viernes, 7 de junio de 2013

LA CUMBRE DE INVERSIONES


¿Cuántas fueron los inversionistas invitados y cuántos llegaron a la cita de la flamante y ridícula Guatemala Investment Summit? ¿Cuántos están interesados realmente en los proyectos de infraestructura, energía y servicios? ¿Y los que cacarean la soberanía nacional dónde están si los ofrecimientos fueron entreguistas y serviles como se ha hecho con las inversiones mineras?
                                                         

LA CUMBRE DE INVERSIONES
DE GUATEMALA ¿INVERSIÓN Y EMPLEO?


Por Luciano Castro Barillas

Bueno, como se supone que los inversionistas invitados no hablan español, la invitación se giró en inglés, pero no tanto porque sea un idioma comercial y primera lengua hablada en el mundo, sino por otra sentida razón: los oligarcas nacionales, en el club mundial de los ricos, son de poca importancia y tienen un fuerte complejo de inferioridad, un fuerte resentimiento de clase social internacional que se refleja en el modo supremo de enajenación al decir: Guatemala Investment Summit, que dicho de una manera más respetuosa sería Cumbre de Inversiones de Guatemala, en un país donde se habla español y “lenguas oscuras” como dicen los supremacistas blancos a las lenguas nativas. ¿Será que sustituir el castellano por el inglés, para ahorrarles a los inversionistas el trabajo de una fácil traducción, es respetar la soberanía nacional? ¿Será que no es flagrante violación a la soberanía nacional ofrecer al mejor postor proyectos de inversión donde las rentabilidades son altísimas para inversionistas que llegan a un paraíso fiscal? ¿Al final habrá empleo e inversión? Es asunto de una larga discusión cuando el Club Mundial de acreedores vaticina la explosión catastrófica de la segunda burbuja financiera a nivel mundial por la enfermiza relación entre deuda pública y PIB (Producto Interno Bruto). Grecia y Chipre, para citar un ejemplo inmediato, no pudieron salir del desastre económico y hoy el mismo Fondo Monetario Internacional dice que no se hizo lo debido ni de la manera debida esos “apoyos “a esas economías devastadas. Francia está a punto de ser arrollada por la debacle financiera europea, sin mencionar los casos de España y Portugal para los que no se avizora ninguna grata salida. Italia tiene una deuda, lea bien, del 126% en relación a su Producto Interno Bruto, al punto del desastre. Los especialistas financieros del Club Mundial de Acreedores han afirmado con contundencia que, en la actual coyuntura mundial, país que ya ande por el 60% o el 70% de enajenación de su PIB está al borde del abismo de manera irremediable. Pero no todo está mal en el mundo occidental. Rusia tiene una deuda del mismo tipo del 11% y China hizo bajar esa misma deuda al 6%. Por esa razón Rusia dio en este último mes reflejo fidedigno de su músculo político y protagonismo mundial: dotó a Siria de los modernísimos y poderosos cohetes S-300 para crear un balance geopolítico y militar en esa zona volátil del mundo donde Israel a la cabeza, el gobierno cipayo de Turquía y el nunca desmentido servil rey Jordano Abdalá que instaló ya sus baterías Patriot norteamericanas como si su país fuera el amenazado y no el pueblo sirio; además del circuito infame de la Liga Árabe actúan como servicio mercenario a favor de los intereses de occidente. En todo ese mundo globalizado desesperanzador todavía hay aquí despistados empresarios que no informados o medio enterados de la situación actual del mundo financiero, se imaginan que los empresarios chinos o rusos vendrán a soltar la billetiza para hacer posible la inversión y crear un empleo, uno de los peores de América Latina, que no está inscrito en la dinámica de impulso civilizador integral (desarrollo) de las demás naciones de América, principalmente las del sur organizadas en el ALBA. Aquí no hay certeza y el dinero de ese tipo que es tan volátil y asustadizo, no querrá quedar donde diariamente el movimiento social sale a las calles a luchar por sus reivindicaciones postergadas y que el Estado guatemalteco lo asume como asuntos de seguridad pública, de allí los Estados de Sitio. Un país así no es recomendable para inversionistas serios y con un mínimo de decoro, excepto sin son inversionistas del tipo mafioso que no les importa el atropello de los derechos, tradiciones y valores de los guatemaltecos y que a cambio de la rentabilidad del dinero se llevan entre los pies la vida y la dignidad de los ciudadanos del mundo subdesarrollado.

¿Cuántas fueron los inversionistas invitados y cuántos llegaron a la cita de la flamante y ridícula Guatemala Investment Summit? ¿Cuántos están interesados realmente en los proyectos de infraestructura, energía y servicios? ¿Y los que cacarean la soberanía nacional dónde están si los ofrecimientos fueron entreguistas y serviles como se ha hecho con las inversiones mineras?

Nada bueno puede esperarse del neoliberalismo y ya, con todo lo oportunista y reaccionario que es el Secretario de Estado Kerry, puntualizó en algo sin miramiento alguno al jefe del ejecutivo: “Debemos ocuparnos de proyectos donde se beneficie a los ciudadanos y no definir las relación entre los Estados por asuntos policiales?  ¿Qué quiso decir? ¡Qué se vaya al diablo Otto Pérez Molina con su cortina de humo de la despenalización de la droga!












Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

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