jueves, 10 de octubre de 2013

EL MITO DE CRISTÓBAL COLÓN


La realidad es que el Día de Colón niega y minimiza la brutalidad de la conquista española, y la muerte violenta de decenas de millones de indígenas en todo el continente americano. Algunos expertos estiman que habían unos 100 millones de indígenas en las Américas, este número se redujo a alrededor de 10 millones. Esa celebración, niega la brutalidad y la inhumanidad de la trata de esclavos africanos.

La aceptación del Día de Colón lo eleva a una posición de honor. Y eso es ofensivo. Nos guste o no, el Día de la Raza, le atribuye significado y le da credibilidad al mito de que Colón descubrió América, cuando la realidad es, como dice Jalil Sued Badillo, que "Cristóbal Colón tiene la distinción de ser el primero en introducir ese nuevo orden al continente Americano".

LA RANCIDEZ DEL MITO DE COLÓN


Por Rodolfo Acuña

Cuando a César Chávez se le preguntó qué pensaba sobre el término la raza, él respondió a la pregunta con otra pregunta, preguntando ¿qué era lo que estaba mal con la raza indígena?

La palabra raza fue popularizada por José Vasconcelos quien en 1925 escribió un ensayo titulado "La Raza Cósmica" (The Cosmic Race). Vasconcelos fue un intelectual y los intelectuales de la época entendieron que significaba que América Latina estaba compuesta de razas de todo el mundo, y que la mezcla había producido una gente nueva que trascendería el "viejo mundo".

Pero, como el caso de todas las palabras, los significados son distorsionados cuando no son definidos o puestos en contexto. En el caso de la raza, se le dio un mal nombre por algunos latinoamericanos y españoles que quisieron restarle importancia a la animosidad de muchos latinoamericanos hacia España y la conquista. Estos líderes salieron a celebrar el Día de la Hispanidad, el 12 de octubre, como el día del "descubrimiento" de América y de la mezcla de las razas que incluía españoles.

Sin contexto alguno, El Día de la Raza, valida y acepta el argumento de que los pueblos indígenas tuvieron la suerte de haber sido "descubiertos", y de recibir la bendición de Jesucristo. Además, se ha argumentado que lo pueblos indígenas se han beneficiado de la cultura española. Sin embargo, la historia es acerca de la verdad, y la celebración de un día de fiesta fabricado no lo hace así.

Es ofensivo conmemorar el Día de Colón como un día de fiesta nacional. También es ofensivo cuando los maestros tratan de impresionar a sus estudiantes con las historias de la Niña, la Pinta y la Santa María.

Algunas ciudades incluso llevan a cabo desfiles del Día de Colón con los italianos, judíos y  españoles que se pelean por un pedazo de Colón. Para algunos de nosotros es tan ofensivo, como celebrar el cumpleaños de Hitler, que hasta donde yo sé, ningún grupo sensato en los Estados Unidos se atrevería  a reclamar.

Desacreditar el mito de Colón es difícil ya que se ha convertido en leyenda, y es parte de nuestra memoria compartida. Por otra parte, la gente quiere creerlo. Ellos se sienten a gusto con el día de fiesta, y con la verdad fabricada que hace de Colón un héroe americano. Es parte de una cosmovisión eurocéntrica que refuerza los sentimientos del excepcionalismo americano y europeo.

La verdad sea dicha, Colón no fue un gran hombre. En sus primeros años de carrera, él estuvo familiarizado con el comercio de esclavos africanos en el Mediterráneo y las islas del Atlántico frente a las costas de España y el norte de África que les dejaron enormes ganancias. Colón se llevó esas memorias y sus lecciones con él para el Caribe.

Sus viajes eran para las empresas con fines de lucro, por contrato él tenía derecho al 10 por ciento de las ganancias. Tras su primer encuentro con los pueblos indígenas, Colón escribió en su diario el 12 de octubre 1492, "ellos deben ser buenos sirvientes.... Yo, nuestro Señor estará complacido, tomaré por lo tanto, en el momento de mi partida seis nativos para llevarlos ante sus Altezas”. Cuando llegó a España,  a los nativos se le hizo desfilar por las calles de Barcelona y Sevilla.

En su segundo viaje, Colón envió indios para venderlos como esclavos. En 1493 Colón escribió a la corona española: “Sus Altezas pueden ver que yo les daré todo el oro que necesitan.... y tantos esclavos como ordenen a ser embarcados”. De hecho, cientos de indígenas fueron enviados durante los viajes de Colón, y en 1505, su hijo Diego se convirtió en un traficante de esclavos africanos.

Citando a Whitney DeWitt, "los indios que no fueron exportados fueron sometidos a la esclavitud en la isla. Literalmente no había manera alguna de escapar de la esclavitud. Colón dejaría que los colonos de sus asentamientos eligieran a quien ellos quisieran para sí mismos. Un relato afirma que cada colono tenía esclavos para trabajar para ellos, perros para la caza de ellos, y mujeres hermosas para entibiecer sus camas. De ninguna manera, esta degradación de todo un grupo de personas parecía molestar a Colón o a los españoles. Parecían considerarlo su derecho como superiores”.

La devastación era horrenda. En 1492, la población de la isla de La Española (Haití y la República Dominicana) se estimaba en más de 3 millones de habitantes. En un periodo de 20 años se redujo a sólo 60 mil, y en el lapso de 50 años, no quedó ni un solo habitante nativo original.

Esto abrió la puerta para el comercio de esclavos africanos. La gran mayoría de los esclavos africanos fueron destinados a las colonias azucareras en el Caribe y Brasil. Se estima que 12.5 millones de africanos fueron enviados al Nuevo Mundo, cerca de 10.7 millones sobrevivieron los viajes. Alrededor de 600.000 esclavos fueron importados dentro de los EE.UU., y por lo menos 200 mil esclavos africanos fueron importados a México, lo cual es significativo si se considera que en el siglo 17 la población de Nueva España, que una vez fue de entre 25/28 millones, se redujo a menos de un millón de indígenas, y no más de 250.000 españoles emigraron durante el periodo colonial a lo que hoy es México.

Los esclavos africanos no comprometieron la principal fuente de trabajo forzado en la Nueva España; los indígenas también fueron hechos esclavos y realizaban la mayor parte del trabajo forzoso en los campos, las minas y otros proyectos.

Colón puso en marcha un sistema basado en la raza que se expandió en la Nueva España (México), perpetuando un sistema de castas basado en el color. La regla de oro era que, entre mayor el linaje   español de la  persona o más español lucía, mayores eran los privilegios que él o ella tenía.

La verdad sea dicha, los mexicanos siguen sufriendo la devastación y el racismo causados por Colón. El legado del "descubrimiento" de Colón, hoy se puede ver en las calles de Ciudad de México, donde los niños pequeños venden gomas de mascar por limosnas, y la pobreza está casi exclusivamente representada por los de abajo de las castas.

Cualquier persona que tenga algún sentido de la justicia o de la historia sabe que los antepasados ​​de estos niños construyeron grandes civilizaciones con ciudades más grandes que las de la Europa contemporánea. Tenían libros que los hijos de Colón destruyeron, tenían un sistema matemático avanzado, calendarios, arquitectura, agricultura, y una cosmología definida. Fueron destruidos por los hijos de Colón, que redujeron a los nativos a la venta de goma de mascar.
Celebrar El Día de la Raza no es un acto inocuo. Las fiestas conmemorativas son importantes en la formación de memorias aprobadas. La identidad se forma por la cultura que a su vez da forma a nuestra conducta, las creencias y las narrativas culturales. Las fechas conmemorativas son parte de nuestra memoria y forman nuestras narrativas. Eventos populares, como las fiestas nacionales son sancionadas por la sociedad, y actúan como una forma de control social que ayudan a mantener el orden social y el consenso popular. Es en este contexto en el que términos como el Día de la Raza son importantes porque evitan la necesidad de proporcionar un contexto histórico, y por lo tanto, exime a los europeos de sus pecados.

He sido criticado por referir, como genocidio, lo sucedido a los pueblos indígenas. Los críticos dicen que estoy empleando una hipérbole. Muchos repiten  el cliché de que, después de todo, lo que sucedió pertenece al pasado. Ese proceso, acorta nuestra memoria en el largo plazo.

La realidad es que el Día de Colón niega y minimiza la brutalidad de la conquista española, y la muerte violenta de decenas de millones de indígenas en todo el continente americano. Algunos expertos estiman que habían unos 100 millones de indígenas en las Américas, este número se redujo a alrededor de 10 millones. Esa celebración, niega la brutalidad y la inhumanidad de la trata de esclavos africanos.

La aceptación del Día de Colón lo eleva a una posición de honor. Y eso es ofensivo. Nos guste o no, el Día de la Raza, le atribuye significado y le da credibilidad al mito de que Colón descubrió América, cuando la realidad es, como dice Jalil Sued Badillo, que "Cristobal Colón tiene la distinción de ser el primero en introducir ese nuevo orden al continente Americano".

Yo no soy un proponente de la culpabilida colectiva. Pero, al mismo tiempo, es importante responder a la pregunta de César, ¿qué era lo que estaba mal con la raza indígena?


Traducido del inglés por Marvin Najarro


Rodolfo Acuña, profesor emérito de la Universidad Estatal de California Northridge, ha publicado 20 libros y más de 200 artículos públicos y académicos. Él es el presidente fundador del primer Departamento de Estudios Chicanos que ofrece hoy en día 166 secciones por semestre en Estudios Chicanos. Su libro de historia Occupied America (América Ocupada) ha sido prohibido en Arizona. En solidaridad con los mexicano-americanos en Tucson, ha organizado recaudaciones de fondos y grupos de apoyo para empezar desde cero y escrito más de dos docenas de artículos exponiendo esfuerzos allí para anular la Constitución de los EE.UU.










Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

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