sábado, 30 de enero de 2021

Mynor Moto, el juez guatemalteco de las resoluciones escandalosas

Moto es realmente un alma perdida en el laberinto de la mediocridad del dinero. Un indígena que se vio, de pronto, seducido por la ostentación y el anhelo de pertenecer a un segmento social bastante escaso en esta Guatemala (85% de los guatemaltecos son pobres); la burguesía nacional.

 

MYNOR MOTO, EL JUEZ GUATEMALTECO
DE LAS RESOLUCIONES ESCANDALOSAS



Luciano Castro Barillas
Escritor y analista político
La Cuna del Sol

Es un joven juez, con siete años de impartir “justicia” en el Juzgado Tercero de Instancia Penal. Su carrera judicial estuvo, desde siempre, marcada por el escándalo, pues sus resoluciones judiciales estuvieron marcadas por el entredicho y la fuerte carga dubitativa en todo lo resuelto, lo cual podría ser todo, menos aplicación de justicia. ¿En qué momento se extravió en la vida? Muy seguramente en el momento preciso que la codicia rebasó sus valores morales. En el instante en que el derecho dejó de ilustrar y fundamentar sus acciones profesionales como juez. O cuando su voluntad cognitiva patinó al sentirse investido de poder. Dejó sus compromisos, su alianza de clase y se alió con los oligarcas que, por si no lo sabía, despectivamente le llaman “El Indio Moto”. No pudo su resentimiento de clase mantenerlo en el compromiso ético y su moral se relajó a tal punto que fue más allá del bien y del mal.

Moto es realmente un alma perdida en el laberinto de la mediocridad del dinero. Un indígena que se vio, de pronto, seducido por la ostentación y el anhelo de pertenecer a un segmento social bastante escaso en esta Guatemala (85% de los guatemaltecos son pobres); la burguesía nacional. Ignora este hábil abogado que para pertenecer a esa clase privilegiada no basta con el dinero ni los cargos, hay que tener pedigrí, donde si no es blanco, vale poco.

El Indio, perdón, el juez, ahora se enfrenta a lo peor: a la animadversión de los Estados Unidos, del Cacif, de la sociedad civil y solo cuenta con unos ya debilitados compinches sobradamente cobardes: el Congreso y los ricos que están detenidos. Está solo este señor y ya no abrirá la boca Ricardo Méndez Ruiz para decir algo a su favor, pues corre el inminente riesgo de que lo lleven los gringos a pasear a su país por respaldar abiertamente, descaradamente y sin disimulo las causas antidemocráticas. Tendrá que responder por eso El Alfarero de Chinautla, por lo tanto, está para salvarse él, no para salvar a nadie. Ya lo dijo hace apenas veinticuatro horas Juan González, un colombiano de origen y que ve con gran cariño a Guatemala porque vivió por muchos años en Huehuetenango, en Los Cuchumatanes exactamente. Conoce la realidad de este país y ahora en su condición de Asistente Especial de Biden y en su calidad de Director Principal del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Oeste puntualizó en lo siguiente: (…) a Moto sólo su inmunidad lo salva de la cárcel y eso es mala señal.

Biden avanza también en la conformación para mediados de la otra semana de la Comisión Regional contra la Corrupción para consolidar el Estado de Derecho en los países del Triángulo Norte, con acciones totalmente políticas altamente creíbles porque está colocando en los cargos a personas decentes y que conocen la realidad de Guatemala de manera especial. Juan González dijo algo muy alentador y que llena de esperanzas a esta nación: “Soy guatemalteco de corazón”.

A los coches de Guatemala, pues, ya se les acerca su sábado…Mynor Moto es un abogado competente que bien pudo hacer a lo largo de la vida y con honradez una brillante carrera profesional. Pero no. Buscó el camino fácil, las malas amistades, el dinero sucio y ahora su mala cabeza lo tiene al bordo del abismo. De ir a dar con sus huesos a la cárcel, pues el ejercicio del derecho, sus códigos y su doctrina no le bastaron para entender, para comprender completamente la vida. Es un tonto ilustrado que pudo haber sido ampliamente feliz. Pero ahora, los principales autores del ilícito, como el Congreso que lo juramentó, lo dejarán solo. Es cuestión de horas para que el coloso del norte empiece a apretar los tornillos a los mafiosos de Guatemala como directos responsables de la crisis de la democracia, los derechos humanos, la economía, la delincuencia y lo inaguantables que se han vuelto para los ciudadanos tanto sinvergüenza en las altas esferas del poder político.

Los guatemaltecos están imbecilizados. No reaccionan. Así lo dijo hace poco don Iván Velásquez: “El nuevo Tata de los guatemaltecos es Mynor Moto”. Recordando, claro está, el tratamiento que daban los indígenas sometidos o esclavizados a los dictadores del pasado, cuando los principales de pueblos y aldeas saludaban postrados y con las manos suplicantes al dictador Ubico o a Manuel Estrada Cabrera: Buenos días Tata, bienvenido Tata…  Los guatemaltecos, temo, siguen inhibidos por el “pacifismo” de las oenegés y por la necesidad de sobrevivir con el dinerillo que aportan.

El juez Mynor Moto es un absoluto descarado que necesita cuanta presión sea posible. Ayer mismo se retiró del edificio de la Corte de Constitucionalidad, luego de ocho horas de espera para que le dieran posesión y mire usted, en un coche azul propiedad de un ex asesor del Congreso y luego se movilizó en un pick up rojo que fue decomisado por las fuerzas de seguridad años atrás. ¿Qué pasa con este juez? Es obvio de quién recibe órdenes. Pero estos mañosos de gran habilidad retórica tienen siempre una respuesta mentirosa en la punta de la lengua para cualquier cosa a la hora de ser entrevistados por la prensa. Do lo que nunca podrá abstraerse el juez Moto es de una realidad: ya es un rehén entre los dientes de los Estados Unidos. Solo es asunto de esperar para ver en que ergástulo queda por la deslealtad a su país.




Publicado por La Cuna del Sol

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