miércoles, 11 de septiembre de 2019

Por favor, no maten a César Montes

César ha sido todo un valiente y todo un hombre consecuente. César no es rico, pero actualmente ya es un anciano octogenario no muy bien de sus facultades mentales. Vive de sus glorias pasadas, de sus nunca desmentidos heroísmos. Pero corre un peligro mortal ante los otros loquitos: los militares chochos contrainsurgentes de Guatemala que padecen de locura criminal y que de veras quieren matarlo.


POR FAVOR, NO MATEN
A CÉSAR MONTES


Por Luciano Castro Barillas

Tuve la oportunidad de conocerlo en Managua, en 1989, cuando trabajaba en una oficinita del Ministerio de Relaciones Exteriores. Era una oficina con poco movimiento, desprolija, por lo que no sé si realmente trabaja allí o fingía trabajar. La naturaleza lo había dotado de una complexión bastante frágil y estatura pequeña, quizá de 1.50 metros. No acertaba yo a comprender como un hombre tan pequeño tuviera tanto coraje, valentía y trayectoria, cuya mención durante el movimiento revolucionario de la Sierra de las Minas en la década de los años 60 le hiciera tan temible e innombrable. Me imaginé inmediatamente que así pudo ser Augusto César Sandino, el General de Hombres Libres.

César si se hubiera dedicado al boxeo le debieron haber clasificado en el peso mosca. Su bravura no iba en proporción a su tamaño. Parecía un perro chihuahua con el empuje de un pitbull. Pero César sufrió mucho con su pequeña estatura, aunque daba la impresión que no, porque se sobreponía y solía hablar con gran seriedad, caminar a grandes zancadas insolentes con sus piernas cortas y cargando siempre un pistolón con  poco disimulo, que un poco vencido por la gravedad, casi lo arrastraba o lo llevaba por un lado. Con un rictus severo en sus labios y con una voz potente, como Gallito de Lata, cimbraba el ambiente con la fuerza de sus convicciones. Con su actitud de perdonavidas, con sus relatos de combates -ciertos o imaginados- donde resultaba victorioso y tal vez con razón, porque nadie había podido matarlo, pese a tantos enemigos. Siempre resultó muy seductor escuchar a aquella especie de Comandante Guerrillero de Bolsillo.

No pudo triunfar, ciertamente, la guerrilla que él comandó, pero tampoco a él lo mataron. Fundó el Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP, junto con otros revolucionarios como Camilo Sánchez y Rolando Morán, quien se encargó de promover a los cuatro vientos después de su expulsión de la Dirección Nacional que César Montes era un pervertido, que se cogía a las compañeras aprovechándose de su jerarquía militar y en fin, dijeron tanto denuestos de él, todos los ahora muertos; que lo hicieron ver como un sujeto antirrevolucionario con serias desviaciones sexuales. La verdad era otra. En el frente de la montaña, Rolando Morán, le había birlado a su esposa y temiendo una venganza del agraviado tuvo que salir expulsado del monte, llevar consigo la carga del desprestigio y ser anatemizado por toda la militancia revolucionaria, no solo del EGP, sino de todo el movimiento revolucionario.

Se tuvo que ir a El Salvador y se incorporó a la guerra en el Frente de Guazapa que fue extraordinariamente comandado por él, gracias a su genio militar: la fuerza armada jamás pudo tomar ese reducto del FMLN, cercano a San Salvador, porque el Cerro de Guazapa fue transformado en un auténtico queso brugge con socavones estilo vietnamita por todos lados. César ha sido todo un valiente y todo un hombre consecuente. Nunca dio el piojito al enemigo como lo hace ahora Timoshenko en Colombia. César no es rico, pero actualmente ya es un anciano octogenario no muy bien de sus facultades mentales. Vive de sus glorias pasadas, de sus nunca desmentidos heroísmos. Ahora, en este momento está feliz en su locura senil inocua, con todos los reflectores sobre él, porque cierto es también su inequívoco culto a la personalidad. Pero corre un peligro mortal ante los otros loquitos: los militares chochos contrainsurgentes que padecen de locura criminal y que de veras quieren matarlo.

Dejen que a César se lo coman los mosquitos o lo hagan salir huyendo. No podrá sobrevivir por su edad, pues no encontrará quienes indefinidamente lo apoyen. Se quedará sin agua y como un viejo pez, ya con pocas escamas, tendrá que salir a flote. César ya no es un peligro para nadie. Ayúdenlo llevándolo a un hospital donde muera de viejo, creyéndose Napoleón, porque de ese complejo padece. Ya basta de ofenderlo por su tamaño. Sufrió de niño, de adolescente, de hombre y como amante. Todas las mujeres que lo lastimaron, sí reconocieron algo: que la tenía pequeñita, pero cada huevo, eso sí, era de oro.






Publicado por La Cuna del Sol

martes, 10 de septiembre de 2019

Brexit, Unión Europea y democracia

La política de Boris Johnson se sitúa, para Thierry Meyssan, en perfecta continuidad ‎con la historia británica. Si en vez de utilizar como referencia las declaraciones ‎de campaña del primer ministro británico analizamos más bien sus escritos, veremos ‎que la política de Boris Johnson está determinada, más que por un deseo de ‎independencia económica, sobre todo por el temor ante la instauración de un Estado ‎supranacional continental.‎


BREXIT, UNIÓN EUROPEA Y DEMOCRACIA


Por Thierry Meyssan

En el momento de la disolución de la URSS, Francia y Alemania trataron de preservar sus lugares ‎en el mundo resolviendo el problema de su estatura ante el gigante estadounidense. Decidieron ‎entonces reunificar las dos Alemanias y fundirse juntas [Francia y la nueva gran Alemania] en un ‎Estado supranacional: la Unión Europea. Con la experiencia que ya tenían de cooperación entre los ‎Estados, creyeron que sería posible construir ese gran Estado supranacional a pesar del dictado ‎del entonces secretario de Estado James Barker, que imponía una ampliación forzosa de la UE hacia ‎el este. ‎

Durante los debates sobre el Tratado de Maastricht, los gaullistas franceses opusieron el ‎‎«supranacionalismo europeo» al «soberanismo». Para ellos, el marco nacional era la ‎democracia y la escala europea significaba burocracia. Para vencer la resistencia de los gaullistas, ‎el presidente francés Francois Mitterrand y el canciller alemán Helmut Kohl comenzaron por crear ‎la confusión entre el soberanismo democrático (sólo el pueblo es soberano) y el soberanismo ‎nacionalista (la nación es el único marco conocido para ejercer un poder democrático). Luego ‎asimilaron toda forma de «soberanismo» al «chauvinismo» (el hecho de considerar que sólo ‎lo nacional es bueno y de despreciar todo lo que venga del extranjero). ‎

Se adoptó el Tratado de Maastricht y ese documento transformó un sistema de cooperación ‎entre Estados en un Estado supranacional (la Unión Europea), a pesar de que ni siquiera existía ‎algo que pudiese llamarse «nación europea». ‎

Se reescribió la Historia, tanto para hacer creer que el nacionalismo es la guerra como para borrar ‎las huellas de las políticas chauvinistas antirrusas. Francia y Alemania crearon un canal de ‎televisión binacional llamado Arte, cuyos programas debían presentar el nazismo y el sovietismo ‎como dos regímenes totalitarios resultantes de un mismo nacionalismo. Se creó ‎deliberadamente la confusión entre el nacionalismo alemán y el racialismo nazi –a pesar de que el ‎racialismo nazi es incompatible con la idea nacional germánica, que no se basa en la raza sino en ‎la lengua. Y se borraron también las huellas de los esfuerzos que hizo la URSS por sellar una ‎alianza antinazi. Se modificó asi el significado del Pacto de Munich y del Acuerdo Molotov-‎Ribbentrop [1].‎

Treinta años más tarde, las instituciones “europeas” concebidas entre 6 países y desarrolladas ‎entre 12 están resultando imposibles de sostener a la escala de 28 países, cosa que ‎Estados Unidos ya había anticipado. La Unión Europea se ha convertido en un gigante ‎económico… pero sigue sin existir la “nación europea” y los Estados miembros de la UE han ‎perdido su soberanía nacional pero siguen sin tener una ambición política común. ‎

Para tener una idea del error cometido pregunte usted a un soldado del embrión de “ejército ‎europeo” si está dispuesto a «morir por Bruselas» y vea su cara de asombro. Los soldados ‎están dispuestos a dar la vida por su país… pero no por la Unión Europea. ‎

El mito que afirma que «la Unión Europea es la paz» aportó a la UE el premio Nobel de la Paz ‎en 2012, pero:

- Gibraltar sigue siendo una colonia británica en suelo español [2];‎

- Irlanda del Norte es también una colonia británica en suelo irlandés;

- y, sobre todo, el norte de Chipre sigue bajo la ocupación militar del ejército turco ‎ [3].‎

Francia y Alemania creyeron que, con el paso del tiempo, las particularidades británicas ‎determinadas por la historia se disolverían en el Estado supranacional. Olvidaron que el ‎Reino Unido no es una República igualitaria sino una monarquía parlamentaria clasista. ‎

Debido a los restos de su imperio colonial en Europa occidental, el Reino Unido nunca pudo ‎integrar el proyecto franco-alemán de Estado supranacional. Rechazó además varios elementos ‎importantes del Tratado de Maastricht, como su moneda supranacional, el euro. La lógica ‎interna del Reino Unido empujaba irresistiblemente ese país a fortalecer su alianza con ‎Estados Unidos, cuya cultura comparten parte de sus élites. Es por eso que la administracion ‎Bush se planteó, en el año 2000, la inclusión del Reino Unido en el Tratado de Libre Comercio del ‎América del Norte (TLCAN) y la posibilidad de organizar su salida de la Unión Europea [4].‎

El hecho es que el parlamento británico nunca optó por uno de los dos lados del Atlántico. Hubo ‎que esperar al referéndum de 2016 para que el pueblo británico escogiera, optando por el Brexit. ‎Pero la eventual salida británica de la Unión Europea volvió a abrir una herida que se había ‎olvidado. La creación de una frontera aduanal entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte ‎pone en peligro el acuerdo de paz, conocido como ‎«Acuerdo del Viernes Santo»‎, entre la ‎República de Irlanda y el Reino Unido, acuerdo que no fue concebido para resolver un problema ‎sino sólo para congelarlo.‎

El sistema político británico se basa en la bipolaridad. Esto se ve físicamente en el salón donde ‎se reúne la Cámara de los Comunes, donde los diputados no se sientan en un hemiciclo sino ‎frente a frente. El hecho es que el Brexit plantea simultáneamente dos cuestiones ‎existenciales: ser o no ser miembro de la Unión Europea y mantener o no la colonización de Irlanda ‎del Norte. Durante los 3 últimos años, todos hemos podido comprobar que la Cámara ha sido ‎incapaz de llegar a una decisión de la mayoría sobre alguna de las 4 opciones posibles. Esta ‎situación ha afectado gravemente la economía británica. Según un informe confidencial de ‎‎Coalition, las comisiones bancarias se ganan cada vez menos en la City londinense y cada vez ‎más en Wall Street. ‎

El sistema político británico es pragmático. Nunca fue pensado como sistema político y nunca ha ‎llegado a tener reglas escritas [5]. Es resultado de miles de años de enfrentamientos y de correlaciones de fuerza. ‎Según el estado actual de la tradicional constitucional, el monarca sólo hace uso del poder si está ‎en juego la supervivencia de la nación [6]. Es por eso que la reina decidió ‎suspender (eufemísticamente «prorrogar») el parlamento para dar a su primer ministro la ‎posibilidad de desbloquear la situación. Normalmente, la reina sólo puede suspender ‎el parlamento por razones técnicas (como una elección, por ejemplo) pero no para poner la ‎democracia entre paréntesis. ‎

Resulta extremadamente interesante observar la emotiva reacción que la decisión de la reina ‎provocó en el Reino Unido. Todos los que se opusieron al Brexit se dan cuenta ahora de que ‎han pasado 3 años en discusiones estériles y que han alcanzado los límites de la democracia. ‎Algunos, incluso en la Europa continental, descubren con asombro que la democracia implica la ‎igualdad entre todos los ciudadanos y que, por consiguiente, es incompatible con un sistema que ‎sigue siendo una monarquía clasista. ‎

El error de apreciación sobre el cual se asienta todo esto nos remite además a la creación de las ‎instituciones europeas basadas en el modelo concebido precisamente por Winston Churchill. ‎Para Churchill no se trataba de unir democracias ni de crear un Estado supranacional ‎democrático sino de evitar el surgimiento de una potencia hegemónica en el continente europeo. ‎O sea, impedir que Alemania lograra levantarse nuevamente y, al mismo tiempo, poner a Europa ‎en condiciones de enfrentarse a la Unión Soviética [7]. Al contrario de lo que proclaman los eslóganes que tan hábilmente utilizó, ‎el objetivo de Churchill no era oponerse al modelo comunista sino continuar la política que ya ‎había aplicado durante la Segunda Guerra Mundial: debilitar a las dos principales potencias ‎continentales –Alemania y la URSS– a las que dejó luchar solas una contra otra desde junio ‎de 1941 hasta septiembre de 1943, sin implicar en la lucha ni un solo ejército británico. ‎

Así que no es sorprendente que el presidente francés Francois Mitterrand, quien había participado ‎con Winston Churchill en el Congreso Fundador realizado en La Haya en 1948, nunca se ‎preocupara por el déficit de democracia del Estado supranacional que él mismo concibió con el ‎canciller alemán Helmut Kohl a raíz de la disolución de la URSS.
 ‎

Boris Johnson es un típico producto del Eton College, aunque parte de ‎su educación se desarrolló en Estados Unidos –renunció a la ciudadanía estadounidense ‎en 1996 para tratar de entrar a la Cámara de los Comunes. Es un discípulo de dos grandes ‎personalidades del Imperio británico. Primeramente, de Benjamin Disraeli, el primer ministro de la ‎reina Victoria. Johnson hereda de Disraeli su concepción del llamado Conservatism One Nation, ‎según la cual la riqueza confiere a quien la posee una responsabilidad social –la élite (upper ‎class) tiene la obligación de dar trabajo a las clases pobres para que cada cual se mantenga en ‎su lugar. La otra personalidad es Winston Churchill, sobre quien incluso escribió un libro [8]. ‎

Theresa May se planteó sucesivamente 3 modos diferentes de compensar la salida de la Unión ‎Europea: convertir el Reino Unido en el agente cambiario del yuan chino en Occidente, fortalecer ‎la «relación especial» con Washington [9] y redinamizar ‎el Commonwealth (Global Britain). ‎

Boris Johnson se sitúa en la continuidad de esos modelos aunque focalizándose en la «relación ‎especial» con Estados Unidos y echándose en brazos del presidente Trump en el G7, aunque ‎no comparte los puntos de vistas del estadounidense, ni en economía, ni en política internacional. ‎También es lógico que haya mentido descaradamente contra Rusia en el momento del caso ‎Skripal [10] y que no sólo quiera sacar al Reino Unido de la Unión ‎Europea, sin importar el precio a pagar por ello, sino también, y sobre todo, sabotear la ‎aventura supranacional continental. ‎

Si Boris Johnson logra mantenerse como primer ministro, la política internacional de la ‎‎«pérfida Albión» consistirá en servir de consejera a Washington y en provocar conflictos entre la ‎Unión Europea y Rusia.

[1] «Petite leçon d’histoire à Justin Trudeau», por Michael Jabara ‎Carley, Strategic Culture Foundation (Rusia) y Réseau Voltaire, 7 de septiembre de 2019 (Este ‎artículo está actualmente en proceso de traducción al español).

[2] «La Unión Europea ve ahora Gibraltar ‎como una “colonia” del Reino Unido», Red Voltaire, 3 de febrero ‎de 2019.

[3] «Cerca de 200 000 chipriotas no podrán ‎votar en las elecciones europeas», Red Voltaire, 16 de mayo de 2019.

[4] The ‎Impact on the U.S. Economy of Including the United Kingdom in a Free Trade Arrangement With ‎the United States, Canada, and Mexico, United States International Trade Commission, 2000.

[5] El Reino Unido no tiene una Constitución escrita. Nota de la ‎‎Red Voltaire.

[6] «La reina Isabel II suspende el ‎Parlamento británico», Red Voltaire, 29 de agosto de 2019.

[7] «Discours de Fulton sur le “rideau de fer”» y «Discours de Winston Churchill sur les États-Unis d’Europe», por Winston Churchill, Réseau Voltaire, 5 de marzo y 19 de septiembre ‎de 1946.

[8] The ‎Churchill Factor: How One Man Made History, Boris Johnson, Riverhead Books (2014).

[9] “Theresa May addresses US Republican leaders”, por Theresa May, Voltaire Network, 27 de enero de 2017.

[10] «Los expertos militares británicos contradicen a Theresa May», ‎‎Red Voltaire, 3 de abril de 2018; «Caso Skripal, ¿la mentira que colma la copa?», por Michael Jabara Carley, Strategic Culture Foundation (Rusia), ‎‎Red Voltaire, 28 de abril de 2018.






Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 8 de septiembre de 2019

Porque odiamos al comunismo y los comunistas

Los comunistas son despiadados, manipuladores, no sienten ni padecen. Ser anticomunista no requiere pensar, sólo practicar lo aprendido machaconamente durante años.


PORQUE ODIAMOS AL COMUNISMO Y LOS COMUNISTAS


Popr Marcos Roitman Rosenmann

Nuestro mundo gira en torno a los valores culturales del capitalismo. Nada es neutral ni equidistante. Se nos inculca la competitividad, tener éxito y acumular riquezas, no importa la manera de lograrlo. La propiedad privada cala hasta los huesos. Deseamos ser Rico McPato, el personaje de Walt Disney nadando en un mar de oro, monedas y brillantes. ¿Ficción? Nuestro mundo es caricatura del cómic. Nos moldean individualistas, avaros, calculadores, mentirosos. Es adoctrinamiento y socialización cultural. Despreciamos al pobre, lo degradamos, lo deshumanizamos. Tienen lo que se merecen. La pobreza siempre ha existido, se afirma. Luchar contra ella es ir contra natura. Por eso reivindicar la democracia es un asunto de pobres. Mejor ser socios de ONG y apoyar causas humanitarias, ser solidarios, practicar la piedad. Las avenidas, edificios, toman el nombre de mecenas, filántropos y héroes. Prohombres que donan millones de dólares para investigaciones científicas, otorgan becas, financian maquinaria para diagnósticos médicos y sus obras de arte se exhiben en museos. La lista es interminable, pero logran su objetivo: el reconocimiento de las mayorías sociales. No nos preguntamos sobre el origen de sus fortunas. Lo remitimos a la suerte. Son personas visionarias, han comenzado de cero y aprovechado sus oportunidades. Todos podemos ser Rockefeller, Amancio Ortega, Slim o Bill Gates. Es cuestión de ser emprendedores, luego vendrá el éxito. ¿Alguien menciona las relaciones sociales de explotación? La respuesta es simple, la explotación no existe. Dicha afirmación se graba a fuego en nuestras mentes. Con trabajar duro, ahorrar y estar en el sitio adecuado en el momento oportuno es suficiente. Cómo no desear coches de lujo, yates, un avión privado, servicio doméstico, casas principescas, en fin, todo lo que ofrece el mundo de las mercancías. Sean cosas o personas. Vivir a cuerpo de rey es lícito, rechazarlo es hipocresía. Tener y no exponerlo es de tontos, hay que ostentar. Pasar a la historia con el nombre escrito en oro no menos que construir un panteón donde nuestros huesos sean venerados y visitados en procesión es comprar la eternidad.

Pensamos que la pobreza y el fracaso es una inadecuación al mercado. Incluso la sociología y la biología se han unido en un matrimonio de conveniencia para crear la sociobiología. Genes egoístas capaces de someter a sus alelos altruistas en un mundo donde el más listo se lleva el gato al agua. Está en los genes y no hay posibilidad de alterar el ADN. El mundo al revés. Se impone la visión hobbesiana predadora, donde el hombre es un lobo para el otro hombre. Pero las manadas de lobos, como especie social cooperan, no se explotan, mantienen una división social del trabajo, de lo contrario se extinguirían. No hay especie social competitiva inter pares. Es la mayor mentira atribuida a Darwin.

Nada está exento de significado político. Arte, literatura, cine, lenguaje, moda, estética, sexo, familia, el hambre, los gustos, las emociones, las maneras de amar y odiar. Pero es la producción del miedo la base para fomentar el anticomunismo. Desde que nacemos se inculca y adoctrina para reconocer al enemigo: el comunismo, que se presenta con diferentes caretas. Demócratas, socialistas, marxistas, en definitiva comunistas. Se cuelan en la escuela, el trabajo, incluso se presentan como amigos. Pero tienen un objetivo: convertirnos en autómatas, quitarnos nuestras propiedades y esclavizarnos. Ideología disolvente de la familia, la propiedad privada y la moral católica. Para los comunistas somos un número, de allí su identificación con el nazismo y la solución final. Todos los miedos se engloban en el comunismo.

Ser anticomunista no es problema, es lo propio de un sistema educativo para aborrecerlo. En los medios de comunicación social, en la literatura, el cine, los dibujos animados podemos preguntarnos: ¿Quiénes salvan la civilización? ¿Qué espías tienen licencia para matar? La raíz del mal, el comunismo camuflado en los deseos de justicia social, igualdad y dignidad. Incluso los extraterrestres, cuando atacan la tierra siempre eligen la Casa Blanca y Estados Unidos como objetivo. El resto del planeta no existe, Su GPS está conectado a Google Maps.

Los comunistas son despiadados, manipuladores, no sienten ni padecen. Ser anticomunista no requiere pensar, sólo practicar lo aprendido machaconamente durante años. Por el contrario, ser demócrata, comunista, socialista o marxista requiere pensar, nadar contracorriente. Es un acto de conciencia y reflexión crítica. Justamente lo que esta sociedad persigue y criminaliza. Vivir en la ignorancia es conseguir el nirvana. Sea positivo. Mañana será millonario. No cuestione el orden natural de las cosas. La tierra es plana y el capitalismo justo y equitativo. No se deje seducir por falsos ídolos. Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, Pinochet, Thatcher, Videla y Somoza, entre otros, son buena gente, tienen en común ser anticomunistas. ¡Entregue su alma y si le piden el voto, también!





Publicado por La Cuna del Sol

jueves, 5 de septiembre de 2019

Dios los creó y el diablo los juntó, a Jimmy Morales y a Álvaro Uribe

Algo feo se cocina, no cabe la menor duda y será, no otra cosa, que la expulsión de esas tierras de los campesinos que apenas sí sobreviven en las peores condiciones de vida.


DIOS LOS CREÓ Y EL DIABLO LOS JUNTÓ,
A JIMMY MORALES Y A ÁLVARO URIBE


Por Luciano Castro Barillas

Es noticia de gran despliegue nacional e internacional la muerte de tres soldados del Ejército de Guatemala, dos soldados y un oficial, los cuales fueron masacrados, según informes de partes interesadas por: a) Narcotraficantes y/o colaboradores (“banderas” o vigilantes y estibadores de fardos de cocaína traídos en las aeronaves); b) Por campesinos remanentes de la guerrilla armados con fusiles AK47 del conflicto cuyos Acuerdos de Paz se suscribieron hace 22 años en 1996 y, c) Por confusión entre soldados y narcotraficantes a quienes los primeros iban a resguardar en su trasiego ilegal, dado que el Ejército de Guatemala está totalmente infiltrado por el crimen organizado donde oficiales de alta graduación como mayores y coroneles, han sido capturados in fraganti trasegando estupefacientes.

Es noticia de gran despliegue nacional e internacional la muerte de tres soldados del Ejército de Guatemala, dos soldados y un oficial, los cuales fueron masacrados, según informes de partes interesadas por: a) Narcotraficantes y/o colaboradores (“banderas” o vigilantes y estibadores de fardos de cocaína traídos en las aeronaves); b) Por campesinos remanentes de la guerrilla armados con fusiles AK47 del conflicto cuyos Acuerdos de Paz se suscribieron hace 22 años en 1996 y, c) Por confusión entre soldados y narcotraficantes a quienes los primeros iban a resguardar en su trasiego ilegal, dado que el Ejército de Guatemala está totalmente infiltrado por el crimen organizado donde oficiales de alta graduación como mayores y coroneles, han sido capturados in fraganti trasegando estupefacientes.

El hecho de los tres soldados muertos con sus trajes de fatiga y de bruces es una mínima tragedia si se recuerda que esa zona del departamento de Izabal fue objeto de las peores atrocidades cometidas por el ejército en los años del conflicto armado interno, pues poca distancia de la aldea Semuy II, está la comunidad de Zepur Zarco, donde todos, absolutamente todas las personas hombres, niños y niñas no útiles para la esclavitud sexual y laboral fueron asesinados. Los relatos de las mujeres esclavas del Ejército es todo un friso del horror y la degradación humana, donde humildes indígenas fueron sodomizadas como una manera de imponer el horror contrainsurgente por oficiales y soldados enfermos de odio anticomunista. Ah, pero ahora se conmueven hasta las lágrimas por la muerte de tres soldados debidamente equipados y quienes por falta de pericia combativa, ingenuamente, se dejaron matar. Ese es el relato oficial. Pero hay otras versiones, no es la única.

La escuadra de ocho o nueve soldados comandados por un oficial iban no precisamente a combatir a los narcotraficantes que aterrizan en una de tantas pistas clandestinas de la zona, sino todo lo contrario, les habían encomendado fungir como equipo de apoyo para resguardar el área y permitirle a los narcotraficantes realizar sus operaciones de trasiego de los fardos de droga sin ningún contratiempo. Y la peor versión de todas por el riesgo que entraña para los campesinos de la zona de Semuy II es que son grupos incipientes de una nueva guerrilla y ni lerdos ni perezosos los delirantes anticomunistas de siempre plantaron unas armas AK47, de las usadas en los años de la guerra, para hacer creíble, digerible, que esos municipios están ingobernables y que un atisbo insurgente anda de por medio, dado que ahora en América Latina la noticia del re alzamiento de un grupo muy importante de la ex guerrilla de las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia, FARC, se lanzan nuevamente a la conquista del poder por la vía armada.

La locura prendió en la mente enferma y calenturienta, paranoica en extremo, de Jimmy Morales y sus militares locos y malvados. No tardarán en crearse falsos positivos, del que es gran maestro Alvaro Uribe Vélez, senador y terrorista destacado, cuya asesoría en perversiones de este tipo las ofrece, sin necesidad de que se lo pidan. La verdadera razón es expulsar a las miles de familias campesinas que habitan la parte norte del lago de Izabal porque se han posesionado, según opinión oficial, de parte de una tierra de un señor de apellido Maegli. Extranjero a quien a todas luces no le pertenecen estos territorios ancestrales. Y en ese ir y venir de opiniones hay una muy desafortunada, por el afán de protagonismo de siempre del  terrible alfeñique: César Montes, el cual con sus proverbiales declaraciones, no hace más que abonar las opiniones que quieren criminalizar a los campesinos haciéndolos ver como una incipiente implantación guerrillera. Vaya flaco favor el que les hace a los campesinos este otro desquiciado.

Para concluir el sentido de los Estados de Sitio en Guatemala tiene una concepción contrainsurgente, cuando hay verdaderas situaciones de levantamientos armados, no por situaciones de notoria ingobernabilidad por la incapacidad de los gobernantes. Hechos criminales que pueden ser controlados, sometidos, con las fuerzas de seguridad civil y no con el ejército. Algo feo se cocina, no cabe la menor duda y será, no otra cosa, que la expulsión de esas tierras de los campesinos que apenas sí sobreviven en las peores condiciones de vida.






Publicado por La Cuna del Sol

miércoles, 4 de septiembre de 2019

-Lea. Lea De Corrido…

La imagen que se analiza es representativa de la realidad de un mandatario que, a partir de ese día, se desenmascaró y se colocó del lado de los sectores tenebrosos del país.


-LEA. LEA DE CORRIDO…


Por Ramiro Mac Donald

En un análisis semiótico “…se trabaja sobre estados, que sólo son pequeños pedazos del tejido de la semiosis, que la fragmentación efectuada transforma en productos. La posibilidad de todo análisis del sentido descansa sobre la hipótesis según la cual el sistema productivo deja huellas en los productos y que el primero puede ser (fragmen­tariamente) reconstruido a partir de una manipulación de los segundos. Dicho de otro modo: analizando productos, apuntamos a procesos…”
Elíseo Verón, en Semiósis Social

La fotografía que hoy presento para analizar fue tomada de un video captado el 27 de agosto de 2017, hace dos años. En ese video, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, declaró “non grato” a Iván Velásquez, jefe Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Esa instantánea (según Verón) es un estado y a la vez un pequeñito trozo de esa semiosis profunda de la lucha contra la corrupción, iniciada en 2015 por amplios sectores de la sociedad. Esa fotografía es también un parteaguas. Hay un antes y un después, porque desde esa triste jornada todo cambió para los ciudadanos conscientes que añoramos un país diferente, con funcionarios probos y dignos.

Desde lo perceptible (el signo material) esta imagen denota un ambiente lóbrego, pues tiene un aspecto opaco. Pero no solo es una fotografía oscura. Su pésima iluminación es señal de que no fue preparado dicho escenario sino que fue un montaje apresurado, improvisado, muy burdo. Tres conceptos que implican un pésimo manejo de la imagen presidencial, pues la presidencia de Morales se proyectó de manera tenebrosa. En política, la forma es el fondo y una imagen como esta (su parte conceptual) envíó un mensaje de gobierno confuso, en lugar de proyectar capacidades para comunicar con claridad. Su falta de experiencia política, además, salta a la vista.

Esta fotografía de Jimmy Morales (según Verón) deja huellas profundas como un producto de pésima calidad. Por lo que la reconstrucción que un semiólogo puede realizar, basado en este pedacito del oscuro mensaje lanzado aquel día, es sencillamente de total ignorancia del manejo inteligente de la imagen, ya no solo presidencial, sino del gobierno en pleno. El proceso de comunicación se termina concretando en este pésimo producto final, que reproduce las acciones tenebrosas que Jimmy Morales había decido llevar a cabo en contra de Iván Velásquez y la CICIG.

Se recuerda que esta imagen circuló profusamente en la WEB desde muy temprano aquel domingo 27 de agosto 2017, hace dos años. La estrategia fue lanzar a las redes sociales (en un horario inusual) ese nefasto video. Para la lucha contra la corrupción, el video marcó la fecha fatal para forzar a la CICIG a abandonar el país, este 3 de septiembre 2019 por decisión unilateral del presidente Morales. Esta foto revela, connotativamente, su apego a fórmulas oscuras de comunicar.

La imagen que se analiza es representativa de la realidad de un mandatario que, a partir de ese día, se desenmascaró y se colocó del lado de los sectores tenebrosos del país. Esta foto es un pequeñito tejido seleccionado, apenas, pero demuestra la realidad que hoy padecemos los guatemaltecos: CICIG debe irse porque incomodó al poder político corrupto, a las élites empresariales que utilizan el Estado y a esos políticos que son sus fieles mandaderos; pero también a los narcos chapines, mexicanos y colombianos, quienes usan influencias y poderes impunemente en todo el país y tienen el respaldo de algunos miembros del ejército que les dan protección y vigilancia. Y por ser fieles escuderos, se satisfacen con las migajas del negocio de transportar millonarios cargamentos hacia al norte.

La imagen seleccionada de Jimmy Morales esconde el espesor de una cobardía (percibida en su atropellado discurso) pero también la búsqueda de utilizar un disimulado y penumbroso rincón desde donde, agazapado, pudiera lanzar palabras verosímiles y que tuvieran apariencia de verdad, para no sonar tan falsas. En esa foto nebulosa se respira miedo por parte de un emisor que se cree muy audaz, declarando ingrato a un hombre que hizo más por la justicia, que muchos guatemaltecos.  Pero es, a la vez, una imagen premonitoria de tenebrosas intenciones, como signos que revelan sus foscas mañas y caprichos.

Pero Morales se atrevió a dar paso más allá, luego de ese domingo.  Es imposible olvidar aquel jueves  31 de agosto cuando Jimmy Morales hizo que Guatemala involucionara varias décadas. El mandatario se presentó en el Salón de Banquetes de Palacio Nacional, un lugar de recurrente fascinación presidencial para hacer sus “re-presentaciones” teatralizadas, con lecturas bien impostadas.  Ese día parecía estar anunciando un Golpe de Estado, al salir respaldado por sus militares y ministros preferidos. Y parecían que todos sus acompañantes con caras largas, caras de asustados, posaban para una foto de guerra, cual declaratoria de lucha sin cuartel contra el mundo civilizado. ¡Contra la Organización de Naciones Unidas! Nada menos…

Aquel día, la máscara democrática se le cayó. El aprendiz de dictadorzuelo había surgido con total plenitud, sin sutilezas. Lástima, pero para mi sería demasiado doloroso analizar semióticamente dicha imagen del 31 de agosto. Mejor presento la tétrica foto que encabeza este análisis semiótico,  pues bien enmarca la profunda oscuridad de sus gestos, palabras e intensiones. Allí, Jimmy Morales estaba en plena construcción de su identidad, sin la elegancia ni elocuencia de los discursos preparados, ni editados después en estudio. Burdamente lo habían puesto delante de una triste y descolorida bandera, le dieron el texto y le dijeron:

-Lea. Lea de corrido.

Sin iluminación, Jimmy no pudo siquiera ensayar. Estuvo solo con su experiencia histriónica y lo hizo, sin medir ni pensar en las gravísimas consecuencias de este acto lúgubre, traicionero. Tal vez, en ese momento, solo pensó en salvar a su hijo y en su hermano, que habían resultados  embarrados por un negocito de poca monta, pero que el pueblo de Guatemala no olvidará jamás.

Y… leyó de corrido. Y, sí, Jimmy Morales (esa madrugada del 27 de agosto de 2017)  no se equivocó en el acto de leer. Por algo había sido elegido por sus patrocinadores, porque sabían de su capacidad de interpretar cualquier papel que le exigieran.  Y aquel payasito medio cursi de la televisión, a partir de esa fecha, encontró la metamorfosis perfecta para su desmedido ego, su nivel intelectual y académico. Ahora interpretaría, en esta tragedia nacional, el caprichoso papel de un fabricado héroe que lucharía denodadamente por la no intervención extranjera y podría erigirse en el paladín que abogaría por la soberanía nacional.

Parecería curioso que, a partir de una simple imagen, logren flotar tantas posibilidades semióticas para intentar, por lo menos intentar desocultar la realidad.






Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 1 de septiembre de 2019

La danza de la derrota de Donald Trump

China ya ha ganado la batalla crucial en el conflicto entre Washington y Pekín


LA DANZA DE LA DERROTA 
DE DONALD TRUMP


Por Spengler

A medida que Estados Unidos y China escalan la disputa comercial iniciada el año pasado a una guerra económica a gran escala, el hecho decisivo del conflicto ha transcurrido sin ser del todo mencionado: China ha ganado la batalla crucial.

Lo logró cuando Washington engatusó y amenazó a sus aliados para boicotear el despliegue de banda ancha 5G de Huawei, y sufrió el rechazo más humillante que recuerde este escritor.

China ha desencadenado un impacto en la red global que se inicia con el dominio de la banda ancha inalámbrica ultrarrápida y se extiende al comercio electrónico, las finanzas, la logística y el transporte, los medios para comercializar el trabajo de miles de millones de personas en el Sur Global. El liderazgo de China en la tecnología 5G le proporciona además una ventaja en una amplia gama de aplicaciones industriales y de consumo.

De estas aplicaciones, la que más desconcierta al estamento de seguridad estadounidense es la criptografía cuántica, una tecnología teóricamente inquebrantable y en la que China es pionera.

Las agencias de inteligencia

El 7 de julio di a conocer en esta publicación que los nuevos sistemas 5G incorporarían la criptografía cuántica que evitaría que las agencias de inteligencia de EE.UU escuchen las comunicaciones del mundo y que por lo mismo anularía una ventaja clave de los EE.UU.

Esa es la razón que llevó a la comunidad de inteligencia a prevalecer sobre la administración Trump para descarrilar a toda costa el lanzamiento de la tecnología 5G de Huawei.

Por primera vez, el control de tecnologías revolucionarias como la banda ancha 5G –el tipo de tecnología que transforma la vida de miles de millones de personas y genera billones de dólares en riqueza– pasaba a manos de China.

Sin duda China tiene un historial inquietante en cuanto al robo de tecnología, pero el previo mal comportamiento de China es de menor importancia en comparación con sus propias innovaciones.

Estados Unidos vino pobremente preparado para la confrontación. No trajo nada para el combate, porque ninguna compañía estadounidense produce equipos 5G, y las alternativas europeas a Huawei, Ericsson y Nokia, ofrecen un producto de inferior calidad y más caro.

La administración Trump podría haber tratado de persuadir a las compañías estadounidenses para que entraran al campo de batalla, pero no mostró interés en crear un campeón nacional estadounidense para competir con Huawei.

Habilidades que no existen

El déficit comercial de Estados Unidos con China es un problema menor comparado con la guerra tecnológica que Estados Unidos está perdiendo. Las mayores exportaciones de China a los Estados Unidos son productos electrónicos de consumo de bajo valor agregado, productos que Estados Unidos carece de las habilidades y la cadena de suministro para fabricar, y no quiere fabricar, porque la mano de obra se paga por debajo de los estándares estadounidenses.

Estados Unidos ha perdido el primer enfrentamiento decisivo de la guerra económica con China. Que yo sepa, Washington no tiene planes para restablecer la producción estadounidense de tecnologías clave, ni tampoco para invertir los recursos en R&D (Investigación y Desarrollo) que permitan a los Estados Unidos contrarrestar la ventaja de China en algunas de esas tecnologías clave.

Los estamentos militares y de seguridad nacional de Washington están experimentando una rabieta colectiva debido al hecho hasta ahora inimaginable de que los chinos los han superado.

El rencor estadounidense contra China surge de la comprensión tardía de que la indolencia, la complacencia y la ineficacia han permitido que un país que hace dos generaciones mató de hambre a 50 millones de sus habitantes se levante y desafíe el dominio estadounidense.

¿Se ha desvanecido la esperanza de la victoria?

Viene a la memoria el consejo urgente del Kaiser Wilhelm II a su primo Nicolás II de Rusia, en 1904, para que acudiera a la guerra contra Japón como el "salvador de la raza blanca". Como consecuencia, Rusia perdió toda su flota en Japón y provocó la Revolución de 1905 y, a la larga, la caída de la dinastía Romanov.

Durante el transcurso del último año advertí que la confrontación de Estados Unidos con China terminaría en el equivalente económico de Port Arthur.

El 12 de junio de 2003, comenté en esta publicación que el peor daño en la guerra generalmente ocurre después de que la esperanza de la victoria se ha desvanecido. Lamentablemente, esto también puede aplicarse a la guerra económica entre Estados Unidos y China.

Debido al traslado de los archivos de Asia Times a un nuevo servidor, el artículo no está disponible actualmente, por lo que cito lo más relevante a continuación:

 “Un tema recurrente en la historia de la guerra es que la mayoría de las muertes generalmente ocurren mucho después de un cálculo racional que lleva a exigir la rendición del bando perdedor. Como el caso de los japoneses después de Okinawa, los alemanes después de la Batalla de las Ardenas, o la fase final de la Guerra del Peloponeso, la Guerra de los Treinta Años o la Guerra de los Cien Años. A lo largo de épocas y culturas, la sangre se ha derramado en proporción inversa a la esperanza de la victoria. Quizás lo que el Medio Oriente requiere para lograr un acuerdo de paz no es menos muertes, sino más.

“El coraje nacido de la desesperación o  Mut der Verzweiflung, como lo llaman los alemanes, surge no del espejismo que la victoria es posible, sino de la convicción de que la muerte es preferible a la rendición. Las guerras de este tipo terminan mucho después de que uno de los bandos ha sido derrotado, es decir, cuando han muerto suficientes intransigentes. No hay que culpar el provincialismo del presidente. Esto no tiene nada que ver con el Bushido, el fanatismo Nazi u otras ideologías exóticas.

"El caso más persuasivo de Mut der Verzweiflung se puede encontrar en el propio patio trasero de Bush, durante la Guerra Civil estadounidense de 1861-1865. La causa sureña se perdió después de que el mayor general Ulysses S. Grant tomara Vicksburg y el general George G. Meade repeliera al general Robert E. Lee en Gettysburg en julio de 1863. Con las fuerzas de la Unión en control del río Mississippi, la principal arteria del comercio del sur, y sin la posibilidad de una ruptura hacia el Norte, la Confederación de Estados esclavistas quedó expuesta al estrangulamiento inevitable por parte de las sumamente superiores fuerzas del Norte.

“No obstante, el Sur siguió peleando por otros 18 meses. Entre Gettysburg y Vicksburg, las dos batallas decisivas de la guerra que se libraron en la misma semana, 100,000 hombres murieron, elevando el número total de muertes en las batallas importantes a más de un cuarto de millón. Otros 200,000 soldados morirían antes de que Lee se rindiera a Grant en Appomattox en abril de 1865”.






Publicado por La Cuna del Sol

jueves, 29 de agosto de 2019

La apropiación cultural de la derecha de los símbolos de la izquierda

Resulta que hoy, en las postrimerías del siglo XX y ya entrando de lleno el siglo XXI, los populismos de nuevo cuño entraron con fuerza de nuevo al escenario político, con la misma propuesta histórica: fingir que están de lado de los intereses y aspiraciones de los sectores populares.


LA APROPIACIÓN CULTURAL DE LA DERECHA
DE LOS SÍMBOLOS DE LA IZQUIERDA


Por Luciano Castro Barillas

El “populismo” nace del movimiento campesino ruso del siglo XIX que aspiraba a la edificación del socialismo y era contrario a la industrialización de la sociedad. Por esos años no habían descubierto los revolucionarios “prácticos” de la lucha obrera y campesina el descubrimiento teórico hecho por Lenin y resultado de la experiencia revolucionaria rusa como lo era la falta de potencialidad revolucionaria de los campesinos, aunque no todos. No podían ser ellos la vanguardia de la lucha de clases, en tanto no fueran de la mano y dirigidos por la clase obrera, clase verdaderamente revolucionaria por su carácter proletario, pues no tenía otra riqueza que no fuera su fuerza de trabajo, la cual vendía al capitalista, el propietario del medio de producción, como una mercancía más.

Cuando se descubren esas leyes que avanzan al calor de la lucha de los trabajadores del campo y la ciudad, había un asunto ideológico de gran repercusión política, como lo era el sentido de la propiedad privada. Es decir, que esa idea de posesión individual era exactamente la misma para el terrateniente como para el minifundista. Ambos se sentían y se sabían propietarios y por lo tanto defendían con el mismo ardor su pequeña o gran propiedad. Eso hizo a los teóricos fundados en los hechos reales y no en la especulación filosófica idealista subjetiva, caer en la cuenta que los únicos campesinos con potencialidad revolucionaria era los trabajadores del campo proletarios o sea los campesinos sin tierra. Con los demás no se contaba en una temprana etapa de la lucha revolucionaria, pero se hizo la salvedad siguiente y muy importante para el proceso de acumulación de fuerzas en un proceso revolucionario: no excluir por su importancia productiva a los pequeños y medianos propietarios, verdaderos bastiones de la economía del campo.

Así las cosas, el populismo de los socialdemócratas rusos entró en decadencia porque, al final, Kerensky, uno de sus máximos dirigentes, terminó aliándose con los oligarcas zaristas obstaculizando el triunfo de la Revolución Obrero-Campesina. Pero resulta que hoy, en las postrimerías del siglo XX y ya entrando de lleno el siglo XXI, los populismos de nuevo cuño entraron con fuerza de nuevo al escenario político, con la misma propuesta histórica: fingir que están de lado de los intereses y aspiraciones de los sectores populares. Al populismo lo sustituyó la palabra popular, que cuando se dice, sin necesidad de entornos y se sabe un poco de marxismo, se entiende automáticamente como un significante y un significado, como un signo lingüístico, cuyos fonemas integrados nos dicen no otra cosa que: lucha de clases, revolución proletaria, internacionalismo proletario, dirección colectiva; marxismo-leninismo y Partido Único o sea Partido Comunista. Todos estos símbolos lingüísticos han sido anatemizados por los “intelectuales” de las derechas y de las izquierdas desorientados.

El populismo ha encontrado en todo el mundo expresiones de proyección popular, de grandes reformas, pero sin llegar a las transformaciones de la sociedad, que es cosa distinta. Los reformistas en todo caso son los populistas, con nombres distintos pero con las mismas acciones. Y como habría que confiar en el dictum marxista que el hombre es lo que hace, no lo que dice, no podemos ingenuamente caer en otorgarles el beneficio de la duda. Perón en Argentina es uno de los casos más destacados y siempre glorificados por muchos argentinos descocados, pese a estar enterados que Juan Domingo Perón era gran simpatizante de los nazis, siguen embelesados hasta con Evita. En Guatemala hubo un pillo, Alfonso Portillo, que usurpaba todo un lenguaje de izquierda, lamentablemente este mafioso pateaba con la derecha, con la ultraderecha, pues fue el Delfìn del genocida Efraín Ríos Montt. O Lázaro Cárdenas en México y su programa de nacionalizaciones y el ejidismo como proyección agraria. Bien en alguna medida, pero sin la profundidad que se necesitaba y esperaba las sociedades argentinas o mexicanas.

Hoy, con el nuevo alzamiento armado de Iván Márquez, con la ingenuidad apabullada y maltratada por las mentiras de la oligarquía colombiana, el camino es el mismo: o se gana una revolución o pasará lo de siempre. Y lo de Iván Márquez no es para menos: 900 dirigentes sociales, de base asesinados en dos años, y 150 guerrilleros desmovilizados. Un saldo trágico y una situación que ya no se puede tolerar. Iván, compañero: Estamos contigo. Y los revolucionarios a ser lo que debemos ser: a usar las palabras que nos corresponden como marxistas-leninistas y sobre todo ser consecuentes con lo que decimos creer.






Publicado por La Cuna del Sol

martes, 27 de agosto de 2019

Sobre el bloqueo y "el país que ya no existe"

Estamos en el punto de sucesión entre el país que creíamos que existía, a otro que está comenzando a existir, a otro que está siendo forjado por las deformaciones del bloqueo.


SOBRE EL BLOQUEO Y "EL PAÍS QUE YA NO EXISTE"


Franco Vielma

El embargo económico que hoy pesa sobre Venezuela mediante la formalización y agudización que fuera formulada el pasado 5 de agosto, abre un nuevo episodio para la vida económica y social del país al corto y, probablemente, al largo plazo.

Desde las instancias actuales es todavía difuso para las grandes mayorías nacionales, dilucidar la dimensión profunda de este evento y otros que han transversalizado la vida económica nacional en los últimos años.

Para acercarnos a una aproximación, acudamos a un breve relato.

Carlos es un venezolano de mediana edad que hoy vive en un país vecino. Hasta hace apenas unos años vio de cerca la última bonanza venezolana, viajó al extranjero con dólares subsidiados que le ofreció el Estado, consumía, se acomodó como cualquier ciudadano de clase media y era un venezolano "típico", de fiestas y encuentros con amigos los fines de semana, todo ello aupado en el marco de una economía en expansión que, mediante la política estatal, realizó actos de distribución social de la renta petrolera en modalidades directas y otras indirectas por vía de subsidios.

Ya saben a qué economía venezolana apunta la referencia. Tales condiciones no le son ofrecidas en Venezuela hoy, por eso Carlos no regresa.

Hoy, Carlos dice extrañar Venezuela y más allá de los afectos y lugares, extraña la forma en que él vivía, las cosas que hacía y los detalles de su cotidianidad. La "tragedia" de Carlos, que pesa en sus adentros estando fuera, yace en el "país que ya no existe", según sus palabras.

Pero la verdadera tragedia, así sin comillas, es más profunda. Es probable que el país en que Carlos vivió, en realidad, nunca existió.

EL LARGO EPISODIO DEL RENTISMO

La cuestión venezolana ha estado delineada por la materialidad que se impuso en el modelo capitalista rentista, una construcción económica que ha trascendido la historia económica y social del país durante los últimos 100 años y que también ha subrayado el devenir político.

Sin ánimos de hacer un recuento de la conocida historia, es indispensable recordar que las últimas más grandes inflexiones de la vida nacional tuvieron un claro vínculo con el destino y la salud del modelo rentista petrolero. El viernes negro de los 80, la crisis y auge del neoliberalismo a finales de los 80 y principios de los 90 y, en los últimos años, la pugna por el poder político mediante una economía caotizada y en guerra.

Un común denominador en estos eventos fue la pérdida neta de ingreso de renta y las subsiguientes crisis monetarias que devaluaron de manera diferenciada la materialidad conformada alrededor de la médula petrolera. Estos eventos, con sus particularidades y motivos, han tenido a la renta petrolera como un importante sigma, un punto de bifurcación que trazó la política, la subjetividad y también el clima socioemocional del país.

La lógica del modelo rentista es el epicentro conceptual adonde es dirigida la artillería que hoy intenta desmantelar al Estado-nación venezolano, concretamente por obra de Washington y la agenda destituyente que hoy se desarrolla ordenadamente.

Mirando los adentros del embargo y asfixia económica que la Administración Trump ha instrumentado, todos los caminos conducen a la desfiguración del rentismo venezolano, no sólo por ser un punto débil esencial de la vida económica, sino por ser, evidentemente, el alma de las relaciones materiales y subjetivas del país.

El bloqueo a las exportaciones petroleras, la inhabilitación de la nación de los mercados financieros, el bloqueo a otras exportaciones estratégicas del Estado (como el oro), la asfixia al relacionamiento comercial nacional, las presiones incluso contra factores del sector privado nacional y extranjero que de manera directa e indirecta tengan asociaciones con el Estado venezolano y paremos de contar, son actos diseñados para generar una onda expansiva en todo el entramado de relaciones económicas, y por ende sociales, en Venezuela.

Esto aplica desde la supresión de las exportaciones del Estado para captar divisas, hasta la capacidad del Estado para colocar insumos en un hospital. Desde la procura de un megatransformador para estabilizar el sistema eléctrico, hasta para la compra de alimentos en el extranjero. Desde la adquisición de equipos para producir gasolina, hasta para equipar los servicios de telecomunicaciones.

Pero más allá del Estado, el bloqueo apunta a la salud del sistema de empresas privadas de Venezuela, que tienen una cualidad histórica parasitaria y dependiente de la renta, vinculados siempre directa o indirectamente con el Estado.

El bloqueo también degrada las formas de capacidad adquisitiva en todos los tramos de la vida económica, acelerando y profundizando la inflexión que vino desde 2014, cuando cae el precio petrolero y tiene lugar el sabotaje económico interno que ha disfigurado la vida nacional.

Es así, entonces, que las medidas coercitivas y unilaterales contra Venezuela se suman como un nuevo cenit en la remodelación cruenta de la vida nacional, deformando al rentismo y sus derivaciones concretas y subjetivas.

Al degradar la materialidad, el pesar venezolano se impone como una gran inercia de malestar e incertidumbre por el estado de la economía.

"EL PAÍS QUE YA NO EXISTE"

Llamémoslo, también, el país que tal vez nunca existió o que tal vez nunca debió existir.

Venezuela también ha sido forjada a expensas de los espejismos formulados alrededor de las bonanzas y mieles del rentismo, como construcción económica en él yacen elementos de maneras profundas y en ocasiones insondables.

Veamos en esa quimera, el país que nunca existió, en realidad.

Además, hoy la lógica de funcionamiento del país está siendo desestructurada por el bloqueo. No hablemos solo del Estado y su expresión concreta , el gobierno, hablemos también de las formas de acumulación (económica y política) transversales a la vida nacional como las conocíamos, y cómo en la vorágine del bloqueo, se están yendo al traste.

Esta enorme turbulencia está poniendo al relieve el hecho de que lo que hemos entendido como "país" ha sido una seguidilla de escenas breves en el extenso episodio histórico del rentismo venezolano, como una construcción sin formalidad, sin consistencia, adquirida mediante los parpadeos de la economía petrolera.

La referencia apunta al país que arreglaba todo "a realazos". O de cómo la política y las relaciones entre los factores de poder se han cabildeado a expensas de cuotas formuladas alrededor de concesiones a partir de la renta. O de cómo durante prolongados ciclos, la economía se mantuvo "estable" a expensas de los petrodólares. O de cómo en la sociedad venezolana se estructuraron conceptos sobre el bienestar, el consumo, la "alegría", la "venezolanidad" y otros afines, claramente atravesados por un sentido identitario forjado a la sombra de la renta.

Todo eso se ha ido al traste a cuentagotas en los últimos años, y justo ahora el proceso se decanta, se acelera por obra del bloqueo económico. Las formas de gestionar la economía, la política y la sociedad, como las conocíamos, se están agotando. Estamos en el punto de sucesión entre el país que creíamos que existía, a otro que está comenzando a existir, a otro que está siendo forjado por las deformaciones del bloqueo.

Es indispensable desde este punto asumir que el país que creíamos que existía, en realidad nunca debió existir. Es ese un debate viejo, surgió desde las primeras expresiones sobre el "excremento del diablo" y otras afines. No es cuento nuevo. Pero esa construcción material y subjetiva está siendo remodelada.

Ahora bien, ¿es eso algo necesariamente trágico? Aunque difícil, no lo es.

Volviendo a la historia de Carlos, aunque él piense en los McFlurrys que ya no puede pagar o el teléfono Samsung que no puede comprar en Venezuela, él ha interiorizado de alguna manera (por supuesto, culpando a Maduro y siendo inmensamente miope) que el país que era Venezuela "ya no existe".

Y de alguna manera tiene razón, aunque lo vea desde la tragedia.

Para los sectores dirigentes de la política venezolana se hace imprescindible, ahora, entender que Carlos tiene razón, pero también asumir en simultáneo que ello en realidad es un espacio de oportunidad política. El rediseño en caliente que hoy concurre en la política se impone como nueva ley de gravedad, y navegarán en ella con eficacia quienes asuman con afinada claridad que todas las reglas están cambiando.

El momento, por el contrario, parece perfecto para asumir ese proceso de remodelación, también mediante mano propia, sin que todo quede en manos de los vientos del bloqueo y los intentos de desmembramiento de la República que hoy nos asedian.

Las circunstancias parecen apuntar a repensar el país. Yo me atrevería a ir más allá. Parecen apuntar a pensar un país, de manera definitiva, en lugar de que consideremos refaccionar la factoría y mina petrolera que hemos sido.

La contención y clausura temporal que el bloqueo intenta producir en Venezuela sobre su aparato de renta, es el estruendo económico más importante en Venezuela en los 100 años de rentismo, y en esas circunstancias navegaremos.






Publicado por La Cuna del Sol