martes, 24 de marzo de 2015

Qatar gana un premio geopolítico

La posible razón para el reingreso de Qatar después de lo que se había convertido en un rápido y profundo aislamiento diplomático en la región, es su capacidad como potencia regional para negociar en nombre de otros poderes, incluyendo los EE.UU, con grupos militantes. Es bastante sintomático no sólo del creciente poder de los grupos militantes, sino también de la necesidad de las potencias regionales para contener esta influencia y usarla contra objetivos específicos, como Siria. En palabras simples, los EE.UU está tratando de utilizar la influencia de Qatar para redirigir la energía del Emirato Islámico hacia su verdadero objetivo: Siria. Que Qatar tiene una política explícitamente diferente hacia los grupos militantes fue evidente en una entrevista que el Emir dio a CNN.


QATAR GANA UN PREMIO GEOPOLÍTICO


Por Salman Rafi Sheikh

Después de "sufrir" un período de relativo aislamiento y falta de acción, Qatar parece haber "ganado" el apoyo necesario de árabes y estadounidenses para desempeñar el papel de un "verdadero" aliado de los EE.UU en el "juego" geo-político que dirige en el Medio Oriente. A pesar de la importancia de la última visita del Emir de Qatar a los EE.UU aún quedan diferencias por resolver entre los dos Estados. Sin embargo, la última visita parece haber reducido mucho la temperatura entre Qatar y los EE.UU, por un lado, y entre Qatar y el mundo árabe, por el otro, allanando el camino para el reingreso de Qatar en la política regional.

Realidades geopolíticas cambiantes en dos espectros han venido directamente en auxilio de Qatar para salvarlo de ser descarrilado en el largo y corto plazo de los trastornos políticos regionales. Para los EE.UU, Qatar se ha vuelto relevante una vez más, debido a la necesidad de adquirir acceso a grupos militantes y para mantener la base aérea. (Qatar alberga la Base Aérea Al Udeid desde donde el Pentágono está lanzando muchos de sus bombardeos contra objetivos del Estado Islámico en Irak y Siria). Para el mundo árabe, específicamente para el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), Qatar se ha vuelto relevante debido a la necesidad de establecer una alianza contra Irán en vista de un posible acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos.

Antes de su reunión con el presidente de Estados Unidos, el emir de Qatar, opinó en el New York Times que las circunstancias imperantes en el Medio Oriente justifican una estrecha cooperación entre ambos Estados. Esa carta abierta, el mensaje de Qatar para Obama, escrito elocuentemente describe, inequívocamente, las grandes ambiciones de Qatar. No sólo tiene por objeto impugnar la geopolítica en Siria e Irak, sino también en Yemen, Libia "y más allá". De hecho, tras la decisión de los EE.UU de lanzar ataques aéreos contra el EIIL, el gobierno de Estados Unidos ha comenzado a tratar a Qatar de manera diferente. Antes de que se tomara la decisión de lanzar los ataques, los funcionarios estadounidenses habían estado culpando “públicamente” a Qatar por perturbar la coalición internacional contra el EIIL. Sin embargo, las cosas han cambiado ahora, ya que Qatar está proporcionando los medios logísticos necesarios, en el aspecto de su base aérea, para facilitar esta operación. No es de extrañar entonces, que Qatar tuviera también que cambiar su propio curso para "ganar" los favores de los EE.UU para poner fin a su aislamiento.

La posible razón para el reingreso de Qatar después de lo que se había convertido en un rápido y profundo aislamiento diplomático en la región, es su capacidad como potencia regional para negociar en nombre de otros poderes, incluyendo los EE.UU, con grupos militantes. Es bastante sintomático no sólo del creciente poder de los grupos militantes, sino también de la necesidad de las potencias regionales para contener esta influencia y usarla contra objetivos específicos, como Siria. En palabras simples, los EE.UU está tratando de utilizar la influencia de Qatar para redirigir la energía del Emirato Islámico hacia su verdadero objetivo: Siria. Que Qatar tiene una política explícitamente diferente hacia los grupos militantes fue evidente en una entrevista que el Emir dio a CNN.

Nosotros no financiamos extremistas", dijo en CNN el Emir de Qatar. Sin embargo, dijo que sería un "gran error" señalar a todos los movimientos islamistas como extremistas, y defendió el trato con grupos como Hamas y la Hermandad Musulmana sobre la base de sus éxitos electorales en Gaza y Egipto. A causa de estos mismos enlaces, la asociación de Qatar con los Estados Unidos es a veces, aunque irónicamente, complicada pero claramente beneficios para ambas partes. "Nuestros intereses convergen en muchas más maneras de las que divergen", dijo un alto funcionario estadounidense. El papel del emirato como interlocutor con los movimientos militantes a menudo ha demostrado ser un recurso útil. Junto con Turquía, Qatar fue un importante medio de comunicación con Hamas durante las conversaciones para poner fin a la guerra del grupo con Israel en la Franja de Gaza en el verano de 2014. Además, también ayudó a negociar la liberación de los cinco militantes talibanes encarcelados en Guantánamo, Cuba -que fijaron su residencia en Doha- a cambio del capturado soldado estadounidense, Bowe Bergdahl. El emirato también arregló la liberación el año pasado de un periodista estadounidense, Peter Theo Curtis, que había sido tomado como rehén en Siria, una excepción al espeluznante desfile de decapitaciones de los periodistas occidentales por el EIIL el pasado año. Desde el punto de vista de los Estados Unidos, por lo tanto, la riqueza financiera y de hidrocarburos de Qatar, su penetración política en casi todos los principales grupos militantes, e instalaciones militares accesibles lo convierten en un protagonista importante en el Oriente Medio a pesar de su pequeño tamaño y a veces exasperante comportamiento, de aquí la necesidad de volver a incorporarlo en el juego geopolítico.

Dentro del espectro político del Medio Oriente, Qatar parece haber ganado mucho después de esta mejora con los EE.UU. Qatar ha batallado para congraciarse con el Consejo de Cooperación del Golfo de seis naciones y hacer las paces con Egipto, el país más poblado del mundo árabe y su centro intelectual tradicional. El emirato ha dado pasos simbólicos, como la eyección nunca formalmente reconocida de siete figuras egipcias de la Hermandad Musulmana, que partieron en septiembre hacia Turquía. También se ha movilizado para detener el flujo de fondos de donantes privados ricos a los grupos militantes extremistas, algunos a través de lo que hasta ahora habían sido las escasamente reguladas organizaciones benéficas. Los vecinos de Qatar, entre ellos Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, que en una manifestación pública de fuerte desagrado habían retirado a sus embajadores, anunciaron hace dos meses que mandarían a sus enviados de vuelta.

En lo que se refiere a las tensas relaciones de Qatar con Egipto, los EE.UU parecen haber desempeñado su papel en suavizar la tensión bilateral como parte de su nuevo enfoque para tratar con el Medio Oriente. Funcionarios egipcios sugieren que el presidente Abdel Fattah Sisi, que estaba furioso por el apoyo de Qatar al presidente islamista derrocado Mohamed Morsi, pronto podría estar listo para reanudar los contactos de alto nivel. La probabilidad de acercamiento aumentó recientemente después de que Qatar accedió a las demandas de El Cairo para cancelar la rama egipcia de Al Jazeera, la emisora insignia del emirato concebida en sí como una proyección del poder y prestigio de Qatar y que funcionaba como baluarte de la Hermandad.

Sin embargo, a pesar de estos avances cruciales, sus relaciones aún siguen siendo tensas debido en gran parte a las posiciones extremadamente divergentes de ambos estados en lo que respecta al EIIS / EIIL. Afirmaciones pasadas que estas diferencias se habían reparado fueron socavadas la semana pasada cuando Qatar retiró a su embajador en El Cairo para protestar por los ataques aéreos egipcios contra los combatientes del "Estado islámico"/EIIS en Libia, lo que provocó que un funcionario egipcio acusara a Doha de apoyar el terrorismo –señalamientos que se ganaron la rápida condena de los países del Golfo, que luego fue rápidamente enmendado.   

Este acercamiento entre Qatar y CCG liderado por Arabia Saudita parece haber tenido lugar en el contexto de un posible acuerdo nuclear entre Irán y los EE.UU y la consiguiente y creciente influencia de Irán. El CCG parece haber sido presionado por estas cambiantes realidades geopolíticas para ganar el apoyo de un importante poder regional, Qatar, para fortalecer el bloque "Sunita" contra el bloque "Chiita". Es por esta misma razón que el CCG ha salido en apoyo de Qatar contra las acusaciones de Egipto sobre que Qatar apoya el terrorismo en la región. Abdul Latif al-Zayani, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, dijo en un comunicado que rechazaba la acusación de Egipto contra Qatar. "Estas acusaciones no ayudan a consolidar la solidaridad árabe en un momento cuando nuestros países árabes están sometidos a grandes desafíos a su seguridad, la estabilidad y la soberanía", añadió.

Que Arabia Saudita este creando un frente unido contra Irán también se desprende del hecho de que Arabia Saudita ha, una vez más, ofrecido recientemente a Israel  utilizar su espacio aéreo para atacar a Irán. De hecho, lo que una vez fue una noción tácita de que los Estados sunitas comparten un interés vital en la oposición de Israel a la hegemonía chiita iraní, parece ahora estar emergiendo del dominio de los servicios militares y de seguridad a la esfera del debate público árabe. El miedo a la violencia y el caos extendiéndose desde Siria, Libia, Yemen, Irak  más el temor de un Irán agresivo se combinan para poner a Israel en una nueva dimensión; de hecho, como un aliado contra Irán. Estos acontecimientos han facilitado en gran medida reconfigurar los roles de Qatar y Arabia Saudita en el nuevo formato de las relaciones bilaterales, lo que ha conducido al primero incluso a disolver sus relaciones con la Hermandad, aunque en forma temporal e imprecisa. Muestran además, que Qatar está listo para dar cabida a las preocupaciones de Arabia Saudita a costa de convertirse en apenas relevante en los alineamientos geopolíticos para asegurar los intereses de largo plazo. Arabia Saudita y sus socios quieren salvaguardar sus monarquías frente al Islam político, y en tanto Qatar mantenga a sus socios de la Hermandad Musulmana fuera de los Estados del Golfo, no habría ningún problema entre el CCG y Qatar.



Salman Rafi Sheikh, investigador y analista de relaciones internacionales y de los asuntos exteriores y nacionales de Pakistán, en exclusiva para la revista online "New Eastern Outlook".






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

lunes, 23 de marzo de 2015

La teoría del inter-imperialismo en ucrania: pura ideología imperialista

El salomónico social-pacifismo, una y otra vez, se comporta como la mascarilla balsámica del Hegemonismo estadounidense, conservadora y tonificadora de su bárbara Agenda de ofensiva: A Dios rogando y con el mazo dando.


LA TEORÍA DEL INTER-IMPERIALISMO EN UCRANIA:
PURA IDEOLOGÍA IMPERIALISTA


Por Tamer Sarkis Fernández

Hablar de “imperialismo ruso en Ucrania” cumple exactamente la misma función mixtificadora que hablar de “imperialismo cubano en Venezuela”. “Ni yankies, ni cubanos. Por una Venezuela libre de confrontación inter-imperialista”: ¿Qué gusana ridiculez sería ésa?. Muchos se apenan de las poblaciones de la Ucrania Oriental, asediadas por la aviación recadera de la OTAN y por sus paramilitares. O se apenaban, véase el matiz, mientras los asediados cumplían un rol de práctica indefensión. Haberse organizado en milicias populares para proteger su vida y la de los suyos les ha convertido en “títeres del imperialismo ruso” y en “un bando” del “conflicto”, sufrido, “entre dos fuegos enemigos”, por “la población civil”. ¿Cabe mayor fariseísmo?. ¡Qué asco!.

Echarle escupitajos a la actuación “occidental” en Ucrania para acto seguido invocar postura condenatoria “del conflicto en sí, desde fuera y a la contra de todos sus actores involucrados”, se convierte en el más cínico capote de blindaje echado a los verdugos al tratar de desarmar moral y simbólicamente a los agredidos. Si enfrentar a la OTAN es “servir a los rusos”, cuyos designios serían “de opresivo ataque” y no de ayuda a las víctimas, entonces queda el juicio en tablas. A los ciudadanos “occidentales”, así des-sensibilizados, se les sume en el indiferentismo. Se les incita a dar la espalda al combate de las poblaciones agredidas por el imperialismo actuante. Se les empuja a no solidarizarse, y ello en nombre de la paz y contra la “guerra inter-imperialista”. El salomónico social-pacifismo, una y otra vez, se comporta como la mascarilla balsámica del Hegemonismo estadounidense, conservadora y tonificadora de su bárbara Agenda de ofensiva: A Dios rogando y con el mazo dando.

¿Que Rusia cumple acaso papel de agresora?. Pregunten ustedes a los habitantes del Este de Ucrania, allá donde se dan los ataques. Pregúntenles por quiénes les agreden y quiénes les dan armas, víveres, combustible, voluntarios…, para sobrevivir. ¿Hacia dónde va la población del Donbass expulsada de sus casas por la “limpieza” gentilicia-lingüística que acomete Kiev (y, tras él, el Hegemonismo y sus bases de apoyo europeas)?.

“¿Conflicto?”, ¿en el Donbass?: Yo veo a unos, desde el Oeste, mandando carros y convoyes a exterminar la gente y así reemplazarla por una nueva base-tapón demográfica, militante y militar Hegemonista pegada a Rusia. Yo no veo a la gente del Donbass disparándose a sí misma. Así pues, ¿qué “conflicto del Donbass”?. Son las tropas conducidas por los vende-patrias de una Ucrania títere de “occidente”, quienes les disparan. ¿Alguien cree en serio que una Rusia que a pasos agigantados ha hecho su acumulación primitiva a partir de los hidrocarburos, cuyo fondo de capitales ya convierte en inversión productiva y en exportación mercantil, está en absoluto interesada en hacer estallar una guerra ante sus propios morros y en una región donde la paz y la estabilidad iban a garantizarle mercados emergentes para su actividad al alza, por mor de nexos históricos, culturales, idiomáticos y de filiación ya sabidos?.

Además, tome usted un mapa. Un mapamundi y marque los escenarios, actuales o pasados, encendidos por el Hegemonismo. Contabilícelos. Marque el surco mundial prendido por la actual oleada bélica hegemonista, en sus varios itinerarios (Doctrina del Occidente Expandido, AFRICOM, Look towards Asia o Doctrina Clinton, Doctrina del Vientre Blando de Europa e hiper-militarización del Mediterráneo septentrional, Primaveras Árabes, Cacería Verde en la India…) y en sus múltiples rostros (“Golpes blandos”, guerras económicas, cooptaciones, ingeniería de la movilización y sus conatos, cuartelazos, mercenariazgo, sonoros golpes de efecto, falsas banderas, “misiones de paz” con la ONU, sin la ONU…). Una los puntos y le saldrá un imperio donde nunca se pone el sol. A continuación, intente usted hacer lo mismo con Rusia. ¿Cuántas ofensivas iniciadas por Putin le salen en la cuenta?. El diferencial matemático no es un asunto fundamentalmente de números. Nos habla, cómo no, de roles funcionales distintos e inconmensurables. Las cantidades siempre expresan la cualidad respectiva encarnada por unas u otras fuerzas ideales en el Mundo (Friedrich Hegel, Fenomenología del Espíritu).

Pero si hay una idea a la que los anti-todos recurren en apoyo de su relativismo (y así de su apologética indirecta de unos verdugos desfocalizados), es la idea de un Yanukovich títere de Rusia, quien habría topado con una primavera popular adulterada a posteriori por fascistización. De nuevo, las cantidades dan buena cuenta de la función asumida por cada uno. Muestran falsa esa atribución de títere entreguista a Rusia, potencia que jamás llegó a ser la principal compradora de emisión ucraniana de deuda. El mayor volumen de empréstitos estatales ucranianos centralizados por Rusia se da, oh paradoja, durante el periodo Timoshenko (filo-occidental). Paralelamente, es falsa la imagen de una Rusia exportando capitales a Ucrania y haciéndose así con la economía del país. La Ucrania de Yanukovich mantuvo siempre fuera del alcance ruso su agroindustria (cerealera, frutal…), sus generadoras eléctricas, su ciclópeo sector maderero, su automotriz de vehículo pesado y su industria de equipo. En todo caso, penetraron los inversionistas rusos pero no precisamente aquellos adscritos al monopolismo de Estado. Más bien se trató de los pertenecientes a la fracción anti-Putin que enlaza con la Bolsa de Moscú, presidida por un sionista confeso y ex del partido liberal Yabloko (“manzana”), educado en los Estados Unidos y quien, dicho sea de paso, invirtió en Maidan. Es harina de otro costal la dependencia ucraniana en materia energética, pero donde falta, falta. La geografía física también juega.

Cuando los señores anti-todos fingen arrancar la espiral de acontecimientos a partir de un presunto hecho estructurante, o sea, a partir de un Pecado Original relativizador del belicismo hegemonista (“el títere Yanukovich”), lo que estos apologetas están escondiendo es que Yanukovich sí era un genuino ni-ni: no era agente de los rusos, pero tampoco siervo de “occidente”. Por eso había que quitarlo de en medio. Porque a Rusia, en su pujanza económica, le bastaba con un amigo. Pero a “occidente”, en su declive ganancial y competitivo, no le bastan más que los criados. Y los ha puesto en Kiev. Estos sí son títeres; no ha habido otros que estos. Ahora sí prima un memorándum (en forma de carta de adhesión a la UE) con el que se liquidan las fuerzas productivas ucranianas. Ahora sí se traza desde Berlín el puesto a ocupar por Ucrania en la división europea del trabajo. Ahora sí hay cuotas a la producción y de mercados. Ahora sí demarcan los alemanes qué % de las exportaciones ucranianas deberán por fuerza destinarse a la Eurozona en un futuro, y a qué países principalmente. Ahora sí se pregona el “rescate” financiero a Kiev. Ahora sí la política de agros pasa a decidirse en Chicago mientras las patentes euro y anglo-sionistas privatizan terrenos sólo para sus semillas. Ah… Y ahora sí se firman tratados bilaterales para la pronta ocupación militar de Ucrania y el despliegue de bases. Pero no firma Rusia, que jamás lo había planteado, sino la OTAN. El cerco a Rusia precisa, una vez más, de la “limpieza étnica” en Europa.

La entronización sionista de estos auténticos vende-patrias halló la oposición patriótica en toda Ucrania, y no solamente en la Novorrussia. No se trata de ser “pro-rusos”. Combatir contra la otanización de Ucrania es combatir por la independencia y la Soberanía de la tierra de uno, en tanto que la OTAN no es más que el brazo armado de la neo-colonización de Ucrania. Quienes toman partido por la patria del Pueblo y contra la patria de los paniaguados del desguazamiento productivo de su país, no son entre sí enemigos. Y los hay en Donetsk, en Járkov, en Kramatorsk o en Kiev. La lucha del Donbass no es lucha “entre naciones” o “inter-étnica”. La lucha del Donbass es la lucha de Ucrania entera. Al Pueblo ucraniano no le conviene un Tratado con la UE que le hace esclavo y arruinará sus perspectivas de mejorar condiciones materiales de existencia. No le conviene, ni a Este ni tampoco a Oeste. Que, en efecto, masacrados por Kiev los orientales se hayan vuelto independentistas, expresa la única salida al callejón; no un “separatismo” apriorístico. Una compañera de Donetsk nos decía hace una semana en una reunión del Comité: “Nosotros ya no formamos parte de Ucrania. Pues los ucranianos nos asesinan. Ahora somos novorrusos”. Y el Gobierno de Putin les ayuda y defiende, aun sabiendo que la construcción de nuevas repúblicas novorrusas (de carácter popular y socialista, con hegemonía política e institucional por parte de los partidos comunistas) es disonante con el carácter de clase del Estado ruso y con su propio sistema económico. No todo es oportunismo, señores relativistas.

Quienes pretender estar defendiendo la Venezuela bolivariana mientras atacan a Rusia deben de estar de broma. Quitan con una mano lo que dan con la otra. Difamando la posición y el papel desempeñados por quien es hoy el mayor contrafuegos político y militar del enemigo número 1 del género humano y de su futuro, estos señores le hacen flaco favor a Venezuela. Prevenidos, por Lukács (en El asalto a la razón), de caer en una “metafísica del hecho aislado”, sostenemos que cada caso “particular” de resistencia al Hegemonismo tiene análisis, posicionamiento y salida solamente distinguibles desde aquello que el propio Lukács llamaba una perspectiva de la Totalidad (en Historia y consciencia de clase). Si la amenaza yankie sobre la República Bolivariana parece amainar en lo inmediato, es porque Rusia ha levado anclas desde Cuba y ha puesto buques y portaaviones a surcar el Caribe. No nos engañan: quienes hablan de imperialismo cubano en Venezuela, están tergiversando como “imperialismo” aquello que es internacionalismo. Y quienes hablan de “imperialismo ruso en Ucrania” tratan de limpiar con sus palabras la sangre vertida por los únicos agresores; esa misma sangre que ellos mismos contribuyen a hacer manar criminalizando a las víctimas (como “bando imperialista”) tanto como a la Potencia que las socorre. Esos que hablan de “proteger” del falaz “inter-imperialismo” a los ucranianos, son enemigos imperialistas de las gentes del Donbass. Y, más profundamente, de Ucrania toda.

Tamer Sarkis Fernández,

Comité Antiimperialista (Catalunya)






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

sábado, 21 de marzo de 2015

La vida no vale nada

Para muchos de los inmigrantes latinos que viven en una ciudad como Stamford, una de las más ricas y pujantes del Estado de Connecticut, pero sobre todo muy segura, si se compara con otras ciudades en los EE.UU o países como Guatemala, Honduras, El Salvador y México, y donde los casos de brutalidad policial son mínimos, crimines violentos como el cometido contra el inmigrante guatemalteco Antonio Muralles no dejan de producir una sensación de angustia, temor, impotencia y vulnerabilidad. Llegaron aquí en busca de mejores condiciones de vida, en muchos casos huyendo de la pobreza y la violencia que azota sus países de origen solo para encontrarse con la triste realidad que aquí al igual que los lugares que abandonaron, la vida no vale nada.


LA VIDA NO VALE NADA



El crimen fue brutal, Antonio Muralles un inmigrante guatemalteco de 52 años, trabajador muy dedicado como la mayoría de sus connacionales y con esperanzas de algún día retornar a su país de origen, fue violentamente asesinado de varias cuchilladas por un grupo de jóvenes negros de entre 15 y 22 años. El crimen tuvo lugar el 11 de marzo en uno de los lugares más céntricos y exclusivos de Stamford, una de las ciudades más afluentes del sur de Connecticut y considerada por su bajo índice de criminalidad entre las más seguras a nivel nacional. El motivo de semejante acto barbárico fue una mancha de café accidentalmente ocasionada por el inmigrante guatemalteco quien salía de un restaurant de comida rápida y tuvo el infortunio de tropezar con sus agresores, quienes a pesar de las disculpas ofrecidas por el inmigrante, decidieron atacarlo de manera violenta e irracional arrebatándole la vida de manera despiadada. Según los medios de prensa, el homicidio es el primero que se comete en la ciudad en lo que va del 2015.

Para una población acostumbrada a observar desde el confort de sus hogares a través de la television o You Tube, los indescriptibles actos de violencia criminal que a diario se cometen en otras partes del mundo, las características del crimen, del lugar, de la víctima y sus victimarios los sitúa frente a una situación donde la incredulidad, el repudio, la consternación y el temor se conjugan con las nociones preconcebidas y los prejuicios prevalecientes en amplios sectores del público cuando se trata de encontrar respuestas o juzgar la naturaleza o las causas de actos criminales violentos como el descrito. Veamos por ejemplo este comentario publicado en Live Leak:

“Y la gente me llama racista debido a mi política de disparar primero en el instante que un salvaje se aproxima a 10 pies de mí. ¿Todavía pretenden que ellos son normales como todos los demás? ¿Todavía quieren actuar como si su reiterada inclinación al crimen es la misma que la de cualquier otro grupo? La pobre victima puede que sea o no un ilegal, pero de cualquier manera, su excreta tiene más valor que cualquiera de esos fuera de control, violentos salvajes del gueto. Absolutas alimañas malditas. Nunca relajarse cuando hay negros a su alrededor”.

Ante una opinión así, uno no puede más que manifestar su total repudio pues es evidente el nivel de odio y rechazo existente. Sin embargo, no es un sentimiento que únicamente se le puede achacar a ciertas personas o grupos particulares que manifiestan ese tipo de prejuicios raciales. Por lamentable que parezca, es un sentimiento compartido por un buen segmento de la comunidad latina inmigrante sin importar su origen nacional o condición migratoria.

La explicación es sencilla; es el grupo que con mayor frecuencia es víctima de las acciones criminales perpetradas en su mayoría por individuos de piel negra. Esto tampoco quiere decir que no sean víctimas de criminales de su propia comunidad, aunque comparativamente hablando, en menor escala. Tampoco significa que este sentimiento sea producto de un marcado racismo, sobre todo si se toma en cuenta la diversidad de la comunidad latina y que entre sus miembros existen también afrodescendientes. El sentimiento simple y llanamente tiene que ver con el comportamiento criminal y sobre todo, esa inclinación del delincuente afroamericano a ver al latino inmigrante como su víctima preferida.

Este sentimiento de ser considerado el blanco predilecto -“un cajero automático ambulante”-  tal y como se hizo público hace un tiempo en referencia a los inmigrantes guatemaltecos, hace imposible cualquier reflexión sobre las posibles causas subyacentes, como la discriminación, el racismo y la exclusión social y económica que podrían llevar a encontrar respuestas sobre la disposición al crimen entre algunos miembros de la comunidad negra. Desafortunadamente cuando se ha sido víctima y se ha sido constantemente atacado la primera y más lógica reacción es ver al atacante como malvado, con una inclinación natural a delinquir y como tal no merecedor de ninguna consideración. Si alguien durante los sucesos de Ferguson se hubiera tomado la molestia de conducir una encuesta de opinión entre los inmigrantes latinos seguramente se habría sorprendido ante las respuestas.

Las características del crimen perpetrado contra el trabajador inmigrante originario de Guatemala, la alevosía, la saña, el total desprecio hacia la vida del otro exhibida por los atacantes, no han hecho más que acrecentar esos sentimientos en el inmigrante latino, pues no hay manera de aceptar o inventar otras explicaciones que no sean aquellas que se origina en su experiencia cotidiana de tener que sufrir en su humanidad los efectos traumatizantes de esa delincuencia en las calles o en los vecindarios donde viven. Por otra parte y aunado a lo anterior, existe la sensación de que a pesar de compartir en muchos casos los mismos vecindarios y niveles similares de pobreza y marginalización, el latino inmigrante es visto por sus vecinos afroamericanos con desprecio, como alguien inferior, lo que quizá sea interpretado por algunos de ellos como tener licencia para actuar contra él con total impunidad. Antonio Muralles fue violentamente asesinado por un incidente trivial, el robo ni siquiera se ha considerado como el posible móvil del crimen.


Para muchos de los inmigrantes latinos que viven en una ciudad como Stamford, una de las más ricas y pujantes del Estado y sobre todo muy segura, si se compara con otras ciudades en los EE.UU o países como Guatemala, Honduras, El Salvador y México, y donde los casos de brutalidad policial son mínimos, crimines violentos como el cometido contra el inmigrante guatemalteco no dejan de producir una sensación de angustia, temor, impotencia y vulnerabilidad sobre todo si se toma en cuenta que muchos han llegado aquí huyendo no solo de la pobreza, sino también de la violencia crónica que azota sus países de origen donde la vida prácticamente no tiene ningún valor. Resulta paradójico entonces que en busca de mejore condiciones de vida, lejos de sus países y sus familias  mucho se topan con la triste realidad de que aquí también la vida no vale nada, especialmente si se es un inmigrante latino, legal o ilegal.

Por ultimo queremos expresar a los familiares de Antonio Muralles, nuestras más sinceras condolencias y que sus restos descansen en paz.







Publicado por La Cuna del Sol
USA.

jueves, 19 de marzo de 2015

América Latina en la dinámica de la guerra global

Evidentemente el Imperio está lanzado en una catastrófica fuga militar hacia adelante extendiendo sus operaciones hacia todos los continentes, nos encontramos en plena guerra global. Ni los grandes medios de comunicación, ni los más importantes dirigentes internacionales han registrado públicamente el hecho, todos hablan como si viviéramos en tiempos de paz, solo en unos pocos casos aparecen algunos de ellos advirtiendo sobre el peligro de guerra mundial o regional.


AMÉRICA LATINA EN LA DINÁMICA
DE LA GUERRA GLOBAL


Por Jorge Beinstein

Todo al mismo tiempo: al promediar el mes de marzo de 2015 Estados Unidos acaba de dar un salto cualitativo de claro perfil belicista en sus acciones contra Venezuela, también desarrolla ejercicios militares en países limítrofes con Rusia en la llamada operación “Atlantic Resolve”, algunas de esas operaciones son realizadas a unos cien kilómetros de San Petersburgo[i] , además se intensifican las informaciones acerca de una nueva ofensiva del gobierno de Kiev contra la región de Donbass[ii], aumenta la circulación de naves de guerra de la OTAN en el Mar Negro, continúan las viejas guerras imperiales en Irak y Afganistan a las que se agregó luego la ofensiva contra Siria (pasando por Libia)... y mucho más...

Evidentemente el Imperio está lanzado en una catastrófica fuga militar hacia adelante extendiendo sus operaciones hacia todos los continentes, nos encontramos en plena guerra global. Ni los grandes medios de comunicación, ni los más importantes dirigentes internacionales han registrado públicamente el hecho, todos hablan como si viviéramos en tiempos de paz, solo en unos pocos casos aparecen algunos de ellos advirtiendo sobre el peligro de guerra mundial o regional. Una excepción reciente es la del Papa Francisco cuando afirmó que actualmente nos encontramos ante una “una tercera guerra mundial” que él describe como desarrollándose “por partes” aunque sin señalar a los contendientes y haciendo vagas referencias a “la codicia” y a “intereses espurios” con el lenguaje entre confuso y jesuítico que lo caracteriza[iii] .

Cada mes agrega algún indicador anunciando la proximidad de una nueva recesión global mucho más fuerte y extendida que la de 2009. El capitalismo empezando por su polo imperialista se ha ido convirtiendo velozmente en un sistema de saqueo donde la reproducción de fuerzas productivas queda completamente subordinada a la lógica del parasitismo. Las elites imperiales y sus lumpenburguesías satélites “necesitan” superexplotar hasta el exterminio recursos naturales y mercados periféricos para sostener las tasas de ganancia de su decadente sistema productivo-financiero.

Las tendencias globales hacia la decadencia económica se expresan de múltiples maneras en el día a día entre ellas la volatilidad de los precios de las materias primas, por ejemplo el petróleo, llave maestra de la economía mundial, cuyo estancamiento extractivo (que no ha conseguido ser superado por el show mediático en torno del “milagroso” petróleo de esquisto) se combina con desaceleraciones de la demanda internacional como ocurre actualmente sumadas a golpes especulativos y geopolíticos que convierten a los mercados en espacios inestables donde las maniobras de corto plazo imponen la incertidumbre.

El cortoplacismo especulativo hegemónico engendra paquetes tecnológicos depredadores como la minería a cielo abierto, la fractura hidráulica o la agricultura en base a transgénicos acompañados por operaciones políticas y comunicacionales que degradan, desarticulan sistemas sociales buscando convertirlos en espacios indefensos ante los saqueos.

El optimismo económico de la época del auge neoliberal ha dado paso al pesimismo del “estancamiento secular” pregonado ahora por los grandes expertos del sistema[iv]. Ellos indican que la salvación del capitalismo no llegará desde la economía condenada a sufrir recesiones o crecimientos insignificantes, mejor no hablar demasiado de esos tristes temas. Entonces la guerra asciende al primer plano, las acciones militares ocupan el centro del terreno, cada día nos ofrece alguna batalla, alguna masacre protagonizada por tropas regulares o mercenarios, algún bombardeo, alguna amenaza de ataque en Europa del Este, Asia, África o América Latina. Los medios de comunicación nos apabullan con esas noticias sin embargo nadie habla de guerra global.

Todo ocurre como si la dinámica de la guerra se hubiera autonomizado pero empleando un discurso embrollado, difícil de entender. Pero así como los superpoderes de los hombres de negocios de los años 1990 no eran independientes sino compartidos al interior de una compleja trama de poderes (políticos, mediáticos, militares, etc.) que en términos generales suele denominarse como “clase dominante” también la aparente autonomía de lo militar nos dificulta ver a las redes mafiosas de intereses donde se desdibujan las fronteras entre sus componentes. Las elites de la era neoliberal han sufrido cambios decisivos, han experimentado mutaciones que las han convertido en clases completamente degeneradas que cada vez más solo pueden acudir a la fuerza bruta, a la lógica de la guerra. No se trata entonces que la componente militar se autonomiza sino más bien que las elites imperialistas se militarizan, ya no seducen con ofertas de consumo más algunas dosis de violencia, ahora solo propagan el miedo, amenazan con sus armas o las utilizan.

Progresismos latinoamericanos

Dentro de ese contexto global debemos evaluar a los progresismos latinoamericanos[v] que se instalaron sobre la base de las crisis de gobernabilidad de los regímenes neoliberales.

Los buenos precios internacionales de las materias primas durante la década pasada sumado a políticas de contención social de los pobres les permitieron recomponer la gobernabilidad de los sistemas existentes. En algunos de esos casos se desarrollaron ampliaciones o renovaciones de las elites capitalistas y en casi todos ellos prosperaron las clases medias. Los gobiernos progresistas se ilusionaron suponiendo que las mejoras económicas les permitirían ganar políticamente a dichos sectores pero como era previsible ocurrió lo contrario, las capas medias se derechizaban mientras ascendían, miraban con desprecio a los de abajo y asumían como propios los delirios más reaccionarios de sus burguesías. La explicación es sencilla, en la medida en que son preservados (y aún fortalecidos) los fundamentos del sistema y en que sus núcleos decisivos radicalizan su elitismo depredador siguiendo la ruta trazada por los Estados Unidos (y “Occidente” en general) se produce un encadenamiento de subculturas neofascistas que va desde arriba hacia abajo, desde el centro hacia las burguesías periféricas y desde estas hacia sus capas medias. En Venezuela, Brasil o Argentina las clases medias mejoraban su nivel de vida y al mismo tiempo volcaban sus votos hacia los candidatos de la derecha vieja o renovada.

Se estableció un forcejeo interminable entre gobiernos progresistas que hacían gobernables a los capitalismos locales y derechas salvajes ansiosas por realizar grandes robos y aplastar a los pobres. El progresismo confrontando políticamente con esa derecha calificada de “irresponsable”, cuyos fundamentos económicos respetaba, chantajeaba a quienes desde la izquierda criticaban su sometimiento a las reglas de juego del capitalismo utilizando al cuco reaccionario (“nosotros o la bestia”), acusándolos de hacerle el juego a la derecha. En realidad el progresismo es un gran juego favorable al sistema y en última instancia a la derecha siempre en condiciones de retornar al gobierno gracias a la moderación, a la “astucia” aparentemente estúpida de los progresistas que a veces consiguen cooptar izquierdas claudicantes cuya obsesión por “no hacerle el juego a la derecha” (y de paso integrarse al sistema) es completamente funcional a la reproducción del país burgués y en consecuencia a esa detestable derecha.

Ahora el juego se va agotando, los progresismos gobernantes con distintos ritmos y variados discursos acosados por el enfriamiento económico global y por el creciente intervencionismo de los Estados Unidos van perdiendo espacio político, en varios casos sus dificultades fiscales los empujan a ajustar gastos públicos (y de ninguna manera a reducir las súper ganancias de los grupos económicos más concentrados), a aceptar las devastaciones de la megaminería o a adoptar medidas que facilitan la concentración de ingresos. En Brasil el segundo gobierno de Dilma puso a un neoliberal puro y duro al comando de la política económica, acorralado por una derecha ascendente, una economía oscilando entre el estancamiento y la recesión y una intervención norteamericana cada vez más activa. En Uruguay el nuevo gobierno de Tabaré Vazquez muestra un rostro claramente conservador y en Chile la presidencia Bachelet no necesita correrse demasiado a la derecha, luego de su demagogia rosada electoral se afirma como continuidad del gobierno anterior y en consecuencia, pasada la confusión inicial, heredará también la hostilidad de importantes franjas de izquierda y de los movimientos sociales.

En Argentina el núcleo duro agro-minero exportador-financiero y los grupos industriales exportadores más concentrados son más prósperos que nunca mientras la ingerencia norteamericana se amplifica conduciendo el juego de títeres políticos hacia una ruptura ultraderechista. En Venezuela la eterna transición hacia un socialismo que nunca termina de llegar no ha conseguido superar al capitalismo aunque caotiza su funcionamiento forjando de ese modo el escenario de una gran tragedia. Por el momento solo Bolivia parece salvarse de la avalancha, afirmándose en la mayor mutación social de su historia moderna sin superar los marcos del subdesarrollo capitalista pero recomponiendolo integrando a las masas sumergidas, multiplicando por mil lo que había hecho el peronismo en Argentina entre 1945 y 1955 (de todos modos ello no la libera del cambio de contexto regional-global).

En América Latina asistimos a un proceso de crisis muy profundo donde convergen progresismos declinantes con neoliberalismos integralmente degradados como en Colombia o México conformando un panorama común de perdida de legitimidad del poder político, avances de grupos económicos saqueadores y activismo imperialista cada vez más fuerte.

A este panorama sombrío es necesario incorporar elementos esperanzadores sin los cuales no podríamos empezar a entender lo que está ocurriendo. Por debajo de las jugarretas políticas, los negocios rápidos y las histerias fascistas aparecen las protestas populares multitudinarias, la persistencia de izquierdas no cooptadas por el sistema (más allá de sus perfiles más o menos moderados o radicales), la presencia de insurgencias incipientes o poderosas (como en Colombia).

Ni los cantos de sirena progresistas ni la represión neoliberal han podido hacer desaparecer o marginalizar completamente a esos fantasmas. Realidad latinoamericana que preocupa a los estrategas del Imperio que temen que lo que ellos consideran como su inevitable arremetida contra la región pueda desatar el infierno de la insurgencia continental, en ese caso el paraíso de los grandes negocios podría convertirse en un tembladeral donde se hundiría el conjunto del sistema.

Geopolítica del Imperio, integraciones y colonizaciones

La estrategia de los Estados Unidos aparece articulada en torno de tres grandes ejes; el transatlantico y el transpacífico apuntando en una gigantesco juego de pinzas contra la convergencia ruso-china centro motor de la integración euroasática. Y luego el latinoamericano destinado a la recolonización de la región.

Los Estados Unidos intentan convertir a la masa continental asiática y su ampliación rusoeuropea en un espacio desarticulado, con grandes zonas caóticas, objeto de saqueo y superexplotación.

Los recursos naturales pero también laborales de esos territorios conforman su centro principal de atención, en la elipse estratégica que cubre el Golfo Pérsico y la Cuenca del Mar Caspio extendiéndose hacia Rusia se encuentra el 80 % de las reservas globales de gas y el 60 % de las de petróleo y en China habitan algo más de 230 millones de obreros industriales (aproximadamente un tercio del total mundial).

América Latina aparece como el patio trasero a recolonizar, allí se encuentran por ejemplo las reservas petroleras de Venezuela (las primeras del mundo, 20 % del total global), cerca del 80 % de las reservas mundiales de litio (en un triángulo territorial extendido por el norte de Chile y Argentina y el sur de Bolivia) imprescindible en la futura industria del automóvil eléctrico, la reservas de gas y petróleo de esquisto del sur argentino, las fabulosas reservas de agua dulce del acuífero guaraní entre Brasil, Paraguay y Argentina.

Una de las ofensivas fuertes del Imperio en la década pasada fue la tentativa de conformación del ALCA, zona de libre comercio e inversiones que significaba la anexión económica de la región por parte de los Estados Unidos. El proyecto fracasó, el ascenso del progresismo latinoamericano sumado a la emergencia de potencias no occidentales, sobre todo China y al empantanamiento estadounidense en su guerra asiática fueron factores decisivos que en distinta medida debilitaron la arremetida imperial.

Pero a partir de la llegada de Obama a la presidencia los Estados Unidos desataron una ofensiva flexible de reconquista de América Latina: se puso en marcha una compleja mezcla de presiones, negociaciones, desestabilizaciones y golpes de estado. Los golpes blandos exitosos en Honduras y Paraguay, las tentativas de desestabilización en Ecuador, Argentina, Brasil y sobre todo en Venezuela (donde se va perfilando una intervención militar), pero también la tentativa en curso de extinción negociada de la guerrilla colombiana y la domesticación de Cuba forman parte de esa estrategia de recolonización.

La misma es implementada a través de una sucesión de tanteos suaves y duros tendiente a desarticular las resistencias estatales y los procesos de integración regional (Unasur, Celac, Alba) y extraregionales periféricos (BRICS, acuerdos con China y Rusia, etc.) pero también a bloquear, corromper o disolver las resistencias sociales y las alternativas políticas más avanzadas en curso o potenciales. Intentando llevar adelante una dinámica de desarticulación pero buscando evitar que la misma genere rebeliones propagándose como un reguero de pólvora en una región actualmente muy interrelacionada.

Saben muy bien que en muchos países de la región el remplazo de gobiernos ”progresistas” por otros abiertamente proimperialistas significa el encumbramiento de camarillas enloquecidas que a corto plazo causarían situaciones de caos que podrían desatar insurgencias peligrosas. Algunos estrategas del Imperio creen poder neutralizar ese peligro con el propio caos, desarrollando “guerras de cuarta generación” instalando distintas formas de violencia social desestructurante combinadas con destrucciones mediático-culturales y represiones selectivas, en ese sentido el modelo mexicano es para ellos (por ahora) un paradigma interesante.

Por ejemplo temen que un escenario de caos fascista en Venezuela derive en una guerra popular que les obligaría a intervenir directamente en un conflicto prolongado que sumado a sus guerras asiáticas lo conduciría a una sobre extensión estratégica ingobernable. Es por ello que consideran imprescindible obtener el apaciguamiento de la guerrilla colombiana potencial aliada estratégica de una posible resistencia popular venezolana.

El panorama es completado con el proceso de integración colonial de los países de la llamada Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile). A ello se suman los tratados de libre comercio de manera individual con países de América Central y otros como Chile o Colombia y el viejo tratado entre Estados Unidos, Canadá y México.

Integración colonial y desarticulación, manipulación del caos y fortalecimiento de polos represivos, Capriles más Peña Nieto, Ollanta Humala más Santos más bandas narcomafiosas... todo ello dentro de un contexto global de decadencia sistémica donde el viejo orden unipolar declina sin ser remplazado por un nuevo orden multipolar. Tentativa de control imperialista de América Latina sumergida en el desorden del capitalismo mundial.

El cerebro del imperio no logra superar los achaques de su cuerpo envejecido y enfermo, los delirios se reproducen, las fugas hacia adelante se multiplican, evidentemente nos encontramos en un momento histórico decisivo.


[i]    Finian Cunningham, “NATO’s Shadow of Nazi Operation Barbarossa”, Strategic Culture Foundation, 13.03.2015

[ii]   Colonel Cassad, “Ukraine: Reprise de la guerre au printemps?”, http://lesakerfrancophone.net/ le 13 mars 2015

[iii]  “El papa Francisco advirtió que vivimos una tercera guerra mundial combatida ‘por partes’ “,         http://www.lanacion.com.ar, 13 de septiembre de 2014

[iv]  Laurence H Summers, “Reflections on the ‘New Secular Stagnation Hypothesis’” y Robert J Gordon, “The turtle’s progress: Secular stagnation meets the headwinds” en “Secular Stagnation: Facts, Causes, and Cures”, CEPR Press, 2014.

[v]   Utilizo el termino “progresista” en el sentido más amplio, desde gobiernos que se proclaman socialistas o prosocialistas como en Venezuela o Bolivia hasta otros de corte neoliberal-progresista como los de Uruguay o Brasil.






Publicado por La Cuna del Sol
USA. 

martes, 17 de marzo de 2015

Libia 2015

A cuatro años de la invasión de la OTAN, la Yamahiriya de Gadafi, que se dejó seducir por los cantos de sirena de los embajadores de “buena voluntad” del imperialismo que nunca le perdonó su afrenta, dista terriblemente de ser aquella donde sus habitantes gozaban de educación, cuidado médico y otros servicios públicos gratuitos que la hacían la envidia de muchos ciudadanos de otros países africanos. Ahora, después de 25,000 incursiones aéreas, 10,000 ataques aéreos, una lluvia de 30,000 bombas y 120,000 muertes y la destrucción de su infraestructura y de su tejido social -parte del envidiable costo de la operación más exitosa en la historia de la OTAN-, Libia efectivamente ha sido violentamente retornada a la Edad de Piedra.


LIBIA 2015



De acuerdo a un amplio reportaje del Washington Times, las alegaciones utilizadas por el gobierno de Obama como justificación para lanzar la invasión sobre Libia resultaron ser falsas. Según lo revelado por funcionarios de EE.UU en varias audiocintas secretas revisadas y autenticadas por el diario, fue la visión estrecha de la Sra. Clinton la que condujo a los Estados Unidos a una guerra  innecesaria sin sopesar adecuadamente las preocupaciones de la comunidad de inteligencia. El principal argumento de la señora Clinton fue que Gadafi estaba a punto de emprender un genocidio contra la población civil en Benghazi, donde se concentraba el poder de los rebeldes. Sin embargo, funcionarios de inteligencia no pudieron corroborar esas inquietudes y de hecho estimaron que era improbable que Gadafi se aventurara a correr el riesgo de provocar la ira del mundo cometiendo una masacre, según le dijeron funcionarios al Times. Como resultado, el secretario de Defensa, Robert Gates y el Almirante Mike Mullen, Jefe del Estado Mayor Conjunto, se opusieron tenazmente a las recomendaciones de la señora Clinton para usar la fuerza. Fue la señora Clinton quien en última instancia se encargó de persuadir a Obama, los aliados de la OTAN y las Naciones Unidas para que autorizara la intervención.

El 17 de marzo del 2011, el CSNU aprobó la resolución 1973 que autorizaba la intervención militar en Libia. Obama explicó que el objetivo era salvar las vidas de quienes protestaban pacíficamente en favor de la democracia y se encontraban en peligro de ser reprimidos brutalmente por el dictador libio  Muamar al-Gadafi. Aseguró Obama que Gadafi no solo ponía en riesgo el impulso de la Primavera Árabe que había depuesto a los regímenes autocráticos de Túnez y Egipto, sino que también estaba en camino de perpetrar un baño de sangre en la ciudad libia de Benghazi donde se había iniciado el levantamiento.  “Sabíamos que si esperábamos un día más sufriría una masacre que habría resonado en toda la región y manchado la conciencia del mundo”, declaró el presidente Obama cuyo gobierno había sido el principal propulsor de la resolución.

Dos días después de la autorización, demandada por el gobierno de Obama, los EE.UU y sus aliados de la OTAN establecieron una zona de exclusión aérea a lo largo de Libia y empezaron a bombardear las fuerzas de Gadafi. En octubre 2011, siete meses más tarde, las fuerzas rebeldes con el sostenido apoyo de occidente se apoderaron del país y asesinaron a Gadafi.

Cuatro años más tarde, Libia el país que antes de la invasión contaba con el nivel de vida más alto en África, yace en ruinas, destruida por el intervencionismo “humanitario”, esa demoniaca construcción liberal convertida en la fascinación del hombre blanco Occidental esmerado en llevar, o mejor dicho imponer, sobre los rincones más oscuros de la tierra la democracia y libertad, valores que brillan como luces en el faro de la excepcional civilización occidental.  

Inmediatamente después de la victoria militar y el brutal asesinato de Gadafi, todos los artífices de la criminal campaña contra Libia celebraban triunfantes su hazaña declarando: “La operación de la OTAN en Libia ha sido correctamente aclamada como una intervención modelo”. El New York Times, cuyas páginas editoriales desde un principio habían apoyado la guerra se expresaba similarmente, “las tácticas de EE.UU en Libia pueden ser un modelo para otros esfuerzos”, y aunque reconocía que era prematuro considerar la guerra un éxito completo para los intereses de Estados Unidos, el diario neoyorkino hacía notar que los eventos le habían proporcionado a los experimentados asesores de Obama la oportunidad de atribuirle una victoria clave a la doctrina de Obama para el Medio oriente, la cual había sido ampliamente denigrada por sus críticos como “liderando desde atrás”.

En el Rose Garden de la Casa Blanca, Obama -el guerrero renuente- vociferaba, “sin un solo soldado estadounidense en el campo de batalla, hemos logrado nuestros objetivos”.

Liberales proponentes de las guerras humanitarias, se auto-felicitaban como visionarios humanitarios y castigaban a sus oponentes por ser timoratos y demasiado cínicos a cerca de las virtudes del poderío estadounidense. Líderes británicos y franceses se paseaban en Libia como todos unos héroes conquistadores, mientras oficiales estadounidenses y canadienses celebraban la victoria con pomposas ceremonias. Pero fue sin duda Hillary Clinton, la principal artífice de la guerra contra Libia y la eliminación de Gadafi, la que se ganó el premio en el show de la hienas. Al enterarse de la muerte de Gadafi a manos de una turba de “combatientes por la libertad”, no pudo contener su emoción, presuntuosa y con vulgar carcajada dijo: “Vinimos, vimos, él murió”.  

Hoy en día muchos de aquellos liberales que entusiastamente apoyaron a los “revolucionarios” libios y los bombardeos humanitarios de la OTAN, a manera de una mean culpa a medias, con desilusión admiten el fracaso de la misión liberadora de occidente, sin embargo, no dejan de considerar lo loable de su intención y aunque el pretendido sueño democrático en Libia se haya convertido en una pesadilla en la que proliferan las bandas de islamistas armados hasta los dientes que siembran el terror por todas partes, ellos aseguran que el pueblo libio y el mundo están mucho mejor ahora sin la presencia del dictador Gadafi, de la misma manera que Iraq sin Saddam Hussein.

Sin embargo, la Yamahiriya sin Gadafi, que se dejó seducir por los cantos de sirena de los embajadores de “buena voluntad” del imperialismo que nunca le perdonó su afrenta, dista terriblemente de ser aquella donde sus habitantes gozaban de educación, cuidado médico y otros servicios públicos gratuitos que la hacían la envidia de muchos ciudadanos de otros países africanos. Ahora, después de 25,000 incursiones aéreas, 10,000 ataques aéreos, una lluvia de 30,000 bombas y 120,000 muertes y la destrucción de su infraestructura y de su tejido social -parte del envidiable costo de la operación más exitosa en la historia de la OTAN-, Libia efectivamente ha sido violentamente retornada a la Edad de Piedra.

Según la revista liberal The New Yorker, en la Libia post Gadafi no hay manera de exagerar el caos. Dos gobiernos reclaman legitimidad, las milicias armadas se han apoderado de las calles. La electricidad esta frecuentemente fuera de servicio, la mayoría de los negocios están paralizados, los ingresos del petróleo, el mayor recurso del país, se han reducido en más de un 90%. Unas 3,000 personas han muerto como consecuencia de los combates en el último año, y aproximadamente 1/3 de la población del país ha huido hacia Túnez. Según la citada revista, lo que ha seguido al derrocamiento del tirano –derrocamiento propiciado por los ataques aéreos de la OTAN- es la tiranía de una peligrosa y generalizada inestabilidad. Vale aclarar que The New Yorker es uno de esos medios que después de la debacle de Libia exhiben una suerte de mea culpa a medias.

En similares términos describe la situación en Libia post-Gadafi la revista del elitista Council on Foreing Relations, Foreing Affairs:

“La calidad de vida en Libia se ha degradado bruscamente como consecuencia del derrumbe de la economía. Esto se debe principalmente a que la producción de petróleo del país, el elemento vital, permanece deprimida como resultado del prolongado conflicto. Antes del conflicto, Libia producía diariamente 1.65 millones de barriles de petróleo, cantidad que se redujo a cero durante la intervención de la OTAN. Y aunque la producción temporalmente recuperó un 85% de su anterior cuota, desde que los cesionistas se apoderaron de los puertos petroleros del este en agosto del 2013, la producción ha promediado apenas un 30% de su nivel de preguerra. Los continuos combates han ocasionado el cierre de aeropuertos y puertos marítimos en las dos ciudades más grandes de Libia, Trípoli y Bengazi. En muchas ciudades, los residentes tienen que sufrir masivos cortes del fluido eléctrico –hasta 18 horas en Trípoli. La reciente privación representa un marcado descenso para un país que el Índice de Desarrollo Humano de la ONU tradicionalmente ubicaba como el que tenía el nivel más alto de vida de toda África.

Libia que mucho antes de la intervención imperialista de la OTAN (antes del 9/11) era un aliado importante de los EE.UU en el combate al terrorismo trasnacional, tal y como lo dijera el jefe del Comando de África en 2009, se ha convertido hoy en día en un feudo de bandas islamistas armadas que se disputan el control del territorio. Según Foreing Affairs que lamenta el fracaso de una intervención bien intencionada, una de las "consecuencias no previstas" de la intervención en Libia ha sido la amplificación de la amenaza del terrorismo que se origina en el país. Como resultado de la intervención de la OTAN en 2011, Libia y su vecino Mali se han convertido en santuarios terroristas. Otros países del Norte de África como Mali, según el New York Times, se han convertido en campo de operaciones de grupos de afiliados de Al Qaeda que también ha armado y financiado a islamistas en el norte de Nigeria.

Pero eso no es todo, también en Burkina Faso el desastre causado por la OTAN ha servido para avivar los conflictos étnicos mortales y en Níger ha habido un crecimiento del Islam radical. Otra de las consecuencias no previstas ha sido que el problema del terrorismo ha sido exacerbado por la filtración de armas del arsenal de Gadafi a grupos de islamistas en el Norte de África y el Medio Oriente, se estima que muchas de esas armas letales, como los llamados MANPADS,  han terminado en manos de grupos como Boko Haram, incluso se han encontrado en Argelia y Egipto.

Sin embargo, una de las más desastrosas consecuencias no previstas por los estrategas del imperialismo,  un boomerang que se estrelló en pleno rostro de la arrogancia imperial, fue el ataque contra el consulado de EE.UU en Benghazi el 12 de septiembre de 2012. Irónicamente el ataque fue perpetrado por los mismos “combatientes por la libertad”, que después pasaron a ser terroristas, que tan fervientemente habían apoyado y evitado que el tirano coronel los exterminara como ratas -no olvidar que ese fue el falso pretexto utilizado, sobre todo por la walkiria Clinton, para atacar a Libia.

Como una suerte de justicia poética, en el ataque al consulado estadounidense murió el embajador Christopher Stevens, considerado como uno de los principales operativos de la CIA en Libia y quien fuera a la larga el primero en contactar a los rebeldes que serían apoyados por la OTAN para derrocar a Gadafi. Según el Wall Street Journal, el embajador Stevens estaba al menos enterado del tráfico de armamento pesado (saqueado del arsenal de Gadafi) que iba dirigido a los rebeldes sirios y que se originaba en la sede del consulado que  en esencia funcionaba como el cuartel de operaciones de la CIA en Benghazi. Obviamente la operación del tráfico de armas en el consulado no era una consecuencia no prevista, era parte de lo que el New York Times elogió como “las tácticas de EE.UU en Libia que pueden ser un modelo para otros esfuerzos”, en este caso el esfuerzo era la desestabilización de Siria y el derrocamiento o la eliminación física de Bashar Al Assad.

De acuerdo a Foreing Affairs, en marzo de 2011 el levantamiento en Siria era todavía en su mayor parte no violento con pocas víctimas fatales, sin embargo, después de que los rebeldes libios con el auxilio de OTAN tomaran la iniciativa, los revolucionarios sirios recurrieron a la violencia en el verano de 2011, quizás, según la revista, esperando atraer una intervención similar. “Es similar a Benghazi” le dijo en ese momento un rebelde al Washington Post, agregando luego, “necesitamos una zona de exclusión aérea”. El resultado fue una masiva escalada del conflicto resultando en por lo menos 1,500 muertes por semana a principios de 2013. Hasta ahora, en lo que va de la guerra que los grupos de mercenarios yihadistas armados, entrenados y financiados por occidente libran en contra del gobierno de Siria, ya han perecido más de 200,000 personas, mientras que el número de refugiados ha llegado a niveles alarmantes y la destrucción de su territorio es inconmensurable.

Cuatro años después del asalto de la OTAN, utilizando el falso pretexto de proteger a la población civil del inminente baño de sangre que el rabioso coronel Gadafi estaba a punto de llevar a cabo, Libia es ahora un Estado fallido, un hecho reconocido incluso por aquellos que entusiastamente apoyaron la intervención. La situación de los derechos humanos es ahora peor de lo que era bajo el gobierno de Gadafi. Antes de que interviniera la OTAN la guerra civil en Libia estaba a punto de terminar a un costo de aproximadamente 1000 vidas, desde entonces, sin embargo, Libia ha sufrido 10,000 muertes adicionales como resultado del conflicto. En otras palabras la intervención de la OTAN parece haber incrementado en 10 veces el número de muertes violentas.

En un plazo de 7 meses la misión “humanitaria” de Occidente destruyó toda semblanza del orden que existía durante el gobierno de Gadafi. Hoy en día Libia en un país ingobernable, el caos es total.  En un periodo de 4 años han existido 7 primeros ministros y existen dos gobiernos paralelos cada uno reclamando legitimidad. Aparte de la existencia de decenas de milicias y grupos de delincuentes armados, existen 2 fuerzas militares compuestas por islamistas y antiguos militares que se disputan el control del país. Y para terminar de completar el fiasco, una de los más notorios islamistas que figuras como el furibundo belicista -y amigo de terroristas- John McCain tuvo a bien limpiar sus antecedentes terroristas y elevarlo a la categoría de “combatiente por la libertad”, Abdelhakim Belhadj, ex integrante de al Qaeda, se ha convertido en el comandante del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) en Libia. Este acontecimiento por si solo sirve para desmontar la farsa de la guerra contra el terrorismo y sirve también para dejar en claro la intención de lo que en realidad se esconde detrás de estas perversas misiones bélicas con tinte de humanitarias.


Contrario a lo argumentado por los apologistas del intervencionismo humanitario, en Libia se implementó un nuevo modelo de agresión imperialista. Se ensayó un nuevo modelo de destrucción, de generar el caos, el sectarismo religioso y la ingobernabilidad de manera que cualquier semblanza de gobernabilidad y estabilidad democrática sea jamás alcanzada. Porque para los fines de dominación del imperialismo esa es la mejor manera de prolongar la guerra (en beneficio del complejo militar industrial) y el saqueo de las riquezas de estos países ubicados en zonas de vital interés geopolítico en donde se libra una intensa batalla entre las grandes potencias que compiten por el establecimiento y control de zonas de influencia. Somalia, Afganistán, Irak, Libia, Siria y Ucrania sobresalen como ejemplos de ese diseño destructivo imperialista.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

Centroamérica, una región intoxicada por una servil creencia “cristiana”

Aquí, saber de memoria citas bíblicas no es sólo un elemento de ascenso o estatus social, sino también de oportunidades laborales. Sí, aunque Ud. no lo crea. Las entrevistas laborales, como las evaluaciones académicas, se valoran en función a la mención que se haga del Dios ausente. Como en la Edad Media, en los centros educativos se imparte clases de Biblia para formar la conciencia y la conducta sumisa, resignada y providencialista de los profesionales creyentes.


CENTROAMÉRICA, UNA REGIÓN INTOXICADA
POR UNA SERVIL CREENCIA “CRISTIANA”


Ollantay Itzamná

Hace unos días atrás, los cielos de Centroamérica fueron surcados por helicópteros estatales cargados de pastores, apóstoles y profetas “para orar y derramar bendiciones para la paz” sobre esta región violentada de América Latina. [1] En el caso hondureño, fue una iniciativa del gobierno de turno, quien, por momentos, funge más como predicador que como Presidente. [2]

Para quienes sabemos de teológica cristiana, con perspectiva histórica, observar el habitus cotidiano individual y social, en países como Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, despierta en nuestra memoria históricos recuerdos de la cristiandad de la Edad Media. Época en la que el ser humano se asumía como una oveja (animalito) de Dios. Donde se castigaba con el infierno a la razón/pensamiento, y se promovía la creencia y la obediencia cadavérica como virtudes máximas para el ascenso social. Época en la que se instalaba en el espíritu de las y los creyentes el sentimiento de culpa y la identidad de “siervos inútiles”, derrotados por el mal, incapaces de emprender por sí mismos proyectos hacia su plenitud. A esto se denominó la primera evangelización o inquisición (extirpación de la razón simbólica).

Desde la teología política, la cristiandad tenía un claro objetivo. Afianzar y estabilizar a perpetuidad un orden político teocrático. Es decir, ante la incapacidad de las y los creyentes de autogobernarse, Dios, en su infinita misericordia, elegía bondadosas familias poderosas (reyes cristianos) para gobernar a los pueblos. Estos, junto a los jerarcas religiosos, eran los representantes de Dios en la tierra. Por tanto, los súbditos cristianos creían y obedecían más a los gobernantes que al Dios desconocido.

En buena parte de América Latina, el modelo político de la cristiandad fue desvirtuado por las diferentes revoluciones liberales inconclusas. Las escuelas y los libros se impusieron sobre las iglesias y las biblias. Muchos súbditos dejaron de ser creyentes (obedientes resignados) al adquirir la cualidad de ciudadanía. Aunque la ciudadanía tampoco se universalizó por completo en la región.

En los países centroamericanos, con excepción de Costa Rica, los esfuerzos por universalizar la educación centrada en la razón, emprendida por los liberales, fue repelida con éxito, en diferentes momentos, por los conservadores católicos. Quienes una y otra vez instauraron la creencia sobre la razón a base de la gestión del miedo (al infierno) y el deseo (del paraíso celestial).

Así emergieron estas repúblicas bicentenarias, ahora, discursivamente democráticos, pero moral y espiritualmente castizos, racistas y clasistas. Con más súbditos creyentes que con ciudadanos pensantes. Habitados por una infinidad de tabúes (Dios, Estado, Ley, Biblia, etc.). Temerosos de interrogarse sobre el origen o la finalidad de estos y otros tótems. Aunque con honrosas excepciones.

Durante la segunda mitad del pasado siglo, el gobierno de los EEUU., para contrarrestar la cohesión social alrededor de ideas socialistas, en la región centroamericana, promovió y financió todo un almácigo de emotivas iglesias pentecostales que desactivaron el despertar ciudadano del momento. A esto se denominó la segunda evangelización o nueva inquisición (extirpación sangrienta del “comunismo”).

Militares criminales como Ríos Montt y Gustavo A. Martínez, de Guatemala y Honduras respectivamente, para fines terapéuticos y políticos crearon sectas pentecostales fundamentalistas. De esta manera, estas empresas religiosas lograron lo que ni los doctrineros, ni las dictaduras militares habían conseguido: adormecer a las grandes mayorías empobrecidas, convirtiéndolos casi en unos eternos pordioseros providencialistas.

Aquí, saber de memoria citas bíblicas no es sólo un elemento de ascenso o estatus social, sino también de oportunidades laborales. Sí, aunque Ud. no lo crea. Las entrevistas laborales, como las evaluaciones académicas, se valoran en función a la mención que se haga del Dios ausente. Como en la Edad Media, en los centros educativos se imparte clases de Biblia para formar la conciencia y la conducta sumisa, resignada y providencialista de los profesionales creyentes.

Las viviendas adquieren mayor categoría social si en sus paredes llevan inscritas citas bíblicas. Muchas mujeres, en sus bolsos, junto a la cartera casi vacía, llevan un ejemplar del Nuevo Testamento. Ciudades y pueblos de Honduras están ornamentadas con inmensos carteles de: “Honduras para Cristo”. En los pueblecitos empobrecidos, donde no existe ni escuelas, ni centros de salud, mucho menos libros, encuentras anuncios estridentes de: “Aquí se venden biblias”.

Los buses de transporte, calles, plazas públicas, frecuencias radiales y canales de la Tv están repletos de predicadores, apóstoles, profetas…, que Biblia en mano infunden: “La pobreza es el mejor regalo que Dios nos da para merecer después el Reino de Dios” “La enfermedad es una bendición de Dios”. “Somos ovejas de Dios. Él nos quiere mansos y humildes…”

En las redes sociales se socializan más citas bíblicas, bendiciones, que derechos u oportunidades. ¡Hasta los noticiarios de la Tv, en Honduras, comienzan con lecturas bíblicas, o devocionales que llaman! La semana laboral se inicia y concluye con un devocional. Y, los fines de semana, las familias, con la Biblia bajo el brazo, pasean por las calles intercambiándose bendiciones entre sí.

Esta es la “cultura” cristiana compartida en la región. Cultura que es rentabilizada de sobre manera, no sólo por jerarcas religiosos para mantener a flote sus negocios, sino también por los gobernantes. Éstos, cuando pierden legitimidad social, recurren a ceremonias/teatros religiosos para legitimarse en Dios ante el pueblo creyente. Así, el gobernante “predicador” nuevamente es asimilado y aceptado por sus víctimas empobrecidos como el enviado del Dios ausente. Del mismo modo de cómo es amado el cura, pastor, obispo o cardenal que se concubina públicamente con el violento poder establecido.

En este contexto cultural, donde los fundamentos de la estructura social y psicológica de las personas están afianzadas en la creencia ciega, el trabajo de la concientización para el despertar de nuevos sujetos sociopolíticos continúa siendo un trabajo titánico casi estéril. No sé que sea más difícil: que una sociedad toxicómana (drogadicta) se desintoxique, o que los creyentes (“cristianos”) irreflexivos que esperan el “arrebato escatológico” se conviertan en ciudadanos corresponsables. No lo sé.


Notas

[1] Programa televisivo HCH. En helicóptero, evangélicos inician oración por Centro América. http://hchtvdigital.com/v2/news/en-helicoptero-evangelicos-inician-oracion-por-centroamerica/


[2] Proceso Digital. En jornada de oración Presidente Hernández pide a Dios sabiduría para crear la nueva Honduras. http://www.proceso.hn/component/k2/item/90242-en-jornada-de-oraci%C3%B3n-presidente-hern%C3%A1ndez-pide-a-dios-sabidur%C3%ADa-para-crear-la-nueva-honduras.html






Publicado por La Cuna del Sol
USA.