miércoles, 29 de septiembre de 2021

¿Qué puede hacer un gobierno, de derecha o izquierda, cuando un pueblo no se quiere vacunar?

Guatemala en su gran mayoría es un pueblo de ideas conservadoras y ahora en su degeneración está contra todo: a favor de los que están en contra, y en contra de los que están a favor. Con un pueblo así nadie puede.

 

¿QUÉ PUEDE HACER UN GOBIERNO, DE DERECHA
O IZQUIERDA, CUANDO UN PUEBLO
NO SE QUIERE VACUNAR?



Luciano Castro Barillas
La Cuna del Sol

Una respuesta sobre la cuestión indicada en el título de este ensayo pareciera sencilla de responderse desde un ejercicio de lógica formal. Pero no es así de simple. Entraña una complejidad de razonamientos que hace muchos años han sido objeto de mis reflexiones y la de algunos amigos cuando hemos conversado al respecto. No es un tema lineal sino de muchas inflexiones. De tal modo las incisiones que son propias de una mente retorcida, llena de dobleces o pliegues, ya que el pensamiento del guatemalteco de los sectores populares, incluido allí el lumpen proletariado, se ha vuelto insondable. No se puede penetrar. Tiene un blindaje descomunal que, a estas alturas históricas, ya no se puede entender. Se necesita de una epistemología renovada para abordar este fenómeno: la mente del guatemalteco pobre.  Es una mente poco receptiva para lo positivo. Coge presta esta mentecita todo lo malo, lo negativo, lo que no sirve, en lo fundamental, para su vida.

Me preguntaba por qué esa mente no es receptiva para las ideas democráticas. Las mentes avanzadas en ese ideal humanitario, la democracia, siempre han sido pocas en nuestro país. Han crecido en las coyunturas revolucionarias y luego tornan a lo mismo; al pensamiento no tanto conservador, sino reaccionario, anti progreso, anticivilización. Es un pueblo que perdió toda posibilidad de soñar y redujo su razón de ser en el dinero. Lo comprendo en los capitalistas y su locura de acumulación monetaria. O las capas medias oportunistas de siempre renegando de su cercanía proletaria y huyendo, como siempre, de ese mundo de miseria material y espiritual. Pero me cuesta bastante entenderlo en las personas cuya extracción social los sitúa en los niveles más bajo del conglomerado social. Allí es donde mis razonamientos se vuelcan en dificultad.

Los políticos nacionales se imaginan, creen que engañan a la gente sencilla. No es así. La gente de los sectores populares como las oligarquías no hacen otra cosa que defender sus intereses y aliarse con quienes representan esos intereses. Esa es la razón el por qué a lo largo de sesenta años han prevalecido las diferentes expresiones de las derechas.  La necesidad ha orillado a los sectores populares a la marginalidad política en primer lugar, y luego, a la marginalidad socioeconómica y sus secuelas espirituales.

El pueblo de Guatemala no es tonto. Todo lo contrario, es un pueblo despabilado en la defensa de sus intereses, pero al final, resulta tonto, porque con quienes se alían, ni les aprecian, ni les quieren, ni les van a cumplir. Y así vienen dando tumbos desde hace más de medio siglo y echando a perder el proyecto estratégico de nación. ¿Solo la oligarquía empresarial tiene responsabilidad o el ejército? Creo que al final todos. Todo este conglomerado donde la imbecilidad transita; en los cotilleos académicos, en los sindicalistas corruptos, empresarios venales o un ejército corrompido que no sabe ni quiere saber nada de la soberanía nacional.

Pero hay algo digno de tomar en estas consideraciones y es lo relacionado con la cultura ancestral, específicamente lo relacionado con “la sabiduría de los abuelos”. Y daré un ejemplo concreto de una de las razones del rechazo a las vacunas entres los sectores del área rural. Hacía el día de ayer fila para ingresar a un banco para hacer un retiro de dinero. Iban detrás de mí dos abuelos, uno de 75 años y otro de 80. Ambos con nietos y bisnietos. Conversaban sobre la vacuna y ambos coincidían en que no había que vacunarse y que eso habían aconsejado a sus descendientes. Estos señores, “hijos de Ubico”, muy seguramente, estaban contra todo, principalmente contra la democracia, nostálgicos de las dictaduras militares.

¿Quiénes promueven la NO VACUNACIÓN? Los de siempre, los de la derecha recalcitrante, indomeñable, con el agravante de que son gente humilde, pero sobre todo pobres. Guatemala en su gran mayoría es un pueblo de ideas conservadoras y ahora en su degeneración está contra todo: a favor de los que están en contra, y en contra de los que están a favor. Con un pueblo así nadie puede. Hay vacunas ahora por todas partes y los trabajadores salubristas se exponen cuando visitan las áreas rurales exhortándolos a vacunarse: los han tratado mal y los amenazan si vuelven otra vez. ¿Se puede hacer algo por un pueblo así? Creo que no. Y cada guatemalteco lúcido tendrá que seguir solo su camino porque con gente así, me imagino, sola dictadura del proletariado funciona.




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sábado, 25 de septiembre de 2021

Nayib Bukele empieza a patinar con eso del bitcoin

Los salvadoreños no ganan nada con el bitcoin de Bukele. No hay condiciones educaciones ni tecnológicas adecuadas. Además, la Locomotora de la Economía Mundial, China, declaró ilegales el uso en sus relaciones financieras las monedas virtuales o divisas digitales.

 

NAYIB BUKELE EMPIEZA A PATINAR CON ESO DEL
BITCOIN, CON EL QUE USTED PUEDE HACER EN LÍNEA
LA COMPRA DE UN PUPUSA DE CHICHARRÓN CON PELOS
Y SU VASO DE HORCHATA



La Cuna del Sol

Este joven presidente, don Nayib Bukele, es hijo de un bien posicionado empresario, el doctor Armando Bukele Kattán, de fe musulmana, de origen palestino y con reputación de intelectual, al punto que tuvo años atrás un programa de nombre “Aclarando Conceptos” con explicaciones políticas, filosóficas e históricas de los temas abordados. Pero el señor Armando Bukele sería otro más, a no ser porque su hijo Nayib, llegó a ser presidente de El Salvador. Esa familia proviene de un contexto de dolor y me imagino, pensando con generosidad, que no se han desclasado y están conscientes y son solidarios con su país de origen, atormentado desde hace muchos años por el sionismo israelita.

Es un hombre de gran habilidad comunicativa y sabe responder pausado y reflexionando todo lo que dice. Fue miembro del FMLN y quizá allí estuviera todavía a no ser por el lío de faldas en que se vio involucrado con unas feminazis que pusieron la queja ante el Tribunal de Honor del partido y lo purgaron. Tuvo que salir o quizá él sólo se fue, pues los varones del Tribunal de Honor, rasgándose las vestiduras de la “decencia machista”, tomaron partido por las feminazis que, al final, terminaron llevándose al FMLN al barranco, pues ahora es un partido como cualquier otro, en minoría, y aliándose con sus con sus infernales de ARENA ¡quién lo diría! Igual a Daniel Ortega que hizo migas con el gordito corrupto y ratero, Arnoldo Alemán, en su momento. Lo que le permitió ganar la presidencia.

Bukele ganó no por ser una “verdadera y profunda opción política”, ideológica y con principios. Lo fue por el desencanto del pueblo salvadoreño con el FMLN, que hizo en sus dos períodos de gobierno, todo lo necesario para perder. Bukele es hijo legítimo de las circunstancias, que le favorecieron, de un pueblo también harto de la extrema derecha de ARENA. En su momento funcionó como una “opción práctica”, un centrismo puro, que fue logrado por el asesoramiento del clan Bukele, tres hermanos que visualizaron que era en ese momento para que “Nuevas Ideas” se hiciera con el triunfo. Bukele era ya ampliamente conocido y no hubo necesidad de posicionar una figura nueva. Pero este señor tiene también inclinaciones dictatoriales de perpetuidad.

Su ambición por el poder ha ido creciendo. Y el amago de las reformas constitucionales que debiera de hacerlas, pero sin ser el candidato presidencial. Su buena fe llegará a ese punto. De lo contrario, tendrá que salir por donde se fue. Porque algo muy importante digno de ser tomado en cuenta: su régimen tiene una proyección popular, de beneficios indudables para los sectores más necesitados de El Salvador. ¿Cómo se decantará en las próximas elecciones? Por dejar de lado los sectores opositores que antes fueron antagónicos y ahora decidan por el sentido común y gane nuevamente Bukele, pese a los jalados cambios constitucionales.

El pueblo salvadoreño es un pueblo cansado, agotado por el bipartidismo y si bien durante las insurrecciones previas a la independencia proyecto una imagen de heroísmo por su alzamiento contra la Corona Española que nos hizo admirarlo. Nada de eso, lector amigo. Los salvadoreños, en este caso la oligarquía criolla de la Provincia de El Salvador; quiso ser un Estado Asociado de los Estados Unidos. Por eso, inclinaciones como dolarizar su economía y el asunto del bitcoin, es una expresión del entreguismo que ha estado siempre en lo más profundo de los oligarcas de El Salvador.

Los salvadoreños no ganan nada con el bitcoin de Bukele. No hay condiciones educaciones ni tecnológicas adecuadas. Además, la Locomotora de la Economía Mundial, China, ayer declaró ilegales el uso en sus relaciones financieras las monedas virtuales o divisas digitales, transacciones que quedaron totalmente prohibidas, al justificar la medida de la siguiente manera (…) la expansión desenfrenada de las monedas virtuales como el bitcoin han perturbado el orden económico y financiero. Favorecen las actividades delictivas como el blanqueo de capitales y la inseguridad de los bienes de todas personas. China no reconoce las criptomonedas como moneda de curso legal. Todo esto regulado por el Banco Popular de China y el Partido Comunista. Prohibida cualquier transacción con otras criptomonedas como el Ether o XRP.

Quizá Bukele, con la influencia de éter, cometió semejantes mulada. China avisó que para el futuro tendrá su propia criptomoneda debidamente encriptada y hasta entonces las cosas se normalizarán en el mundo financiero y económico.




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martes, 21 de septiembre de 2021

Consuelo Porras, recibió un galardón de los Estados Unidos

El karma siempre viene de vuelta por lo bueno o malo que hagamos. Así le ha pasado a esta singular señora, actual Jefa del Ministerio Público de Guatemala.

 

LA ACTRIZ CORRUPTA DE GUATEMALA,
CONY TAMALES O CONSUELO PORRAS,
RECIBIÓ UN GALARDÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS



La Cuna del Sol

El karma siempre viene de vuelta por lo bueno o malo que hagamos. Así le ha pasado a esta singular señora, actual Jefa del Ministerio Público, doña Consuelo Porras, quien por muy dura que sea de roer, eso que lo sitúen a uno en el entredicho, cala hondo, lastima, golpea, duele y puede traumar; aunque la persona que sufre semejante situación diga que no. Se haga la dura. A doña Consuelo se le ven apagados los ojos, endurecida la mirada, desde que míster Anthony Blinken diera a conocer que la administración Biden le otorgara el Galardón de Actora Corrupta. Jodido asunto, no cabe la menor duda, que lo ponga a uno a nivel de marrano o marrana, en este caso.

Y es que en realidad la señora, desde siempre, ha estado en el bando de los “rudos”, no de los luchadores “técnicos” por la democracia. Se parece a Tonina Jackson que lanzaba patadas voladoras, apretón de huevos o mordida en la oreja. Es esposa de un militar, de seguro contrainsurgente, porque ambos o solo el maredetto es el que dirige la política oficial del Ministerio Público. Nunca se había visto algo semejante, exceptuando los tiempos del estafador Acisclo Valladares Molina o El Guasón. Realmente de estas tres caras del MP no sé cuál realmente sea la más repulsiva.

Anthony Blinken publicó hace unos días en su cuenta de twitter del Informe sobre Personajes Extranjeros “que han participado en acciones que socavan procesos o instituciones democráticas, actos significativos de corrupción u obstrucción de investigaciones sobre la lucha contra la corrupción en Guatemala” y aparece con medalla de oro de 18 kilates nuestra impresentable señora. La inefable señora Jefa del Ministerio Público cuya profesionalidad está siendo puesta en duda por su falta de profesionalismo como “mujer de derecho”, como ella dice; y que, sin embargo, se trajo de cabeza todos los esfuerzos en la lucha contra la corrupción.

Este país con todas las instituciones copadas (no cooptadas) por el crimen organizado no tiene futuro si no se hace como lo hizo México con la dictadura de Manuel Estrada Cabrera: intervenir de manera directa de algún modo. Qué más dan los falsos pudores de los izquierdistas que pondrían el grito en el cielo con el asunto de la soberanía nacional. Tenemos desde hace más de sesenta años una DICTADURA EMPRESARIAL, UNA DICTADURA OLIGÁRQUICA, que con lo que se les viene encima en el campo económico y financiero por parte de los Estados Unidos (ya están mal recomendados, por ejemplo, ante la banca prestamista del Banco Mundial y el FMI y no será fácil que les faciliten los dólares).

El panorama económico se ve negro para la vida económica de Guatemala. Pero hasta allí la han llevado estos señores que por su codicia no tienen límites. Va ir quedando para los Estados Unidos, después de las presiones económicas, financieras y políticas, si no surten efectos; una llamadita a los militares menos podridos para que den un golpecito, eso sí, con la promesa, de convocar cuanto antes a una Constituyente y determinar fecha para las nuevas elecciones, como única manera de deshacerse de la zopilotera actualmente en todos los cargos públicos de importancia. No hay otra manera de mejorar la cooperación con Guatemala y detener la migración irregular y el narcotráfico.




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lunes, 20 de septiembre de 2021

Beguin y Sharon, premios Nobel de la Muerte

Lo más increíble de todo es que Menájem Beguin sea premio Nobel de la Paz. Pero lo es sin remedio -aunque ahora cueste trabajo creerlo- desde que le fue concedido en 1978, al mismo tiempo que a Anwar el Sadat, entonces presidente de Egipto, por haber suscrito un acuerdo de paz separada en Camp David.

 

BEGUIN Y SHARON,
PREMIOS NOBEL DE LA MUERTE



Gabriel García Márquez
La Haine

Texto del escritor colombiano a propósito de la invasión sionista al Líbano en 1982 y las masacres de Sabra y Chatila

Lo más increíble de todo es que Menájem Beguin sea premio Nobel de la Paz. Pero lo es sin remedio -aunque ahora cueste trabajo creerlo- desde que le fue concedido en 1978, al mismo tiempo que a Anwar el Sadat, entonces presidente de Egipto, por haber suscrito un acuerdo de paz separada en Camp David.

Aquella determinación espectacular le costó a Sadat el repudio inmediato de la comunidad árabe, y más tarde le costó la vida. A Beguin, en cambio, le ha permitido la ejecución metódica de un proyecto estratégico que aún no ha culminado. Pero que hace pocos días propició la masacre bárbara de más de un millar de refugiados palestinos en un campamento de Beirut. Si existiera el Premio Nobel de la Muerte, este año lo tendrían asegurado sin rivales el mismo Menájem Beguin y su asesino profesional Ariel Sharon.

En efecto, vistos ahora, los acuerdos de Camp David no tendrían para Beguin otra finalidad que la de cubrirse las espaldas para exterminar, primero, a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y establecer luego nuevos asentamientos israelíes en Samaria y Judea. Para quienes tenemos una edad que nos permite recordar las consignas de los nazis, estos dos propósitos de Beguin suscitan reminiscencias espantosas: la teoría del espacio vital, con la que Hitler se propuso extender su imperio a medio mundo, y lo que él mismo llamó la solución final del problema judío, que condujo a los campos de exterminio a más de seis millones de seres humanos inocentes.

La ampliación del espacio vital del Estado de Israel y la solución final del problema palestino -tal como las concibe hoy el premio Nobel de la Paz de 1978- se iniciaron, en la noche del 5 de junio pasado, con la invasión de Líbano por fuerzas militares israelíes especializadas en la ciencia de la demolición y el exterminio. Menájem Beguin trató de justificar esta expedición sangrienta con dos argumentos falsos. El primero fue la tentativa de asesinato del embajador de Israel en Londres, Shlomo Argov, a finales de mayo. El segundo fue el supuesto bombardeo de Galilea por la OLP, refugiada en Líbano.

Beguin acusó del atentado de Londres a la resistencia palestina y amenazó con represalias inmediatas. Pero Scotland Yard reveló más tarde que los verdaderos autores habían sido miembros de la organización disidente de Abou Nidal, que en los meses anteriores había asesinado inclusive a varios dirigentes de la OLP. En cuanto al segundo argumento, se comprobó muy pronto que los palestinos sólo dispararon dos o tres veces contra Galilea y causaron un muerto. Los disparos fueron hechos como represalia por los bombardeos de Israel contra los campos de refugiados palestinos, que dieron muerte a varios centenares de civiles (las masacres de Sabra y Chatila).

En realidad, la guerra sin corazón desatada por Beguin con base en aquellos dos pretextos no era nada nuevo para los lectores del semanario israelí Haclam Haze, que había anunciado con todos sus pormenores desde septiembre de 1981. Es decir, nueve meses antes. Contra el refrán según el cual una guerra avisada no mata a nadie, las tropas israelíes -que se consideran entre las más eficaces y las más preparadas del mundo- mataron en las primeras dos semanas a casi 30.000 civiles palestinos y libaneses y convirtieron en escombros a media ciudad. Sus pérdidas en el mismo período no habían pasado de trescientas.

Ahora la estrategia de Beguin es muy clara. Al destruir a la OLP ha tratado de eliminar al único interlocutor palestino que parecía capaz de negociar una paz fundada sobre la base de la instalación de un Estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza, que el propio Beguin ha proclamado como territorios ancestrales del pueblo judío. Ese acuerdo estaba al alcance de la mano desde el 4 de julio pasado, cuando Yasir Arafat, presidente de la OLP, aceptó el principio de un reconocimiento recíproco de los pueblos de Israel y Palestina, en una entrevista publicada por Le Monde, de París, en aquella fecha. Pero Beguin ignoró esa declaración, que entorpecia sus proyectos expansionistas ya en pleno desarrollo, y prosiguió con el establecimiento de un cinturón de seguridad en torno de Israel. Un cambio de Gobierno en Siria podría ser el paso inmediato, con la extensión consiguiente de una guerra desigual y sin cuartel, cuyas consecuencias finales son imprevisibles.

Yo estaba en París en junio pasado, cuando las tropas de Israel invadieron Líbano. Por casualidad estaba también el año anterior, cuando el general Jaruzelsky implantó el poder militar en Polonia contra la voluntad evidente de la mayoría del pueblo polaco. Y también por casualidad me encontraba allí cuando las tropas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas. Las reacciones de los medios de comunicación ante esos tres acontecimientos, así como las de los intelectuales y, la de la opinión pública en general, fueron para mí una lección inquietante.

La crisis de Polonia produjo en Europa una especie de conmoción social. Yo tuve la buena ocasión de agregar mi firma a la de los muy escogidos y muy notables intelectuales y artistas que suscribieron la invitación para un homenaje al heroísmo del pueblo polaco, que se celebró en el teatro de la Opera de París, patrocinado por el Ministerio de Cultura de Francia. Sin embargo, algunos anticomunistas profesionales me acusaron en público de que mi protesta no fuera tan histórica como la de ellos. En aquel clima pasional, toda actitud que no fuera maniqueísta se consideraba ambigua.

En cambio, cuando las tropas de Israel invadieron y ensangrentaron Líbano, el silencio fue casi unánime aun entre los más exaltados Jeremías de Polonia, a pesar de que ni el número de muertos ni el tamaño de los estragos admitían ningún posibilidad de comparación entre la tragedia de los dos países. Más aún: por esas mismas fechas, los argentinos habían recuperado las islas Malvinas, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no esperó 48 horas para ordenar el retiro de las tropas ni la Comunidad Económica Europea lo pensó demasiado para imponer sanciones comerciales a Argentina.

En cambio, ni ese mismo organismo ni ningún otro de su envergadura ordenó el retiro de las tropas israelíes de Líbano en aquella ocasión. El Gobierno del presidente Reagan, por supuesto, fue el cómplice más servicial de la pandilla sionista. Por último, la prudencia casi inconcebible de la Unión Soviética, y la fragmentación fraternal del mundo árabe acabaron de completar las condiciones propicias para el mesanismo demente de Beguin y la barbarie guerrera del general Sharon. Tengo muchos amigos, cuyas voces fuertes podrían escucharse en medio mundo, que hubieran querido y sin duda siguen queriendo expresar su indignación por este festival de sangre, pero algunos de ellos confiesan en voz baja que no se atreven por temor de ser señalados de antisemitas. No sé si serán conscientes de que están cediendo -al precio de su alma- ante un chantaje inadmisible.

La verdad es que nadie ha estado tan solo como el pueblo judío y el pueblo palestino en medio de tanto horror. Desde el principio de la invasión a Líbano empezaron en Tel Aviv y otras ciudades las manifestaciones populares de protesta que aún no han terminado, y que en el pasado fin de semana habían alcanzado una fuerza emocionante. Eran más de 400.000 israelíes proclamando en las calles que aquella guerra sucia no es la suya porque está muy lejos de ser la de su dios, que durante tantos y tantos siglos se había complacido con la convivencia de palestinos y judíos bajo el mismo cielo. En un país de tres millones de habitantes, una manifestación de 400.000 personas equivaldrían en términos proporcionales a una de casi treinta millones en Washington.

Es con esa protesta interna con la que me siento identificado cada vez que conozco las noticias de las hostilidades de los Beguines y los Sharones en Líbano, y en cualquier parte del mundo, y a ella quiero sumar mi voz de escritor solitario por el gran cariño y la admiración inmensa que siento por un pueblo que no conocí en los periódicos de hoy, sino en la lectura asombrada de la Biblia. No le temo al chantaje del antisemitismo, no le he temido nunca al chantaje del anticomunismo profesional, que andan juntos y a veces revueltos, y siempre haciendo estragos semejantes en este mundo desdichado.

1982. Gabriel Garcia Márquez – ACI.




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viernes, 17 de septiembre de 2021

Ha muerto Mario Roberto Morales, el creyente de la tercera vía para el desarrollo

 Tenía indudable talento para escribir y no era un hombre desinformado. Lo que dijo y lo que hizo fue totalmente deliberado, para justificar, de varias hábiles maneras, su inconsistencia política, su flacidez de principios, su oportunismo y su inequívoco gusto por la buena vida burguesa.

 

HA MUERTO MARIO ROBERTO MORALES,
EL CREYENTE DE LA TERCERA VÍA PARA EL DESARROLLO:
NI CAPITALISMO, NI SOCIALISMO…



La Cuna de Sol

Tenía indudable talento para escribir y no era un hombre desinformado. Lo que dijo y lo que hizo fue totalmente deliberado, para justificar, de varias hábiles maneras, su inconsistencia política, su flacidez de principios, su oportunismo y su inequívoco gusto por la buena vida burguesa. Aunque se proclamaba como hombre de izquierda, progre, le gustaba codearse, según cuenta un amigo residente en Estados Unidos, con la elite intelectual y rica del Este de ese todavía gran país. Por supuesto, si tenía cubierto los gastos del pasaje aéreo, alojamiento y comida de algún mecenas institucional o personal. En ese vivir sin cubrir sus gastos llegó a creer que él también pertenecía a ese mundillo de la opulencia y de las grandes revelaciones. De esa manera rastrera la fue pasando con los gringos, envidiando y lamentándose en lo más profundo de su corazón el no haber nacido en USA donde su inteligencia hubiera descollado tanto, como lo dijera otro imbécil infame enfermo de egocentrismo, hediondo como pedo; el comunista y después anticomunista, Carlos Manuel Pellecer.

Este revolucionario de pacotilla apetecía esa “dulce vita” y la disfrutaba. Sus hijos estudiaron en universidades extranjeras porque la Universidad de San Carlos, donde él era profesor e investigador, le parecía poca cosa, pese a pertenecer a la aristocracia burocrática de la U, con un salario irrisorio de treinta mil quetzales y más mensuales. Estaba ya en tiempo de jubilación, pero, hombre arrogante, sabelotodo, vividor del prestigio revolucionario de otros, daba por autoproclamarse hombre de izquierda, aunque, como Portillo, a la hora de los hechos, “pateaba con la derecha”.

Su verborrea, su facundia era proverbial. Había nacido para la paja; al punto que sus artificios verbales, elocutivos, dejaban sin palabras a cualquiera, sobre todo a muchachos, mocetones que querían participar, con sus novatadas intelectuales. Era el hijo legítimo de otro gran intransigente en la facultad de Humanidades de la USAC, el señor José Mata Gavidia, a la sazón en los años 70, director del Departamento de Filosofía y representante del idealismo subjetivo. Quizá solo él creía en sus pendejadas filosóficas. A don Mario Roberto, donde no le hacían caso, simplemente no volvía a llegar.

Recuerdo su intervención, una vez, en el paraninfo universitario, cuando el movimiento popular salió a defender a la gente sencilla de los embustes del gran gurú de la Universidad Francisco Marroquín, Manuel Ayau, con la controversia de la Reforma Constitucional diseñada por el CACIF. Este señor Morales no había estado de cerca del proceso de lucha contra la reforma constitucional, intervino y quiso que se le hiciera caso. Al no ser atendidos sus planteamientos, se levantó con gran culo de ira y no se asomó nunca más a ese recinto cultural universitario. Farfullando, al retirarse, expresó que todos los allí presentes eran “mulas”. Claro, solo él no. Sin ponderar la exposición del doctor Murga, un científico de las ciencias económicas, que dio una pormenorizada explicación de los alcances económicos nefastos para la reforma constitucional del corporativismo nacional. El doctor Murga era un experto en cuestiones económicas y allí sí que le tocó morder el leño a este sujeto arrogante.

Ahora a los que sí baboseó el señor Morales fue a los de CODECA y su partido por la liberación de los pueblos, a quienes no pudo aclarar o no pudieron entender que los votos obtenidos en la pasada contienda electoral eran los sufragios desplazados de doña Telma Aldana, ante la imposibilidad que tuvo de ser candidato presidencial. Este señor, ideólogo barato, afirmó lo aprendido muy bien en las universidades norteamericanas: que el desarrollo del mundo atrasado va por la Tercera Vía, o sea, un capitalismo con rostro humano; ignorando el ABC del materialismo histórico; lo de la producción social y la apropiación individual. Es decir, ni capitalismo salvaje, ni socialismo trasnochado.

Hoy está muerto éste encubierto admirador del capitalismo y le tocó, al final de sus días, apelar a la solidaridad de sus cientos de miles de admiradores (solo en su cabeza) pidiendo su familia, orientada por él muy de seguro; ayuda para los gastos médicos por su contagio con el Covid-19. No creo que hayan sido chorros de dinero en la cuenta donde iban a hacerse los depósitos monetarios sus admiradores, porque hasta en lo último, quiso verle cara de babosos a los demás.




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martes, 14 de septiembre de 2021

Los mafiosos del congreso de Guatemala en gran pleito con el Don

Todo lo que esa gente hace es engañoso. Y ahora están en gran pleito con el presidente a quien bien le han servido y enriquecido este carísimo e improductivo muladar nacional.

 

LOS MAFIOSOS DEL CONGRESO DE GUATEMALA ESTÁN
EN GRAN PLEITO POR LA APROPIACIÓN
 DE UN MIL OCHOCIENTOS MILLONES DE QUETZALES



La Cuna del Sol

Todo lo que esa gente hace es engañoso. Y ahora están en gran pleito con el presidente a quien bien le han servido y enriquecido este carísimo e improductivo muladar nacional. Pero entre rapaces o chuchos, todo parece poco. Bien cebados están todos; diputados, funcionarios, magistrados de las diferentes cortes, jueces, con la noble excepción de los letrados Ericka Aifán y Miguel Ángel Gálvez; quienes, pese a las dificultades, siguen enarbolando, teniendo en alto, la bandera de la dignidad y la independencia judicial, condición que los ha hecho objeto de infinitos odios por gentuza como Ricardo Méndez Ruiz y su asesor principal, “El Cara de Luna”, Raúl Falla. No les ha gustado a los diputados que el Don, Alejandro Giammattei, tiene muy ancho el galillo y traga mucho más pinol que ellos.

Ya días vienen teniendo “problemas intelectuales”, con eso de que Giammattei ha tenido que soltar buena billetiza para que le aprueben leyes de su interés de su pésimo gobierno, pero el Don, no le gusta compartir mucho y mal acostumbrados como tiene a los corruptos diputados, hoy que le generosidad del mandatario ha cesado, se enfadaron con él y en la rabieta dan a entender que ya no quieren tratos, por eso los fracasos seguidos del partido oficial en el recinto parlamentario (donde no parlamentan sino se insultan) que ha dado al traste con iniciativas de ley del ejecutivo.

Los diputados, para reducirle el galillo al Don, aprobaron con gran celeridad la Ley de Emergencia Nacional para la atención de la pandemia Covid-19, pues no son poca cosa mil ochocientos millones de quetzales ($ 239,680 millones de dólares al cambio actual de 7.51) para un país empobrecido como Guatemala.

Preocupados los diputados por la reelección y la campaña política que arranca en el año 2022, ahora se la quieren dar de responsables y conscientes de la crisis nacional de salud, pues la reputación de ese órgano del Estado anda por los suelos. No creo que lleguen ni al 5% de aceptación o credibilidad nacional. Que se puede esperar, para citar un solo ejemplo, que en la sesión solemne del Congreso el día de hoy 14 de septiembre, ante el cuestionamiento de la bancada del partido político Semilla, cuyos diputados portaban carteles cuestionadores; el diputado José Ubico del partido TODOS montando en cólera arrebato, estrujó y rompió los carteles, lanzándoselos acto seguido a los pies de sus colegas. Este sujeto, gran pillo y cara dura de siete suelas, estuvo preso en los Estados Unidos tres años ocho meses por tráfico de heroína y allí usted lo ve, de diputado, tal si el ilícito cometido fuera el hurto de una libra de azúcar.

Resulta también sobrecogedor que “El Gordo Panqueque”, Allan Rodríguez, se dio baños de moralidad el muy cochino al afirmar sin bajar la vista y sus pestañas de puerco, entre otras cosas, las siguientes: (…) que no deje la juventud que su mente y corazón se contaminen por la política del espectáculo y la manipulación videopolítica.  Obviamente estas palabas iban referidas al trabajo de denuncia hecha por el diputado de oposición Aldo Dávila en una sesión del Congreso, que los puso en evidencia en todas sus bajezas.

Todos los que tienen miedo a las suciedades que se vienen encima o porque ya están lo suficientemente satisfechos con lo robado, como la Ministra de Salud, que renunció hace unos días, prefiere apartarse del trasiego por aquello de que las cosas, por milagro, puedan cambiar en este país y pueda parar en el bote. Todos los corruptos se asustan ante los niveles de descaro del Don que, en el afán de no ser evidente con sus hechos corruptos, por salvarse, hunde a cualquiera. Ya se sabe, pues que, entre pillos, no hay lealtades. Así estamos actualmente, totalmente dominados por el crimen organizado.




Publicado por La Cuna del Sol

sábado, 28 de agosto de 2021

El funcionamiento del capitalismo del siglo XXI

Ahora que tanta gente se ha dado cuenta de que el sistema capitalista está plagado de problemas, hay una exigencia por una explicación clara sobre el funcionamiento del sistema. Hay insatisfacción e impaciencia con la forma en que los cursos académicos, las declaraciones de los políticos y los principales medios de comunicación tratan el tema.

 

EL FUNCIONAMIENTO DEL CAPITALISMO
DEL SIGLO XXI EXPLICADO DE
MANERA COMPRENSIBLE



Richard D. Wolff
Brave New Europe

Ahora que tanta gente se ha dado cuenta de que el sistema capitalista está plagado de problemas, hay una exigencia por una explicación clara sobre el funcionamiento del sistema. Hay insatisfacción e impaciencia con la forma en que los cursos académicos, las declaraciones de los políticos y los principales medios de comunicación tratan el tema. Los conocimientos básicos de economía son notoriamente pobres en Estados Unidos, a pesar de que sus ciudadanos muestran un gran interés por los aspectos financieros de sus vidas. Por tanto, el objetivo de este breve artículo es presentar lo esencial del sistema.

El capitalismo es sólo una forma particular de –un sistema– organizar la producción y la distribución de bienes y servicios. Se diferencia de otros sistemas como la esclavitud y el feudalismo, pero también comparte algunas similitudes con ellos. El capitalismo, al igual que la esclavitud y el feudalismo, divide a quienes se dedican a la producción y distribución de bienes y servicios en dos grupos, uno pequeño y otro grande. La esclavitud tenía amos (pocos) y esclavizados (muchos), mientras que el feudalismo dividía los grupos en señores (pocos) y siervos (muchos). Los empresarios o empleadores constituyen el grupo más pequeño del capitalismo. Controlan, dirigen y supervisan el sistema económico. Los empresarios utilizan la producción y la distribución para hacer crecer su riqueza. El capital es la riqueza dedicada a la autoexpansión. Como agentes sistémicos que están socialmente posicionados para realizar esa expansión, los empresarios son capitalistas.

El grupo más numeroso del capitalismo está formado por los empleados (u obreros). Al ser la mayoría en los centros de trabajo del sistema, realizan la mayor parte del trabajo. Los empleados se dividen en dos grupos. Un grupo, a menudo llamado "trabajadores productivos", son quienes participan directamente en la producción de bienes o servicios. En una empresa que produce sillas, por ejemplo, son quienes fabrican las mismas (personas que transforman directamente la madera en sillas). El segundo grupo de empleados, a menudo llamados "trabajadores improductivos", no participan directamente en la producción en el lugar de trabajo. Más bien, los trabajadores improductivos proporcionan las condiciones y el contexto que permiten a los trabajadores productivos producir directamente el producto. Ejemplos de trabajadores improductivos en un lugar de trabajo son los trabajadores administrativos que llevan los registros y los empleados de los departamentos de ventas y compras que consiguen los insumos y comercializan los productos.

Los empresarios capitalistas son los únicos que deciden la combinación de trabajadores productivos e improductivos que contratan, qué hace cada uno de ellos, qué tecnologías utiliza cada uno, dónde se realiza su trabajo y qué ocurre con los frutos de su trabajo. Pese a estar excluidos de participar en esas decisiones, los trabajadores productivos e improductivos viven con las consecuencias de las mismas.

Los trabajadores productivos utilizan herramientas, equipos e inmuebles que son pagados y proporcionados por los empresarios o empleadores que los contratan. Del mismo modo, los trabajadores productivos transforman materias primas compradas y proporcionadas por sus empleadores. Estos "medios de producción" (herramientas, equipos, instalaciones y materias primas) comprados por los empresarios contienen un cierto valor que se traslada al producto acabado. Los trabajadores productivos añaden más valor empleando su trabajo transformativo y utilizando esos medios de producción que les proporcionan sus empleadores. Por lo tanto, el producto final de cada lugar de trabajo capitalista contiene el valor de las herramientas, el equipo y las materias primas utilizadas, más el valor añadido por los trabajadores productivos.

El punto clave que hay que entender aquí es que, el valor añadido por los trabajadores productivos es significativamente mayor que el valor de los salarios que les paga su empleador. Por ejemplo, un empleador puede aceptar pagar a un trabajador productivo 20 dólares por hora porque –y sólo porque– durante cada hora, el trabajo de ese trabajador productivo añade más valor que 20 dólares. Esa diferencia clave entre el valor añadido y el valor del pago del salario suele llamarse "plusvalía". Los empresarios capitalistas reciben (o mejor dicho, toman) esa plusvalía y retiran de ella una parte que llaman "ganancia".

La simple aritmética de la producción capitalista puede aclarar su estructura. En primer lugar, el valor de los medios de producción utilizados más el valor añadido por el trabajo productivo es igual al valor total de la producción. El empresario recibe, posee y vende esa producción en el mercado. En segundo lugar, el exceso del valor añadido por el trabajo productivo, por encima del valor de los salarios pagados al trabajador productivo, proporciona a los empresarios la plusvalía. Parte de esa plusvalía es utilizada por los empresarios para contratar trabajadores improductivos y para proporcionar las condiciones que permiten a los trabajadores productivos generar esa plusvalía. En estas condiciones se incluyen los intereses pagados a los acreedores que prestan al capitalista y los dividendos pagados a aquellos que compraron acciones de la empresa.

El resto de la plusvalía es lo que los capitalistas llaman ganancia o beneficio. Ellos utilizan las ganancias para hacer crecer sus empresas y mantener sus propios niveles de consumo. En la corporación capitalista moderna, los capitalistas son quienes componen los consejos de administración que retienen los ganancias en sus manos y los utilizan principalmente para hacer crecer la empresa y permitir un mayor consumo por parte de los principales funcionarios de la empresa (como los CEOS), así como de los directores.

Los capitalistas obtienen la plusvalía, mientras que los asalariados obtienen los sueldos o salarios. Esta diferencia es crucial. Dado que los empresarios ocupan la posición dominante en la toma de decisiones en los lugares de trabajo (empresas), ellos utilizan esa posición para garantizar que las empresas produzcan ganancias como su primera prioridad, su "principal consideración". Los empresarios tratan de reducir, en la medida de lo posible, los sueldos o salarios que tienen que pagar a los trabajadores contratados, tanto productivos como improductivos. Cuanto más suprimen los sueldos o salarios de los trabajadores productivos, más plusvalía pueden llevarse. Cuanto más suprimen los sueldos o salarios de los trabajadores improductivos, mayor es la parte del excedente que pueden tomar en beneficios.

Los sumos sacerdotes del capitalismo –los economistas profesionales– inventan historias (ellos prefieren llamarlas teorías) que justifican el sistema. De esta manera, intentan persuadirnos de que la "maximización de las ganancias" de los capitalistas logra la mayor eficiencia, el crecimiento económico, y el mayor beneficio de la mayoría. Debemos creer que el comportamiento egoísta (orientado a las ganancias) de la clase patronal es, mágicamente, lo mejor para los trabajadores. Paralelamente, los antiguos sacerdotes insistían en que la esclavitud y sus amos egocéntricos eran el mejor acuerdo social posible para las personas esclavizadas. Los sumos sacerdotes también alababan el feudalismo y a sus señores egocéntricos como el mejor acuerdo social posible para los siervos.

Dado que la maximización del beneficio sirve a los empresarios capitalistas, la economía ortodoxa celebra los beneficios. En las últimas décadas, esa corriente ortodoxa tomó prestada de las matemáticas la noción abstracta (modelo) de un sistema simplificado en el que la maximización de un aspecto del mismo maximiza automáticamente muchos de sus aspectos. Luego insistieron en que tal modelo capta (representa adecuadamente) como funciona el capitalismo. No se engañen, no es así. El modelo matemático es sencillo, pero el capitalismo no lo es. Maximizando y extrayendo las ganancias de cada empresa capitalista es como los capitalistas acumulan riqueza. Eso es bueno para ellos, pero de ningún modo para el resto de nosotros. Mantener los beneficios lejos de los empleados hace que éstos necesiten el empleo de los capitalistas. Eso también es bueno para los empleadores. El sistema de beneficios reproduce el capitalismo a lo largo del tiempo, reproduciendo a los capitalistas en un extremo y a los trabajadores que necesitan empleo en el otro. Los capitalistas y los trabajadores nunca han sido beneficiarios por igual del sistema.

El mercado es otra institución que el capitalismo utiliza para reproducirse. Los mercados ya existían mucho antes de que el capitalismo moderno surgiera para convertirse en el sistema económico dominante a nivel global de hoy en día. La esclavitud y el feudalismo tenían mercados, pero no de la manera y en la medida en que lo hace el capitalismo. El capitalismo inserta el mercado en el núcleo de la relación entre las dos posiciones principales del sistema: empleador y empleado. El empleador compra la fuerza de trabajo del empleado a este último (que es quien la posee). En cambio, las personas esclavizadas eran compradas en los mercados, pero su fuerza de trabajo no era suya para venderla. Ni los siervos, ni su fuerza de trabajo eran comprados por los señores feudales. Sólo cuando la esclavitud y el feudalismo decayeron surgieron algunos mercados para la fuerza de trabajo y, con ello, una cierta transición hacia el capitalismo.

Para el capitalismo, los mercados proporcionaron los medios para garantizar su relación crucial: la diferencia entre el valor pagado por la fuerza de trabajo (el salario) y el valor añadido por el esfuerzo del obrero. Esa diferencia es el requisito previo para que la plusvalía sea producida por el trabajador productivo y luego sea apropiada y distribuida socialmente por el capitalista.

La maximización del beneficio y los mercados siempre estuvieron cuidadosamente limitados y diseñados para servir a la reproducción del capitalismo. Así es como evolucionaron los mercados una vez que la organización capitalista de la producción y la distribución desplazó a los sistemas de esclavitud y feudalismo que la precedieron. Esos sistemas habían rechazado los mercados o bien los habían configurado para reproducir esos sistemas diferentes, no capitalistas. Sólo un fundamentalismo estrecho e ideológico eleva los mercados, los beneficios o el propio capitalismo a un estatus por encima de la historia, como si alguno de ellos tuviera el poder de detener el flujo del cambio.

Los sistemas de beneficio y de mercado del capitalismo no representan un absoluto suprahistórico de máxima eficiencia o de grado superlativo (palabras favoritas de la economía ortodoxa). Recordemos que los sistemas económicos anteriores siempre engendraron poderosas ideologías que insistían en que ellos también eran permanentes, "fines de la historia" óptimos. Ello debería haber imbuido a los economistas contemporáneos de cierta conciencia disciplinaria autocrítica. En su lugar, la mayoría de estos economistas se limitaron a proponer otra serie de afirmaciones absolutistas en nombre del capitalismo. La economía ortodoxa ha tenido grandes dificultades para incluir esa autocrítica. La exigencia de lealtad ideológica de los trabajadores por parte de los capitalistas puede haber contribuido a esa dificultad.

La historia no se ha detenido. Todos los demás sistemas económicos de la historia de la humanidad nacieron, evolucionaron y dejaron de existir en algún momento. La expectativa más razonable es que el capitalismo, habiendo nacido y evolucionado, también dejará de existir algún día. Los seres humanos se han mostrado a menudo impacientes con los sistemas económicos que tenían y deseosos de algo mejor. El número de personas que se sienten así con respecto al capitalismo está aumentando en todo el mundo. Aclarar los fundamentos del capitalismo, que va a ser sustituido, puede ayudar a que la sociedad avance ahora.




Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 22 de agosto de 2021

Hace 500 años llegaron a México

En estos días, México conmemora la llamada conquista española. El 13 de agosto hizo 500 años de la caída de Tenochtitlan, capital de los aztecas situada en el Valle de México, después de un implacable asedio de 93 días por parte de un masivo ejército de indígenas y unos cuantos europeos.

                                                                                  

HACE 500 AÑOS LLEGARON A MÉXICO ― Y hace 497 a Guatemala



Mario Roberto Morales
mariorobertomorales.info

En estos días, México conmemora la llamada conquista española. El 13 de agosto hizo 500 años de la caída de Tenochtitlan, capital de los aztecas situada en el Valle de México, después de un implacable asedio de 93 días por parte de un masivo ejército de indígenas y unos cuantos europeos. La fuerza invasora estuvo compuesta por 914 españoles y 75 mil soldados indígenas, la mayoría de los cuales eran tlaxcaltecas. Ellos conquistaron al imperio azteca. No me voy a detener en los detalles del asedio, que son fascinantes, sino más bien en el hecho obvio de que la derrota militar del imperio se debió a la enorme cantidad de soldados indígenas comandados ―según tácticas de guerra ya propias de la naciente modernidad europea― por una minoría de soldados españoles.

Como se sabe, Cortés logró el apoyo de los pueblos del Valle de México ―perennemente acosados por el tributo y las guerras a las que los obligaban los aztecas a fin de obtener prisioneros para el sacrificio a los dioses―, con quienes se alió en contra del poder central que controlaba casi toda Mesoamérica. Vale decir que el estado de confrontación militar en el que vivían los pueblos asentados bajo el dominio azteca, fue un factor militar clave para que tuviera éxito la conquista española de México, pues es obvio que los vencedores en el terreno de la guerra fueron los tlaxcaltecas y otros pueblos aliados a éstos y a los españoles.

La pregunta cándida suele ser ¿por qué no se unieron todos los pueblos indígenas contra el invasor extranjero? Y la respuesta es más desangelada de lo que podría esperarse. Porque creyeron que venciendo a su enemigo inmediato podrían recobrar su autonomía. No tenían idea de cómo pensaban y actuaban los españoles ni de qué era Europa y mucho menos de para qué se llevaba a cabo aquella guerra. La idea de colonización no figuraba en el imaginario indígena. En consecuencia, la secuela de esta inicial victoria militar fue la “segunda conquista”: el control de los corazones y las mentes de los vencidos por medio de la catequización y la imposición de una cultura sobre otra, así como por un mestizaje generalizado que acabó venciendo la resistencia cultural que duró todo el período de colonización, dando con ello lugar a un nuevo pueblo.

Tres años después, en 1524, el caso de Guatemala fue similar. Pedro de Alvarado ―con apenas 153 jinetes, 120 soldados de infantería y cuatro cañones, seguido por 400 mexicas, tlaxcaltecas y cholutecas― se alió con los cachiqueles y otros pueblos acosados por las guerras imperiales de los quichés y logró una rápida victoria sobre éstos, la cual fue luego consolidada por unos 300 mil guerreros quauhquecholtecas al mando de Jorge de Alvarado. Éstos instituyeron poderes locales propios que, entre otras cosas, cambiaron los nombres de origen maya de muchos poblados por nombres nahuas. Así, todo lo que termina en “tlan” y “nango” está en nahua. El control directo fue quauhquecholteca.

En el 2024 hará 500 años de la guerra de colonización de Guatemala, la cual se conoce como Conquista o, en otro tenor ideológico, Invasión española. Y supongo que, al igual que el Bicentenario de la Independencia, aquello habrá de ser celebrado y condenado por unos y conmemorado críticamente por otros. Sería sensato que unos y otros nos preparáramos para librar un cimentado debate intelectual crítico y respetuoso, a fin de no sólo atrincherarnos en la debilidad de la historia oficial y en la de la corrección política. Aún tenemos tiempo.




Publicado por La Cuna del Sol

martes, 17 de agosto de 2021

Dificultad para respirar, cada vez más

Ese imperio que ya no es imperio aunque todavía hay quien lo sigue considerando imperio, tiene cada vez más dificultades para respirar. Es, sin duda, capaz de cualquier locura, pero no tiene futuro alguno.

 

DIFICULTAD PARA RESPIRAR,
CADA VEZ MÁS



El Lince

Y todavía hay que ver por ahí a gente que habla de un "imperio" como si todavía fuese imperio aunque hace mucho que ya no es imperio. Siempre tengo dudas de a quién le interesa más que el (ya no) imperio siga siendo imperio, si a quienes habitan en el (ya no) imperio o a quienes supuestamente combaten a ese (ya no) imperio. Si no se es capaz de romper estos (fáciles) hábitos mentales, ¿cómo se va a ser capaz de romper otro tipo de cuestiones? Como la de la emancipación, por ejemplo.

Lo de Afganistán estaba cantado. Hace un mes hablé de ello cuando aún los medios de propaganda de la burguesía no lo hacían y, por lo tanto, nuestra mirada estaba donde le interesaba a la burguesía. Como siempre.

Decía, textualmente: "La derrota de EEUU y sus vasallos de la OTAN es evidente e incontestable, al igual que el colapso del poder estatal y militar del gobierno impuesto por ellos. Y eso, a pesar de los intentos de EEUU de vincular su retirada a la creación de un gobierno de coalición donde intentar mantener algo de poder, directo o indirecto. Desde luego, los talibanes no se sienten obligados a nada más que a respetar la retirada de los occidentales. Es lo único que están cumpliendo porque su avance es rápido, muy rápido".

Y hablaba de los movimientos geopolíticos que ya se estaban haciendo por parte de Rusia, China e Irán ante la indudable victoria talibán.

Eso, ahora, también adquiere mucha, pero que mucha importancia aunque la foto del ministro de Asuntos Exteriores chino con el representante talibán (28 de julio), poco después de ese escrito, lo dice todo: Occidente cae, Oriente sube. Es irreversible. La hegemonía occidental se deshace con la velocidad que lo hace el azúcar en una taza de café. En este caso, las vueltas al café para disolver el azúcar las están dando los talibanes.


EEUU, ese "imperio" que algunos siguen considerando un imperio aunque ya no es imperio, huye con el rabo entre las piernas. Y, con él, sus vasallos, especialmente la OTAN. Os voy a contar una historia. En 2012, ese "imperio" que ya no es imperio aunque alguien sigue empeñado en considerarlo todavía imperio, firmó con Afganistán un acuerdo para convertir a ese país en "importante aliado no perteneciente a la OTAN" de EEUU por el que, por supuesto, iba a lograr importantes beneficios. Recuerdo esto porque hace poco se ha vuelto a decir lo mismo de Brasil si renunciaba al 5G de Huawei y que así casi casi formaría parte de la OTAN. Hacer caso a un "imperio" que ya no es imperio aunque algunos sigan empeñados en seguir considerándolo así es suicida. Aunque sea Bolsonaro.

Desde entonces se han dado cientos de miles de millones al ejército afgano, ese que se está deshaciendo como la nieve con el calor cuando siente cerca a los talibanes. Entrenado por "expertos occidentales", ha sido incapaz de disparar un tiro y lo único que se ve de ese maravilloso ejército entrenado por Occidente es el polvo que levanta en su huida.

Hoy los talibanes han entrado ya en partes de Kabul sin que los bombardeos de EEUU lo hayan impedido. Las escenas de Saigón en 1975 están ahí, se repiten. Igual. Para EEUU, y sus vasallos, es la derrota más candente desde el final de la guerra de Vietnam. Pero hay diferencias: entonces era la derrota del capitalismo imperialista y ahora es la certificación empírica de que los "valores democráticos del mundo libre" -y su acompañamiento de drones, bombardeos, especialistas, ejércitos, cooperantes y demás- no son más que una fórmula verbal que sigue encandilando a quienes siguen empeñados en decir que hay un imperio aunque ese imperio ya no sea imperio.


Así hay que interpretar lo que está pasando: la caída de Afganistán y la huida del Occidente neoliberal es más gráfica que mil palabras. 

Occidente no es invencible, ni siquiera con su superioridad técnica ni tecnológica (que tampoco la tiene), ni sus bases de datos, ni sus sistemas de control, cada vez más sofisticados. Ese imperio que ya no es imperio aunque todavía hay quien lo sigue considerando imperio, tiene cada vez más dificultades para respirar. Es, sin duda, capaz de cualquier locura, pero no tiene futuro alguno.

Es obvio que cuanto antes nos demos cuenta, en vez de hacerle la respiración artificial hay que contribuir a ahogarlo del todo. Entonces estaremos muy cerca de liberarnos nosotros también.

Y os recuerdo esta portada que también os puse una semana antes del otro artículo. Para que cuando veáis o leáis algo proveniente de ese imperio que ya no es imperio os lo replanteéis.


Pero os decía más arriba que los movimientos geopolíticos de Rusia, China e Irán ante la derrota sin paliativos de EEUU y sus vasallos en Afganistán adquieren mucha importancia. Determinantes para el futuro. 

El miércoles 11 se ha dado un paso crucial: Rusia ha comunicado a Irán que la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) ha llegado a un consenso sobre la admisión de Irán como miembro de pleno derecho de la agrupación

Una semana después de la toma de posesión del nuevo presidente iraní se comunica el hecho. Significativo, aunque Occidente no se dé por enterado. Porque eso significa que la OCS separa la membresía de Irán de las conversaciones nucleares y las sanciones. ¿Irán aislado? No me hagáis reír. Es evidente que Rusia no da el paso si no tiene el visto bueno de China. Y es evidente que Rusia se asegura la cooperación de Irán en sitios, como Siria, donde ya viene produciéndose y en el que puede haber habido algún roce.

En cualquier caso, si los talibanes no cumpliesen los acuerdos que están alcanzando con Rusia, China e Irán se van a enfrentar a un enemigo infinitamente superior al occidental. El ingreso de Irán en la OCS lo certifica.

Y, por cierto, cuando se produzca esta incorporación a la OCS se acabaron para siempre todas esas bravuconadas de Israel de atacar a Irán (y de EEUU).

¿Imperio? ¿de verdad?




Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 15 de agosto de 2021

El Imperio advierte a Brasil: es nuestra OTAN o Huawei

Dejen a Huawei fuera de la subasta del 5G a finales de este año, y ustedes pueden ser aceptados como socios de la OTAN.

 

EL IMPERIO ADVIERTE A BRASIL:
ES NUESTRA OTAN O HUAWEI



Pepe Escobar and Quantum Bird
The Saker

Nunca se podrá culpar al Imperio del Caos de desplegar la sutileza de Sun Tzu. Especialmente cuando se trata de lidiar con las satrapías.

En el caso de Brasil, antiguo incondicional de los BRICS ahora reducido al estatus de una protoneocolonia bajo un aspirante a "capitán" al estilo Soprano, los Hombres que Dirigen el Espectáculo aplicaron el procedimiento estándar.

Primero enviaron al Estado Profundo, representado por William Burns de la CIA. Luego enviaron a Seguridad Nacional, representada por el asesor Jake Sullivan. Ambas visitas transmitieron el mismo mensaje: hay que obedecer las reglas, de lo contrario...

Las sutilezas se aplican. El Estado Profundo quiere que el actual estatus de protoneocolonia de Brasil no se modifique, y  desde luego se profundice -pues ello elimina la "B" del BRICS, anulando una cooperación más más amplia con la asociación estratégica Rusia-China.

Sullivan, por su parte no es más que un engranaje de la rueda demencial Demócrata, que previamente conspiró junto a la NSA para destruir la presidencia de Dilma Rousseff, meter a Lula en la cárcel y poner a Bolsonaro en el cargo.

Lula no es el caballo de los Demócratas para las elecciones presidenciales brasileñas de 2022. Pero a pesar de que algunos personajes afines a la cultura "woke" están saliendo del armario, no hay en el horizonte una tercera vía viable y aceptable para el Imperio, al menos por ahora.

Aun así, la proverbial "oferta que no se puede rechazar" tenía que ser entregada a la gente que importa: los hombres de uniforme. Hagan lo que tengan que hacer, lleguen a un acuerdo con Lula, lo que sea. Al final, lo que decimos, se hace.

La zanahoria envenenada

La pantalla del viaje de Sullivan fue lo que equivale, a todos los efectos prácticos, a la ucranización de Centroamérica y el Caribe. La famosa vampiresa Victoria "Que se joda la EU" Nuland, número 3 del Departamento de Estado, ya había sido enviada a varios chihuahuas de la región para poner en claro las reglas.

Sullivan siguió el guión, arremetiendo contra conocidos recalcitrantes antiimperialistas como Cuba, Venezuela y Nicaragua y exaltando el tópico de moda: "La necesidad de preservar y proteger la democracia en el hemisferio". Se reunió cara a cara con dos de los militares que forman parte del círculo decisivo, el general Augusto Heleno, que dirige el todopoderoso Gabinete de Seguridad Institucional, y el ministro de Defensa Braga Netto, ambos acusados de corrupción.

A diferencia de Burns, que se ciñó a los intereses de la CIA en materia de "seguridad", subrayando que no se tolerará que Brasil se salga de la esfera de influencia del Imperio, Sullivan ofreció de hecho una zanahoria: dejen a Huawei fuera de la subasta del 5G a finales de este año, y ustedes pueden ser aceptados como socios de la OTAN.

Esta zanahoria guarda similitudes con la oferta del Imperio al miembro del BRICS, India, para que se convierta en un miembro -menor- de la Cuadrilateral, junto a Estados Unidos, Japón y Australia, para "contener" a China.

Por consiguiente, siempre se trata de la esfera de influencia imperial: desbaratar al BRICS desde dentro, convirtiendo a sus miembros en "socios".

Las "asociaciones" de la OTAN son eufemismos empleados en lugar de "nos perteneces, perra". Todos los "socios" tienen que seguir estrictamente los parámetros de la agenda 2030 de la OTAN, que ha sido diseñada para promover un Robocop planetario que patrulle/aplaque vastos territorios del Sur Global.

Aunque Brasil parece ser, de hecho, ya un "socio" inferior de la OTAN, ya que su Armada fue invitada a formar parte del reciente ejercicio Sea Breeze en el Mar Negro, que fue una gran operación pro-Kiev, de "contención de Rusia", no está garantizado que tome la zanahoria.

De hecho, una mejora en el status sólo supondría un poco más de glamour terminológico, como sería el de "principal aliado no perteneciente a la OTAN" o "socio global".

La interrogante concreta es quién, entre los uniformados brasileños, aprobará este golpe letal a la soberanía. Existe una disidencia significativa. La Marina brasileña, por ejemplo, estará en contra, ya que se vería reducida al papel de patrullar el Atlántico Sur en nombre del Imperio, e incluso se convertiría en un rehén si el Imperio acelera la militarización del Atlántico Sur.

Si esta "asociación" llegara a producirse, el concepto del "Amazonas Azul" de la Marina quedaría sumergido en las profundidades del océano. Por no hablar que la OTAN ni siquiera reconoce el concepto de Atlántico Sur. La propia esfera de influencia de Brasil se extiende en realidad desde los Andes hasta la costa occidental de África a través del Atlántico Sur.

El "precio" a pagar por aceptar tal ultimátum mafioso de una "oferta que no se puede rechazar", es enemistarse abiertamente con China. Equivaldría a los militares brasileños suicidándose con su propia espada tropical.

Los asuntos comerciales entre Brasil y China son intensos -y multifacéticos. Desde mediados de la década de 1990, la presencia de intereses comerciales chinos ha sido significativa en la economía brasileña, desde empresas mineras hasta enormes proyectos de infraestructura como el puente sobre la Bahía de Todos los Santos.

China es también el principal comprador de la enorme producción de soja nacional, gestionada por la comunidad agroindustrial brasileña, bastante activa políticamente, que no se va a quedar de brazos cruzados mientras se erosionan sus intereses.

Brasil también presume de ser el mayor mercado de telecomunicaciones de América Latina. La reconstrucción y actualización de la red brasileña de telefonía e Internet, puesta en peligro por las privatizaciones de los 90 y los errores empresariales de los 2000, es una oportunidad que Huawei no puede ignorar.

Eso también supone una gran victoria para Brasil, que podría beneficiarse de un hardware que la NSA no puede espiar fácilmente.

Así que, cerrar las puertas a Huawei obligaría a Pekín a tomar duras represalias. La consecuencia más dolorosa sería el fin de las importaciones de soja brasileña, lo que volvería locos a los mandamases del sector agrícola, con consecuencias imprevisibles.

Al final, la "oferta que no se puede rechazar" de Sullivan huele realmente a desesperación. A medida que el Imperio del Caos está siendo expulsado lenta pero seguramente de Eurasia por la asociación estratégica Rusia-China, el as imperial en la manga consiste en renovar el control sobre las satrapías de la doctrina Monroe.

No se sabe si los hombres tropicales de uniforme entienden realmente lo mucho que está en juego.




Publicado por La Cuna del Sol