domingo, 16 de septiembre de 2018

Geopoder: el fracaso de la ciencia política occidental

En el caso de la ciencia occidental, la razón de su deterioro está en su debilidad intelectual, comprensiva, eficiente, y en la aplicación de categorías absolutamente irrazonables incumpliendo los requisitos esenciales de una concepción científica.


GEOPODER: EL FRACASO DE LA
CIENCIA POLÍTICA OCCIDENTAL


Por Carlos Santa María

George Orwell: El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces y el asesinato respetable, y para dar la apariencia de solidaridad al viento puro.  

Definitivamente el ascenso del pensamiento crítico en el mundo ha desnudado el supuesto carácter objetivo de la ciencia política occidental.

Ha demostrado su parcialidad, una metodología sin sustento académico y una falta inmensa de teoría explicativa contrastada.

La ciencia política como disciplina universitaria tiene su mayor comprobación teórica en la práctica concreta. Es así como se valora los conocimientos adquiridos y su carácter superior: si en la realidad propone error tras error y una cosmovisión incoherente, desligada de la ética normativa, se puede considerar falseadas estas enseñanzas. 

En el caso de la ciencia occidental, la razón de su deterioro está en su debilidad intelectual, comprensiva, eficiente, y en la aplicación de categorías absolutamente irrazonables incumpliendo los requisitos esenciales de una concepción científica. Algunas de estos principios son:

1. No es obligatorio desarrollar altos estándares analíticos ni investigativos, sino la lógica universal.

La vida académica actual se caracteriza por información presuntamente teórica sin fundamentar las tendencias económicas, las acciones ejecutadas en la diplomacia o la acción militar.

El caso Skripal, donde dos ciudadanos rusos supuestamente fueron envenenados por el Kremlin, según Theresa May (primera ministra del Reino Unido), son afirmaciones sin ninguna comprobación puesto que no se ha descubierto el producto exacto, su autor material, el objetivo concreto, ni se ha permitido a las personas afectadas dar su opinión públicamente, es decir, se encuentran secuestradas por el Gobierno británico.

El nivel investigativo es mínimo o infantil ya que las “pruebas” aportadas revelan un enorme grado de incongruencia, mas bien vinculado a la ficción.

2. Los medios son los que impulsan la ciencia política y sus resultados.

La creencia en que los Medios son los principales expositores de las acciones supuestamente procedentes de un análisis correcto, se ha demostrado como falsa, especialmente al manipular cifras, datos, hechos, etc., transformándolos en aparatos de propaganda intencional.

En la denuncia realizada por diversos especialistas con base en evidencia fílmica, química, logística, según la cual se prepara un autoatentado tóxico en Idlib por parte de las facciones terroristas auspiciadas por potencias imbricadas a la violencia, la indagación efectuada por naciones neoliberales ha sido nula con el fin de ocultar ese evento mortífero.

En esa situación se ve la minimización de los estudios severos que se necesitan para confirmar lo existente y avalar resultados creíbles. Ni comprobación ni pruebas son sus raíces investigativas.

3. Amenaza y sanciones son el mejor instrumento para obtener aceptación.

En una concepción errónea de Maquiavelo y desde la concepción fascista, que es la fuente del pensamiento occidental actualmente, el mecanismo para obtener obediencia es el terror a través de bloqueos, intervenciones, castigos, entre otros, desconociendo de modo acientífico opciones razonables.

Por esta forma de ver la Humanidad, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, ha amenazado con sancionar a la Corte penal internacional (CPI), si ésta abre una investigación sobre los crímenes de guerra cometidos por EE.UU. en Afganistán, nación esta última invadida por el país norteamericano en 2001. De hacerlo, Washington impediría a los magistrados de dicha institución la entrada a Estados Unidos, sancionaría sus bienes en el sistema financiero estadounidense y entablaría querellas en su contra en su propio sistema judicial como si fuera universalmente aceptado.

Afortunadamente, la Corte Penal Internacional de La Haya ha prometido no dejarse “disuadir” por la amenaza de castigos y que continuará haciendo su trabajo conforme a los principios y primacía del derecho.

Aquí prima la reprimenda de nivel primario escolar y no una reflexión serena y prospectiva.

4. El pensamiento de los sectores dominantes siempre es correcto.

Esta percepción apocalíptica donde el pensamiento de la Corporatocracia es hipotéticamente la verdad revelada y confirmada por textos religiosos, ha conducido a no discutir la problemática socio política en términos de racionalidad crítica, sino a establecer verdades a priori que deben ser defendidas y no cuestionadas.

En esta dirección, su ética investigativa se basa en una moral del destino manifiesto,presuntamente dado a algunos pueblos u organizaciones del mundo.

De allí que dicha teoría política se fundamenta en el concepto de libertad y paz desde la visión militarista, complementada por la simbología de pueblos escogidos por sobre otros, generando una ideología sobrehumana que desconoce el valor de la persona, la razón y la soberanía de las naciones.

Ello ha afectado el equilibrio en las decisiones trascendentales y el estudio profundo de la realidad socio política en los gobiernos occidentales.

5. Todos los instrumentos que sean efectivos para dominar al contrario son válidos.

Esta visión cientificista de la contradicción política acepta utilizar cualquier arma con tal de obtener el fin deseado, por nefasto que sea.

Nimrata Nikki Randhawa o Nikki Haley (disimulado con el apellido de su esposo), es el ejemplo mundial de la utilización perversa de la mentira y el odio, donde su discurso muestra una interpretación que responde a los criterios anteriormente expuestos. Cada intervención suya en las Naciones Unidas confirma esta teoría política escindida de la verdad y la objetividad, aliada de la amenaza permanente a todo ser humano que contradiga el ideario imperial.

El paradigma es que la política se puede implementar como se desee si se tiene el poder para hacerlo.Es decir, independientemente del orden jurídico internacional, de las organizaciones mundiales, del respeto a cualquier instancia ética, existe un gobierno supra nacional que exhibe su propio derecho autónomo a decidir por sí mismo y ello es válido universalmente para invadir, intervenir, bloquear, destruir, a todo pueblo soberano.

El criterio esencial de esta ciencia política es que la objetividad no existe, puesto que la subjetividad (propia percepción e interés sobre la realidad) es la fuente de verdad. La cuidadosa observación y la descripción precisa son importantes para apoyar una interpretación acertada, aunque no se considera necesaria prioritariamente.Ni comprobación ni pruebas son requeridos.

Se puede concluir con evidencia científica que la ciencia política occidental está en franca decadencia y se sostiene a través de los medios de comunicación, impidiendo que el mundo conozca la debilidad y falsedad de sus principios académicos traducidos a la geopolítica.

Desde el Geopoder, las medidas de las potencias occidentales confirman la subjetividad intencionada apoyando a las bandas terroristas Estado Islámico y Frente Al-Nusra, argumentando falazmente un supuesto atentado químico para atacar a Siria. Al respecto, en las zonas controladas por los ahora“rebeldes”, no viven tres millones de personas refugiadas como lo presentan,con el fin deimpedir la aniquilación de las bandas extremistas.

Se confirma el axioma occidental según el cual todas las armas son válidas moralmente, especialmente al descubrirse recientemente que la Administración Trump estableció contactos clandestinos con militares venezolanos para planear un golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro, información dada por The New York Times y no desmentida por la Casa Blanca.

Finalmente, la categoría de crisis humanitaria utilizada coyunturalmente en Venezuela, Nicaragua, Siria (olvidando Yemen o Europa, por ejemplo), corrobora la escasa capacidad estadística debida proponiendo cifras siempre al azar y según su conveniencia, al igual que su interpretación de los fenómenos internacionales, al no aplicar los requisitos indispensables de la rigurosidad objetiva.

Tal vez los momentos agónicos se están acercando para una presunta disciplina política especulativa disfrazada de ciencia universal a partir de una troika inclemente.





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Entre la vida y la muerte


En los actuales momentos, Venezuela y la Revolución Bolivariana se debaten entre la vida y la muerte en medio de un mar turbulento y rodeados por muchos enemigos que quieren su destrucción.


ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE



El atentado del 4 de agosto en Caracas, la capital de Venezuela, que involucró la presencia de naves aéreas no tripuladas (drones) cargadas con explosivos  que irrumpieron en el espacio aéreo inmediato al lugar donde el presidente Nicolas Maduro pronunciaba un discurso con motivo del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, solo puede interpretarse como un intento de eliminar físicamente al presidente venezolano. El plan fracasó, sin embargo, quedó en claro una cosa: que todas las fuerzas reaccionarias, externas e internas, comandadas por Estados Unidos, están decidas a terminar con la “dictadura” Madurista, el Chavismo, la Revolución Bolivariana y todo aquello que huela a socialismo. A estas alturas, a excepción de la invasión militar para “restaurar la democracia” en Venezuela, todas las herramientas en el arsenal golpista para forzar la salida (cambio de régimen) de Maduro han sido ensayadas y ninguna, a pesar de todo el caos económico y la violencia que han generado, ha logrado su objetivo.

La crisis en Venezuela ha adquirido matices muy profundos, el cerco mediático y económico, más la amenaza latente de invasión militar hacen que la solución a la misma sea muy difícil para el gobierno venezolano que se ha demorado en tomar aquellas medidas radicales que serían necesarias para acabar con la crisis y que luego terminen por encausar, por donde debe, a la revolución bolivariana. La inhabilidad o la falta de decisión del liderazgo venezolano para consolidar el socialismo como sistema político y económico, y su inclinación o deseo por continuar operando, buscando el dialogo, dentro de los parámetros de un sistema político y económico que continua manteniendo los privilegios de la burguesía venezolana, ha dado lugar a que esta última, con apoyo del exterior, haya sido capaz de explotar las debilidades del gobierno para llevar adelante su estrategia contrarrevolucionaria. Es dentro de este esquema contrarrevolucionario que se lleva a cabo el atentado en contra de la vida de Maduro, cuyo objetivo era decapitar al gobierno y provocar las condiciones para el golpe final.

Tras la eliminación física del presidente Maduro, como esperaban los organizadores del atentado, el país se vería sumido en un caos sin precedentes, situación que sería aprovechada por las fuerzas de la contrarrevolución para poner en marcha la última fase de la salida, ya no “democrática”, aunque sí “humanitaria”, del régimen madurista. Esta salida humanitaria, como suelen catalogarse las intervenciones militares imperialistas contra naciones consideradas como desobedientes (como en Libia), seria ejecutada ya sea a través de una sublevación militar de elementos desafectos al madurismo en el seno de las FANB, como se ha llegado a sugerir incluso por altos funcionarios estadounidenses, o a través de un operación militar proveniente del extranjero, específicamente desde Colombia que funciona como base militar de los EE.UU-OTAN y donde se ha especulado que el Pentágono ha preparado planes para atacar a Venezuela. Resulta entonces que no es de extrañar que el dedo acusador del presidente Maduro haya señalado al hasta hace poco presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y al propio gobierno de Estados Unidos como organizadores del complot para asesinarlo, estos como era de esperar han negado todas las acusaciones en su contra. Sin embargo, el propio New York Times, ha informado recientemente, que en efecto el gobierno de Trump ha estado en contacto con militares venezolanos con el objetivo de derrocar al presidente Nicolás Maduro, corroborando las repetidas denuncias que el  gobierno de Maduro ha hecho sobre las tramas golpistas del imperialismo en su contra.

Independientemente de lo que hayan establecido las investigaciones del gobierno venezolano a cerca de la procedencia, así como sobre la identidad de los involucrados en el acto criminal, las propias actuaciones del ex presidente colombiano, “Nobel de la Paz”, declarando   públicamente  la inminente caída de Venezuela, así como el hecho de formar parte de una de las oligarquías más reaccionarias y pro yanqui de Latinoamérica, lo convierte en un personaje con los suficientes credenciales como para ser considerado entre los principales sospechosos del criminal atentado. De los Estados Unidos, suficiente es tener en cuenta su largo historial intervencionista y de agresiones de todo tipo en una región a la que siempre ha considerado como su zona exclusiva de influencia económica, política y cultural y, donde desde la creación de la tristemente célebre Doctrina Monroe, su dominio ha sido prácticamente incuestionable.

Y aunque en la últimas décadas la influencia estadounidense en América Latina se vio limitada tras la llegada al poder de gobiernos progresistas que rechazaban la injerencia de los norteamericanos en sus asuntos internos, la realidad es que Estados Unidos, a pesar de las distracciones y el deterioro causados por la excesiva carga de sus ambiciones hegemónicas en otras regiones del planeta, nunca ha prescindido de su dominio sobre el sur del continente. No era cierto que la era de la Doctrina Monroe había terminado, tal y como lo expresó en 2013, el entonces secretario de Estado, John Kerry, pues fue durante el mismo gobierno de Obama, del que Kerry formó parte, que el contraataque imperialista empezó a manifestarse, primero en Honduras, luego en Paraguay,  hasta llegar al día de hoy, con Donald Trump en el poder y casi toda Latinoamérica en manos de la extrema derecha feliz de recuperar su papel de vasallos de siempre del imperialismo.

Se hablado mucho sobre las intenciones de Trump de limitar o retroceder en la ambiciones imperialistas de los EE.UU, pero lo cierto es que los altos niveles de agresividad en los que está embarcado hoy en día en todas las regiones del planeta, sugiere todo lo contrario, y lo que salta a la vista es la intención de restaurar la supremacía global de Estados Unidos utilizando para ello todo su arsenal económico y militar. Un reconocido analista internacional estima que además de Rusia y China, que están siendo sometidos a feroces ataques por parte de los EE.UU, la UE, Irán, Turquía, Paquistán y Venezuela enfrentan un panorama similar: Sera un periodo en el que los EE.UU utilizará todo el peso que tiene a su disposición para restaurar la hegemonía global estadounidense, y hacer que todos se adhieran o acepten su amplia agenda de dominación.

Los altos niveles de agresividad que Estados Unidos está exhibiendo en los actuales momentos contra todo el mundo, aliados y no aliados, solo tiene una explicación: la enorme profundidad de la crisis económica en la que se encuentra sumido y de la cual no hay manera de salir siguiendo las reglas del capitalismo de libre mercado, pues esa batalla ya la ha perdido. Es obvio que ante esa realidad que golpea duramente las viejas estructuras del poder estadounidense, algunos de cuyos elementos siguen teorizando sobre otro siglo o siglos de supremacía global ininterrumpida, la única posibilidad es la destrucción de sus principales adversarios a través de la guerra económica / militar. 

Ante la imposibilidad de mantener su hegemonía en aquellas regiones del planeta de mayor importancia estratégica, como en el Mar del Sur de China, donde como su nombre lo indica, el gigante asiático terminará siendo el poder dominante, o sobre el crucial Oriente Medio donde Rusia se está convirtiendo en la potencia más relevante, tendrá que ser América Latina donde Estados Unidos fije toda su atención, reafirmando la hegemonía que por casi 200 años ha mantenido sobre la región a la que siempre ha considerado su patio trasero. Y aunque en los últimos tiempos China y Rusia han avanzado en la región, el actual reacomodo imperialista busca en esencia convertir a Latinoamérica en su zona de influencia exclusiva, sin rivales que incomoden su estatus hegemónico. En toda esta estrategia imperialista, Venezuela es la joya de la corona que los EE.UU quieren tener en su poder, y la razón es ampliamente conocida: Las grandes reservas de petróleo, un recurso de gran valor estratégico y sobre el cual Estados Unidos busca el control total.

En los actuales momentos, Venezuela y la Revolución Bolivariana se debaten entre la vida y la muerte en medio de un mar turbulento y rodeados por muchos enemigos que quieren su destrucción. Estados unidos y la Doctrina Monroe, ahora personificada en la figura de Donald Trump y su MAGA, están de vuelta con toda la fuerza del caso, empeñados en reafirmar su hegemonía sobre una región a la que siempre han considerado de su dominio exclusivo, y en la que Venezuela, como una testaruda piedra en el zapato, se ha convertido  prácticamente en el último obstáculo para su dominio total sobre el sur del continente. Esta situación es inaceptable para Washington, sobre todo en momentos en que se exacerban los conflictos con China y Rusia, y potencias regionales como Irán, que están desafiando, económica y militarmente, su cada vez más deteriorada supremacía global. Sin embargo, Estados Unidos se resiste a considerar el hecho que los días de su hegemonía absoluta están llegando a su final y que la emergencia de un nuevo orden mundial ya se está haciendo visible, y en su lugar opta por aumentar sus niveles de agresividad e hipocresía, amenazando e intimidando a todo aquel que rehúse obedecer a sus dictados. Venezuela debe permanecer en estado de alerta pues los tambores de la “guerra humanitaria” suenan con fuerza persistente.





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

martes, 11 de septiembre de 2018

Los países nórdicos no son socialistas


En los países nórdicos, la sociedad no está organizada para abolir la esclavitud asalariada o superar la alienación proletaria, sino que está fundamentalmente organizada de la misma manera que el resto del mundo capitalista.


LOS PAÍSES NÓRDICOS NO
SON SOCIALISTAS


Por Matthew Funke

Si los países nórdicos representan el horizonte de la posibilidad de un mundo libre de la explotación capitalista, por favor terminen de leerme ahora. Aquellos que afirman que Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia tienen una economía socialista, también tienen una comprensión errónea del socialismo. Este concepto erróneo debe ser disipado, a fin de comprender mejor nuestro clima político internacional actual y específicamente el mundo que debemos esforzarnos por alcanzar. Los países nórdicos no representan el mejor mundo que es posible lograr, porque no son socialistas.

Un error común es creer que los programas de bienestar social equivalen a socialismo. Aunque estas son cosas muy buenas que existirían bajo el socialismo (y han existido bajo el socialismo, como se muestra en el Capítulo 7 de la Constitución de la URSS de 1936), una sociedad puede tener estas cosas y ser capitalista. Canadá, Hong Kong, Chile, Australia y muchos otros países tienen atención médica universal o gratuita. Alemania, Fiji, Egipto y Turquía ofrecen educación gratuita, junto con algunos otros, aunque a veces condicionado al rendimiento académico o la falta del mismo. Si esos países fueran socialistas o apuntaran al socialismo, como Venezuela, Cuba y Bolivia, entonces EE.UU los estaría acosando ahora mismo, tal como Estados Unidos hostiga a Nicaragua y aplica sanciones contra la República Popular Democrática de Corea.

El socialismo no tiene que ver con la forma como nuestras vidas están organizadas actualmente, con las mismas y desiguales estructuras de poder, pero con un "gobierno muy vasto". El socialismo no es la socialdemocracia, en la que de alguna manera estableceremos el socialismo mediante las reformas y desplazaremos a la burguesía a través de medios institucionales en un estado burgués. No importa cuán limitado sea el poder corporativo, mientras existan poderes corporativos que aún exploten a la mayoría y sigan teniendo ventaja en la sociedad, no es socialismo. En pocas palabras, el socialismo es un sistema económico en el que la propiedad privada es abolida y los medios de producción (herramientas, tecnología, maquinaria, materias primas) no son de propiedad privada, sino que son propiedad de todos los trabajadores. La propiedad privada es intrínsecamente violenta, ya que la clase capitalista retiene el dinero que las personas necesitan para mantenerse ellas mismas y comprar los bienes necesarios para poder subsistir, y esa clase capitalista solo da el dinero como pago por hora si las personas utilizan su fuerza de trabajo para producir bienes para esa clase capitalista en su propiedad privada. Luego extraen el dinero que obtuvieron de la venta de la mercancía que esas personas fabricaron, y que vendieron a un costo más alto que lo que costaba producirla, luego pusieron una buena porción en sus bolsillos, gastaron un poco en capital y a sus trabajadores les reparten unas migajas. En una sociedad socialista, los trabajadores recibirían el valor total de su trabajo, en lugar que los patrones e inversionistas tomen la plusvalía del trabajo del obrero.

En los Nords (países nórdicos), la sociedad no está organizada para abolir la esclavitud asalariada o superar la alienación proletaria, sino que está fundamentalmente organizada de la misma manera que el resto del mundo capitalista. Esta organización capitalista es un sistema intrínsecamente defectuoso y explotador que se está devorando a sí mismo, en tanto el choque de sus contradicciones internas lo pondrá de rodillas y hará que la clase trabajadora alce los puños. Los estados nórdicos están infestados de estas contradicciones.

Pesadillas en los países nórdicos

Si examinamos más de cerca la vida actual y la historia de los países nórdicos, el hecho de que están intoxicados con la hegemonía capitalista se vuelve bastante evidente.

El imperialismo y la monopolización son una conclusión inevitable del capitalismo, ya que asegura la acumulación de más ganancias. Para empezar, cuatro de los siete países nórdicos son miembros de la OTAN, la organización formada para luchar contra el Pacto de Varsovia de la Unión Soviética. Con la ayuda de Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia, la OTAN destruyó la semi-socialista Yugoslavia y convirtió a Libia en trata de esclavos. Otras organizaciones de las que forman parte algunos países nórdicos incluyen la Asociación Europea de Libre Comercio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y la Unión Europea. Debido a que los países socialistas incuestionablemente adoran la cooperación económica con los estados capitalistas y el libre comercio, al parecer.

El colonialismo también es un producto del capitalismo, y los Nords tampoco están exentos  de estos abusos contra los derechos humanos. Noruega colonizó al pueblo indígena Sámi, al que ha estado abusando durante siglos. El país ha sido muy criticado por la comunidad internacional por su política de asimilación y discriminación contra la población indígena del país. Finlandia los trata de manera similar, ya que niegan la financiación de guarderías y la enseñanza del idioma Sámi a los niños Sámi, pero les otorgan estos derechos a los niños finlandeses. Finlandia niega muchos derechos territoriales y aborígenes a los Sámi, y en esto Suecia tampoco es inocente. Si el pueblo Sámi no hubiera sido colonizado y sus vidas no hubieran sido pisoteadas, el modelo nórdico no sería próspero como hoy, a expensas de la patria Sámi.

Malcolm X estaba en lo correcto cuando dijo: "No se puede tener capitalismo sin racismo", aunque el liberalismo se enmascara detrás de la "ausencia de prejuicios raciales" y  perogrulladas como "todos los hombres son creados iguales". El racismo (no xenofobia o etnocentrismo) realmente surgió a raíz del nacimiento del capitalismo y del comercio de esclavos del Atlántico para justificar las horrendas atrocidades cometidas por los colonialistas europeos en el extranjero para obtener inmensas ganancias. Ha evolucionado hoy en día proporcionando una justificación para la horrible opresión de las personas de color en todo el mundo, justificando las horribles desigualdades que enfrentan las personas no blancas, al tiempo que justifica la decadencia que disfrutan los ricos. Suecia no es diferente: el país ha experimentado ataques raciales de manera consistente, según un informe de las Naciones Unidas que muestra una epidemia de violencia racista, en un país que se percibe a sí mismo como progresista y tolerante. Los centros de asilo son quemados, las mezquitas son vandalizadas, y estos crímenes ocurren con más frecuencia de lo habitual durante las temporadas de elecciones, especialmente por los partidos nazis. Tobias Hübinette, profesor asociado en estudios interculturales en la Universidad de Karlstad, indica: "El estado de bienestar te brinda cuidados si estás dentro del sistema, pero el acceso al sistema es en gran parte a través del trabajo y en parte a través del mercado residencial, que está muy segregado". El racismo institucional está tan profundamente entrelazado con la sociedad capitalista, que la única solución es un sistema completamente nuevo, porque no puede funcionar sin él.

Dinamarca incluso está designando "guetos", barrios urbanos donde típicamente viven inmigrantes (mayormente de los países que Occidente bombardea), los cuales están plagados de violencia pandilleril y desempleo. El gobierno danés, incluso el partido socialdemócrata "proinmigrante", apoyan estas medidas. Las medidas incluyen obligar a los niños de los "guetos", a la edad de 1 año, a que se inscriban en una guardería que enseña "valores daneses", el cristianismo y el idioma danés; aunque los padres no están obligados a hacerlo, si no lo hacen, los municipios dejarían de pagar los beneficios por hijos. Estas leyes de inmigración incluso incluyen la renovación urbana (gentrification), la demolición de guetos y la reducción deliberada de los beneficios sociales para quienes viven en los guetos. Los castigos por crímenes se duplican si se cometen dentro de los guetos, los crímenes que normalmente resultan en multas inevitablemente resultarán en encarcelamiento para el sospechoso, y se aumenta el despliegue de la policía en estos vecindarios.

Junto con el racismo, la xenofobia, el colonialismo y el imperialismo, otro gran problema en los Nords es la violencia misógina. Los países nórdicos, a pesar de su igualdad de género, tienen la tasa más alta de violencia doméstica contra las mujeres en la UE, y casi el 40% de las mujeres asesinadas fueron asesinadas por su pareja masculina. La violencia en la red (online) contra las mujeres, incluido el discurso de odio por género, las filtraciones de imágenes de la víctimas desnudas, la coacción en la comunicación sexual y las amenazas de agresión sexual, son cada vez más frecuentes en Dinamarca, Noruega e Islandia. Los médicos que obligan a las adolescentes a tomar "pruebas de virginidad" en contra de su voluntad, a menudo dañando los ovarios de las pacientes, es un delito muy común en Suecia. Quizás todo esto es producto de la mercantilización del cuerpo femenino como objeto sexual a ser usado, quizás sea producto de una obsoleta cultura hipermasculina, tal vez es un producto de una historia de la "familia tradicional", división del trabajo y una mayor segregación por género. La misoginia, incluso si se combate institucionalmente, siempre será un problema bajo el capitalismo, que conduce a la destrucción y pérdida de la vida de las mujeres.

Conclusión

Suecia, un país dominado por corporaciones, y que tiene tasas de criminalidad superiores a la media en comparación con otros países de la UE, especialmente con niveles superiores a la media de fraude al consumidor, no es socialista. Tampoco es Dinamarca, que ocupa el puesto 12 en  el Índice de Libertad Económica Heritage 2018 con una economía que se destaca como la "más libre" del mundo. Noruega, que ostenta el segundo lugar en el mundo con la mayor cantidad de muertes por sobredosis de drogas, y cuyos trabajadores petroleros están actualmente en huelga por las pensiones y los salarios, no es un país socialista. Islandia, el país que regularmente mata ballenas y tiene una industria turística que destruye el medioambiente tampoco es socialista. Todos los países nórdicos están en el top 20 del Índice de Libertad Económica Heritage 2018, y si creen que el modelo nórdico es socialista porque tienen buenos programas de bienestar social, por favor reevalúen su idea sobre lo que significan las palabras.

Ustedes dirán, "Está bien, los Nords no son socialistas. Pero el socialismo que usted describe no funcionó". A lo que respondo, se equivocan. The Washington Post informó que los rumanos en dificultades anhelan el comunismo, Gallup informó que los antiguos países soviéticos ven más daño como resultado de la ruptura, y The Christian Science Monitor informó que Tayikistán echa de menos la fortaleza de la antigua Unión Soviética. El Centro de Investigación Pew se permite estar en desacuerdo en que los húngaros no añoran  la República Popular Húngara. Will Stewart escribe para el Express: "La vida fue mejor en la Unión Soviética que lo que vino después, según la mayoría de las personas que tenían una clara memoria y experiencia de vivir bajo el comunismo en la URSS", en su artículo titulado, De regreso en la URSS: el 64 por ciento de los rusos dice que la vida era mejor en la Unión Soviética que ahora. The Balkan Insight informa: "Una encuesta muestra que hasta el 81 por ciento de los serbios creen que vivieron mejor en la ex Yugoslavia - 'durante el tiempo del socialismo'". Estos éxitos no solo están en el pasado, los ejemplos están con nosotros ahora.

El socialismo no está muerto, y los países que aspiran activamente al socialismo lo están haciendo bastante bien. Venezuela, aunque enfrentando dificultades debido a la guerra económica liderada por Estados Unidos que ha hecho bajar los precios del petróleo saudita e incrementado las sanciones, junto con la mala administración gubernamental, no a causa del socialismo, ha construido más de 1,600 comunas en las que miles de personas viven en paz. Incluso el ex presidente estadounidense Jimmy Carter elogió su sistema de votación y dijo: "De las 92 elecciones que hemos monitoreado, diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo". El Centro de Investigación Económica y Política en Washington DC dice que desde que Hugo Chávez asumió en Venezuela, y desde que Evo Morales lo hizo en Bolivia, las tasas de pobreza, pobreza extrema y desempleo han disminuido significativamente, mientras que la matrícula en educación y los salarios mínimos han aumentado significativamente. La Dra. Margaret Chan de la Organización Mundial de la Salud describe el sistema de salud de la RPDC diciendo: "... puedo decir que tienen algo que la mayoría de los otros países en vías de desarrollo envidiarían". Cuba tiene una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, casi ha puesto fin al racismo en su isla, y el Fondo Mundial para la Naturaleza dijo que Cuba es el único país del mundo que ha logrado un desarrollo sostenible. La pequeña isla, aunque bloqueada, brinda atención médica, educación y vivienda para todos, sin costo alguno. Todo esto es una excesiva simplificación de algunos de los logros de las naciones socialistas, pero el mensaje es claro: el socialismo funciona.

No, las naciones socialistas actuales no son perfectas, ni los países nórdicos son lugares terribles, pero los primeros no sufren de las contradicciones comunes del capitalismo que los últimos padecen: las contradicciones entre el bienestar público y la apropiación privada, entre las disparidades de ingresos y un desarrollo geográfico desigual, entre los avances tecnológicos y la exclusión humana, entre la sobreproducción y la inanición, entre la sostenibilidad ecológica y la expansión de la industria. Por esta razón  estoy cansado de que los "socialistas" señalen a los Nords como un pilar del socialismo, porque no solo es equivocado, sino que perjudica grandemente el legado de logros de las naciones socialistas que los medios burgueses demonizan; un legado que podemos, y debemos, tratar de replicar, propio de las condiciones materiales de nuestro mundo actual.





Publicado por La Cuna del Sol
USA.

domingo, 9 de septiembre de 2018

EEUU. Las damas trogloditas de Trump


En el discurso que hiciera el 1° de febrero en la Universidad de Texas en Austin, el ex secretario de Estado Rex Tillerson, fue de la opinión que la Doctrina Monroe era “tan relevante hoy como lo fue el día de su escritura”, agregando más adelante, -al mencionar a China y Rusia- que “América Latina no necesita nuevos poderes imperiales”.


EEUU. LAS DAMAS TROGLODITAS DE TRUMP


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Al intentar resucitar la doctrina Monroe como instrumento para desarrollar su política exterior hacia América Latina, el gobierno de Donald Trump pretende retrotraer la historia para colocarla en el mismo lugar que estaba en 1823 cuando dicho paradigma fue enunciado por el presidente estadounidense James Monroe, bajo la premisa de que América era para los americanos. Aunque el mundo ha cambiado y ya hoy no es Gran Bretaña el enemigo que amenaza la hegemonía estadounidense en la región, el gobierno de Estados Unidos sigue visualizando adversarios que le ponen obstáculos para controlar sin corta pisas la única región del mundo en la que aún conserva amplios espacios de dominio, sobre todo a partir de los últimos tres años.

El ex secretario de Estado Rex Tillerson puso el tema sobre el tapete al “denunciar” la creciente presencia de China y Rusia, bajo el argumento de que solo Estados Unidos es amigo natural de los países latinoamericanos y caribeños. En el discurso que hiciera el 1° de febrero en la Universidad de Texas en Austin, fue de la opinión que la Doctrina Monroe era “tan relevante hoy como lo fue el día de su escritura”, agregando más adelante, -al mencionar a China y Rusia- que “América Latina no necesita nuevos poderes imperiales”.

Más recientemente, el pasado mes de agosto, durante la visita del secretario de Defensa James Mattis a cuatro países del sur del continente que mantienen una política subordinada a Estados Unidos, el jefe del Pentágono se permitió reiterar lo dicho seis meses atrás por su colega de gabinete. Con el agravante de que ahora la retórica emana de quien encarna el poder militar de la nación más poderosa y agresiva del planeta, Mattis afirmó que “se han visto poderes externos actuando en Latinoamérica” en clara referencia a China y Rusia.

En el caso de China, la preocupación de Estados Unidos viene dada por su creciente minusvalía económica, financiera y comercial en la región frente a una actividad en dirección contraria del gigante asiático. Por ejemplo, entre 2000 y 2017 las exportaciones estadounidenses hacia América Latina disminuyeron del 50% del total a un 33%, mientras que en el mismo lapso las provenientes de China crecieron de un 3% a un 18%. Sin embargo, las reducciones presupuestarias en Estados Unidos, no involucraron al gasto militar, el cual se elevó para el 2019 hasta 686 mil millones de dólares, lo que al ser sumado con los gastos de inteligencia no adjudicables al Pentágono, alcanzan una cifra cercana al billón de dólares, lo que hace -según el analista chileno Hugo Fazio- que el monto consignado en la presentación de la Casa Blanca sea “el mayor en términos relativos con relación al presupuesto total de toda la historia del Pentágono” permitiendo que Mattis afirmara que Estados Unidos volvería a la primacía en el enfrentamiento geoestratégico con Rusia y China.

Estos datos que aportan información para medir el tamaño del peligro que significa para la región el “renacimiento” de la Doctrina Monroe, tras la aparente acta de defunción que había firmado Barack Obama, muestra que los poderes imperiales están dispuestos a todo para sostener su primacía en América Latina y el Caribe.

Una retórica propia del siglo XIX, asociada a las prácticas y métodos que emanaban de la Doctrina Monroe se hicieron a la luz a raíz de la decisión soberana del gobierno de El Salvador de romper relaciones con Taiwán y establecerlas con la República Popular China, aceptando el punto de vista de existencia de “una sola China”. El anuncio hecho por el presidente de ese país Salvador Sánchez el 20 de agosto pasado, fue respondido tan solo un día después por la propia embajadora de Estados Unidos Jean Manes, quien en una grosera e intervencionista declaración absolutamente alejada de la práctica diplomática informó que el gobierno de su país estaba analizando tal decisión. Con un tono amenazante, Manes declaró que el apoyo estadounidense que recibe El Salvador estará condicionado a las “reglas claras y transparencia”. Lo curioso es que dicha mención de “transparencia” no se refería a la lógica auditoría de la cooperación de su país, sino a las negociaciones que previamente habían sostenido El Salvador y China para llegar a acordar el establecimiento de relaciones. La “diplomática” yanqui se preguntaba “¿Qué tipo de negociación ha sido detrás de las puertas? Si todo está bien para ustedes (El Salvador) por qué no hacerlo de manera transparente. ¿Por qué no dicen cuáles son los acuerdos que han arreglado con este país (China)? Esa es la pregunta que se deben hacer los salvadoreños al momento de exigir transparencia a su gobierno” y agregaba “Transparencia es cuando un país negocia consultando a todos los sectores y a su población sobre una decisión tan importante que puede tener repercusiones por décadas”. Sin ocultar su desesperación por la decisión tomada, Manes “sudaba sangre” cuando aseveraba que había dos maneras de atraer buenas inversiones para El Salvador, y que eso tenía que ver con transparencia y reglas claras, “esa es la única forma de atraer inversión de calidad para aumentar los empleos y mejorar la calidad de vida de los salvadoreños” dijo. Si todo esto no fuera cierto y peligroso, lo único que podría producir es sorna, risa y estupor. Todos los países del mundo blanco y poderoso del norte del planeta tienen relaciones con China, incluyendo a la totalidad de miembros de la OTAN, pero El Salvador le debería pedir permiso a Estados Unidos para hacerlo.

Cinco días después y para que no quedara dudas acerca de la soberbia imperial bajo influjo de la Doctrina Monroe, y augurando el devenir que se cierne sobre los países que aún mantienen relaciones con Taiwán, la diarrea verborreica imperial, alcanzó a uno de los más firmes aliados de Estados Unidos en la región. Recordándole al “presidente” Juan Orlando Hernández que su cargo, obtenido fraudulentamente se lo debe a Estados Unidos y a la OEA, que avalaron la ilegalidad de su “elección”, la encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en Honduras, Heide Fulton, imitando a su colega de El Salvador emitió similar ultimátum al afirmar que: “[los] países que buscan establecer o ampliar relaciones con China podrían decepcionarse a largo plazo”. El aviso, que presagia una tendencia inminente, encarna la evocación de la importancia que tiene para el pueblo hondureño evaluar qué país ha sido y continuará siendo un socio cercano y constante en la búsqueda de un mejor futuro para Honduras.

Esta declaración se inscribe en el anuncio previo que hiciese el jueves 23 de agosto la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en Washington, cuando aseveró que: “En todo el mundo, los gobiernos se están dando cuenta del hecho de que los incentivos económicos de China provocan la dependencia económica y la dominación, no la asociación”, para agregar más tarde que su país continuará “oponiéndose” a la “interferencia política” de China en el hemisferio occidental.

Después de leer estas “magníficas” piezas de la anti diplomacia que practica Estados Unidos, uno se pregunta si estas tres damas conocerán algo de la historia de la política exterior de su país respecto de América Latina. Aunque suene insistente, voy a repetir, lo que escribí hace dos semanas, pero me parece necesario preguntar si estas trogloditas del gobierno de Estados Unidos sabrán que su país invadió militarmente 48 veces a América Latina, y que además instaló y protegió en el poder a Stroessner, Pinochet, Videla, Banzer, Trujillo, Batista, Somoza y cuánto sátrapa se haya encumbrado en el poder en los países de nuestra región, causando decenas de miles de muertos, torturados y desaparecidos a lo largo de toda la geografía del continente. No sabemos que China haya hecho eso jamás… y de dependencia, ni siquiera vale la pena hablar. Todavía hoy, bastaría preguntarle a Macri, Temer, Piñera, Bachelet, Santos, Uribe, Duque, Peña Nieto y compañía.

La Organización de Naciones Unidas desde 1971, reconoce que existe una sola China y que Taiwán es una provincia rebelde. Es sabido que solo se sostiene por el apoyo militar que le brinda Estados Unidos violando las reglas del derecho internacional y de la convivencia pacífica entre naciones. Alguien se ha preguntado ¿Qué ocurriría si Hawái se declarara en rebeldía y la República Popular China le vendiera armamento, le diera protección y apoyara su inserción como nación independiente? Cada quien se puede formular su propia respuesta.

Sin embargo, esa farsa está próxima a su fin, con el establecimiento de relaciones entre El Salvador y China, solo 17 países mantienen –por diferentes razones- relaciones con Taiwán, de ellos, 9 en América Latina y el Caribe, en esta región durante los últimos meses también Panamá y República Dominicana tomaron la ruta del reconocimiento de Beijing como único representante del pueblo chino en el escenario internacional. Es de esperar entonces, que en los próximos meses o años, Washington tenga que emitir 17 nuevas amenazas ante una realidad irreversible, y acorde a los tiempos actuales.

NOTA: Al cierre de este artículo, y después de haberlo terminado de escribir, llega la información de que Estados Unidos llamó a consultas a sus embajadores en República Dominicana, El salvador y Panamá, por la ruptura de relaciones de esos países con Taiwán.





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martes, 4 de septiembre de 2018

Guatemala: Derechización en marcha


En Guatemala, salvo el ya lejano gobierno revolucionario de 1944-54, nunca hubo una propuesta gubernamental de izquierda.


GUATEMALA: DERECHIZACIÓN EN MARCHA


Por Macelo Colussi

El retorno de esta democracia en 1986 marcó, en todo caso, la salida de los militares de la primera línea del espectro político. Pero nunca, en ningún caso, algún gobierno tuvo posiciones de izquierda, ni militares ni civiles. Sucede, sin embargo, que, en este momento del actual gobierno de Jimmy Morales, todo el accionar se vuelca peligrosamente hacia posiciones de ultraderecha.

¿Por qué decir «peligrosamente»? Porque la dinámica que se está viendo muestra un tremendo retroceso que nos acerca a posiciones que parecían ya superadas, aquellas que tuvieron lugar durante los peores años de la guerra contrainsurgente.

Todas las administraciones que luego de interminables años de generalato durante la guerra continuaron a la iniciada en 1986 con Vinicio Cerezo fueron de derecha. Eso está fuera de discusión. E impunidad y corrupción siguieron siendo práctica cotidiana, tanto en la forma de hacer política (con la llamada clase política) como en el mundo de los negocios. Empresariado, políticos mafiosos y militares —en todos los casos con la venia de la omnipresente embajada de Estados Unidos— continuaron sin variantes su dominación de clase. El supuesto voto popular no modificó en nada todo este panorama (¿por qué habría de modificarlo?; ¡no seamos ingenuos!).

Guatemala, más allá de la administración política de turno, continúa siendo un país bananero (capitalismo periférico agroexportador, con elementos socioculturales aún de cuño semifeudal, cuasimedieval). Esa estructura no cambia: el 12 % de sus exportaciones son minerales, el 9.3 % son bananos, el 8.7 % está dado por el azúcar y el 6.2 % lo representa el café, mientras que la palma africana para biocombustibles aporta el 3.4 %. Y la población trabajadora que produce todo esto sigue —igual que siempre, con guerra o sin ella— en situación de pobreza crónica: el 60 % de la población vive con dos dólares diarios, sin prestaciones, sin seguridad social, marchando muchas veces como migrante irregular hacia Estados Unidos como única opción para salvarse.

¿Por qué entonces decir que ahora la situación política se está derechizando peligrosamente? Porque los sectores que detentan el poder: un empresariado (con negocios tradicionales y nuevos negocios calientes —narcoactividad, contrabando, crimen organizado—) defendido por la casta militar y asegurada por la legislación de una clase política corrupta cerró filas al verse cuestionado por la protesta popular.
Durante el 2015 asistimos a un supuesto despertar ciudadano, que se movilizó contra la corrupción de los funcionarios públicos. Ello —ahora puede verse con más claridad— fue una movida de Washington que trajo como consecuencia el fortalecimiento de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y el encarcelamiento de algunos personeros más en un show mediático que como una forma real de atacar la corrupción. En otros términos, gatopardismo (cambiar algo para que no cambie nada).

Lo que sí preocupa de verdad a esa clase poderosa que siempre se ha movido en la impunidad es la movilización popular. En este caso, la de los movimientos campesinos e indígenas. La respuesta a este avance de la protesta de base es una estrategia de guerra sucia. La llegada de Enrique Degenhart al Ministerio de Gobernación fue el punto de inflexión.

Su presencia va ligada a una desestructuración creciente de la Policía Nacional Civil, a su falta de apoyo al Ministerio Público y a la Cicig y al retorno de prácticas de terrorismo de Estado. Con el debilitamiento del cuerpo policial (a través de la remoción de cuadros orgánicos profesionales y la inclusión de personal militar) se abren las puertas a la reaparición de grupos paraestatales (ciacs —cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad—). Ello puede evidenciarse en la cantidad de luchadores populares (de las organizaciones campesinas movilizadas) que vienen siendo asesinados con total impunidad, como en las peores épocas de la contrainsurgencia (casi 20 en lo que va del año).

Esta derechización articula diversas acciones: cambio de la fiscal general, bombardeo contra el actual titular de la Cicig y el procurador de los derechos humanos, bloqueo de todo intento de acción progresista (ley contra el aborto, por ejemplo). Así se mantienen los privilegios de clase y se asegura la impunidad. Ahora claramente puede verse: al que proteste, ¡palo! De democracia solo queda el nombre.






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domingo, 2 de septiembre de 2018

El Caos del desplome de las monedas se extiende en el Sur Global


Esta es una grave crisis monetaria que afecta a mercados emergentes clave. Tres de ellos, Brasil, Argentina y Turquía, son miembros del G20, e Irán, de no existir presiones externas, tendría todo para calificar como miembro. Dos – Irá y Turquía – están  bajo sanciones estadounidenses, mientras que los otros dos, al menos por el momento, están firmemente dentro de la órbita de Washington.


EL CAOS DEL DESPLOME DE LAS
MONEDAS SE EXTIENDE EN EL SUR GLOBAL


Por Pepe Escobar

Las criptomonedas son prometedoras a medida que las economías tropiezan con sanciones y otras presiones 

El rial iraní se desploma. La lira turca se desploma. El peso argentino se desploma. El real brasileño se desploma. Hay muchos vectores paralelos, múltiples y complejos en juego en esta jungla de monedas que se desploman. El caso de Turquía está fuertemente influenciado por la burbuja de crédito fácil creada por los bancos europeos.

El problema de Argentina tiene que ver principalmente con la austeridad neoliberal del gobierno del presidente Mauricio Macri, que admite que no podrá cumplir los objetivos de pago acordados con el FMI hace menos de tres meses.

Lo de Irán tiene que ver con las drásticas sanciones impuestas por Estados Unidos impuestas después de la retirada unilateral del gobierno de Trump del acuerdo nuclear con Irán.

Lo de Brasil tiene que ver con lo que la diosa del mercado considera anatema: una victoria del preso Lula (ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva) o su candidato designado en las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre.

Esta es una grave crisis monetaria que afecta a mercados emergentes clave. Tres de ellos, Brasil, Argentina y Turquía, son miembros del G20, e Irán, de no existir presiones externas, tendría todo para calificar como miembro. Dos – Irá y Turquía – están  bajo sanciones estadounidenses, mientras que los otros dos, al menos por el momento, están firmemente dentro de la órbita de Washington.

Ahora, comparémoslo con las monedas que están ganando contra el dólar estadounidense: la hryvnia ucraniana, la lari georgiana y el peso colombiano. No son exactamente pesos pesados del G20, y todos ellos también dentro de la influencia de Washington.

Prestar atención al eje del oro

Los analistas independientes de Rusia y Turquía, Brasil e Irán coinciden en gran medida en que el factor apabullante de la actual crisis monetaria es la marcha atrás de la política de flexibilización cuantitativa (QE en inglés) de la Reserva Federal.

Como señaló Jim Rickards, banquero de inversiones y gestor de riesgos, el QE para todos los propósitos prácticos simbolizaba la guerra de divisas que la Reserva Federal (Fed) declaraba contra todo el planeta, imprimiendo dólares estadounidenses a voluntad en una escala de un billón de dólares. Eso significaba la devaluación de la creciente deuda estadounidense, por lo que los acreedores extranjeros fueron reembolsados con dólares estadounidenses más baratos.

Ahora, la Fed ha revertido drásticamente su curso y está totalmente comprometida en el ajuste cuantitativo (QT en inglés).

No más dólares en efectivo inundando mercados emergentes como Turquía, Brasil, Argentina, Indonesia o India. Las tasas de interés de los Estados Unidos han subido. La Fed dejó de comprar nuevos bonos. El Tesoro de los Estados Unidos está emitiendo nuevos bonos de deuda. Por lo tanto, QT, combinado con una guerra comercial mundial dirigida contra los principales mercados emergentes, explica la nueva normalidad: la utilización del dólar estadounidense como arma.

No es de extrañar que Rusia, China, Turquía e Irán, casi todos los principales actores regionales comprometidos en la integración de Eurasia, estén comprando oro con el objetivo de salir progresivamente de la hegemonía del dólar estadounidense. Como el mismo JP Morgan lo acuñó hace más de un siglo, "El oro es dinero. Todo lo demás es crédito”.

Sin embargo, cada guerra de divisas no es a cerca del oro; se trata del dólar estadounidense. Sin embargo, el dólar estadounidense ahora es como un visitante inescrutable del espacio exterior, que depende del apalancamiento masivo; una galaxia de derivados riesgosos; el QE como esquema de impresión; y al oro no se le otorga su verdadera importancia.

Eso está a punto de cambiar. Rusia y China están fuertemente dedicados a la compra de oro. Rusia ha descargado los bonos del Tesoro de Estados Unidos en masa. Y lo que los BRICS habían estado discutiendo desde mediados de la década de 2000, está ahora en marcha; el impulso para crear sistemas de pago alternativos al SWIFT que está subordinado  al dólar estadounidense.

Alemania parece estar convenciéndose de la idea. Si eso sucede, podría marcar el camino para que Europa se redefina geopolíticamente en términos de su independencia militar y estratégica.

En caso de que eso ocurra, posiblemente en algún momento de la próxima década, la política exterior de EE.UU configurada como una avalancha de sanciones puede ser efectivamente neutralizada.

Será un asunto largo y prolongado, pero algunos elementos ya son visibles, como el caso de China que usa los mercados financieros de EE.UU para ayudar en la aparición de una plataforma de transferencias más amplia. Después de todo los mercados emergentes clave no puedan salirse del sistema del dólar estadounidense sin la convertibilidad total del yuan.
Y luego hay naciones que contemplan la creación de sus propias criptomonedas. Las finanzas digitales son el camino a seguir.

Algunas naciones, por ejemplo, podrían usar una criptomoneda denominada en SDRs (derechos especiales de giro), que es, en la práctica, el dinero global designado por el FMI. Ellos podrían respaldar sus nuevas monedas digitales con oro.

Venezuela, sumida en una crisis, al menos está mostrando el camino. El "bolívar soberano" comenzó a circular la semana pasada, vinculado a una nueva criptomoneda, el petro, que vale 3,600 bolívares soberanos.

La nueva criptomoneda ya plantea una pregunta fascinante: "¿Es el petro una venta a futuro del petróleo o una deuda externa respaldada por el petróleo?" Después de todo, los miembros del BRICS están comprando una gran porción de los 100 millones de petros, seguros de que están respaldados por una reserva fiable: el bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco.

El economista venezolano Tony Boza dio en el clavo cuando subrayó el vínculo entre el petro y los precios internacionales del petróleo: "No vamos a estar sujetos al valor de una divisa determinada por un sitio web, el mercado del petróleo lo determinará".

¿Una criptomoneda persa?

Y eso nos lleva a la cuestión clave de la guerra económica de EE.UU contra Irán. Los negociantes del Golfo Pérsico son prácticamente unánimes: el mercado mundial del petróleo se está ajustando rápidamente y se agotará en los próximos dos meses.

Las exportaciones de petróleo de Irán probablemente caerán a poco más de 2 millones de barriles por día en agosto, en comparación con un pico de 3.1 millones de barriles por día en abril

Parece que muchos jugadores se están retirando incluso antes de que las sanciones petroleras de Trump entren en vigor.

También parece que el estado de ánimo en Teherán es "vamos a sobrevivir", pero no está del todo claro que el liderazgo iraní este realmente consciente de la naturaleza de la tempestad que se aproxima.

El último informe de Oxford Economics parece bastante realista: "Anticipamos que las sanciones  llevaran a la economía de regreso a la recesión, con un PIB que ahora se ve contrayéndose un 3.7% en 2019, el peor desempeño económico en seis años. Para 2020, vemos un crecimiento del 0.5%, impulsado por una modesta recuperación en el consumo privado y las exportaciones netas”.

Los autores del informe, Mohamed Bardastani y Maya Senussi, dicen que "los otros signatarios del acuerdo original [el JCPOA, especialmente los 3 de la EU] aún deben definir claramente una estrategia que les permita eludir las sanciones de los Estados Unidos y seguir importando el petróleo iraní”.

El informe también admite lo obvio: no habrá presiones internas en Irán para el cambio de régimen (eso es algo que solo sucede en las retorcidas mentes neoconservadoras estadounidenses) mientras "tanto los reformistas como los conservadores están unidos en el desafío a las sanciones".

Pero desafiando cómo? Teherán no ha presentado una hoja de ruta de beneficio mutuo que pueda persuadir a alguien, desde miembros del JCPOA hasta importadores de energía como Japón, Corea del Sur y Turquía. Eso representaría la verdadera integración de Eurasia. Que el ayatolá Khamenei diga que Irán está listo para retirarse del JCPOA no es suficiente.

¿Qué tal una criptomoneda persa?






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jueves, 30 de agosto de 2018

Marx habla sobre la caída del muro de Berlín


Las fuerzas de la derecha cantan victoriosas su supuesto triunfo de 1989, pero en realidad no hay ningún triunfo. Como escribí alguna vez en mis años mozos, siendo discípulo del Profesor Hegel: el Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que inexorablemente tiene sus días contados.


MARX HABLA SOBRE LA CAÍDA
DEL MURO DE BERLÍN


Por Marcelo Colussi

No puedo dar los detalles precisos, sino simplemente hacer saber que recibí esta carta. Con mi pobre alemán me permití hacer la traducción, y como creo que esto es muy importante, hago circular el texto de marras en su versión española.

Trabajadores del mundo:

Las fuerzas de la derecha internacional festejan alborozadas estos casi 30 años de la Caída del Muro de Berlín. Pero se equivocan. ¿Qué festejan en realidad? ¿El fin del socialismo?

La historia, contrariamente a como dijo ese apologista del sistema de apellido Fukuyama hace algunos años atrás, no ha terminado. ¿De dónde saldría tamaño disparate? La historia continúa su paso sin que sepamos hacia dónde va. Hoy, sin temor a equivocarnos, dadas las características que ha tomado el sistema capitalista internacional, perfectamente podría estar dirigiéndose hacia la aniquilación de la especie humana, dado el afán de lucro imparable que lo alimenta, y que bien podría llevar al holocausto termonuclear de activarse todas las armas de destrucción masiva que existen sobre la faz del planeta. O también, dado ese afán insaciable de obtención de ganancia que no puede eliminar, a la destrucción del planeta por el consumo irracional de recursos naturales que se está llevando a cabo.

Las fuerzas de la derecha cantan victoriosas su supuesto triunfo de 1989, pero en realidad no hay ningún triunfo. Como escribí alguna vez en mis años mozos, siendo discípulo del Profesor Hegel: el Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que inexorablemente tiene sus días contados.

¿Qué quise decir en su momento con esta frase, algo enigmática quizá, antes de ponerme a estudiar economía política para luego redactar el Tomo I de El Capital? Pues no es nada complicado: aparentemente el sistema capitalista “triunfó” de manera inexorable sobre las experiencias socialistas que se estaban construyendo, siendo la demostración palpable de ello la caída de este muro de la que ahora se cumplen casi 30 años. Supuestamente, según la fanfarria con que esa derecha presenta las cosas, la misma población alemana del este, “sojuzgada” por el yugo socialista, habría derrumbado el tal muro para “liberarse” y acceder a las bondades del capitalismo. ¡Pamplinas! Puras pamplinas, estupideces con que los actuales medios masivos de comunicación presentan las cosas.

En realidad lo que esta derecha, por ahora ganadora, festeja es que el Amo, para tomar la metáfora hegeliana (léase: la clase capitalista) alejó por un tiempo el fantasma que la persigue (la clase trabajadora y la posibilidad que alguna vez la misma se organice, abra los ojos y la expropie, tal como pasó varias veces durante el siglo XX, en Rusia, en China, en Cuba). Es decir: la clase por ahora dominante (industriales, banqueros, terratenientes) sabe que está sentada sobre un barril de pólvora; sabe que los trabajadores del mundo (obreros industriales urbanos –que fue lo que yo más estudié en su momento–, campesinos, trabajadores explotados de toda índole, sub-ocupados y desocupados –lo que yo en otro tiempo llamé Lumpenproletariät, es decir: población excluida y marginalizada) en algún momento van a explotar.

La historia de la humanidad, y también la historia del capitalismo, se los muestra. Las clases oprimidas aguantan (porque no tienen otra alternativa, porque están sojuzgadas, reprimidas brutalmente a veces, manipuladas en otras ocasiones). Aguantan hasta que, llegado a un punto de la acumulación de contradicciones, estalla un período de violencia revolucionaria, transformándose las relaciones de poder, pasando la propiedad de los medios de producción de una clase a otra. Esto la derecha lo sabe. Sabe muy claramente que la propiedad privada de esos medios es un saqueo legalizado; sabe con precisión milimétrica que no puede dejar ni por un segundo de cuidar esa propiedad, asentada en una explotación inmisericorde. Sabe que si se descuida, si deja de proteger a capa y espada sus privilegios, las grandes mayorías excluidas se levantan. Por eso, día a día, minuto a minuto, no dejan de controlar y evitar que los trabajadores se organicen, piensen, conozcan la verdadera realidad. Por eso los embrutecen con dádivas miserables: es decir, el viejo pan y circo de los romanos.

Pero esa derecha sabe que el barril de pólvora sobre el que está sentada puede explotar en algún momento, lo cual significaría perder sus privilegios de clase. De hecho, eso ya sucedió varias veces el siglo pasado. Por eso mismo, ante el retroceso que sufrió el primer Estado obrero del mundo, la llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, las fuerzas de la derecha cantaron victoria, mostrando el derribamiento del Muro de Berlín como la caída de las ideas socialistas. Dicho de otra manera: como están tan aterrorizados con la posibilidad que los trabajadores reaccionen alguna vez, se permitieron mostrar ese incidente como el fracaso inexorable de las ideas socialistas. Pero ello no es sino una demostración del pavor que sienten a ser expropiados. De ahí que presenten lo de Berlín como un triunfo apoteósico y que cierra de una vez la historia.

No hay dudas que con la involución que sufrieron las primeras experiencias socialistas del mundo (la Unión Soviética se desintegró, China se abrió al mercado capitalista, Cuba quedó flotando en el aire como pudo), el capitalismo internacional avanzó groseramente sobre las conquistas de los trabajadores obtenidas a fuerza de sacrificio en décadas y décadas de lucha. Por eso ahora ese sistema, que se autopresenta como ganador y única salida posible, se permite explotar más aún que hace un siglo atrás. Hoy día se perdieron conquistas sindicales, se hacen contratos sin prestaciones laborales, no se respeta la jornada laboral de ocho horas, se expolia sin la menor pudicia y se entroniza la figura del “ganador”.

No hay dudas, para tratar de concluir la referida cita que hice más arriba, que el sistema sabe que ya le va a llegar el turno, que su cabeza, igual que la del monarca francés en 1789, rodará por el polvo. Por eso festeja este triunfo parcial –que, sin dudas, hizo retroceder mucho al campo popular en estos últimos años– como un triunfo absoluto, queriendo presentar las cosas como que con el Muro de Berlín derribado terminó la explotación, y por tanto el ideal revolucionario socialista de transformación social, de lucha contra las injusticias.

Pero los trabajadores del mundo siguen siendo explotados, más que antes incluso, apaleados, reprimidos. ¿Por qué no habrían de reaccionar? Tal vez hoy día, hay que reconocerlo, los partidos comunistas están un tanto despistados. Mis ideas –que, en realidad, no son mías, sino producto de una reflexión científica (¡no digan “marxismo” sino materialismo histórico!)– se han querido presentar como anticuadas, fracasadas, “pasadas de moda”. Nada más contrario a la verdad. ¿Acaso terminaron las injusticias y la explotación? ¡Para nada!

Mientras siga la explotación en el mundo (y esa es la esencia del sistema capitalista) habrá quien proteste, quien alce la voz, quien busque organizarse para cambiar la situación. Que hoy día esa organización y los programas políticos al respecto estén golpeados, es una cosa. Pero pretender que se esfumaron, que los explotados quedarán contentos y felices con su condición de tales, que las injusticias cesaron porque el sistema ganó esta batalla, es un craso error.

No hay que olvidar que el capitalismo, como proyecto económico-político, comenzó a surgir en los siglos XII y XIII, allá en la Liga de Hansen, y demoró varias centurias hasta poder tomar mayoría de edad constituyéndose en sistema dominante, casi a fines del siglo XVIII, tanto en Francia e Inglaterra como en los nacientes Estados Unidos de América. Las experiencias socialistas no tienen ni 100 años de vida. ¡No olvidarlo! Cantar victoria porque se ganó una batalla es de mal guerrero. Lo único que demuestra es que sí, efectivamente, ese Amo tiembla porque sabe que ya le va a llegar su guillotina…, aunque en este momento se sienta ganador.

Los casi 30 años que ahora se pretenden festejar no son sino una demostración que el sistema capitalista no tiene salida. Se festeja el triunfo de la explotación y la injusticia. Si el sistema tuviera “responsabilidad social empresarial”, como parece que ahora se puso de moda decir, debería echarse a llorar por el descalabro absoluto que ha creado. Para decirlo sólo con dos ejemplos, lapidarios y terminantes por cierto: en estos momentos –créanme que sigo muy de cerca estos acontecimientos y estoy perfectamente informado– la humanidad produce un 45% más de los alimentos necesarios para nutrir a los alrededor de 8.000 millones de almas que pueblan el mundo, y vergonzosamente la principal causa de muerte sigue siendo nada más y nada menos que ¡el hambre! ¡Infame!, no caben dudas. Y para terminar: la principal actividad de la especie humana, la que más ganancias genera desde el punto de vista capitalista, la vanguardia de la ciencia y de la técnica es la producción de armamentos. Es decir: la defensa a muerte de los privilegios de algunos por sobre el bienestar de todos. ¡Más patético todavía!

Por tanto, camaradas, los insto a que no nos dejemos confundir por estos cantos de sirena: la derecha no festeja un triunfo sino que sigue estando en guerra, y con miedo, porque sabe que los trabajadores, tarde o temprano, reaccionaremos. Y sabe, además, que la verdad está de nuestro lado. Nosotros no explotamos ni sojuzgamos a nadie. ¡Ellos sí!

Hoy, como hace un siglo y medio, la consigna no es lamentarse por la paliza recibida recientemente ni quedarse embobados viendo la televisión. Sigue siendo como escribí con Federico en 1848: “No hay nada que perder más que las cadenas. Por tanto: ¡unámonos!”

Dixi, et salvavi animam meam

Carlos Enrique Marx
Desde algún remoto lugar






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