domingo, 16 de noviembre de 2014

La producción de opio en Afganistán alcanza su nivel más alto

Los lectores que siguen los acontecimientos en Afganistán recordarán que el Talibán había erradicado prácticamente la producción de amapola antes de que Bush y Cheney lanzaran su guerra en el 2001. El Pentágono revirtió ese logro mediante la instalación de los mismos señores de la guerra sedientos de sangre que habían estado en el poder antes que los talibanes.


LA PRODUCCIÓN DE OPIO EN AFGANISTÁN
ALCANZA SU NIVEL MÁS ALTO


Por Mike Whitney

No es casualidad

El 2014 fue un año excepcional para el auge de la industria del opio de Afganistán. De acuerdo con una encuesta anual de las Naciones Unidas publicado el miércoles, el cultivo de opio estableció un récord en 2014, aumentando en un impresionante 7 por ciento de año a año y hasta casi el 50 por ciento a partir del 2012. Afganistán actualmente produce el 80 por ciento de la heroína del mundo que proporciona miles de millones de dólares en ganancias ilícitas a la poderosa mafia de la droga. El tráfico de heroína y la producción han florecido bajo la ocupación militar y transformado a Afganistán en una narco-colonia disfuncional.

Los lectores que siguen los acontecimientos en Afganistán recordarán que el Talibán había erradicado prácticamente la producción de amapola antes de que Bush y Cheney lanzaran su guerra en el 2001. El Pentágono revirtió ese logro mediante la instalación de los mismos señores de la guerra sedientos de sangre que habían estado en el poder antes que los talibanes. Naturalmente, esta colección de psicópatas -que los medios de comunicación occidentales aclamaron como la "Alianza del Norte"- retomaron el negocio donde lo habían dejado y reanudaron sus operaciones de drogas aumentando su propia riqueza y poder en muchos órdenes de magnitud, mientras que satisfacían la insaciable demanda  de heroína en las capitales de toda Europa y en EE.UU.

En un artículo publicado el jueves por el New York Times, Rod Nordland sugiere que el reciente aumento en la producción puede ser imputado a las elecciones presidenciales afganas. Esto es lo que dice:

“El periodo de ocho meses de la elecciones presidenciales y provinciales... afectaron la producción de opio no sólo por el aumento de la demanda de dinero para la campaña por parte de los políticos, sino también, por el desvío de los recursos policiales y militares hacia las elecciones y lejos de la erradicación del opio.

La erradicación de cultivos de opio disminuyó en un 63 por ciento desde 2013 hasta 2014, indica el informe. Estos cambios se observaron en casi todas las provincias en las que había esfuerzos de erradicación en curso...

Andrey Avetisyan, ex embajador de Rusia en Afganistán y ahora el jefe de la agencia de drogas de las Naciones Unidas aquí, dijo que los funcionarios de las Naciones Unidas se habían reunido hacía poco con el recién elegido presidente, Ashraf Ghani y se sintieron estimulados por su preocupación. El comprendió muy bien que el tráfico de drogas sofoca el normal desarrollo económico”, dijo el Sr. Avetisyan. “Estamos muy optimistas”. (Afghan Opium Cultivation Rises to Record Levels, New York Times)

Piense acerca de eso por un minuto. Nordland admite que la producción aumentó debido al “aumento de la demanda de dinero para la campaña por parte de los políticos”, pero luego él cambia radicalmente de postura y dice que esos mismos políticos (como el nuevo presidente de Ashraf Ghani) apoyan la erradicación del opio. ¿Tiene eso sentido para usted, querido lector? ¿Está Nordland tratando de decir que los políticos afganos sólo admiten la erradicación cuando ellos no necesitan dinero, pero dan un rápido giro de 180 grados cuando lo necesitan?

Vale la pena señalar que el nuevo hombre de Washington en Kabul, el presidente Ashraf Ghani Ahmadzai, recibió una Maestría de la Universidad de Columbia, enseñó en la Universidad de Johns Hopkins de 1983 a 1991, y se unió al Banco Mundial en 1991. En otras palabras, él tiene el pedigrí perfecto para un aspirante a marioneta que hará lo que Washington le diga  que haga.

También vale la pena mencionar que Ghani firmó un controversial acuerdo de seguridad que le permitirá a las tropas de Estados Unidos permanecer en Afganistán después de que la ocupación termine formalmente. (Los soldados estadounidenses también podrán disfrutar de total inmunidad) Karzai se negó a ceder sobre ese asunto, lo que le convirtió en persona non grata en la Casa Blanca, pero con muchas ganas de complacer, Ashraf firmó el documento el día después de que asumió el cargo. Esta es la primicia del Washington Post:

“Los Estados Unidos y Afganistán firmaron el martes un esperado acuerdo de seguridad de vital importancia, que permitirá que cerca de 10,000 tropas estadounidenses permanezcan en Afganistán más allá de la retirada definitiva este año de las fuerzas estadounidenses e internacionales de combate.
El Acuerdo Bilateral de Seguridad (BSA en inglés), y un pacto firmado por separado con la OTAN, permiten el continuo entrenamiento y asesoramiento de las fuerzas de seguridad afganas, así como las operaciones antiterroristas contra los remanentes de al-Qaeda. La firma de los documentos se realiza en momentos en que los insurgentes talibanes están incrementando sus ataques en un esfuerzo por recuperar el control a la espera de la salida de las tropas de combate.

El acuerdo se firmó un día después de que Ashraf Ghani fue juramentado como el nuevo presidente de Afganistán que tendrá un gobierno de poder compartido, marcando el primer traspaso democrático del poder en la historia de la nación. El predecesor de Ghani, Hamid Karzai, quien había presidido el país desde poco después de que el Talibán fue expulsado del poder en 2001, se había negado a firmar el acuerdo, complicando las relaciones con Washington”. (U.S. and Afghanistan sign vital, long-delayed security pact, Washington Post)

Usted puede apreciar por qué ellos aman a Ghani en Washington. Claramente el hombre está preparado  para a hacer lo imposible para complacer a sus manejadores en el 1600 de Pennsylvania Ave.

No hay ninguna razón para pensar que Ghani va a ser más severo con los cultivadores de amapola o traficantes de drogas que Karzai. Todo esto es una broma. Además, Ghani no tiene los recursos para emprender ese tipo de guerra. Él no puede desplegar unidades de combate para quemar los campos de cultivo, o perseguir y capturar a los capos, o congelar los activos en cuentas bancarias sospechosas. Sólo los EE.UU tienen ese tipo de poder, y ellos no están interesados.

De acuerdo con el informe de la Oficina del Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán:

“El  récord reciente en el incremento del nivel de cultivo de amapola pone en duda la eficacia a largo plazo y la sostenibilidad de los esfuerzos anteriores.... Dada la gravedad del problema del opio y de su potencial de socavar los objetivos de Estados Unidos en Afganistán, le sugiero fuertemente que sus departamentos consideren las tendencias en el cultivo del opio y la efectividad de los pasados esfuerzos antinarcóticos en la planificación de futuras iniciativas”. (CNN)

¿“Los esfuerzos antinarcóticos”? ¿Qué esfuerzos antinarcóticos? En 14 años los EE.UU. no han movido un dedo para luchar contra el tráfico de drogas en el planeta.
Muéstrenme un titular en la última década, donde agentes estadounidenses hayan incluso atrapado a un solo narcotraficante de renombre en Afganistán? Los chicos de las relaciones públicas de Washington ni siquiera se molestan fingiéndolo con fotos de kilos capturados de heroína apilados de una milla de altura, o individuos que parecen pandilleros con los ojos vendados y esposados haciendo el paseíto para los medios de comunicación. Ellos no lo fingen, porque no les importa lo que piense el público. De hecho, incluso pasaron por alto el informe de la ONU. El Departamento de Estado emitió un comunicado insulso diciendo que estaban “decepcionados”, mientras que un portavoz del Pentágono, Michael Lumpkin, opinó: “En nuestra opinión, el fracaso para reducir el cultivo de amapola y aumentar la erradicación se debe a la falta de apoyo del gobierno afgano para el esfuerzo”.

¿Entienden eso? En otras palabras, la culpa es de Karzai. ¿Qué tal eso por responsabilidad?

Entonces, ¿qué es lo que está pasando aquí? ¿Están los EE.UU realmente permitiendo el florecimiento de una industria ilegal de miles de millones de dólares justo por debajo de sus narices (sin ningún tipo de participación) o hay una parte de esta historia que está siendo obviada por los titulares? Por supuesto, eso nos lleva a una zona de especulación que los medios de comunicación consideran tabú, la posibilidad de que las agencias de inteligencia de Estados Unidos estén de alguna manera implicadas. Como lo señaló hace algunos años el periodista y escritor Alexander Cockburn:

“Hay ciertas cosas que usted no está supuesto a decir en público en Estados Unidos. ... Una de las primeras es no decir... que la complicidad de la CIA con las bandas criminales de narcotraficantes se extiende desde el Afganistán de hoy hasta el año 1947, en que la Agencia fue fundada”. (Why They Hated Gary Webb, Alexander Cockburn, CounterPunch)

¿Eso es todo? ¿Es por eso que Afganistán se ha convertido en el mayor productor de heroína del mundo, debido a que la CIA está involucrada de alguna manera?

Parece bastante probable, aunque sospecho que tiene menos que ver con la codicia que con la política. Después de todo, la producción y el tráfico de narcóticos ayuda a los EE.UU a lograr sus objetivos estratégicos en Afganistán, es decir, sirve para pacificar al público, para mantener la lealtad de los señores de la guerra, y para abrir el país a la extracción de recursos y bases militares. Mientras los señores de la guerra obtienen su coima, los EE.UU están en condiciones de mantener un cierto control sobre la zona de influencia más allá de Kabul, que es una gran parte de la estrategia. Ahora denle un vistazo a este párrafo de un artículo de Alexander Mercouris titulado “The Empire of Chaos and the War on Drugs”, que ofrece una breve historia de la participación de la CIA en el tráfico de drogas:
“... durante la guerra francesa en Indochina, la SDECE (servicio secreto francés)... se dirigió a la French Connection para organizar el tráfico de heroína, en parte, con el fin de financiar sus propias operaciones contra los comunistas vietnamitas. Después de la retirada de los franceses, la CIA se hizo cargo de esta operación, con las amapolas del opio cultivadas y procesadas en el área ahora conocida como el Triángulo de Oro de la CIA, respaldados por barones chinos de la droga asociadas con el movimiento anticomunista del Kuomintang que había gobernado China antes la toma de posesión comunista en 1949. El grado de colaboración entre los EE.UU y los traficantes de drogas era tan grande que en la década de 1960, la CIA estaba en realidad organizando vuelos para enviar heroína del sudeste de Asia a los EE.UU.

La magnitud de la colusión de la CIA y la SDECE con la French Connection y con los barones chinos de la droga  del sudeste asiático fue expuesta en 1972 por el historiador estadounidense Alfred W. McCoy en un libro seminal, The Politics of Heroin: CIA involvement in the Global Drug Trade (first edition 1973 and third edition 2003)…

El centro de cultivo del opio luego se trasladó a Afganistán, donde se reproduciría el mismo patrón. Los principales cultivadores y traficantes de opio y la heroína eran una variada colección de delincuentes y mafiosos que constituían una gran parte de la llamada Muyahidín, la insurgencia yihadista islámica que la CIA estaba apoyando en la década de 1980 debido a que estaban combatiendo a los soviéticos. Estos criminales, de los cuales el más notorio es el señor de la guerra y narcotraficante afgano Gulbuddin Hekmatyar, utilizaron la guerra soviética en Afganistán como una cubierta y protección para sus actividades criminales. Más tarde, muchas de estas mismas personas formaron el núcleo de la llamada Alianza del Norte, que, junto con los EE.UU, derrocó a los talibanes en 2001 y formó el gobierno que ha gobernado Afganistán desde entonces. Los talibanes habían intentado erradicar el cultivo de opio y el tráfico de heroína. Después de su derrocamiento, ambos se reanudaron con una impetuosidad...

Muchas personas están vagamente conscientes de que la producción de cocaína y el tráfico despegaron en Colombia en las décadas de 1970 y 1980, en un momento en que el pro estadounidense derechista gobierno colombiano estaba librando una guerra de contrainsurgencia contra un movimiento guerrillero de izquierda conocido como las FARC, y que esta guerra continúa hasta nuestros días...

Lo que aún menos personas saben es que, repitiendo el patrón de lo que sucedió en el sudeste asiático en la década de 1960 y en Afganistán en la década de 1980, lo que hizo que el tráfico de cocaína explotara en América Latina fue la participación de la CIA en el mismo. En la década de 1980 la CIA formó una alianza con los señores de la droga colombianos para apoyar a los Contras, la insurgencia derechista que la CIA apoyó para derrocar al gobierno sandinista de izquierda en Nicaragua. Con el estímulo de la CIA, los propios contras se involucraron en el tráfico de cocaína, al igual que los diversos grupos paramilitares de derecha que la CIA estaba apoyando simultáneamente en El Salvador durante la guerra civil en ese país. El corredor clave para el tránsito de estas drogas colombianas fue México, donde la persona que controlaba el tráfico de cocaína era Miguel Gallardo, un gánster que ahora se admite haber sido un agente de la CIA. Gallardo es el padrino reconocido de todos los diferentes y sanguinarios cárteles de la droga mexicanos que han proliferado en México desde entonces, que han reducido partes del país a un estado de guerra virtual...

La admisión de la CIA de su papel en la creación del comercio moderno de cocaína es poco conocido y apenas admitido en los EE.UU. Una mirada a la situación actual del comercio de heroína explica con  brutal claridad que nada ha cambiado y que no se ha aprendido la lección”. (The Empire of Chaos and the War on Drugs, Alexander Mercouris, Sputnik)

¿Ven el patrón aquí? Esto no es acerca de las ganancias. Se trata de aplastar los movimientos de trabajadores, organizaciones de izquierda, y cualquier grupo de base emergente que amenace el sistema plutocrático de distribución de la riqueza. Para lograr ese fin, Washington no dudará en meterse en la cama con los yihadistas y los neonazis, al igual que lo haría con narcotraficantes y capos del narco.  A decir verdad, lo han hecho!

El punto es que la excelente cosecha de Afganistán no es un accidente. Es una forma de control social que encaja con los más amplios objetivos estratégicos de Washington de mantener una presencia militar permanente en Asia Central y poner el país a disposición para la extracción de recursos. La proliferación de las drogas ayuda a mantener la “gente pequeña” a raya para que los adultos pueden seguir adelante con el negocio del saqueo.







Publicado por LaQnadlSol
USA.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Lenin, el águila de las montañas

Estaba segura que Vladímir, el águila de las montañas, el gran revolucionario ruso, estaba ahí, lo sentía entre ellos gozoso y feliz de su gente, con su gorra y su sonrisa, su optimismo de clase, caminando por la explanada de la inmensa y bella, emotiva e inolvidable plaza Roja.


LENIN, EL ÁGUILA DE LAS MONTAÑAS


Por Maité Campillo

Un corto paseo y encontrarán dentro del corazón del barrio OtxarKoaga, los bustos de Marx y Lenin, rodeados del empeño insistente de Pa. . .Ya, eta Boltxe Kolektiboa.

El capitalismo es el genocida más respetado del mundo, el socialismo económico sin la moral comunista no me interesa (Ernesto Guevara, "Che", internacionalista, héroe de la revolución cubana)

Desde este lado del mundo que les estoy escribiendo. . .

Fluye emotiva la vida entre el impulso de los sueños, más allá de los brazos de Marijaiak que abarca el botxo de la ciudad entre puentes y ría, ubico fugaces los personajes que representan el “que hacer” de estas notas, personajes de carne y hueso que van curtiendo la historia dentro de un barrio obrero combativo; ahí es que podrán encontrarles este 15 de noviembre, una y mil veces les podrán encontrar año tras año, rindiendo homenaje emotivo al águila de las montañas; entre las faldas de la ciudad llamada Bilbo, o Bilbao, en otras épocas conocida como la ciudad de hombres y mujeres forjadores del hierroUn paseo por sus alrededores, al margen de la pintoresca estampa del museo modernista de cuyo nombre no quiero acordarme; lo dicho, un corto paseo y encontrarán dentro del corazón del barrioOtxarkoaga, los bustos de Marx y Lenin, rodeados del empeño insistente de Pa. . .Ya, eta Boltxe Kolektiboa. Lenin Eguna (2014)es un día en que los claveles rojos se sienten en su ambiente de purito frescos, entre edificios colmena y un pequeño parque sobre el que revolotean los sueños de una parte de sus habitantes. Es empeño leninista, el que carga de amistad internacionalista una de sus alas, mientras agitan la otra que revolotea a ritmo aurresku; ojito, pues, que en ocasiones aparece el xirimiri, pero siempre en son boltxe; asoma entre las montañas de la ciudad, reverdeciendo cosechas que deberían seguir siendo, para que broten sobre el asfalto. Ahí es que podemos encontrar a Lenin, en el trajín de esos pasos. Hablamos de la buena gente, de amistad internacional reivindicativa, alternativa, cultural, festiva, de carácter tan social como popular, un akelarre de ilusiones y desenfreno de compromisos con la libertad. . . ¿De qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica (Bertolt Brecht).

 Era la víspera de la Revolución de Octubre, cuando millones de obreros, campesinos y soldados, empujados por la crisis en la retaguardia y en el frente, exigían la paz y la libertad; cuando los generales de la burguesía preparaban la instauración de una dictadura militar, con el objetivo de llevar la guerra ‘hasta el fin’; cuando toda la supuesta ‘opinión pública’ y todos los supuestos ‘partidos socialistas’ eran hostiles a los bolcheviques y los calificaban de ‘espías alemanes’; cuando Kerensky tentaba hundir al Partido de los bolcheviques en la ilegalidad y ya lo consiguió en parte; cuando los ejércitos, todavía poderosos y disciplinados, de la coalición austro-alemana, se erguían ante nuestros ejércitos cansinos y en estado de descomposición, y los ‘socialistas’ de Europa occidental continuaban manteniendo tranquilamente el bloque con sus gobiernos, con el objetivo de proseguir ‘la guerra hasta la victoria completa’. . . ¿Qué significaba desencadenar una insurrección en aquel momento? Desencadenar una insurrección en esas condiciones era arriesgar todo. Mas Lenin no temía arriesgarlo, porque sabía y veía con su ojear clarividente que la insurrección era inevitable, que la insurrección vencería, que la insurrección en Rusia prepararía el fin de la guerra imperialista, que la insurrección en Rusia pondría de pie a las masas agotadas de Occidente, que la insurrección en Rusia transformaría la guerra imperialista en guerra civil, que de esta insurrección nacería la República de los Soviets, que la República de los Soviets serviría de baluarte al movimiento revolucionario del mundo entero (lósif Vissariónovich Stalin)

Existen hilos conductores que convergen en desesperada lucha en el mundo, contra el gran capital del derroche y la opulencia degenerativa, símbolos de la heroicidad histórica de nuestros días donde se forja la denuncia artística, literaria, paisajista, ideológica, compromiso político y futuro como pan de cada día. Desde esa siembra abrazan el mundo saltando mugas, vinculándose entre océanos como hermanos de la misma condición; son calcio de historia, vitamina D, su internacionalismo. Astro entre las estrellas, que en otros tiempos fueron portadoras de amistad, militancia, y compromiso. Astro que abrirá las puertas de los pueblos a la libertad, por ello, a los que lucharon y siguen luchando se les aclama y recibe; la txalaparta es protagonista, trina en manos de otro mundo posible, donde la marginación sirva para apartar el terror del terrorismo de estado. Astro iluminando estrellas, personajes con esencia marina entre valles, caseríos y montañas que recorren sus frentes en estampidas de sudor y lucha por el réquiem de la memoria, todo está guardado en la memoria. Arropa la música hasta el lamento, Euskal Herria es cantera entre Zorzico, Ariñari, txalaparta, trikitixa, cantos, gorak, txupinazo y txikiteo. . .

En 1988 me encontraba en lo que hasta entonces aún se llamaba la Unión Soviética (URSS). El gobierno lo presidia el más traidor y vendido de los últimos presidentes que había tenido la URSS, Mijail Gorbachov; su paz, democraciaUSA, derrapó sobre su frente señalando al traidor por entonces más relevante por antisocial. Ya para entonces el país estaba más vendido que el Sahara a la dinastía parásita de Marruecos por los no menos parásitos españoles; yanquis y alemanes andaban 'como Pedro' por su casa. Ahhhhh. . .
Pero no sólo había un traidor en el Kremlin! No. Traidores hubo en la Duma, en el propio Partido Comunista y organización juvenil, por igual la corrupción en los sindicatos e indudablemente en el llamado ejército rojo. . .¿Existía un ejército rojo?, ya tiempo que la URSS no era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ya tiempo que sólo existían mafiosos en el poder, ya tiempo que en el poder de los soviets predominaban los vendidos al imperio gringo, ya tiempo, mucho tiempo, que estaban alejados de la clase trabajadora, del sentido revolucionario de la palabra, de las capas más marginales, de los pueblos de las repúblicas, del internacionalismo. Serían por supuesto los que más tarde dominarían la economía, política, medios informativos y los que se quedaron con las mejores empresas, petroleo, edificios, transporte, comunicaciones, armas, sanidad, con todo lo que olía a dinero se quedaron; ¿y al pueblo?, capitalismo duro de purito crudo, sus fieles desertores del ejercito ruso, esos mandos mimados por el actual capitalismo, veranean varios meses seguidos del lado del sol d`esa España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía.


En la fecha señalada me encontraba en Moscú, acompañaba un grupo numeroso, mayoría gipuzkoanos, bizkainos y mas culturas; aún se podía disfrutar en determinados ambientes un oxígeno que pudo haber sido en tiempos de Lenin, y conocer lo que aún merecía la pena conocer por su rebosante sensibilidad receptiva y cariño: al pueblo moscovita, su historia, su cultura; en una palabra, lo que aún quedaba del glorioso octubre rojo, que además de la impactante hermosura histórica, aún presentes 'casi intactos' sus impresionantes museos, librerías, las inolvidables sin parangón tiendas de música con precios accesibles, el multitudinario rastro, en el que ya se empezaba a vender 'la rapiña', banderas históricas y otros símbolos preciosos, artesanía impactante, también chaspas históricas como si fuera chatarra que ya no servía a la Perestroika, ese invento yanqui para desbaratar el Estado de los soviets. Lo más impresionante, inolvidable para mi, el primer día que presencié por vez primera la plaza Roja, y participar en una manifestación de miles de personas reivindicando a los históricos, cientos de pancartas y estandartes, decenas de banderas rojas a la entrada de la plaza Roja y del mausoleo de Lenin, cantar la internacional puño en alto con todos ellos en ruso, hojas con la canción y fecha en la que se tomó el Palacio de Invierno, presidida por varios de sus héroes históricos, francamente conmovedor. Estaba segura que Vladímir, el águila de las montañas, el gran revolucionario ruso, estaba ahí, lo sentía entre ellos gozoso y feliz de su gente, con su gorra y su sonrisa, su optimismo de clase, caminando por la explanada de la inmensa y bella, emotiva e inolvidable plaza Roja.

Iban pasando los días de mi instancia, entre encuentros, reuniones, vivencias emotivas, presentaciones, y caminatas por los barrios más alejados de la puntillita de los popes que se percibía como canto a la expansiva burocracia capitalista que ya se olfateaba; gracias al excelente, limpio y rápido metro moscovita, museo bajo tierra. Conocí la ciudad de Leningrado, hoy llamada por la gracia perestroika y sus tenebrosos popes, San Petersburgo, igualmente llamada Petrogrado hasta la muerte de Lenin. Leningrado, conocida como la Venecia rusa por los canales que surten la ciudad. Fundada por el zar Pedro el Grande, el 16 de mayo de 1703, con la intención de convertirla en la 'ventana de Rusia hacia el mundo occidental'; a partir de entonces, fue capital del Imperio ruso por más de doscientos años. . . Y, con el estallido de la Revolución rusa, se convirtió en el centro de la rebelión. En marzo de 1918 la capital fue trasladada a Moscú. En enero de 1924, tras la victoria bolchevique, la creación de la Unión Soviética (1922) y el fallecimiento de Lenin (1924), San Petersurgo cambió su nombre a Leningrado, en honor al gran dirigente de la revolución.

Durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo lugar el cerco de Leningrado, que se mantuvo por 29 meses, en los cuales los nazis bombardearon constantemente la ciudad y la bloquearon para que no pudiera abastecerse, murieron más de un millón y medio de personas. Tras la derrota de Alemania, en 1945, la ciudad fue nombrada Ciudad heroica por los revolucionarios soviéticos. En 1917, San Petersburgo, vio los primeros movimientos de la Revolución rusa; se destituyó al zar Nicolás II de su cargo y se instaló en la ciudad el Gobierno provisional; en octubre una segunda fase de la revolución hizo que el poder pasase a los Sóviets y se formó el primer gobierno soviético de bolcheviques y socialistas revolucionarios (SR) de izquierda, el Sovnarkom.

También me impresionó enormemente el primer día que pisé sobre la entrada hacia la Plaza del Palacio de Invierno, por esa puerta tan emblemática e histórica de aquél domingo sangriento de 1905, y la Revolución Boltxevique del 1917; no tanto el Hermitage, dónde te pierdes entre salas y más salas, enormes salones, pasillos, sótanos llenos de cuadros y esculturas. . . Lo gratificante, es que allí indudablemente, también estaba Lenin al frente de los Sóviets avanzando hacia la toma del palacio; y yo dejándome llevar por el pasado arrollador, quizá de escenas fílmicas, de aquel acontecimiento histórico que marcó la vida de miles de revolucionarios de todo el mundo.

Mi recuerdo se posa como alas de mariposa sobre el camino rojo, tren además de bonito y cómodo, idílico en cuanto ambiente; a través de él empecé a revivir la revolución rusa, con sus banderas rojas en cabeza irrumpiendo sobre vías, caminos, atravesando pueblos cercanos a las montañas, desiertos, bosques; muchas horas de tren, de convivencia entre vagones, recorriendo parte de las tierras rusas para llegar a la Ucrania (aún) soviética. En Kiev, conocí un pueblo tranquilo, más campesino, alegre y trabajador, dónde en la plaza (ahora de los nazis), se discutía en alegres asambleas públicas sobre lo humano y lo divino, sobre política, deportes, cultura, se leía y analizaba enormes carteles y convocatorias; en fin, la vida fluía como manantial caudaloso de agua fresca; allí también estaba Lenin entre ellos, en la sonrisa de sus habitantes el líder de la revolución, entre los trabajadores cantando se encontraba entre las cosechas y los cientos de flores que se vendían, flores entre las barandas de trenes, metro, esculturas, en todas las partes, mis manos se llenaban de flores tan sólo con mirar los ojos de aquellas mujeres campesinas.
 Volví a Moscú para asistir a varias de las obras de teatro y danza programadas; Moscú irradiaba aún de espectáculos asequibles para todos, de circo y música dónde el pueblo moscovita asistía entusiasmado para recibir su dosis de cultura prácticamente gratuita. El tiempo pasa, cargada de libros, discos e instrumentos musicales, empecé a despedirme, triste, nostálgica, sabía que no habría ya de volver al corazón del mundo hasta entonces. Había llegado la hora de despedirme de algunas de las abuelas de la república exiliadas con hijos y nietos ya rusos, viejitas pero con una memoria del carajo; también de algunos de los llamados niños de la guerra, seres entrañables, difícil de describir su sentimiento, sensibilidad, educación, su mirada y cariño trasmitido. Salí de la tierra de Lenin llena de ilusión, y mucha pena (la decadencia era ya una evidencia a voces), no fue fácil, ver lo que estaban ya maniobrando con un pueblo tan digno como valiente; el que logró vencer al ejército más potente y sanguinario de Europa, el que luchó hasta derrocarlo, a pesar de sufrir la muerte de más de veinte millones de personas. . .

La palabra aclama hechos e historia, testimonio que alumbra irguiendo el machete campesino, bosquejos que fertiliza otoños con la revolución rusa como protagonista; asaltar los cientos, miles de palacios de invierno en el mundo, es una puesta en común sin etiquetas, se es o no se es, para que echar a volar no cueste tan caro. Pelear la paz de hoy no incluye cargar con la paloma de la “democracia”. El sistema del método capitalista no favorece nuestras trincheras, como supervivencia sirve luchar. No al impulso colorista o folclorista que siembra al capitalismo en nuestros campos. No a los pastorcillos ni patroncillos Wojtyla. Ya nos ha cagado bastante en la historia la paz importada de Roma al mundo; contra la impotencia, que genera la ley genocida de la imposición, ninguno te pregunta si tienes o no trabajo, sólo que les conviertas en protagonistas del sistema que te aliena, ¿eso qué es, progresismo, o feudalismo? Las lluvias avanzan en puñal rojo de esperanza; brota sobre los 'cuentos chinos' nuestra historia, la historia revolucionaria, no hay marcha atrás.

El pacifismo y la prédica abstracta de la paz, son una forma de embaucar a la clase obrera y que no se rebele contra su opresor, la verdad es siempre revolucionaria (Vladimir Lenin)


Maité Campillo (actriz y directora de teatro)





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USA.

jueves, 13 de noviembre de 2014

La democracia en EE.UU, la perfecta dictadura capitalista

Este sistema dominado por dos partidos políticos, Republicano y Demócrata, completamente alineados con los intereses de las clases capitalistas dominantes, no permite, por mucho que se hable de las bondades de la democracia norteamericana, la creación o existencia de un tercer partido que desafié y ponga en peligro el dominio político ejercido por estos dos partidos de la dictadura burguesa estadounidense.


LA DEMOCRACIA EN EE.UU, LA PERFECTA
DICTADURA CAPITALISTA



Son muchos los que se asustan cuando escuchan hablar de la dictadura del proletariado, les causa pánico, eso, que otros tantos que buscan posicionarse dentro de la estructura del capitalismo vigente como izquierda progre, desestiman como un anacronismo al igual que la lucha de clases, pues aducen que bajo las actuales formas del capitalismo contemporáneo esos conceptos marxistas-leninistas son cosas del pasado y por lo tanto es mejor optar por otra vía pacifica, elecciones y cuanta vaina sea posible, pero siempre y cuando no moleste o busque trastornar, ni mucho menos derribar, el edificio político-ideológico levantado por la clase dominante, la burguesía capitalista y su dictadura democrática.

En Estados Unidos, quizás el ejemplo más destacado de la dictadura del capitalismo democrático, que   de democrático no tiene nada, se acaban de celebrar las llamadas elecciones del medio término que tienen lugar a mitad de cada periodo presidencial de 4 años. Con ellas se busca reemplazar o reafirmar en sus puestos a una gran cantidad de funcionarios electos tanto a nivel local como nacional, entre estos figuran los miembros de ambas cámaras del Congreso de los EE.UU, que posee como característica sobresaliente el ser un auténtico club de millonarios. Las elecciones del congreso son consideradas las más cruciales porque según la bien orquestada campaña publicitaria marcaran un nuevo rumbo en la implementación de las políticas del Estado a nivel nacional como también en el plano internacional.

Pero estas elecciones, como todas las que se realizan, tienen como finalidad la continuación del sistema hegemónico capitalista sobre toda la población estadounidense. Las alternativas para un verdadero cambio democrático están vedadas por la existencia de un sistema bipartidista que históricamente ha compartido el poder de forma ininterrumpida y sin oposición. Este sistema dominado por dos partidos políticos, Republicano y Demócrata, completamente alineados con los intereses de las clases capitalistas dominantes, no permite, por mucho que se hable de las bondades de la democracia norteamericana, la creación o existencia de un tercer partido que desafié y ponga en peligro el dominio político ejercido por estos dos partidos de la dictadura burguesa estadounidense. De esta manera el electorado estadounidense es restringido en sus aspiraciones por una verdadera democracia al no tener más opciones que los dos únicos partidos existentes, que en lo fundamental, se esfuerzan en mantener el estatus quo en beneficio de los grandes intereses económicos, los cuales de principio a fin controlan todo el proceso de elecciones.

La derrota del partido Demócrata del presidente Obama a manos del partido Republicano en estas últimas elecciones, caracterizadas por un alto abstencionismo, para nada representan un cambio substancial en la dirección del país. De acuerdo a un notable paleoconservador norteamericano: “Los Estados Unidos están votando por otro cambio de liderazgo y dirección. Pero ¿qué rumbo desea tomar?  ¿Y quién desea que lo guie?  El país está votando en contra de Obama, pero ¿votando para qué?”.

Es obvio que el electorado norteamericano ha sido despojado de toda opción de cambio democrático, vota por el cambio sin cambiar nada, tal y como ha sido diseñado por el sistema que utiliza al bipartidismo como su herramienta predilecta para mantener su dictadura en pie.

Y claro que hay desilusión entre una gran mayoría del público con este sistema que privilegia los intereses de una reducida minoría sobre los suyos, sin embargo, les parece inamovible, inexpugnable, y que no encuentra mejor método de enfrentarlo, que la apatía y el abstencionismo (más del 60%), pero esta manera de protesta silenciosa no es más que sumisión y, a la dictadura capitalista le gusta así. Una cifra de abstencionismo tan alta como esa, para una democracia como la presumida por los EE.UU, es un bochorno que deslegitima cualquier pretensión de un gobierno de las mayorías. Pero la elite burguesa capitalista que gobierna, que es muy astuta y descarda, sabe cómo legitimar esa gran contradicción en su democracia arguyendo que equivale a un mandato para gobernar. Ese mandato proviene de los miles de millones de dólares, 4,000 en esta última elección, que la clase capitalista dueña de la mayor parte de la riqueza invierte en todo el proceso electoral.

En el sistema bipartidista norteamericano, que en realidad funciona como un solo partido, pues las diferencias entre ambos son de forma y no de contenido, las cantidades o los porcentajes de votos obtenidos únicamente sirven para acentuar ante los ojos del mundo la imagen -falsa- de una democracia vibrante en la que los votantes acuden a las urnas para decidir el rumbo por el que el país debe transitar. Pero en realidad el voto popular no cuenta por la sencilla razón de que quien debe gobernar y que intereses servir ya ha sido decidido de antemano por el poder establecido, y que nada tiene que ver con responder a las necesidades de la clase trabajadora y del pueblo en general.

Un ejemplo de que el voto popular no cuenta en Estados Unidos, es la forma como G.W. Bush se hizo con la presidencia en el 2000. En esa elección la Corte Suprema de Justicia le entregó a Bush la presidencia aun cuando había sido derrotado por medio del voto popular por el contendiente del partido Demócrata. Nadie protestó el fraude, esa actitud antidemocrática de flagrante violación a la voluntad popular expresada, ni el candidato ganador, ni el pueblo. Los representantes de la elite capitalista lo celebraron como una muestra de la madurez política del pueblo y de la democracia estadounidense.

En el 2002, Barack Obama fue hábilmente encumbrado en la presidencia a través de una masiva y costosa campaña publicitaria, el eslogan del “cambio” estampado en la figura del primer hombre negro que llegaría a ser el presidente de la nación más poderosa del planeta, funcionó a la perfección, creando grandes ilusiones y esperanzas entre el público que anhelaba un nuevo rumbo, y por sobre todo, la presencia de un líder que rescatara al país de la crisis económica que a esa alturas golpeaba con fuerza y amenazaba con dañar aún más su situación económica que ya venía sufriendo a causa del desempleo y los recortes a los programas sociales, resultantes de las políticas neoliberales implementadas por las administraciones pasadas. Pero el cambio no llegó, se evaporó inmediatamente.

El hombre que encarnaba el cambio llegó al poder con su partido, el demócrata, dominando ambas cámaras del congreso, con el capitalismo financiero y el paradigma neoliberal en harapos, y con el apoyo del voto mayoritario que lo había elegido para trazar un nuevo rumbo. El cambio significó: rodearse con los mismos demagogos neoliberales y mercenarios de la industria financiera que habían sido los causantes del viraje hacia la derecha durante el gobierno de Clinton. El rumbo se había fijado, y los demócratas en el congreso gustosamente se decantaron por la misma ideología y las políticas económicas que originaron la catástrofe que Obama “heredó” de su antecesor republicano.

Lo anterior sintetiza la naturaleza o la esencia demoniaca del capitalismo democrático existente en los EE.UU en el que las elecciones son su fachada democrática, y el voto ciudadano le sirve para legitimar la expropiación de la riqueza producida por la clase trabajadora ejecutada por la voraz burguesía capitalista que, a través de la existencia de sus dos partidos ideológicamente afines, ha establecido una perfecta dictadura, un monopolio del poder de una clase, el 1% más rico, sobre la que menos tiene, el 99%.






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miércoles, 12 de noviembre de 2014

El olor de la papaya madura

No puedo entender el genocidio guatemalteco sin pensar en el olor.  En eso que molesta a los estudiantes del colegio de Liniers de los compañeros bolivianos.  Si en un barrio limítrofe de la Capital Federal, un grupo de estudiantes se molesta por el olor de los hermanos bolivianos, qué les pasaría a los ladinos guatemaltecos al ver las mujeres mayas con sus polleras de colores? Por eso, escribí estas líneas inspirado en el olor de la papaya que trajo mi verdulero boliviano. Y no puedo terminar sin recordar a mi hermano guatemalteco asesinado en 1984 con quien estudié en Moscú en 1970, a su memoria dedico estas líneas que buscan convencer que hay mucho que aprender del genocidio guatemalteco. En memoria de Pedrito.


EL OLOR DE LA PAPAYA MADURA


Por José Ernesto Schulman

para Rosa, Luis y Francisco

en memoria de Pedrito

 Es extraño como los olores pueden ordenar la memoria y los afectos.

En el centro clandestino La Cuarta, un compañero se salvó de otra paliza por el mal olor de sus zapatillas.  Resulta que como no lo dejaron ir al baño por varios días terminó cagando en una de sus zapatillas pensando en limpiarla la primera vez que accediera al agua; pero lo llamaron al rato para “interrogarlo” y por más que quisieran los tipos no se bancaron el olor a mierda que él despedía y lo despacharon en mucho menos tiempo de lo que habían pensado.  Y con ello se salvó de algunos cientos de kilovatios, patadas y otras delicias de la Inteligencia en acción.

Fue cuando el Mono me contó eso que caí en la cuenta que el olor es una categoría política.

Hay olor a pobre, hay olor a indio, y también olor a viejo.

Hace unos años tuve un encuentro con estudiantes de un colegio secundario de la zona de Liniers, muy cerca de la cancha de Vélez Sarfield.  El tema era la diversidad cultural y yo les conté la historia de la dominación americana por parte de los españoles, los ingleses y los yankees, y de la construcción de la discriminación contra los que se busca doblegar, dominar. Costó bastante pero al final logré establecer un dialogo bastante sincero con los muchachos y muchachas. Reconocieron que les molestaban los migrantes de los países vecinos, particularmente los bolivianos. Y de los jóvenes bolivianos les molestaba el olor a ser humano. Es decir, el olor de las personas que no usan desodorante ni perfumes como la mayoría de los argentinos, sean pobres o ricos.

Por eso en nuestra memoria los olores ordenan imágenes y recuerdos, placeres y dolores  y es que los olores no son neutrales. Como casi todo en la vida.

 Hoy al salir de casa, en la verdulería del boliviano Andrés había un cajón de papayas maduras. Y para mi, desde hace unas semanas, el olor de la papaya me lleva a Guatemala. A su mercado frente a la catedral y a la mesa de Rosa en el desayuno. La papaya me hace pensar en esas mujeres vestidas con sus ropas, las que ellas mismas hilan y cosen, multicolores y hermosas. En la selva y la cultura maya. En la gloria de aquella civilización que en el siglo VII creó una ciudad de 80 mil habitantes donde hoy solo hay selva y construyó un calendario más preciso que cualquier otro de la antigüedad. Pero la papaya, dulce y cremosa, me remite a la tragedia guatemalteca, esa que casi no conocemos por esa manía argentina de ser los mejores y los más grandes del mundo. En el futbol, en el teatro y hasta en el sufrimiento por el terrorismo de Estado. El justo orgullo por las conquistas en la lucha por la verdad, la memoria y la justicia a veces se transforman en un nacionalismo de pacotilla que  puede llegar a ignorar los otros genocidios y que de tanto mirar al pasado no puede ver el presente. Digo, no ven a los más de 9500 presos políticos colombianos ni a los perseguidos/estigmatizados/asesinados de Paraguay, Honduras o Guatemala.  Los procesos genocidas que se perpetúan en la impunidad y se continúan en el asesinato selectivo y constante de los dirigentes populares que pretenden cuestionar el dominio omnímodo de un bloque social que contiene a los viejos oligarcas y las más modernas empresas transnacionales junto a los militares e intelectuales que sostuvieron aquellos años del lobo.

 En Guatemala perpetraron un Genocidio.  Destruyeron varios grupos de modo tal que la sociedad toda perdió su identidad en formación. Esa que se intentó democrática y plural en el corto periodo que va desde la destitución del Dictador Ubico y el comienzo de la Revolución en Octubre de 1944 hasta el Golpe de Estado organizado y protagonizado por la CIA y los grupos fascistas en 1954 contra Jacobo Arbenz quien había intentado la Reforma Agraria, la legalización de los partidos políticos (incluido el comunista Partido Guatemalteco del Trabajo), el fin de la servidumbre y el trabajo obligatorio de los indios en las plantaciones de café, tabaco y banana, la autonomía de la Universidad San Carlos y algunas otras pocas reformas democráticas y anticolonialistas desde una mirada lejana y desde el siglo XXI. Pero en los cincuenta, la combinación del racismo brutal heredado de la Inquisición Española y el predominio del pensamiento anticomunista en la versión patológica y paranoica que generó el Macartismo en los EE.UU. de los años del comienzo de la Guerra Fría, generó una mirada sobre Arbenz y sus pocos amigos comunistas desproporcionada y que disparó la preparación del segundo golpe en forma que preparó la CIA (el 1º fue en Irán en 1953 para voltear el Primer Ministro  Mohamed Mossadeq) articulando todo tipo de medidas: económicas, diplomáticas, militares y de acción psicológica que contó con radios clandestinas (como la que luego montarían contra la Cuba revolucionaria) y una invasión armada de mercenarios sostenidos por la CIA en un formato que se consolodiría en un “clásico” para la CIA.  El primero en asumir el gobierno dictatorial fue el fascistal Coronel Carlos Castillo Armas que volteó todas las reformas democráticas y lanzó la persecusión contra comunistas y partidarios de Arbenz, gobernó desde julio de 1954 a julio de 1957 fecha en que fue asesinado para que el Coronel Luis Arturo González López asumiera el gobierno hasta octubre del mismo año en que asumió el Coronel Guillermo Flores Avendaño hasta marzo del siguiente año en que asumió un General, José Miguel Ramón Ydigoras Fuentes que duró hasta marzo de 1963 en que otro golpe lo desplazó por Alfredo Enrique Peralta Azurdia que solo gobernó hasta que en julio otro Golpe llamó a “elecciones” para que un civil Julio Cesar Méndez Montenegro, luego de firmar un Pacto Secreto de subordinación al Ejercito, asumiera hasta 1970 en que lo reemplazó otro General, Carlos Arana Osorio hasta 1974 para dejar paso al General Kjell Eugenio Laugerud García que duró hasta 1978 en que otro General, Fernando Romeo Lucas García lo hace hasta que en 1982 asume el más brutal de los genocidas, acaso el más conocido por sus masacres, el General Efraín Ríos Montt que aunque solo gobierna 16 meses ejecuta las más extendidas y masivas masacres contra la insurgencia y los pueblos mayas (20 mil asesinatos o desapariciones forzadas, 324 masacres, 600 comunidades de pueblos originarios destruidas y unos 90 mil refugiados internos que se suman al millón de desplazados. Ríos Montt fue desplazado por otro golpe de estado que puso a Oscar Humberto Mejía Victores quien sancionó una nueva Constitución y llamó a elecciones para que ganara un democristiano, Virginio Cerezo en 1986 y diera comienzo a la “transición” hacia el convenio de paz que se firmaría en 1997.   Si pensamos que los españoles aplastaron la cultura maya y que la Independencia de 1821 agravaría las condiciones de vida de los pueblos originarios al abolir algunas “capitulaciones reales” que daban un mínimo pero real espacio de autonomía en los pueblos de indios; y si desde 1871 en adelante solo habrá gobiernos autoritarios, racistas hasta el paroxismo comprenderemos la extrema importancia que tienen esos diez años que los guatemaltecos llaman la Revolución: entre 1944 y 1954; y si pensamos que lo primero que hace Castillo Armas, el hombre de la CIA para el golpe es anular la Reforma Agraria que había afectado la United Fruit Company (cuyo presidente era hermano del vicepresidente de los EE.UU.), la autonomía de la Universidad San Carlos y anular el derecho al voto a los analfabetos que eran al menos dos tercios de los pueblos originarios, nos estaríamos acercándonos al meollo de la cuestión.

En Guatemala hubo un Genocidio. Doscientos mil muertos. Cuarenta y cinco mil desaparecidos. Se exterminó la insurgencia en varias oleadas represivas cada vez más brutales y masivas.  La primera oleada aplastó la sublevación armada de las Fuerzas Armadas Rebelde conformada por militares partidarios de la Revolución del 44 con apoyo comunista; luego se aplastó el movimiento social a finales de los 70 y la nueva ofensiva guerrillera de 1981/1982 del Ejercito Guerrillero de los Pobres y de la Organización Revolucionaria del Pueblo.   También  se aplastó casi hasta la desaparición del Partido Guatemalteco del Trabajo (comunistas), de la Organización Revolucionaria del Pueblo (ORPA) y del Ejercito Guerrillero de los Pobres quienes en 1982, en el momento de cénit de la lucha guerrillera se habían agrupado en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.  Se aniquiló el movimiento sindical, estudiantil y campesino de modo tal que algunas organizaciones actuales como la Asociación de Estudiantes Universitario (AEU) portan el nombre de lo que fueran organizaciones de combate, cuyos dirigentes fueron asesinados como el caso más notorio de Oliverio Castañeda de León (1978), pero no tienen relación alguna con aquella lucha. El método de de enfrentar el desafío revolucionario fue el del exterminio total.  En 1965, solo dos años después del comienzo de las acciones de resistencia armada impulsadas por las Fuerzas Armadas Rebeldes creadas en 1963 por oficiales partidarios de Arbenz en acuerdo con los comunistas, el Ejercito secuestró el Comité Central completo del PGT y lo asesinó: 28 compañeros.  Ese fue el estilo hasta el final. Secuestro del Comité Central Confederal de la Central de los Trabajadores y todos asesinados. Ocho de los diez primeros organizadores de Famdegua (organismo similar a Madres o a Familiares de Argentina) asesinados de manera salvaje, todos torturados incluidos niños de tres años que aparecían con los dedos mutilados. La dimensión del exterminio de la izquierda no se puede separar de la subordinación económica, política y cultural de las elites guatemaltecas a los EE.UU. y de la visión anticomunista paranoica que prima allí en los cincuenta.  El Genocido es incomprensible sin pensar el  impacto del triunfo de la Revolución Cubana y el fracaso de la invasión de Playa Girón en los sesenta.  Y para nada es casualidad que Ríos Montt aparezca en 1982 ,solo tres años después del triunfo de la Revolución Sandinista en la cercana Nicaragua.   Solo desde la dimensión continental de la Operación de Contrainsurgencia se puede entender el Genocidio en toda América Latina y también en Guatemala.  Un genocidio que posiblemente comenzó justamente con el golpe contra Arbenz en 1954 y prosiguió hasta el fin del conflicto armado en la misma Guatemala en 1997 cuando los yankees se creen que la victoria en la Guerra Fría ha eliminado el comunismo, las ideologías y hasta el campo de las reformas socialdemócratas. Igual que el Paraguay de Stroessner, el máximo orgullo de los militares y las elites chiapinas era proclamarse campeones del anticomunismo. Valga pues, una mirada de reconocimiento y valoración hacia todos los que sostuvieron el ideal revolucionario en Guatemala en condiciones tan extremas pero valga un reconocimiento especial a esos pocos cientos de militantes del Partido Guatemalteco del Trabajo que mantuvieron la bandera del comunismo en alto a pesar de la histeria anticomunista.  Recordemos por ahora al fundador del Partido, José Manuel Fortuny y el nombrado Oliverio Castañeda de León, militante de la Juventud Patriótica Guatemalteca.

 En Guatemala hubo un genocidio. Doscientos mil muertos y cuarenta y cinco mil desaparecidos. Pero de ellos, tres de cada cuatro pertenecían a los pueblos originarios. En Guatemala hubo dos genocidios si se quiere decir de esta manera: uno, el mismo que se extendió hasta la Patagonia chilena y argentina en el sur del continente, contra todos aquellos que proponían superar el capitalismo y constituían un escollo serio al nuevo modelo de desarrollo capitalista que se buscaba imponer desde Washington y las oligarquías locales; y otro un Genocidio étnico, una limpieza racial que buscaba completar lo que el Español no terminó en el siglo XV: liquidar los pueblos mayas, borrarlos del mapa social y geográfico. Porque molestaban  para el despliegue de algunos emprendimientos mineros, enérgeticos o agrarios (molestía que persiste y explica el nivel de represión hacia los pueblos originarios de estos días), pero sobre todo por racismo, por la intolerancia hacia el  llevada a la locura de asesinar miles y miles de mujeres, de partir las cabezas de los niños para que corra la sangre como agua hacia el mar, de esclavizar mujeres como esclavas sexuales por años o niños como sirvientes. Sin ese componente racista no se puede entender la decisión de exterminar toda comunidad que hubiera entrado o que ellos pensaran que había entrado en relación con la insurgencia.

Digo, no puedo entender el genocidio guatemalteco sin pensar en el olor.  En eso que molesta a los estudiantes del colegio de Liniers de los compañeros bolivianos.  Si en un barrio limítrofe de la Capital Federal, un grupo de estudiantes se molesta por el olor de los hermanos bolivianos, qué les pasaría a los ladinos guatemaltecos al ver las mujeres mayas con sus polleras de colores? Por eso, escribí estas líneas inspirado en el olor de la papaya que trajo mi verdulero boliviano. Y no puedo terminar sin recordar a mi hermano guatemalteco asesinado en 1984 con quien estudié en Moscú en 1970, a su memoria dedico estas líneas que buscan convencer que hay mucho que aprender del genocidio guatemalteco. En memoria de Pedrito.

 Dicen que debajo de esa bandera

dentro de ese pequeño cajón,

están los huesos de Pedro.

Dicen

que su hija menor,

que creció sin conocer la historia

tomó la bandera de su padre

y la puso sobre la caja de madera

donde reposan

los huesos de Pedro.

Dicen

que cuando lo atraparon

manoteo su 38 y opuso resistencia

cumpliendo con aquella promesa

de una tarde de nieve

cerca de la Plaza Roja

doce años antes de aquel instantes

 Entonces,

gritó seremos como el Che

o al menos,

corregí yo, como el Che

quería que fueramos

Dicen

que lo mataron

a los veinticuatro días:

o sea, el 29 de marzo

de 1984

Así escribieron los militares

guatemaltecos

tan prolijos como todo

militar latinoamericano

en eso de asesinar

militantes

Dicen y dicen

porque yo no lo vi más

desde aquella tarde de nieve

No lo vi

cuando cruzaba fronteras

con nombre falso

y bigote recortado

No lo vi

cuando entró a su

Guatemala

y se puso a pelear

justo cuando aquí

caían dictadores y volaban

Allendes por el cielo

No lo vi

cuando  volvió a cambiar de nombre

tantas veces que ni él se acordaba quien era

Pero ahora recuerdo

que aquel 29 de marzo de 1984

me tomé un par de vinos

con el Tito, el Carlos y el Tato

que eran buenos

en eso de ponerle al pueblo

uniforme de pueblo,

y salir a pasear con las banderas

en alto.

Banderas como esas

que la niña de Guatemala

criada en el país de los gringos

dobló con amor

para poner sobre la caja

de los huesos de su padre

Mi amigo guatemalteco

perdido en la noche,

que recuerda la culpa de estar vivo

y no ser, como él,

un puñado de huesos

dentro de una caja

bajo una bandera






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martes, 11 de noviembre de 2014

No estados fallidos, sino estados en desastre,

El pueblo mexicano ya se cansó como sucede actualmente con el pueblo de Guatemala. Ambos naciones están hastiadas de una clase política altamente corrupta y de una clase empresarial que determina las políticas de Estado, porque sencillamente, aquí como allá, los poderes del Estado no mandan; están subordinados programáticamente al poder económico dominante.


NO ESTADOS FALLIDOS, SINO ESTADOS EN DESASTRE,
EL CASO DE GUATEMALA Y MÉXICO


Por Luciano Castro Barillas

Los matices diferenciales entre las dos repúblicas presas del neoliberalismo son ahora, en el desenvolvimiento pleno  del siglo XXI, casi imperceptibles entre Guatemala y México. Los indicadores sociales y la vida misma nos indican el calvario diario del ciudadano de los sectores populares para sobrevivir en un mundo lleno de estrecheces e inseguridad. Y se sufre más no por la carencia de comida o dificultades de acceso a la educación sino por algo muy preciado en la vida de todo ser humano y que en algún momento, resultado del embobamiento del consumo mínimo u ostentoso, no se pondera de la manera debida: la tranquilidad.

México como Guatemala vive la locura de los delincuentes organizados, principalmente la demencia criminal de las variadas y asaz avaricias de los narcotraficantes, sujetos que desestructurados psicológicamente que llevan su mundo catódico, negativo; a todos los ámbitos de la sociedad. La crisis de una sociedad, de una nación se puede ejemplarizar muy bien en el actual ciudadano mexicano.

Eligieron los mexicanos a un presidente de poca profundidad política y cultura, tan justo y exacto para ese viejo sistema capitalista mexicano que tras setenta años de dictadura del PRI, se sigue reproduciendo en alternancia con el PAN en el ejercicio del control de los poderes públicos, de la superestructura del Estado. Un hombre de discernimiento tendrá  -eso se espera-  como primera consejera a su mujer y una actriz de telenovela de dudoso talento, frívola y banal, no puede ser un gran aporte para la escasa materia gris del señor Peña Nieto. Ya ve usted los niveles de “responsabilidad” de este hombre que sumida la nación en una gran crisis de gobernabilidad no pudo aplazar su gira por China y Australia, urgido quizá por algo que se sospecha. Los $7 millones de dólares que costó la nueva residencia de la familia presidencial pudiera ser “obsequio chino”, pues la casa, da la casualidad, era propiedad de una firma mexicana en consorcio con la compañía china Railway Construction Corporation, que había obtenido la licitación apenas el 3 de noviembre para la construcción del tren de alta velocidad México-Querétaro. Los funcionarios chinos, por cierto, pidieron ayuda internacional hace unos días para detener el exponencial problema de la corrupción en el gigante asiático que se mueve en todas las esferas de la vida económica, por lo tanto, la sospecha no puede descartarse en este caso tan particular.

El PAN es el PRI y el PRI es el PAN. No hay una ideología que los diferencia ni una voluntad política que los haga distintos. Ambos son la misma basura pestilente que ya llega casi a un siglo y que ha llevado a los pueblos del sur y centro de México a ser verdaderos estados preinsurrecionales porque los poderes del Estado mexicano no tienen presencia o incidencia en las comunidades para garantizarle la vida y la seguridad, sino la muerte y la violencia. México se ha hecho ingobernable y la coyuntura actual con un presidente que coge camino para China (posiblemente para apaciguar el trinquete de la casa de 7 millones de dólares donde la muñidora fue su esposa) y Australia refleja de cuerpo la contextura muy superficial como la piel del agua, de este señor representante del mundo neoliberal mexicano. 

El pueblo mexicano ya se cansó como sucede actualmente con el pueblo de Guatemala. Ambos naciones están hastiadas de una clase política altamente corrupta y de una clase empresarial que determina las políticas de Estado, porque sencillamente, aquí como allá, los poderes del Estado no mandan; están subordinados programáticamente al poder económico dominante.

Lo lamentable en México es que la mayoría de ciudadanos no están plenamente conscientes de que la guerra civil atípica ha estado beligerante desde hace diez o doce años desde el momento en que, torpemente, el señor Felipe Calderón creyó que se podía derrotar al monstruo de mil cabezas del crimen organizado a pura bala y trancazo. El aparecimiento constante en todo el territorio nacional de fosas con cuerpos de seres humanos mexicanos expresa que el gobierno mexicano no tiene control sobre la fuerza pública y si en el pasado, por ejemplo, en los países Centroamericanos o Colombia los grupos paramilitares eran incondicionales colaboradores o perpetradores de la guerra sucia, en México, en cambio, lo hacen los encargados de la seguridad ciudadana, no necesariamente el ejército. Por eso, repito, es una guerra civil atípica, porque no puede calificarse de otra manera tan atroces hechos de violencia  como los sucedido a los 43 muchachos de Ayotzinapan.


La respuesta de los ciudadanos en marchas, plantones o destrozos de ira no conduce a ningún buen resultado político. Podrán pasar toda la vida gritando y maldiciendo (eso le importa poco al viajero presidente, al final), pero si se toca de otra manera ese poder económico y político intocable, entonces, las fuerzas políticas y sociales se modifican. El agotamiento del diálogo da lugar a las guerras y cuando no hay opción, a las guerras se les responde con otra guerra. No hay otra manera de hacerse respetar.





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lunes, 10 de noviembre de 2014

Ayotzinapa- México lindo y que herido

Se esta cayendo el regimen de Atracomulco, por todos lados sale ignominia, incapacidad, intolerancia, rapacidad, genocidios, desolacion, robos y muerte.


AYOTZINAPA- MÉXICO LINDO Y QUE HERIDO


Por Pedro Echeverría

Se esta cayendo el regimen de Atracomulco, por todos lados sale ignominia, incapacidad, intolerancia, rapacidad, genocidios, desolacion, robos y muerte

Preguntas al Sr Procurador Murillo Karam

Quemar un cuerpo de modo que se vea convertido en ceniza no es tan sencillo. Se necesitan los rigores del mismo infierno para que los huesos queden calcinados, temperaturas muy superiores a los mil grados centígrados. Se necesita un calor intenso para muchas horas y esto quemaría todo a su alrededor.

En una funeraria para poder incinerar al cadáver la incineradora debe de estar a entre 900 ºC y 1250 ºC grados y debe durar al menos tres horas como mínimo y hasta 5 horas para la incineración. Aún así no se reduce todo a cenizas, sino que el cadáver es pasado por una trituradora de huesos (cremulador), de donde se recoge y se pasa al jarrón-urna.

Si la investigación a su cargo, tiene algo de seriedad y si en verdad desean que la ciudadanía quede convencida sobre su actuación, podría empezar por aclararle a México entero lo siguiente:

1.- ¿Es posible no darse cuenta del resplandor y la columna de humo que debe producir un fuego que arde por más de 12 horas continuas?

2.- ¿Es posible pasar por alto el olor de 43 cuerpos humanos quemándose al unísono, siendo que un sólo cabello o una sola hoja de papel al quemarse producen un olor intenso?

3.- ¿Es posible reducir a cenizas 43 cuerpos de una sola vez y con tanta efectividad? porque, a no ser que me equivoque, ni Tangassi, ni Gayosso. ni los oficiales nazis en los mejores días del campo de Auschwitz tendrían la capacidad de cremar tantos cuerpos y reducirlos a su mínima expresión, pues entiendo que los huesos largos como un fémur o la cabeza a veces hasta se trituran. ¿Tenían máquinas para triturar huesos o cómo le hicieron para que tooooodo quedara en cenizas?

4.-¿Es posible que los responsables de tal acto, aún con el riesgo de ser descubiertos, se tomaran tanto tiempo para vigilar que el fuego alcanzara 1000°C, que es la temperatura mínima para calcinar un sólo cuerpo, cerciorarse de que se quemaran cada uno de los 43 cuerpos al 100%, esperar a que las cenizas se enfriaran ligeramente, recolectar kilos y kilos de cenizas con palas o con las manos y meterlas a bolsas plásticas, hacerles el nudo y echarlas a un río?

5.-¿Es posible que los delincuentes estuvieran tan informados sobre ciencias forenses y supieran que es casi imposible determinar la identidad de una persona cuando no existen cuerpos y sólo hay cenizas?

6.- ¿Es posible, que el testimonio de los detenidos, se diera venturosa y coincidentemente en vísperas de la gira de trabajo del Presidente? Porque, no es por intrigar, pero a poco no le entusiasmará tener, tras semanas de presión nacional e internacional, una respuesta sobre el destino final de los tristemente célebres normalistas. Muy a tiempo y antes de salir a su gira de trabajo, el Presidente podrá marchar tranquilo y decir que aquí ya tenemos detenidos y a los muertos, que en realidad no se dan por muertos, porque no hay como comprobar que lo están, pero que están desaparecidos. La verdad, eso le ayudará en mucho a quitarse de encima a los periodistas y sus preguntas incómodas.

Aclare por favor todos estos detalles, que me hacen dudar seriamente de la transparencia de este gobierno.

Enviado desde mi iPhone

Inicio del mensaje reenviado:

Sin comentarios.

Jorge Ramos Ávalos 01 Nov. 2014 Como periodistas estamos obligados a reportar que hay muchos mexicanos que están pidiendo la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto. No reportarlo sería mentir, hacerle el juego al gobierno o, peor aún, autocensura. Miles han pedido su renuncia de la Presidencia en las múltiples protestas por la desaparición de 43 estudiantes y en las redes sociales. Los testimonios, los videos y los tweets ahí están. No estamos inventando nada. Así que hablémoslo. ¿Por qué piden su renuncia? Por incapaz, por no poder con la violencia que aterra al país, por los altísimos índices de impunidad y corrupción, por tener una política de silencio frente al crimen y, sobre todo, por la terrible y tardía reacción ante la desa- parición de 43 estudiantes en Guerrero.

Peña Nieto actuó con incomprensible indiferencia y negligencia: se tardó 11 días en hablar en público desde que ocurrieron las desapariciones; se ha negado a realizar una sola conferencia de prensa o una entrevista con un periodista independiente -de hecho, no ha respondido a una sola pregunta sobre el tema; y tuvieron que pasar 33 días para reunirse con los padres de los estudiantes desaparecidos. Todos errores. Eso es precisamente lo que un presidente no debe hacer nunca. Un presidente nunca debe esconderse, y Peña Nieto se ha escondido. No ha querido dar la cara. Me ha tocado cubrir muchas crisis internacionales y los mandatarios, generalmente, salen en público, responden preguntas y toman responsabilidad de los hechos. No es el caso de Peña Nieto. Y cuando el presidente no preside y se achica, deja al país a la deriva. En México los presidentes no renuncian. Hay muy pocos casos en nuestra historia. Se quedan seis años en el poder, pase lo que pase. Pero la Constitución sí contempla una salida. El artículo 86 de la Constitución mexicana dice: "El cargo de Presidente de la República solo es renunciable por causa grave, que calificará el Congreso de la Unión, ante el que se presentará la renuncia". ¿Es "causa grave" lo que está pasando en México respecto a la inseguridad, impunidad e incapacidad para gobernar?

Datos. Una encuesta del INEGI confirma que el primer año de Peña Nieto fue peor que los últimos dos de Felipe Calderón. En el 2013 hubo 10.7 millones de hogares que sufrieron algún delito (33.9% de la población). Datos. El 67 por ciento de la población dice que vivir en su ciudad es "inseguro". Datos. El 93.8 por ciento de delitos no se denuncian, en su mayoría, por desconfianza a la autoridad. Datos. Hubo más secuestros en el primer año de Peña Nieto que en cualquiera de los seis de Calderón, según la Secretaría de Gobernación. Y el 2014 también viene mal. Ve aquí los datos oficiales http://bit.ly/1moTYql

¿¿Cuántos mexicanos quieren la renuncia de Peña Nieto? No hay, todavía, ninguna encuesta que se haya atrevido a preguntarlo. Lo cierto es que para millones de mexicanos Peña Nieto no ganó limpiamente la elección del 2012 y esa percepción de ilegitimidad complica su mandato. Además de tener una elección cuestionada y un apoyo minoritario -solo 38% del voto- ahora no puede con el puesto. Le quedó grande. Eso es grave.

Ante la violencia, Peña Nieto ha sido un presidente débil, huidizo. Prácticamente se esfumó ante la matanza del Ejército de 22 civiles en Tlatlaya y ante los muertos de Guerrero. Lejos quedaron los discursos triunfalistas por las 11 reformas y la construcción del nuevo aeropuerto capitalino.

Peña Nieto, desde luego, no va a presentar nunca su renuncia. Ni este Congreso -con sus complicidades y alianzas- se atrevería a sugerirla. El gobierno seguramente dirá que los pedidos de renuncia al Presidente son producto de un pequeñísimo grupo de radicales y resentidos. Pero eso no es cierto. Esto apunta a un vibrante y naciente movimiento cívico y democrático. La marcha al Zócalo del 22 de octubre fue una de las más grandes de este siglo en México. Imposible no verlo.

Es irónico que uno de los presidentes más jóvenes que ha tenido México haya perdido el apoyo de los jóvenes. Dudo que el Presidente pueda ir hoy a alguna universidad del país. El futuro ya le dio la espalda a Peña Nieto. Y no habrá viaje internacional sin protestas por las violaciones a los derechos humanos en México.

Pedir la renuncia de Peña Nieto es, por ahora, solo un ejercicio de libertad y de protesta. Y como reporteros lo debemos contar. Cuando hay abusos de poder, el periodismo tiene que ser contrapoder. @jorgeramosnews






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