lunes, 9 de diciembre de 2019

Financial Times: EEUU pierde la hegemonía económica mundial. Y ahora... ¿qué?

¿Qué tipo de sistemas económicos se están disputando los mercados internacionales?

¿Ha cambiado en el siglo XXI la naturaleza de la guerra imperialista que caracterizó a las dos guerras mundiales precedentes ? ¿Quiénes compiten hoy por la disputa internacional de mercados? ¿No son las empresas capitalistas pertenecientes a uno y otro lado? ¿La confrontación por el dominio de los mercados ya no conduce a la guerra? ¿Ha dejado de existir, pues, el fenómeno imperialista, tal y como lo hemos conocido hasta hoy. Resulta extraordinariamente inquietante que en el campo de la izquierda interrogantes como estas sean sistemáticamente obviadas.                              


FINANCIAL TIMES: EEUU PIERDE LA
HEGEMONÍA ECONÓMICA MUNDIAL.
Y AHORA... ¿QUÉ? 

        
Por M. Relti

Según manifestó el presidente estadounidense Donald Trump el pasado fin de semana, "la economía de los Estados Unidos es la envidia del mundo". El mandatario estadounidense mantuvo, asimismo,  que la marcha económica de su país "está mejor que nunca", elogiando lo que él denominó "el nuevo desarrollo económico de los Estados Unidos". 

¿Pero es realmente cierto lo que afirma el primer mandatario norteamericano? Los datos y las estadisticas de los organismos internacionales ¿se corresponden con el euforico optimismo de Trump. 

Según escribe "El Lince", un asiduo en estas páginas, en un último artículo suyo titulado "Temer al hombre del saco", lo que realmente está sucediendo en el mundo es que los Estados Unidos no sólo está perdiendo su guerra de aranceles con China, sino que además  se está produciendo una tendencia mundial de resultados inevitables en relación con su pasada hegemonía indiscutida. La antigua hegemonía de los Estados Unidos y de sus vasallos occidentales en el planeta está  cayendo en barrena a una velocidad supersónica. "Se deshace como el azúcar en una taza de café", precisa "El Lince" en su artículo. Es verdad, agrega, que su influencia mundial no se ha disuelto a la primera vuelta de cucharilla, sino que a base de muchas vueltas está terminando en deshacerse totalmente.

Le sucede algo similar al conjunto de la hegemonía occidental. Lo mantiene el propio periódico "Financial Times", que utiliza para ello las estadísticas emitidas por el Fondo Monetario Internacional, y cuyos mapas reproducimos en esta misma página

 ¿HA CAMBIADO LA NATURALEZA DEL IMPERIALISMO EN EL SIGLO  XXI?

Si Rusia está hoy años luz por delante de la OTAN en lo que se refiere a la calidad de su complejo armamentista, habiéndose visto "obligada"  esta alianza militar a incrementar sustancialmente su presupuesto en 100.000.000.000 $,  China lo está en lo que se refiere a  la expansión poder económico.

La situación que se plantea, pues, no es históricamente inédita. Se produjo también a lo largo del pasado siglo XX en un par de ocasiones. Las potencias que entonces se disputaban el dominio económico mundial, confrontaron por ello con brutal violencia. El saldo de esas confrontaciones fueron decenas y decenas de millones de muertos. Una lección de las actuales generaciones no tenemos derecho olvidar.

Como sucediera en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, las potencias en litigio - el Imperio alemán, el Imperio británico, FranciaRusia etc.- se caracterizaban  porque sus respectivas economías compartían el mismo tipo de sistema: el sistema capitalista. ¿Han cambiado desde entonces esos patrones en el curso del presente siglo XXI?  ¿Los factores desencadenantes de las pasadas guerras imperialistas  han terminado por caducar? ¿Ya no funcionan de la misma manera?  ¿Quiénes son hoy los que compiten disputándose  mercados internacionales? ¿Ya no son las empresas capitalistas pertenecientes a las diferentes potencias en confrontación? ¿El intento de dominar los mercados mundiales ya no conduce irreversiblemente a la guerra,  como sucedía el pasado siglo? ¿Ha dejado de existir, pues, el fenómeno imperialista, tal y como lo habíamos conocido hasta hoy?  Independientemente del criterio que se tenga al respecto, se trata de cuestiones cruciales que  debieran suscitar la atención y la curiosidad de todos

En cualquier caso, no deja de resultar inquietante que ante  este momento en el que vive nuestro planeta, interrogantes como estas permanezcan sistemáticamente obviadas en el campo de la izquierda política. 

Para que quedara en evidencia ante sus lectores lo que mantenía, "El Lince" insertó en su artículo una serie de ilustrativos mapas elaborados por el Financial Times  que ponen de manifiesto el ritmo  de la expansión económica china.  Véanlo en estos gráficos:

AÑO 2.000

AÑO 2.005

AÑO 2.010

AÑO 2.018

AÑO 2.019






Publicado por La Cuna del Sol

jueves, 5 de diciembre de 2019

La “Cruzada de niños” de Greta dirigida a la privatización de la naturaleza

El Fin del Mundo ya tiene fecha: será dentro de 11 años (y unos meses) si la humanidad incrédula no sigue sus instrucciones.


LA “CRUZADA DE NIÑOS” DE GRETA DIRIGIDA A LA
PRIVATIZACIÓN DE LA NATURALEZA



Nazanín Armanian

La activista sueca Greta Thunberg, antes de su intervención la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. EFE/Justin Lane

Cuentan que, en la Europa medieval, un chaval de 10 años llamado Nicholas se presentó como enviado de Dios, reclutando a decenas de miles de niños con el fin de conquistar Palestina, la Tierra Santa. Ninguno llegó, obviamente: murieron de hambre, de enfermedades o fueron traficados por los adultos. Los “yihadistas” también reclutan a los niños, no solo como su carne de cañón o para limpiar campos de minas antes de que crucen los adultos, sino para avergonzar a los hombres que se niegan a ir a matar a otros.

Hoy, en la era de la globalización, una tropa universal de menores, dirigida por Greta, la adolescente de cara angelical, con su tono de predicador y con la seguridad que da el estar respaldada por una fuerza sobrenatural que deja mudos a los poderosos mandatarios adultos del mundo, nos transmite el sagrado mensaje del IPCC, el alias de la nueva divinidad llamada Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. El Fin del Mundo ya tiene fecha: será dentro de 11 años (y unos meses) si la humanidad incrédula no sigue sus instrucciones.

En la misión de la nueva superheroína, cuya carrera meteórica la ha convertido en la rival del mismísimo Trump para recibir el Nobel de la Paz (premio que es una inversión en alguien para que juegue un papel en el futuro; Donald ya es pasado), se destacan dos  cuestiones: 1) el fenómeno de la “Generación Z”, y 2) los intereses que ella o Jamie Margolin, su colega estadounidense, representan.

La Generación Z

Ser joven, rico y guapo es una virtud en la sociedad capitalista. En la mente de Greta, “los mayores”, que son parte del problema del calentamiento global, no pueden ofrecer soluciones. Pero, ¿cómo unos niños que ni han terminado la escuela y no son investigadores de nada se atreven a dar lecciones al mundo adulto y menospreciar el conocimiento y la sabiduría (que sólo se consigue a golpe de años) de millones de expertos en la lucha de clases, del feminismo, de la sociología de la pobreza, o del complejo funcionamiento del poder? Si ella hubiera oído algo sobre la primera científica que habló del «efecto invernadero», la feminista y mayor Eunice Foote (1819-1888, EEUU), por ejemplo, hubiera elaborado un discurso algo humilde, además de coherente y lógico.

Los “niños digitales” o la “Generación Z” , nombre dado en EEUU a los nacidos entre 1995 y la década de los 2000, y cuya característica es el uso de la tecnología e internet, se han convertido en actores sociales por: a) ser el 40% de los consumidores en las potencias mundiales y el 10% en el resto del mundo, estando en el centro de las políticas de mercado de las empresas; b) ser una generación programada no para pensar sino para consumir y “seguir a” alguien, y c) por la influencia que tienen en el gasto familiar, debido a su conocimiento digital, que además les da un estatus de poder.

Ella se equivoca al afirmar que el cambio climático es el principal problema de la humanidad: ¡se trata solo de una de las consecuencias de un sistema económico-político llamado capitalismo que hoy y ahora ha convertido en un infierno la vida de la mitad de los habitantes de la Tierra, que padece pobreza, que muere en las guerras de rapiña, o en las minas de diamantes y coltán! Mienten las encuestas en EEUU cuando indican que el cambio climático ya es la principal preocupación de los ciudadanos: ¿que un país donde 45 millones de personas viven en el umbral de la pobreza, sufre un profundo racismo contra la población no blanca y una violencia social que es única entre los países occidentales, donde medio millón de sus mujeres son víctimas de agresiones sexuales y rapto, pierde el sueño por el deshielo del Ártico? ¿En serio?

Condenar el consumismo sin situarlo en el lugar y el tiempo es populismo: un estadounidense medio gasta casi 2.000 veces más agua que un residente en Senegal.

Thunberg reprocha a los políticos que la contaminación “le ha robado la infancia”, no sabemos cómo, pero su movimiento elitista no habla de cientos de millones de niños y niñas a quienes les roba la infancia el ser explotados en los talleres oscuros y húmedos, recibiendo a cambio un solo plato de comida al día; por ser víctimas de las guerras de rapiña y sus consecuencias más brutales; ser traficados por la megaindustria de pornografía en un capitalismo que lo convierte todo incluido a los fetos y niños en una mercancía. 

Las “soluciones” de la pequeña Greta

Ya tenemos todos los hechos y soluciones –afirma la joven– y todo lo que tenemos que hacer es despertar y cambiar».

Los defensores de Greta pueden desmontar los argumentos de la derecha negacionista, pero no son capaces de responder las preguntas del ecologismo progresista.

Los niños como ella desconocen que el capitalismo depende del crecimiento, y este se consigue reduciendo los gastos, explotando más y más a los seres humanos y a la naturaleza y destruyendo a ambos, aumentando los beneficios. Tampoco saben que la acumulación de capital es el núcleo del sistema que pretenden reformar, y que las compañías privadas para crecer, e incluso para existir, deben apartar y/o devorar a sus competidores gastando cada vez más los recursos públicos. Un sistema que ha feminizado la pobreza o que fuerza a millones de personas huir de sus tierras, porque unas compañías o estados quieren robar sus recursos, genera graves desequilibrios ambientales. Es imposible salvar la Tierra sin reducir la pobreza y luchar contra la desigualdad, sin el empoderamiento de las mujeres, la protección de los derechos de los animales, o sin impedir que el Sur Global se convierta en el basurero tecnológico de los ricos caprichosos, esos jóvenes que cambian de móvil como de camisa, sin preguntarse de dónde viene su batería, y a dónde va el aparato que aún no está obsoleto.

Obviamente, ningún movimiento de esta envergadura llamado “Nuevo Poder” es espontáneo, ni hay nada nuevo en esta otro peligroso movimiento de masas.

¿A quiénes beneficia?

Al “imperialismo climático”: la «Cuarta revolución industrial» del complejo industrial busca un New Deal Verde. Y lo busca a través del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales que pretende sacar 100.000 millones de dólares de las arcas públicas de todos los países del mundo para salvar el capitalismo tiñéndolo de verde. Y tiene mucha prisa, de ahí la “emergencia”: presiona para desregular el sectorconseguir la autorización para explotar aún más los recursos naturales, y la financiarización- privatización más grande de la naturaleza jamás realizada, y así poder atraer a los inversores con fines especulativos. Y están apropiándose de más tierras arboladas y el agua de todos los continentes produciendo biomasa para energía, destrozando las selvas y la biodiversidad de aquellos espacios. Ganarían con el endeudamiento de los países pobres, que se verán obligados a comprar la biotecnología verde (coches eléctricos, turbinas eólicas, etc.).

A la industria nuclear: Greta desea “alinear Suecia con el Acuerdo de París”,  cuando este acuerdo otorga a la energía nuclear el papel de “mitigar el cambio climático”, y así reducir el “CO2 a gran escala».

Al Instituto Global de Captura y Almacenamiento de Carbono (IGCAC), que impulsa biotecnología para lanzar «emisiones negativas», operación para la cual consumirá una ingente cantidad de combustible fósil. Tiene preparado unos 3.800 proyectos que permitirán a la industria petrolífera, por ejemplo, seguir esparciendo carbono por la atmósfera. La energía fósil es tan rentable para sus empresarios que para obtenerla han matado a millones de personas, han destrozado la vida animal, arrasando bosques, contaminando aguas. Según el ambientalista Ernest McKibben «Un barril de petróleo, actualmente de unos 70 dólares, proporciona la energía equivalente a unas 23.000 horas de trabajo humano«. La justicia climática es incompatible con un capitalismo que está basado en el ánimo de lucro y a cualquier precio.

A las megafundaciones de apariencia filantrópica, corporaciones que controlaron los negocios de energía, y políticos hipócritas. El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, un entusiasta de la joven sueca, cuyo gobierno compró con el dinero público el oleoducto Trans Mountain por 45.000 millones de dólares, los gobiernos europeos que siguen vendiendo ilegalmente armas a los países en guerra, Google que sigue invirtiendo en las compañías que niegan el cambio climático, o la industria de los combustibles fósiles, que dedica sólo el 1% de sus inversiones a energía baja en carbono, pero depositan 50.000 millones de dólares en nuevos proyectos de exploración de petróleo y gas. El objetivo de MacArthur Fundation (2010) es, por ejemplo, “acelerar la transición a la economía circular”. Además de donar diez millones de dólares a Climate Nexus, es la que dirigió, junto con otros lobbies del capitalismo verde (Avaaz, 350.org, Extinction Rebellion, etc.) la Marcha Popular del Clima del 21 de septiembre de 2014. Otras empresas como Ikea, el promotor de “compra, tira y vuelve a comprar«, que ha convertido sus tiendas en el lugar del paseo de las familias, o Avaaz, la red dirigida a cambiar mente y corazones en todo el mundo, o Johnson & Johnson -que ha tenido que pagar mil millones de dólares a veintidós mujeres por el cáncer de ovarios que causaron sus productos, ganan dinero y prestigio.

A la “Oenegeización” de la militancia política de los jóvenes, neutralizando los movimientos ecologistas auténticos, y sustituyendo la conciencia de clase por un “asunto gris de masas” ajeno a la causa común de la humanidad.

Al complejo industrial-militar gracias a la omisión de este movimiento que borra el  factor guerra de las Marchas Verdes, ni menciona las cerca de 18.000 bombas nucleares que amenazan la vida en el planeta, ni el hecho de que Donald Trump tras romper los dos históricos acuerdos nucleares con Irán y Rusia no solo ha sugerido al Pentágono aumentar hasta diez veces el arsenal nuclear, sino que ha insinuado el uso de estas bombas contra Irán y Afganistán.

Estas personas pretenden cambiarlo todo, para que todo siga igual: Malala Yousafzai, la muchacha paquistaní, recogió el Nobel de la Paz en 2014, después de haber recibido varios disparos de los Taliban (grupo anticomunista armado por la CIA) cuando tenía catorce años por defender la alfabetización de las niñas en su país Pakistán. Hoy, su país sigue siendo uno de los peores del mundo en esta materia.

¿Cómo se salva el planeta, de verdad?

Cuando Marx llamó la «Ruptura metabólica» a la desconexión entre la humanidad y el resto de la naturaleza generada por la producción capitalista, y la “ruptura irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social”, estaba señalando que la destrucción de la naturaleza es inherente al capitalismo.

Sólo un sistema de producción dirigida a satisfacer las necesidades humanas, siempre en su vinculación con los derechos del resto de la naturaleza, que no a las ganancias de unos cuantos, puede impedir el apocalipsis. Y esto se consigue con la propiedad pública sobre la tierra, la industria, los grandes bancos, corporaciones, y servicios y un control democrático sobre el poder, que en vez de promocionar coches eléctricos particulares, por ejemplo, proporcione el transporte público gratuito, el uso de la energía solar y eólica, entre otras medidas.

La justicia climática es anticapitalista o no lo es.






Publicado por La Cuna del Sol

martes, 3 de diciembre de 2019

Guatemala: Las nuevas autoridades de seguridad del Estado

La presencia de militares dirigiendo las instituciones de Seguridad, pero Gobernación en particular, es considerada como un verdadero retroceso para el país.


LAS NUEVAS AUTORIDADES DE
SEGURIDAD DEL ESTADO


Por Arnoldo Villagrán*

El presidente electo, Alejandro Giammattei, confirmó a los medios de comunicación que militares retirados integran su Gabinete de Seguridad. Según fuentes, analistas de seguridad y tomando en cuenta la historia inmediata de Guatemala, identificaron a estos oficiales como la “línea dura” de militares y oficiales de inteligencia” que tuvo el Ejército durante el conflicto armado interno, que se caracterizó por la vigilancia y la ubicación de enemigos del Estado, de grupos subversivos” y que ahora que estarán con el presidente electo.

Las fuentes señalaron que estos militares tienen mucha relación con “La Cofradía”, nombre con el que era conocido en el Ejército, un grupo de inteligencia que había infiltrado todo tipo de instituciones para combatir a las fuerzas insurgentes.

El regreso de estos militares al ámbito político causa preocupación por la visión de “Enemigo Interno” con la que identifican a la población, sobre todo la que no comparte las ideas militaristas y las prácticas contrainsurgentes de estos personajes.

Se debe tomar en cuenta que el Proyecto Contrainsurgente, aún está legalmente vigente en la Constitución Política de la República de Guatemala y en las funciones de Seguridad Interna que se le asignan a la institución armada. Causa preocupación por la posible represión y criminalización de las Demandas Sociales que se manifiesten ante el Ejecutivo por diferentes sectores y sus instituciones representativas.

Preocupa que pueda existir un retroceso a esquemas de seguridad nacional como ocurrió en el conflicto armado interno, sobre todo porque estos militares aún conservan y practican el Modelo de Seguridad y Políticas Contrainsurgentes, contenidas en la Estrategia impuesta por Estados Unidos en América Latina; la Doctrina de la Seguridad Nacional. Grupos de derechos humanos e integrante de la sociedad civil criticaron con fuerza la decisión de Giammattei de militarizar la seguridad pública.

Existe temor de se puede producir una escalada de militarización de las instituciones de seguridad del Estado, como ocurrió desde el Gobierno de Otto Pérez Molina y el de Jimmy Morales. El Sistema Nacional de Seguridad, que fue creado para coordinar las acciones de las instituciones de seguridad del Estado, fue desnaturalizado en sus funciones, misiones y estructura, para de nuevo colocar al Ejército a dirigir no solo el Sistema sino el propio Consejo y la Seguridad Interior. Se subordinó a la Policía Nacional Civil y las inteligencias a las directrices castrenses.

Se contravienen los Acuerdos de Paz sobre todo el que indicaba el Fortalecimiento de Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática. Giammattei justifica que los A. de P. ya no tienen vigencia porque no fueron cumplidos.

La inteligencia estuvo al servicio de estructuras económicas y políticas, durante el Conflicto Armado Interno y los analistas han señalado que todas estas estructuras no se han desvinculado de estos sectores y siguen integrados a los grupos de poder. También los analistas consideran que “con los nombramientos de ex militares, el presidente electo demuestra su inclinación por los castrenses”.

Se considera una alta peligrosidad de que esto sea un proceso de continuidad en cuanto a conexiones que haya con los militares y las autoridades actuales. Edgar Godoy futuro Ministro de Gobernación, fue contratista del alcalde Álvaro Arzú. Hay que ver también que el futuro secretario de comunicación también viene del grupo de Arzú.

Los analistas consideran evidente que los militares retirados propondrían el fortalecimiento de la institución armada, del incremento de recursos para el Ministerio de la Defensa y no para la seguridad ciudadana.

Estos militares que conducirán la seguridad del Estado, han integrado las cúpulas militares, quienes han trabajado con varios gobiernos. Los comentarios no son mejores. Para algunos analistas políticos, la decisión de Giammattei obedece a la cooptación que de su gobierno han realizado desde ya los castrenses, a una política de pago de favores de campaña. “Seguro está pagando facturas de campaña”, se señala sobre los personajes que pretende llevar el presidente electo, dice un analista.

La presencia de militares dirigiendo las instituciones de Seguridad, pero Gobernación en particular, es considerada como un verdadero retroceso para el país. Los analistas consideran que un país, para avanzar, debe tener civiles en una entidad como Gobernación, pero con Giammattei estaría regresando en el tiempo y esto es muy preocupante. Él pudo haber hecho designaciones a tono con la actualidad, no volver al pasado.

La conformación del Gabinete de Seguridad de Alejandro Giammattei, es un indicador de que los círculos militares se encuentran unidos por fidelidad profesional, o también llamada Unidad de Cuerpo. Esta trasciende más allá del tiempo y las circunstancias políticas, dentro de las cuales se busca el apoyo permanente de sus compañeros de promoción, sin mencionar las rivalidades entre generaciones. Esta surge a lo largo de una carrera en la que la competencia y la lealtad entre compañeros de promoción se entremezclan y se complementan según las oportunidades que les ofrece la coyuntura política.

Existe una explicación en la tendencia militarista de Alejandro Giammattei. Integró el primer Comité Ejecutivo Nacional, CEN, del Partido Patriota, PP, que llevó a la presidencia del General Otto Pérez Molina.

Allí se congregaron el ex secretario de un político retornado del exilio en la década de 1980; el sobreviviente de un ataque mortal contra un líder político en 1994; un economista, consultor de Naciones Unidas y funcionario de carrera; la ex secretaria de comunicación del presidente autogolpista; un médico-político capitalino; un empresario de aparentemente poca monta; y el controversial general que de alguna manera se había cruzado en sus vidas y carreras políticas durante las dos décadas pasadas.

Se trata de Carlos Valentín Gramajo Maldonado, Mario Arturo López Arrivillaga, Pavel Vinicio Centeno López, Ingrid Roxana Baldetti Elías, Alejandro Giammattei Falla, Christian Michael Ross Acevedo y el propio Otto Pérez Molina. El militar se rodeó de civiles.

Pero “es más fácil militarizar un civil, que civilizar un militar". Esas palabras de Luis Cardoza y Aragón muestran sagacidad y mantienen su filo irremediable. El presente lo confirma. (Tomado de La historia del capo de un cartel político-militar. Harald Waxenecker. 21 de Septiembre de 2015)

* Politicólogo.






Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 1 de diciembre de 2019

Dos estampas del racismo, xenofobia de mexicanos y la complicidad gubernamental

Los racistas y xenófobos mexicanos pretenden esconder sus crímenes de odio entre el mar de sangre que cubre el país y para ello cuentan con la complicidad, desidia o incompetencia de las autoridades.


DOS ESTAMPAS DEL RACISMO, XENOFOBIA
DE MEXICANOS Y LA
COMPLICIDAD GUBERNAMENTAL


Por Fabián Campos

Hace dos semanas tres migrantes hondureños viajaban a bordo de La Bestia. Los empleados del ferrocarril los convencieron de lo peligroso de mantenerse en el tren debido a los productos químicos que transportaban y se bajaron entre los municipios de Xaloztoc y Tzompantepec, en el estado de Tlaxcala. Su plan era esperar el siguiente tren y continuar su recorrido. Mientras tanto se resguardaron bajo un puente.

De entre la vegetación y al amparo de la noche empezaron a brotar sombras de niños, jóvenes y viejos. En un primer momento ello no les causó miedo. Podrían ser migrantes como ellos. De pronto empezaron los insultos. Alrededor de 50 personas los rodearon, los amarraron y amenazaban con quemarlos vivos, mientras grababan en video su “hazaña”.

Una patrulla de la Policía Estatal se acercó para averiguar qué pasaba. Al tratar de quitarles a los migrantes secuestrados se vieron superados por la muchedumbre, por lo que pidieron refuerzos. Otras dos patrullas fueron necesarias para disuadir a las personas congregadas y que les fueran entregados los migrantes. Se vio impedido el linchamiento, pero desde el interior de “Fuente Ovejuna” se escucharon alaridos que increpaban a los policías:

“¿De qué lado están? ¿Del de ellos o del de nosotros?”

Toussaint Serge, un joven haitiano que hace unos meses salió de su país huyendo de la violencia y la pobreza, para poder cumplir las reglas de migración de Donald Trump se tuvo que quedar a vivir en Tijuana a la espera de que sea estudiado su caso por las autoridades estadunidenses.

Migrante económico no puede sufragar en Tijuana una renta en un barrio seguro. Tuvo que escoger uno donde sus pocos ingresos, sumados a los de otros de sus connacionales, pudieran brindarle un techo y una dirección para recibir las notificaciones, Módulos de Otay. Barrio popular donde el agua llega pocas veces por semana y por “tandeo”. Pero la violencia sí es recurrente. Balaceras, muertos arrojados en las calles al amparo de la noche son las noticias que recorren sus calles todos los días.

El pasado 10 de noviembre, Toussaint Serge caminaba por una céntrica avenida de su “colonia”. El bullicio propio de la noche de un barrio popular se rompió de pronto. El estruendo de un balazo sobresaltó a los que junto con Serge terminaban un día más de trabajo y sobrevivencia. Pero el joven haitiano no sólo se vio sorprendido, un dolor agudo se le incrustó en el estómago. Con el susto en los ojos recorrió dificultosamente las calles que lo separaban de su “casa”. Un amigo lo llevó de inmediato a la Cruz Roja para que lo atendieran.

Los médicos, siguiendo su protocolo para heridos de bala, informaron de inmediato a las autoridades. Los policías que atendieron el reporte hicieron su informe. Una periodista que cubría la fuente inquirió al respecto. La respuesta fue la usual: habían desplegado un operativo, pero no habían dado con algún sospechoso.

Los racistas y xenófobos mexicanos pretenden esconder sus crímenes de odio entre el mar de sangre que cubre el país y para ello cuentan con la complicidad, desidia o incompetencia de las autoridades.

En el caso de Tlaxcala era un grupo organizado, que sabía el lugar donde podrían atacar migrantes, iban preparados para grabar su felonía y difundirla. Se trata de un crimen de odio. Pero es eso sólo, un crimen de odio en un territorio donde se comenten muchos más todos y cada uno de los días contra mujeres e indígenas. ¿Qué importa uno más? ¿Para qué investigar? Sobre todo cuando son cometidos contra esos seres invisibilizados por las propias autoridades que se resistían a aceptar la recomendación 98/2019 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, bajo el argumento de que eran situaciones ocurridas bajo el gobierno anterior.

En el caso de Toussaint Serge, la mano que detonó el arma se perdió en la noche. La periodista completó su nota con otras informaciones sobre muertos y balaceras. La historia de xenofobia y racismo se perdió entre el papel de un informe burocrático más. ¿Qué importaba? Un negro más, un migrante ilegal más, en medio de reportes policiacos de instituciones que son incapaces de brindar seguridad a sus propios ciudadanos.

Las autoridades estatales no se ven presionadas por el nivel federal porque tampoco ellos están interesados en investigar el tema. Para Marcelo Ebrard, lo importante es detener a los migrantes centroamericanos. Darle muestras a Donald Trump que sabe honrar su palabra y que nos hemos convertido en su primera barrera migratoria. Esos crímenes de odio son, apenas, una nota más que se perderá en un país hundido en la violencia. Pero están dejando crecer un problema que, tarde o temprano, nos va a explotar en la cara.






Publicado por La Cuna del Sol

viernes, 29 de noviembre de 2019

La derecha y la práctica de la violencia

En Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Honduras la violencia sin límites que despliega la derecha está a la vista de todos, no solo como un  ejemplo, sino como una práctica represiva de extrema violencia que la ha caracterizado a lo largo de la historia de América Latina para sostenerse o arrebatar el poder.


LA DERECHA Y LA PRÁCTICA
DE LA VIOLENCIA



En estos días tumultuosos de revueltas y golpes de Estado que estremecen a varios países latinoamericanos, algo ha quedado muy en claro: que la derecha recurre, sin escatimar un ápice, a todo su arsenal de violencia cuando de proteger o defender los intereses del orden burgués proimperialista se trata. En Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Honduras la violencia sin límites que despliega la derecha está a la vista de todos, no solo como un  ejemplo, sino como una práctica represiva de extrema violencia que la ha caracterizado a lo largo de la historia de América Latina para sostenerse o arrebatar el poder.

A diferencia de la pusilanimidad que muestran los gobiernos de izquierda ante las amenazas o acciones desestabilizadoras que ponen en riesgo su existencia, la derecha no titubea y pone inmediatamente en práctica todo su poder represivo hasta eliminar, a cualquier costo, el último reducto de resistencia al orden político y económico reinante. Ya lo estamos viendo en Chile donde las sanguinarias fuerzas del orden al servicio del régimen derechista, proyanqui del pinochetista Piñera, recurren al asesinato, detenciones, desapariciones, violaciones y hasta -al mejor estilo del liberal Macron contra los Chalecos Amarillos en Francia- disparan balines de goma directamente a los ojos de los manifestantes -táctica represiva que ya ha ocasionado unos 200 heridos, algunos de los cuales con la perdida permanente de uno de sus ojos. Lo hemos visto en Ecuador donde al régimen derechista del impostor Lenin Moreno no le ha temblado la mano a la hora de hacer uso del aparato represivo del Estado para reprimir violetamente las manifestaciones en contra del orden neoliberal que él preside, con el consabido saldo de muertos, heridos, detenidos, torturados, desaparecidos, refugiados en consulados extranjeros y cacería de opositores.

En Bolivia tras el golpe de Estado, y desde antes, hemos visto como la derecha fascista, con el ingrediente del fanatismo religioso cristiano, ha desatado una ola de violencia salvaje, una cacería literalmente hablando, en contra de la población indígena, activistas y líderes políticos que apoyan al depuesto presidente, Evo Morales. El nivel de violencia y la saña desplegada por el aparato represivo del régimen golpista boliviano, masacrando como perros a los bolivianos que se oponen al golpe ha dejado a más de alguno estupefacto, como si esto fuera algo nuevo o sin precedentes en la historia de Bolivia o de Latinoamérica en general. No es así, la historia de Latinoamérica está plagada de numerosos episodios que dan cuenta de la violencia sin límites que la derecha en su afán de conservar o mantener la hegemonía de la clase dominante ha desatado contra todos aquellos que se han atrevido a desafiar y luchar contra su dominio político y económico. Los ejemplos abundan por doquier: desde el genocidio indígena en Guatemala, la Guerra Sucia en Argentina, la represión de Pinochet en Chile, la masacre de El Mozote en el Salvador, el Caracazo en Venezuela, los 40 de Ayotzinapa en México,  hasta lo de hoy en día con la cacería de indígenas en Bolivia, y las decenas de muertos, de violaciones y mutilaciones en Chile. En Honduras la violencia de la derecha narco terrateniente  y proyanqui no ha cesado de ensañarse contra el pueblo hondureño desde el golpe de estado contra Manuel Zelaya en 2009. Y qué decir de Haití, donde una de las burguesías más descaradas y cruentas desde hace un buen rato viene masacrando al empobrecido pueblo haitiano.

 En todos estos casos como en otros tantos que han pasado a formar parte del violento historial de la derecha en Latinoamérica, la impunidad con la que ha actuado ha sido su mayor aliado, pues a diferencia del trato que recibe la izquierda cuando timoratamente hace uso de la fuerza para defenderse -precisamente de los acciones violentas de la derecha- siempre ha contado con el respaldo inequívoco de todos sus compinches de la derecha  internacional encabezada por Estados Unidos, quienes escudándose en falsos pretextos democráticos, como la libertad y los derechos humanos, avalan todas sus atrocidades, calificándolas de acciones en pro de la democracia. Así, por ejemplo, vemos como el imperialismo y su maquinaria propagandística y organizaciones como la OEA, la ONU, la UE y el Grupo de Lima que le sirven de fachada certifican como justas y legítimas todas las acciones violentas de la derecha, mientras que a gobiernos democráticos que aspiran a construir sociedades más justas, como el caso particular de Venezuela -que sufren el asedio de las fuerzas reaccionarias- les es arrebatada toda legitimidad y se les considera una amenaza extraordinaria e inusual para la democracia (intereses del imperialismo) que debe ser eliminada.

La historia no puede ser ignorada y seguir repitiendo los mismos errores del pasado que tanta sangre les ha costado a los pueblos latinoamericanos. Los gobiernos de izquierda tienen que  entender que mientras sigan vacilando, mostrando señales de debilidad a la hora de enfrentar a sus enemigos mortales -la derecha y el capital- solo servirá para envalentonarlos, provocando que más temprano que tarde, inevitablemente, recurran sin titubear al uso de la violencia para llegar al poder. Ninguna revolución o proceso auténticamente democrático que aspire a cambios profundos podrá resistir el embate del enemigo si no se hace uso de todo la fuerza y el poder del que dispone. Pretender apaciguar al enemigo con concesiones o llamados al dialogo es como ponerse un tiro en la sien.






Publicado por La Cuna del Sol

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Bolivia y la segunda Guerra Fría

Este revival de la inestabilidad de Bolivia debe enmarcarse en el escenario de una segunda Guerra Fría, guerra total que los Estados Unidos libra para su reposicionamiento como hegemón único e indiscutible de la estructura internacional para vencer en la confrontación a sus rivales emergentes: China y Rusia.


BOLIVIA Y LA SEGUNDA GUERRA FRÍA


Por Martín Pulgar Piñero
Mision Verdad          

Desde el año 2009, con la expulsión del poder del presidente Manuel Zelaya en Honduras, se han reiniciado los golpes de Estado en América Latina.

Han vuelto con nuevo empaque, reconfigurados. Como las "nuevas guerras", estos "nuevos golpes" son más sutiles, delicados; su ejecución inicial no reside en la violencia descarnada de los militares utlizando los tanques, tomando por asalto los símbolos del poder, como serían los parlamentos, sedes de partidos políticos o los palacios de gobierno.

Ahora utilizan como método la violencia desbordada por grupos de "civiles" organizados por hilos de poderes imperiales y sus agentes locales, donde las policías, responsables de mantener el orden público, deciden no ejercer sus funciones constitucionales de soporte institucional de la paz social. Actúan agudizando la conmoción y la violencia para que surja el caos (controlado) y se apodere de la sociedad.

Luego de consumado el cambio de régimen con una figura civil, legitimada por poderes internacionales, como organismos multilaterales que califican de "forajidos" a gobiernos antiimperialistas, países "desarrollados y democráticos" y partidos locales bendecidos por la "ideología correcta", nace el rostro "humanitario" de la violencia, responsabilidad ejecutada por la mano de las fuerzas de seguridad policiales y militares, negadas a reprimir al "pueblo bueno": cristiano, occidental y blanqueado por la ideología colonial, ahora dispuestos a imponer el orden ante las hordas de delincuentes, traficantes, indios, satánicos y no occidentales.

Ley y orden que se impondrá con todo su poder de fuego, sin miramiento ni excusa.

Bolivia vuelve a su hilo histórico de sucesivos golpes de Estado, la estabilidad dada por el presidente Evo Morales solo fue un paréntesis que produjo crecimiento económico e igualdad social a su pueblo. Crecimiento económico y estabilidad política y social que por orden de los poderes internacionales y fácticos del "Estado profundo" boliviano no merece parte de su pueblo: la mayoría indígena, la cual no es sujeto histórico, solo debe ser posesión para aumentar los niveles de rentabilidad de la sociedad blanca, minoría sí, pero poderosa.

Este revival de la inestabilidad de Bolivia debe enmarcarse en el escenario de una segunda Guerra Fría, guerra total que los Estados Unidos libra para su reposicionamiento como hegemón único e indiscutible de la estructura internacional para vencer en la confrontación a sus rivales emergentes: China y Rusia, así como eliminar cualquier posibilidad de conformación de algún nuevo polo alternativo de influencia en el escenario internacional.

La reconstrucción de la Guerra Fría a escala global se ejecuta en su fase preventiva en el teatro de operaciones de América Latina y del Caribe, donde el frente de batalla boliviano es una acción necesaria por el control y dominio absoluto del "hemisferio occidental", control necesario para poder ganar la guerra global que consolide su hegemonía e impida el surgimiento de una potencia emergente en su propio patio trasero, por ello su empeño de anular a la UNASUR y controlar los recursos naturales y mercados en esta parte del mundo.

EL LITIO ES MATERIA PRIMA NECESARIA A LA FABRICACIÓN DE BATERÍAS PARA EL USO DE ALTA TECNOLOGÍA

Si bien en la primera Guerra Fría, Estados Unidos se enfrentó con otro polo centralizado y unificado (Unión Soviética), con una clara identificación ideológica que los convirtieron en fuerzas mutuamente excluyentes, en esta segunda Guerra Fría, Estados Unidos se enfrenta a múltiples frentes de confrontación, desdibujando la noción clásica de amigo-enemigo, constituyéndose en el polo central en reconstrucción, el cual tiene que enfrentar a una variedad de centros de poder que actúan en su contra bajo el concepto de "manada", donde competidores, adversarios, enemigos, e inclusive sus propios amigos, socios o aliados, compiten o lo enfrentan degradando su capacidad de reconstituir su hegemonía mundial.

En este contexto, nos encontramos con la guerra de Estados Unidos contra China por el control de la tecnología 5G, las sanciones a empresas electrónicas como Huawei y la denegación a China, y a otros competidores como Alemania, del litio como materia prima necesaria para la fabricación de baterías para el uso de alta tecnología.

El control del litio boliviano representa la llave de acceso al recurso necesario para influir en la próxima revolución tecnológica de la energía. Por tal, garantiza el liderazgo en el desarrollo de la economía del futuro, de la misma forma que el control de Internet garantizó en los años 80 del siglo pasado que Estados Unidos le ganara la guerra económica a Japón y Alemania, subordinando sus economías a los intereses del hegemón norteamericano.

La estrategia estadounidense de la primera Guerra Fría fue enfrentar a la Unión Soviética a través de dos grandes acciones: la que buscaba un gran evento que permitiera una conversión categórica del modelo soviético, el derrumbe del paradigma socialista y la inviabilidad de la URSS como Estado, y por la otra, fue gradualista, por lo cual usó la presión selectiva en el tiempo, lo que haría que la URSS cambiara su sistema hasta su domesticación.

Ambas acciones parecen estar aplicándose en esta nueva Guerra Fría, donde Estados Unidos ha sancionado a una veintena de países con la finalidad de su domesticación o derrumbe utilizando acciones multidimensionales de guerra, como las económicas, mediáticas, jurídicas, culturales, sancionatorias y en el campo meramente militar, ha utilizado diferentes mecanismos desde la subversión hasta la infiltración o invasiones con mercenarios y personal de sus agencias de seguridad o de sus Fuerzas Armadas.

Dentro de esta estrategia de enfrentamiento global con varios frentes de batalla expresados en distintas dimensiones de guerra militar y no militar, le corresponde a las fuerzas antihegemónica, construir escenarios de resistencia y contragolpe que perfeccionen las alianzas estratégicas para el "aguante de la envestida".

Por lo antes descrito, debemos iniciar el diseño dinámico de acciones en concordancia con los nuevos polos mundiales, no confiarle la instrucción de nuestros policías y militares a países miembros de la OTAN, ni creer en las instituciones multilaterales como la OEA, ni en la buena voluntad de ONG financiadas por corporaciones y Estados imperiales.

Se hace prioritario el fortalecimiento de un tejido social que esté en movimiento permanente, flexible y descentralizado que permita la derrota de las estrategias de dominación hegemónica y la consolidación de las "Brisas Bolivarianas de Liberación” en "Nuestra América" y en el lado Sur del planeta.






Publicado por La Cuna del Sol

domingo, 24 de noviembre de 2019

El Corredor Seco de Guatemala: las mil y una caras del hambre

Las personas en Jocotán, una de las zonas más golpeadas por el cambio climático, la hambruna y la falta de recursos, se las ingenian como pueden para vivir


EL CORREDOR SECO DE GUATEMALA:
LAS MIL Y UNA CARAS DEL HAMBRE



Se le está cayendo el pelo y es más pequeña de lo normal para su edad. Carla, de cuatro años, tiene la barriguita hinchada. No habla. Tampoco camina. Es uno de los miles de rostros de la hambruna del Corredor Seco de Guatemala.

Su mamá la abandonó cuando era un bebé. Desde entonces fue de casa en casa hasta que llegó a la de Roque Benedicto, un joven de 22 años que a apenas tenía para comer. Pero junto a su madre, una señora que todo el día camina descalza, le intentaron dar un hogar.

Bajo paredes de adobe, suelo de tierra, sin luz ni agua corriente, Carla y su nueva familia intentan engañar al estómago con el poco maíz que cultivan en una pequeña finca cercana. La sequía, pero también el exceso de lluvia, acabó con la primera cosecha. La segunda peligra.

Y con ello su futuro. Roque, como cuenta a EFE, no ha querido llevar a la pequeña a un centro asistencial por miedo a que se la quiten. La mayor parte del tiempo comen "tortilla con sal". Y cuando no quilete, una hierba que les da algunos de los nutrientes que necesitan.

"La mamá regaló a la niña porque no la quería. No es perro ni animal para que la regalen", asegura sobre la pequeña Clara mientras la sostiene en su regazo y ella, callada, juega con las manos del muchacho.

En su casa, de un solo ambiente y en la que hay dos pequeñas camas donde se acomodan los tres, el joven narra que no saca lo suficiente de su pequeña finca de maíz para venderlo. Así que cuando puede trabaja de jornalero, pero el empleo escasea por esta zona.

Santiago, un hombre que trabaja para el Ministerio de Salud y que día a día recorrer decenas de kilómetros por pequeños caminos de tierra que conducen a estas comunidades abandonadas -como el de terracería que lleva a Casa de Clara en el caserío la Ceiba tras caminar 45 minutos a pie por los valles de la montaña-, sabe que la pequeña está muy mal de salud.

"Es la que peor está". Pero él continúa puerta por puerta en los caseríos de La Palmilla, en Jocotán, para convencer a las 1.200 personas de unas doscientas familias de que los pequeños, los que más sufren la hambruna, necesitan vigilancia médica.

Pero "el miedo" y la falta de dinero para llegar hasta un centro de salud hace que los padres, los tíos, los abuelos o la gente de buena fe -como Roque y su madre que adoptaron a Clara-, no vayan al médico. Por eso, grupos y organizaciones, como Antigua al Rescate, realizan jornadas gratuitas por la zona.

Este grupo de voluntarios hizo una jornada médica de dos días en un centro de salud casi olvidado en la Palmilla, en Jocotán, para dar atención primaria a madres y niños del lugar. Cientos de mujeres, madres que no llegaban ni a los 20 años. llegaron con pequeños de los 0 a los 10 mientras su hijos más mayores esperaban con otros en sus regazos.

Una de ellas, embarazada de otro hijo, acudió con Hamilton, un niño de unos 3 años. Ella sí permitió que lo llevaran a la consulta, donde está Sandy, con su cara moradita y los ojos hinchados por problemas cardíacos.

"Su situación no es compatible con la vida", aseguran los doctores sobre la pequeña, de cuerpo diminuto y baja estatura; pero ya tiene siete años. El próximo mes de enero la van a volver a examinar porque ahora está tan débil que no podrá someterse a la operación. Aunque su cardiopatía congénita lo requiere.

La insuficiencia de Sandy se la descubrieron en su primera consulta, pero la atención médica es tan precaria que la ha envenenado durante toda su vida. Fue trasladada al hospital Roosevelt de la Ciudad de Guatemala de emergencia, pero su situación es grave: su condición empeora en cada momento por la desnutrición y abandono.

Su mamá la sujeta en brazos. Como todas las que hacen cola. Mientras, los niños comen patatas de bolsa y toman bebidas azucaradas. En la tienda más cercana no hay agua.

¿Cómo pasan el tiempo? En esta área, una de las más golpeadas por el cambio climático, la hambruna y la falta de recursos, se las ingenian como pueden. Un niño coge una bolsa de plástico negra, la ata a un palo y juega como si fuera una cometa.

Aparenta 8 años, pero pueda que tenga más. Como todos. Los de dos tienen cuatro. Los de ocho pueden tener 12.






Publicado por La Cuna del Sol

lunes, 18 de noviembre de 2019

Teoría y práctica de la traición

Porque estamos en la trinchera opuesta. No es tan difícil de entender; no hacen falta doctrinas muy librescas. No obstante, donde hay una traición al lado siempre hay una doctrina y hay a quien le gusta perder el tiempo en leerse la doctrina para olvidarse de la traición, que es lo realmente importante, lo realmente definitorio.


TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA TRAICIÓN


Por Juan Manuel Olarieta

En el mundo lo más extendido es el pensamiento metafísico, que se atiene a lo que las cosas “son” y a veces a lo que “deben ser”.

Las cosas “son” de una determinada manera y no pueden “ser” de otra, de manera que cuando las cosas cambian nos quedamos estupefactos, sobre todo si se convierten en lo contrario de lo que “son” o “deben ser”.

En la medida en que los trabajadores forman una clase social enfrentada a su contraria, la burguesía, suponemos que deben actuar como tales, al unísono, por ejemplo durante una huelga que defiende los intereses de todos ellos.

Sin embargo, en las huelgas hay trabajadores que se posicionan en favor del contrario. Se llaman esquiroles, son traidores a sus compañeros y, desde luego, a su clase social. Toman partido por el bando opuesto y siempre ha habido y hay trabajadores que actúan de esa forma.

El traidor y el esquirol siempre se justifican con alguna explicación, más o menos elaborada. En ocasiones esas explicaciones llegan a formar un cuerpo de doctrina de la traición, como por ejemplo la libertad de elección individual. “Vive y deja vivir”. El capitalismo es un sistema de libertad que permite optar a cada cual por la huelga o por el derecho a trabajar, incluso en medio de una huelga de los demás. “Trabaja y deja trabajar”, “Para y deja parar”...

Un esquirol no es otra cosa que una contradicción, pero los metafísicos sólo tienen en cuenta que “es” un trabajador tan trabajador que quiere trabajar incluso aunque haya huelga. En la realidad las cosas no “son” ni dejan de “ser”. En una huelga, que es una lucha, un esquirol está en la trinchera opuesta, es un instrumento de la patronal y como tal, a lo largo de la historia, siempre ha sido objeto de los ataques del movimiento obrero, incluso físicos y violentos.

Lo mismo ocurre en las batallas políticas, así que no cabe extrañarse de que haya quien se ponga al servicio del bando contrario sin quitarse las insignias por una muy buena razón: la mayor parte sólo se fija en las insignias, en las apariencias, en las siglas. Para “ser” comunista basta con autodefinirse uno mismo: levantando el puño, o la hoz y el martillo, o la bandera roja...

El capitalismo es un gran supermercado político en el que es posible elegir libremente, “a diferencia de las dictaduras”. Por eso hay quien se autodefine como comunista, como anarquista, como independentista y así sucesivamente. Lo realmente importante es que quienes se autodefinen quieren que los demás los aceptemos tal y como ellos mismos se presentan, o sea, que “son” así.

A partir de ahí los posicionamientos políticos no son importantes. Da lo mismo. Siempre hay una doctrina que “explica” los motivos por los que “son” una cosa y “hacen” la contraria. Lo importante no son las prácticas sino las doctrinas que las “explican” o las “justifican”.

De ahí que las bibliotecas, las redes sociales y los blogs estén repletos de teorías, doctrinas y justificaciones, la mayor parte de las cuales tienen en común la superficialidad porque sólo se trata de eso: de cubrir las apariencias.

En el circo político el mayor problema es siempre el más sencillo: llamar a las cosas por su nombre. Un ejemplo son los que apoyan al fascismo con las insignias de la “izquierda”. No están en el bando de la lucha antifascista sino en el contrario.

Es el caso de los trotskistas franceses que durante la ocupación de 1940 a 1945 no se unieron a la resistencia antinazi con pretextos pintorescos, a cada cual más estrafalario. Incluso un trotskista notorio, como Paul Cognet, formó parte del gobierno de Petain, para el que redactó el Estatuto del Trabajo. ¿Cómo definir a Cognet?, ¿era trotskista?, ¿era fascista?, ¿o era ambas cosas?

A ese tipo de elementos políticos la Internacional Comunista los llamó por su nombre, socialfascistas, o sea, socialistas de palabra y fascistas de hecho. Los comunistas franceses siempre los llamaron hitlero-trotskistas. Si hay alguien interesado por los laberintos doctrinales, puede leer artículos de la época, como “¡Confraternicemos!, ¡Mano tendida a los soldados alemanes!” publicado en el periódico trotskista “La Vérité”, el 22 de junio de 1944. Tres meses después de publicarse el anterior apareció otro con un titular no menos definitorio: “Por qué no nos hemos unido a la resistencia”.

Lo mismo ocurre con los “socialimperialistas”, es decir, toda esa mugre de colectivos y medios de “izquierda” que se posicionan siempre con los imperialistas con algún pretexto, alguna doctrina o alguna teoría. No les sirve de nada que acontecimientos tan definitorios, como una guerra o la invasión de un país soberano, definan dos bandos de manera inequívoca. Lo importante es la doctrina, el pretexto o la teoría.

Recientemente una radio “alternativa” de Euskadi llevaba a dos invitados a un debate sobre la Guerra de Siria, pero cada uno de ellos no representaba a uno de los dos bandos combatientes porque alguien ha inventado un tercer género en discordia: Rojava. Si los organizadores querían mostrar el abanico de opiniones que hay sobre dicha guerra, podrían haber invitado también a un miembro de Al-Qaeda o a un portavoz del Pentágono. ¿Por qué no?

En las guerras revolucionarias no hay más que dos bandos. En la Guerra Civil no hubo más que dos bandos. En la Segunda Guerra Mundial también. Cuando en plena guerra algunos medios como “Viento Sur” fabrican una entelequia doctrinal intermedia, que no es carne pero tampoco pescado, es para camuflar que están con el más fuerte, es decir, con el imperialismo. No es un error, no es una equivocación, ni tampoco un desliz sino que han tomado partido, lo mismo que los trotskistas franceses lo hicieron en 1940: están con los imperialistas y en el futuro lo seguirán estando.

“¿Por qué no nos unimos a la resistencia antifascista?” Porque estamos con el fascismo. “¿Por qué no nos unimos a la lucha antimperialista?” Porque estamos en la trinchera opuesta. No es tan difícil de entender; no hacen falta doctrinas muy librescas. No obstante, donde hay una traición al lado siempre hay una doctrina y hay a quien le gusta perder el tiempo en leerse la doctrina para olvidarse de la traición, que es lo realmente importante, lo realmente definitorio.

A la mugre le encanta debatir sobre los papeles impresos, los artículos, las reflexiones...






Publicado por La Cuna del Sol