lunes, 7 de agosto de 2017

Univisión y Telemundo herramientas del imperialismo contra Venezuela

La guerra de la desinformación y las amenazas contra Venezuela arrecian, se busca deslegitimar a toda costa la legitimidad de todas las acciones del gobierno de Nicolás Maduro intentando crear con ello  las condiciones propicias para su eventual derrocamiento. Univisión y Telemundo con su constante manipulación informativa están ayudando a crear esas condiciones preparando el terreno para el cambio de régimen que Washington ha venido tramando desde hace mucho tiempo.


UNIVISIÓN Y TELEMUNDO HERRAMIENTAS DEL
IMPERIALISMO CONTRA VENEZUELA


La Cuna del Sol          

Estos dos conglomerados televisivos que se disputan la audiencia hispanohablante-mayormente inmigrante- en los Estados Unidos, tienen, aparte de la mala calidad de su programación y de pertenecer a grandes intereses corporativos estadounidenses, algo más en común: su aversión hacia los gobiernos progresistas o populistas de izquierda, como ellos peyorativamente los denominan, que actualmente y por la vía democrática gobiernan en algunos países latinoamericanos, en específico el caso de Venezuela, cuyo gobierno se ha convertido en el blanco de los ataques mediáticos que a diario difunden en sus diferentes programas estos dos medios de comunicación televisada que en aras de la defensa de unos supuestos valores democráticos y derechos humanos, fachada del imperialismo criminal destructor de pueblos, no escatiman esfuerzos para denigrar y deslegitimar ante sus crédulas audiencias, un proceso político-democrático nacido de la genuina voluntad democrática de un pueblo que aspira a construir y vivir en un sistema que responda a sus necesidades más urgentes, libre de toda interferencia foránea.

Venezuela se encuentra hoy en día prácticamente sitiada, bajo el ataque de una enorme guerra mediática dirigida desde el extranjero y secundada internamente por todos los medios de la burguesía entreguista venezolana cuyo solo objetivo es el aniquilamiento, borrar todo vestigio, del proceso revolucionario bolivariano venezolano.  A la guerra desinformativa contra Venezuela, orquestada por  Washington y la colaboración de los grandes medios de comunicación del imperialismo angloamericano, se han sumado las cadenas en español Telemundo y Univisión que en razón de ejercer un monopolio sobre la audiencia hispana en Estados Unidos, vienen a ser la herramienta perfecta para propagar entre un público incauto y poco informado la sesgada y falsa narrativa sobre los acontecimientos en Venezuela que más le conviene al criminal proyecto del cambio de régimen diseñado por Washington y seguido al pie de la letra por las fuerzas fascistas de oposición locales.

Es tal la descarada la manipulación de los hechos que cualquier espectador medianamente informado y sin mayor esfuerzo es capaz de detectar la naturaleza engañosa de la información que se difunde por estos dos medios, como por ejemplo: la naturaleza violenta y destructiva de grupos de la oposición que emplean tácticas terroristas pero que los susodichos medios destacan como pacíficos, en contraste el comportamiento del gobierno venezolano y sus fuerzas de seguridad que han mostrado un alto grado de tolerancia hacia estos grupos violentos, que difícilmente veríamos en países “democráticos”, incluso en los propios Estados Unidos, es considerado represivo y dictatorial. Jamás estos medios hacen referencia al criminal intervencionismo norteamericano o el carácter represivo y antidemocrático de regímenes como el colombiano, brasileño o mexicano que desaparecen, masacran y violan diariamente los derechos humanos de sus propios ciudadanos; el enfoque es sobre Venezuela sencillamente por querer seguir un rumbo político diferente al trazado por el hegemón del norte a sus lacayos.

No es solamente en los segmentos de noticias donde la distorsión de la información y la realidad tienen lugar, sucede también en los programas de variedades, en las galas de las celebridades, en las violentas narconovelas o narcoseries y en los programas de debate político, donde son comunes las alusiones al narco-estado, la dictadura que reprime violentamente las manifestaciones pacíficas, encarcela y tortura a líderes de la oposición y está matando de hambre y enfermedades al pueblo venezolano que a pesar de ello, lucha heroicamente por recuperar la libertad que el totalitarismo, a lo Cubano, les ha arrebatado. Todo esto no es más que propaganda desinformativa en su forma más pura, mentiras que se repiten una y otra vez hasta que terminan siendo aceptadas como verdades por un público indolente, sumiso, sin capacidad de reacción como para cuestionar la naturaleza de la flagrante manipulación de la que son víctimas.

Para una gran mayoría del público hispanohablante que asiduamente entra en sintonía con la programación de Telemundo y Univisión resulta imposible, ya sea por ignorancia, complacencia, o su negativa a buscar información en medios alternativos, no aceptar  como verdad la versión distorsionada de los hechos propagada por estos medios pro-imperialistas que se afanan en presentar la situación en Venezuela como una de profunda crisis y caos incontrolable, resultado exclusivo del fracaso de las políticas socialistas del régimen dictatorial de Nicolás Maduro, el cual es resistido por casi la totalidad del pueblo venezolano que, a pesar de protestar pacíficamente, es reprimido violentamente por la fuerzas de seguridad, a las que se atribuyen las varias decenas de muertos. Sin embargo, esta versión manipulada de la verdad escoge omitir los grandes logros del proceso revolucionario bolivariano, o que la crisis política, económica y social tiene sus raíces en la caída global de los precios del petróleo, la masiva fuga de capitales y el acaparamiento y contrabando de alimentos y medicinas como estrategia de la burguesía para provocar la asfixia económica del gobierno y el descontento de la población. A esto hay que sumarle el abierto e ilegal intervencionismo de Washington que amparado en el apoyo a las fuerzas reaccionarias de la oposición busca por todos los medios el cambio de régimen como paso para establecer su dominio sobre la desobediente Venezuela y apropiarse de los recursos estratégicos del país.

En una crisis tan complicada como la que vive Venezuela, estas son cuestiones que no se pueden pasar por alto si se desea exponer al público a una versión de los hechos que más se aproxime a la verdad, sin embargo para los grandes medios de comunicación, que sirven de voceros del imperialismo, la difusión de la verdad corresponde a una falsa realidad que el mismo imperialismo se encarga de crear y esparcir a través de la manipulación sicológica de las masas que medios como Telemundo y Univisión cumplen sin ninguna objeción.

Venezuela como un país soberano tiene el derecho a elegir libremente el sistema político que más se ajuste a sus necesidades democráticas, sea este del tinte ideológico que sea, y ningún país o entidad política que se diga ser amante de la libertad y la democracia puede o debe cuestionar, mucho menos intentar sabotear o aniquilar un proceso democrático nacido de la libertad de escogencia de un pueblo. Ni la Revolución Bolivariana, ni Hugo Chávez, o Nicolás Maduro son el resultado de la imposición arbitraria, son el producto de la decisión soberana de un pueblo y eso, debe respetarse, de lo contrario la “Democracia”, la que tanto aman y defienden personajes como Donald Trump, que llegó a ser presidente aun perdiendo el voto popular, y ahora impone sanciones y demanda que Venezuela obedezca sus dictados imperialistas, pierde su valor y se transforma en un simple concepto vacío, manipulable al placer y antojo de quienes intentan imponer su voluntad sobre aquellas naciones que buscan construir su propio destino libres de todo injerencismo foráneo en sus asuntos internos.


La guerra de la desinformación y las amenazas contra Venezuela arrecian, se busca deslegitimar a toda costa la legitimidad de todas las acciones del gobierno de Nicolás Maduro intentando crear con ello  las condiciones propicias para su eventual derrocamiento. Univisión y Telemundo con su constante manipulación informativa están ayudando a crear esas condiciones preparando el terreno para el cambio de régimen que Washington ha venido tramando desde hace mucho tiempo. Con ello se demuestra que su defensa de la democracia y la libertad del pueblo venezolano es una falsedad que encubre las perversas intenciones del imperialismo y sus lacayos. Para estos medios de comunicación debería ser vergonzoso asumir esa posición en contra de un pueblo latinoamericano que lucha por ser independiente y romper con el eterno yugo del “patio trasero”, sin embargo, esa suposición no cabe en su lógica y en su negocio de la desinformación, pues al fin al cabo por algo sirven de herramientas del gran aparato propagandístico del Norte libre y rico, deseoso de imponer las bondades de su hegemonía sobre los atrasados y pobres pueblos del Sur. 






Publicado por La Cuna del Sol
USA. 

viernes, 4 de agosto de 2017

EEUU y su obsesión enfermiza por dominar a Rusia

Durante más de dos siglos, los diferentes Gobiernos de Rusia han soñado con tener buenas relaciones con Estados Unidos sin entender nunca ni sus zares, ni sus líderes socialistas, ni los representantes de la perestroika que para Washington 'buenas relaciones' con algún país sólo significa su total sometimiento.


EEUU Y SU OBSESIÓN ENFERMIZA
POR DOMINAR A RUSIA


Por Vicky Peláez

"Ahora somos un imperio y cuando actuamos estamos creando nuestra nueva realidad" (Karl Rove, 'arquitecto' de las guerras de George W. Bush).

Inclusive, las desastrosas y trágicas consecuencias para el pueblo eslavo de la 'amistad' con EEUU durante el Gobierno de Boris Yeltsin no pudieron mermar la fe de los líderes del país en Washington. Recién con la instalación del capitalismo en su forma casi salvaje, los rusos empezaron a darse cuenta de lo absurdo de sus sueños por tener relaciones de armonía con la única superpotencia en el mundo.

El olvidado fundador ruso de la ciencia de geopolítica, el general Alexéi Vandam Edrijin (1867-1933) ya había afirmado en su libro 'Nuestra situación' (1912) que "el mayor oponente del avance de los anglosajones para el dominio del mundo es la gente de Rusia" (los angloamericanos son parte de los anglosajones). También este autor advirtió que "es malo tener un anglosajón como enemigo, pero Dios prohíbe tenerlo como un amigo". Concluía Vandam profetizando que "los rusos solo deben contar consigo mismos". El tiempo está confirmando lo que dijo el general Vandam.

Basta analizar una reciente entrevista del especialista en geopolítica e inteligencia Bill Gertz con el director de la CIA, Mike Pompeo para darnos cuenta de lo correcto de las conclusiones de Vandam. El director de la CIA declaró que sean soviéticos o rusos siempre representarán "un peligro" para Occidente. Según Pompeo, los rusos tienen la costumbre de formar la opinión pública occidental a través de su propaganda y otros medios, "nosotros tenemos la obligación de hacerlos retroceder, derrotarlos o hacer todo lo posible para que sus acciones sean dolorosas para ellos y de esta manera reducir la magnitud de sus acciones" (Washington Free Beacon, 26-06-17).

En términos del director de la CIA Pompeo, no es EEUU el que está tratando de imponer su hegemonía ideológica, económica y militar al mundo entero sino que es Rusia la que está empujando su agenda geopolítica para debilitar a Norteamérica y crear tensiones entre Washington y Bruselas. Todo esto supuestamente produce, como lo explicó el periodista Bill Gertz, el incremento cada día mayor de la "histeria antirrusa" en Estados Unidos.

Los congresistas norteamericanos están repitiendo esta explicación metódicamente a través de sus medios de comunicación globalizados en manos de seis mayores corporaciones que controlan la opinión pública de un 98% de la población estadounidense. Han logrado contagiar al pueblo norteamericano con el 'Síndrome James Forrestal'.

El 22 de mayo de 1949 el secretario de Defensa, James Forrestal se mató saltando del piso 17 gritando "The Russians are coming. The Russians are coming. They are here. I saw Russian soldiers around the corner" (Los rusos están viniendo. Los rusos están viniendo. Están aquí. Vi a los soldados rusos a la vuelta de la esquina". Libro: 'Driven Patriot, the Life and Times of James Forrestal').

Así lograron convencer a la mayoría de los norteamericanos y europeos que la Segunda Guerra Mundial fue ganada no por los soviéticos sino gracias a Estados Unidos. Por supuesto, han ocultado que Washington había creado el Plan Daves en 1924 y el Plan Yung en 1930 aportando billones de dólares para convertir a Alemania en una potencia capaz de destruir a la Unión Soviética. En Alemania, en vísperas de la guerra en 1939, el 100% de las acciones de Volkswagen y de Opel estaban en manos de Ford y que en general, Ford y General Motors controlaban el 70% del mercado automovilístico de Alemania.

Según el informe del Comité Judicial del Senado norteamericano hecho público en 1974, "General Motors fue más importante para la máquina de guerra nazi que Suiza. En Suiza se depositaban los fondos saqueados. GM fue una parte integral del esfuerzo de guerra de Alemania. Los nazis no hubieran podido invadir Polonia y Rusia sin General Motors". Para el colmo, el Gobierno norteamericano compensó a la GM por la destrucción, por los aviones norteamericanos, de su fábrica en Russelsheim, Alemania con 33 millones de dólares.

Así es el cinismo norteamericano donde la ética de un Estado supuestamente democrático había sido reemplazada durante más de 200 años por la consigna de exclusividad norteamericana determinada por la Providencia, según los Padres Fundadores de esta nación. El hecho de poseer exclusividad fue establecido por los intereses económicos de EEUU que necesitaban el dominio global para alimentar su riqueza y su capital. El historiador sueco norteamericano Fredric Logewall escribió que "EEUU representa la más alta forma de civilización y sus instituciones deben ser repetidas por todos. Cualquier forma de enemistad hacia EEUU está dirigida contra el progreso y entonces está fuera de la ley".

Con esta consigna, Norteamérica logró dominar el mundo y facilitó inclusive la desintegración de la Unión Soviética, pensando que por fin lograría desintegrar también a Rusia, según el diseño de Zbigniew Brzezinski en unos 10 miniestados. Hizo rodear al Gobierno de Yeltsin con unos 2.000 asesores que participaron activamente en el desmantelamiento del sector productivo y científico que Rusia heredó de la URSS y que orientaron a los nuevos ambiciosos y descarados amos de Rusia en la creación de la nueva constitución del país. Pensando en la futura desintegración de Rusia y la posibilidad de una guerra civil o resurgimiento de una Rusia nueva, los norteamericanos hicieron expandirse a la OTAN, el brazo derecho militar de Norteamérica en Europa de 16 miembros en 1990 a 28 países.

Sin embargo, se descuidaron en sus cálculos respecto a Rusia al no darse cuenta de la posibilidad de aparición de un nuevo líder, Vladímir Putin capaz de enrumbar Rusia hacia una recuperación moral, espiritual, económica y militar decidida a no permitir a EEUU imponer su voluntad a su pueblo con el pretexto de acceder cómodamente al 37% de todos los recursos naturales del mundo en manos de Moscú. Se repitió lo que advirtió Winston Churchill el 1 de octubre de 1939 sobre lo impredecible que es Rusia. Aquel día Churchill declaró: "No puedo predecir las acciones de Rusia. Es un acertijo encubierto dentro de un rompecabezas; pero posiblemente existe la llave. La llave es el interés nacional ruso".

Este 'interés nacional' se impuso finalmente, después de mucha cautela, paciencia, pragmatismo y la lentitud rusa en tomar las decisiones, en relaciones con Estados Unidos absorto ciegamente por tratar de encontrar una forma de destruir Rusia. Primero, los norteamericanos fracasaron aplicando el consejo de Brzezinski de que al alejar Ucrania de Rusia y convertirla en su enemigo, Moscú dejará de ser fuerte. Resultó al revés, Rusia logró recuperar Crimea lo que la fortaleció geopolíticamente al no permitir al Pentágono dominar el mar Negro. Segundo, los intentos de Washington de crear un Maidán en Rusia fracasaron rotundamente. Tercero, su extremadamente cínica guerra mediática contra Rusia no tuvo los resultados esperados por el Departamento de Estado por mucho dinero que transfirieran a sus Organizaciones No Gubernamentales (NGO) a lo largo y ancho del país.

Fracasada la guerra mediática empezó la guerra económica en forma de cada vez más fuertes sanciones contra Rusia en detrimento inclusive de los socios incondicionales de EEUU en la Unión Europea. Se calcula que debido a las sanciones contra Rusia la UE perdió unos 200.000 millones de dólares, mientras que la pérdida de Rusia se estima en unos 15.000 millones de dólares. Ahora el mayor e incondicional socio de Washington en todas sus aventuras bélicas y económicas, la Unión Europea está frente al dilema: obedecer a Norteamérica y alejarse de su mayor y cómodo abastecedor de petróleo y gas, Rusia, o desobedecer a Washington y aliarse con Putin.

Conociendo la historia de la formación de la Europa moderna bajo el tutelaje norteamericano después de la Segunda Guerra Mundial, hay más posibilidades de que Europa obedezca a EEUU y siga aplicando las sanciones contra Rusia a que tenga el coraje de rebelarse contra su amo de Washington.

Frente a todos estos acontecimientos envueltos en la histeria antirrusa, casi ya globalizada, promovida prácticamente con unanimidad por el Congreso norteamericano (98 contra dos votos en el Senado y 419 votos contra tres en la Casa de Representantes autorizando más drásticas sanciones), Moscú ha puesto fin a sus ilusiones de mejorar las relaciones con EEUU y empezó a fortalecer sus intereses nacionales ajustándose a la realidad.

Le tomó a Rusia 179 días después de la expulsión de 35 diplomáticos rusos de EEUU y el desalojo de dos locales diplomáticos aplicar las primeras medidas de respuesta. Moscú le dio un mes a Washington para reducir el número de su personal diplomático de 1.200 personas a 455, misma cantidad que tiene Rusia en EEUU. También Norteamérica tendrá que desalojar su bella residencia de campo a orillas del río Moscova y las bodegas en la ciudad. Esta respuesta de Moscú podría parecer débil y tímida a primera vista pero al analizarla vemos que por la expulsión de 35 diplomáticos rusos, Putin ordenó el recorte de más de 700 diplomáticos estadounidenses en Rusia. Y esto es algo más que "el ojo por ojo y el diente por diente".


Así, con paciencia y tomándose su tiempo Rusia ajusta su política a las acciones y la realidad norteamericana dejando de lado las ilusiones de una amistad con Norteamérica, país que lo único que respeta es una fuerza brutal capaz de golpearlo fuerte en respuesta a la habitual agresividad 'exclusiva' estadounidense.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

martes, 1 de agosto de 2017

Venezuela, el país donde la óptica de los Medios se pone patas arriba

La óptica de los Medios cuando se trata de Venezuela suele estar patas arriba. Es interesante, porque vemos cosas que en otros países suele tener otro significado o porque vemos de manera distinta lo que hemos entendido de otra manera.


VENEZUELA, EL PAÍS DONDE LA ÓPTICA DE
LOS MEDIOS SE PONE PATAS ARRIBA


Por Níkolas Stolpkin

«Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido». – Malcom X

Venezuela, un país muy especial

Para todo aquel que le fascina estudiar los Medios de Comunicación, Venezuela es el país ideal para estudiar el funcionamiento de los mismos. Como todos sabrán, Venezuela ha estado permanentemente en la óptica de los Medios desde que la revolución bolivariana irrumpiera junto al comandante Hugo Chávez Frías.

Nos atreveríamos a afirmar que, el tema de Venezuela es el tema que ha estado por más tiempo en los noticiarios internacionales de Latinoamérica. Y, si somos inteligentes, nos daremos cuenta que todo lo divulgado por los Grandes Medios respecto a Venezuela, por lo general todo suele ser negativo. Pues bien, eso se llama Guerra Mediática o Campaña Mediática contra el gobierno bolivariano de Venezuela. (Nota: Recordar siempre que los Medios son la voz de las élites económicas.)

Una cosa que siempre debemos tener en cuenta es que cada cosa que los Grandes Medios divulgan no están por nada. Todo tiene un fin. Pero cuando se trata de Venezuela, no se trata de informar, sino más bien de manipular a la opinión pública para que ésta tenga una opinión negativa respecto al gobierno bolivariano de Venezuela. Por tanto, no es de extrañar que, ignorantes que difícilmente se dan el trabajo de pensar, traguen todo lo que emiten los Grandes Medios de Comunicación y repitan todo lo que estos difunden. Y para qué hablar de la hipocresía en la cual suelen estar sumergidos los “periodistas”, que no son más que mercenarios de la información.

La óptica de los Medios cuando se trata de Venezuela suele estar patas arriba. Es interesante, porque vemos cosas que en otros países suele tener otro significado o porque vemos de manera distinta lo que hemos entendido de otra manera.

Si enfocamos bien con respecto a lo que nos muestran de Venezuela, nos daremos cuenta de muchas cosas que chocan con nuestro entender.

Para empezar, nos vienen diciendo desde hace un buen rato que Venezuela es una “dictadura” o que “ahora sí es una dictadura”. Y la palabra dictadura irremediablemente nos transporta a las dictaduras que vivieron Latinoamérica en el siglo pasado (Nicaragua, República Dominicana, Cuba, Chile, Argentina, etc). Todos sabemos de los horrores que los pueblos en América Latina vivieron. Pero como llamar “dictadura” a Venezuela nos suena ya un poco extraño, entonces lo que han inventado, después del fallecimiento de Fidel Castro, es que hay dictaduras de izquierdas y dictaduras de derechas, y que ambas son “malas”. Es así entonces como han logrado meter a Cuba y Venezuela dentro del concepto de “dictaduras de izquierdas”. No hay fosas comunes, asesinatos extrajudiciales, detenidos desaparecidos, torturas hasta la muerte, amenazas de muerte, con las cuales vivió Latinoamérica, pero, según la nueva retórica burgués, son “dictaduras de izquierda”.

Pero, aun así, vaya “dictaduras” que hay. En Cuba su pueblo tiene garantizada la educación y la salud, pero le tienen que llamar “dictadura” porque no hay “libre empresa” y porque no hay partidos políticos como están acostumbrados dentro del sistema capitalista. Se les olvida aquí que en Cuba rige el modo de producción socialista, muy distinto al modo de producción capitalista. Pero como la URSS se derrumbó e instalaron que el socialismo había fracasado, al darse cuenta que no fracasó en Cuba se encargaron de hacerle la “guerra” o censurarlos para que sus éxitos sociales no se propagasen para los demás países.

Por otro lado, el caso de Venezuela es distinto. Si bien el modo de producción sigue siendo capitalista, existe un proceso socialista en curso. Pero como las élites económicas venezolanas y extranjeras han perdido terreno por dicho proceso, entonces lo natural es que quieran hacerle la “guerra” a ese proceso.

A las élites económicas les duele no tener el control del mayor recurso natural de Venezuela: el petróleo. Y más aún, cuando ya está probado que en Venezuela están las mayores reservas de petróleo en el mundo. Y todos sabemos el valor que se le da a la energía en el mundo, y más aún cuando es el recurso más apetecido por las grandes potencias. Entonces para nada es extraño que Estados Unidos, como gran potencia, tenga especial interés en Venezuela. No olvidemos que estamos dentro de su “patio trasero”. “América para los americanos”, ¿les suena? ¿Doctrina Monroe?…

Por lo que, para nada es de sorprender que Estados Unidos junto con sus aliados opositores venezolanos estén trabajando juntos, llámese guerra económica-política-social. En otras palabras, hacerle lo más difícil la vida al pueblo venezolano y al proceso bolivariano. Es así entonces que nos encontramos con acaparamientos de productos para poder generar disgusto dentro de la población hacia el gobierno bolivariano. La oposición, por supuesto, ha de negar su participación, y le ha de echar la culpa al gobierno. No hay acaparamiento de productos para la oposición, para ellos hay un “mal gobierno”. Fue así entonces que la oposición venezolana terminó convirtiéndose experta en hacer “magia” y con la gran ayuda de los Grandes Medios de Comunicación.

Si se dan cuenta, todo dirigente que es apresado por “x” motivo, inmediatamente es convertido en “preso político”. Tienen el don de convertir a los victimarios en víctimas.

Y es que Venezuela es muy especial, si aún no se han dado cuenta. Los “defensores de los DDHH” (opositores como Lilian Tintori) defienden a terroristas; la oposición anti-chavista es amante de la Constitución Bolivariana… ¿los han visto con el librito en la mano? Y ahora cuando hay elecciones por la Constituyente, nadie vota; los chavistas se queman solos y les disparan de la nada; las bombas explotan solas, casualmente cuando pasa alguna comitiva de la Guardia Nacional Bolivariana; los manifestantes son “pacíficos”, pero les gusta trancar las calles, tirar piedras, linchar y quemar gente; la oposición venezolana denuncia ante el mundo una “dictadura”, pero resulta que pueden viajar libremente por el mundo, salir a la calle a expresarse, dar entrevistas, etc.

Y lo más gracioso de esta Venezuela especial, es que la oposición anti-chavista tiene una pareja que se autodenomina “chavista” y que se agrupa en una cosa llamada “Chavismo crítico”. Un matrimonio, al fin y al cabo, pero que duermen en camas separadas. Uno es el proveedor y la otra se abre de piernas, porque es la antigua ex­-pareja despechada del oficialismo. Despechada que jura que la está haciendo de oro, pero que se hace daño a ella misma; despechada que no es más que un instrumento para fortalecer el discurso opositor y burgués del imperialismo.

Y es que las sensibilidades han cambiado demasiado, gracias al “buen” trabajo de los Grandes Medios. Quizá por ello los Medios suelen “escandalizarse” al mínimo detalle, así como ahora nos “escandalizamos” junto a los Medios por un perrito maltratado (“maltrato animal”), un niño corregido (“maltrato infantil), un niño acosado física y sicológicamente (“bullying”), un chiste que se ríe de la mujer (“machismo”), un chiste que se ríe del homosexual (“homofobia”), una crítica hacia Israel (“anti-semita”), etc

Los Medios y Venezuela

La famosa y archi-mencionada “preocupación” por Venezuela siempre ha sido una farsa. Los Grandes Medios nunca han estado “preocupados” por lo que pasa en Venezuela. El juego de los Medios con respecto a Venezuela, siempre ha sido la manipulación. Han creado una realidad que no es tal.

Si en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que pasa en México y los innumerables asesinatos, desaparecidos, amenazas, fosas comunes, etc. Si en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que pasa en Colombia y los paramilitares, los millones de desplazados, los dirigentes asesinados, etc. O lo que sucede en El Salvador y las pandillas.

Sin embargo, los Grandes Medios están “preocupados” por lo que pasa en Venezuela, donde la “Dictadura” no persigue a periodistas, ni los asesina; no asesina a dirigentes; no se habla de fosas comunes, desaparecidos, torturas; los medios de comunicación privados son libres de publicar lo que les apetezca, etc. Y, más encima, una “Dictadura” que le permite a su pueblo participar periódicamente en elecciones o algún referéndum. ¿Qué países autodenominados “democráticos” permite los niveles de participación popular que hay en Venezuela? ¿México? ¿Perú? ¿Colombia? ¿Chile? ¿Estados Unidos? ¿España?

Pero dicha “preocupación”, para que entendamos, no es más que manipulación para que una gran potencia como los Estados Unidos pueda meter mano en el petróleo venezolano. Venden un producto al mundo (violencia-muerte-mentiras-ridiculeces = manipulación) para favorecer los intereses de un imperio. ¿Acaso creen que esa “preocupación” por Venezuela existiría si no existiera toda esa riqueza petrolera? Algunos dirán que la OEA, ONU, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Iglesia… ¿qué hay de sus “preocupaciones”? Mentiras. Todos ellos son instrumentos del Gran Capital Occidental, de las clases dominantes, cuya “preocupación” suele ser amplificada por los Grandes Medios cuando mejor les conviene. ¿Cuál ha sido el comportamiento de los Grandes Medios cuando la ONU vota en su mayoría contra el bloqueo hacia Cuba o contra cualquier medida que vaya en contra de los intereses del imperio estadounidense? Lo pueden mencionar, claro, pero, por lo general, suele ser el “anécdota” del día, y nada más.

Ahora ¿cuál es el producto que hoy nos han vendido los Grandes Medios, después de celebradas las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela? Todos dan a entender que ha habido “fraude”. Y los “inocentes” periodistas se quejan de que no haya organismos independientes en Venezuela que puedan confirmar quién dice la verdad. “No se puede verificar ni lo uno ni lo otro”, declararía el periodista Carlos Zárate de canal 13, Chile. O sea que no se pueden verificar los resultados de la oposición ni los resultados oficiales. Cosa más extraña, porque cuando hay elecciones en sus propios países los periodistas, por lo general, se ajustan a la voz oficial y todo lo demás suelen no darle tanta voz o importancia. Inclusive los periodistas suelen tener opinión. Pero ahora los “periodistas”, curiosamente, quedan sin opinión cuando pasan las imágenes descaradamente de la explosión al pasar una caravana motorizada de la Guardia Nacional Bolivariana, siendo que la misma escena la suelen titular como “atentado”. ¿Creen que, si esa escena de la explosión ocurriera en los Estados Unidos o Europa, los “periodistas” sólo se limitarían a ignorar gravedad de lo sucedido y decir “violentas manifestaciones”? Claro que no, incluso estaríamos una semana con el título “atentado terrorista”, con el cual la voz oficial suele declarar. Pero como dicha explosión ocurre en Venezuela, entonces para ellos es parte del “descontento” de la población o de la “resistencia”.


Por eso aquí es bueno siempre recordar las palabras de Malcom X: «Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido»






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

domingo, 30 de julio de 2017

El salto al vacío del régimen venezolano: si la votación es precaria, los problemas se irán fuera de control

El domingo 30 de julio de 2017 es la gran oportunidad para que el pueblo venezolano consolide a la Revolución Bolivariana, lo que daría lugar a la profundización y ramificación de las medidas políticas progresistas, para desterrar, entre otras cosas de esta manera, a una oposición fascista y entreguista promotora del caos y enemiga de la paz.


EL SALTO AL VACÍO DEL RÉGIMEN VENEZOLANO:
SI LA VOTACIÓN ES PRECARIA, LOS PROBLEMAS SE IRÁN
FUERA DE CONTROL


Por Luciano Castro Barillas.

El acoso contra Venezuela de parte de gobiernos de derecha y medios de comunicación internacionales afines es despiadado, vertiginoso, inclemente y demencial; descarado además. Trump, el hombre del tupé rubio horroroso, amenaza, intimida y se luce con groserías. Almagro, alacrán que siempre tuvo Mujica en la camisa y a Dios gracias no lo mató; es la caja indigna de resonancia del imperio. Hombre feo y sin dignidad éste, el cual asume por momentos la pose diplomática y saca después su artesanal cuchillo de herrero de cortes toscos. El Ñato Santos de nariz escasa es el Almagro Chico del imperio, dando por descontado al mafioso de Macri y al pillo transnacional de Temer. Toda una fauna feroz y atroz que se completa con algunos regímenes de Europa que hacen normalmente lo que se les dice. Y no faltaba más, los consumados truhanes políticos como Felipe González quien en los años finales de su vida se exhibe tal cual fue, un gran oportunista; que se cotiza altos en los billetes que cobra para andar despotricando acá o acullá contra el gobierno democrático de Venezuela, legítimo y legalmente constituido.

El domingo 30 de julio de 2017 es la gran oportunidad para que el pueblo venezolano consolide a la Revolución Bolivariana, lo que daría lugar a la profundización y ramificación de las medidas políticas progresistas, para desterrar, entre otras cosas de esta manera, a una oposición fascista y entreguista promotora del caos y enemiga de la paz. No obstante, si la votación es escasa, o que el abstencionismo sea alto, la oposición arremetería con más fuerza ante la falta de legitimidad por los escasos votos obtenidos. Todo un escenario distinto será si el puedo acude a votar masivamente, lo cual desbarataría los pretextos de los enemigos de la revolución, los cuales, literalmente, se quedarían sin materia ante la contundencia abrumadora del voto popular. Eso esperamos los que creemos a la distancia en la Revolución Bolivariana, ante la imposibilidad de ver cerca lo que acontece y tener una opinión más próxima a la realidad. Ojalá no se argumente como simple excusa que no se votó como se debía de parte de los sectores populares por el boicot de la oposición porque entonces cabe preguntarse ¿para qué sirven, entonces, las fuerzas coercitivas, las fuerzas públicas del Estado? ¿Qué hizo o no hizo el general Padrino como Ministro de la Defensa si fuera desbordado por las locas fuerzas de la derecha contestataria? ¿O con quién está realmente Padrino?, pese a la declaración hecha hace algunos días donde proclamaba su compromiso con legalidad y la Revolución Socialista.


Hoy, sin excusa de ningún tipo, las vías públicas deben estar expeditas para la movilización adecuada y sin temor de los votantes. La seguridad debe garantizarse a los ciudadanos con la fuerza pública en las calles para actuar sin vacilación, como dijera Simón Bolívar, “porque nos perdemos”. Si eso no fuera así, los días de la Revolución estarían contados, la conflagración fratricida a la vuelta de la esquina o la intervención directa del imperio sería sin disimulo. Todo está ahora en manos de los sectores populares para salir a votar y en la fuerzas de seguridad del Estado que permitirían esa movilización ciudadana. Veremos, pues, hoy, si el pueblo de Venezuela se identifica todavía, masivamente, con su Revolución. Los votos serán la mejor respuesta con esa tipo de revoluciones del siglo XXI.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

sábado, 29 de julio de 2017

Guerra imperialista contra Venezuela y el cretinismo degradante de una "izquierda" en ruinas

A la luz de la experiencia, es posible afirmar una conclusión: la izquierda solo afirma su condición de tal en la lucha revolucionaria, no al margen de ella, desde y en función de los intereses de las clases oprimidas que protagonizan la revolución Bolivariana, luchando en medio de sus agudas contradicciones por la continuidad de la misma y por el carácter revolucionario de su gobierno, sin dejar de dirigir su ataque contra las clases explotadoras y contra el gran baluarte de la contrarrevolución mundial: el Imperialismo yanqui, que les sirve de sostén; y sin apartar por un segundo la vista de la voluntad organizada de los explotados en su marcha hacia la perspectiva Socialista de la Revolución Social.


GUERRA IMPERIALISTA CONTRA VENEZUELA Y EL
CRETINISMO DEGRADANTE DE UNA "IZQUIERDA" EN RUINAS


Por: Francisco Marín

El comienzo de la Revolución Bolivariana, con la irrupción de grandes y heterogéneas fuerzas sociales en la escena política Nacional para intervenir - no como simples actores de reparto sino como protagonistas centrales - en "la refundación de la Patria" bajo la dirección del Comandante Chávez, tuvo, entre otras, dos implicaciones importantes: por un lado, acelero el derrumbe de las decadentes estructuras políticas (el Estado, partidos políticos tradicionales, democratismo representativo, etc., etc., etc.) con las cuales la gran burguesía local y el capital imperialista aseguraron su dominación sobre Venezuela a lo largo del siglo XX; por el otro, marco un punto de inflexión en la abigarrada izquierda venezolana que la colocó frente a un nuevo comienzo, ahora en medio de las complejas magnitudes del cisma que cambiaria el mapa político y social del país.

Se inició desde entonces un ya largo y contradictorio proceso de recomposición que ha abarcado al conjunto de las vertientes de la izquierda, cuyos matices han ido determinándose por los intereses sociales que han estampado su sello en las aspiraciones y programas de las fuerzas históricas en pugna: por un lado, las de la Revolución Bolivariana, reivindicadora del Poder Popular y el papel protagónico de las clases oprimidas en la lucha por la Soberanía y el desarrollo Nacional independiente bajo una perspectiva Socialista de sociedad; por el otro, el Bloque de las viejas clases explotadoras (la burguesía, la Oligarquía histórica y sus lacayos), alineadas al Imperialismo yanqui en la preservación de un régimen que les garantizó el control de las riquezas del país y la subordinación del trabajo del pueblo venezolano a sus intereses.

Bajo los influjos de esta abarcadora lucha de clases, la izquierda local (desde la más radical hasta la más moderada y reformista), lastrada por una profunda heterogeneidad en sus conceptos, en sus perspectivas y también en su actitud frente al proceso político en marcha; atomizada y, por lo general, sin respaldo social significativo, ha experimentado toda una serie de decantaciones y definiciones, jalonadas por las tensiones y desenlaces de esta lucha entre Revolución y contrarrevolución, lucha cuyo escalamiento no ha hecho otra cosa que agudizar la polarización de las fuerzas de clases en pugna, dentro los límites de una sociedad capitalista en descomposición que no ha sido derrocada totalmente aun. Tales deslindes, por lo general, han llevado a muchos a recorrer una ruta que los ha terminado colocando en las filas de la contrarrevolución.

Un ejemplo temprano de esto lo hayamos en la dinámica que desembocó en el Golpe de Estado Burgués imperialista de Abril de 2002 y la consiguiente insurrección popular revolucionaria que lo desbarato 47 horas después. Los que "desde la izquierda", en el curso de aquel periodo (1999 – 2002), presentaron a Chávez como un militar "neoliberal", un "agente del capital transnacional", "la peor estafa que se hacía al pueblo venezolano en toda su historia política", etc., etc., al mismo tiempo que desde la derecha política se le etiquetaba de "amenaza Castro comunista", "enemigo de la democracia", dictador populista, portavoz "de un proyecto fracasado", etc.; quedarían encuadrados en una misma operación sediciosa, cuyo disparador sería las leyes habilitantes promulgadas por el Comandante Chávez en el 2001. Este hecho cerró toda posibilidad a los contemporizadores de todo pelaje y planteó, sin ambages, el carácter irreversible de la confrontación contra la burguesía y la Oligarquía histórica; entonces, sobrevino la fractura en la Asamblea Nacional: diputados de las filas Bolivarianas (provenientes de distintas vertientes de la izquierda del periodo Puntofijista: Liga Socialista, MEP, PRV, etc), darían el salto a la derecha, antes de que el golpe se consumara.

La imagen de dos "dirigentes de la izquierda venezolana" (uno de Bandera Roja, el otro de la Causa R), saliendo a las carreras de Miraflores la tarde del 13 de abril de 2002, cuando sobre el Palacio de Gobierno se agolpaban las masas populares exigiendo el retorno de Chávez, son una prueba de la naturaleza de las definiciones y deslindes experimentados. Aquellos dirigentes no tuvieron necesidad, entonces, de utilizar la condición de "chavistas" para enmascarar su papel en la trama sangrienta: les bastaba la condición de dirigentes de "la izquierda venezolana" para avalar la consumación, a su decir, no de un golpe burgués de corte fascista, sino de "la recuperación de la democracia".

Las definiciones y deslindes no concluirían ahí, por supuesto. En el curso posterior adquirirían nueva entidad, especialmente a partir del año 2003, cuando el problema de la democracia revolucionaria se instaló con fuerza en el corazón económico del país y el problema del papel de las clases en la dirección de la Revolución abrió las puertas de nuevas etapas de mayores confrontaciones y transformaciones: El anuncio del comienzo de la transición al Socialismo y las medidas aplicadas (nacionalizaciones) por el gobierno en ese sentido (2007), la creación del Psuv y la lucha por la Reforma Constitucional (2007), el golpe de Timón (2012) y el fallecimiento del gran Timonel, Hugo Chávez (2013), han sido, entre otros, puntos de inflexión que han tensionado a las fuerzas revolucionarias y a la propia Revolución Bolivariana en su lucha contra la reacción oligárquica.

Luego de casi dos décadas de permanente batallar, de aciertos y errores, de marchas y contramarchas, pero también de conquistas y transformaciones trascendentales en muchos campos, el proceso Bolivariano atraviesa su más difícil trance: en un marco de relaciones de fuerzas adverso, resiste la arremetida sistemática, concentrada y feroz con la que el imperio (en redoblado auxilio de la derecha local y su burguesía lacaya) busca consumar la sentencia de muerte que ha expedido contra el Gobierno revolucionario de Nicolás Maduro, empujando la confrontación política (con el uso del terrorismo) a una guerra fratricida que le facilite la invasión del país. Y en esas circunstancias, nuevamente, las fuerzas de la Revolución se tensan provocando el salto a la luz de los lastres que parasitaban en los pliegues del movimiento de masas y ahora, bajo un rebuscado lenguaje de izquierda y apelando indecorosamente a Chávez, sin pudor ni vergüenza, invitan al pueblo a retroceder y claudicar frente a las amenazas y chantajes de la gran burguesía imperialista.

Se trata de gente a la que el pueblo Bolivariano les dice, mirándoles mientras continúa su marcha de gigante, lo que Chávez acostumbraba decir al momento de partir rumbos definitorios: "dejad que los muertos entierren a sus muertos".

A la luz de la experiencia, es posible afirmar una conclusión: la izquierda solo afirma su condición de tal en la lucha revolucionaria, no al margen de ella, desde y en función de los intereses de las clases oprimidas que protagonizan la revolución Bolivariana, luchando en medio de sus agudas contradicciones por la continuidad de la misma y por el carácter revolucionario de su gobierno, sin dejar de dirigir su ataque contra las clases explotadoras y contra el gran baluarte de la contrarrevolución mundial: el Imperialismo yanqui, que les sirve de sostén; y sin apartar por un segundo la vista de la voluntad organizada de los explotados en su marcha hacia la perspectiva Socialista de la Revolución Social.

"Chavismo critico" y "Despolarizado": fórmulas de una "izquierda" en ruinas para sepultar la Revolución.

Si de algo se puede estar seguro respecto a los exponentes de estas "novedosas" formulaciones, es que son la fiel representación de las ruinas de una "izquierda" que ya no lo es, y que dejó de serlo hace mucho tiempo. Ruinas que vienen a añadirse a otras que han quedado a lo largo del camino, después del paso incontenible de las fuerzas telúricas de la Revolución Bolivariana.

Ahora, a los ex militares del 4 F que declararon la guerra a Chávez durante el primer periodo (1999-2002) se suman otros ex militares del 4-F que declaran la guerra a Nicolás Maduro ¡en nombre de Chávez!; a los "viejos militantes de la ultra izquierda (Ruptura, Tercer Camino, Bandera Roja, etc…)" que hicieron la guerra a Chávez antes del golpe de abril de 2002, se suman ahora otros "viejos militantes de la ultra izquierda" (como el esposo de la Fiscal General, Germán Ferrer) para exigir "la salida de Maduro"; a las "organizaciones trotskistas provenientes de universidades y sindicatos", como CCURA y PSL, han venido a juntársele Marea Socialista y un sequito de "intelectuales ligados a las universidades autónomas", dirigentes de organizaciones del Gran Polo Patriótico", ex ministros y ex funcionarios, en plan de taparrabos de la contrarrevolución.

Una prueba palmaria de las formas en las que estas expresiones se combinan armoniosamente entre sí y con lo más granado del pensamiento ultrareaccionario y proimperialista que anida en la academia, las artes y la intelectualidad pequeño burguesa venezolana (donde no faltan curas, ni actrices, ni filósofos, ni ex guerrilleros ni farsantes), es la carta de apoyo que estos venezolanos "de diversas concepciones políticas e ideológicas enviaron a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, por su actuación en los últimos días y su rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente, convocada el pasado 1 de mayo por el presidente Nicolás Maduro".(1)

Combinaciones armoniosas que se ponen de relieve también en las acciones y documentos en los que, a la luz de toda la inteligencia y cinismo del que se pueda ser capaz, se quiebran flechas contra la "injerencia extranjera" luego haberla alimentado, y frente al hecho inevitable de la elección a la Asamblea Nacional Constituyente el próximo 30 de Julio, ahora se llama a boicotearla. (2)

Tales son los escombros que han pretendido presentarse ante el país como los sólidos pilares de una construcción imponente. No se trata de calumnias. Se trata de conductas, de cuyo significado y papel los hechos no dejan ninguna duda.

En una editorial del diario bogotano El Tiempo de fecha 28 de mayo de 2017, bajo el nada sugerente título: "EE UU estrecha el cerco alrededor de Nicolás Maduro", en el que se "analizaba" la "decisión atípica" de Washington de incluir a ocho magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ), en la llamada "lista Clinton o el Kingpin Act, reservado para narcotraficantes, organizaciones terroristas y lavadores de capitales oscuros (…) a los que Washington considera peligrosos para la estabilidad mundial", se afirman, entre otras cosas, algunas como las siguientes:

"El trasfondo de la decisión del Tío Sam (…) ha sido interpretado como (…) una apuesta por fraccionar su mando" (el del Gobierno de Nicolás Maduro). Más adelante, citando a un supuesto politólogo venezolano experto en seguridad internacional y política exterior, señala: "desde Estados Unidos se está tratando de estimular una transición por medio de sanciones selectivas que permitan defecciones (deserciones) dentro del régimen". Y seguidamente añade: "Incluso, pronostica que esa división de la cúpula civil-militar que dirige a Venezuela le daría paso a moderados, dispuestos a colaborar, desde el chavismo, al cambio de gobierno". Para completar la que llama la estrategia de Washington, el diario de marras, apelando a otro experto, apunta: "esta serie de sanciones (…), también buscan "influir en la percepción de la opinión pública nacional e internacional para reforzar la imagen criminal de las élites chavistas (…) y agudizar la deslegitimación internacional de todos los poderes puede ser una manera de preparar a la opinión pública para impulsar medidas más drásticas y no solo simbólicas".

No por acaso el infame Almagro, en su reciente comparecencia ante Senado yanqui para tratar el caso Venezuela, hizo elogios obsecuentes a las sanciones adoptadas por Washington contra funcionarios del gobierno venezolano. Ha sido él el mejor aliado de la Fiscal General.

En una entrevista publicada por el diario neofascista El Nacional, el pasado 29 de mayo de 2017, el director de la encuestadora Datanalisis, Luis Vicente León, respecto al problema de la solución de la crisis política venezolana, que él juzga como expresión de un proceso de transición (a la derecha), trazaba planteamientos del siguiente tenor:

"Los procesos de transición no son normalmente obvios (…) El elemento central de esto pasa sin duda por una negociación. Y antes de eso pasa en este momento por una implosión dentro del chavismo. Luego, en la segunda etapa viene la negociación." Unas líneas más adelante, remata la "idea": "La oposición tiene en la implosión un factor de éxito potencial. (….) Cuando la oposición reta al gobierno y se mantiene en posición firme está poniendo a prueba la unidad interna del chavismo (…) La fiscal es el riesgo más grande del gobierno, el disparador de la implosión más importante y la mejor oportunidad de la oposición."

Delinean palmariamente las citas anteriores (una entre miles) la línea estratégica, los objetivos y la táctica desplegada por la derecha fascista en Venezuela contra el Gobierno revolucionario a lo largo de los últimos meses, bajo la conducción de los estrategas del Departamento de Estado y del Comando Sur.

¿Cuál ha sido la actitud del "chavismo critico" y el papel de la supuesta "despolarización" a lo largo de ese lapso?

Desde esta cantera del "pensamiento crítico de izquierda", desde el primer día se han alineado a la Fiscal general en todas y cada una de sus actuaciones golpistas y criminales, acompañándola en su cómplice silencio respecto de las acciones terroristas perpetrados desde un helicóptero del CICPC contra el TSJ y el Ministerio de interior y Justicia. Se han opuesto a la Asamblea Nacional Constituyente - al unísono con los aullidos de la jauría derechista clerical y no clerical - con el mismo encono con el que alentaron el fallido Referéndum Revocatorio impulsado fraudulentamente por la derecha fascista el año 2016.

Han coincidido con la derecha en que "hay que impedir la ANC", declarando, por ejemplo que: "esta situación (…) de definición de para dónde va el país a muy corto plazo, requiere que todos los esfuerzos de convergencia, aun entre quienes estamos enfrentados políticamente" (3). ¿A quienes se refieren cuando dicen "aun entre quienes estamos enfrentados políticamente"? Si las fuerzas que sostienen al gobierno revolucionario (con las que están enfrentados) no han entrado en ese espectro, obviamente se refieren a todos los que están enfrentados al Gobierno de Nicolás Maduro. Por esa razón, no hay ninguna casualidad cuando coinciden con el huésped de la Casa Blanca al catalogar a la Asamblea Nacional Constituyente como una "imposición".

Y aunque luego de las amenazas de Trump de "tomar medidas económicas fuertes y rápidas" contra Venezuela ("si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio"), los exponentes de esta seudoizquierda hayan salido a "rechazar" la intervención insolente, lo cierto es que antes ya habían manifestado públicamente: "apoyamos el plebiscito de la Mud (…) como Chavismo Democrático, no tenemos ninguna dificultad táctica para coincidir con sectores opositores en que es necesario salvar nuestra Constitución... tenemos que tener una carta de coincidencia, donde nos encontremos como pueblo"(4).

Bajo las formas más vulgarmente parasitarias, diagnostican resquebrajamientos en el gobierno para alentarlos, con la estúpida pretensión de "capitalizar" el descontento y hacerse de un lugarcito en un futuro más estable; dicen: "Entonces cómo construir un clima de opinión de acción que contribuya a deslegitimar de tal manera que las fracturas que sabemos que existen del gobierno, no en el Alto gobierno por supuesto, pero si en otros niveles, y las fracturas que sabemos que existen al interior de las fuerzas armadas, se hagan más visibles y que por la vía desgajamientos, el gobierno llegue a la conclusión de que no puede seguir adelante. Y ese es un escenario que yo no descarto. La tarea es darle esa sensación de urgencia para contribuir a crear el clima de opinión y de fisuras al interior de este aparato que avancen en la deslegitimación (…) (5).

¿Coincidirá esto con lo que el vocero de la Oligarquía Bogotana denomina como la apuesta de Washington por fraccionar el mando de Maduro?

Esta metamorfosis ya la han venido tratando las usinas ideológicas de la burguesía, planteándola del siguiente modo:

"El discurso opositor prevaleciente en relación con los chavistas consiste en abrirles las puertas, darles la bienvenida y asegurarles que tienen un espacio en la democracia por venir. Son expresiones animadas de buenas intenciones y amplitud; pero, incurren en errores fundamentales (…) lo que está ocurriendo es una confluencia de "ellos" y "nosotros", donde "ellos" no se transforman en "nosotros" sino que se crea un nuevo cuerpo social en el que todos cambiamos. No es la situación de superioridad en la que recibimos con palmaditas condescendientes en la espalda a los extraviados, sino que es la construcción de una nueva fuerza social que supera –aunque no disuelve completamente– la dicotomía entre chavistas y antichavistas y se transforma en una nueva: "los de abajo". (Chavismo y oposición, Carlos Blanco. El Nacional, 24/05/17)

A manera de conclusión.

El "chavismo critico" es mucho más generoso en materia de referencias y planteamientos, donde se dibuja a sí mismo a la perfección, que las pocas citas que se han realizado aquí. Pocas bastan, en verdad, para saber de dónde vienen y hacia donde van. La conclusión es una sola:

No existe la más remota posibilidad de que desde los escombros de ese "Chavismo critico" y "despolarizado" surja nada nuevo, ni desde el punto vista de una "oposición" derechista al Gobierno, ni mucho menos desde el punto de vista de una "oposición de izquierda". En el primer caso, porque ese "Chavismo crítico" no ha sido otra cosa que un vulgar taparrabos de la contrarrevolución burguesa en su lucha contra la Revolución Bolivariana, vale decir, contra las masas del pueblo venezolano. En el segundo caso, porque no existe nada en esos "despolarizados", ni individual ni grupalmente, que exprese un proceso superador en el campo de las ideas y la organización de las clases oprimidas para quebrar la resistencia de las viejas clases dominantes que hoy, bajo el sino de su subordinación histórica al gran capital imperialista, hacen la guerra contra el pueblo y su gobierno.

La idea de la "despolarización", entendida como una supuesta opción ante la "falsa polarización impuesta por las "cupulas" del Psuv y de la Mud", no ha sido otra cosa que el ridículo intento de presentar como "alternativa", ante la masas del pueblo, el abandono de la Revolución Bolivariana y su propuesta de realización de los más trascendentales intereses y necesidades de las clases oprimidas; una "alternativa", además, conducida por gente que, en su afán de "despolarización", teme identificarse y asumir radicalmente un lugar en la lucha concreta que, desde distintos sectores de la sociedad, las fuerzas sociales revolucionarias libran contra los representantes de las viejas clases de la sociedad Burguesa. Es por eso que no afirman ni alcanzan a afirmar conceptos que propendan a fortalecer la cohesión de las masas del pueblo en función de enfrentar las fuerzas alentadas y dirigidas por el poderoso y peligroso enemigo común (ahora sin el Comandante Chávez al frente), sino todo lo contrario.

Si para algo ha servido la noción de "despolarización" del "chavismo critico" es para poner de relieve el carácter reaccionario de la idea de levantar una organización "alternativa de izquierda", a partir de la independencia de las capas medias de la sociedad (intelectuales, académicos, pequeños propietarios) respecto de las clases fundamentales de la sociedad capitalista en crisis: la burguesía por un lado y la clase trabajadora por el otro, cuyos intereses pesan notablemente en la polarización de las fuerzas históricas que están en pugna en nuestro país. Si algo ha quedado ratificado a lo largo de estos días cruciales, es que las capas medias, o también llamada clase media, han bifurcado su respaldo entre la Revolución y la Contrarrevolución. No por acaso el grueso de la clase media alta venezolana, hoy por hoy, constituye la base de apoyo por excelencia de la salida fascista que la gran Burguesía ha alentado y respaldado (con gran saldo de crímenes atroces).

Lo cierto es que la ignominia ha cubierto, de pies y cabeza, a los baluartes de este "chavismo critico", pero no ha sido por ejercer la crítica revolucionaria contra las múltiples fallas, errores y desviaciones existentes, sino por el carácter falaz e inconsecuente de una "crítica" que no se hace a partir del apoyo crítico al Gobierno Bolivariano, sino en función de las líneas operativas trazadas por los estrategas del gran capital imperialista contra la Revolución, cuya ejecución en el país corre a cargo de sus agentes en la MUD. No por acaso, desde la derecha se les da la bienvenida y se les azuza con un lugar en un futuro "gobierno de unidad nacional".

Eso es lo que hace ese instigador del crimen en masas, ex rector universitario y sumo inquisidor de Iglesia católica, Luis Ugalde, cuando en un artículo de su autoría, titulado "El Gobierno de Transición" (El Nacional, 22 de junio de 2017) dice: "Es necesario un gobierno de transición con metas claras y tareas concretas, con amplio apoyo nacional por encima de parcelas partidistas. Un gobierno que incluya a opositores y chavistas, unidos en un esfuerzo de salvación nacional".

Es lo que también hace, en función de alentar el resquebrajamiento de las fuerzas del Chavismo revolucionario, un reputado escriba al servicio de la más rancia Oligarquía, cuando afirma:

"Todos cometemos errores y corregirlos es de sabios (…)

"Entiendo, por tanto, la importancia de la aparición del llamado "chavismo crítico", en particular debido a la desafiante coyuntura que vive nuestra sociedad (….)

"Son por tanto bienvenidas las alianzas con todas las personas dispuestas a hacer su aporte en estos tiempos cruciales, a objeto de impedir que la tiranía se consolide aún más en Venezuela, procurando a la vez ponerle fin (…).

"Bienvenidos sean su examen de conciencia y su rectificación, y congratulaciones por su valentía al enfrentar el odio irreversible de quienes hasta ayer fueron sus compañeros de ruta. Pero eso sí: recuerden que por años ustedes también violaron la Constitución que ahora intentan defender y abusaron arbitrariamente del poder que tuvieron en sus manos. Y lo hicieron por decisión propia y porque la naturaleza del régimen del que han formado parte es tiránica. La única escapatoria ante ese destino de opresión es romper con el régimen, sus fundamentos ideológicos y sus pulsiones dictatoriales, si es que se quiere vivir en un país de hombres y mujeres libres". (Las cosas llegan donde tienen que llegar, Aníbal Romero, El Nacional 12/07/2017).

Se auto engañan al creer que echando manos de las ruinas provocaran la caída de la Revolución Bolivariana.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Profesores, políticos y sociólogos envían carta en apoyo a la Fiscal Luisa Ortega Díaz

Panorama Digital -05/06/17 - www.aporrea.org/ddhh/n309548.html

Chavismo Crítico rechaza la injerencia, la Constituyente de Maduro y el para-gobierno MUD

21/07/17 - www.aporrea.org/actualidad/n311830.html

"La Constituyente nos lleva a un punto sin retorno" 28/05/17 - www.aporrea.org/ddhh/n309163.html)

(17/07/17 - www.aporrea.org/actualidad/n311583.html).


"Si no evitamos la Constituyente ilegítima nos encontraremos con un orden completamente autoritario" 01/06/17 - www.aporrea.org/ddhh/n309331.html






Publicado por La Cuna del Sol
USA.

miércoles, 26 de julio de 2017

La Hora 0, Santos y la Estrella Polar

En Venezuela, el presidente del narco-régimen colombiano parece decidido a volver a jugar un papel de peón al servicio de Washington


LA HORA 0, SANTOS Y
LA ESTRELLA POLAR


Por Carlos Fazio

Tras la reciente decisión de Donald Trump de imponer sanciones económico-financieras a Venezuela si el gobierno constitucional de Nicolás Maduro lleva a cabo la elección de constituyentes del domingo 30 de julio, EEUU ha asumido de manera pública su responsabilidad directa en la ofensiva para derrocarlo.

Washington se ha quitado la careta. Y en el marco de una guerra de espectro completo diseñada por el Pentágono para conseguir un “cambio de régimen” en Venezuela, la llamada Hora 0 parece indicar que en los próximos días las acciones militares encubiertas podrían dar un salto en calidad. O al menos esa es la apuesta del sector militarista que controla el verdadero poder en las sombras en la Casa Blanca.

En ese contexto, no pueden pasar desapercibidas las revelaciones del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, en el sentido de que “trabaja” junto con Colombia y México para derrocar a Maduro.

El 20 de julio, durante un foro sobre seguridad en el Instituto Aspen de Colorado, EEUU, con la tradicional retórica imperial Pompeo aseguró que en sendos viajes a Bogotá y Ciudad de México a comienzos de este mes, les hizo “entender” a los gobernantes de turno de ambos países “qué cosas podrían hacer” para ayudar a EEUU a quitar a Maduro.

Desde la época de la administración Bush Jr. y su “cruzada” contra el terrorismo post11/S, los regímenes derechistas de Colombia y México han sido los principales aliados regionales de la diplomacia de guerra de Washington.

Cultores de la política de “Seguridad Democrática” que ha ensangrentado a ambos países en el marco de sendas guerras irregulares o no convencionales de factura estadunidense, sus gobernantes, incluidos los actuales presidentes Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto, han jugado el papel de comparsas en la aplicación de las directrices emanadas de los círculos de poder en Washington.

Incluso antes, tras el lanzamiento del Plan Colombia por la administración Clinton en 1999/2000, el país sudamericano se convirtió en el portaviones terrestre del Comando Sur para la guerra encubierta de los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca contra la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Por su posición geopolítica y su red de radares y bases militares, y en su condición de país vecino con una larga frontera común −sobre todo con el estado venezolano de Táchira−, Colombia opera hoy como una base de operaciones de la ultraderecha neofascista que se ha apoderado de la conducción de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), según el plan diseñado por el Pentágono para derrocar a Maduro.

Pero además, con el consentimiento del presidente Santos, grupos paramilitares locales −que fueron un factor clave en la estrategia de contrainsurgencia y en la formación de un Estado terrorista de nuevo tipo durante los regímenes de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe− brindan hoy en territorio colombiano entrenamiento y asesoría a opositores venezolanos en prácticas avanzadas de la guerra irregular o híbrida.

Ello explica el empleo de acciones armadas y prácticas incendiarias kukuklaneras de corte terrorista/paramilitar, en la ofensiva caótica desestabilizadora de estos “aprendices tropicales de Isis”, como les llama Luis Hernández, que lleva más de 100 días de duración en varias ciudades de Venezuela, con la irrupción de una forma de violencia cualitativamente diferente a la utilizada en las protestas de 2014 en Caracas, durante las denominadas guarimbas.

Precisamente en Táchira y su capital San Cristóbal se han venido registrando una serie de disturbios, sabotajes, ataques y hechos violentos, ejecutados por células con formación paramilitar o propia de una guerrilla urbana. Tales acciones sin precedente llevaron al ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino López, a afirmar que “la idea es convertir a Venezuela en otra Siria y a Táchira en un Alepo”.

En ese marco, y pese al apoyo brindado por los presidentes Chávez y Maduro al proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) −que con mediación de Fidel y Raúl Castro se desarrollaron en La Habana, Cuba y culminaron con el desarme de la insurgencia−, el Premio Nobel Juan Manuel Santos se ha convertido en un facilitador de las campañas de propaganda de la ultraderecha venezolana violenta contra el proceso bolivariano y el gobierno legítimo del presidente Maduro.

Asimismo, en una clara actitud intervencionista −que sigue el guión de la Operación Venezuela Freedom-2 diseñada por el Pentágono−, Santos ha manifestado su disposición para que Colombia juegue un papel clave en eventuales planes de “asistencia humanitaria”, que podrían derivarse de una acentuación, en los próximos días, de la actual política de “cerco y asfixia” contra Venezuela instrumentada por la CIA y el jefe del Comando Sur, almirante Kurt Tidd.

Fue como parte de ese mismo esquema injerencista bajo una falsa cobertura “humanitaria” (el mismo que aplicaron Washington y sus aliados de la OTAN en la ex Yugoslavia, Libia, Siria y Ucrania), que a finales de marzo pasado visitó Bogotá el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, y pidió a los colombianos “ayuda” para su país, en forma de envíos de alimentos, medicinas y productos básicos. No hacía más que reforzar la matriz de la “hambruna”, para justificar la intervención militar del Pentágono en su propio país.

Capriles, quien al igual que la dirigencia neofascista de la MUD cuenta con el total apoyo de Juan Manuel Santos, es asesorado políticamente por el colombiano Germán Medina, experto en la aplicación de estrategias de publicidad, marketing y propaganda negra, uno de los elementos esenciales de la guerra psicológica practicada de manera encubierta por el Ejército estadunidense en Venezuela.

Medina, principal accionista de la firma “Medina y Asociados” que ha colaborado con políticos como Álvaro Uribe, Noemí Sanín, Ernesto Samper, César Gaviria y Óscar Iván Zuluaga, ya había brindado asesoría a Capriles durante la campaña presidencial de 2013, cuando el candidato de la MUD fue derrotado por Nicolás Maduro.

A su vez, y como parte de la guerra política y de intoxicación mediática contra Venezuela, la reciente participación de Andrés Pastrana en el simulacro diversionista de la MUD del domingo 16 de julio −junto con los ex presidentes de México (Vicente Fox), Bolivia (Jorge Quiroga) y Costa Rica (Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez), todos prontuariados en sus países por corruptos− formó parte de las acciones del Pentágono en el área internacional, con la OEA como mascarón de proa, preparatorias de la llamada Hora 0 que augura una nueva oleada de violencia caótica los próximos días.

No hay duda que como antes Pastrana y Uribe, el presidente Juan Manuel Santos parece decidido a jugar un papel de peón al servicio de Washington. En la coyuntura busca asegurar su futuro, plegándose sin vacilar a los planes intervencionistas de la administración Trump en Venezuela.

La tradición se impone. Y todo indica que Santos mantendrá vigente la doctrina diplomática colombiana inaugurada por el presidente Marco Fidel Suárez en 1920, aquella que convirtió a Colombia en un país “objeto” al servicio de las posiciones hegemónicas de EEUU en su “patio trasero”. Una diplomacia dependiente del panamericanismo de Washington, anclada en lo que simbólicamente se denominó como Réspice Polumn −mirar hacia la “Estrella Polar”−, que para la elite oligárquica colombiana ha sido siempre EEUU.


Como antes Pastrana y Uribe, Juan Manuel Santos parece haber optado por un camino sin retorno, ése en el que refrendará su condición de vasallo del poder imperial.






Publicado por La Cuna del Sol
USA.