martes, 5 de enero de 2021

Auténticos días de terror

Tendremos días de terror con los contagios y sin dinero, que es lo peor. El crédito internacional ya no debe de tener lugar. Estamos en línea roja ante los acreedores pero no paran de prestar, para esclavizarnos aún más. Eso es Guatemala, un país destruido por el neoliberalismo.

 

AUTÉNTICOS DÍAS DE TERROR
ESPERAN A LOS GUATEMALTECOS EN 2021



Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

De veras, aquí en Guatemala todos, o casi todos, son unos irresponsables. O padecen de serios problemas de salud emocional y mental. El afán autodestructivo es permanente. Se ve a diario con los accidentes, siempre en crecimiento exponencial. Dramático es el caso de los motociclistas que, de ser un problema de seguridad personal, se ha transformado como en Colombia en un problema nacional de salud pública. Al día mueren un promedio de 15 conductores de motos, entre, pasolas, motocicletas de turismo o deportivas de altas cilindradas. Todos mueren por igual, conductores y vecinos no muy atentos a las aceleraciones. Todo un peligro en las vías públicas.

Pero, independiente de la insuficiencia de buenas carreteras y adecuada señalización, en el fondo el problema, la causa, es otra. Es la puesta en vigencia de manera patética de la contraenseñanza, al límite, de la subcultura del valeverguismo. Así nos han mal educado las dictaduras sucesivas desde hace 66 años. Nos han hecho personas mal educadas. Inconscientes. Con poco amor por la vida e incrédulos con las ideas de la felicidad. Personas poco o nada interesadas en el porvenir de los demás y en consecuencia de la Nación Guatemalteca.

Todos los activistas sociales, salvo en raras excepciones, siempre buscan algo. Entre lo más común es ser candidato a alcalde o diputado. No dan las vueltas por gusto. Algo innoble se traen siempre entre manos. Al guatemalteco enfermo, patológico, le encanta también cohonestar, dar apariencia de buenas a sus malas acciones. Este diseño contracultural y contrapedagógico nos ha hecho depredadores en todo. Nuestra cultura ancestral está en riesgo y para ello un lamentable ejemplo. Las lindas sanjuaneritas, cuya canción de don José Ernesto Monzón les veía lindas, ingenuas, dulces; siguen siendo así, pero en las páginas pornográficas de internet. San Juan Sacatépequez es ahora nido de extorsionistas y asesinos.

Los lagos, todos, están contaminados con heces fecales y sobreviven, a duras penas, las todavía claras aguas del lago de Atitlán. En Jutiapa destruyeron la laguna de Atescatempa, ahora totalmente asolvada, con una profundidad de charco de unos cincuenta centímetros. Las selvas y los bosques de Guatemala han sido arrasados con la complicidad de las autoridades forestales del Ministerio de Agricultura. Apresan a un leñador que tala un pequeño árbol para proveerse de leña en su hogar. Montañas sin cobertura arbórea, con apenas endebles sistemas de sotobosques, donde la vida silvestre apenas puede refugiarse. Ríos igualmente contaminados por heces fecales como el que fuera el hermoso río de Paz, poblado antaño por nutrias y una amplia variedad de peces.

Las escuelas son saqueadas por rateros de poca monta, generalmente, padres de familia cuyos hijos están inscritos en el establecimiento escolar víctima del vandalismo. Maestros que no compran libros (les parece caro una erogación de cincuenta quetzales una vez al año, pero sin compran cargas para celulares de cien quetzales semanales para estar en la cháchara diaria de estupideces. Notarios que escriben a mano, cuando les toca, irreconocibles garabatos, jeroglíficos; en un instrumento público. Médicos que lucran con el dolor humano, un presidente homosexual que no pudo llevar su vida privada con su derecho de género, sino que tuvieron que venir funcionarios de la OEA a decirle a Giammattei que tener a su amante en un cargo equivalente al Vicepresidente de la república era ¡un escándalo!

En fin, ahora en la segunda ola de la pandemia del Covid los balnearios marinos y lacustres retacados de veraneantes sin mascarillas. No les importa ni la vida propia, mucho menos la ajena. Tendremos días de terror con los contagios y sin dinero, que es lo peor. El crédito internacional ya no debe de tener lugar. Estamos en línea roja ante los acreedores pero no paran de prestar, para esclavizarnos aún más. Eso es Guatemala, un país destruido por el neoliberalismo.




Publicado por La Cuna del Sol

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