lunes, 18 de enero de 2016

Obama: Mi Lucha

En su último discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Obama hizo un vigoroso panegírico a favor de su país, en todos los aspectos el mejor «sobre la Tierra» (sic). Por desgracia, su suntuosa oratoria no estaba basada en argumentos convincentes. El resultado fue que su arte oratorio no logró disimular la realidad sobre la decadencia estadounidense, de manera que sus adversarios republicanos la han convertido en su tema de campaña.


OBAMA: MI LUCHA


Por Thierry Meyssan


El último discurso sobre el Estado de la Unión, pronunciado por el presidente Obama el 13 de enero de 2016, estaba ante todo destinado a escribir la historia del propio presidente en el imaginario colectivo de sus compatriotas [1]. Con excepción de algunas alusiones al peligro que representan las estruendosas declaraciones del aspirante a la candidatura republicana Donald Trump, el discurso fue un largo panegírico a la supremacía de su país y terminó con una propuesta de reforma de la vida política estadounidense, reforma tan necesaria como inaplicable.

«La economía más fuerte del mundo»

Barack Obama comenzó afirmando que:

«Los Estados Unidos de América de hoy tienen la economía más fuerte y más duradera del mundo» [2].

Lo que no dijo fue que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Estados Unidos tiene efectivamente el mayor Producto Interno Bruto (PIB) nominal pero sólo llega en segundo lugar si se considera el PIB con respecto al poder adquisitivo, o sea si se deja de contar en dólares y se compara lo que es comparable. De hecho, Estados Unidos ya no es la primera potencia económica del mundo: ahora es China.

Aunque negó esa realidad, el presidente reconoció que queda mucho por hacer en materia de repartición de la riqueza. En el informe que publica cada 3 años, dado a conocer en septiembre pasado, la Reserva Federal –o sea, el consorcio de bancos privados que se encarga de administrar el dólar estadounidense– observa que el ingreso medio ha descendido en un 5%. En otras palabras, si bien los súper ricos son cada vez más ricos, los estadounidenses lo son cada vez menos. Las desigualdades han llegado a tal extremo que un 3% de la población posee más de la mitad del patrimonio estadounidense, un 7% posee la cuarta parte siguiente y el 90% posee solamente la cuarta parte restante de dicho patrimonio. Como resultado de la crisis financiera de 2008-2009, ese 90% de la población estadounidense ha vuelto a lo que poseía en 1986. Pero en ese mismo periodo, los chinos han multiplicado varias veces su patrimonio.

Tratando de mostrar la excelente salud de la industria estadounidense, el presidente Obama subrayó que 2015 ha sido el mejor año de la industria automovilística. Sin entrar a mencionar el hecho que todavía no se saben las cifras exactas, habría que señalar que el primer productor mundial no es estadounidense sino japonés. Tanto en cantidad de automóviles vendidos, pero sobre todo en términos de volumen de negocios y de ganancias, Toyota se lleva ampliamente el primer lugar. En realidad, la parte fundamental de los ingresos de Estados Unidos no provienen de lo que ese país produce sino de los derechos de autor sobre las licencias que ha comprado. Se trata, por consiguiente, de ingresos que todo el mundo ve como legítimos, según la visión actual de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero que no existían antes de ella y que mañana pudieran dejar de existir.

Aunque se hizo eco de varios argumentos del movimiento Occupy Wall Street, el presidente Obama no anunció ninguna medida destinada a corregir esas desigualdades, sino diversas ayudas que sólo aportarán algún alivio a algunas heridas. Y después cambió bruscamente de tema para recordar su plan de investigación contra el cáncer y su respaldo a la Conferencia de la ONU «sobre el clima».

Después de «refutar» así a los teóricos de la decadencia económica estadounidense, el presidente Obama llegó a lo que fue su tema central: la supremacía militar de Estados Unidos sobre el resto del mundo. Si no me equivoco, los últimos jefes de Estados o de gobierno que recurrieron a ese argumento fueron Adolf Hitler e Hideki Tojo.

El ejército «más poderoso de la Tierra»

«A ustedes les han dicho que nuestros enemigos se están haciendo más fuertes y América [léase Estados Unidos] más débil. Déjenme decirles algo. Los Estados Unidos de América son la nación más poderosa de la Tierra. Punto final. (Aplausos) Nadie se le acerca. Nadie se le acerca. (Aplausos) Nadie se le acerca. Gastamos más dinero para nuestros militares que los 8 países siguientes juntos. Nuestras tropas forman la más bella fuerza de combate en la Historia del mundo. (Aplausos) Ninguna nación se atreve a atacarnos directamente, o a atacar a nuestros aliados porque saben que ese camino las llevaría a la ruina. Investigaciones demuestran que nuestra posición en el mundo es más elevada que cuando yo fui electo para este cargo y cuando se trata cualquier cuestión internacional importante, la gente no mira hacia Pekín o hacia Moscú para dirigirla. Nos llaman a nosotros. (Aplausos) [3]»

- Primera observación: Este laureado con el Premio Nobel de la Paz no trata de resaltar el hecho que su ejército sería capaz de defender su propio país sino que supuestamente es tan superior a los demás que todo el mundo se vuelve hacia Washington. Dicho de otra manera, admite que la autoridad de su país no proviene de sus capacidades sino únicamente del miedo que inspira.

- Segunda observación: Obama mide su propio «liderazgo» en función de que, según investigaciones a cuyos autores no menciona, la posición de su país en el mundo es más elevada que cuando él fue electo. Pero ese argumento no permite evaluar la autoridad natural de Estados Unidos sino su dominación sobre los demás. El objetivo para Washington no es la vida, la libertad ni la búsqueda de la felicidad, como dice su Declaración de Independencia sino alcanzar la superioridad sobre los demás. Es por eso que, en su célebre informe de 1991 sobre los objetivos estratégicos de Estados Unidos en un mundo sin la Unión Soviética, Paul Wolfowitz planeaba conservar la superioridad alcanzada en aquel momento debilitando a sus propios aliados, fundamentalmente a la Unión Europea, aunque ello implicara debilitar en algo a los propios Estados Unidos. De hecho, hoy en día, el papel de las fuerzas armadas de Estados Unidos no es defender los intereses del pueblo estadounidense sino impedir que los demás pueblos se desarrollen más rápido que Estados Unidos. Esto se ve claramente en el Medio Oriente, pero es lo mismo para el resto del mundo.

- Tercera observación: Como la mayoría de sus conciudadanos, Barack Obama piensa que todo se compra sólo con dinero. Un poco antes había declarado que la inversión financiera pública en la investigación contra el cáncer permitirá vencer esa enfermedad, como si la inteligencia de los científicos pudiera nacer gracias a los dólares. En cuanto a sus fuerzas armadas, Obama afirma que su presupuesto, sin equivalente en el resto del mundo, las convierte en las más poderosas. Y con esa afirmación, Obama se convierte en el primer comandante en jefe en afirmar que el valor y el coraje de sus soldados es una simple cuestión de dólares. Desde los tiempos de las Guerras Médicas, donde unos cuantos griegos derrotaron los ejércitos 10 o 20 veces superiores en cantidad de hombres y en material de los emperadores Darío y Jerjes, hasta la más reciente lucha entre el ejército de Israel –el más sofisticado del mundo, respaldado además con la logística estadounidense, la más poderosa del mundo– y los decididos combatientes de la Resistencia libanesa, encabezada por el Hezbollah y respaldada por Siria e Irán, todo el mundo sabe que la voluntad y el coraje de los hombres pueden imponerse ante los presupuestos más astronómicos.

- Cuarta observación: La alusión a Rusia y China no logra esconder el despecho estadounidense ante las industrias militares de esos dos países. Cualquiera puede comprobar que, en Kaliningrado, en el Mar Negro y en Siria, la tecnología rusa ha puesto en crisis a las fuerzas de la OTAN. Ya no queda duda alguna de que, en una guerra convencional con la OTAN, Rusia rápidamente se llevaría la victoria. El debilitamiento de la industria estadounidense es particularmente visible en el campo de la aeronáutica. Hace 20 años que el Pentágono viene prometiendo a sus aliados la fabricación del F-35, un avión de guerra multipropósito capaz de reemplazar todos los aviones militares actuales. Sin embargo, no sólo Estados Unidos sigue estando aún lejos de iniciar la fabricación del F-35 sino que, mientras los ingenieros estadounidenses rediseñan ese proyecto de avión por enésima vez, Rusia ya está produciendo el Sukhoi-35, un avión de combate dotado de una agilidad nunca vista, y China ha iniciado la fabricación del Chengdu J-10B, un avión más furtivo que cualquier otro existente hasta ahora. Estados Unidos dispone ciertamente de una capacidad de producción sin igual, pero su material de guerra convencional ya es ampliamente obsoleto y sólo impresiona a los Estados pequeños.

Después de lanzar tales fanfarronerías y bravatas, el presidente Obama pasó a denunciar el peligro que representa el terrorismo y afirmó que está luchando simultáneamente contra al-Qaeda y el Emirato Islámico. Y, para demostrar la implicación estadounidense a quienes expresan sorpresa ante la evidente ineficacia de la coalición contra el Emirato Islámico encabezada por Estados Unidos, Obama declaró:

«Si dudan ustedes de la implicación de América [léase Estados Unidos] o del mío propio, en cuanto a lograr que se haga justicia, pregúntenle a Osama ben Laden. (Aplausos) […] Si usted se mete con los americanos [léase, los estadounidenses], nosotros arremetemos contra usted. (Aplausos). Eso puede llevar tiempo, pero tenemos buena memoria y no hay nada fuera de nuestro alcance. (Aplausos) » [4].

Este argumento puede convencer únicamente a quienes todavía crean que los Navy Seals liquidaron a Osama ben Laden en Pakistán, en 2011. Pero no hay mucha gente convencida de eso.

Los demás no valen nada

Al abordar el equilibrio mundial de este momento, el presidente Obama afirmó:

«El Medio Oriente está pasando por una transformación que, dado el enraizamiento de conflictos milenarios, durará una generación. Dificultades económicas se abaten sobre una economía china en transición. A pesar de la severa contracción de su economía, Rusia utiliza sus recursos para sostener a Ucrania y Siria, Estados-clientes que estaban saliéndose su órbita. Y al sistema internacional que construimos después de la Segunda Guerra Mundial se le está haciendo difícil seguir el ritmo de esta nueva realidad.» [5].

Nadie sabría decir cuáles son esos «conflictos milenarios» que sacuden el Medio Oriente. La realidad es que, desde los tiempos de Jimmy Carter, Washington ha hecho todo lo posible por sabotear a los Estados que se desarrollan, recurriendo para ello a los Estados que se regodean en su propia ignorancia, como Arabia Saudita. Pero esa fórmula retórica le permite justificar el caos actual y posponer la solución del problema hasta la próxima generación.

Es cierto que la economía china está en plena transición. Pero, lo mismo sucede con la economía de Estados Unidos, que está deslizándose del crecimiento hacia la depresión. El actual descenso de las bolsas chinas no refleja la realidad económica. En primer lugar porque las principales empresas chinas son públicas o se cotizan en las bolsas occidentales y también porque ese descenso tiene que ver con la guerra entre el yuan chino y el yen japonés. La devaluación del yen, planificada por el primer ministro japonés Shinzo Abe está empujando a China a devaluar su propia moneda.

La contracción de la economía rusa, por su parte, no es resultado de debilidades intrínsecas sino consecuencia del embargo occidental, embargo que obliga a Moscú a desarrollarse hacia el este, lo cual quería hacer desde hace tiempo. Por otro lado, es ridículo afirmar que Ucrania y Siria eran Estados-clientes de Rusia. Sin ser anti-ruso, el gobierno de Viktor Yanukovich no era pro-ruso. En cuanto a Siria, desde el derrumbe de la URSS, Siria había interrumpido la mayor parte de sus relaciones con Moscú, y no había logrado reactivarlas en 2007. Al recurrir a tales mentiras, Obama está tratando de disimular una derrota: es una manera de afirmar que no importa que Crimea ahora sea rusa y que Siria se haya hecho pro-rusa porque siempre lo fueron.

Finalmente, después de haber afirmado que los demás Estados no valen gran cosa comparados con Estados Unidos, el presidente Obama deploró que la ONU esté teniendo dificultades para adaptarse, sin precisar a qué tendría que adaptarse. Seguramente estaba refiriéndose al hecho que, bajo la dirección del surcoreano Ban Ki-moon y del estadounidense Jeffrey Feltman, la ONU no sólo ha dejado de actuar a favor de la paz sino que incluso está organizando la guerra, como ha podido verse desde 2012 en el caso de Siria. Por consiguiente, numerosos Estados están tratando de fundar instituciones alternativas. Los BRICS ya han creado un sistema bancario alternativo, al margen del FMI y del Banco Mundial. Una tras otra, todas las instituciones que Washington fundó van a tener que enfrentar la competencia de otras nuevas, de las que Washington se verá excluido.

Para terminar su discurso, Barack Obama llamó a realizar una reforma del sistema parlamentario estadounidense, que debería liberar al Congreso de la influencia de cabilderos y grupos de presión. Se trata de un tema popular en un país donde sólo un 3% de la población se estima democráticamente representado en el Congreso. Pero es evidente que el presidente no hará nada por concretar ese piadoso deseo. Lo dijo solamente para convencer a sus conciudadanos de que todavía pueden confiar en su régimen.


Menos de la mitad de los congresistas aplaudieron su discurso.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

viernes, 15 de enero de 2016

El discurso de Jimmy Morales: anodino, insustancial y cuasi religioso

Haciendo uso de una  retórica cuasi religiosa y con una concepción del mundo invertida al de la concreta realidad, el nuevo presidente de Guatemala, Jimmy Morales, habló puras subjetividades


EL DISCURSO DE JIMMY MORALES: ANODINO, INSUSTANCIAL
Y CUASI RELIGIOSO


Por Luciano Castro Barillas

Las dotes de improvisación actoral, de voz y dicción teatral, impostada; hay ocasiones para lo que no son. En las que no van. Al menos en el caso de ayer, cuando asumió la presidencia de la república de Guatemala el señor Jimmy Morales y éste haciendo uso de una  retórica cuasi religiosa y con una concepción del mundo invertida al de la concreta realidad, habló puras subjetividades. Se precisaba de él puntualizaciones sobre la aguda problemática nacional y la manera cómo iba a encarar esos problemas. Solo señaló algunos de esos acuciantes problemas, como lo son la red hospitalaria y la siempre bajísima inversión en educación, sin embargo, muy pero muy tangencialmente, casi de manera imperceptible, como esperando que no lo oyeran; dijo algo sobre pagar impuestos. Me imagino que no se refería a los pobres, pues las clases vulnerables tributan todos los días del año vía impuestos indirectos.

Hizo una declaración de principios al decir que no será corrupto ni en la vida pública ni en la vida privada, es decir, que vivirá como un hombre de honor. Su discurso, para tener más coherencia, debió de haberlo escrito, como corresponde a un acto primado de nuevo Jefe de Estado. No es un menoscabo a la capacidad de nadie leerlo, pero sí un gran atrevimiento no tener un guión pues como actor lo sabe muy bien. La improvisación en los parlamentos solo es en caso de emergencias. Pero no, quiso lucir sus dotes histriónicas y terminó hablando solo superficialidades. No aludió a un tema sensible de la ciudadanía como lo es la seguridad, no dijo nada de impulsar las reformas ya planteadas por la sociedad civil, ni la reforma fiscal para mejorar los dineros públicos, ni su respaldo a las reformas de le Ley Electoral y de Partidos políticos, que si bien tiene que realizarla el Congreso, no inhibe esa regulación el apoyo del Ejecutivo, porque sería entonces formalismos enfermizos y extremos. Habló de la posibilidad de construir una Guatemala diferente pero con un discurso así, no se ven indicios de algo diferente.

Parece que todo seguirá igual sino peor, me temo. No tiene bancada en el Congreso que lo respalde y podría ser chantajeado de una u otra manera. Quizá por ello la presencia del vicepresidente Joe Biden, que será, al final, su verdadero apoyo y el que pondrá en orden a los insubordinados que querrán llevar las cosas por el camino de siempre. Los Estados Unidos quieren garantías en sus inversiones del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Guatemala) y generar empleo, mejor si con mano de obra barata como el caso de los salarios diferenciados; que sin ser pedidos por los eventuales inversionistas gringos, les fueron ofrecidos por el tristemente célebre Alejandro Maldonado Aguirre, que gracias a una misericordia divina, saldrá ahora para siempre, ojalá; del escenario público nacional.

La mediocridad está a la orden del día en Guatemala y nunca se supo de tanta improvisación. Un gabinete integrado a duras penas y donde los titulares de cada cartera  no quieren que se les designe en el asunto del manejo del dinero a hombres de confianza que puedan comprometerlos. Quieren tener facultad de ser ellos mismos como titulares de los ministerios quienes convoquen a sus colaboradores.


No está fácil ejercer un gobierno con presupuesto desfinanciado y si se piensa vivir de la caridad internacional, la vida en los países donantes también está problematizada. Los tonos grises están marcando la vida del nuevo régimen y sin apoyo externo, en todo caso USA, no llegará lejos. Ya se lo advirtió Vinicio Cerezo anoche mismo: “Si quiere meterse en grandes problemas, dígales a los empresarios que paguen impuestos”. Ya desarticulada Avemilgua con los catorce militares presos, es posible que un poder fáctico ya no tenga incidencia y puedan dejar a este pobre hombre, metido a calzones de once varas, trabajar de una mejor manera.






Publicado por La Cuna del Sol
USA. 

miércoles, 13 de enero de 2016

Apuntes sobre la tercera aprehensión del Chapo Guzmán: Narcotráfico y narcotraficantes

La mayoría de la información relacionada con el tema está profundamente viciada y es poco confiable, pues contiene un sinnúmero de trampas


APUNTES SOBRE LA TERCERA APREHENSIÓN DEL CHAPO GUZMÁN:
NARCOTRÁFICO Y NARCOTRAFICANTES


Por Andrés Avila Armella

Apenas se confirmó la aprehensión de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo Guzmán, el aparato de propaganda del Estado mexicano, encabezado por su presidente Peña Nieto, ha publicitado el hecho como una demostración de la solidez y solvencia del gobierno en turno para combatir al crimen organizado; al tiempo, es perceptible que muchos de los críticos del gobierno buscan desesperadamente una antítesis del hecho para disminuir el impacto propagandístico, sin embargo, resulta importante establecer algunos puntos para evitar confundirnos entre el fondo y la forma de la crítica.

Acerca del narcotráfico en México se especulan muchas cosas, la prensa siempre trata de descubrir algún testimonio o dato curioso que alimente el carácter novelesco y sensacionalista de los sucesos relacionados al contrabando en México, inspirando incluso novelas y series televisivas. En ese tenor, tanto propagandistas de Estado como críticos del gobierno en turno, tratan de acudir a “informantes anónimos” o a la imaginación para especular sobre cuáles son los motivos por los cuales se escapó o se aprehendió al Chapo Guzmán o bien, desentrañar sucesos similares de la política mediática mexicana.

Por mi parte, me parece importante aclarar que la mayoría de la información relacionada con el tema está profundamente viciada y es poco confiable, pues contiene un sinnúmero de trampas cuya confirmación es prácticamente imposible. Así pues, parece correcto cuestionar la veracidad de todas las historias relacionadas con el Chapo, de principio a fin, por ejemplo: ¿Cómo sabemos que de verdad el Chapo es quien se ha dicho que es? ¿Hasta qué punto es cierta la existencia del Cartel de Sinaloa? ¿Quién puede asegurar que él es la cabeza de esa estructura organizativa? Al final de cuentas todos sabemos que quien trata de averiguar a fondo esas cosas termina siendo asesinado o desaparecido, y por tanto toda aseveración al respecto en principio proviene de alguien que a pesar de averiguarlo continúa vivo, lo cual, según las reglas de ese juego, implica que participa en él, y, si así es, ¿por qué creerles?

Estamos aparentemente ante un callejón sin salida, no existe información alterna y confiable que nos permita saber con detalle qué tipo de pactos y arreglos tenga el tal Chapo Guzmán con las autoridades policiacas de México y Estados Unidos, por lo tanto aconsejo abandonar ese terreno infértil y concentrarnos en aquello que sin ser tan específico suele ser acertado, el análisis de los intereses  y las fuerzas que intervienen.

Marx explicó que el capitalista es la personificación del capital, o bien, el capital dotado de personalidad  y conciencia, aunque son en realidad indisolubles, no existe capital sin los capitalistas ni viceversa[1]; lo mismo vale cuando nos preguntamos cuál es la relación entre el narcotráfico y los narcotraficantes. Además de ser una rama de la propia economía capitalista, y comprender que en lo general se rige por las mismas reglas que el resto del capital, es fundamental entender que si el narcotráfico existe es simplemente porque existen fuerzas sociales que lo impulsan y promueven, intereses muy claros que ganan con la producción, comercio y combate al contrabando de narcóticos, y que ese capital que toma la forma concreta de “drogas”, “armas” y otras tantas mercancías que giran alrededor de estas, encuentra a su portador, el narcotraficante, pero eso no significa que esa persona sea imprescindible como tal en el negocio, lo único imprescindible es que haya quien lo haga.

El contrabando comparte con otros rubros de la economía capitalista, el hecho de ser sostenido por la estructura económica, su reproducción se debe a poder completar el proceso de producción hasta llegar al consumo y mantener un mercado que admite la reinversión e incluso el crecimiento del mismo, la codicia y la ambición son el estímulo del capitalista legal e ilegal y la riqueza su recompensa. Pero el contrabandista se distingue en que es indefendible desde el punto de vista de la superestructura jurídico-política, es decir, el Estado como organización predilecta de la clase dominante, encuentra muy complicado justificar ideológicamente la existencia y reproducción de ciertos rubros de la economía y por lo tanto tiene que sacrificarlos para rescatar a la parte “buena” del capitalismo.

La historia nos muestra que el interés económico cuando es muy fuerte termina por subordinar al interés político pero que la parte política del capital, entiéndase el Estado, se esfuerza por obtener las ventajas económicas y sólo eliminar las desventajas políticas de un fenómeno tan contradictorio como lo es el narcotráfico.

En este caso, la respuesta es muy clara, el capitalismo en México y Estados Unidos, así como en otros países, ha encontrado en el narcotráfico una válvula de escape a una importante cantidad de capital dinero estancado, así como la agilización de la circulación de mercancías. En lo político, el clima de violencia le ha facilitado al Estado realizar labores represivas como en el caso Ayotzinapa; pero eso no quiere decir que alimentar la economía y la política de un elemento como este no sea riesgoso también para la clase capitalista y para el Estado, quienes a través de una excesiva corrupción, pueden ver vulnerados sus sistemas básicos de seguridad.

Así pues, tanto el Estado mexicano como el norteamericano tienen claro que no van a eliminar el narcotráfico, ni están interesados en hacerlo, pero sí están interesados, sobre todo el Estado norteamericano, en contener los riesgos que implica un crecimiento no controlado de ciertas áreas relacionadas al mismo. En este caso la salida ha sido el crear una capa de personajes capaces de dirigir el negocio en cierto nivel, los cuales atraen toda la atención mediática, mientras que se mantiene oculta la identidad de todos los empresarios legales cuyas empresas forman parte de las cadenas productivas ligadas a los negocios ilegales o cuyo dinero está invertido en ellos. Esta capa de personajes entre los cuales ha destacado el Chapo Guzmán, suelen ser desechables, y mediáticamente su ascenso es tan estrepitoso como su caída.

Si nos preguntamos por qué el Chapo puede escaparse de una cárcel de máxima seguridad o por qué puede ser aprehendido, es simplemente porque existen intereses que son lo suficientemente fuertes para hacer una cosa y la otra. El Chapo no es propiamente un bandido legendario como lo han querido explicar algunos medios relacionados a la propaganda estatal, comparándolo con John Dillinger ni tampoco es el “verdadero presidente de México” como lo han querido colocar algunos críticos del gobierno mexicano. Se trata de un personaje que ha sido una pieza importante en algunos momentos de la expansión del narcotráfico en México y Estados Unidos, evidentemente bien relacionado con funcionarios importantes del gobierno mexicano, una persona con dinero para gastar y para mover en algunos mercados, pero, a pesar de que la revista Forbes lo caracterizara como un hombre poderoso, lo cierto es que no pertenece a la oligarquía, al selecto grupo de grandes capitalistas que toman las decisiones de Estado.

En otras palabras, la luminosidad del Chapo, se debe a los intereses que lo pusieron ahí, y no a sí mismo, tanto desde el punto de vista económico como político y mediático es simple y sencillamente sustituible.

Es importante aclarar también que el comportamiento de la clase dominante así como el de la burocracia de Estado, aunque observa tendencias, no deja de ser contradictorio, y por  lo tanto, tampoco debe sorprendernos de más el hecho de que ciertos grupos de poder promuevan su captura mientras otros promuevan su liberación. Su pasada fuga del penal del Altiplano refleja en efecto que grupos con bastante poder y con acceso a información y medios importantes, lograron realizar un escape, y su reciente aprehensión refleja que otros grupos quienes se van a beneficiar de su captura, lograron capturarlo. Siendo así las cosas, y dando por cierto que hubo una fuga y una reaprehensión, podríamos decir que una fuga y una captura de estas características, sólo se puede dar por el grado de compenetración que hay entre las mafias de narcotraficantes y el Estado mexicano, y así como es posible encontrar un policía para dejarlo salir, también es fácil encontrar un delincuente para entregarlo, aun cuando mafia y Estado no son canales homogéneos, es evidente que están comunicados.

Para concluir esta breve reflexión, sólo resta subrayar que el compromiso del capital está con el capital mismo, y sólo en segundo término con algún capitalista en particular, y en este caso, podemos decir que el proceso de acumulación capitalista en México está comprometido, cuando menos en mediano plazo con el narcotráfico, pero no tiene un compromiso indisoluble con algún narcotraficante en particular. El negocio del narcotráfico e incluso el negocio administrado por el supuesto Cártel de Sinaloa, va a seguir en pie, pero el Chapo Guzmán parece ser un personaje agotado en sus funciones; todo parece indicar que su libertad y captura, siempre ha dependido de qué tan útil es afuera o adentro de la prisión. Aunque la política en México suele sorprender incluso a guionistas y novelistas, y por tanto no sería cien por ciento descartable una nueva fuga, parece que esta vez, el proceso está en manos del Estado norteamericano y que ya se han tomado decisiones importantes en cuanto a la vida del Chapo, por lo que será difícil la realización de una nueva fuga.

Aún con ese grado de incertidumbre lo importante es tener claro que estamos ante un fenómeno estructural y cuyo impacto todavía tendrá aliento tanto en la economía como en la política mexicana y norteamericana, y que este tipo de personajes a mayor y menor nivel buscan ser reproducidos para ocupar ese escalón desechable de la economía capitalista y de la burocracia estatal, y que en ese proceso, el pueblo trabajador se ve afectado por el grado de vulnerabilidad que se vive en medio del auge de la violencia capitalista a todos los niveles. Pronto veremos como el Estado renueva su manejo mediático del narcotráfico y próximamente presenciaremos la invención de nuevos personajes.

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Andrés Avila Armella. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de México (PCdeM) www.partidocomunistademexico.org. Sociólogo y Dr. En Estudios Latinoamericanos por la UNAM.


Nota: [1] Marx, Karl. El Capital, crítica de la economía política. Tomo I. Sección II. La transformación del dinero en capital.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

martes, 12 de enero de 2016

La democracia como pretexto para justificar la agresión

En un discurso en las Universidad Estatal de Kansas en 1986, el Secretario Schultz planteó la justificación de la agresión a Nicaragua, según lo que podría describirse como “asistencia democrática” o “democratización por la fuerza”, dependiendo del punto de vista.


LA DEMOCRACIA COMO PRETEXTO
PARA JUSTIFICAR LA AGRESIÓN


Por Brad Blankenship (AlMasdar News)

A lo largo de la historia del colonialismo, numerosas potencias extranjeras han anunciado en territorios coloniales políticas con pretensiones civilizadoras (como la llamada “carga del hombre blanco” y otras ideas similares). En Estados Unidos, no hace falta rebuscar para encontrar restos de esa historia en políticas como la Doctrina Monroe, en la que Estados Unidos se autoproclamó única potencia en el continente. La Doctrina del Destino Manifiesto, que se entendía la expansión territorial como derecho fundamental de Estados Unidos, es otra de las ideas que han marcado el discurso popular estadounidense. Ambas ideas disfrutaron de gran apoyo y aprobación de las instituciones de poder y de interés por parte de la sociedad estadounidense.

Los intereses contrapuestos surgidos después de la Segunda Guerra Mundial dieron lugar a que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética pusieran en marcha sus propias misiones civilizadoras para establecer y expandir estados que representaban sus propios intereses. Un interesante ejemplo de ese choque de intereses es el caso de América Latina, y concretamente Nicaragua, país con el que Estados Unidos había mantenido tradicionalmente lazos estrechos (como resultado de la ya mencionada Doctrina Monroe), pero donde un movimiento autóctono contaba con el apoyo de la Unión Soviética tras una injustificada agresión estadounidense.

En un discurso en las Universidad Estatal de Kansas en 1986, el Secretario Schultz planteó la justificación de dicha agresión, según lo que podría describirse como “asistencia democrática” o “democratización por la fuerza”, dependiendo del punto de vista. Schultz afirmó que la Unión Soviética y sus satélites que se habían creído “inmunes a presiones populares” experimentaban entonces olas de resistencia popular, por lo que Estados Unidos se encontraba en posición de cultivar las semillas de la democracia en el extranjero y hacer crecer los “ideales a los que nos sentimos tan cercanos”. Schultz propuso numerosos ejemplos de cómo debería producirse su recomendación de asistir militarmente a la oposición: venta de armas y otras formas de ayuda encubierta de la CIA, planes que posteriormente se vieron realizados. Una parte especialmente instructiva del discurso de Schultz es su afirmación de que “la fuerza y la diplomacia van de la mano” (1).

Ese mismo año, en el caso “Nicaragua contra Estados Unidos” (1986), la Corte Internacional de Justicia declaró a Estados Unidos culpable de actuar de forma criminal al apoyar a la Contra frente el Gobierno de Nicaragua y por minar las aguas territoriales nicaragüenses. El juez Schwebel, en su voto particular, llamó la atención a la legalidad del apoyo sandinista a la insurgencia en El Salvador, que luchaba contra el régimen financiado por Estados Unidos. Concretamente, el juez afirmó que El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica habían denunciado el comportamiento criminal de Nicaragua en su apoyo de las rebeliones socialistas. Además, afirmó también que los Sandinistas no cumplían con los estándares de sociedad libre y democrática y se basaban en medidas autoritarias. El juez añadió también las inconsistencias entre la representación nicaragüense, que había negado ante el tribunal cualquier apoyo a las revoluciones, y la representación de Nicaragua en la ONU, que había realizado afirmaciones opuestas (2).

Un año antes, la CIA había publicado un informe en el que explicaba, de forma perfectamente detallada, el apoyo militar de la Unión Soviética a Nicaragua. Según dicho informe, el apoyo soviético había aumentado en más de un 30% entre 1984 y 1986. Se apuntaba también que los asesores militares rusos se encontraban sobre el terreno entrenando al ejército Sandinista (3).

En un estudio sobre las elecciones en Nicaragua realizado en 1984 y publicado inmediatamente después de dichas elecciones, la Asociación de Estudios Latinoamericanos (Latin American Studies Association, LASA) analizó varias acusaciones planteadas por Estados Unidos y grupos de la oposición a los sandinistas para desacreditar el proceso electoral. Ante las acusaciones de falta de representación de muchos partidos políticos, LASA analizó al detalle las elecciones para determinar qué partidos se registraron, cuáles abandonaron y cuáles se negaron a presentar candidatos.

Estados Unidos empujó a Arturo Cruz, el candidato apoyado por Washington, a abandonar la carrera electoral para desacreditar el proceso electoral y hacer que pareciera injusto (4).

La realidad es que se trató de unas elecciones justas. De hecho, los sandinistas financiaron y protegieron las campañas de sus opositores. Las sanciones impuestas contra el Gobierno nicaragüense hizo necesario para su defensa recurrir a Rusia, Cuba, Libia, República Democrática Alemana y otros países, que a su vez sufrían dificultades esperando un ataque estadounidense. De hecho, el motivo de unas elecciones libres celebradas tan rápidamente era la esperada reelección de Ronald Reagan, a quien los sandinistas veían dispuesto a librar una guerra contra su pueblo. No era un temor infundado, teniendo en cuenta que la administración Reagan había financiado a grupos terroristas antigubernamentales. Los regímenes de la región que habían condenado a los sandinistas eran o marionetas de Estados Unidos que habían cometido atrocidades contra su propio pueblo, como El Salvador, o respondían a la creciente presencia militar, causada por la constante agresión estadounidense, directa o utilizando a otros países.

Solo puede describirse como mínima la intervención soviética en la región, provocada además por el intervencionismo estadounidense. En realidad, apenas existió intervención. Hoy, académicos y publicistas de los principales medios de comunicación podrán utilizar este ejemplo histórico como evidencia de la amenaza exterior a las puertas del Imperio Americano. Lo que vemos en este ejemplo es lo que vemos hoy en día: falsificación de los hechos para reforzar la opinión pública y permitir la conquista sin oposición.


[1] Secretary Shultz “Moral Principles and Strategic Interests: The Worldwide Movement Toward Democracy,” State Dept. Bureau of Public Affairs, Current Policy no. 820, address at Kansas State University, 14 de abril de 1986; LeMoyne, NYT, 7 de febrero de 1988.

[2] Dissenting Opinion of Judge Schwebel, Nicaragua v. United States of America – Merits, ICJ, 27 de junio de 1986, Apéndice, párrafos. 15-8, 22-5.

[3] “Nicaragua: Soviet Bloc and Radical Support for the Sandinista Regime.” Central Intelligence Agency, 1985.


[4] “The Electoral Process in Nicaragua,” LASA, 19 de noviembre de 1984.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

viernes, 8 de enero de 2016

Borrar la vida: La desaparición de la familia de Adriana Portillo

El 11 de septiembre de 1981 durante el gobierno militar de Romeo Lucas García, recuerda Adriana, agentes de la G-2, cuerpo de detectives, policía nacional, Comando 6 y otros arribaron a la casa de mi padre en la zona 11 y a su lugar de trabajo en la Avenida Elena, Zona 3 en la ciudad capital de Guatemala, y en dos operativos conjuntos secuestraron y desaparecieron a mi padre Adrian Portillo, mi madrastra Rosa de Portillo, mi cuñada Edilsa Álvarez, a mi hermanita Alma Portillo de año y medio, y a mis hijas Rosaura Carrillo Portillo de 10 años y Glenda Carrillo Portillo de 9 años. El caso ha estado en manos del Ministerio Público desde el año 1998 sin que a la fecha se sepa el paradero de mis amados y extrañados familiares. Con la detención de los 14 militares ocurrida esta mañana [6 de enero], entre ellos el general Callejas y Callejas apodado el “Capo de Capos”, fundador de "La Cofradía" y conocido asesino, torturador, y secuestrador e implicado en el desaparecimiento de mi familia, se abre una ventana de esperanza de algún día llegar a conocer el paradero de mi familia desaparecida hace 35 años y de que se haga justicia por tan horrendo crimen. Los detalles de ese fatídico día en la vida de Adriana están plasmados vívidamente en uno de los pasajes del libro -biografía novelada- Los Imprescindibles, escrito por Luciano Castro Barillas en 2013, el cual con la previa autorización del autor publicamos a continuación.


BORRAR LA VIDA: LA DESAPARICIÓN DE
LA FAMILIA DE ADRIANA PORTILLO


Por Luciano Castro Barillas

Un día, para relajarnos un poco de tanta tensión, dispusimos celebrar el cumpleaños del primer añito de Uri, mi sobrino e hijo de Antonio, en la casa de su abuelo Adrián en la capital, para que convergieran allí los otros niños de los familiares que vivían en la ciudad de Guatemala. Mi padre, unas semanas atrás, se había percatado que la casa estaba siendo vigilada por hombres vestidos de paisano, que seguramente era agentes de la G2 o de la Policía Judicial, quienes habitualmente hacían ese tipo de actividades. Tenía la percepción que algo no estaba totalmente normal. Eso le hizo comunicarse con los responsables del frente urbano para que le ayudaran en tareas de “contrachequeo” . En tanto eso pasaba mi padre consideró conveniente dejar por unas semanas la capital y se vino a mi casa de La Pilona  en Jutiapa con su familia. Tenía quizá cuatro o cinco días de estar conmigo cuando recibió un telegrama en clave de parte de los compas informándole que todo estaba bien. Confiado en la “contrainteligencia revolucionaria” decidió regresar a su casa de la zona 11 e intentar llevar su vida familiar con la mayor normalidad posible. Pero el prenuncio de lo que iba a suceder ese trágico día aconteció en el tramo del acceso al municipio de Fraijanes  en la carretera Interamericana. Un ciclista salió despistado de esa bocacalle, sin mirar para ningún lado, justo al momento en que pasaba la furgoneta de mi papá. Impactó a un lado del parachoques delantero y al parecer murió al instante por los residuos de cuero cabelludo, masa encefálica y sangre que quedaron adheridos a la defensa del auto.

-¡Antonio! ¡Antonio! ¿Qué fue ese golpe? ¿Qué fue eso? Golpeó fuerte… voy a orillarme… -gritó mi papá nervioso.
-¡No! ¡No pare! Fue un ciclista, las piernas pasaron por este lado. Nos pueden detener, sigamos  -dijo Antonio en enérgico tono.

No pudo hacerse nada por él porque la muerte había sido instantánea y tampoco hubiera sido posible auxiliarlo porque ello significaba la presencia policíaca, de la cual precisamente venían huyendo. Para evitar cualquier investigación optaron por salir del escenario del accidente y en una estación de gasolina que estaba delante lavaron los fragmentos humanos.

-Buenos días  -dijo mi papá-  me regalan agua. Viene sucia la camioneta y no quiero entrarla toda shuca  a la ciudad.
-¿Pero eso que está ahí son pedazos de carne?  -agregó el mozo de la estación de modo inquisitivo.
-Sí, pasé encima de un chucho  muerto.
-Ah  -dijo nada más el patojo y siguió en sus tareas.

Todos adentro del auto estaban en absoluto silencio, consternados por lo que acababa de pasar. En ese momento despertó Almita, mi hermanita de diez y ocho meses e inmediatamente, con los ojos adormilados, buscó la chiche  de su madre. Luego de mamar por unos instantes el pezón se quedó nuevamente dormida. Chagüita y Glenda, con los ojos redondos de asombro no se movían de sus asientos, tomadas de sus manitas, aferrándose a la vida en aquél instante de muerte. Dándose aliento con el calor, con la presión de sus manos, porque iban en ese instante sin su madre, en cuyo regazo seguramente se hubieran refugiado.

Luego de secarse las manos con un trapo que servía para limpiar el parabrisas, mi padre se puso nuevamente al volante y Antonio se acomodó en la parte trasera de la furgoneta, pensativo por lo sucedido. Todos iban tristes. Pensaban en el dolor de la familia del fallecido, pero no tenía mi padre responsabilidad alguna. El ciclista había salido imprudentemente sin ver para ningún lado. Quizá le hayan confundido los enormes bancos de niebla que se desplazaban lentamente todas las tardes por ese lugar, que con frecuencia y hasta la fecha siguen ocasionando múltiples accidentes de tránsito. El accidente del ciclista iba marcando de manera inexorable, sin que nadie lo supiera, el futuro destino de los viajantes. Ese jueves había empezado mal, con ese mal presagio de una muerte fortuita.

Llegaron a la casa de la zona 11 a la hora de la cena y luego de bajar los bártulos llevados de la breve estancia en Jutiapa; durmió allí toda la familia. Al otro día, luego de desayunar, mi papá tomó rumbo de su trabajo a la agencia de vendedores Producciones Artísticas Internacionales, situada en la novena calle y avenida Elena, cerca del barrio El Gallito de la zona 3. Empezaba a coordinar las acciones con su equipo de trabajo ese día cuando se acercaron cuatro típicos policías vestidos de civil, en cuyo cinto mal disimuladas tenían encajadas sus armas. Se dirigieron directamente a él y le preguntaron su nombre mostrándole una foto robot que, en efecto, tenía un enorme parecido. Mi padre los vio directamente a los ojos y agrego:

-De veras que se parece a mí  -dijo sin inmutarse y con toda la serenidad del mundo.
-Va a tener que acompañarnos  -le dijeron los confidenciales- para que aclare algunas cosas.
- Está bien  -dijo-  y se instaló su saco.
-Pero estaba otro hombre con usted  -insistió uno de ellos.
-Ah, sí, claro; era mi hijo Antonio, lo dejé en la terminal de autobuses esperando a mi hija y a mi nuera. Vienen de Jutiapa para celebrar el cumpleaños de mi nieto.

Antonio, que estaba a la par cuando lo interrogaban, optó por alejarse, antes que lo identificaran y se integró con el grupo de vendedores. Los policías no dijeron nada y se cruzaron una mirada de duda. Subieron las dos parejas policías, cada cual en su bronco. Mi padre iba en el primero, encañonado por su captor y atrás el otro bronco de escolta. Los autos empezaron a moverse lentamente, buscando a alguien. Antonio, desde un lugar de donde no podía ser visto se daba cuenta de todo sin poder hacer nada, absolutamente nada, por carecer de un arma para enfrentarse a los esbirros que en ese momento se llevaban al compañero Roberto, a una muerte segura y al que nunca volvería a ver jamás. Entretanto, en la vivienda de la zona 11, fuerzas conjuntas del servicio de inteligencia del ejército y del Comando Seis de la Policía Nacional tomaban por asalto una casa de seguridad  de la ORPA. Se oyó un breve intercambio de disparos de armas cortas, fuerte golpes, gemidos y gritos. Afuera, en las calles circundantes,  los jefes del operativo y oficiales militares de civil daban,  a fuertes voces, instrucciones a sus subordinados para que se apostaran en lugares convenientes y abrieron fuego a discreción por si algún subversivo intentaba escaparse. Las tanquetas cerraban las bocacalles y soldados en posición de tiro con sus fusiles semiautomáticos.

Luego de las breves detonaciones se oían los llantos de niñas y de mujeres que pedían clemencia, que no las mataran, que no sabían nada de todo eso. Un perro pastor alemán deambulaba tambaleante por los corredores, posiblemente herido o drogado. De nada sirvieron las súplicas. Fueron subidas a empellones y como una de ellas se resistía, una joven señora con un bebé en brazos, fue cogida con violencia del cabello y metida en la parte trasera de un bronco sin ningún miramiento. Las dos hermanitas gritaban horrorizadas, con las lágrimas desbordadas de sus ojos y respirando anhelantes, sin ningún consuelo. Los policías y el ejército permanecieron horas en el lugar, haciendo seguramente un inventario de lo encontrado: armas, explosivos, propaganda y libros marxistas, según parte oficial emitido por las fuerzas de seguridad hasta la cinco de la tarde del día viernes 11 de septiembre de 1981. Allí se hacía constar, entre otras cosas, que no se encontraban personas en el reducto subversivo, lo cual era un claro indicio del destino de las prisioneras, adultas y niñas.

Mi padre fue llevado a la casa de la zona 11, posiblemente ya herido de bala en una pierna o con sus costillas fracturadas, porque le costaba caminar y apoyaba sus manos en un costado. Los vecinos de las casas contiguas estaban alarmados y atestiguaron haber visto cuando en dos broncos eran llevadas varias niñas y dos mujeres adultas quienes lloraban y daban voces de auxilio, lo cual contradecía el parte oficial. Nada ni nadie pudo hacer algo por ellas ante el embate feroz de unas fuerzas represivas intimidantes y cobardes, que en las montañas sencillamente no exhibían ese arrojo cuando les tocaba enfrentarse a los combatientes guerrilleros armados.

Cuando mi cuñada Estela y yo llegamos a la casa para cooperar en los preparativos del cumpleaños de mi sobrino Uri, quedamos estupefactas, petrificadas,  pasmadas, ante lo que acontecía. Sentimos un ligero temblor, escalofríos y un desvanecedor mareo a la vista de esos terribles acontecimientos. Vimos que un hombre echaba agua y limpiaba con una escoba algún residuo que había quedado en el piso, posiblemente sangre, pensé; para no dejar ninguna evidencia, pero al final razoné y apelé a la lógica: ¡qué podía preocuparles a estos asesinos que quedaran evidencias de sus crímenes! Tal vez no era eso, me consolaba, sino residuos de sustancias inflamables, explosivas,  pues en esa casa se guardaban químicos para la fabricación de bombas clymore. En un acto de desesperación e imprudencia le pregunté a un joven alto, de complexión atlética, atractivo, cabello rizado y de ojos verdes; ¿qué estaba sucediendo en esa casa?  Le dije que éramos invitadas a una fiesta infantil, que veníamos de Jutiapa al cumpleaños de mi sobrino y que nosotros no vivíamos allí. Nos invitó a entrar pero no lo hicimos porque temimos que se tratara de una trampa, una celada y nos secuestraran a nosotros también. Nos contuvimos con mi cuñada Estela, ante el natural impulso de saber qué había pasado con nuestros familiares. El oficial consultó por radio y le dijo, en voz baja, para que no oyéramos, al ayudante:

-No mentía el viejo, venían a la fiesta de un nieto.
-Pasen  -volvió a insistir de manera amable-,  pasen y vean que allí no hay nadie…

Volvió a hacerme una y mil preguntas. Me interrogó como una hora y yo insistía en que me informara sobre mis familiares. Que mis hijas estaban allí y que por lo tanto no era cierto que la casa estuviera vacía. No me dio cuenta de ello, por el contrario, jugaba con nuestra angustia al decirnos que sí estaban allí y luego que no, invitándonos  a pasar adentro. Ignorando con qué monstruo estaba hablando supe, mucho tiempo después, que ese hombre de agradable apariencia era el famoso demente criminal jalapaneco conocido como El Gato Gudiel, descuartizador de seres humanos, famoso por su impiedad y por la precisión y profundidad de sus cortes de matarife. Me miraba de pies a cabeza con aparente tranquilidad, tratando de averiguar algo. Volvimos con Estela sobre nuestros pasos, rumbo a El Trébol, y cuando quizá íbamos como a unos cincuenta metros recordé en un lampo de aserción con la realidad, - pues no se tiene noción del tiempo, se pierden las sensaciones y las voces, incluso la propia se oye distante y ajena- que era urgente irnos de ese lugar. Pensaba por momentos que mi padre se había cambiado de casa, como subconsciente rechazo a no aceptar lo que palmariamente me ofrecía la realidad. Estaba confundida por el hecho que mis dos hijas menores, Sarina e Ingrid, no quisieron asistir a la fiestecita y se quedaron en Jutiapa.  Intenté volver, pero ambas reaccionamos al  oír  el acerrojamiento de los fusiles y el chasquido de las pistolas al introducir el tiro en recámara y le dije a mi cuñada

-¡Corramos, vienen por nosotras!

Providencialmente estaba a un lado de la acera un taxi con las puertas abiertas y el motor en marcha.  El chófer nos dijo:

-¡Súbanse, súbanse! 

Prácticamente dimos un salto y caímos en el interior del vehículo. Aceleró y nos llevó con rumbo incierto por las calles de la ciudad. Errático como nosotros. Impresionado igual o más por los terribles acontecimientos que acababa de presenciar. Al rato de deambular por las calles nos preguntó a dónde nos llevaba y le dijimos que a la terminal de autobuses de la zona 4. Era tal nuestra perturbación que a aquella amable y generosa persona se nos olvidó darle las gracias y sin decir palabra alguna nos bajamos del taxi. Pero como a la hora regresamos a la casa de la zona 11, ya plenamente asimilado los hechos acontecidos viendo de lejos la vigilancia apostada por todos lados.

Salimos de regreso para Jutiapa abrumadas, aturdidas por la intensidad de lo vivido, casi en un estado catatónico, sin entender por momentos realmente lo sucedido. Caminando como autómatas. Y totalmente desorientadas abordamos el autobús sin acabar de entender claramente la magnitud de lo que pasaba. No asimilábamos todavía la gravedad de los hechos y cuando por fin empezamos a salir de Guatemala, rumbo al oriente, por la carretera de El Salvador,   y llegamos a Jutiapa, el tiempo nos pareció cortísimo, no las tres horas del recorrido. Entramos a la pequeña ciudad a las ocho de la noche y nunca vi sus pocas luces de alumbrado público tan tristes, tan mortecinas, tan insignificantes.

Ya con el terror ajustándose en su debido lugar no quise llegar a mi casa de La Pilona pues me encontraba atemorizada, casi acobardada. Pasé a la casa de Daniel y le solicité pasar la noche, pues era un riesgo llegar a mi casa en ese momento. Como respuesta dijo:

-¡Vete a la mierda de aquí o te saco a patadas!

No insistí, comprendiendo el estado de nuestra relación sentimental. Yo lo valoré como un asunto político dado que él militaba y porque en medio de todo estaban sus dos hijas, ahora ya desaparecidas. Me marché sintiendo en cada paso la más terrible soledad y frustración. Al llegar a la casa oímos los pasos presurosos de un hombre. Era Antonio que ya estaba en Jutiapa y  abrió la puerta con rapidez para escabullirnos lo más rápido posible. Pensé a lo largo del camino que los esbirros estuvieran adentro esperándonos. Ya en el patio empecé a dar los más desgarradores gritos. Fue hasta en ese momento, ya en mi casa, y ante la ausencia de mis hijas, que caí en la perfecta cuenta de lo acontecido. Empecé a correr alrededor del patio gritando y Antonio me abrazó fuertemente. Me conminó a que callara porque los vecinos podían escucharme. Lloré con mis manos puestas en mi boca, hasta que cansada y asustada, pensé pasar esa noche en casa de mi hermana. Que me diera asilo, posada y protección por esa noche. Y me la dio, claro, a regañadientes, eso sí, sin dormir en el interior de algún cuarto sino bajo un enorme árbol de mango que se erguía generoso en el patio de su casa. Me acomodé, sentada en el piso de tierra y como respaldo el tronco del árbol, con un cuchillo entre mis manos, no realmente para defenderme sino con la intención de cortarme el cuello a la hora que llegaran por mí. Me cubrí con una sábana, llorando por todos, en la más terrible desolación que un ser humano pueda experimentar: sin un esposo, sin mis dos hijas mayores, sin mi padre y ahora sin la mínima seguridad. Tuve dificultad para comprender la actitud de mi hermana y pasé esa noche, salvando las proporciones, como Hernán Cortez, “bajo el árbol de la Noche Triste”. Llorando, asustada, defraudada en el amor filial, pues mi hermana cerró las puertas de sus habitaciones a cal y canto, dejándome de hecho librada a mi suerte esa terrible noche. Tocaba al árbol y le hablaba pidiéndole su abrigo.

Los cristianos, esa noche, no cumplieron el postulado evangélico de dar pan y abrigo a los perseguidos. Sin embargo, el otro día, aprovechándose de mi vulnerabilidad y como lo hacen todas las religiones del mundo que basan la conversión en el temor y las falsas esperanzas, decidieron realizar un culto de rogación por el aparecimiento con vida de los secuestrados en la iglesia “La Biblia Abierta”. El culto se inició con plañideros lamentos sobre el pecado de la desobediencia y cuando llegó el momento de la oración se desató un pandemónium de gritos y golpes y yo agotada en mis reservas espirituales y mentales, di por literalmente revolcarme en el piso llorando, gritando, pataleando y dando puñetazos, todo un desfogue de las tensiones acumuladas. Por supuesto que los creyentes lo tomaron como la expulsión de mil demonios que gobernaban mi vida y  concluyeron dogmáticamente, sin mayor análisis,  que “la paga del pecado es la muerte”.


Mis hijas, mi padre y mis otros familiares jamás aparecieron.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

miércoles, 6 de enero de 2016

La línea contrainsurgente del ejército se enfrenta a su pasado

Jimmy Morales mencionó a Cabrera Mejía, hoy capturado, como posible Ministro de Gobernación

LA LÍNEA CONTRAINSURGENTE DEL EJÉRCITO
SE ENFRENTA A SU PASADO


Por Equipo de Análisis

El inicio de la gestión presidencial de Jimmy Morales no pudo tener un antecedente más tumultuoso. A ocho días de asumir posesión, el Ministerio Público realizó varias capturas a altas figuras retiradas del ejército, prometió una decena más, y presentó un antejuicio en contra del que fue la mano derecha del próximo presidente, el diputado electo (FCN) y oficial de Operaciones Édgar Ovalle Maldonado, por su participación en la represión de la base militar de Coban y el caso Plan de Sánchez. La otra razón que provocó las capturas fue el caso Molina Thiessen. Ambos casos cuentan con una sentencia condenatoria por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado de Guatemala (base principal para relatos). Todos los detenidos son acusados de deberes en contra de la humanidad y desaparición forzada en los años más cruentos de la represión. Estos son los casos y los perfiles de los capturados.

El Caso Molina Theissen

Marco Antonio Molina Theissen estaba en medio de sus vacaciones cuando escuchó un fuerte sonido en la entrada de su casa. Lo separaba un mes de sus primeros 15 años de vida, a punto de comenzar el tercer grado de secundaria en el Colegio Guatemalteco-Israelí, y tenía planificado continuar sus estudios en la universidad, aunque sabía que la época no era propicia para los estudios. Era octubre de 1981 y un desacreditado Estado militar desataba una represión nunca antes vista en contra de sus ciudadanos, en especial hacia los estudiantes. Ese día, el 6 de octubre de 1981, la madre de Marco Antonio, Emma Theissen Álvarez, vio cómo dos individuos armados con ametralladoras automáticas entraron a su casa, ubicada en la colonia La Florida, un barrio popular de la ciudad de Guatemala.

Sin mediar palabra, uno de los individuos esposó y amordazó a Marco Antonio, mientras el otro sujeto golpeaba a su madre. Luego de revisar toda la casa, metieron a Marco Antonio en un costal de nailon y lo llevaron a la parte de atrás de un pick up, estacionado frente a la casa y resguardado por un tercer individuo. El carro tenía placas oficiales: 17675. Esa fue la última vez que Emma Theissen volvió a ver a su hijo.

¿Quiénes son los capturados del caso Molina Thiessen?

La lista que dio la Fiscalía de Derechos Humanos es: Francisco Luis Gordillo Martínez, Edilberto Letona Linares, Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, y Manuel Antonio Callejas y Callejas. Tanto Gordillo, como Letona Linares estaban destacados en la base militar de Quetzaltenango cuando Emma Molina Theissen fue captura y se logró fugar. Ocupaban ese orden en la comandancia: Gordillo, primer comandante, Letona, segundo.

Callejas y Callejas, como se dijo en un reciente artículo, era jefe de Inteligencia en ese momento, para posteriormente copar las Aduanas y construir la primera intervención paralela conocida, como se sabe luego del caso Moreno.

Gordillo Martínez se benefició meses después del golpe que llevó a Efraín Ríos Montt al poder. Fue escogido para ser parte del triunvirato, aunque meses después fue desplazado por el propio Ríos Montt.

En el caso de Letona Linares estuvo asignando en altos cargos en instalaciones clave durante la guerra contrainsurgente. Fue segundo comandante del Cuartel General en 1980; segundo comandante de la Base Militar de Huehuetenango en 1982; comandante de la Zona Militar de Zacapa en 1982; comandante de la Policía Militar Ambulante, en 1982; segundo comandante de la Zona Militar de Quetzaltenango entre 1980 y 1982; comandante del Cuartel General en 1983; comandante de la Brigada Militar Mariscal Zavala, entre 1983 y 1986.

Finalmente, Hugo Ramiro Zaldaña Rojas estuvo asignado como, entre otros cargos, como segundo comandante de las zonas militares de Playa Grande, Ixcán, (1986) y Jalapa (1987).

No fue la primera vez. Diez días antes, el 27 de septiembre de 1981, otra de sus hijas, Emma Guadalupe, fue detenida por oficiales del ejército y llevada, según relató después, al Cuartel Militar “Manuel Lisandro Barillas”, en la ciudad occidental de Quetzaltenango. Allí permaneció vendada y esposada mientras era interrogada, torturada, y violada en varias ocasiones. Fueron 10 días sin alimentos ni agua. El 5 de octubre logró escaparse y esconderse. El ataque a su hermano menor un día después fue una represalia de parte del Estado.

Eran los días de los carros sin placas, de redadas nocturnas para perseguir a “subversivos”, del inicio de las masacres en el occidente del país. Era el año en que Romeo Lucas García gobernaba el Estado militar y su hermano, Benedicto, dirigía el Estado Mayor General del Ejército. Eran los años en que la inteligencia militar se encargó de ganarle la guerra a las guerrillas: mientras recopilaban toda la información posible, surgieron mandos operativos que ejecutaron a cientos de personas en pocos años. En ese momento, la jefatura de la inteligencia del Estado estaba a cargo de Manuel Callejas y Callejas, un oficial que posteriormente sería conocido como el capo de las aduanas y fundador junto a Francisco Ortega Menaldo de una comunidad de inteligencia conocida por sus pares como “La Cofradía”.

Emma Guadalupe Molina Theissen sabía que estaba “fichada” por la Inteligencia. Cinco años antes, el 10 de marzo de 1976, fue detenida junto a su compañero de vida, Julio César del Valle Cóbar, cuando realizaban un censo en uno de los asentamientos urbanos establecido después del terremoto de febrero de 1976. Fueron retenidos, acusados de subversión y posteriormente absueltos. Ella tenía 15 años, y en los días de su captura fue violada y torturada antes de ser liberada.

Por años, los padres de Marco Antonio Molina Theissen realizaron gestiones para dar con su hijo, hasta que finalmente en 1998 pusieron una denuncia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Cinco años después obtuvieron una sentencia favorable. Y 24 años después de la desaparición de su hijo, el Estado de Guatemala, a través del Ministerio Público, finalmente realizó las primeras capturas en contra de los supuestos autores materiales e intelectuales de la desaparición forzada.

Caso Plan de Sánchez y Base militar de Cobán

El lunes 19 de julio de 1982 varios residentes de la aldea Plan de Sánchez, parte de Rabinal, Baja Verapaz, en el altiplano central de Guatemala, llegaron a su comunidad envueltos de rumores sobre asesinatos. Algunas casas todavía humeaban luego de una noche completa de arder. Adentro de ellas, decenas de cuerpos se encontraban cerca de estar carbonizados y con heridas de armas de fuego, principalmente en la cabeza, el pecho y la espalda.

Al medio día finalmente se divisó la llegada de tropas del ejército y para-militares (Patrullas de Autodefensa Civil, PAC), que obligó a enterrar los cadáveres y ubicar el resto en camiones para llevarlos a otro lugar. Mientras tanto, la tropa saqueó viviendas, robó pertenencias, documentos de identificación, títulos de tierra, etc.

Fue con las versiones en voz baja de los que presenciaron la quema de las casas, siempre en idioma achi’, que finalmente se enteraron de la masacre: un día antes la comunidad se había despertado con dos granadazos de mortero calibre 105 mm, justo cuando comenzaban las compras de su tradicional mercado semanal. Una estalló en el este y la otra en el oeste de la aldea. La zozobra cubrió los ánimos de la mañana entera, hasta que en las primeras horas de la tarde un comando de 60 soldados, comisionados militares, judiciales y para-militares, llegó al lugar. Rápidamente se dividieron las tareas. Unos cuidaron las entradas y salidas de la aldea, mientras otros tocaban de puerta en puerta en las casas. Según la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos:

Las niñas y las mujeres jóvenes fueron llevadas a un lugar, mientras que las mujeres mayores, los hombres y los niños fueron reunidos en otro. Aproximadamente veinte niñas de entre 12 y 20 años de edad fueron llevadas a una casa donde fueron maltratadas, violadas y asesinadas. Los demás niños y niñas fueron apartados y asesinados a golpes. Otras personas retenidas fueron obligadas a concentrarse en otra casa y en su patio. Alrededor de las cinco de la tarde miembros del comando arrojaron dos granadas de mano al interior de la casa y luego dispararon sus armas de fuego indiscriminadamente contra las personas que allí se encontraban. Pobladores de la aldea Plan de Sánchez y comunidades vecinas oyeron disparos de arma de fuego por más de dos horas, hasta las ocho de la noche. Después miembros del comando incendiaron la casa y los cuerpos de las personas asesinadas en el patio.

Días antes un avión sobrevoló la aldea y bombardeó los cultivos que la rodeaban. Luego se instaló un campamento temporal del ejército. Los sobrevivientes identificaron a varios oficiales destacados en la base militar de Coban, donde se llevaban los cuerpos. Ese día murieron a manos del ejército 268 personas. Según relató sobre las fosas comunes en la base militar la Fiscal General, Thelma Aldana, “estamos hablando de uno de los mayores de América Latina de desapariciones forzadas, de estas 558 osamentas humanas se ha establecido que 90 corresponden a menores de edad; 443 adultos, todavía por definir entre hombres y mujeres; adultos de la tercera edad; y 22 sin determinar en este momento”.

¿Quiénes son los responsables del caso CREOMPAZ – masacre de Plan de Sánchez?

César Augusto Cabrera Mejía: Siguiendo una publicación de El Observador en el CMI: es un militar de la Promoción 72, la misma de José Quilo Ayuso, fundador de Avemilgua y el partido de Jimmy  Morales. El electo presidente Morales lo mencionó antes de ser electo para ser su Ministro de Gobernación. En el gobierno de Otto Pérez Molina y el PP, Cabrera Mejía fue sido asesor del Ministerio de Salud. Con sobrenombre Nito, Cabrera Mejía fue Subjefe del Departamento de Seguridad Presidencial y Director de la G-2 durante el gobierno de Vinicio Cerezo Arévalo (1986-1990) y de la desaparecida Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG). De esa cuenta fue parte de esa estructura político-militar que estaba a cargo de la seguridad del Estado en momentos en que ocurrieron varios asesinatos prominentes, como los de la antropóloga Myrna Mack y del periodista Julio González Gamarra, así como el atentado también contra el periodista Byron Barrera en el que perdió la vida su esposa, hechos todos ocurridos en 1989. Cabrera ocupó el cargo de Oficial de Inteligencia en la base militar de Cobán entre 1982 y 1983, años en donde ocurrieron la mayor cantidad de masacres. Tuvo ese puesto junto a Felipe Miranda Trejo, de Avemilgua y antiguo agitador de las PAC para lograr su diputación con el FRG de Ríos Montt.

Manuel Benedicto Lucas García: Además de lo dicho en el artículo, fue uno de los principales cerebros de la estrategia contrainsurgente, sobre todo a partir de 1981, cuando las masacres dieron inicio en Chupol, Quiché. Con ella dio inició la estrategia de tierra arrasada, de la mano con su hermano, el entonces presidente, el general Fernando Romeo Lucas García. De su historial resalta su paso por entrenamientos en la Escuela de las Américas en estrategias contrainsurgentes, sus cursos y operaciones en Inteligencia, y su formación en la escuela francesa, luego de la experiencia de ese ejército en Argelia.

Byron Humberto Barrientos Díaz: Mayor de reserva del Ejército de Guatemala. En 1977 asumió el cargo de Capitán de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN). Realizó en la G2 (cuerpo de inteligencia) operaciones para integrar equipos contrainsurgentes. Oficial de inteligencia asignado a la Policía Militar Ambulante (PMA) y de la Guardia de Hacienda, ambos cuerpos de seguridad ya desaparecidos. Dado de baja en 1989 por participar en el intento de Golpe de Estado contra el gobierno del presidente Vinicio Cerezo, en mayo de 1989, aunque en diciembre de 1989 fue absuelto.

Raúl Dehesa Oliva: Golpista en mayo de 1989, cuando ejercía dentro de la Comisión Permanente del Consejo de Defensa Centroamericano (COPECODECA). En diciembre de 1989 se le sentenció a diez años por sedición y rebelión, pero un mes después fue liberado. Comandante de la Zona Militar de Cobán (1987), de Retalhuleu (1984), de Chiquimula (1986), y luego Viceministro de Seguridad para Petén, durante el gobierno de Óscar Berger (2004-2007).

Pablo Roberto Saucedo Mérida: Jefe de Departamento del Centro de Estudios Militares 1994. Comandante del Primer Batallón, Base Naval del Pacífico, 1988. Segundo comandante Zona Militar de Quetzaltenango, 1994; jefe de Departamento, Centro de Estudios Militares, 1994.

José Antonio Vásquez García: Segundo comandante de la Guardia Presidencial, 1991. Inspectoría General del Ejército, 1993. Tercer Comandante de la Brigada Guardia de Honor, 1995. Comandante de Batallón, Brigada Mariscal Zavala, 1991. Comandante del Primer Batallón, Zona Militar de Quiché, 1988.

Gustavo Alonzo Rosales García. Comandante de Reservas Militares, 1996.

Carlos Humberto Rodríguez López. Tercer Comandante Zona Militar de Sololá, 1994. Tercer Comandante Zona Militar de Quiché, 1994. Comandante del Primer Batallón, Zona Militar de Quiché, 1990.

Edgar Rolando Hernández Méndez. Comandante de la Zona Militar de Cobán, 1984 y 1990. Director de la Escuela Politécnica.

Luis Alfredo Paredes Nájera. Comandante de la Policía Militar Ambulante (1987), de Sololá (1988), de Zacapa (1984), de Retalhuleu (1986), y de San Marcos (1987).

Carlos Augusto Garavito Morán. Segundo Comandante de la Zona Militar de Huehuetenango, 1986. Oficial de Operaciones, S3, Zona Militar de Jutiapa, 1982.

Ismael Segura Abularach. Segundo Comandante de la Zona Militar de San Marcos, 1992. Comandante de la Zona Militar de Chiquimula, 1986. Segundo Comandante de la Zona Militar de Huehuetenango, 1993.


Juan Ovalle Salazar. Especializado como Oficial de la S1 (Personal) en la Zona Militar de Cobán en la década de 1970. Jefe de Negociado 1982-1985 en el Estado Mayor de la Defensa. Segundo comandante del Cuartel General, 1990. Oficial de la S1, Brigada Guardia de Honor, 1978. Oficial de Operaciones (S3), Zona Militar de Cobán, 1978-1982. Comandante de Batallón, Zona Militar de Cobán, 1982-1985. Ejecutivo de Batallón, 1982. Comandante de Batería, 1972-1977. Segundo Comandante Zona Militar de Playa Grande Ixcán, 1982-1985. Tercer Comandante 1982-1985. Comandante de Compañía, Zona Militar de Petén, 1971.






Publicado por La Cuna del Sol
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