jueves, 24 de diciembre de 2020

El retorno de Alemania al militarismo y la cuestión iraní

Están surgiendo tradiciones escalofriantes que recuerdan a la década de 1930: la élite gobernante insta a toda la nación alemana a identificarse con el militarismo. Las implicaciones de todo esto se harán  evidentes en las políticas alemanas.

 

EL RETORNO DE ALEMANIA AL
MILITARISMO Y LA CUESTIÓN IRANÍ



M. K. Bhadrakumar
Indian Punchline

En un discurso en Moscú el 8 de diciembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov se refirió a los recientes intentos occidentales de mantener el modelo de un orden mundial unipolar. Dijo que el coqueteo de la Unión Europea con la idea de ser un polo en un sistema multipolar se está disipando y advirtió sobre las recientes políticas de Alemania dirigidas a preservar "sus pretensiones de liderazgo pleno" de la UE.

En efecto, con la salida de Gran Bretaña de la UE y Francia envuelta en una crisis interna, el momento para que Alemania asuma el liderazgo de Europa ha llegado. Un patrón desconcertante aquí es el agresivo retorno de Alemania al militarismo. Tan solo el mes pasado, la ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, solicitó un aumento importante del gasto militar a pesar de la pandemia de coronavirus.

El militarismo alemán había estado latente durante décadas. Para evitar que quede en el olvido, el Bundeswehr (fuerzas armadas alemanas) en el momento de su fundación en 1955, juramentó a 44 generales y almirantes que habían pertenecido previamente al Wehrmacht de Hitler, mayormente de su estado mayor. De los 14,900 soldados profesionales que componían el cuerpo de oficiales en 1959, había 12,360 oficiales del Wehrmacht, 300 de los cuales provenían del liderazgo de las temidas SS.

Sin duda, Alemania maniobró bien para evitar los riesgos y ocultar el hecho de que el Bundeswehr es una continuidad del Wehrmacht. Ya en 2005, la revista Spiegel escribía: “Hoy, el Bundeswehr se ha convertido en una de las herramientas más poderosas disponible para los responsables de la política exterior alemana. Desde la reunificación, la que fuera una engorrosa organización ha pasado por un proceso de constante optimización, modernización y actualización técnica... Bundeswehr... está evolucionando de una fuerza de defensa a un ejército intervencionista”.

En efecto, en los años más recientes, han comenzado a resurgir las tradiciones y el militarismo de la élite gobernante alemana. Estamos siendo testigos de la transformación del Bundeswehr en una máquina de guerra capaz de defender los intereses alemanes en todo el mundo.

En un discurso el mes pasado para conmemorar el 65 aniversario de la fundación del Bundeswehr, el presidente Frank-Walter Steinmeier dijo que incluso bajo la próxima presidencia de Joe Biden, Europa no será tan importante para Estados Unidos como solía ser, y, por lo tanto, "Veo que nuestro país tiene una doble responsabilidad”: el liderazgo alemán en Europa y un papel más robusto para Berlín dentro de la OTAN.

El presupuesto de defensa alemán se incrementó el año pasado en un 10 por ciento. Como justificación,  Steinmeier dijo que los soldados tienen “derecho a estar equipados con el mejor equipo posible que este país les pueda proporcionar, equipo que les brinde la mejor protección posible y les permita cumplir con la misión definida por la esfera política”.

Steinmeier dijo: “Las experiencias de los soldados que... sirvieron en combate, donde fueron heridos física o psicológicamente... forman parte de nuestras experiencias. Sus batallas son nuestras batallas, aun si la paz prevalece aquí en Alemania. Esto no es simplemente algo que podamos esperar de nuestra sociedad. También debería ser importante para nuestra sociedad. La sociedad les debe esta empatía e interés".

Están surgiendo tradiciones escalofriantes que recuerdan a la década de 1930: la élite gobernante insta a toda la nación alemana a identificarse con el militarismo. Las implicaciones de todo esto se harán  evidentes en las políticas alemanas.

En términos inmediatos, la posición de la UE en relación a la situación en torno a Irán se está volviendo crucial. La actitud de Alemania hacia la cuestión nuclear iraní ha cambiado, insinuando la posibilidad de una nueva política de la UE que busca tener éxito donde el presidente de los EE.UU fracasó con su llamada campaña de “máxima presión”.

En una entrevista con Der Spiegel a principios de mes, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, dijo: “De todos modos, un regreso al anterior acuerdo (nuclear de Irán de 2015) no será suficiente. Tendrá que haber una especie de "acuerdo nuclear plus", que también es de nuestro interés. Tenemos claras expectativas con respecto a Irán: sin armas nucleares, pero tampoco ningún programa de misiles balísticos que amenace a toda la región. Irán también debe desempeñar un papel diferente en la región. Necesitamos este acuerdo precisamente porque desconfiamos de Irán. Sobre esto ya he coordinado con mis homólogos franceses y británicos".

Esta es la primera vez que un ministro de Relaciones Exteriores alemán explícitamente ha hecho un llamado para un "mejor" acuerdo con Irán. Mientras tanto, Miguel Berger, secretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, reforzó el mensaje de Maas prometiendo una "reacción firme" al papel de Irán en la región "con sanciones si es necesario".

Significativamente, estas observaciones fueron hechas en el contexto de la necesidad de un acuerdo nuclear "actualizado" con Irán. Es una postura hipócrita, ya que Alemania no cumplió con sus compromisos en virtud del acuerdo de 2015 y es muy consciente del desencanto de Irán para entablar nuevas conversaciones con Occidente debido a su experiencia de que otros signatarios incumplen el acuerdo nuclear.

En esencia, Alemania parece estar preocupada por un Irán vigoroso, que podría interponerse en el camino de su propio y futuro expansionismo en las regiones que rodean a Irán. Alemania sabe muy bien que Irán no busca adquirir armas nucleares, mientras que, por el contrario, los propios planes de Alemania de avanzar en la dirección del desarrollo de misiles nucleares en algún momento siguen siendo un tema abierto.

Basta decir que Alemania no solo no está preparada para comprometerse de manera sustancial con Irán, sino que tampoco parece tener prisa por presionar por un rápido regreso de Estados Unidos al acuerdo nuclear con Irán. No existe otra explicación lógica para la reciente declaración conjunta del 7 de diciembre del E3 (Alemania, Francia y Reino Unido), que no es de ninguna ayuda en las circunstancias imperantes donde la prioridad radica en que la Administración de Joe Biden tome medidas tangibles que rompan el estancamiento y permitir que las negociaciones comiencen lo antes posible.

Sin duda, Alemania ha complicado aún más la situación al exigir nuevas concesiones a Irán en relación con otros temas "no nucleares", como el programa de misiles balísticos de Irán y su influencia regional que no formaban parte del acuerdo de 2015. Si Alemania hubiera actuado de buena fe, debería haber enfocado su mensaje en alentar a Biden a que vuelva al acuerdo de 2015 de manera rápida e incondicional.

Mientras tanto, el 3 de diciembre, Alemania entregó a Israel el primero de cuatro buques de guerra avanzados de fabricación alemana equipados con sistemas de defensa antimisiles, misiles antiaéreos y antibuque, torpedos y una plataforma de lanzamiento mejorada para los helicópteros de ataque más nuevos de Israel. El jefe militar israelí, el teniente general Aviv Kohavi, los llamó "una de las máquinas de guerra más avanzadas del mundo, lo que representa un salto importante en la capacidad del ejército israelí para garantizar nuestra fortaleza en el mar y en las operaciones navales".

La conclusión es que Alemania está rechazando las tendencias objetivas hacia la formación de un mundo multipolar. Su estrategia es, por un lado, liderar la UE con la soberanía europea como lema y, por el otro, fortalecer el pilar europeo de la OTAN, que le permita a Alemania seguir una política de seguridad en áreas desde el Sahel hasta el Mediterráneo y el Cercano y Medio Oriente. Alemania definirá sus intereses en política regional junto con los EE.UU pero en una asociación equilibrada con un papel más importante en la toma de decisiones políticas.




Publicado por La Cuna del Sol

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