domingo, 4 de agosto de 2019

La ideología racista del odio ahora luce inspirada por el más loco de los presidentes de Estados Unidos; Donald Trump

Los capitalistas están casi al nivel animal, con la diferencia que llevan un componente mezquino: el odio. Y este despreciable sujeto es la mejor manera para darnos cuenta hasta donde lleva al ser humano la pasión por el dinero.


LA IDEOLOGÍA RACISTA DEL ODIO
AHORA LUCE INSPIRADA POR EL MÁS LOCO
DE LOS PRESIDENTES DE ESTADOS UNIDOS;
DONALD TRUMP


Por Luciano Castro Barillas

No cabe la menor duda que la fuente de inspiración para esos actos de odio de los racistas de Estados Unidos se basan en la psicopatía criminal de Donald Trump, sujeto con un acendrado y ahora exacerbado odio contra los hispanos, negros, árabes, chinos y cuanta persona no sea gringo blanco, que por muy blanco que sea, no puede negar sus raíces africanas, de donde se origina toda la humanidad.

Gente como Donald Trump, supremo ignorante, jamás reconocerá los descubrimientos de la comunidad científica y creerá en el creacionismo de la Biblia israelita que afirma que el mundo, el hombre, los animales y el universo en su conjunto fueron creados en Siete Días. Ideología religiosa solo creíble para los tontos, que no acaban de comprender que todo eso es una parábola piadosa de amplio consumo popular y no una verdad científica, siempre transitoria, susceptible de corrección o mejoramiento.

Toda verdad es temporal, hasta que surge otra verdad superior a la anterior verdad. Es la dialéctica de las cosas: su destrucción y su reconstrucción. El salto cualitativo más esclarecedor y más aproximado a la realidad. Ahora, en menos de 72 horas tuvo la humanidad una cita con la oscuridad gracias a una política de Estado imperialista fundada en el desamor y la brutalidad. ¿Su inspirador? El señor Donald Trump; magnate cuyo único ideal es hacer dinero y más dinero a costa de cerebro, menos cerebro. Es un hombre cuyos días amanecen pensando a quien lastimar.

Todos los tontos son las personas más eficaces para hacer dinero, no los más inteligentes, por una sencilla razón, la acumulación monetaria se fundamenta en el egoísmo y la astucia. Los capitalistas están casi al nivel animal, con la diferencia que llevan un componente mezquino: el odio. Y este despreciable sujeto es la mejor manera para darnos cuenta hasta donde lleva al ser humano la pasión por el dinero.

El último ejemplo es el tiroteo en El Paso, Texas, en un supermercado Walmart frecuentando por gente hispana y el otro en la ciudad de Dayton, Ohio. El primero con veinte muertos y el segundo con diez. 30 personas muertas por la sinrazón y la estupidez. Por -holgada resulta decir- el fácil acceso a las armas de fuego de alto poder por personas desequilibradas y aceleradas en su sociopatía por palabras tan locas como las frecuentes declaraciones de Trump, cuyo odio a las minorías no pasa por el disimulo y la hipocresía diplomática, sino por el atropello ramplón, abusivo y vulgar. Todo un sujeto de alucinación y miedo producto del ultracapitalismo.

Un loco como este hombre pone en vilo a la seguridad internacional con la amenaza de una conflagración nuclear de la que ni un país del mundo que cometa semejante estulticia saldrá ganando. Y él lo sabe, pero no le importa, porque pasa por su diminuto cerebro que los Estados Unidos saldrán ganando, por sus ideas imbéciles del golpe preventivo.  No hay tal que el que da primero da dos veces.  Aquí no se puede. No es esa la lógica nuclear. El país atacante como el país atacado terminarán destruidos para siempre.

Pero lo más inmediato es que todos los hispanos y las otras minorías de Estados Unidos salgan a votar contra este hombre, como única manera de sobrevivir ante la eventualidad de un triunfo electoral para un segundo período. Este hombre falsamente rubicundo de tupé de pato canadiense padece de locura criminal y todos los hispanos deben ir contra él en las elecciones que están tan cerca. Solo de esa manera podrán sobrevivir a la imparable xenobia de los gringos desinformados y cabeza hueca, que son los grandes discípulos de este viejo tonto llamado Donald Trump.






Publicado por La Cuna del Sol

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