miércoles, 20 de octubre de 2021

¡Aquí hay kaibiles, entrenados para morir!

 Ese era el grito de guerra de las hordas fascistas que tomaron por asalto el Congreso de la República y causaron destrozos en el exterior e interior del edificio, en una perversa alusión al martirologio que podían sufrir por sus “heroicas” acciones de incendiar vehículos, derrumbar puertas, romper cristales y robar bienes que estuvieron a su alcance.

 

¡AQUÍ HAY KAIBILES, ENTRENADOS PARA MORIR!



La Cuna del Sol

Ese era el grito de guerra de las hordas fascistas que tomaron por asalto el Congreso de la República y causaron destrozos en el exterior e interior del edificio, en una perversa alusión al martirologio que podían sufrir por sus “heroicas” acciones de incendiar vehículos, derrumbar puertas, romper cristales y robar bienes que estuvieron a su alcance. ¡Aquí hay kaibiles para morir! Gritaban al unísono, delirantes de violencia, sedientos de sangre (igual a los días de su entrenamiento cuando mataban a mordiscos al cachorro de perro confiado a su cuidado). ¡Aquí hay kaibiles entrenados para morir!

Y tiene razón, la guerrilla islamista de Joseph Kony, Ejército de la Resistencia del Señor, mató al instante a 8 kaibiles y dejó mal heridos a 5. El parte oficial del gobierno fue elaborado terriblemente mal pues afirmaban que los kaibiles habían peleado como bravos guerreros durante ¡4 horas! contra 200 guerrilleros. Quien sabe de la guerra conoce perfectamente que en una emboscada hay 3 tiradores para cada objetivo, es decir, tres fusiles apuntando conforme van entrando los objetivos. Al entrar el último hombre a la emboscada, se abre fuego. ¿Quién se puede escapar de una emboscada? Nadie. Porque todo está fríamente calculado. Soldados que entran a una emboscada son totalmente aniquilados. El parte de guerra decía que los perpetradores fueron 200 guerrilleros, lo que equivale que, a cada soldado, le estaban apuntando 15 fusileros. ¿Tiene posibilidades un hombre de vivir cuando le apuntan 15 fusiles? Indudablemente que no. Solo que los kaibiles fueran Rambos o Soldados Universales.

En fin, los negros de Joseph Kony les quitaron a los kaibiles lo machito. Porque ayer, 19 de octubre, volvieron a demostrar su cobardía y brutalidad intimidando y agrediendo a personas desarmadas que hacían su trabajo periodístico. Al compañero periodista David Sanchinelli de Nuestro Diario lo golpeó esa turba de cobardes en la cabeza y el rostro y le destruyeron la cámara fotográfica de su propiedad, no de la empresa periodística. A Javier Estrada, del medio alternativo llamado Quorum GT, lo golpearon igualmente en la cabeza. La otra víctima fue Simón Antonio, de Prensa Comunitaria, fue intimidado y obligado por estos hombres irracionales a suspender la grabación amenazándolo con lincharlo, algo en lo que estos asesinos son especialistas. Henry Montenegro, de Prensa Libre, fue golpeado con piedras y el medio para el que trabaja no hizo ninguna alusión al hecho. Otro agredido a pedradas fue el periodista Elmer Vargas de Guatevisión. Esbin García, igualmente de Prensa Libre, fue agredido por cuatro hombres a bofetones y puntapiés. No permitieron estas bestias rabiosas que los periodistas radiales hiciera su trabajo.

Sus tropelías fueron tantas que algunos de los agredidos presentaron sus denuncias ante la Fiscalía de delitos contra los periodistas y veremos que hará la fiscal general, Consuelo Porras, con las travesuras de sus ahijados porque esta señora está casada con un militar. Pero revisando el pasado reciente de Guatemala en lo referente al conflicto armado y los sucesivos gobiernos de la era “democrática”, no podemos menos que enterarnos que estos hombres ahora hambrientos de dinero (piden 125 mil quetzales como resarcimiento por haber participado en el conflicto armado, ignorando estos idiotas que el resarcimiento solo es para las víctimas y no para los victimarios. ¿En qué punto de la petición hay un asidero legal para hablar de resarcimiento a los perpetradores? Esa petición no tiene sustento legal y peor aún moral.

Son estos descerebrados alborotadores la lamentable herencia maldita de Ríos Montt y su pupilo, el pillo redomado, cara de siete suelas por lo cínico; Alfonso Portillo. En su afán irresponsable de hacerse con el poder, de ganar las elecciones, ofrecieron a esta gente que les sirvió en sus proyectos contrainsurgentes muchas cosas, entre otros proyectos, Los Bosques para la Paz, reforestación de la cual no quedó ni un solo arbolito. Esas personas de poco cerebro pero rebosantes de picardías, bien harían en ponerse a trabaja y dejar de andar en las calles de holgazanes generando violencia.




Publicado por La Cuna del Sol

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