martes, 28 de febrero de 2012

¿DE QUÉ CAMBIO HABLA OTTO PÉREZ MOLINA?...





INTRODUCCIÓN


Los ecologistas guatemaltecos han sido calificados de todo (ecohistéricos, retrógrados, etc.) por los sectores más recalcitrantes de la derecha guatemalteca, menos de personas que aman a su país, a los ciudadanos y a la naturaleza. Magalí Rey Rosa, autora de este ensayo, desde hace varios años viene luchando contra los poderes fácticos enemigos de la naturaleza. Los abnegados luchadores ecologistas hoy se enfrentan a tres grandes riesgos: los narcotraficantes que depredan la selva, la industria minera y petrolera y la displicencia de los sucesivos gobiernos. El gobierno de Pérez Molina   -por lo que se ve-  apunta por el continuismo, pues no se puede interpretar de otra manera el hecho de que haya nombrado como ministra de ambiente a una persona vinculada, precisamente, con el atropello a la naturaleza; la señora Roxana Sobenes. Se requiere para ese cargo, indudablemente, a una persona comprometida con la defensa y protección de la naturaleza y no una depredadora. El nombramiento de dicha persona lleva el sello del escarnio contra las personas preocupadas por preservar nuestra riqueza natural, pero más que todo se asume como un absoluto atropello contra la Madre Tierra, la naturaleza. Es semejante como poner a un lobo a cuidar las ovejas o a un ratero a custodiar el arcón. Hay cosas que el gobierno se empeña en hacer bien, pero en este caso (sobre todo el poco transparente acuerdo del 5% con las mineras) las acciones son perciben sin paliativos; mal. Contradictorias y falsas, máxime cuando se está impulsando como política de Estado la transparencia. Hay un franco divorcio, pues, entre lo que se dice y se hace. Incongruencia que le irá restando credibilidad al gobierno de Pérez Molina, porque el tema de la minería es  -aparte del narcotráfico y la violencia-  el problema fundamental de la sociedad guatemalteca en el actual momento. Luciano Castro Barillas.






¿DE QUÉ CAMBIO HABLA
OTTO PÉREZ MOLINA?


Por Magalí Rey Rosa



El presidente Pérez fue a Iximché a celebrar el Oxlajuj No´j. ¿Cuántos años nuevos del calendario maya celebró antes? ¿Fue pose publicitaria “de cambio” o fue un gesto sincero participar de una ceremonia maya? Los ancianos hablan de un “cambio mental para sentir, aprender y entender que todos los seres que habitamos la Madre Tierra somos hermanos: humanos, animales y plantas y todo ser que ocupe un tiempo y espacio. Cohabitamos sobre la Madre Tierra, porque sobre ella nacemos, de sus recursos subsistimos y, cuando descansamos, a su vientre vamos a dormir el sueño eterno, ya que nuestras energías siguen su curso en la existencia. Este tiempo sagrado del que estamos siendo testigo, es propicio para pedir porque no falten nuestros alimentos. (…) a la vez pedimos inclusión para que nuestras ideas y voces se vean reflejadas en la elaboración y ejecución de políticas públicas, porque de otra forma no lograremos avanzar y mejorar las condiciones de vida de la población, especialmente la situación de los pueblos indígenas y otros sectores vulnerables ante los cambios drásticos tecnológicos, climáticos, económicos y políticos que ha representando el presente siglo. (…) Porque todos somos hijos de un solo Creador y Formador. No más ofensas entre humanos y de humanos contra la Madre Naturaleza”.

Defender la naturaleza de los ataques de los hombres no es tarea fácil en Guatemala. Se debe enfrentar un modelo económico que no toma en cuenta cómo funciona la vida sobre la Tierra, la codicia de las transnacionales, la falta de visión de los dirigentes más poderosos del sector privado, la ignorancia generalizada sobre la importancia del equilibrio ecológico, y la pobreza material de la mayoría de la población. Además, la corrupción, la indolencia, la incapacidad y la pobreza mental de muchos funcionarios de gobierno.

Guatemala tiene aún un valioso patrimonio natural, que se degrada irreversiblemente. La riqueza natural podría sacar a la población del estado de desesperación y empobrecimiento en que se encuentra hoy, si se les apreciara, cuidara y utilizara bien. Si seguimos destruyéndola corremos el riesgo de perder la base misma de nuestra supervivencia.

¿Cómo vamos a creer que el presidente Pérez Molina entienda el cambio a que se refieren los ancianos mayas, si designa a alguien como Roxana Sobenes (Sobenes trabajó para la industria minera) para dirigir el ministerio que tiene como mandato fundamental defender la naturaleza? Ella sería ideal para ministra de minería… ¿Cómo podemos creerle, si negocia  -de manera poco transparente-  regalías “voluntarias” con los mineros? El mismo presidente dijo a Plaza Pública que el (…) el diálogo franco y sincero entre el Ejecutivo y el sector privado les permitió alcanzar un acuerdo…  ¡Del que fueron excluidos los afectados por la minería, los pueblos indígenas, la ciudadanía en general y   -por supuesto-  los ambientalistas y la Iglesia! Tal vez haber ido a Iximché ilumine el corazón del presidente Pérez Molina y ahora él entienda de qué hablan los ancianos mayas, cuyo discurso contradice radicalmente la forma irrespetuosa, utilitaria y egoísta como hoy se relacionan los Gobiernos con la Naturaleza.









Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

domingo, 26 de febrero de 2012



EL ENANISMO DE RICARDO ARJONA...




INTRODUCCIÓ


César García escribió un comentario de la reciente visita de Arjona a nuestro país. Hace unas puntuales observaciones sobre unos incidentes poco relevantes ocurridos en Petén.  Personalmente creo que hay dos maneras de destruir a una persona. El elogio excesivo o la subestimación. La primera porque trabaja de manera enfermiza el culto a la personalidad y llega a considerarse la persona insustituible. La subestimación, porque descalifica a la persona, bien sea por su apariencia física o status socioeconómico. El éxito es lo deseable para todo ser humano y la fama no necesariamente significa prestigio. Y eso es lo que debe cuidar toda persona exitosa: es preferible el prestigio a la fama. Si ambas condiciones concurren, pues mucho que mejor. Digo esto porque ya son varias las personas dolidas por las actitudes de Ricardo Arjona a quien el triunfo  -dicen las personas defraudadas a través de las redes sociales-  se le está subiendo a la cabeza. Podría ser asunto de quisquillosos, hipersensibilidad o envidias. No puedo, por supuesto, apoyar ninguna posición, pero lo que sí es cierto y ocurre con casi todas las personas es que el dinero los modifica para mal. Ojalá no sea así con nuestro más exitoso cantautor, porque la realidad es que es muy querido y admirado por los guatemaltecos. Al final,  no se le puede exigir tanta sustanciación a la frivolidad del mundo de la farándula. Luciano Castro Barillas.






EL ENANISMO DE RICARDO ARJONA


Por César García



Ricardo Arjona, es orgullo nacional y el cantautor más destacado que ha parido esta tierra, en donde es tan difícil descollar como artista. Últimamente vemos el motivador audiovisual, en donde Arjona nos exhorta a no fallarle a nuestro país y canta con aparente emoción el estribillo “Mi país…”. Plausible también su apoyo a la talentosísima cantante guatemalteca  Gaby Moreno.

El éxito de Arjona es descomunal, es admirado en muchas partes del mundo, se convirtió en un personaje de talla casi mundial… o como mínimo iberoamericano. Todo ello, en lo personal  -como a muchos guatemaltecos-  me alegra; también me causa gusto, ver a otros compatriotas como Héctor Sanmarti bien ubicados en la televisión mexicana, en donde se le reconoce como buen comediante y conductor, ellos entre otros  -no muy abundantes ejemplos de la farándula-   son personas inspiradoras para nuestra juventud… y es que el éxito, constituye   -para el exitoso-  una gigantesca responsabilidad, porque se convierten, para los más jóvenes, en ejemplo a seguir.

Semanas atrás me enteré de una faceta triste de Arjona. En los días de fin de año, un amigo, descansando en familia, observaba a una joven pareja en la piscina de un hotel en Petén… ellos lucían muy enamorados y felices… pero serían protagonistas, como otros guatemaltecos, de los desplantes del cantante. El característico ruido del rotor de un helicóptero interrumpió la paz del lugar y en pocos minutos, descendió del aparato  -ante la mirada entusiasta de los vacacionistas-  Ricardo Arjona. Algunos huéspedes del hotel querían saludarle… pero su “seguridad” lo evitaba toscamente.

El buen amigo, notó como la joven pareja salió de la piscina y ella quiso ir al sanitario, siendo camino más corto, pasando a la par del jacuzzi donde Arjona se deleitaba…pero no pudo; uno de los guaruras le impidió el paso y la hizo caminar de más. Más tarde en el restaurante, al menos dos personas se refirieron a él cariñosamente como ¡Ricardo!, buscando quizá un saludo, un autógrafo o tomarse una foto que guardarían como un tesoro… el artista simplemente les ignoró, y su seguridad, evitaba que los “apestados” que se hospedaban en el mismo hotel que Arjona o quienes pululaban por Tikal se le acercaran a quien canta: “Más que mi patria… mi raíz”.

Arjona no pierde  -más que credibilidad-  con el desplante a sus coterráneos… pero la gente que lo admira, pierde una ilusión. Más que boletos y sillas agotadas o más dinero, Arjona necesita enmendar en el trato con su gente, porque de no hacerlo, su bonito videoclip tiene la misma credibilidad que las promesas de un politiquero en campaña… además su trova le impone “Ser verbo no sustantivo”.







Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA,

viernes, 24 de febrero de 2012

EL DINERO NEGRO DE LA DROGA Y LA ECONOMÍA DE E.E.U.U





INTRODUCCIÓN


En junio de 1971, el entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, declaró lo siguiente: “El enemigo público número uno de América, en los Estados Unidos, es el abuso en el consumo de drogas. Para poder combatir y derrotar este enemigo, es necesario declarar una nueva ofensiva en todos los frentes". En 1982, Nancy Reagan formalmente lanzó, con su infame eslogan “Just Say No” (Simplemente diga no), la guerra contra las drogas en su actual forma, de paso estableciéndola oficialmente como política nacional. Aparte de las espurias consideraciones de carácter moral, sin embargo, fue una oportunidad muy propicia para los astutos moralistas, políticos y oportunistas, que cohabitaban el corporatizado sistema policial para convertir la nueva política de guerra contra las drogas en una auténtica “gallinita de los huevos de oro", pues como se ha demostrado hasta la saciedad, la guerra contra las drogas se ha metamorfoseado de una política  nacional, a una política injerencista de carácter internacional (Plan Colombia, Plan México y la Iniciativa de Seguridad Regional para Centro América [CARSI]). Ha sido y es una fuente inagotable -como bien dice el Profesor Luciano Castro Barillas- de dinero negro para los grandes consorcios banqueros estadounidenses en Wall Street.  A este respecto el escritor y activista James Petras, en el artículo “How Drug Proffits saved Capitalism” publicado en la revista electrónica Global Research, dice lo siguiente: “En el más básico sentido, las ganancias producto del negocio de las drogas ilícitas, son aseguradas por medio de la habilidad de los carteles para lavar y transferir billones de dólares a través del sistema bancario estadounidense. La escala y el alcance de la alianza entre el sistema bancario de los EUA y los carteles sobrepasan cualquier otra actividad económica del sistema bancario privado de los EUA. De acuerdo a records del Departamento de Justicia, un sólo banco lavó 378.3 billones de dólares entre el 1 de mayo de 2004 y 31 de mayo de 2007 (The Guardian, mayo 11, 2011). En los Estados Unidos, cada gran institución bancaria ha servido de socio financiero activo de los criminales asesinos, carteles de la droga.  Anteriormente, James Petras había dicho: “Mientras que el Pentágono arma al gobierno de México y la DEA pone en marcha la ‘solución militar’, los grandes bancos reciben, lavan y transfieren cientos de millones de dólares a la cuentas bancarias de los barones de la droga, quienes a su vez compran armamento moderno, pagan a los ejércitos privados de asesinos, y corrompen a un indecible número de políticos y oficiales de la ley a ambos lados de la frontera”.  No es de extrañar entonces que el comportamiento “extraño” (como lo señaló el poderoso e influyente Council on Foreign Relations) del Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, al proponer la despenalización del negocio ilegal de las drogas en Centro América, les haya literalmente alborotado las plumas a todo el Stablishment de Washington. Marvin Najarro



EL DINERO NEGRO DE LA DROGA
Y LA ECONOMÍA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Por Luciano Castro Barillas


El debate sobre la despenalización de la droga debió abordarse desde hace muchos años. Siempre fue aplazado en los diferentes foros regionales latinoamericanos donde tímidamente se planteaba. El fenómeno no había alcanzado las proporciones de crimen transnacional y el calado en la vida de las sociedades, si bien ya era profundo, los Estados y sus respectivos gobiernos daban la impresión de no estar del todo afectados, a excepción de Colombia que hace unos 20 años libró una guerra cruenta contra el cartel más poderoso de cuantos han existido: el de Pablo Escobar. En México el fenómeno del tráfico de drogas lo planteó para la discusión Vicente Fox pero no fue escuchado pues, entre todas las tonterías y desaciertos de su administración, en este caso Chente sí tenía la razón. Se venía incubando un monstruo, que al crecer iba a tener unas fauces trituradoras que desgarraría el tejido débil y dependiente de la sociedad mexicana, tal cual pasó a la vuelta de unos 8 años. Felipe Calderón, mal asesorado, nunca imaginó con que fuerza criminal se iba a confrontar, ya que todo conflicto bélico para mantenerse tiene un combustible fundamental: el dinero. Si en ese componente las guerras serían imposibles. Los hombres, las armas y las estrategias son dependientes de él. De allí que toda guerra sin financiamiento, es guerra que termina. Los combatientes  -a excepción de los revolucionarios marxistas-  de todos los ejércitos del mundo y desde la antigüedad, han peleado por dinero. Lo de los ideales nacionales es un asunto altamente subjetivo, inconsistente y en ocasiones declinable. Así mantuvo Roma sus legiones, Grecia a sus soldados, Hitler sus guerras relámpagos y Estados Unidos sus guerras de agresión; ya que, soldado sin paga; soldado insubordinado, traidor o desertor.

Ahora que el gobierno del ex general Otto Pérez Molina planteará la discusión sobre la despenalización de la droga en la Cumbre de las Américas que tendrá lugar en San Salvador en el mes de abril, con la posición en contra de los Estados Unidos que ha sido enfático a no discutir este asunto espinoso, cabe preguntarse ¿a qué responde tal posicionamiento del país defensor internacional  -no nacional-  de la libertad y la democracia? No es difícil de entender. La economía de los Estados Unidos está desde hace algunas décadas siendo inyectada o con transfusión permanente del fluido negro. Ese dinero se mueve en su mundo financiero y en su economía y por ello la razón que en El Gigante del Norte sea renuente a que un flujo y colosal masa monetaria deje de llegar a sus aparatos productivos, peor ahora, en tiempos de recesión y de grandes presiones en el gasto militar para mantener en el exterior sus políticas de ocupación y saqueo. Por ello, ya que viene al caso, es muy cuestionable la “delicadeza” y extrema sensibilidad de los gringos de que Alfonso Portillo haya utilizado su “limpio” sistema financiero para trasegar dinero robado. La competencia geopolítica con Rusia y China ya no los hace únicos en el concierto mundial, tal lo acontecido hace unos días en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde se les paró la mano en su labor de zapa o descomposición del régimen sirio.

 El trabajo de los Estados Unidos para mantener “la seguridad hemisférica” es sólo un decir. Sus “grandes éxitos” en el combate contra las drogas en su territorio se circunscribe al decomiso de 26 kilos de cocaína, montado con todo un aparato policiaco desproporcionado y total cobertura mediática, como si lo hecho era algo incomparable y único. De allí que el planteamiento del presidente guatemalteco tiene viabilidad, lógica y sentido y está desprovisto de sesgos ideológicos, ya que él es un hombre de derecha, pero indudablemente con mucho sentido práctico. No podrá hacer una buena gestión de gobierno ni equilibrar el presupuesto, ni mucho menos lograr algún crecimiento económico de relativa importancia con este tremendo drenaje de recursos financieros y humanos que significa estar gastando más de lo debido en policías y soldados. Un país como Guatemala con índices sociales y materiales que lo sitúan en los últimos lugares en América Latina y el mundo no puede darse el lujo de gastar tanto dinero en asuntos de seguridad. Es un hecho que las guerras   -en este caso contra el narcotráfico-  llevan a la quiebra a cualquier país. El ejemplo está con los Estados Unidos. Su bancarrota y decadencia es resultado del excesivo gasto militar. Llega un momento  que en las guerras de rapiña o saqueo revierten los resultados. Se va por lana y se regresa trasquilado.

Por eso la renuencia de los Estados Unidos a aceptar la discusión sobre la despenalización de las drogas. Guatemala, más que ningún otro país, tiene la urgente necesidad de encontrarle salida a este problema de crímenes de todo tipo; institucionales por la corrupción y personales por la pérdida constante de vidas, sin discernimiento de edad, clase social o género. Guatemala viene de un conflicto armado de 36 donde los altísimos costos humanos y materiales han relegado el progreso, el desarrollo, la prosperidad y la paz. La nación guatemalteca está agotada física, económica, política y emocionalmente por la violencia. Ese modelo ostentoso de vida del país del norte tienen que pagarlo ellos. Tienen que asumirlo sus instituciones y sus ciudadanos, no los guatemaltecos. De allí la razón de que un gobierno nacionalista de derecha como el actual ve con sentido práctico que es inviable cualquier proyecto del gobierno  -y de Nación-  con ese lastre de gasto en seguridad innecesario. Países como Guatemala, decrépitos y sin recursos, no de riqueza; que es distinto, debieran hasta suprimir el ejército, tal como lo hizo en su momento Costa Rica. El confort, los lujos, la ostentación de los grandes millonarios de los Estados Unidos tienen que pagárselos ellos. Así debiera de ser, pero la realidad es otra.

 Por ello la actitud de Pérez Molina de llevar al debate la despenalización de las drogas no podía hacerla en el peor momento para los Estados Unidos, donde en el mejor de los casos su economía logrará en el 2012 un crecimiento raquítico del 2.5%, si es el que el petróleo no llega a los $150 dólares por el desencadenamiento de la crisis de Irán. El litro de gasolina vale actualmente en los Estados Unidos $4 dólares, y eso, dicen ellos, “es ya bastante peligroso”.

Por eso el círculo de comentaristas de la revista neoconservadora Atlantic, que está asociada al poderosísimo grupo de estudios Council on Foreign Relations y en cuya junta de directores se encuentran personas como Colin L. Powell, Madeleine K. Albright y Robert E. Rubin, por ejemplo, ven en la decisión de Pérez Molina “un actuar extraño”, un “estar alborotando las plumas de los Estados Unidos” o “un causar oleajes de manera inesperada”. Posiblemente Washington esperaba una absoluta sumisión de la dirigencia política actual. Pero la actual clase política tiene necesidad de reproducción y saben que de no avanzar en este asunto y otorgar un mínimo de estabilidad y seguridad ciudadana, sus posibilidades de reelección serán un sueño guajiro dentro de cuatro años. No hay quizá buen corazón en todos estos asuntos, sino simple sentido común y aceptable responsabilidad, pues por lo que se sabe de lo ocurrido en el valle del Polochic, la mano dura se está aplicando con extrema severidad con el sector más vulnerable de nuestra sociedad: los campesinos pobres, con microparcelas o sin tierra. Algo si queda claro en todo esto: anoche el embajador  norteamericano en Guatemala, Arnold Chacón, al ser abordado por los medios de comunicación, habló ya con moderación, sin la prepotencia habitual, pues la vicepresidenta Roxana Baldetti va de gira por Centro América para promover el debate sobre la despenalización de las drogas, sin hacer caso al embajador gringo. Asunto que debe realmente valorarse ya que el presidente socialdemócrata que tuvimos hace cuatro años, que se supone apelaría un poco más a la dignidad por su filiación ideológica-política  -según decía este papanatas-  resultó tan huero de testículos que a cambio de semillas vitales, disponía de simples bolsas con aire. Hoy, al menos, se tiene un poco más de dignidad, pues ante la declaración escrita de la embajada de los Estados Unidos afirmando que su oposición a la legalización de las drogas es porque constituye “una amenaza a la seguridad y la salud pública”, es poco creíble. El canciller Harold Caballeros a extremado sus modales diplomáticos en la reunión Hillary Clinton (21-02-2012) y ha querido de mil maneras decir las cosas de una manera eufemística, sin concitar la ira de la Secretaria de Estado, cuando afirma: (…) no es legalizar la droga, no es que Guatemala vaya a cometer una acción unilateral, sino poner el tema sobre la mesa para debatir. Para hacer algo como esto tienen que ser todos.

Pero en todo esto hay un asunto soberano digno de tomarse en cuenta. La encuesta realizada por Prensa Libre, el diario de mayor tirada en el país, dio como resultado que el 66% de guatemaltecos apoya la despenalización de las drogas, por una sencilla razón: es insoportable ya para todos los ciudadanos el clima de inseguridad y violencia que se vive por ser Guatemala el pasillo principal de estupefacientes de la región, aún más que México, pues para acá se trasladaron los carteles mexicanos luego de la encarnizada persecución ella por el gobierno mexicano. Guatemala no puede, definitivamente, dar 3 dólares para la guerra contra el narcotráfico y Estados Unidos 1. Ya lo dijo Otto Pérez Molina, que a Guatemala le está dejando el rico país del norte el 75% de la responsabilidad. ¿Injusto, no?


                 
               




Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

miércoles, 22 de febrero de 2012


PELIGROSAS ACUSACIONES


POR MIGUEL ÁNGEL ALBIZÚREZ





INTRODUCCIÓN 

Hay una agenda oculta en el gobierno de Otto Pérez Molina, con el mismo diseño de la década de los años 80, cuando el ejército de Guatemala cumplía el triste papel de custodio de los intereses de la oligarquía agraria guatemalteca, desencadenando acciones represivas en contra de los campesinos pobres de Panzós, Alta Verapaz o la aldea Choatalum, de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, en 1982. Las grandes haciendas terratenientes han funcionado siempre como auténticos feudos medievales donde un señor (el finquero) tiene con poder sobre la vida y los bienes de los humildes campesinos que trabajan en su propiedad y en lo que no les pertenece, tal como lo demuestra el hecho de destruir los cultivos de supervivencia de estas humildes hermanos quekchís que se han opuesto a la venta de sus tierras y que los familiares de la mujer de Oscar Berger (los Widman) las codician para expandir sus cultivos de palma africana para la producción de biocombustibles. Aquí se está viviendo desde el gobierno “socialdemócrata” de Alvaro Colom (una tragedia con saldo de muertos) que el débil y asustadizo ex mandatario no quiso o no pudo enfrentar. Hay optimismo en la población con las actuales medidas de Otto Pérez Molina, pero si esas acciones pasan por su aval, bueno, estamos hablando de dobles caras que le harán, a futuro  -si no corrige-  un gobierno despreciable más. Luciano Castro Barillas.





PELIGROSAS ACUSACIONES


En la comunidad agrícola El Regadío quedó claro al servicio de quien están las autoridades de Gobernación y lo que están dispuestas a hacer para impedir la lucha y resistencia de las comunidades contra los abusos de los finqueros y la utilización de los recursos naturales en beneficio de unos pocos, pues contra una comunidad y sus líderes, sí es posible que el Viceministro de Gobernación Julio Rivera Clavería, y el Jefe del Estado Mayor del Ejército, con cientos de efectivos militares, carros y helicópteros, se hagan presentes y lancen acusaciones y amenazas contra los pobladores.

Hoy, ante la incapacidad de resolver los problemas en el agro, se continúa con la práctica de criminalizar los conflictos sociales y de ponerse a las órdenes de los finqueros. Ese tipo de acciones no las hemos visto ante las amenazas y hechos sangrientos en las Verapaces, ni ante el grupo armado de la empresa Chabil Utzaj, de la familia Widman (de la mujer de Oscar Berger), responsables de la destrucción y quema de casas y sembradíos, así como de la muerte de varios campesinos en la región del río Polochic.

Qué fácil es para el Viceministro decir que “hay líderes negativos que están relacionados con el narcotráfico, el contrabando y el crimen organizado” y hacer esas mismas acusaciones contra el periodista español Ricardo Busquets, así como de estar manipulando, quienes actuaron por la captura de uno de sus dirigentes. Tal como lo señala el Comité de Unidad Campesina, CUC, que en este caso se está ocultando la verdad y tergiversando los hechos en beneficio de los terratenientes y particulares, ya que no se dice nada que Felipe Gutiérrez y miembros de la comunidad El Regadío fueron atacados en noviembre de 2011, por miembros de la seguridad del terrateniente Pedro Brol que pretende apoderarse de un nacimiento de agua para usarlo en la hidroeléctrica Palo Viejo II, operado por la transnacional Enel y que el 13 de febrero pasado, guardias de seguridad de Pedro Brol destruyeron más de 50 manzanas de frijol y maíz.

Lo que hoy sucede nos hace recordar que a finales de los años 80, los miembros de las Brigadas de Paz Internacionales fueron acusados de comunistas y tuvieron que abandonar el país ante el peligro de perder la vida. Hoy no se acusa de guerrilleros ni de comunistas, sino de narcos para justificar la represión y es por ello que el movimiento social debe unir fuerzas y condenar ese tipo de actitudes y declaraciones sin fundamento que hacen las autoridades y que no contribuyen a resolver la problemática agraria.








Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

lunes, 20 de febrero de 2012

¿Por qué Guatemala está considerando legalizar las drogas?

El artículo que publicamos a continuación es la trascripción es español del original en inglés publicado  por la revista CFR.org (edición electrónica)el 16 de febrero del 2012, escrito por Natalie Kitroeff, que también aparece publicado en la revista The Atlantic en la edición correspondiente al mes de marzo de este año.




¿Por qué Guatemala está considerando legalizar las drogas?

Puede ser una manera de presionar a los Estados Unidos quien ha condenado la propuesta.

Últimamente el Presidente de Guatemala Otto Pérez Molina ha estado actuando de una manera muy extraña. Hace tan solo un mes después de su investidura, el presidente le esta alborotando las plumas a los EUA, y causando oleajes, de manera inesperada, en la política de la región.

El pasado militar de Pérez Molina y su política de “mano dura” causo que muchos temieran, que el retrocedería en cuanto a la reforma judicial liderada por la Comisión de la ONU contra la Impunidad (CICIG) y por la Fiscal General Claudia Paz y Paz. Contrariamente, el nuevo presidente ha dado su apoyo a estas instituciones. La semana pasada anuncio que, cuando el mandato de la CICIG expire en el 2013, planea extenderlo por dos años  más sin necesidad de buscar la ratificación del congreso. Esta decisión de carácter preventivo fue en respuesta a una demanda legal interpuesta el mes anterior en contra de Álvaro Colom, aduciendo que la CICIG no tiene derecho para estar en el país debido a que la rama ejecutiva obvió el congreso que debía aprobar el actual mandato de la comisión. Seguidamente el ministro del interior solicito a la CICIG investigar acuciosamente el personal para identificar posible lazos con el crimen organizado. Pérez Molina, jurando mantener en el futuro a la fiscal Paz y Paz en su cargo, se ubica en una posición neutral, en tanto la oficina de la fiscal le abre juicio al ex presidente de facto Efraín Ríos Montt por crímenes en contra de la humanidad resultantes de su participación en la guerra civil (en la cual el actual presidente estuvo profundamente envuelto).

Pero después de esta cadena de alentadoras medidas, el más reciente y radical cambio de opinión de Pérez Molina ha causado la molestia y la ira de los Estados Unidos. El pasado sábado hablo de la posibilidad de legalizar las drogas en Centro América, diciendo que en futuras reuniones con los líderes de la región pondría la idea sobre la mesa para ser debatida. Cumpliendo con su promesa, el lunes discutió la despenalización con el Presidente de El Salvador, Mauricio Funes (quien después de haber aceptado considerar la propuesta, se echo atrás al ser presionado por Washington). La embajada de los EUA en Guatemala respondió rápidamente condenando la propuesta.

¿Qué fin persigue Pérez Molina? Una popular teoría es que está tratando de presionar a los Estados Unidos para que este levante la prohibición referente a la venta de armas a Guatemala, establecida en 1978 debido al papel de los militares en el abuso a los derechos humanos durante el conflicto civil. Esto tiene sentido. El presidente ha hablado abiertamente y frecuentemente a cerca de su deseo de comprar armas a los EUA, haciendo presión sobre el asunto con el jefe of Southern Command, Douglas Fraser durante una reunión que sostuvieron en noviembre pasado (Fraser dijo que el embargo podría ser levantado en un futuro cercano). Amenazando con despenalizar el negocio de la droga, como un último recurso, podría presionar a los Estados Unidos a ofrecer una alternativa: renovar la ayuda militar.

Pero Pérez Molina, podría también estar intentando de alterar de forma mucho más amplia la fundación de la larga relación de los EUA con Guatemala y el resto de Centro América. La región centroamericana ha sido por mucho tiempo una consideracion lejana en la seguridad y cooperación de los estados Unidos con América Latina, la cual se ha centrado históricamente en las economías más grandes de Colombia y México. En el año fiscal del 2013 Centro América recibirá 60 millones de dólares en ayuda para la seguridad - que equivale a menos de la mitad de los fondos destinados a Colombia y una tercera parte del total de la ayuda a México - de esa ayuda Guatemala recibirá la ínfima cantidad de 2 millones de dólares. Mientras tanto, Pérez Molina ha heredado un país con una de las tasas más altas de asesinatos en el mundo, y una tasa de impunidad del 95 por ciento (5 de cada 100 crímenes apenas son resueltos).

El debate de la legalización es una manera de poner a Centro América - y Guatemala en particular - en la pantalla del radar de los Estados Unidos. También es una manera de afirmar la soberanía de Guatemala con relación a Washington. Pérez Molina forma parte de una larga lista de líderes que abogan por la descriminalización, incluyendo ex presidentes de México, Brasil y Colombia. Pérez Molina, en un época en que la influencia de los EUA está en declive, podría estar tratando de acercar a Guatemala a una relación mas estrecha con sus vecinos regionales, sacando a un país por mucho tiempo obediente a los Estados Unidos, fuera de la poderosa sombra de este.








Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

domingo, 19 de febrero de 2012

¡Que pase el desgraciado!


Guatemala cuenta con un enorme potencial en oro, níquel, estaño y otros metales livianos que se está comenzando a explotar, pero dado los precios internacionales del dorado metal, por ejemplo,  la exploración y extracción de oro ha cobrado fuerza. En el 2007, una sola mina procesó 1.7 toneladas de mineral con un grado promedio de oro de 4.55 gramos por tonelada, y 84.31 gramos por tonelada de plata. Así, con esos datos tan "alentadores y halagüeños" para los inversionistas transnacionales se anuncia o se publicita a Guatemala en el sitio web Invest in Guatemala. (…) hay abundantes reservas de capital en países con regulaciones mínimas y bajos impuestos, todo ese dinero está entrando al país sin ningún impedimento para comprar todo…. dijo Rob McEwen, ex jefe ejecutivo y fundador de Goldcorp, condecorado con la Orden de Canada.

Cuando  miembros de una delegación del grupo Rights Action preguntaron al Obispo de San Marcos, Monseñor Álvaro Ramazzini, qué era lo que él exigía de la minera Marlin, el contestó, cuatro cosas: 50% de las ganancias para el país, pruebas de que los químicos no contaminaran la tierra, el aire y el agua; reducción en el uso del agua o al menos una remuneración monetaria por el uso de la misma, el pago de impuestos correspondientes a los 7 años de excepción otorgados a Goldcorp. Monseñor Ramazzini atrajo la atención internacional en el 2005 cuando desafiando amenazas de muerte en su contra, lideró las manifestaciones de protesta contra el Banco Mundial por el apoyo financiero  dado a Glamis Gold (hoy Goldcorp, que por cierto ya ha pagado el préstamo). Hay que destacar la valerosa actitud de monseñor Ramazzini, la del religioso de órdenes menores fray Armando Hernández (por cierto objeto de una no aclarada agresión en la carretera Interamericana, adelante de Barberena)  y del cura párroco de Jutiapa, Victor Ruano, pues hoy por hoy son las voces más destacadas en Guatemala en contra de la voracidad capitalista de la corporación minera Goldcorp, que tanto daño está causando al medio ambiente y a la salud de las personas que habitan las zonas en donde esta opera. Es importante mencionar que Goldcorp es parte  de la creciente industria de la minería que representa a Canadá en el extranjero. Las mineras canadienses operan más de 3,000 proyectos en el exterior y muchas de esas minas han dejado como resultado el desplazamiento de comunidades enteras, destrucción de ecosistemas, con los consecuentes brotes de violencia y la indiferencia  -pues no trasciende qué hacen- los jutiapanecos que se autoexiliaron en Canadá hace dos décadas. Esto para nada le preocupa al ultraconservador gobierno del Primer Ministro Stephen Harper, cercano a los sectores más retrógrados de la industria de la minería canadiense. Canadá, que por mucho tiempo practicó una política internacional basada en la ayuda y cooperación internacional, que le brindó una buena imagen en muchas partes del  mundo, se ha convertido, bajo el gobierno de Harper, en un aliado incondicional del aventurerismo imperialista de occidente, al grado de estar activamente participando en las regiones más conflictivas del mundo, como son los casos de Afganistán e Irán. Pero continuando con Goldcorp y sus subsidiarias, las mineras Marlin y Entre Mares, que están saqueando el oro y destruyendo los sistemas ecológicos en  San Marcos y Jutiapa; el jefe ejecutivo de dicha corporación, Ian Telfer,  se embolso como salario en el 2006 la nada despreciable suma de 23 millones de dólares. Si eso no es grotesco y merecedor del calificativo de desgraciado, entonces… ¿? El es un hombre exitoso y merecedor de aplausos. El es ahora el Presidente de la Junta. Vive bien, come bien y duerme bien. Al pobre, desnutrido y envenenado pueblo que se lo lleve la…  pues para él no hay consuelo ni gracia que lo redima. Esta es la triste historia de los países pequeños, débiles y con economías subdesarrolladas dependientes del  agro y de la extracción de recursos naturales no renovables, como fuentes  primarias de ingresos por concepto de exportaciones. No hay diversificación en la producción de bienes y servicios a gran escala, y por lo tanto su capacidad competitiva en el mercado internacional es insignificante y eso los convierte en las victimas propicias del intervencionismo y la depredación del gran capital foráneo. Hace apenas un par de días, en un caso que ha adquirido notoriedad internacional, la Corte Permanente de Arbitraje de la Haya suspendió la ejecución de la sentencia y el reconocimiento de la sentencia de un tribunal de Ecuador que ordenó a Chevron pagar 18,000 millones de dólares a los afectados por la contaminación de esa compañía en la Amazonía, se informó el viernes. Un comunicado de Chevron, emitido en California, señaló que Ecuador debe tomar todas las medidas necesarias para suspender o hacer que se suspenda la sentencia y su reconocimiento dentro y fuera del Ecuador. Más claro no canta un gallo. Marvin Najarro

A continuación el periodista Valentin Zamora Altamirano, en una excelente crítica cargada de humor mordaz, expone la arbitrariedad de las empresas mineras en Guatemala.








¡ QUÉ PASE EL DESGRACIADO  !


Por Valentín Zamora Altamirano


El talk show de la presentadora peruana Laura Bozo, donde se discuten de la manera más grosera y desconsiderada los problemas íntimos de parejas y que se caracteriza por las bellaquerías más variadas tanto de hombres como de mujeres que participan, tiene un punto culminante, de gran hilaridad, cuando comparecen ante el auditorio desorientados sujetos puestos en entredicho y la anoréxica presentadora con mirada ferina, sacando fuerzas a saber de dónde, grita con desenfado, a punto de explotarle la garganta congestionada de venas: ¡Qué pase el desgraciado! Más o menos es lo que gritan todos los guatemaltecos conscientes de la absoluta arbitrariedad y falta total de consideración de las empresas mineras canadienses que están haciendo pedazos la Tierra del Quetzal de mil maneras: destruyendo las sagradas montañas donde iban de cacería los héroes gemelos del Popol Vuh, Hunahpú e Ixbalanqué. Contaminando las aún cristalinas aguas de los innumerables ríos y quebradas que bajan de las tierras altas, masacrando los centenarios pinos y cipreses que caen uno a uno ante la inmisericorde motosierra, echando a perder la salud de ancianos, jóvenes, niños y dejando como legado enormes lagunas verdosas de cianuro y colosales agujeros por donde noche y día suben los gigantescos camiones de volteo que arrancan las entrañas a la Sierra Madre, sus menudos profundos.

La Iglesia Católica y ecologistas impulsan una lucha titánica en contra de la expoliación y el abuso, donde no se han respetado las consultas populares comunitarias que han dado resultados, sin excepción, de rechazo rotundo del pueblo a la industria minera. Es urgente la reforma a la Ley de Minería y la consiguiente renegociación de las regalías si se hiciera inviable la clausura definitiva de la perniciosa actividad extractiva, que fue protegida de la manera más servil y entreguista por el ex presidente Oscar Berger, digno espécimen de lo que es un ser humano descerebrado y granuja que, por masa encefálica, la naturaleza lo dotó de moronga, en el mejor de los casos; cuando no de ripio o duropor. Este limpiabotas de la familia Arzú (pues su padre fue un emigrante belga a quien le ayudó esta familia criolla guatemalteca cuando vino revirando por estas tierras, de allí la razón de la visceral envidia de Oscar Berger con Alvaro Arzú) y que hoy, dos generaciones después, Guatemala recibe como agradecimiento de esta familia belga el literal despedazamiento de nuestra tierra.

Y no es para menos el encono de los que nos sentimos dignos guatemaltecos. Nuestro país está siendo saqueado, robado a plena luz del día y con la cara desembozada por ladrones internacionales y nacionales que en su codicia irrefrenable no reparan en nada. Sencillamente no les importa la vida natural ni la humana. Por ello la bicoca del 5% de regalías ofrecida “generosamente” por las mineras (ya se arrepintieron hace unos 8 días y ahora dicen que solo darán el 4%) no es más que un valor porcentual despreciable y del cual no debe sentir ninguna satisfacción o realización el gobierno de Pérez Molina. Es, sencillamente, un insulto. Todavía con el agravante de que si los precios del oro bajan, pues las mineras regresarán al valor inicial de la regalía: ¡el 1%!  Cuando el oro a nivel internacional se consolida como el más importante valor de cambio y reserva nacional, ante la caída y constante atonía del dólar norteamericano, papel verde que todos los días pierde prestigio y solidez como moneda convertible.

Urge, pues, modificar la Ley de Minería y si el gobierno de Otto Pérez Molina quiere abordar los problemas de fondo de Guatemala y no sólo son fanfarronadas de militar que se siente con más huevos que una iguana, pues hay que demostrarlo con hechos, porque a nuestro país  (el de más bajo nivel de desarrollo humano y material de América) lo están saqueando.

Para concluir, trasladamos a ustedes los porcentajes comparativos de regalías que cobran otros países que tienen industria minera y donde funciona Montana: Argentina 42.5%, Bolivia 52.4%, México 62.9%, Canadá 68%, China 73.9% y Polonia 90. Debemos, pues, respaldar a la iglesia católica en esta lucha por la dignidad y la justicia del pueblo de Guatemala, ya que con las iglesias evangélicas no se cuenta. Aducen que ellos no “se meten en política”, porque esas cosas son “del mundo”. Claro, los diezmos y el “bono divino” de Cash Luna no son asuntos mundanos.


Guatemaltequismos

MORONGA: Morcilla de cerdo.









Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

viernes, 17 de febrero de 2012

Poder, democracia y democraticismo


Cuando los antiguos romanos discutían a cerca de las virtudes de la democracia, como ellos la entendían o la conceptualizaban, concluían que la plebe, el vulgo, el populacho; por su misma condición de pobres e ignorantes (sin instrucción) eran incapaces de gobernar y por lo tanto debería ser la clase rica y educada o sea la aristocracia romana, la que debería ejercer el poder. Si nos abocamos al término democracia, sin más, nos daremos cuenta que desde esa época  el concepto y la práctica de la democracia, como el ejercicio del poder del pueblo ha sido totalmente desnaturalizado y prácticamente ha perdido toda legitimidad ante los ojos de grandes sectores de la opinión pública en el mundo entero. Veamos, por ejemplo, el caso de los movimientos de indignados que ante la crisis social y económica, producto de las inequidades del capitalismo global, están protestando, en muchos casos violentamente el poder “democrático” del Estado oligarca que defiende la hegemonía o dictadura de esa clase que los manifestantes en contra de Wall Street  llaman el 1%. A pesar de todas sus falencias programáticas y de liderazgo este movimiento de masas (el 99%) ha logrado comprender a cabalidad que el Estado se ha convertido en un instrumento del gran capital monopolista. El caso de Grecia, la otrora Cuna de la Democracia, donde la dictadura de los grandes monopolios banqueros  de los Estados Unidos, Alemania y Francia han prácticamente sometido a sus interés económicos a todo el Estado y la sociedad griega, es muy ilustrativo a este respecto. Han logrado comprender que la democracia al estilo occidental es una farsa que no sirve a sus intereses de clase y que por lo tanto debe de ser eliminada y sustituida, por la fuerza si es necesario, por una democracia que no solo en teoría, sino en la práctica concreta materialice su poder y aspiraciones a vivir en un mundo mejor.

En el ensayo que publicaremos a continuación, el Profesor Luciano Castro Barillas expone con toda la maestría del caso del por qué ser Marxista o Socialista, contrario a la errónea y no pocas veces mal intencionada interpretación que de ambos se hace, no debe ser motivo de temor o aversión, pues el marxismo defiende los mejores ideales de la humanidad. “El fin de la guerra, la paz entre los pueblos, el cese del saqueo y de la violencia: ese es nuestro ideal”, dijo Lenin. El Socialismo como etapa suprema del desarrollo y perfección humana extinguirá la sociedad de clases. Tanto la burguesía como el proletariado, así como otros estratos sociales que hay en la sociedad contemporánea, llegarán a la igualación universal bajo el principio marxista de: "A cada quien según sus necesidades; y de cada cual, según sus capacidades". Marvin Najarro



PODER, DEMOCRACIA Y DEMOCRATICISMO

Por Luciano Castro Barillas


Hay democracias variadas, surtidas, como formaciones económicosociales  se han dado través de la historia. Para los patricios romanos o griegos, el régimen democrático era exclusivamente para ellos (instrucción y buena vida sin trabajar). Los esclavos, indudablemente, desconocían esta invención intelectual de personas lo suficientemente listas en la juventud del mundo, aunque sufrían su reificación, es decir, su práctica. La concreción o cosificación de un concepto de la filosofía platónica y aristotélica que se cebaba sobres sus adoloridas espaldas, al punto que Platón llamó a los esclavos “animales parlantes”. O las democracias feudales de la Edad Media, donde los grandes señores propietarios de la tierra comían abundante y sabroso por el esfuerzo de los siervos que con la labranza y la ganadería, virtualmente, mantenían una amplia cohorte de holgazanes (como las familias reales de España o Inglaterra cuyos estilos de vida ostentosos descansan sobre los hombros de los contribuyentes desde hace siglos). Por lo tanto, cuando los dirigentes corporativos archimillonarios de los Estados Unidos dicen a través de sus testaferros -los politiqueros del Partido Demócrata o el Partido Republicano- que Cuba o Venezuela deben promover “la democracia y la libertad” se refieren a la “democracia capitalista o burguesa” que ellos disfrutan, porque tal aserto es desmentido por los emigrantes latinoamericanos, los blancos pobres o los negros de baja escolaridad para quienes ese tipo de democracia es un infierno. “Todo depende”, dijo Pepito, un personaje infantil rapaz de la cultura popular guatemalteca.

Para 1917 surge el primer Estado Socialista en Rusia y a la vez la democracia socialista como  forma política principal y general de este tipo de Estado y en 1959 en América Latina con Cuba. Cuestionar al socialismo cubano, por ejemplo, del porqué se eligió tantas veces a Fidel Castro como presidente o como jefe del consejo de ministros, bueno, es un asunto que tiene explicación si se viaja al interior del sistema socialista y sus principios o criterios de delegación del poder soberano, representando en este caso en la Asamblea del Poder Popular. Principios  republicanos modificados por la doctrina socialista e inexistentes en la democracia burguesa como el centralismo democrático la dictadura del proletariado; totalmente ininteligibles y materia críptica, de otro mundo,  para quien no es marxista-leninista. A los politiqueros gringos y a sus émulos latinoamericanos no se les puede pedir que entiendan ese tipo de democracia.  Es un requerimiento absurdo, como pedirle a un cristiano que no crea en Dios. Porque sus creencias son distintas. Porque su moral es cristiana, no marxista y no cree en la violencia revolucionaria de las guerras justas. Un marxista puede ser ateo  (que no quiere decir ser brutal o salvaje) y coincidir con un cristiano en la categoría del amor, pues este principio humanitario es la razón de ser una revolución socialista y su proceso de edificación de una nueva sociedad. Lo mismo que el cristianismo, aunque sus métodos de alcanzar ese ideal son distintos. El marxismo es una manera de pensar, como cualquier otra; lo que lo hace diferente es que su máximo criterio de verdad es la práctica. Son los hechos de los hombres. Como dijera Martí: “Hacer es la mejor manera de decir”. El marxismo mismo nace a la vida del hombre como resultado de tomar las mejores ideas del sistema capitalista del siglo XIX. Sus ideas progresistas, que no son patrimonio exclusivo de los marxistas. El marxismo nace de las ideas de la filosofía clásica alemana, de la justicia social propuesta por el socialismo utópico francés y de las propuestas humanizantes (en relación con las ideas del feudalismo) de la economía política inglesaLas mejores ideas del capitalismo se transformaron en marxismo. Se desechó lo injusto e inconsecuente  de la ideología burguesa y se tomó lo justo. Eso es todo.

Hoy se está haciendo en Guatemala  -y es mi percepción personal- un esfuerzo de mejorar al país, dentro de un conjunto de ideas nacionalistas o nacionales, por parte de un gobierno presidido por un militar retirado. Hay una lucha  -pienso yo-  por erradicar la corrupción en la administración del Estado, sin embargo se le están filtrando muchos mañosos o posiblemente los están dejando pasar. ¿No sé? Pero hay muchas fallas. Dentro del sistema que llevó a Pérez Molina al poder no tendrá muchas alternativas conforme el tiempo avance, porque estará obligado a responder a sus financistas haciendo un gobierno como todos o se separa de ellos y se une a las demandas del pueblo, en una actitud de franca enemistad, algo poco probable. O permite la participación de las diferentes organizaciones sociales (incluidas la de los oligarcas) con los límites que esa participación conlleva, o le sucederá lo mismo que a Colom: el era uno de los tantos presidentes de su régimen (su ex mujer era la primera) y fue incapaz de centralizar sus decisiones de gobierno, lo que lo llevó al desbordamiento democraticista, una de las peores enfermedades de la democracia que se da cuando falta una sencilla y a la vez compleja palabra: autoridad. La autoridad, el poder, va precedido antes que de la fuerza coercitiva del Estado por la fuerza de la autoridad moral. Empezando, por ejemplo, por bajarse los sueldos insultantes para un país pobrecito. Entonces los guatemaltecos entenderán la palabra austeridad y germinará la cultura tributaria, sobre todo entre los ricos, porque siempre aducen eso para sustraerse de sus obligaciones ciudadanas y empresariales. Un gasto transparente será indudablemene un buen incentivo para todos. De lo contrario rechazarán cualquier impuesto pues, sencillamente, la petición de apretarse el cinturón sólo funciona para los pobres, que ya más hambre de la que aguantan no se podría más. Un gobierno democrático  -repito- se hace con la participación de todos los sectores sociales, con sus límites, porque si se rebasan esos límites, entonces acontece lo que se llama debilidad. Ausencia de poder. Falta de autoridad. Él como Capitán de la Nación sabe que sus soldados van a un frente de batalla con sus fusiles apuntando a un solo blanco. Los conduce. Les da dirección.  Si se dispersan, un tiro impactará por aquí, otro por allá y al final la batalla se perderá. Las opiniones, las participaciones  -trato de decir- se centralizan. Por eso el Negro Obama está llevando a la ruina a los Estados Unidos: es un presidente sin autoridad, para citar un ejemplo. Los oligarcas gringos le jalonean con frecuencia sus hermosas orejotas. Lo asustan los grandes financistas y hasta allí llegan sus esfuerzos de reforma. Igual pasará con Pérez Molina: lo van a asustar sus financistas o los oligarcas del CACIF y su buena voluntad tomará el camino de “A donde va Vicente, allí va la gente”. No se va a complicar la vida y dejará que todo siga como hasta hoy en este país. Está ese riesgo o enfrentar con decisión los caprichos del mundo empresarial guatemalteco, las dádivas de la minería o las mafias opositoras en el Congreso. La democracia es poder, el democraticismo dispersión, caos y debilidad. No todo mundo puede decidir, aunque sí opinar, hacer valer sus puntos de vista, reclamar sus derechos. Un presidente es para eso: para gobernar y para exhibir ante propios y extraños músculo y reflejo político. No convoco, por supuesto al autoritarismo, sino al verdadero uso del poder. Los oligarcas guatemaltecos quieren presidentes que les obedezcan y ese no es el punto. Tampoco las organizaciones populares deben esperar eso, porque entonces las dos posiciones están el exacto mismo lugar. ¿Para qué elegimos un mandatario que no va a mandar como el papanatas de Alvaro Colom? El neoliberalismo quiere Estados débiles y presidentes de papel.

Sepamos, pues, diferenciar entre democracia y democraticismo. Y entre oposición racional necesaria y oposición extrema, histérica y destructiva. El colapso de este país está a la vuelta de la esquina y la deflagración puede ser tan grande que créame   -sin ser catastrofista-  no quedará santo parado y Guatemala será, como dijera Joaquín Villalobos cuando eran un dirigente revolucionario sano del FMLN: (…) El Salvador es un país donde deben ser felices todos los salvadoreños, o no lo será nadie. El Salvador debe ser insufrible para todos.  La izquierda nacional con un solo diputado en el Congreso está a cero en incidencia en la política de Estado. Es la realidad. Y el arreglo tiene que venir entre las derechas, aunque no nos guste a las personas que militamos en la Revolución, al menos en el momento actual, donde la correlación de fuerzas nos es totalmente adversa. ¿Colaboracionismo con Otto Pérez Molina? Tampoco. Creo, para concluir, que no se debe ser como el perro del hortelano: que no come, ni deja comer.








Publicado por: Marvin Najarro
 USA.

miércoles, 15 de febrero de 2012

No haremos lo que dicen los USA


Eso es lo que ha dicho el presidente de Guatemala en relación a su propuesta de legalizar el negocio del tráfico de drogas ilícitas, como única propuesta racional en el área Centroamericana para contrarrestar ese flagelo que ya le ha costado bastante sangre al pueblo de Guatemala y que amenaza con convertirse en un conflicto mucho más sangriento si el gobierno de Pérez Molina obedece las órdenes emanadas de Washington y le declara, como en México, una guerra abierta a los carteles del narcotráfico. La  ola de terror será inevitable y los asesinatos que ha costado la vida al menos a 50,000 mexicanos se replicará en la sociedad guatemalteca. La propuesta de legalizar el tránsito y el consumo de narcóticos, como dije anteriormente, me parece la más racional y práctica propuesta para un país sin los suficientes recursos económicos para enfrentar frontalmente en una guerra abierta a los poderosos y bien armados (con armamento comprado en los EE.UU) carteles de la droga. El rechazo inmediato a la propuesta del presidente Pérez Molina por parte de Washington y de los sectores ultra conservadores de Guatemala se asemeja a lo sucedido en 1993 al Fiscal General de Colombia, Gustavo de Greiff, quien en una reunión de la International Drug Policy Reform Conference en Baltimore, Maryland, dijo que el combate al tráfico de drogas era una causa perdida y propuso como solución la legalización, como única alternativa viable para contrarrestar el negocio ilícito de las drogas. Argumentó además y con mucha razón que el consumo de drogas en los Estados Unidos alentaba la producción de drogas en Colombia, a la vez que incrementaba la violencia. Después de esas muy valerosas y acertadas declaraciones, de Greiff fue acusado de estar coludido con los capos de los carteles colombianos. Muchos críticos de la actual política estadounidense de la guerra contra la drogas han sostenido por mucho tiempo que, desde sus inicios hasta la fecha, ha sido una política con resultados desastrosos, pues a cambio de disminuir la demanda entre la población adicta norteamericana, ésta ha aumentado al grado que se considera que actualmente un 20 por ciento de la población la consumen regular u ocasionalmente. Se estima que el costo asociado con la adicción/abuso ronda los 484 billones de dólares anuales. En el 2010 el gobierno de los EE.UU gastó aproximadamente 15 billones de dólares en la infructuosa guerra contra la drogas. Expertos académicos como, Jefrey Miron y Katherine Waldock, estiman que la descriminalización del negocio de la droga le ahorraría a los EE.UU unos 41 billones de dólares anuales. Como se puede ver, la llamada guerra contra las drogas ha sido un total fracaso en cuanto a eliminar el contrabando y el consumo ilegal de las mismas, pero el gobierno norteamericano desde los tiempos de Richard Nixon hasta la actual administración de Obama persiste en continuar con la misma estrategia política y militar (Colombia, Afganistán y México) del combate a las drogas. Todas las guerras tienen un trasfondo económico (imperialista en el caso de los EE.UUU) y la llamad guerra contra las drogas no es la excepción. Tanto el Plan Colombia, la Iniciativa de Mérida o Plan México, así como la Iniciativa para la Seguridad Regional de Centro América (CARSI) no son más que proyectos de carácter político, económico y militar diseñados por el Pentágono para entre otras cosas, extender y consolidar el dominio militar (control y represión) de los Estados Unidos en la región y, por el otro, favorecer los intereses económicos de las grandes corporaciones norteamericanas para que estas operen y exploten los recursos naturales de la región sin mayores impedimentos. El contrabando de drogas ilegales es un gran negocio que genera inmensa cantidades de dinero negro que al ser lavados pasan a formar parte de la economía formal, tanto de los países productores como de los consumidores y siendo Estados Unidos el mayor consumidor a nivel global, resulta ilógico pensar que sus avorazados banqueros, ávidos y necesitados de grandes flujos en efectivo, dejen pasar semejante oportunidad.

Queda por esperar si el presidente Otto Pérez Molina tendrá el suficiente carácter y firmeza como para no doblegarse a las exigencias del Gran Patrón del Norte, como ya sucedió en el caso de Ahmadineyad, y que no sea una baladronada más de un político atrapado y sin salida. El presidente sabe por experiencia los costos materiales y humanos que una guerra trae consigo. Sabe que Guatemala, como sucede en Mexico, pondrá los muertos. En el norte; en tanto, los ávidos consumidores (25 millones según AP) inhalarán, fumarán, se inyectarán y tragarán enormes cantidades de droga, sin obviar a los grandes fabricantes y negociantes de armas norteamericanos que se llenarán los bolsillos de “plata.” Guatemala no está para soportar más guerras, ya hemos tenido suficiente. Así es, Señor Presidente, no se eche atrás con su propuesta de legalizar el negocio de la droga, pues como dice el Profesor Luciano Castro Barillas en el artículo que publicamos a continuación, cuenta con más apoyo del que usted cree. Marvin Najarro








“NOSOTROS NO HAREMOS LO QUE DICE LOS ESTADOS UNIDOS, HAREMOS LO QUE TENGAMOS QUE HACER”


Por Luciano Castro Barillas


Estimado lector de La Cuna del Sol, planteado como acertijo el título de este comentario ¿a quién le atribuiría usted las palabras en mención? ¿A Fidel Castro? ¿O Mahmud Ahmadineyad? ¿O al apasionado Hugo Chávez?

                
Pues, fíjese, que no es ninguno de los tres dirigentes revolucionarios el que ha dicho esa expresión tan atrevida, soberana, digna y de generadora de gran conmoción entre los burócratas de los Estados Unidos. Es, aunque usted no lo crea, el presidente de Guatemala, el general Otto Pérez Molina, quien en estos momentos se ha insubordinado ante el imperio. Ha asumido el papel de un verdadero presidente que pide se le respete, que quiere ser él el que  decida los asuntos más trascendentes de su país. No le puedo decir si es simple retórica altisonante o exigencia de respeto ante el atropello por parte de los gringos que le corrigieron la plana en menos de 24 horas cuando anunció su convicción de la despenalización de las drogas como mejor camino para solucionar este problema acuciante. Baladronada quizá. Orgullo herido de militar que cree firmemente ser el comandante en jefe del ejército y la nación y no el segundo al mando, después del embajador estadounidense. En fin,  lo dicho, dicho está. Pero la nota discordante y decepcionante, hará unos tres días, fue presidente Mauricio Funes de El Salvador.  Este personaje, carente de personalidad y sin dignidad, luego de dar declaraciones junto a Otto Pérez Molina donde afirmaba no estar en contra ni a favor de la despenalización de las drogas, pero sí de ponerlas en la mesa de discusión, ya estando de regreso en su país dio declaraciones totalmente diferentes, posiblemente para defender la mísera condición laboral del TPS de tanto salvadoreño, dádiva por ser carne de cañón en Irak y país incondicional de las políticas de agresión del imperialismo. Ante el pronunciamiento inmediato de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, donde manifestaba el gobierno norteamericano su total desacuerdo en la despenalización del tráfico de drogas, propuesto entre otros mandatarios latinoamericanos, por el presidente guatemalteco, Funes el izquierdista, fue asustado a sombrerazos. Podíamos esperar esa inconsistencia de un gobierno centrista, ambivalente e inconsistente, pero no del presidente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN. Nada sorprendente si se analiza la trayectoria de los gobiernos de izquierda, con déficit siempre permanente cuando son sometidos a calibración de testículos. Hablo de izquierdistas, no de revolucionarios, pues son cosas distintas.

               
La despenalización del las drogas en Guatemala ha abierto un vibrante y amplio debate, donde los pastores de las diferentes denominaciones o sectas originadas en los Estados Unidos llevan la voz cantante al lado de la posición imperialista, no así la iglesia católica, que mantiene una posición de análisis, prudente y mesurada.   También muchos sectores conservadores han visto que la lucha frontal, que una guerra contra las drogas no lleva a ningún buen resultado, que no sea decomisos esporádicos y si una constante sangría ciudadana de hombres y mujeres sacrificados por unos ricos viciosos que viven plácidamente en los Estados Unidos y que a cambio de preocupaciones reales por la vida, antes bien la evaden, o se divierten en extremo. Otro asunto son los pobres con adicciones, quienes necesitan el apoyo sanitario de los Estados para superar esa herencia lamentable de la contracultura y el legado decadente de esas sociedades decadentes.

                
En el 2011 varios ex dirigentes de América Latina crearon la iniciativa regional Comisión Global de Políticas de Drogas, entre otros, Fernando Enrique Cardoso de Brasil, Ernesto Zedillo de México, César Gaviria de Colombia y George Papandreu, de Grecia; también participó el escritor Carlos Fuentes, el empresario Richard Branson, el ex secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan y la señora Louise Arbour, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Llegaron estas personalidades internacionales a la conclusión de que “la guerra contra las drogas es un total fracaso, con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades alrededor del mundo”. Este foro sugirió (…) terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las personas que usan drogas, pero no hacen ningún daño a otros. Personas altamente conservadoras de la vida nacional como el periodista José Raúl González Merlo, fanático del neoliberalismo, ha dicho, entre otras cosas sensatas, lo siguiente. “(…) ojalá que el presidente Otto Pérez Molina logre, por lo menos, que sus colegas regionales pierdan el miedo a discutir el tema públicamente. Alguien, desde una posición de poder y liderazgo político, debe tener el valor de romper el tabú y decirlo: la guerra contra las drogas no es nuestra guerra, sino una guerra impuesta por una política equivocada. Esa es la realidad. El consumidor estadounidense pone el dinero con el que los narcos producen, transportan y venden la droga; corrompen naciones y compran armas de los fabricantes estadounidenses. Al mismo tiempo, los mismos ciudadanos de EUA pagan impuestos para que su gobierno lo gaste en la llamada “guerra contra las drogas”. Irónico ¿no? Es como aquel perro que quiere morderse la cola pero solo da vueltas inútilmente en el mismo lugar, sin avanzar en ningún sentido. Aún nos queda un largo camino que recorrer entre aquellos que creemos que el tema de las drogas debe ser tratado como un asunto de salud pública y no desde una perspectiva criminal. En vez de armas debemos tener computadoras. En lugar de cárceles, escuelas y clínicas. En lugar de policías, maestros y médicos. En lugar de políticas criminales, más educación. Las pérdidas de vidas, bienes y libertad son un trágico testimonio del altísimo costo de oportunidad que pagamos todos los días por no cambiar el rumbo. El presidente Pérez ha dado un primer paso significativo. Ojalá tenga el valor de seguir adelante. Cuenta con más apoyo del que él cree.

                
En conclusión, pienso, que Otto Pérez Molina viene de una guerra que lo desgastó en su imagen y ya no quiere saber nada de tiros, porque estos pueblos de Centro América son, como dicen los mexicanos, "los pueblos olvidados de Dios", aserto refrendado en un añejo refrán popular mexicano, que resulta aleccionador: "El amor que Dios nos dio, él mismo lo ha recogido, y sólo nos ha dejado, el pedo y el relinchido".










Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

martes, 14 de febrero de 2012

Ritual para tu sueño


Palabras líricas de un poeta enamorado, para quien el amor hacia la mujer es más que un atractivo físico, que por supuesto vale en su apreciación, en su mirada. Es un asunto sobre la belleza humana, de sensibilidad; que va más allá de los tratados estéticos anquilosados y las poses doctorales y aburridas. Hablar de la mujer amada y sentirla en su voz, aliento, sus ojos y su sueño; va más allá de cualquier discernimiento, pues el amor, como dijo Voltaire, no es posible vivirlo con la sombría racionalidad de los ingleses. “En Francia  -dijo- somos más razonables”.Y Manuel José Arce parece decir lo mismo.   Luciano Castro Barillas.


               





RITUAL PARA TU SUEÑO


Siempre renegué de las legislaciones estéticas que florecen eruditos, teóricos, estetas y demás flores ponzoñosas y tristes.

Los cánones me parecen camisas de fuerza. Los estatutos de la belleza, moldes aterradores, fórmulas de embalsamamiento.

Pero viéndote dormir, todas tu brazo perfecto que se fugó de las sábanas y que está allí, tranquilo, como sin darse cuenta de su inmensa y propia importancia.

Cuando estás dormida puedo ejercer toda mi liturgia sin que tú te des cuenta, sin que te altere mi profunda y ferviente devoción, sin que mi homenaje turbe tu naturalidad.

Porque es en ese momento, en el de la viva y tranquila quietud, cuando puedo medir estéticamente el valor esas leyes transitorias, todos esos requisitos preestablecidos para considerar oficialmente bello lo bello, derogan su rigidez, pierden su acartonamieno y se vuelven vivas confirmaciones de tu perfil, del color y la forma de tus labios, de de las obras todas de las artes al compararlas contigo. Puedo recordar la Victoria de Samotracia y decir que es perfecta porque es de piedra y porque si tuviera brazos y cabeza se parecería a ti; puedo decir que no me gusta el gesto violento de La Marsellesa en el Arco del Triunfo porque le falta tu dulzura y porque tiene una nariz que no es la tuya; puedo decir que la Venus de Milo es gorda y la Virgen de la Silla demasiado apacible. Puedo  inducir que Debussy es perfecto porque suena a tu sueño.

Los tratados de estética  -¡los pobres viejos librotes sabios y gruñones! ¡Los pobres nuevos libritos malhumorados y serios!-, se vuelven abuelitos amables y niños traviesos cuando te veo dormir. El clima se pone con textura de poema bucólico y las sábanas adquieren sonoridad de nube.

Solo para esto me sirven ahora los cambiantes cánones de la belleza clásica, el punto de vista de cada época, las leyes de lo hermoso. Sólo para verte pasar por ellas, ganar un 100 en cada artículo y salir triunfante de todas las pruebas, seguir más allá de todas esas disposiciones reglamentarias, más allá de todas las comparaciones posibles con las prisioneras de los museos.

Verte dormir. Es un lugar común, pero es como ver el mar en calma, el cielo despejado y la flor reventando. Tu respiración huele a música y tiene la forma del vuelo de aquellas hadas que me contaron cuando niño, de los ángeles que esperaba ver en el momento de mi Primera Comunión.

Hay algo de sagrado en tu sueño.


Cuando despiertas, cuando amanece el día bajo tus párpados, cuando tus brazos y tus piernas se alargan en el desperezo, cuando sale el sol de tu sonrisa, entonces vuelven los tratados a sus anaqueles sosegados y nacen el mundo, el tiempo y la vida.








Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

domingo, 12 de febrero de 2012

Arjona, el pintoresco


Allá por los años 80  el Arjona de esos días (Jesús es verbo, no sustantivo) ofreció un concierto en mi natal Jutiapa.  Una de sus fans,  bonita adolescente de mi pequeña ciudad de nombre Lucky Trejo, tuvo el ingenio, inmadurez y atrevimiento de tomar “prestada” la descuidada chaqueta de piel del muy apuesto Arjona. La jugada funcionó. El cantautor captó la intención de la emocionada jovencita y se presentó a su residencia en uno de los populares barrios jutiapanecos a recoger la codiciada prenda. La noticia corrió como reguero de pólvora por toda la Jutiapa. Arjona mostró su calidad humana. No defraudó y,  tanto la bella jovencita como todo el Barrio El Chaparrón  quedaron complacidos ante el gesto del ahora internacionalmente reconocido y famoso cantautor chapín. De ese singular acontecimiento han transcurrido hasta la fecha casi tres décadas y podríamos decir que el artista ha experimentado o sufrido alguna metamorfosis,  de esas que el ambiente impone como requisito para triunfar en un campo tan competitivo como el de la farándula musical. Debo confesar que por razones de gustos musicales no soy un devoto del arte musical de Ricardo Arjona, aunque claro,  -y lo digo con toda humildad y sinceridad- me complace en grado sumo el que sea guatemalteco y que disponga de tan enorme talento. Sin duda, lo considero uno de los más talentosos músicos latinoamericanos, sino el más talentoso. El asunto actualmente, según lo percibo, es que el Arjona de hoy entregado voluntariamente o no a las exigencias del mercado, del consumismo, o de la cultura de masas; es uno muy diferente al de aquél de extracción popular comprometido con una causa noble y que arriesgaba el pellejo en plena dictadura militar. El que veo ahora es otro, que más bien  semeja a los Bonos, los Jaggers o los Claptons que agasajan suntuosas fiestas a ricos y poderosos como a Bill Clinton, y quienes en su cínica megalomanía, luciendo prendas caras de famosos diseñadores ven a los miserables y famélicos niños africanos no como seres víctimas de la injusticia social del sistema capitalista, sino como una blanca oportunidad de acrecentar sus virtudes caritativas, y porque no decirlo, invitar al turismo humanitario y sensibilero. No tiene que ser exactamente así en el caso de Arjona pero, basado en la observación y si los sentidos no me engañan, las escenas y la lírica del último video del artista pintan una realidad que solo existe en la mente y el mundo de la burguesía y que nada tiene que ver con la cruda realidad de la existencia de la gente común y corriente que, sin embargo, suelen ser utilizados como atractivos convenientes a los grandes intereses económicos que monopolizan el gran negocio del espectáculo y del entretenimiento  que tienen como meta final  el saciar el apetito consumista de la embobada audiencia, que enervada e inerme cae en un total estado de amnesia colectiva o bobería internacional. No puedo afirmar si la mano escondida se le presentó a Arjona, como dicen los apologistas del neoliberalismo, pero en este mundo en absoluta decadencia todo puede suceder. Lo cierto es que ni lerdo ni perezoso aprovechó la oportunidad de asirse a ella y ahí se ha quedado, disfrutando las mieles del dinero al alcance solamente de los ricos y famosos. Ciertamente el arte como herramienta política de cambio no será del todo efectivo, aunque de la mano de poetas, escritores y músicos con ideales y convicciones profundas por la causa de la libertad y la justicia ha dado ejemplos de valor y coraje sin límites. Otto René Castillo, Manuel José Arce y El Soldado de América son unos ilustres ejemplos del arte al servicio de causas justas y nobles. Son hechos históricos olvidados por un pueblo somnoliento y desmemoriado que prefiere la banalidad y la cursilería de las telenovelas y de los videos musicales que muestran la realidad subjetiva de un mundo ajeno, en tanto la realidad dura, se cae con brutalidad a su alrededor.Marvin Najarro

Estimados lectores y lectoras, a continuación el Profesor Luciano Castro Barillas, con una muy excelente nota alusiva a Ricardo Arjona.






ARJONA, EL PINTORESCO

Por Luciano Castro Barillas


No cabe la menor duda que todos los guatemaltecos nos sentimos orgullosos del éxito nacional e internacional del cantante de Ricardo Arjona. Ha sido capaz, por su talento, de llenar estadios en países como Argentina y Chile durante varios días. Es el cantante guatemalteco más exitoso que ha conocido nuestra historia quien, con un ímprobo esfuerzo personal, alcanzó la cúspide de ese mundo altamente competitivo de la música comercial. Salió a México ligero de equipaje y a la vuelta de los años ese espacio geográfico fue insuficiente para su arrolladora y expansiva capacidad artística. Arjona es también una personalidad democrática, de gran sensibilidad humana y sobre todo solidario. La Universidad de San Carlos de Guatemala, por ejemplo, recibió hace algunos años un importante apoyo en equipo de cómputo, ya que el cantautor guarda hacia ella gratitud, pues en algún momento de su vida fue universitario. Sabe dar, compartir. Es una persona amable y totalmente accesible. No hay una sóla mención de una grosería de su parte con alguna persona.

Le hizo famoso una canción muy emblemática en los inicios de su carrera: “Jesús es verbo, no sustantivo”, canción iconoclasta que es un rechazo rotundo a la hipocresía religiosa -no cristiana-, porque de puntualizar es que un cristiano auténtico resulta ser, indefectiblemente, un ser humano maravilloso. La canción de crítica social concitaba a la honradez, a la honestidad, a la autenticidad; en contra  de todo aquello que tenía olor a pescado de tres días, o a suplantación o artificio. El arte, claro está, no es un tratado de política, por lo que no debe esperarse que sea más efectivo para modificar el poder o la realidad que una organización política o un fusil. Para los gustos de una sociedad pacata y altamente conservadora como la guatemalteca la canción fue una sacudida, una cimbrada lo bastante fuerte y un gran atrevimiento del joven cantautor de esos años. Su propuesta fue como quitar la tapadera de los resumideros cloacales pestilentes de los evangelistas de la prosperidad, entre ellos Ríos Montt y su iglesia burguesa El Shadai, centro religioso de personas acomodadas, donde Cristo era prisionero de asesinos, evasores de impuestos y ricos. Que otra cosa podía hacer un cantautor con compromiso que denunciar todo esto. Si Arjona hubiese sido militante de Al Qaeda, posiblemente ese centro de hipocresía hubiera volado en mil pedazos con varias cargas de dinamita.

Sin embargo, la realidad se impone y Arjona, sin doblegarse  -hasta donde se sabe- tuvo que insertarse en el mundo de la cursilería y la banalización. No podía, por ejemplo, acceder a la farándula de Miami, Los Ángeles o la ciudad de México con un expediente musical de “izquierda” -si lo podemos llamar de algún modo-, cuestionador en exceso de un sistema, sus injusticias y sus falsías. Fue haciendo concesiones y resistiéndose hasta donde pudo a las domesticaciones. Sus propuestas musicales tuvieron que coger, irremediablemente, el camino de lo inocuo, de las relaciones sentimentales que a nadie le importan y, digamos, en la cursilería.  Lo intimista tomó su lugar y por allí se fue quedado, hablando de ilusiones, de amores desencontrados, de rencillas de amor, con una carga mórbida en ocasiones, pero manejada con refinamiento. Con unos textos poéticos muy superficiales pero que ya cantados resultaban totalmente transfigurados, al estilo de los escritos de Pablo Coello, que habla más que decir en su "poesía". Tal como decía Benedetti, el escritor uruguayo, cuando describía el encuentro íntimo de una pareja: (…) deslizó su mano por su vientre y acentuó la caricia. Que no es lo mismo que podría decir o expresar en Jutiapa un machista ganadero o Vicente Fernández y su hijo, epónimos del machismo mexicano, respecto a esa circunstancia. Arjona tiene calidad en ese mundillo de descocados.

Hoy Arjona nos trae lo mismo de siempre, solo que disimulado con el pintoresquismo nacional. Nostálgico de la tierra de la cual está ausente y a la quizá no vuelva. Sin embargo, quiere retribuirla con algo. Dar una imagen positiva de ella, que no es la real, pero es válida a nivel artístico ya que el arte es capaz de inventar, crear mundos paralelos. Va hilvanando la historia de amor en Antigua Guatemala, Petén, Izabal, Semuc Champey y Panajachel, guitarra al hombro, con espejuelos en la cabeza, apelando a la cotidianidad hermosa de ancianos por las calles o niños jugando pelota. Fuiste tú, es más de lo mismo, aunque como producto técnico audiovisual está muy bien realizado. No podemos ser injustos con Arjona, es lo más que puede hacer un artista como él. Es prisionero de los circuitos comerciales y aunque su música se volvió de masas, cursi y sin compromiso, es mucho mejor que la Gloria Stefan, Cristian Castro, Juanes o Shakira.

Para concluir, transcribo la reflexión de la columnista de elPeriódico, Ana María Cofiño:(…)si Arjona cree que podemos sentirnos orgullosos de Guatemala por sus paisajes, allá él, pero es penoso que aquí nos traguemos esa idea, cuando lo que hay es un pantano de injusticia e impunidad que es necesario resolver. Cambio verdadero sería que el Estado dejara de ser racista, patriarcal y excluyente; transformación genuina, que se democratizaran las relaciones económicas, se acabara con la impunidad histórica y se pudiera gozar de libertad. Usar canciones para seducir es un viejo truco. Cuidado con lo que nos venden, muchas veces es basura.









Publicado por: Marvin Najarro