viernes, 20 de enero de 2023

Un think tank rearma la "hoja de ruta" de EEUU contra Venezuela

A falta de una política delineada o específica en términos oficiales de Estados Unidos respecto a Venezuela, este documento pareciera aproximarse, más que cualquier otra cosa, a eso: un documento oficial sobre los posibles pasos realmente concebidos y existentes de Washington respecto a Venezuela.

 

UN THINK TANK REARMA
LA "HOJA DE RUTA" DE
EEUU CONTRA VENEZUELA



Misión Verdad

Las jornadas de protestas docentes estas semanas se dan en un clima donde, a la par de la presión inflacionaria de inicios de este 2023, parecieran empalmar con un tipo de movilización que ha venido paulatinamente expresándose, a nivel nacional, con gremios y otros actores "visibles" de la "sociedad civil", teniendo como trasfondo los avances y tensionamientos alrededor del proceso de diálogo gobierno-oposición en México.

En medio de esto, el colapso definitivo del "proyecto Guaidó", el ajuste de cuentas de Voluntad Popular con el G3 y la pérdida de iniciativa de las oposiciones en general, parecen obligar a una corrección del enfoque sobre Venezuela. En esta oportunidad, el intento de enmienda no proviene de los círculos de toma de decisión tradicionales de la Casa Blanca o del Departamento de Estado, sino de aparatos intelectuales bien engranados a los pasillos de poder de Washington como el influyente Wilson Center.

¿CRISTALIZACIÓN OFICIAL DE LA ESTRATEGIA?

El Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, habitualmente referido como Wilson Center, publicó en diciembre de 2022 su informe "Venezuela en 2023 y más allá: trazando un rumbo distinto".

Producto realizado por el Grupo de Trabajo para Venezuela dentro del Programa para Latinoamérica, el informe lo firma el académico estadounidense Are Loewenthal como resultado, según afirma, de "discusiones virtuales en grupo, entrevistas al grupo en su conjunto o miembros individuales llevadas a cabo con actores y expertos venezolanos, un número de papers anteriores, y el intercambio extensivo de perspectivas entre nosotros" (pp.3-4), refiriéndose a la lista de nombres que acompañan al documento.

Co-firmado por 19 signatarios (incluyendo su autor), el informe consta de 28 páginas y 17 apartados donde se esboza lo que, en sentido estricto, es la visión del think tank radicado en Washington D.C. sobre el establecimiento de una estrategia y ruta de acciones a seguir para la resolución del "conflicto venezolano".

El Wilson Center es financiado por el Congreso estadounidense y es miembro integral del complejo del sistema educativo y red de centros de estudios del gobierno, cuyo nombre honra al expresidente norteamericano Woodrow Wilson.

Este think-tank también recibe un profuso financiamiento de las corporaciones del Fortune 500. Su lista de donantes está constituida por individualidades (la madrina de la doctrina del R2P, Anne Marie Slaughter), instituciones del Poder Ejecutivo (el Departamento de Estado), embajadas (como la de Qatar), hasta imperios empresariales de la talla de Amazon, Chevron, PepsiCo, Northop Grumman, ExxonMobil o JP Morgan Chase, según su registro de patrocinantes de 2021.

El dato en sí ya nos dice de forma contundente cuál es el esquema de intereses alrededor de la presunta "resolución" del "conflicto venezolano". Pero algo pudiera otorgarle aún más valor político y peso operativo a la entidad. A falta de una política delineada o específica en términos oficiales de Estados Unidos respecto a Venezuela, este documento pareciera aproximarse, más que cualquier otra cosa, a eso: un documento oficial sobre los posibles pasos realmente concebidos y existentes de Washington respecto a Venezuela.

Otro elemento a destacar, que establece otro significante en relación al lenguaje alrededor del informe en sí y lo que dice propiamente, es el tipo de autor principal. Abraham Loewenthal es un animal político-académico profundamente engranado en el sistema think tank-establishment académico y político-corporaciones.

Su profusa hoja de vida incluye prácticamente todas las universidades de "peso" dentro del sistema (Harvard, Oxford, Brown, Princeton), así como de la red de centros de estudios y think tanks (CFR, Brookings Institution, Inter-American Dialogue). Es, también, miembro del Consejo de Investigación del Foro Internacional de Estudios Democráticos del National Endowment for Democracy, la NED. Se especializa, entre otros campos, en globalización, gobernabilidad, América Latina y, con particular énfasis, en transiciones de gobiernos autoritarios hacia la democracia.

De este modo, como hablante principal (mas no el único), el lenguaje político y su sistema de señales queda claramente establecido. Y, de forma indirecta, el documento puede alcanzar un rango de oficialidad que difícilmente lo harían otros papeles de trabajo.

  • Dato extra: Antony Blinken también es miembro del Wilson Center.

EL CONTENIDO

La premisa esencial del trabajo radica en que no existe otra vía para salir del "callejón sin salida" de la cuestión venezolana que no sea a través de un proceso de negociación, uno mediante el que se labren acuerdos que toquen "los intereses tanto del gobierno venezolano como de la oposición democrática" (p.4), advirtiendo que no se trata de fórmulas mágicas que resolverán los "resentimientos profundos entre venezolanos" o que garanticen una recuperación económica inmediata (p.5).

Por otro lado, el papel de trabajo señala que el nuevo objetivo de la oposición ya no es buscar el cambio de régimen acelerado sino que, tutelado por Estados Unidos, se presenta como una oposición que busca atender y resolver las "emergencias humanitarias", los derechos humanos, "la reconstrucción de la economía" y, en especial, un aspirado marco de gobernabilidad y consenso rumbo a unas elecciones (presidenciales, regionales y municipales, en 2024 y 2025) que sean "justas" y "monitoreadas internacionalmente", tal como afirma el documento del Wilson. El think tank se refiere como "la oposición" exclusivamente a la Plataforma Unitaria.

En esa medida, Loewenthal et al aseguran que cualquier escalada de "medidas coercitivas" no solo no se justifican, sino que "endurecerían las hostilidades" (p. 11). Igualmente, desde Estados Unidos, apuntan la necesidad de crear un apoyo bipartidista que definitivamente se aleje de la máxima presión para, en cambio, "alentar negociaciones, construir coexistencia, proteger los derechos humanos, facilitar una gobernabilidad democrática efectiva y promover la recuperación económica" (p.15).

Ya en este punto, si le agregamos además la implosión definitiva de la "estrategia Guaidó", Estados Unidos parece oficializar, en materia de formas, el final de la lógica operativa que signó los años de confrontación directa de la administración Trump.

Se puede afirmar que es un reconocimiento indirecto de una sucesión de fracasos que obligan al reconocimiento del Gobierno Bolivariano, y al presidente Nicolás Maduro, como actores innegables e imposibles de esquivar. Sin embargo, hasta aquí pudieran identificarse las premisas más o menos amistosas o de "humanización" del adversario. Pero a pesar de los atenuantes, se puede detectar que el campo semántico de la lógica del cambio de régimen permanece.

Se ve, con toda claridad, en dos elementos: el primero es la caracterización de "la crisis" y del gobierno, y en segundo por el objetivo final de las negociaciones.

En el primer elemento, se trata de un marasmo cuyos únicos supuestos responsables han sido los gobiernos chavistas, donde es urgente el papel de una "robusta sociedad civil" que participe del proceso a distintos niveles y la supervisión de la "comunidad internacional" para poder "reinstitucionalizar" (p.6) el desorden de un gobierno y un grupo de poder "atrincherado" (p.11), que todavía al día de hoy, según el informe, cierra medios, comete delitos ambientales, viola derechos humanos, etc.

En el segundo, el papel de trabajo no logra disimular del todo que el objetivo fundamental es una "transición política" (p.5) con una "transferencia de poder" (p.2), y la "reconstrucción" (p.14) política y nacional, luego en la búsqueda de la superación de un "período traumático que le ha hecho mucho daño a Venezuela, desestabilizado la región y dañado a millones de compatriotas" (p.20), de acuerdo a los cánones habituales del catecismo liberal, codificado en el marco ideológico del Partido Demócrata.

Así, en lo primero, el informe no solo recomienda, sino que ve conveniente que mientras continúe el proceso de diálogo y negociación, las "sanciones" no le sean levantadas a los principales actores políticos del chavismo y que, en caso de no avanzar, puedan rápidamente "reinstituirse" (snap back) a la hora de cualquier intransigencia, no sin antes recomendar mediante los actores internacionales en torno al diálogo un relajamiento aparente como "incentivo".

En ambos casos, ya en este punto, se puede afirmar que el informe abandona lo que pudiera tener de "novedoso" para reproducir los lugares comunes habituales, toda vez que lo aparentemente estratégico vuelve a ser sencillamente una serie de recursos tácticos de presión abierta.

Cualquier persona más o menos familiarizada con los métodos de resolución de conflicto entiende que una premisa esencial es que nadie "gane", y decididamente, este no es el caso: al menos como aspiración tiene un claro deseo de que una de las partes sea victoriosa.

Es, entonces, una discusión de método y formato, y no un cambio de paradigma en las relaciones.

Por debajo de las aparentes preocupaciones humanitarias y bienestar societario, opera el objetivo político central, el cambio de régimen, empleando de forma manifiesta su palanca central: las elecciones. Para ello, será necesario contrapuntear parte del contenido con otros elementos visibles y verbalizados desde otras instancias.

LA "HOJA DE RUTA" SIN ENVOLTORIO CONCILIADOR

El cambio de aproximación y de forma en la relación Estados Unidos-Venezuela y, dentro de eso los elementos de forma que efectivamente se han modificado, pudiera decirse que en cierta medida antecede al informe del Wilson Center, que por más elocuente, descriptivo e intelectualmente acabado que puede ser, tampoco se puede asumir como el alfa y omega del "plan" de la oposición tutelada.

La noción de las elecciones, en primer lugar, las presidenciales de 2024 y, al menos en principio, las regionales de 2025 como el punto de inflexión y la ventana overton para, ahora sí, alcanzar el cambio de régimen puede verse también en otros lugares de enunciación en materia de opinión y también en políticas de instituciones del sistema estadounidense con mayor continuidad o no sujetas a las contingencias, que pudieran incidir en momentos en la rama ejecutiva.

El 15 de septiembre de 2022, Marcela Escobari, Administradora Adjunta para América Latina y el Caribe de la USAID, ofreció testimonio al Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano sobre el "caso" venezolano.

Luego de establecer el mismo cuadro habitual sobre la "crisis venezolana" donde destaca sin sorpresa la migración, el "autoritarismo", la poca libertad de prensa, la corrupción, la ineptitud y la represión, la funcionaria cierra con la forma en que la USAID apostará a la "transición democrática" en Venezuela.

Vale decir que el retrato (y las fuentes) tanto de Escobari como del informe del Wilson son en esencia lo mismo, con igual piso de datos para establecer el discurso y justificar las acciones a tomar. Sin embargo, no es lo único en que coinciden, más allá de que el estilo destemplado y apocalíptico de Escobari marca considerable distancia con el de Loewenthal en el documento hasta aquí reseñado.

En tal sentido, Escobari afirma que son tres áreas desde donde la USAID busca operar hacia la "transición democrática" en Venezuela, teniendo también como centro a las propias jornadas electorales de 2024 y 2025. Siguiendo el mismo y exacto camino, donde el mejoramiento de las condiciones electorales es un principio regidor, la USAID deja claro, primero, que apoyará a la oposición.

Según Escobari, las elecciones "subnacionales" (sic), es decir, las regionales de 2021, demostraron que según esa lógica es posible valerse del recurso del voto a pesar de no ser libres, según ella, para demostrar que sí se pueden alcanzar objetivos por la vía electoral.

Graciosamente también afirma que la oposición se granjeó una victoria abrumadora con las elecciones de enero de 2022 en Barinas, pero eso es apenas un ornamento.

Lo que sí importa de su afirmación es certificar que para Estados Unidos y la administración Biden, la doble derrota electoral en Barinas es la demostración definitiva y palmaria del modelo a seguir. Esto, en materia de opinión, ha sido más o menos una constante que se puede encontrar, por ejemplo, en el plano de la opinión desde los medios del corretaje estadounidense.

Este es el punto central, que debe complementarse con los otro dos que también establece puentes con el documento del Wilson. El apoyo a "medios independientes" y a la "sociedad civil democrática" como la vía para mantener marcado y denunciado al gobierno, y, en esa misma dirección, lo mismo con los "defensores de derechos humanos que documentan la represión".

El Wilson Center, por su lado, recomienda, variando un poco el enfoque, la importancia de que en principio el gobierno y la Plataforma Unitaria "diseñen y acuerden sobre los procesos que documenten violaciones sistemáticas a los derechos humanos, la supresión de las libertades democráticas y la grotesca corrupción", algo que, según recomiendan, debería hacerse en consultas "con activistas y defensores de derechos humanos tanto venezolanos como internacionales", así como las víctimas, sentando el piso para una presunta justicia reparatoria (p.17).

Para la USAID, que desde 2018, el año en que se abrieron las compuertas a través de la ONU a distintas modalidades de "ayuda humanitaria" como mecanismo en primer lugar de descompresión política, para septiembre de 2022 había anunciado el haber destinado 367 millones de dólares en "asistencia humanitaria adicional". En el mismo sentido, la NED declara, según su última rendición de cuentas (2021, en febrero publicarán la de 2022) haber destinado públicamente bajo sus estándares la abultada cifra de 4 mil 324 millones 293 dólares, toda vez que es un incremento de aproximadamente un millón de dólares respecto al año anterior.

Lo que pudiera establecer la interrogante de hasta dónde, en realidad, estos presuntos dividendos efectivamente están siendo destinados a asistir a personas en la precariedad extrema, en la inopia o la desesperación (que mucho tiene que ver con el también muy reconocido cuadro de depresión económica producto de las "sanciones") y cuánto, en realidad, se está destinando para el "robustecimiento" de esa "sociedad civil democrática", "defensores de derechos humanos" o "medios independientes".

Y aquí llegamos, en este momento de análisis comparado, a lo que quizás sea una de las premisas esenciales del documento del Wilson, que pasamos a citar in extenso:

"Parte de este esfuerzo [de construir condiciones para negociar y enrumbarse a la 'transición'] debería ser en diplomacia pública: no el abrir conversaciones confidenciales al ojo público, pero de proveer informes periódicos que construyan confianza en los negociadores [de la Plataforma Unitaria y el Gobierno Bolivariano] y su trabajo. La oposición democrática no debería perder de vista la probable utilidad de organizar manifestaciones de calle, no para derrocar al gobierno, sino para aumentar el apalancamiento de la oposición. Combinando presión y concesiones, en distintas maneras en momentos diferentes, a veces es una estrategia valiosa para las negociaciones" (p.19).

Esta afirmación, naturalmente, nos obliga a contrastar los eventos más o menos por acumulación que se vienen manifestando desde los gremios y otras instancias de organización por sector de la sociedad venezolana en los últimos días, ofreciendo una profundidad de campo a dichos movimientos y acciones.

Acciones que, sí, tienen como base elementos concretos y tangibles de la realidad, como el valor del salario y por consiguiente las dificultades económicas, en un marco internacional donde se han anunciado muchos posibles pasos en materia de avances desde el diálogo, entre ellos la liberación de una cifra importante de fondos secuestrados que deberían destinarse, de forma coordinada, para aliviar dificultades en materia de educación, salud e infraestructura de servicios.

Ya en este punto se puede establecer la conclusión preliminar que no es la situación humanitaria lo que moviliza todo esto, sino los cálculos políticos en función de una lógica táctica de smart power que combine concesiones reales con mecanismos de presión en el marco del contexto pre-electoral, en un momento en que las instancias partidistas convencionales se encuentran francamente en crisis y reorganización, incapacitados de construir directamente una agenda y un clima político.

La creación de un clima político no-orgánico demanda un tiempo de maduración, y la dispersión por rencillas internas y demás factores de implosión de la actualidad no pareciera facilitarle la unidad de mando, la construcción de acuerdos o la armonización en la ejecución de una agenda específica, como se pudo labrar, por ejemplo, a lo largo de 2016 con la primera mitad de 2017 con un clímax que alcanzó lo insurreccional.

Los propios análisis de situación de algunas firmas de oposición admiten en términos más amplios un clima general de desmovilización, algo que según afirma por ejemplo el politólogo Ricardo Sucre Heredia, permea a todo el escenario nacional, así se exprese de maneras distintas y el chavismo demuestre otros elementos más movilizados o movilizadores.

Se sustenta Sucre Heredia en los últimos estudios de opinión de Delphos y Datanálisis realizados a finales del año pasado. Con todos los sesgos a considerar en esta clase de estudios, sin embargo, admite pasajes como estos, tomado de su último informe del 16 de enero:

"Otro resultado es que bajó la disposición a protestar contra el gobierno y por los servicios públicos. En el primero, de 41% a 21% entre julio y noviembre de 2022, y en la segunda, pasó de 55% a 37% respectivamente que explicaría porqué salieron de las noticias las protestas por los servicios. Ya no suenan mucho. En general, la gente no quiere salir a protestar".

A la luz de esta muestra, tanto del análisis como de lo presentado en él a partir del estudio de Delphos, se puede ir planteando la pregunta de dónde se encuentran entonces los motores de calentamiento de la calle en los últimos días.

Desde mediados del año pasado, con las reacciones y protestas del "instructivo de la Onapre", se ha evidenciado una gremialización de los conflictos. Estructuras que en su mayoría han sido históricamente controladas por partidos o elementos de la oposición, hoy, al menos en teoría, al margen de las estructuras partidistas de la dispersa oposición.

El año 2014 inició con un escenario que en ese aspecto en particular resuena: los partidos, en líneas generales, en franca retirada luego de la derrota electoral de las municipales de finales de 2013, pero que por la baranda actores antipolíticos harto conocidos, junto a estructuras preparadas y entrenadas para la ocasión, como el "movimiento estudiantil", lograron instaurar la reconocida agenda de violencia y conflicto.

Independientemente de que el propio discurso alrededor del "qué hacer" opositor y de Estados Unidos en este momento en líneas generales se enfoca en las negociaciones de cara a la cita electoral, las manifestaciones gremiales (hoy en día docentes), al menos en principio y en su núcleo organizativo, parecen tener un grado de organización y método que rebasa el cuadro de acciones espontáneas.

En algunas regiones del país, donde parecieran tener mayor efecto movilizador, estos programas de acción fueron programados para acciones durante toda la semana, en varios municipios, con distintos grados de intensidad y alcance, y en la búsqueda de la constitución de comités de conflictos, en esta oportunidad "en todas las instituciones educativas", buscando acumular fuerzas y canalizar de malestar con perspectivas de base más amplia.

En estos tres niveles estudiados, el del think tank, el del organismo estatal estadounidense y el que se refleja de forma incipiente y aún algo disgregada en la calle, parecieran ir esbozando entre el piso doctrinario y la acción directa, el piso político o bien para ir engranando mecanismos de presión, o bien, quizás, con objetivos y fines no manifiestos, pero tampoco descartados en materia de conflictividad, todos, los tres analizados, con el fin "superior" del cambio de gobierno y de forma más ampliada, de régimen histórico y sociopolítico.

"Ninguna ruta está exenta de riesgos dentro de circunstancias tan conflictivas. Aún así los riesgos de explorar por completo un camino hacia la gobernabilidad democrática, la coexistencia respetuosa y la recuperación económica de Venezuela deberían tomarlas todos los actores relevantes, tras tantos años de polarización, represión y privaciones. El momento para un esfuerzo total para la negociación de soluciones a las múltiples crisis de Venezuela es ahora. Ese es nuestro mensaje central" (p.23), remata el documento del Wilson Center.




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 14 de enero de 2023

Reajuste global de las cadenas de suministro

Las señales de que EE UU. está acelerando un reajuste global de sus cadenas industriales y de suministro hacia los llamados socios comerciales de confianza son cada vez más claras, lo que podría servir de recordatorio a China de la presión externa para acelerar su remplazo.

 

CHINA VIGILANTE ANTE LOS CRECIENTES
INTENTOS DE ESTADOS UNIDOS DE
DESVINCULARLA DE LA CADENA
DE SUMINISTRO GLOBAL



Global Times

A medida que Estados Unidos e India parecen avanzar hacia el estrechamiento de sus lazos comerciales, es esencial que China se mantenga vigilante en cuanto al plan de Washington para acelerar un reajuste global de las cadenas de suministro.

India y EE UU. han establecido un nuevo grupo de trabajo para construir cadenas de suministro sostenibles e impulsar el comercio bilateral, dijeron los gobiernos en una declaración conjunta el jueves tras la conclusión del 13º Foro de Política Comercial India-EE UU. en Washington, informó Reuters.

Asimismo, el ministro indio de Comercio e Industria, Piyush Goyal, declaró el miércoles que la secretaria de Comercio de EE UU., Gina Raimondo, visitará India en marzo de este año, acompañada por una delegación de alto nivel de directores generales de grandes empresas multinacionales, según el medio indio ANI.

Aunque no faltan temas sobre las fricciones comerciales entre India y EE UU., como la remoción de la India por parte de EE UU. de su sistema generalizado de preferencias y la ley de competencia digital india, hay que admitir que la relación económica y comercial entre EE UU. e India se encuentra en un periodo de rápido desarrollo.

En vista de los mensajes emitidos esta vez por el Foro de Política Comercial y por altos funcionarios estadounidenses en los últimos meses, el aumento de la inversión estadounidense en India parece una tendencia inevitable en el futuro próximo. La condición de India como una de las principales economías de más rápido crecimiento puede desempeñar un papel en este proceso, pero la razón más importante es el actual impulso de Washington para excluir a China del comercio, la industria y las cadenas de suministro. Por ejemplo, durante su visita a Nueva Delhi a mediados de noviembre, la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, mencionó que Estados Unidos está proporcionando al mayor fabricante de equipos de energía solar del país hasta 500 millones de dólares en financiación de deuda para construir instalaciones en el estado indio de Tamil Nadu, al sur del país, que se espera impulsen la capacidad manufacturera solar de la India y ayuden a diversificar las cadenas de suministro alejándolas de China.

Al parecer, India se ha convertido en un peón importante en el tablero estadounidense de "desvinculación" y "ruptura de la cadena" con China, cuyo objetivo es contener a este país en los ámbitos económico y comercial. Y para persuadir a India a que se una a su pequeña camarilla, Estados Unidos parece dispuesto a no reparar en gastos para invertir y construir plantas en India.

En todo caso, las señales de que EE UU. está acelerando un reajuste global de sus cadenas industriales y de suministro hacia los llamados socios comerciales de confianza son cada vez más claras, lo que podría servir de recordatorio a China de la presión externa para acelerar su remplazo. Por ejemplo, al exportar más de 2 500 millones de dólares en iPhones desde India de abril a diciembre, casi el doble del total registrado en el ejercicio anterior, Apple está acelerando el desplazamiento de su cadena de suministros desde China, según informó Bloomberg.

En tales circunstancias, es esencial que China conceda gran importancia al intento estadounidense de socavar su sector manufacturero para garantizar que las cadenas comerciales, industriales y de suministro de China puedan superar la prueba de los riesgos geopolíticos. Para empezar, la cooperación económica y comercial entre China y la India está encontrando algunos problemas estos días. Sin embargo, esa no es razón para renunciar a invertir en la India. No hay que subestimar la importancia de la relación económica China-India. Por lo tanto, es necesaria una coordinación para hacer frente a estas dificultades, y hay que hacer esfuerzos en este sentido, como aumentar las importaciones de productos indios para reducir el déficit comercial. Asimismo, los dos países deben reforzar la cooperación y la coordinación bilaterales en materia de inversión en lo que respecta a la inversión conjunta en algunos proyectos y el correspondiente mecanismo de coordinación de las inversiones, con el fin de mejorar la complementariedad de las cadenas de suministro. De hecho, las crecientes importaciones de India procedentes de China en los últimos años son un claro ejemplo de dicha complementariedad.

En segundo lugar, se necesitan directrices y planes que orienten a los fabricantes chinos a extender sus cadenas industriales a otras regiones para evitar la transferencia ciega de capacidad de fabricación.

En tercer lugar, dado que se estima que China se convertirá pronto en el mayor consumidor de bienes del mundo, necesita hacer un buen uso de su poder de mercado al tiempo que mantiene su apertura al resto del mundo, con el fin de consolidar las cadenas comerciales, industriales y de suministro. Durante el proceso, China debe prestar atención al fortalecimiento de la cooperación económica y comercial regional con sus socios comerciales en el marco de la Asociación Económica Integral Regional y la Zona de Libre Comercio China-ASEAN.

La cooperación regional profundizará los lazos económicos entre las economías asiáticas y reforzará aún más la persistencia de las cadenas industriales y de suministro regionales. China tiene un gran mercado y una enorme capacidad manufacturera, por lo que reforzar la cooperación regional es crucial para que China aumente la estabilidad de sus cadenas industriales y de suministro.




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 7 de enero de 2023

 “Los mataron como a animales”

El 15 de diciembre de 2022, mientras los helicópteros sobrevolaban la zona, miembros del ejército nacional de Perú abatieron a civiles con balas reales en las afueras de la ciudad de Ayacucho. Esta acción fue en respuesta a una huelga y movilización nacional en protesta por el golpe de Estado que depuso al presidente Pedro Castillo el 7 de diciembre.

 

“LOS MATARON COMO A
ANIMALES”: MASACRE EN
AYACUCHO, PERÚ



Zoe Alexandra
Counterpunch

El 15 de diciembre de 2022, mientras los helicópteros sobrevolaban la zona, miembros del ejército nacional de Perú abatieron a civiles con balas reales en las afueras de la ciudad de Ayacucho. Esta acción fue en respuesta a una huelga y movilización nacional en protesta por el golpe de Estado que depuso al presidente Pedro Castillo el 7 de diciembre.

El 15 de diciembre, cientos de estudiantes universitarios, comerciantes, vendedores ambulantes, trabajadores agrícolas y activistas se reunieron en el centro de Ayacucho para expresar su descontento por la destitución de Castillo y continuaron su movilización hacia el aeropuerto. Acciones similares se registraron en otras ciudades del sur andino del país.

Cuando los manifestantes se aproximaban al aeropuerto, miembros de las fuerzas armadas abrieron fuego y lanzaron bombas de gas lacrimógeno directamente contra ellos. Los disparos del ejército desde los helicópteros resultaron ser los más letales. Mientras los cientos de personas desarmadas corrían para salvar sus vidas, los disparos continuaban.

Diez personas murieron a consecuencia de este violento ataque realizado por el ejército, y decenas más resultaron heridas, según cifras oficiales facilitadas por la Defensoría del Pueblo. Al menos seis personas siguen luchando por su vida en hospitales de Lima, la capital de Perú, y de Ayacucho. Las autopsias de 10 de los fallecidos en Ayacucho muestran que seis de las víctimas murieron por heridas de bala en el pecho. El más joven tenía sólo 15 años.

El 27 de diciembre, Reuters informó de cómo una de estas víctimas mortales en Ayacucho, Edgar Prado, de 51 años, murió por disparos cuando intentaba ayudar a otra persona que había sido abatida durante las protestas.

La respuesta excesivamente violenta de las fuerzas de seguridad a las protestas antigolpistas en todo Perú fue ampliamente condenada. Una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó el país del 20 al 22 de diciembre para recibir testimonios de organizaciones locales de derechos humanos y de víctimas sobre la violenta represión sufrida por los manifestantes, y también habló con familiares de las 28 víctimas mortales. La delegación viajó a Ayacucho el 22 de diciembre.

Más de una docena de familiares, habitantes de Ayacucho, organizadores y un par de periodistas independientes, entre los cuales me encontraba, esperaban en la acera de una de las estrechas y coloridas calles de la ciudad mientras se celebraba la reunión. Mientras la gente entraba y salía, se relataron gran parte de los acontecimientos y tragedias del 15 de diciembre.

La masacre

"No lo van a mostrar en las noticias", me dijo Carmen (nombre ficticio) mientras me mostraba un vídeo en su teléfono en el que se veía a un joven ensangrentado que era arrastrado a un lugar seguro por otros manifestantes. "Es su sobrino", me dijo, señalando a una mujer sentada en el suelo.

Pedro Huamani, un hombre de 70 años miembro del Frente en Defensa del Pueblo de Ayacucho (FREDEPA), acompañaba a las víctimas que esperaban fuera de la reunión de la CIDH. "Hemos sufrido una pérdida terrible", me dijo, "yo estuve presente ese día en una marcha pacífica hacia el aeropuerto".

"Cuando empezaron a lanzarnos granadas de gas lacrimógeno y balas, empecé a asfixiarme, casi muero allí", dijo Huamani. "Escapé y bajé al cementerio, pero fue lo mismo, intentábamos entrar y empezaron a dispararnos por detrás. Sobrevolaban helicópteros y desde allí nos lanzaban granadas de gas lacrimógeno, intentando matarnos".

Carmen trajo a algunos de sus amigos y uno de ellos, que llevaba un chándal gris, me dijo: "Todos vivimos cerca del aeropuerto y vimos cómo ocurría todo. Tendría que haber visto cómo les disparaban como a animales. Intentamos ayudar a algunos heridos, pero fue difícil".

La masacre de Ayacucho, así como la violenta represión en todo el país, no ha hecho sino intensificar la exigencia popular de que Dina Boluarte dimita. Boluarte tomó posesión de su cargo el 7 de diciembre, inmediatamente después del golpe contra Castillo. En entrevistas y discursos públicos, ha justificado el uso de la fuerza por parte de la policía contra los manifestantes calificando sus acciones de actos de "terrorismo" y "vandalismo".

Huamani, mientras temblaba y contenía las lágrimas, dijo: "Es una presidenta asesina y en Huamanga no la queremos, ni tampoco la reconocemos como presidenta porque esta mujer ordenó a la policía y al ejército que nos disparen a los peruanos. Y esas balas, esas armas, realmente las compramos nosotros, no el ejército, ni los soldados, sino el pueblo. Y que nos maten es realmente horrible".

La rabia que sienten los habitantes de Ayacucho también está vinculada al debilitamiento histórico de la democracia peruana y a la exclusión económica que sufren las regiones situadas fuera de Lima. Huamani explicó: "sacaron a nuestro presidente [Castillo], así que esto no es una democracia. No somos una democracia, estamos en [estado de] guerra, pero no sólo en Ayacucho y Huamanga, sino también en Arequipa, Apurímac, Cusco. En estas regiones, estamos sufriendo la pobreza, ya no podemos sobrevivir, nos estamos muriendo de hambre... y estos derechistas quieren hacernos sus esclavos, pero no lo permitiremos porque estamos respondiendo y resistiendo".

Las viejas heridas se abren

El 15 de diciembre no era la primera vez que las fuerzas armadas peruanas masacraban a civiles en Ayacucho. Muchos de los que estuvieron presentes el 15 de diciembre afirmaron que el trato bélico recibido por los manifestantes pacíficos recordaba a los días del conflicto armado interno de dos décadas que los peruanos sufrieron hace más de 20 años.

"Nos siguen tratando como si todos fuéramos terroristas", señaló un familiar de una de las víctimas que fueron parte de las protestas.

Como parte de la campaña contra la insurgencia guerrillera, el Estado torturó, detuvo, desapareció y asesinó a decenas de miles de campesinos e indígenas inocentes, acusándolos de apoyar o formar parte de la insurgencia.

La población de Ayacucho fue una de las más golpeadas. Según los informes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, creada para investigar las violaciones de los derechos humanos, de las 69 280 víctimas mortales estimadas del conflicto armado interno en Perú entre 1980 y 2000, 26 000 fueron asesinadas o desaparecieron a manos de agentes estatales o grupos insurgentes en Ayacucho. Miles de personas que huyeron de sus pueblos a la ciudad de Ayacucho durante el conflicto siguen buscando a sus seres queridos y exigen justicia.

Una de ellas es Paula Aguilar Yucra, a quien conocí fuera de la reunión de la CIDH. Al igual que más del 60% de los ayacuchanos, el quechua es su lengua materna. Esta mujer de 63 años es miembro de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP), con sede en Ayacucho. Huyó de su comunidad rural de Usmay a Ayacucho en 1984, después de que su madre fuera asesinada y su hermano fuera secuestrado por soldados y nunca más se le volviera a ver.

Casi 40 años después, Paula vuelve a estar de luto. Su nieto, José Luis Aguilar Yucra, de 20 años, padre de un niño de dos años, fue asesinado el 15 de diciembre de un disparo en la cabeza cuando intentaba volver a casa después del trabajo.

En una vigilia celebrada en la tarde del 22 de diciembre, Paula se mantuvo en pie junto a los demás miembros de ANFASEP y sostuvo un cartel en el que se leía: "Luchar hoy no significa morir mañana".

 

Este artículo fue producido por Globetrotter




Publicado por La Cuna del Sol

viernes, 30 de diciembre de 2022

Las obscenas brechas salariales en los Estados Unidos

Las cifras son alarmantes, pero la buena noticia es que los estadounidenses rechazan cada vez más el viejo mito de que los CEO ganan tanto dinero porque son mucho más inteligentes y trabajadores que el resto de nosotros.

 

EL PRIMER DÍA LABORABLE DEL NUEVO AÑO,
EL DIRECTOR EJECUTIVO PROMEDIO GANARÁ
MÁS DE LO QUE GANA UN TRABAJADOR
PROMEDIO EN TODO UN AÑO



Sarah Anderson
Counterpunch

Si el típico director ejecutivo (CEO) de una gran empresa estadounidense entra a trabajar a las 9 de la mañana del 2 de enero, a las 3:37 de la tarde habrá ganado 58 260 dólares, el salario promedio anual de todas las profesiones en Estados Unidos.

En otras palabras, en menos de siete horas del primer día laborable del nuevo año, ese CEO habrá ganado tanto como el trabajador promedio estadounidense en todo el año.

He analizado las disparidades aún mayores entre los distintos tipos de trabajadores esenciales. Mis cálculos se basan en la remuneración promedio de los CEO del S&P 500, de 18.3 millones de dólares en 2021 (la cifra más reciente disponible), lo que equivale a 8 798 dólares por hora, o 147 dólares por minuto.

Empecé por fijarme en los trabajadores de la industria de la comida rápida, que a menudo trabajan sin descanso durante los feriados. La mayoría de los restaurantes McDonald's están abiertos incluso el día de Navidad. El salario promedio de esta mano de obra es de sólo 26 060 dólares para todo el año. Un director ejecutivo típico se embolsaría esa cantidad al mediodía de su primer día de vuelta en la oficina.

Luego pensé en los proveedores de atención domiciliaria, que pueden ser las únicas personas que animen a aquellos ancianos y discapacitados confinados en casa durante las festividades. En 2021 ganaron un promedio de 29 260 dólares. El típico CEO de una gran empresa estadounidense se embolsaría esa cantidad a la hora del almuerzo en su primer día laboral del año. Tendría que trabajar menos de una hora más para ganar 36 460 dólares, el sueldo promedio anual de un maestro de educación preescolar.

Los directores ejecutivos tendrían que dedicar un par de horas más para ganar tanto como el salario anual de los techadores, muchos de los cuales están desbordados ayudando a las familias asumiendo el traicionero trabajo de reparar los daños causados por las tormentas invernales. Por este peligroso trabajo, el techador promedio ganó 48 890 dólares en 2021. Los mecánicos de automóviles que rescatan a los viajeros varados en las carreteras y les ayudan a llegar a donde tienen que ir ganan más o menos lo mismo que los techadores, con un sueldo promedio anual de 47 990 dólares.

El 2 de enero, a la hora de la merienda -o quizás a primera hora de la Happy Hour-, los CEO habrán ganado tanto como el sueldo anual de otra peligrosa ocupación de la que todos dependemos: los bomberos. Su salario promedio anual de 55 290 dólares equivale a unas seis horas y 20 minutos del tiempo de trabajo de un CEO.

Estas cifras son alarmantes, pero la buena noticia es que los estadounidenses rechazan cada vez más el viejo mito de que los CEO ganan tanto dinero porque son mucho más inteligentes y trabajadores que el resto de nosotros. La indignación pública por estas diferencias salariales extremas es ahora tan grande que una mayoría de estadounidenses de todo el espectro político está a favor de limitar la remuneración de los CEO en relación con la de los trabajadores, independientemente de los resultados de la empresa.

Cada vez vemos un mayor apoyo a una serie de estrategias para hacer frente a estas obscenas brechas salariales, incluidas propuestas para utilizar las políticas fiscales y de contratación para frenar los excesos de los ejecutivos. En el nuevo año, comprometámonos a aprovechar este impulso hacia una economía más equitativa.

 

Sarah Anderson, dirige el Proyecto de Economía Global del Instituto de Estudios Políticos.




Publicado por La Cuna del Sol

jueves, 15 de diciembre de 2022

Lawfare en América Latina: panorama de este 2022

El uso cada vez mayor de vectores legales para lograr fines político-estratégicos en América Latina demuestra las perturbaciones que operan en el sistema internacional y la negación ante un reacomodo geopolítico en proceso.

 

LAWFARE EN AMÉRICA
LATINA: PANORAMA DE
ESTE 2022



Misión Verdad

Las tácticas de cambio de régimen en América Latina han cambiado, desde aquellas sangrientas invasiones y golpes de Estado el Norte Global ha migrado a un espectro de métodos de golpes blandos entre los cuales se inscribe el llamado lawfare. Según citan Camila Vollenweider y Silvina Romano, se trata de "un método de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar". De manera similar es descrito en "Unrestricted Warfare" (Guerra irrestricta), un libro de 1999 sobre estrategia militar.

Agregan las investigadoras en "Lawfare. La judicialización de la política en América Latina" que, en 2001, el concepto comenzó a ser manejado en ámbitos diferentes a las Fuerzas Armadas estadounidenses, tras la publicación de un artículo escrito por el general de Fuerza Aérea, Charles Dunlap, de la Duke Law School.

Afirman que Estados Unidos (por medio de la USAID) es uno de los principales proveedores de asesoría para la reforma de los aparatos jurídicos en América Latina y el Departamento de Justicia estadounidense ha estrechado en los últimos años los vínculos con los aparatos judiciales de la región en una supuesta lucha anticorrupción.

Siendo la demolición del Estado el objeto de los dogmáticos neoliberales, este método les ha sido funcional, de tal manera que "la persecución judicial se ha exacerbado contra funcionarios de gobiernos donde el Estado recuperó su protagonismo en materia económico-social, agrandando al Estado y revalorizando lo público", dice la investigación. Así ha pasado con los expresidentes Manuel Zelaya, Fernando Lugo, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), Rafael Correa, Evo Morales y varios de sus seguidores. Además, fue el instrumento para dar el golpe de Estado contra Dilma Rousseff y para inhabilitar a Lula como candidato presidencial en 2018 cuando encabezaba todas las encuestas y abrir el camino a Jair Bolsonaro en Brasil.

Durante este 2022, el lawfare ha gozado de buena salud, aun cuando algunos casos se han cerrado o están en pausa.

CASOS AL ROJO VIVO: PEDRO CASTILLO EN PERÚ Y CFK EN ARGENTINA

El pasado 7 de diciembre se agudizó otro capítulo telúrico en la política peruana luego de que el, hasta ese día, presidente constitucional intentara frenar el tercer intento de moción de vacancia en su contra, y el quinto para un presidente en ejercicio en los últimos cinco años. Elegido para el periodo presidencial de 2021-2026 y posteriormente abandonado por su partido, Pedro Castillo emitió un decreto que disolvía temporalmente el Congreso pocas horas antes de que el parlamento votara para aprobar una moción de vacancia en su contra y juramentara a la vicepresidenta Dina Boluarte.

Además, el maestro rural y sindicalista dijo que convocaría elecciones para una Asamblea Constituyente y que se gobernaría mediante decretos ley. También mencionó que se impondría un toque de queda desde las 12 de la noche de ese día, ante lo que parte de su gabinete y otros altos funcionarios renunciaron y denunciaron que el mandatario había perpetrado un golpe de Estado. La Policía de Perú le detuvo a la vez que la Fiscalía de la Nación inició acciones preliminares para investigarle por "rebelión y conspiración", los mismos delitos por los que Alberto Fujimori fue condenado a 25 años de cárcel.

Las amenazas de las élites económicas, y las élites políticas a su servicio, contra Castillo tuvieron un momento cumbre anterior: el pasado 9 de agosto se desplegó un "espectacular" operativo de allanamiento y detención de personas vinculadas al entonces presidente, aludiendo, "sin pruebas mas con diversas conjeturas" (Sergio Moro dixit), la existencia de una supuesta organización criminal cuya cabeza sería Castillo. La Fiscalía intervino en las instalaciones del Palacio de Gobierno, argumentando que ahí se encontraba escondida su cuñada Yenifer Paredes, acusada, también sin pruebas, de corrupción y otras imputaciones.

Otra maniobra que era el "Plan B" en el Congreso fue aprobar una norma que permite “suspender” al presidente por incapacidad temporal con 66 votos en lugar de los 87 necesarios para la destitución a partir de una figura que se refiere a a problemas de salud u otros que le impidan ejercer temporalmente la presidencia.

Apenas días después del intento de golpe de Estado y destitución de Pedro Castillo, las protestas en varias zonas de Perú ya dejaron un saldo de cinco fallecidos (Foto: Ernesto Benavides / AFP)

En este caso se ha construido una narrativa repetida por los principales medios de comunicación mientras, desde el ámbito judicial, la Fiscal General Patricia Benavidez ha declarado que cuenta con más de 190 elementos probatorios para sustentar una acusación contra Castillo. Le acusa de liderar una supuesta red corrupta que, desde su Ejecutivo, otorgó licitaciones fraudulentas de obras públicas. Se trata de una construcción de culpabilidad a quienes todavía se les debe probar el delito.

Más al sur, la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kichner (CFK), fue condenada el pasado 6 de diciembre por el Tribunal Oral Federal 2 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) a seis años de prisión e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos por corrupción y fraude.

La expresidenta durante dos mandatos, entre 2007 y 2015, fue hallada culpable de "administración fraudulenta" y de desviar casi 1 mil millones de dólares en fondos del gobierno a través de contratos de obras públicas durante su presidencia, pero rechazó otro cargo de dirigir una organización criminal. Mientras, ella ha reiterado que los cargos y los procesos en su contra tenían motivaciones políticas y ha denunciado la existencia de "una mafia estatal y judicial paralela" que la perseguía y condenaba por delitos que no cometió.

"Demostré absolutamente que de acuerdo a la Constitución, yo no manejé las leyes ni el presupuesto que fue aprobado por los legisladores. Dicen que cometí un delito por sanción de leyes, pero no legislé ni sancioné las leyes. Y el Presidente de la República tampoco administra y ejecuta el presupuesto", dijo CFK en su defensa.

La sentencia utilizó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para acreditar el delito que supuestamente favorecía al empresario Lázaro Báez, lo que fue previamente avalado por el Congreso. En septiembre pasado, tras el intento de asesinato en su contra, dijo que "me quieren muerta o presa", al tiempo que denunciaba discursos de odio y aversión expresados en los medios de comunicación por parte de las fuerzas opositoras.

CASOS CERRADOS O EN PAUSA: LULA EN BRASIL Y GLAS EN ECUADOR

En el país más extenso, poblado y con la economía más grande de nuestra región, octava en el mundo por su PIB, se incubó el lawfare de manera temprana con el impeachment de la expresidenta Dilma Rousseff en 2016.

El blanco principal ha sido Luiz Inacio Lula da Silva, quien fue habilitado el 8 de marzo de 2021 para competir electoralmente cuando el Supremo Tribunal Federal (SFT) lo absolvió de los falsos cargos que le formularon el juez Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol. Pero ello no pudo borrar la imagen de un corrupto desempeño gubernamental del exlíder sindical en el gobierno; esta fue instalada en amplias capas de la población por la descomunal campaña de mentiras desencadenada por los medios hegemónicos brasileños e internacionales.

Debido a esta campaña, la coalición política que acompañó a Lula no logró mayoría en el Congreso y el candidato tuvo que pasar a segunda vuelta contra Bolsonaro en la que venció con un margen de 50,9% a 49,1%. No importó que se hubieran retirado los 25 casos en su contra; en aquel marzo el juez de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, dictaminó, como en los 24 casos anteriores, que había un claro prejuicio contra el entonces expresidente.

El enjuiciamiento fue escandaloso porque Lula fue condenado y encarcelado durante 580 días con "evidencias" poco firmes de haber aceptado un apartamento de una empresa constructora mientras era presidente. Mucho más escandaloso fue que el juez que le condenó, Sergio Moro, y que también juzgó la mayoría de los 25 casos legales en su contra, se convirtió en el ministro de Justicia del hoy saliente Bolsonaro, una confirmación impactante para muchos brasileños de que la condena ha sido un montaje político.

Al salir de prisión, Lula acusó a la justicia, la policía y al Estado brasileño de intentar criminalizar a la izquierda por los 580 días que permaneció encarcelado en Curitiba (sur de Brasil) (Foto: Rodolfo Buhrer / Reuters)

Analistas afirman que Moro y Dallagnol forman parte del programa del Departamento de Estado de Estados Unidos para, con el pretexto de combatir la corrupción, liquidar políticamente a candidatos o funcionarios defensores de propuestas contrarias al neoliberalismo y favorables a las causas populares. Así han servido de correa de transmisión acoplada a la labor de desinformación y difamación del entramado de medios hegemónicos y estructuras de redes digitales dirigidas desde élites transnacionales.

La ultraderecha brasileña apuesta permanentemente a la desestabilización y hasta a la violencia estimulada por el propio Bolsonaro, quien se negó a reconocer el resultado de la segunda vuelta del pasado 30 de octubre. A raíz de ello, militantes de la extrema derecha bloquearon rutas en todo el país y se manifestaron frente a cuarteles para exigir a los uniformados que intervinieran para frustrar el retorno de Lula. Brasilia, la capital, ha sido escenario de graves disturbios perpetrados por manifestantes bolsonaristas, que convirtieron zonas de esa capital en un verdadero "escenario de guerra".

El mandatario saliente ha convencido a sus seguidores de que el proceso electoral fue fraudulento y de que es intolerable que un hombre condenado por corrupción acceda al poder. Aun cuando no ha mostrado evidencias de fraude y que las 25 condenas fueron anuladas por el SFT.

En Ecuador, las acusaciones contra el exvicepresidente Jorge Glas (2013-2017), de la misma coalición política del expresidente Rafael Correa (2007-2017), se centran principalmente en los 13,5 millones de dólares que supuestamente recibió de la constructora brasileña Odebrecht. Las acusaciones tienen poca o ninguna evidencia contundente, y los procedimientos legales están llenos de irregularidades como la falta de apelación, se aplicó una sentencia de seis años en lugar de cinco y, por supuesto, su traslado a un penal de máxima seguridad donde su vida corre mucho más peligro por el deterioro de su salud.

Glas se entregó a la justicia ecuatoriana en octubre de 2017 (año en que fue reelecto) para limpiar su nombre porque, en sus propias palabras, "los que son inocentes no tienen por qué huir". Durante el proceso de juicio político, que comenzó en ese diciembre, fue declarado culpable de recibir sobornos de la constructora brasileña y condenado a seis años de prisión. Las irregularidades develaron las motivaciones políticas y el empeño de Lenín Moreno, coordinado con la élites, de purgar al gobierno de cualquier oposición a su agenda neoliberal.

El 28 de noviembre pasado, Glas salió de prisión tras una boleta de libertad emitida horas antes por el juez de la Unidad Penal de Santo Domingo, Emerson Curipallo. Las medidas cautelares precisan que el exvicepresidente se presente una vez por semana en la Penitenciaría del Litoral, ubicada en la ciudad de Guayaquil de la provincia de Guayas, así como la prohibición de salida del país.

El 10 de noviembre, el Tribunal de Apelación de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) ecuatoriana había revocado la sentencia de ocho años de prisión en su contra. El tribunal declaró por unanimidad la vulneración al debido proceso y a la defensa de los procesados, permitiendo que el exvicepresidente solicitara la unificación de penas para acceder a la prelibertad, luego de haber cumplido más de 75% de la condena mayor en su contra. Tiene dos sentencias firmes de seis y ocho años de prisión, respectivamente, siendo la primera por un caso de asociación ilícita y la segunda por cohecho agravado.

Ya antes, en abril pasado, el presidente de la CNJ, Iván Saquicela, firmó la orden de extradición de Correa, también acusado por el actual gobierno neoliberal de Guillermo Lasso de recibir sobornos durante su última campaña presidencial. En respuesta, Bélgica, donde Correa reside desde 2017, le concedió asilo político. El expresidente ya tenía sus derechos políticos suspendidos por 25 años (pocas horas antes de su inscripción como candidato para las elecciones de 2021) y fue sentenciado por cohecho en el denominado caso Sobornos 2012-2016. Ese delito, así como los de peculado, la concusión y el enriquecimiento ilícito son imprescriptibles en Ecuador, también fue afectado junto a Glas en noviembre pasado por el embargo de sus cuentas, bienes muebles e inmuebles por parte de la Procuraduría General.

Tras encarcelar a Jorge Glas, Lenín Moreno lo destituyó de forma ilegal e instaló en la Vicepresidencia a actores que no cuestionaran la traición al proyecto político de la Revolución Ciudadana que lo llevó al poder (Foto: Mateo Flores / AFP)

Aun cuando los casos son distintos en estatus y grados de conmoción política, la búsqueda de crisis permanente persiste en países que puedan ser sujetos o vías de proyectos políticos alternativos. El Norte Global no necesariamente requiere hacerse con el poder en estos países a los que, vía lawfare, convierte en satélites. Le basta con generar el caos, la destrucción y/o niveles de fragmentación que no permitan el suficiente poder para oponerse al saqueo de sus recursos.

Es evidente que seguirán las embestidas para retener la unipolaridad global. Afganistán, Irak, Yemen, Siria, Somalia, Etiopía, Libia, Sudán, Yugoslavia… han constituido dramáticos ejemplos de ello.




Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 11 de diciembre de 2022

Los demonios salen sigilosamente del desván de Europa

La ideología extremista y el revanchismo encontraron un terreno fértil en las décadas de 1920 y 1930 en Alemania. Si la crisis económica se agrava en Alemania, pueden volver a darse condiciones similares. Sin duda, el extremismo está aumentando en Alemania.

 

LOS DEMONIOS SALEN
SIGILOSAMENTE DEL
DESVÁN DE EUROPA



M. K. Bhadrakumar
Indian Punchline

La visita de la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, a Nueva Delhi tuvo un final anticlimático. Baerbock habló elocuentemente de Alemania como dechado de valores democráticos y reivindicó su afinidad con India. La ministra esperaba persuadir al gobierno de Modi para que abandonara la asociación estratégica con la "autoritaria" Rusia.

Sin embargo, cuando Baerbock regresó a su país, lo inesperado había sucedido: un (supuesto) intento de golpe de Estado en su país por parte del grupo nacionalista de extrema derecha denominado movimiento "Reichsbuerger", que niega la existencia del Estado alemán moderno y sus trabas a la democracia.

Los miembros de Reichsbürger utilizan elementos de los mitos de la conspiración antisemita propagados por los nazis y se aferran a la idea de que las fronteras de Alemania deben ampliarse para incluir territorios de Europa del Este, que fueron ocupados bajo el régimen nazi.

La presencia activa de redes de extrema derecha en los organismos de seguridad y las fuerzas armadas alemanas es conocida desde hace años. En julio del año pasado, la entonces ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, disolvió una compañía entera de las Fuerzas de Comandos Especiales de élite del ejército alemán tras varios incidentes de extrema derecha, en los que supuestamente se había utilizado el saludo a Hitler, que ha sido prohibido, y en las fiestas se había puesto música de extrema derecha.

Es un secreto a voces que los seguidores de la ideología nazi encontraron cobijo en la sociedad alemana en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Muchas personas con antecedentes nazis llegaron a ocupar altos cargos. Y se ayudaron mutuamente en secreto para rehabilitarse y restablecer sus credenciales y prosperar. Esas relaciones incestuosas entre los antiguos nazis les permitieron una especie de privilegios que superaban con creces los de los alemanes promedio.

La ideología extremista y el revanchismo encontraron un terreno fértil en las décadas de 1920 y 1930 en Alemania. Si la crisis económica se agrava en Alemania, pueden volver a darse condiciones similares. Sin duda, el extremismo está aumentando en Alemania.

Dicho esto, la mayoría de la gente sospecha que la represión de Reichsbürger, es en gran medida teatro político. ¿Es posible un golpe de extrema derecha en Alemania, una insurrección armada "para acabar con el fundamento del orden democrático libre" atacando a políticos, asaltando edificios parlamentarios, derrocando al gobierno federal, disolviendo el poder judicial y usurpando el ejército? Imposible.

Entonces, ¿qué trama el gobierno de coalición del canciller Olaf Scholz? Claramente, crear tales mitos conspirativos sirve para fragmentar la opinión política, que está creciendo como una bola de nieve contra las políticas del Gobierno de Scholz. En segundo lugar, la represión de Reichsbürger puede desembocar en la supresión del partido político Alternativa para la Democracia (AfD), que está constantemente mejorando sus resultados electorales y es conocido por su oposición a la UE y al atlantismo. En tercer lugar, es una distracción útil en un momento en el que el malestar social debido a la crisis económica (repercusiones a causa de las sanciones a Rusia) puede desencadenar disturbios políticos. Hay noticias de que el Gobierno ha puesto en alerta a las fuerzas policiales.

En un artículo publicado la semana pasada en la revista Foreign Affairs, Scholz abrazó abiertamente la causa del militarismo. Scholz escribió: "Los alemanes están decididos a convertirse en garantes de la seguridad europea... El papel crucial de Alemania en este momento es convertirse en uno de los principales proveedores de seguridad en Europa invirtiendo en nuestro ejército, fortaleciendo la industria europea de defensa y nuestra presencia militar en el flanco oriental de la OTAN... El nuevo papel de Alemania requerirá una nueva cultura estratégica, y la estrategia de seguridad nacional que mi gobierno adoptará dentro de unos meses reflejará este hecho....

"Esta decisión señala el cambio más perceptible en la política de seguridad alemana desde la creación de la Bundeswehr en 1955... Estos cambios reflejan una nueva mentalidad en la sociedad alemana... El Zeitenwende [punto de inflexión] también condujo a mi gobierno a reconsiderar un principio de varias décadas, bien establecido, de la política alemana sobre exportación de armas. Hoy, por primera vez en la historia reciente de Alemania, estamos destinando armas a una guerra librada entre dos países... Y Alemania seguirá manteniendo su compromiso con los acuerdos nucleares de reparto de responsabilidades de la OTAN, incluida la compra de cazas F-35 de doble capacidad..." [Énfasis añadido].

Scholz: "Alemania está dispuesta a alcanzar acuerdos para mantener la seguridad de Ucrania como parte de un posible acuerdo de paz de posguerra. Sin embargo, no aceptaremos la anexión ilegal de territorio ucraniano... Para poner fin a esta guerra, Rusia debe retirar sus tropas".

Scholz se extralimita y pasa por alto no sólo el pasado de agresiones de Alemania en Europa del Este, sino también su debilidad como potencia militar cuando presenta al país como un baluarte contra Rusia. Incluso suponiendo que Scholz pueda encontrar el dinero para un programa de militarización tan ambicioso, Alemania provocaría conmociones en toda Europa si siguiera adelante con un plan así.

Al tiempo que emprende esta vía militarista, Alemania se desvincula de Francia. El eje franco-alemán ha sido el pilar de la política europea durante las últimas décadas. Pero la iniciativa de Scholz, European Sky Shield, con otros 14 Estados europeos, para crear un sistema conjunto de defensa aérea en Europa, ¡excluye a Francia! En materia de tecnología de defensa, la cooperación de Alemania con Francia está pasando rápidamente a un segundo plano.

A París también le molesta que la subvención de 200 000 millones de euros de Scholz para la industria alemana se anunciara sin consultar a Francia. Una vez más, la visita de Scholz a Pekín en noviembre, en la que señaló su disposición a aceptar inversiones chinas, ignoró la sugerencia del presidente francés, Emmanuel Macron, de planificar una iniciativa conjunta franco-alemana hacia China.

Todo ello indica la ambición de Berlín de asumir la unificación del liderazgo europeo en manos alemanas, tanto en términos políticos como económicos. Un gran interrogante se cierne sobre el futuro del Tratado de Aquisgrán de 2018, firmado por Macron y la entonces canciller, Angela Merkel. Scholz aboga por que la votación en la Unión Europea sea por mayoría y no por unanimidad. Al ser una potencia económica, Alemania ejerce una inmensa influencia y el plan de Scholz es aprovecharla para establecer el predominio del país en Europa. 

Pero encontrará resistencia. Hungría se opone a nuevas sanciones de la UE a Rusia. Vetó el afán de la Comisión de la UE por pedir dinero prestado (acumular deuda) para financiar la decaída economía ucraniana y luchar contra Rusia. La reciente declaración del presidente francés, Emmanuel Macron, de que cualquier arquitectura de seguridad europea debería "garantizar" los intereses de Rusia, también pone de manifiesto las divergencias.

Curiosamente, el veto contra la adhesión al Schengen de Rumanía y Bulgaria ha procedido de los Países Bajos y Austria. El argumento es que ambos países no han implementado sistemas suficientemente sólidos para registrar a los refugiados en sus fronteras con países no pertenecientes a la UE. La política de refugiados es donde Europa es más vulnerable y está más dividida.  

Mientras tanto, el centro de gravedad de la política y la geoestrategia europea se ha desplazado últimamente hacia "Mitteleuropa" -Alemania y sus vecinos orientales- a medida que se acelera el conflicto en Ucrania. Mientras que el tándem franco-alemán solía ser el motor de la integración europea, París y Berlín se enfrentan ahora a la necesidad de buscar nuevos puntos de apoyo dentro de la UE, eligiendo incluso interlocutores alternativos.

En el futuro, los principales intereses de Alemania se dirigirán hacia las fronteras nororientales de la Unión Europea -Polonia, los Estados bálticos y Finlandia-, lo que, unido a la continuación de la ayuda militar a Ucrania, supondrá una mayor "atlantización" de la estrategia alemana.

Desde una perspectiva india, el Zeitenwende del que habla Scholz en su ensayo, también implica que el enfoque de Alemania hacia el Indo-Pacífico se caracterizará por su reticencia a buscar la confrontación con China.




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 3 de diciembre de 2022

La derrota política y futbolística de Alemania en Qatar

La Federación Alemana de Fútbol (en aleman: Deutscher Fußball-Bund, DFB) politizó a la selección nacional. Y en la política y en la cancha les fue muy mal en Qatar. Cosa merecida en ambos casos.

 

LA DERROTA POLÍTICA Y
FUTBOLÍSTICA DE
ALEMANIA EN QATAR



Franco Vielma
Misión Verdad

La Federación Alemana de Fútbol (en aleman: Deutscher Fußball-Bund, DFB) politizó a la selección nacional. Y en la política y en la cancha les fue muy mal en Qatar. Cosa merecida en ambos casos.

La memorable foto de la selección tapándose la boca antes de jugar su 1er partido en la Copa obedeció a una protesta de los jugadores ante la FIFA. Antes del mundial, Alemania y otras seis selecciones anunciaron que lucirían el brazalete OneLove durante sus partidos en Qatar 2022 para "denunciar la homofobia que se vive y defiende el régimen catarí". 

Ante la posibilidad de que varias selecciones expusiesen públicamente su "activismo", la FIFA cerró filas en torno al país anfitrión y, a pesar de que la organización asegura ser defensor del "respeto", optó por apoyar a Qatar advirtiendo sobre sanciones deportivas a las federaciones de fútbol. 

"Con nuestro brazalete de capitán queríamos dar ejemplo de valores que vivimos en la selección: la diversidad y el respeto mutuo. Ser fuerte junto a otros países. No se trata de un mensaje político: los derechos humanos no son negociables", ha indicado la Federación Alemana en su perfil oficial de Twitter junto a la foto.

Pero si revisamos un poco a fondo la puesta en escena de los alemanes, esta carece de mucha consistencia, pues representa en gran medida el espíritu europeo fundado en la incongruencia, ahora con "nuevo" rostro de progresismo neoliberal. 

El meollo está en la arrogancia occidental de pretender imponer o promover sus valores asumiendo que son universales, cuando no es así.

Más arrogante es la creencia de que simplemente podían llegar a Qatar a promover su comparsa pseudo-ideológica, rompiendo las leyes locales, siendo Qatar un país con una cultura que, nos guste o no (y créanme que escribo desde el profundo rechazo a todas las religiones), tiene miles de años preservando sus valores intrínsecos.

Debe llamarnos poderosamente la atención la absoluta hipocresía occidental vestida de camiseta alemana sobre el tema de la discriminación.

En 2018, Mesut Özil renunció a la selección germana por el hostigamiento luego tomarse una foto con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. El jugador es hijo de turcos. Özil renunció alegando que él "era alemán si ganaban, pero era turco si perdían". Habló de persecución y discriminación por razones políticas. Aunque nació en Alemania, el campeón mundial del 2014 dijo no sentirse adaptado, habló de racismo y señalamiento por su religión musulmana.

Para entonces ni la selección alemana (ni ninguna otra federación europea) se ufanaron en hacer mayor contraloría de daños y, por el contrario, con declaraciones cosméticas sobre su "tolerancia",  aislaron a Özil y a sus denuncias. 

¿Y qué decir de las críticas a Qatar? Luego de décadas de meter bases militares gringas ahí, décadas de comprarles petróleo y gas en Europa, ahora sí consideran que el dinero catarí es "dinero de la represión", justo ahora que organizan un mundial. 

¿Cuántos clubes y futbolistas famosos usaron una camiseta que decía "Qatar Airways"? El Barcelona, el París Saint-Germain, la Roma. Ah, como olvidar a Messi metiendo los mejores goles de su carrera con esa camiseta.

Ni hablar de Kylian Mbappé, quien es un crack y campeón mundial, bañado en oro cortesía de los qataríes. Al "activismo" de políticos, funcionarios y clubes franceses no les importa que Qatar haya comprado a sus campeones luego de ganar la última Copa Mundial. En Francia no importa quien paga los Ferraris de Mbappé.

Pues el dinero qatarí "manchado de sangre y represión" no es malo si va a llenar los bolsillos de clubes y jugadores europeos y a darle alegrías a la hinchada. Ah, pero que no se les ocurra a Qatar hacer un Mundial, porque ahí si será "el Mundial de la infamia". Qué hipócritas. A eso hay que llamarle doble estándar. Doble rasero.

El argumento sobre "los trabajadores muertos construyendo los estadios de fútbol" es más débil todavía por la incongruencia. Qatar e igualmente otras monarquías del Golfo Pérsico han sido desde hace años una vitrina del "progreso" capitalista. Los neoliberales se han ufanado de vender sus grandes rascacielos y su estilo de vida como un rasgo "indudable" de desarrollo. 

Allí van a dar las inversiones del "mundo libre". Pero el calor abrazador que mató a trabajadores inmigrantes en Qatar al parecer que no mató a nadie cuando se construyeron estos altares del capitalismo internacional. 

Nótese la incoherencia del progresismo neoliberal internacional de gobiernos europeos, federaciones, clubes deportivos y jugadores que hasta ahora, ni la DFB ni ninguna otra federación o club, ha dicho absolutamente nada sobre el recientísimo acuerdo del gobierno alemán para comprar gas (gas licuado, GNL) a Qatar por 15 años para paliar su crisis energética que será al largo plazo. 

¿Se ha puesto alguien a pensar que desde la óptica qatarí, pese a su religión y cultura, son más pragmáticos, abiertos y más tolerantes que estos "tolerantes" europeos?  Hay que analizar más a fondo. A los qataríes les importan tres cojones si sus petroeuros se usan en Europa para hacer ricos y famosos a clubes y jugadores, los mismos que harán luego su pseudo-activismo LGBTI+.

Para los qataríes eso es enviar dinero para financiar la obra del diablo en la tierra. Pero entienden los valores y la cultura occidental y lo aceptan, porque a fin de cuentas bussiness are bussiness.

¿Y es que esos jugadores que van al Mundial de Qatar no van a lucrarse también? ¿O será que la mercadotecnia que produce dinero implica precisamente que los jugadores formen parte de ese pseudo-activismo? Por ahí también va la cosa, pues nadie que quiera un contrato con Nike o Adidas podrá ahora resistirse al encanto pagado en euros de un brazalete por la sexodiversidad. Marketing, puro marketingBussiness are bussiness. 

De ahí que la selección alemana sólo logró sintetizar en una foto la incongruencia europea, en una estampa absolutamente ridícula. Pretendida y fallida mofa a Qatar. Con piernas tan endebles, que no aguantan un primer tiempo en un juego de coherencia política, cae derrotado todo el progresismo neoliberal. 

Y hablando de fútbol, bueno, la selección alemana cayó eliminada en la ronda de grupos. No son lo que solían ser.

Adicionalmente, creo que una plantilla más concentrada en temas que son de fuera del campo no tiene la concentración que necesitan para ganar. La pelota es redonda y siempre pasa factura. Y eso es todo lo que hay que decir sobre ellos hablando de fútbol. 




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 26 de noviembre de 2022

El G20 ha muerto, viva el G20

La decimoséptima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del G20, celebrada en Bali (Indonesia) los días 15 y 16 de noviembre, destaca como un acontecimiento trascendental desde muchos puntos de vista. La política internacional se encuentra en un punto de inflexión y la transición no dejará ilesa a ninguna de las instituciones heredadas del pasado que se desvanece para siempre.

 

EL G20 HA MUERTO, VIVA EL G20



M. K. Bhadrakumar
Indian Punchline

La decimoséptima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del G20, celebrada en Bali (Indonesia) los días 15 y 16 de noviembre, destaca como un acontecimiento trascendental desde muchos puntos de vista. La política internacional se encuentra en un punto de inflexión y la transición no dejará ilesa a ninguna de las instituciones heredadas del pasado que se desvanece para siempre.

Sin embargo, el G20 puede ser una excepción al tender un puente entre el pasado, el presente y el futuro. Las noticias de Bali dejan una sensación de sentimientos encontrados, de esperanza y desesperación. El G20 se concibió teniendo como telón de fondo la crisis financiera de 2007: un intento, por excelencia, de Occidente para darle vida a un deslucido G7, incorporando a las potencias emergentes que estaban fuera de él, especialmente China, e inyectando así contemporaneidad en los discursos globales.

El leitmotiv era la armonía. Hasta qué punto la cumbre de Bali estuvo a la altura de esa expectativa es una cuestión debatible. Lamentablemente, el G7 introdujo de forma selectiva cuestiones ajenas a las deliberaciones y su alter ego, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), hizo su primera aparición en Asia-Pacífico. Podría decirse que esto último debe considerarse como un suceso funesto durante la cumbre de Bali.

Lo que ha ocurrido es una negación del espíritu del G20. Si el G7 se niega a descartar su mentalidad de bloque, la cohesión del G20 se ve afectada. La declaración conjunta del G7 y la OTAN podría haberse emitido desde Bruselas, Washington o Londres.  ¿Por qué Bali?

El presidente chino, Xi Jinping, fue certero al afirmar en un discurso escrito en la Cumbre de Directores Generales de la APEC, celebrada en Bangkok el 17 de noviembre, que "Asia-Pacífico no es el patio trasero de nadie y no debe convertirse en un escenario para la competencia entre grandes potencias. Ningún intento de librar una nueva guerra fría será permitido por los pueblos ni los tiempos".

Xi advirtió que "tanto las tensiones geopolíticas como la evolución de la dinámica económica han ejercido un impacto negativo en el entorno del desarrollo y la estructura de cooperación de Asia-Pacífico". Xi, señaló, que la región de Asia-Pacífico fue en su día terreno de rivalidad entre grandes potencias, que había sufrido conflictos y guerras. "La historia nos dice que la confrontación entre bloques no puede resolver ningún problema y que la arrogancia sólo conducirá al desastre".

La regla de oro de que las cuestiones de seguridad no son competencia del G20 se ha roto. En la cumbre del G20, los países occidentales obligaron al resto de los participantes en la cumbre de Bali a actuar en contra de sus propios intereses: "no hay otra alternativa que la nuestra". A menos que se apaciguara a los intransigentes occidentales en la cuestión de Ucrania, no habría una declaración de Bali, por lo que Rusia cedió. El sórdido drama demostró que el ADN del mundo occidental no ha cambiado. La intimidación sigue siendo su rasgo distintivo.

Pero, irónicamente, al final del día, lo que destacó fue que la Declaración de Bali no denunció a Rusia en la cuestión de Ucrania. Países como Arabia Saudí y Turquía dan motivos para esperar que el G20 pueda regenerarse. Estos países nunca fueron colonias occidentales. Están dedicados a la multipolaridad, que acabará obligando a Occidente a reconocer que el unilateralismo y la hegemonía son insostenibles.

Este punto de inflexión dio mucho ímpetu a la reunión entre el presidente estadounidense Joe Biden y el presidente chino Xi Jinping en Bali. Washington solicitó esta reunión al margen de la cumbre del G20 y Pekín accedió. Un aspecto llamativo de la reunión ha sido que Xi aparecía en la escena mundial después de un Congreso del Partido enormemente exitoso.

La resonancia de su voz fue inconfundible. Xi dejó en claro que Estados Unidos ha perdido el rumbo, cuando le dijo a Biden: "un estadista debe pensar y saber hacia dónde dirigir su país. También debe pensar y saber cómo llevarse bien con otros países y con el resto del mundo".

Los comunicados de la Casa Blanca dieron a entender que Biden era proclive a la conciliación. Estados Unidos se enfrenta a un reto difícil para aislar a China. Tal y como están las cosas, las circunstancias en general juegan a favor de China.

La mayoría de los países se han negado a tomar partido por Ucrania. La postura de China lo refleja ampliamente. Xi le indicó a Biden que China está "muy preocupada" por la situación actual en Ucrania y apoya y espera que se reanuden las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania. Dicho esto, Xi también expresó su esperanza de que Estados Unidos, la OTAN y la UE "lleven a cabo diálogos exhaustivos" con Rusia.  

Las fisuras que aparecieron en Bali pueden adoptar nuevas formas para cuando el G20 celebre su 18ª cumbre en la India el año que viene. Hay razones para ser cautelosamente optimistas. En primer lugar, es improbable que Europa siga la estrategia de EE UU. de usar las sanciones como arma contra China. No pueden permitirse una desvinculación de China, que es la mayor nación comercial del mundo y el principal motor de crecimiento de la economía mundial.

En segundo lugar, al igual que los gritos de guerra en Ucrania hicieron que Europa se uniera a Estados Unidos, un profundo replanteamiento está teniendo lugar. Mucho se agoniza con el asunto del compromiso de Europa con la autonomía estratégica. La reciente visita del canciller alemán Olaf Scholz a China apuntaba en esa dirección. Es inevitable que Europa se distancie de las aspiraciones de guerra fría de Estados Unidos. Este proceso es inexorable en un mundo en el que Estados Unidos no está dispuesto a invertir tiempo, dinero o esfuerzo en sus aliados europeos.

La cuestión es que, en muchos sentidos, la capacidad de Estados Unidos para ejercer un liderazgo económico mundial eficaz ha disminuido de forma irreversible, al haber perdido su condición preeminente de mayor economía del mundo por un amplio margen. Además, Estados Unidos ya no está dispuesto ni es capaz de invertir mucho en asumir la carga del liderazgo. En pocas palabras, todavía no tiene nada que ofrecer para igualar la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China. Esto debería haber tenido una influencia aleccionadora y haber provocado un cambio de mentalidad hacia las acciones políticas de cooperación, pero la élite estadounidense está atrapada en su viejo proceder.

Por lo tanto, el multilateralismo se ha vuelto mucho más difícil en la situación mundial actual. Sin embargo, el G20 es la única palestra que puede reunir al G7 y a los países en desarrollo que aspiran a salir ganando con un orden mundial democratizado. El sistema de alianzas occidental está anclado en el pasado. La mentalidad de bloque tiene poco atractivo para los países en desarrollo. La gravitación de Turquía, Arabia Saudí e Indonesia hacia los BRICS transmite un poderoso mensaje de que la estrategia occidental al concebir el G20 -crear un anillo de Estados subalternos en torno al G7- ya no sirve a ningún propósito o fin.

La disonancia que se produjo en Bali puso de manifiesto que Estados Unidos sigue aferrado a su privilegio y está dispuesto a jugar a ser el aguafiestas. India tiene una gran oportunidad de orientar el G20 en una nueva dirección. Pero también se requieren cambios profundos por parte de India, que se alejen de su política exterior centrada en Estados Unidos, junto con una visión de futuro y un enfoque audaz para forjar una relación de cooperación con China, abandonando fobias pasadas y descartando narrativas egoístas y, de hecho, como mínimo, evitando caer en políticas que perjudiquen al vecino.




Publicado por La Cuna del Sol