viernes, 17 de mayo de 2013

LOS CACIQUES DEL CACIF



(…) ¡Un solo golpe al caite, un solo golpe al caite!  El mismo término fue usado en las maniobras de campo de infantería, cuando al ordenarle a la tropa ¡alto! o ¡firmes! el exigente oficial requería un solo golpe al caite.
Pues exactamente lo mismo sucede hoy con los caciques industriales de Guatemala representados en el CACIF, su organización empresarial y herederos a su vez de los criollos coloniales. Manipulando masas de desinformados, contingentes de ignorantes… están dolidos en su arrogancia oligárquica porque a su icono, a su factotun, a su capitoste; lo han condenado a 80 años de prisión o lo que equivale decir a prisión perpetua. Claro, para ellos es poco significativo los miles de muertos de su régimen de terror en todo el territorio nacional, incluidos los ixiles, los más afectados.



LOS CACIQUES INDUSTRIALES DE GUATEMALA:
¡ UN SOLO GOLPE AL CAITE !


Por Luciano Castro Barillas

Los ejércitos de las emergentes “repúblicas” de América Latina durante todo el siglo XIX estaban dirigidos, los pocos, por auténticos patriotas, pero en la gran mayoría eran caciques criollos que no querían otra cosa que hacer prosperar su hacienda personal, habida cuenta que los peninsulares, los españoles nacidos en España, era los verdaderos detentadores del poder político y económico. Esa competencia entre fracciones de clase hizo que el pleito se desencadenara entre ellos y armaran cada cual por su lado ejércitos de desarrapados, de soldados descalzos y oficiales rústicos y analfabetos, enarbolando la bandera de la independencia. De allí que esos ejércitos de campesinos que luchaban sin saber por qué, extraídos a la fuerza de las plantaciones donde eran “colonos” o semiesclavos, eran conducidos por los montes y poblados a un ritmo frenético, trotando sincrónicamente con la voz cantante de un cerril “oficial”, que más bien era mayoral del señor hacendado, quien agregaba con voz estentórea, quizá como único requisito, para dirigir una escuadra de soldados o un escuadrón al grito de: ¡ Un solo golpe al caite[1], un solo golpe al caite!  El mismo término fue usado en las maniobras de campo de infantería, cuando al ordenarle a la tropa ¡alto! o ¡firmes! el exigente oficial requería un solo golpe al caite.

Pues exactamente lo mismo sucede hoy con los caciques industriales de Guatemala representados en el CACIF, su organización empresarial y herederos a su vez de los criollos coloniales. Manipulando masas de desinformados, contingentes de ignorantes (pues Guatemala es el país de Latinoamérica con la más alto porcentaje de analfabetos, con la menor cantidad de estudiantes universitarios, con la más alta tasa de desnutrición infantil , ocupa también el cuarto lugar en el mundo y es proveedor mundialista de niños con cerebro subdesarrollado, con el mayor asesinato de mujeres, con el 82 % de su población en la pobreza y  otros indicadores socio-económicos escalofriantes); están dolidos en su arrogancia oligárquica porque a su icono, a su factotun, a su capitoste; lo han condenado a 80 años de prisión o lo que equivale decir a prisión perpetua. Claro, para ellos es poco significativo los miles de muertos de su régimen de terror en todo el territorio nacional, incluidos los ixiles, los más afectados. No es una prueba suficiente para este tipo de personas, definitivamente incivilizadas, aunque luzcan y tengan todos los artefactos más novedosos de la civilización, porque ellos, como dijera Bergson, “tienen su cultura”. Y su irracionalidad llega al punto de desafiar algo que se ve venir por parte de la izquierda o los liberales norteamericanos encabezados en esta ocasión y ya sugerido al moreno Obama: la movilización de la O.E.A. u otros medios para pedir la renuncia al presidente Otto Pérez Molina. Por una intolerancia hipócrita  -tan propia de los politiqueros gringos-  que ahora, en tiempos de recuperación de espacios perdidos en América Latina y con el afán de maquillajes democráticos y de derechos humanos; nada, absolutamente nada, quieren ver con genocidas, medio genocidas o genocidas enteros, principalmente si usted aparece como jefe militar con los cadáveres de los ejecutados extrajudicialmente a sus pies. Eso es escandaloso para la hipocresía engolada de los norteamericanos, tratándose de América Latina, porque en Siria actúan con otra despiadada moral. Ese es el temor de la ultraderecha guatemalteca, principalmente la militarista. Y la estrategia norteamericana va por ese rumbo. Es una manera de mantener “democracias no avanzadas” o no radicalizadas y revertir a las que medio han avanzado, como las de América del Sur, cuyo vulnerabilidad de reversión de esos procesos históricos está a la vuelta de la esquina, si no se aplican los dirigentes populares a proveer a los ciudadanos de realidades materiales y no solo discursos inflamatorios de izquierda, que están bien, pero no bastan o son insuficientes cuando los satisfactores materiales no llegan de la manera debida a las grandes mayorías depauperadas. Lo sucedido en Venezuela con las últimas elecciones es ejemplarizante. Ya lo dijo el Che, lo que debe ser propio de toda Revolución exitosa: los incentivos materiales van de la mano con los incentivos espirituales o morales. Las Revoluciones se hacen para vivir mejor, para ser mejor, para crear un mundo diferente al margen de las ignominias.

Y si esos procesos de reversión democrática los situamos en Guatemala, con su democracia peculiar, son muy factibles, bastante probables, si solo se contara con la presencia de las fuerzas políticas y sociales nacionales. La comunidad internacional ha sido el baluarte de la democracia guatemalteca, sin ella, haría mucho tiempo que estuviera entronizada otra dictadura militar. Los mitos del eterno retorno nitzcheanos también se cumplen en política. Ese peligro fue ya percibido por los amos del norte, quienes harán, no cabe la menor duda, lo debido; para que sean las cosas como ellos dicen. O como le conviene a la actual coyuntura norteamericana en pérdida ineluctable de su hegemonía.

¡Un solo golpe al caite! dicen sin disimularlo todos los medios de comunicación de Guatemala aliados con el CACIF y el militarismo. Es una pena, realmente, porque visión tan obliterada y obtusa como la de los oligarcas nacionales es única e inimitable.






[1] Caite es un guatemaltequismo, equivale a sandalia o guarache.











Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

jueves, 16 de mayo de 2013

ALEIDA GUEVARA



“Solidaridad no es dar lo que a ti te sobra, sino dar lo que otro pueblo necesita, aún a costa de ti mismo”



ENTREVISTA EN CÓRDOBA, ARGENTINA,
CON ALEIDA GUEVARA


Por Carlos Aznárez

Aleida Guevara March es médica pediatra, luchadora incansable, internacionalista que ha aportado sus conocimientos y su rebeldía ante la injusticia en varios países del Tercer Mundo. Una mujer cubana que combina una constante reafirmación de principios revolucionarios con la ternura, que atesora como señal de familia. Todo eso es Aleidita, y además, por si esto fuera poco, el mundo la conoce como la hija del Che Guevara.

Aleida es implacable con los enemigos de su pueblo, con aquellos que le impusieron un bloqueo criminal que ya dura casi 55 años, pero también tiene otras virtudes, como el uso de su propia voz no sólo para dar conferencias o mitines, sino para cantar sones cubanos, tonadas chilenas y hasta tangos argentinos. En ese aspecto no muy conocido de su vida, recuerda con picardía, cómo en una ocasión terminó una exposición de defensa de Cuba y los 5 héroes, en el Parlamento británico, cantando un tema emblemático de la Revolución: “Fusil contra fusil”.

Con Aleida conversamos a fondo, en la sede del “Centro Oftalmológico Doctor Ernesto Guevara”, en la ciudad de Córdoba, donde la Fundación “Un mundo mejor es posible” (con médicos cubanos y argentinos) llevan adelante desde 2009 la Operación Milagro, destinada a devolver la vista a miles de ciudadanos y ciudadanas de escasos recursos. El Centro funciona dentro de la Clínica Junín, recuperada por sus trabajadores y trabajadores. Un marco ideal para hablar con una mujer aguerrida que ha hecho de la solidaridad una bandera de lucha.


-Hace 50 años, en mayo de 1963, partía para Argelia la primera brigada médica cubana e inauguraba así un derrotero que se ha ido acrecentando año a año y aún continúa. ¿Qué significado le da a esta idea de enviar médicos cubanos a distintas partes del mundo, y cómo surgen estas Brigadas?

 -Antes que nada, decir que al surgir el proceso revolucionario del 1 de enero de 1959, cambia la vida de los cubanos en muchos aspectos. Desde el comienzo, la Revolución se da cuenta de la necesidad de ser solidaria con muchos países y otras gentes del mundo. Cuba estaba aislada, sufríamos la presión de Estados Unidos y el bloqueo, y es por ello que tomamos conciencia que la única manera de romper esa política agresiva era precisamente la solidaridad internacionalista.

En los primeros años de la Revolución, Cuba se queda con muy pocos médicos: la mitad de los profesionales de la salud emigran para los EEUU, debido a la campaña de propaganda y el veneno que se utiliza en estos casos cuando un país empieza a liberarse. Coincidentemente con eso, se abre la Universidad cubana con amplitud, para que todos los que quisieran estudiar Medicina pudieran hacerlo.

En 1963 tenemos un grupo pequeñito de médicos, y justo coincide con el triunfo de la Revolución argelina. Desde el primer momento, en Cuba, se desarrolla una gran admiración hacia ese proceso revolucionario y nos damos cuenta que necesitan de apoyo. Porque una vez que allí triunfó la Revolución, los franceses se fueron, llevándose consigo a todos los profesionales, que eran de esa nacionalidad. De manera que a partir de ese momento existía una necesidad inmediata de apoyo en Salud.

Es así como el Gobierno cubano se conecta con el de Argel y ofrece la ayuda. Pienso que es de esta forma, en que nos damos cuenta qué significa la solidaridad. No dar lo que a ti te sobra, sino dar lo que otro pueblo necesita, aún a costa de ti mismo.

Ese es un principio rector de la Revolución Cubana.

-¿Cuántos médicos fueron entonces a Argelia?

-Fue una brigada pequeñita, de unos 50 personas. Este caso se relaciona también con mi padre, ya que él tiene que viajar para verse con el Presidente, y pide reunirse con nuestros médicos.

Uno de los recuerdos más importante de los compañeros que aún viven y que estuvieron en esa misión, es la conversación que mantuvieron con el Che.

-Después de eso se abre una sucesión de experiencias parecidas en otros países…

-Sí, demoramos un tiempo en hacerlo más masivo porque de verdad no teníamos tantos médicos, pero después Cuba comienza a prestar apoyo, con pequeños contingentes, a países que sufrieron distintos desastres naturales. Recién en los años 80 comienzan a moverse Brigadas más numerosas. Allí es cuando comenzamos a tener más cantidad de personas fuera del país actuando como médicos. Nicaragua fue el detonante, porque es la Revolución más cercana a nosotros en ese momento, y necesitaba de personal médico.

-¿Allí le tocó ir a usted?

-Así es. Yo era, todavía, estudiante del último año de la carrera, tenía 22 años, y como no había suficientes médicos para enviar, Fidel se reúne con nosotros y nos explica la necesidad de viajar hacia allí. Entonces nos pregunta quién quería hacer su último año de la carrera en Nicaragua. Un montón de muchachos levantaron sus manos, entre ellas yo, y me tocó ir en la segunda camada.

-¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue extraordinaria y me marcó para toda la vida. Viví momentos muy duros y también de los buenos. Fíjate que en Cuba hay diferentes religiosidades y una gran libertad de culto, pero no es un país eminentemente católico. Entonces, siempre que sale una misión solidaria, Cuba es muy respetuosa en no interferir en los problemas internas del país al que se concurre. Nosotros vamos a ayudar, y por lo tanto ni siquiera tenemos el derecho de opinar, porque no nos corresponde. Por eso, antes de partir, nos aclararon muy bien que no teníamos que hacer comentarios con cosas que pasen en el otro país, nos gusten o no, hay que respetarlos. En segundo lugar, tener mucho cuidado con las cosas que decimos, ya que a veces en Cuba tenemos expresiones muy fuertes, que a los nicas les podían disgustar, puesto que son profundamente católicos.

Por supuesto, a mi me pasaron cualquier cantidad de cuestiones. Un día, estoy en un salón de operaciones y me molesté mucho. Había dos cirujanos que realmente no estaban bien preparados, y yo salí muy molesta. Me senté en una mesa, ofuscada, y dije en voz baja: “Me cago en Dios”. Apenas hice esa expresión, se mueve la mesa, y le digo al cirujano que tenía al lado, que por favor no la mueva ya que yo estaba muy ofuscada. Él me contesta: “no fui yo, fue la tierra”. Yo no sabía que en Nicaragua había temblores cada cinco minutos. Fue una casualidad tremenda, pero desde entonces tuve más cuidado a la hora de hablar.

-¿A pesar del momento difícil que se vivía allí, pudo recoger enseñanzas que le sirvieron a futuro?

-Nicaragua nos permitió hacernos mejores seres humanos. Además, muchos, por primera vez salíamos de Cuba, éramos muy jóvenes y de pronto vimos cosas tan diferentes a nuestra realidad, que nos hizo tener más conciencia del privilegio que tenemos por ser cubanos. Fue muy bueno para los jóvenes que estábamos allí, poder comprobar la grandeza de nuestra Revolución. Por eso, lo considero un período de maduración tremendo.

-Usted también estuvo participando como médica en Angola.

-Sí, en una Angola en guerra. Cuba no solamente mandó tropas, porque ellos lo pidieron, sino que envió también maestros y médicos. A nosotros nos tocó estar en lugares donde habitualmente había tropas cubanas, pero en el caso mío, que era pediatra, estaba en la Capital, en un hospital pediátrico que luego se llamó “Josina Machel” (N.de R.: por la heroína mozambiqueña). todavía Aún hoy, cuando recuerdo ciertas cosas de Angola me conmuevo mucho. Yo pensaba que Nicaragua me había marcado, pero lo de Angola fue tremendo. Darte cuenta cómo la colonización intentó acabar con esos pueblos y sus culturas. De qué forma hizo que personas con inteligencia normal, se sintieran inferiores como seres humanos.

Hay una anécdota que me pasa a mí en el Hospital, donde una señora me pide ayuda para abrir una lata de sardinas. La lata tenía la llavecita puesta y era muy fácil abrirla, pero ella no sabía hacerlo. Entonces yo se la abro y se la doy, la mujer no quería comer hasta que no lo hiciera yo primero. Entonces tomé la lata de carne soviética que traíamos nosotros, la abrí y le dije: “yo como de la suya y usted de la mía”. Me miró sorprendida, pero después hizo lo que yo le decía y comimos juntas.

-Sin embargo, a pesar de las dificultades de integración, el pueblo angolano adora a los cubanos y cubanas que lucharon junto a ellos.

-Poco a poco fuimos tratando de romper esa barrera. Yo soy muy blanca de piel, y por lo tanto era un contraste muy grande. Para ellos, los blancos siempre eran los amos, los dueños.

A mí me gustan los niños, yo los cargo, los beso, los abrazo. Ellos no están acostumbrados que un hombre o una mujer blanca sea cariñosa con los niños. Era imposible para ellos pensar así, pero insistimos en trabajar de esa manera.

Me metí en la sala de niños tuberculosos, porque todos le tenían un poco de temor al contagio, pero en Cuba estamos vacunados y bien alimentados, y no tuve temor. Me puse a trabajar con ellos, y fue fantástico todo lo que esos niños me dieron, la fuerza, el cariño, la ternura.

Había uno que se llamaba Celso, que le quitaba el pañuelo a la madre, y siempre me lo daba. Yo lo amarraba a Celso a mis espaldas y daba vueltas con él por todo el perímetro del Hospital, cada mañana. Eso hizo que el director del Hospital, se pusiera muy bravo conmigo, diciéndome que eso no era correcto. Y le respondí que si eso lo hacía feliz al niño, por qué iba a ser malo, si además también me hacía muy feliz a mí.

En esos momentos Cuba no tenía grandes problemas económicos, ya que existía el campo socialista europeo. Por eso, le escribí a mi mamá, y le pedí que recogiera toda la ropa que pudiera, entre los vecinos, y me la mandara. Efectivamente, llegó una caja enorme de ropa. Pasan los años y no puedo quitarme de la memoria, a Celso, vestidito de traje, con un pantalón corto. Disfruté mucho con su pequeña cuota de felicidad.

También tuve grandes dolores, porque algunos niños se nos murieron. Pasamos dos epidemias de cólera, y muchos llegaban desfallecientes a nuestros brazos, y no podíamos hacer nada por salvarlos. Una vez, una niña llegó caminando a mi lado, la examiné y tenía una anemia profunda, con un gramo y medio de hemoglobina. Le mandé a poner un paquete de sangre, y el técnico se la puso congelado y la mató. No pude sacarla del paro, y eso me marcó para toda la vida, me hizo sentir responsable, yo era la médica y la que le ordené hacer esa transfusión.

-Supongo también que esos dolores la incentivaron a seguir luchando por cambiar este orden injusto.

-Cada uno de nosotros nos comprometimos a luchar siempre para que esas cosas no ocurran, por eso a partir de Angola, fui más atea de lo que era hasta entonces. Si Dios existe, está ciego o no es justo, y entonces no puedo creer en él. Tengo que creer en la capacidad de los seres humanos para tratar de evitar esto. En eso me he convertido, en una mujer cubana, que intenta por todos los medios denunciar estas injusticias donde quiera que estoy, hablar del derecho de los seres humanos a que se los trate con respeto, Creo que una de las cosas más importantes, que muchas personas han olvidado, es que todos podemos tener creencias religiosas y hasta ideologías diferentes, la cuestión es respetarnos. Si lográramos eso, podemos vivir en comunidad, sin fricciones. Hay situaciones que han pasado en nuestra historia, que las olvidamos y las volvemos a repetir con los mismos errores, o peor aún. Hay ejemplos muy claros en Latinoamérica. En México, cuando vamos a las ciudades que rodean las grandes pirámides, nos preguntamos, por qué las personas abandonaron esos sitios. ¿Qué pasó allí? Utilizaron toda la madera que estaba alrededor, para hacer las pirámides, por lo tanto dejó de llover, no tenían agricultura, y tuvieron que emigrar de ciudades enormes, ya que no tuvieron cuidado con su entorno.

-Algo muy parecido a lo que pasa hoy en algunas zonas de nuestro continente.

-Así es. Esto vuelve a repetirse en la actualidad: una de las minas de hierro más importantes del mundo, está en la Amazonía. El hierro es importante, aunque sin él podemos vivir, pero es imposible hacerlo sin oxígeno, y la Amazonía es el único gran pulmón del planeta que nos queda.

Por eso, estoy convencida que cada vez tenemos que ser más solidarios unos con otros, para que nuestros nietos no tengan que sufrir tanto saqueo a la Naturaleza que nos da vida.

-En ese marco de solidaridades, surgió un buen día la Operación Milagro y se extendió por varios países. ¿Cuánto tiene que ver Fidel Castro en esta iniciativa?

-Fidel es el padre de todo eso. Él nos ha educado toda la vida con su ejemplo. A veces nos preguntábamos como hacía este hombre para no cansarse de imaginar solidaridad. Estoy segura que si Fidel tuviera millones, usaría ese dinero para mejorar la salud y el bienestar del mundo entero. Es tal cual.

Una vez, conversando con Chávez, le dije: “Chávez, ayúdanos, porque el tío (yo le digo a Fidel, tío), no se da cuenta, y a veces es como si estuviera desvistiendo un santo para vestir otro, y tampoco puede ser eso”. Le comentaba entonces, que habíamos enviado muchos médicos a Venezuela y también medicamentos. Pero Cuba está bloqueada, y no tiene capacidad económica para seguir produciendo esos medicamentos, sin que regrese a ella algo que le permita volver a comprar materia prima. La atención de los médicos, le decía al Comandante, es gratuita, pero los medicamentos nos cuestan y necesitamos dinero para volver a producirlos. Chávez me respondió que no me preocupara, que con el ALBA todo quedaría resuelto. Y fue así nomás, en que Chávez y Fidel juntos comenzaron a hacer andar este nuevo movimiento de solidaridad entre nuestros pueblos. Se trata de un proceso de gran integración entre países, sin detrimento de nadie, sin menospreciar a nadie. Al contrario, si tú no tienes mi nivel cultural, yo puedo aportártelo. Si tú no tienes la salud necesaria, yo puedo ayudarte. Lo mismo ocurre con el petróleo, que uno tiene y el otro no. Así vamos haciendo que nuestros países tengan un nivel similar. Siempre respetando las diferencias, ya que estas nos hacen crecer. Yo aprendo de los kichuas, de los aymará, son las raíces de mi pueblo.

Pongamos un ejemplo: durante muchos siglos, la salud pública en Cuba ha tenido la influencia de Europa. Cuando venimos a esta parte del continente, comenzamos a trabajar con las poblaciones autóctonas y nos damos cuenta que durante siglos nos han engañado e impuesto cosas que no son nuestras. Todas nuestras indígenas saben que se pare mejor arrodillada o sentada, y no acostada. Eso va contra nuestra fisiología.

-Son años de penetración cultural, que han intentado quebrar los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios.

-Tengo otro ejemplo que me ocurrió en Ecuador: un maestro kichua me abrió los ojos de los errores que había cometido con mis propias hijas. La escuela cubana dice que a los 5 años empieza el pre-escolar y en los primeros meses el niño debe aprender algunas palabras, como “mamá”, “papá”, “nené”. Cuando mi hija era pequeña le decía, yo soy la “m”, tu hermanita es la “a”, ¿cómo suena?. Y ella me respondía; “me”. Terminamos en un psiquiatra para ver si tenía algún problema, y el psiquiatra me dijo que el problema era mío.

Conversando con este maestro kichua comprendí que yo estaba presionando a mi hija por una cosa que nos normaban, y que a los niños hay que aprender a respetarlos. Tiene sus tiempos, y si uno no estimula el deseo de aprender, el niño puede negarse a hacerlo, ya que no le interesa, y hay que respetarlo. Tenemos que buscar cosas que lo estimulen a querer aprender. Eso me lo enseñó un maestro indígena, y así infinidad de cosas, que deberían provocar vergüenza por estar de espaldas a esa realidad. Fíjate que este maestro lo único que le exige a los padres para enviar a sus hijos a esa escuela, es que no tengan ni televisor ni computadora en la casa, por lo menos en los primeros años de vida. Y eso es así, por un fenómeno que estamos viendo en la actualidad: nuestros hijos crecen sin saber quienes son, ya que habitualmente no hablamos mucho con ellos, no les contamos cuál es su historia de vida, quienes son sus abuelos, cómo se conocieron sus padres. Y ellos vuelcan su tiempo en la computadora o en la TV. Después, estos niños se hacen jóvenes y emprenden caminos que a veces no nos gustan y los culpamos. Pero en realidad los culpables somos nosotros por no haber comprendido las necesidades de ese muchacho o muchacha que está creciendo.

-Estamos haciendo esta entrevista en un Centro Oftalmológico que lleva el nombre de su padre, y que está situado en una provincia, Córdoba, muy cara a los recuerdos de los Guevara. ¿Qué opina de esta iniciativa que a través de la Operación Milagro permite que mucha gente humilde recupere la posibilidad de ver y de leer?

-Todo este proyecto surge con el “Yo si puedo”. Empezamos a enseñar a leer y nos dimos cuenta que había una gran cantidad de personas que no se acercaban a estudiar porque no querían. Investigando nos dimos cuenta que lo que ocurría es que no veían. Allí surgió la necesidad de devolverles la luz, no sólo desde el punto de vista físico, sino también intelectual. Lo hemos dicho siempre: para que una persona sea enteramente libre, tiene que ser culta, tiene que saber analizar las cosas que están a su alrededor, para poder tomar una decisión correcta. Así es que comenzó la Operación Milagro a través del “Yo sí puedo”. Le empezamos a devolver la vista a todos los que podíamos operar, de forma gratuita. Hicimos un estudio en el continente, y llegamos a la conclusión que unos diez millones de personas pueden necesitar de esta operación. Y nos pusimos manos a la obra. Ya llevamos casi seis millones, en distintos países del mundo.

Tú hablabas de Córdoba y su implicancia con el lugar donde anduvo mi papá en su juventud. La verdad es que yo no relaciono a Córdoba, a Buenos Aires o Rosario, tanto con mi papá. Lo relaciono sí, con la Patria Grande, con mi pueblo grande. Yo soy cubana, y nos han enseñado que Patria es desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Es un deber poder ayudar a todo el que lo necesita. Ojalá nos dejaran hacerlo mucho mejor. Ojalá los colegios médicos no se pusieran tan irritables porque hagamos algo por la gente. Nosotros no queremos quitarles sus clientes, queremos atender a los pacientes. Son cosas diferentes. Ojalá podamos hacer esto no sólo en Córdoba sino en otras provincias, en la Patagonia, acercar este programa a los lugares donde mucha gente que lo precisa, vive. Pienso que es una decisión que tendrá que tomar el Estado argentino en un momento determinado, así como creo que en otra circunstancia tendrá que unirse más dentro del ALBA, porque de alguna forma lo que intentamos es unir fuerzas. Ya nos hemos dado cuenta que el enemigo común de nuestros pueblos es el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. De una u otra forma, todo el mundo lo ha visto y sentido en carne propia. Por ejemplo, hablando de Argentina, cuando se planteó rescatar las Malvinas, preguntémonos quiénes estuvieron del lado del pueblo argentino: prácticamente toda la América Latina. ¿Quiénes no respaldaron esa reivindicación y apoyaron a los ingleses?: el gobierno de EEUU.

Por eso se trata de saber cómo vamos a unirnos, a ayudarnos a mejorar nuestras vidas. ¿Se imaginan a Argentina dentro del ALBA? Uno de los gigantes del continente, que puede producir alimentos para nutrir a una décima parte de la Humanidad. Sería algo glorioso, y espero de verdad que este lugar donde nació mi papá, pueda unirse al resto de Latinoamérica desde ese punto de vista y comprenda que lo que tenemos es luchar por un futuro mejor para nuestra gente. Simplemente eso, respetándonos, nada más.











Publicado por LaQnadlSol
CT., USA.

martes, 14 de mayo de 2013

EL DICTADOR EN SU LABERINTO

Desde la totalizante perspectiva del dictador: “Nunca tuve la intención ni el propósito de destruir ninguna etnia nacional”. En realidad, no hay necesidad de tener tal intención o propósito desde el pináculo del poder, cuando toda su organización, toda la maquinaria de dominación, toda la burocracia de la muerte está ejecutando la operación “sabia” de destrucción, sin que el Dictador en su Laberinto tenga que preocuparse por los detalles


EL DICTADOR EN SU LABERINTO


Por Marco Fonseca

Sobre los argumentos finales de Ríos Montt

Después de todo lo que se hizo y dijo, el ex general Ríos Montt, tomó el banquillo de los acusados ante  el Primer Tribunal de Alto Riesgo, en mayo 9, 2013 y montó una defensa basada en el razonamiento militar del genocidio sin precedentes en la historia de Guatemala. “Los querellantes me han arrinconado” dijo, para empezar, indicando así que su rol histórico fue y debe ser inconfundible con  las ordinarias y simples posiciones de los oficiales de bajo rango y de los burócratas de la muerte. Después de todo, él no fue, un simple Álvarez Ruiz, un Chupina Barahona, un Mejía Víctores o un “Mayor Tito”: “No fui un comandante de compañía, no fui un jefe de batallón, no fui un comandante de área”. Yo era un jefe de Estado”. Enfatizando en sus declaraciones, dijo: “El Estado tenía un gabinete llamado de los ministros de Estado. Y yo era el jefe de los ministros de Estado”. Él era Guatemala en su totalidad y no únicamente una de sus partes, mucho menos, una de las peores partes, los indígenas, los ixiles. Por su puesto que visto desde la perspectiva de los ixiles, la óptica de la historia y lo que significa este general cambian, la perspectiva histórica de él, y la clase social que él representa aparecen como el retorno de Cortés/Quetzalcóatl en su versión Maya, o sea Kukulcan, como un serpiente en uniforme militar, una serpiente de herencia criolla, ladina, y orgullosamente superior.

Y, tal y como él acostumbraba hacerlo los domingos durante su dictadura y  los días festivos de cuando era el presidente del Congreso de Guatemala, una vez más él proclamó un mensaje enfocado en su papel como el redentor de un Estado financiera y moralmente en bancarrota: “No podíamos respetar la Constitución porque todo era una podredumbre, todo se había caído solo. Entonces tuvimos que redactar el Estatuto Central de Gobierno”. Y este Estatuto Fundamental, representaba nada menos que la voluntad del general encarnada en la voluntad particular de las fuerzas armadas, entendidas como el cuerpo del Lord General, quien había sido puesto en el poder por la voluntad de la historia misma.

Este es un discurso en el cual el ser del dictador y el ser mismo de Guatemala son uno y el mismo. Durante su campaña presidencia en la década de los 90 el acostumbraba decir: “Yo soy Guatemala”. Y esta vez en sus argumentos finales del juicio en su contra  por el genocidio del pueblo Ixil, una vez más reiteró esa moralidad, la restauradora y noble misión que la posición de jefe de Estado le había conferido. Una posición que él y sus abogados insistieron había sido también ofrecida a otros oficiales del ejército pero que únicamente Ríos Montt tuvo el “coraje de asumir”. Y la esencia del caso de la defensa, del discurso de Ríos Montt, es que en las altas esferas del poder donde se desenvuelve el Jefe de Estado la interacción social es muy escasa, allí el dictador se encuentra realmente muy solo, reflexionando sobre el destino de su nación, un lugar donde únicamente está el dictador y su grandiosa misión de restaurar y renovar en un todo a la resquebrajada y amenazada nación.

Y desde la altitud de su casi divinamente designado poder, el dictador no tiene nada que ver con lo que pasa en las pueblerinas estribaciones del Estado, en los desolados campos de las multitudes y, mucho menos en los profundos barrancos y rocosos desfiladeros de los apestados de la tierra en donde sus órdenes son implementadas por oficiales de bajo rango que llegan a sus trabajos con sus propias agendas personales, divisiones e inercia. Pero el dictador está por encima de todo, al igual que todos los dictadores en la historia que exploran el horizonte con ojo de águila y sobresale por encima de la comedia humana. De esta manera el ser esencial del dictador no es responsable de la suerte existencial de lo cotidiano, de la mundana implementación de su voluntad. Las decisiones de este Líder Supremo no tienen nada que ver con las consecuencias prácticas de la implementación de las políticas de Estado, esas consecuencias son dejadas a otros. El Líder Máximo es responsable únicamente por la Idea de una “nación de naciones” que él quiere construir en un mundo en el que solo otros, la inercia social y el “enemigo” Comunista disfrazado en las tierras indígenas como mujeres, niñas y abuelas quieren violentar. En sus propias palabras: “El comandante general del ejército solo hace tres cosas importantes: hacer las convocatorias para reclutar soldados, otorgar condecoraciones y autorizar pensiones”. Las ejecuciones judiciales y extrajudiciales de sus órdenes quedan, así, en las manos de otros mientras que el dictador permanece solitario en su laberinto.

El genocidio desde la perspectiva del poder, es un asunto multicultural y multiétnico. En palabras de Ríos Montt: “Me señalan como racista cuando digo que somos un país compuesto de muchas naciones”. El nivel de distorsión ideológica efectuada por la razón dictatorial alcanza aquí, en este punto del discurso del dictador, niveles sin precedentes. En nombre del multiculturalismo surge la necesidad de eliminar, precisamente, la amenaza multicultural. Una vez se han dado las órdenes, una vez se han trazado los planes para la “victoria” y “fortaleza” y una vez invocada la antigua figura de la sabiduría (“Sofía”) como guía para lo que tiene que ser requerido, sin importar cuan doloroso, entonces es posible decir “El jefe de la Defensa Nacional o el Ministro de Defensa no me entregaron reportes de ninguna clase”. Porque una vez se ha bosquejado el rumbo del destino para la gente de abajo, para el “otro”, lo que les suceda a los ancestrales habitantes de las montañas y valles del multicultural pueblo Maya, se vuelve menos que irrelevante. Su memoria misma se vuelve un complot comunista para distorsionar la historia oficial, la grandiosa benevolencia  y coraje del Líder, el destino “común” de la nación, aún más si en estos lugares, como lo argumentó Ríos Montt en su discurso, existe un “movimiento Comunista” que esas personas desagradecidas, profundamente indoctrinadas, no pueden resistir por ellos mismos sin la asistencia salvadora y purificadora del ejército.  Así es que la campaña moralizadora de su dictadura no consistió únicamente en hacer que “los empleados públicos se comportaran mejor para que no robaran, no mintieran y no abusaran”. En lo más fundamental, consistía, en una política de cambiar el ser mismo de la multinacionalidad y diversidad étnica de la patria criolla: una nación para todas las naciones; la nación criolla. Se trataba de recordarle a la nación de su propia historia, como la ve Ríos Mont: “De 1944 al 2013, todos los movimientos que de una u otra forma han hecho que Guatemala progrese han sido guiados por el ejército”. De esa manera la amenaza del Comunismo no fue únicamente al multiculturalismo real (la pacífica, obediente coexistencia de los grupos étnicos colonialmente construidos, delimitados y controlados) sino también al sentido fundamental de la historia moderna de Guatemala y al Estado protector del bienestar y de la diversidad étnica del país. No puede haber nada más en riesgo que eso.

Ríos Montt no es un hombre ignorante. Si alguien cree que el dictador es un tonto está cometiendo un error. García Gudiel, el abogado de Ríos Montt, se arrogó a sí mismo el derecho de descalificar el testimonio de expertos como Rosada Granados al que consideró como el testimonio de un “simple sociólogo”. Pero él no cuestionó ni tampoco impidió que su cliente, antes, durante y después de su discurso declarara, con un asomo de teoría sociológica e inclusive de un Marxismo provincial, lo siguiente: “La subversión no es cuestión de tiros sino de subdesarrollo, enfermedad, hambre y pobreza”. Aunque esta lógica de la Ideología de Seguridad Nacional fue plenamente reflejada en Plan de Seguridad Nacional y Desarrollo, es además una idea desarrollista que en Guatemala, a pesar de su constante repetición por un reducido sector de la intelectualidad y de antiguos funcionarios de gobierno del llamado periodo de “paz” (por los Acuerdos de Paz) tales como Rosada Granados o  Porras Castejón, esta idea nunca ha producido políticas de Estado consistentes y efectivas para reducir la pobreza. En realidad esa no es la meta del desarrollismo. Cuando el dictador ofrece este reconocimiento de la economía política del subdesarrollo y dependencia –como todavía se enseña en esa “Comunista” e inveterada casa de estudios llamada Universidad de San Carlos- el no reconoce el racismo y colonialismo de estirpe criollo, la historia de una independencia fallida y el conservadurismo intransigente de un Carrera, la primitiva acumulación de capital promovida por otro héroe nacional militar en la figura de Justo Rufino Barrios, o el protofascismo de Ubico que condujo directamente a la Primavera Guatemalteca, la que con el apoyo de la CIA y de su amado ejército fue eventualmente truncada dejando precisamente las condiciones estructurales que llevarían a la rebelión de los empobrecidos indígenas del altiplano y su genocidio. De ninguna manera. Para Ríos Montt, el objetivo de un plato de “frijoles y tortillas” es nada más y nada menos que obediencia y resignación. “Subdesarrollo, enfermedad, pobreza y hambre” llevan no solo a la subversión sino que también, y aun peor, a la desobediencia e insolencia étnica, a la falta de memoria histórica según articula Ríos Montt la memoria histórica: “De 1944 al 2013, todos los movimientos que de una u otra forma han hecho que Guatemala progrese han sido guiados por el ejército”.

Esta es la clase de consciencia nacional que reivindica el Jefe de Estado. Trivializando el significado y las grotesca políticas del genocidio, Ríos Montt, sin embargo, expresa lo que significa, desde el punto de vista del Líder Supremo, trabajar para el rescate del Estado: “Cuando capturan a un policía sinvergüenza, por cobrar impuestos ilegalmente no van a llevar a juicio al Ministro del Interior por eso”. Por extensión, si oficiales y comandantes con sus propias agendas matan a unos cuantos “Indios” aquí o allá, no se puede perder de vista el gran proyecto de nación encarnado únicamente en el Jefe de Estado, representado únicamente por la histórica contribución de los militares al progreso del país y que solamente puede ser asegurado por medio de una concienzuda campaña moralizadora de todo el Estado. Lo que pudo haber resultado de todo esto en los pueblos indígenas de Chajul, Nebaj y Cotzal pudo muy bien haber sido un infortunio, “una confrontación entre hermanos, entre familias”, pero no es debido a la historia del racismo, colonialismo, subdesarrollo, y dependencia como tampoco a las órdenes del Jefe de Estado, sino más bien es debido al “Comunismo” de la “honorable Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca”. Es precisamente esta lógica anti Comunista del dictador la que ayudo a que germinaran las semillas que ya habían sido sembradas durante los tiempos de la colonia española pero cuyo florecimiento había sido pospuesto hasta la llegada al poder de esta serpiente de la guerra.

Ahora al final del juicio, el dictador dice que el no estuvo envuelto en la ejecución diaria del genocidio. Él ahora dice que fueron “otros” los que ejecutaron su visión de una “nación de naciones” y que estos otros pudieron haber cometido “excesos” en sus acciones, como se indica en los muchos reportes que hablan de la eliminación de “chocolates” (código operacional del ejército para designar a los niños durante las operaciones de tierra arrasada en las comunidades indígenas) por aquí y por allá, pero esto no es razón para culpar al dictador.

Desde la totalizante perspectiva del dictador: “Nunca tuve la intención ni el propósito de destruir ninguna etnia nacional”. En realidad, no hay necesidad de tener tal intención o propósito desde el pináculo del poder, cuando toda su organización, toda la maquinaria de dominación, toda la burocracia de la muerte está ejecutando la operación “sabia” de destrucción, sin que el Dictador en su Laberinto tenga que preocuparse por los detalles



Traducido del inglés por Marvin Najarro



Marco Fonseca nació y creció en la ciudad de Guatemala. El obtuvo su doctorado en Teoría Política y Social con especialidad en filosofía política y Estudios Latino Americanos en York University.






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domingo, 12 de mayo de 2013

LA CONDENA CONTRA RÍOS MONTT...



(...) Por ello la resolución tenía que ser de esa manera: una condena severa para el personaje emblemático por pedido a la carta de las personas democráticas del mundo y al otro, al mero aguacatero de la G 2 pero al final subalterno, al final absolverlo, no por falta de prueba, sino porque la medida de alguna manera aplaca la incitativa a la polarización de los enfermos de fascismo aludidos anteriormente. Una resolución con coherencia jurídica en el caso de Ríos Montt y con prudencia política en el caso del general Rodríguez.  Medida que, sabiamente, aplacó la sombra de los manes de mal agüero.


LA CONDENA CONTRA RÍOS MONTT
ES UNA ACCIÓN JURÍDICA COHERENTE
CON PRUDENCIA POLÍTICA


Por Luciano Castro Barillas

Todos los bandidos de Guatemala, en los tiempos que corren, sean éstos narcotraficantes, ladrones patosos o criminales políticos, todos, sin excepción, aducen que su procesamiento obedece a persecución política, o a un linchamiento político; palabra incluso mal empleada porque los linchados en Guatemala no gozan del principio de presunción de inocencia, sino que son declarados culpables porque alguien se imaginó que era así y, bueno, reciben una azotaína, en el mejor de los casos, cuando no candela para terminar rostizados. Estos truhanes aludidos no están siendo linchados, han gozado de todas las garantías del debido proceso, pero, claro, para ellos el debido proceso debiera de ser la debida impunidad. A ese punto ha llegado la aplicación de justicia en los diferentes órganos jurisdiccionales de este país y, a no ser por la comunidad internacional y sus maltrechas democracias, pero nunca comparada con la caricatura de la democracia guatemalteca;  el proceso judicial en contra de Ríos Montt nunca hubiera sido posible. Se sentó, no cabe la menor duda, un precedente para la historia del derecho guatemalteco con la condena por genocidio de este señor, ahora de bigotes encanecidos, que sembró el terror en todo Guatemala pretextando combatir a los comunistas y cuyos excesos, desenfreno y desmesura, alcanzó a infantes nacidos y por nacer. Toda una personalidad luciferina que, como en los cuadros de Don Bosco, pudo preciarse de tener a sus enemigos entre los dientes. Era, en los años pasados, prácticamente inalcanzable para la mano de la justicia. Desplegaba este hombre, con nunca disminuida angurria por el poder, prepotencia, insulto y atropello, además de sus chocantes galimatías, de un lenguaje enrevesado, propio de un loco o de alguien que se quiere pasar de listo y que considera a los demás tontos, como seguramente valoró al pueblo de Guatemala. Pero hoy, por fin, recibió su merecido. Se sentó en la bayoneta que él estuvo puliendo y afilando por muchos años. O más bien, como dicen los campesinos ixiles a quien tanto odió: “Hoy sí te puy tu cul”.

El tribunal, presido por una valiente juez que tuvo que investirse de templanza, madurez y paciencia ante tanto insulto de los abogados defensores del ex dictador, pudo emitir una resolución condenatoria estrictamente apegada a derecho porque las pruebas en contra de los imputados eran abrumadoras. Era algo que todo el pueblo lo sabía y lo atestiguan las cientos de tumbas clandestinas repletas de cadáveres. ¿Qué más prueba querían? ¿Quién diseñó la política general del Estado y la política de seguridad nacional con su Estado Mayor subordinado? Pues el condenado. Él era el responsable de todo pero como todo cobarde, no quería enfrentar la responsabilidad de sus actos. Respaldado en esos impulsos de impunidad y efugio legal por una cohorte de gente de la ultraderecha que amenazaba con polarizar la sociedad guatemalteca. ¿Polarizarla? Acaso no está polarizada desde siempre una sociedad tiene al 85 de sus ciudadanos sumidos en la pobreza. ¿Acaso la pobreza económica, la inopia en el ingreso, no es la causante de la negación de las demás libertades ciudadanas? Por favor… De la polarización del que habla el españolote feo Pedro Trujillo o el barba de motero de Méndez Ruiz no es más que de implementar grupos de matones, algo poco probable, porque estos dos energúmenos tienen una carencia esencial: tienen hueros los cojones, aunque les sobra trompa para despotricar. Claro, quien no es valiente detrás de un arbusto o respaldado por el poder económico. Ha sido todo es fácil. Así todos somos valentones. Por ello la resolución tenía que ser de esa manera: una condena severa para el personaje emblemático por pedido a la carta de las personas democráticas del mundo y al otro, al mero aguacatero de la G 2 pero al final subalterno, al final absolverlo, no por falta de prueba, sino porque la medida de alguna manera aplaca la incitativa a la polarización de los enfermos de fascismo aludidos anteriormente. Una resolución con coherencia jurídica en el caso de Ríos Montt y con prudencia política en el caso del general Rodríguez.  Medida que, sabiamente, aplacó la sombra de los manes de mal agüero.



Aguacatero: Guatemaltequismo.Viene de aguacate o fruto de este árbol. Pero en Guatemala al hecho de asesinar a alguien se le llama “dar agua o dar aguacate”. A los asesinos de los escuadrones de la muerte en los años del conflicto armado se les llamaba aguacateros, que no tiene nada que ver con el vendedor de aguacates en los mercados.









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sábado, 11 de mayo de 2013

GENOCIDIO Y NACIONALISMOS

El nacionalismo es parte de una ideología política, no es una construcción en sí misma, puede haber un nacionalismo de izquierda como de derecha, al igual que nacionalismos culturales o étnicos y todas estas expresiones se funden en Guatemala.


GENOCIDIO Y NACIONALISMOS DE
NUEVA ERA EN GUATEMALA



Por Julio Valdez

Leer los discursos desde la derecha guatemalteca, ahora defensora de la dignidad del ejército nacional, evoca tiempos supuestamente superados con los acuerdos de paz y que ahora confirman que estuvieron dormidos al menos para la opinión pública.

El nacionalismo es parte de una ideología política, no es una construcción en sí misma, puede haber un nacionalismo de izquierda como de derecha, al igual que nacionalismos culturales o étnicos y todas estas expresiones se funden en Guatemala.

Resulta para algunos comentaristas de esta coyuntura del juicio por genocidio, percibir la animadversión contra las agencias de cooperación extranjera y funcionarios o cooperantes que señalan a estos como los responsables de la humillación del Gral. Ríos Montt y por ende del Ejercito y no están lejos de la verdad en tanto que este juicio como otros nunca hubieran sido posibles con la sola denuncia de las víctimas.

Este nacionalismo como bien han mencionado otros, es contradictorio a la miopía con que estos representantes de lo nacional perciben a los “inversionistas extranjeros” a los cuales no tildan de intervencionistas, es más… estos son “buenos extranjeros”.

Existe por otro lado, la idea de la incapacidad local para poder articular resistencia frente a la agresión o despojo, esta percepción parte del prejuicio relacionado a la presencia de “extranjeros solidarios” los cuales están presentes en el ámbito político desde hace más de cuarenta años, y es que persiste la concepción del indio como menor de edad que puede ser engañado por personas con ideas extrañas.

Ahora bien, parte de la aversión de este extranjero también parte de una realidad paradójica, producto del pre y post coyuntura de las grandes masacres en la primera mitad de la década de los ochentas, la cooperación internacional se desbordó con los desplazados y refugiados, en México especialmente, a tal punto que en menos de diez años existían pocos esfuerzos, dentro y fuera de Guatemala, que no contarán con líneas de abastecimiento financiero extranjero, esto alimento no solo a una élite intelectual en el exilio sino que subsidió lo que en términos norteamericanos se conoce como disidencia. Lo que se perceptible hoy en día son remanentes del boom de las ongs políticas de los noventas y se aprecia de mejor manera la marginalidad política de la izquierda partidaria, debido en gran parte por la migración de cuadros hacia Ongs con autonomía financiera, además de las clásicas luchas de poder que carcomieron lo poco que quedaba de la memoria de la resistencia popular durante los años del conflicto.

El nacionalismo neofascista de la renacida derecha en Guatemala contiene un argumento interesante, a diferencia de los ochentas, ha incluido entre sus enemigos acérrimos a la cooperación norteamericana, que paradójicamente ayudo a la reconstrucción de las decenas de pueblos borrados del mapa a raíz de las compañas contrainsurgentes, es más fue con financiamiento de USAID que la Fundación de Antropología Forense realizó gran parte de las exhumaciones creo que parte de las llevadas a cabo en la región Ixil.

Este nacionalismo de derecha recupera argumentos de dignidad nacional frente a las antiguas potencias colonialistas, viene siendo más cercano a la visión del siglo XIX postindependentista, adjunta a ese señalamiento el termino reconfigurado por la misma política norteamericana post 11 S sobre el terrorismo, asumen de manera fantástica que son esos intereses extranjeros los que están detrás de la conjura local que se enfrenta a los proyectos extractivos de nuevo milenio (palma de aceite y minería a cielo abierto)

Por otro lado, no en paralelo, surge al amparo de la cooperación internacional y de la decepción local el nacionalismo maya que evidentemente surge de una realidad sociopolítica innegable, la exclusión del que es considerado como incapaz de asumir su propio destino, no apto para la ciudadanía, alguien que en el discurso del PGT (partido comunista) de los años sesentas era la reserva de la reacción (por su apego al cristianismo católico) y que para la contrainsurgencia de los ochentas era potencialmente la reserva de la revolución por su misma pobreza, y sobre todo por lo manipulables que eran.

En los años posteriores donde el conflicto se desplazo de las comunidades a las selvas y montañas, quedo en varios líderes indígenas una serie de reclamos hacia las organizaciones armadas que supuestamente los representaban, de estos cuestionamientos la primera baja política fue Rigoberta Menchú quien se separa de las mismas organizaciones revolucionarias y sus aliadas en la solidaridad internacional, que habían promovido su candidatura ante el comité Nobel.

Luego con la conmemoración de los 500 años de invasión europea a América y la consiguiente declaración del Decenio de los Pueblos Indígenas por parte de las ONU, mucho del liderazgo disidente de la izquierda accede bajo el manto de indígenas, excluidos y víctimas de la represión a líneas de financiamiento de proyectos de “fortalecimiento de la cultura” ya que se partía que la represión del Estado además de querer acabar “con la resistencia” no se asume que esta estaba unida a la acción de la organizaciones insurgentes más cercanas a visiones e ideologías socialistas que a de fortalecimiento de la perdida cultura indígena.

Lo maya como sentido de unidad política de las más de 20 subgrupos lingüísticos intentan pasar por alto las diferencias culturales y se basan en cuanto a su sufrimiento por exclusión de parte del Estado, y ahora se incluirá el genocidio como argumento político de reclamo frente a ese Estado y lo que ellos afirman (sin mucho sustento) que es el otro cultural que se ha convertido en su antítesis. Este nacionalismo étnico, paradójicamente ha encontrado en la izquierda nostálgica mucho apoyo, sobre todo aquella que asume como ecuación que indígena es igual a campesino, o indígena igual a víctima, lo que desdibuja el mapa de configuración de la intelectualidad mayanizada en donde convergen todo tipo de posturas incluyendo algunas abiertamente de derecha a favor de la acumulación de la tierra, del desarrollo del mercado interno e incluso los que objetan la existencia de las elites ongeras que se basan en el desarrollo de discursos victimicistas.

El genocidio será como sucede con el Shoah (holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial) el reconocimiento del genocidio por parte de la justicia será un punto de inflexión en el proceso de fundamentación del nacionalismo panmaya, el cual se está convirtiendo en voces de activistas y académicos de izquierda en las nuevas luchas por el territorio y la autodeterminación desde la cosmovisión indígena. Y para la derecha el reconocimiento del genocidio es el punto de retorno a la lucha ideológica ochentero, menos racista pero igualmente acérrimo contra toda manifestación de izquierda o neo izquierda, a la que se puede unir la ahora ya debilitada feligresía católica, frente a una poderosa comunidad evangélica que en menos de 20 años ha desplazado el catolicismo en los campos de batalla de los años del conflicto.

Es el nacionalismo un frente de batalla en la Guatemala del postgenocidio.











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jueves, 9 de mayo de 2013

EL MINISTRO ES UN TONTO



 Lo dicho por el campesino de Santa María Xalapán sobre la medida extrema y desesperada del Estado de Sitio impuesta en cuatro municipios del oriente de Guatemala por coludidas ideas del Ministro de Gobernación y el presidente Pérez Molina, es más que ilustrador sobre la inteligencia sencilla y directa de los hombres del campo, a quienes muchos por desprecio y exclusión los imaginan desintelectualizados: “El Ministro de Gobernación es un tonto, porque la seguridad se la da a los empresarios mineros, no al pueblo que votamos por ellos”. Contundente ¿no? Y eso ocurre, en efecto.



EL MINISTRO DE GOBERNACIÓN
ES UN TONTO,  CAMPESINO DE SANTA MARÍA XALAPÁN,
DIXIT


Por Luciano Castro Barillas

Ya lo decía Maulraux: “Un intelectual no es un hombre abrumado por las teorías, sino todo hombre que una simple idea, compromete y ordena su vida”. Este apotegma de la década de los sesenta cae como anillo al dedo en la coyuntura actual que atraviesa el movimiento social guatemalteco, principalmente el abocado a la lucha contra la minería depredatoria y antinacional, orillado posiblemente a acciones extremas, que lindan con la ilegalidad, por la incomprensión, la desatención, la desesperanza y la impaciencia. ¿En quién se puede creer? ¿Quiénes son las personas con seriedad en Guatemala? El general Otto Pérez Molina ya no puede serlo, indudablemente, pues ofreció seguridad y el pueblo vive en total indefensión ante la ola criminal de bandidos organizados de variopintas inclinaciones y laya, asimismo de criminales financieros internacionales de cuello blanco que, pretextando inversiones y empleo expolian la generosa riqueza áurea del subsuelo guatemalteco con un generoso y espléndido 1% de regalías, dádiva miserable celebrada de manera laudatoria por la inexpresiva y monolítica cara del Ministro de Economía y por el desenfadado general que anunció su complacencia que las mineras “voluntariamente” subían al 5% las regalías, cuando él en campaña dijo una y otra vez que las regalías tenían que ser del 40%. Y con la seguridad todavía más errático. Designó como ministro flamante de gobernación a un oficial que en la década de los 80 era el prototipo celebrado del académico y militar, quien al parecer ha sido un exitoso empresario en consultorías sobre seguridad empresarial, que no es lo mismo sobre seguridad nacional. Fueron extrapolaciones banales, producto de la diarrea cerebral que le ha dado a muchos “académicos” las viejas ideas desacreditadas del neoliberalismo más ultramontano, que ellos pretenden verlo joven y vital, además de categoría civilizatoria y producto cultural. Lo dicho por el campesino de Santa María Xalapán sobre la medida extrema y desesperada del Estado de Sitio impuesta en cuatro municipios del oriente de Guatemala por coludidas ideas del Ministro de Gobernación y el presidente Pérez Molina, es más que ilustrador sobre la inteligencia sencilla y directa de los hombres del campo, a quienes muchos por desprecio y exclusión los imaginan desintelectualizados: “El Ministro de Gobernación es un tonto, porque la seguridad se la da a los empresarios mineros, no al pueblo que votamos por ellos”. Contundente ¿no? Y eso ocurre, en efecto. El actual gobierno corporativo y con un déficit escandaloso de valores sobre la soberanía nacional está prosternado, de hinojos  -por no decirlo de culumbrón-  ante lo inversionistas extranjeros que dictan la política general de Estado y de manera específica, por ser militares los que están en el gobierno, la política de seguridad nacional que ya no sale exclusivamente del Estado Mayor de la Defensa sino de los gabinetes del CACIF. Por ello ejército y policías están dándole callo al movimiento social y criminalizándolo. Sin embargo, los campesinos dicen otra verdad: ¿Cuáles son las bandas criminales reales que han capturado? Ninguna. Los únicos capturados somos los que estamos luchando con la contaminación de las minas, porque ya no tenemos ni agua, ni aire, ni tierras limpias.

Manera curiosa, ¿no? de ser Patriota en esta Guatemala de las contradicciones más rimbombantes y las alucinaciones más enceguecedoras.











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miércoles, 8 de mayo de 2013

ISRAEL TIENE EL DERECHO




En una conferencia de prensa en agosto del 2012, Obama al ser preguntado a cerca de reportes que indicaban que el gobierno de Assad en Siria estaría dispuesto a usar armas químicas contra los rebeldes, dijo lo siguiente: “Hemos sido muy claros con el régimen (de Bashar Assad), pero también con otros actores en el terreno, que si empezamos a ver que una buena cantidad de armas químicas son movilizadas o utilizadas, eso será para nosotros un línea roja. Eso cambiara mi cálculo. Cambiará mi ecuación. Esas declaraciones tienen en estos momentos en verdaderos problemas al presidente de los Estados Unidos desde que se difundió en el mes de abril, con mucha insistencia por parte de Israel, que el gobierno de Assad había utilizado cada vez más el gas nervioso sarín. Luego y ante las presiones israelíes la Casa Blanca y el secretario de Defensa Chuck Hagel  dijeron que los analistas creían, “con varios niveles de confianza”, que Siria había hecho uso de armas químicas incluyendo al menos el gas sarín, en una “escala menor”.  Con esa información disponible más los recientes ataque militares de Israel a Siria (con el pretexto de impedir el transporte de armamento del asediado Assad, a Hezbollah en Líbano),   la jauría intervencionista neoconservadora y liberal de Washington e influyentes medios de prensa como el New York Times y el Washington Post están presionando a Obama para que haga efectiva su advertencia e intervenga “humanitariamente” para salvar al pueblo sirio del carnicero Bashar Al Assad. Afortunadamente, aunque públicamente la Casa Blanca no lo ha aceptado, una comisión investigadora de la ONU liderada por la ex jueza de los Tribunales de Justicia Internacional, Carla Del Ponte, ha dicho que el gas sarín usado en Siria había sido obra de la oposición apoyada por los EEUU, no el régimen del presidente Bashar al Assad. “…De acuerdo a nuestra investigación eso fue usado por los oponentes, por los rebeldes. Nosotros no tenemos, ninguna indicación de que el gobierno, las autoridades del gobierno sirio, hayan usado armas químicas”, agregó Del Ponte. Las declaraciones de Del Ponte coinciden con los flagrantes e ilegales ataques aéreos de Israel en contra de Siria, los que han sido respaldados por Obama, declarando que Israel tiene el “derecho a defender sus intereses”.



EN SIRIA, ISRAEL TIENE EL DERECHO


Por Julie Webb-Pullman

Mientras Washington ha propagado la amenaza del uso de las armas químicas para justificar la entrega de armamento a la “oposición” en Siria, Israel destruyó un centro de investigación química cerca de Damasco que supuestamente estaba desarrollando tales armas –esparciendo así partículas potencialmente venenosas entre la población siria.

Sin tomar en consideración si en efecto se estaban desarrollando armas químicas o, si el régimen de Assad intentaba usarlas contra la población siria, a causa del ataque israelí la población siria ha sido expuesta -y de una manera totalmente descontrolada- no únicamente a los efectos tóxicos de cualquier material químico en el centro de investigación, sino también a los efectos desconocidos como consecuencia de la mezcla al azar de tales químicos bajo condiciones de calor extremo, y de su impredecible desimanación causando daños al ambiente y a la salud que nadie se imagina la magnitud.

A Assad no se le debe permitir que lo haga -pero Israel puede hacerlo- y con el beneplácito de los Estados Unidos.

Israel tiene el “derecho a defender sus intereses”, Obama lo dijo inmediatamente en voz alta.

Otros lo llamaron un ataque asesino a sangre fría sobre la población civil siria. Otros lo llamaron terrorismo.

Terrorismo de Estado.

Desde el ataque a las  Torres Gemelas en el 2001, el uso de ataques preventivos por ambos los EUA e Israel para “contrarrestar el terrorismo” o  “defenderse de ataques a su seguridad” han escalado para convertiste en la sola y más potente amenaza militar para miles de civiles en cualquier lugar del planeta.

Masacre tras masacre de civiles por medio de drones, misiles, erróneos “asesinatos selectivos” en Afganistán, Gaza, Yemen, Arabia Saudita, Paquistán –la lista no termina. Sin embargo, la lista de perpetradores es corta, -solamente dos. Los Estados Unidos e Israel.

¿Son tales ataques perentorios permitidos en el derecho internacional?

No –el derecho internacional es muy claro en esto. El artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas únicamente permite acciones militares en defensa propia cuando se está bajo un ataque directo.

¿Atacó Siria a Israel?

No.

¿Llevó a cabo Siria alguna clase de acción militar amenazante hacia Israel?

No.

Israel llevó a cabo un indefensible -según el derecho internacional- ataque militar en Siria causando un daño directo -y muy real- a un gran número de pobladores civiles.

Un caso más claro -y potente- de terrorismo de Estado sería muy difícil de encontrar.

¿Condenaron los EUA este hecho, que expuso a Siria al daño del cual según lo ha pregonado Obama al mundo entero era su intención protegerlos?

No.

El defendió el ataque de Israel.

Un caso más claro -y potente- de abyecta hipocresía por parte de los EUA sería muy difícil de encontrar.

Si el mundo no quiere degenerar en una total dictadura militar de EUA e Israel, la comunidad internacional debe actuar inmediatamente para ponerle un alto a este último deslice en el resbaloso descenso de la derogación de los derechos humanos, en donde nociones tales como el derecho internacional y del debido proceso son meramente modas del pasado, y la autodeterminación reservada solamente para los imperialistas  Yanquis y Sionistas –o no será únicamente el final del alfabeto al que hemos llegado.


 Y para aquellos en los Estados Unidos que dudan del papel de su país en las actividades militares de Israel, den una mirada hacia donde van a parar los dólares que pagan en impuestos. Observen la fotografía (arriba) de los restos de un cohete disparado por un avión militar israelí a un edificio que servía de albergue a las agencias de noticias en Gaza en noviembre del 2012, que destruyó propiedad civil y la vida de personas. USTEDES están financiando estas atrocidades. Si, USTEDES.

Ustedes –y las Naciones Unidas- deberían ser recordados de las Medidas de la Asamblea General de la ONU para prevenir y combatir el terrorismo contenidas en la Global Counter-Terrorism Strategy del 2006, en donde declara su determinación para “…encontrar, denegar refugio seguro y llevar ante la justicia, sobre la base del principio de la extradición o enjuiciar, a cualquier persona que apoye, facilite, participe o intente ser parte en la financiación, planeamiento, preparación o perpetración  de actos terroristas…”

El mundo está esperando –especialmente todos los sirios que acaban de ser expuestos al coctel de químicos del cual los Estados Unidos declaró que quería protegerlos, al tiempo que defiende el derecho de Israel  a calcinarlos.



Traducido del inglés por Marvin Najarro


Julie Webb-Pullman es una activista y escritora de Nueva Zelandia quien actualmente se desempeña en Gaza. Ella ha escrito sobre política social y justicia para el New Zealand Independent News website SCOOP desde el 2003, como también para sitios web en Australia, Canadá, los EUA, y América Latina, y ha participado como observadora en varias misiones sobre derechos humanos. Este artículo ha sido una contribución de ella para PalestineChronicle.com












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