha tenido. En maneras que dicen más a cerca de los otros presidentes que a cerca de Correa. Yo diría que en la historia del mundo hay muy pocos presidentes que realmente han hecho contribuciones positivas a sus sociedades. Por lo que es muy importante entender las políticas de Correa en este contexto. Muchas de las políticas de Correa han resultado en un marcado mejoramiento de las condiciones de vida de la población urbana pobre. Sin embargo, hay un par de críticas. Una es que, existe un bono de desarrollo humano, que es como un subsidio económico. Este fue incrementado recientemente de $35 a $50 dólares al mes. El movimiento social de izquierda dice que; esto no es más que neoliberalismo. Esto es simplemente caridad en vez de tratar con los problemas estructurales de la sociedad. Este tipo de políticas constituyen un buen juego en términos de atraer a los pobres de las ciudades dentro de la coalición de Correa. El movimiento social de izquierda critica esto como una estrategia populista. Esto es un tema muy amplio en América Latina donde históricamente existe mucha tensión entre populistas y marxistas. Los populistas están apelando a los intereses económicos de la población que supuestamente proveerá la base de apoyo para un movimiento marxista basado en la lucha de clases. Pero, los populistas usan esa retórica para suplantar esto. En Ecuador, históricamente esto ha sido un problema. Correa ha sido mucho mejor que los populistas del pasado en hacer uso de este discurso, la caridad, y estas políticas para movilizar la base electoral. Todo esto en contraste con los presidentes del pasado que nunca en verdad hicieron nada en beneficio del pueblo. Pienso que esta es la razón para la longevidad de Correa. El en efecto continúa con sus políticas de subsidios económicos a las clases más pobres. Mientras que las tasas de pobreza, desigualdad, pobreza extrema, analfabetismo y todos los indicadores socio económicos se mueven en una dirección muy positiva en términos de la población urbana pobre, para los pobres de las áreas rurales las políticas de Correa no están teniendo el mismo impacto. Una interpretación es que Correa no está interesado en lo pobres del área rural porque ellos constituyen la base de apoyo de los movimientos indígenas. Estos son sus oponentes políticos, entonces por qué preocuparse por ellos. Algunas personas dicen que esto se debe a los cambios demográficos y que esto es un cálculo electoral. Ecuador, como está sucediendo en el resto del mundo, se está urbanizando con rapidez, lo que significa que temas rurales como la reforma agraria no tengan la importancia electoral que tenían previamente. Las cifras más recientes que he visto indican que los indicadores socioeconómicos están mejorando en el campo, aunque inicialmente estaban en retroceso. Entonces, debe haber habido un atraso ahí.

PG: ¿Como las protestas generales de los indígenas y de la izquierda han hecho que las políticas de Correa viren a la izquierda y cuál ha sido la respuesta de Correa ante las protestas?

MB: Hace unos 5 años la idea a cerca de las protestas cambio radicalmente. Si observamos a los años del neoliberalismo en los 90, los movimientos sociales constituían el freno contra las políticas neoliberales. Nosotros vemos esto en Ecuador donde los movimientos sociales han derribado gobiernos que estaban gobernando contra sus intereses de clase. Pero el problema es que si derribamos a un gobierno que dirige en contra de nuestros intereses de clase y no tenemos una alternativa positiva para implementar, entonces un  nuevo gobierno neoliberal legará al poder. Esto fue lo que arrastró a los movimientos sociales al terreno electoral. Había una necesidad de crear una alternativa positiva concreta. Hace 5 años emergió en el movimiento indígena de todo el continente un eslogan común, el cual era, “De la Protesta a la Propuesta”. Fue esta idea de que ya no estamos protestando políticas con las cuales no estamos de acuerdo, sino que, vamos a proponer planes concretos. Los movimientos sociales han sido el mecanismo de verificación en la implementación de políticas. Si no fuera por los movimientos sociales, la administración de Correa estaría más a la derecha.



Traducido del inglés  por Marvin Najarro



Marc Becker es un profesor asociado de Estudios Latinoamericanos en Truman State University. Él ha trabajado con movimientos indígenas y ha escrito ampliamente a cerca de los movimientos sociales e indígenas en Latinoamérica. Él es el cofundador de Nativeweb, una organización educacional dedicada al uso de tecnología para diseminar información de y sobre temas indígenas y promover la comunicación entre nativos y no nativos. Él es el autor de numerosos libros incluyendo  Pachakutik: Indigenous Movements and Electoral Politics in Ecuador (2012) and Global Democracy and the World Social Forums (2007).


Paul Gottinger es un escritor de Madison, Wisconsin en donde edita whiterosereader.org, en donde primero apareció este artículo. Él puede ser contactado a paul.gottinger@gmail.com.








Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

domingo, 17 de febrero de 2013

¿UNA REVOLUCIÓN DEVALUADA?



 La improbabilidad de que Chávez retorne a tomar la presidencia significa que con toda certeza nuevas elecciones seran celebradas una vez más en el cercano futuro. Puesto que la oposición no representa una alternativa viable a la revoluciona Bolivariana, la mayoría siente que Maduro será promovido de la vicepresidencia a la presidencia. Pero como consecuencia de la actual indignación, no únicamente sobre la devaluación, sino sobre el manejo total de la economía, un “voto de castigo” (a vote of punishment) no está fuera de la discusión.





VENEZUELA: ¿UNA REVOLUCIÓN DEVALUADA?


Por Clifton Ross

¿Habrá un voto de castigo?

Después de rumores en los círculos de la oposición de una inminente devaluación y declaraciones al contrario por parte de funcionarios del gobierno Bolivariano, el Bolívar venezolano fue finalmente devaluado en un 47% el 8 de febrero. Y aunque la devaluación se ha vuelto un evento bastante frecuente, especialmente desde que se establecieron los controles monetarios en el 2003, esta devaluación tiene el potencial de ser de mayor significancia para el futuro de la Revolución Bolivariana, que las medidas económicas previas y de un innegable, grande e inmediato impacto sobre las bases de apoyo del gobierno Bolivariano.

Las razones para la devolución son variadas y complejas. Algunos analistas argumentan que la devaluación está dirigida a controlar la inflación (la devaluación de la moneda venezolana en  un 20% el año pasado es la más alta en Latinoamérica) mientras que otros, como el economista Pedro Palma argumentan que incrementará la inflación. La devaluación ciertamente ayudará al balance general del gobierno y efectivamente reducirá su déficit y también traerá la taza oficial de cambio un poco más cercana a la del mercado “paralelo” o negro. La devaluación también abordara el problema de la escasez y el desabastecimiento de productos básicos.  

El vicepresidente Nicolás Maduro explicó la devaluación diciendo que, la raíz del problema es la especulación y la de una conspiración de enemigos foráneos e internos para destruir el proceso de cambio en el país creando escasez por medio del acaparamiento o reteniendo productos esenciales. El objetivo de dicha actividad en el sector de los negocios va dirigido al incremento de los precios  y de las ganancias, al mismo tiempo que el gobierno intenta mantener bajos los precios “solidarios” de las mercancías esenciales para que estén al alcance de los pobres y de la clase trabajadora.

La “especulación”, algunos podrían argumentar, es simplemente la manera como los negocios funcionan, pero se convierte en sabotaje económico cuando el ánimo por las ganancias excesivas va dirigido hacia fines políticos. En países como Venezuela que intentan construir un modelo económico alternativo, la política de control monetario es un área de gran vulnerabilidad. El objetivo aparente de los controles monetarios es el de prevenir o limitar la fuga de capitales del país y en tal contexto el cambio de moneda en el mercado negro inevitablemente abre nuevos mercados paralelos de dinero que trastornan los controles del gobierno. La manipulación monetaria, aparate de ser un negocio lucrativo, se vuelve luego un arma de elección para los Estados Unidos y sus aliados en las oligarquías locales cuando se dirige a gobiernos designados para ser destruidos.

Mientras la prensa corporativa en los Estados Unidos describe la devaluación como un golpe a las inversiones de las corporaciones norteamericanas en Venezuela, el impacto más devastador será experimentado por los venezolanos, particularmente los pobres y la clase trabajadora. Repentinamente los ahorros de toda la vida han sido recortados aproximadamente por la mitad, con más recortes prometidos en el futuro. Mientras el salario mínimo, y los salarios en general, con toda probabilidad aumentaran para compensar lo que eventualmente será un recorte de aproximadamente un 50% en la capacidad de gasto del consumidor en general, el aumento no será inmediato y la inflación erosionará lo que se ha ganado. La oposición ha descrito la nueva medida como un “paquetazo rojo” lo que literalmente se podría traducir como “red austerity” o un “paquete de ajuste estructural” lo cual se acostumbra asociar con las medidas neoliberales del Banco Mundial, pero que ahora está siendo puesto en marcha por el “rojo” o “socialista” gobierno Bolivariano.

La generalizada indignación sobre la devaluación se hizo aparente inmediatamente, inclusive, con un numero de Chavistas protestando por medio de artículos publicados en el progobiernista website aporrea.org. En artículos, como el titulado, “La oposición estaba en lo correcto”, la frustración e indignación se desbordan con inusual honestidad en un contexto de extrema polarización en el que los Chavistas se abstienen de criticar públicamente las políticas de gobierno por temor a ser llamados “escuálidos” (quislings) de la oposición. El escritor Henry Escalante finalizo su artículo de opinión coincidiendo en que el dinero de la nación tiene que ser protegido, pero luego él pregunta, “¿cómo se protegerá al pueblo de lo que se avecina? más inflación, mas especulación, salarios de pobreza y, probablemente una nueva devaluación…” En “La devaluación del Bolívar: Una traición a la Revolución Bolivariana” el autor, José Juan Requena, opina que la “traición” consiste en no haber consultado de antemano con el pueblo por parte del gobierno, especialmente después del abrumador apoyo que este le brindó a Chávez y al Proceso Bolivariano en la elecciones de octubre 2012.

Mi amiga venezolana, una Chavista que prefiere no ser mencionada, se hizo eco de este sentimiento. En la entrevista telefónica el 11 de febrero, ella dijo que sentía que el anuncio hecho el viernes, en la víspera del carnaval, fue engañoso: “obviamente se dio a conocer en ese momento para asegurarse que la movida no fuera detectada y sucedió sin que nadie se diera cuenta”. Es como Obama anunciando sus políticas de “asesinatos” el 31 de diciembre para que nadie se diera cuenta. “Pero todavía más peor, mi amiga puntualizo, el gobierno mintió. Tan solo una semana antes o algo así [el ministro de Finanzas Jorge] Giordano dijo que no habría devaluación y que todo estaba bien. Muchas de las medidas que el gobierno dijo ellos habían implementado fueron inefectivas o no fueron realmente implementadas: control de precios, protección al consumidor y así por el estilo. Nunca vimos esas cosas materializadas.

Con Chávez ausente de la escena, no hubo ninguno capaz de aminorar el impacto de la devaluación con claras y convincentes explicaciones. Cualesquiera que sean las debilidades del líder venezolano, su indisputable carisma, sus dones naturales de maestro para explicar las cosas de manera sencilla, su convincente y reconfortante presencia, hubiera hecho del empobrecimiento, de la noche a la mañana de millones de venezolanos, algo más soportable.

Entre el 92 y el 94% del ingreso de Venezuela por concepto de exportaciones proviene del petróleo, y los intentos de construir “desarrollo endógeno”; manufactura local y agricultura autosuficiente han fracasado o han tenido apenas un éxito mínimo. Mi amigo Juan, a quien llamé el mismo día, comentó sobre este fracaso, diciendo, “¿Por qué querría alguien ir a trabajar a los sembradíos y sudar produciendo algo que se arruinará con el mal tiempo o trabajar en una fábrica cuando tenemos un ingreso asegurado del petróleo?” Como resultado todo continua siendo importado, y con dólares de los Estados Unidos. Esto fortalece el poder del gobierno central, pero hace al país extremadamente vulnerable a la inflación y devaluaciones recurrentes.

El resultado de estos shocks económicos -la muerte continua a causa de los miles de cortes que la inflación representa- es el aumento en el cuestionamiento de la capacidad del gobierno para manejar la economía. Ciertamente ahí están las Misiones que han mejorado la suerte de las masas en innumerables formas; se ha dado un gran auge  en el campo de la cultura, subsidiado por el petróleo; hay entusiasmo y apoyo por las políticas que Chávez ha implementado en sus trece años en el poder, pero la economía está arrastrando todo eso con ella.

Mi amigo, hablando de las semanas antes de la devaluación, habla de desabastecimientos en todo y en cuestión de semanas los precios han aumentado hasta seis veces. Los tomates, se queja mi amigo, estaban a un precio de cinco bolívares el kilo en el mercado al aire libre Soto Rosa Market (conocido como el lugar más barato para comprar alimentos frescos en Mérida), y una semana después habían subido hasta treinta (aproximadamente de US $1.15 a US $7). “Yo pienso que la comunidad empresarial sabía que esto estaba por venir. ¿Por qué nosotros, los Chavistas, no lo supimos?” Mi amigo está seguro que durante el largo fin de semana del Carnaval las tiendas y supermercados seran reabastecidos con todos los productos que ellos han retenido y acaparado y les pondrán los nuevos precios cuando abran sus negocios de nuevo. “Y  estoy seguro que no habrá escasez de nada la próxima semana –si usted se puede permitir pagar los precios”.

 La improbabilidad de que Chávez retorne a tomar la presidencia significa que con toda certeza nuevas elecciones seran celebradas una vez más en el cercano futuro. Puesto que la oposición no representa una alternativa viable a la revoluciona Bolivariana, la mayoría siente que Maduro será promovido de la vicepresidencia a la presidencia. Pero como consecuencia de la actual indignación, no únicamente sobre la devaluación, sino sobre el manejo total de la economía, un “voto de castigo” (a vote of punishment) no está fuera de la discusión.




Traducido del inglés por Marvin Najarro



Clifton Ross es el director de “Venezuela: Revolution from the Inside Out” (2008, PM Press) and coeditor con Marcy Rein de “Until the Rulers Obey: Voices from Latin American Social Movements”, programado para ser publicado en noviembre con PM Press.








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CT., USA.

sábado, 16 de febrero de 2013

EL DÍA DE BEATRIZ…



(…) “se impone la realidad gris de un bello pero extraño país sin identidad nacional, desde la conquista española, generación tras generación, habitado por gente embrutecida por el alcohol y emocional e intelectualmente vacía”.




EL DÍA DE BEATRIZ BARRIOS MARROQUÍN

                         Foto: Jean Marie Simon

Por Jorge Castrillón

Martes, 05 de Febrero de 2013

A nadie le suena el nombre de Beatriz Barrios Marroquín, una maestra guatemalteca que fue desaparecida hace 27 años en el tornado oscuro del genocidio que azotó a uno de los países más bellos y jodidos del mundo. Yo tampoco la conocía, hasta que Jean Marie Simon, una fotógrafa norteamericana que se jugó la vida más veces de las necesarias, me enseñó una imagen que tomó de su cadáver. Las manos amputadas, las uñas arrancadas, los cortes profundos en la piel, los hematomas eternos. Descansando sobre una mesa metálica, bajo la luz de un foco, revelando el alcance demencial de una locura homicida que se llevó por delante a Beatriz, pero también al padre de Rosina, al escritor Luís de Líon, a Jorge Castañeda y a otros 250.000 guatemaltecos, mientras empujaba a otras decenas de miles, como mi amigo Luis, a exilios improbables, largos y dolorosos.

Ayer el juez Primero B de Mayor Riesgo, Miguel Ángel Gálvez, procesó a Efraín Ríos Montt por genocidio. Ríos Montt: general, pastor evangélico iluminado, asesino en serie. Ríos Montt el intocable, el del plan Victoria 83 urdido entre pueblos quemados en el Triángulo Ixil, los centenares de muertos en cada fosa, en la Finca La Perla, en Tres Erres, en Panzós, en Rabinal. Ríos Montt, el de los asesores argentinos recetando viajes de la muerte en Ford Falcon de vidrios tintados sin placas, navegando por la ciudad sin límites dejando un sabor metálico en la boca de quienes los vislumbraban regando muerte. Ríos Montt. Ríos Montt. Ríos Montt. Paladeen ese nombre, que contiene un cuarto de millón de almas, y pienso en los recuerdos de un Mundial que tenía lugar en mi ciudad mientras a ocho mil kilómetros se desarrollaba un infierno inimaginable, que se llevó también por delante a decenas de españoles que no pudieron no tomar partido, con la sotana, con la máquina de escribir o con el fusil.

Y lo vi. A dos metros de mí, en el Palacio Nacional de Ciudad de Guatemala, en 2004, yo recién llegado como becario al país, en una recepción a un ministro de exteriores o un secretario de estado, de visita apresurada a la región, cooperación y Telefónica. El no era un proscrito: lo habían elegido presidente del Congreso, asegurándole el aforamiento que necesitaba para seguir impune, observándolo todo en silencio. Y ahí estaba, rodeado de guaruras, que es como llaman a los guardaespaldas de lentes oscuros y sacos baratos de Siman tapando apenas las automáticas de cachas nacaradas. Sonreía afablemente y uno de los guardias civiles adscritos a la embajada me susurró que, si pudiera, le pegaría un tiro allí mismo. A mí me pareció entonces fuera de lugar. Meses después, con la imagen del cadáver de Beatriz Barrios Marroquín grabada a fuego, lamentaría no ser yo el que hubiese tenido el arma a mano.

Se lo dije: ustedes no conocen a Beatriz Marroquín. Yo tampoco pude hacerlo. Pero sí les puedo garantizar una cosa: que se merecía este día. Ella y nosotros.



 (…) Usted merece bien ser General/ llena los requisitos, General.

Ha bombardeado aldeas miserables/ ha torturado niños/
ha cortado los pechos de las madres rebosantes de leche/ ha arrancado los testículos y lenguas/
uñas y labios y ojos y alaridos.

Ha vendido mi patria y el sudor de mi pueblo y la sangre de todos.
Ha robado/ ha mentido/ ha saqueado/ ha vivido así/ de esta manera/ General.

General? no importa cuál?: para ser General/ como usted/ General/
hay una condición fundamental: ser un hijo de puta/ General.

(Fragmentos del poema General de Manuel José Arce Leal)








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