jueves, 7 de agosto de 2014

La Resistencia golpea a la economía rentista de Israel

Nuestro propósito aquí no es analizar los números y las cifras y cuentas corporativas, como uno lo haría en la economía académica. Más bien, vamos a analizar los tres pilares que representan la columna vertebral de la economía rentista de Israel, que surgió con la violación de Palestina, y la incautación y la explotación de todo un país y de sus recursos y la infraestructura.

LA RESISTENCIA GOLPEA A LA
ECONOMÍA RENTISTA DE ISRAEL


Por Adel Samara

Disculpas a los combatientes de la resistencia, pero el tema de hoy es la economía. Esto puede no ser el momento ideal para discutir asuntos economicos cuando los héroes de la Resistencia son hoy el centro de nuestro mundo y nuestra memoria. Sin embargo, lo que no hay que olvidar es que el asalto israelí, si no la entidad israelí en sí misma, no habría aguantado sin el flujo de capital -así como de armas.

Quizás sea el momento para muchos de nosotros y del mundo para comprender finalmente que los sionistas no se asentaron en Palestina para cumplir con el mito de que es supuestamente una promesa divina, porque la expulsión de un pueblo para hacer lugar a otro tiene que ser una empresa llevada a cabo por el hombre.

La promesa es sólo una proyección por parte de los seres humanos en el Antiguo Testamento. Ha sido cumplida por el capital y complementada por las promesas humanas, comenzando por la Declaración Balfour y que no termina con las promesas de los gobernantes árabes en sus tres categorías:

-La alianza que comprende Egipto, Arabia y los Emiratos Árabes Unidos.

-El segmento liderado por la OTAN, el islamista primer ministro Erdogan de Turquía, y el emir de Qatar Tamim, que han estado socavando la Resistencia.

-El segmento formado por aquellos cuyo silencio equivale a la traición.

Cuando Martín Lutero en la década de 1530, hizo un llamado para la creación de un Estado judío en Palestina, el impregnó su pedido con justificaciones del Antiguo Testamento. Pero su verdadera sustancia tenía que ver con los intereses comerciales capitalistas (holandeses y británicos en la época) en el mundo árabe. Desde entonces, ha habido un renovado impulso por parte de los cruzados capitalistas por alcanzar lo que los cruzados feudales no pudieron cumplir.

En otras palabras, la ocupación de Palestina era y sigue siendo un proyecto capitalista con un disfraz religioso. En él, los capitalistas judíos encontraron la oportunidad de tener una base permanente en la que podían consolidar su participación en el orden capitalista global. Esta es quizás la razón por la que Rothschild comenzó, en el último tercio del siglo XIX, la financiación de los asentamientos piloto en Palestina.
Cuando la Conferencia de Basilea en Suiza dispuso, en 1897, implementar el proyecto para el asentamiento judío en Palestina, los conferenciantes fueron impulsados ​​por la creencia ilusoria de que la ocupación de Palestina se lograría con facilidad, al igual que se había logrado el genocidio de los pueblos indígenas de los asentamientos blancos en varias partes del planeta, especialmente en el actual Estados Unidos. Pero a pesar de las pésimas condiciones del mundo árabe de hoy, se puede decir que las naciones árabes que circundan Palestina fueron capaces de prevenir la aniquilación de los palestinos, aun si lo hicieran de manera pasiva. Podemos ir más lejos y decir que los árabes durante la era de la marea nacionalista árabe, luego la era de la resistencia armada, y ahora, la era de la resistencia islamista, combatieron al enemigo capitalista occidental y a la entidad sionista con lo mejor de sus capacidades.

La ilusoria creencia de los sionistas se vio reforzada por el hecho de que lograron que toda la esfera del imperialismo occidental fuera su metrópoli, el centro de su empresa colonial, mientras que todos los demás asentamientos blancos tenían un solo país progenitor como una metrópoli. ¿No queda esto evidenciado por el armamento y la protección que Occidente le da a Israel, y más recientemente con los Estados Unidos poniendo a disposición de la entidad sionista sus arsenales de muerte para continuar sus matanzas en Gaza? En verdad, esto sería sólo la segunda vez que Estados Unidos ha establecido un puente aéreo para reabastecer a Israel después de la guerra de octubre de 1973.

¿Será que los palestinos y los árabes no entienden que esta empresa no va a permitir ni siquiera el surgimiento de un diminuto Estado palestino junto a Israel? En su análisis de la limpieza étnica de Palestina, Ilan Pappe -que está muy por delante de muchos intelectuales y políticos árabes sobre Palestina -concluye que puede haber espacio para un mini-Estado para los que fueron desarraigados de su tierra natal. Pero dentro de su entendimiento, hay dos tabúes al respecto: No puede haber un desmantelamiento de la entidad sionista en los territorios palestinos ocupados en 1948, que en su opinión es una realidad permanente; y no existe ninguna relación entre la dimensión árabe y el conflicto, o de hecho, sus resultados futuros.

Sin embargo, en el proyecto para la aniquilación y expulsión total revestido con los mitos del Antiguo Testamento, no hay lugar para un pequeño Estado palestino construido sobre fragmentos de Palestina. Pobre del sueño servil palestino capitalista que insiste en la normalización económica que sirve a Israel, y pobre del sueño de la dirección de la OLP para establecer un mini-Estado que no es más que una quimera. Pero Gaza ha puesto todo al descubierto.

Nuestro propósito aquí no es analizar los números y las cifras y cuentas corporativas, como uno lo haría en la economía académica. Más bien, vamos a analizar los tres pilares que representan la columna vertebral de la economía rentista de Israel, que surgió con la violación de Palestina, y la incautación y la explotación de todo un país y de sus recursos y la infraestructura. Si no nos damos cuenta de que Israel es un Estado rentista por excelencia, como cualquier asentamiento blanco, entonces podríamos ser guiados a creer falsamente que Israel  es un milagro económico.

Pero, con el fin de evitar el tipo de retórica vacía que a menudo hemos oído de muchos palestinos y árabes, vamos a admitir que esta entidad rentista/saqueadora ha explotado bien su botín. Después de todo, esta entidad está dirigida por una banda que está bien versada en el capitalismo, y que tiene grandes habilidades de gestión. Basta compararlo con la gestión de los regímenes rentistas petroleros árabes para ver la diferencia.

Los tres pilares rentistas de la economía israelí son: la ayuda exterior, la inversión extranjera y el turismo.

La ayuda extranjera

La población de Israel constituye un poco menos de ocho millones de habitantes, de los cuales seis millones son colonos judíos, y menos de dos millones son nativos. El ingreso promedio anual per cápita en esta entidad es de $28,000.

La entidad sionista siempre ha sido apoyada por el capitalismo global, incluso antes de que se convirtiera en un estado que expulsó a nuestro pueblo de su tierra natal. Tecnología civil y militar de avanzada del Occidente imperialista siempre ha sido compartida con Israel, sin que este último haya pagado nunca “regalía” alguna. Desde un principio le fueron suministradas armas nucleares por parte de Francia.

Vale la pena señalar aquí que, hasta el 2008, la ayuda de Estados Unidos y las reparaciones alemanas dadas a Israel habían ascendido a la suma de $134 mil millones. Estos fondos son “rentas” de los Estados Unidos a cambio de papel de Israel como una inversión estratégica en el mundo árabe, y el dinero ensangrentado de Alemania para las víctimas judías que murieron a manos de los nazis. En otras palabras, la primera parte de estas rentas eran a cambio de los servicios de Israel en matarnos y prevenir la emergencia de un mundo árabe libre y unido, mientras que la segunda parte era a cambio de las muertes judías. Qué paradoja.

Pero ¿por qué el Occidente capitalista ha creado y alimentado esta entidad? ¿Obtiene occidente beneficios directos proporcionales a lo que paga en ayuda a Israel? Por supuesto que no, si nos guiamos por los cálculos clásicos “costos/beneficios”.

Sin embargo, la financiación de Israel tiene un propósito diferente. Israel es una inversión estratégica para la metrópoli capitalista cuyo objetivo no se limita a la expoliación de Palestina, sino que también tiene que ver con el sometimiento del mundo árabe, para facilitar el saqueo de sus recursos, que son infinitamente más valiosos que el costo de apoyar a Israel. Si todavía hay personas que no entienden el papel de Israel en posibilitar esta subyugación, entonces es suficiente para ellos reflexionar sobre las actitudes de los regímenes árabes con respecto a las atrocidades en Gaza, los informes sobre el apoyo a Israel de parte de Arabia Saudita y de los EAU, y el silencio de los ciudadanos de a pie gracias a la normalización. Después de todo, la normalización con Israel significa su integración en el mundo árabe a través de la dominación.

Este es el significado de subyugar el mundo árabe y el papel de Israel en el mismo, ya sea a través de su agresión apoyada y arropada  por Occidente, su papel en la protección de los regímenes serviles y colaboracionistas, o la normalización con muchos árabes que han sido, como resultado, no sólo alejados de las cuestiones del interés nacional común, sino incluso de las preocupaciones locales en sus respectivos países.

Sin embargo, hay implicaciones en este sentido y las preguntas de la opinión pública e incluso los gobiernos de Occidente con respecto a si las derrotas que Israel sufrió en 1973, luego en 2000, 2006, 2008, y 2012, y ahora en 2014, significan que Israel ya no puede servir a su propósito. Esto llevará a Occidente, ya sea a nivel de los gobiernos o a través de la presión popular, a reconsiderar sus cálculos, sobre todo porque se trata de los contribuyentes estadounidenses.

En efecto, dicha reconsideración negaría a Israel enormes ingresos rentistas. Sin duda, esta es una de las razones por las que los líderes israelíes han estado trabajando sin cesar para profundizar la normalización con el mundo árabe, con el fin de socavar la resistencia y asegurar grandes ganancias a la vez. Esta es la esencia de lo que Shimon Peres estuvo tratando de decir en su siniestro libro  a cerca de un nuevo Medio Oriente. La obsesión que Peres y sus secuaces han tenido siempre era esto: Israel debe alcanzar una posición de autosuficiencia. Dado que no existen indicios de que Israel puede lograr esto sin la normalización de relaciones con el mundo árabe y la colaboración con los gobernantes árabes, esto es exactamente lo que debemos evitar a través de la lucha.

La inversión extranjera

No es fácil afirmar con certeza que las inversiones extranjeras constituyen rentas en el sentido literal y directo, aunque sus retornos pueden ser vistos como tales, porque no pueden ser cosechadas por la sola inversión de excedentes locales. Sin embargo, estamos abordando este tema desde otro ángulo.

El capital en Israel está integrado con el capital internacional globalizado. Sin embargo, invertir en Israel está en parte impulsado por cálculos políticos e ideológicos que dan preferencia a Israel por sobre otras partes del mundo, en virtud de su asociación con el hecho de que la entidad es una inversión estratégica, y con la creencia de que entre más fuerte se hace Israel, y entre más amplias son la normalización y la derrota de los árabes, las empresas que superaron a las otras en invertir en Israel obtendrían la mejor tajada de las futuras oportunidades de inversión. Esto es lo que sustenta el aspecto rentista de invertir en Israel.

Lo anterior significa que la inversión extranjera directa e indirecta en la entidad sionista está fuertemente vinculada a la llamada paz. De ahí que, las inversiones extranjeras llegaron en masa a Israel a raíz de la Conferencia de Madrid en 1991, creciendo aún más a raíz de los Acuerdos de Oslo en 1993, con el volumen de estas inversiones llegando hasta los $ 104 mil millones entre 1991 y 2004, este mismo flujo, y estando vinculado a la llamada paz, hace que sea una inversión rentista, porque su motivación directa es la creencia entre los ejecutivos corporativos que esta “paz” era equivalente a una oportunidad para márgenes de beneficio más altos en ese momento, y márgenes mucho más altos con el tiempo.

Naturalmente, la implicación aquí es que la Resistencia se convertiría en el enemigo de los inversores, es decir, los países de los que proceden estos inversores, que se traduce en guerra con las corporaciones. Naturalmente también, las guerras libradas por el enemigo buscan asegurar a estas corporaciones que “la paz” es sólida y en expansión, y que sólo tienen que ser pacientes.

Entre los tipos de rentas también están la inversión de los capitalistas judíos en Israel. Estas inversiones dan preferencia a Israel sobre cualquier otro lugar. No es exactamente cierto que estas inversiones, incluso si fueran donaciones, se basen en  creencias religiosas. Por el contrario, se basan en el hecho de que el capital sionista, tanto dentro como fuera de Israel es un pool compartido. Por lo tanto, el poder real en Israel es el poder de este capital, principalmente en su forma Ashkenazi.

Este nivel rentista puede discernirse a partir de las políticas de privatización adoptadas por la entidad sionista desde 1985, como fue discutido por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores Shimon Peres. Las empresas privatizadas fueron clasificadas de acuerdo a tres niveles:

-Empresas que pueden ser privatizadas para los capitalistas judíos.

-Empresas que pueden ser privatizadas para los capitalistas occidentales

-Empresas que pueden ser privatizadas para los inversores públicos. (Para más detalles, ver Adel Samara, The Political Economy of the West Bank: From Peripheralisation to Development, 1988).

Y, por supuesto, fue la presión estadounidense la que llevó a Israel a acelerar este impulso privatizador, que a su vez condujo a un control más profundo y más amplio de la clase capitalista sobre la entidad sionista. Esto pone en tela de juicio las afirmaciones de la ideología sionista de que Israel es un Estado  de todo el pueblo.

Aquí, también, la resistencia fue capaz de resistir, vencer, y asestar duros golpes a estas inversiones en el corto, mediano y largo plazos. Pero tal vez el largo plazo es el más importante, porque se trata de los capitalistas considerando la posibilidad de recibir golpes importantes en el futuro, después de haber puesto grandes cantidades de capital en Israel.

En este contexto, vamos a considerar la siguiente paradoja: A pesar de debilitada posición de Israel en la serie de agresiones que inició desde el 2000 hasta el 2012, el flujo de inversiones en Israel, especialmente en 2006, no se detuvo.

Por ejemplo, la economía de Israel creció un 5,9 por ciento en el 2000, pero decreció en el 2001 y 2002 a menos del uno por ciento debido a las tensiones con los palestinos y la segunda intifada, antes de volver a crecer en el 2005 por una suma de 5,2 por ciento. En el 2006, a pesar del asalto en el Líbano, el crecimiento alcanzó el 5,1 por ciento, con las inversiones extranjeras fluyendo a la entidad sionista por el equivalente de $ 22,5 mil millones ese año.

¿Qué puede explicar esto, especialmente en lo que respecta al 2006? Las estadísticas pueden haber sido manipuladas. Es posible que los seis meses anteriores a la guerra vieran la mayor cantidad de inversión. Pero si asumimos que la guerra no ha influido en la dinámica de la política-rentista que hemos explicado más arriba, entonces la guerra actual, que está teniendo lugar dentro de Palestina, plantea muchas preguntas entre los inversores, preguntas cuya respuesta definitiva es: No hay espacio para una   inversión segura en Israel.

Turismo

Mientras que resulta debatible la cuestión de si las inversiones estratégicas e inversiones en la “paz” constituyen rentas, la industria del turismo es sin duda un sector rentista.

También es una industria que es muy sensible a la guerra. Si el capital a veces puede asumir riesgos para lograr altos beneficios en algún momento, el turismo, en lo que a los turistas individuales se refiere, requiere de seguridad completa. Esto tiene un gran impacto en las actividades turísticas en los períodos de inestabilidad.

Los palestinos fueron alertados de la importancia del turismo en la Palestina ocupada durante la primera intifada, a pesar de que esta última no era violenta en el sentido de la lucha armada. En el primer año de la intifada, el crecimiento económico de Israel cayó al uno por ciento. La producción industrial se redujo en un dos por ciento, la producción agrícola en ocho por ciento, mientras que los ingresos por turismo cayeron un 12 por ciento. En 1989, el número de turistas que visitaron Israel en abril y mayo se redujo en un 23 por ciento en comparación con los dos primeros meses del mismo año.

Pero el nivel actual de la violencia ejercida por la Resistencia ha tenido un tremendo impacto, ya que cubre toda Palestina en comparación con la primera Intifada, que se limitó a Cisjordania y Gaza, pero no los territorios ocupados en 1948.

En el 2013, el número de turistas que visitaron Israel fue de 3,54 millones, frente a 1,2 millones en 1988. Sin duda, el aumento tuvo que ver con el llamado proceso de paz, que trajo miles de millones en inversión extranjera directa e indirecta.

El mayor número de turistas que visitaron Israel en 2013 provino de los Estados Unidos, con los estadounidenses representando el 18 por ciento del número total de turistas. Los ingresos por turismo en 2013 fueron por la suma de $ 3,3 mil millones.

Dos semanas antes del último asalto contra Gaza, los pronósticos israelíes predijeron que el número de turistas que visitarían Israel entre junio y septiembre de este año se aproximaría a 800,000. Sin embargo, teniendo en cuenta la guerra, donde la resistencia fue capaz de lanzar ataques con cohetes en varias partes de la entidad sionista, el número se redujo a 280.000, o por dos tercios. Si extrapolamos esta cifra para todo el año, la pérdida en ingresos sería casi equivalente a $ 2 mil millones.

No hay necesidad de enumerar aquí los efectos de la guerra y la persistencia de la Resistencia sobre la economía de Israel. El punto aquí es la guerra estratégica. Consideremos lo que Uzi Landau, el ministro israelí de Turismo, dijo el 2 de agosto. Landau sostuvo que la lección de Gaza no es más que una muestra de lo que sucedería en el caso de una guerra con Hezbolá. Por otra parte, la última guerra destruye las esperanzas de Israel con respecto a convertir a Israel en el Silicon Valley de la región, debido a que la guerra terminará impidiendo la oferta para la normalización oficial árabe.

En conclusión, la Resistencia en Palestina puede secar los canales de los ingresos rentistas que fluyen hacia Israel. Mientras tanto, la bendición de los regímenes árabes y la participación en el asalto a Gaza, de una manera aún más amplia de lo que hicieron durante la guerra contra Hezbolá, sólo puede conducir a una conciencia popular diferente que se propondrá acabar con la normalización y la interiorización de la derrota. De hecho, a pesar de toda la muerte, la memoria popular acumulará una respuesta que, sin duda, será explosiva.


Adel Samara es un escritor e investigador palestino






Publicado por LaQnadlSol
USA.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Quién es el enemigo?

Cada cual tiene su propia opinión para explicar las masacres que el Estado de Israel está cometiendo en Gaza. En los años 1970-1980 eran vistas como una expresión del imperialismo anglosajón. Pero hoy muchos interpretan esas matanzas como un conflicto entre judíos y árabes. Pasando en revista unos 4 siglos de Historia, Thierry Meyssan, analista y consultante de varios gobiernos, analiza el origen del sionismo, sus verdaderas ambiciones y señala el verdadero enemigo.


¿QUIÉN ES EL ENEMIGO?


Por Thierry Meyssan

La guerra que desde hace 66 años ha venido librándose ininterrumpidamente en Palestina atraviesa una nueva etapa con las operaciones israelíes «Guardianes de nuestros hermanos» y «Roca indestructible», extrañamente traducidas en la prensa occidental como «Margen Protector».

Es evidente que Tel Aviv –que optó por explotar la desaparición de 3 jóvenes israelíes para desencadenar estas operaciones militares y «arrancar de raíz el Hamas» esperando poder explotar el gas de Gaza, conforme al plan ya enunciado en 2007 por el actual ministro de Defensa de Israel [1]– se ha visto superado por la reacción de la Resistencia palestina. La Yihad Islámica respondió disparando cohetes de alcance medio, muy difíciles de interceptar, que se agregaron a los que dispara el Hamas.

La violencia de los acontecimientos, que ya han costado la vida a más de 1 500 palestinos y a 62 israelíes (con la salvedad de que las cifras israelíes están sometidas a una férrea censura militar y probablemente son minimizadas), ha provocado una ola de protestas en el mundo entero. Además de sus 15 miembros, el Consejo de Seguridad de la ONU –reunido el 22 de julio– escuchó las intervenciones de otros 40 Estados que decidieron expresar su indignación ante el comportamiento de Tel Aviv y su «cultura de la impunidad». Al extremo que, en vez de las 2 horas habituales, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la «crisis de Gaza» duró 9 horas [2].

Simbólicamente, Bolivia declaró Israel «Estado terrorista» y abrogó el acuerdo de libre circulación firmado con ese país. Pero las declaraciones de protesta generalmente no vienen acompañadas de ayuda militar para los agredidos, con excepción de la de Irán y, simbólicamente, la de Siria. Estos dos países respaldan a la población palestina a través de la Yihad Islámica –la rama militar del Hamas– sin apoyar su rama política, que es miembro de la Hermandad Musulmana, y también aportan su respaldo al FPLP-CG [Frente Popular por la Liberación de Palestina-Comando General].

Al contrario de lo sucedido durante las operaciones anteriores («Plomo fundido» en 2008 y «Columna de nubes», traducida está última en Occidente como «Pilar defensivo»), los dos Estados que protegen a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos y el Reino Unido) facilitaron esta vez la elaboración de una declaración del presidente del Consejo de Seguridad donde se subrayan las obligaciones humanitarias de Israel [3]. Más allá de la cuestión fundamental de un conflicto que sigue sin resolver desde 1948, lo que estamos viendo es un consenso para expresar una condena mínima del uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel.

Sin embargo, tras este aparente consenso se esconden análisis muy diferentes: algunos autores interpretan el conflicto como una guerra de religión entre judíos y musulmanes mientras que otros lo ven como una guerra política según un esquema colonial clásico. ¿Cuál es la realidad?

¿Qué es el sionismo?

A mediados del siglo XVII, los calvinistas británicos se reagruparon alrededor de Oliver Cromwell y cuestionaron la fe y la jerarquía del régimen imperante en Gran Bretaña. Después de derrocar la monarquía anglicana, el «Lord protector» pretendió permitir al pueblo inglés alcanzar el estado de pureza moral necesario para atravesar una tribulación de 7 años, acoger el regreso de Cristo y vivir apaciblemente con él durante 1 000 años (el «Millenium». Para ello, según su interpretación de la Biblia, había que dispersar a los judíos por todo el mundo, reagruparlos después en Palestina y reconstruir allí el templo de Salomón. Bajo esa perspectiva, Oliver Cromwell instauró un régimen puritano, anuló en 1656 la medida que prohibía a los judíos instalarse en Inglaterra y anunció que su país se comprometía a crear en Palestina el Estado de Israel [4].

Al ser derrocada la secta de Cromwell, al final de la «Primera Guerra Civil Inglesa», y resultar muertos o exilados sus partidarios, se restableció la monarquía anglicana y esta abandonó el sionismo –o sea, el proyecto de creación de un Estado para los judíos. Pero resurgió en el siglo XVIII, con la «Segunda Guerra Civil Inglesa» –así se denomina en los manuales de Historia de la enseñanza secundaria del Reino Unido– que el resto del mundo conoce como la «Guerra de Independencia de los Estados Unidos» (1775-83). Contrariamente a lo que todo el mundo cree, esa guerra no se basó en los ideales de la Ilustración, que más tarde animaron la Revolución Francesa, sino que fue financiada por el rey de Francia y se libró por motivos religiosos y al grito de «¡Nuestro Rey es Jesús!».

George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin, por sólo mencionarlos a ellos, se presentaron como los sucesores de los partidarios exilados de Oliver Cromwell. Lógicamente, Estados Unidos retomó el proyecto sionista.

En 1868, la reina Victoria designó como primer ministro de Inglaterra al judío Benjamin Disraeli, quien propuso conceder algo de democracia a los descendientes de los partidarios de Cromwell para poder apoyarse sobre todo el pueblo y extender por el mundo el poder de la Corona. Sobre todo propuso una alianza con la diáspora judía como medio de aplicar una política imperialista cuya vanguardia sería precisamente esa diáspora. En 1878, el propio Disraeli incluyó «la restauración de Israel» en el orden del día del Congreso de Berlín sobre la nueva repartición del mundo.

Fue sobre esa base sionista que el Reino Unido restableció relaciones con sus ex colonias de América, ya convertidas en Estados Unidos, al término de la «Tercera Guerra Civil Inglesa», denominada en Estados Unidos como «American Civil War» y en Europa continental como la «Guerra de Secesión» (1861-1865), en la que salieron vencedores los WASP (White Anglo-Saxon Puritans) sucesores de los partidarios de Cromwell [5]. También en este caso es de manera totalmente errónea que se presenta esa guerra como una lucha contra la esclavitud sin tener en cuenta que 5 Estados del norte todavía seguían practicando esa forma de explotación.

O sea, casi hasta el final del siglo XIX, el sionismo es un proyecto exclusivamente puritano y anglosajón al que se suma sólo una élite judía. Pero es firmemente condenado por los rabinos, quienes interpretan la Torah como una alegoría y no como un plan político.

Entre las consecuencias actuales de esos hechos históricos está el que haya que reconocer que el sionismo, además de plantear como objetivo la creación de un Estado para los judíos, también sirvió de base a la fundación de Estados Unidos. A partir de esa conclusión, la cuestión de saber si las decisiones políticas de ese conjunto se toman en Washington o en Tel Aviv deja de tener relevancia. La misma ideología controla el poder en ambos países. Por otro lado, al ser el sionismo el elemento que permitió la reconciliación entre Londres y Washington cuestionarlo es atacar la base misma de esa alianza, la más poderosa del mundo.

La adhesión del pueblo judío al sionismo anglosajón

En la historia oficial actual generalmente se pasa por alto el periodo del siglo XVII al siglo XIX y se presenta a Theodor Herzl como el fundador del sionismo. Sin embargo, según las publicaciones internas de la Organización Sionista Mundial, eso también es falso.

El verdadero fundador del sionismo contemporáneo no es un judío sino un cristiano dispensionalista. El reverendo William E. Blackstone era un predicador estadounidense que consideraba que los verdaderos cristianos no tendrían que sufrir las duras pruebas del fin de los tiempos. Predicaba que los verdaderos cristianos serían sustraídos a la batalla final y enviados al cielo (el llamado «arrebatamiento de la Iglesia», en inglés «the rapture»). Para el reverendo Blackstone, los judíos librarían esa batalla, de la que saldrían además convertidos a la fe del Cristo victorioso.

Es la teología del reverendo Blackstone lo que sirvió de base al inquebrantable apoyo de Washington a la creación de Israel. Y eso sucedió muchos antes de la creación del AIPAC y de que ese grupo de presión proisraelí tomara el control del Congreso de Estados Unidos. En realidad, el poder de ese grupo de presión no reside tanto en su dinero y su capacidad para financiar campañas electorales como en esa ideología, que aún sigue vigente en Estados Unidos [6].

Por muy estúpida que pueda parecer, la teología del «arrebatamiento» es hoy en día muy poderosa en Estados Unidos. Incluso se ha convertido en un fenómeno de librería y ha llegado a las pantallas cinematográficas (Ver el filmLeft Behind, con Nicolas Cage, cuyo estreno está programado para el mes de octubre).

Theodor Herzl era un admirador del comerciante de diamantes Cecil Rhodes, el teórico del imperialismo británico y fundador de Sudáfrica, de Rhodesia (a la que incluso dio su nombre) y de Zambia (ex Rhodesia del Norte). Herzl no era israelita y ni siquiera le había hecho la circuncisión a su hijo. Ateo, como muchos burgueses europeos de su época, Herzl recomendó al principio la asimilación de los judíos, estimando incluso que debían convertirse al cristianismo. Sin embargo, retomando la teoría de Disraeli, Herzl concluyó que la mejor solución era hacerlos participar en el colonialismo británico creando un Estado judío, en la actual Uganda o en Argentina, así que siguió el ejemplo de Cecil Rhodes con la compra de tierras y con la creación de la Agencia Judía.

Blackstone logró convencer a Herzl de que debía vincular las preocupaciones de los dispensionalistas con las de los colonialistas. Para eso bastaba con estipular que la creación de Israel debía ser en Palestina y justificarla con referencias bíblicas. Gracias a esa idea bastante simple Blackstone y Herzl lograron que la mayoría de los judíos se sumara a su proyecto. Hoy en día Herzl está enterrado en Israel –en la cima del Monte Herzl– y el Estado israelí puso en su ataúd la Biblia anotada que Blackstone le había regalado.

Así que el objetivo del sionismo nunca fue «salvar al pueblo judío dándole una patria» sino hacer triunfar el imperialismo anglosajón asociando los judíos a esa empresa. Además, no sólo el sionismo no es un producto de la cultura judía sino que la mayoría de los sionistas nunca fueron judíos, mientras que la mayoría de los judíos sionistas no son israelitas [7]. Las referencias bíblicas, omnipresentes en el discurso oficial israelí, sólo reflejan el pensamiento del sector creyente del país y su principal función no es otra que convencer a la población estadounidense.

Fue durante ese periodo cuando se inventó el mito del pueblo judío. Hasta aquel momento los judíos se habían considerado como personas pertenecientes a una religión y reconocían que sus correligionarios europeos no eran descendientes de los judíos de Palestina sino de otras poblaciones que se habían convertido a esa religión durante el transcurso de la Historia [8].

Blackstone y Herzl fabricaron artificialmente la idea según la cual todos los judíos del mundo serían descendientes de los antiguos judíos de Palestina. A partir de ese momento el término «judío» comienza a aplicarse no sólo a la religión israelita sino que pasa a designar también una etnia. Basándose en una lectura literal de la Biblia, todos los judíos pasan así a ser beneficiarios de una promesa divina sobre la tierra palestina.

El pacto anglosajón para la creación de Israel en Palestina

La decisión de crear un Estado judío en Palestina fue tomada conjuntamente por los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos. La negoció el primer juez judío de la Corte Suprema estadounidense, Louis Brandela, bajo los auspicios del reverendo Blackstone, y fue aprobada tanto por el presidente estadounidense Woodrow Wilson como por el primer ministro británico David Lloyd George después de los acuerdos franco-británicos Sykes-Picot, en los que Francia y Gran Bretaña se repartían el «Medio Oriente». Este acuerdo sólo se hizo público de forma paulatina.

Al futuro secretario de Estado británico para las Colonias Leo Amery se le confió la tarea de instruir a los veteranos del «Cuerpo de Muleros de Sión» para crear, con los agentes británicos Ze’ev Jabotinsky y Chaim Weizmann, la «Legión Judía» en el seno del ejército británico.
El 2 de noviembre de 1917, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Lord Balfour, envió a Lord Walter Rotschild una carta abierta en la que se comprometía a crear un «hogar nacional judío» en Palestina. El presidente estadounidense Woodrow Wilson incluyó la creación de Israel entre sus objetivos de guerra oficialmente reconocidos (es el n° 12 de los 14 puntos presentados al Congreso de Estados Unidos el 8 de enero de 1918) [9].

Todo ello demuestra que la decisión de crear el Estado de Israel no tiene nada que ver con la masacre contra los judíos desatada 20 años después en Europa, durante la Segunda Guerra Mundial.

El 3 de enero de 1919, durante la conferencia de paz de París, el emir Faisal –hijo del sharif de la Meca y futuro rey del Irak británico– firmó con la Organización Sionista Mundial un acuerdo donde se comprometía a respaldar la decisión anglosajona.

Así que la creación del Estado de Israel, concretada en contra de la población de Palestina, también contó con la complicidad de las monarquías árabes. En aquella época, el sharif de la Meca Husein ben Ali no interpretaba el Corán como lo hace el Hamas, no pensaba que «una tierra musulmana no puede ser gobernada por no musulmanes».

La creación jurídica del Estado de Israel

En mayo de 1942, las organizaciones sionistas realizaron su congreso en el hotel Biltmore de Nueva York. Los participantes decidieron convertir el «hogar nacional judío» de Palestina en el «Commonwealth judío» (referencia al Commonwealth brevemente instaurado por Cromwell en lugar de la monarquía británica) y autorizar la inmigración masiva de los judíos hacia Palestina. En un documento secreto se fijaron 3 objetivos muy precisos:

(1) El Estado judío abarcaría la totalidad de Palestina y probablemente la Transjordania;
(2) el desplazamiento de la población árabe a Irak y (3) el control por parte de los judíos de todos los sectores de desarrollo y control de la economía en todo el Medio Oriente.»

En aquel momento, casi todos los participantes en el congreso de Nueva York ignoraban que la «solución final de la cuestión judía» (die Endlösung der Judenfrage) acaba de entrar en aplicación secretamente en Europa.

En definitiva, cuando los británicos ya no hallaban qué hacer para complacer simultáneamente a los judíos y los árabes, la ONU –que sólo contaba entonces con 46 Estados miembros– propuso un plan de partición de Palestina a partir de las indicaciones que le habían proporcionado… los británicos. Debía crearse un Estado binacional conformado por un Estado judío, un Estado árabe y una zona «bajo régimen internacional especial» para administrar los lugares sagrados (Jerusalén y Belén). El proyecto fue adoptado mediante la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU [10].

Sin esperar por la continuación de las negociones, el presidente de la Agencia Judía, David Ben Gurión, proclama unilateralmente el Estado de Israel, inmediatamente reconocido por Estados Unidos. Los árabes que vivían en territorio israelí se vieron sometidos a un régimen de ley marcial, se limitaron sus desplazamientos y sus pasaportes fueron confiscados. Los países árabes que acababan de alcanzar la independencia decidieron intervenir pero, al no disponer de ejércitos ya conformados, fueron rápidamente derrotados. Durante aquella guerra, Israel procedió a una limpieza étnica y obligó no menos de 700 000 árabes a huir de sus hogares.

La ONU envió como mediador al conde Folke Bernadotte, diplomático sueco que había salvado miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El conde Bernadotte comprobó que los datos demográficos transmitidos por las autoridades británicas eran falsos y exigió que se aplicara plenamente el plan de partición previsto para Palestina. No está de más recordar en este punto que la Resolución 181 implica el regreso de los 700 000 árabes expulsados de sus tierras, la creación de un Estado árabe y la internacionalización de Jerusalén.

El conde Folke Bernadotte, enviado especial de la ONU, fue asesinado el 17 de septiembre de 1948, por orden del futuro primer ministro de Israel, Yitzhak Shamir.

La Asamblea General de la ONU reaccionó adoptando la Resolución 194, que reafirma los principios ya enunciados en la Resolución 181 y proclama además el derecho inalienable de los palestinos a regresar a su tierra y a ser indemnizados por los perjuicios sufridos [11].

Sin embargo, Israel –que mientras tanto había arrestado, juzgado y condenado a los asesinos de Bernadotte– fue admitido como miembro de la ONU, después de comprometerse también a respetar y aplicar sus resoluciones. Inmediatamente después de la admisión de Israel como Estado miembro de la ONU, los asesinos del enviado de la ONU fueron amnistiados y el individuo que había disparado sobre el conde se convirtió en guardaespaldas personal del primer ministro israelí David Ben Gurión.

Desde su admisión en la ONU, Israel ha violado constantemente las sucesivas resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad sobre la cuestión israelo-palestina. Sus vínculos orgánicos con dos de los miembros del Consejo de Seguridad con derecho de veto han mantenido a Israel fuera del alcance del derecho internacional. Israel se ha convertido así en un Estado offshore gracias al cual Estados Unidos y el Reino Unido pueden darse el lujo de fingir ser Estados que respetan el derecho internacional, cuando en realidad lo violan a través de ese seudo Estado.

Creer que la cuestión de Israel es un problema exclusivo del Medio Oriente es un error total y absoluto. Hoy en día, Israel opera militarmente en todo el mundo, como agente del imperialismo anglosajón. En Latinoamérica fueron agentes israelíes quienes organizaron la represión durante el intento de golpe de Estado contra el presidente de Venezuela Hugo Chávez, en 2002, y también en Honduras durante el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, en 2009. En África, había agentes israelíes por todos lados durante la guerra de los Grandes Lagos y fueron ellos quienes organizaron la captura de Muammar el-Kadhafi. En Asia, agentes israelíes dirigieron el asalto y masacre contra los Tigres Tamiles, en 2009, etc. En cada ocasión, Londres y Washington juran que nada tienen que ver con lo sucedido. Por otro lado, Israel controla numerosas instituciones mediáticas y financieras, como la Reserva Federal estadounidense.

La lucha contra el imperialismo

Hasta el momento de la disolución de la URSS era evidente que la cuestión israelí está vinculada a la lucha contra el imperialismo. Todos los antiimperialistas del mundo –incluyendo el Ejército Rojo japonés– apoyaban la causa palestina e incluso luchaban junto a los palestinos en el Medio Oriente.

Hoy en día, la globalización de la sociedad de consumo y la pérdida de valores que esta ha provocado han traído una pérdida de conciencia sobre el carácter colonial del Estado hebreo. Árabes y musulmanes son los únicos que siguen sintiéndose implicados en la causa palestina y dan pruebas de empatía con el destino de los palestinos, pero ignoran los crímenes israelíes cometidos en el resto del mundo y no reaccionan ante los demás crímenes del imperialismo.

Sin embargo, en 1979, el ayatola Ruholla Khomeini explicaba a sus seguidores iraníes que Israel no era más que una marioneta en manos de los imperialistas y que el único verdadero enemigo era la alianza entre Estados Unidos y el Reino Unido. Por el sólo hecho de haber expresado esa simple verdad, Khomeini fue caricaturizado en Occidente y los chiitas fueron presentados como herejes en Oriente. Hoy en día, Irán es el único Estado del mundo que envía armas y consejeros a la Resistencia palestina mientras que los regímenes sionistas árabes debaten amablemente con el presidente israelí por videoconferencia en medio de las reuniones del Consejo de Seguridad del Golfo [12].







Publicado Por LaQnadlSol
USA.

lunes, 4 de agosto de 2014

El holocausto como industria y justificación de la masacre de los palestinos

El Holocausto no sólo se ha convertido en una prospera industria sino también en una arma ideológica de dominación imperialista porque el victimismo étnico de que han hecho gala los judíos, de Estados Unidos y del Estado de Israel, ha servido para presentarlos ante la faz del mundo como “mansas ovejas” que han sido y siguen siendo víctimas de todos los “antisemitas” del mundo, empezando por los palestinos. De esta manera, se invierte la historia y los palestinos –torturados, masacrados, asesinados y perseguidos por el estado de Israel desde 1947- aparecen como los agresores de los “pacíficos” sionistas.


EL HOLOCAUSTO COMO INDUSTRIA Y JUSTIFICACIÓN
DE LA MASACRE DE LOS PALESTINOS


Por: Renán Vega Cantor

“Tengo muchos amigos cuyas voces fuertes podrían escucharse en medio mundo, que hubieran querido y sin duda siguen queriendo expresar su indignación por este festival de sangre, pero algunos de ellos confiesan en voz baja que no se atreven por el temor de ser señalados de antisemitas. No sé si son conscientes de que están cediendo -al precio de su alma- ante un chantaje inadmisible”. Gabriel García Márquez (1982).

El llamado Holocausto suele justificar el genocidio sin pausa a que es sometido el pueblo palestino por parte del Estado de Israel desde hace décadas y que se acentúa en estos momentos con la masacre institucionalizada en Gaza, la cual cuenta con el patrocinio del imperialismo estadounidense, sus lacayos europeos y los miembros de ese conjunto de truhanes que se autodenomina “comunidad internacional”. El Holocausto se esgrime como justificación de la pretendida necesidad de Israel de defenderse de todos los “antisemitas” que quieren destruirlo y para evitar que se vuelva a repetir el exterminio de los judíos. Nada indica que algo parecido esté ocurriendo, puesto que en realidad lo que se observa es la sistemática destrucción del pueblo palestino por parte de los “herederos del Holocausto”, que utilizan procedimientos similares a los del nazismo, tales como la construcción de guetos, la limpieza étnica, la “solución final”, la tortura y asesinato a mansalva de niños, mujeres y jóvenes con todo el poder de fuego con el que cuenta ese Estado canalla que es Israel. Sin embargo, tanto el Estado de Israel como sus voceros mediáticos y académicos y sus poderosos lobbies en varios lugares del mundo (Estados Unidos, Francia, Argentina, entre los más conocidos) suelen recurrir por anticipado al Holocausto para justificar sus crímenes y para dotarse a sí mismos de una “licencia” para masacrar a los palestinos y proclamarse como dueños “naturales” por un supuesto dictamen religioso de tipo divino, de las tierras que les han arrebatado a sangre y fuego.

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Un ejemplo de lo que es el imperialismo cultural y su funcionamiento como una máquina bien aceitada nos la proporciona el tema del Holocausto (con mayúsculas) que hace referencia al exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial por parte del nazismo. En el imaginario cotidiano de la gente en distintos lugares del mundo, la Segunda Guerra Mundial está quedando reducida sólo a este exterminio, sin considerar la persecución y el asesinato de gitanos, homosexuales, discapacitados y opositores políticos, comunistas y revolucionarios al régimen hitleriano, ni los millones de rusos y de habitantes de otros pueblos que murieron combatiendo la expansión de las hordas del nacionalsocialismo por Europa.

Que la Segunda Guerra Mundial se asocie exclusivamente a los judíos y al Holocausto se debe a que este ha sido convertido en una poderosa industria, de índole cultural y económica. Al decir esto debe dejarse en claro que no se está negando la masacre de judíos en Alemania y en otros sitios de Europa después del ascenso de Hitler al poder en 1933. No, lo que se está señalando es que en virtud de circunstancias muy particulares, que enseguida mencionamos, una masacre se convirtió en el Holocausto y ha sido considerada como la peor acción criminal de la historia. ¿Por qué no hay celebraciones para los 25 millones de rusos que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial o para los gitanos que fueron exterminados en esa misma guerra? ¿Por qué nadie habla del genocidio del pueblo armenio a manos de los turcos en 1915-1916? ¿Por qué no hay museos dedicados a la memoria de los millones de indígenas y afrodescendientes que fueron exterminados durante la conquista europea que se inició en el siglo XVI? ¿Por qué no se recuerda a los 10 millones de muertos congoleses en un lapso de apenas 20 años (1890-1910) por los ocupantes belgas?

Que el Holocausto se haya impuesto como un hecho único en la memoria del mundo se ha debido a una muy bien orquestada y organizada acción del lobbyjudío en los Estados Unidos. La palabra holocausto que proviene del griego (holo: “todo”, y caustos: “quemado”), empezó a usarse con mayúsculas después de 1967, una fecha para nada accidental, pues fue el año de la guerra de los seis días, cuando el estado de Israel ocupó a sangre y fuego los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania.

Norman Finkelstein ha escrito un libro en el que estudia la forma como se constituyó la industria del Holocausto, señalando como en la década de 1950 nadie en los Estados Unidos hablaba del asunto ni muchos menos utilizaba dicho término [1]. Esto tiene una explicación de índole geopolítica, relacionada con las alianzas de Estados Unidos durante la Guerra Fría, en las cuales Alemania desempeñaba un papel importante. Por esta circunstancia, en Estados Unidos nadie estaba interesado en denunciar los crímenes de los alemanes contra los judíos –salvo los judíos de izquierda, cuyas voces fueron minimizadas o acalladas–, ya que el gobierno estadounidense debía mantener sus nexos cercanos con su aliado alemán y las elites judías no estaban interesadas en hurgar en ese tema, hasta el punto que Congreso Mundial Judío y la Liga Anti-difamación ayudaron a contener la “ola anti-alemana” que imperaba entre los judíos de los Estados Unidos.

Esta actitud cambió luego de finalizada la guerra de junio de 1967, cuando Estados Unidos muy impresionado por la victoria de Israel sobre los países árabes decidió convertirlo en un aliado estratégico en el oriente medio. De repente, que coincidencia, apareció en el panorama el asunto del Holocausto, el cual rápidamente se convirtió en una verdadera industria, para justificar tanto la política criminal del estado de Israel contra sus vecinos, en primer lugar los palestinos, como para respaldar la alianza entre el estado sionista y el imperialismo estadounidense. En este proceso, la construcción del Holocausto se convirtió en una excusa para deslegitimar de entrada cualquier crítica dirigida a los judíos y en especial al estado de Israel, respaldando la pretensión que los judíos son un pueblo elegido.

En concreto, quienes más han sentido el Holocausto son los palestinos, puesto que en Estados Unidos los sionistas han explotado hasta el extremo la persecución nazi para ocultar y justificar los crímenes que el Estado de Israel viene realizando contra los palestinos desde 1948, y que se efectúan sin pausa en forma cotidiana, porque en “tiempos normales” cada semana son asesinados dos niños palestinos.

2

Como cualquier industria, la del Holocausto necesita producir a diario para mantener su rentabilidad. Y eso es lo que efectivamente sucede, pues todos los días se ponen en escena películas, series de televisión, programas de radio, se publican libros, revistas y propaganda alusiva al hecho. Hasta tal punto ha adquirido importancia el tema que en los propios Estados Unidos es más nombrado el Holocausto que el ataque de Pearl Harbor o el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima o Nagasaki. En las universidades se han creado cátedras especiales sobre el Holocausto y en 17 estados se dictan cursos escolares sobre el asunto.

Los grandes periódicos y medios de comunicación, usualmente controlados directa o indirectamente por el lobby judío, no dejan pasar un día sin difundir alguna noticia o historia relacionada con el Holocausto. Las editoriales de Estados Unidos han publicado más de 10 mil libros sobre el asunto, la mayor parte de ellos verdaderas patrañas intelectuales, sin ningún rigor, seriedad, ni coherencia analítica. Esto hasta tal punto es cierto que, a pesar de que ya han transcurrido 70 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en lugar de disminuir los sobrevivientes del Holocausto, estos aumentan sin cesar con el paso del tiempo. Esto tiene una explicación económica, vulgarmente económica, porque la aparición de nuevos sobrevivientes se convierte en una forma de presión para que Alemania, Suiza y eventualmente otros países europeos se comprometan a pagar millonarias indemnizaciones, no a quienes sufrieron en carne propia, sino a los representantes del poderoso lobby judío de los Estados Unidos. Con esta perspectiva, el genocidio nazi ha sido convertido en un negocio, en una especie de casino de Montecarlo, en el que los industriales del Holocausto amasan cuantiosas ganancias: en 1997, Suiza entregó 1.250 millones de dólares y el Congreso Mundial Judío, con sede en los Estados Unidos, había recibido hasta fines de la década de 1990 la fabulosa suma de siete mil millones de dólares. Lo significativo estriba en que “una parte importante de los sobrevivientes del Holocausto nunca ha visto ni un dólar de ese dinero, porque lo cobran las organizaciones judías que gestionan las reparaciones económicas ante los Estados europeos involucrados”. Por esta razón, “muchos de sus dirigentes son verdaderos gánsteres y sinvergüenzas profesionales que deberían estar en la cárcel”, puesto que el exterminio en los campos de concentración “fue utilizado por los dirigentes israelíes en el último cuarto de siglo como instrumento para un chantaje moral y político, pero en tiempos más recientes también para el chantaje financiero” [2].

El Holocausto no sólo se ha convertido, como vimos, en una prospera industria sino también en una arma ideológica de dominación imperialista porque el victimismo étnico de que han hecho gala los judíos, de Estados Unidos y del Estado de Israel, ha servido para presentarlos ante la faz del mundo como “mansas ovejas” que han sido y siguen siendo víctimas de todos los “antisemitas” del mundo, empezando por los palestinos. De esta manera, se invierte la historia y los palestinos –torturados, masacrados, asesinados y perseguidos por el estado de Israel desde 1947- aparecen como los agresores de los “pacíficos” sionistas. Así mismo, al elevar el Holocausto al nivel de crimen único se niegan y ocultan todos los otros genocidios que se han cometido, y que se cometen en estos momentos en diversos lugares del mundo, como si el resto de la humanidad que sufre no tuviera derecho a que sus sufrimientos fueran dignos de consideración. Como bien lo dice Finkelstein: “A la vista de los sufrimientos de los afroamericanos, los vietnamitas y los palestinos, el credo de mi madre siempre fue: ‘Todos somos víctimas del holocausto’” [3].

Notas

[1]. Norman Finkelstein, La industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 2002.

[2]. Norman Finkelstein, La Jornada, septiembre 12 de 2004.

[3]. N. Finkelstein, La industria del Holocausto, p. 13 (Énfasis nuestro).







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USA. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Los “coyotes” son los culpables

No es que los “coyotes”, criminales de la más baja ralea, no merezcan ser perseguidos y castigados sin atenuantes con todo el peso de la ley, pues el crimen que cometen es una atroz violación de la dignidad humana. Pero por que el enfoque en los coyotes que únicamente operan como la parte más visible de las grandes redes del crimen organizado que se dedican al tráfico de seres humanos, y no los peces gordos, quienes son los que organizan y dirigen este negocio infrahumano.


LOS “COYOTES” SON LOS CULPABLES



Sencillo, son los traficantes de indocumentados, los “coyotes”, los culpables de la actual crisis migratoria desatada por la oleada de niños inmigrantes centroamericanos que de manera subrepticia intentan llegar a los Estados Unidos y acogerse a algún tipo de protección que les pudiera ser otorgada en el país del norte. En concordancia con este falso argumento esgrimido por Washington, que ya ha puesto en marcha una llamada “Operación Coyote”, los presidentes de Guatemala, y Honduras ante un grupo de congresistas en Washington, se dedicaron a culpar a los contrabandistas de personas indocumentadas  de la actual crisis humanitaria ya que están engañados a los padres de los menores. “Ellos les están diciendo ‘déjennos que los llevemos, ellos se podrán quedar’. Así de esta manera los coyotes están haciendo mucho dinero”, dijo ante los congresistas el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina. Por otra parte el presidente hondureño Juan Orlando Hernández dijo que los coyotes están perversamente explotando la falta de claridad en el debate migratorio en los EE.UU de lo cual ellos están muy bien enterados.  

Lo dicho por los presidentes centroamericanos no sorprende, pues por algo son los buenos administradores que el Gran Patrón del Norte ha designado para las fincas de su “patio trasero”.

Para Pérez Molina y Hernández resulta más conveniente achacar la culpa de la actual crisis migratoria a ciertos elementos criminales, que asumir su total responsabilidad como causantes directos del problema que tiene sus raíces en la perpetuación de un sistema basado en la injusticia social y económica que únicamente ha beneficiado los intereses de las elites locales e internacionales y que cada vez provoca más miseria y violencia, obligando a miles de desplazados económicos a huir hacia otros países en busca de mejores oportunidades para poder sobrevivir arriesgando todo, incluso sus vidas, al caer en manos de  criminales que se provechan de su desesperación. Y aunque ambos por pura publicidad  mencionen a la pobreza y violencia, e incluso a los EE.UU, como causas del desastre migratorio, jamás se atreverán a tomar las medidas correctivas necesarias ya que ello implicaría subvertir completamente el orden establecido, y eso sí que enojaría mucho  a su Gran Patrón, así que, por que no mejor culpar a los “coyotes” y de paso pedir la implementación de algo similar al Plan Colombia.  

De Nuevo el presidente Pérez Molina: “Estamos promoviendo una legislación para tipificar estos crímenes para que podamos con más fuerza enjuiciar a estos contrabandistas por los crímenes que están cometiendo”.

Efectivamente, según informaciones de prensa el congreso de Guatemala está estudiando una iniciativa que tiene como objetivo enfocarse en los traficantes de indocumentados o “coyotes” a quienes se les impondrían penas de entre 12 y 25 años de prisión por los delitos de contrabando de personas, secuestro y tráfico de drogas.  

Lo anterior es una clara indicación de que antes de que estallara la actual crisis migratoria de los menores de edad, los contrabandistas actuaban con total impunidad ante el conocimiento de todo el mundo, de las autoridades migratorias y de las fuerzas de seguridad que simplemente se hacían de la vista gorda ante el crimen que se llevaba a cabo en sus propias narices. Sin duda la corrupción y la colusión de las autoridades gubernamentales con el crimen organizado han jugado un papel importante para que esta actividad criminal no fuera penalizada como correspondía.

Según información del portal Insight Crime: “El presidente de la Comisión del Migrante de Guatemala señaló que las reformas son una respuesta a las recomendaciones de las Naciones Unidas y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), pero que los legisladores están acelerando el proceso debido a la muy publicitada oleada de niños migrantes que intentan cruzar la frontera con Estados Unidos”.

Aparte de no ser una iniciativa propia que se origine de un interés genuino de los congresistas guatemaltecos, y que dudosamente responda a las recomendaciones de CICIG, esto más bien tiene que ver con las presiones, que en este caso está ejerciendo el gobierno de EE.UU que como ya hemos dicho ha puesto en marcha a través del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security), un programa para la captura y enjuiciamiento de los “coyotes”.

Ahora enfoquémonos por un momento es esta interrogante ¿Por qué todo este supuesto esfuerzo en atrapar y castigar a los “coyotes”?

No es que los coyotes, criminales de la más baja ralea, no merezcan ser perseguidos y castigados, sin atenuantes, con todo el peso de la ley, pues el crimen que cometen es una atroz violación de la dignidad humana. Pero por que el enfoque en los coyotes que únicamente operan como la parte más visible de las grandes redes del crimen organizado que se dedican al tráfico de seres humanos, y no los peces gordos, quienes son los que organizan y dirigen este negocio infrahumano.

Es obvio que al ser los coyotes las cabezas más visibles, pues todo el mundo sabe quiénes son, se convierten en la presa más fácil y conveniente a la hora de conducir una operación y llevarlos a juicio, en pocas palabras son los peones que se sacrifican para resguardar a los grandes capos y sus intereses.

Es sabido que hoy en día todo el negocio del tráfico humano en Centro América y México esta monopolizado por los carteles de la droga que han diversificado sus actividades criminales  en busca de mayores ingresos y control de territorios con la consiguiente acumulación de mayor poder el cual a la vez utilizan para amedrentar y comprar el consentimiento de las autoridades.

A pocos escapa quizás, que el sórdido negocio del tráfico de indocumentados y de sustancias ilegales hacia los EE.UU es una actividad que genera enormes cantidades de dinero, el mismo Pérez Molina lo admite, y que en virtud de ello estas mafias del contrabando internacional tienen la capacidad para moverse y establecerse libremente en los diferentes estamentos del poder de los Estados en los que operan, tal el caso de Guatemala en donde se sabe que funcionarios públicos con nexos con el crimen organizado se desempeñan como alcaldes, gobernadores y congresistas. Se ha llegado a decir incluso que los tentáculos del crimen organizado alcanzan hasta funcionarios del más alto nivel.

Y no se crea que el poder e influencia del dinero de los carteles del contrabando sea algo exclusivo de países como Guatemala, Honduras y México. Según el portal del consumidor Protectora:  

Gran parte del sistema financiero mundial funciona gracias al narcotráfico. En diciembre de 2009 la Oficina contra las Drogas y el Delito de Naciones Unidas informa que el dinero provinente de la delincuencia fue “la única inversión de capital líquido” en el segundo semestre de 2008; la cifra es de 352.000 millones de dólares, que salvó a muchos bancos de la quiebra. “En un mercado financiero en crisis y falto de liquidez, el narcotráfico ha servido para rescatar a algunos bancos del colapso al actuar como fuente de capital líquido, según asegura el director de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD), el italiano Antonio Maria Costa.” (6) Kieran Beer, ex funcionaria del Tesoro norteamericano durante el gobierno de Bill Clinton, explica la clave del asunto: “Las regulaciones de la banca nacional e internacional son laxas y permiten el encubrimiento de transacciones ilegales; a ningún gobierno le conviene arruinar a la banca privada, y menos al de Estados Unidos”. (7)

En un sistema como el capitalista donde se le da primacía a la acumulación de dinero provenga este de donde provenga, el dinero negro de los tráficos ilegales, de armas, de drogas, de personas, son importantes fuentes de acumulación del mismo, inicialmente intercambiado por valores, pero rápidamente extraído de la circulación y que tenderá a reaparecer en la compra de activos muy especulativos.

En resumen el contrabando ilegal es una actividad económica muy importante para la banca privada y par el capital especulativo. Y ningún país regido por el capitalismo, sobre todo EE.UU, que tiene a la propiedad privada como el fundamento de su economía estaría dispuesto a arruinar no solo a los bancos privados, sino también, a la fuente que produce esas gigantescas cantidades de dinero, sin importar su procedencia. No por algo uno de los más notorios capos  del contrabando internacional aparecía con frecuencia en el listado de las personas más ricas del mundo de la reconocida revista Forbes.

Por lo tanto enfocarse en el castigo de unos cuantos infelices “coyotes” por el delito de contrabandear con seres humanos, dejando prácticamente intacta toda la estructura criminal de los carteles, incluyendo a sus cabecillas y funcionarios públicos y de negocios privados que colaboran y lucran con esta actividad, no es más que una engañosa y burda maniobra política tendiente a engañar al público, mientras que por otra parte el negocio continua viento en popa generando millonadas de dólares que luego de ser blanqueados serán invertidos en la compra de lujosas mansiones, yates, jets privados, automóviles y por su puesto en la adquisición  de nuevo y mortal  armamento militar que será usado por las carteles para continuar con sus guerras y cuando necesario sea, actuar como bandas paramilitares al servicio del Estado en sus campañas contrainsurgentes o de represión de los movimientos sociales que luchan contra las políticas entreguistas de gobiernos como el de Pérez Molina y Hernández.






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USA.

sábado, 2 de agosto de 2014

El “Parque Temático” de Israel

Entiéndase bien.... Gaza hoy es un especie de “Parque Temático” encubierto de Israel, que gusta bombardear, desplazar, asesinar, demoler, humillar, violar IMPUNEMENTE, cuando le apetece. El ejército de Israel no está peleando frente a otro ejército, está masacrando de a poco a un pueblo que no tiene a dónde ir y que lo único que quiere es vivir en paz en su propia tierra.

GAZA: EL “PARQUE TEMÁTICO” DE ISRAEL


Por: Níkolas Stolpkin

Realmente cuesta entender que un pueblo que vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial, el racismo, el odio, las humillaciones, asesinatos en masa, torturas, desapariciones, despojo, etc. en la otrora Alemania nazi, estén teniendo el mismo comportamiento para con el pueblo palestino.


Cuesta entender que un pueblo que vivió lo que es la impotencia frente a la enorme fuerza propagandística nazi y sus mentiras, hoy apliquen las mismas prácticas para justificarse ante el mundo frente a las matanzas que aún aplica al pueblo palestino.

Cuesta entender que mientras el mundo está siendo testigo del aniquilamiento del pueblo palestino en la franja de Gaza, con ya más de 1,400 muertos, la mayoría civiles, la llamada “Comunidad Internacional” (EEUU y la Unión Europea) hoy no hacen nada para detener tal masacre.

Cuesta entender que un ejército como el israelí, uno de los más poderosos del mundo, estén ejerciendo su fuerza destructora frente a un pueblo que no tiene ejército, helicópteros, aviones ni tanques, tan solo fuerzas de resistencia y el orgullo de sentirse palestinos.

Cuesta entender que un pueblo se sienta “ofendido” a la menor crítica al Estado de Israel y sus políticas para con el pueblo palestino e inmediatamente ponen sobre la mesa su papel de “víctima” con lo de “anti-semitismo”, “holocausto judío”, “6 millones”, “racismo”, etc.

Cuesta entender que lo que llamamos “comunidad judía” hoy estén representados por Judíos-Sionistas y no por representantes del Judaísmo, sirviendo fielmente a los intereses del Sionismo y la propaganda israelí.

Cuesta entender que un “país” como “Israel” se jacte ante el mundo de ser la única “democracia” en el Medio Oriente, pero al mismo tiempo permita gigantescos muros Apartheid de hormigón, NO PERMITA EL RETORNO DE MILLONES DE PALESTINOS, cultiva el RACISMO en los centros educacionales o que su respuesta ante la victoria democrática de Hamas sean ya tres operaciones militares para acabar con la organización.

Cuesta entender que mientras se asesina IMPUNEMENTE al pueblo palestino la propaganda israelí siga repitiendo la gran mentira de que se están “defendiendo” frente a los “miles de cohetes que podrían haber matado a tres millones de israelíes”.

Cuesta entender que hoy frente a nuestras narices los Judíos-Sionistas tengan un ghetto en Gaza, donde ellos deciden quiénes entran y quiénes salen, se les mantiene bloqueados económicamente, se les bombardea, no se les permite pescar en sus aguas, etc. Pero ¿a quién le importa? Lo Medios repiten la propaganda Judeo-Sionista del Estado de Israel, la “comunidad judía” apoya las decisiones de Israel, EEUU y Europa ni se inmutan con la destrucción, sufrimiento, muerte, humillación que está sufriendo el pueblo palestino... No por nada la ideología SIONISTA tiene tomada la gran industria del Cine, los Grandes Medios de Comunicación o el Congreso de EEUU.

Cuesta entender el silencio COMPLICE de políticos, estructuras internacionales de Derechos Humanos, figuras famosas de la gran Industria del Entretenimiento, que gustan apoyar la línea de opinión de los EEUU y la Unión Europea con respecto a los “Derechos Humanos” cuando se trata de Cuba, Venezuela, Irán, Rusia o China, pero cuando hoy asesinan y masacran IMPUNEMENTE al pueblo palestino en Gaza quedan callados, y si abren la boca gustan quedar bien “con Dios y con el Diablo”.

Cuesta entender que mientras Israel bombardea a Gaza, sabiendo de los múltiples muertos y heridos, EEUU se alista sin ninguna vergüenza para entregar más municiones a Israel y poder prolongar el sufrimiento del pueblo palestino.

Es que cuesta entender de los Judíos-Sionistas cuando hablan de “odio” hacia Israel, pero no les dice nada en sus “cabecitas” el que estén ocupando un territorio que se les arrebató al pueblo palestino, se bloquea económicamente a lo que queda de pueblo generando hambre y miseria; sin agua, sin luz, sin trabajo, puestos de control, muros de Apartheid, y para rematar se les bombardea asesinando a niños, madres, ancianos, padres, hermanos...

Entiéndase bien.... Gaza hoy es un especie de “Parque Temático” encubierto de Israel, que gusta bombardear, desplazar, asesinar, demoler, humillar, violar IMPUNEMENTE, cuando le apetece. El ejército de Israel no está peleando frente a otro ejército, está masacrando de a poco a un pueblo que no tiene a dónde ir y que lo único que quiere es vivir en paz en su propia tierra.

Esperamos que la “comunidad judía” en el mundo no se extrañe y sepa entender si el día de mañana son víctimas de actos de “intolerancia” por no haber hecho nada para detener la masacre que sufre el pueblo palestino o por permitir ser representados por Judíos-Sionistas. Porque la culpa se tendrá por permitir “líderes” que defienden los intereses del SIONISMO y no del Judaísmo.

Pero de una cosa estamos seguros. Tarde o temprano la VERDAD TRIUNFARÁ y terminará imponiéndose frente a la MENTIRA y el SILENCIO cómplice que hoy reina mientras un pueblo es diezmado por un pueblo con cero respeto por la vida y supuestamente “elegido por Dios”.

Nunca se olvidarán las masacres del cual el pueblo palestino sigue siendo víctima ni las armas prohibidas que Israel sigue utilizado a vista y paciencia del mundo como aquellas bombas de fósforo lanzadas sin vergüenza alguna en la Operación Plomo Fundido (2008).

Si la lacra del siglo XX fue el Nazismo, la lacra del siglo XXI sin duda será el Sionismo. Ya no hay diferencia entre la bandera del nazismo alemán y la bandera Judeo-Sionista de Israel. Frente al fascismo israelí no puede haber medias tintas.



Israel desgraciadamente seguirá con su prepotente proceder frente al pueblo palestino o frente a cualquier pueblo que obstaculice sus objetivos. Y por una razón muy simple: la naturaleza ideológica del SIONISMO nunca permitirá a Israel acomodarse en el Medio Oriente.






Publicado Por LaQnadlSol
USA.

viernes, 1 de agosto de 2014

Escapando de un Estado fallido

Después de décadas de guerra civil y las posteriores reformas neoliberales, los niños de Guatemala están huyendo de la violencia desenfrenada.


ESCAPANDO DE UN ESTADO FALLIDO


Por Cosme Caal

La puerta de abordaje 31 de la Terminal Internacional Tom Bradley en Los Ángeles está llena de turistas americanos blancos, voluntarios y misioneros esperando en pequeños corrillos. Y allí también están los guatemaltecos y los niños americanos/guatemaltecos esperando para partir hacia América Central. Todo el mundo parlotea. En Inglés, en Español, en Spanglish. Los turistas y los voluntarios a los guatemaltecos no nos ponen atención. Ellos ejercen su cortés desatención, una práctica que los guatemaltecos consideramos algo grosero y despectivo. Pero en realidad a nadie parece importarle. Todos queremos ir a Guatemala. Oigo susurros y conversaciones acerca de la "peligrosa Guatemala," los asesinatos incesantes, y las deportaciones. Sin embargo, aquí estamos. Aquí estoy, yendo a casa una vez más como un americano transnacional.

Seis horas más tarde en el Aeropuerto Internacional de Guatemala, La Aurora, las familias se reúnen con júbilo en la puerta principal. Uno a uno, los guatemaltecos son recogidos por sus familiares y se van a casa. Mi aventón se ha demorado. Es una oportunidad para para sentarme y observar. Los turistas y voluntarios estadounidenses blancos se juntan en un grupo muy compacto. Sus rostros revelan la preocupación, incluso aquí en este aeropuerto muy militarizado, militarizado por su seguridad. Su presencia es importante para el gobierno de Guatemala. Deben ser protegidos. Ellos son recogidos en un bus Mercedes Benz de modelo reciente, con vidrios polarizados y un guardia armado. Hay un pequeño cartel en el parabrisas que dice "Antigua," la ciudad más segura en todo el país. Durante dos décadas, Antigua ha sido el principal destino de los turistas blancos de Estados Unidos y Europa. Pero entre el aeropuerto y Antigua existe una Guatemala que la mayoría de los turistas y voluntarios nunca llegan  a ver. Especialmente los americanos blancos.

Otro mundo aparece poco a poco tan pronto como usted sale del aeropuerto. Un mundo lleno de gente trabajadora que vive bajo un constante temor. La extorsión por parte de bandas bien armadas y altamente organizadas constituye hoy en día un problema nacional. La mayoría de las pequeñas empresas, corporaciones, e incluso las trabajadoras del sexo y los fabricantes de tortillas deben pagar a estas bandas bajo la amenaza de muerte. Y son muchos los que se niegan a pagar, e incluso se arriesgan a denunciarlos a las autoridades. El asesinato es una ocurrencia común. Los conductores de autobús son asesinados a tiros a plena luz del día. Los pequeños propietarios de tiendas o sus familiares son literalmente fusilados en el acto. Los botaderos de cuerpos se han convertido en algo común.

Los estilos de asesinatos se han estandarizado. Los líderes de las bandas encarcelados envían a equipos de dos hombres en motocicleta. El pasajero es el tirador. De cinco a diez disparos en la cabeza y el torso con una pistola semiautomática es el método de ejecución preferido. Según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses 1,747 personas han sido asesinadas entre enero y el 31 de mayo de este año. Guardias penitenciarios corruptos introducen de contrabando teléfonos celulares a los líderes del crimen organizado, junto con otras herramientas que puedan necesitar para dirigir el caos desde la cárcel.

Guatemala es prácticamente una zona de guerra. La policía de las diferentes agencias estatales patrulla en camionetas de modelo reciente, equipados con armamento militar. Ellos pululan en las zonas pobres de las ciudades y el campo. Equipos de soldados dirigidos por capitanes de la policía se envían todas las mañanas a la mayoría de las zonas, incluyendo las áreas ricas que ahora son presa fácil de extorsiones y secuestros por parte de las pandillas. El cincuenta por ciento de  la Policía Nacional patrulla la ciudad capital. Los guardias de seguridad privados permanecen en estado de alerta en prácticamente todos los negocios exitosos. Ellos llevan escopetas cargadas completamente sin el interruptor de seguridad. Mal entrenados y mal pagados, estos guardias han matado a civiles inocentes por error. Su temor por sus propias vidas los mantiene en vilo.

Nadie se siente seguro. No los ricos, no  los pequeños propietarios de negocios, y, definitivamente, no  los pobres. La promesa del presidente de Guatemala, Otto Pérez, de "Mano Dura" contra la delincuencia ha resultado ser un fracaso. De hecho, ha provocado que las pandillas y el crimen organizados actúen con más violencia y crueldad.

El femicidio también ha alcanzado proporciones epidémicas. El asesinato y desmembramiento de las mujeres escogidas al azar en la calle se ha convertido en una táctica de intimidación contra el Estado de Guatemala por parte de las pandillas.

Una caminata desde el fuertemente custodiado antiguo centro de la ciudad hacia cualquier zona de la ciudad revela residenciales amurallados con puntos de control. Equipos policiales registran al azar a los hombres en las paradas de autobuses, parques y centros comerciales. Las ambulancias se apresuran en su camino para recoger a otro cadáver. Los atracos es algo de esperar y para lo que hay que estar preparado. A las personas se les dispara a matar  sin miramientos por resistirse a entregar su propiedad.

La presencia de policías fuertemente armados y guardias de seguridad privada no disuade a la delincuencia. De hecho, hay informes recurrentes de la mala conducta y corrupción de la policía. Según Diego Camajá, el Inspector General de la Policía Nacional Civil, hay entre 12 a 17 informes diarios de corrupción y brutalidad policial. Cinco o seis de ellos resultan corroborados. Solo en lo que va del año se han abierto 300 casos.

Esta es una guerra. Como cualquier país que experimenta la guerra, la sociedad guatemalteca se está cayendo a pedazos. La violencia se ha normalizado. La violencia interpersonal es rampante. Dos de cada cinco mujeres casadas sufrirán una agresión por parte de sus maridos. Según la oficina  Nacional de Desarrollo y Estadística Judicial, la violencia contra las mujeres en Guatemala ha aumentado un 104% en el último año. Durante el mismo periodo, el abuso físico y psicológico aumentó en un 90%. Delia Dávila, directora de procuración de la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala informa que por lo menos setenta guatemaltecos buscan diariamente tratamiento para el trauma psicológico. Los temas más recurrentes son la violencia familiar, la pobreza, y el estrés postraumático.

Después de un conflicto de cuarenta años, los guatemaltecos buscaron construir la paz en base a los acuerdos de paz de Esquipulas en 1996. Más de 200.000 personas murieron en la Guerra Civil, en su mayoría mujeres, niños y ancianos de origen maya. Los acuerdos representaron una breve oportunidad para que los guatemaltecos comenzaran un proyecto de desarrollo nacional. Pero con los acuerdos de paz llegó también la rápida incorporación de Guatemala en la economía mundial capitalista, bajo la influencia de los Estados Unidos.

Siguiendo el consejo de los economistas neoliberales  los ya escasos servicios sociales fueron erradicados con el fin de introducir los servicios privados por una cuota mínima. La corrupción en cada ministerio nacional se hizo necesaria con el fin de introducir políticas neoliberales, causando estragos en un Estado-nación ya de por si frágil. La guerra contra las drogas militarizó aún más al Estado de Guatemala, armando a la policía nacional, con armamento más letal del que tuvieron acceso durante la guerra civil. Las bandas de extorsionistas de Guatemala están bien armadas y altamente disciplinadas también. Son el producto de la pobreza y de la militarización y la desesperanza entre gran parte de la clase obrera. La mayoría de los guatemaltecos se encuentran atrapados en medio de estas pinzas letales.


Esta es la realidad que muchos adolescentes y niños están escapando, arriesgándose en la ruta mortal del norte hacia Estados Unidos. De acuerdo con el capítulo de Defensa de la Juventud de los Abogados para los Derechos Humanos de Guatemala, uno de cada cuatro menores de edad emigra a los Estados Unidos para escapar de la violencia que azota a la nación. Por difícil que resulte de creer, la situación es cada vez peor a medida que el gobierno y las pandillas continúan intensificando la guerra. Las bandas de extorsionistas y del crimen organizado han aprendido a explotar la relativa impunidad con la cual los sicarios menores de edad pueden llevar a cabo los asesinatos. Las leyes guatemaltecas son indulgentes con los menores de edad. De ahí que los adolescentes pobres sean contratados como matones. Si se niegan, serán asesinados, o peor, sus familiares serán perseguidos. Matar o morir es el lema de los adolescentes pobres en la mayoría de las zonas afectadas por la pobreza, como la Zona 6 y Zona 18 de la Ciudad de Guatemala.

Según Enrique Leal, Secretario de Bienestar Social, el encarcelamiento de los adolescentes se ha incrementado de manera espectacular este año. En la actualidad hay miles de menores alojados en las diferentes cárceles de todo el país. El cambio de táctica por el liderazgo de las pandillas extorsionistas promete aumentar ese número, sobre todo en la capital.

La Policía Nacional reporta que el robo, la extorsión, las armas ilegales, y la posesión de drogas son los cuatro delitos más importantes cometidos por los 1,310 menores de edad detenidos en la capital en lo que va del año. La PNC también informa que 2,609 armas, en su mayoría rifles y pistolas, han sido incautadas entre febrero y abril de este año. Los líderes de las pandillas extorsionistas están armando a sus soldados con granadas. Para forzar a una fábrica de cerveza a que pagara miles de dólares la semana pasada, los menores lanzaron granadas a tres fábricas y bodegas diferentes, hiriendo a once guardias fuertemente armados. A los adolescentes detenidos en redadas se les han encontrado  granadas en las mochilas escolares. La pregunta es, ¿cómo consiguen acceso a armas de guerra?

El gobierno de Guatemala está considerando la aprobación de leyes para procesar a los menores como adultos. Este es un modelo que muchos guatemaltecos aprueban en su desesperación por encontrar una solución que ponga fin al terror.

A medida que la crisis migratoria de los niños centroamericanos aumenta, el gobierno de Guatemala se está movilizando para procesar a los coyotes (contrabandistas de seres humanos) y a las familias de los niños que les pagan para llevarlos al norte. Este es el contexto social de decenas de miles de jóvenes adolescentes y niños que están escapando, arriesgándose en la ruta hacia el norte. Si se quedan, se arriesgan a ser coaccionados por las pandillas que libran una guerra virtual contra la sociedad. Si caen en las manos del Estado corren el riesgo de ser encarcelados. Ellos pueden terminar ejecutados algún día. Si se las arreglan para evitar al Estado y a las pandillas muchos todavía quedarán condenados a una vida de pobreza, trabajando en la parte inferior de la jerarquía laboral de la economía global.

Alejandra Carrillo, del Consejo Nacional de la Juventud de Guatemala, señala que el 40 por ciento de los migrantes guatemaltecos están entre las edades de 14 a 24 años. Ella sostiene que este porcentaje se incrementa cuando el marco de edad se amplía de 13 a 29 años. Guatemala está siendo drenada de sus jóvenes.

Este es el contexto al que los menores deportados, capturados en México y los Estados Unidos serán reintroducidos. La niñez guatemalteca no cuenta con una protección real por parte del gobierno. Un paseo por cualquier parte de la ciudad capital revela a miles de niños que trabajan en la economía informal, junto con sus padres, o por su cuenta. Estos son los afortunados que tienen padres que velan por ellos. Un trabajo continuo significa alimento y refugio. Esto significa un nivel de amor y cuidado, independientemente de su incapacidad para ir a la escuela o tener una infancia.

Hugo Morán, presidente de la Comisión del Menor y la Familia anunció la introducción de nuevas leyes para erradicar el trabajo infantil. Pero las leyes abundan en este país. Ellas significan muy poco, especialmente para los pobres. Las leyes están en papel. La realidad está en las calles.

La situación de las niñas es peor. La trata de personas y la esclavitud sexual en Centroamérica y México es rampante. Hay informes casi semanales de batidas en los bares locales en Guatemala, Tegucigalpa y San Salvador, en los burdeles legales e ilegales en los que las menores migrantes son retenidas como prisioneras  y obligadas a ejercer la prostitución. Estas chicas constituyen la mitad de la materia prima, la mitad del trabajo en la industria mundial del sexo, patrocinado en gran parte por los norteamericanos y europeos, además de los hombres guatemaltecos y mexicanos.

Por último, están los adolescentes que han sido endurecidos por la vida en la calle. Abandonado por sus padres a una edad muy temprana, han aprendido a malvivir en las calles. Incapaces o renuentes a convertirse en sicarios, muchos optan por escapar hacia el norte en busca de cualquier cosa menos de la violencia que los rodea.

Guatemala es uno de los países más militarizados de América Latina, sin embargo, nadie se siente seguro, especialmente los jóvenes mayas que son detenidos y registrados de forma continua. Ser de piel oscura es una señal de ser sospechoso entre la policía y los soldados que son preparados cada vez más en esta psicología, incluso cuando la mayoría de ellos mismos son hombres de origen maya.

Las Naciones Unidas han colocado a Guatemala como el quinto país más mortal en el mundo. Las otras cuatro son naciones en pleno conflicto como Irak y Afganistán. Resulta pasmoso darse cuenta de que esta violencia está teniendo lugar tan cerca de la frontera con Estados Unidos, pero, por supuesto, la frontera es una parte muy importante de la causa.

Guatemala es una sociedad altamente religiosa y los guatemaltecos tienen puestas sus esperanzas en Dios, y muy poca confianza en su gobierno. “Que Dios  ilumine tu camino y te traiga de regreso a casa” se ha convertido en una despedida común en un país donde la muerte y el secuestro son demasiado cotidianos. A menos que el gobierno de Guatemala, con la ayuda de organizaciones extranjeras encuentre una solución a este conflicto interno no oficial, las nuevas oleadas de migrantes menores de edad, muchos de ellos niños, se arriesgaran en la ruta norte hacia los Estados Unidos. "Donde hay una voluntad, hay un camino" es algo que los guatemaltecos conocen muy bien. Y ellos encontraran que una manera de salir de este conflicto es a través de la frontera de los EE.UU. Tal es su desesperación.


Cosme Caal es un activista comunitario y estudioso de las Américas. Sus actividades incluyen la movilización política de los mayas en Guatemala y Los Ángeles, y la organización política indígena Pachakutik en la región andina.







Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.