sábado, 11 de febrero de 2012

DECIR: “PERDÓN”


El poeta Manuel José Arce  -como no podía ser de otra manera-  sufre el arrebato de su estro magistral en esta exquisita pieza literaria que es también un auténtico ensayo de moral. De moral viva, cotidiana, auténtica, sincera; no un tratado de ética que sólo es una referencia teórica (la ética es la teoría de la moral) en un curso universitario y la cual entra por un oído y sale por el otro. Los grandes éticos siempre han sido los más grandes perversos, porque nada mejor para conocer las carencias de un ser humano que atenernos al viejo aforismo popular de “Dime de que presumes y te diré de qué careces”. El perdón es el amor. Todo ser humano que ama de verdad sabe perdonar. Por ello, sin decirlo de manera explícita, el poeta guatemalteco nos da una lección trepidante y vital de moral, consciente de su mal obrar y de sus hipocresías. Esa es su grandeza y la de todo hombre: estar consciente de sus imperfecciones y de la imperiosa necesidad conversión, de renovación; no a través de la religión, sino partiendo del respeto a sí mismo, para respetar a los demás. La ética es un artefacto intelectual que está demás en este mundo. La moral no, porque es el referente práctico y consecuente de la relación con todas las personas, sus derechos y su dignidad. Luciano Castro Barillas.


“Perdón” es una de las más hermosas palabras del idioma. “Perdón” es el momento cuando el hombre tiene valor de medir su propia limitación, reconoce su capacidad de error y admite el derecho de los demás, la dignidad de los demás, la individualidad de los demás. “Perdón” es el puente por sobre las ofensas y los atropellos, por sobre las heridas y los abusos. Es el camino de regreso hasta el punto de partida del egoísmo. “Perdón” es el salvavidas de la amistad, del amor, de la fraternidad. Es reconocer que en la prisa de nuestros gestos podemos lastimar, equivocarnos, ser injustos y ciegos. “Perdón” fue la palabra que me regaló un día mi padre cuando se dio cuenta que el castigo había sido injusto, o excesivo. “Perdón” fue el pedestal que él erigió para mi dignidad de niño, pero fue también piedra grande en los cimientos de mi amor por él.

“Perdón” es la voz del desvalido frente a la ira ciega del victorioso. “Perdón” es la voz que demanda los derechos del miedo. “Perdón” es la consigna que resucita la clemencia sepultada bajo paletadas de odio. “Perdón”, digo, es una de las más hermosas palabras del idioma. Y por hermosas es perseguida. Y por hermosas es prostituida. Y por hermosas es vendida, manipulada, ensuciada.  Porque en este tiempo de simulaciones, hasta las palabras más nobles son víctimas de la falsía, del cálculo, de la simulación. “Perdón” es una palabra que sirve de patente de corso para justificar anticipadamente las injurias, los atropellos, las indignidades.

“Perdón” se vuelve la mampuesta del alevoso. El burladero de los cobardes. La coartada de los rastreros. La justificación de los viles. El sitial de los bellacos. La trinchera de auto-humillación de los castrados. Quien ofende teniendo anticipadamente preparada la frase de demanda de “Perdón” es dos veces despreciable, es más digna de asco que de compasión. Pero sucede que en nuestro tiempo, no habiendo ya más qué prostituir, qué convertir en mercancía, en moneda falsa, se ha llegado a prostituir hasta las más nobles palabras del idioma común, del oxígeno colectivo del pensamiento, de este santo y amplio camino de la Humanidad que es el lenguaje.


DEBO PEDIR PERDÓN

He sido mordaz, hiriente y agresivo. Mi sentido de humor y agresividad de polemista, han tenido con frecuencia la cáustica textura del chichicaste en la piel ajena. A veces me río de mí mismo. Pero eso no me lastima ni me hace daño. Hasta cómo me resulta. Pero cuando me río de los demás, mi risa se vuelve cruel, irresponsable. Y acaso ellos no tienen esta manera de reírse de ellos mismos que me proteje a mí. Por esto y por otras cosas debo pedir perdón. Debo pedir perdón porque he sido intolerante con las ideas ajenas. A veces el convencimiento de mi propia manera de pensar me vuelve fanático. Llego a creer que soy el único poseedor de la única verdad. Entonces es cuando más equivocado estoy.

Debo pedir perdón porque he sido irrespetuoso conmigo mismo.  Y si no me respeto a mí ¿cómo aprenderé a respetar a los demás? Y si no respeto a los demás ¿con qué derecho me voy a respetar a mí? Y tanto ellos como yo somos gente respetable. Debo pedir perdón porque he sido irresponsable, porque he descuidado deberes, porque he dejado que la realidad  -sin timón ni brújula-  se embrolle y se complique. Y una realidad así no puede dar todos los frutos que se espera de ella. Debo pedir perdón porque he juzgado con ligereza las actitudes de la gente y he exigido, en cambio, que a mí se me juzgue con benevolencia, con detenimiento, con mayor valoración de mis cualidades que de mis defectos. Debo pedir perdón porque he inculpado a otros por mis errores. Porque he descargado en otros mis tensiones. Porque he culpado a otros de mis fracasos. Porque he amparado en la imperfección de otros mi propia imperfección. Debo pedir perdón porque he permitido que otros me hagan daño, con la excusa cruel de que su propia conciencia habrá de castigarlos. Debí, por el contrario, defenderme para bien mío, de ellos y de la relación entre los seres humanos. Su conciencia, en realidad, los amargó después y acaso de manera más profunda y prolongada que el daño que les permití hacerme y hubo en ello un placer cruel de víctima de mi parte.

Debo pedir perdón por mi apatía: ante la pena de otros tuve miedo de empañar mi felicidad y me encogí de hombros y me refugié en mi egoísmo tranquilo. Debo pedir perdón por mi generosidad satisfactoria y porque a veces, tras hacer un favor, me sorprendí mirándome en un secreto espejo, admirándome y pensando: “Que buenos sos, Manuel José”. Debo pedir perdón por mis sueños: por refugiarme en ellos, por darles mucho más importancia que a los sueños de los demás, por considerar los míos mucho más dignos e inteligentes que los de otros. Debo pedir perdón porque he buscado competir. Y competir no es sólo triunfar: es, también, derrotar a otros. Es, también, salir derrotado a veces, acumular resentimiento, obligar a que otros lo acumulen en ellos mismos por mi causa. Debo pedir perdón porque he tenido la soberbia de callar mis penas y mis angustias, por orgullo. Y porque, en otras ocasiones, he abrumado a los demás con ellas, por cobardía y debilidad de mi parte. Debo pedir perdón por tantas cosas, por tanta vanidad, por tanto egoísmo y por la habilidad que tengo para disfrazarlos. Debo reconocer  -y reconozco-  la parte de responsabilidad que tengoen el odio, en el dolor, en la incomprensión y en la soledad de los seres humanos. Debo reconocer  -y reconozco-  que yo también tengo culpa, algún grado de culpa, de que la vida no sea más clara y hermosa. Debo reconocer  -y reconozco-  que tengo la obligación de cambiar, de ser diferente, de integrarme a la humanidad como un átomo suyo, útil, feliz y solidario.

Debo pedir perdón. Lo pido. Porque estoy tratando de merecerlo.

               







Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

jueves, 9 de febrero de 2012

Un diputado vale menos que una mula


Un Estado de Derecho es aquel en que la ley es el instrumento que sirve de guía en la conducta de los ciudadanos, facilita las interacciones humanas, permite la prevención y solución efectiva, eficiente y pacífica de los conflictos; y nos ayuda al desarrollo sostenible y a la paz social. Para un Estado de Derecho efectivo es necesario  -disculpe la anáfora insistente- que el derecho sea el principal instrumento del gobierno, que la ley sea capaz de guiar la conducta humana y que los poderes la interpreten y apliquen congruentemente. Como concepto suena a algo perfecto, (el papel resiste todo) aunque en la práctica, que es donde se comprueba la efectividad de tales enunciados, se da una brecha muy amplia. Si en países desarrollados y con sistemas políticos mucho más sólidos, la noción del Estado de Derecho ha cedido ante la arremetida de los grupos de poder cuyos particulares intereses económicos definen la política o el quehacer político del Estado, qué se puede esperar de un país subdesarrollado y con un sistema político totalmente quebrado, colapsado, como el de Guatemala. En los Estados Unidos los congresistas han hecho del congreso un auténtico club de millonarios serviles a los intereses económicos de las grandes corporaciones. En Guatemala y como expresara el embajador estadounidense McFarland (…) Las plataformas ideológicas de la mayoría de partidos son débiles y son más importantes las personalidades, las relaciones personales, el clientelismo, y en ocasiones los sobornos. Es, precisamente en ese ambiente, que se ha formado y parasitado por muchos largos años una de las clases políticas más incapaces, corruptas e inconsecuentes que le ha tocado tolerar al pueblo de Guatemala: los diputados. Estos individuos que de representantes del pueblo y de legisladores no tienen absolutamente nada, son la máxima expresión de la degradación, que según el Señor Presidente, tienen al país al borde de la quiebra moral. Ellos, los diputados, carentes de sólidos principios político-ideológicos, en lugar de actuar con aplomo y sabiduría, legislando en beneficio del pueblo que ha depositado con su voto la esperanza de un mejor porvenir; son maestros. Si, maestros, pero en el arte de la componenda, el compadrazgo, los negocios turbios y el cohecho. No legislan. Delinquen amparados en la ley que les otorga inmunidad o mejor dicho impunidad. Amparados en esos privilegios actúan en colusión con el crimen organizado, son los representantes del narco negocio, son los “narco diputados,” serviles a los intereses del gran dinero. El viejo Zemurray con mucha experiencia y sabiduría no pudo estar más atinado en su observación, aunque debo decir que la mula, noble hibrido animal que por su naturaleza sirve y en ocasiones hasta defiende a su amo del peligro, es muy inteligente. Al contrario, los diputados (con contadas excepciones) son unos torpes ineptos que lo único que saben es ponerse al servicio de su amo, el dinero; no del pobre pueblo de Guatemala que los ha elegido para que, como sus representantes, aboguen por sus más urgentes necesidades. Pero quizás para un pueblo que habita un bello como extraño país (ahora de pesadilla y antes real maravilloso) con una rica identidad nacional extraviada. Un pueblo embrutecido por el guaro y sin capacidad de reacción, maniatado por la ignorancia, esclavizado por la pobreza; la maldición de los diputados que valen menos que una mula sea su ineludible y triste destino. Marvin Najarro

A continuación, La Cuna del Sol le da curso al siguiente artículo de opinión proveniente del periodista y licenciado en filosofía, Valentín Zamora Altamirano.





EN GUATEMALA, UN DIPUTADO VALE MENOS
QUE UNA MULA

Por Valentín Zamora Altamirano


El viejo turco Zemurray, hace muchos años,  dijo eso de los diputados de Honduras, dado su servilismo extremo y sometimiento indigno a los dictados de los magnates de las transnacionales bananeras norteamericanas que habían hecho del país centroamericano un virtual portaviones en tierra. Pero la expresión cobró celebridad y fortuna gracias a las dotes literarias del gran poeta nicaragüense Ernesto Cardenal en su poema “La Hora Cero”. La expresión, aunque añeja, no deja de tener actualidad, inmediatez y frescura pues los diputados guatemaltecos encarnan a la perfección, encajan como fina pieza de relojería, en la paráfrasis de la cual hago uso.

El nuevo régimen del Partido Patriota,  con menos de un mes de gobierno, anda pegando bandazos. Navega errático en el mar proceloso de la política nacional donde los arrecifes afilados y ocultos de la corrupción, en cualquier momento, pueden romper la quilla de este barquito de tablas podridas que lleva a duras penas 14 millones de personas. El gobierno no logra ajustarse y tal vez sería, en realidad, pedirles mucho por lo pronto de su mandato. Pero tuvieron 60 días de trabajo de transición y una percepción general del estado de cosas,  por lo tanto, las excusas sobre los desajustes de gobierno por ser nuevo no debieran ser del todo válidas o aceptables. Se comprende lo neófito de su gestión, pero no lo viejo de su cuero político, por lo tanto, no se justifican las recurrentes fallas. Esos cueros para buena suela hace ya muchos días que los calienta el sol. Y no es que se sea el pueblo de Guatemala exigente. No. El problema es que los guatemaltecos perdieron ya una de sus más célebres cualidades: la paciencia, la esperanza y su candor. Ya nadie cree o confía en los políticos o politiqueros, sean de derecha, centristas o revolucionarios. Todos, al parecer, están medidos con el mismo rasero. Son personas que no representan a nadie  -pese a ser ampliamente votados en esta elección-  pues el sistema o principio de delegación del poder fundamentado en la Ley de Electoral y de Partidos Políticos es obsoleto, antidemocrático. Es una simple formalidad del Estado burgués para administrar, para aceitar las ya desacreditadas ideas de La Ilustración sobre la República, sobre el Estado y la Nación. Esas formas de administración social, de ordenamiento de la vida de las personas en un territorio ya no dan para más en esta tierra de montañas, valles y franjas costeras de nombre Guatemala. “Ya topó la llanta”, como dijera don Chivete, viejo acomodador de camionetas y vendedor de boletos en la terminal de buses de Jutiapa, pequeña ciudad de Guatemala.

El actual presidente del congreso guatemalteco, señor Gudy Rivera, no logra integrar las 46 comisiones legislativas (bastantes para no hacer nada), ni donde instalarlos en sus cuevas  -perdón oficinas-  que entre otras linduras y exigencias son remodeladas a costos descomedidos  (Q. 250,000.00, algunas) que para un país pobre están fuera de toda proporción. Estamos hablando de un cuarto de millón de quetzales para acoger en su interior a grupos de atorrantes buenos para comer. Porque han de saber los ciudadanos que estos bien pagados funcionarios no incurren en gastos de alimentación. Es el Congreso el que les paga los gastos de engorde, pues quizá sea el único parlamento del mundo donde los diputados comen en sus curules y a falta de buenos modales de los que son proverbialmente conocidos, no es de extrañar que derramen los refrescos y llenen de manteca las computadoras y los cochinos papeles que allí se manejan.

El Congreso Nacional de Guatemala contrata un asesor por comisión, que son 46,  que devenga un salario de Q. 15,000.00  Este funcionario consultor no es  con frecuencia tal, sino un cuate necesitado de un trabajito extra, nada mal sin consideramos  los quince mil quetzales. Dotan a cada comisión con una caja chica de Q. 3,000.00 para gastos de concentrado  (perdón, quiero decir alimentos)  y se les otorga todavía Q. 5,000.00 adicional a su sueldo por trabajos en su respectiva comisión, donde emiten dictámenes; iniciándose de ese modo el proceso de elaboración de una ley. Pues, bien, los diputados integrantes de las comisiones legislativassacaron fibra y ni lerdos ni perezosos cobraron el dinero correspondiente al mes de enero sin haber hecho ningún trabajo en sus comisiones porque, aunque estaban integradas, no habían realizado trabajo alguno. Por supuesto, esto no sorprende a nadie. Es lo menos que se podía esperar de los diputados guatemaltecos y la debilidad perceptible en el actual presidente del congreso que, posiblemente, para congraciarse con los diputados más fastidiosos haya pretendido quedar bien con los cinco mil quetzales aludidos, en una especie de cohecho disimulado, para que los diputados retozaran contentos en el bebedero.

Es posiblemente que estemos ante el tibio asomo de más de lo mismo, para un nuevo desencanto del pueblo guatemalteco y, lo dicho por el turco Zemurray de los diputados hondureños, sea tan justamente aplicable a los guatemaltecos.


Nota de guatemaltequismos

Sacar fibra: Expresión utilizada en el ejército guatemalteco y que se refiere a “ser ágil”. O pasarse de listo. Listura.

Guaro: Aguardiente.











Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Violencia asuela C. A


El siguiente artículo es una trascripción en español del original en inglés publicado por la revista electrónica Counterpunch el 27 de enero del 2012, escrito por Paul Imison, desde la Ciudad de México.  



Violencia asuela Centro América

Por Paul Imison, Ciudad de México

Mientras  que México acapara los titulares por  el elevado número de muertes y el violento accionar de los carteles de la droga, el verdadero baño de sangre está teniendo lugar más al sur. Las pequeñas naciones de Guatemala y El Salvador están experimentando peores niveles de violencia desde las guerras  civiles en la década de los 80, en tanto Honduras, con 86 homicidios por cada 100,000 habitantes es actualmente la capital mundial  de ese tipo de crímenes. Una tasa cinco veces superior a la de México. La violencia se ha extendido, inclusive, hasta en la relativamente calmada Costa Rica, que ha visto como desde el 2004, la tasa de asesinatos relacionados con el narcotráfico se ha duplicado. Como resultado, Washington está alentando a sus aliados en la región, mayormente del ala derechista, a implementar las mismas políticas de militarización que ha devastado a Colombia y México. Originalmente, Centro América estaba incluida en el paquete de seguridad de la Iniciativa de Mérida, firmado por la administración de Bush en el 2008, que prometió $1.6 billones de ayuda para la región en los próximos 2 años; la mayor parte de esa ayuda se fue para México. A partir del 2010 la ayuda para la región se ha manejado bajo la Iniciativa de Seguridad Regional para Centro América (CARSI), una ramificación del Sistema de Integración para Centro América (SICA). Como ha sucedido con México, la mayor parte de esa ayuda retorna directamente a los Estados Unidos, para la compra de equipo y para proveer entrenamiento a los militares y policías de la región. El año pasado, la Secretaria de Estado Hillary Clinton anunció un presupuesto de $1 billón para CARSI, incluyendo $300 millones como contribución de los Estados Unidos. El Banco Inter Americano de Desarrollo (BID) hará efectivo el resto por medio de préstamos. Por su puesto, es un negocio en donde hay muy buena ganancias de por medio. El ultra derechista ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anda actualmente de gira por Centro América promoviendo los servicios de la firma Continental Security & Interactive Solutions (CIS) basada en Virginia. Uribe muy agradecido por el irrestricto apoyo que Washington le otorgó a su autoritario régimen, está promoviendo el uso de seguridad al estilo de la compañía Blackwater para combatir el crimen en la región.  Los Estados Unidos conjuntamente con Colombia se encargarán de entrenar las unidades de policía en una nueva base  en Panamá, en donde la infame Escuela de las Américas estuvo localizada. La meta de la aún por nombrar academia, es la de entrenar  a las fuerzas de policía de la región en el control de la frontera, operaciones antinarcóticos y  el “combate de las personas indocumentadas".

CARSI, naturalmente,  viene empaquetada en la grandiosa retórica  de la “seguridad ciudadana” y de gobiernos “fuertes,” “capaces y responsables”. Pero Centro América es una región asolada por la pobreza, empeorada por la reciente liberalización de sus economías de acuerdo a los lineamientos de tratado de “libre comercio”, NAFTA. Veinte años después de los sangrientos conflictos de la era de la Guerra Fría, la resistencia civil es todavía enfrentada con violencia por los mismos militares, la policía y las firmas privadas de seguridad que la administración de Obama planea fortalecer.

Actualizando la guerra contra las drogas

El reciente resurgimiento de la violencia en Centro América, sin duda está ligada al negocio ilegal de las drogas. Según Washington, 84%  del tráfico de cocaína proveniente de Sur América hacia los Estados Unidos pasa por el corredor centroamericano. En el 2006 la cantidad que se traficaba equivalía al 23% del total. En mayo del 2011, en una finca del Peten, 27 personas fueron masacradas y decapitadas por la pandilla de narcotraficantes mexicanos los Zetas, quienes han cometido atrocidades similares en casa. Está bien documentado que, las “guerras contra las drogas” en México y Colombia han resultado en fracasos colosales, tanto en eliminar el negocio de la droga, como en términos de seguridad. Desde el 2006, cundo el Presidente Felipe Calderón militarizó el combate a las drogas, México ha visto al menos 50,000 asesinatos relacionados con las actividades de los carteles de la droga. Ayudados por la cultura de la corrupción e impunidad, los carteles se han militarizado mientras que el flujo de drogas continúa sin interrupción. La supresión del crimen organizado tiene raíces muy profundas en la política de los Estados Unidas sobre América Latina. Mientras que en la última década Washington ha perdido mucha de su influencia en Sur América, gracias a la emergencia de gobiernos progresistas e independientes, México, Centro América y las naciones del Caribe (menos Cuba) están atrapadas en un lucrativo Tratado de Libre Comercio que le significan a los inversores estadounidenses jugosas ganancias en billones de dólares. El Tratado de Libre Comercio para Centro América (CAFTA) fue implementado a lo largo de la región en el 2006 (el año pasado Panamá firmó por separado un tratado de libre comercio con los Estados Unidos). CAFTA, como una variante del NAFTA, que ha dejado en ruinas la agricultura mexicana como consecuencia del subsidio de las importaciones, fue en muchas maneras, un premio de consolación para Washington después de que la propuesta de un Tratado de Libre Comercio para toda el área de las Américas fuera bloqueado por los gobiernos izquierdistas de la región en el 2003. Como sucede con el NAFTA, la oposición política y las  protestas contra el CAFTA apenas son reportadas en los medios de prensa norteamericanos. No es una coincidencia que los representantes de México, Colombia y Centro América se hayan reunido para discutir asuntos de integración regional, a escasos días de que tuviera lugar en Venezuela la reunión inaugural de los países que forman la Comunidad de Estados  de América Latina y El Caribe (CELAC), un nuevo bloque regional que busca servir de contrapeso al dominio estadounidense en el hemisferio.

Numerosos estudios han establecido la relación existente entre las política neoliberales del NAFTA  y CAFTA con el crecimiento del tráfico ilegal de drogas. Los agricultores mexicanos ante la competencia desigual de los productores norteamericanos están optando por el cultivo de la mariguana, al igual que los pescadores costarricenses, que ante la inutilidad de su labor no tienen otra opción que dedicarse al contrabando de cocaína. Las mismas políticas neoliberales que han favorecido la explotación minera, al sector de la energía y  a las corporaciones agroindustriales han causado enormes desplazamientos de personas en las aéreas rurales.  En México, Colombia y Centro América, las organizaciones sociales y laborales que se oponen a las políticas neoliberales han sido víctimas de violentos ataques por parte de las fuerzas de seguridad, paramilitares y  de las bandas del crimen organizado.

“Nuestros bastardos”

Honduras es el más claro ejemplo de un “sólido y responsable” gobierno centroamericano reprimiendo violentamente a sus propios ciudadanos. El país ha vivido una brutal ola represiva desde el golpe de estado que, apoyado por la Administración de Obama, depuso al legítimo gobierno de Manuel Zelaya en junio del 2009. Después  de asumir la presidencia en el 2010, Porfirio Lobo, con el apoyo de los Estados Unidos y de la extrema derecha hondureña, el abuso a los derechos humanos, la persecución y eliminación de los grupos de disidentes ha aumentado significativamente. Conjuntamente con su estratosférica tasa de homicidios, Honduras  ha sido declarada por la organización Reporters Without Borders, como el país más peligroso en el mundo para los periodistas. En los últimos dos años alrededor de 120 activistas políticos, sociales y laborales han sido asesinados. Para sorpresa de los defensores de los derechos humanos, Washington repetida y descaradamente ha elogiado al gobierno de Lobo por sus “prácticas democráticas” y “compromiso con la reconciliación". Como en la era de la Guerra Fría, la remoción de Manuel Zelaya por las elites hondureñas fue el resultado de las políticas implementadas por Zelaya, que chocaban con los intereses de los grandes latifundistas hondureños y de los inversionistas estadounidenses.

En Guatemala, el nuevo presidente Otto Pérez Molina, inmediatamente hizo un llamado para que las fuerzas militares asuman poderes policiales, declarando que las fuerzas policiales en todo el país han sido infiltradas por los carteles mexicanos de la droga, los Zetas. Pérez Molina, un ex general y graduado de la Escuela de las Américas, jugó un papel prominente en la violenta represión y tortura de miles de ciudadanos guatemaltecos en los momentos más álgidos de la sangrienta guerra civil, en la década de los 80. El presidente saliente Álvaro Colom afirmo que los Zetas controlan entre siete y ocho departamentos  o sea 35 ó 40% de nuestro territorio. Después de la masacre en Peten, la Secretaría de Seguridad Pública de México hizo mención a la relación existente entre los Zetas y  ex miembros, así como miembros actuales, de los Kaibiles; Fuerzas Especiales entrenadas por los Estados Unidos. Esto no debería ser una sorpresa dado que los Zetas fue fundada por unidades de mercenarios de las Fuerzas Especiales de México. Pérez Molina y otras figuras de su gabinete han sido también instrumentos en impedir el normal funcionamiento de la Comision Internacional Contra la Impunidad (CICIG) apadrinada por la ONU con el objetivo de combatir la corrupción y poder llevar a juicio a los violadores de los derechos humanos, acaecidos durante el período de la Guerra Civil. Increíblemente, el nuevo presidente ha declarado que ninguna masacre, violaciones a los derechos humanos o genocidio tuvo lugar en Guatemala durante el conflicto armado que dejo más 200,000 guatemaltecos muertos o desaparecidos.

Respecto a El Salvador, Washington se ha rehusado liberar los fondos del CARSI para el país hasta que el Presidente Mauricio Funes nombre a u nuevo ministro de seguridad. Manuel Melgar. El ministro saliente es un ex comandante del FMLN. Washington prefiere  en el cargo al ex general David Munguía Payes, quien sería el primer militar en ocupar un alto cargo civil, desde la firma de los acuerdos de paz de 1992.

Todo indica que la intención de los Estados Unidos, es restaurar en el poder a los mismos militares causantes de amplias y bien documentadas atrocidades en Centro América durante la Guerra Fría. Esta vez, la excusa no es la expansión Soviética, sino el trafico de drogas. Sin embargo, el enemigo real sigue siendo el mismo, gobiernos independientes, socialdemócratas que buscan poner las necesidades de sus pueblos por encima de los intereses de los grande inversionistas foráneos.

La política de la “Guerra contra las Drogas,” no tiene sentido cuando se mira el desastre que las tropas han causado en México, desde el momento que se les puso en las calles para combatir el narcotráfico en el 2006. Pero si ha sido muy redituable  para la industria de la defensa de los Estados Unidos, al tiempo  que sirve para consolidar la influencia de Washington, en lo que siempre ha considerado como su “patio trasero”.

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Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Guatemala y su servil papel en el CSNU


A pocos sorprendió que Rusia y China (en la sombra, como el tacuacín) miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ejercieran su derecho al veto sobre la resolución de dicho cuerpo diplomático que buscaba, a petición de  la desprestigiada y traidora Liga Árabe, la remoción del poder del Presidente de Siria, Bashar Al Assad. Tampoco nos sorprendió que entre la lista de países miembros no permanentes del CSNU, que votaron a favor de la resolución intervencionista del imperialismo occidental, estuviera Guatemala. No sorprendió, porque como es ampliamente reconocido, históricamente la diplomacia guatemalteca casi siempre y como perro sumiso se ha plegado a su papel de fiel sirviente del imperialismo norteamericano. Hubiese sido una hazaña sin precedentes a nivel mundial, que el embajador Gert Rosenthal tuviera la dignidad y los suficientes “cojones” para no intimidarse al ver como la embajadora de los  EE.UU, Susan Rice le mostraba los colmillos, o al escuchar los gruñidos de la Diosa de la Guerra, Hillary Clinton.  La actuación de la diplomacia guatemalteca, además de vergonzosa, es escandalosamente inconsecuente. Porque, ¿cómo puede un país, como Guatemala, que ha experimentado en carne propia los estragos del intervencionismo extranjero, ahora  servilmente se plegue y apoye con su voto medidas violatorias que atentan contra la soberanía y la dignidad de otro Estado, en este caso Siria? La votación final en el CSNU fue de 13 votos a favor de la resolución y 2 en contra (Rusia y China), los 10 miembros no permanentes del CSNU que votaron a favor de la resolución son: Azerbaiyán, Colombia, Alemania, Guatemala, India, Marruecos, Paquistán, Portugal, África del Sur y Togo.

El conflicto en Siria, o mejor dicho la guerra civil que está teniendo lugar ahí, está llena de complejidades. No es el simple resultado de la llamada Primavera Árabe, como los medios desinformativos de prensa occidental y de organizaciones que aparentan velar por los derechos humanos nos quieren hacer creer. Aparte de las reales aspiraciones democráticas de amplios sectores del pueblo sirio, también es un conflicto  de carácter sectario-religioso, en el cual la mayoría Sunita, resiente el dominio y gobierno de la minoría  Alawita (vástago de la secta Chiíta, que predomina en Irán, Iraq y Bahréin) a la que pertenece el presidente Bashar Al Assad. Pero más que eso, es un conflicto instigado por los Estados Unidos al mando de la OTAN,  que cuenta para ello con la complicidad de Turquía, la Liga Árabe y por supuesto Israel, que sería el gran beneficiado con la caída del gobierno de Damasco, que abriría las puertas para la planeada aventura militarista en Irán  que es el gran objetivo de las criminales ambiciones de los imperialistas occidentales. Siria, según el ex comandante de la OTAN, general Wesley Clark, forma parte de la lista de siete “estados desobedientes” elaborada por el Pentágono, que serán el blanco de intervenciones militares cuyo objetivo es el propiciar cambios de regímenes, favorables a los intereses  hegemónicos de occidente e Israel sobre toda la región del sudeste asiático. La lista empieza con Iraq, luego Siria, Líbano, Libia, Irán, Somalia y Sudán. Con el fracaso a cuestas, consecuencia de su desatinada estrategia diplomática en el caso de Libia y la caída de Qadaffi, tanto Rusia como China, pero sobretodo Rusia, desde un inicio hicieron manifiesta su intención de bloquear cualquier medida intervencionista, por parte de los EE.UU y la OTAN, que emanara del  Consejo de Seguridad de la ONU destinada a la desestabilización y caída del gobierno de Bashar Al Assad. Conscientes de la grave amenaza que representa la eventual caída del régimen sirio de Assad, para sus intereses geoestratégicos, Rusia y China decididamente han entorpecido, aunque sea temporalmente los planes imperialistas de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN e Israel. Siria es un polvorín que amenaza con un estallido de proporciones mundiales. No contenta con el traspié sufrido en el CSUN, la guerrerista Hillary Clinton, parece que sin inmutarse mucho, dijo lo siguiente: “Ante un Consejo de Seguridad neutralizado, tenemos que redoblar nuestros esfuerzos fuera de la Naciones Unidas” (…) “amigos de una Siria democrática” (…) “apoyemos el derecho del pueblo sirio a tener un mejor futuro.”  Marvin Najarro

A continuación, el Profesor Luciano Castro Barillas, presenta su análisis de lo acontecido en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas con relación a Siria y el papel de la diplomacia guatemalteca y más sobre ese candente asunto.








GUATEMALA Y SU SERVIL PAPEL
EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU

 Por Luciano Castro Barillas


Como era de esperarse, en su condición de país dependiente, de seudo-democracia subsidiada y transitoriamente útil alfil en el gran tablero de ajedrez de la política internacional, Guatemala votó a favor de la propuesta de resolución del Consejo de Seguridad orientada a derrocar al gobierno de Bachar al Assad en Siria, texto redactado con puntos y comas por el país testaferro del imperio  -digamos el más descarado en este momento-, el reino de Marruecos. La propuesta, como ocurre tantas veces cuando se trata de justificar una agresión, ocultar la verdad y salir con las manos limpias; “hábiles diplomáticos” o delincuentes internacionales hicieron gala de un lenguaje ambivalente, indirecto y cargado de eufemismos para ejecutar una concreta acción de agresión contra un pueblo soberano como el sirio, que independiente de sus falencias democráticas al estilo occidental, es una sociedad donde se vive con dignidad. Sus indicadores socioeconómicos no andan del todo mal si los comparemos con los guatemaltecos, por ejemplo. En el fondo, ese actual escenario de lucha política a su más alto nivel, como lo es el enfrentamiento armado (o lucha de clases internacionales) entre dos concepciones del mundo distintas, de ideas antagónicas, de maneras diferentes de organizar la gestión gubernativa y la sociedad y por supuesto de definir y consolidar plataformas de influencia política regional como lo es el volátil, incandescente y crispado Medio Oriente; Guatemala, como siempre, da su aporte negativo. ¿Quiénes y qué quieren con tener bajo su control a Siria? No es difícil de averiguar: las potencias económicas occidentales encabezadas por los Estados Unidos que tienen que sacar a Siria de la región para poder estabilizar políticamente a la región del extremo oriental del Mediterráneo que pone en peligro intereses de energía y militares y sobre todo la existencia misma de la entidad sionista (o Estado Judío como le llaman algunos) quien para su defensa no sólo cuenta con la incondicionalidad de los Estados Unidos sino de su bien pertrechado arsenal nuclear que no vacilarían en utilizarlo al verse amenazados seriamente.

Guatemala está jugando su papel  -el que le diseñaron los estadounidenses, por supuesto-  en la persona del señor Gert Rosenthal, alto burócrata que ha tratado de hacer ver a los incautos guatemaltecos que constituye un gran honor pertenecer al Consejo de Seguridad, lo cual indudablemente lo sería si el voto de Guatemala fuera independiente y por la causa de la justicia y la paz. Pero su primera incursión en el poco operativo, desacreditado y irrespetado consejo de la ONU empieza con un traspiés y desacredita al país ante los ojos de la comunidad democrática del mundo porque nadie con el mínimo de sentido común y dignidad puede estar de acuerdo o dejar de entender que el propósito de la remoción del cargo de Bachar al Assad responde a una conflictividad creada desde fuera, con el propósito de favorecer los intereses geoestratégicos del imperialismo y su afán, ya con poca atonía pero todavía peligroso, de dominio mundial, principalmente en las regiones por donde fluye el oro negro y se impulsan procesos nacionales de verdadera independencia y construcción democrática. El papel de este tipo de diplomático que con su lenguaje delicado y escurridizo quiere embobar literalmente a medio mundo esté sintetizado en lo dicho en las últimas horas por este guatemalteco: (…) lamento la postura de Rusia y China porque agrega a la lista de afectados por este asunto no sólo a las víctimas de la violencia, sino también la eficacia de este Consejo de Seguridad para responder con suficiente altura a los desafíos que enfrenta. O sea que el señor Rosenthal percibe que el Consejo de Seguridad que él integra ha sido víctima de una injusticia y atropello ruso y chino porque no les permitieron hacer la barrabasada  -o tarugada, dicen los mexicanos- de defenestrar al presidente sirio, “causante de la violencia”, que no serían los mercenarios armados y financiados por occidente. Y agrega el burócrata guatemalteco: (…) con el ánimo de convocar al consenso, se eliminó de ese texto todo tono de amenaza o de eventuales sanciones contra el gobierno de Siria. Nuestro fin, primordialmente, es poner fina a la espiral de violencia que aflige a la población de ese país y encontrar una salida política a esa crisis.La verdad es que no es cuestión de formas de redacción de un texto o si unas palabras hirientes o desconsideradas podrían provocar el encono, la reacción de a quien se le dirigen. Es asunto de hechos, no de palabras. Estaba pidiendo el texto marroquí, el Consejo de Seguridad y la Liga Árabe no otra cosa que darle el golpe de Estado a las autoridades constitucionales sirias, con palabras melosas como “asegurar la transición a la democracia en Siria”. ¿Democracia al estilo gringo o europeo? ¡Qué buen ejemplo a seguir!

La señora Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos, está a rabiar. Con sus flácidos cachetes temblándole de ira agregó: (…) me gustaría preguntarle a Rusia y China ¿qué tenemos qué saber para actuar con decisión? Me temo que el costo de no actuar será la guerra civil. Claro, una guerra que ya está siendo financiada y apoyada por los gringos. Es sencillamente una confirmación de lo que se está haciendo, no cabe la menor duda.

Y como no podía faltar los puntos sobre las íes, el embajador ruso ante la ONU dijo lo que tenía que decir: (…) el papel negativo de algunos países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en el avivamiento de la violencia en Siria. Todo lo contrario de lo dicho por el embajador guatemalteco, señor Rosenthal, que lleva a Guatemala al extraño posicionamiento de planchero internacional. Era lo que iba a pasar y no es ninguna sorpresa ni el gran análisis. Es asunto de sentido común. La única propuesta razonable es la rusa, que propende a una solución verdaderamente pacífica y negociada de la lucha entre los dos bandos, ya sin la ingerencia de las maras internacionales representadas en el Consejo de Seguridad de ONU, encabezadas por la marioneta, el coreano Ban Ki Moon, que dijo molesto y con los ojos más estirados que un borrego pegado a un árbol: (…) el Consejo de Seguridad ha perdido la oportunidad de tomar una acción unificada que pueda ayudar a forjar un futuro pacífico, con democracia y dignidad.

                ¡Vaya chino cabrón!









Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

viernes, 3 de febrero de 2012

Sí hubo genocidio


Parece que al ex general Otto Pérez Molina le está siendo muy difícil despojarse del uniforme militar o puede que su mentalidad militar todavía se encuentre en el atolladero del conflicto armado, lo cual no le permite darse cuenta que es el presidente de la Nación, la máxima autoridad civil de Guatemala, el más alto magistrado del Estado guatemalteco. Resulta increíble que ahora como presidente y después de haber confirmado en su cargo a la Fiscal General, Claudia Paz y Paz, y de prometer que cooperaría con ella, el ex general simple y sencillamente se está convirtiendo en un obstáculo al negar que durante el conflicto armado se hubiese cometido acto de genocidio alguno, pues semejante declaración es para sus incondicionales todo un juicio de valor y una herramienta política eficaz para satanizar de antemano un posible juicio contra el Profeta Sangriento Nacional. Resulta irrisorio entonces el que alguien (el jefe del equipo de transición) haya dicho que el presidente y la fiscal comparten las mismas metas. Según ha informado el Miami Herald, la principal prioridad de Pérez Molina es lograr el restablecimiento de la ayuda militar estadounidense, suspendida a causa de los abusos cometidos por los militares guatemaltecos  durante los 36 años de guerra civil. Para que la ayuda militar sea restablecida se necesita la certificación del Secretario o Secretaria de Estado de los Estados Unidos, quien deberá dar fe que en Guatemala se están respetando los derechos humanos reconocidos internacionalmente, se coopera con las investigaciones  judiciales  en contra de ex militares acusados de crímenes de guerra y se apoya a la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG). Al contrario, Pérez Molina ha dicho que, el no cree en las pruebas presentadas por la Comisión de la Verdad de la ONU y que él puede probar la inexistencia de genocidio durante el conflicto. Sin embargo,  el mismo Ríos Montt afirma que (...) no es que no se hayan cometido atrocidades, pero yo no soy culpable.  Como se puede ver, el presidente en lugar de cooperar está deliberadamente obstruyendo la aplicación de la justicia, poniendo en claro que nocomparte las mismas metas de la fiscalía. Además, se sabe que Pérez Molina y otras figuras de su gabinete presidencial han sido elementos obstruccionistas para el normal desarrollo de las actividades de la CICIG. Lealtad o temor a que el decrépito general Ríos Montt (quien a estas alturas no tiene nada que perder) arroje la sopa, no le hace ningún bien a nadie, ni al presidente y su discurso de el "El cambio ha empezado". Ni mucho menos a la población que  desencantada empieza a darse cuenta que el cambio no es otra cosa que, de impunidad a más impunidad.

No es amparándose en tecnicismos legales  o en anfibologías del lenguaje como se tiene que abordar la historia. Releer o reescribir la historia de ese modo es totalmente distorsionante. Borrrar de un plumazo hechos históricos concretos, que marcan el reciente y conflictivo  pasado de Guatemala como se logrará hacer justicia y que ésta reine suprema, para que sanen las supurantes heridas y se acabe la impunidad. No es tolerando o incitando el abuso de poder, ejemplificado en el caso de El Diario de Centro América y de TGW, como se logrará el cambio estructural y no cosmético que tanto necesita y anhela el sufrido pueblo de "El país de la Eterna Primavera.” Marvin Najarro

A continuación, el Profesor Luciano Castro Barillas expone y deja en claro el por qué  sí hubo genocidio en Guatemala.






EN GUATEMALA SÍ HUBO GENOCIDIO

La solidaridad entre colegas no debe llegar al punto
de ser complicidad, señor Pérez Molina


Por Luciano Castro Barillas


Para evitar las discusiones bizantinas, ociosas y poco productivas es necesario recurrir al Diccionario de la Real Academia Española, DRAE, para definir correctamente el sentido directo o significados de una palabra, dada la riqueza de matices del idioma español y su carácter legal de su uso en nuestro país. El DRAE define como genocidio al exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivos de raza, de etnia, de religión, de política o nacionalidad. El propio Ríos Montt definió el delito de genocidio cuando afirmó en sus disparatadas alocuciones en los medios de comunicación de esos años que: “No estamos matando indios, sino comunistas”. O sea, pues, que el falso profeta de la iglesia Verbo reconoce que, en efecto, se estaba cometiendo genocidio, aunque no por razones étnicas o raciales, sino por su filiación política, tal como lo define el diccionario de la Real Academia Española. ¿Estamos, no?

Por consiguiente, si el señor presidente Otto Pérez Molina cree que no es genocidio masacrar a las personas representantes de una cultura (ixil, quiché o cakchiquel) o asesinadas por su condición de comunistas, entonces, ¿qué es un genocidio? El genocidio incluso es aplicado a acciones de crueldad (tortura) a personas detenidas, así como el caso de las desapariciones forzadas (el caso del comandante guerrillero Efraín Bámaca, herido en combate). La captura del general Efraín Ríos Montt hizo perder el balance y la mesura exhibida hasta no hace mucho por el nuevo presidente, posiblemente por que ya fue ligado a proceso judicial el ícono del militarismo represivo en nuestro país con el cual tiene identificaciones profesionales o complicidades, tal los señalamientos sobre prácticas represivas que en múltiples ocasiones se le han sindicado cuando fuera comandante militar en el área de conflicto del Quiché.

Tampoco debe verse como un acto de valentía y gallardía militar el hecho de que se haya puesto a la disposición de la justicia o en todo caso que no fue exageradamente cobarde como los otros mandos militares que inmediatamente resultaron encamándose en hospitales fingiendo demencia senil o enfermedades cardiovasculares, ante todo porque es consciente de algo: no puede salir huyendo a ningún lado porque hay una orden de captura internacional. No tiene, pues, alternativa. La justicia funciona con él ineludible y en este momento inaplazable. Impostergable. El tiempo, inexorablemente, se fue cerrando sobre él, en contradictorio sentido jurídico: retardado, lentísimo, cumplimiento de la ley, dado que su coraza de impunidad parlamentaria-política le dio semejante “valentía”. ¿Por qué no acudió tiempo atrás  -como todo un hombre- a dar cuenta de tantos entredichos? Por ello no podemos, ni debe ningún ciudadano digno compartir lo dicho con Otto Pérez Molina cuando afirmó: (…) lo dije cuando estaba de candidato y lo vuelvo a repetir hoy que estoy de presidente de la República; es que aquí en Guatemala no hubo genocidio. Se tipifica el genocidio cuando hay un exterminio de una raza por razón de ser una raza. Aquí en Guatemala lo que hubo fue un conflicto armado interno que la guerrilla lo llevó al interior del país y quisieron involucrar a las poblaciones mayas, pero aquí no hubo en ningún momento un exterminio por razón de raza, ustedes pueden chequear los archivos del ejército y ahí van a encontrar que un 80%, o un 70%, el ejército estaba compuesto por población maya.

Pero en acciones de odio represivo y de un Estado y sociedad racista ¿acaso no siempre se han matado a los indios por indios y por pobres? ¿Acaso se pueden negar los 500 años de dolor, opresión y aniquilamiento de los pueblos indígenas de  América por los españoles, criollos y mestizos? A los indígenas guatemaltecos se les mató por tres cosas: por indios, por pobres e indudablemente por comunistas. No seamos hipócritas, por favor. La Ley de Reconciliación Nacional en su artículo 5º. consigna con suficiente claridad que no hay amnistía para los actos de violencia contra la población civil no combatiente. ¿Y quiénes fueron las poblaciones arrasadas? Bueno, aldeas de personas desarmadas, civiles, que suponían o imaginaban los mandos militares proporcionaban apoyo logístico (alimentos e inteligencia) a las fuerzas guerrilleras. Es de peguntarse algo: ¿qué pueden hacer las personas que son visitadas por grupos armados en horas de la noche? Escucharles, no sin temor, ignorando si eran guerrilleros o soldados disfrazados de tal. No podían oponerse a ninguno de los dos bandos, aunque no se descarta que hubo simpatías individuales. Nadie quería comprometer a sus hijos, a sus ancianos o ellos mismos. Pero la represión fue irracional e indiscriminada. Pagaron justos por pecadores. Lo consignado por la Comisión de la Verdad  -que no puede funcionar como prueba de cargo en el proceso contra Ríos Montt-  documenta los métodos utilizados para masacrar a las personas, no su individualización.

Ahora bien, todos los hechos de violencia acontecidos entre los grupos combatientes, de personas en acciones de armas, no puede calificarse de genocidio, dado el caso que las personas que integraban las fuerzas militares no eran niños de primera comunión. Quien asume ese tipo de máxima beligerancia de lucha de clases tiene que atenerse a las consecuencias, sin embargo, hay una salvedad, una humana consideración: el respeto a los prisioneros de guerra, de acuerdo a los principios de la Convención de Ginebra.

Hay opiniones que discrepan de lo dicho por Otto Pérez Molina, como lo dicho por Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala: (…) el genocidio es uno de los hechos más atroces. La humillación, el desprecio y el ensañamiento hacia los grupos étnicos es lo que constituye este hecho, y todo eso lo sufrieron los indígenas. Lo mismo ocurrió en otras partes del país y en otras épocas, donde los militares acabaron pueblos enteros. O lo dicho también por Jorge Santos, coordinador del Centro Internacional para las Investigaciones en Derechos Humanos en Guatemala: (…) creo que estamos ante la presencia de un personaje responsable de la muerte de miles de guatemaltecos. Sus acciones bien encuadran en el genocidio, porque se vio un ensañamiento hacia las comunidades del pueblo ixil, asentados en Quiché; el genocidio es el exterminio sistemático de un grupo étnico, y fue lo que sucedió durante el período del general Ríos Montt.

               
               


               



Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

jueves, 2 de febrero de 2012

¿Segunda reelección del PDH?


EL PROCURADOR DE LOS DERECHOS HUMANOS DE GUATEMALA Y SU PROBABLE REELECCIÓN


Era un asunto de dominio público que el actual Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales,  en los cinco últimos años se había hecho un hombre “institucional”. Todo lo contrario a lo que debe ser un Ombudsman: un permanente fiscalizador y denunciante de los desaciertos del gobierno de turno y no un apañador. La crisis de la PDH no se focaliza realmente en la disminución de su presupuesto, antes bien en el interés estrictamente personal de una persona que por muchas razones (el dinero, la principal) intenta reelegirse por segunda ocasión. Para fortalecer al Estado de Derecho y el esfuerzo renovado que hacen la Comisión Internacional contra la Impunidad y la Fiscalía General en las personas de Francisco Delanese y Claudia Paz respectivamente, asimismo el nuevo gobierno, se hace inaplazable por muchas razones la sustitución del actual procurador, que no sólo luce errático en su actuar personal (por el gran culto a la personalidad que despliega) y en su cargo, si no que a estas alturas está causando ya graves perjuicios a la institución que dirige. Luciano Castro Barillas.







¿SEGUNDA REELECCIÓN?

Su falsa sonrisa aparece en vallas publicitarias
y en los buses urbanos de ciudad de Guatemala


Por Ramón Cadena,
Director de la Comisión Internacional de Juristas para Centro América


El pueblo ya no quiere a un Defensor del Pueblo que no hace nada por defenderlo. Categóricamente está en contra de la reelección del procurador de los Derechos Humanos, doctor Sergio Morales. Durante los últimos cinco años de su segundo mandato no tiene acreditado ningún merito profesional, ni ha ejercido el cargo con la necesaria transparencia e independencia. Todo lo contrario, su trabajo ha girado en torno al silencio, para no ofender a funcionarios, miembros de partidos políticos o personas que con sus actos cometen violaciones a los derechos humanos y afectan el Estado de Derecho. El silencio va acompañado de una grave enfermedad que el doctor Morales llamó en su primer informe hace diez años “anomia estatal”, enfermedad que durante su segundo mandato lo contagió mortalmente.

Un Procurador de los Derechos Humanos eficiente, al oponerse a las injusticias y a los abusos que pueden cometer diferentes funcionarios públicos, por naturaleza irrita y molesta a quienes supervisa. Y en el contexto de Guatemala, esta actitud de verdadero compromiso le veda automáticamente en la práctica la posibilidad de optar por un nuevo mandato. Por eso toda persona que es electa en el cargo de Procurador de los Derechos Humanos, si quiere cumplir bien con su tarea, debería entrar pensando que no va a optar por la reelección, ni tratar de anquilosarse en su egocentrismo e intereses personales. La fórmula correcta para que un Ombudsperson permanezca en el despacho por dos o tres períodos consecutivos es guardar silencio frente a diversas violaciones y refugiarse en los corredores y oficinas de su edificio, evadiendo enfrentar lo que está sucediendo en la calle. Y eso es precisamente lo que ha hecho el doctor Morales en los últimos cinco años. Eso sí, se ha dedicado a colgar fotos de diferentes tamaños y colores, mostrando su rostro en todas las paredes. Su falsa sonrisa aparece también en las vallas publicitarias y en los buses urbanos, en los que a diario son asesinados pilotos y población civil inocente. ¡Vaya forma de gastar el poco dinero que dice tiene su oficina!

En esta ocasión, la elección de Procurador de Derechos Humanos estará regida por la Ley de Comisiones de Postulación. Ello implica que el Congreso de la República y su Comisión de Derechos Humanos deberán impulsar todo el proceso en forma pública y transparente. Estoy seguro de que si se aplica correctamente esta ley y la sociedad civil participa, las posibilidades de hacer acuerdo bajo la mesa con los partidos políticos se reducirán. Para bien del Estado de Derecho, el Congreso podrá elegir a una persona que llegue a rescatar una institución que hoy está sumida en una profunda crisis.

               





Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

martes, 31 de enero de 2012

Vendepatrias

Tuve la oportunidad de saludarlo brevemente al respetable sacerdote Víctor Ruano, una noche que me tocó dar el discurso oficial de URNG un 29 de diciembre en el parque Rosendo Santacruz de la ciudad de Jutiapa, hace como tres años. No lo conocía personalmente pero ya había oído hablar de él. En el edificio de la Gobernación Departamental nos sentamos en sillas distantes y no pudo intercambiar palabras, sin embargo, valoraba desde ese tiempo su apoyo a las causas populares, principalmente la lucha en contra de la minería dirigida en ese tiempo por fray Armando. Acompañé algunas marchas convocadas por el religioso en Asunción Mita y respecto al padre Víctor, le busco siempre los domingos en el diario para leer y apreciar sus justas y cristianas opiniones. Tuve la misma impresión con él cuando tuve el honor de conocer a monseñor Cabrera, obispo de Jalapa,  en el lago de Güija, en un encuentro trinacional (Guatemala, El Salvador y Honduras) donde se dieron a conocer las gravísimas consecuencias ambientales y contra la vida humana de la práctica de la minería a cielo abierto. Quedé, sinceramente, conmovido por el olor de santidad, por su alta educación, por sus dotes de auténtico de pastor de monseñor. Lo comenté con amigos y familia y hasta la fecha creo que este venerable anciano de ojos claros es ejemplo de santidad: “Hay santos vivientes en nuestra patria”, pensé. Hoy que leo sobre los vendepatrias del párroco de Jutiapa, me siento igualmente conmovido e indignado. Este pueblo no es tonto. Que no vengan a decirnos que lo hecho por el Ministro de Energía y Minas es un logro porque “generosamente” la minera nos dará un 5% de regalías. Ya empezó el nuevo gobierno a hacer las cosas mal y de algún modo se empieza tempranamente a marchitar la esperanza y columbrar nuevos tiempos y espacios de lucha contra ese poderoso poder fáctico transnacional y los desaciertos gubernativos. Pero afortunadamente hay hombres honestos, valientes y dignos pastores como el padre Víctor, cuyas acciones y palabras se deben seguir y respaldar. A continuación ofrecemos el artículo del padre Víctor Ruano, cura párroco de Jutiapa. Luciano Castro Barillas.


VENDEPATRIAS

Por Víctor Ruano
La Cuna del Sol


El clamor por el rechazo a la explotación minera,


si no se atiende, puede causar ingobernabilidad.

No tengo reparo alguno en calificar de vendepatrias a los políticos, autoridades, empresarios y ciudadanos que apoyan y defienden la explotación minera de metales en el país, así como se está llevando a cabo y con la ley que la regula. Lo hago en nombre de los participantes en las 58 consultas populares realizadas a la fecha, de las múltiples manifestaciones en todos los rincones de la Nación, y de los más de cinco mil que el domingo pasado en Jutiapa se manifestaron en contra de la minería. Todos expresan un NO rotundo a esa actividad extractiva de metales. El clamor por el rechazo a la explotación minera van in crescendo y puede ser causa de conflictividad social, si no se escucha y atienden las demandas del pueblo.

Es una vergüenza que el general Otto Pérez Molina y su equipo, autodenominado el gobierno del cambio, se arrastren como esclavos sin dignidad ante los poderosos amos de las empresas mineras para que les den “voluntariamente” unas cuantas regalías más, que no son sino unas pocas migajas con las que les tapan la boca, mientras el pueblo y su entorno ambiental quedan otra vez sometidos a la lógica del capitalismo salvaje de corte transnacional y voraz.

Señores y señoras, ustedes que se llaman “patriotas”, ¿es que no se dan cuenta que en cualquier lugar de Guatemala donde se ha instalado una mina de metales se incrementan los conflictos sociales, proliferan grupos armados, los vecinos entran en una dinámica de división y confrontación y los campesinos se sienten provocados para vender sus tierras, agudizándose así su extrema pobreza?

Esas regalías, que ustedes del gobierno actual están mendigando, ni cosquillas le provocan a las empresas mineras, pues tanta es la voracidad de los dueños del capital transnacional por explotar nuestros recursos naturales que no les importa nada la creciente opinión de rechazo de amplios sectores de la comunidad internacional, ni tampoco les importa lo que pueda suceder con las personas, las familias y las comunidades vecinas al área de explotación, que quedan en alto riesgo al estar en contacto con metales pesados y expuestas a muchas enfermedades cancerígenas, de la piel y respiratorias, especialmente de la gente más pobre. Al capitalismo le interesa el lucro, no la persona.

Además, señores “patriotas”, está comprobado que la minería de metales, en naciones pobres como las nuestras, que no cuentan con una legislación adecuada que proteja y defienda a la persona humana y los recursos naturales, siempre ha dejado una estela de desnutrición y miseria espantosas. Pues las empresas mineras se instalan con prepotencia y engaños, extraen inmisericordemente los minerales, destruyen todo signo de vida, consumen escandalosas cantidades de agua y contaminan sus fuentes, van dejando un panorama triste de pobreza, desolación y muerte en las tierras que nunca más verán florecer su manto natural y su entorno humano.

Ustedes “patriotas”, al igual que sus predecesores, no sean vendepatrias. Si en verdad son el gobierno del cambio, promuevan la vocación forestal y agrícola del país y no aparezcan como edecanes o mandaderos de las empresas canadienses y estadounidenses.

               

Víctor Ruano, párroco de la ciudad de Jutiapa, Guatemala




Publicado por: Marvin Najarro
USA

lunes, 30 de enero de 2012

Brutalidad policial en los U.S.A



La brutalidad policial se define como el uso indiscriminado de fuerza excesiva, ya sea física, verbal o de intimidación psicológica llevada a cabo por un oficial de policía. Es una entre varias formas de conducta indebida por parte de la policía, que incluye: falsos arrestos, intimidación, perfil racial, represión política, vigilancia excesiva, abuso sexual y corrupción policial. La brutalidad policial esta largamente extendida aun en aquellos países que la tipifican como un delito y en donde es castigada, como en los Estados Unidos. Un  caso reciente que ha atraído la atención nacional es el de un grupo de policías de la ciudad de East Haven, Connecticut, que según noticia publicada por el New York Times (25/01/12) ha tiranizado a los latinos vecinos de esa comunidad. De acuerdo a dicho medio de prensa, ese grupo de policías a quienes designa como una pandilla conocida como los Miller’s boys (los muchachos de Miller) han sido arrestados por la autoridades del FBI después de que una investigación del Departamento de Justicia determino en su reporte, que el sargento Jonh Miller y tres de sus subordinados (los Miller’s boys) habían cometido los delitos de conspiración, falsos arrestos, uso de fuerza excesiva y obstrucción de la justicia. En lo que el Departamento de Justicia describió como años de maltrato a individuos, especialmente hispanos, así como los intentos de los agentes policiales por encubrir tales actos criminales. Los oficiales eran más que bien conocidos en la comunidad, quienes de acuerdo a las versiones de los residentes y de las autoridades federales, eran muy temidos. Ellos paraban y detenían a la gente, particularmente inmigrantes, sin razón alguna. Les daban bofetadas, los golpeaban o los pateaban cuando ya estaban esposados y en una ocasión estrellaron la cabeza de un hombre contra una pared. Perseguían y arrestaban a los residentes, incluyendo al cura párroco de la localidad que trataba de documentar el comportamiento de la policía. Seguidamente en una conferencia de prensa el Fiscal General de Connecticut, David B. Fein dijo lo siguiente: “no hay lugar para el uso excesivo de fuerza en una estación de policía o en las calles, no hay lugar para falsedades en los reportes de la policía.” “Ninguna persona está sobre la ley, y ninguna persona aun cuando haya sido arrestada por un crimen, le debe ser negada la protección de la ley.”

Las palabras expresadas por el Fiscal General simple y sencillamente no se ajustan a la realidad de los hechos, ya que el caso de abuso de autoridad por parte de la policía en la localidad de East Haven es tan solo uno entre miles que se reportan cada año a todo lo largo y ancho de los Estados Unidos, y en los que la policía actuando y abusando de todo el poder que le otorga la ley, la arremeten contra todo aquel o aquellos, que según su concepción del orden; son un peligro para el orden establecido, es decir el orden establecido por quienes detentan el poder real. Según datos estadísticos del The National Police Misconduct Stactistics and Reporting Project (NPMSRP), entre abril del 2009 y junio del 2010 se cometieron en todo el país 5,986 actos de brutalidad policial, resultando en 382 fatalidades como consecuencias de las acciones criminales de los agentes del orden. La brutalidad policial como herramienta represiva y de control poblacional en manos del estado, es un fenómeno que a diario se manifiesta en aquellas ciudades en donde habitan grandes sectores de personas de color (termino eufemístico que se utiliza para designar a negros, latinos y asiáticos). Esas personas de color, jóvenes en su mayoría, diariamente son sometidas al acoso, asalto, arrestos ilegales y en no pocos casos la muerte a manos de los agentes del orden; como lo ejemplifica el caso del joven de 24 años de edad Everardo Torres, residente en la localidad de Madera, California, quien el 22 de octubre del 2002 resulto muerto de un disparo cuando ya estaba esposado en la parte trasera de un vehículo de la policía de Madera. El joven Everardo Torres era un excelente boxeador quien había sido designado para integrar el equipo olímpico de los Estados Unidos. El 1 de enero del 2009, en otra muestra de brutalidad policial, el joven afroamericano de 22 años de edad Oscar Grant, fue muerto a sangre fría de un disparo en la espalda por un policía en la ciudad de Oakland, California. La escena capturada en las videocámaras de teléfonos celulares horrorizo a mucha gente. Inmediatamente después y como siempre sucede en este tipo de fatales incidentes en los que se ve involucrada la fuerza policial, el sistema (la policía, sus abogados, el fiscal de distrito, la ciudad, y los medios de prensa) propaga toda clase de explicaciones (desinformación): que el policía matón era un novato pobremente entrenado, que quiso utilizar el taser (electroshocks), que estaba asustado, que es un racista solitario, que fue un terrible e inexplicable error. Pero lo que estos eventos muestran en realidad, es que, esas “explicaciones” son mentiras designadas para encubrir la verdad de que, el abuso policial y las muertes resultantes del mismo, no son simples errores o accidentes aislados provocados por oficiales indisciplinados, es la culminación de una orgía de violencia perpetrada por pandillas de policías en contra de personas de color (latinos y negros) que incluye el perfil racial, insultos, amenazas con tasers, asaltos y detenciones ilegales.

Inmigrantes, vendedores callejeros y jóvenes (negros y latinos) son un blanco fácil debido a la escasa protección que tienen para protegerse de los abusivos policías quienes sienten que pueden aterrorizar e intimidar a estas personas con total impunidad. Bajo el pretexto de la guerra contra el crimen, la guerra contra las drogas y la guerra contra el terrorismo, existe una guerra en contra de las minorías. En contra de los pobres, los inmigrantes, los jóvenes, los trabajadores y de aquellos que protestan en contra de las injusticias del sistema capitalista - los manifestantes en Wall Street y en otras localidades como en Oakalnd - . La fuerza policial y la brutalidad  que esta despliega como herramienta represiva, ha sido diseñada por el sistema, no para proteger al pueblo, sino para mantenerlo oprimido y bajo control. En muchos casos, como en el de East Haven, Connecticut, la policía cuyos miembros mayormente blancos viven en la zonas suburbanas, actúa como fuerza de ocupación en aéreas minoritarias. Esto, conjuntamente con la crisis social en los Estados Unidos, ha creado las condiciones para la epidemia de brutalidad policial.

La última muestra de brutalidad policial ha tenido lugar en la ciudad de Oakland, California, en donde una manifestación de Indignados ha sido violentamente reprimida por la policía con más de 300 personas arrestadas.

Marvin Najarro









Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.

sábado, 28 de enero de 2012

El general continúa blindado de impunidad


La noticia del enjuiciamiento del general  Efraín Ríos Montt, acusado de graves violaciones a los derechos humanos durante la sangrienta guerra civil que asoló Guatemala, especialmente en el período 1982-1983, en el cual el militar se constituyó en Jefe de Estado absoluto, ha causado gran revuelo tanto nacional e internacional; al punto de que hasta el New York Times, el periódico de mayor relevancia y vocero no oficial del gobierno de los Estados Unidos hizo eco de tal acontecimiento en una de sus ediciones diarias. Ante la magnitud y relevancia del juicio contra el general acusado de genocidio, resulta sumamente desalentador que la jueza a cargo de las primeras audiencias haya dictado un auto de prisión domiciliar a favor del acusado, el general Ríos Montt. En todo caso y dada la gravedad de las acusaciones criminales que pesan sobre el general, la jueza debió de haber decretado, sin vacilaciones, que el general fuera detenido y recluido inmediatamente en una celda y sin derecho a fianza. Debió de haber sido de esa manera, si se quiere desde un principio dejar en claro que nadie está sobre la ley, que la justicia marcha un poco mejor en esta Guatemala sin ley, pero desbordada de impunidad.   No se sabe de qué razones o atenuantes legales se habrá valido la jueza Flores al emitir su fallo a favor del general y su equipo de abogados, lo cierto aquí es que las especulaciones de todo tipo han empezado a aflorar, y desde ya un fétido olor a pescado  podrido empieza a impregnar el ambiente. Hay que dejar en claro que el general Efraín Ríos Montt, no fue un simple burócrata al servicio de la maquinaria de terror del Estado, como especula Hannah Arendt en su libro Eichmann  en Jerusalem: A Report on the Banality of Evil, basado en el juicio del criminal de guerra Nazi, Adolph Eichmann. La tesis de Arendt era que la gente como Eichmann (…) puede que no sean locos fanáticos del todo, sino más bien individuos ordinarios quienes simplemente aceptan las premisas del Estado y participan en cualquier empresa o actividad  con la energía de unos buenos burócratas. El general Ríos Montt era el jefe absoluto de la maquinaria de terror del Estado, no era un individuo ordinario. Cristian Tomuschat, el jurista alemán dijo: “Creyendo que los fines justificaban todo, los militares y las fuerzas de seguridad del Estado, actuaron ciegamente en su lucha anticomunista, sin respetar ningún principio legal o los más elementales valores éticos y religiosos, perdiendo de esta manera, cualquier semblanza de la moral humana.” A estas alturas no se sabe si el general, a quien Ronald Reagan en un  ataque de demencia, elogió como un hombre de “gran integridad” personal, terminará enjaulado de por vida en Matamoros o recluido en alguna habitación de su casa sumido en actos de coprofagia; o postrado en estado de coma, como el Carnicero de Sabra y Shatila o el general Romeo Lucas Caballeros que cómodamente con el mal de alzhaimer se desconectó del mundo y acaso algunas mortificaciones de su pasado criminal. Alguien quizás se aproximará a él y le recitará, del excelso poeta Manuel Jose Arce, estas líneas del poema Sermón Presidencial: “Los ancianos del pueblo/ venerables/ estaban decapitados en la plaza frente a la iglesia/ No quedaba ni quien para contarlo/ Ni los perros/ y la prensa/ la radio y la televisión repetían/ hoy lunes/ el sermón del domingo del señor presidente/ general y pastor evangelista/ que comenzó diciendo: “Dios es Amor Hermanos.” Marvin Najarro

A continuación estimados lectores de La Cuna del Sol, el profesor Luciano Castro Barillas, nos brinda su opinión a cerca de los pormenores del juicio contra el general Efraín Ríos Montt.







RÍOS MONTT CONTINÚA BLINDADO DE IMPUNIDAD


Por Luciano Castro Barillas




En el ocaso de su vida, un anciano que baja gradas apoyándose en la pared, mueve a la consideración. Ríos Montt es eso en este momento. El arrogante, vociferante, prepotente y energúmeno jefe militar de la década de los 80 es sólo un recuerdo, no así sus hechos. Definitivamente tiene responsabilidad en los crímenes de genocidio que se le imputan, no porque lo haya ejecutado con mano propia, aunque sí con su consentimiento. Algunos sectores conservadores y proclives a los militares tratan de excusarlo afirmando que las Fuerzas de Tareade esos años eran unidades militares que se iban por la libre y sus oficiales no necesariamente daban cuenta a sus comandantes de las respectivas zonas militares de sus barrabasadas, lo cual en gran medida es cierto. Sin embargo, los planes operativos contrainsurgentes generales, lo planificado en el gabinete de los estados mayores (los planes Victoria, Firmeza, etc.) eran una estrategia militar contrainsurgente del Estado, lo cual lo sabía Ríos Montt. No puede aducir falta de conocimiento, porque si no ¿qué clase de comandante en jefe del ejército era?  Que haya sido utilizado  -por ser un militar famoso, ampliamente conocido-  por la mafia militarista de esos años no cabe la menor duda ocurrió, aprovechándose de una de las grandes debilidades de este general bigotón y no mal mozo en su juventud: su irrefrenable culto a la personalidad. De allí las razones de llamarlo a integrar la Junta Militar, sin obviar el prestigio que todavía en esos años gozaba de militar progresista, pues había realmente ganado las elecciones generales en la década de los 70 postulado por Frente Nacional de Oposición, que aglutinó a amplios sectores populares y personalidades democráticas de esos años, entre otros, Alberto Fuentes Mohr y Manuel Colom Argueta. Pero Ríos Montt ya en el poder empezó a desbarrar  -a cantearla, como dicen en Asunción Mita-  y apartó del mando a los coroneles de línea moderada Horacio Maldonado Schaad y a Francisco Luis Gordillo. Se engolosinó con el poder y lo sacralizó, al punto de sustituir el discurso político, propio de un gobernante; por la oratoria sagrada apoyada en los textos bíblicos, indudable combinación letal en su mente, que le hizo derivar también a muchos de sus seguidores a falsas conclusiones, en otras, que el general era una insólita especie de profeta nacional, destinado a redimir a la nación guatemalteca a través de la prédica y el castigo (Tribunales de Fuero Especial, política de tierra arrasada, tortura y represión indiscriminada) para redimir sus culpas. El demonio, el pecado, su purifica con el fuego; de la tierra arrasada, para el caso. De esa galopante y alucinante locura no pudo desmontarse jamás y como genio y figura hasta la sepultura, el general el día de ayer volvió a apelar al conocido expediente de siempre   -su arrogancia-  con el fallo de la jueza Carol Patricia Flores que, personalmente, lo considero ajustado a derecho, en la medida que Ríos Montt se presentó hace cosa de un mes voluntariamente al Ministerio Público para estar a disposición de la justicia y su actitud colaboradora no constituye peligro de obstaculización a la justicia o peligro de fuga. La resolución tampoco está exenta de superficialidad, pues otra de las razones del porqué Ríos Montt se presentó ante los órganos jurisdiccionales a rendir su primera declaración por los delitos que se le sindican es porque, ciertamente, no haya para dónde agarrar y no por un acto de gallardía militar. O sería mucho imaginar que Ríos Montt se pasó de hombrecito, porque de ser así, ¿porque no hizo lo mismo estos últimos 15 años que vivió blindado de impunidad parlamentaria? Dijo estas palabras al momento de llegar al edificio del Ministerio Público: “Si existiese alguna persecución penal en mi contra, se debe cumplir del debido proceso y que se me cite a cualquier tribunal, que yo tengo buena salud y estoy libre a partir del 14 de enero, que se termina el antejuicio del que gozo como diputado”. La activista por los derechos humanos, la jutiapaneca Aura Elena Farfán, dijo al ser consultada: “El ex jefe de Estado deberá explicar qué pasó durante la guerra interna y sobre los planes contrainsurgentes que se pusieron en práctica durante su administración de facto. Esperamos que en su primera declaración no empiece con amnesia o que diga que está enfermo. Él debe decir todo lo que le consta; aunque no tiene responsabilidad en el campo de batalla, sí la tiene de manera intelectual en el conflicto armado”.  Sobre Ríos Montt pesa una orden de captura internacional promovida por la Audiencia Nacional española y el hecho de comparecer le funcionó como un eficaz atenuante que condicionó en una buena medida la resolución de la jueza, lo que no exime de suspicacia a la juzgadora porque siendo un caso judicial atípico y de gran revuelo nacional e internacional, así como de gran gran carga moral para la Nación, pudo también haber asumido la resolución ese camino, con ese respaldo reflexivo más profundo, de espíritu y de sana crítica judicial o pensamiento lógico, para no caer en legalismos, en formalismos extremos, como parece ser la decisión de la juzgadora. Este atenuante le dio pauta legal a la jueza, que de algún modo, resultó lavándose las manos.

Ahora que Guatemala ratificó en esta semana el Estatuto de Roma (1998) o  Estatuto de la Corte Penal Internacional, el círculo judicial se le cierra aún más al general. La vuelta de tuerca avanza, pese a que a su favor funciona la retroactividad de la ley. La Corte Penal Internacional tiene, entre su competencia, juzgar los delitos siguientes: a) El crimen de genocidio, b) Los crímenes de lesa humanidad, c) Los crímenes de guerra, ch) El crimen de agresión. Pese a que el arresto domiciliar es poca cosa para quienes deseaban verlo ya confinado en la cárcel militar de Matamoros, la estrechas ventanas de esa ergástula le siguen haciendo ojitos pues el Ministerio Público no está satisfecho con la resolución de la jueza Flores y apelará para que el general duerma en la fría losa del cuartel y que no le estén rascando el piojito en su confortable casa de habitación. 








Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA.